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PONTEDEUME-10

“La Magdalena”, casa de los Tenreiro en Pontedeume, en estado de abandono. (Foto: Enrique F. Rojo, 2010)

Construcción

La casa de “La Magdalena” se construyó entre 1869 y 1876, encargada por Agustín Tenreiro, importante empresario, propietario de una industria familiar de curtidos de Pontedeume.
Al parecer, en el año 1924 se halló en la finca, el llamado “Cuadrifaz de Pontedeume“, pieza de granito con caras esculpidas en cada uno de sus cuatro lados, de origen celta o romano, donado en 1962 por su descubridor, el arquitecto Antonio Tenreiro Rodríguez, al Museo Provincial de Bellas Artes de A Coruña y, actualmente en el Museo Castelo de San Antón. Es posible que la figura representase a una divinidad protectora de los caminantes, situada en los cruces de caminos.
Antonio Tenreiro, después de encontrar la figura esculpida, elaboró un informe al respecto del hallazgo:
En el mes de septiembre del año 1924 con motivo de las obras de desmontes de tierra que se realizaron para la construcción del camino vecinal de Puentedeume a Hombre, y entre los grandes montones de piedras y escombros sobrantes de estos desmontes, y apertura de cajas de cimientos del muro de contención construido a lo largo de la finca “La Magdalena”, en la parte situada en el lugar denominado de San Calcón (antigua fábrica de curtidos llamada el “Corral”) y próximamente entre los hectómetros 6 y 7 de dicha carretera próxima a los manantiales que nacen en dicha parte de la finca… Es de advertir que ninguna ruina de edificio medieval existe en aquel lugar, al que se pudiera atribuir esta piedra, que más parece proceder de algún castro que, por aquellos contornos, pudiera haber existido, de no estar en “alguna forma de remoto culto, relacionada con los manantiales antes mencionados, en la proximidad de los cuales apareció

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Pontedeume y la desembocadura del río Eume. Hacia 1930.

Descripcción

El edificio es una vivienda unifamiliar exenta, con elementos de clara inspiración romántica. Tiene planta cuadrada dispuesta en tres alturas, en la fachada principal que mira al río Eume, y dos en la posterior, que se encuentra más alta, en la carretera de Esteiro. El espacio interior sigue una estructura tradicional condicionada por las escaleras situadas en el centro, que funcionan como elemento articulador de la vivienda, llegando hasta el exterior en una rotunda torre-mirador con ventanales a su alrededor, que permiten admirar el paisaje de la desembocadura del río Eume.
Las fachadas son de estilo clásico, de piedra revocada pintada de blanco. Las dos principales van aumentando los huecos según ganan altura, hasta llegar a la cubierta, también clásica, de teja. En el bajo, tan solo se presentan las puertas de entrada y unas pequeñas ventanas. En la primera planta, las ventanas de gran porte vertical, hasta cinco, con postigos de madera, se abren para dejar paso a la luz, casi siempre tenue, de estas latitudes de las Rías Altas. En la fachada que mira al río, el vano central es un balcón apoyado sobre modillones moldeados por encima de la puerta de entrada. El tercer piso presenta una disposición similar en las dos fachadas principales y las dos laterales, con la adición en la posterior, en la carretera de Esteiro, de un frontón con ventana a modo de buhardilla sobre el que se colocó una campana.

Tejo centenario Tenreiro

Tejo centenario de la finca de los Tenreiro, a mediados del siglo XX.

El árbol

En la finca “La Magdalena” se sembraron numerosos árboles. Los que sobreviven, ahora son centenarios, entre ellos araucarias, cedros del Líbano, magnolios comunes y japoneses, cipreses, castaños del País y de Indias, acebos, camelios, bambúes negros y verdes, etc.
Sin embargo, el árbol más importante de la finca siempre fue un tejo. De porte extraordinario, se le ha calculado una edad superior a los trescientos años. Tenía instalada una escalera de caracol, colocada por los dueños de la finca, que daba acceso a dos alturas, la primera con una mesa circular y la segunda con unos bancos a modo de terraza.
A pesar de ser un árbol histórico protegido, las obras realizadas por el Ayuntamiento de Pontedeume en el paseo del río Eume, solando y cementando parte de los antiguos jardines, alrededor del tejo, produjeron su deterioro gradual hasta ocasionar su muerte, a la espera de su certificación por técnicos del Concello.
Actualmente la finca, durante mucho tiempo considerada como uno de los mejores parques urbanos del siglo XIX, se encuentra en un estado de abandono total, tanto la vivienda como los jardines. Ha sido saqueada y vandalizada, y además, se encuentra expuesta a los agentes meteorológicos al haberse destrozado puertas y ventanas. Si no se remedia, pronto amenazará ruina.

Referencias.-

La agonía de un árbol de 500 años (El País, 02/07/2013)
Fracaso en la conservación de un tejo centenario en Galicia. (Quercus/ AlbertoTeixido. com, 2012)  PDF

Protegidos, agónicos y difuntos (El país, 09/07/2014)

“La finca La Magdalena” (Blog Todo lo que no se ve, 31/07/2012)

VIDEO: Finca “La Magdalena” (Youtube)

El Hermes celta de Pontedeume y supervivencias de su culto (Escolma da nosa historia) PDF

El esplendor del negocio eumés del cuero. (La Opinión Coruña.es)

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Gallegos en las obras del canal de Panama 1913_MUNCYT
Esta foto que encabeza la entrada nos presenta a un grupo de gallegos que trabajaron en la construcción del Canal de Panamá en la etapa norteamericana, en torno a 1913, poco antes de su inauguración. Formaban parte del contingente de emigrantes españoles que integró los 40.000 obreros que tuvo la última fase. Aunque, las epidemias de malaria y fiebre amarilla estaban controladas, todavía eran una de las principales causas de muerte entre los trabajadores.
La fotografía se encuentra expuesta en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología de La Coruña (MUNCYT).

Referencias.-

Museo Nacional de Ciencia y Tecnología
Web institucional del Canal de Panamá

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Cine Callao_small

Recientemente ha tenido lugar en en el Centro Torrente Ballester de la ciudad de Ferrol  una exposición titulada  Rodolfo Ucha Piñeiro. Construíndo/ Construyendo Ferrol, dedicada a mantener viva la figura y la obra que este importante arquitecto desarrolló en  Ferrol.

La  exposición  proponía  una revisión actualizada del legado arquitectónico de Rodolofo Ucha Piñeiro, renovador de la estética de la ciudad de Ferrol mediante la introducción de los nuevos estilos arquitectónicos de su tiempo.
A partir de  fotografías, documentos históricos e imágenes de archivo se recordaba su papel como el gran arquitecto civil de la ciudad de Ferrol, creador de gran parte de sus edificios más significativos y singulares.

Recogiendo algunos contenidos de la muestra, repasaremos brevemente en  el artículo unos cuantos ejemplos de la obra que el arquitecto dejó en la ciudad.

Ucha Piñeiro, el arquitecto

Ucha PiñeiroRodolfo Ucha Piñeiro, nació en Vigo en 1882 y obtuvo la plaza de Arquitecto minicipal de la ciudad de Ferrol en 1908, con un sueldo de  5.000 pesetas anuales, puesto que desempeñó hasta 1936. Fue el responsable de numerosas reformas y de proyectos de urbanización, así como el autor de muchos de los edificios que hoy destacan en la ciudad y también de algunos por desgracia demolidos por la presión de los intereses especulativos. La imagen actual de Ferrol no se entiende sin su labor y sus proyectos .

Ucha Piñeiro fue un arquitecto ecléctico que durante toda su carrera mantuvo una gran permeabilidad hacia las nuevas corrientes estéticas que se desarrollaron durante el primer tercio del siglo XX. Supo recoger en su aspecto formal y con gran despliegue imaginativo desde el Modernismo hasta el Racionalismo, pasando por el Art Déco y el Nuevo Eclecticismo.

Entendia su trabajo el arquitecto como una intervención que dotaba al tejido urbano por medio de los edificios de elementos individualizados que debían ser singulares y distintivos, dotados de capacidad representativa para embellecer y dar carácter propio al espacio que ocupaban. Y así lo hizo, esforzándose por adaptarse a los gustos estéticos imperantes en cada momento y aportando siempre soluciones eficientes y originales.

Los modelos formales de Ucha se fueron renovando siguiendo  las corrientes dominantes a las que tenía acceso, teniendo en cuenta las limitaciones geográficas del espacio donde ejercía su profesión, y casi siempre vinculadas a congresos nacionales o internacionales adonde acudía para conocer las novedades y los aires nuevos que corrían por el  mundo.

El Modernismo de Ucha, por ejemplo, que es por lo que más se le conoce, se percibe en la organización de las fachadas, en el diseño de vanos, puertas, rejas de  balcones y, en general, en la estética de los elementos decorativos.

 Fonda Suiza (1909)

La Fonda Suiza, proyecto de  1909, cuenta con tres crujías, dos paralelas y una perpendicular más estrecha por donde se accedía al inmueble. En 1927 se le añadió una altura, desapareciendo el “clásico” acroterio inicial y algunos elementos decorativos propios del periodo de su construcción.

 

Fonda Suiza alzado fachada

Alzado original de una de las fachadas de la Fonda Suiza (1909).

 

Estéticamennte el edificio muestra detalles Beaux Arts en las ménsulas de los balcones mezclando elementos curvilíneos y otros geométricos “Sezession“, en un conjunto ecléctico que intuye de modo genérico una influencia de la estética del Modernismo.

Planta Fonda Suiza 1909

Planta baja y de los pisos primero y segundo de la Fonda Suiza (1909).

 

 Hotel Suizo (1916)

El Hotel Suizo, de 1916, aunque fue inicialmente encargado al arquitecto Manuel Alba, acabó por proyectarlo Ucha y fue el segundo edificio de mayor volumen construido en la década. Su estilo apuntaba al Eclecticismo finisecular parisino, desvinculado ya de las corrientes del Modernismo. En 1973 se vació por completo y se le sometió a una reestructuración que, aunque respetó las tres fachadas, desvirtuó el conceptó original del edificio.

Hotel Suizo

Hotel Suizo en 1917. Se pueden observar los tres frentes que presentaban un lenguaje formal unitario con aires de Eclecticismo francés.

 

Hotel Ideal Room (1917)

Se trata del último de los tres grandes edificios comerciales proyectados por Rodolfo Ucha Piñeiro, tras la Fonda Suiza (hoy Hotel Suizo) y el propio Hotel Suizo. El proyecto manifiesta cierto modernismo tardío, testigo del intento de Ucha Piñeiro por sintetizar las corrientes más ornamentalistas del pasado más próximo y los postulados del Nuevo Eclecticismo y el Monumentalismo, desde la perspectiva de la tradición local,  destacando el uso de la cantería de granito.

Tras el cierre del hotel (fue  sede del Banco de Bilbao), el edificio se rehabilitó en los años 90 sufriendo una  “mutilación” estética que eliminó uno de sus símbolos más característicos, los tejadillos.

 

edificio de Zara homes /

Dos imagenes del edificio del Hotel “Ideal Room”, inaugurado en 1917. Después de su “mutilación”, el cierre sucesivo de los negocios en sus bajos, el último o en octubre de 2012 como tienda de la cadena Zara, dejan al edificio en una situación de aparente e inmerecida decadencia. (Foto: Diario de Ferrol, 2014)

 

Pescadería (1923)

Este mercado de pescado es uno de los edificios más singulares del Barrio de la Magdalena. Se construyó como unidad aneja al Mercado Central proyectado en 1886 que más adelante se derribaría para volverlo aconstruir. El edificio de la Pescadería nació como una frágil construcción también derribada y edificada en nueva planta según proyecto de Ucha Piñeiro.

Pescaderia Ferrol 1910

Alzado de uno de los dos testeros de la nave de la Pescadería, 1910.

 

Ferrol Rua Igrexa_Mercado Peixe_2013

Mercado do Peixe o Pescadería. (Foto: Enrique F. Rojo, 2013)

Se trata de una edificación algo anacrónica por su estilo marcadamente modernista en un periodo en el que se imponía cierto Monumentalismo para los edificios públicos. Lo cierto es que el proyecto, de 1910, siguió al pie de la letra lo marcado entonces, sin que el concepto formal condicionase la función útil del edificio.

Cine Callao (1935)

Moderno cinematógrafo, polivalente, que podía albergar representaciones teatrales y espectáculos diversos. Constaba de sótano, plantas baja y primera dedicadas a cine, y terraza que se utilizaba para proyecciones y para bailes y festivales al aire libre cuando el inestable verano ferrolano lo permitía.

Cine Callao

Cine Callao de Ferrol, alzado. El cine tenía capacidad para 1.000 espectadores repartidos en “21 filas de 24 butacas cada una, 13 palcos, anfiteatro y grada”.

Ferrol-Cine CallaoEl Cine Callao de Ferrol, edificio de gran singularidad, especialmente dentro de la producción de Ucha Piñeiro, posiblemente se inspirase en los diseños racionalistas del madrileño Luis Gutiérrez Soto, que ya había proyectado varios cines en la capital española (Callao, Europa y Barceló).

Su aspecto, de deliberado carácter Art Déco, constituyó uno de los edificios más efectistas de la ciudad cumpliendo su función de servir de reclamo para el espectáculo que siempre albergaban sus paredes. Para ello, la torre-faro a modo de alminar o minarete, destacaba en el skyline y llamaba al pagano disfrute del séptimo arte. Este reclamo simbolizaba también la torre del faro que proyecta una luz, en este caso la del proyector, que abre la ciudad al resto del mundo con sus películas.

El Cine Callao representó -en palabras de Bernardo Castelo Álvarez – “el emblema más genuino del cosmopolitismo de Ferrol del momento, al integrarse dentro de la corriente general de construcción de grandes cinematógrafos que, tanto en España como en los restantes paises europeos y, muy especialmente, en Norteamérica se erigían en las ciudades para acoger, pero también para simbolizar, al gran espectáculo popular contemporáneo que era el cine“.

Por desgracia, el edificio fue víctima de la ambición especulativa y del interés inmobiliario alimentado por la  ignorancia y por el desdén hacia la historia. Se derribó en 1976 para construir una sede bancaria de dudoso gusto que rompió por completo con la armonía de la calle.

 

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Cine Callao, dibujo a mano alzada de Rodolfo Ucha Piñeiro (1935).

 

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Planos planta del Cine Callao de Ferrol (1935).

 

 

“Chalet” de Canido (1921)

Este curioso edificio, situado en lo alto de la colina de la antigua aldea de Canido en el término de Ferrol, constituye uno de las más singulares construcciones proyectadas por encargo por el arquitecto Ucha. El “chalet“, carente de unidad estilística, apunta aires de casa de indiano, con elementos desproporcionados y cierto monumentalismo que se suma a detalles regionalistas de carácter local. A este extraño sincretismo -llama especialmente la atención la torre “victoriana” que destaca por encima de todo el edificio-, hay que añadirle  el estado de abandono en que se encuentra y su progresivo deterioro, razón por la que su visión resulta siempre algo misteriosa.

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El “misterioso” chalé de Canido, encargado a Ucha en 1921 por el comerciante Juan Sixto Váxquez, muestra su particular tipología con aires de casa de indiano. (Foto: Enrique F. Rpjo, 2013)

 

Referencias.-

Ferrol, urbano y cultural (Guía turística en PDF. Concello de Ferrol)

Ferrol en feminino. Mulleres na historia da cidade (Guía turística en PDF. Concello de Ferrol)

Rodolfo Ucha Piñeiro (Wikipedia)

Rodolfo Ucha Piñeiro. Descubrindo a tua cidade (CTB, PDF)

Modernismo en Ferrol (Folleto turístico, PDF)

Bernardo M. Castelo Alvarez, Rodolfo Ucha Donate, Joaquín Fernández Madrid
Rodolfo Ucha Piñeiro y la arquitectura de Ferrol (1909-1949)
Diputación Provincial de A Coruña. Imprenta Provincial
A Coruña, 2000

Bernardo M. Castelo Alvarez
Ferrol: morfología urbana y arquitectura civil, 1900-1940
Universidade da Coruña
A Coruña, 2000

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Fotógrafos con cámara, uno descubriendo el objetivo y el otro midiendo el tiempo de exposición (Foto: Máximino Reboredo, ca. 1890-1899).

Acudí a “Pano de fondo/ Paño de fondo”,  una exposición de fotografía de estudio hecha fuera del estudio, hace casi un año. Aunque me hubiera gustado hacer el comentario entonces, he esperado. La muestra era itinerante y las referencias a la misma eran constantes en función de cada nueva sede.

Aquella exposición, que pude ver en Ferrol, mostraba una colección de ímágenes, casi todas de aldeanos y comerciantes retratados frente a sus casas, delante de un telón de fondo, en referencia a los telones que los fotógrafos de aquellas épocas colocaban detrás de los retratados, con los que buscaban idealizar el contexto o simplemente “despegar” la figura del fondo indigno de un muro de patio. Desde humildes colchas a paños más elaborados con paisajes o interiores de pazos . El fotógrafo llevaba su estudio ambulante donde hiciera falta, pues ese era su oficio. Decía el tríptico de la exposición que ésta no pretendía ser “un catálogo de la fotografía de estudio realizada en en Galicia en este periodo”. Simplemente “intentaba acercar la fotografía, profundizando en ella a través de los muchos fotógrafos que participaron en su realización en la época”. Desde el estudio y fuera de él.

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Soldado. (Foto: Máximino Reboredo, ca. 1890-1899).

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Familia delante de su casa (Foto: José Domínguez, ca. 1920)

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Mujer con un paño de fondo que simula una calle de ciudad. (Foto: J. Pacheco, 1890-1910)

En esta exposición itinerante propuesta por Novacaixagalicia, que ha estado más de tres años -dese 2010- recorriendo Galicia, el acercamiento a la fotografía de estudio se componía de dos partes bien diferenciadas, una formada por copias realizadas entre 1880 y 1960 y firmadas por sus autores en el momento; y otra compuesta por copias actuales obtenidas a partir de los negativos originales de la época.

A través de las fotos de la exposición han aflorado los recuerdos y la memoria colectiva se recupera. “Pano de fondo/ Paño de fondo” recogía cerca de 100 imágenes que acercaban al visitante a la fotografía de estudio -aunque en el espacio propio del fotografiado-, tratando de ahondar en ella y en sus aspectos técnicos y sociológicos. Sin la especial intención de ser un catálogo exhaustivo de los retratistas de la época, la muestra hacía primar la imagen sobre el objeto, ya que la imagen es la que soporta la historia, la que siempre deja constancia de la memoria de una época.369601_oboi-rvanye_starye-oboi_tekstura_carapiny_vektor_3289x2166_copia

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Se dice en el texto que ayudaba a entender mejor la exposición,  que en el amplio periodo que iba de 1880 a 1960 se reprodujeron modelos preestablecidos para la ocasión influidos por las tendencias que publicitaban las  revistas de moda y que los fotógrafos se adaptaban a las necesidades-exigencias de la sociedad de la época. En las fotografías era normal que se e retocasen a lápiz las facciones a resaltar y las poses recalcaban el carácter particular para el cual se requería la imagen. Con el paso del tiempo la fotografía sirvió para marcar la evidencia de las diferencias sociales, que también se remarcaba según las fotografías fueran o no de estudio, según el “paño de fondo”  usado y según el retoque a lápiz realizado por el fotógrafo. Y, ya en las ciudades, también importaba el prestigio del fotógrafo.

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Tres militares, ca. 1890-1899 y hombre con zapatos bicolores, ca. 1980-1899. (Foto: Máximo Reboredo).

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Dos niños de la burguesía posando delante del paño de fondo en el estudio. (Foto: J. Pacheco, 1890)

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Muchacha de aldea (Foto:  José Vidal, en 1930).

En general, las fotografías tenían un carácter iniciático o lúdico. Podían retratar bautizos, primeras comuniones y matrimonios. También, en las clases modestas, EL ingreso en algún tipo de institución, religiosa o militar, o las partidas a la emigración. Igualmente, se contrataba al fotógrafo para dejar constancia de alguna celebración extraordinaria de carácter ritual como romerías o fiestas locales, en cuyo caso el “telón de fondo” se situaba en la puerta de las casas o en las huertas, llevando el estudio a la casa del cliente.

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Familia numerosa posando delante de su casa, en el pueblo. (Foto: José Vidal,  1930).

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Familia en el patio de su casa. (Foto de Pedro Brey, ca. 1910).

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Familia posando en el estudio del totógrafo.

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Casa de pescador en Cedeira, La Coruña. (Foto: Enrique F. Rojo, 2007)

Casa de pescador es el título de esta breve entrada posvacacional del blog. La casa está en Cedeira, que es un “municipio español perteneciente a la provincia de La Coruña, en la comunidad autónoma de Galicia y que está situado en la costa norte de las Rías Altas, en la ría homónima donde desemboca el río Condomiñas. Su población asciende a 7.511 habitantes en 2008 según el INE“. Toda esta información aparece en la voz Cedeira de Wikipedia.

La casa responde a un modelo habitual en las construcciones de este tipo en la costa del norte gallego en la primera mitad del siglo XX. La superficie de la planta principal apenas alcanzaba los 50m2. La planta baja se dedicaba a bodega donde almacenar aparejos y lo que fuera, y tenía una dimensión similar. La cubierta, era a dos aguas, ya que la casa quedaba generalmente situada junto a otras, siendo los muros contiguos aunque no medianeros.

El ejemplo “técnico” que acompaña a la foto lo recogió la histórica Dirección General de Arquitectura en 1942, y muestra una construcción de la época habitada por una familia de cuatro miembros, matrimonio y dos hijos, que aportaba la cantidad mensual de siete pesetas y media para el alquiler de la morada. La casa, en su planta principal, constaba de tres dormitorios y de una cocina-comedor donde se hacía la vida familiar. En el bajo se encontraba la citada bodega o almacén y el excusado. En la parte trasera, delantera o en uno de los laterales podía haber un pequeño patio, según los modelos.

Así vivían los pescadores en la Galicia de la primera mitad del siglo XX. Y por lo que se ve en la foto “Casa de pescador”, también en la del siglo XXI.

Es presumible que las condiciones de bienestar han mejorado de manera generalizada en Galicia y que la conservación de estas viviendas de pescadores básicas es por sensibidad estética y por el interés cultural de sus propietarios y no por necesidad. Ignoro el alcance de las políticas administrativas en este ámbito urbanístico, si es que existen.

Por ventura la casa mantiene intactos sus elementos arquitectónicos externos, aportando a la villa de Cedeira un ejemplo que se suma a su notable pintoresca belleza caracterizada por un nutrido conjunto de construcciones de gran interés histórico y sociológico.

Viendo esta casa e imaginando la vida a su alrededor, me acuerdo del título de un cuadro, “Y aún dicen que el pescado es caro“, de Joaquín Sorolla   que,  aunque en otro contexto y por otras razones,  añade elementos que invitan a la reflexión acerca del difícil trabajo en la mar.

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Casa de Pescador, según la Dirección General de Arquitectura, en 1942.

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La Cocina Económica de A Coruña se fundó en 1886 en una vieja instalación panadera del centro histórico, y actualmente es la institución benéfica más antigua de Galicia. En 1888, Teodoro Baró, quien fuera Gobernador Civil de esa provincia y en el momento Director General de Beneficencia y Sanidad, estableció la creación de la Cocina Económica de A Coruña. Su Reglamento establecía en el artículo primero que aquel establecimiento, como todos los de su nombre, tendría por objeto proporcionar a la clase pobre alimento sano, barato y nutritivo por un precio módico. En el artúculo 4º se decía que “Podrán en este concepto suministrarse almuerzos de sopa o cascarilla y raciones al medio día y noche de pan, caldo, potaje, bacalao, guisado, callos, etc.” En los artículos 7º y 8º se indicaba que las raciones se comprarían con bonos talonarios que podrían adquirirse en el local y que costarían cada bono cinco, diez y quince céntimos de peseta según sea la ración de pan, caldo, bacalao, callos o carne guisada.

En los años veinte del siglo XX don Antonio Lens expuso la necesidad de dotar de edificio propio a la Cocina Económica porque los tiempos lo exigían. Las instalaciones inauguradas cuarenta años antes resultaban obsoletas y fue entonces cuando se propuso a la Junta la adquisición de la casa número 10 de la calle de Cordelería, y 53 de la calle Juan Canalejo, donde actualmente tiene su sede la Cocina, que estaba en venta. Al año siguiente, 1925, el inmueble fue adquirido por 35.000 pesetas de las de hace 80 años, cantidad que pagó el propio presidente de la Cocina, don Antonio Lens, de su peculio particular. Aquel mismo año la Cocina Económica fue clasificada como Entidad Benéfica Particular.

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Cocina Económica, fachada en calle Juan Canalejo. (Foto: A. Manteiga, 2011)

Un día cualquiera frente a la puerta de la Cocina Económica de A Coruña. Un grupo numeroso de gente variopinta con aspecto de “necesitados” hace cola y espera para poder entrar en el recinto. Además de comida, esta institución ofrece lo que ellos denominan el Servicio Integral de Aseo, destinado a la gente “sin techo” que no puede ver cubiertas sus necesidades básicas de higiene personal, que incluye duchas y lavandería. Este comedor social, además de ser el más antiguo de los existentes en Galicia, es el único en España de sus características. En la actualidad, cada día, unas 600 personas utilizan sus instalaciones. También ofrecen 80 raciones de desayuno gratuito.

En la cocina, de media, se cuecen diariamente 70 kg de pasta y 10 sacos de patatas, además de un buen número de kilos de carne, pescado y verduras para un total de 170 raciones. El menú -que al comedor le sale por unos tres euros y por el que se cobran seis céntimos- es poco imaginativo, pero cubre las necesidades.
Para la cena se sirve lo sobrante en el almuerzo o bocadillos. Además del comedor general, que da comida a los más necesitados, la Cocina Económica dispone de un comedor para ancianos con escasos medios con capacidad para unas 25 personas.

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Cocina Económica de A Coruña. (Foto:La Voz de Galicia, 2013)

La larga e interminable crisis que vivimos en España ha aumentado la marginación social -eso que llamamos exclusión social- y es numerosa la población que acude a los escasos centros de beneficencia que hay por el país. Desde familias enteras que tienen que dejar de comprar alimento para pagar la hipoteca y no perder la casa, parados sin cobertura, muchos inmigrantes, gente joven que no encuentra empleo o que lo perdió, hasta los habituales “sin hogar” que frecuentan habitualmente las instituciones benéficas y que, hasta no hace mucho, eran sus usuarios exclusivos. Unas 300 raciones se destinan a personas con vivienda pero sin medios, que se las llevan a sus casas. Tristemente, 127 años después de su fundación, esta institución continúa siendo más útil que nunca y, con toda seguridad, imprescindible, visto el devenir de los acontecimientos. Aunque todavía algunos insistan en hacernos creer que “en España las cosas van bien“. Será para ellos.

Referencias.-

Cocina Económica de Ferrol (en Urban Idades)

Web de La Cocina Económica de A Coruña

Cocina Económica de A Coruña (El Mundo.es, 2011/05/01)

Cocina Económica de A Coruña (El Ideal Gallego, 2013/02/06)ç

Reglamento Cocina Económica de La Coruña, 1888 (Galiciana, PDF)

Información TVE Cocina Económica de A Coruña, 09-may-2011 (VIDEO)

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El cine Renacimiento -“Rena“- de Ferrol, o lo que queda de él, fue una obra temprana del arquitecto Eduardo Rodríguez-Losada Rebellón, muy ornamentada y de estilo ecléctico, con elementos modernistas, cierto Monumentalismo afrancesado, motivos renacentistas y toques mudéjares.
Este cine, que nacio como teatro, se construyó en el solar dejado en la calle del Sol del barrio de la Magdalena por el Circo Ferrolano o Teatro Romea, cerrado en 1915 y que fue muy popular mientras existió. Al clausurarse, por venta, se derruyó con el propósito de edificar un nuevo teatro, mayor y más lujoso, que pudiese competir con el Teatro Jofre, el principal de Ferrol.

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Teatro Renacimiento, planta y alzado (1919).

La licencia de construcción del nuevo edificio se otorgó en junio de 1917, después de que el Ayuntamiento de la ciudad rechazara el primer proyecto por no adecuarse a las Ordenanzas Municipales. Iniciadas las obras, pronto se añadieron nuevos inconvenientes que fueron retrasándola. Desde la dificultad para obtener hierro para las armaduras de la cubierta a causa de la Primera Guerra Mundial, hasta las denuncias interpuestas por los intereses contrarios a la apertura del nuevo teatro por parte del Santo Hospital de la Caridad -con sede en el edificio ocupado por el actual Centro Torrente Ballester– que pedían su prohibición. El Hospital presionó al Ayuntamiento de Ferrol para impedir la construcción del edificio ya que buena parte de los fondos de su institución provenían de los ingresos en taquilla del Teatro Jofre, único teatro hasta el momento con aforo notable y del que poseía parte. Finalmente, tras la venta del Jofre en 1919 a la empresa Fraga de Vigo, el Renacimiento pudo reanudar sus obras e inaugurarse un año después.

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Teatro Renacimiento de Ferrol. (Foto: M. Vilariño, 1993)

La planta del local no ocupaba en la totalidad del solar sobre el que se construyó. Por imposición de las Ordenanzas Municipales hubo de dejar entre los límites de la construcción y los extremos del solar, unos patios cerrados con verjas de hierro junto a la fachada principal, que permitían la fácil evacuación de la sala en caso de incendio.Tuvo un carácter híbrido entre teatro y sala de variedades, con una planta alargada y estrecha que no era adecuada para la disposición de palcos, de los que solo disponía seis, tres a cada lado de la embocadura, en favor del patio de butacas en la planta baja y del “gallinero” -general- de pequeño tamaño, situado a una altura sobre el vestíbulo. En total, había cabida para 790 espectadores, casi los mismos que en el Jofre.

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Detalle de la fachada principal del “Rena (Foto: Enrique F. Rojo, 2012)

El teatro poseía una ancha fachada revestida con revoco y azulejería. Y en su interior, un largo vestibulo  decorado también con azulejos sevillanos tricolores (blanco, azul y amarillo) de motivos imperiales, que permitía el acceso a la planta de general y daba paso a la sala. Esta contaba con tres puertas y tres pilastras doradas con capiteles rematados con motivos vegetales, tanto en esta pared como en la opuesta, adornadas con cortinas de terciopelo rojo, que escondían las puertas. Las butacas, tapizadas también en terciopelo rojo, acentuaban la elegancia del teatro. En el techo, pintado de azul y ligeramente abovedado, destacaba un lucernario de vidrio traslúcido rodeado por una amplia moldura circular, que permitía la iluminación cenital, a la vez que la eléctrica.

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Folleto de mano del teatro “Rena” en 1961.

Plan Especial de Protección del barrio de la Magdalena

Según el Plan Especial de Protección y Rehabilitación (Pepri) de Ferrol para el barrio de la Magdalena, iniciado en 2002 y aprobado por la Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta de Galicia en 2007, la Administración se compromete a salvaguardar el espacio arquitectónico e histórico-artístico de la zona, así como la recuperación del uso residencial del casco histórico. Este Plan establece también las características generales arquitectónicas de las nuevas intervenciones que se realicen, las estrategias necesarias para fijar población, así como el mantenimiento de la actividad comercial y su reactivación económica. El Pepri fija las intervenciones idóneas en el barrio, para su mejor conservación y puesta en valor, la organización de  aparcamientos, la accesibilidad, preservación del medio ambiente o el reglamento del tráfico. En su catálogo de edificios protegidos se registran 700 inmuebles y el teatro “Rena” es uno de ellos.

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Fachada principal en la calle del Sol,  en la actualidad (Foto: Enrique F. Rojo, 2012)

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Fachada principal en la calle del Sol,  en la actualidad  (Foto: Enrique F. Rojo, 2012)

Por esta razón, el edificio, que hasta entonces se encontraba completamente desprotegido, y  había sufrido varios incendios sospechosos tras su clausura, -el último en 1991, que lo dejó completamente en ruinas, a excepción de las fachadas que todavía se mantienen en pie- goza ahora de la máxima protección y por lo tanto debe ser rehabilitado.

Ante este Plan, la promotora Muiños Arias, S. L., propietaria del edificio y del solar, que pretendía demoler las fachadas del “Rena” y construir un edificio de tres plantas con veinte viviendas, interpuso en el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Ferrol un doble recurso contra el Ayuntamiento y contra la Xunta de Galicia (Patrimonio), por entender que el antiguo cine no se encontraba dentro de la zona centro protegida, pues en el planeamiento original se señalaba la calle del Sol como límite norte perimetral del área protegida, pero no estaba claro si era en ambos alzados o lados de la calle, o solo la acera sur.

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Teatro “Rena”, 2007 (Foto: La Voz de Galicia)

Por su parte, la Dirección Xeral de Patrimonio ya había rechazado en marzo del 2007 la petición del promotor indicando que solo se puedían realizar obras en el interior del teatro siempre que se mantuviese la estructura y los volúmenes del edificio.  (La Voz de Galicia, 22/06/2010)

Finalmente, el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Ferrol  declaró en una sentencia de 2010 que el Renacimiento se encuentra dentro del perímetro de protección de la Magdalena y que  al ser un edifico protegido, dentro del conjunto histórico del barrio, declarado por Decreto 28/1984 e igualmente incorporado al Plan General de Ferrol, no es susceptible de ser demolido para edificar en su solar. (La Voz de Galicia, 24/09/2010)

Referencias.-

Castelo Álvarez, Bernardo
Ferrol: Morfología urbana y arquitectura civil, 1900-1940
Universidade da Coruña
A Coruña, 2000

Sánchez García, Jesús Ángel
Fernández Fernández, Carlos M.
Teatro Jofre de Ferrol a través de la documentación
del Hostpital de la Caridad (PDF)
Anuario Brigantino

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El paisaje que vemos cuando andamos por ahí de turismo queda impreso en nuestro cerebro y es lo que permanece como memoria de los lugares y lo que se transmite a los futuros visitantes. Resulta, que de viaje por el agro gallego, a veces tan urbanizado y a veces tan poco agro, ha sido habitual encontrar muestras de descuido y de poco interés por conservar el atractivo de lo autóctono, casi siempre bello en origen. Por desgracia, en España  es muy normal toparse con aberraciones urbanísticas y arquitectónicas, y con la desidia de los poderes públicos, que hacen la vista gorda, que se inhiben de intervenir cuando las situación lo requiere y que dejan hacer por lo que han de recibir.

Siempre que voy a Galicia me sorprende la misma visión. Cuando avanzo por las carreteras atravesando poblaciones o cuando las veo a lo lejos siempre hay un elemento común a todas ellas. Una característica que ensombrece el paisaje de la verde Galicia: El feísmo. La arquitectura gallega del último siglo es el resultado historico de un proceso que se inicia en los comienzos de la industrialización y que ha conducido a un urbanismo absolutamente desordenado, arbitrario y descontrolado. Es producto de la pobreza material y de la incultura, y también de la pobreza moral y de la falta de conocimiento histórico.

Existe una manera de obrar en la que todo elemento arquitectónico que huele a añejo, lejos de interpretarse y de adaptarse a la contemporaneidad de modo respetuoso, se suele destruir o se modifica de tal manera que se traviste con unos ropajes que por naturaleza no le pertenecen y lo hacen irreconocible, además de grotesco y feo. (Fotos: La Voz de Galicia)

En Galicia es posible que surja ese desinterés por lo tradicional -salvo en lo folclórico y lo gastronómico- debido a las condiciones de  la  pobreza material y por un sentido clientelista del pueblo que deja deshacer y mal hacer a su antojo al político de turno, en general culturalmente pobre, intelectualmente débil y con nula sensibilidad estética.

En cierta ocasión dijo el escritor Manuel Rivas que habría que cambiar la frase de Castelao que decía : “Os galegos non protestan, emigran”. Ahora -decía Rivas- el gallego ni protesta, ni emigra. No nace.  Los niños gallegos no nacen porque gran parte de la hermosa Galicia se ha convertido en un Museo del Feismo, poblado por ogros y fantasmas.

La verdad es que los fantasmas no solo los ven los niños gallegos, también los que pasamos por allí de vez en cuando y nos asustamos de verdad cada vez que vemos aparecer un monstruo de aquellos en el momento menos esperado.

El feismo gallego aparece tanto en las zonas urbanas como en las rurales y participa de la desidia de las autoridades y habitualmente de su connivencia, viéndose favorecida por episodios de especulación y corrupción. El feismo es también una extensión del ruralismo y de su intento de superación a través de la urbanización mal entendida. Es pobreza de medios, pero también es pobreza intelectual, falta de educación, cultura de trazo grueso. (Foto: La Voz de Galicia)

Ante un asunto tan importante, la Xunta de Galicia ha puesto en marcha una capaña institucional “informativa” que pretende la concienciación de la población en materia de estética urbanística y, digamos, coherencia con la tradición arquitectónica. Lo curioso es que la campaña, iniciada en plena campaña  electoral, ha sido denunciada por el BNG por supuesta vulneración de la Ley Orgánica de Régimen Electoral,  y la Junta Electoral ha solicitado su cese.

Esta  campaña,  realizada por una empresa publicitaria para la Consellería de Medio Ambiente, invita a ver el paisaje como un “valor” que puede definir positivamente el  futuro de quienes lo habitan. De modo que su conservación supone una inversón de cara al  porvenir. De ahí el eslogan : “A Galicia do futuro depende de nós”. La idea es buena y se encuadra dentro de una serie de acciones, recogidas en la Estratexia da Paisaxe Galega, dirigidas a valorar y proteger el paisaje de Galicia, del que forman parte además de los elementos propios de la Naturaleza,  las edificaciones, especialmente las situadas en el medio rural como las viviendas, las explotaciones agrícolas y ganaderas y otro tipo de construcciones.

La iniciativa es, desde luego, acertada y necesaria, al margen del evidente oportunismo al presentarla. Luego habrá que  legislar para que la intención no quede solo en un disfraz para atraer simpatías. Lo extraño es que surja a estas alturas, cuando cada vez hay menos que proteger y cuando ya ha habido modificaciones legislativas procedentes del mismo grupo político que afectan a la  ley de costas,  que favorece el uso abusivo de espacios medioambientales muy sensibles,  para potenciar la la construcción de “recreo” de verano y fin de semana. Habrá que esperar algún tiempo para conocer el final de esta historia, pero es muy probable que, a pesar de todo, la vida siga igual. Creo que lo cantó un gallego “de pro”.

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Este antiguo comercio coruñés, La Proveedora Gallega de Chocolates y Caramelos Juan Vázquez Pereiro, estaba en la Estrecha de San Andrés. Se instaló en este lugar en 1906 y sus chocolates, elaborados a brazo de manera artesanal,  recibieron importantes reconocimientos internacionales, como la medalla de oro en la Esposizione Riunite del Lavoro, celebrada en Milán en 1921. El Ministerio de Fomento ya le había reconocido en 1910 el derecho de la empresa a la protección de su marca.

Los Chocolates  Juan Vázquez Pereiro se fabricaron hasta  1990 en un edificio, anejo al mismo local donde se vendían y que se demolió por su mal estado de conservación.

En 2008, el Ayuntamiento de A Coruña, que obliga a derribar o a rehabilitar los edificios que se encuentren en situación de abandono, abrió un expediente a la casa que albergaba a La Proveedora Gallega. Durante todo este tiempo la fábrica de chocolate ha continuado en funcionamiento, aunque solo el frente de la tienda ha estado visible, pués el resto de la fachada se cubrió con una gigante malla verde hasta el cierre definitivo del local. Todavía conservaban en él  las viejas maquinas de los tiempos más modernos, que al parar la producción quedaron arrinconadas como piezas de museo.

Según las ordenanzas municipales del Ayuntamiento de A Coruña, cuando un edificio se encuentra en ruina económica y su recuperación supera en un porcentaje el valor catastral del inmueble hay que derribarlo. El caso de la fábrica de chocolates sugiere, por tanto, mayores perspectivas de derribo que de rehabilitación y consolidación de su estructura.  Su antigüedad y el escaso mantenimiento son las causas principales. Sin olvidar el componente especulativo, muy condicionante en la ciudad de A Coruña, cuyo suelo urbano y especialmente el del casco antiguo, están sometidos a una fuerte presión. Después del anuncio del expediente y la posterior orden de desalojo para acometer las obras, la fábrica de chocolates echó el candado, temporalmente -se dijo-, hasta que el nuevo edificio estuviese listo. Pero lo cierto es que, al ritmo de la intervención actual, las obras pueden demorarse años, y no parece que los propietarios estén dispuestos a continuar con un negocio que ya se mostraba lánguido en los últimos tiempos. Es una pena, pero al menos nos quedan las fotos de este histórico, atractivo  y pintoresco lugar.

Portada del disco “Fábrica de Chocolate” de 1999, del grupo coruñés Elephant Band. La foto está tomada delante de la fábrica de chocolates Vázquez Pereiro. Si nos fijamos, el rótulo de la tienda ha sido modificado en la foto para ajustarse a los propósitos del autor de la “carpeta”.

Interior de la fábrica de chocolates Vázquez Pereiro en 2008, en sus últimos años de funcionamiento.

Tarjeta publicitaria de “La Proveedora Gallega” en los años 20 del siglo pasado.

Anuncio de prensa de la fábrica de chocolates, de 1935.

Anuncio de prensa de la fábrica de chocolates, de 1937, publicado en ABC.

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Me acaba de escribir Martín Garralda y me manda unas cuantas fotos. Me dice que en el pueblo todo sigue igual. Cuando le conteste le diré que aquí, en Madrid, las cosas también siguen igual. Supongo que en los pueblos las novedades siempre son más sonoras que en la capital del reino, donde a veces,  ni siquiera eres partícipe de los cambios, por más importantes que éstos sean. En realidad, salvo que te toque de cerca  -delante de tu casa- , ni te enteras.

Madrid es una ciudad inmensa y crece mucho y muy deprisa. Se tiran viejas casas y enseguida se construye sobre ellas y así por todas partes. Una locura. Es muy difícil enterarse de lo que se hace y de lo que se deshace.

Martín Garralda, que es de un pueblo de Galicia,  es un entusiasta de la arquitectura local. El otro día me contaba que en su pueblo había dos facciones políticas que se mataban en el Ayuntamiento por una cuestión urbanística. Unos que apoyaban conservar un viejo edificio -un pazo de piedra, sobredimensionado y hecho trizas-  y otros que querían echarlo abajo y construir desde cero para crear riqueza -tal vez un parquin para los visitantes o un parque temático con parquin, o algo del estilo-.

En estos términos, hoy en día, hablar  de patrimonio, de historia y de conservación, mezclándolo con propuestas de riqueza y de puestos de trabajo y de modernización, es difícil dar una opinión.

Según me cuenta Martín, el viejo edificio que quieren tirar,  tampoco es tan viejo. Hablamos del siglo XIX. Y parece que estamos a la vuelta de la esquina, por lo que aquello que parece ser de anteayer no es merecedor de ser considerado interesante y tampoco conservado.  En fin, demasiado lío para una casa con algo más de siglo y medio, y además medio deshecha.

En el pueblo de Martín  haría falta modernizar la calle Mayor y la plaza de Galicia, es decir el alma del pueblo. En Castilla sería la plaza de España.

Las casas viejas de la plaza no tienen lustre y el camino del Monte se deshace. Para reparar las calles del pueblo y sus casas hace falta dinero y en el pueblo no lo hay. En España entera parece que no hay dinero para nada y, sin embargo, mirando en forma panorámica -mirando al redor o al rededor, que también se dice- no se nota o se nota poco.

El viejo edificio del siglo XIX del pueblo de Martín, que está situado en una de las entradas de la población, es propiedad del Ayuntamiento, por cesión de un particular que lo entregó -desconozco los términos- , un conde que dejó de serlo por sus deudas -vendió el título- , paradójicamente de Lugo, y no de lujo,  y que luego acabó viviendo malamente en una pensión, alcoholizado y demente perdido. Algo parecido a lo que hace la Iglesia con sus propiedades, legítimas o usurpadas y, casi siempre ruinosas. Cuando no quieren o no pueden mantenerlas, o cuando las deudas con los ayuntamientos son muchas, las ceden y se desentienden así de sus obligaciones con la comunidad. Muy cristiano. Y muy aristócrata.

Arquitectónicamente, el pazo, tiene algún valor, aunque, al no estar integrado en el casco urbano,  parece resultar prescindible en la conservación del patrimonio histórico de la ciudad. Al fin y al cabo  se trata de una casa más -en ruinas- de tantas que hay diseminadas por el entorno.

Me dice Martín que la propuesta del municipio consiste en enajenar la finca, unos 3.000 m2, incluyendo la edificación, a favor de una inmobiliaria de Madrid, la mejor postora, que haría varios bloques de viviendas de veraneo, además de unos locales comerciales y un parquin. El parquin siempre presente. El Ayuntamiento ganaría en la operación una zona verde pública de 400m2, con infraestructuras asumidas por la constructora, haciéndose cargo el municipio del mobiliario urbano, iluminación y viales de acceso. También se acondicionaría un parque infantil con instalaciones de la marca sueca “Lycka”, con mobiliario de madera y superficies en suelo de alta seguridad tipo “tartán”.

El antiguo pazo se derribaría y el material resultante de la demolición se utilizaría, según la promotora, para acondicionar espacios del pueblo de  carácter historico, como el antiguo parque de los Penedos, reacondicionado en 1973, que perdió todo el meterial de piedra que poseía; o el Cantón dos Carballos, cuyo palco histórico también desapareció en 1981 por extrañas maniobras  e intereses entre políticos y empresarios.  En este caso se haría una réplica, dado que se conservan los planos originales. También se podría hacer aguna fuente monumental  o, incluso, ensalzar la figura de algún prócer del municipio o  de un provecto vecino merecedor de reconocimiento, improvisando un artístico conjunto escultórico.

Al final, según se ve, lo que prima es el interés epeculativo, que es lo que proporciona fáciles dividendos a partir de nulos esfuerzos.

Acaba diciéndome Martín Garralda, que ya me conoce, que no me lo tome muy en serio, y menos que me aturulle. Que en su pueblo muchos velan por el futuro y luchan por el progreso. Y que lo del pazo es más un asuntillo de enemistades que de negocios.

Seguro que es como él dice. Se ve que el interés general pasa siempre por el interés de los que hacen que la cosa sea interesante. Es decir, que lo que hace que un “negocio”  -la negación del ocio, la acción-  sea ventajoso es el  propósito mismo de obtener un beneficio, ya sea a instancias de un organismo público o privado. Es esta liviana diferencia la que algunos no acabamos de entender, aunque así contada parezca tan obvia.

(De la serie “Retazos encontrados”, de E. R.)

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