Viaje por el Madrid de la guerra civil (Celia en la revolución)

Celia en la revolución copia

En 1936, en Segovia, un abuelo arroja el periódico de mala manera al suelo. Balbucea no se sabe qué delante de sus nietas que asisten a la escena  asustadas. Las niñas inquietas preguntan qué pasa. El abuelo, casi sin aliento, responde: «¡Se ha sublevado la guarnición de África!».

En estos términos tan dramáticos arranca la novela Celia en la revolución, de Elena Fortún, una de las grandes novelas  de la guerra civil española, en palabras de Andrés Trapiello.

Esta «es la novela que hubiera querido escribir Pío Baroja y no pudo: le faltó conocimiento de primera mano para hacerlo; y la que habría querido escribir Max Aub y no supo, al estar preso él, como tantos otros, de prejuicios  y razones históricas…». Así define Trapiello la novela de Fortún en la introducción que hace en la edición de Celia en la revolución de Renacimiento.

Félix de Azua se refirió al libro como un documento sobre la guerra civil  conmovedor «porque asistimos al horror desde los ojos de una niña y sabemos que todo lo que cuenta es verdad».

Este libro es , con una narración sencilla y directa, poética y desgarradora  la novela, escrita recién acabada la guerra,  un relato autobiográfico de Elena Fortún.

Viaje con Celia por el Madrid de la guerra civil.

A partir de este libro que editó en 2016  la editorial Renacimento, encargada de hacer valer el legado de Elena Fortún, con el brillo presente de Marisol Dorao, y en el que su autora cuenta la verdad de la guerra, aparece la investigación de otra autora que busca la verdad.

María Jesús Fraga, que recuerda cuando era pequeña y su madre le leía las aventuras de Celia, el personaje de las novelas de Fortún, ha trabajado durante años para llegar a la realización de un mapa que sigue el itinerario de la protagonista de esta postrera novela.

Mapa digital

El mapa digital a partir de Celia en la revolución recupera un Madrid en guerra visto desde los ojos de la Celia adolescente.
Con la Cartografía digital del Madrid iniciamos un viaje al Madrid de los años 30 que describe la novela Celia en la revolución. El proyecto aúna la historia de la ciudad, las vivencias de la joven protagonista y las de la propia Elena Fortún, de la que la biblioteca de la Comunidad de Madrid conserva una inestimable colección personal, en su mayor parte digitalizada y accesible en la Biblioteca Digital de Madrid.

La cartografía Celia en la revolución realizada por María Jesús Fraga propone, a través de la obra de Elena Fortún, transformar el texto de Celia en la revolución en un mapa interactivo, reubicando los lugares que aparecen en la novela.

Plano Celia 1936

Referencias.-

Revisitamos Celia en la revolución: cartografía digital de Madrid (1936-1939) en la novela de Elena Fortún
El portal del lector. Bibliotecas de la Comunidad de Madrid

Morales, Clara
Elena Fortún en la revolución
Infolibre, 25/09/2020

Mascarell, Purificació
La urbe moderna en la narrativa de Elena Fortún:
espacio y significado
Anales de Literatura Española. Núm. 35, 2021, pp. 141-157

Fortún, Elena
Celia en la revolución
Editorial Renacimiento
Sevilla, 2016

Colegio «Ateneo Politécnico» de Madrid (1927-1977)

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«Ateneo Politécnico», colegio de barrio

El «Ateneo Politécnico» era un colegio de barrio. Estaba en el barrio madrileño de la Prosperidad. Se fundó en 1927 y su responsable fue Juan Marciano Barbero Matos, profesor de Geografía e Historia de Enseñanza Media de Instituto Nacional. El Ateneo  ocupaba la manzana de las calles Suero de Quiñones,  Luis Vives, Vinaroz y  Pechuán.

Pasado medio siglo el proyecto de su escuela se convirtió en quimera y la ilusión quedó enterrada. En 1977, su desalojo y derribo supuso el final de un símbolo para la Prosperidad. Su nombre todavía resuena en el barrio.

El colegio, que abrió en 1927 en un bajo de la actual plaza del Sagrado Corazón (entonces Plaza Moret),  se instaló en 1931 en una antigua finca de finales del siglo XIX  «Villa Elena», que perteneció a los Duques de Sevilla, con amplio terreno y un hotelito de ladrillo y estilo neomudéjar situado en un extremo, de dos alturas, semisótano, mirador, numerosos balcones y una buhardilla en el remate de las cubiertas. También había añadidas algunas construcciones  auxiliares y posteriormente, en la década de los sesenta, se construyó un módulo nuevo en forma de ele y tres alturas cuyo diseño era estrictamente escolar con entrada por la calle de Vinaroz 11.

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Fachada posterior de «Villa Elena» , hotel en que se estableció el Colegio Ateneo Politécnico en 1931. Había Sección masculina, con entrada por Suero de Quiñones, 14 ; y Sección femenina, con entrada por Suero de Quiñones, 8. A la derecha, la «casa grande» de la plaza Moret, actual plaza del Sagrado Corazón de Jesús. (Foto cedida por J.M. Beneyto, c. 1976)

Juan Marciano Barbero Matos, el fundador

Juan Marciano Barbero Matos  nacido en Medina del Campo en el año 1897 era licenciado en Filosofía y Letras y fue profesor de Geografía e Historia de instituto, puesto del que solicitó excedencia. Fue excedente voluntario desde 1946 hasta, al menos, 1956.

Hasta 1927 trabajó de Oficial de Correos en Valladolid, fecha en la que abrió el colegio del barrio de la Prosperidad. Con el tiempo también fue profesor del Colegio de Huérfanos de Correos y catedrático de Geografía e Historia del Instituto Lope de Vega de Madrid. En ese mismo 1927 ingresó en la Sociedad Geográfica Nacional.

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Situación del Colegio Ateneo Politécnico montado sobre una imagen aérea actual. (Mapa, Google Maps, 2020)

Su caracter aperturista, favorable a la innovación o a la transigencia ideológica, política, religiosa, tal como define el diccionario de la RAE al aperturismo, motivó que después de la sublevación militar de 1936 fuera sancionado por el nuevo gobierno, impidiéndole impartir su magisterio en ningún centro público. Tal separación se hacía cuando las autoridades recelaban de la posible influencia ideológica que el maestro pudiera ejercer sobre los alumnos o bien a causa de su metodología educativa. La inhabilitación podia ser parcial, temporal o total. Para el profesor Juan Marciano Barbero Matos la sanción, según se desprende de su trayectoria, parece que fue temporal, a pesar de haberse significado a favor de las clases populares. Es probable que por causa de esta separación obligada J. Marciano Barbero se dedicara con especial empeño a su escuela.

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Ateneo Politécnico, en 1976. (Foto cedida por J.M. Beneyto)

En una nota publicada en agosto de 1936, ya iniciada la guerra civil, J. Marciano Barbero Matos dirigía una carta al director general de Primera Enseñanza, en la que le decía que tras la sorpresa de la sedición militar ofrecía el colegio para instalar en él una guardería infantil para hijos de milicianos, de la que él se haría cargo para que pudieran desde ese momento inscribirse los niños hijos de milicianos de uno y otro sexo. ( Ver El Liberal, 6 de agosto de 1936. Pág. 14)

Cancha del Estudiantes

El Colegio «Ateneo Politécnico» contaba a finales de los años 40 con dos canchas de baloncesto con dimensiones profesionales reglamentarias. En el periodo de 1948-49 el colegio prestó sus instalaciones  a un equipo de  Segunda Regional de Madrid de la Federación Castellana para que entrenase y jugara sus partidos locales. El equipo, procedente del Instituto «Ramiro de Maeztu«, a falta de un campo reglamentario para jugar la liga se inscribió con el nombre de «Estudiantes» y allí jugó su primera temporada con ese nombre. (VER  Segunda Regional de Madrid. 4º.)

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Alumnos en el patio del Ateneo Politécnico en 1967. (Foto cedida por Francisco Montesinos)

«Ateneo Politécnico», centro cultural

A partir de 1970 el colegio ya no tenía una actividad regular y cerró en septiembre de 1974, reconvirtiéndose en un centro cultural, dirigido por uno de los hijos de Marciano, Alejandro Barbero, de 54 años, que acogía las actividades programadas por la Asociación cultural «Centro Cultural Nuevo Ateneo» creada exprofeso ante la ausencia de oferta cultural en la Prosperidad.

En el local había una guardería a cargo de tres psicólogas y una puericultora. Además de la biblioteca y de la hemeroteca, también se crearon la galería de arte «El Saco», dos laboratorios de fotografía y un estudio de pintura, así como la adaptación de las canchas de baloncesto existentes para el desarrollo de otras actividades deportivas.  En el colegio también ensayaban grupos de teatro y bandas de música. Además, se crearon un centro de minusválidos y otro de ancianos, inexistentes hasta el momento en el barrio.

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Acta Fundacional del «Centro Cultural Nuevo Ateneo», cuyas actividades se realizaron en el colegio Ateneo Politécnico hasta su desalojo en 1977. (Documento cedido por J.M. Beneyto)
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«4º Encuentro Internacional de Teatro de Grupos», organizado por los grupos que ensayaban en el Ateneo, en la plaza de la Prosperidad (Foto cedida por J.M. Beneyto, c. 1976)

En 1976 moría Marciano Barbero a los 79 años de edad. En ese momento, el centro ya pertenecía a los herederos, a los hijos del matrimonio fundador Marciano  y su mujer Laura Rodríguez, también maestra, profesora del Ateneo e impulsora del proyecto.

A pesar de que el colegio había sido declarado de interés social en 1957, lo que obligaba a seguir impartiendo enseñanza durante treinta años, al menos hasta 1988, en 1975 los hijos de los dueños acordaron su venta y posterior derribo. Todos menos uno: Alejandro Barbero.

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Plaza de la Prosperidad. Entrevista a los vecinos con motivo de las manifestaciones contra el derribo del Ateneo. (Foto cedida por J.M. Beneyto, c. 1976)

Venta del «Ateneo Politécnico»

Alejandro Barbero,  había emprendido acciones legales ante los tribunales contra la postura de sus hermanos de vender y demoler el colegio sin su consentimiento y falsificando su firma. En un intento de acercar posturas, planteó en última instancia retirar las denuncias, a cambio de que  la inmobiliaria Fedeloz que se hizo con la propiedad se comprometiera a construir sobre el solar raso un complejo cultural para el barrio de la Prosperidad y, a su vez, que el Ayuntamiento se ofreciera a comprar el complejo nuevo que pedía.

Sin embargo el  proceso de derribo del Ateneo Politécnico  fue avalado por los tribunales que decidieron la procedencia de la demolición. (El País, 4 de marzo de 1977)

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Recogida de firmas contra el derribo del Ateneo Politécnico en la plaza de la Prosperidad. (Foto cedida por J.M. Beneyto, c. 1976)

Protestas populares

A lo largo de 1976 la Asociación de Vecinos de Chamartín se manifestó en  la plaza de la Prosperidad (plaza del mercado) reclamando la continuidad del Ateneo Politécnico. Consideraban que era la única oferta cultural del barrio y que ante la falta de alternativas no era légitimo privar a los vecinos del único espacio que cumplía esas funciones. Las protestas fueron continuas y se completaron con la recogida de firmas y un encierro en el colegio, al que siguió una huelga de hambre contra la especulacón y el derribo del Ateneo.
La prensa se hizo eco del problema y tituló :»VECINOS DE CHAMARTIN, CONTRA LA DEMOLICIÓN DEL POLITÉCNICO» (ABC. Viernes 18 DE Noviembre de 1976. Pag. 29.)

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Pintada en una tapia de la Prosperidad contra el derribo del Ateneo. «El Ateneo nunca morirá. ¡Jamás! Viva el Ateneo». (Foto cedida por J.M. Beneyto, c. 1976)

Desalojo y derribo

El 13 de  noviembre de 1976  Alejandro Barbero se enfrentó a las las excavadoras para evitar que destruyeran una parte de los archivos, ficheros y material docente acumulados en el centro desde 1927. Operarios de la empresa encargada de la demolción, derribos Aurelio Prudencio,  ayudaron a Barbero a rescatar la cuarta parte de los 20.000 kilos de material didáctico que permanecía en el sótano del  Ateneo Politécnico. Láminas, mapas, cuadros sinópticos y genealógicos, fueron recogidos y depositados en el jardín del colegio mientras las obras de demolición quedaban interrumpidas.

El desalojo fue violento. A las 4.30 del 15 de enero de 1977, trece coches de la Policía Armada y algunos más de la Policía Municipal desplegaron a sus números que actuaron contundentemente contra los más de quinientos vecinos que se manifestaban para impedir el desalojo del colegio.

Mientras tanto, otros efectivos accedieron al local y desalojaron a las 150 personas que permanecian en el interior en huelga de hambre. El director Alejandro Barbero fue detenido y acusado de insultar a la autoridad y de incitar a la violencia. (Diario 16, 17 de enero de 1977)

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Plaza del Colegio Ateneo politécnico, situada en la confluencia de las calles García Luna con Vinaroz, a escasos metros de donde estuvo el colegio. (Foto: Enrique F. Rojo, 2019 )
Plaza Ateneo Politécnico
Plaza del Ateneo Politécnico. Monolito en recuerdo del fundador del colegio, J. Marciano Barbero Matos. La plaza se encuentra en una manzana próxima al emplazamiento original del colegio. (Foto: Enrique F. Rojo, 2010)

Referencias.-

J. Marciano Barbero Matos
Análisis Gramatical. Biblioteca del Ateneo Politécnico. Madrid, 1931.

J. Marciano Barbero Matos
Gramatica española Síntesis.  Madrid, 1939

El director del Ateneo Politécnico salvó su archivo de la demolición (El País, 4 mar 1977)

(1948-49) EN CAMPO PRESTADO (Movistarestudiantes.com/1948-1960/)

Barrio de la Prosperidad (Madrid), en Wikipedia.

Rojo Escobar, Enrique F.

La Prosperidad, 1862-2012

Temporae Ediciones

Madrid, 2012

Hospital de Jornaleros San Francisco de Paula

El 22 de febrero de 1912 se creó la “Fundación Hospital de San Francisco de Paula” para asistencia sanitaria gratuita a jornaleros pobres y enfermos, residentes en Madrid o en sus arrabales.
El hospital de jornaleros se inauguró en 1916. Su fundadora fue Dña. Dolores Romero y Arano, viuda de Curiel.
El 23 de septiembre de 1986 se inaugura el edificio restaurado como Consejería de Política Territorial de la Comunidad Autónoma de Madrid, posteriormente dedicado a alojar dependencias para la Consejería de Transportes, Vivienda e Infraestructuras.
En el año 1997 el conjunto fue incluido en el catálogo de edificios protegidos con el grado de protección especial en el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid (PGOUM).

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Madrid, Hospital obrero
Hospital de Jornaleros, 1930.

Fundación Hospital de San Francisco de Paula

El 22 de febrero de 1912 se creó la “Fundación Hospital de San Francisco de Paula” para asistencia sanitaria gratuita a jornaleros pobres y enfermos, residentes en Madrid o en sus arrabales.
El hospital se inauguró en 1916, aunque hasta el 17 de noviembre de 1917 no obtuvo la autorización gubernativa para entrar en funcionamiento. Su fundadora Dña. Dolores Romero y Arano, viuda de Curiel, cedió la administración a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios y más adelante a las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul. El precio de la obra fue de cuatro millones de pesetas a los que se hubo de sumar otros cinco millones más para su mantenimiento, todos ellos aportados en donación por la filantrópica fundadora, Dolores Romero y Arano.

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Hospital de Jornaleros, vista oriental.

Hospital de jornaleros de Maudes, el edificio

En 1908 el arquitecto Antonio Palacios Ramilo recibía el encargo de la construcción del edificio que se emplazaría en Cuatro Caminos, uno de los suburbios más poblados de Madrid. Junto a él participaría el también arquitecto Joaquín Otamendi Machimbarrena, ambos ligados profesionalmente a otros importantes proyectos comunes realizados en la capital. En 1916, acabada la obra fue Premio del Ayuntamiento.

El Hospital de Jornaleros, de 13.891 m² de superficie, es un interesante ejemplo de arquitectura preindustrial de estilo ecléctico, con elementos historicistas medievalistas y modernistas de secesión vienesa.
A diferencia de lo habitual para este tipo de instituciones, que era el uso del ladrillo recocho como material principal, su construcción se realizó enteramente en granito de Colmenar con gran profusión en el uso de azulejos cerámicos tanto en el interior como en las fachadas donde se intercala superpuesta a la piedra.

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Hospital de Jornaleros. Alzado fachada principal norte, 1990.

El hospital, que ocupa una manzana entera del Plan Castro del Ensanche, se organiza según un esquema típico en este tipo de edificios en la época: cuatro naves en cruz, con un patio central octogonal y una galería que la rodea, en lugar de la capilla habitual. En este caso, la iglesia se situó en un extremo con entrada por la fachada principal que da al norte en el antiguo paseo de Ronda, hoy Raimundo Fernández Villaverde.
El proyecto contemplaba grandes ventanales para las salas por donde entraba la luz sin obstáculos y se favorecía la ventilación, al tiempo que su diseño en cruz minimizaba los desplazamientos por el edificio.

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Planta sótano, nuevo acceso principal, 2000.

Las salas y pabellones

Aparte de la iglesia, el hospital estaba dotado, con entrada por la fachada sur, de un pabellón médico de tres alturas para los servicios de consulta pública, las dependencias administrativas, despachos, habitaciones particulares del director facultativo, laboratorios, almacenes, cocina y depósitos varios que se repartían por las diferentes plantas.
Las salas de enfermería, parte fundamental del edificio, se situaban en los pabellones que formaban las aspas y que desembocaban en el gran patio central. En estos cuatro amplios pabellones con capacidad para 200 camas distribuidas en dos plantas, se internaba a los enfermos y en sus extremos se situaron los comedores, los servicios higiénicos y almacenes.

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Planta baja, mirando al sur, dibujo de 2000.

 

En las fachadas este y oeste se situaron dos pabellones independientes. El primero de ellos, de una sola planta y sótano, rodeado de un patio, estaba dedicado a los enfermos infecciosos en régimen de aislamiento con capacidad para 12 camas. Albergaba también el depósito de cadáveres, la sala de autopsias y una pequeña sala para velatorios. El acceso al edificio central se podía realizar por un largo corredor subterráneo, lo que confería discrecionalidad en el traslado de los cadáveres. Al mismo tiempo, disponía de un acceso por la calle Alenza que igualmente obraba en este sentido.

El otro pabellón, de una planta y simétrico al anterior, estaba dedicado a sala de operaciones, enfermería y consulta pública, con una entrada por la calle de Treviño, con sala de espera, cuartos de baño y sala de consulta.

La Guerra Civil

Durante la Guerra Civil fue hospital de sangre, de manera que la mayor parte de los internos eran heridos de guerra, es decir, soldados heridos en el frente.
Nada más comenzar la guerra, en el verano de 1936, el hospital atendió a los heridos en los enfrentamientos, tanto sublevados como soldados y milicianos que defendían el gobierno republicano.

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Hospital de Maudes. Consulta de odontología, 1936. (Foto: Baldomero hijo /AGA, 1936)

En julio de 1937 el Socorro Rojo Internacional (S.R.I.) se incautó del hospital ayudado por el Quinto Regimiento de las Milicias Populares, fuerzas de milicianos que defendían el gobierno constitucional, muchos de ellos vecinos de la barriada de Cuatro Caminos.
Según parece, después de la incautación, la propietaria del hospital, Dña. Dolores Romero y Arano, accedió a entregar el centro para el nuevo uso. Sin perder su original filosofía fundacional, el antiguo hospital de jornaleros pasó a formar parte de la red de “hospitales de sangre” creada como engranaje del sistema sanitario del gobierno republicano especialmente dedicada a los heridos de la guerra civil. El antiguo hospital obrero se refundó como Hospital de Milicias del S. R. I.

Hospital de Urgencias de Madrid (1939-1964)

Nada más acabada la guerra civil el ejército planteó la necesidad de establecer en el centro de Madrid un hospital militar de urgencia especializado en atender a los heridos, afectados y enfermos en la guerra con secuelas en el periodo de posguerra.
El 7 de abril de 1939 –el último parte de la guerra civil española lo firmó el general Francisco Franco el 1 de abril de 1939-, después de entrar en Madrid el ejército sublevado, se ocupó el hospital de Maudes, en ese momento denominado Hospital nº 5 de Especialidades, incorporándose nuevos equipos quirúrgicos. Se amplió su capacidad a 300 camas, reservándose 50 para oficiales, y se modificó el nombre por el de Hospital Militar de Urgencias.

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Hospital de Maudes. Sala de enfermería durante la Guerra Civil. (Foto: Baldomero hijo /AGA, 1936)

 

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Hospital de Maudes. Sala de enfermería durante la Guerra Civil. (Foto: Baldomero hijo/AGA, 1936)

 

Edificio abandonado

Durante el periodo de guerra el edificio mantuvo su carácter original sin perder su funcionalidad. Es de suponer que durante la utilización de las instalaciones por las milicias populares estuvo en pleno funcionamiento pues en la ocupación por las fuerzas rebeles se testimonia que el centro estaba en perfecto estado. Más aún, durante los bombardeos del frente en el sector occidental de Madrid, a pesar de que algunos edificios de la avenida de Reina Victoria sufrieron algún tipo de daño, el hospital parece ser que resulto indemne.

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Galería del hospital abandonada. Desde 1964 el edificio quedó abandonado, vacío, sin protección y expuesto al expolio.

Durante los años 40, 50 y 60 del siglo pasado se realizan diferentes obras de mantenimiento, al tiempo que se decide mantener el nombre del hospital como Hospital Militar de Especialidades. No obstante, los gastos parece que siempre se observaron con cierto recato, ya que formalmente el edificio no era del Ejército y en algún momento habría que devolverlo a su Fundación propietaria.

En diciembre de 1964 el Ejército devolvió el Hospital a la Fundación. En Maudes solo permanecieron algunas de las hermanas de las Hijas de la Caridad, que desde entonces estuvieron atendiendo el local hasta 1968.
Desde esa fecha hasta la compra por la Comunidad de Madrid el edificio quedó abandonado, vacío, sin protección y expuesto al expolio, como así ocurrió.

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Hospital de Jornaleros, gran patio central  antes de su rehabilitación, 1984.

La restauración y la rehabilitación

En 1964 el patronato de la Fundación obtuvo del Ejército una indemnización millonaria, a la vez que en 1979 obtuvo la protección como bien cultural y arquitectónico (BIC) catalogándose como “edificio o conjunto arquitectónico a conservar”.

La Comunidad Autónoma de Madrid compró el edificio el día 3 de julio de 1984. Se modificaron los estatutos de la Fundación, cambiando sus fines, la dedicación del edificio para otras actividades y su enajenación.

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Hospital de Jornaleros antes de su reuperación. Antiguo acceso por la calle Maudes, 1984.

Previamente se habían vivido en torno al futuro del edificio un conjunto de manifestaciones por parte de asociaciones vecinales como “El Organillo” o “Cuatro Caminos-Tetuán”, en una campaña cuyo lema “Salvad Mudes”, seguramente evitó que la construcción desapareciera por gracia de los intereses especulativos.

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Hospital de Jornaleros. Excavación y cimentación en los nuevos sótanos.

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Hospital de Jornaleros. Construcción de los forjados en los nuevos sótanos.

En 1984 se aprobó la rehabilitación del edificio por un total de 439.200.000 pesetas (2.639.645 €). El proyecto estuvo a cargo de los arquitectos Fernando de Castro y Andrés Perea, quienes realizaron una recuperación conservadora del edificio readaptándolo a los nuevos usos administrativos.
En el nivel estructural se actuó según el criterio de mera reparación, restaurando los elementos deteriorados y añadiendo algunos que originalmente se remataron de manera inconclusa por lo ajustado del presupuesto.

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Antiguo pabellón de aislamiento con fachada a la calle de Alenza. La fuente estaba originalmente en el primitivo acceso de Maudes (Foto: Enrique F. Rojo, 2015).

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Hospital de Jornaleros. Gran patio central (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

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Hospital de Jornaleros, escalera interior (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

En la rehabilitación se resolvieron necesidades requeridas por la nueva función pública del edificio, facilitándose elementos como la accesibilidad o la del ambiente. Para ello, la entrada original de la calle de Maudes se modificó, eliminando el primer tramo de la escalera original y sustituyéndolo por una puerta acristalada. De este modo el acceso se realiza actualmente al nivel de la calle por una nueva planta inferior en cuyo centro se sitúa un lucernario en el lugar donde antes había una fuente.
Entre las necesidades del nuevo uso estaba la de adecuar espacios para archivos y almacenes, lo que se consiguió excavando nuevos espacios debajo de las alas y del patio.
En total esas excavaciones supusieron 1.700  de nueva superficie construida que se añadieron a los 11.687  m² que ya tenía el edificio sin contar con la iglesia y sus dependencias.

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Hospital de Maudes. Fachada interior con friso de azulejos del ceramista Daniel Zuloaga.

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Hospital de Jornaleros. Detalle de azulejos sevillanos en el interior del edificio.

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Hospital de Jornaleros. Detalle de azulejos sevillanos en el interior del edificio.

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Hospital de Jornaleros. Detalle de azulejos sevillanos en el interior del edificio.

El 23 de septiembre de 1986 se inaugura el edificio restaurado como Consejería de Política Territorial de la Comunidad Autónoma de Madrid, posteriormente dedicado a alojar dependencias para la Consejería de Transportes, Vivienda e Infraestructuras.

  Desde el año 1997 el conjunto está incluido en el catálogo de edificios protegidos con el grado de protección especial Norma zonal 1, grado 5 en el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid (PGOUM).

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Antiguo Hospital de Jornaleros, ahora Consejería de Transportes, Vivienda e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid. (Foto: Enrique F. Rojo, 2016)

 

Referencias.-

Ciudad Jiménez, Agustina
El hospital de Maudes
La adaptación de un edificio a través de la historia:
De hospital de jornaleros a monumento histórico-artístico
Secretaría General Técnica
Consejería de Obras Públicas, Urbanismo y Transportes
2001, Comunidad de Madrid

VV.AA.
Un monumento recuperado
La rehabilitación del Hospital de Jornaleros de Maudes
Consejería de Política Territorial
1990, Comunidad Autónoma de Madrid

Revista La Ilustración Artística nº 1.801, página 439 (Barcelona 3 de julio de 1916)
Hemeroteca Digital BNE

La Construcción Moderna nº16, páginas 125-26 (Madrid 30 de agosto de 1912)
Hemeroteca Digital BNE

Wikipedia, artículo Hospital de Maudes

Antonio Palacios, el arquitecto que imaginó el centro de Madrid (El País, 25/05/2016)

El hospital de Maudes cumple 100 años (Rafael Fraguas, El País 27/05/2016)

Arquitectura de Madrid
Artículo Hospital de Jornaleros San Francisco de Paula
Fundación Arquitectura COAM

Crónica urgente presentación «Chamartín. Álbum de fotos»

Se inició el acto agradeciendo al público su presencia y presentando a los miembros de la mesa. A continuación hizo referencia a diferentes momentos de la historia de Chamartín…

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Presentación del libro Chamartín. Álbum de fotos 20/ mayo/ 2015

Carlos R. Zapata
Enrique F. Rojo

1. Inició el acto el autor Carlos R. Zapata agradeciendo la presencia del público y presentando a los miembros de la mesa. A continuación hizo referencia a diferentes momentos de la historia de Chamartín, comentando una serie de fotografías que se proyectaron simultáneamente y resaltando el gran número de edificios notables que se derribaron por la escasa sensibilidad institucional y privada para conservar las construcciones históricas, fundamentales para no perder la identidad del espacio urbano.

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Presentación del libro «Chamartín …». De izquierda a derecha Cucho Sánchez, Enrique Rojo, Carlos Rodríguez e Ian Gibson.

2. Seguidamente le pasó la palabra a Enrique F. Rojo, autor del libro, quien citando al arquitecto Enrique Domínguez Uceta que no pudo asistir a la presentación, hizo un breve repaso por algunos de los edificios más representativos del distrito.

En cuanto a la arquitectura más antigua se destacaron el desaparecido Colegio del Recuerdo (1883) proyectado por Francisco de Cubas; el palacete de la Quinta de San Enrique (1860); actualmente perteneciente a la Fundacion ONCE y rebautizado como Palacete de los Duques de Pastrana; el Palacio de las Artes e Industrias (1907), de Fernando Torriente y en la actualidad Museo de Ciencias Naturales y Escuela de Ingenieros Industriales.

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Colegio Virgen del Recuerdo (1883 ).

Los edificios religiosos o de beneficencia son numerosos en Chamartín y se citaron entre otros el Asilo de San Rafael (1912), del que apenas queda una sección; el Asilo de Convalecientes (1912); Asilos Santamarca (1929) y San Ramón y San Antonio (1926); y el Noviciado de las Damas Apostólicas del Sagrado Corazón de Jesús (1931), proyectado por Críspulo Moro Cabeza, en la actualidad con un expediente de derribo aprobado a pesar de encontrarse en perfecto estado.

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Noviciado Asilo de las Damas Apostólicas (1931 ).

Por lo que se refiere a lo que Domínguez Uceta ha denominado el «museo de arquitectura moderna de Chamartín«, se hizo mención a las colonias Parque Residencia (1933) y El Viso (1936) de luis Blanco Soler y Rafael Bergamín; la Residencia de Estudiantes (1915), proyectadas en estilo neomudejar por Antonio Flórez Urdapilleta y Francisco Javier de Luque; el Instituto Escuela (1933), en estilo Racionalista, de Carlos Arniches y Martín Domínguez, con la colaboración del ingeniero Eduardo Torroja en el diseño de las marquesinas futuristas del pabellón de párvulos.
Se incluyeron además, las obras de Miguel Fisac en el CSIC como la iglesia del Espíritu Santo (1943, ) el Instituto Nacional de Óptica (1949), o el Instituto de Edafología.

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Instituto Escuela (1933).

Para finalizar la intervención se habló del Estadio de fútbol del Real Madrid (1947) de Muñoz Monasterio y Alemani Soler; el gimnasio del Colegio Maravillas (1962) de Alejadro de la Sota; las Torres Blancas (1968), de Sainz de Oiza; la Estación de Chamartín (1975) de los arquitectos Corrales y Molezún; y finalmente, el Auditorio Nacional de Música (1988) de García de Paredes.

Torres Blancas 1965
Torres Blancas (1965).

3. A continuación intervino Ian Gibson, que hizo un generoso elogio del libro, alabando el contenido y el diseño. «Un libro -dijo-, con un tamaño adecuado para llevar en la mano cuando vas por las calles de Chamartín y poder consultar lo que ves».
Gibson habló de la Residencia de Estudiantes (1915), de sus alumnos, del espíritu académico, multidisciplinar y tolerante que siempre imperó en el centro y, en definitiva de ese gran espacio de cultura que la Guerra Civil cercenó.

Hizo un alegato en favor de la cultura plural y de la necesidad de recuperar la memoria histórica de los barrios y distritos de las ciudades españolas. Se refirió Gibson a «la España que pudo ser y no fue»  por causa de la lucha fratricida que impidió el desarrollo del potencial cultural español y condujo al retroceso educativo, concluyendo que el desmantelamiento de la Residencia de Estudiantes supuso una gran oportunidad perdida.

José María Hinojosa, Juan Centeno, Federico García Lorca, Emilio Prados y Luis Eaton. Residencia de Estudiantes, Madrid, 1924
De izquierda a derecha: José María Hinojosa, Juan Centeno, Federico García Lorca, Emilio Prados y Luis Eaton. Residencia de Estudiantes, Madrid, en 1924.

4. Siguió Cucho Sánchez que habló de la mítica sala de conciertos Rockola, símbolo del aperturismo en la cultura musical del periodo de la democracia incipiente. Con esta sala situada en al calle del padre Xifré 5, se produjo un cambio en el concepto da salas de concierto, pasándose de la gran sala a la pequeña, con actuaciones más continuadas, artistas de las más variadas procedencias y estilos y con un público mucho más heterogéneo y joven.
Por Rockola pasaron grupos internacionelas de Rock, Pop y Punk con la asistencia de lo más representativo de las culturas artísticas alternativas y de vanguardia.
El cierre de sala y con ello la desaparición de un lugar mítico, se produjo en 1985, probablemente, según sugiere Cucho, por causas políticas e ideológicas.

Rock Ola
Sala Rock-Ola (1981-85 )

5. Aprovechando el contenido musical de la charla anterior intervino José María Guzman (Solera; Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán; Cadillac), que hizo una breve introducción en referencia a su condición de vecino de Chamartín. Acompañado por su guitarra, interpretó tres temas relacionados con el acto, que prologó amenamente, para acabar mencionando la casualidad de celebrarse esa jornada el «día sin música» reivindicación que subscribió. La excepción la hizo por no eludir el compromiso adquirido para la presentación.

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De izquierda a derecha: Cucho Sánchez, Enrique Rojo, Carlos Rodríguez, Ian Gibson y José María Guzmán, con la guitarra, interpretando «Sólo pienso en ti».

6. Alberto Tellería, de la Asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio, intervino en nombre de Vicente Patón, elaborando un rápido viaje sentimental por la memoria del distrito de Chamartín del que también fue vecino, aludiendo a vivencias propias y a otras narradas por vecinos y familiares recogidas por él.

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Dos señoras pasean por Príncipe de Vergara al paso de un rebaño de ovejas (c. 1955)

Unas palabras finales de Carlos y un audiovisual pusieron fin a la presentación que se alargó por algo más de dos horas.

Desde este espacio queremos agradecer a la dirección del Colegio San Ramón y San Antonio  la cesión generosa y desinteresada de sus extraordinarias instalaciones para el acto de presentación del libro.
Nuestra sincera gratitud a Sor Sole y a sus colaboradores y colaboradoras por su amabilidad y disposición.

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Presentación del libro «Chamartín …».

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Presentación del libro «Chamartín …».

“Villa Rubín”, antigua residencia de Arturo Soria (Madrid)

En 1908 Arturo Soria y Mata, creador de la Ciudad Lineal, mandó construir “Villa Rubín”, su residencia familiar. Este singular y desconocido edificio, que ha sobrevivido al paso del tiempo, nos recuerda con su presencia el importante legado que el polifacético y emprendedor Soria dejó a la historia del urbanismo madrileño.

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“Hotel Rubín”, residencia de la familia Soria, en 1908.

En 1908 Arturo Soria y Mata, creador de la Ciudad Lineal, mandó construir “Villa Rubín”, su residencia familiar. Este singular y desconocido edificio, que  ha sobrevivido al paso del tiempo, nos recuerda con su presencia el importante legado que el polifacético y emprendedor Soria dejó a la historia del urbanismo madrileño.

Arturo Soria, el urbanista

Don Arturo Soria y MataArturo Soria y Mata nació en Madrid en 1844 en el seno de una familia modesta  y desde su juventud manifestó gran afición por las ciencias y la ingeniería. Fue telegrafista y se formó como geómetra, desarrollando su faceta de inventor en esta disciplina con aportaciones como el “teodolito impresor automático” o el “avisador de las crecidas de los ríos”.
Fue también escritor, conferenciante y periodista. Sus reflexiones sobre la especulación urbanística, la falta de vivienda y el higienismo le llevaron a idear en 1882 el proyecto de la Ciudad Lineal madrileña. Para llevarlo a la práctica fundó en 1894,  junto con el arquitecto Mariano Belmás y  Estrada, la Compañía Madrileña de Urbanización (C.M.U.), cuyo objeto era la compraventa de terrenos, la construcción de casas de diferentes tipologías, precios y calidades y el desarrollo de una ciudad lineal vertebrada por un tranvía de circunvalación que pusiese en comunicación la nueva ciudad con los pueblos próximos y con la capital.

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Arturo Soria con sus nietos en el hotel Rubín, probablemente en la parte trasera. La fotografía se tomó en 1912 y es propiedad de Emilio Keller Soria. Se encuentra publicada en el Archivo Fotográfico de la Comunidad de Madrid.

La Ciudad Lineal, el proyecto

La Ciudad Lineal de Arturo Soria llegó a alcanzar cinco kilómetros en terrenos del extrarradio, con casas para todas las clases sociales, como respuesta “antiespeculativa” ante la falta de vivienda. En palabras del propio Soria,  había que evitar la “ambición desenfrenada de los dueños de los solares” que dificultaban construir en los límites de Madrid.
En 1911 vivían en la Ciudad Lineal cerca de 4.000 personas y había  más de 700 casas, con tranvías que facilitaban la movilidad. Muchos vecinos fueron conocidos empresarios  y aristócratas y también personajes célebres de la época como el tenor Miguel Fleta o las actrices y cupletistas “la Chelito” y Raquel Meller.

En 1914 llegó la crisis con la suspensión de pagos de la C.M U. A pesar de la recuperación de la empresa, la filosofía original cambió con los nuevos gestores. Los acontecimientos políticos y sociales que marcaron el siglo XX y el descontrol  urbanístico de los años sesenta y setenta  acabaron  por difuminar lo que restaba del utópico proyecto.  Paradójicamente, el fin de la barriada estuvo marcado por esa misma “ambición desenfrenada” que tanto criticó Soria.

“Villa Rubín”, la casa

“Villa Rubín”, llamada así por Julia Hernández Rubín, esposa de Soria, se encontraba en el nº 9 de la calle principal de la Ciudad Lineal. Construida en una parcela de 4.800 m2, pro un montante de 75.000 ptas, contaba con 15 habitaciones repartidas en tres plantas similares pero independientes a las que se accedía por una escalera interior. Sólo la planta principal tenía entrada por la fachada delantera. Al fallecer Soria en 1920, la familia se mudó y puso la finca en alquiler por 8.000 ptas anuales. En 1925 deciden venderla y un año después Francisco de Borja Patiño, industrial y comerciante la adquiere por 250.000 ptas,  sometiéndola a algunas modificaciones estéticas. Además, le cambia el nombre por el de “Villa Ceres”.

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“Hotel Rubín” en la actualidad. La vivienda de Arturo Soria y familia se encontraba en la Manzana 90 y constaba de tres viviendas repartidas en tres plantas con similar distribución. El acceso era independiente por escaleras exteriores laterales. Sólo la planta baja tenía acceso por el frente central del edificio. En el presente se encuentra numerada con el 124 de la calle de Arturo Soria y es utilizada como Residencia de Menores “Manzanares”, dependiente de la Comunidad de Madrid. (Foto: Enrique Fidel, 2008)

Acabada la guerra civil, la finca se incautó por el Auxilio Social que la llamó Hogar Villa Ceres y la destinó a las actividades humanitarias propias de la organización, acometiendo nuevas reformas que cambiaron por completo su aspecto original. Acabadas las obras se inauguró con el nombre de Hogar Alto de los Leones con capacidad para 120 niños huérfanos de ocho a doce años.

En 1975 la antigua Villa Rubín” cambió de nombre otra vez por el de Residencia para menores Manzanares a cargo de la Diputación provincial. Hoy día el edificio es residencia para menores extranjeros no acompañados con el nombre de Centro de Adaptación Cultural y Social Manzanares dependiente de la Comunidad de Madrid.

(Publicado en el nº 241 de la revista Plácet en diciembre de 2013)

Referencias.-

Maure Rubio, Miguel Angel
La Ciudad Lineal de Arturo Soria
Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid.
Madrid, 1991 ISBN 84-7740-048-2

Soria y Mata, Arturo
Tratados de urbanismo y sociedad
Clan Libros
Madrid, 2004

López Díaz, Jesús
La vivienda social en Madrid, 1939-1959.
UNED, Espacio, tiempo y forma, 2002.

Archivo Fotográfico de la Comunidad de Madrid.

Enciclopedia Madrid Histórico

Historias Matritenses
Blog con extensa información sobre la Ciudad Lineal

Cruzar el Estrecho a los 15 años (Madrid Diario, 26/11/2010)

Revista Plácet