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Archive for the ‘Historia’ Category

Lewis Mamford libro
En 1938 la revista gráfica LIFE publicaba un reportaje de ocho páginas titulado Metropolis. Lewis Mumdford´s book scraps today’s city, plans a new and saner U.S.
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e trata de un resumen comentado del libro del sociólogo y urbanista  Lewis Mumford The Culture of Cities, “La cultura de las ciudades, publicado por vez primera por la editorial Harcourt el 14 de abril de 1938, donde el autor repasa la evolución de la ciudad.

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Lewis Mumford

Lewis Mumford (1895-1990)

En 1938 Lewis Mumford era un intelectual norteamericano que rozaba la cincuentena. Sus reflexiones filosóficas ligadas a la sociologia y al urbanismo le habían granjeado una posición de prestigio en el Olimpo internacional de los pensadores. Como crítico de arquitectura y urbanismo ya había escrito numerosos libros y artículos; La historia de las utopías, de 1922 y Sticks and Stones, de 1924 le dieron fama inmediata en la generación coetánea de los arquitectos europeos revolucionarios (Gropius, Mendelsohn, etc).

La cultura de las ciudades (1938)

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Revista LIFE. Número del 23 de mayo de 1938 donde se publico el reportaje “Metropolis” sobre Mumford.

El libro de Mumford, La cultura de las ciudades, analiza los orígenes de la ciudad y la civilización moderna indicando lo que consideraba errores y proponiendo alternativas. Este planteamiento lo retomaría, mucho más desarrollado, en su obra posterior, de 1961,  La ciudad y la historia. En este otro libro, considerado su trabajo más importante, se expone desde una interpretación global el origen y la naturaleza histórica de la ciudad, explicando los procesos urbanos y el desarrollo de la urbanización.
Mumford no aceptaba que el destino de la ciudad fuera el caos urbano que se vivía, la expansión descontrolada de los suburbios y la desintegración social, sino -según esboza en el libro- que éste se debía a un orden (debía ser objeto de un orden…)  que integrase las instalaciones (construcciones) técnicas -arquitectónicas e industriales- con las necesidades biológicas y las normas sociales.

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El precio de la densidad en la construcción: hacinamiento y suciedad; a pesar de la buena voluntad de los moradores que hacían la colada, como se ve en la foto. La altísima densidad de las viviendas a principios del siglo XX generó importantes problemas de salud pública. Nueva York, 1900. (Foto: Archivo Shorpy)

En el primer tercio del siglo XX en Norteamérica había una necesidad urgente acumulada de construir casas baratas para alojar a las corrientes migratorias que acudían sin parar a las ciudades. Esta necesidad se resolvió con la participación de los inversores privados y de la administración pública a través de programas de subvenciones, en una combinación que supuso, hasta 1938 -fecha de la publicación del artículo de LIFE– el mayor “boom” urbanístico conocido.

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Plano antiguo de la ciudad fortificada de Naarden, en Holanda. “Nadie gana a los holandeses en la construcción de ciudades“, afirmaba Lewis Mumford. Esta urbe del siglo XVI representa para Mumford el paradigma de la ciudad ordenada con zonas verdes, en contraposición con el abigarramiento caótico de la ciudad industrial moderna de principios del XX.

En el año 1938 en Estados Unidos la Metropolitan Life Insurance invertía 35 millones de dolares para la construcción de casas baratas para alojar a 50.000 personas en Bronx y en New York City. Ese mismo año la U.S. Housing Administration aportaba 255 millones de dólares para subvencionar los realojos. Suma que se añadía a las desorbitadas partidas que formaban parte de los presupuestos para realojar a los más de diez millones de personas que vivían en infraviviendas en los suburbios.
El auge inmobiliario que cambió el aspecto de las ciudades al inicio del siglo XX modicó la arquitectura pero también la base social. El auge del pasado dejó como herencia el horror urbano del presente.

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1938, la revista gráfica LIFE publicaba un reportaje titulado “Metropolis”, sobre el libro del sociólogo y urbanista Lewis Mumdford La cultura de las ciudades. La imagen muestra una página del reportaje. Mumford califica las realizaciones urbanísticas  históricas  y las fotos de arriba ilustran ejemplos de lo que éste consideraba como malas (BAD) prácticas.  Arriba del todo: viviendas unifamiliares del barrio periférico de Jamaica en Long Island en Nueva York, en 1938. Para el autor, se trata de polígonos residenciales que derrochan recursos excesivos en viales de comunicación y que carecen de espacios de esparcimiento. En medio: un barrio de Inglaterra, Preston, una ciudad situada en el condado de Lancashire en Manchester, dedicada a la manufactura de textil del algodón. La estructura urbana monótona se alineaba con el objeto del trabajo obrero que eran las fábricas colindantes. Era tanta la opresión,  que como broma se decía en la época: “Drink is the quickest way of getting out of Manchester“. La foto de abajo: Manhattan, Nueva York. Decía Mumford en el libro, que a pesar del fragor de la actividad y de las luces nocturnas de Manhattan que dibujaban una imagen esplendorosa, la urbe alojaba a una población que habitaba a duras penas, en condiciones de salubridad y bienestar deplorables, comparables a las de las zonas rurales más depauperadas de EE.UU. (Foto: LIFE, 1938)

La evolución de la ciudad

Para Mumford la evolución de la ciudad del siglo XVI (Amberes, como modelo…) y de la ciudad racionalista posterior, derivó en los siguientes siglos en la urbe industrializada rodeada de suburbios en los siglos XIX y XX, siempre escasa de alojamientos, con barrios hacinados, mal construidos y con pésimos servicios. La superciudad (megalópolis)  dejaba de lado a las periferias superpobladas.

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Grabado antiguo de la Plaza Mayor o Plaza del Mercado (Grote Markt) de Amberes, Bélgica.

Dice Mumford en el libro, que el esporádico resplandor de las celebraciones en la plaza del mercado de Amberes en el siglo XVI había degenerado en la deslumbrante metralleta de ocio y espectáculo de Broadway en Manhattan; y  los suburbios del siglo XIX se habían sustituido simplemente por suburbios del siglo XX.

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Vista aérea oblicua de la isla de Manhattan (Nueva York) en 1933. (Foto: Archivo Shorpy)

Lewis Mumford pone de ejemplo en su libro Metropolis el crecimento incontrolado de la isla de Manhattan en Nueva York que desde 1910 inició un ascenso enorme que se detuvo y descendió a partir de la década de los años 30 del siglo XX, en parte porque la población se disgregó ocupando nuevas zonas del extrarradio y también por los controles de inmigración y de natalidad que redujeron la tendencia.

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Foto aérea de la fábrica de cerámicas Spode en Stoke-on-Trent (Inglaterra), en 1927. Los hornos de la factoría se alternaban con las viviendas de los obreros, conviviendo con los residuos de la combustión que contaminaban el ambiente. Se trata de una forma de urbanización deficiente e insalubre habitual en el ciudades industriales de finales del siglo XIX y principios  del XX. Para Mumford es un ejemplo de lo que se debe considerar una mala planificación.

New Hall Lane Mill Complex, Preston

Otro ejemplo de diseño deficiente de la ciudad. Complejos textiles de New Hall Lane en Preston (Inglaterra). Fábricas y depósitos de gas junto con los grupos interminables de casas obreras. Solamente fabricas y casas, sin espacios para solazarse y distancias infinitas para acceder a los servicios.

En Manhattan, el aumento en la construcción de rascacielos incrementó la densidad poblacional, los problemas de tráfico y la sobrevaloración de las viviendas. La mayor y más atractiva oferta se producía en las nuevas periferias. Estos modelos podían ser del todo inadecuados, hasta de lo más interesante, como las PWA Harlem Houses, que ejemplizaron cómo hacer un tipo de viviendas, que sin estar en el campo, gozaban de los beneficios del entorno rural.

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Radburn, New Jersey (EE.UU.), 1928. Un ejemplo interesante de planificación urbana eficiente. En plena expansión de la cultura del automovil, en esta pequeña urbe se proyecta la separación radical del espacio peatonal respecto al rodado, agrupando al primero en un tranquilo conjunto de callejones en los que se encuentran las manzanas de viviendas, formando una unidad completa con parque, piscina y escuela, y con zona verde en torno a los bloques.

Concluye Mumford su libro afirmando que las ciudades históricamente propiciadas por el feudalismo, las monarquías y el capitalismo se han concebido, no como espacios para vivir de acuerdo a planes racionales, sino como recursos temporales. La culminación de esta tendencia es la metrópolis sobredimensionada , la superciudad, que ha de acabar muriendo por cansancio o demolida por su insalubridad y liberada del hacinamiento.

Referencias.-

Lewis Mumford (Wikipedia)

Lewis Mumford and the Ecological Region: The Politics of Planning
Escrito por Mark Luccarelli

The Culture of Cities
Escrito por Lewis Mumford

Lewis Mumford, el último humanista (El Diario,21/05/2015)

A Brief Biography of Lewis Mumford (1895-1990)/ Eugene Halton

Lewis Mumford: “La ciudad en la historia” (“Urbanismo, Territorio y Paisaje”, Blog de José Fariña)

Hanley Canal Quarter Masterplan, Stoke-on-Trent (ERZ Proyects)

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Casa Vega 2018-small

Casa Vegana, calle de Toledo 57. (Foto Enrique F. Rojo, 2018)

“Pequeñeces importantes” (II)

Según la RAE, pequeñeces son : “cosas de poco momento y de leve importancia“, pero llegan a ser importantes si son : “convenientes o interesantes, o de mucha entidad o consecuencia“.

Casa Vega, cordelería

En 1860 Mariano de la Vega abrió un negocio de venta de cencerros, aperos de labranza y productos de jalmería, Casa Vega, en la calle de Toledo 57 (Madrid). Ahora sus herederos venden todo tipo de cordelería ( algodón, cáñamo, lino, sisal, nylon, cuero y yute), botas de vino, correas, látigos -guarnicionería en general-, collares, campanas, cascabeles, mochilas de caza, bastones, zurrones.., y alpargatas.

La alpargata desde hace más o menos una década es el producto estrella en los veranos de la cordelería. Un calzado humilde y de origen rural que cada verano se pone de moda con su multicolor variedad. Frescas, cómodas, combinables tanto de día como de noche; planas o de tacón, se adaptan cada temporada a lo que marquen las tendencias…

Casa Vega tarjeta

Casa Vega, tarjeta publicitaria.

Referencias.-

La peculiar tienda donde se encuentra todo tipo de artículos para ganaderos, agricultores y pastores (ABC, 16/07/2017)

Cordelerías (Blog Urban Idade, 2008)

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La luz de los fluorescentes

“En la casa de mi amiga todas las habitaciones tenían tubos fluorescentes y había mucha luz; pero la luz era triste. En el salón había una vitrina iluminada, con escopetas de cartuchos y de perdigones y también había un Winchester americano, como el de las películas de indios y vaqueros de John Wayne, que disparaba balas de verdad;  y al lado, la televisión, grande, siempre encendida a todo volumen; había muchos muebles diferentes en el salón, y en toda la casa. Y, a veces, había mucha gente y un perro hiperactivo medio tonto que no sabía cazar y no paraba de ladrar; y una abuela achacosa que se quejaba mucho a la que no dejaban de reñir. Pero, aunque había mucha luz y mucha gente y mucho ruido, la casa era triste. Y la gente también era triste”. (E.R.E. memorias apócrifas)

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En la casa de mi amiga sólo me calmaba la quietud de la cocina que iluminaban unos fluorescentes, mezclando su claridad tenue con los rayos de sol que se colaban por el patio de luces. En la nevera siempre había tetrabricks de vino tinto del malo y yo me aficioné a su sabor fresquito. Así que un día, “reflexionando” las rodillas delante del fregadero en la iluminada cocina, mirando al techo, me di cuenta de que me gustaban mucho las cocinas iluminadas con tubos fluorescentes con ventanas por las que entra el sol tenuemente.”

Me gustan las cocinas iluminadas con tubos fluorescentes…

“Creo que me gustan las cocinas iluminadas con tubos fluorescentes…  Me parece una luz rigurosa para el trabajo minucioso. Una cascada lumínica, una “bañera” de claridad para poder ver el detalle que acompaña el conjunto del entorno donde encontrar los utensilios e ingredientes necesarios para la tarea diaria. Cuando esa luz se integra con otras luces matizadoras más cálidas como la luz del sol, u otras artificiales que reproducen su naturaleza, el conjunto es armónico y genera sensación de paz. Y facilita el trabajo…” (E.R.E. memorias apócrifas)
Después de leer esta, aparente, urgente reflexión he despertado de la siesta de media tarde. Todo el texto escrito ha podido ser una lectura difusa o una fantasía o una ensoñación, o un anhelo, que se define como deseo vehemente, siempre con “h” intercalada, consonante escurridiza.

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 Cocina industrial iluminada con fluorescentes. Cuando la luz es abundante y de calidad el ambiente es armónico. Cuando la calidad de la luz y su cantidad es pobre la salud puede quedar afectada.

Mala luz: desorientación, falta concentración…mala leche

En casa de mi amiga no sabían que la luz artificial mala, de mala calidad -igual que el colesterol malo- influye negativamente en la salud. También en el rendimiento intelectual; y que cuando es insuficiente y la calidad es mala, muy mala, puede producir desorientación, falta de atención y concentración, desánimo, cambios de humor y comportamiento, pérdida de memoria, estrés, ansiedad, cefaleas, mareos, falta de energía, fatiga crónica, inapetencia sexual, trastorno afectivo emocional, insomnio, depresión, y mala leche…” (E.R.E. memorias apócrifas)

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Taller de coches iluminado con tubos fluorescentes.

Alguna vez he visto…

Alguna vez he visto como se trabajaba en algún taller de chapistería y pintura, en cocinas de restaurantes, en talleres de mármol, operando solamente con luz de tubos fluorescentes y he pensado: “¡cuánta pobreza!”; “cuánta mala leche se respira”. He pensado en los trabajadores por las condiciones infra-lumínicas en las que trabajan: “qué pena de luz”; “cuánta tristeza”, he pensado después. Además de ser fluorescente, la luz en aquellos lugares era poca y la atmósfera de los locales muy triste. La calidad de la luz y su cantidad nos afectan a niveles neurológicos y fisiológicos y, sobre todo, causan desánimo y tristeza. Y mala leche.

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Restaurante polpular de la costa mediterránea iluminado con tubos fluorescentes.

No me gusta la luz de los fluorescentes…

Me he dado cuenta de que solo me gusta la luz de los fluorescentes en la cocina de casa. Pero no en la cocina de los restaurantes, porque por lo que he visto puede ser escasa, como el espacio mínimo en el que se trabaja.

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Bar de Madrid iluminado por fluorescentes.

… en un bar o en un restaurante, por ejemplo

Alguna vez he estado en un bar iluminado con tubos fluorescente y me ha disgustado. Luz demasiado blanca, anodina, insustancial, fastidiosa.
No me gusta la luz de los tubos fluorescentes en los bares. Menos aún en los restaurantes. Me parece la luz ideal para estropear cualquier momento que aspire a ser agradable. Vilipendia un buen filete o una buena ensalada. O un buen postre. Es desconcertante para el ocio. Es luz que demotiva, aburrida y triste. En un restaurante, el fluorescente resulta ofensivo para el comensal que quiera disfrutar del acto íntimo de comer con gozo y sin interrupción en un ambiente relajado, desmereciendo la calidad de lo ingerido y hasta la de su digestión siguiente.

La luz blanca del fluorescente asusta a la parroquia. Vale para echar la partida de cartas o de dominó. Hasta para sorber el chupito mágico que te conduce por sus efluvios alcohólicos a cualquier parque temático idílico. Sólo los desprevenidos se engañan ante esta luz. El fluorescente está fuera de razón, de sentido y  de toda conveniencia. Es todo un despropósito.

Al margen de la partida y de los chupitos. ¡Nunca más los  fluorescentes en el comedor de un restaurante!

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Antiguo bar del amigo de mi amiga, ya desmantelado. Los fluorescentes del techo no se ven.

El bar del amigo de mi amiga

Un amigo de mi amiga tenía un bar y se empecinaba en mantener las luces fluorescentes blancas en el techo. Por baratura, principalmente. Era un bar de pueblo. Según Wikipedia, un pueblo de  13.110 hab. (2017). Así que un pueblo grande.
El bar era sencillo, de unos 70 m2, con una barra simple, las paredes tapizadas a media altura con listones de pino machimbrados con un barniz claro envejecido o avejentado por los años; el resto estaba pintado en un ocre agradable y poco más. El suelo era de terrazo rojizo gastado y las sillas y las mesas eran también de pino barnizado. El bar era normal y casi acogedor. Pero la luz clara de los fluorescentes blanquecinos nunca me gustó. Tampoco en la cocina, que era muy pequeña.

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Este local se parece mucho al nuevo lugar de trabajo del amigo de mi amiga. A lo mejor es el mismo.

Creo que las tapas que ponía el amigo  de mi amiga, con todo su esfuerzo por agradar se diluían a diario en la nada a causa de la anodina luz del bar. Aunque le hablé del tema,  no me entendió y tampoco me atendió. Como no soy su amigo, solo soy el amigo de su amiga, no quise insistir. Al final, el bar tuvo que cerrar porque no tenía clientes. Los que tenía eran viejos parroquianos de chateo barato que bebían mucho y veían poco, y tampoco sabían nada de luces. Y el amigo de mi amiga se fue al paro.
Ahora trabaja de camarero en un bar-restaurante muy cerca de su antiguo negocio. El dueño es un empresario avisado, -más que “prudente, discreto o sagaz”- que se ha adaptado, antes que tarde, a las modas que vienen y ya están. Tiene un local cómodo para la clientela, que despacha todo lo que ahora se busca en un bar moderno y está mucho mejor iluminado que los clásicos del pueblo, sin luz blanca. Han desaparecido los fluorescentes. Los ha cambiado por modernos LEDs.

Conclusión

Mi amiga hace tiempo que vive en una casa con tubos fluorescentes solo en la cocina, y los quiere quitar. En un arresto de modernización, en el resto de su casa han sustituido las antiguas bombillas y ahora todo lo ilumina la tecnología LED”.
A mí, los fluorescentes siguen gustándome y disgustándome en la medida ya declarada. La mayoría de nosotros despide sin conmiseración al neón de los fríos fluorescentes en el conjunto de los espacios públicos. Y también en las cocinas. El sentir popular se vuelca a favor de las nuevas tecnologías de la luz. En este asunto hay que ser popular o popularista, que es lo mismo en términos comerciales, y mirar a lo práctico. Viva la revolución lumínica. ¡Viva el led! O lo que venga…

Referencias.-

Luminaria fluorescente (Wikipedia)

Efectos de la luz artificial sobre la salud (WEB Green Facts)

Iluminación fluorescente y salud (Informe Greenpeace)

Textos Urban Idade (E.R.E. Memorias apócrifas 2007-2018 )

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URBAN IDADE, las edades urbanas que definen el presente de nuestras ciudades. La ciudad como centro de atención. Sus lugares; la historia urbana y los espacios actuales. Historia, sociología, política y sentido común. Ahora en Facebook: URBAN IDADE.

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(Foto: Enrique F. Rojo, 2018)

Próspero Soynard fue en 1862 el primero en dividir en parcelas las tierras rústicas de su propiedad en el primitivo camino que llevaba al pueblo de Hortaleza, cerca de Madrid. Soynard era “propietario” de profesión y especulaba con sus casas y terrenos.  El éxito de su actividad mercantil  llenó de pequeñas construcciones el lugar y con el tiempo, el conjunto se convirtió en un nuevo barrio de la capital que, por gracia de sus moradores, acabó llamándose la Prosperidad.

Desde entonces, el barrio ha evolucionado al ritmo marcado por la dinámica demográfica y la necesidad de vivienda; por las políticas administrativas y por la oferta de los promotores privados, en relación a las tipologías y calidades,  que han definido su fisonomía actual.

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Rehabilitación de un solar en espacio expositivo, diseño de mobiliario a escala urbana. Madrid Design Festival. Studio La Cube, Julen Ussía y Javier Montoro, que desarrollan piezas y acciones en vivo en el espacio. Dialogando sobre cómo los materiales y medio influyen en los procesos de producción. (Foto: Enrique F. Rojo, 2018)

La renovación del parque residencial ha manifestado un cambio constante desde la década de los sesenta del siglo XX. En la actualidad el derribo de las escasas construcciones que aún existen anteriores a 1940-50 es habitual y son muy pocos los ejemplos de edificios que recuerden los origenes y las peculiaridades de este barrio madrileño.

Un ejemplo de construcción primitiva se encuentra en la calle Luis Cabrera número 16. Hasta hace unos pocos meses había dos viviendas, los números 14 y 16. La que ocupaba el número 16 de la calle se derribó a finales de 2017.

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Dos contrucciones primitivas de la Prosperidad de principios del siglo XX. Se encontraban en la calle Luis Cabrera número 14 y 16. Hasta hace unos pocos meses había dos viviendas. La que ocupaba el número 16 de la calle se derribó a finales de 20017. (Foto: Google Maps, 2017)

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Casas de la calle Luis Cabrera número 14 y 16.  El número 16 de la calle se derribó a finales de 2017. (Foto: Enrique F. Rojo, 2018)

Con motivo del Madrid Design Festival COLECT. LA COSA  se ha acondicionado el solar  de 120 m2 que ocupaba la vivienda de la calle Luis Cabrera 16, donde -tras el derribo- “las fronteras entre lo público y lo privado se disipan” para crear una exposición denominada Sonyard .

En la exposición Soynard, una piedra y todo por la ventana, los miembros del colectivo presentan tres piezas en forma de bancos, reminiscentes de la vivienda que en su día acogió exposiciones, como de la historia del barrio que habitó.

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“Soynard, una piedra y todo por la ventana”. Studio La Cube, 2018. Luis Cabrera 16. La Prosperidad. (Foto: Enrique F. Rojo, 2018)

“Lo perdido, lo que permanece y lo que fue, corresponden a cada uno de los bancos que figuran en el espacio. Tierra, paja y escombro, pala, rastrillo y azada son materiales y herramientas empleados para la producción de las piezas que se antojan más propias de un jornalero que de un constructor. Las geometrías de estas piezas, así como su dimensiones que oscilan entre lo urbano y lo doméstico, adquieren un carácter primitivo y monolítico en un espacio de raza rural inmerso en un contexto metropolitano”.

Colectivo LA COSA
Studio La Cube
Julen Ussia
Javier Montoro

Luis Cabrera 16
Soynard, una piedra y todo por la ventana
17-18 / 24-25 de Febrero 2018
Resto de los días bajo cita previa.

Referencias.-

Blog Urban Idade, “Recuerdos del barrio de la Prosperidad”
Facebook “La Prosperidad”

Colectivo La Cosa. SOYNARD, 2018

Rojo Escobar, Enrique F.
La Prosperidad. 1862-2012
Temporae, Ed.
Madrid, 2012-13-14

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Canido, Estrella, 51. (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

Canido, Estrela, 51. (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

Canido, barrio de Ferrol, A Coruña. Número 51 de la calle Estrela, esquina con Miramar. En 2015 el edificio de la foto de arriba ya se había abandonado. Seguramente una expropiación pagada a un precio razonable.

Pasadas las primeras expropiaciones, el barrio de Canido se fue abandonando hasta el momento actual. La invasión de las Meninas al barrio de Canido en Ferrol empezó en 2008 y parece imparable. Liderada por el pintor Eduardo Hermida, esta manifestación multicolor clama contra el abandono urbanístico del barrio. Desde el primer esbozo en sus olvidadas fachadas, cada año las paredes abandonadas de Canido se tornan lienzos efímeros para artistas y soñadores.

Canido, Estrella, 51.  (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

Canido, Estrella, 51. (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

Las paredes olvidadas de la casa de la calle Estrela 51 de Ferrol, en Canido, cobraron color con las Meninas que con ingenuidad las adornaron. Arte y voluntad efimera. Lo más probable es que estos dibujos alegres desaparezcan en los próximos meses, cuando derriben el edificio. Y será cuestión de minutos.

En su lugar crecerán en altura desleal con el entorno bloques de viviendas anodinas y aburridas. El barrio se uniformiza y la esencia se pierde.

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En el polígono de viviendas de Caranza de Ferrol hay edificios altos por todas partes. Casi todos son viviendas, muchos con los bajos ocupados por comercios de todo tipo. Los edificios son exentos y el barrrio da sensación de amplitud. Por su aspecto se adivina su origen obrero y planificado. Su homogeneidad, ubicación y tipología arquitectónca lo sitúan distanciado de la ciudad de Ferrol, más allá de su alfoz natural, como si se tratase de otra urbe. Las calles principales son amplias. Y se ven muchos edificios altos e inmensos.

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El barrio de Caranza

Cuando se llega a Ferrol por cualquiera de sus acccesos, Caranza destaca por la altura de sus edificios, algunos demasiado altos para la media de la ciudad. También llama la atención su colorido de tonos pastel maltratados por el salitre marino: rosa, azul, verde, amarillo, salmón.
Por el origen y la cronología de su construcción Caranza se divide en dos áreas: Norte y Sur.
Caranza Norte, tiene su origen en la promoción pública de viviendas de “Bazán”, de finales de los años 50 del siglo pasado, promovida en suelo municipal por la extinguida Empresa Nacional Bazán de Construcciones Navales Militares. En su mayor parte está constituido por edificaciones  de 3 o 4 alturas y algunas más altas en la zona este, agrupadas en bloques en forma de T. El viario principal rodea al polígono mientras que las calles interiores, estrechas, sirven de acceso a las viviendas.

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“Casas de Bazán” en Caranza (Foto: Google Maps, 2017)

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“Casas de Bazán” en  Caranza (Foto: Google Maps, 2017)

Caranza Sur, tiene su origen en el periodo desarrollista de principio de los años sesenta y finales de los setenta del siglo XX, promovido por el Instituto para la Promoción Pública de la Vivienda (IPPV), para albergar a los trabajadores de los astilleros ferrolanos y a parte de la población militar. El área delimitada se corresponde con un gran desarrollo en “supermanzanas” de bloques de viviendas de gran altura y alta densidad, en torno a tres vías longitudinales que comunican todo el polígono.

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Dos imágenes de los mismos bloques de viviendas en la calle Alcalde Quintanilla. En blanco y negro, fotograma de NODO de 1972 (RTVE); en color, foto de Enrique F. Rojo, de 2011.

Los orígenes del barrio

En realidad, el barrio de Caranza se comenzó a diseñar en 1962, donde antes solo había una pequeña parroquia rural cercana al núcleo urbano de Ferrol. Diez años después se inició la entrega de las primeras viviendas, si bien hasta 1983 no se acabaron las infraestructuras básicas.

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Casa de la primitiva parroquia de Caranza en espera de la demolición, en torno a 1990. (Foto: Manuel Vilariño, c. 1990)

Caranza no es muy grande, sus límites los definen las carreteras de acceso a la ciudad y los márgenes de la ría, en un espacio confinado, ligado a los astilleros y determinado estratégicamente en su momento por las políticas sociales del régimen franquista del último tercio del pasado siglo que lo diseñaron.

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Edficios del nuevo barrio de Caranza , en torno a 1990. (Foto: Manuel Vilariño, c. 1990)

En el año 2003, La Voz de Galicia refería en un reportaje los avatares históricos sufridos por el nuevo barrio que “tuvo que satisfacer la demanda de seis grupos diferentes de familias con necesidades acuciantes: los obreros industriales que habían solicitado viviendas a través de los sindicatos verticales, los ocupantes espontáneos de las casas terminadas y no entregadas por problemas entre el Estado y las empresas contratistas de las obras (el conflicto de VOSA hizo historia como la mayor ocupación ilegal de viviendas de toda España). También tenía que alojar a los expropiados de la construcción del polígono de A Gándara y a los propios vecinos afectados de Caranza, más los desalojados del viejo barrio de Esteiro, demolido poco después. La situación fue de tal gravedad que hubo que recurrir a instalar albergues prefabricados, como si se tratase de una gran catástrofe”. (Ver La Voz de Galicia)

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Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

Primeras ocupaciones

Según los planes del IPPV del Ministerio de la Vivienda, las primeras viviendas del polígono de Caranza se comenzaron a pergeñar en 1962. Sin embargo, las adjucaciones no se hicieron efectivas hasta mediada la década de los 70. Para justificar el retraso se adujeron problemas con las empresas constuctoras.

Según publicaba EL PAIS en el verano de 1977, quince años después del inicio del proyecto: “Cansadas de esperar a que los organismos oficiales les facilitasen un piso donde alojarse, más de cuatrocientas familias de “El Ferrol” (La Coruña) hicieron el hatillo con sus modestos enseres y ocuparon en el barrio de Caranza 409 viviendas que fueron construidas hace cinco años -1972- por encargo del Ministerio de la Vivienda y que inexplicablemente permanecían vacías.” Para los protagonistas de las ocupaciones -en declaraciones a EL PAIS– fue un acto espontáneo al que les obligó la necesidad acuciante por la que pasaban los trabajadores ferrolanos.

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Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

Meses antes a octubre de 1977  ya se había producido un intento de llevar a cabo la ocupación por parte de unas quince familias que fueron desalojadas debido, según se adujo, a que habían ocupado viviendas destinadas para la Policía Armada. (Ver El Pais, 14/ Oct/ 1977)

El Ministerio de la Vivienda responsbilizó de los retrasos a la empresa constructora (VOSA), que no había cumplido sus compromisos y, por tanto, las viviendas no habían pasado aún a su disposición. Al parecer, la situación se prolongaba, según los obreros ocupas, desde hacía cinco años –1972–  y nadie parecía haberse molestado en arreglar el asunto.

La ocupación se llevó a cabo durante los días 25, 26 y 27 de agosto de 1977. Los pisos se ocupaban de madrugada, rompiendo la cerradura, que luego se cambiaba, y esa misma noche ya se quedaba alguien a dormir en el suelo o sobre un colchón improvisado para impedir el desalojo. La estrategia definía que inmediatamente después los ocupantes se dirigirían a la comisaría para autodenunciar lo que acababan de hacer. Luego, el juzgado se encargaba de diligenciar el asunto. (El conflicto de VOSA hizo historia como la mayor ocupación ilegal de viviendas de toda España)

Bloques de viviendas en la calle Alcalde Quintanilla, en torno a 1976.

Bloques de viviendas de hormigón en la calle Alcalde Quintanilla, en torno a 1976.

Mientras tanto, los nuevos vecinos de Caranza se organizaron para solventar la falta de agua, de luz, de butano y de todos los servicios esenciales. El Ayuntamiento de Ferrol gestionó el alta de los servicios de de agua y recogida de basuras. “Para la luz hubo más dificultades…”  (Ver El Pais, 14/ Oct/ 1977)

La comisión encargada de legalizar la situación de los ocupas realizó una encuesta para conocer los motivos de la ocupación. Prácticamente, el cien por cien de los casos justificó su acción por su salario bajo o por no poder pagar las viviendas donde estaban antes las familias. El 90% había solicitado por lo menos una vez la concesión de vivienda ante los organismos correspondientes. Más del 60 % vivía en casas ruinosas o excesivamente pequeñas para el número de componentes de la familia. El 10 % eran familias que habían sido desahuciadas de otras viviendas. (Ver El Pais, 14/ Oct/ 1977)

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Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

La ría en Caranza

Mirando al suroeste desde las gándaras, la ría de Ferrol amortece, confinada en sus márgenes por los astilleros que la constriñen.
Con las concesiones exigidas a la ría por las políticas urbanísticas las tierras se volvieron firmes para asentar a la construcción naval y a la población. Mientras, los humedales se han empobrecido y los atisbos de playa en las riberas han acabado por ser devoradas por la industria y el cemento. El resultado es una ría hermosa, ahora mínima, hedionda y sucia. Y repugna el olor que emana en la bajamar, cuando descubre su descuido de lodos negros y el atentado ecológico sufrido, que se extiende ya a muchos lustros. En 2013 la ensenada de Caranza era la única zona de producción de moluscos del Estado cerrada a la extracción por sus elevados niveles de contaminación microbiológica.

Playa artificial de Caranza en la ría de Ferrol (Foto. Manuel Vilariño, c. 1990)

Playa artificial de Caranza en la ría de Ferrol (Foto: Manuel Vilariño, c. 1990)

Sin ir más lejos, la ausencia de depuradoras ha favorecido que sus fondos se hayan inundado con detritos, lodos urbanos y con los residuos de las industrias que la circundan.

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Desague en la ría de Ferrol (Foto: La voz de Galicia, 2017)

La depuradora con veinte años de retraso

En 1994 una ley estatal declaró las obras de depuración y vertido de Ferrol como de interés general. Pero hasta 2014 el saneamiento de la ría no llegó a Ferrol. Es decir, con veinte años de retraso, después de haber vertido directamente al mar más de 400 millones de metros cúbicos de aguas fecales, de residuos industriales y domésticos.

En 2014 se inició la conexión de las redes de alcantarillado de Ferrol y Narón al nuevo sistema de saneamiento, aunque no ha sido hasta 2017 cuando se han hecho efectivas las conexiones a los colectores. El saneamiento de la ría ha llegado a Ferrol con veinte años de retraso.

Curiosamente -o mejor, lamentablemente- , a pesar del esfuerzo y del tiempo que costó poner en marcha tan laboriosa e imprescindible infraestructura, sus inicios no fueron del todo efectivos.

En agosto de 2015, una visita sorpresa del alcalde de FerrolJorge Suárez, de Marea Ferrol en Común, a la depuradora de cabo Prioriño, la instalación encargada de filtrar las aguas residuales de esta ciudad y de las localidades de Narón y Neda, descubrió el “fraude” de la  concesionaria encargada de la planta de la empresa Urbaser, del grupo ACS, que no había depurado desde 2014 “ni un metro cúbico” de agua pese a que sí cobraran la tasa de saneamiento a los ciudadanos, entre 40 y 70 euros semestrales por recibo.  (Ver El País, 28/08/2015)

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Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

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Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

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Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

Problemas sociales: la droga

A lo largo de estos últimos cuarenta años, Caranza también ha conseguido poner fin a unos problemas sociales que afearon y definieron la imagen del barrio hasta la década de los ochenta. El fuerte tejido asociativo de la zona fue la principal promotora de esta transformación.

A finales de los años setenta del XX hubo mucha heroína en Caranza. Entonces era un barrio joven habitado por obreros e hijos de obreros, muchos castigados por la reconversión naval de 1982. (Ver PDF, La fase dura de la reconversión industrial: 1983-1986). La heroína acabó con toda una generación. Se habla de una generación perdida.

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Mercado de Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

El presente de Caranza

Así, el resultado en el momento en el que se redacta este artículo es una población envejecida con una media de edad que se acerca a los cincuenta años y una fuga de población joven, no hacia otros puntos de Ferrol, pero sí hacia municipios próximos como Narón, Fene o Neda.

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Auditorio de Ferrol, en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

Se han sumado infraestructuras importantes en los últimos años para cubrir las necesidades de la población caranceira como guarderías, centro cívico, el paseo marítimo, colegios o polideportivos, arreglos de la playa, conservatorio de música, auditorio, rehabilitación de edificios, etcétera. Aunque el futuro de la zona pasa, según entienden sus vecinos, por contar con servicios que atraigan a la gente de Ferrol y otros concellos hacia el barrio.

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C.I.F.P. “Rodolfo Ucha Piñeiro” en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

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Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

Que Caranza no se convirtiera en un barrio dormitorio es mérito del movimiento asociativo de los años 70-80, que combinó hábilmente la movilización social, con la negociación política. En los 650.000 metros cuadrados del barrio vivimos 17.000 personas, y contamos con zonas verdes, paseo marítimo, playa artificial, mercado, cinco centros de enseñanza, centro de salud, tres polideportivos cubiertos, piscina climatizada, centro cívico, residencia de la tercera edad, un hospital privado, conservatorio de música, muelle deportivo, centro de día, auditorio y complejo deportivo. El tráfico es fluído y no hay problemas de aparcamiento“.  ( “Elogio e indiferencia de Caranza”, Enrique Barrera, Galicia Ártabra Digital  http://www.galiciaartabradigital.com/archivos/148504)

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Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

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Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

El misterioso caso de la efigie desaparecida (El “cabezón”)

Se cuenta que a la mujer del homenajeado no le gustó la escultura que hizo el escultor valenciano Nassio Bayarri  de su esposo, el militar ferrolano Camilo Alonso Vega, compañero de batallas de Franco. La efigie se instaló en 1972 en el paseo de Caranza como homenaje al íntimo amigo del dictador poco tiempo después de su inesperada muerte.

Camilo Alonso Vega_Caranza_1972

Busto de Camilo Alonso Vega en Caranza, 1972.

Al parecer el busto era gigante y hasta la mujer del almirante Carrero Blanco salió espantada al verlo en el taller del escultor. Se inauguró la pieza dentro de un conjunto escultórico diseñado por el arquitecto Antonio Vallejo y en la ceremonia la viuda de Alonso puso el grito en el cielo. Se cuenta que el estamento militar contenía la respiración y que Franco ni miró el busto de aluminio en su presentación. Poco duró el “Cabezón” en su sitio y, a cambio, se realizó una obra a gusto de los familiares –hecha por Xoán de Ávalos– que se ubicó en el Hospital General.

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Traslado del busto de Camilo Alonso Vega al Torrente Ballester.

El “Cabezón” -la efigie- descansó durante un tiempo en una nave municipal frente al Odeón, en A Gándara. Allí lo descubrió, guiada por un trabajador una concejal de Patrimonio, cubierto de maleza. Su valor viene dado por la importancia de su autor, Nassio, un creador nacido en 1932 con numerosa obra en museos y colecciones privadas y que también es responsable de otras piezas en la ciudad como una escultura en la plaza Vila do Conde o los mosaicos de algunos edificios de la Unidad Vecinal 2.

La enorme cabeza de Camilo Alonso fue trasladada del almacén de A Gándara al Torrente Ballester, donde se guarda junto con otras piezas del patrimonio local.   (Ver La Voz Ferrol, 04/02/2016)

Referencias.-

409 viviendas de El Ferrol ocupadas por familias obreras (El País, 14/10/1977)
FERROL, según Catastro, a 1.1.2015 por tamaño y fecha (WEB otropunto.es)
El proyecto del polígono comenzó en 1962 y terminó más de veinte años después (La Voz de Galicia, 08/06/2003)
La ensenada de Caranza es la única zona de exclusión de todo el Estado (Diario de Ferrol, 28/Julio/2013)
La generación perdida de Caranza (El País, 08/01/2011)
El saneamiento llega a la ría de Ferrol tras veinte años de espera (La Voz, Ferrol, La Voz, 06/04/2017)

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El Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid y la Fundación Arquitectura COAM, en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid, celebrará la XIV Semana de la Arquitectura del 29 de septiembre al 8 de octubre. En esta ocasión París será la ciudad invitada, con la participación de la Embajada de Francia en España, el Institut Français y l’Alliance Française.

Durante la  XIV Semana de la Arquitectura Madrid acogerá :

Exposiciones, destacando ’10 años Premio COAM. Arquitectura reciente de Madrid’, que recoge los 154 proyectos galardonados por los prestigiosos Premios COAM durante una década, de los cuales 17 han sido premios principales.
Actos y conferencias, que versarán sobre la profesión de los arquitectos, los desafíos de las grandes ciudades o el urbanismo táctico y las políticas urbanas.
Visitas e itinerarios a más de 40 edificios de reconocido valor arquitectónico e histórico. Este año, como novedad, se incluyen itinerarios familiares.
Actividades infantiles y mercado de diseño de arquitectos (Pop Arq Store).
(Ver programa)

Referencias.-

XIV Semana de la Arquitectura (COAM)

XIV Semana de la Arquitectura: cerca de cuarenta edificios «desvelarán» sus secretos al público (ABC, 19/09/2017)

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Es conocida la escasa sensibilidad y el poco tino que en cuestiones urbanísticas y de protección del patrimonio arquitectónico muestra normalmente el Ayuntamiento de Madrid. Salvo honrosas excepciones, la norma a la hora de diseñar la ciudad se ha basado en el desprecio por el pasado en favor de la renovación indiscriminada, dirigida casi siempre por el afán de negocio, cuando no por la ignorancia más absoluta. Los desastres urbanísticos son contínuos.
El caso reciente del derribo parcial del convento de las Damas Apostólicas del paseo de La Habana confirma el estado actual de relajo, despreocupación e insolvencia que reina en los departamentos de urbanismo del Ayuntamiento de Madrid.
Desde este BLOG, en 2015, mucho antes de los “tuits” salvadores, y de los vecinos comprometidos se denunció el DERRIBO ANUNCIADO del edificio. Parece que nadie dió importancia al aviso. Algunos incluso, conociéndolo,  lo velaron. Ahora son muchos los que se apuntan el tanto de su “salvación”.

Anuncio de derrribo

En Mayo de 2015 dijimos en Urban Idade: “No pretendemos desde este blog criticar el trabajo y la función de los técnicos y gestores del Ayuntamiento de Madrid o de la Gerencia de Urbanismo, pero creemos que, a la vista de las actas consultadas, existen razones más que fundadas para sospechar que existe una intención basada en intereses especulativos y urbanístisticos que pretende el derribo de la construcción.”

NOTA (03/07/2017):  En la mañana del pasado 20 de junio se inició el derribo del convento de las Damas Apostólicas del Sagrado Corazón, edificio de 1929 protegido, según la ley regional. 

Afortunadamente la presión de las redes sociales ha hecho despertar de su letargo a la Administración. Parece que ahora nos toman más en cuenta, a pesar de que Algunos -insisto- quieran atribuirse la oportunidad. Por mero oportunismo político, claro.
A tenor de este asunto reblogueo un artículo de hace unos años (2013) que cita ejemplos de la poca maña histórica de los ayuntamientos madrileños en la gestión de su patrimonio arquitectónico, y que nos permite entender el porqué de tanto desatino: sencillamente nos da igual. El artículo se titula “Desastres urbanísticos“.

Referencias.-

Desastres urbanísticos (Blog Urban Idade, 2013)

Un tuit salva del derribo total al convento de las Damas Apostólicas (El Español, 22/06/2017)

Noviciado de las Damas Apostólicas del Sagrado Corazón de Jesús (Madrid,1929) (Blog Urban Idade, 2015).

¿Quién está detrás del derribo del convento? El pelotazo maldito de las monjas (El Confidencial, 29/06/2017)

Un antiguo convento salvado… (Madrid, ciudadanía y patrimonio, 2017)

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Escuela de Gramática de Ferrol 1970.

Escuela de Gramática de Ferrol, 1970.

En 1783, siendo Alcalde Mayor de Ferrol Eugenio Manuel Álvarez Caballero, magistrado y político de origen asturiano -bajo la protección del conde de Campomanes-, se desarrolla uno de los periodos más notables de construcción de edificios públicos en la ciudad naval.
Durante su ejercicio, de tan solo cuatro años, se construyeron un matadero, un secadero de pieles, carnicería, el Hospital de Caridad, fuentes monumentales, la Cárcel-Ayuntamiento y la Escuela de Gramática.

La Instrucción Pública

En el siglo XVIII, la instrucción ya se consideraba como el mejor y más seguro medio para llegar al estado de virtud de los  individuos,  lo que además garantizaba  un  pueblo  dócil y fácil de gobernar. Si bien, en una sociedad de clases los beneficios de la educación no podían ser  disfrutados  en  la misma  proporción , ni de la misma manera por  todos. Solo  una  minoría  selecta  podría  llegar a la excelencia.
Ya Gaspar Melchor de Jovellanos, defensor  de  la  educación  universal,  advertía  del  peligro  que  podía  tener  para  el  equilibrio de la sociedad la igualación en los saberes, defendiendo su limitación  a  niveles  elementales  en  los  hijos  de  las  clases  populares.
También el conde de Campomanes le bastaba con que los hijos de los  artesanos  adquiriesen  unos  firmes  conocimientos  cristianos,  así  como  de  lectura,  escritura,  matemáticas  y  dibujo.
Dada la estrecha relación entre educación, paz social y progreso económico, era lógico  que  durante  el  Siglo  de  las  Luces  la  cuestión  de  la  reforma  del  sistema  educativo estuviese muy presente, tanto en las obras de pensamiento, como en los planes  de  los  diferentes  gabinetes  borbónicos. (Ver: Martín García, Alfredo, La enseñanza de las primeras letras en el Ferrol de finales del Antiguo Régimen, Universidad de León)

Antiguo Paseo de las Delicias (Cantón de Molíns), c. 1920.

Antiguo Paseo de las Delicias (Cantón de Molíns), con la antigua Escuela de Gramática a la derecha.  C. 1920.

La Escuela de Gramática

El gobierno  del Alcalde Mayor Eugenio Manuel Álvarez Caballero sacó a la villa de Ferrol de la precariedad  que  sufría  en  materia  educativa.  En  6  de  septiembre  de  1785,  el  magistrado Álvarez Caballero  obtenía del Consejo de Castilla la creación de las cátedras de gramática y  primeras  letras  “en  beneficio  de  las  mucha  juventud  de  la  villa”.

El edifició parece que comenzó a construirse en 1786, después de que Carlos III otorgase para su fábrica 40.000 reales sobrantes de los aranceles de “cregüelas y coletas“, y toda la piedra que se había destinado para la casa del cura y del sacristán.
El terreno se encontraba en el lugar cononocido como Campo de la Horca, cerca de la Alameda, entre La Magdalena y Esteiro. El proyecto se entregó al ingeniero militar Dionisio Sánchez de Aguilera que, según el catedrático de Historia del Arte Alfredo Vigo Trasancos, debió de realizar un proyecto inicial bastante más ambicioso que el que finalmente se construyó.
Es muy probable -siguiendo la opinión del profesor- que el recinto fuese delineado siguiendo un modelo militar conforme a un plan regular y geométrico, organizado en torno a un patio central interior. Pero el hecho de que en 1787 se acabaran los recursos con el proyecto inacabado, motivó que lo que hasta entonces estaba construido se convirtiese en el proyecto definitivo. Solo llegó a levantarse un largo pabellón horizontal, orientado E-O, de gran monotonía, con frente liso de dos alturas separadas por una breve línea de imposta. La fachada constaba de once ejes de pequeños vanos o ventanas con marco pétreo, con una sobria puerta de acceso sobre la que se situó una triple balconada. El edificio se remataba con  una cornisa en cuyo centro se dispuso un arco para colocar el escudo de la ciudad.
Esta escuela  de  primeras letras estuvo bajo la dirección de un maestro de leer, escribir y contar, con una asignación anual de 3.000 reales, a cobrar de los fondos del  arbitrio  del  vino.  Para  auxiliarle  en  esta  tarea,  contaba  con  el  concurso  de  un  ayudante,  que  recibía  anualmente  1.500  reales.  Además  de  dicho  sueldo,  tanto  el  maestro como su ayudante contaban al año con veinte días de asueto.

Antiguo Ayuntamiento Ferrol y Edifivio Actual.

Antiguo Ayuntamiento Ferrol y Edificio Actual. (Foto: Galicia Ártabra, 2014)

Demolición de la Escuela de Gramática

Después de haberse instalado en el edificio el Ayuntamiento en 1847, transladado desde la  cercana Cárcel Pública, estuvo ahí hasta el año 1953, fecha en que se inauguró la nueva sede de la Plaza de Armas.
Trás diferentes usos, la antigua Escuela de Gramática y antiguo Ayuntamiento -también fue Delegación de Sindicatos-, se derribó en la década de los 70 del siglo XX. En el solar que dejó en el primitivo paseo de las Delicias, hoy Cantón de Molíns, se construyó un edificio de viviendas de cinco plantas que en nada recuerda la existencia de la antigua escuela.
Afirma Vigo Trasancos que aunque el edificio fuera de gran pobreza de diseño y aún material, no se justifica en ningún caso la demolición. Puede que no fuera una gran obra arquitectónica, pero con su desaparición Ferrol perdió una pieza clave de su historia, un elemento de gran importancia testimonial, imprescindible para conocer su pasado y entender su presente.

Referencias.-

Vigo Trasancos, Alfredo
Arquitectura y urbanismo en el Ferrol del siglo XVIII
C.O.A.G
Santiago de Compostela, 1985

Martín García, Alfredo
La enseñanza de las primeras letras en el Ferrol de finales del Antiguo Régimen
Universidad de León
http://revpubli.unileon.es/index.php/EEHHHistoria/article/viewFile/3099/2274

Galicia Ártabra Digital
Tres edificios de la Ilustración en Ferrol

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