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Archive for the ‘Revistas’ Category

02-CASINO-RESTAURANTE
Arturo Soria desarrolló a partir de 1894 la Ciudad Lineal, proyecto urbanístico innovador pero poco rentable. A la promoción de viviendas se unió la creación de una red de tranvías y un extenso Parque de Diversiones para solaz de los madrileños. La ingente inversión tuvo éxitos efímeros. El Parque acabaría por desaparecer, quedando para la memoria apenas el testimonio documental de archivos y hemerotecas.

La Plaza de Toros y el Gran Teatro

El antecedente del Parque de Diversiones fue una Plaza de Toros. Estaba entre las calles Arturo Soria y López Aranda. El éxito del coso animó a la Compañía Madrileña de Urbanización de Arturo Soria (C.M.U.) a crear un Centro de Diversión que satisficiera no solo las necesidades de ocio de la Ciudad Lineal sino también las de toda la capital.

En 1904 se construyó el Gran Teatro, de 650m2 de planta, en la calle Arturo Soria con Hernández Rubín, con una parada de tranvía a sus puertas. Era de ladrillo revocado y armadura de hierro con ornamentación interior y exterior Modernista. Obra del arquitecto Ricardo Marcos Bauzá, el teatro era multiusos y sirvió indistintamente como circo y sala de conferencias. Tenía patio de butacas y palcos laterales, con aforo para 2.500 espectadores. Rodeándolo se diseñó un jardín para el tránsito del público y su esparcimiento por el complejo. Finalmente, su falta de rentabilidad hizo que se arrendase en 1910 a una sociedad que lo explotó como Casino hasta 1922, a finales de la Restauración Borbónica de Alfonso XIII, año que cerró por orden gubernamental.

Teatro Ciudad Lineal

Teatro y Salón-Restaurant. Al fondo el Frontón. Abajo, durante su construcción.

El Salón-Restaurant

En Abril de 1907 se inauguraba, anejo al Teatro, el Salón-Restaurant. En el acto, al que acudieron más de doscientos comensales, con una numerosa representación de la Prensa madrileña, se alabó la calidad del menú, la prestancia del servicio y las excelencias del local. El restaurante se sumaba al parque junto con el teatro, el frontón, bar, billares y gimnasio al aire libre. Medía 240 m2 y 12 m de altura repartidos en un comedor central con saloncitos laterales independientes, cuyas paredes se adornaban con lienzos al óleo. La cubierta del recinto era acristalada, a la moda de la época, y todo su perímetro contaba con amplias puertas que permitían su apertura en el verano para favorecer que corriera el aire.

El interior del Parque tenía jardines con veredas flanqueadas con plátanos de sombra y plantas de coloridas flores. Poco a poco se incorporaron amenidades como los “tIros de pistola y carabina”, los bolos americanos, el teatro de títeres , el famoso “pim-pam-pum” de tiro al blanco, el tobogán gigante o la increíble “máquina voladora”. En la zona más elevada del Parque había una explanada con mesas y sillas donde se servían todo tipo de bebidas espirituosas y refrescos.

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Patio lateral del Salón-Restaurant alrededor de 1910.

El frontón-“kursaal”

Al poco de construirse, el frontón se transformó en teatro. Se denominó “Kursaal” y tenía una capacidad de 3.600 personas, superior a otros teatros madriñeños, con localidades repartidas por toda la cancha, butacas a ambos lados del escenario, localidades económicas en una gran gradería a lo largo del frontón para casi 600 personas, y localidades más baratas de pie. En torno al bar había mesas y sillas para ver el espectáculo y en el primer piso se encontraban las localidades exclusivas, con palcos familiares y un gran palco común para 100 personas. También había una azotea con nueve grandes palcos de lujo. El “Kursaal”, con 11 m de embocadura , decorada en escayola por el escultor Enrique Carrera, tenía 5 m de fondo y un proscenio de 6 x 13 m. Se representaban especialmente óperas, zarzuelas, obras menores y “varietés”. Y también luchas greco-romanas y espectáculos varios. Todo el parque estaba espléndidamente iluminado con focos de arco voltaico, lámparas incandescentes y adornado con plantas, árboles, flores de todos los colores y olores.

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Velódromo-Estadio en 1923 durante un partido del Real Madrid F.C.

 

El Velódromo-Estadio

En 1910 se inauguró un velódromo -primero en Madrid- que ocupaba 2,4 ha, con una capacidad para 20.000 espectadores. Aunque también se utilizaba como pista para exhibiciones aéreas, acabó reconvertido en un estadio polivalente donde se celebrarían pruebas ciclistas, hípicas, partidos de hockey, fútbol, tenis y atletismo. En 1923 el Real Madrid F.C. lo utilizó como campo propio mientras construía el Estadio de Chamartín. En 1926, para aliviar la mala situación económica de la Compañía, el antiguo velódromo fue puesto a la venta. En 1918, ya se había vendido la plaza de toros. En 1932 cerró definitivamente el Centro de Diversiones y se instaló la CEA, empresa cinematográfica que transformaría las instalaciones en platós. Finalmente, en la década de los setenta del siglo XX los Estudios CEA se disuelven y con su desaparición se produce la posterior demolición de todo vestigio del viejo Parque de Diversiones de la Ciudad Lineal dando lugar a lujosos conjuntos residenciales y oficinas.

(Artículo publicado en el ejemplar nº 246 del mes de mayo de 2014 de la Revista Plácet)

Referencias.-

Maure Rubio, Miguel Angel
La Ciudad Lineal de Arturo Soria
Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid
Madrid, 1991 ISBN 84-7740-048-2

Sánchez Fernández, David Miguel
Un paseo por la Ciudad Lineal
Ediciones La Librería
Madrid, 2010 ISBN 978-84-9873-098-2

La Ciudad Lineal
Revista de Urbanización (C.M.U.)

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Parroquia de San Matias 1880

Hortaleza, suena a “fortaleza”, pero su pasado no parece estar ligado a estirpes guerreras. No hay restos medievales, aunque sí el testimonio de antiguos palacetes y quintas de recreo que dieron importancia a la villa y que en más de medio siglo se han desvanecido con su anexión, en 1949, al municipio de Madrid.

La villa de Hortaleza

En 1850 Pascual Madoz situaba la villa de Hortaleza en un alto y en terreno irregular con valles y barrancos, con clima benévolo por los aires serranos que ahí se respiraban y, en general, como buena tierra para la vida y el esparcimiento. Entonces Hortaleza tenía 137 casas de mediana construcción, distribuidas en 12 calles y una plaza. Contaba con 77 vecinos y 373 almas.
Las casas principales pertenecían a la aristocracia. Había Ayuntamiento con cárcel, taberna, carnicería y escuela de niños para 35 alumnos y otra escuela de niñas para 18 alumnas. Una fuente pública y tres más en casas particulares abastecían de agua a los vecinos.
La villa limitaba al norte con Alcobendas, al este con Barajas, al sur con Canillejas y al oeste con Chamartín. Había dehesas con prados y montes, como el de la Moraleja, recorridos por los arroyos de Valdebebas y Abroñigal, tributarios del Jarama y del Manzanares respectivamente. Se cultivaban toda clase de hortalizas y cereales, y se criaba abundante ganado lanar y caprino.

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Casco urbano de la villa de Hortaleza 1870.

Palacio de Buenavista

Hortaleza fue lugar de Quintas. De las más notables fue el Palacio de Buenavista, de los marqueses de Santa Cruz, en tierras limitadas por el Camino Viejo de Madrid o camino de Hortaleza (López de Hoyos), el Camino Nuevo (Mar caspio) y el Arroyo de Rejas. La finca estuvo rodeada de jardines y árboles, con un imponente palacete neoclásico y, según dicen, la frecuentó Fernando VII. Tras las vicisitudes surgidas en 1808 por la presencia de las tropas francesas la propiedad quedó abandonada.
El edificio tenía fachadas de ladrillo y mampostería con zócalos de granito. La huerta-jardín tenía dos fuentes de piedra y un alargado estanque con un dios Baco en el centro. A los lados había cipreses formando una plazuela con escalinata y un templete. Había varias norias para mover el agua hasta las huertas, un pozo de nieves, bodega y un molino de aceite.
En 1840 Isidoro Urzáiz compró la finca, que luego vendería a la marquesa de Branciforte para construir en 1882 el Convento de Nuestra Señora de Loreto (Ursulinas), de estilo neomudéjar. En 1936 el Auxilio Social instaló en la finca el Hogar Clara Eugenia para niñas huérfanas. Actualmente pertenece a la Comunidad de Madrid.

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Silo poliédrico de hormigón de la Huerta de la Salud construido en 1928. En la actualidad, 2014, rehabilitado por el Ayuntamiento de Madrid como dotación cultural, se encuentra sin uso. (Foto: Enrique F. Rojo, 2014)

La Huerta de la Salud

La Huerta del Cristo de la Salud, de los duques de Frías, ya aparecía en 1752 en el Catastro de Ensenada. La finca ocupaba los límites de las actuales calles Alcobendas, Mar de Aral, Mar de las Antillas y Mar Negro.
El acceso principal se hacía a través de una puerta monumental de granito. En el dintel aparecía una inscripción de 1749 con un verso del poeta Ovidio: “Gaudia sunt nostro plusquam regalía ruri, urbe homines regnant vivere rure daturi” (aunque los hombres reinan en las ciudades, nuestras mayores alegrías las da la vida del campo).
En 1894 la Huerta de la Salud cambió de manos y se reformó. Se añadieron graneros, establos y un silo. De todo ello quedó constancia en una placa colocada junto a la antigua inscripción. En la actualidad solo se conservan la puerta –modificada- y el silo poliédrico construido en 1928.

San Matias 2013

Parroquia de san Matías, de 1879, en una imagen actual retocada. (Foto: Enrique F. Rojo, 2014)

Parroquia de San Matías

La iglesia de San Matías, parroquia desde el siglo XVIII, satisfacía las necesidades espirituales de la villa. El proyecto, del arquitecto Enrique María Repullés, aprovechó los cimientos ya construidos de un proyecto anterior y fue inaugurada el 31 de Mayo de 1879. Es de planta rectangular, levantada en ladrillo, de estilo neomudéjar, con una única torre con campanario que se eleva por encima del presbiterio.
Próximo a la iglesia, se encuentran el cementerio y el Convento de los Padres Paules, creado en 1896 y reedificado en 1934, que ocupa los terrenos de la antigua Quinta del conde de Torrepilares.

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Ermita de Nª Señora de la Soledad de Hortaleza. Detrás la tapia del viejo cementerio de la Villa. (Foto: Enrique F. Rojo, 2014)

*Artículo publicado en el nº 242 de Enero de 2014 de la Revista Plácet.

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“Hotel Rubín”, residencia de la familia Soria, en 1908.

En 1908 Arturo Soria y Mata, creador de la Ciudad Lineal, mandó construir “Villa Rubín”, su residencia familiar. Este singular y desconocido edificio, que  ha sobrevivido al paso del tiempo, nos recuerda con su presencia el importante legado que el polifacético y emprendedor Soria dejó a la historia del urbanismo madrileño.

Arturo Soria, el urbanista

Don Arturo Soria y MataArturo Soria y Mata nació en Madrid en 1844 en el seno de una familia modesta  y desde su juventud manifestó gran afición por las ciencias y la ingeniería. Fue telegrafista y se formó como geómetra, desarrollando su faceta de inventor en esta disciplina con aportaciones como el “teodolito impresor automático” o el “avisador de las crecidas de los ríos”.
Fue también escritor, conferenciante y periodista. Sus reflexiones sobre la especulación urbanística, la falta de vivienda y el higienismo le llevaron a idear en 1882 el proyecto de la Ciudad Lineal madrileña. Para llevarlo a la práctica fundó en 1894,  junto con el arquitecto Mariano Belmás y  Estrada, la Compañía Madrileña de Urbanización (C.M.U.), cuyo objeto era la compraventa de terrenos, la construcción de casas de diferentes tipologías, precios y calidades y el desarrollo de una ciudad lineal vertebrada por un tranvía de circunvalación que pusiese en comunicación la nueva ciudad con los pueblos próximos y con la capital.

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Arturo Soria con sus nietos en el hotel Rubín, probablemente en la parte trasera. La fotografía se tomó en 1912 y es propiedad de Emilio Keller Soria. Se encuentra publicada en el Archivo Fotográfico de la Comunidad de Madrid.

La Ciudad Lineal, el proyecto

La Ciudad Lineal de Arturo Soria llegó a alcanzar cinco kilómetros en terrenos del extrarradio, con casas para todas las clases sociales, como respuesta “antiespeculativa” ante la falta de vivienda. En palabras del propio Soria,  había que evitar la “ambición desenfrenada de los dueños de los solares” que dificultaban construir en los límites de Madrid.
En 1911 vivían en la Ciudad Lineal cerca de 4.000 personas y había  más de 700 casas, con tranvías que facilitaban la movilidad. Muchos vecinos fueron conocidos empresarios  y aristócratas y también personajes célebres de la época como el tenor Miguel Fleta o las actrices y cupletistas “la Chelito” y Raquel Meller.

En 1914 llegó la crisis con la suspensión de pagos de la C.M U. A pesar de la recuperación de la empresa, la filosofía original cambió con los nuevos gestores. Los acontecimientos políticos y sociales que marcaron el siglo XX y el descontrol  urbanístico de los años sesenta y setenta  acabaron  por difuminar lo que restaba del utópico proyecto.  Paradójicamente, el fin de la barriada estuvo marcado por esa misma “ambición desenfrenada” que tanto criticó Soria.

“Villa Rubín”, la casa

“Villa Rubín”, llamada así por Julia Hernández Rubín, esposa de Soria, se encontraba en el nº 9 de la calle principal de la Ciudad Lineal. Construida en una parcela de 4.800 m2, pro un montante de 75.000 ptas, contaba con 15 habitaciones repartidas en tres plantas similares pero independientes a las que se accedía por una escalera interior. Sólo la planta principal tenía entrada por la fachada delantera. Al fallecer Soria en 1920, la familia se mudó y puso la finca en alquiler por 8.000 ptas anuales. En 1925 deciden venderla y un año después Francisco de Borja Patiño, industrial y comerciante la adquiere por 250.000 ptas,  sometiéndola a algunas modificaciones estéticas. Además, le cambia el nombre por el de “Villa Ceres”.

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“Hotel Rubín” en la actualidad. La vivienda de Arturo Soria y familia se encontraba en la Manzana 90 y constaba de tres viviendas repartidas en tres plantas con similar distribución. El acceso era independiente por escaleras exteriores laterales. Sólo la planta baja tenía acceso por el frente central del edificio. En el presente se encuentra numerada con el 124 de la calle de Arturo Soria y es utilizada como Residencia de Menores “Manzanares”, dependiente de la Comunidad de Madrid. (Foto: Enrique Fidel, 2008)

Acabada la guerra civil, la finca se incautó por el Auxilio Social que la llamó Hogar Villa Ceres y la destinó a las actividades humanitarias propias de la organización, acometiendo nuevas reformas que cambiaron por completo su aspecto original. Acabadas las obras se inauguró con el nombre de Hogar Alto de los Leones con capacidad para 120 niños huérfanos de ocho a doce años.

En 1975 la antigua Villa Rubín” cambió de nombre otra vez por el de Residencia para menores Manzanares a cargo de la Diputación provincial. Hoy día el edificio es residencia para menores extranjeros no acompañados con el nombre de Centro de Adaptación Cultural y Social Manzanares dependiente de la Comunidad de Madrid.

(Publicado en el nº 241 de la revista Plácet en diciembre de 2013)

Referencias.-

Maure Rubio, Miguel Angel
La Ciudad Lineal de Arturo Soria
Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid.
Madrid, 1991 ISBN 84-7740-048-2

Soria y Mata, Arturo
Tratados de urbanismo y sociedad
Clan Libros
Madrid, 2004

López Díaz, Jesús
La vivienda social en Madrid, 1939-1959.
UNED, Espacio, tiempo y forma, 2002.

Archivo Fotográfico de la Comunidad de Madrid.

Enciclopedia Madrid Histórico

Historias Matritenses
Blog con extensa información sobre la Ciudad Lineal

Cruzar el Estrecho a los 15 años (Madrid Diario, 26/11/2010)

Revista Plácet

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ANUNCIO HABITAT

Contexto

En la España de los 40, 50 y 60 del siglo XX uno de los problemas que tenía en jaque a las autoridades era la escasez de vivienda para acoger a las constantes oleadas de inmigrantes. Fueron  diversos los  intentos para limitar el crecimiento descontrolado de los  poblados satélite que salpicaban la periferia de Madrid.

Para llevar a cabo esta ordenación, el Instituto Nacional de la Vivienda (INV) y la Comisaría de Ordenación Urbana de Madrid (COUM) pusieron en marcha en el año 1955 el primer Plan Nacional de la Vivienda, que establecía cuatro objetivos fundamentales:

1) Creación de los Poblados de Absorción, que cobijase a la población que habitaba en viviendas diseminadas y de escasa calidad. Tenían un carácter provisional, que se prorrogó en el tiempo y se ofrecían en régimen de alquiler barato;  2) Creación de Poblados Dirigidos, en los que las viviendas estarían autoconstruidas por sus futuros moradores, a través de modelos preestablecidos y bajo la dirección de técnicos del INV. Se ofrecian en regimen de compra;  3) Creación de nuevos núcleos urbanos; y 4) Construcción de barrios modelo, a modo de los anteriores, pero con unas características específicas que permitiesen su reproducción. Estos dos últimos no llegarían a desarrollarse.

Vivienda social e iniciativa privada

En 1957 José Luis Arrese se estrenaba como ministro de Vivienda y a partir de 1960 el Ministerio dejaba en manos de la iniciativa privada el asunto de la vivienda social que hasta entonces habían resuelto con irregulares resultados el Instituto Nacional de la Vivienda (INV)  y la Obra Sindical del Hogar (OSH). En Madrid, la Comisaría de Ordenación Urbana (COUM) a cargo de Julián Laguna que, hasta entonces había facilitado grandes promociones al INV y fue la impulsora de los poblados dirigidos y los de absorción, dejó de tener un papel principal, al quedar englobada dentro del nuevo Ministerio. Fue la gran oportunidad para  inmobiliarias como Urbis o Banús, propiedad de José Banús.

La promotora Banús, por ejemplo, construyó el barrio de La Concepción y el barrio de El Pilar, este último  formado por bloques de “pisos de 40 y 44 metros cuadrados destinados a alojar a los nuevos inmigrantes que acudían a Madrid al olor del incipiente milagro económico español. Al  promotor le salían los pisos sociales en torno a las 35.000 pesetas y el propietario pagaba sobre las 50.000 pesetas de entrada y el resto, hasta 100.000 más, a pagar en cómodos plazos mensuales. Además, la promotora se beneficiaba de una ayuda oficial a fondo perdido de 25.000 pesetas por piso para estimular la construcción de viviendas“.

(El País, 22/09/1984)

Sierra de Tornavacas-2013 Google

“Gran Hábitat” de Vallecas en la actualidad, ©Google 2013.

“Gran Hábitat” de Vallecas

En 1974, el periodista Luis Carandell denunciaba en la revista  Triunfo lo que él llamó el “engaño”  de comprar un piso  de “Gran Hábitat”, un conjunto de 192 viviendas libres y 26 locales comerciales situadas en Vallecas pueblo. Se trata de un bloque de cinco plantas con once portales en toda la promoción, dispuesto en forma de U con fachadas a las calles Puerto de Alazores, Sierra de Tornavacas, Puerto de las Pilas San Jaime (antigua carretera de Villaverde).

Su construcción se inició en 1967 y las primeras viviendas se entregaron en 1969. Los pisos, de entre 60 y 70 m2,  tenían tres dormitorios, salón, baño, cocina y un balcón de unos 6 m2. Se vendían en torno a 475.000 ptas (2.860 €), en un periodo en el que el salario mínimo interprofesional mensual para mayores de 18 años no alcanzaba apenas las 3.300 ptas (20 €). Una familia obrera con un solo sueldo, dedicando la mitad de sus ingresos al pago de las mensualidades de un piso de “Gran Hábitat”, después de entregadas las 75.000 ptas de entrada, podría estar pagando alrededor de 25 años.

Esta promoción ejecutada en Vallecas fue más o menos contemporánea con otras de idéntica denominación, que la misma empresa, Promotora Inmobiliaria Hispano Alemana S.A. (IHASA), realizó en la calle Arturo Soria, donde levantó cinco torres exentas de 16 alturas cada una, en una zona muy próxima al Pinar de Chamartín, en el distrito de Hortaleza. También realizó en el mismo periodo otra urbanización en Alicante. Las promociones, mucho más cuidadas que la de Vallecas,  se llamaron respectivamente “Gran Hábitat Pinar de Chamartín” y “Gran Hábitat Alicante”. La publicidad y venta corrió a cargo de la firma Publicidad y Venta de Pisos, más tarde EZG Exclusivas Inmobiliarias, con oficina en la calle Zurbano 76 5ª planta de Madrid.

Gran Hábitat de Vallecas, un gran fiasco

El “Gran Hábitat de Vallecas”, en 1974, cinco años después de la entrega de las primeras viviendas, fue objeto de un minucioso examen por parte de los arquitectos Eduardo Leira y Luis Mapelli, cuyo resultado, avalado por el Colegio de Arquitectos de Madrid, puso de relieve las graves deficiencias técnicas de las edificaciones así como el incumplimiento reiterado de las normativas urbanísticas municipales.

Además, las condiciones en que fueron entregadas las casas no se ajustaban a lo pactado en los contratos, ni en la documentación aportada, ni en la información publicitada en la prensa, por lo que a las faltas mencionadas se añadía el incumplimiento contractual con los compradores.

Se decía en la publicidad que “Gran Hábitat de Vallecas” contaría con piscina y parque infantil. También se construirían cuarenta y ocho plazas de aparcamiento en el interior del recinto acotado por los bloques. Hay que tener en cuenta que en 1968 todavía no era tan normal como ahora tener coche. El precio de un automóvil todavía era bastante elevado para buena parte de la clase obrera. Por ejemplo un SEAT 850 básico costaba unas 80.000 pesetas (480 €), algo así como dos años de salario. En ese sentido, con el paso del tiempo los coches se hicieron cada vez más asequibles -grandes objetos de consumo- y, por el contrario, las casas cada vez más inaccesibles, como si estas , paradójicamente, fuesen un bien suntuario  y no al revés,.

Calle Puerto de las Pilas-Google Maps 2013

“Gran Hábitat” de Vallecas en la actualidad, ©Google 2013.

Todavía en 1975 el prometido aparcamiento continuaba siendo un polvoriento patio sin acondicionar que cuando llovía se convertía en un desagradable barrizal.

A parte de este desafortunado olvido por parte de la empresa promotora, nada cumplidora, el informe técnico de los arquitectos descubrió numerosas goteras en el interior de muchas viviendas que se producian desde las cubiertas, ya en mal estado al poco de que terminarsen los edificios. Al parecer, debajo de los tejados, en las cámaras de aire, se depositaron escombros que ahí hubieran quedado ocultos a no ser por la inspección.

Los muros de fachada se construyeron de medio pie, es decir con el canto más ancho de los ladrillos hacia el exterior, ahorrando material y además no se realizó cámara de aire alguna, con lo que el aislamiento resultaba mínimo. A los propietarios que advirtieron este detalle a tiempo la empresa satisfizo su demanda construyendo la cámara de aire a costa de perder metros cuadrados.

La mampostería de los balcones estaba suelta y desprendida. Los desagües carecían de la caida suficiente, por lo que el agua acababa por estancarse, estropeando las instalciones y envejeciéndolas prematuramente. En los bajos, el solado se hizo directamente sobre la tierra, así que la humedad no tardó en manifestarse. El resultado fue que en las plantas bajas así como en la totalidad de los portales, el suelo se levantaba y quedaba suelto, lo que en ocasiones impedía la apertura y cierre de las puertas.

El hueco de las escaleras se hizo de setenta centímetros en lugar de un metro, lo establecido por la normativa vigente en aquel momento y los descansillos se hicieron muy pequeños, casi inexistentes.

Por otra parte, la media de tamaño de las habitaciones, de nueve metros cuadrados y 22 metros cúbicos, tampoco se ajustaba a la norma.

En cuanto a los compromisos de la promotora respecto a calefacción, agua caliente y antenas de televisión, tampoco se respetó ninguno de ellos.

Otras deficiencias que encontraron los arquitectos en su examen fueron la falta de ventilación del cuarto de basuras y a la inadecuada protección de los cuadros eléctricos.

Entre las más graves estaba un hormigonado defectuoso y que las cabezas de compresión de las vigas era insuficiente; la prematura oxidación de la viguería metálica por la falta de protección de las humedades.  La aparición de numerosas grietas de varios centímetros que dejaba al descubierto la estructura metálica y, por tanto, sometida a oxidación, fue pronosticada por los técnicos como el paso inmediato a una inminente ruina en un plazo no muy largo.

Referencias.-

Carandell, Luis
Como engañar al comprador de un piso
Silla de Pista
Revista Triunfo nº 626 (28/09/1974,  pág. 12)

Bergera Serrano, Iñaki
Obra Sindical del Hogar: tres décadas de vivienda oficial
La Vivienda protegida. Historia de una necesidad
Carlos Sambricio, editor
Madrid, 2009

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  “La Prosperidad 1862-2012” es un libro que traza un excepcional recorrido por la desconocida historia de este barrio. En sus páginas, los textos se acompañan de cerca de doscientas fotografías y documentos que ilustran el pasado y el presente de la Prosperidad, recuperando su memoria visual y apelando por la conservación de su particular idiosincrasia.

Hasta 1863 el aspecto que mostraba la futura barriada de la Prosperidad era la de un conjunto de baldíos y tierras de secano, atravesadas por un viejo camino de herradura y salpicadas por tejares, casas de labor y algún ventorro. Más allá de los límites de Madrid existía una periferia rural constituida por pequeños suburbios surgidos de manera espontánea. Uno de estos núcleos fue la Prosperidad.

Mediado el siglo XIX, Madrid aspiraba a ser una ciudad industrial de éxito, y para ello necesitaba mano de obra abundante. En 1862, aprovechando la coyuntura, un grupo de terratenientes comenzó a parcelar y a vender con afán especulativo sus propiedades rústicas al otro lado del paseo de Ronda, límite oriental del nuevo Madrid. Estas tierras, adyacentes al viejo camino de Hortaleza, adquiridas por gentes del interior de la Península, fueron el origen de la Prosperidad, un suburbio obrero surgido en la periferia, a la sombra del Ensanche de Castro, que con el tiempo acabaría convirtiéndose en un singular barrio de Madrid.

“La Prosperidad 1862-2012” se ha publicado por la editorial Temporae  y se encuentra  en Kioscos y librerías de la capital  y a través de la web de La Librería.

Más información sobre el libro y los eventuales actos a él relacionados, actualizados y con detalles exclusivos,  en Facebook: “La Prosperidad. 1862-2012

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Gran Vía (Antonio Bellón, Crónica 1934)

Antonio Bellón Uriarte fue un dibujante jienense. Nació en 1904 y vivió en Madrid durante casi toda su vida, hasta 1991 que murió.
Fue testigo de la vida de la capital y dibujó de forma exhaustiva y minuciosa escenas que retrataban la vida de la urbe,  siempre con un toque exagerado y divertido, caricaturizando lo cotidiano.
En esta secuencia de la Gran Vía de Madrid, como en una foto de madrugada, Bellón ilustra un desatado y extraño fin de semana veraniego que podría haber sido como otro cualquiera de este 2012.

Aparecen todos los personajes posibles de aquella época tan moderna y tan parecida a la actual. Coinciden todos, los madrugadores, los  diurnos, los noctámbulos y los taciturnos que buscaban en la madrugada la alegría oculta entre las sombras de lo sórdido y de lo prohibido.

Abarrotando la calzada y las aceras transitan todos los imaginables e inimaginables personajes de una fantástica instantánea.
La perspectiva de la viñeta que aquí se publica nos enseña el edificio Carrión al fondo y siguiendo la rasante de la avenida, con las farolas de doble lágrima en medio de la calle casi en primer plano, el edificio La Adriática (1928), el cine Avenida (1928), el Palacio de la Música (1928) y, por último, a la izquierda, el edificio de viviendas y oficinas en el que se encontraba el hotel Regente (1926). Luego, mucha gente distinta y variopinta, coincidiendo todos a la vez.

Marineros y marineras trasnochadoras que dilatan la juerga hasta el amanecer; ciclistas madrugadores a toda manteca por la Gran Vía; excursionistas en busca de la cañada real que les lleve a la Castellana, rumbo a Chamartín o a Colmenar;  esquiadores despistados con su equipo de invierno rumbo a la sierra; paletos impresionados, chacina en ristre;  familias de  paso, con hijos pequeños,  en procura de la fresca en cualquier parque; vendedores de churros recién hechos; ladrones de churros calentitos; turistas agotados, de recogida, subidos en los autobuses dispuestos a tal fin, (algunos cargados en carros de traperos); parejas de guardias, fusil cargado,  pensando en sus cosas; motoristas arrasando y atronando con sus potentes máquinas; cazadores armados a la caza de gatos o  palomas;  lecheros aburridos de tanta vaca urbana y tanta mala gaita; serenos con las llaves y el chuzo a cuestas;  músicos inspirados y otros de comparsa, animados también; accidentados heridos, con el coche empotrado en una farola, igualmente de fiesta; baldeadores municipales enchufando con la manga a unos soldados que alegremente se duchan sin ropa en mitad de la calle; putas sumisas; alegres señoritas embriagadas;  damas también embriagadas y también alegres;  caballeros contentillos;  borrachos abrazados a una farola para no caerse; rufianes trabajando la  alegría de los demás;  niños que venden la prensa; risueños colgados de las farolas; pescadores con sus cañas, cestos y cebos, destino a la cuenca alta del Manzanares o rumbo al Henares o al Jarama o al Alberche o al intermitente Perales que también trae peces. Mucha gente y mucha alegría en este verano de 1934, hace 78 años. Podría haber sido como este de 2012. O mejor dicho, al revés.

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Fotomontaje realizado por el fotógrafo Diego González Ragel en 1931 con la maqueta del proyecto presentado por E. Paramés y J. Rodríguez Cano al concurso del edificio Carrión. Finalmente el proyecto ganador sería el de los arquitéctos Luis Feduchi y Vicente Eced.

En medio del calor de agosto he encontrado esta foto de la Gran Vía de Madrid. Se puede ver el último tramo de esta avenida, acabada en el año 1932, donde se difumina en la futura continuidad con la calle Princesa, en la Plaza de EspañaAl fondo se intuye la citada  Plaza de España, con el espacio dejado por el Cuartel de San Gil y por algunas edificaciones más que se fueron derribando para definir la calle principal.

En primer plano destacan tres edificios, tres cines. Estos tres cines son el Palacio de la Prensa, que se encuentra frente a  la plaza de Callao, el cine Callao, en plena plaza, y el edificio Carrión que alberga al cine Capitol, construido en un difícil solar con un exquisito vértice enfrentado a la gran avenida. En realidad se trata de un fotomontaje realizado por el fotógrafo Diego González Ragel en 1931 con la maqueta del proyecto presentado por E. Paramés y J. Rodríguez Cano al concurso del edificio Carrión.

Esta foto es la original de González Ragel antes de elaborar el montaje. Se puede ver el solar donde se construiría el edificio Carrión (1931).

Palacio de la Prensa, 1932.Palacio de la Prensa.

La construcción del tercer tramo de la Gran Vía contemplaba un edificio que mirara a la plaza de Callao. Este edificio quedaría entre el segundo y tercer tramo de la nueva avenida madrileña e iba a ser un cine. El edificio fue diseñado por el arquitecto Pedro Muguruza Otaño para ser la sede social de la Asociación de la Prensa de Madrid y se inauguró en 1929. Su construcción, cuya primera piedra fue colocada por el rey Alfonso XIII , se inició el día 11 de julio de 1925. Tres años y medio más tarde, el día 2 de enero de 1929, se inauguraba con la proyección de la película El destino de la carne.

Se concibió  como un edificio multifuncional que albergase un café concierto (actualmente discoteca) , un cinematógrafo, viviendas de alquiler y oficinas. Su coste fue de ocho millones de pesetas.  Con un aforo de 1.840 localidades, funcionó en ocasiones como teatro con un pequeño escenario. En 1941, el arquitecto Enrique López-Izquierdo reformó de nuevo el edificio y en el año 1991 se hizo una nueva reforma para su conversión en cine multisalas. Desde el año 2010 varias plantas del edificio albergan la sede del Partido Socialista de Madrid”. (Ver Wikipedia).  El edificio se articula mediante un complejo sistema de escaleras que permite el acceso a las diferentes áreas. El Palacio de la Prensa fue el primer edificio de la Gran Vía en utilizar el ladrillo visto en su fachada y su aspecto nos recuerda a la arquitectura norteamericana de los años veinte. Destacan la torre con un gran arco semicircular y las columnas superiores definiendo grandes huecos.

Fotografía de la Plaza de Callao, tomada en febrero de 2010, donde vemos los tres edificios. Si nos fijamos, a la izquierda del palacio de la prensa se adivina un solar frente a una medianera impregnada de aislante. Ahí estaban unos edificios de oficinas que pertenecieron al Banco Atlántico. Anteriormente hubo un edificio, que apreciamos en la fotografía que encabeza este artículo, que fue hotel y albergó al Cine Actualidades , que podría haber sido el cuarto cine que dejara ver la foto, y que se demolió en los años sesenta para levantar la mole de hormigón y cristal  que ahora también se ha echado abajo. “Los edificios ubicados en la calle de Gran Vía 48 y de Tudescos 3, en su día propiedad del Banco Atlántico y en la actualidad de R & A Palace Gestión S. L, albergarán en un futuro próximo 150 viviendas, trás la decisión de la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid, que permitió en 2007   la demolición del conjunto y la posterior edificación.”(Foto: Enrique F. Rojo, 2010)

Hotel Nueva York-Cine Actualidades_Gran Vía_Arquitecto M. Muñoz Casajús

La plaza de Callao desde Preciados en 1957. En el centro de la foto, junto al Palacio de la Prensa, el cine Actualidades que ocupaba los bajos del hotel Nueva York, derribado a principios de 1960. (Foto: Urech/ Ed. Temporae)

Hotel Nueva York-Cine Actualidades_Gran Vía_Arquitecto M. Muñoz Casajús

El desaparecido edificio que albergó al Hotel Nueva York y al Cine Actualidades en la Gran Vía, junto al Palacio de la Prensa, del arquitecto M. Muñoz Casajús.

Banco Atlántico bn

Edificio del Banco Atlántico levantado sobre el solar del Cine Actualidades tras su derribo en 1960. Este  sería derribado en 2011.

Cine Callao.

El edificio está  ubicado en la Plaza de Callao. Primera obra del arquitecto Luis Gutiérrez Soto, que  construye en el año 1926 y donde estableció su primer estudio como arquitecto.  Se encuentra junto al edificio Carrión separado del mismo por la calle Jacometrezo. El edificio se inauguró como cine el 11 de diciembre de 1926 con la proyección de la película: Luis Candelas o el bandido de Madrid.“El edificio posee tendencias academicistas con cierto regusto neobarroco español, y en su decoración interior sugerencias vienesas y art decó. Inicialmente poseía un aforo para mil quinientas personas. Su terraza se diseño para proyectar sesiones cinematográficas al aire libre. El sótano del edificio se pensó para alojar un café o cabaret. Con el tiempo, el local se adaptó para albergar a la antigua discoteca “Xenón”, muy de moda en los años 90″. El torreón esquinero servía de faro para anunciar el cine. “El 13 de junio de 1929 se proyectó en este cine la que hasta hace poco tiempo fue primera película sonora  hablada  y que se estrenaba en España, The jazz singer”.   (Ver Wikipedia)

Final del segundo tramo de la Gran Vía de Madrid en los años 30. Vemos el cine Callao y el edificio Carrión en el centro.

Al respecto de este asunto de El cantante de Jazz, recientemente se daba a conocer por diversos medios de prensa que la primera película que utilizo un sistema de reproducción de audio grabado fue una prueba hablada en español realizada por Concha Piquer en los Estados Unidos en el año 1923. Según se afirma, “una cinta encontrada en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos prueba que Concha Piquer protagonizó la primera película sonora en español en 1923, cuatro años antes de que Alan Crosland rodara “El cantante de jazz“, considerada por los historiadores como la primera obra cinematográfica hablada“. (Ver El País, 03/ 11/ 2010).  De haberse sabido en su momento, esta proyección hubiera sido un magno acontecimiento que hubiera ayudado al país con consecuencias inimaginables. Nada menos que una revolución en lengua española del todavía incipiente medio audiovisual que era el cine en el mundo, proyectada en un moderno edificio, sito en una moderna avenida, de lo que quería ser una importante capital en un estado que se esforzaba por hacerse notar en el ámbito internacional. Madrid habría hecho historia por tan simple hecho. Ahora es demasiado tarde. Sería menester conocer el nombre de quien escondió la película. Justa sed de venganza.

Edificio Carrión/ Capitol.

Encargado por Enrique Carrión, marqués de Melín,  en 1931, es uno de los  edificios más interesantes  construidos en el  Madrid de la década de los 30. Se levantó sobre un solar con dos fachadas en esquina y dos laterales ciegos, al comienzo del tercer tramo de la Gran Vía, entonces llamada Avenida de Eduardo Dato.
El edificio se debe a los arquitectos Luis Feduchi Ruizy Vicente Eced Eced, ganadores del concurso convocado por el marqués, en el que también participaron , entre otros, Gutiérrez Soto, Zabala y Garay, Cárdenas y Muguruza. El proyecto, audaz y vanguardista, acorde a la juventud de sus autores, se construyó entre 1931 y 1933 como un complejo multifuncional de dieciséis plantas. En su interior se dispuso un hotel residencia por apartamentos (los primeros estudios de alquiler de Madrid), una sala de fiestas, un restaurante, un bar americano, cafeterías, e incluso una fábrica de Selz, además del cine Capitol, con capacidad para 1900 personas.

Proyecto presentado en 1931 al concurso del edificio Carrión por los arquitectos Juan Zabala y Eduardo Garay. El proyecto ganador sería el presentado por Feduchi y Eced.


Proyecto presentado en 1931 al concurso del edificio Carrión por Luís Gutiérrez Soto. “Manuel de Cárdenas propuso un rascacielos espigado y neoyorquino, Pedro Muguruza un elegante chaflán de ladrillo. Los otros proyectos miraron hacia Alemania donde triunfaba la Bauhaus y el expresionismo de Mendelsohn: todos tienen forma de barco. Su proa se lanza contra la plaza creando una potente perspectiva de la Gran Vía. Gutiérrez Soto presentó un transatlántico potente pero algo confuso, lleno de banderitas y luminosos.”. (Ver El País 23/03/2011)

El edificio se distinguió sobre todo por la utilización de multitud de innovaciones tecnológicas como las cuatro vigas de hormigón tipo Vierendell, la refrigeración central, o la utilización de telas ignífugas. También es de destacar su excelente decoración interior, la cual, realizada por Feduchi fue galardonada por el Ayuntamiento de Madrid en 1933. Es de estilo art déco con elementos expresionistas, y avances en la vanguardia racionalista. Utiliza materiales como mármol y granito y la decoración y fabricación de los muebles corrieron a cargo de la firma Rolaco-Mac.

El luminoso de neón de la marca Schweppes situado en las plantas superiores es uno de los símbolos de la Gran Vía y de la ciudad y ha aparecido en numerosas películas, como El día de la Bestia, dirigida por Álex de la Iglesia. En 2007, dirigida por el arquitecto Rafael de la Hoz, se terminó una total rehabilitación que eliminó todos los anuncios publicitarios de su fachada, conservándose sólo el de Schweppes y uno más moderno de la compañía de telefonía móvil Vodafone en la azotea”. (Ver Wikipedia)

Imagen de la Gran Vía en los 40. (Foto: Revista LIFE)

Referencias.-

El edificio Carrión en “madridhistórico.com

La Gran Vía

La rehabilitación concluida en 2007 (EL PAIS)

Imágenes Palacio de la Prensa (Wiki Commons)

El Madrid de los perdedores (El País)

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Dibujo de Juanjo Sáez publicado en el nº 291 (enero 2011) de la revista musical Rockdelux.

Hojeando Rockdelux me detengo en la página 97 delante de una  ilustración de Juanjo Sáez. La referencia es un grupo de Madrid llamado Ornamento y delito. El nombre hace alusión al arquitecto austriaco Adolf Loos (1870-1933), precursor del racionalismo que defendió la desornamentación y la ruptura con el historicismo vigente hasta el momento.

Villa Müller, en Praga (Adolf Loos, 1930).

Loos postulaba a principios del siglo XX la necesidad de  despojar a los objetos de todo aquello que no cumpliera función alguna en ellos, llegando así a la esencia misma de su uso para poder apreciar su verdadera belleza.

Desconozco la razón por la que el grupo eligió este nombre, aunque escuchando la música que hacen podría intuirse que la ausencia de adornos,  la crudeza y contundencia de su sonido justifican la elección. En YouTube se puede ver el video de la canción Madrid a la que se refiere Sáez en su ilustración.

Dice la letra de Madrid: “Hay un murmullo en medio del desierto: es Madrid”. Sin detenerme mucho a pensar, el tema -canción e ilustración-me trae  a la cabeza historias pasadas de pobreza y desarraigo cuyo motor era la necesidad y la esperanza de mejorar. Historias no tan lejanas en el tiempo de un Madrid que todavía sigue atrayendo población y que cada vez es más periférica.

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El Hotel Florida se encontraba en la Plaza de Callao, frente al Cine Callao, de Luís Gutiérrez Soto. Fue proyectado y construido por el arquitecto Antonio Palacios, secundado por los ingenieros Torán y Harguindey. El edificio, cuya fachada se recubrió de marmol blanco,  tenía diez pisos y doscientas habitaciones lujósamente amuebladas y decoradas  y se construyó de acuerdo a las exigencias de las modernas corrientes para edificios del género, no faltando detalle alguno en cuanto a comodidad y “confort”. En todas las habitaciones había baño privado, W.C., teléfono urbano e interurbano y calefacción central. Se inauguró el 1 de febrero de 1924 con la asistencia de conocidas personalidades del momento, autoridades y algunos diplomáticos y periodistas que recogieron la noticia de la apertura de tan soberbio edificio.

Vista del Hotel Florida, probablemente en 1929, desde una terraza del Palacio de la Prensa del arquitecto Pedro Muguruza Otaño.


Los directores propietarios del Hotel Florida, es decir aquellos que encargaron la construcción del edificio, fueron Doña Justa Aedo, Don Francisco Aedo y Don Manuel Morán,  industriales con amplia experiencia en la dirección y explotación de estos  establecimientos turísticos, a decir por los cronistas,  cuyo trabajo desarrollaron en los Estados Unidos y en diversas repúblicas americanas .

El Hotel Florida alojó a numerosos corresponsales extranjeros venidos a  Madrid durante la Guerra Civil Española, desde cuyas dependencias redactaron y enviaron sus crónicas a los diferentes periódicos para los que trabajaban. Entre los corresponsales que se alojaron en el Florida se encontraban “Mijaíl Koltsov, del Pravda; Geoffrey Cox, del News Chronicle; Henry Buckley, de The Daily Telegraph; el polaco Ksawery Pruszynski, de la revista Wiadomosci Lireackie,  Herbert L. Matthews, de The New York Times, y  O. D. Gallagher,  enviado del Daily Express“.  También se alojarían en él el escritor Ernest Hemingway Martha Gelhorn, corresponsal de la revista Collier’s.   (Wikipedia)

Hotel Florida, en la Plaza de Callao, en 1924.

En esta foto de 1950 sw ve parte de la Gran Vía y el  “Hotel Florida”  junto al edificio de “La Adriática”.

Aspecto de la Gran Vía en las proximidades de la calle de Alcalá en los primeros años 20.


John Dos Passos pasó también por el Florida y en su crónica para la revista EsquireHabitación y baño en el Hotel Florida“, publicado  en enero de 1938, describe la situación de guerra que se vivía en aquel momento: “Mi cuarto está en el séptimo u octavo piso. El hotel está en una colina. Desde la ventana puedo ver toda la parte antigua de Madrid por encima de los tejados que se apiñan cubiertos de tejas del color del hollín manchadas de amarillo claro y rojo, bajo el azul metálico que brilla antes del amanecer. Esta ciudad compacta se extiende a lo lejos hasta donde alcanza la vista, con sus calles estrechas, chimeneas sin humo, torres con cúpulas brillantes y afilados chapiteles de pizarra propios de la Castilla del siglo XVII.”

© Instituto Cervantes (España),  2006-2010. Reservados todos los derechos.

El hotel, fue testigo de los bombardeos en el asedio a la ciudad y su fachada recibió numerosos impactos de la artillería que intentaba entrar en Madrid. John Dos Passos describía así el ambiente en su crónica de 1938 para Esquire: “Por todas partes se abren de repente las puertas de los balcones que rodean la fuente cristalina. Hombres y mujeres a medio vestir huyen precipitadamente de las habitaciones del frente, arrastrando maletas y colchones hacia las habitaciones traseras. Un camarero con el cabello ondulado sale una y otra vez de varias puertas distintas, siempre rodeando con el brazo a diferentes chicas que ríen o lloriquean. Gran exhibición de peinados y lencería. Abajo, los corresponsales se mueven por allí adormilados”. (LEER MÁS)

Comedor del Hotel Florida en una imagen de 1924. En este lugar se celebrarón numerosos homenajes, el primero de ellos, el que se hizo al periodista asturiano Eduardo Palacios Valdés a los pocos días de la inauguración del hotel.

En esta fotografía aérea del Madrid de principios de los cincuenta se puede ver la Gran Vía y la Plaza del Callao con el Hotel Florida medianero con el edificio “La Adriática”, de 1928 y proyectado por Luís Sainz de los Terreros. También se aprecia el estrecho edificio esquinero de los antiguos almacenes “Galerías Preciados”, de Luís Gutiérrez Soto, levantado entre la mitad de los cuarenta y la mitad de los cincuenta.

Imagen de la plaza del Callao en 1955.  A la izquierda vemos el  “Hotel Florida”. Ya había sido construido el edificio de “Galerias Preciados”, de Gutiérrez Soto.

El edificio fue derribado en 1964  y en su solar se construyó un edificio moderno para la cadena de grandes almacenes Galerías Preciados. En la actualidad este edificio comercial pertenece a El Corte Inglés.


Referencias.-

La Esfera (16 de febrero de 1924, número 528)

La Construcción Moderna (29 de febrero de 1924,  número 4,  pág. 4)

La Voz (1 de febrero de 1924)

Florida, el hotel de la Guerra Civil (ABC, 2010)

Esquire ( Room and Bath at the Hotel Florida, John Dos Passos., 1938)

Colier’s (Only the Shells Whine, Martha Gellhorn, 17-7-1937)

Antonio Palacios, constructor de Madrid
Catálogo Exposición Círculo de Bellas Artes Noviembre 2001-enero 2002
Ediciones La Librería- Madrid, 2001

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Teatro_figaro

Según se indica en la guía de arquitectura madrileña de la COAM, el Teatro Fígaro fue la primera sala de espectáculos que se construyó siguiendo los principios estéticos y de compromiso ético establecidos por el GATEPAC.

El Cine-Teatro Fígaro, originalmente Cine Moderno tenía en el proyecto un aforo de 950 localidades en un espacio de 5250 metros cúbicos para una superficie de 321 m2 de vestíbul0 y 320 m2 de patio de butacas. Se diseñó, como ha quedado dicho como cine, capricho de los propietarios, pero a poco del final de las obras cambió el concepto original y se decidió que acabase por ser teatro. También capricho de los dueños.

En 1932 el proyecto del Cine Moderno recibió la segunda medalla en la Exposición de Bellas Artes. Desde esta concesión ha representado siempre una referencia del estilo expresionista-racionalista madrileño, aunque a lo largo de los años fuera objeto de diferentes modificaciones que desfiguraron su aspecto original.

InteriorteatroFigaro1209El Cine Moderno carecía, por tanto, de escenario, al objeto de aportar el máximo aforo. Los cambios de última hora obligaron a reducirlo y a limitar el tamaño del escenario cuya embocadura siempre ha resultado pequeña para grandes representaciones.

El Teatro Fígaro fue una elegante muestra de racionalismo y de  modernidad  y curiosamente fue bautizado los hermanos Álvarez Quintero, representantes de una sociedad mucho más tradicional.  En su fachada, un paño vertical de ladrillo visto jugaba con las líneas horizontales de tres grandes ventanales. Bajo la marquesina curva unas discretas luces iluminaban la calle, y en lo alto había un precioso cartel con tipografía expresionista.

Teatro Fígaro-Madrid Cine_Planta

Teatro-Cine “Fígaro”. Planta.


Teatro Fígaro-Madrid Cine_Planta_02

Teatro-Cine “Fígaro”. Planta.

figaro

“Su siguiente  dueño, Ildefonso Anabitarte -un pelotari casado con una cantante de zarzuela y propietario también del Frontón de Madrid (que ahora mismo está siendo remodelado como hotel)- decidió convertirlo de cine en teatro. En la revista A.C., del GATEPAC, parece que la concesión al pasado no sentó muy bien: “El Fígaro es teatro porque así lo decidió la propiedad cuando estaba avanzada la obra del local que había de llamarse Cine Moderno; es cine porque de cine es su trazado y para ese fin se proyectó”. El resultado del cambio fue un escenario enano “sólo apto para comedias y varietés” (según A.C.), que tras sucesivas reformas le ha ido ganando cachitos al patio de butacas.” (El País)

“En la actualidad el FÍGARO ha sido reformado siguiendo los patrones originales de su construcción. “Se parece mucho más al de la foto de los años treinta”.  -dice Antonio del Castillo, uno de los socios propietarios y el arquitecto que se encargó de devolver la dignidad al edificio-. “Cuando lo compramos estaba hecho polvo, no entendías la arquitectura original de tantos pegotes como había“. En sus orígenes el teatro se diseñó como cine con el  nombre de Cine Moderno. Y sería la primera sala de espectáculos proyectada según los principios del GATEPAC, el Grupo de Artistas y Técnicos Españoles para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea”. (El País)

Teatro-Cine Figaro_Entrada- escalera y vestibulo

Teatro-Cine Figaro_Sección y DetalleTeatro-Cine “Fígaro”. Sección y detalle.

En el diseño original, los camerinos y el escenario tenían una salida a la calle del Doctor Cortezo, a través de una comunicación privada. Por otra parte, la disposición longitudinal de la sala propició la realización de dos vestíbulos por planta. En la Planta Baja de creó un vestíbulo de acceso al local, con la salida lateral de las localades de butacas y el vestíbulo de distribución, situado en sentido transversal, con tres puertas de acceso a los tres pasillos del patio de butacas. Este vestíbulo comunicaba también con la salida a la calle   através del portal de taquillas.

En la planta principal se encontraba el gran vestíbulo o salón de fumar, desde donde se accedía a las localidades de sillones y palcos pares,  y el vestíbulo de bar y sala de té, así como el acceso a lo sillones y palcos impares.

Los servicios y lavabos de caballeros se encontraban en la planta principal y en los sótanos. Y la toilette de señoras en la entreplanta de bacones sobre los vestíbulos. En esta planta se encontraba también el despacho de la dirección del local.

Teatro figaro

Teatro Fígaro, en la calle Doctor Cortez0. (FOTO : Iván Solves, 2007)

Fue el arquitecto Felipe López Delgado quien proyectó este edificio para cine y teatro por encargo del empresario Ildefonso Anabitarte. Sobre un solar de dimensiones reducidas y con forma de rectángulo irregular, dispuso la sala paralela a la fachada según la máxima dimensión, dejando un alargado vestíbulo con escaleras a ambos lados para acceso a los palcos. El ingreso directo a la sala desde la entrada está situado en un costado. El interior se asemejaba en decoración a la arquitectura naval (rasgo habitual en la arquitectura racionalista), destacando su escalera con descansillo semicircular volado. La fachada, muy sencilla, se caracterizaba por un diseño en donde destacan  impactantes  los vanos alargados y las distintas superficies de mármol negro en el alto zócalo y de ladrillo rugoso combinado con paramentos lisos, que originalmente estuvieron pintados en blanco, en la parte alta.

Teatro Figaro_Fachada 1933

Teatro_figaro_1990

Hasta hace bien poco la fachada estuvo bastante desfigurada ya que se habían eliminado tres de los elementos más singulares: la marquesina curvada, los llamados “balconcillos” del vestíbulo   y el gran cartel con el nombre del local sobre el tejado. Observando las imágenes de su inauguración, en los años treinta, y la de su estado hace un par de  décadas se observan las muestras de su proceso de cambio y de desvirtuación arquitectónica. En la foto de los noventa, el cartel del tejado ha desaparecido. A la fachada le ha crecido otro vertical, y bien feo, como de motel barato. También le ha salido una farola que cuelga sin sentido sobre la marquesina, donde se han sustituido las discretas luces por unos tremendos globos como de aplique de cuarto de baño”. Por cierto, que en la foto más antigua se ve un anuncio del Frontón Madrid, justo en frente del Teatro, en el número 8 de la calle del Doctor Cortezo, propiedad del mismo empresario de espectáculos que adquirió el teatro.

Teatro Fígaro-Madrid Cine_Patio de butacas

Teatro Fígaro-Madrid Cine_entrada desde balcon

Durante la guerra el cine-teatro fue de la CNT y quedó destrozado. Se perdieron los balconcillos redondos que daban al vestíbulo. Actualmente tanto el vestíbulo, diáfano y bañado de luz natural, como la fachada, están protegidos.En la foto superior se ve el patio de butacas desde el piso inferior. Las fotos son de 1933, más menos, y se publicaron en la revista A.C., del GATEPAC, de ese año.

En el interior del Fígaro (apellidado Adolfo Marsillach cuando su hija Blanca se hacía cargo de la programación) siguen pagando que aquello fuese originalmente un cine. Desde muchas butacas del palco, pensadas para ver la pantalla, no se veía a los actores cuando se movían por el escenario. Solución: arrancar un par de filas. Por dentro, la sala, un pastiche de sucesivas reformas, no se parece demasiado al sueño racionalista. Quedan, sin embargo, un par de rincones intactos. En la sala de proyección duermen, rodeados de polvo, dos enormes proyectores, sobre los que hay una alcachofa de ducha, medida antiincendios de la época. Y en un despacho se conservan los poquísimos muebles art decó que sobrevivieron a la guerra y al olvido.” “El mobiliario original era maravilloso y la idea es reponerlo”, dice Del Castillo, “pero poquito a poco, según se vaya pudiendo“. (El País)

El Cine-Teatro Fígaro, originalmente Cine Moderno tenía en el proyecto un aforo de 950 localidades en un espacio de 5250 metros cúbicos para una superficie de 321 m2 de vestíbul0 y 320 m2 de patio de buatcas. Se diseñó, como ha quedado dicho como cine, capricho de los propietarios, pero a poco del final de las obras cambió el concepto original y se decidió que acabase por ser teatro. También capricho de los dueños.

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