Viaje por el Madrid de la guerra civil (Celia en la revolución)

Celia en la revolución copia

En 1936, en Segovia, un abuelo arroja el periódico de mala manera al suelo. Balbucea no se sabe qué delante de sus nietas que asisten a la escena  asustadas. Las niñas inquietas preguntan qué pasa. El abuelo, casi sin aliento, responde: «¡Se ha sublevado la guarnición de África!».

En estos términos tan dramáticos arranca la novela Celia en la revolución, de Elena Fortún, una de las grandes novelas  de la guerra civil española, en palabras de Andrés Trapiello.

Esta «es la novela que hubiera querido escribir Pío Baroja y no pudo: le faltó conocimiento de primera mano para hacerlo; y la que habría querido escribir Max Aub y no supo, al estar preso él, como tantos otros, de prejuicios  y razones históricas…». Así define Trapiello la novela de Fortún en la introducción que hace en la edición de Celia en la revolución de Renacimiento.

Félix de Azua se refirió al libro como un documento sobre la guerra civil  conmovedor «porque asistimos al horror desde los ojos de una niña y sabemos que todo lo que cuenta es verdad».

Este libro es , con una narración sencilla y directa, poética y desgarradora  la novela, escrita recién acabada la guerra,  un relato autobiográfico de Elena Fortún.

Viaje con Celia por el Madrid de la guerra civil.

A partir de este libro que editó en 2016  la editorial Renacimento, encargada de hacer valer el legado de Elena Fortún, con el brillo presente de Marisol Dorao, y en el que su autora cuenta la verdad de la guerra, aparece la investigación de otra autora que busca la verdad.

María Jesús Fraga, que recuerda cuando era pequeña y su madre le leía las aventuras de Celia, el personaje de las novelas de Fortún, ha trabajado durante años para llegar a la realización de un mapa que sigue el itinerario de la protagonista de esta postrera novela.

Mapa digital

El mapa digital a partir de Celia en la revolución recupera un Madrid en guerra visto desde los ojos de la Celia adolescente.
Con la Cartografía digital del Madrid iniciamos un viaje al Madrid de los años 30 que describe la novela Celia en la revolución. El proyecto aúna la historia de la ciudad, las vivencias de la joven protagonista y las de la propia Elena Fortún, de la que la biblioteca de la Comunidad de Madrid conserva una inestimable colección personal, en su mayor parte digitalizada y accesible en la Biblioteca Digital de Madrid.

La cartografía Celia en la revolución realizada por María Jesús Fraga propone, a través de la obra de Elena Fortún, transformar el texto de Celia en la revolución en un mapa interactivo, reubicando los lugares que aparecen en la novela.

Plano Celia 1936

Referencias.-

Revisitamos Celia en la revolución: cartografía digital de Madrid (1936-1939) en la novela de Elena Fortún
El portal del lector. Bibliotecas de la Comunidad de Madrid

Morales, Clara
Elena Fortún en la revolución
Infolibre, 25/09/2020

Mascarell, Purificació
La urbe moderna en la narrativa de Elena Fortún:
espacio y significado
Anales de Literatura Española. Núm. 35, 2021, pp. 141-157

Fortún, Elena
Celia en la revolución
Editorial Renacimiento
Sevilla, 2016

Elisa y Marcela se casan

La aventura de dos mujeres en los inicios del siglo XX que se querían y que decidieron casarse. Para la época era algo impensable. Socialmente era abominable. Y ante la Iglesia, totalmente imposible.

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La aventura de dos mujeres en los inicios del siglo XX que se querían y que decidieron casarse. Para la época era algo impensable. Socialmente era abominable. Y ante la Iglesia, totalmente imposible.

Elisa y Marcela se casan

La historia, que sucedió en La Coruña, en 1902, acabó regular. Hubo implicación eclesiástica y política. Persecución policial y detenciones.

En febrero de 2019, un año antes de la crisis sanitaria,  se estrenó la película de Isabel  Coixet  “Elisa y Marcela” que contaba la historia de estas dos mujeres.

Mucho antes, en marzo de 2010, Narciso de Gabriel había publicado “Elisa y Marcela. Más allá de los hombres”. El tema de investigación surgió,  apuntaba de Gabriel, casualmente en 1993 cuando estaba trabajando en el archivo Histórico Universitario de la Universidad de Santiago de Compostela sobre los procesos disciplinarios  a los que se sometió al profesorado de magisterio en la Galicia de a segunda mitad del siglo XIX y los primeros años del siglo XX.

Narciso de Gabriel encontró casualmente un expediente incluido en un ejemplar de La Voz de Galicia del 22 de julio de 1901 que se titulaba “Un asunto ruidoso. Un matrimonio sin hombre” (Narciso de Gabriel. Elisa y Gabriela. Amigas y amantes. Ediciones Morata. Madrid, 2019)

Las contrayentes recurrieron a un elaborado  artificio para sellar su amor casándose, engañando con el travestismo de una de las cónyuges,  consiguiendo la certificación de su acto como un matrimonio al uso.

La historia de aquel matrimonio extraordinario antes de que la contaran Narciso de Gabriel e Isabel Coixet, la narró la prensa de la época.

Prensa de la época: el matrimonio

Recogiendo información de los periódicos de La Coruña, se encuentran extensos relatos sobre el conocido como el “matrimonio de dos mujeres”.El 25 de junio de 1901, el diario La Época de Madrid publicaba que a madrina de boda fue una señora llamada doña Ricarda, viuda del comandante de infantería Sr. Sánchez, que tenía alguna amistad con la madre de Marcela Gracia, por haber sido vecinas. Doña Ricarda tenía conocimiento de las relaciones de Marcela y Elisa, por las noticias que su vecina, de nombre Ibeas, que con gran disgusto le había relatado. Cuando Elisa preparaba la boda, haciéndose pasar por hombre con el nombre de Mario, la madre de Marcela se ausentó de La Coruña , marchándose para Santiago de Compostela.

Yendo Marcela y su novio a la casa materna, encontrándola cerrada, coincidieron con doña Ricarda que pasaba por ahí en ese momento. Ésta, sabiendo de la relación de la muchacha pudo conocer al novio, de quien la señora Ibeas había dicho que era un joven borracho y calavera.

Después de hablar las dos mujeres con doña Ricarda, y viendo que la madre de Marcela no aparecía, le rogaron que fuese su madrina, a lo que accedió. Verificado el matrimonio eclesiástico, almorzaron las recién casadas en casa de una amiga de doña Ricarda, doña Francisca Ramos, con quien hicieron rápida amistad. De allí se dirigieron Mario y Marcela a casa del fotógrafo Sr. José Sellier para retratarse, y la fotografía que expuso el fotógrafo en el escaparate de su local mostraba a la pareja de pie, cogida del brazo, Marcela con traje de novia, Elisa vestida de hombre.

Cuando Mario fue a la iglesia de San Jorge a recoger el certificado de matrimonio, el cura señor Cortiella ya estaba advertido de la monstruosidad consumada, por la denuncia recibida de Dumbría. El cura había quedado con un médico amigo suyo para que le realizase un reconocimiento a Elisa y así confirmar su sexo. Sin embargo, Mario, nada más entrar en la sacristía, viendo al médico, atisbó la encerrona y se esfumó.

El médico afirmó que durante los instantes que pudo ver a Mario de cerca, se trataba de una mujer. La pareja permaneció separada algunos días más en La Coruña, comunicándose a través de notas furtivas. Después, viendo que el caso se hacía público, Mario se marchó a Oporto, y a los pocos días Marcela hacía lo mismo. A pesar de ser considerados delincuentes, la policía de La Coruña inicialmente se mantuvo al margen sin tener orden para mezclarse en el asunto.

Mario, días antes de la celebración del matrimonio se había presentado en la Delegación de Hacienda para obtener la cédula personal, alegando que la había perdido. Para justificar su identidad aportó el aval de M.H.C., persona muy conocida en La Coruña y pariente suyo, que permitió la expedición del documento con su nueva identidad. Este señor fue después padrino de la boda.

El Imparcial, el 23 de junio de 1901, ya había publicado un reportaje titulado Dos mujeres se casan.

Comenzaba el texto anunciando el descubrimiento de un suceso extraño y folletinesco, que ocupaba la atención de las gentes y era objeto de todas las conversaciones de la población.

Se trataba de un matrimonio civil y canónicamente contraido por dos mujeres. Este suceso, verdaderamente extraordinario, de índole tan delicada -afirmaba el periódico- no es posible relatarlo con todos sus detalles.

Contaba el periódico que en 1885 Marcela Gracia Ibeas tenía 19 años, hija del capitán de regimiento de Murcia D. Manuel Gracia, estudiaba el tercer curso en la Escuela Normal de maestras de La Coruña. Allí conoció a Elisa Sánchez Lóriga, compañera de la Normal.

Fue tal la amistad de las dos jóvenes que los padres de Marcela decidieron mandarla a Madrid impidiendo que se vieran. Cuando Marcela volvió de Madrid, Elisa había terminado sus estudios de maestra elemental y ejercía como interina en la ecuela de Couso.

Marcela Gracia se hizo maestra superior y se encargó de la escuela de Calo. Después de acabar su interinidad, Elisa se desplazó a Calo junto a Marcela con la que estuvo viviendo siete años. De allí se trasladaron de nuevo a Couso, y posteriormente a Dumbría, donde Marcela fue nombrada maestra.

Prensa de la época: el bautismo

Según la narración de El Imparcial, En abril de 1901, Elisa Sánchez Lóriga se presentó vestida de hombre al párroco de San Jorge, sreñor Cortiella, para ser bautizada. Le dijo al cura que se llamaba Mario Sánchez Lóriga, que era natural de La Coruña y explicó que no se había bautizado antes debido a las creencias de su padre; añadiendo que pensaba contraer matrimonio en breve.

El cura sospechó. Aun así, se instruyó el expediente en el provisorato de la diócesis de Santiago para el bautizo solicitado. También se impartieron las correspondientes lecciones de doctrina cristiana.

Cumplidos estos preliminares, el cardenal-arzobispo de la diócesis concedió la autorización para el bautismo. Comprobando los libros bautismales apareció inscrito en 1862 el nombre de Elisa Carmen Sánchez Lóriga, a la que Mario aludió como su hermana, ya fallecida. El bautizo tuvo lugar el 26 de mayo de 1901, día de Pentecostés. Fue madrina doña Jacoba Lóriga y padrino un muchacho empleado en la sacristía de San Jorge, de nombre Manuel Prado.

Mario vestía un traje oscuro, casi negro, llevaba un sombrero blanco flexible con cinta negra, y calzado de lona amarilla. Llevaba también una leontina dorada unida al reloj de bolsillo con la que jugaba constantemente, y tres anillos en la mano derecha.

Su andar firme y resuelto, sus ademanes varoniles y su pelo corto, peinado a raya, con algo de tupé, no hicieron sospechar su verdadero sexo. En el libro parroquial quedó inscrito como Mario José Sánchez.

Respecto a la boda, Mario obtuvo del cura párroco de Dumbría la certificación de haber sido leidas las amonestaciones para su matrimonio con la señorita Marcela Gracia Ibeas con urgencia por embarazo, sin que nadie hubiese manifestado reparos a la celebración de la misma. El cura de Dumbría delegaba en el señor Cortiella para efectuarla y el matrimonio se llevó a cabo el día 8 de junio de 1901 por el cura de San Jorge, después de cumplir con los obligatorios requisitos municipales.

La novia Marcela Gracia vestía un traje color castaña, llevaba mantilla y, prendido en el pecho un ramo de azahar. Fueron padrinos el tenedor de libros de Crédito Gallego, d. Manuel Hervida C., y doña Ricarda Sánchez, viuda de un comandante, y levantó acta del matrimonio un oficial del juzgado.

Se celebró la misa de velaciones, y los novios con toda la comitiva se fueron a tomar chocolate a casa de la madrina, y como no tenían domicilio en La Coruña, salieron a la calle cogidos del brazo y fueron a hospedarse a una fonda de la calle de San Andrés.

Pocos días después el cura párroco señor Cortiella recibía la denuncia del párroco de Dumbría que sospechaba del engaño. Inmediatamente intervino la justicia. Lo cierto es que el juzgado de Corcubión ha comenzado a instruir la correspondiente sumaria, y que este suceso tan singular, tan disparatado y tan inverosímil, es la comidilla de todo el mundo de aquí, como lo será en todas partes.

Referencias.-

Marcela y Elisa, casadas en 1901 (Cristóbal Ramírez, El País, 14 de marzo de 2010)

Son dos mujeres y se casaron en 1901 (Manuel García Solano, El Mundo, 30 de junio de 2002)

Marcela y Elisa, las únicas lesbianas que se casaron por la Iglesia (Henrique Mariño, Público, 22 de octubre de 2016)

Narciso de Gabriel: «La historia de Elisa y Marcela es más de género que de sexo» (Isabel Bugallal, La Opinión, 8 de abril de 2010)

Um amor de contrabando (Jorge Marmelo, Público, 10 de diciembre de 2011) En portugués.

de Gabriel, Narciso

Elisa y Marcela. Amigas y amantes

Ediciones Morata

2019, Madrid

Colegio «Ateneo Politécnico» de Madrid (1927-1977)

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«Ateneo Politécnico», colegio de barrio

El «Ateneo Politécnico» era un colegio de barrio. Estaba en el barrio madrileño de la Prosperidad. Se fundó en 1927 y su responsable fue Juan Marciano Barbero Matos, profesor de Geografía e Historia de Enseñanza Media de Instituto Nacional. El Ateneo  ocupaba la manzana de las calles Suero de Quiñones,  Luis Vives, Vinaroz y  Pechuán.

Pasado medio siglo el proyecto de su escuela se convirtió en quimera y la ilusión quedó enterrada. En 1977, su desalojo y derribo supuso el final de un símbolo para la Prosperidad. Su nombre todavía resuena en el barrio.

El colegio, que abrió en 1927 en un bajo de la actual plaza del Sagrado Corazón (entonces Plaza Moret),  se instaló en 1931 en una antigua finca de finales del siglo XIX  «Villa Elena», que perteneció a los Duques de Sevilla, con amplio terreno y un hotelito de ladrillo y estilo neomudéjar situado en un extremo, de dos alturas, semisótano, mirador, numerosos balcones y una buhardilla en el remate de las cubiertas. También había añadidas algunas construcciones  auxiliares y posteriormente, en la década de los sesenta, se construyó un módulo nuevo en forma de ele y tres alturas cuyo diseño era estrictamente escolar con entrada por la calle de Vinaroz 11.

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Fachada posterior de «Villa Elena» , hotel en que se estableció el Colegio Ateneo Politécnico en 1931. Había Sección masculina, con entrada por Suero de Quiñones, 14 ; y Sección femenina, con entrada por Suero de Quiñones, 8. A la derecha, la «casa grande» de la plaza Moret, actual plaza del Sagrado Corazón de Jesús. (Foto cedida por J.M. Beneyto, c. 1976)

Juan Marciano Barbero Matos, el fundador

Juan Marciano Barbero Matos  nacido en Medina del Campo en el año 1897 era licenciado en Filosofía y Letras y fue profesor de Geografía e Historia de instituto, puesto del que solicitó excedencia. Fue excedente voluntario desde 1946 hasta, al menos, 1956.

Hasta 1927 trabajó de Oficial de Correos en Valladolid, fecha en la que abrió el colegio del barrio de la Prosperidad. Con el tiempo también fue profesor del Colegio de Huérfanos de Correos y catedrático de Geografía e Historia del Instituto Lope de Vega de Madrid. En ese mismo 1927 ingresó en la Sociedad Geográfica Nacional.

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Situación del Colegio Ateneo Politécnico montado sobre una imagen aérea actual. (Mapa, Google Maps, 2020)

Su caracter aperturista, favorable a la innovación o a la transigencia ideológica, política, religiosa, tal como define el diccionario de la RAE al aperturismo, motivó que después de la sublevación militar de 1936 fuera sancionado por el nuevo gobierno, impidiéndole impartir su magisterio en ningún centro público. Tal separación se hacía cuando las autoridades recelaban de la posible influencia ideológica que el maestro pudiera ejercer sobre los alumnos o bien a causa de su metodología educativa. La inhabilitación podia ser parcial, temporal o total. Para el profesor Juan Marciano Barbero Matos la sanción, según se desprende de su trayectoria, parece que fue temporal, a pesar de haberse significado a favor de las clases populares. Es probable que por causa de esta separación obligada J. Marciano Barbero se dedicara con especial empeño a su escuela.

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Ateneo Politécnico, en 1976. (Foto cedida por J.M. Beneyto)

En una nota publicada en agosto de 1936, ya iniciada la guerra civil, J. Marciano Barbero Matos dirigía una carta al director general de Primera Enseñanza, en la que le decía que tras la sorpresa de la sedición militar ofrecía el colegio para instalar en él una guardería infantil para hijos de milicianos, de la que él se haría cargo para que pudieran desde ese momento inscribirse los niños hijos de milicianos de uno y otro sexo. ( Ver El Liberal, 6 de agosto de 1936. Pág. 14)

Cancha del Estudiantes

El Colegio «Ateneo Politécnico» contaba a finales de los años 40 con dos canchas de baloncesto con dimensiones profesionales reglamentarias. En el periodo de 1948-49 el colegio prestó sus instalaciones  a un equipo de  Segunda Regional de Madrid de la Federación Castellana para que entrenase y jugara sus partidos locales. El equipo, procedente del Instituto «Ramiro de Maeztu«, a falta de un campo reglamentario para jugar la liga se inscribió con el nombre de «Estudiantes» y allí jugó su primera temporada con ese nombre. (VER  Segunda Regional de Madrid. 4º.)

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Alumnos en el patio del Ateneo Politécnico en 1967. (Foto cedida por Francisco Montesinos)

«Ateneo Politécnico», centro cultural

A partir de 1970 el colegio ya no tenía una actividad regular y cerró en septiembre de 1974, reconvirtiéndose en un centro cultural, dirigido por uno de los hijos de Marciano, Alejandro Barbero, de 54 años, que acogía las actividades programadas por la Asociación cultural «Centro Cultural Nuevo Ateneo» creada exprofeso ante la ausencia de oferta cultural en la Prosperidad.

En el local había una guardería a cargo de tres psicólogas y una puericultora. Además de la biblioteca y de la hemeroteca, también se crearon la galería de arte «El Saco», dos laboratorios de fotografía y un estudio de pintura, así como la adaptación de las canchas de baloncesto existentes para el desarrollo de otras actividades deportivas.  En el colegio también ensayaban grupos de teatro y bandas de música. Además, se crearon un centro de minusválidos y otro de ancianos, inexistentes hasta el momento en el barrio.

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Acta Fundacional del «Centro Cultural Nuevo Ateneo», cuyas actividades se realizaron en el colegio Ateneo Politécnico hasta su desalojo en 1977. (Documento cedido por J.M. Beneyto)
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«4º Encuentro Internacional de Teatro de Grupos», organizado por los grupos que ensayaban en el Ateneo, en la plaza de la Prosperidad (Foto cedida por J.M. Beneyto, c. 1976)

En 1976 moría Marciano Barbero a los 79 años de edad. En ese momento, el centro ya pertenecía a los herederos, a los hijos del matrimonio fundador Marciano  y su mujer Laura Rodríguez, también maestra, profesora del Ateneo e impulsora del proyecto.

A pesar de que el colegio había sido declarado de interés social en 1957, lo que obligaba a seguir impartiendo enseñanza durante treinta años, al menos hasta 1988, en 1975 los hijos de los dueños acordaron su venta y posterior derribo. Todos menos uno: Alejandro Barbero.

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Plaza de la Prosperidad. Entrevista a los vecinos con motivo de las manifestaciones contra el derribo del Ateneo. (Foto cedida por J.M. Beneyto, c. 1976)

Venta del «Ateneo Politécnico»

Alejandro Barbero,  había emprendido acciones legales ante los tribunales contra la postura de sus hermanos de vender y demoler el colegio sin su consentimiento y falsificando su firma. En un intento de acercar posturas, planteó en última instancia retirar las denuncias, a cambio de que  la inmobiliaria Fedeloz que se hizo con la propiedad se comprometiera a construir sobre el solar raso un complejo cultural para el barrio de la Prosperidad y, a su vez, que el Ayuntamiento se ofreciera a comprar el complejo nuevo que pedía.

Sin embargo el  proceso de derribo del Ateneo Politécnico  fue avalado por los tribunales que decidieron la procedencia de la demolición. (El País, 4 de marzo de 1977)

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Recogida de firmas contra el derribo del Ateneo Politécnico en la plaza de la Prosperidad. (Foto cedida por J.M. Beneyto, c. 1976)

Protestas populares

A lo largo de 1976 la Asociación de Vecinos de Chamartín se manifestó en  la plaza de la Prosperidad (plaza del mercado) reclamando la continuidad del Ateneo Politécnico. Consideraban que era la única oferta cultural del barrio y que ante la falta de alternativas no era légitimo privar a los vecinos del único espacio que cumplía esas funciones. Las protestas fueron continuas y se completaron con la recogida de firmas y un encierro en el colegio, al que siguió una huelga de hambre contra la especulacón y el derribo del Ateneo.
La prensa se hizo eco del problema y tituló :»VECINOS DE CHAMARTIN, CONTRA LA DEMOLICIÓN DEL POLITÉCNICO» (ABC. Viernes 18 DE Noviembre de 1976. Pag. 29.)

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Pintada en una tapia de la Prosperidad contra el derribo del Ateneo. «El Ateneo nunca morirá. ¡Jamás! Viva el Ateneo». (Foto cedida por J.M. Beneyto, c. 1976)

Desalojo y derribo

El 13 de  noviembre de 1976  Alejandro Barbero se enfrentó a las las excavadoras para evitar que destruyeran una parte de los archivos, ficheros y material docente acumulados en el centro desde 1927. Operarios de la empresa encargada de la demolción, derribos Aurelio Prudencio,  ayudaron a Barbero a rescatar la cuarta parte de los 20.000 kilos de material didáctico que permanecía en el sótano del  Ateneo Politécnico. Láminas, mapas, cuadros sinópticos y genealógicos, fueron recogidos y depositados en el jardín del colegio mientras las obras de demolición quedaban interrumpidas.

El desalojo fue violento. A las 4.30 del 15 de enero de 1977, trece coches de la Policía Armada y algunos más de la Policía Municipal desplegaron a sus números que actuaron contundentemente contra los más de quinientos vecinos que se manifestaban para impedir el desalojo del colegio.

Mientras tanto, otros efectivos accedieron al local y desalojaron a las 150 personas que permanecian en el interior en huelga de hambre. El director Alejandro Barbero fue detenido y acusado de insultar a la autoridad y de incitar a la violencia. (Diario 16, 17 de enero de 1977)

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Plaza del Colegio Ateneo politécnico, situada en la confluencia de las calles García Luna con Vinaroz, a escasos metros de donde estuvo el colegio. (Foto: Enrique F. Rojo, 2019 )
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Plaza del Ateneo Politécnico. Monolito en recuerdo del fundador del colegio, J. Marciano Barbero Matos. La plaza se encuentra en una manzana próxima al emplazamiento original del colegio. (Foto: Enrique F. Rojo, 2010)

Referencias.-

J. Marciano Barbero Matos
Análisis Gramatical. Biblioteca del Ateneo Politécnico. Madrid, 1931.

J. Marciano Barbero Matos
Gramatica española Síntesis.  Madrid, 1939

El director del Ateneo Politécnico salvó su archivo de la demolición (El País, 4 mar 1977)

(1948-49) EN CAMPO PRESTADO (Movistarestudiantes.com/1948-1960/)

Barrio de la Prosperidad (Madrid), en Wikipedia.

Rojo Escobar, Enrique F.

La Prosperidad, 1862-2012

Temporae Ediciones

Madrid, 2012

«La Constructora Benéfica» en Madrid

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La primera actuación de La Constructora Benéfica en 1883. Barrio del Pacífico, en la calle particular de la Caridad. Se construyeron  38 casas para 58 familias. En la calle de Granada se edificaron 4, y en la del Pacífico 6. En total 68 viviendas dadas en amortización para que los inquilinos pudieran ser propietarios. (GRABADO: Comba, La Ilustración Española y Americana, 1883)

El llamado «problema social»,  que pensadores y políticos de finales del siglo XIX, en el periodo de la Restauración, intentaron atajar por medio de la beneficencia y de la caridad cristiana, tuvo una de sus expresiones  más llamativas en la construcción de casas para pobres, una de las necesidades más acuciantes en el Madrid paupérrimo de la época.

La Constructora Benéfica, primeros pasos

La idea de crear la sociedad benéfica orientada a proporcionar a los trabajadores con escasos medios económicos viviendas higiénicas, cómodas y económicas, y además con la idea de inculcar en estas clases hábitos de orden y aseo, virtudes que, por su comportamiento y costumbres,  no se les reconocían, partió de Concepción Arenal y de la Condesa de Espoz y Mina, y el motivo  fue el de hacer efectivos dos importantes legados. Uno de 30.000 pts. que la Condesa de Krasinscky, de nacionalidad austriaca, entregó en 1874 al embajador de España en Paris Salustiano Olózaga para que se destinasen a beneficio de los trabajadores españoles. El otro de 7.425 pts.  donados por Gertrudis Gómez de Avellaneda. A estas dos cantidades se sumaban 13.478,30 pts. importe de una suscripción hecha en París por iniciativa de Salustiano Olózaga. Encargado de su ejecución José Olózaga, hermano del embajador, y con la cooperación de su inspiradora Concepción Arenal se fundó esta asociación en Madrid el 28 de abril de 1875 en una reunión celebrada en el Ayuntamiento bajo la presidencia del Conde de Toreno, alcalde por aquel entonces de la capital.

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La primera actuación de La Constructora Benéfica en 1883. Barrio del Pacífico, en la calle particular de la Caridad  se construyeron  38 casas para 58 familias compuestas por viviendas colectivas de tres plantas, dos a cada lado de la calle, con cuatro viviendas por planta. Las viviendas unifamiliares, un total de 22, constaban de entrada, cocina, dos habitaciones y retrete en el exterior junto al patio. En la foto se ven dos viviendas unifamiliares proyectadas por Ricardo Marcos Bauzá en 1875. Se derribaron en los inicios el siglo XXI. (FOTO: Paloma Barreiro Pereira, «Casas Baratas», 1991)

«La primera actuación de La Constructora Benéfica fue en 1883, en el barrio del Pacífico, en la calle particular de la Caridad»

Socios fundadores y socios numerarios

La Constructora Benefica fue el primer ensayo serio que existió en España para resolver la cuestión de las viviendas baratas con el fin de mejorar las condiciones de vida de los trabajadores manuales, la mayoría empobrecidos a pesar de tener trabajo.

Además de Concepción Arenal, hubo otros muchos  defensores de la filosofía de la beneficencia como Andrés Borrego y Francisco Méndez Álvaro, artífices de sociedades benefactoras que el propio Estado se encargó de canalizar a través de la Ley de Beneficencia de 1849, que encargaba  su organización a las Juntas Municipales.

La sociedad caritativa La Constructora Benéfica había sido creada principalmente gracias al impulso de Concepción Arenal, pero en su sesión fundacional participaron un  total de 32 personas, entre otras, el citado alcalde de Madrid conde de Toreno, el marqués de Santa Cruz, los marqueses de Urquijo, el marqués de Retortillo, el duque de Fernán Núñez y el conde de Guaquí. Igualmente, participaron con donativos la condesa de Krasinski, la condesa de Espoz y Mina, la marquesa de la Coquilla y Gertrudis  Gómez de Avellaneda; políticos como Moyano, Castelar y Sagasta; la Casa Real y numerosos profesionales liberales; así como el Ayuntamiento de Madrid, la Diputación Provincial y la Compañía de Ferrocarril del Mediodía, además de los anteriormente citados el entonces embajador en la capital francesa Salustiano de Olózaga José de Olózaga.

Los socios se dividían en fundadores y numerarios. Los estatutos establecían los modelos de vivienda y el tipo de financiación, alternándose la construcción unifamiliar con la colectiva. Los estatutos de La Constructora fijaban entre sus objetivos el de construir viviendas unifamiliares para su venta o alquiler, viviendas colectivas solo en alquiler y adquirir casas “dedicadas al alojamiento de la clase pobre, a fin de transformarlas en habitaciones cómodas, higiénicas y económicas para su simple arriendo”. También se establecían las condiciones de alquiler y los plazos para conseguir la propiedad de la vivienda: ocho, doce, dieciséis o veinte años.

«La sociedad caritativa La Constructora Benéfica había sido creada principalmente gracias al impulso de Concepción Arenal»

La Constructora Benéfica, sus obras

La primera promoción de La Constructora Benéfica se realizó en el barrio de Pacífico, en la calle de la Caridad, muy cerca de la estación ferroviaria del Mediodía, para aproximar la vivienda al lugar de trabajo de los destinatarios de las casas, que se empleaban en los talleres de la Compañía del Ferrocarril del Mediodía.

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La primera actuación de La Constructora Benéfica en 1883. Barrio del Pacífico, en la calle particular de la Caridad se construyeron  38 casas para 58 familias compuestas por viviendas colectivas de tres plantas, dos a cada lado de la calle, con cuatro viviendas por planta. Las viviendas unifamiliares, un total de 22, constaban de entrada, cocina, dos habitaciones y retrete en el exterior junto al patio. En la foto se ven una vivienda unifamiliar proyectada por Ricardo Marcos Bauzá en 1875. Todas  las casas a excepción de ésta y una contigua se derribaron entre mediados del siglo XX y los inicios del XXI.(FOTO: Enrique F. Rojo, 2019)

La primera promoción: las casas de Pacífico

En las casas del barrio de Pacífico se contemplaron dos modelos constructivos, uno de viviendas unifamiliares y otro de pisos colectivos. En una primera fase se edificaron cuatro casas de vivienda colectiva de tres plantas, dos a cada lado de la calle, con cuatro viviendas por planta, lo que hacía un total de 48 viviendas. La estructura era idéntica en todas y constaban de entrada, cocina, dos habitaciones y retrete de uso común en el exterior junto al patio. En las fases posteriores se construyeron 22 viviendas unifamiliares a doble altura, haciendo un total de 26 las edificaciones y de 70 las viviendas.

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La primera actuación de La Constructora Benéfica en 1883. Barrio del Pacífico, en la calle particular de la Caridad  se construyeron  38 casas para 58 familias compuestas por viviendas colectivas de tres plantas, dos a cada lado de la calle, con cuatro viviendas por planta. Las viviendas unifamiliares, un total de 22, constaban de entrada, cocina, dos habitaciones y retrete en el exterior junto al patio. En la foto se ven dos viviendas unifamiliares proyectadas por Ricardo Marcos Bauzá en 1875. La mayor parte de las casas se derribaron entre mediados del siglo XX y los inicios del XXI. (FOTO: Enrique F. Rojo, 2019)

«La segunda actuación de La Constructora Benéfica se realizó en 1883 en el barrio de Bellas Vistas, en Cuatro Caminos»

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La primera actuación de La Constructora Benéfica en 1883. Barrio del Pacífico, en la calle particular de la Caridad.( Foto, circa 1900)

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Plano general de las viviendas para trabajadores edificadas por la Asociación de Caridad La Constructora Benéfica en las calles de la Caridad, Pacífico y Granada en 1883. En la calle particular de la Caridad se construyeron 38 casas para 58 familias compuestas por viviendas colectivas de tres plantas, dos a cada lado de la calle, con cuatro viviendas por planta. Las viviendas unifamiliares, un total de 22, constaban de entrada, cocina, dos habitaciones y retrete en el exterior junto al patio. La mayor parte de las casas se derribaron entre mediados del siglo XX y los inicios del XIX.

Cuatro Caminos, Bellas Vistas y  Puerta de Toledo

La segunda actuación de La Constructora Benéfica se realizó en 1883 en el barrio de Bellas Vistas, en Cuatro Caminos, en la manzana formada por las calles de Pedro Barreda, Carlos Rubio, Tenerife y Almansa, en la que se abrió una calle que se llamó de la Constructora Benéfica (hoy Garellano) y que se juntaba con el camino de Leñeros que avanzaba hacia el oeste. En este entorno, en la actual calle de Avelino Montero Ríos, continuación de Alvarado y parte del antiguo camino de Leñeros, se construyeron 18 viviendas unifamiliares a doble altura y patio trasero, amortizables a veinte años para posibilitar que los inquilinos pudieran adquirirlas.

Planta vivivienda unifamiliar adosada Cuatro Caminos
Planta del grupo de viviendas unifamiliares adosadas en Cuatro Caminos, en la calle de La Costructora Benéfica, actual calle de Avelino Montero Ríos. La promoción constaba de18 viviendas unifamiliares a doble altura y patio trasero.

Calle Constructora Benéfica 1925
En la actual calle de Avelino Montero Ríos, continuación de Alvarado y parte del antiguo camino de Leñeros, se construyeron 18 viviendas unifamiliares a doble altura y patio trasero. La calle se llamó inicialmente de la Constructora Benéfica. Aspecto de las casas en 1925.

En estos terrenos, que aún estaban desocupados, se empezaron a construir en 1918 a cargo del arquitecto Ignacio Aldama, un total de 34  casas con entrada por la calle de La Constructora Benéfica de tipología unifamiliar y de dos plantas, con su jardincillo en el interior.  Estas casas se dieron unicamente en alquiler entre 25 y 30 ptas. mensuales, con la condición de que, cuando fuera necesario pudieran concederse en amortización por el número de años que se estimara conveniente. Pero como estas casas acabaron siendo demasiado caras para las clases más modestas, se probó también con la edificación en el número 33 de la mencionada calle (hoy Garellano) de una casa de vecindad con 8 viviendas.

Planta alzado y seccion vivienda 1917
Planta, alzado y sección de vivienda de dos plantas con cuatro dormitorios, saón comedor, cocina, ropero, retrete y patio, firmado por Ignacio Aldama en 1917 para La Constructora Benéfica.

Es importante destacar el hecho de que mientras que las casas del barrio de Pacifico fueron muy solicitadas y estuvieron ocupadas constantemente, en el de Bellas Vistas (Cuatro Caminos)  hubo dificultades de alquiler y muchos inquilinos las abandonaban enseguida,  debido al alto precio de las mensualidades, lo que obligó a la Sociedad a publicitarlas en  periodicos, carteles y anuncios y también a estudiar un nuevo sistema de alquiler y a ampliar los plazos de amortización a 25, 30 y 35 años para
aquellos inquilinos que prefirieran pagar alquiler y amortización.
Durante diez años la Constructora sufrió una paralización en sus edificaciones, centrando sus actividades en la búsqueda de nuevos terrenos, a pesar de contar todavía con suelo para construir en Bellas Vistas .

El 9 de diciembre de 1920 se inauguró en la calle de Tenerife un grupo de 16 casas realizado con fondos de la testamentaría de la marquesa de la Coquilla.

Calle Tenerife Plano Iribas
La segunda actuación de La Constructora Benéfica se realizó en 1883 en el barrio de Bellas Vistas, en Cuatro Caminos, en la manzana formada por las calles de Pedro Barreda, Carlos Rubio, Tenerife y Almansa, en la que se abrió una calle que se llamó de la Constructora Benéfica. (Sección del plano de Álvaro González Iribas, 1906)

Colonia Bellas Vistas calle Leñeros 1898
Viviendas en Bellas Vistas (Cuatro Caminos) construidas por La Constructora Benéfica en el camino de Leñeros en 1898. La mayor parte de estas viviendas han desaparecido.

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Vivienda situada en la zona mas occidental de la actual calle de Leñeros en Bellas Vistas (Cuatro Caminos) construidas por La Constructora Benéfica en 1898. La mayor parte de estas viviendas han desaparecido. (FOTO: ©Google Maps, 2020)

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Vivienda en la calle de Tenerife con Santa Juliana , firmada por  A. Calvo en 1886. Pertenece a la segunda actuación de La Constructora Benéfica  realizadas a partir de 1883 en el barrio de Bellas Vistas, en Cuatro Caminos, en la manzana formada por las calles de Pedro Barreda, Carlos Rubio, Tenerife y Almansa. (FOTO: Paloma Barreiro Pereira, «Casas Baratas», 1991)

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Viviendas unifamiliares de La Constructora Benéfica en la calle Tenerife con Julian Zugazagoitia, edificadas en 1886 por el arquitecto Arturo Calvo Tomelén..  (FOTO: ©Google Maps, 2020)

En 1889 La Constructora Benéfica había construido ya 86 viviendas de las que 26 habían pasado a ser propiedad de sus inquilinos. Tras un periodo de inactividad, de 1893 a 1897, se construye una casa colectiva para alquilar con 13 viviendas en la calle de la Solana (hoy desaparecida), esquina a la del Águila, cerca de la Puerta de Toledo.

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En la actual calle de Avelino Montero Ríos, continuación de Alvarado y parte del antiguo camino de Leñeros, se construyeron 18 viviendas unifamiliares a doble altura y patio trasero, amortizables a veinte años para posibilitar que los inquilinos pudieran adquirirlas. La promoción se completaría con otras tantas viviendas en la misma calle. Hasta 2010 las aceras de la calle conservaron el losado de granito original de la época de las casas. El Ayuntamiento de Madrid lo eliminó para sustituirlo por los adoquines habituales. (FOTO: Enrique F. Rojo, 2010)

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Calle Tenerife (Cuatro Caminos). Vivienda colectiva de 1919,  formada por un bloque de tres alturas, patios interiores, con 50 viviendas en régimen de alquiler y dos escuelas. (FOTO: Enrique F. Rojo, 2010)

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Vivienda colectiva en la calle Tenerife (Cuatro Caminos), 1919. Entre las calles de Carlos Rubio y Tenerife se acometió con el legado Coquilla el mayor proyecto de vivienda colectiva formado por un bloque de tres alturas, patios interiores, con 50 viviendas en régimen de alquiler y dos escuelas. (FOTO: Enrique F. Rojo, 2010)

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En sus terrenos de Bellas Vistas, La Constructora Benéfica decidió construir en el año 1918 veintidos  viviendas unifamiliares de tipología similar a las actuaciones anteriores, y una casa de vecindad para ocho viviendas. En 1919, en la parte norte de esos terrenos, entre las calles de Carlos Rubio y Tenerife se acometió con el legado de la marquesa de la Coquilla el mayor proyecto de vivienda colectiva formado por un bloque de tres alturas, patios interiores, con 50 viviendas en régimen de alquiler y dos escuelas. (FOTO: Enrique F. Rojo, 2010)

«Entre 1907 y 1925, La Constructora adquirió unos terrenos en La Guindalera, en la esquina formada por la calle de Cartagena y el Camino de Canillas, en la confluencia con la actual Avenida de América«

Colonia de La Guindalera

Entre 1907 y 1925, La Constructora adquirió unos terrenos en La Guindalera, en la esquina formada por la calle de Cartagena y el Camino de Canillas, en la confluencia con la actual Avenida de América. Se construyó una colonia de  26 viviendas unifamiliares en torno a las desaparecidas calles de los Gremios y de la Consolación. De esta promoción no queda ningún vestigio.

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La Constructora Benéfica construyó entre 1907 y 1925 una colonia de 26 viviendas unifamiliares en torno a las desaparecidas calles de los Gremios y de la Consolación. De esta promoción no queda ningún vestigio. (PLANO: González Iribas, 1910)

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Parcelario de la tercera intervención de La Constructora Benéfica entre los barrios de la Prosperidad y La Guindalera, junto al camino de Canillas. Estas casas se fueron derribando a lo largo del siglo XX.

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Grupo de casas adosadas en la calle los Gremios, junto a la calle Cartagena,en el límite de La Guindalera con la Prosperidad (Foto, circa 1925)

Trayectoria de La Constructora Benéfica

La labor de La Constructora Benéfica se mantuvo con éxito hasta el primer cuarto del siglo XX gracias al mecenazgo y a las ayudas del Estado que participó a través de la ley de 9 de enero de 1877, de exención de impuestos y contribuciones para las asociaciones benéficas.

Paradójicamente, La Constructora Benéfica también se aprovecharía en los inicios de las ventajas de las leyes de Casas Baratas a partir de 1911 que aunque llegaron a subvencionar hasta un 25% del presupuesto total de diferentes actuaciones, acabaron por minar el objetivo de la sociedad al verse obligada a competir con promotores que manejaban presupuestos mayores y que orientaban su oferta a las emergentes clases medias con presupuestos  superiores. De esta manera, las  leyes de Casas Baratas colaboraron para que la compañía con el tiempo perdiera su razón de ser y acabara practicamente por cesar su actividad. Del mismo modo, cuando fue necesario recurrir al crédito, hubo bancos que les ofrecieron  préstamos a bajo interés, que a la larga consumieron los fondos, siempre escasos de la sociedad.

Al menos hasta 1990  la Constructora Benéfica seguía dada de alta como sociedad mercantil con sede social en la calle de Trafalgar nº l, I º Izda. de Madrid.  Aunque en 1903 se dió por extinguida la Sociedad, en 1904 se retomó la actividad.  Hasta 1972 siguieron construyendo viviendas baratas para obreros. Pero a partir de esa fecha no se realizó ninguna construcción, ni se adquirieron nuevos terrenos por falta de recursos economicos, limitándose tan solo a vender los pisos levantados en periodos anteriores.

Referencias.-

de San Antonio Gómez, Carlos
La Constructora Benéfica
Un siglo de vivienda social 1903-2003.  Tomo I (págs. 58-61).
VV. AA.
Carlos Sambricio (ED.)

Valenzuela Rubio, Manuel
Las sociedades constructoras benéficas, una respuesta paternalista al problema de la vivienda obrera. Su incidencia en la configuración de la periferia madrileña (1875-1921)
Anales del Instituto de Estudios Madrileños. Tomo XX
C.S.I.C Madrid ,1983

Barreiro pereira, Paloma
Casas Baratas. La vivienda social en Madrid 1900-1939
COAM, Madrid, 1991

Cabeza Sánchez-Albornos, Sonsoles
La Constructora Benéfica 1875-1904
Madrid en la sociedad del siglo XIX Vol. I
Consejería de Cultura. CAM
Madrid, 1986

«Chalets» Adosados del siglo XIX en el barrio de Tetuán (Blog Urban Idade, 2008)

Colegio alemán de Madrid (1957)

La construcción del Colegio Alemán de Madrid tuvo su origen en el encargo en 1957 de la redacción de un anteproyecto por el Ministerio de Hacienda de la antigua República Federal Alemana a la Oficina Federal de Construcciones. El derribo del Colegio Alemán comenzó el 10 de julio, después de que la obra recibiera el visto bueno del ayuntamiento de Madrid. El centro se encontraba cerrado desde 2015, cuando la actividad docente se trasladó al nuevo inmueble de Montecarmelo al norte de la ciudad.

«Deutsche Schule» de Madrid. Vista exterior del Colegio Alemán situado en la calle Concha Espina. (Foto: Juan Miguel Pando Barrero, 1960. © Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Instituto del Patrimonio Cultural de España).

El primer Colegio Alemán: Carrera de San Jerónimo

El 30 de junio de 1896 en una reunión de la colonia alemana en Madrid  se decide la creación de la primera comunidad escolar de esta nacionalidad para educar a sus hijos.
El 19 de octubre, auspiciado por la firma comercial alemana Siemens, se abrió el primer colegio alemán, con 36 niños organizados en tres clases. El colegio estaba situado en la Carrera de San Jerónimo, esquina a la calle de  Floridablanca, en el primer piso del número 53, a pocos pasos del Congreso de los Diputados.

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Vista exterior del edificio del Colegio Alemán de Madrid, rodeado por un muro, con planta baja y dos alturas, en la calle de Fortuny. (Foto: Otto Wunderlich, circa 1930. © Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Instituto del Patrimonio Cultural de España)

Colegio alemán: Zurbarán esquina a Fortuny
En 1905, el aumento del alumnado deja pequeño el local de la Carrera y se trasladan provisionalmente al barrio del Jardín Botánico, a la calle de Espalter nº 6. En 1909 se coloca la primera piedra del nuevo colegio en la confluencia de las calles Zurbarán y Fortuny, en un solar comprado por el Imperio alemán en 1908. En Noviembre de 1910 se inaugura el nuevo Colegio Alemán, en Fortuny nº 7 dotado de todos los adelantos en materia de construcción y de las últimas novedades pedagógicas aplicadas a la arquitectura.

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Vista de la entrada al Colegio Alemán de la calle de Rafael Calvo nº 20. (Foto: Otto Wunderlich, circa 1930. © Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Instituto del Patrimonio Cultural de España)

Paralelamente y hasta 1945, que el gobierno alemán debe abandonar las instalaciones por el resultado de la II Guerra Mundial, se estableció en la calle de Rafael Calvo nº 20 la sección de primaria del colegio. De 1949 a 1960, el colegio funcionó en un pequeño edificio situado en la calle de López de Hoyos nº 28.

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Retrato en grupo de uno de los cursos del Colegio Alemán de Madrid de la calle López de Hoyos nº 28. (Foto: Otto Wunderlich, 1952. © Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Instituto del Patrimonio Cultural de España).

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Edificio del Colegio alemán en la calle de López de Hoyos nº 28. Estuvo en funcionamiento desde 1949 hasta 1960. (Foto: Google  Maps, 2017)

Colegio alemán en la calle de Concha Espina

La construcción del Colegio Alemán de Madrid en la calle de Concha Espina tiene su origen en el encargo en 1957 de la redacción de un anteproyecto por el Ministerio de Hacienda de la antigua República Federal Alemana a la Oficina Federal de Construcciones.

El terreno elegido, de más de 10.000 metros cuadrados y con una forma aproximadamente triangular,  se encuentra en los aledaños de la colonia El Viso en la confluencia de la calle de Concha Espina con la de Serrano, ya por entonces bastante bien comunicadas.

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Plano de situación del conjunto de edificios del Colegio Alemán. (Revista Arquitectura, nº 35, 1961 Hemeroteca Digital BNE)

En la elaboración del proyecto, obra racionalista enmarcada dentro del llamado Movimiento Moderno, firmada por Willi Schoebel Ungria, en colaboración con Alois Giefer y Hermann Mackler y bajo la dirección de Otto Casser, se tuvieron presentes las más modernas teorías pedagógicas aplicadas a la arquitectura escolar. Con arreglo a ellas se planificaron varios bloques aislados con una altura máxima de cuatro plantas dedicados a enseñanza elemental, enseñanza media, un bloque de unión con las zonas de administración, laboratorios, aulas técnicas, gimnasio, salón de actos, capilla y jardín de infancia, con una capacidad aproximada de 1.300 alumnos.

Colegio Alemán. Vista de la fachada del edificio de la calle Rodríguez Marín. (Foto: Juan Miguel Pando Barrero, 1960. © Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Instituto del Patrimonio Cultural de España).

En la zona central de la parcela se sitúa el edificio destinado a enseñanza superior, en la oriental el colegio de párvulos, en la occidental, cerca de la linde con Concha Espina se ubica el cuerpo que alberga el gimnasio, salón de actos, capilla y las aulas destinadas a clases técnicas y especiales; un cuerpo construido sobre pilotes, con el fin de poder ser utilizado como patio cubierto, más bajo que los restantes, sirve de enlace entre los tres edificios; en él se instalan los servicios administrativos y sala de profesores. Los forjados de los diferentes pisos vuelan hacia el exterior constituyéndose en elementos protectores frente a un excesivo soleamiento de las aulas. Las aulas con capacidad entre 25 y cuarenta alumnos se dispusieron de forma pareada con una escalera que permitía el acceso directo desde los patios de recreo.

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Colegio Alemán. Vista de bloques de aulas. (Foto: Juan Miguel Pando Barrero, 1960. © Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Instituto del Patrimonio Cultural de España).

En la zona occidental del solar, separado del resto del colegio, se ubicaba el jardín de infancia, de dos alturas, proyectado con planta hexagonal , más próxima a la circular que a la cuadrada, lo que permitía combinar la colocación de los muebles y la disposición de alumnos y profesores. Los entrantes y salientes de los planos en los pasillos de acceso sugirieron su tratamiento en colores distintos que les restaban monotonía y añadía la alegría resultante de la policromía.
El salón de actos disponía de capilla, situada en un testero, con una puerta plegable que permitía independizarla del resto de la sala. En el otro testero se situaba el escenario.

Colegio Alemán. Fachadas de la capilla con vidrieras y de las aulas hexagonales del jardín de infancia. (Foto: Juan Miguel Pando Barrero, 1960. © Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Instituto del Patrimonio Cultural de España).

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Planta baja, planta primera y alzado del pabellón de «kindergarten», jardín de infancia, de Colegio Alemán. (Revista Arquitectura, nº 35, 1961 Hemeroteca Digital BNE)

Colegio Alemán. Vista de la fachada del edificio de la calle Rodríguez Marín. (Foto: Juan Miguel Pando Barrero, 1960. © Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Instituto del Patrimonio Cultural de España).

Memoria referente al proyecto de construcción de un colegio alemán de nueva planta en Madrid firmado por Willi Schoebel Ungria

En 1957 el Ayuntamiento de Madrid cursaba el expediente del proyecto de construcción del Colegio alemán de la calle de Concha Espina nº 32.

«Con fecha 1/ 7/ 1957 encargó el Ministerio de Hacienda de la República Federal Alemana a la Oficina General de Construcciones llevar a cabo el anteproyecto de un Colegio Alemán en Madrid.
Fueron aprobados previamente todas las necesidades del Programa por las Autoridades competentes».

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«Deutsche Schule» de Madrid. Vista exterior del Colegio Alemán situado en la calle Concha Espina. (Foto: Archivo Colegio Alemán 1961. Publicada en «Chamartín. Album de fotos», Temporae ediciones, 2015)

«El terreno donde se piensa construir fue adquirido ya con anterioridad y está situado en la zona Nordeste de la ciudad, en la llamada colonia de El Viso, con fachada a las calles de Serrano, Concha Espina y Rodríguez Marín. La calle de Serrano está urbanizada y es de tráfico intenso. La Avenida de Concha Espina es en cambio tranquila, y actualmente está pendiente de solera y firme de empedrado. La calle de Rodríguez Marín es estrecha, totalmente afirmada y de tráfico exiguo».

CIUDADES - ESPAÑA - MADRID - NUEVOS BARRIOS I
Obras de empedrado en el cruce de Príncipe de Vergara con la avenida de Concha Espina en abril de 1966. El edificio en construcción es el nº 84 de Rodríguez Marín. (Foto: Fundación Diario Madrid, publicada en «Chamartín. Album de fotos», Temporae ediciones, 2015)

«La edificación colindante está formada por viviendas de tipo unifamiliar, y edificación colectiva de poca altura. La medianería posterior da en parte a un convento-asilo.
El solar está bien comunicado, ya que pasan por delante de él, en Serrano, tres líneas de autobuses, dos de tranvías y una de trolebuses.
El terreno tiene aproximadamente una forma triangular, con una superficie de 10.220 metros cuadrados. La línea de fachada suma un total de unos 302 metros lineales».

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Trolebuses en la calle de Serrano junto al cruce con Concha Espina, en 1950. (Foto publicada en «Chamartín. Album de fotos», Temporae ediciones, 2015)

«En la parte central del terreno ha sido proyectado el edificio que contendrá el colegio de enseñanza Superior. En cambio, en la zona oriental irá ubicado el colegio Elemental o de párvulos. En la zona occidental de la parcela y cerca de la alineación e la Avenida e Concha Espina ha sido proyectado el bloque que contiene el gimnasio, el aula el salón de actos y la capilla. En la misma zona irán las clases técnicas y especiales (química, física, dibujo, etc.).»
Un ala edificada más baja, une estos tres grupos de edificios. En ella se encuentra, en primera planta, la zona administrativa y de profesorado. Esta planta está sobre soportes, para formar en la baja el patio de recreo cubierto».

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Colegio alemán de Madrid. Alzado edificios C y B. (Expediente Colegio Alemán en la Calle Serrano c/v a Concha Espina, Ayuntamiento de Madrid, 1957).

«El colegio de Párvulos tiene la orientación de las clases a saliente, y como se ha empleado el sistema de escaleras múltiples y de supresión de galerías de distribución, se logra con ello buena iluminación y aireamiento transversal.
En la planta se sótanos de esta zona se encuentran las instalaciones de calefacción, así como las carboneras con trampillas de admisión de combustibles.
Esta zona tendrá un forjado transitable a personas y vehículos. La calefacción funcionará de forma mixta, y según las disponibilidades con carbón leña y gasoil».

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Colegio alemán. Aulas del colegio de enseñanza media y jardín de infancia. (Fotos de 1960).

«El colegio Superior o de Segunda Enseñanza tiene el mismo sistema de organización, pero la orientación de las clases será al sur.
Los forjados de los diferentes pisos continuarán al exterior formando voladizos, que protegerán convenientemente contra la entrada directa del sol. En general se tomarán todas las precauciones debidas contra el exceso de soleamiento.
Este bloque tiene tres plantas y media, y aprovecha para ello el desnivel existente en el terreno. En esta semiplanta se proyectan las clases de reserva, de trabajos manuales y de futura posible ampliación».

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Colegio alemán de Madrid. Planos de situación y de alineaciones. (Expediente Colegio Alemán en la Calle Serrano c/v a Concha Espina, Ayuntamiento de Madrid, 1957).

«El bedel tiene su portería en una zona centralizada, de forma que pueda vigilar todos los accesos importantes y los patios de recreo.
Unos aseos de una planta dividen el recreo de los párvulos del de los mayores, y otros forman el cierre del anterior hacia el sur.
En la parte occidental del solar, separado del resto del colegio, se encuentra el jardín de infancia. Consiste en dos plantas con orientación a mediodía. Las habitaciones del grupo son hexagonales formando una colmena al tesbolillo, para conseguir una zona libre en la planta primera.
Las terrazas pueden ser cubiertas si se desea, con toldos de quita y pon.
Los aseos y zonas auxiliares se encuentran en la planta baja.
El jardín de infancia carece de sótano.
Hay previstas dos viviendas para el portero-bedel y el calefactor mecánico. Van añadidas al colegio de Párvulos, con acceso a las instalaciones y con vista a las entradas principales». (Ver Expediente Colegio alemán, Ayuntamiento de Madrid, 1957)

Venta y derribo del colegio

En marzo de 2007 el entonces  decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM)  Ricardo Aroca, denunció que en la capital, al igual que en el resto de España, se habían demolido edificios de los años 40 y 50 que nunca debieron ser derribados, lo mismo que se conservaban inmuebles «perfectamente prescindibles”. Como ejemplo de los primeros, destacó la fuerte presión desencadenada en aquellas fechas por  no haber protegido desde la Administración el edificio del Colegio Alemán cuyo derribo ya se había planeado por sus todavía propietarios y que se preveía que tuviera efecto en  los siguientes años.

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Hospital de San Rafael, de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios propietaria las antiguas instalaciones del Colegio alemán. Calle de Concha Espina, esquina con Serrano. (Foto: Enrique F. Rojo, 07/09/2019)

El Colegio Alemán trasladó su sede a Montecarmelo en 2015 y la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios propietaria del cercano hospital de San Rafael, adquirió entonces el terreno para edificar nuevas instalaciones ligadas a su actividad docente.
A pesar de su innegable valor arquitectónico, el edificio no se encuentra recogido en el catálogo de bienes de interés cultural de la ciudad de Madrid, por lo que no cuenta con ningún nivel de protección.
Si lo recoge, sin embargo, la Guía de edificios de Madrid de la Fundación COAM, en su inventario de edificios de relevancia histórica de la capital.

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Colegio Alemán. Fachadas de la capilla con vidrieras y de las aulas hexagonales del jardín de infancia. En la actualidad las instalaciones albergan al colegio de educación especial del Hospital de San Rafael, que se encuentra al otro lado de la avenida. (Foto: Enrique F. Rojo, 07/09/2019)

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Colegio Alemán. Fachadas de la capilla con vidrieras y de las aulas hexagonales del jardín de infancia. En la actualidad las instalaciones albergan al colegio de educación especial del Hospital de San Rafael, que se encuentra al otro lado de la avenida. (Foto: Enrique F. Rojo, 07/09/2019)

El derribo del Colegio Alemán comenzó el 10 de julio, después de que la obra recibiera el visto bueno del ayuntamiento de Madrid. El centro se encontraba cerrado desde 2015, cuando la actividad docente se trasladó al nuevo inmueble de Montecarmelo al norte de la ciudad.

Nueve días después de comenzar el derribo, la titular del Juzgado de lo Contencioso-administrativo número 26 de Madrid, Marta Iturrioz Muñoz, paralizó la demolición.

«La magistrada afirma en su auto que el edificio tiene “un marcado sentido histórico”, pese a no estar recogido en el catálogo del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1997. “Ello no le resta importancia, como pieza importante de la arquitectura contemporánea de la ciudad de Madrid, habiendo sido solicitada su inclusión en dicho catálogo, por ejemplo, por la asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio”, afirma el escrito judicial, contra el que no cabe recurso.»  (Ver El País, 18/07/2019)

El Ayuntamiento de Madrid anunció el mismo mes de julio que iba a recurrir esa decisión judicial. (Ver El País, 21/07/2019)

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Colegio alemán de Madrid. Demolición de las instalaciones de la calle de Concha Espina desde el sector oriental. (Foto: Enrique F. Rojo, 07/09/2019)

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Colegio alemán de Madrid. Demolición de las instalaciones de la calle de Concha Espina desde el sector noreste. (Foto: Enrique F. Rojo, 07/09/2019)

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Colegio alemán de Madrid. Demolición de las instalaciones de la calle de Concha Espina, sector norte, desde la calle de Concha Espina. (Foto: Enrique F. Rojo, 07/09/2019)

Demolición pebellón meridional del Colegio Alemán de Madrid. Enero de 2021
Demolición pebellón sur del Colegio Alemán de Madrid. Enero de 2021. (Foto: Enrique F. Rojo, 2021)

Demolición pebellón sur del Colegio Alemán de Madrid. Enero de 2021. (Foto: Enrique F. Rojo, 2021)
Demolición pebellón sur del Colegio Alemán de Madrid. Enero de 2021. (Foto: Enrique F. Rojo, 2021)

Referencias.-

Arquitectura de Madrid. Guía de inmuebles
Fundación Arquitectura COAM

La arquitectura de Willi Schoebel, en escombros  (El País, 29/07/2019)

Una juez paraliza las obras de demolición del Colegio Alemán  (El País, 18/07/2019)

El derribo del Colegio Alemán resuena en Bonn  (El País, 31/08/2019)

Madrid Ciudadanía y Patrimonio. Observatorio del Patrimonio.
Colegio Alemán de Madrid
Observatorio del Patrimonio. Colegio Alemán de Madrid

Informes de la Construción. Vol. 15, nº 143, agosto-sept 1962 PDF

Revista Arquitectura del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (nº 35 de noviembre de 1961PDF

Expediente Colegio Alemán en la Calle Serrano c/v a Concha Espina, Ayuntamiento de Madrid.  PDF

Demoliciones rentables (Blog Urban Idade, 17/04/2007)

Rojo F, Enrique y Rodríguez Zapata, Carlos
Chamartín, album de fotos
TEMPORAE ediciones, Madrid 2015

Ferrer Gonzalez, José María
El Colegio alemán en Madrid  PDF
Revista Madrid Histórico. Ediciones La Librería.