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Plaza central del mercado de Bolhão, 1920. Arquivo Municipal do Porto

El mercado de Bolhão de Oporto

El Mercado de Bolhão en la ciudad portuguesa de Oporto se constuyó en 1915 sobre el espacio que ya ocupaba un primitivo mercado de calle que cubría una manzana completa.
Sus dos alturas salvan la diferencia de nivel entre los dos extremos más alejados de la manzana, además de acondicionar una zona comercial cubierta que no existía en origen. El proyecto lo realizó António Correia da Silva , un arquitecto becado por la École des Beaux Arts y que acabó siendo Arquitecto del Ayuntamiento de Oporto en 1911.

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Barracas en la plaza interior del mercado. Año 1923.  Anuário da Câmara Municipal do Porto,

Su construcción se caracteriza por su monumentalidad, propia de la arquitectura neoclásica. Hay cuatro entradas principales a diferentes espacios: la entrada sur da acceso al piso de planta baja, las entradas laterales por la calle de Sá da Bandeira y por la calle Alexandre Braga dan acceso a un área intermedia con escaleras que la conectan a ambos pisos, y finalmente, la entrada norte por la calle de Fernandes Tomás, que da acceso directo al piso superior. Los vendedores del mercado se distribuyen en los dos pisos.

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Planta del mercado del proyecto original de Correia da Silva. (Arquivo Municipal do Porto)

El mercado goza de mucha fama y a diario lo visitan gran cantidad de vecinos y de turistas. Del conjunto arquitectónico destacan sus piezas más humildes, pero más fantásticas: los pabellones centrales, más conocidos como las Barracas – construcciones en miniatura de inspiración más o menos regionalista, pero especialmente pintorescas, con un diseño y una profusión de detalles que llaman la atención: celosías de madera, ventanas de guillotina neo-góticas, columnatas; y una variedad de chimeneas de ventilación y tejadillos de pizarra más que interesantes.

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Planta y alzado del modelo de mayor tamaño de las barracas del mercado. (Arquivo Municipal do Porto)

Este espacio se diseñó como una plaza cerrada de dos pisos, con tiendas, almacenes y restaurantes en ambas plantas, unos con vistas a la calle y otros al patio interior. El proyecto original contemplaba una cubierta de hierro y vidrio sobre el mercado, solución original pero costosa que nunca avanzó más allá del papel.

El 22 de febrero de 2006 fue declarado edificio de interés público y en 2013 se lo clasificó como monumento de interés público.

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Barracas en la plaza interior del mercado. Año 1923.  Anuário da Câmara Municipal do Porto,

Tipologías de las “barracas”

A decir verdad, en medio del escenario aparentemente caótico del mercado, las barracas conservan su atractivo y su función. El diseño peculiar y los detalles tan característicos de arquitectura regionalista portuguesa contrastan notablemente con las estructuras, arcos y cúpulas de las naves principales de estilo Beaux-Arts.

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Barraca grande, en la actualidad bar-cafetería. (Foto: OPS, 2014)

Existen diferentes tipologías de “barracas”, repartidas en cuatro tamaños: grandes, medianas, pequeñas y muy pequeñas.; las de mayor tamaño disponen de arcos;  las medianas no, y se sustituyen por ventanas de guillotina posteriores, con paños de vidrios mayores que contrastan en escala con el resto. Al nivel más bajo de la pared destacan las parrillas de ventilación, junto al pavimento.

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Barraca grande, en la actualidad dedicada a la restauración. (Foto: OPS, 2014)

En estos recintos cabe una tienda pequeña, con sus arcos, celosías y las chimeneas de ventilación que les dan un aspecto tan peculiar, especialmente cuando se ven desde la calle más elevada del mercado. Las columnas vinculadas a los cimientos están revocadas y entre éstas hay siempre un mínimo espacio dedicado a azulejos simples, tan característicos de la arquitectura tradicional portuguesa.

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Barraca grande con frente de columnas de hormigón. decorado con celosías de madera y azulejos. El tejado de madera y antes de la última reforma, cubierto con lajas de pizarra, actualmente recubierto de material bituminoso. (Foto: OPS, 2014)

Las ventanas de guillotina son de algún momento posterior a la construcción original de las barracas. Llaman la atención por ser un género poco habitual, más propio del mundo anglosajón, con más vidrios en la parte baja que en la superior, con patrones de 6 sobre 9 divisiones, 4 sobre 6, e incluso 12 sobre 18 rectángulos. Destacando que la hoja inferior, a pesar de ser más alta, abre completamente.

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Vista general desde el corredor de la segunda planta del mercado. (Foto: Wikipedia Commons)

Ventanas de guillotina

Ventanas de guillotina en una barraca de tamaño pequeño. (Foto: OPS, 2014)

Algunas de las barracas inferiores en tamañao se presentan sin ventanas, cerradas por vidrieras con bastidores de clara inspiración neogótica del siglo XIX, con varios modelos dentro del mismo diseño. Otras, también de tamaño reducido, se presentan más anchas y en versión “abierta” y “cerrada”. La abierta se asemeja a una interpretación tradicional de una columnata de la Antigüedad o de un templo clásico extendido ad infinitum.

Barraca de tipo

Barraca de tipo “pequeño” abierta, sin ventanas. (Foto: OPS, 2014)

Las “barracas” clasificadas como muy pequeñas están situadas en los laterales del mercado y son tan pequeñas que muchas de ellas se utilizan principalmente como mostradores con el dependiente situado fuera. A penas son más que una columnata doble cubierta.

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En esta barraca, calificada como “muy pequeña”, el intercolumnio se cubre con ventanas de guillotina de varios tamaños. La dependienta espera a la clientela fuera del local. (Foto: OPS, 2014)

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Barraca de tipo “pequeño” en su versión abierta sin ventanas, con intercolumnio desarrollado “ad infinitum”, a modo de templo clásico.. (Foto: OPS, 2014)

Rehabilitación del mercado

Al margen de la malograda ejecución del proyecto original, con el tiempo el patio central del mercado se pobló de puestos con cubierta, las “barracas”, que ahora se pueden ver, con su original arquitectura, y que aportan la imagen más característica y llamativa del mercado. En estos momentos, la falta de mantenimiento adecuado ha provocado la urgencia de su reparación.

Mercado de Bolhão (Wikipedia)

Exterior del mercado de Bolhão de Oporto (Foto: Wikipedia Commons)

La primera vez que se planteó la necesidad de abordar una rehabilitación profunda del mercado fue en 1984, después de que los servicios municipales de Oporto detectasen algunas patologías estructurales graves. A raíz de estas anomalías, los técnicos resolvieron la necesidad de una intervención de consolidación y rehabilitación del recinto. El Ayuntamiento convocó un concurso internacional  cuyas bases fueron: mantener el carácter general del edificio, en cuanto a sus elementos formales y funcionales; la continuidad del mercado tradicional; y la recuperación de los espacios perdidos.  El concurso lo ganó, en 1992, el proyecto presentado por el arquitecto Joaquim Massena, que se ejecutó entre 1996 y 1998.

Proyectos actuales

Pasado el tiempo, parece que los trabajos de la intervención de hace tres lustros no ha logrado mantener la buena salud del complejo, por lo que se hace necesario acometer una nueva reforma. Para su rehabilitación se han presentado diferentes propuestas, algunas de ellas con la idea de convertir el espacio en oficinas, en un centro comercial al uso del siglo XXI, o incluso en un rascacielos.
Uno de los proyectos más interesantes apuesta por mantener su función principal como mercado, mirando por la restauración de los detalles originales del edificio y eliminando los añadidos modernos fuera de contexto. Esto por lo que respecta al edificio principal. Sin embargo, en cuanto a las “barracas”, la idea general aboca a su demolición para substituirlas por una genérica “reinterpretación moderna”. Queda claro, que parte del corazón del recinto desparecería de producirse la demolición. Por este motivo ya se han alzado algunas voces que reclaman al consistorio de Oporto la conservación de las construcciones, como la de los arquitectos Alexandre Gamelas y Catarina Santos quienes desde su web solicitan firmas para sacar adelante su petición.

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Aspecto ideal de la reforma del mercado con las barracas recuperadas.

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Imagen del proyecto de rehabilitación del mercado que prevé la reinterpretación de los pabellones de la plaza (barracas) a partir de construcciones de nueva planta. Câmara Municipal do Porto

Referencias.-

Old Portuguese Stuff (Web portuguesa de arquitectura)
Mercado de Bolhão (Wikipedia)
Mercado do Bolhão e Livraria Lello classificados como monumentos de interesse público (Público, 20/09/2013)
Dupla de arquitectos do Porto tenta preservar barracas do Bolhão (Público, 06/08/2015)

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Legado arquitectónico

La exuberante vegetación de Santo Tomé y Príncipe, república democrática situada en el Golfo de Guinea, colonizada por los portugueses entre los siglos XV y XVI, esconde las últimas construcciones del imperio económico del Nuevo Continente –roças– que languidecen entre la nostalgia, el olvido y el abandono.

Un colectivo de arquitectos portugueses dirigidos por Duarte Pape e Rodrigo Rebelo de Andrade ha inventariado las cerca de 150 explotaciones de cacao y café que la colonia portuguesa tuvo en el país. (As Roças de São Tomé e Príncipe, ed. Tinta da China)

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Pabellón hospitalario de la Roça “Boa Entrada” a finales de siglo XIX.

 

Fuera de los núcleos urbanos -tan parecidos siempre en todas partes y a veces tan hinóspitos-, a primera vista lo que el obsevador profano destaca de Santo Tomé y Príncipe son los “palafitos” típicos de la isla, de delicada construcción, con los porches de madera y coloridas decoraciones en ventanas y puertas, rodeados de plantaciones de frutales de mangos, fruta del pan, jacas, etc.

Sin embargo, frente lo típico aparece lo fantasmagórico. De repente, lo bucólico se transforma en abandono y ruina. Los restos de la antigua urbe emergen como un espectro en medio de la selva y el pasado parece rugir como un monstruo silencioso.

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Santo Tomé y Príncipe. Trabajando el Cacao en una explotación portuguesa. (S. XIX-XX)

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República Democrática de Santo Tomé y Príncipe. (Here, Nokia, 2014)

 

Roça, la hacienda colonial de Santo Tomé

Un buen ejemplo es la antigua plantación de Rio do Ouro (Rio de Oro), localizada en la provincia de Lobata y conocida como roça Agostinho Neto. Fundada en 1865, fue sede de la Sociedad Agrícola Valle Flôr, la mayor y más importante de las explotaciones de cacao y café de Santo Tomé y Príncipe. En la actualidad es una de las mayores ruinas que dan fe de la presencia colonial de Portugal en esta línea imaginaria del Ecuador. Sin embargo, la explotación turística de este complejo poedría servir de modelo para rescatar lo que queda del antiguo imperio colonial portugués en Santó Tomé y ser una pieza clave para el desarrollo de este pequeño país.

 Roça Uba Budo

Roça”Uba Budo” , Santo Tomé y Píncipe.

Las edificaciones de la vieja explotación la habitan desde la descolonización descendientes de los esclavos y trabajadores angoleños, mozambiqueños, y caboverdianos que fueron objeto de compraventa durante los siglos XIX y XX. Son más de mil hombres y mujeres, ciudadanos, ahora, de Santo Tomé, herederos de las deshechas instalaciones y de sus viviendas, rodeados del mismo fondo de palmeras de cocoteros que sus antepasados conocieron cuando la isla era el mayor productor mundial de cacao. Si buscamos más explotaciones similares aparecen Água-IzéSão João de Angolares, igual de sorprendentes.

São João de Angolares

Roça São João dos Angolares.

Rescatar la memoria arquitectónica de Santo Tomé

En Portugal y más concretamente en Lisboa, las manifestaciones urbanas ligadas al pasado colonial en Santo Tomé son numerosas. Existe un amplio patrimonio arquitectónico que se creó gracias a los beneficios del comercio del cacao y el café: el Palacio Vale Flor  (Hotel Pestana Palace); en el  Alto de Santo Amaro, el Palacio Mendonça (também conocido como Casa Ventura Terra); en Campolide, la Quinta de las Conchas; en Lumiar, la zona del Elevador de Lavra, de Príncipe Real, etc. La herencia arquitectónica y urbanística de la colonia encuentra así su correlato en la metrópoli.

 

Santo Tomé y Príncipe

República Democrática de Santo Tomé y Príncipe. (Here, Nokia, 2014)

Para Duarte Pape e Rodrigo Rebelo de Andrade (As Roças de São Tomé e Príncipe, ed. Tinta da China) la rehabilitación de las infraestructuras que se conservan en la antigua colonia puede servir como excusa para reinventar y reconvertir las viejas construcciones, promoviendo la transición de un ciclo colonial a uno cultural. Para su rescate es importante entender el carácter evolutivo de estos complejos -“roças”- a través de programas y proyectos ecoturísticos que impulsen las economías locales de Santo Tomé y Príncipe. Para la normalización de este patrimonio y la necesaria apropiación social de estos espacios coloniales, es necesario un distanciamiento que elimine la carga política y social negativa que supone el pasado colonial -mentalización de su valor  histórico y eliminación de prejuicios-. Solo así la población y los gobiernos estarán en condiciones de interiorizar el valor histórico de su patrimonio monumental colonial cada vez más arruinado.

Água-Izé

Roça de São João.

Referencias.-

Diez años para salvar las “Roças” de Santo Tomé y Príncipe (Diario Publico). En portugués.

Carvalho Rebelo de Andrade, Rodrigo Maria
Rebelo de Andrade de Pape, Duarte Maria
As Roças de São Tomé e Príncipe (PDF)

“As Roças de São Tomé e Príncipe”: um passado por preservar” (IMVF)

Nacionalização das roças e a reforma agrária (Telanon, 2011)

As roças de São Tomé e Príncipe, o fim de um paradigma (Blog Buala, 2012)

Santo Tomé y Príncipe (Wikipedia)

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Palacete “Pinto Leite”, exterior, fachada principal. (Foto: AnaRita, 2011)

El Ayuntamiento de Oporto (Portugal) continúa apostando por la enajenación de inmuebles públicos como intento para obtener ingresos. Esta práctica ejecutada en los inicios de la crisis económica por el anterior alcalde Rui Rio, tiene continuidad con el actual presidente de la Cámara Municipal, Rui Moreira, dispuesto a equilibrar las arcas municipales a cuenta de vender el patrimonio inmobiliario municipal.
En la lista de inmuebles a vender, presente en los Presupuestos Municipales de 2014, figuran propiedades que ya estuvieron en la plaza pública sin demasiado éxito como el antiguo matadero municipal, y algunas novedades como el Palacete “Pinto Leite”.
Entre los terrenos y edificios a la venta, de los que apenas se llevarán a cabo un 80 %, el Ayuntamiento de Oporto calcula unos ingresos de algo más de 21 millones de euros.
De las propiedades municipales que el Ayuntamiento está dispuesto a enajenar se encuentran un terreno en Campo Alegre, que ya se intentó vender sin éxito en anteriores ocasiones, el antiguo matadero municipal, un conjunto de edificios en el casco histórico y el Palacete de “Pinto Leite”.
Del total del patrimonio que el Ayuntamiento de Oporto quiere deshacerse , el que mayores expectativas tiene de venderse es un conjunto de viviendas situadas en las calles Clube Fluvial Portuense y de S. João, con un valor aproximado de un millón de euros.
Se trata de unos edificios que debían haber pasado a ser propiedad de la empresa municipal “Oporto Ocio”, como pago por el proyecto de rehabilitación del “Pabellón Rosa Mota”/Palacio de Cristal, pero que ahora, también concurrirán en la subasta pública.

Palacete “Pinto Leite”

Destaca el Palacete de “Pinto Leite” que, entre 1975 y 2008 albergó el Conservatorio de música de Oporto, y que hasta la fecha ha servido para el desarrollo de actividades culturales y de tiempo libre. El edificio está valorado en 2 millones y medio de euros.

El palacete “Pinto Leite”– otrora conocido como Casa do Campo Pequeno – se encuentra en la Rua da Maternidade, Massarelos.  Lo encargó construir Joaquim Pinto Leite a mediados del Ochocientos. Se trata de un notable edifício, donde es visible la influencia inglesa, por la cobertura de azulejos de factura británica elaborados en la Minton, Hollings & Company, de Stoke-on-Trent,  en un momento en que la arquitectura portuense se dejaba llevar más por las tendencias de las bellas artes francesas.

El Ayuntamiento de Oporto compró el edificio al los herederos propietarios en 1966 e instaló en el local el Conservatorio Municipal de Música. En las antiguas cocheras se almacenaron colecciones de los Museos Municipales con el propósito de crear en el Palacete “Pinto Leite” una Casa de las Culturas. Ahora se vende al mejor postor.

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Palacete “Pinto Leite”, interior entrada escaleras. (Foto: AnaRita, 2011)

Referencias.-

Palacete Pinto Leite y Matadouro de Oporto se pondrán a la venta en 2014. (Publico, 6/12/2013) En Portugués.

Fotografías del Palacete Pinto Leite (Foro de Arquitectura Skyscrapercity) En Portugués.

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Autovía de peaje en el norte de Portugal.

Nos sorprendió la república de Portugal en 2011 con la aplicación -como medida anticrisis– de una extraña norma resuelta en 2010 con acelerada urgencia, para recaudar euros a costa de sus visitantes y también de sus propios habitantes. Aunque no es nada nuevo en otros paises europeos, la medida, impuesta con gran ímpetu en Portugal, ha impactado a propios y extraños y todavía asusta a quienes pretenden acercarse al país.

Se trata de la ley que grava el tránsito viario por las autovías que acceden al país desde las fronteras españolas. En un principio se hacía a las que accedían desde Galicia, pero su aplicación, según se desprende de la norma aprobada, se generalizaría al conjunto del vial portugués. Son la concesión Norte Litoral (A28 entre Viana do Castelo-salida 22-Darque y salida 11-A41/aeropuerto), la concesión Grande Porto (A41+A42+A4 Custòias/A3) y la concesión Costa de Prata (A29+A17 Mira-estadio de Aveiro+A25 Aveiro-A1)

Esta ley, compleja y caótica, regula la aplicación de tasas que suponen, por ejemplo, 77 euros por un tramo de 76 kilómetros en la autovía A-28, que discurre por la costa del norte portugués, y para la circunvalación de entrada en Oporto. Esto supondría más de un euro por kilómetro para todos aquellos que circulen desde Viana do Castelo hasta Oporto. Ni caro ni barato: en suma, un portazgo en toda regla con la intención prioritaria de recaudar fondos que alivien la profunda crisis monetaria portuguesa.

Dispositivos electrónicos de identificación en las autovías de peaje de Portugal.

Nos dice Wikipedia, “El portazgo, pontazgo o barcaje, era un antiguo impuesto de naturaleza indirecta, existente en los reinos de Castilla, Aragón y Navarra que podía gravar los derechos de tránsito, que satisfacían los que iban de camino, pisaban terreno del rey o del señor, o entraban en la ciudad. En otras ocasiones gravaba las transacciones en sí y solían pedirse en los lugares de mayor concurrencia, sobre todo en las ferias y mercados. Podía gravarse tanto a las personas, mercancías o animales.”

En cualquier caso, interesa saber que el paso desde España a Portugal supone pagar un portazgo o peaje desde el norte y  que con el tiempo se habrá extendido a todas las autovías que al inicio de la norma estaban libres de pago, las del este y sur de Portugal.

Pero lo peor es el sistema. Electrónico, sin puestos de peaje, con control “descontrolado”  de acceso a los dispositivos de identificación y pago, poco definidos, mal situados, extrañamente identificados y escasamente eficientes.

Dice Wikipedia del peaje: “Se denomina peaje al pago que se efectúa como derecho para poder circular por un camino. En la antigüedad, se llamaba portazgo a la suma que debía pagarse para cruzar cierto límite (puerta) entre dos zonas territoriales. En términos más generales se asocia el concepto de peaje a la tasa o tarifa que se cobra a un medio de transporte terrestre, fluvial o marítimo como derecho de tránsito para utilizar la infraestructura de la respectiva vía de comunicación; por ejemplo a los automóviles para poder circular por una autopista”.

Señalización advirtiendo a los automovilistas de la presencia de dispositivos electrónicos de identificación en las autovías de peaje de Portugal.

Por último, recojo de Wikipedia: “Fielato era el nombre popular que recibían las casetas de cobro de los arbitrios y tasas municipales sobre el tráfico de mercancías, aunque su nombre oficial era el de estación sanitaria, ya que aparte de su función recaudatoria servían para ejercer un cierto control sanitario sobre los alimentos que entraban en las ciudades. El término fielato procede del fiel o balanza que se usaba para el pesaje.”

Para los profesionales del transporte se convierte en un aunténtico fielato, poco própio del siglo XXI en que vivimos. De hecho, antiguamente el tránsito de mercancías se gravaba a la entrada de las ciuades, que se hacía efectivo en las “Fielatos“. Por lo tanto, los nuevos impuestos bien recuerdan a esta técnica recaudatoria antigua que gravaba los derechos al consumo.

No parece, desde luego, que la fórmula elegida por la Administración portuguesa para aliviar la crisis que ahoga al país sea muy apropiada. El impacto negativo en los ingresos por turismo se dejará notar, y los hábitos de movilidad entre la población próxima a las fronteras tenderán a cambiar. Por lo pronto, las localidades del sur de Galicia, destino habitual de turistas portugueses, ya lo están acusando.

En noviembre del 2011se incorporaron al sistema de pago exclusivamente electrónico tres nuevos tramos de autopistas sin régimen previo de SCUT (sem custo para o utilizador, es decir sin coste para el usuario):

El tramo de la IC3 comprendido entre la A23 y la N110 (Atalaia-Santa Cita).Este tramo, de 9 kilométros de recorrido, forma parte de la Concessão Pinhal Interior. Pasa a formar parte del ramal norte de la A13. El resto de este ramal continua en proyecto/construcción (Tomar-Coimbra).

El nuevo tramo de la A4 (concesión AE transmontana), la variante de Bragança, de 7,8 Km. de longitud. Se mantienen los sistemas de pago en los otros tramos (solo electrónico viaje Custóias-A3, manual viaje A3-Amarante).

La nueva concesión Litoral Oeste que incluye la A19 (16,4 Km entre São Jorge y Azoia)y la A8 entre Leiria y las poblaciones periféricas de Cortés y Pousos (6 Km.).

En diciembre de 2011 (decreto-ley 111/2011), fueron incorporadas a este mismo sistema cuatro nuevas SCUTs: la autovía del Algarve (A22:Monte Gordo-lagos), autoestrada Beira Interior (A23 Guarda-Torres Novas), autoestrada das Beiras litoral e alta (A25: Vilar Formoso-Aveiro) y la concesión Interior Norte (A24:Vila Verde Raia-Viseu).

Hasta el momento las nuevas incorporaciones, sumadas a las ya activas, que han ido ampliando por todo el país, incluido el Algarve, las autovías de obligado portazgo, han provocado reacciones de todo tipo, incluyendo aquellas en forma de  actos de sabotaje que, según parece, se están haciendo populares entre conductores airados y malhumorados que no tienen a bien pagar el impuesto circulatorio.

Cartel reivindicativo contrario al pago de peajes: “¿Más peajes? Ni pensarlo”

Se han vuelto habituales las protestas de ciudadanos desde que se impuso el pago de peajes en las autovías portuguesas, primero en el norte y más adelante en el sur, como  las marchas de protesta en la  autovía del Infante (EN-125) del Algarve.

A finales de julio de 2013 un centenar de conductores portugueses y españoles colapsaban la EN-125 , en una movilización organizada una comisión de usuarios de los dos lados del Guadiana y por la asociación de Usuarios de la Autovía del Infante (CUVI) -para  quienes la introducción de este peaje está llevando al Algarve a una situación de ruina social y económica-,  para protestar contra el peaje en la autopista del Infante .

Lo último: un escrache en los alrededores de la residencia estival del primer ministro de Portugal, Pedro Passos Coelho, en el Algarve, para exigir el fin del pago de peajes en las carreteras de la región.

NOTA: Esta entrada es una actualización de la publicada  Autovías de Portugal: Portazgo, fielato y peaje en el Blog “Estaba el Señor Don Gato” el 5 de  enero de 2012.

Referencias.-

Peajes

Peajes Portugal

Escrache en la residencia veraniega de Passos Coelho (Público, 12/08/2013)

Cómo sobrevivir a los peajes en Portugal (Blog Vigo Low Cost)

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Cais do Sodre. Grande Hotel Central, 1913.

La zona  lisboeta de Cais do Sodré va a convertirse en el punto de partida de un proyecto de rehabilitación urbana que pretende recuperar los antiguos edificios del barrio de São Paulo, comenzando con la reforma  de los bajos comerciales vacíos que permita dinamizar y reocupar los viejos espacios, para posteriormente avanzar en la intervención completa de los inmuebles.

Diariamente en Lisboa se cierran una media de 16 comercios. Al año desaparecen más de 5.700 tiendas. Aunque muchos locales reabren con nuevos inquilinos y diferente mercancía, la tendencia se orienta hacia el paulatino abandono de las actividades comerciales en los barrios del centro histórico . En una ciudad como Lisboa, con una fuerte raigambre del comercio de cercanía, cuya actividad ha venido desempeñando un importante papel en la vida de los barrios, actualmente aumentan las zonas que se han quedado sin comercios y sin personas que transiten por las calles, generando un proceso de progresiva degradación y abandono, tanto de los edificios como de las infraestructuras urbanas.

Imagen de Cais do Sodré . Foto: Joshua Benoliel e Mário Novais – Revista Panorama, 1947

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Vista aérea de Cais do Sodré, 1940). Foto: Maria de Oliveira (Vista Aérea do Cais do Sodré, Praça Duque da Terceira e Jardim Roque Gameiro) en AFML

Proyecto “Rés-do-Chão”

Esta situación ha servido para que cuatro jóvenes arquitectas portuguesas (Mariana Paisana , Marta Pavão, Sara Brandão y Margarida Marques) se interesasen por tratar de dar una solución viable al problema. El resultado de esta inquietud ha sido el proyecto “Rés-do-Chão” (Bajos), que ha obtenido el tercer premio de “FAZ – Ideias de Origem Portuguesa” (HAZ-Ideas de Origen Portugués), promovido por la Fundação Gulbenkian y la Cotec – Associação Empresarial.
La proposición de las autoras es sencilla: devolver la calle a las personas. La idea de redinamizar las calles de las ciudades ha sido recurrente en el concurso –las crisis de los últimos tiempos han hecho que el componente comercial de las calles se haya retraido, disminuyendo la presencia de gente-. Pero ha sido el método de ocupar los bajos comerciales como inicio de la rehabilitación, a través de un nuevo modelo comercial de alquileres en el que un agente neutral haga de puente entre arrendadores y arrendatarios adaptando los alquileres a las necesidades puntuales que vayan surgiendo, lo que ha hecho que el jurado se decidiera por las arquitectas.

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Panoramica sobre o Cais do Sodre 1928

Uno de los principales problemas a los que se enfrentan los negocios de calle son el alquiler de los locales. Aunque las rentas han disminuido bastante desde hace al menos cinco años, los propietarios siguen prefiriendo vender o bien hacer contratos por periodos largos, de dos, tres, cuatro o cinco años, situación que los nuevos arrendatarios no pueden asumir. El proyecto “Rés-do-Chão” intenta resolver este problema.

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Tres mujeres en Cais do Sodré (1912). Foto: Joshua Benoliel (Pontón de acceso a los barcos). Archivo Fotográfico Municipal de Lisboa.

Se trata de un apelo a la eficacia mediante inversiones contenidas, desde una especie de rehabilitación en horizontal. A diferencia de lo que es habitual cuando se pretende recuperar espacios urbanos y arquitectónicos degradados, no se trata de rehabilitar edificio a edificio. La propuesta pretende empezar por recuperar el espacio urbano perdido desde una intervención mínima, horizontal, centrada en los bajos de los edificios, que potenciará la actividad económica y social del entorno y facilitará a posteriori un nivel máximo de rehabilitación en vertical, recuperando así su dinámica socioeconómica y su arquitectura.

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Panorâmica sobre Cais do Sodré. Foto: Joshua Benoliel e Mário Novais – Revista Panorama, 1947

Intervención en el barrio de São Paulo

El proyecto “Rés-do-Chão” pretende iniciarse en el barrio lisboeta de Cais do Sodré  en São Paulo, donde más de la mitad de los locales comerciales se encuentran vacíos. Para el Ayuntamiento de Lisboa se trata de un lugar estratégico, incluido en el programa BIP-ZIP –que pretende dinamizar los proyectos locales que contribuyan al refuerzo de la cohesión socio-territorial del municipio-, y es uno de los barrios declarados de intervención prioritaria.

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Cais do Sodré – (Postal de 1928). Foto: Kurt Pinto (Estação do Cais do Sodré) en AFML

La idea es que después de  Cais do Sodré en São Paulo, sigan otros barrios de la capital portuguesa, una vez que los propios ciudadanos se hayan apropiado de la filosofía del proyecto y sean ellos quienes reaccionen ante la visión de las calles vacías y de los barrios sin vida. El desafío consiste, además, en lograr establecer unas fórmulas que permitan crear un listado de actividades que mantengan el dinamismo de los locales, de manera que siempre estén activos y participen en la economía local del barrio, cicatrizando la ruptura que hay de ausencia de presencia ciudadana en las calles –tratándose de un barrio del centro urbano- entre la mañana, la tarde y la noche.

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Cais do Sodré (1950). Foto: Eduardo Portugal (Jardim Roque Gameiro) en AFML

Las autoras del proyecto, sin olvidar el factor comercial que toda intervención urbana promueve, recuerdan las oportunidades de negocio que se pueden aprovechar. Además ven fundamental que la población se involucre y que las autoridades locales participen con los habitantes de los barrios y con todos aquellos que sientan la inquietud de verlo evolucionar frente a la involución que ahora se percibe.

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Vendedoras de pescado en la ribera del puerto en Lisboa (Cais do Sodré, 1909)

Referencias.-

A reabilitação dos bairros de Lisboa vai descer à terra (Hugo Torres, Publico, 08/06/2013)
VIDEO : Marta Pavão, arquitecta (Publico, 2013)
Dos discotecas de Cais do sodré clausuradas por riesgo de derrumbe (en Blog: Diario de Margarida Gaetano, 27/01/2011)

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Barrio Municipal de Viseu (Foto: Bandia Rivero, 2012)

En la ciudad de Viseu, situada en la Beira Alta,  en la parte central del norte de Portugal, se encuentra un pequeño barrio conocido como el barrio municipal o barrio da cadeia, por haber estado la cárcel cerca. Es una colonia de casitas bajas que fue construida en la época salazarisa del Estado Novo, cuando la poblacion campesina depauperada y hambrienta acudía a las ciudades para buscar mejores condiciones de vida. La escasez de vivienda obligó al Estado portugués a planificar la construcción de polígonos o barridas de casas baratas o sociales para acoger a los continuos contingentes de inmigración y así eliminar los núcleos de infravivienda que se levantaban espontáneamente en la ciudad.

Este barrio social de Viseu se construyó en 1948. Se planificó como un conjunto de 104 casas terreras adosadas, con plantas de dimensiones diversas y un pequeño jardín en la parte delantera y patio trasero. La tipología arquitectónica, de reminiscencias regionalistas, recogía la esencia de la vivienda rural de las Beiras portuguesas, destacando por su sobriedad y por su aspecto rural. Con el tiempo muchas de las vivienda perdieron su lustre por la falta de mantenimiento y algunas quedaron vacías, al fallecer de los inquilinos y no volverse a alquilar.

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Barrio Municipal o “bairro da cadeia”, construido en 1948.

Desde hace más de veinte años que que circulaba por el barrio la intención de la Câmara Municipal (Ayuntamiento) -propietaria del barrio- de demoler las casas. La certeza llegó en 2000 cuando la Câmara  anunció formalmente su proyecto de demoler el barrio para construir cuatro edificios de realojo de tres o cuatro alturas, dedicando el resto del terreno para la  promoción privada. Su decisión se argumentó aduciendo la falta de fondos municipales para acometer las mejoras necesarias y las rehabilitaciones obligadas que garantizasen el buen estado de los edificios.

Asociaciones en defensa del Barrio Municipal

Como consecuencia de este anuncio, en 2001 se constituyó la Associação de Moradores do Bairro Municipal (Asociación de Habitantes del Barrio Municipal) con el objetivo de aunar esfuerzos para impedir la desaparición del barrio, argumentando su valor histórico, cultural y social para la ciudad de Viseu y defendiendo su rehabilitación. El Bairro da Cadeia constituye un ejemplo singular de las construcciones del Estado Novo portugués cuyo derribo acabaría con parte de la memoria histórica de la ciudad.

En la actualidad la mayor actividad la desarrolla el  Movimento pelo Bairro Municipal de Viseu (Movimiento por el Barrio Municipal de Viseu), que hace hincapié en este aspecto de la memoria afectiva de la ciudad que  condiciona a “partes de vida de las personas y de la ciudad que esas personas habitan y que debían de ser consideradas parte inalienables del propio patrimonio construido y humano de la ciudad”.

O Bairro

Bairro da Cadeia, un ejemplo singular de las construcciones del Estado Novo portugués cuyo derribo acabaría con parte de la memoria histórica de la ciudad.

Es incomprensible -dicen desde el Movimientoque se proceda a la demolición de una parte del tejido histórico de la ciudad, uno de los raros testimonios dignos de ese nombre del siglo XX, interesante incluso en su concepto de concebir la intervención estatal en las formas de habitar de las clases sociales más humildes, que vistos desde la perpectiva de la democracia nunca deberían considerarse negativas a tal punto de intentar borrar la historia por negar el pasado“.

Desde el Movimiento por el Barrio Municipal de Viseu, tal como expresan en su manifiesto expuesto ante la Câmara Municipal  afirman no entender que se promueva el desarraigo de los habitantes del barrio obligándolos a “reintegrarse” en apartamentos de realojo nuevos, que se sumarán a los numerosos ya existentes -que no encuentran comprador- y a los que se construirán según el proyecto municipal, los cuales nada aportan a la vida urbana de Viseu y sí a la descaracterización de la ciudad.

La ejecución del  Proyecto

El Ayuntamiento, como medidas de presión para acelerar el desalojo de las viviendas, se ha servido del acoso y hostigamiento continuados. Como práctica repetida, todas las viviendas vacías han visto cómo les era retirada la techumbre para así acelerar su deterioro y dar aspecto de ruina al barrio, condicionando a los vecinos a aceptar los realojos como un mal menor. Ya en 1989, el propio Ayuntamiento decidió establecer una escombrera en el barrio, que acabó creando una montaña de desperdicios, dando una sensación alarmante de degradación.
Durante sus 65 años de vida las viviendas del Barrio Municipal, a pesar de ser el Ayuntamiento su titular, apenas han recibido algún tipo de aportación pública para su conservación, lo cual explica el mal estado que presentan algunas viviendas. Con la excepción de la substitución en la década de los 80 de los forjados, muy deteriorados, de algunas casas.

Bairro M. Viseu-A.J.

Como práctica repetida, todas las viviendas vacías han visto cómo les era retirada la techumbre para así acelerar su deterioro y dar aspecto de ruina al barrio, condicionando a los vecinos a aceptar los realojos como un mal menor. (Foto: A. J., 2012)

Según el técnico de Patrimonio de IGESPAR  David Ferreira, en un informe que fue entregado a la Câmara Municipal de Viseu (Ayuntamiento) por la ahora ex-Asociación de Vecinos del Barrio Municipal (Associação de Moradores do Bairro Municipal), “se trata de un crimen contra el patrimonio arquitectónico al destruir un barrio que constituye un conjunto ejemplar de un modelo urbanístico que hizo escuela, que moldeó el paisaje urbano portugués y que resulta imprescindible para la comprensión de una época y de una sociedad, toda vez que se trata de una tipología de barrio social que no abunda en la región“.

Video: “O Bairro” (parte 1ª) , de Raquel Castro.

Curiósamente, en la actuación del Câmara Municipal de Viseu (Ayuntamiento de Viseu) se contempla la conservación de once viviendas para “perpetuar la memoria del barrio”, reconociendo así su valor arquitectónico y social, aunque sin aceptar que la desaparición del resto del conjunto borra por completo el testimonio, sepultando el espiritu del lugar.
Para substituir el barrio, se van a levantar cuatro edificios con un total de 56 apartamentos. De momento ya se han demolido diez casas y en 2012 se inició la construcción de uno de los edificios de pisos.

Video: “O Bairro” (parte 2ª) , de Raquel Castro.

La demolición del barrio, afirma el diputado del Bloque de Izquierda de Viseu  Carlos Vieira e Castro, es un crimen social que pretende destruir cerca de cien viviendas sociales para construir 56, en un periodo negro en la vida de Portugal debido a la crisis internacional, en el que la solicitud de viviendas sociales a los Ayuntamientos se ha duplicado en los últimos años. El resto del terreno se dejará en manos de la especulación privada.
Según palabras del presidente de la Câmara Municipal (alcalde) Fernando de Carvalho Ruas :”No podemos permitirnos el lujo de tener en el centro de la ciudad un barrio de casitas bajas para medeia docena de personas que ocupan una zona noble” (…) “No podemos permitir que una de las mejores zonas de Viseu esté ocupada por estas casitas sociales solo porque hay unas personas que literalmente no se quieren mudar a un piso”. Sus palabras lo dicen todo.

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Barrio Municipal o “bairro da cadeia”, construido en 1948.
(Foto: A. J., 2012)

 

Para el diputado Carlos Vieira , en oposición  al aprobado plan del Ayuntamiento, este debería privilegiar la rehabilitación frente a las nuevas construcciones, ahorrando así en recursos, en un país en el que la industria de la construcción solo dedica un 5% a la rehabilitación, frente al 33% de la media europea. La rehabilitación supondría salvaguardar el conjunto arquitectónico, dignificando las viviendas y manteniendo su uso  social, con la actualización de los alquileres, estudiando los casos, en especial el de la población de edad avanzada, más sensible a los vaivenes económicos.

Aunque algunos vecinos aceptan el realojo a un apartamento como un mal menor, mejorando en calidad de vida en relación a las casas que el Ayuntamiento  dejó deteriorar, hay otros que no están dispuestos a abandonar -a cambio de una supuesta mayor calidad de vida- las casas en las que viven desde hace décadas, con jardín, patio trasero, con arbolado en las aceras en donde pasear o donde sentarse a hablar con los vecinos, en un espacio de sociabilidad y relación comunitaria, dificilmente posible en los bloque de pisos. Lamentablemente, la suerte está echada.

Video: Fragmentos de vidas , de Inês Silva

Referencias.-

Moradores e associação tentam travar demolição em curso de bairro de Viseu (Publico, 24/06/2013)

Bairro Municipal de Viseu: a demolição de um património arquitectónico e social
Carlos Vieira e Castro
Jornal Via Rapida (Novembro 13, 2012)

Solidariedade Papel das Autarquias no Apoio às Famílias
Municipio de Viseu

Fragmentos de vidas
Inês Silva  (Video You Tube)

O Bairro
Raquel Castro (Video You Tube)

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Detalle del tríptico editado para la Exposición en Madrid. Esta Exposición itinerante conmemora los 200 años de intervenciones en la Ría de Aveiro (Portugal), desde 1808 hasta la actualidad. En Madrid, la muestra se ofrece del 4 de Marzo al 12 de Abril de 2009.

La Barra y los Puertos de Aveiro, 1808-1932

Archivo de la Administración del Puerto de Aveiro

La Barra y los Puertos de Aveiro, 1808-1932” pretende ser una breve muestra del amplio universo documental existente en el Archivo de la Administración del Puerto de Aveiro, en el marco de las conmemoraciones del 200 Aniversario de la apertura de la Barra de Aveiro. Gracias a los trabajos de identificación, descripción y estudio desarrollados en los últimos años en torno a todo este material, ha sido posible seleccionar un conjunto de medio centenar de piezas entre docuentos manuscritos y obras impresas, mapas y planos, fotografías y objetos museísticos, con la idea de facilitar su conocimiento por el gran público. La variedad del material busca, en primer lugar, dar testimonio de la riqueza del archivo, y en segundo lugar, dar a conocer las diferentes facetas de la institución a la que pertenecen, ya que la lectura histórica y geográfica del tema se hizo a partir de este único núcleo y sin el uso de otras fuentes, en las que se encuentra dispersa la memoria de Aveiro.

libro_smallLibro de  registro de entrada de embarcaciones en la Ría de Aveiro en el periodo 1854-55.

Los términos cronológicos, imprescindibles frente al cúmulo documental, se han definido a partir del momento en que fue abierta la Barra de Aveiro, en 1808, y el decisivo inicio de la creación del gran puerto marítimo de Aveiro, ligado al establecimiento de la Junta Autónoma de la Ría y Barra de Aveiro (JARBA), en 1921-1923. No obstante, en la exposición existen documentos anteriores y posteriores, para la necesaria contextualización, y también con la idea de ilustrar el papel de conservador de la memoria de la región que el Archivo ha venido desarrollando desde su fundación, en relación directa con los grandes proyectos de ingeniería desarrollados, y con los trabajos técnicos complementarios. Por este motivo, la exposición se estructura en cuatro temas y espacios en los que se explica la planificación de la construcción del Puerto de Aveiro, en su contexto fluvial-marítimo, en la primera mitad del siglo XX:   I. La Ría en su conjunto;  II. El problema de la Barra;  III. La navegabilidad de la Ría;  IV. Y el histórico complejo de las salinas.

Para cada espacio se recogen y organizan de manera cronológica diferentes testimonios de las distintas intervenciones llevadas a cabo en la Ría de Aveiro por la institución, cuya denominación varió a lo largo de su existencia, si bien siempre bajo la jurisdicción del poder central y en un permanente diálogo con las administraciones locales y regionales.

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Memoria de Proyecto de mejora del Puerto y Barra de la Ría de Aveiro, documento de la Junta Autónoma de la Ría y Barra de Aveiro, años 30.

proyecto-mejora-barra_planta_smallPlanta de Proyecto de mejora del Puerto y Barra de la Ría de Aveiro, años 30.

I. La Ría de Aveiro

ria-de-aveiroLa Barra y la Ría de Aveiro han de ser entendidos dentro del contexto geográfico de la Ría, que abarca la foz del río Vouga y de otros varios cursos fluviales, los canales por donde circulan crecidas y mareas, las islas y las salinas, así como los diversos núcleos de población, las redes viarias y ferroviaria complementarias de la fluvial y marítima, la agricultura, la industria, el comercio y los servicios de todo el territorio dependiente de la ciudad de Aveiro y de su área de influencia. El conocimiento detallado de ese espacio, teniendo como objetivo su reorganización y mejora, fue siempre la preocupación de los equipos de ingenieros y técnicos que trabajaron en Aveiro. El Puerto, visto por “los de fuera”, en particular por el poder central, fue siempre un puerto marítimo; pero “los de dentro” conocen bien su importancia como puerto fluvial, que en la realidad se reparte en decenas de embarcaderos que, en el interior de la Ría, se corresponden con los puntos en los que termina la navegación interior, donde las personas y las mercancías cambian de medio de transporte para continuar el viaje, poniendo en contacto dos mundos: el litoral y el interior.

ria-_aerea_1930_smallRía de Aveiro, desde el aire en una toma de 1930.

II. La Barra de Aveiro

aveiro-barraLa semejanza en la mayoría de las desembocaduras de los ríos portugueses al mar, también la del río Vouga, a través de la Ría de Aveiro, no ha sido ni fácil ni apacible. Lo morfología geológica de la zona, la evolución climática, el régimen del Vouga, la configuración del litoral, la actuación de las corrientes y las mareas sobre la costa, la acción humana sobre los ecosistemas, son algunas de las razones que explican la existencia de una barra poco fija, con canales de navegación muy variables en longitud y profundidad, pudiendo quedar incluso inutilizable, como ocurrió en los primeros años del Ochocientos. La apertura, fijación y control permanente de la Barra de Aveiro ha procupado de manera especial a la Ingeniería portuguesa, hidraúlica y civil, pero también a políticos, legisladores y economistas. Los aspectos geográficos de la evolución histórica de la Barra de Aveiro han sido cuidadosamente registrados, analizados y conservados para, aprendiendo del pasado, obtener conclusiones que ayuden a panificar y prever  el futuro.

barra_1930Barra de Aveiro en los años 30.

III. La navegabilidad de la Ría de Aveiro

La unión del mar y de la barra con la ciudad de Aveiro se realiza por los esteros y los canales. La propia estructura urbana crece condicionada por los muelles y por los embarcaderos. Los planos y proyectos, en croquis o borradores, en copias o en versiones definitivas del “Esteiro dos Mercantéis”, o de los “Canais de Espinheiro”, “Central da Cidade” o “Silveiro”, recuerdan rutas fluviales más antiguas y tradicionales o más recientes y artificiales, fruto de notables obras de ingeniería. La memoria de los procesos y de cada una de las tareas se conserva a través de los documentos escritos o de los mapas, pero también por medio de los instrumentos científicos o técnicos y más adelante con las imágenes aportadas por la fotografía en blanco y negro. Entre el final de la Primera República y la instauración del Estado Nuevo, los años de 1920-1930,  resultan decisivos para la construcción del gran Puerto de Aveiro. Las imágenes de los trabajos de construcción de las infraestructuras, las publicaciones, entre memorias, monografías y discursos propagandísticos en torno a la empresa, prueban el empeño de los poderes, en distintas medidas, puesto en la realización de la obra.

barcos-ria_1930Barcos en la Ría durante trabajos de mejora de infraestructuras en las primeras décadas del siglo XX.

obras-puerto-smallTrabajadores durante obras de mejora del Puerto de Aveiro. Años 30.

IV. Las salinas de la Ría de Aveiro

salinas-aveiroJunto con las salinas de los estuarios del Tajo y del Sado y las de la foz del Guadiana, las salinas de la Ría de Aveiro constituyeron una de las principales fuentes de riqueza del estado portugués a lo largo de dos siglos. Entre 1800 y las primeras décadas del siglo XX, las salinas, sus propietarios y la sal producida, detentaron un importante papel en la economía de la ciudad y de la región. Siendo las salinas notables obras de ingeniería popular tradicional, su relación con la Ingeniería institucional no siempre fue muy tranquila. Al ser muy dependientes de los ecosistemas existentes y de su evolución natural, las obras de limpieza de los fondos, extracción de residuos y rectificación de canales, producían efectos nefastos en la manutención de las salinas y en su productividad, circunstancia que generaba documentos acerca del problema. El establecimiento y control de un catastro de las salinas como propiedad rústica, es uno de los  documentos cartográficos más estimados.

salinas-aveiro_1930_smallBarcos “moliceiros” en las salinas de la Ría de Aveiro, en foto de los años 30.

sextante

Sextante original utilizado en las obras del Puerto de Aveiro.

teodolito1Teodolito original utilizado en la construcción del Puerto de Aveiro.

Notas.-
Barra: “Banco o bajo de arena que se forma a la entrada de algunas rías, en la embocadura de algunos ríos y en la estrechura de ciertos mares o lagos, y que hace peligrosa su navegación.
Estero
: “Terreno bajo pantanoso, intransitable, que suele llenarse de agua por la lluvia o por la filtración de un río o laguna cercana, y que abunda en plantas acuáticas.”

Foto salinas: Tomeq (2008), Flickr.

Foto Barra: Reciprocum (2007), Flickr.

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Hace algunos días, pilotando mi nave a través de los procelosos mares de internet, avisté, como si de un islote de insólita presencia se tratase, un Blog hermoso, lleno de hermosas imágenes antiguas. Me quedé con una curiosa crónica de 1930 firmada por Novais Teixeira aparecida en la publicación Ilustração , “la revista portuguesa de mayor tirada y difusión”, según se anunciaba en la portada.

La crónica de la que hablo se centra en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1930, celebrada en Madrid, en el Palacio de Cristal de El Retiro, y en ella el crítico se explaya en apreciacones y juicios acerca del certamen y de paso hace un recorrido por lo que él considera las aportaciones más relevantes. El texto me parece interesante por cuanto se trata de una publicación portuguesa que trata de una manera muy cercana un acontecimiento español. Por otro lado, muestra un elenco de artistas españoles del momento en pleno proceso de producción. El lenguaje utilizado por el crítico posee la retórica propia de los textos del género y se recrea en la admonición de los métodos y del proceder del “stablishment” académico de los miembros del jurado a los que rechaza como tales.

La colección de la que proceden estas páginas de la revista Ilustração está siendo recogida por Mariana en su blog Ilustração Portuguesa cuyo contenido es simplemente una maravilla. Ignoro el tiempo que dedicará Mariana a escanear tanta revista antigua y tan copiosas ilustraciones, pero sólo la enormidad del resultado y la bondad del gesto de rescatar tanta vida pasada haciéndola presente, creo que son escusa más que válida para realizar el esfuerzo.

Agradezco a Mariana por haberme dejado tomar prestado parte de su trabajo para alimentar el mío.

Lo que sigue a continuación es el texto íntegro de la crónica de la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid del año 1930. Los textos originales se pueden leer directamente de las páginas que ilustran el texto.

“A semejanza de años anteriores, en este año de gracia de 1930, de relativa gracia para los destinos españoles, la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid no correspondió, en la visión de su conjunto, al exponente que España acusa después de hecho el cómputo de sus realizaciones plásticas. El termómetro, lejos de marcar la temperatura del ambiente, daría al espectador desprevenido una idea inexacta, por desvirtuada, de la actual realidad artística del país que se presenta con los bríos de los mejores tiempos.
Se diría un parlamento anodino donde faltase, por la irregularidad del censo, la representación de los mejores organismos nacionales y del cual se desinteresase la atención colectiva, dejándolo entregado a sus propios destinos.

La organización de estos certámenes de primavera les imprime un carácter otoñal y lúgubre, que se acentúa mucho más en las exposiciones nacionales españolas con su ritmo de caer las hojas sobre el desolado Palacio de Cristal que contrasta con la estridente exuberancia de los famosos jardines de El Retiro. Las normas oficiales, siempre obsoletas en relación a la generación artística que pasa, y que traen siempre implícitamente, por la naturaleza evolutiva del propio arte, unas normas que ya no son normas para la rutina imperante, que es la que regula y decreta, y ahuyenta al mismo tiempo la presencia de los verdaderos artistas.
A estas exposiciones hechas más para lisonjear la retina vacía de los turistas de tópicos que para satisfacer el deseo ávido de los buscadores de emoción, les falta aquella asimetría armónica y paradójicamente disciplinada –personalidades que se afirman unas e inconfundibles, en el ansia de un sueño común- que arroja relámpagos de improviso a las imaginaciones más robustas y satura de sensaciones inéditas los más claros entendimientos.

Arte conservadora podríamos llamar a eso que busca refugio en estos certámenes estériles, hallando así, de modo figurado, una designación formada por dos términos antagónicos, irreconciliables, por tanto. Pero, a penas de modo figurado, porque ni el Arte, que permanece actual al paso del tiempo -sentido de eternidad- puede ser conservadora, ni siquiera el conservadurismo admite en sí la fuerza terminativa y revolucionaria que torna viva la vida, fecunda la belleza, vigoroso el espíritu. Es por esto que el Arte existe siempre al margen de estos certámenes.

Ocurre en el Arte como en los pueblos… Pasa la caravana sobre los campos de cereales floridos, patas marciales que aplastan el fruto divino y no se escucha ni un grito de indignación… ¡Ni siquiera un quejido de dolor! ¿Quiere esto decir que los pueblos no existen? No. Los pueblos existen, pero existen al margen de estas caravanas.
¿Quién forma los jurados de las exposiciones Nacionales de Bella Artes? En general son los mismos de siempre. Es un galardón que se conquista por vía de la antigüedad sin gloria y de la córnea persistencia. Algo así como un premio a la decrepitud y a la obstinación. Como determinante ineludible, estas dos condiciones obligatorias: la respetabilidad de los años y la caducidad de las facultades artísticas. Jactos de juventud espiritual, que nada tiene que ver con la juventud de los años, y no está demás insistir en este punto, son manchas rebeldes que dejan el cuadro a perder.

Ha de ser todo, pequeño, mezquino, bien arreglado, todo en su lugar, sin un detalle de más ni de menos. Y cuando sopla un vendaval de talento que amenaza el viejo orden de cosas, álzanse al dios Apolo los brazos airados para que nos libre de las malas tentaciones. ¡Lucifer en figura de Dionisio! ¡Os conjuro! ¡Hay que mantener el orden ante todo y por encima de todo! Aunque el arte desfallezca de hambre… ¡Decididamente, estos jurados de las exposiciones Nacionales tienen alma de policía! De ahí un criterio de restricciones de orden criminal, un arremeter de ojo severo e iracundo frente a la gracia espontánea, el impulso de la sensibilidad libre, el salto heroico que lanza cuerpo y alma hacia los pies de Dios…”

“Esto da como resultado que las recompensas se concedan, no en función del valor intrínseco de la obra presentada, sino en razón directa de los centros oficiales a los que el pobre artista acudió y donde se malograron todas sus virtudes congénitas, si es que algún día las tuvo. Obras concedidas con personalidad propia son abortadas en su germen de forma despiadada. Personalidad –la del maestro, la de los compendios, la del modelo. Sólo ésta venga para la ambicionada recompensa.
Así, las medallas constituyen una promoción ascendente que se mide según las medallas ya poseidas por el candidato. Y quien no consiga entrar en la selección es inútil que alegue servicios del más alto mérito.
Incapacitado el jurado para aquilatar por cuanto a valores artísticos se trate, rígese éste siempre por las normas tradicionales, que apenas reconocen valores de orden cronológico, yendo consecuentemente a recaer la medalla, por vía de la norma, en cierto caballero que tiene con el arte esta relación tan simple: haber intentado entenderlo e interpretarlo a lo largo de años y años de infructíferas tentativas. De donde se concluye que el apetecido galardón lleva consigo el reconocimiento de la impotencia artística del concursante, sorprendida en flagrante reincidencia, lo que significa, como mínimo, una inmoralidad sin calificativo”.

“Estas han sido las características dominantes de la Exposición Nacional de Bellas Artes, desarrollada en Madrid en este año de gracia de 1930.
Pero a pesar de todo, algunos nombres se salvan de este lodazal estético, libres de mácula, y hasta con honra y gloria.
Citaremos, entre ellos y en primer lugar porque así le corresponde en valía, el nombre de José Gutiérrez Solana que es, sin duda alguna, la afirmación más vigorosa dentro de la pintura española de nuestros días. Pintor de la mejor estirpe hispánica, en una modalidad que encuentra raíces en remotos ejemplos de la sensibilidad de la raza que, junto con Zuloaga, representa toda la tradición de la pintura española. Sin embargo, si con el pintor vasco aparece la influencia de un ambiente local ya reflejado en las grandes creaciones literarias de su País, dándole por vez primera una noble interpretación plástica, en Gutiérrez Solana alcanza, por vía de su temperamento extraño, las primeras manifestaciones estéticas del pueblo español. Hay en su obra sedimentos de todas los materiales que el alma de este pueblo fue depositando a lo largo de su tradición. Mas, de las más primitivas, de las más espontáneas, de las menos sacudidas por los vientos de otras culturas. La comprensión de la obra de Solana es, sin duda alguna, uno de los caminos a seguir para poder llegar al subconsciente de la raza ibérica. En un próximo número de la “Ilustración Portuguesa” dedicaremos a esta gran figura de la pintura española la atención que se merece.”

José Gutiérrez Solana, “Recogiendo a los muertos”, 1937

“La gran revelación de la Exposición de este año fue el pintor Joaquín Valverde. Habiendo asistido a todas las escuelas profesionales y trillando siempre el mal camino hasta llegar a Roma, donde estuvo pensionado, como los peores pintores de todos los paises -las excepciones son tan pocas que no desmienten la norma-, pudo llegar por fin a puerto de salvación con el alma virgen después de tantos peligros que la amenazaran. Los Lagares es una obra de alto valor artístico que anuncia a España la gloria de un gran pintor. Así lo reconoció Juan de la Encina con su voz autorizada y lo reconoció también pintor tan ilustre y de tan vastos conocimientos de técnica pictórica como Juan de Echevarria, en un bello artículo crítico donde las cualidades artísticas del joven pintor fueron estudiadas con profundo conocimiento de causa.
Hay en la composición de esta tela cierta majestuosidad velazqueña, conciliándose, en todos sus detalles, la fuerza tradicional de una gran escuela de pintura con una visión perfectamente moderna.
Timoteo Pérez Rubio cometió, a nuestro entender, un pecado de lesa-lealtad, cediendo a transigencias que no pueden merecer su propia aprobación. Siendo uno de los pintores que hoy camina en la avanzadilla del arte de su País, donde conquistó un puesto destacado, se presentó en esta Exposición de Madrid con un propósito deliberado: someterse a la vulgaridad del ambiente. Felizmente para él, no lo consiguió. Su “Paisaje con animales” de bello sentido decorativo y que forma parte de una fase ya pasada en la vida artística de su autor, fue, a pesar de todo, un grito de buen gusto en medio de toda la mediocridad del certamen.
Más leal fue consigo mismo y con nosotros el elegante pintor valenciano Enrique Climent, que se mostró tal cual es, orgulloso de su independencia, sin preocuparse por aparecer tal cual como fue…
El retrato del “Dr. Blanco Soler” primorosamente dibujado y de sutilísimas gamas en su cromática transparencia, es, por decirlo así, el trasunto de nuestros días, con expresión actual, de la preocupación temática de los pintores primitivos. Del mismo modo, en el estudio de la perspectiva, hay una cierta ingenuidad de pintura antigua que da al cuadro un todo de grata armonía y que responde al propósito consciente del autor. Los planos se desdoblan como en los primitivos, como en los primitivos religiosos especialmente, yéndose a encontrar al fondo la representación dogmática de un escena real. O mejor, la explicación del dogma. Éste es, en efecto, el sentido del cuadro. Al fondo, en segundo plano, en un trazo de admirable pintura, la presencia de la Naturaleza. En el plano siguiente, un enfermo sobre una cama de operaciones. Esto es, la lucha entre la vida y la muerte. Aquí, con la ayuda de la fe, representada por una Hermana de la Caridad. Poner la vida en el camino de la Naturaleza, ¿No será esa la misión del médico?”

Retrato de Rosa Chacel de Timoteo Pérez Rubio

“Merece también nuestra atención el pintor Cristóbal Ruiz, lírico, por excelencia, entre los nuevos pintores de España. Hay en sus paisajes aquel sentimiento elegiaco de los líricos del Quinientos. Sus tintas se extienden en delicados matices hasta un horizonte lejano que la vista mal alcanza, con una espontaneidad emotiva, que es una de las mayores virtudes de su personalidad como pintor. Cristóbal Ruiz es esencialmente un pintor de paisajes. Como retratista no deja de ser un pintor de gamas dulces, y sus retratos son casi siempre un motivo episódico dentro de un paisaje que todavía está por hacer. En la escultura, fue Pérez Comendador, con su “Busto de Mujer”, que aquí se publica, quien más llamó la atención de la crítica inteligente.
Quintín de Torre, el conocido escultor vasco, confirmó, con su “Farsa”, las sólidas condiciones artísticas que ya venía demostrando a través de su obra.
José Planes, el escultor murciano, a quien ya nos referimos en las páginas de esta revista, presentó “Una danzarina Moderna”, magnífica de dinamismo y de visión actual, donde se sintetiza, en líneas finísimas, todos sus profundos conocimientos técnicos.
No debemos olvidar el nombre de Pérez Mateo, que será un gran escultor cuando desprecie ciertas preocupaciones germánicas, para las cuales no le predispuso Dios. Tampoco al escultor chileno Lorenzo Domínguez, autor de una deliciosa cabeza de mujer, que fue el mejor retrato de esta exposición.
La Medalla de Honor se le concedió, por votación entre los artistas españoles, a Joaquín Ruiz, el admirable maestro catalán, cuya obra contribuyó de manera decisiva a la visión de un nuevo paisaje que marcó época en tiempos todavía recientes”.
Novais Teixeira, Lisboa 1930

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En la niebla leve de la mañana de media-primavera, la Baixa despierta entorpecida y el sol nace como con lentitud. Hay una alegría sosegada en el aire medio frío, y la vida, al soplo de la brisa que no hay, tirita vagamente por el frío que ya ha pasado, por el recuerdo del frío más que por el frío, por la comparación con el verano próximo, más que por el tiempo que está haciendo. No han abierto todavía las tiendas, salvo las lecherías y los cafés, pero el reposo no es de torpor, como el del domingo; es tan sólo de reposo. Un rastro rubio se antecede en el aire que se revela, y el azul se colorea pálidamente a través de la bruma que se extingue. El movimiento comienza poco a poco por las calles, destaca la separación de los peatones, y en las pocas ventanas abiertas, madrugan también apariciones. Los tranvías trazan a medio-aire su surco móvil amarillo y numerado. Y, de minuto en minuto, lentamente, las calles se van llenando […]” (Bernardo Soares, O Livro do Dessasossego).

A diario Fernando Pessoa se dirigía a la Baixa para ir a trabajar a alguna de las oficinas en las que se ocupó a lo largo de su vida. En las fotos Pessoa en 1928 por la Rua Garrett, y la misma calle en foto de 1915.

Todos los días, al inicio de la tarde Fernando Pessoa se dirigía a la Baixa para ocupar unas cuantas horas en la actividad que le daba de comer, que no era otra cosa que elaborar y traducir correspondencia comercial para algunas firmas a las que prestaba sus servicios. El itinerario pessoaniano por las calles de la Baixa pombalina lisboeta se convierte en un universo en el Libro del Desasosiego, que refiere cada calle como la imagen literaria personal de la ciudad. A partir de los textos del autor es posible elaborar una geografía urbana de Lisboa, de la Lisboa más cercana a Pessoa. Escenarios cotidianos que formaron parte de la rutina diaria, las oficinas en las que trabajó, las numerosas casas en las que vivió, los cafés, los restaurantes.

Plaza da Figueira, en 1925. Situado en la Baixa, estaba ocupado por el Hospital Real de Todos los Santos, construido entre 1492 y 1504, el principal hospital de Lisboa. El terremoto de 1755 dañó el edificio y nunca fue reconstruido, demoliéndose en 1775. En el solar vacío había mercado a cielo abierto y el lugar fue denominado Horta do Hospital, Praça das Ervas, Praça Nova y, finalmente, Praça da Figueira. En 1882 se construyó un mercado metálico rectangular, provisto de cuatro torres laterales, que cubriría los 8000 metros cuadrados de la plaza. Con el tiempo el mercado se convirtió en un verdadero emblema de Lisboa, sin embargo, en 1947 se decretó la demolición con vistas a liberar el espacio para otros usos más acordes con los nuevos tiempos que corrían, ejecutándose la orden en 1949.

La Plaza da Figueira en la actualidad (Foto cortesía de Sergutel)

Pessoa bajando por el Chiado, delante de la librería Bertrand, en 1928.

“Amo estas plazuelas solitarias, intercaladas entre calles de poco tránsito, y sin más tránsito, ellas mismas, que las calles. Son claros inútiles, cosas que esperan, entre tumultos distantes. Son de aldea en la ciudad. Paso por ellas, subo a cualquiera de las calles que confluyen en ellas, después bajo de nuevo esa calle, para regresar a ellas. Vista desde el otro lado es diferente, pero la misma paz deja dorarse de añoranza súbita -sol en el ocaso- el lado que no había visto a la ida […]” (Bernardo Soares, O Livro do Dessasossego)

El itinerario Pessoaniano se elabora desde sus primeras casas de infancia, empezando en el Largo de San Carlos nº 4 donde nació, la Rua de São Marçal nº 104, primera mudanza trás morir sus padre, después la Avenida de Don Carlos nº 109, donde nace su hermano João Maria antes de regresar para Sudáfrica; sus posteriores moradas, primero en 1905 con sus tías en la Rua de São Bento nº 19, posteriormente en el Largo do Carmo, frente al convento en ruinas por el famoso terremoto de 1755, en la Rua Antero de Quental, donde vivió en 1916; continúase así con las otras muchas que tuvo a lo largo de su vida, más de veinte moradas diferentes, en las que probaba las diferentes sensaciones de mudar de barrio, donde el paisaje al asomarse a la ventana de su habitación era distinto, donde los sonidos, los olores y la luz eran otros.

El Rossio, cuyo nombre oficial es Plaza de Don Pedro IV, ha sido desde tiempos medievales el centro neurálgico de la Baixa, la parte baja hacia donde se extendía la ciudad que naciera en la Alfama, en la ladera de la colina, junto al castillo defensivo de San Jorge. La foto primera , cortesía de E. Moitas, debe de ser de los años 40 o 50 y la segunda, cortesía de Miguel Valle, pertenece ya al siglo XXI. Como se puede observar, poco ha cambiado de una imagen a la otra.

“Me asomo, desde una de las ventanas de la oficina abandonada a mediodía, a la calle en la que mi distracción siente movimientos de gente en los ojos, y no los ve, desde la distancia de mi meditación. Me duermo sobre los codos, donde me duele la barandilla, y sé de nada con una gran promesa. Los pormenores de la calle sin animación por la que muchos andan se me destacan en un alejamiento mental: los cajones apiñados en el carro, los sacos a la puerta del almacén del otro y, en el escaparate distante de la tienda de ultramarinos de la esquina, el vislumbre de las botellas de ese vino de Oporto que sueño que nadie puede comprar. Se me aísla el espíritu de la mitad de la materia. Investigo con la imaginación. La gente que pasa por la calle es siempre la misma que ha pasado hace poco, es siempre el aspecto fluctuante de alguien, manchas sin movimiento, voces de incertidumbre, cosas que pasan y no llegan a suceder […]” (Bernardo Soares, O Livro do Dessasossego).

Terreiro do Paço, o Plaza del Comercio en 1908, cuando Pessoa contaba con 20 años, cuyo origen data de comienzos del siglo XVI, cuando el rey Manuel I decidió construir un nuevo palacio real, junto al río y fuera de las murallas de la ciudad, conocido como Paço da Ribeira (palacio de la ribera), con la idea de abandonar definitivamente el Castillo de San Jorge. Sin embargo, el famoso, por repetidamente citado, terremoto de 1755 destruyó el palacio y buena parte de su contenido. El actual diseño de la Plaza se debe a la reforma del marqués de Pombal, que se ejecutó a lo largo del siglo XVIII.

Finalmente, en 1920 Pessoa se trasladaría a la que sería ya su casa definitiva, donde vivió hasta su muerte en 1935. Fue en la Rua Coelho da Rocha nº 16, en Campo de Ourique.
Los ratos muertos los pasaba en metafísicas inútiles y en filosofías solitarias en una esquina de un café, en la Brasileira de Rossio o en la del Chiado, o en el Café Aurea Peninsular en la Rua do Arco do Bandeira, o en el Café Restaurant Montanha en la esquina de la Rua da Assunção con Santa Justa, donde Fernando Pessoa y Mario de Sá- Carneiro sentados a la mesa, corregían pruebas tipográficas en los tiempos de Orpheu.

Cuadro de Fernando Pessoa realizado por Almada Negreiros.

También forma parte de la ruta el lugar donde estuvo el Restaurante Irmãos Unidos –cerrado en 1970-, en la plaza de Rossio, donde se reunían habitualmente Pessoa y algunos poetas y pintores, entre ellos Sá-Carneiro, Alfredo Pedro Guisado, Armando Côrtes-Rodrigues, Antonio Ferro y el pintor Almada Negreiros, cuyo cuadro de Pessoa sentado a la mesa de un café leyendo la revista Orpheu estuvo expuesto en el local desde 1956 hasta su cierre. Otros cafés que frecuentó el poeta fueron el Royal, el Gibraltar, en Cais do Sodré; el Martinho de Rossio, el café Martinho da Arcada, el café Leão, en la Rua Primeiro de Dezembro; y así, podría decirse, casi todos los cafés de Lisboa fueron escala en los paseos del escritor.
Se puede finalizar aquí el recorrido por la Lisboa de Fernando Pessoa, sin embargo, todavía queda un último lugar, el postrero cuarto del Hospital de S. Luiz dos Franceses en la Rua Luz Soriano, 182, donde llegó de urgencias y donde murió también con urgencia dos días después, el 28 de noviembre de 1935. Ahora sí acaba el itinerario breve por las calles de la Lisboa de Pessoa. Un “roteiro” urgente como lo fue la vida del propio Fernando Pessoa.

Café A Brazileira en la Rua Garrett y el Café-cervecería Leão en la Rua Primeiro de Dezembro, en 1912 y 1930 respectivamente.

Pessoa, sorprendido en “flagrante delitro”, apura un vaso de vino en el almacén de vinos y licores, bodega Abel Pereira da Fonseca, en la sucursal de la Rua dos Fanqueiros. La foto le fue remitida  a  Ophélia Queiroz  por mediación de su sobrino y amigo de Pessoa el poeta Carlos Queiroz, en 1929.

Referencias.-

Tavares Dias, Marina
A Lisboa de Fernando Pessoa
Assírio & Alvim
Lisboa, 1998

El País. “La herencia de Fernando Pessoa
“La Conciencia de Lisboa

Ruas de Lisboa (Blog)

Revistas portuguesas antigas (Blog)

Legado Pessoa (português)

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