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Archive for the ‘Guerra Civil’ Category

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Madrid, Hospital obrero

Hospital de Jornaleros, 1930.

Fundación Hospital de San Francisco de Paula

El 22 de febrero de 1912 se creó la “Fundación Hospital de San Francisco de Paula” para asistencia sanitaria gratuita a jornaleros pobres y enfermos, residentes en Madrid o en sus arrabales.
El hospital se inauguró en 1916, aunque hasta el 17 de noviembre de 1917 no obtuvo la autorización gubernativa para entrar en funcionamiento. Su fundadora Dña. Dolores Romero y Arano, viuda de Curiel, cedió la administración a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios y más adelante a las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul. El precio de la obra fue de cuatro millones de pesetas a los que se hubo de sumar otros cinco millones más para su mantenimiento, todos ellos aportados en donación por la filantrópica fundadora, Dolores Romero y Arano.

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Hospital de Jornaleros, vista oriental.

Hospital de jornaleros de Maudes, el edificio

En 1908 el arquitecto Antonio Palacios Ramilo recibía el encargo de la construcción del edificio que se emplazaría en Cuatro Caminos, uno de los suburbios más poblados de Madrid. Junto a él participaría el también arquitecto Joaquín Otamendi Machimbarrena, ambos ligados profesionalmente a otros importantes proyectos comunes realizados en la capital. En 1916, acabada la obra fue Premio del Ayuntamiento.

El Hospital de Jornaleros, de 13.891 m² de superficie, es un interesante ejemplo de arquitectura preindustrial de estilo ecléctico, con elementos historicistas medievalistas y modernistas de secesión vienesa.
A diferencia de lo habitual para este tipo de instituciones, que era el uso del ladrillo recocho como material principal, su construcción se realizó enteramente en granito de Colmenar con gran profusión en el uso de azulejos cerámicos tanto en el interior como en las fachadas donde se intercala superpuesta a la piedra.

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Hospital de Jornaleros. Alzado fachada principal norte, 1990.

El hospital, que ocupa una manzana entera del Plan Castro del Ensanche, se organiza según un esquema típico en este tipo de edificios en la época: cuatro naves en cruz, con un patio central octogonal y una galería que la rodea, en lugar de la capilla habitual. En este caso, la iglesia se situó en un extremo con entrada por la fachada principal que da al norte en el antiguo paseo de Ronda, hoy Raimundo Fernández Villaverde.
El proyecto contemplaba grandes ventanales para las salas por donde entraba la luz sin obstáculos y se favorecía la ventilación, al tiempo que su diseño en cruz minimizaba los desplazamientos por el edificio.

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Planta sótano, nuevo acceso principal, 2000.

Las salas y pabellones

Aparte de la iglesia, el hospital estaba dotado, con entrada por la fachada sur, de un pabellón médico de tres alturas para los servicios de consulta pública, las dependencias administrativas, despachos, habitaciones particulares del director facultativo, laboratorios, almacenes, cocina y depósitos varios que se repartían por las diferentes plantas.
Las salas de enfermería, parte fundamental del edificio, se situaban en los pabellones que formaban las aspas y que desembocaban en el gran patio central. En estos cuatro amplios pabellones con capacidad para 200 camas distribuidas en dos plantas, se internaba a los enfermos y en sus extremos se situaron los comedores, los servicios higiénicos y almacenes.

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Planta baja, mirando al sur, dibujo de 2000.

 

En las fachadas este y oeste se situaron dos pabellones independientes. El primero de ellos, de una sola planta y sótano, rodeado de un patio, estaba dedicado a los enfermos infecciosos en régimen de aislamiento con capacidad para 12 camas. Albergaba también el depósito de cadáveres, la sala de autopsias y una pequeña sala para velatorios. El acceso al edificio central se podía realizar por un largo corredor subterráneo, lo que confería discrecionalidad en el traslado de los cadáveres. Al mismo tiempo, disponía de un acceso por la calle Alenza que igualmente obraba en este sentido.

El otro pabellón, de una planta y simétrico al anterior, estaba dedicado a sala de operaciones, enfermería y consulta pública, con una entrada por la calle de Treviño, con sala de espera, cuartos de baño y sala de consulta.

La Guerra Civil

Durante la Guerra Civil fue hospital de sangre, de manera que la mayor parte de los internos eran heridos de guerra, es decir, soldados heridos en el frente.
Nada más comenzar la guerra, en el verano de 1936, el hospital atendió a los heridos en los enfrentamientos, tanto sublevados como soldados y milicianos que defendían el gobierno republicano.

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Hospital de Maudes. Consulta de odontología, 1936.

En julio de 1937 el Socorro Rojo Internacional (S.R.I.) se incautó del hospital ayudado por el Quinto Regimiento de las Milicias Populares, fuerzas de milicianos que defendían el gobierno constitucional, muchos de ellos vecinos de la barriada de Cuatro Caminos.
Según parece, después de la incautación, la propietaria del hospital, Dña. Dolores Romero y Arano, accedió a entregar el centro para el nuevo uso. Sin perder su original filosofía fundacional, el antiguo hospital de jornaleros pasó a formar parte de la red de “hospitales de sangre” creada como engranaje del sistema sanitario del gobierno republicano especialmente dedicada a los heridos de la guerra civil. El antiguo hospital obrero se refundó como Hospital de Milicias del S. R. I.

Hospital de Urgencias de Madrid (1939-1964)

Nada más acabada la guerra civil el ejército planteó la necesidad de establecer en el centro de Madrid un hospital militar de urgencia especializado en atender a los heridos, afectados y enfermos en la guerra con secuelas en el periodo de posguerra.
El 7 de abril de 1939 –el último parte de la guerra civil española lo firmó el general Francisco Franco el 1 de abril de 1939-, después de entrar en Madrid el ejército sublevado, se ocupó el hospital de Maudes, en ese momento denominado Hospital nº 5 de Especialidades, incorporándose nuevos equipos quirúrgicos. Se amplió su capacidad a 300 camas, reservándose 50 para oficiales, y se modificó el nombre por el de Hospital Militar de Urgencias.

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Hospital de Maudes. Sala de enfermería durante la Guerra Civil.

Edificio abandonado

Durante el periodo de guerra el edificio mantuvo su carácter original sin perder su funcionalidad. Es de suponer que durante la utilización de las instalaciones por las milicias populares estuvo en pleno funcionamiento pues en la ocupación por las fuerzas rebeles se testimonia que el centro estaba en perfecto estado. Más aún, durante los bombardeos del frente en el sector occidental de Madrid, a pesar de que algunos edificios de la avenida de Reina Victoria sufrieron algún tipo de daño, el hospital parece ser que resulto indemne.

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Galería del hospital abandonada. Desde 1964 el edificio quedó abandonado, vacío, sin protección y expuesto al expolio.

Durante los años 40, 50 y 60 del siglo pasado se realizan diferentes obras de mantenimiento, al tiempo que se decide mantener el nombre del hospital como Hospital Militar de Especialidades. No obstante, los gastos parece que siempre se observaron con cierto recato, ya que formalmente el edificio no era del Ejército y en algún momento habría que devolverlo a su Fundación propietaria.

En diciembre de 1964 el Ejército devolvió el Hospital a la Fundación. En Maudes solo permanecieron algunas de las hermanas de las Hijas de la Caridad, que desde entonces estuvieron atendiendo el local hasta 1968.
Desde esa fecha hasta la compra por la Comunidad de Madrid el edificio quedó abandonado, vacío, sin protección y expuesto al expolio, como así ocurrió.

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Hospital de Jornaleros, gran patio central  antes de su rehabilitación, 1984.

La restauración y la rehabilitación

En 1964 el patronato de la Fundación obtuvo del Ejército una indemnización millonaria, a la vez que en 1979 obtuvo la protección como bien cultural y arquitectónico (BIC) catalogándose como “edificio o conjunto arquitectónico a conservar”.

La Comunidad Autónoma de Madrid compró el edificio el día 3 de julio de 1984. Se modificaron los estatutos de la Fundación, cambiando sus fines, la dedicación del edificio para otras actividades y su enajenación.

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Hospital de Jornaleros antes de su reuperación. Antiguo acceso por la calle Maudes, 1984.

Previamente se habían vivido en torno al futuro del edificio un conjunto de manifestaciones por parte de asociaciones vecinales como “El Organillo” o “Cuatro Caminos-Tetuán”, en una campaña cuyo lema “Salvad Mudes”, seguramente evitó que la construcción desapareciera por gracia de los intereses especulativos.

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Hospital de Jornaleros. Excavación y cimentación en los nuevos sótanos.

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Hospital de Jornaleros. Construcción de los forjados en los nuevos sótanos.

En 1984 se aprobó la rehabilitación del edificio por un total de 439.200.000 pesetas (2.639.645 €). El proyecto estuvo a cargo de los arquitectos Fernando de Castro y Andrés Perea, quienes realizaron una recuperación conservadora del edificio readaptándolo a los nuevos usos administrativos.
En el nivel estructural se actuó según el criterio de mera reparación, restaurando los elementos deteriorados y añadiendo algunos que originalmente se remataron de manera inconclusa por lo ajustado del presupuesto.

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Antiguo pabellón de aislamiento con fachada a la calle de Alenza. La fuente estaba originalmente en el primitivo acceso de Maudes (Foto: Enrique F. Rojo, 2015).

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Hospital de Jornaleros. Gran patio central (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

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Hospital de Jornaleros, escalera interior (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

En la rehabilitación se resolvieron necesidades requeridas por la nueva función pública del edificio, facilitándose elementos como la accesibilidad o la del ambiente. Para ello, la entrada original de la calle de Maudes se modificó, eliminando el primer tramo de la escalera original y sustituyéndolo por una puerta acristalada. De este modo el acceso se realiza actualmente al nivel de la calle por una nueva planta inferior en cuyo centro se sitúa un lucernario en el lugar donde antes había una fuente.
Entre las necesidades del nuevo uso estaba la de adecuar espacios para archivos y almacenes, lo que se consiguió excavando nuevos espacios debajo de las alas y del patio.
En total esas excavaciones supusieron 1.700  de nueva superficie construida que se añadieron a los 11.687  m² que ya tenía el edificio sin contar con la iglesia y sus dependencias.

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Hospital de Maudes. Fachada interior con friso de azulejos del ceramista Daniel Zuloaga.

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Hospital de Jornaleros. Detalle de azulejos sevillanos en el interior del edificio.

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Hospital de Jornaleros. Detalle de azulejos sevillanos en el interior del edificio.

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Hospital de Jornaleros. Detalle de azulejos sevillanos en el interior del edificio.

El 23 de septiembre de 1986 se inaugura el edificio restaurado como Consejería de Política Territorial de la Comunidad Autónoma de Madrid, posteriormente dedicado a alojar dependencias para la Consejería de Transportes, Vivienda e Infraestructuras.

  Desde el año 1997 el conjunto está incluido en el catálogo de edificios protegidos con el grado de protección especial Norma zonal 1, grado 5 en el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid (PGOUM).

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Antiguo Hospital de Jornaleros, ahora Consejería de Transportes, Vivienda e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid. (Foto: Enrique F. Rojo, 2016)

 

Referencias.-

Ciudad Jiménez, Agustina
El hospital de Maudes
La adaptación de un edificio a través de la historia:
De hospital de jornaleros a monumento histórico-artístico
Secretaría General Técnica
Consejería de Obras Públicas, Urbanismo y Transportes
2001, Comunidad de Madrid

VV.AA.
Un monumento recuperado
La rehabilitación del Hospital de Jornaleros de Maudes
Consejería de Política Territorial
1990, Comunidad Autónoma de Madrid

Revista La Ilustración Artística nº 1.801, página 439 (Barcelona 3 de julio de 1916)
Hemeroteca Digital BNE

La Construcción Moderna nº16, páginas 125-26 (Madrid 30 de agosto de 1912)
Hemeroteca Digital BNE

Wikipedia, artículo Hospital de Maudes

Antonio Palacios, el arquitecto que imaginó el centro de Madrid (El País, 25/05/2016)

El hospital de Maudes cumple 100 años (Rafael Fraguas, El País 27/05/2016)

Arquitectura de Madrid
Artículo Hospital de Jornaleros San Francisco de Paula
Fundación Arquitectura COAM

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CHAMARTÍN LIBRO 2015

Presentación del libro Chamartín. Álbum de fotos 20/ mayo/ 2015

Carlos R. Zapata
Enrique F. Rojo

1. Inició el acto el autor Carlos R. Zapata agradeciendo la presencia del público y presentando a los miembros de la mesa. A continuación hizo referencia a diferentes momentos de la historia de Chamartín, comentando una serie de fotografías que se proyectaron simultáneamente y resaltando el gran número de edificios notables que se derribaron por la escasa sensibilidad institucional y privada para conservar las construcciones históricas, fundamentales para no perder la identidad del espacio urbano.

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Presentación del libro “Chamartín …”. De izquierda a derecha Cucho Sánchez, Enrique Rojo, Carlos Rodríguez e Ian Gibson.

2. Seguidamente le pasó la palabra a Enrique F. Rojo, autor del libro, quien citando al arquitecto Enrique Domínguez Uceta que no pudo asistir a la presentación, hizo un breve repaso por algunos de los edificios más representativos del distrito.

En cuanto a la arquitectura más antigua se destacaron el desaparecido Colegio del Recuerdo (1883) proyectado por Francisco de Cubas; el palacete de la Quinta de San Enrique (1860); actualmente perteneciente a la Fundacion ONCE y rebautizado como Palacete de los Duques de Pastrana; el Palacio de las Artes e Industrias (1907), de Fernando Torriente y en la actualidad Museo de Ciencias Naturales y Escuela de Ingenieros Industriales.

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Colegio Virgen del Recuerdo (1883 ).

Los edificios religiosos o de beneficencia son numerosos en Chamartín y se citaron entre otros el Asilo de San Rafael (1912), del que apenas queda una sección; el Asilo de Convalecientes (1912); Asilos Santamarca (1929) y San Ramón y San Antonio (1926); y el Noviciado de las Damas Apostólicas del Sagrado Corazón de Jesús (1931), proyectado por Críspulo Moro Cabeza, en la actualidad con un expediente de derribo aprobado a pesar de encontrarse en perfecto estado.

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Noviciado Asilo de las Damas Apostólicas (1931 ).

Por lo que se refiere a lo que Domínguez Unceta ha denominado el “museo de arquitectura moderna de Chamartín“, se hizo mención a las colonias Parque Residencia (1933) y El Viso (1936) de luis Blanco Soler y Rafael Bergamín; la Residencia de Estudiantes (1915), proyectadas en estilo neomudejar por Antonio Flórez Urdapilleta y Francisco Javier de Luque; el Instituto Escuela (1933), en estilo Racionalista, de Carlos Arniches y Martín Domínguez, con la colaboración del ingeniero Eduardo Torroja en el diseño de las marquesinas futuristas del pabellón de párvulos.
Se incluyeron además, las obras de Miguel Fisac en el CSIC como la iglesia del Espíritu Santo (1943, ) el Instituto Nacional de Óptica (1949), o el Instituto de Edafología.

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Instituto Escuela (1933).

Para finalizar la intervención se habló del Estadio de fútbol del Real Madrid (1947) de Muñoz Monasterio y Alemani Soler; el gimnasio del Colegio Maravillas (1962) de Alejadro de la Sota; las Torres Blancas (1968), de Sainz de Oiza; la Estación de Chamartín (1975) de los arquitectos Corrales y Molezún; y finalmente, el Auditorio Nacional de Música (1988) de García de Paredes.

Torres Blancas 1965

Torres Blancas (1965).

3. A continuación intervino Ian Gibson, que hizo un generoso elogio del libro, alabando el contenido y el diseño. “Un libro -dijo-, con un tamaño adecuado para llevar en la mano cuando vas por las calles de Chamartín y poder consultar lo que ves”.
Gibson habló de la Residencia de Estudiantes (1915), de sus alumnos, del espíritu académico, multidisciplinar y tolerante que siempre imperó en el centro y, en definitiva de ese gran espacio de cultura que la Guerra Civil cercenó.

Hizo un alegato en favor de la cultura plural y de la necesidad de recuperar la memoria histórica de los barrios y distritos de las ciudades españolas. Se refirió Gibson a “la España que pudo ser y no fue”  por causa de la lucha fratricida que impidió el desarrollo del potencial cultural español y condujo al retroceso educativo, concluyendo que el desmantelamiento de la Residencia de Estudiantes supuso una gran oportunidad perdida.

José María Hinojosa, Juan Centeno, Federico García Lorca, Emilio Prados y Luis Eaton. Residencia de Estudiantes, Madrid, 1924

De izquierda a derecha: José María Hinojosa, Juan Centeno, Federico García Lorca, Emilio Prados y Luis Eaton. Residencia de Estudiantes, Madrid, en 1924.

4. Siguió Cucho Sánchez que habló de la mítica sala de conciertos Rockola, símbolo del aperturismo en la cultura musical del periodo de la democracia incipiente. Con esta sala situada en al calle del padre Xifré 5, se produjo un cambio en el concepto da salas de concierto, pasándose de la gran sala a la pequeña, con actuaciones más continuadas, artistas de las más variadas procedencias y estilos y con un público mucho más heterogéneo y joven.
Por Rockola pasaron grupos internacionelas de Rock, Pop y Punk con la asistencia de lo más representativo de las culturas artísticas alternativas y de vanguardia.
El cierre de sala y con ello la desaparición de un lugar mítico, se produjo en 1985, probablemente, según sugiere Cucho, por causas políticas e ideológicas.

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Sala Rock-Ola (1981-85 )

5. Aprovechando el contenido musical de la charla anterior intervino José María Guzman (Solera; Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán; Cadillac), que hizo una breve introducción en referencia a su condición de vecino de Chamartín. Acompañado por su guitarra, interpretó tres temas relacionados con el acto, que prologó amenamente, para acabar mencionando la casualidad de celebrarse esa jornada el “día sin música” reivindicación que subscribió. La excepción la hizo por no eludir el compromiso adquirido para la presentación.

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De izquierda a derecha: Cucho Sánchez, Enrique Rojo, Carlos Rodríguez, Ian Gibson y José María Guzmán, con la guitarra, interpretando “Sólo pienso en ti”.

6. Alberto Tellería, de la Asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio, intervino en nombre de Vicente Patón, elaborando un rápido viaje sentimental por la memoria del distrito de Chamartín del que también fue vecino, aludiendo a vivencias propias y a otras narradas por vecinos y familiares recogidas por él.

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Dos señoras pasean por Príncipe de Vergara al paso de un rebaño de ovejas (c. 1955)

Unas palabras finales de Carlos y un audiovisual pusieron fin a la presentación que se alargó por algo más de dos horas.

Desde este espacio queremos agradecer a la dirección del Colegio San Ramón y San Antonio  la cesión generosa y desinteresada de sus extraordinarias instalaciones para el acto de presentación del libro.
Nuestra sincera gratitud a Sor Sole y a sus colaboradores y colaboradoras por su amabilidad y disposición.

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Presentación del libro “Chamartín …”.

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Presentación del libro “Chamartín …”.

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“Hotel Rubín”, residencia de la familia Soria, en 1908.

En 1908 Arturo Soria y Mata, creador de la Ciudad Lineal, mandó construir “Villa Rubín”, su residencia familiar. Este singular y desconocido edificio, que  ha sobrevivido al paso del tiempo, nos recuerda con su presencia el importante legado que el polifacético y emprendedor Soria dejó a la historia del urbanismo madrileño.

Arturo Soria, el urbanista

Don Arturo Soria y MataArturo Soria y Mata nació en Madrid en 1844 en el seno de una familia modesta  y desde su juventud manifestó gran afición por las ciencias y la ingeniería. Fue telegrafista y se formó como geómetra, desarrollando su faceta de inventor en esta disciplina con aportaciones como el “teodolito impresor automático” o el “avisador de las crecidas de los ríos”.
Fue también escritor, conferenciante y periodista. Sus reflexiones sobre la especulación urbanística, la falta de vivienda y el higienismo le llevaron a idear en 1882 el proyecto de la Ciudad Lineal madrileña. Para llevarlo a la práctica fundó en 1894,  junto con el arquitecto Mariano Belmás y  Estrada, la Compañía Madrileña de Urbanización (C.M.U.), cuyo objeto era la compraventa de terrenos, la construcción de casas de diferentes tipologías, precios y calidades y el desarrollo de una ciudad lineal vertebrada por un tranvía de circunvalación que pusiese en comunicación la nueva ciudad con los pueblos próximos y con la capital.

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Arturo Soria con sus nietos en el hotel Rubín, probablemente en la parte trasera. La fotografía se tomó en 1912 y es propiedad de Emilio Keller Soria. Se encuentra publicada en el Archivo Fotográfico de la Comunidad de Madrid.

La Ciudad Lineal, el proyecto

La Ciudad Lineal de Arturo Soria llegó a alcanzar cinco kilómetros en terrenos del extrarradio, con casas para todas las clases sociales, como respuesta “antiespeculativa” ante la falta de vivienda. En palabras del propio Soria,  había que evitar la “ambición desenfrenada de los dueños de los solares” que dificultaban construir en los límites de Madrid.
En 1911 vivían en la Ciudad Lineal cerca de 4.000 personas y había  más de 700 casas, con tranvías que facilitaban la movilidad. Muchos vecinos fueron conocidos empresarios  y aristócratas y también personajes célebres de la época como el tenor Miguel Fleta o las actrices y cupletistas “la Chelito” y Raquel Meller.

En 1914 llegó la crisis con la suspensión de pagos de la C.M U. A pesar de la recuperación de la empresa, la filosofía original cambió con los nuevos gestores. Los acontecimientos políticos y sociales que marcaron el siglo XX y el descontrol  urbanístico de los años sesenta y setenta  acabaron  por difuminar lo que restaba del utópico proyecto.  Paradójicamente, el fin de la barriada estuvo marcado por esa misma “ambición desenfrenada” que tanto criticó Soria.

“Villa Rubín”, la casa

“Villa Rubín”, llamada así por Julia Hernández Rubín, esposa de Soria, se encontraba en el nº 9 de la calle principal de la Ciudad Lineal. Construida en una parcela de 4.800 m2, pro un montante de 75.000 ptas, contaba con 15 habitaciones repartidas en tres plantas similares pero independientes a las que se accedía por una escalera interior. Sólo la planta principal tenía entrada por la fachada delantera. Al fallecer Soria en 1920, la familia se mudó y puso la finca en alquiler por 8.000 ptas anuales. En 1925 deciden venderla y un año después Francisco de Borja Patiño, industrial y comerciante la adquiere por 250.000 ptas,  sometiéndola a algunas modificaciones estéticas. Además, le cambia el nombre por el de “Villa Ceres”.

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“Hotel Rubín” en la actualidad. La vivienda de Arturo Soria y familia se encontraba en la Manzana 90 y constaba de tres viviendas repartidas en tres plantas con similar distribución. El acceso era independiente por escaleras exteriores laterales. Sólo la planta baja tenía acceso por el frente central del edificio. En el presente se encuentra numerada con el 124 de la calle de Arturo Soria y es utilizada como Residencia de Menores “Manzanares”, dependiente de la Comunidad de Madrid. (Foto: Enrique Fidel, 2008)

Acabada la guerra civil, la finca se incautó por el Auxilio Social que la llamó Hogar Villa Ceres y la destinó a las actividades humanitarias propias de la organización, acometiendo nuevas reformas que cambiaron por completo su aspecto original. Acabadas las obras se inauguró con el nombre de Hogar Alto de los Leones con capacidad para 120 niños huérfanos de ocho a doce años.

En 1975 la antigua Villa Rubín” cambió de nombre otra vez por el de Residencia para menores Manzanares a cargo de la Diputación provincial. Hoy día el edificio es residencia para menores extranjeros no acompañados con el nombre de Centro de Adaptación Cultural y Social Manzanares dependiente de la Comunidad de Madrid.

(Publicado en el nº 241 de la revista Plácet en diciembre de 2013)

Referencias.-

Maure Rubio, Miguel Angel
La Ciudad Lineal de Arturo Soria
Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid.
Madrid, 1991 ISBN 84-7740-048-2

Soria y Mata, Arturo
Tratados de urbanismo y sociedad
Clan Libros
Madrid, 2004

López Díaz, Jesús
La vivienda social en Madrid, 1939-1959.
UNED, Espacio, tiempo y forma, 2002.

Archivo Fotográfico de la Comunidad de Madrid.

Enciclopedia Madrid Histórico

Historias Matritenses
Blog con extensa información sobre la Ciudad Lineal

Cruzar el Estrecho a los 15 años (Madrid Diario, 26/11/2010)

Revista Plácet

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Socios del Hogar Recreativo Cultural de la Prosperidad en 1939.

Envía al blog Carlos San José Vargas un interesante ejercicio de memoria en el que quiere hacer público homenaje -según sus palabras- a la ilusión y a la tenacidad de unos vecinos del barrio de la Prosperidad que hace muchos años hicieron realidad un sueño. Ese sueño se llamó HOGAR RECREATIVO Y CULTURAL y en él coincidieron las ganas de mejorar la sociedad y, concretamente, el afán por formar a gente de su barrio, desde su moderna manera de entender la educación, con el teatro como motor. A la cabeza de esos visionarios se encontraban los abuelos de Carlos San José, a los que homenajea: María Carrascosa y Daniel San José, “unos adelantados a su tiempo“, en palabras de su nieto. Valga este recuerdo -nos cuenta San José- como homenaje a ellos, y a todas las personas que creen que este mundo se puede cambiar.
Anade el autor del texto: “En esta historia aparecen las fotografías y los nombres de muchos hombres y mujeres que intervinieron en ella. Si algún lector reconoce a su abuelo, a su madre, a su tío… y sabe alguna anécdota o dato desconocido para mí, le agradecería que se pusiera en contacto conmigo para seguir completándola.
Para poder revivir estos hechos me he servido de documentos, programas teatrales, fotografías y manuscritos conservados durante todos estos años en mi familia, y, fundamentalmente, de la prodigiosa memoria de mi padre, Luis San José Carrascosa, quien a lo largo de mi vida me ha transmitido la enorme admiraciónque siente hacia sus padres. Esto está dedicado a él, memoria viva de tantas cosas“.

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Actores del Hogar Recreativo y Cultural de la Prosperidad en una imagen de 1932 después de una representación teatral. María Carrascosa abajo, en el centro.

Así escribía don Pedro Menéndez Pieri, primer presidente del HOGAR RECREATIVO Y CULTURAL, el 10 de septiembre de 1932, en la Memoria del Curso 1932-1933:

“… Pero entre aquella pléyade de alumnos hubo una niña que, asimilándose no sólo las enseñanzas que se cursaban en aquel centro, sino las ideas puras de sus fundadores, cuando fue mujer hizo fructificar la simiente prendida en su generoso corazón, haciendo, no sólo la felicidad de su hogar, sino creando este que tenéis y que pudiéramos decir que es obra suya, trayendo a él toda la pura y santa ideología de aquel trío de hombres ya viejos y que la quieren como cosa suya, trayendo su juventud, dispuesta al sacrificio, igualmente que la de su esposo, verdadera alma de este Hogar, haciendo el milagro de rejuvenecer, inculcando nuevas energías, a los viejos que ya creían su misión acabada. Aquella niña de entonces, esta supermujer de hoy, es María Carrascosa, para la que os pido una ovación cariñosa…

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María Carrascosa, nacida en el barrio de la Prosperidad en una foto en la década de los veinte del siglo XX.

Orígenes del Hogar Recreativo y Cultural

María Carrascosa, nacida en el barrio de la Prosperidad, había estudiado en una sociedad benéfica llamada INSTITUCIÓN DE AMIGOS DE LA ENSEÑANZA, en la calle del General Zabala, 14. Para situarnos, hay que decir que hablamos de los primeros años del siglo XX, y que los vecinos que habitaban el barrio eran extremadamente modestos. Este centro nació del altruismo de una serie de gente resuelta en vencer la gran incultura de estas personas, y se sustentaba económicamente con la realización de rifas, bailes y, sobre todo, veladas teatrales organizadas y representadas por los mismos alumnos.
Éste es el germen de donde surgiría, años más tarde, el HOGAR RECREATIVO Y CULTURAL.

María Carrascosa y Daniel San José, también alumno de la Institución de Amigos de la Enseñanza, “La Institución”, como la recordaron cariñosamente durante toda su vida, eran grandes aficionados al teatro desde sus años de estudiantes en los que participaron en las representaciones de obras de Galdós, los hermanos Álvarez Quintero y Manuel Linares Rivas, entre otros autores, y pasaron varios años representando, escribiendo y dirigiendo obras teatrales, formando parte del CUADRO ARTÍSTICO FARSALIA, dirigido por Ricardo Soleto, con quienes pusieron en pie entre otras obras: Tierra baja, de Guimerá (1 de junio de 1920); El Rayo, de Muñoz Seca (12 de agosto de 1920) y el entremés Eclipse Total, de Pedro Llabrés y del propio Daniel San José (7 de octubre de 1920). Todas estas funciones se representaron en el Coliseo Tamayo, en la calle Luis Cabrera, 40. Unos años después crearon el CUADRO ARTÍSTICO DE LA PROSPERIDAD CARRASCOSA–SAN JOSÉ, e incluso actuaron acompañando a la famosa pareja teatral Loreto Prado y Enrique Chicote en el Teatro Cómico.

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Asociación de Amigos de la Enseñanza, de la Prosperidad. Publicidad anunciando clases de declamación en 1918.

Alrededor de 1921 marcharon a Santander, donde Daniel fue destinado como funcionario de telégrafos. En esa ciudad se casaron, tuvieron tres hijos y permanecieron once años. Durante ese tiempo Daniel San José compaginó su
trabajo con la escritura de artículos en prensa, obras de teatro y poesía. Regresaron a Madrid y se instalaron de nuevo en la Prosperidad, ya que Daniel fue nombrado jefe de Telégrafos del barrio de la Prosperidad. A partir de ese momento vivieron en la calle Malcampo, en la propia oficina de telégrafos, y fue entonces cuando el espíritu emprendedor de María, unido al amor al teatro y a la cultura en general, y las ideas progresistas e igualitarias de ambos, les llevaron a fundar junto a un grupo de personas afines, el HOGAR RECREATIVO Y CULTURAL, un sueño hecho realidad, un centro de enseñanza donde se ofrecieron cultura, conocimientos y formación gratuita a niños y mayores, con domicilio, primero en la calle de Canillas, 28, y más tarde en la calle López de Hoyos, 121, con recreo de verano en la calle Fernández de Oviedo, 3. Un proyecto iniciado con catorce socios y en el que llegaron a participar más de cuatrocientas personas. Un centro cultural, como lo llamaríamos en la actualidad, dotado con dos escenarios, biblioteca, aulas, salón de baile… y en el que se realizaron salidas campestres, conciertos, visitas a museos, bailes de carnaval y, desde luego, representaciones teatrales, base fundamental de su mantenimiento económico junto a las cuotas pagadas por sus socios. Porque ésta fue una aventura absolutamente altruista, sin ánimo de lucro, sin más intención que la de mejorar la vida de la gente de un barrio e intentar hacer de ella verdaderos ciudadanos. Un proyecto en el que se implicaron con todas sus consecuencias desde sus comienzos, aportando dinero, muebles, libros… y donde trabajaron incansablemente desde su puesta en marcha hasta su final.

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Daniel San José y María Carrascosa en 1935.

Desarrollo del Hogar Recreativo y Cultural

Hora es ya, a mi juicio, de que dejando a un lado efervescencias y sentimentalismos de sus primeros tiempos, pasemos a hablar de la labor verdadera llevada a cabo por el Hogar: de la labor de él impulsada por sus hombres. Sin duda alguna perdimos aquel aire primero de cosa íntima, de algo casero y de una muy relativa importancia. El esfuerzo realizado hasta ahora por el Hogar Recreativo y Cultural es un esfuerzo de “alto bordo”, así subrayado. Nos encontramos cobijados bajo nuestro techo más de cuatrocientas personas, a las que tenemos el deber de enseñar, de educar, de prestar cultura. Y no es extraño que estos profesores, nosotros, sintamos a veces en nuestras carnes y en nuestras conciencias un ligero estremecimiento producido por la duda. ¿Sabremos cumplir exactamente con nuestro deber? ¿Nos ahogará el peso de nuestra propia obra? He aquí todo.

Y nos contestamos a nosotros mismos llevando a efecto un esfuerzo mayor. Poniendo un mayor interés en el desempeño de nuestras clases y misiones, y estudiando, si cabe, para estar siempre escalones por encima de nuestros alumnos, para siempre tener algo más que enseñarles. Viendo en nuestras aulas sentados, hombres hechos y derechos, mujeres, muchachos, niños… el profesor siente en su alma la idea de su responsabilidad, el orgullo de ser quien es; y es por esto que nadie falta a su deber, a su trabajo; y es por esto que los directores no tolerarán un ligero incumplimiento en la responsabilidad tan sagrada de esta misión tan superior.

Al niño no engañarle, no crearle en los comienzos de su vida una plataforma falsa, para que al caminar por su cuenta se le rompa y caiga. No. Base firme, educación franca, valiente, verdadera; que cuando piense por su cuenta sólo pueda decir: en efecto, esto es tal como me lo enseñaron. Al hombre, formalidad, seriedad; tratarle como un hermano -hermano hombre-, razonar con él y discutir serenamente; plasmar en el papel o en el encerado el problema, la cuestión a resolver, y mediante la dosis mayor de raciocinio, ir cogidos de la mano hasta la resolución final.” (Daniel San José, Boletín mensual del centro, 15 de enero de 1933)

Realmente estremece leer estas palabras escritas hace casi ochenta años. Unas palabras en las que se adivina el espíritu impulsor de lo que se podría llamar nueva escuela, en un país acostumbrado a la enseñanza tradicional e impartida
generalmente por religiosos en la que, desde luego, no se permitía pensar a los alumnos por ellos mismos. No es de extrañar que el Hogar se convirtiera en un lugar de referencia y tremendamente popular.

Programas de mano

Programas de mano de diferentes representaciones teatrales realizadas en la Institución de Amigos de la enseñanza y en el “Coliseo Tamayo” de la Prosperidad.

Otro miembro del Hogar, Germán Lacort, escribía en 1933:

“… ellos ahora gozan de las caricias de sus profesoras, aprenden jugando, pues que el Hogar desde su nacimiento, desterró las anticuadas disciplinas que convertían la escuela en cárcel, haciendo que el niño mirara con recelo y hasta con rencor las paredes de su jaula, y deseaba, o no entrar, o una vez dentro, que diera la hora de recobrar su libertad. El profesor, en vez de ser un segundo padre, era considerado poco menos que el ogro de los cuentos de Calleja, al que había que observar sus movimientos, por si, aburrido de no hacer nada, se le ocurría, para hacer algo, aunque fuera un chichón, descargar su temible palmeta en la cabeza del por un momento distraído observador. Y entre espiar sus movimientos, ver si tenía buen o mal humor y pensar en la hora de la salida, el tiempo poco a poco se esfumaba sin que la memoria guardara el recuerdo del más diminuto párrafo de alguno de los libros de texto, que si por casualidad se aprendían, no se llegaban a comprender. Pues bien, como antes decía, el Hogar ha desterrado esas antiguallas; el Hogar es un centro modernista, tanto, que hasta se sale de la esfera más moderna, buscando dentro de su órbita cosas que, concebidas por él, considera de más práctico y efectivo provecho”. (Boletín mensual del Hogar Recreativo y Cultural, 15 de abril de 1933)

Actores HRC_Marianela_Galdos

Actores y socios del Hogar Recreativo y Cultural caracterizados para la representación de la obra “Marianela” de Pérez Galdós, en los años treinta del siglo XX. Daniel San José a la derecha.

Estas palabras hablan por sí mismas. ¡Son los años 30! Sobra cualquier comentario. Tanto profesores como alumnos realizaban su trabajo en el HOGAR RECREATIVO Y CULTURAL después de sus obligaciones laborales.

“…Por lo que a la clase de declamación se refiere, será justo consignar que esta clase, base del mantenimiento del centro, es la que más sacrifica al alumno, que a diario se ve obligado a concurrir a ella, donde permanece hasta altas horas de la noche dedicándose al ensayo de las obras que han de representarse. Y se da el caso de que estos alumnos no tengan tiempo material para su descanso, ya que la mayoría de ellos vense precisados a trabajar durante todo el día; luego acuden a recibir sus lecciones y cuando esta obligación concluye, comienza el ensayo, que regularmente termina a las doce de la noche, excepto aquellos días en que la sesión nocturna les retiene hasta muy cerca de las dos de la mañana…” (Memoria curso 1932-1933)

HRC Memoria 1932-33

Primera página de la Memoria del ejercicio 1932-33 del Hogar Recreativo y Cultural.

De esta manera se siguió desarrollando su labor durante varios años, hasta que los vientos de guerra de 1936 desmantelaron el HOGAR RECREATIVO Y CULTURAL. Los hombres y mujeres que lo formaron, que lo echaron a andar y que mantuvieron su espíritu con éxito, tuvieron que abandonar su ideal ante la realidad cruel que había estallado en España. Después de la guerra, unos se fueron exiliados a México, otros a Francia… y otros quedaron aquí, en su barrio, añorando, con toda seguridad, lo que había sido algo más que una utopía.
Mi abuelo, Daniel San José, a consecuencia de la guerra civil y su compromiso republicano, fue expulsado de su puesto de trabajo en Telégrafos y, por consiguiente, él y su familia, se vieron obligados a abandonar su casa. Tanto él como mi abuela, María Carrascosa, para poder vivir, tuvieron que dedicarse a otros menesteres, aunque nunca abandonaron su amor por el teatro. Años después continuaron poniendo en pie obras teatrales bajo los nombres de Cuadro Artístico Hogar del Imperial CACE y Sociedad Recreativa CARMEN, en el Salón Teatro de la Sociedad Cultural Vecinal en la calle Guerrero y Mendoza, 38 (Colonia Primo de Rivera).

Y continuaron viviendo en el barrio de la Prosperidad, en las calles Alfonso XIII, Mantuano y Vinaroz, en ésta última hasta el final de sus vidas.

Publicidad HRC

Publicidad del Hogar Recreativo y Cultural, en la Prosperidad.

Otros datos de interés

PRIMERA JUNTA PLENARIA DEL HOGAR RECREATIVO Y CULTURAL

CARGOS ESPECIALES
Presidente, don Pedro Menéndez Pieri; Secretario, don Daniel San José; Administrador, don Germán Lacort.

PRIMER PLENO
Doña María Carrascosa; Señorita María Ruiz del Valle; Señorita Paquita Gómez; Don Andrés Sandoval; Don José Arroyo; Don José Lopezosa.

PRIMER CUADRO DE PROFESORES
Director de Estudios y profesor de Contabilidad y Cálculo mercantil – don Pedro Menéndez Pieri; profesora de Instrucción Primaria (día) – señorita María Ruiz del Valle; profesora de Declamación – doña María Carrascosa; profesora de Corte y Confección – doña Lucía Carrascosa; profesor de Dibujo – don Andrés Sandoval; profesor de Taquigrafía – don Germán Lacort; profesores de Instrucción Primaria (noche) –Don José Lopezosa y don Salvador Guiñales; profesor de Idiomas – don José Arroyo; profesor de Matemáticas y Ortografía – don Daniel San José.

OTRAS PERSONAS VINCULADAS AL HOGAR RECREATIVO Y CULTURAL
José Luis Uriarte – Andrés Uriarte – Dionisio Sánchez – Casimiro Victoria – Jacinta Escudero – José Ocaña – Paula Górriz – Luis Verdú– Luisa Carrascosa – Aurelia Carrascosa – Miguel Beneyto – Antonio Rodríguez – Jesusín y Alfredito Carrascosa – Antonio Rodríguez – Bartolomé Ramón – Silverio Muñoz – Filomeno Aguirre – Carmela Muñoz – Antonio Rodríguez – Manuel R. Maza – Ricardo Hernández – Vicente García Ruy Pérez.

ALGUNAS DE LAS OBRAS REPRESENTADAS POR EL CUADRO ARTÍSTICO DEL HOGAR RECREATIVO Y CULTURAL
El Abuelo, de Galdós; El genio alegre, Amores y amoríos, Marianela, El Chiquillo, El cuartito de hora, de los hermanos Álvarez Quintero; Juan José, de Dicenta; Tierra baja, de Guimerá; Dulces memorias, de Eusebio Blasco; Lo que no muere, de Manzano; Como hormigas y La cizaña, de Linares Rivas; La fuerza bruta y La malquerida, de Benavente; No te ofendas Beatriz y La chica del gato, de Arniches; Como hormigas y La cizaña, de Linares Rivas; La fuerza bruta y La malquerida, de Benavente; No te ofendas Beatriz y La chica del gato, de Arniches.

(Texto, fotografías y documentos: Carlos San José Vargas, 2013)

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El desarrollo urbano de Avilés representa un caso paradigmático en la evolución histórica de las ciudades españolas periféricas  cuyo mayor crecimiento estuvo unido a los procesos de industrialización del desarrollismo de los años 50 del siglo XX.

En el siglo XIX se construyó en la ría de Avilés la dársena de San Juan de Nieva que permitio la creación de  industrias ligadas al carbón como la fundición de Arnao, o explotaciones como la  Real Compañía Asturiana de Minas en Castrillón, cuya producción se transportaba a través del puerto de Avilés.

El complejo industrial de Avilés se consolidó en los años cincuenta del siglo XX con la instalación en ambas márgenes de la ría homónima de grandes plantas productivas, como la siderúrgica de Ensidesa (1951), que más tarde se llamaría CSI, Aceralia y hoy en día ArcelorMittal, o las pertenecientes a Cristalería Española (1952), a la Empresa Nacional de Aluminio (1958), posteriormente llamada Inespal y más tarde Alcoa, a Asturiana de Zinc (1959), o a la reconvertida Real Compañía Asturiana de Minas, en Arnao, absorbida con el tiempo por la anterior y ambas asentadas en Castrillón. A éstas se le añadieron muy pocas más hasta los últimos años de los ochenta, período en el que, a la crisis de las grandes plantas productivas, le sucedió una notable diversificación del sector industrial, aunque no tan amplia como era de esperar.

 

Puerto de Avilés, en 1920. (Foto Ayto. Avilés)

Puerto de Avilés, en 1960. (Foto Ayto. Avilés)

La Villa y el Ensanche

La zona más antigua de Avilés -La Villa– se encuentra en una ligera elevación junto a las marismas que se generaban en los márgenes de la ría, lo que permitía su protección frente a la subida de la marea.

Desde época medieval estuvo rodeada por una muralla que se derribó en el siglo XIX. Sin embargo, la existencia de la muralla no impidió el desarrollo de diversos núcleos anejos al centro primitivo, como los arrabales de Rivero y Galiana, desarrollados hacia el suroeste en el siglo XVIII, y el arrabal de marineros y pescadores de Sabugo al norte, frente a la ría, del siglo XIX.
La primera expansión urbana de la era moderna se desarrolló entre los años 1818 y 1894, con el derribo de la citada muralla medieval, que databa del siglo XIII de trazado circular y con un perímetro de 670 metros.
En 1826 se construyó un camino de ronda sobre las marismas, que ya habían sido desecadas, entre la antigua Villa y la ría. A partir de 1868 se acometió el saneamiento y urbanización de las marismas que rodeaban el núcleo urbano.

Puerto de Avilés, en 1970. (Foto Ayto. Avilés)

Mujer con una niña en Avilés en el año 1953.

Después de la demolición de la muralla y la posterior desecación de las marismas, se trazaron nuevas calles que rodeaban el casco primitivo y se produjo una importante expansión de la trama urbana que ocuparía los espacios libres entre El Sabugo y la primitiva ciudad -la Villa-, vinculados al construirse sobre las marismas de Las Aceñas  la Plaza Nueva (actualmente de los Hermanos Orbón) y el parque del Muelle. También se construirían el parque del Retiro, sobre las marismas de Las Meanas, la plaza del Pescado (en la actualidad de Santiago López) y la calle de la Cámara, que uniría la plaza del Ayuntamiento con el barrio de El Sabugo.
Entre 1895 y 1898 se elaboró un Plan de Ensanche con el objetivo de ordenar el crecimiento urbano de la ciudad. Solo se ejecutó la fase que afectaba al sur, que se llevó a cabo con la expropiación de algunos terrenos que permitieron la apertura de las dos nuevas calles de Llano Ponte y Palacio Valdés, y la prolongación de la del Muelle. La expansión hacia el norte no se iniciará hasta 1943, con la construcción del Poblado de Pescadores, continuada más adelante con la construcción de las viviendas para empleados de Cristalería Española.


Puerto de Avilés, en 1980. (Foto Ayto. Avilés)

Periodo del desarrollismo industrial

Sin embargo, la mayor transformación urbanística de Avilés se iniciaría en 1950 con la creación de ENSIDESA.

En una década la población pasó de 21.300 habitantes en 1950 a cerca de 49.000 en 1960, con el consiguiente problema de alojamiento.
La falta de previsión fue total, generándose un caos que obligó a una acelerada improvisación por parte de las autoridades estatales y de la propia ENSIDESA.
Entre 1954 y 1965 el Plan Sindical de la Vivienda levantó los poblados obreros de Francisco Franco o la Texera, José Antonio, La Carriona y La Pedrisca. A través de la iniciativa de cooperativas se construyeron los poblados de San José Artesano, Portuarios y El Pozón. También los promotores privados participaron con la construcción de los barrios obreros de Versalles y la zona de Domingo López, en Villalegre.

Vista aérea de Avilés en 1957.(Foto: Editorial Prensa Asturiana)

Vista aérea de Avilés en 1961.(Foto: Editorial Prensa Asturiana)

A pesar de que los nuevos barrios paliaban la carencia de alojamiento para la población obrera inmigrante, la nula planificación se tradujo en la ausencia de dotaciones y equipamientos urbanos, educativos, sanitarios, deportivos y culturales. Esta situación solo se fue resolviendo con el paso de los años y de manera lenta y parcial. Además, esta situación se agudizaría debido a la mala calidad de los materiales de construcción utilizados y a la desconexión entre los diferentes núcleos con el centro urbano de Avilés a causa de la escasa red de comunicaciones.

En 1975, pasados veinte años del asentamiento de ENSIDESA (actual Aceralia), los efectos de la industria siderúrgica eran ya más que notables en la fisonomía de Avilés y en el entorno de su ría.
Se había generado un nuevo espacio urbano, transformando el viejo casco de la ciudad, agregándose poblados obreros en la periferia y consolidándose los núcleos ya existentes (Villalegre, Miranda, Salinas y Piedras Blancas).

Nuevos barrios obreros y  renovación del caserío antiguo

Como queda dicho, la proliferación de poblados obreros en la periferia rural de Avilés que acogieron los contingentes de población que llegaba a la villa atraida por las expectativas de trabajo fue muy intensa y rápida. Hasta 1970 la población obrera que se estableció en Avilés se fue ubicando en los poblados periféricos que a tal efecto se levantaron. A partir de esa fecha la ocupación se fue orientando hacia el centro urbano, ocupando solares vacíos y edificando viviendas de nueva planta tras el derribo de las antiguas edificaciones ya existentes. Este proceso de densificación del centro histórico, se vio favorecido por las políticas locales de urbanismo que impulsaron las actuaciones privadas de acusado carácter especulativo y propiciaron la desaparición de parte del caserío histórico representativo de Avilés.

Vista de la periferia sur de Avilés en 1972, en la que se sitúan la mayor parte de los poblados obreros creados en la etapa industrial. En primer término (A) el poblado de Las Vegas, detrás el barrio de Villalegre (B), a su izquierda el de La Luz (C), y más al fondo los poblados de La Texera, de 83 bloques 1954-59 (E) y de Versalles (F). En el centro, la colonia Arintero (D).

Barrio de La Luz

El poblado de La Luz, comenzado a construir por iniciativa privada a finales de los 50, y comprado por el Estado al término de su construcción en 1962, consta de 2.056 viviendas que se distribuyeron en régimen de alquiler entre los obreros de ENSIDESA con mayor número de hijos.

Entre 1950 y 1959 una gran masa obrera acudió a estos lares encandilada por el trabajo abundante y seguro que la construcción de ENSIDESA ofrecía.Obreros que, ante la falta de viviendas, se instalaban en barracones adyacentes al lugar de trabajo cuyos espacios compartían alternativamente según, incluso, los turnos laborales. Condiciones duras éstas, difíciles, conocidas por el nombre de “los años calientes”. Cuando un obrero dejaba su hueco en el barracón para acudir al trabajo, otro lo ocupaba para descansar no dejando apenas tiempo ni para la ventilación ni, siquiera, para que el calor humano se enfriara.”
En este contexto socio-económico tenemos, pues, que situar el nacimiento del Barrio de La Luz. A diferencia de los barrios de Villalegre, La Carriona o Llaranes que surgieron a partir de núcleos urbanos o rurales ya existentes, el de La Luz arranca de la nada, es totalmente nuevo, no procede de un asentamiento anterior. Su nacimiento tiene sólo que ver con unas circunstancias que le son características y propias, como las antes apuntadas, o que responden en lo general al aumento de la densidad de población, a la paternidad de los “laboratorios sociales” de ENSIDESA y al asentamiento con claros tintes de segregación laboral de un tipo o clase de mano obrera, no cualificada. ENSIDESA tiene en su haber la mancha de haber tratado a sus trabajadores de manera harto clasificatoria y diferenciada, según se tratase de directivos, técnicos o peones del humo. A nuestro Barrio de La Luz le cupieron los honores últimos.” (Texto: Parroquia de La Luz. Ver referencias al final del artículo)

Barrio de la Luz, 1994. Al fondo La Texera, Versalles y el centro urbano de Avilés. (Foto: Editorial Prensa Asturiana)

Barrio de la Luz, 2010. (Foto: Fernando Saiz)

El barrio de La Luz debe entenderse, por tanto, como un proyecto privado netamente especulativo cuyo resultado final nada tuvo que ver con lo inicialmente proyectado y ofertado.
Los modelos urbanísticos para los nuevos barrios obreros estaban definidos en la España de los 50 a través del Instituto Nacional de la Vivienda y de la Obra Sindical del Hogar. Se proponía el bloque exento de doble crujía, liberando el suelo circundante para uso dotacional y viales, siguiendo la inspiración de la ciudad-jardín y del Funcionalismo.

Los orígenes del barrio de La Luz pueden establecerse a partir de las intenciones de un constructor que adquirió unos terrenos para edificar en ellos. Dado que el barrio de Llaranes no podía albergar a todos los trabajadores de la Empresa, dicho contratista, llamado Domingo López Alonso, vecino de León, proyecta construir otro barrio al que denomina “Nuevo Avilés” y al que diseña como un nuevo modelo de villa.
Del primer proyecto de 5.000 viviendas a construir en la ladera Noroeste del Monte de La Luz, sólo se construyen 2.056 que agrupadas en 95 bloques constituyen hoy la configuración del Barrio de La Luz.

Barrio de La Luz, maqueta del proyecto (1958) y las casas en la actualidad, que nada tienen que ver con lo proyectado.

Barrios de Versalles, Los Canapés y Texera en 2000.

ENSIDESA sacó de sus “laboratorios sociales” la idea de construir los barrios en diferentes lugares de Avilés. Realizó una segregación social del espacio urbano. De este modo colocó en Llaranes y La Luz a los obreros, mientras que a los técnicos, peritos e ingenieros los situaba en edificios tales como La Estrella, en el Pozón, y La Residencia de Ingenieros, en la subida de San Cristóbal.”
“Existían cuatro categorías de traba-trabajadores en la Empresa:

1ª – La formada por los directores, técnicos, ingenieros..
2ª – La formada por técnicos de grado medio, como jefes de taller,administrativos,
analistas…
3ª-Obreros cualificados (Oficiales de 1ª y 2ª)
4ª – Personal obrero sin cualificar, como oficiales de 3ª y peones. “
(Web Parroquia de San Pablo de la Luz)

Dos instantáneas de la vida cotidiana en el barrio de La Luz en 1967. (Fotos: Recuerdos de Llaranes)

Al tiempo que se producía esta densificación en el centro, emergían dos zonas contiguas, que se configuraban como nuevas zonas residenciales: Las Meanas-Quirinal, y Carbayedo Nuevo.
La crisis de la siderurgia de los setenta del siglo XX, que supuso la pérdida de más de 12.000 puestos de trabajo, se vio compensada con el crecimiento del sector terciario, que permitió que pasados veinte años se mantuviera en la ciudad la misma población que al comienzo de la crisis. (85.000 h.)

Poblado de Llaranes

Al amparo de la construcción de ENSIDESA se desencadenó un intenso proceso inmigratorio que supero ampliamente la capacidad de Avilés para acoger a tan amplio volumen de personas.
Debido a la necesidad urgente de viviendas se fueron diseñando en las proximidades de las fábricas diferentes modelos de grupos residenciales para dar alojo a los trabajadores, a través bien de promociones oficiales o privadas. En algunos casos los asentamientos eran tan espontáneos que daban lugar a fenómenos de chabolismo e infravivienda.

Dos  imágenes del poblado de Llaranes. La foto superior muestra las últimas fases de construcción, con la iglesia al fondo todavía sin terminar. La foto inferior, coloreada, muestra el conjunto completamente acabado (1953-1957). (Fotos: Recuerdos de Llaranes)

El primer ejemplo de barrio obrero lo constituye el poblado de Llaranes, en las cercanías de Ensidesa, que se comenzó a construir en 1953 y se concluyó en 1957. Se trata de un conjunto de 1.103 viviendas en un diseño que comprende espacios verdes, deportivos, iglesia, plaza mayor, mercado y servicios varios.

Ensidesa encargó a los arquitectos J. M. Cárdenas Rodríguez y F. Goicoechea Agustí, en 1951, la construcción del poblado central de Llaranes concebido como un pueblo independiente, con escuelas, mercado, estadio deportivo, piscinas, parques, local para espectáculos, hogar sindical y Plaza Mayor.
Cárdenas y Goicoechea firmaron conjuntamente el proyecto en su totalidad. Sin embargo, cabe destacar que la iglesia es obra de Cárdenas mientras que el “colegio de niños” y el parque infantil fueron obra de Goicoechea. El “colegio de niñas”, la Plaza Mayor y el economato entrarían en el grupo de proyectos compartidos.
El proyecto del Mercado, conocido popularmente como El Economato, data de 1956, pero sería el último de los edificios singulares en terminarse. No se inauguraría hasta 1962. Con anterioridad fueron habilitados para ese uso los bajos de la Plaza Mayor, cuyo destino inicial, nunca del todo logrado, fue su uso para el comercio privado.
Se proyectaron diferentes tipos de vivienda dentro de una homogeneidad de conjunto. Los bloques “A” tienen tres plantas y doce viviendas. Los bloques tipo “C” y “D” son los más abundantes en el poblado. Constan de ocho o dieciséis viviendas dispuestas en forma de “U” y pareadas dejando un jardín en medio. Menos abundantes y con sus jardines son las viviendas tipo “H” o de “capataces”. Se trata de viviendas ligeramente mayores que el resto de las del poblado, en bloques de cuatro, dos bajos y dos pisos, y con una fisonomía que les daba un cierto aire de “chalés”.
El aspecto nórdico que le conferían los tejados de pizarra fue fruto de la casualidad. En la idea inicial las cubiertas estaban proyectadas en teja árabe de color rojo. Una oportunidad que surgió para Ensidesa provocó el cambio.

Vista de la plaza desde lo alto de la iglesia (años 50).

El poblado se inauguró el 18 de julio de 1956. En 1959, año en que se termina casi por completo el poblado de Llaranes, finaliza la fase de construcción de Ensidesa.
El responsable de Asuntos Sociales de Ensidesa, en su despacho de la Plaza Mayor, ejerció siempre unas funciones de “alcalde” sobre Llaranes que siempre tendieron a considerar los poblados como una entidad autónoma. Un alcalde, además, con casi todas las prerrogativas de tal, ya que contaba con su propia Guardería Jurada, que era la máxima responsable del orden en los poblados. Orden que se establecía de acuerdo a criterios propios y por normas que el mismo Departamento dictaba.

Llaranes disponía en esa época de 1324 viviendas y estaba totalmente urbanizado: calles, alcantarillado, iluminación, etc… y con todos los elementos de una vida independiente. El servicio público se hallaba concentrado en la Plaza Mayor, centro del mismo, conteniendo estafetas de Correos y Telégrafos, Central telefónica, Farmacia y una sucursal bancaria. Poseía otros locales que se usaban como economato provisional y que serían ocupados, al menos eso era lo previsto, por distintas ramas del comercio.

El proceso de “privatización” de las viviendas fue complejo. La primera venta efectiva se realizó el 10 de agosto de 1990. A finales de 1993 se había realizado el grueso de la operación.
Además de las viviendas, la Empresa tuvo que transferir al ayuntamiento de Avilés las infraestructuras y suelo común. La cesión se firmó el 29 de marzo de 1995. La red eléctrica se cedió a Hidroeléctrica del Cantábrico y los inquilinos tuvieron que hacerse cargo de los pagos a partir de 1998.”
(De la página web Llaranes C.F.)

Vista aérea del polígono de viviendas de Llaranes en 1959. (Foto: Editorial Prensa Asturiana)

Vista aérea del polígono de viviendas de Llaranes en 1968. (Foto: Editorial Prensa Asturiana)

Futuro urbano Avilés

Avilés se encuentra actualmente en un proceso de renovación urbana que pretende la transformación de los espacios degradados por la industria en las áreas circundantes a la ría. Esta estrategia se plantea como una fórmula que dinamice la ciudad y la proyecte hacia el exterior,  de cara a un realce de su imagen como polo de atracción turística y que mejore la calidad de vida y el bienestar de sus vecinos.
Como ejemplo más visible de este proceso se encuentra el  Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer, una referencia mundial, ahora inmerso en una grave crisis motivada por circunstancias políticas e intereses particulares.
La recuperación urbanística y ambiental que se está produciendo en Avilés está renovando los desajustes producidos por la industrialización de los años 50 y la reconversión industrial de los 90 que mermó el empleo y la población, en una urbe gravemente contaminada.
En el proceso de ajuste han surgido nuevos e importantes espacios liberados de su antiguo uso industrial, cuya ubicación al borde de la Ría y en colindancia con el casco urbano demandan un decidido esfuerzo planificador para transformar la ciudad y crear un foco dinamizador de la economía y la cultura”. (Proyecto Isla de la Innovación)

Animación que muestra la construcción del Centro Niemeyer en el Puerto de Avilés (inaugurado el 26 de marzo de 2011), ubicado próximo al centro de la ciudad, sobre la margen derecha de la ría, a 500 metros de la plaza de España y del Ayuntamiento.

Referencias.-

Fernández García, Felipe y Quirós Linares, Francisco
Atlas aéreo de Asturias
Los paisajes del siglo XX

Editorial Prensa Asturiana, S. A.
Oviedo, 2001
VV.AA.
Asturias a través de sus Concejos
Editorial Prensa Asturiana S.A.
Oviedo, 1998

Informe Barrios Vulnerables de Avilés (2001)
Ministerio de Fomento, 2001 (Documento PDF)

Benito Del Pozo, Paz
Discursos, propuestas y acciones sobre la ciudad posindustrial
Universidad de León, 2004 (Documento PDF)

Morales Matos, Guillermo
Industrialización y crecimiento urbano en Avilés
Universidad de Oviedo. Dpto. de Historia Contemporánea
ERÍA. Revista Geográfica, nº 1, pp. 151-178. Oviedo, 1980 (Documento PDF)

Morales Matos, Guillermo
Industria y espacio urbano en Avilés
Ed. Silverio Cañada
Gijón, 1982

Guía para entender el urbanismo de Avilés
El Revistín nº Especial (Documento PDF)

Barrio de la Luz (Documento PDF)

Poblado de Llaranes (en Wikipedia)

Barrio de la Luz (enWikipwedia)

Blog Recuerdos de llaranes

Proyecto La Isla de la Innovación: Master Plan (Documento PDF)

Web Centro Niemeyer

Todo sobre Oscar Niemeyer  (El País, 2011)

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Exposición conmemorativa del Centenario, de la Ley de Casas Baratas; una norma que, para la vivienda en España, marcó para siempre la primigenia línea de salida y constituye la piedra fundacional de un proceso constructivo de mejora y bienestar social al que todavía consideramos totalmente vivo y abierto. Por otra parte, un patrimonio que hasta ahora no ha sido demasiado conocido siendo como es un bien común y de primer orden para todos nosotros en su aspecto cultural, artístico e histórico.

Los antecedentes de la Ley de Casas Baratas y de la intervención del estado en materia de vivienda se remontan a la real Orden de 9 de septiembre de 1853 del ministro Egaña, ordenando que se construyesen en Madrid y Barcelona “casas para pobres” y se tasaran los alquileres, aunque el primer gran paso lo daría la creación en 1883 de la Comisión de Reformas Sociales, que transformada en 1903 en el Instituto de Reformas Sociales, efectuó en 1906 la primera propuesta para otorgar subvenciones y exenciones fiscales a las sociedades constructoras de alojamientos urbanos “populares”.
La piedra angular de la legislación sobre las Casas Baratas se puso en 1907 con la Preparación de las bases para un Proyecto de Ley de Casas Baratas, obra casi personal de Adolfo González Posada que convenció a distintos parlamentarios vinculados al reformismo de Canalejas. Fue el conde de Sagasta, don Fernando Merino, ministro de la Gobernación, quien logró su aprobación el 12 de junio de 1911, después de dos largos años de debate.

Casa de corredor en la calle de Ercilla nº 12 de Madrid, en 1910.

La segunda Ley, propuesta por el ministro de Trabajo, Carlos Canal y Migolla, el 10 de diciembre de 1921, intentó ser más ambiciosa y precisa que su antecesora, mejorando las condiciones de los préstamos y aumentando los presupuestos, si bien sus resultados tampoco fueron los deseados.
Con la llegada de la Dictadura de Primo de Rivera se redactaron nuevas medidads legislativas que ampliaron el proyecto dando como resultado la conocida como tercera Ley de Casas Baratas, elaborada por Eduardo Aunós Pérez.
La nueva Ley contó con grandes inversiones estatales en forma de ayudas fijas y estableció los tipos de viviendas beneficiadas en cinco niveles económicos: “Casas Ultrabaratas o Populares”, “Casas Baratas”, “Casas Económicas” para clase media, “Casas para Funcionarios” en Madrid y Barcelona, y “Casas para Militares”.

Madrid. Edificio de la calle Tenerife con Juan Pantoja, construido en 1921 por la Constructora Benéfica. Este grupo de 20 casas baratas levantado en la calle Tenerife (barriada de Cuatro Caminos) se inauguró el 17  de marzo de 1922 y su construcción estuvo a cargo de la “Constructora Benéfica” con arreglo a la Ley de Casas Baratas de 1922 y a través de un legado que con tal objeto dejó en su testamento la marquesa de la Coquilla. Las casas originariamente eran de doble planta, en dos hileras cerradas por los extremos laterales que formaban un patio interior, y estaban dotadas de agua corriente y luz eléctrica, reuniendo cuantas condiciones higiénicas exigía el reglamento al objeto de la aplicación de la mencionada ley. Tanto las viviendas, como las dos escuelas construidas como anexos de la pequeña barriada fueron proyectadas y dirigidas por el arquitecto Ignacio Aldama y Elorz. Estos últimos edificios fueron derribados a principios del siglo XXI. (Información recogida de La Construcción Moderna nº 6,  30 de Marzo de 1922).La foto es de 1929.

Al amparo de la Ley de Casas Baratas se acogieron los Ayuntamientos, personas particulares, empresas constructoras como “Fomento de la Propiedad”, “Edificaciones Económicas”, “Asociación General de la Construcción”, etc. Pero especialmente activas fueron las cooperativas de Casas Baratas, que fueron las que acabaron por identificarse con el proyecto, acaparándolo y convirtiéndose en sus principales beneficiarias y gestoras, lo que llevó también a que entidades públicas locales y sociedades constructoras adoptasen este sistema o lo imitasen.

Ramon y Cajal-3-2007 Vivienda de la Colonia Primo de Rivera, para funcionarios y policías municipales( 1925/30 ), situada en la calle Ramón y Cajal nº 14 de Madrid.  Esta Colonia se dispuso en el eje de la calle Ramón y Cajal, en las dos aceras y a lo largo de calles paralelas a la principal. Se realizaron 272 viviendas, en la mayor parte de los casos agrupadas en hileras, con jardín a dos fachadas. También algunos pequeños hoteles unifamiliares aislados rodeados de un mínimo jardín. Su perímetro lo forma un trapecio y se articula en torno a una calle central y a otra transversal algo más pequeña. Eran viviendas unifamiliares y de tamaño medio reducido. En la actualidad la mayor parte de estas Colonias del distrito de Chamartín se conservan. (Foto: Enrique F. Rojo, 2007)

Coincidiendo con la crisis de 1929, que afectó especialmente a la construcción, salió a la luz el mal uso que se había hecho de las ayudas estatales y el sistema de Casas Baratas quedó en entredicho. En 1931, la Segunda República creó el Patronato de Política Social Inmobiliaria, que no consiguió articular soluciones válidas al respecto. Finalmente, la Guerra Civil acabó por enterrarlo todo.

La “Colonia El Viso”  de Madrid, construida por la Cooperativa de Casas Económicas,  fue proyectada por el arquitecto Rafael Bergamín en el año 1934. Se entiende como continuación de la “Colonia Parque Residencia” (situada un poco más abajo en la parte interna de las rondas) proyectada unos años antes por este mismo arquitecto y Luis Blanco Soler. Esta emblemática colonia del período racionalista madrileño, que fue habitada por profesionales e intelectuales relevantes de la época (Ortega y Gasset, Salvador de Madariaga, etc.) la forman un conjunto de casas unifamiliares agrupadas formando hileras de dos, tres o incluso ocho viviendas, todas ellas proyectadas según unos estándares comunes, que dan una identidad propia a la totalidad de la actuación.
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La exposición se puede ver en Madrid del 15 de septiembre al 13 de noviembre de 2011  en la Sala “José Luís Sert”, en las Arquerías de Nuevos Ministerios.

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(Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

En Orcasitas, en el interior del parque de Pradolongo hay una ruina que destaca por su inesperada presencia y por su lamentable estado. Los más viejos de la zona la conocen por  la iglesia rota. Durante la Guerra Civil sufrió desperfectos  y en estos momentos se cae de lo mal conservada que está.

La iglesia se llama Maris Stella y se construyó entre 1920 y 1930 por un arquitecto cuya identidad se desconoce. Antes de que existiese el parque de Pradolongo, inaugurado en 1983,  esta zona frente a Meseta de Orcasitas, entre las carreteras de Toledo y Andalucía, detrás de la clínica 12 de Octubre, fue el germen del barrio de Orcasitas.

Sus pobladores, llegados de Castilla-La Mancha y de Extremadura, ante la ausencia de viviendas, fueron ocupando el campo y construyendo ahí sus elementales moradas.  Muchos trabajaban en las incipientes industrias cercanas de Villaverde o  se trasladaban a Madrid para ejercer sus ocupaciones.

Cúpula de pizarra, con cimborrio y en lo alto un gallo de la iglesia de Maris Stella. (Foto: E. F. Rojo, 2011)

Al parecer, la iglesia, que tiene una superficie de 238 metros cuadrados y es propiedad del Ayuntamiento de Madrid,  pudo ser una ermita mandada a construir por los propietarios de los terrenos,  de apellido Orcasitas. Su consagarción   como iglesia de culto la recibió en los años 60, después de ser remodelada y consolidada, tras las heridas de la guerra civil. El edificio es de arquitectura simple de ladrillo, con cubierta de teja y en el centro una cúpula de pizarra, con cimborrio y en lo alto un gallo. Con la remodelación de los barrios de Usera, la desaparición de las chabolas que la circundaban y la construcción del parque, en los años 80 del siglo XX,  la iglesia se abandonó.  (Ver web de la AV  de Orcasitas)

En enero de 2011, después de alguna disposición anterior,  el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid aprobaba una modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Madrid para permitir la rehabilitación de la iglesia de Maris Stella, incluyéndola en el Catálogo de Edificios Protegidos de Madrid,  aunque sin fecha cierta para su ejecución. El edificio podría destinarse a uso de equipamiento público, con fines culturales o deportivos.

De momento, la presencia de furtivos moradores de aspecto tan decadente como la propia iglesia hacen que su interior cobre vida.  Al tiempo, en una relación simbiótica, sus muros conceden abrigo e intimidad, apagando el silencio y amplificando el vocerío que sus estancias vacías dejan escapar de vez en cuando.

Un vecino pasea junto al estanque del Parque de Pradolongo (Usera), frente a las ruinas de la iglesia de Maris Stella. (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

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Las Perfumerías Gal de Madrid encargaron en 1915 al arquitecto riojano Amós Salvador y Carreras el diseño de un nuevo edificio al que trasladarse, para así abandonar el de la cercana calle Ferraz, en el que trabajaban desde 1898 y que ya se les había quedado pequeño. Así pués, la fábrica se trasladó a la Plaza de La Moncloa, en el Paseo de San Bernardino (hoy Isaac Peral), final de la calle Princesa que hacía esquina con la calle Fernández de los Rios.
El proyecto de Amós Salvador aportaba bastantes novedades, en el que se destacaba la buena comunicación entre las diferentes dependencias, la amplitud y calidad de las naves de trabajo, la luz, la ventilación y la higiene.

Su estilo arquitectónico se encuadra dentro de un historicismo más o menos grandilocuente, de rasgos neomedievales, con matices neomudéjares (especialmente notorios por el uso del ladrillo), mezclado con elementos modernistas.

“El conjunto de sus instalaciones comprendía los depósitos, los laboratorios, las oficinas, la vivienda del Gerente, el archivo y los talleres. Estos últimos dispuestos en naves adosadas con una altura de cuatro pisos albergaban, en la planta primera, la frasquería, en la segunda y tercera con piso intermedio, los almacenes y salones de trabajo y, la cuarta, se destinaba a las delicadas labores de la jabonería”. Su interesante factura y su belleza le merecieron en 1915 un premio del Ayuntamiento de Madrid.

En 1919 se construyeron unas instalaciones complementarias proyectadas también por Amós Salvador Carreras, en la actual calle Isaac Peral, 6 c/v a Fernández de los Ríos.
Actualmente es una residencia universitaria femenina y constituye el único testimonio del antiguo complejo industrial. Al parecer, se utilizó como vivienda complementaria de la fábrica, si bien sus trazas constructivas siguen un patrón de la arquitectura industrial de estos primeros años del siglo XX, aunque con un aire más moderno que los edificios principales, que eran bastante más historicistas en su concepción general.

Instalaciones complementarias en la actual calle Isaac Peral, 6 c/v a Fernández de los Ríos, que actualmente se conservan.

Primer edificio de Perfumerías Gal en la calle Ferraz, que funcionaba desde 1898, en una fotografía fechada en el año 1905.

La nueva fábrica durante su construcción en 1915. Las Perfumerías Gal de Madrid encargaron en 1915 al arquitecto riojano Amós Salvador y Carreras el diseño de un nuevo edificio al que trasladarse, para así abandonar el de la cercana calle Ferraz, que se había quedado pequeño.

Grupo de trabajadoras de Perfumerías Gal, a finales de los años veinte. “Desde sus comienzos, la Gal, empleó una fuerza de trabajo numerosa, principalmente mujeres que se ocupaban de las labores de limpieza y empaquetado. En 1917 la fábrica funcionaba con una plantilla de 300 personas que fue progresivamente en aumento hasta llegar a duplicarse la cifra en los años previos a la Guerra Civil.
La jornada de trabajo en la fábrica era de 8 horas según los requisitos legales, de nueve a una de la mañana y de tres a siete de tarde.
Como en la mayoría de las industrias de la época, las obreras se concentraban al principio y al final del proceso de fabricación, esto es, en los trabajos de limpieza y en el envasado y empaquetado final del producto. Dentro de los talleres predominaba una acusada división sexual del trabajo, esto es, una separación bien diferenciada de tareas, de especialidades y de espacios masculinos y femeninos. Por un lado, los trabajadores varones atendían los talleres de cocción de pasta y fabricación de jabones, la destilación y preparación del agua de colonia ocupándose del manipulado de las primeras materias (sucias y peligrosas en su mayoría) que implicaba un esfuerzo físico considerable. Las mujeres, por su parte, se ocupaban de la limpieza, el etiquetado y el precintado de frascos, así como, del empapelado, sellado y colocación en estuches de las pastillas de jabón de tocador y del empaquetado de polvos de arroz.
La mayoría de las 576 operarias registradas en la fábrica en 1934 cobraban un jornal de 3 pesetas diarias, en el caso de las aprendizas que ingresaban 2 pesetas, mientras que los jornales fijados para los varones eran más del doble en todas las categorías y edades”.
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Durante la Guerra Civil, la Fábrica Gal muy cercana al frente de Moncloa y justo en frente de la Carcel Celular de Madrid, quedo bastante destrozada. Aunque se reconstruyo y la actividad fabril volvió a alcanzar los niveles previos a la contienda, especialmente por el apoyo publicitario que muy tempranamente desarrolló la empresa, en los años sesenta la dirección decide deshacerse del conjunto y plantea nuevemente su traslado, en este caso fuera de Madrid, a Alcalá de Henares.
En esos funestos años para la arquitectura y la historia de Madrid que fueron los setenta, la antigua Fábrica de perfumes Gal se demolió para construir un complejo de viviendas y bajos comerciales denominado “Galaxia”, muy a la moda del momento, pero de muy escasa racionalidad y sentido estético.

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La fábrica Gal en 1937, trás haber sido muy afectada por los bombardeos de la aviación rebelde.

 

Esta imagen aérea de los setenta muestra el solar dejado por el derribo de la Gal. No mucho después se construiría el complejo “Galaxia”. (Un apunte nostágico: Aquí la mayoría de los universitarios de la Complutense y de la Politécnica de Madrid, hemos hecho cientos y cientos de fotocopias de mala calidad, pero baratas. Aquello era una procesión de estudiantes por los bajos del complejo “Galaxia” ansiosos por fotocopiar).

 

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Vista aérea de la Carcel Modelo. Plaza de la Moncloa, 1940.

La Cárcel Modelo, también conocida como cárcel celular porque cada interno disponía de su propia celda, estaba situada en el espacio comprendido entre la plaza de la Moncloa, el Paseo de Moret, y las calles Martín de los Heros y Romero Robledo. Su lugar lo ocupa hoy el Cuartel General del Ejército del Aire (anteriormente conocido como Ministerio del Aire). Fue diseñada por los arquitectos Tomás Aranguren y Eduardo Adaro, e inaugurada el 20 de diciembre de 1880. La planta de la prisión se asentaba sobre un polígono irregular de seis lados y una superficie de 43.200 m². Aplicaba el modelo panóptico, con una rotonda o cuerpo central poligonal destinado al cuerpo de vigilancia de la penitenciaría, y radial, mediante galerías de forma estrellada convergentes en el espacio central. La Modelo de Madrid constaba de 5 naves que se encontraban en un pabellón central de vigilancia. Cada nave tenía 4 plantas con 50 celdas por planta (25 a cada lado del espacio central). En el centro de cada nave quedaba un espacio trapezoidal cubierto e iluminado desde arriba. En total la prisión tenía 1.200 celdas. También tenía una serie de dependencias auxiliares: casa-administración, enfermería y lavaderos. Fue considerado un edificio modelo para la reforma penitenciaria iniciada durante esos años.

Puerta de entrada de la Carcel Modelo, en una foto de 1905.

Carcel Modelo, año 1937.

Grabado original de Nao, aparecido en La Ilustración Española y Americana nº XLVIII, de 30 de diciembre de 1883. En él se muestra la fachada principal de la Carcel.

La construcción fue presupuestada en cuatro millones setecientas sesenta y una mil doscientas quince pesetas y con un plazo de realización de tres años. Aunque la entrega oficial no se efectuó hasta el 29 de abril de 1884, año en el que se realizó la pavimentación, alumbrado y plantación de árboles de las zonas contiguas, la cárcel fue inaugurada por el Rey Alfonso XII el 20 de diciembre de 1880 siendo ministro de la Gobernación D. Segismundo Moret, cuyo nombre precisamente recibiría por entonces una de las calles contiguas a la prisión.

Carcel Modelo. Interior, 1905.

Perspectiva de las crujías de la segunda, tercera y cuarta galerías de celdas, según dibujo original de Nao, aparecido en La Ilustración Española y Americana nº XLVIII, de 30 de diciembre de 1883.

Posteriormente, hacia 1896, se llevó a efecto una amplia intervención de carácter urbanístico de la plaza, lo que dio lugar a una gran elipse en cuyo centro se encontraban dos jardines con varios pinos, cuya desaparición sería solicitada por los vecinos hacia los años 20 al haberse convertido en nido de golfos y maleantes; pero no fructificó ante la oposición del Jardinero Mayor del Ayuntamiento de Madrid.
Tras la cárcel había un amplio espacio denominado Plaza de la Justicia, que había sido destinado en un principio a las ejecuciones públicas, pero pronto perdió esa macabra función al realizarse el cumplimiento de las sentencias de modo más privado en el interior de los penales. En vista de ello se proyectó la construcción de un establecimiento militar en el que tuvieran alojamiento las tropas. Años después, se construyó el Cuartel del Infante Don Juan.

1. Vista del primer patio 2. Exterior de la Capilla de reos 3. Interior de una celda 4. Centro de vigilancia 5. Altar de la Capillla 6. Paseos celulares 7. Cocina 8. Horno 9. Lavaderos y tendederos. Dibujos de Nao, aparecidos en La Ilustración Española y Americana nº XLVIII, de 30 de diciembre de 1883.

Carcel Modelo. Interior, 1937, donde se ve como las instalaciones están deterioradas por los bombardeos sobre Madrid durante la guerra.

Ya en los años de la Segunda República se realizaron protestas requiriendo que la Cárcel Modelo fuera demolida no sólo atendiendo a razones urbanísticas por cuanto ante ella se iniciaba la amplia avenida principal de la nueva Ciudad Universitaria, sino porque su capacidad resultaba ya insuficiente y su estructura no se adecuaba a las necesidades de la época en materia carcelaria. Una vez concluida la Guerra Civil, y sin duda para evitar el permanente recuerdo de los trágicos sucesos de finales de agosto de 1936, los trabajos de demolición se iniciaron el 16 de septiembre de 1939.

Vista aérea de la Carcel Modelo y el Cuartel de Ingenieros, 1939.

Cuartel de Ingenieros y al fondo la Carcel Modelo, 1936.

Carcel Modelo, 1936, durante la guerra civil. En primer término vemos una barricada de sacos areneros.

En esta fotografía realizada en 1931 por el fotógrafo Alfonso Sánchez Portela (“Alfonso”), aparecen posando en el interior de un patio de la Carcel Modelo un grupo de presos políticos, algunos de ellos miembros del Comité Revolucionario Republicano, poco antes de la proclamación de la Segunda República.
De izquierda a derecha son: Garzón Baz, Ángel García, Justo Aedo, Jesús del Río, Ángel Galarza, Luis Hernández Alfonso, Antonio Sánchez Fuster, Carlos Castillo, Niceto Alcalá Zamora, Largo Caballero, Fernando Brisuel, Fernando de los Ríos, Miguel Maura, Emilio Palomo y Casares Quiroga.

En la fotografía del patio de la Cárcel Modelo con el Comité revolucionario de la República, que poseo, está mi padre, el primero a la izquierda, Garzón Baz, que no pertenecía al Comité. Estuvo una semana en la carcel donde fue llevado a causa de una redada que se hizo a la salida de un teatro porque se tocó la Marcha Real y el público respondió con un pataleo. Mi padre estaba en Madrid en viaje de negocios. Alfonso lo conocía y lo visitó en la carcel, donde iba amenudo a ver a los políticos. Se puso de acuerdo con los presos para hacerles una foto desde un balcón de una casa contigua, con un teleobjetivo de cartón y después darles una señal con un pañuelo para que se alinearan. El propio Afonso me lo contó. Mi padre quizá se hizo amigo de los ilustres presos y por eso debió colocarse a la izquierda. Durante la Guerra Civil estuvo exiliado en Francia y murió de una pulmonía en Julio de 1940, después de haber sido llevado al Campo de Concentración de Gurs en los Pirineos Centrales unos meses antes.” -Matilde Baz-. (VER COMENTARIOS)

Inauguración de la Carcel Modelo de Madrid

En cumplimiento de la ley votada en Cortes en 1876 a propuesta del Ministro de la Gobernación, Don Francisco Romero y Robledo, el 20 de diciembre de 1880, bajo la presidencia del Rey Alfonso XII y con la presencia del, en ese momento, Ministro de la Gobernación Don Segismundo Moret y Pendergast, se procedía al acto inaugural de la Carcel Modelo de Madrid. Quedaba situada el norte de la capital, en terrenos de la Moncloa cedidos por el Estado, junto al camino que llevaba al asilo de San Bernardino.

Referencias.-

Wikipedia

WEB Ejército del Aire

Madrid Histórico
La Ilustración Española y Americana nº XLVIII, de 30 de diciembre de 1883.

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Convento de los Ángeles Custodios, construido por el arquitecto Luís Bellido y González entre 1930 y 1942.

Demolición vs. rehabilitación. Cuatro ejemplos de cómo lo moderno puede convivir con lo antiguo.

Convento de los Ángeles Custodios

La foto de arriba corresponde al edificio que fue convento de los Ángeles Custodios, construido por el arquitecto Luís Bellido y González entre 1924 y 1930. Cuando se rehabilitó, en 1985, su estado era de ruina. El interior estaba desmontado, los forjados parcialmente demolidos, los revestimientos arrancados, la cubierta semiderruida y los escombros cubrían las zonas horizontales que aún aguantaban en pie. El edificio es de ladrillo y piedra, y ocupa una superficie construida de 2.500 metrs cuadrados en una finca de 15.600 metros cuadrados. Su estilo arquitectónico es ecléctico, propio de la época, en lenguaje neogótico y desarrollo en planta. Está catalogado de interés artístico-arquitectónico. En la actualidad es la sede de la Fundación Síndrome de Down de Madrid.

Palacete en las cercanías de la Plaza de Duque de Pastrana , antes y después de su remodelación.

Palacete “Barroco” en la plaza del Duque de Pastrana

El Ayuntamiento de Madrid cedió en las postrimerías de los años 80 (S. XX), siendo todavía alcalde Enrique tierno Galván, a la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, cuya presidenta honoraria es la Reina, dos edificios municipales situados en la plaza del Duque de Pastrana, del distrito de Chamartín, el Palacete “Barroco”, que aparece en la foto superior, y la Casa de la Montaña, ambos colindantes, para que la citada asociación instalase en ellos un Instituto de Documentación e Información sobre Drogodependencias. La formalización de esta cesión fue precedida por un convenio de colaboración firmado por el entonces alcalde de Madrid, Juan Barranco, y el entonces director de la fundación, Eduardo Serra, en presencia del presidente de la asociación, el general -fallecido en 1995- Manuel Gutiérrez Mellado.
El Ayuntamiento intentó utilizar en el año 1985 las edificaciones como centro de atención al drogadicto para el distrito, lo que fue impedido por el Tribunal Supremo ante la protesta de las asociaciones de padres de los colegios próximos. El Ayuntamiento presentó recurso ante el Tribunal Constitucional. La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción solicitó al Ayuntamiento un local para instalar un gran centro de documentación. (El País.com)

Convento de las Madres Reparadoras

Este edificio, cuyas fotos muestran el estado actual, en 2007, y el estado ruinoso en el que se encontraba en los años 80 del siglo XX, se encuentra en la Avenida de Burgos, en el distrito de Chamartín, muy cerca de la estación de ferrocarril del mismo nombre.
Desde 1978 gozaba de la declaración de monumento histórico-artístico por parte de la Dirección General de Bellas Artes.

Convento de las madres Reparadoras, antes y después, 2007. (Foto: Enrique F. Rojo)

El convento de las Madres Reparadoras, proyectado por el arquitecto Luís Bellido en 1919  e inaugurada en 1926 como noviciado de esta Orden, se concluyó en 1925. La finca ocupaba una superficie de 41.488 metros cuadrados, de los que 4.328 se dedicaron al edificio principal y el resto a tierras de labor y jardines. El edificio estaba dividido en tres partes: 1. la iglesia, la casa del ama y áreas de visitas; 2. el convento, propiamente dicho; y 3. locales de servicio.El convento se derribaría en el año 1980.
Durante la Guerra Civil española se instaló en él un hospital y, más tarde la academia de Sanidad Militar. Tras muchas vicisitudes, disputas y negociaciones, la Junta Municipal de Chamartín dispuso en 1984 el apuntalamiento del edificio para evitar su desplome.

Cuando en 1979, el Ayuntamiento de Madrid comenzó a intervenir en esta zona, a través de su Gerencia de Urbanismo, la zona en donde se encuentra el edificio -conocida como Polígono 7-, se encontraba en avanzada fase de ejecución con proyectos de carácter especulativo que, dirigidos desde la Administración preveían la desaparición de los edificios religiosos y la construcción de diez bloques deedificios de entre 10 y 2o alturas. Debido a las irregularidades, Gerencia de Urbanismo intervino y estableció cierto orden urbanístico, mediante la suscripción de convenios.
Mediante el Convenio firmado se respetarton las construcciones existentes y se rebajó la altura de las nuevas edificaciones, si bien más adelante los nuevos planes urbanísticos permitirían de nuevo máximas alturas en las nuevas construcciones.

En 1987, la Conferencia Episcopal Alemana acordó destinar 1,8 millones de marcos (124 millones de pesetas, de las de entonces) para la restauración de la iglesia, para convertirlo en parroquia de la comunidad católica de aquel país en Madrid (parroqia personal alemana). El uso de la iglesia, situada en la avenida de Burgos y abandonada desde 1974, contaba con un acuerdo previo entre el Arzobispado de Madrid, el Ayuntamiento y la comunidad alemana para ocupar el edificio por 75 años prorrogables. La comunidad alemana, compuesta por unas 10.000 personas, empezó las obras en Mayo del 87.
La conversión de la iglesia de las Madres Reparadoras -construida por el arquitecto Luis Bellido entre 1920 y 1925- en sede parroquial de la comunidad alemana fue acordada hace unos meses, aunque el episcopado alemán aún no había aprobado su aportación económica. El acuerdo alcanzado con el Ayuntamiento de Madrid permitió mantener el carácter religioso de este edificio y dotar de una sede a una comunidad tan numerosa como la alemana, restaurar un inmueble considerado ejemplo del racionalismo madrileño y acabar con la situación de abandono, que se prolongaba desde 1974, en una zona en la que en estos últimos años se han levantado torres de una veintena de pisos de altura.

En esta zona, próxima a la Estación de Chamartín y a la Plaza de Castilla, se encuentra el antiguo convento de las Madres Reparadoras. (Foto: Enrique F. Rojo)

De acuerdo con la solución alcanzada, el Ayuntamiento estaba dispuesto a ceder al Arzobispado de Madrid el derecho de superficie del edificio y la parcela de 3.000 metros cuadrados en que éste se levanta. El Arzobispado, a su vez, lo entregaría a la comunidad alemanacon la condición de que ésta corriera con los gastos de restauración, diera servicio religioso a la zona y celebrara actos culturales, tal como pedía el Ayuntamiento de Madrid.


L
a rehabilitación del edificio, terminada a finales de de 1988, dejó una superficie útil de 3.400 metros cuadrados, en donde tienen cabida las diversas asociaciones que forman parte de la comunidad: el área para realizar actos culturales, el salón de actos, aulas para impartir cursos de formación profesional -estudios técnicos- para alumnos que hablen alemán. Hasta entonces, los 10.000 feligreses de la comunidad alemana se tienían que reunir en dos pisos o en la capilla del colegio Alemán, en la calle Concha Espina.

Escuelas “Nicolás Salmerón”

El edificio de las Escuelas Nicolás Salmerón se construyó en 1933 y se destinó a escuela pública durante la II República. El sistema pedagógico utilizado en el centro era especialmente vanguardista en la época y su nivel tan alto que llegó a ser conocido como el “Coloso de Chamartín”. Acabada la guerra civil y trás un periodo incierto, se convirtió en la Escuela de Mandos “José Antonio”. En su azotea se cantaba a diario, a las 9 de la mañana, el “Cara al sol”, himno que daba comienzo a la jornada académica. Con la llegada de la Democracia el local pasa a ser una delegación del INEF (Instituto Nacional de Educación Física) y más adelante se abandona y es oupado por diferentes grupos con ambiciones culturales.
A partir de 1979, la Corporación municipal democrática, salida de las urnas, se hace cargo del edificio y decide rehabilitarlo. En su reconstrucción se gastaron más de160 millones de pesetas (un millón de Euros) y en la actualidad es un Colegio público del Ayuntamiento y uno de los Centros Culturales más importantes de la capital.

Un paseo por “La Prospe”
“Una iglesia y un mercado pugnan por dar a esta plaza entidad de plaza mayor, centro neurálgico de un barrio que siempre ha sabido afrontar con buen humor su irónica denominación, que los vecinos abrevian por la vía de lo castizo hasta dejarla en Prospe, La Prospe, con las dos pes explotando en los labios como truenos. Esta paradoja nominal acució el ingenio y fomentó la rebeldía ante el Ayuntamiento, y el diccionario de la Academia del niño prosperitano Juan José Millás, que buscó en las páginas del grueso libro la definición correspondiente al barrio en el que moraba y, al no ver por ninguna parte el bienestar y el curso venturoso de las cosas que figuraban como sinónimos de Prosperidad, aprendió a desconfiar de las promesas de los adultos y de sus presuntos conocimientos.
La Prosperidad pillaba cerca del barrio, lo circundaba en los chalés de El Viso y de la Ciudad Jardín, en los últimos bloques del barrio de Salamanca y en las últimas villas y quintas de Chamartín. La Prospe nacía como barrio mestizo en la frontera de la ciudad, sobre los terrenos de un polígono industrial cuya mejor industria sería, con el tiempo, aprovechar el terreno para edificar nuevos edificios de viviendas”.

“Esta plaza mayor de La Prosperidad parece más antigua de lo que es, de puro desgastada por el uso abusivo que hacen de ella las palomas, los niños y los jubilados que enhebran su eterna partida de naipes, ajenos al trasiego de las amas de casa que vuelven de la plaza cargadas de bolsas de plástico.

Los niños que crecieron en “La Prospe”, y con la Prospe, en los años sesenta y setenta, fueron exploradores y pioneros de los innúmeros descampados de la zona, territorio híbrido entre el campo que huía y la ciudad invasora que prosperaba para cegar sus campos de juegos con cal y canto, hormigón y ladrillo. El Gran Wyoming, guía nativo criado en La Prosperidad, recuerda los felices días del Ateneo Politécnico, una academia privada reconvertida en centro de actividades culturales, lúdicas y festivas por voluntad de su propietario, cuyo edificio cobijó actuaciones musicales de grupos de casa, locales de ensayo y una popular guardería. La oposición de dos de los hijos del mecenas generó a mediados de los setenta una batalla legal y campal que terminó como suelen terminar las buenas acciones cuando hay por me dio terrenos para especular”.

Centro Cultural y CPEP “Nicolás Salmerón”. (Foto: Enrique F. Rojo)

“Tras el desalojo policial del politécnico, los ocupantes que aún no habían estrenado la “ka” hicieron lo propio con los locales de la antigua Escuela de Mandos José Antonio, de la calle de Mantuano, desmantelada tras la muerte del supremo y superlativo mandatario del régimen (F. Franco). El nuevo centro cultural se convirtió, más que mediados los años setenta, en un vivero de actividades en el que germinaron los más desmandados talentos musicales de lo que empezaba a llamarse, “movida madrileña”.
Después del “movimiento”, la “movida”, el edificio que había albergado a los candidatos a profesores de Educación Física y Formación del Espíritu Nacional, terror de aulas y patios colegiales, se transformó en un nuevo ateneo artístico y libertario, sin exclusiones, donde convivieron durante un tiempo un gimnasio de artes marciales y una sala de exposiciones,El Saco, en la que jóvenes creadores y diseñadores expusieron sin rubor sus obras primerizas, esculturas con materiales reciclados entre el dada y el arte povera, el pop art y el agit prop (agitación y propaganda). Uno de los animadores de aquellos momentos iniciales e iniciáticos fue Fernando Márquez, El Zurdo, con sus fanzines y su primer grupo,Kaka de Luxe, en el que militaban Alaska y Carlos Berlanga. También pararon por allí Los Zombis de Bernardo Bonnezzi, y los obreros especializados del Aviador Dro, y Servando Carballar, que tenía las oficinas de su sello discográfico independiente unas calles más allá, en pleno corazón de La Prospe.
Antes de que abriera sus puertas el Rock-Ola, santuario de la ”movida” en la cercana calle de Padre Xifré, junto a las Torres Blancas, en los mismos locales habían figurado otras discotecas de moda, como el primitivo Nica’s, donde hizo sus pinitos como cantante pop Camilo Sesto, al frente de Los Botines, antes de soltarse la melena como baladista meloso. La proximidad de estos antros de modernidad debió suscitar las inquietudes musicales de los jóvenes prosperitanos que se plasmaron a mediados de los años setenta con
La Romántica Banda Local y más tarde con “Paracelso”, el grupo de Wyoming (Chechu Monzón) y Reverendo (Ángel Muñoz), ganadores de uno de los primeros concursos de rock organizados por un Ayuntamiento que parecía dispuesto a firmar una tregua con las nuevas hornadas provocadoras e irritantes que eclosionaban por doquier. Otro de los grupos criados en La Prospe fue Los Güevos Duros embrión también de nuevas formaciones de barriada.
La gran vía de Prosperidad es la avenida de López de Hoyos, dedicada al catedrático, presbítero y cronista don Juan López de Hoyos, que fue maestro de Cervantes y autor de la Declaración de armas de Madrid. Entre las calles que cruzan esta arteria principal, la de Eugenio Salazar destaca por su acogedora infraestructura de bares entrañables y disco-bares más ruidosos, pero no menos hospitalarios, entre los que sobrevive El Garage Hermético, dedicado a la memoria gráfica del dibujante Moebius. Algunos nativos recuerdan también bares con menos pretensiones, como Casa Leo o El Chopo que les acogieron en momentos difíciles, cuando tenían dificultades para sufragar a escote las cañas consumidas y habían de rebuscar en sus fláccidos bolsillos.
Como un transatlántico varado en el asfalto, el nuevo Auditorio Nacional de Madrid ocupa una vasta extensión en el confín de “La Prospe”, dando un barniz clásico a las inquietudes musicales de los jóvenes creadores locales. En este solar hurtado a las excursiones infantiles vio el niño Wyoming pernoctar grandes rebaños de ovejas que animaban las noches de los vecinos con sus musicales balidos.
De vez en cuando, la sufrida plaza mayor de La Prosperidad ha de soportar sobre su maltratado pavimento las botas militares de un rebaño, más bien camada, de furibundos ultraderechistas convocados por el capo Ynestrillas cuando sale de presidio, pero los prosperitanos, de insumisa estirpe, ignoran las provocaciones de estos espurios discípulos de aquellos mandos de la Escuela de Mandos “José Antonio”, sobre cuya sede edificaron en su día un efímero emporio lúdico, cultural y libertario.”
Moncho Alpuente El País-1998.

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