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Archive for the ‘Politica’ Category

La luz de los fluorescentes

“En la casa de mi amiga todas las habitaciones tenían tubos fluorescentes y había mucha luz; pero la luz era triste. En el salón había una vitrina iluminada, con escopetas de cartuchos y de perdigones y también había un Winchester americano, como el de las películas de indios y vaqueros de John Wayne, que disparaba balas de verdad;  y al lado, la televisión, grande, siempre encendida a todo volumen; había muchos muebles diferentes en el salón, y en toda la casa. Y, a veces, había mucha gente y un perro hiperactivo medio tonto que no sabía cazar y no paraba de ladrar; y una abuela achacosa que se quejaba mucho a la que no dejaban de reñir. Pero, aunque había mucha luz y mucha gente y mucho ruido, la casa era triste. Y la gente también era triste”. (E.R.E. memorias apócrifas)

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En la casa de mi amiga sólo me calmaba la quietud de la cocina que iluminaban unos fluorescentes, mezclando su claridad tenue con los rayos de sol que se colaban por el patio de luces. En la nevera siempre había tetrabricks de vino tinto del malo y yo me aficioné a su sabor fresquito. Así que un día, “reflexionando” las rodillas delante del fregadero en la iluminada cocina, mirando al techo, me di cuenta de que me gustaban mucho las cocinas iluminadas con tubos fluorescentes con ventanas por las que entra el sol tenuemente.” (E.R.E. memorias apócrifas)

Me gustan las cocinas iluminadas con tubos fluorescentes…

“Creo que me gustan las cocinas iluminadas con tubos fluorescentes…  Me parece una luz rigurosa para el trabajo minucioso. Una cascada lumínica, una “bañera” de claridad para poder ver el detalle que acompaña el conjunto del entorno donde encontrar los utensilios e ingredientes necesarios para la tarea diaria. Cuando esa luz se integra con otras luces matizadoras más cálidas como la luz del sol, u otras artificiales que reproducen su naturaleza, el conjunto es armónico y genera sensación de paz. Y facilita el trabajo…” (E.R.E. memorias apócrifas)
Después de leer esta, aparente, urgente reflexión he despertado de la siesta de media tarde. Todo el texto escrito ha podido ser una lectura difusa o una fantasía o una ensoñación, o un anhelo, que se define como deseo vehemente, siempre con “h” intercalada, consonante escurridiza.

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 Cocina industrial iluminada con fluorescentes. Cuando la luz es abundante y de calidad el ambiente es armónico. Cuando la calidad de la luz y su cantidad es pobre la salud puede quedar afectada.

Mala luz: desorientación, falta concentración…mala leche

En casa de mi amiga no sabían que la luz artificial mala, de mala calidad -igual que el colesterol malo- influye negativamente en la salud. También en el rendimiento intelectual; y que cuando es insuficiente y la calidad es mala, muy mala, puede producir desorientación, falta de atención y concentración, desánimo, cambios de humor y comportamiento, pérdida de memoria, estrés, ansiedad, cefaleas, mareos, falta de energía, fatiga crónica, inapetencia sexual, trastorno afectivo emocional, insomnio, depresión, y mala leche…” (E.R.E. memorias apócrifas)

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Taller de coches iluminado con tubos fluorescentes.

Alguna vez he visto…

Alguna vez he visto como se trabajaba en algún taller de chapistería y pintura, en cocinas de restaurantes, en talleres de mármol, operando solamente con luz de tubos fluorescentes y he pensado: “¡cuánta pobreza!”; “cuánta mala leche se respira”. He pensado en los trabajadores por las condiciones infra-lumínicas en las que trabajan: “qué pena de luz”; “cuánta tristeza”, he pensado después. Además de ser fluorescente, la luz en aquellos lugares era poca y la atmósfera de los locales muy triste. La calidad de la luz y su cantidad nos afectan a niveles neurológicos y fisiológicos y, sobre todo, causan desánimo y tristeza. Y mala leche.

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Restaurante polpular de la costa mediterránea iluminado con tubos fluorescentes.

No me gusta la luz de los fluorescentes…

Me he dado cuenta de que solo me gusta la luz de los fluorescentes en la cocina de casa. Pero no en la cocina de los restaurantes, porque por lo que he visto puede ser escasa, como el espacio mínimo en el que se trabaja.

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Bar de Madrid iluminado por fluorescentes.

… en un bar o en un restaurante, por ejemplo

Alguna vez he estado en un bar iluminado con tubos fluorescente y me ha disgustado. Luz demasiado blanca, anodina, insustancial, fastidiosa.
No me gusta la luz de los tubos fluorescentes en los bares. Menos aún en los restaurantes. Me parece la luz ideal para estropear cualquier momento que aspire a ser agradable. Vilipendia un buen filete o una buena ensalada. O un buen postre. Es desconcertante para el ocio. Es luz que demotiva, aburrida y triste. En un restaurante, el fluorescente resulta ofensivo para el comensal que quiera disfrutar del acto íntimo de comer con gozo y sin interrupción en un ambiente relajado, desmereciendo la calidad de lo ingerido y hasta la de su digestión siguiente.

La luz blanca del fluorescente asusta a la parroquia. Vale para echar la partida de cartas o de dominó. Hasta para sorber el chupito mágico que te conduce por sus efluvios alcohólicos a cualquier parque temático idílico. Sólo los desprevenidos se engañan ante esta luz. El fluorescente está fuera de razón, de sentido y  de toda conveniencia. Es todo un despropósito.

Al margen de la partida y de los chupitos. ¡Nunca más los  fluorescentes en el comedor de un restaurante!

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Antiguo bar del amigo de mi amiga, ya desmantelado. Los fluorescentes del techo no se ven.

El bar del amigo de mi amiga

Un amigo de mi amiga tenía un bar y se empecinaba en mantener las luces fluorescentes blancas en el techo. Por baratura, principalmente. Era un bar de pueblo. Según Wikipedia, un pueblo de  13.110 hab. (2017). Así que un pueblo grande.
El bar era sencillo, de unos 70 m2, con una barra simple, las paredes tapizadas a media altura con listones de pino machimbrados con un barniz claro envejecido o avejentado por los años; el resto estaba pintado en un ocre agradable y poco más. El suelo era de terrazo rojizo gastado y las sillas y las mesas eran también de pino barnizado. El bar era normal y casi acogedor. Pero la luz clara de los fluorescentes blanquecinos nunca me gustó. Tampoco en la cocina, que era muy pequeña.

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Este local se parece mucho al nuevo lugar de trabajo del amigo de mi amiga. A lo mejor es el mismo.

Creo que las tapas que ponía el amigo  de mi amiga, con todo su esfuerzo por agradar se diluían a diario en la nada a causa de la anodina luz del bar. Aunque le hablé del tema,  no me entendió y tampoco me atendió. Como no soy su amigo, solo soy el amigo de su amiga, no quise insistir. Al final, el bar tuvo que cerrar porque no tenía clientes. Los que tenía eran viejos parroquianos de chateo barato que bebían mucho y veían poco, y tampoco sabían nada de luces. Y el amigo de mi amiga se fue al paro.
Ahora trabaja de camarero en un bar-restaurante muy cerca de su antiguo negocio. El dueño es un empresario avisado, -más que “prudente, discreto o sagaz”- que se ha adaptado, antes que tarde, a las modas que vienen y ya están. Tiene un local cómodo para la clientela, que despacha todo lo que ahora se busca en un bar moderno y está mucho mejor iluminado que los clásicos del pueblo, sin luz blanca. Han desaparecido los fluorescentes. Los ha cambiado por modernos LEDs.

Conclusión

Mi amiga hace tiempo que vive en una casa con tubos fluorescentes solo en la cocina, y los quiere quitar. En un arresto de modernización, en el resto de su casa han sustituido las antiguas bombillas y ahora todo lo ilumina la tecnología LED”.
A mí, los fluorescentes siguen gustándome y disgustándome en la medida ya declarada. La mayoría de nosotros despide sin conmiseración al neón de los fríos fluorescentes en el conjunto de los espacios públicos. Y también en las cocinas. El sentir popular se vuelca a favor de las nuevas tecnologías de la luz. En este asunto hay que ser popular o popularista, que es lo mismo en términos comerciales, y mirar a lo práctico. Viva la revolución lumínica. ¡Viva el led! O lo que venga…

Referencias.-

Luminaria fluorescente (Wikipedia)

Efectos de la luz artificial sobre la salud (WEB Green Facts)

Iluminación fluorescente y salud (Informe Greenpeace)

Textos Urban Idade (E.R.E. Memorias apócrifas 2007-2018 )

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URBAN IDADE, las edades urbanas que definen el presente de nuestras ciudades. La ciudad como centro de atención. Sus lugares; la historia urbana y los espacios actuales. Historia, sociología, política y sentido común. Ahora en Facebook: URBAN IDADE.

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Canido, Estrella, 51. (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

Canido, Estrela, 51. (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

Canido, barrio de Ferrol, A Coruña. Número 51 de la calle Estrela, esquina con Miramar. En 2015 el edificio de la foto de arriba ya se había abandonado. Seguramente una expropiación pagada a un precio razonable.

Pasadas las primeras expropiaciones, el barrio de Canido se fue abandonando hasta el momento actual. La invasión de las Meninas al barrio de Canido en Ferrol empezó en 2008 y parece imparable. Liderada por el pintor Eduardo Hermida, esta manifestación multicolor clama contra el abandono urbanístico del barrio. Desde el primer esbozo en sus olvidadas fachadas, cada año las paredes abandonadas de Canido se tornan lienzos efímeros para artistas y soñadores.

Canido, Estrella, 51.  (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

Canido, Estrella, 51. (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

Las paredes olvidadas de la casa de la calle Estrela 51 de Ferrol, en Canido, cobraron color con las Meninas que con ingenuidad las adornaron. Arte y voluntad efimera. Lo más probable es que estos dibujos alegres desaparezcan en los próximos meses, cuando derriben el edificio. Y será cuestión de minutos.

En su lugar crecerán en altura desleal con el entorno bloques de viviendas anodinas y aburridas. El barrio se uniformiza y la esencia se pierde.

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RTVE, Paseo de la Habana 75, 2016.

RTVE, Paseo de la Habana 75. (Foto: Google, 2016)

Desafección de bienes de RTVE

Lentamente pero con empeño se ha conseguido la eliminación del complejo edilicio de la corporación de Radio y Televisión Española, RTVE (Antiguo Ente Público Radiotelevisión Española). La enajenación sistemática de las instalaciones ha eliminado un conjunto diverso de construcciones, algunas con un carácter histórico destacable. Todo en aras de una rentabilidad dudable, negociando con propiedad pública, fin mercantilista particular y discutible bien común. De hecho, desde las ventas, RTVE carece de platós e instalaciones suficientes para sus producciones y se ve obligada a alquilarlos, con el consiguiente desembolso de dinero público. (Ver ADISAR, Villaviciosa de Odón, Madrid)

No todos los edificios eran importantes, pero la importancia de algunos era lo suficientemente relevante como para evitar su destrucción. (Ver Rafael Bergamín, Estudios Chamartín)

Derribo de los Estudios Buñuel (Foto: Enrique F. Rojo 3/2/2016)

Derribo de los Estudios Buñuel (Foto: Enrique F. Rojo 3/2/2016)

Venta y derribo del “chalet” del Paseo de la Habana

El origen de la televisión española tuvo lugar en este edificio del paseo de la Habana de Madrid. Después de varios años de pruebas Televisión Española inició sus emisiones en 1955 de manera intermitente en el edificio derribado.
El 28 de octubre de 1956 se produjo la inauguración oficial, dando por comienzo las emisiones regulares.

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Demolición del edificio del Paseo de la Habana 75. (Foto: Kike Rincón/ MDO, 2017)

En 2009, siendo alcalde Alberto Ruiz-Gallardón Jiménez, RTVE negociaba la venta de las instalaciones para la construcción de viviendas dentro del plan de restructuración inmobiliaria que había diseñado el entonces presidente del ente, Luis Fernández Fernández y que incluía una serie de desinversiones de activos entre los que sen encontraban los Estudios Buñuel de Chamartín y el histórico “chalé” del Paseo de la Habana -que en origen fueron dos casas, una de ellas derribada con el tiempo para construir un plató

-, primera sede de Televisión Española.

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Antigua Televisión Española en el paseo de la Habana de Madrid, convertida en Delegación Territorial de RTVE. (Foto: Google, 2008)

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Paseo de la Habana, 75, después del derribo de la antigua sede de la primigenia Televisión Española. (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

Paseo de la Habana 75. Televisión Española.

Estudios de TVE en el paseo de la Habana 75 de Madrid, en el año 1955. (Foto: Fondo Santos Yubero /ARCM)

Compradores y nuevo proyecto

Como pasara con los Estudios Buñuel, en la actualidad el histórico edificio del paseo de la Habana no existe y se construyen viviendas de lujo. La promotora que se ha quedado con el negocio es Martell Investiments, propiedad de la familia ovetense Masaveu, que pagó en subasta pública 10,8 millones de euros.

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Paseo de la Habana, 75, después del derribo de la antigua sede de la primigenia Televisión Española. (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

Se edificarán 2.300 m² en 10 viviendas de alto lujo de más de 200 m². El precio de venta en plano está entre los 6000 y 7000 euros el m². De momento solo se ha realizado la demolición del antiguo edificio y la consolidación del terreno con micropilotes para asgurar los cimientos de los edificios colindantes, un hotel y un bloque de viviendas.El proyecto, licitado en agosto de 2017, inició las obras de derribo el mismo mes –el verano es el mes ideal para los derribos– y tiene proyectado el fin de las obras para 2019.
La dirección de la obra está a cargo de los miembros del Estudio Bueso Inchausti & Rein Arquitectos, S.L.P., autores del proyecto. La constructora es San José, S.A.

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Promoción de viviendas Habana 75. (Infografía de la inmobiliaria)

Referencias.-

Estudios Buñuel de Chamartín (I). Blog Urban Idade, 2015.

Estudios Buñuel de Chamartín (II). Blog Urban Idade, 2016.

La década perdida de Radio Televisión Española (Diagonal , 16/03/2016)

Rojo, Enrique y R. Zapata, Carlos
Chamartín. Album de Fotos
Temporae, Ed.
Madrid, 2015

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Cine Callao (1935)

Construido en 1935, el cine Callao de Ferrol fue un moderno cinematógrafo, polivalente, que podía albergar representaciones teatrales y espectáculos diversos. Constaba de sótano, plantas baja y primera dedicadas a cine, y terraza que se utilizaba para proyecciones y para bailes y festivales al aire libre cuando el inestable verano ferrolano lo permitía.

Cine Callao

Cine Callao de Ferrol, alzado. El cine tenía capacidad para 1.000 espectadores repartidos en “21 filas de 24 butacas cada una, 13 palcos, anfiteatro y grada”.

Ferrol-Cine CallaoEl Cine Callao de Ferrol, edificio de gran singularidad, especialmente dentro de la producción del arquitecto municipal Rodolfo Ucha Piñeiro, posiblemente se inspirase en los diseños racionalistas del madrileño Luis Gutiérrez Soto, que ya había proyectado varios cines en la capital española (Callao, Europa y Barceló).

Su aspecto, de deliberado carácter Art Déco, constituyó uno de los edificios más efectistas de la ciudad cumpliendo su función de servir de reclamo para el espectáculo que siempre albergaban sus paredes. Para ello, la torre-faro a modo de alminar o minarete, destacaba en el skyline y llamaba al pagano disfrute del séptimo arte. Este reclamo simbolizaba también la torre del faro que proyecta una luz, en este caso la del proyector, que abría la ciudad al resto del mundo con sus películas, las cuales transladaban el mundo en imágenes a los espectadores.

El Cine Callao representó -en palabras del profesor  de historia del arte Bernardo Castelo Álvarez – “el emblema más genuino del cosmopolitismo de Ferrol del momento, al integrarse dentro de la corriente general de construcción de grandes cinematógrafos que, tanto en España como en los restantes paises europeos y, muy especialmente, en Norteamérica se erigían en las ciudades para acoger, pero también para simbolizar, al gran espectáculo popular contemporáneo que era el cine“.

Por desgracia, el edificio fue víctima de la ambición especulativa y del interés inmobiliario, alimentado por la ignorancia y por el desdén hacia la historia mostrado por las autoridades locales, que no solo nada hicieron por impedir su demolición, sino que más bien lo facilitaron. Se derribó en 1976 para construir oficinas y una sucursal bancaria, en un edificio de dudoso gusto, infame aunque muy de su época, que rompió por completo con la armonía de la calle y de la ciudad.

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Cine Callao, dibujo a mano alzada de Rodolfo Ucha Piñeiro (1935).

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Planos planta del Cine Callao de Ferrol (1935).

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Plaza de Callao, en Ferrol. Este edificio ocupa el lugar donde estuvo el cine Callao, derribado en 1976. (Foto: Google Maps©2017 Google)

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Escuela de Gramática de Ferrol 1970.

Escuela de Gramática de Ferrol, 1970.

En 1783, siendo Alcalde Mayor de Ferrol Eugenio Manuel Álvarez Caballero, magistrado y político de origen asturiano -bajo la protección del conde de Campomanes-, se desarrolla uno de los periodos más notables de construcción de edificios públicos en la ciudad naval.
Durante su ejercicio, de tan solo cuatro años, se construyeron un matadero, un secadero de pieles, carnicería, el Hospital de Caridad, fuentes monumentales, la Cárcel-Ayuntamiento y la Escuela de Gramática.

La Instrucción Pública

En el siglo XVIII, la instrucción ya se consideraba como el mejor y más seguro medio para llegar al estado de virtud de los  individuos,  lo que además garantizaba  un  pueblo  dócil y fácil de gobernar. Si bien, en una sociedad de clases los beneficios de la educación no podían ser  disfrutados  en  la misma  proporción , ni de la misma manera por  todos. Solo  una  minoría  selecta  podría  llegar a la excelencia.
Ya Gaspar Melchor de Jovellanos, defensor  de  la  educación  universal,  advertía  del  peligro  que  podía  tener  para  el  equilibrio de la sociedad la igualación en los saberes, defendiendo su limitación  a  niveles  elementales  en  los  hijos  de  las  clases  populares.
También el conde de Campomanes le bastaba con que los hijos de los  artesanos  adquiriesen  unos  firmes  conocimientos  cristianos,  así  como  de  lectura,  escritura,  matemáticas  y  dibujo.
Dada la estrecha relación entre educación, paz social y progreso económico, era lógico  que  durante  el  Siglo  de  las  Luces  la  cuestión  de  la  reforma  del  sistema  educativo estuviese muy presente, tanto en las obras de pensamiento, como en los planes  de  los  diferentes  gabinetes  borbónicos. (Ver: Martín García, Alfredo, La enseñanza de las primeras letras en el Ferrol de finales del Antiguo Régimen, Universidad de León)

Antiguo Paseo de las Delicias (Cantón de Molíns), c. 1920.

Antiguo Paseo de las Delicias (Cantón de Molíns), con la antigua Escuela de Gramática a la derecha.  C. 1920.

La Escuela de Gramática

El gobierno  del Alcalde Mayor Eugenio Manuel Álvarez Caballero sacó a la villa de Ferrol de la precariedad  que  sufría  en  materia  educativa.  En  6  de  septiembre  de  1785,  el  magistrado Álvarez Caballero  obtenía del Consejo de Castilla la creación de las cátedras de gramática y  primeras  letras  “en  beneficio  de  las  mucha  juventud  de  la  villa”.

El edifició parece que comenzó a construirse en 1786, después de que Carlos III otorgase para su fábrica 40.000 reales sobrantes de los aranceles de “cregüelas y coletas“, y toda la piedra que se había destinado para la casa del cura y del sacristán.
El terreno se encontraba en el lugar cononocido como Campo de la Horca, cerca de la Alameda, entre La Magdalena y Esteiro. El proyecto se entregó al ingeniero militar Dionisio Sánchez de Aguilera que, según el catedrático de Historia del Arte Alfredo Vigo Trasancos, debió de realizar un proyecto inicial bastante más ambicioso que el que finalmente se construyó.
Es muy probable -siguiendo la opinión del profesor- que el recinto fuese delineado siguiendo un modelo militar conforme a un plan regular y geométrico, organizado en torno a un patio central interior. Pero el hecho de que en 1787 se acabaran los recursos con el proyecto inacabado, motivó que lo que hasta entonces estaba construido se convirtiese en el proyecto definitivo. Solo llegó a levantarse un largo pabellón horizontal, orientado E-O, de gran monotonía, con frente liso de dos alturas separadas por una breve línea de imposta. La fachada constaba de once ejes de pequeños vanos o ventanas con marco pétreo, con una sobria puerta de acceso sobre la que se situó una triple balconada. El edificio se remataba con  una cornisa en cuyo centro se dispuso un arco para colocar el escudo de la ciudad.
Esta escuela  de  primeras letras estuvo bajo la dirección de un maestro de leer, escribir y contar, con una asignación anual de 3.000 reales, a cobrar de los fondos del  arbitrio  del  vino.  Para  auxiliarle  en  esta  tarea,  contaba  con  el  concurso  de  un  ayudante,  que  recibía  anualmente  1.500  reales.  Además  de  dicho  sueldo,  tanto  el  maestro como su ayudante contaban al año con veinte días de asueto.

Antiguo Ayuntamiento Ferrol y Edifivio Actual.

Antiguo Ayuntamiento Ferrol y Edificio Actual. (Foto: Galicia Ártabra, 2014)

Demolición de la Escuela de Gramática

Después de haberse instalado en el edificio el Ayuntamiento en 1847, transladado desde la  cercana Cárcel Pública, estuvo ahí hasta el año 1953, fecha en que se inauguró la nueva sede de la Plaza de Armas.
Trás diferentes usos, la antigua Escuela de Gramática y antiguo Ayuntamiento -también fue Delegación de Sindicatos-, se derribó en la década de los 70 del siglo XX. En el solar que dejó en el primitivo paseo de las Delicias, hoy Cantón de Molíns, se construyó un edificio de viviendas de cinco plantas que en nada recuerda la existencia de la antigua escuela.
Afirma Vigo Trasancos que aunque el edificio fuera de gran pobreza de diseño y aún material, no se justifica en ningún caso la demolición. Puede que no fuera una gran obra arquitectónica, pero con su desaparición Ferrol perdió una pieza clave de su historia, un elemento de gran importancia testimonial, imprescindible para conocer su pasado y entender su presente.

Referencias.-

Vigo Trasancos, Alfredo
Arquitectura y urbanismo en el Ferrol del siglo XVIII
C.O.A.G
Santiago de Compostela, 1985

Martín García, Alfredo
La enseñanza de las primeras letras en el Ferrol de finales del Antiguo Régimen
Universidad de León
http://revpubli.unileon.es/index.php/EEHHHistoria/article/viewFile/3099/2274

Galicia Ártabra Digital
Tres edificios de la Ilustración en Ferrol

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Revista Madrid Histórico Enero 2017

Revista Madrid Histórico Enero 2017.

La revista Madrid Histórico en el número 67, correspondiente a los meses de enero y febrero de 2017, publica el artículo Antiguas Escuelas Aguirre: Neomudejar madrileño, cuyo germen se encuentra en el blog Urban Idade.

Articulo Escuelas Aguirre páginas 1-2.

Articulo Escuelas Aguirre, páginas 30-31.

El referido texto nos introduce en el origen de este singular edificio de finales del siglo XIX, define sus características y expone cómo se construyó, aportando, además, detalles de su inauguración, de sus distintos usos a lo largo del tiempo y de situación actual.

Se acompaña de fotos históricas de las Escuelas en su primera etapa educatica a principios del siglo XX y de otras de su momento actual.

Artículo Escuelas Aguirre, páginas 3-4.

Artículo Escuelas Aguirre, páginas 32-33.

Para todos aquellos que sienten inquietud por saber más de la historia de la ciudad de Madrid, de sus edificios y de sus gentes, este artículo seguro que cumple con sus expectativas de conocimiento.

Referencias.-

Revista Madrid Histórico (Dialnet)

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Calle de Pradillo, 1963. (Foto Mª Jesús Gutiérrez).

Calle de Pradillo, 1965. (Foto: Mª Jesús Gutiérrez).

Calle de Pradillo

En 1965, hace 51 años, la calle de Pradillo en su inicio tenía el aspecto que se ve en la foto.
El tramo que se ve de Pradillo es su arranque en la calle de Suero de Quiñones, justo donde se ven las casitas bajas que más tarde se derribarían para construir la prolongación de General Mola.

La calle de Pradillo debe su nombre a un antiguo propietario de terrenos cuyas parcelas sirvieron para prolongar hacia el norte a la vieja barriada de la Prosperidad.

Parada de taxis

Los coches negros que se ven alineados son taxis esperando en una parada sin señalizar; no sabría decir si regulada o espontánea. Con el tiempo, la parada se señalizó en la misma calle, pero algo más abajo, en sentido opuesto y en dirección a la calle de Alfonso XIII, en un lateral del actual Centro Cultural Nicolás Salmerón, junto a los jardines de Próspero Soynard. La actual parada lleva más de tres décadas en el mismo emplazamiento y es una referencia clave en el barrio.

Santa Gema 1953-

Santuario de Santa Gema

Al fondo se ve la iglesia, ahora santuario, de Santa Gema, de 1953, con su puntiagudo campanario, famosa porque en él se venera la reliquia del corazón de la santa italiana nacida en Lucca, Italia, en 1878, llegado desde Roma en 1985.

La santa fue beatificada en 1933 y canonizada en 1940, y el 14 de cada mes el santuario de Santa Gema acoge a los fieles que acuden a venerar su reliquia o  a encomendarse a ella.

Prolongación de General Mola

063CALLE Prolongacion General Mola 1968

En 1946 un Decreto Ley encomendó, ya en otro sentido,  a  la Dirección General de Transportes Terrestres y a la Consejería General para la Ordenación Urbana del Ayuntamiento de Madrid las alineaciones y las obras pertinentes para la realización de la prolongación de esta nueva y principal avenida madrileña.

No obstante, casi como un acto de fe, la prolongación de General Mola, en su último tramo, entre las calles de Francisco Silvela y Pradillo se fue ejecutando procelosamente y con múltiples dificultades, desde su aprobación en 1963 hasta 1972, fecha de su inauguración.

Inauguracion Prolongacion GM_1972

Desde 1968 se trabajó en la realización de la prolongación, en un segundo periodo de ejecuciones, que supuso la desaparición de pequeñas explotaciones ganaderas, hotelitos de vacaciones con jardín y de viviendas de pisos típicos de la periferia madrileña de principios del siglo XX, fraccionando el primitivo barrio de la Prosperidad.

Finalmente, en 1972, con la apertura de la prolongación Pradillo entró a formar parte de la nueva trama urbana de Chamartín.

Calle de Eugenio Salazar, 1934

Calle de Vinaroz, 1934.

Referencias.-

La Prosperidad. 1862-2012
Rojo Escobar, Enrique F.
Temporae Ediciones
Madrid, 2012

Chamartín. Albúm de fotos
R. Zapata, Carlos
Rojo Escobar, Enrique F.
Temporae Ediciones
Madrid, 2015

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Escombros de las antiguas construcciones de 1930 situadas en la plaza del Duque de Pastrana nº 7. (Foto: Enrique F. Rojo, 2016)

Como suelo recordar en el blog casi todos los años por estas fechas, “el verano es un buen momento para los derribos“.
Y es que, en efecto, las constructoras aprovechan las vacaciones para derribar con cierto sigilo y sin que haya muchos testigos. Supongo que por aquello del “qué dirán” de la opinión pública ciudadana. Derribar supone destrucción y este acto por lo general resulta antipático, cuando no sospechoso de ser una insensible maniobra especulativa.

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Derribo las antiguas casas de 1930 situadas en la plaza del Duque de Pastrana nº 7. (Foto: Enrique F. Rojo, 2016)

Un derribo más

Hoy voy a hablar de la demolición de unas casas de poca entidad que se situaban en el número 7 de la plaza del Duque de Pastrana en el distrito de Chamartín.
A pesar de no estar protegidas por su poca “visibilidad” o escaso valor arquitectónico, formaban parte de un conjunto cuya particular fisonomía da a la plaza y entorno su pintoresco aspecto rural, en medio del torbellino urbano a pocos metros de la plaza de Castilla. Al menos hasta ahora, ya que poco a poco se van eliminando las viejas construcciones en favor de edificios vanguardistas de gran lujo que diluyen su recordado aspecto primitivo.

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Lo que queda de las antiguas construcciones de 1930 situadas en la plaza del Duque de Pastrana nº 7. (Foto: Enrique F. Rojo, 2016)

Casas de 1930 en la plaza del pueblo

Los edificios estaban edificados en una parcela de 600 m² y sumaban 825 m² construidos. Según la Dirección General del Catastro, su fecha de construcción fue 1930, aunque es posible que fuera algo antes. En la actualidad, las casas constaban de planta baja y primer piso y estaban dedicadas a la actividad comercial: panadería-repostería, papelería-librería y bar-restaurante. Desde, al menos 2013, se negociaba el abandono de los locales.
La plaza del Duque de Pastrana, cuando se construyeron las casas, era plaza de la Constitución y pertenecían al pueblo de Chamartín de la Rosa. Antes hubo otras casas en el mismo lugar, seguramente toscas casas de pueblo que se sustituyeron por éstas, tampoco excelentes, ahora demolidas.

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Pueblo de Chamartín de la Rosa. Plaza de la Constitución, c. 1930.

El pueblo de Chamartín de la Rosa

El pueblo de Chamartín de la Rosa en 1848, un siglo antes de convertirse en distrito de Madrid, contaba con treinta casas distribuidas entre la actual plaza del Duque de Pastrana y las actuales calles de Platerias y Dolores Sánchez Carrascosa. También se encontraba la Iglesia de San Miguel, de estilo irreconocible, dadas las innumerables intervenciones que ha sufrido a lo largo de su historia y que cambiaron su fisonomía original.
En este periodo el pueblo de Chamartín estaba regido por el Ayuntamiento situado en la plaza cuyo alcalde disfrutaba del cargo durante varios años. Su fisonomía correspondía a la de un caserío rural dedicado más a la agricultura que a la ganadería y escasamente a la industria. Estaba constituido por casas bajas encaladas con cubierta de teja que albergaban a unas trescientas personas. No disponía ni de hospital ni de escuela. Tampoco había alumbrado en las calles ni tenía fuente pública, obteniendo el agua del arroyo próximo de “la alcubilla”.

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Actual plaza del duque de Pastrana, mediado el siglo XX. En color rojo las casas demolidas. (Nomecalles/CM)

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Plaza del duque de Pastrana, en el último tercio del siglo XX. A la derecha las casas demolidas. (Foto: Santos Yubero/ARCM)


Alegato final

A pesar de ser de unas casas de poca entidad, como se ha dicho, la desaparición de estas edificaciones de vieja factura rural, asociadas al primitivo caserío del pueblo de Chamartín de la Rosa, no hacen sino abundar en los efectos nefastos de la imparable maquinaria urbanizadora que destroza los cada vez más escasos elementos que dan cohesión e identidad a los espacios urbanos de nuestra ciudad.

Es evidente que no se puede luchar contra los gigantes aspados. No son reales. Ni real -ni práctica-es la lucha contra el llamado progreso, fantástico e idealizado. Pero tambiém es un hecho fehaciente la despersonalización  que esta ansia demoledora de la historia conduce a nuestras ciudades, uniformándolas, dándoles el mismo aspecto anodino. Haciéndolas iguales, estén donde estén. Modernas, pero todas iguales.

Creo que existe una escasa sensibilidad institucional y privada para preservar la memoria y para que no olvidemos las construcciones históricas fundamentales -nuestro pasado urbano o rural-, algo esencial  para conservar la identidad del espacio urbano al que pertenecemos y que nos pertenece.

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Casas demolidas en la plaza del duque de Pastrana 7. (Foto: Google Maps, 2016)

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Casas demolidas en la plaza del duque de Pastrana 7. (Foto: Google Maps, 2016)

Referencias.-

Rodríguez Zapata, Carlos
Rojo Escobar, Enrique F.
Chamartín. Álbum de fotos
Ediciones Temporae
Madrid, 2015

Lasso de la Vega Zamora, Miguel
Quintas de Recreo (Libro I)
Ayuntamiento de Madrid
Madrid, 2006

Baldeón García de, Alicia
López Marsa, Flora
Historia de Chamartín de la Rosa
Ayuntamiento de Madrid
Madrid, 1985

Crónica urgente de la presentación del libro Chamartín. Albúm de fotos
Blog Urban Idades (21/05/2015)

Palacete derribado en la castellana (Blog Urban Idade, 14/07/2010)

Derribo en el distrito de Tetuán (Blog Urban Idade, 27/07/2010)

Derribos en La Guindalera y la Prosperidad (Blog Urban Idade, 03/09/2015)

Derribo escuela gratuita de Ntra. Sra. del Recuerdo (Blog Urban Idade, 12/09/2012)

Adiós a los Estudios Buñuel (Blog Urban Idade, 14/12/2015)

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Madrid, Hospital obrero

Hospital de Jornaleros, 1930.

Fundación Hospital de San Francisco de Paula

El 22 de febrero de 1912 se creó la “Fundación Hospital de San Francisco de Paula” para asistencia sanitaria gratuita a jornaleros pobres y enfermos, residentes en Madrid o en sus arrabales.
El hospital se inauguró en 1916, aunque hasta el 17 de noviembre de 1917 no obtuvo la autorización gubernativa para entrar en funcionamiento. Su fundadora Dña. Dolores Romero y Arano, viuda de Curiel, cedió la administración a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios y más adelante a las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul. El precio de la obra fue de cuatro millones de pesetas a los que se hubo de sumar otros cinco millones más para su mantenimiento, todos ellos aportados en donación por la filantrópica fundadora, Dolores Romero y Arano.

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Hospital de Jornaleros, vista oriental.

Hospital de jornaleros de Maudes, el edificio

En 1908 el arquitecto Antonio Palacios Ramilo recibía el encargo de la construcción del edificio que se emplazaría en Cuatro Caminos, uno de los suburbios más poblados de Madrid. Junto a él participaría el también arquitecto Joaquín Otamendi Machimbarrena, ambos ligados profesionalmente a otros importantes proyectos comunes realizados en la capital. En 1916, acabada la obra fue Premio del Ayuntamiento.

El Hospital de Jornaleros, de 13.891 m² de superficie, es un interesante ejemplo de arquitectura preindustrial de estilo ecléctico, con elementos historicistas medievalistas y modernistas de secesión vienesa.
A diferencia de lo habitual para este tipo de instituciones, que era el uso del ladrillo recocho como material principal, su construcción se realizó enteramente en granito de Colmenar con gran profusión en el uso de azulejos cerámicos tanto en el interior como en las fachadas donde se intercala superpuesta a la piedra.

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Hospital de Jornaleros. Alzado fachada principal norte, 1990.

El hospital, que ocupa una manzana entera del Plan Castro del Ensanche, se organiza según un esquema típico en este tipo de edificios en la época: cuatro naves en cruz, con un patio central octogonal y una galería que la rodea, en lugar de la capilla habitual. En este caso, la iglesia se situó en un extremo con entrada por la fachada principal que da al norte en el antiguo paseo de Ronda, hoy Raimundo Fernández Villaverde.
El proyecto contemplaba grandes ventanales para las salas por donde entraba la luz sin obstáculos y se favorecía la ventilación, al tiempo que su diseño en cruz minimizaba los desplazamientos por el edificio.

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Planta sótano, nuevo acceso principal, 2000.

Las salas y pabellones

Aparte de la iglesia, el hospital estaba dotado, con entrada por la fachada sur, de un pabellón médico de tres alturas para los servicios de consulta pública, las dependencias administrativas, despachos, habitaciones particulares del director facultativo, laboratorios, almacenes, cocina y depósitos varios que se repartían por las diferentes plantas.
Las salas de enfermería, parte fundamental del edificio, se situaban en los pabellones que formaban las aspas y que desembocaban en el gran patio central. En estos cuatro amplios pabellones con capacidad para 200 camas distribuidas en dos plantas, se internaba a los enfermos y en sus extremos se situaron los comedores, los servicios higiénicos y almacenes.

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Planta baja, mirando al sur, dibujo de 2000.

 

En las fachadas este y oeste se situaron dos pabellones independientes. El primero de ellos, de una sola planta y sótano, rodeado de un patio, estaba dedicado a los enfermos infecciosos en régimen de aislamiento con capacidad para 12 camas. Albergaba también el depósito de cadáveres, la sala de autopsias y una pequeña sala para velatorios. El acceso al edificio central se podía realizar por un largo corredor subterráneo, lo que confería discrecionalidad en el traslado de los cadáveres. Al mismo tiempo, disponía de un acceso por la calle Alenza que igualmente obraba en este sentido.

El otro pabellón, de una planta y simétrico al anterior, estaba dedicado a sala de operaciones, enfermería y consulta pública, con una entrada por la calle de Treviño, con sala de espera, cuartos de baño y sala de consulta.

La Guerra Civil

Durante la Guerra Civil fue hospital de sangre, de manera que la mayor parte de los internos eran heridos de guerra, es decir, soldados heridos en el frente.
Nada más comenzar la guerra, en el verano de 1936, el hospital atendió a los heridos en los enfrentamientos, tanto sublevados como soldados y milicianos que defendían el gobierno republicano.

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Hospital de Maudes. Consulta de odontología, 1936.

En julio de 1937 el Socorro Rojo Internacional (S.R.I.) se incautó del hospital ayudado por el Quinto Regimiento de las Milicias Populares, fuerzas de milicianos que defendían el gobierno constitucional, muchos de ellos vecinos de la barriada de Cuatro Caminos.
Según parece, después de la incautación, la propietaria del hospital, Dña. Dolores Romero y Arano, accedió a entregar el centro para el nuevo uso. Sin perder su original filosofía fundacional, el antiguo hospital de jornaleros pasó a formar parte de la red de “hospitales de sangre” creada como engranaje del sistema sanitario del gobierno republicano especialmente dedicada a los heridos de la guerra civil. El antiguo hospital obrero se refundó como Hospital de Milicias del S. R. I.

Hospital de Urgencias de Madrid (1939-1964)

Nada más acabada la guerra civil el ejército planteó la necesidad de establecer en el centro de Madrid un hospital militar de urgencia especializado en atender a los heridos, afectados y enfermos en la guerra con secuelas en el periodo de posguerra.
El 7 de abril de 1939 –el último parte de la guerra civil española lo firmó el general Francisco Franco el 1 de abril de 1939-, después de entrar en Madrid el ejército sublevado, se ocupó el hospital de Maudes, en ese momento denominado Hospital nº 5 de Especialidades, incorporándose nuevos equipos quirúrgicos. Se amplió su capacidad a 300 camas, reservándose 50 para oficiales, y se modificó el nombre por el de Hospital Militar de Urgencias.

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Hospital de Maudes. Sala de enfermería durante la Guerra Civil.

Edificio abandonado

Durante el periodo de guerra el edificio mantuvo su carácter original sin perder su funcionalidad. Es de suponer que durante la utilización de las instalaciones por las milicias populares estuvo en pleno funcionamiento pues en la ocupación por las fuerzas rebeles se testimonia que el centro estaba en perfecto estado. Más aún, durante los bombardeos del frente en el sector occidental de Madrid, a pesar de que algunos edificios de la avenida de Reina Victoria sufrieron algún tipo de daño, el hospital parece ser que resulto indemne.

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Galería del hospital abandonada. Desde 1964 el edificio quedó abandonado, vacío, sin protección y expuesto al expolio.

Durante los años 40, 50 y 60 del siglo pasado se realizan diferentes obras de mantenimiento, al tiempo que se decide mantener el nombre del hospital como Hospital Militar de Especialidades. No obstante, los gastos parece que siempre se observaron con cierto recato, ya que formalmente el edificio no era del Ejército y en algún momento habría que devolverlo a su Fundación propietaria.

En diciembre de 1964 el Ejército devolvió el Hospital a la Fundación. En Maudes solo permanecieron algunas de las hermanas de las Hijas de la Caridad, que desde entonces estuvieron atendiendo el local hasta 1968.
Desde esa fecha hasta la compra por la Comunidad de Madrid el edificio quedó abandonado, vacío, sin protección y expuesto al expolio, como así ocurrió.

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Hospital de Jornaleros, gran patio central  antes de su rehabilitación, 1984.

La restauración y la rehabilitación

En 1964 el patronato de la Fundación obtuvo del Ejército una indemnización millonaria, a la vez que en 1979 obtuvo la protección como bien cultural y arquitectónico (BIC) catalogándose como “edificio o conjunto arquitectónico a conservar”.

La Comunidad Autónoma de Madrid compró el edificio el día 3 de julio de 1984. Se modificaron los estatutos de la Fundación, cambiando sus fines, la dedicación del edificio para otras actividades y su enajenación.

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Hospital de Jornaleros antes de su reuperación. Antiguo acceso por la calle Maudes, 1984.

Previamente se habían vivido en torno al futuro del edificio un conjunto de manifestaciones por parte de asociaciones vecinales como “El Organillo” o “Cuatro Caminos-Tetuán”, en una campaña cuyo lema “Salvad Mudes”, seguramente evitó que la construcción desapareciera por gracia de los intereses especulativos.

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Hospital de Jornaleros. Excavación y cimentación en los nuevos sótanos.

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Hospital de Jornaleros. Construcción de los forjados en los nuevos sótanos.

En 1984 se aprobó la rehabilitación del edificio por un total de 439.200.000 pesetas (2.639.645 €). El proyecto estuvo a cargo de los arquitectos Fernando de Castro y Andrés Perea, quienes realizaron una recuperación conservadora del edificio readaptándolo a los nuevos usos administrativos.
En el nivel estructural se actuó según el criterio de mera reparación, restaurando los elementos deteriorados y añadiendo algunos que originalmente se remataron de manera inconclusa por lo ajustado del presupuesto.

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Antiguo pabellón de aislamiento con fachada a la calle de Alenza. La fuente estaba originalmente en el primitivo acceso de Maudes (Foto: Enrique F. Rojo, 2015).

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Hospital de Jornaleros. Gran patio central (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

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Hospital de Jornaleros, escalera interior (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

En la rehabilitación se resolvieron necesidades requeridas por la nueva función pública del edificio, facilitándose elementos como la accesibilidad o la del ambiente. Para ello, la entrada original de la calle de Maudes se modificó, eliminando el primer tramo de la escalera original y sustituyéndolo por una puerta acristalada. De este modo el acceso se realiza actualmente al nivel de la calle por una nueva planta inferior en cuyo centro se sitúa un lucernario en el lugar donde antes había una fuente.
Entre las necesidades del nuevo uso estaba la de adecuar espacios para archivos y almacenes, lo que se consiguió excavando nuevos espacios debajo de las alas y del patio.
En total esas excavaciones supusieron 1.700  de nueva superficie construida que se añadieron a los 11.687  m² que ya tenía el edificio sin contar con la iglesia y sus dependencias.

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Hospital de Maudes. Fachada interior con friso de azulejos del ceramista Daniel Zuloaga.

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Hospital de Jornaleros. Detalle de azulejos sevillanos en el interior del edificio.

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Hospital de Jornaleros. Detalle de azulejos sevillanos en el interior del edificio.

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Hospital de Jornaleros. Detalle de azulejos sevillanos en el interior del edificio.

El 23 de septiembre de 1986 se inaugura el edificio restaurado como Consejería de Política Territorial de la Comunidad Autónoma de Madrid, posteriormente dedicado a alojar dependencias para la Consejería de Transportes, Vivienda e Infraestructuras.

  Desde el año 1997 el conjunto está incluido en el catálogo de edificios protegidos con el grado de protección especial Norma zonal 1, grado 5 en el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid (PGOUM).

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Antiguo Hospital de Jornaleros, ahora Consejería de Transportes, Vivienda e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid. (Foto: Enrique F. Rojo, 2016)

 

Referencias.-

Ciudad Jiménez, Agustina
El hospital de Maudes
La adaptación de un edificio a través de la historia:
De hospital de jornaleros a monumento histórico-artístico
Secretaría General Técnica
Consejería de Obras Públicas, Urbanismo y Transportes
2001, Comunidad de Madrid

VV.AA.
Un monumento recuperado
La rehabilitación del Hospital de Jornaleros de Maudes
Consejería de Política Territorial
1990, Comunidad Autónoma de Madrid

Revista La Ilustración Artística nº 1.801, página 439 (Barcelona 3 de julio de 1916)
Hemeroteca Digital BNE

La Construcción Moderna nº16, páginas 125-26 (Madrid 30 de agosto de 1912)
Hemeroteca Digital BNE

Wikipedia, artículo Hospital de Maudes

Antonio Palacios, el arquitecto que imaginó el centro de Madrid (El País, 25/05/2016)

El hospital de Maudes cumple 100 años (Rafael Fraguas, El País 27/05/2016)

Arquitectura de Madrid
Artículo Hospital de Jornaleros San Francisco de Paula
Fundación Arquitectura COAM

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