Mercados de Madrid, cuestión de supervivencia

Algunos mercados, conscientes sus vendedores del problema, llevan más de una década reaccionando para sobrevivir. Muchos han realizado obras de mejora de las instalaciones para hacer más atractivo el local y los puestos. Se puso aire acondicionado, música ambiental, vigilancia, incluso televisores, como en el metro. Pero la crisis avanzaba.


Durante la II República, el Ayuntamiento de Madrid impulsó un Plan General de Mercados en donde se planteaba la construcción tanto de mercados de barrio, como de mercados centrales específicos.
Antes del siglo XX las mercancías se apilaban en la calle, sin ningún tipo de medidas higiénicas.
Los mercados, primero de hierro y cristal, y más adelante de hierro y hormigón, sirvieron para poner orden y concierto en el caos de la venta callejera. Los primeros mercados de Madrid fueron los de la Cebada (1870) y los Mostenses (1875), el de Chamberí (1876), y en 1882 se inauguró el mercado de la Paz, único de los cuatro que actualmente quedan.

Mercado de la Paz

Se construyó en 1882 y está situado en la calle de Ayala, 28. Hoy en día se trata de uno de los más emblemáticos de la capital. No sólo por estar situado en pleno corazón del distrito de Salamanca sino también porque ha sabido adaptarse a los cambios de los tiempos, incluso de los siglos, sin perder ni un ápice de su personalidad.

Mercado de la Paz, en la calle Ayala de Madrid. (Foto: Blog memoriescollectionblog, 2010)

 

Mercado de la Cebada

Este mercado lo proyectó el arquitecto Mariano Calvo Pereira, siguiendo el modelo del de Les Halles en París. Se construyó con modernas estructuras de hierro y cristal sobre planta irregular y con dos alturas y una superficie de 6.323 metros cuadrados.
Inaugurado por el rey Alfonso XII el 11 de junio de 1875, fue derribado en 1956, construyéndose en su lugar el actual mercado de la Cebada.


Mercado de la cebada en 1956, poco antes de su demolición.

 

Mercado de los Mostenses

El Mercado de los Mostenses, se construyó el solar del antiguo convento de Premostratense de San Norberto de 1611, que había sido derribado durante la invasión francesa. Al igual que el de la Cebada, era un mercado de hierro y cristal, al estilo del de Les Halles en París. Realizado bajo la dirección del arquitecto Mariano Calvo Pereira, fue inaugurado por el rey Alfonso XII el 11 de junio de 1875.
Fue derribado en 1925 con motivo de las obras de la Gran Vía. Un poco más al Norte se construyó otro años después. El solar del mercado antiguo lo ocupan hoy edificios de viviendas y oficinas.

Mercado de los Mostenses entes de su derribo en 1925

 

Mercado de San Miguel

En el solar que hoy ocupa este mercado estuvo en tiempos la antigua iglesia parroquial de San Miguel de los Octoes, cuya antigüedad se remonta por lo menos a comienzos del siglo XIII, pues es una de las diez parroquias que menciona el fuero de Madrid de 1202. A comienzos del siglo XIX un incendió arrasó por completo el templo y su solar acabó por convertirse en una plaza pública en la que era frecuente celebrar un mercado de comestibles, disponiéndose para ello hileras de cajones de madera según dictaban las directrices de policía urbana y de la fiscalidad municipal.

El mercado de San Miguel fue construido entre 1913 y 1916 por el arquitecto Alfonso Dubé y Díez en la plaza donde antes se celebraba la tradicional venta de comestibles al aire libre. Tiene como precedente el proyecto que en 1835 realizó el también arquitecto Joaquín Henri, pero sólo llegaron a construirse las portadas delanteras para tapar el mal efecto que producían los cajones en la plaza. Este mercado construido por Dubé es el único representante de su clase que queda en la ciudad de la llamada arquitectura del hierro, pues todos los demás que se construyeron en el último tercio del siglo XIX y que hemos visto antes desaparecieron. De su construcción destacan los soportes de hierro de fundición de la estructura, la composición de las cubiertas, el sistema de desagües y, sobre todo, el hecho de que se construyera en dos partes para no interrumpir la mercadería. El acristalamiento exterior es posterior. (De Madrid Histórico)


Mercado de San Miguel en Mayo de 2007, en pleno desalojo.

Mercado de Olavide

El Mercado de Olavide, en el distrito de Chamberí, fue proyectado por Francisco Javier Ferrero Llusía (arquitecto municipal, autor también de los mercados de Frutas y Verduras de Legazpi y del de Pescados de Puerta de Toledo) y construido durante la II República en 1934 en hierro y hormigón sobre planta octogonal. Fue demolido en 1974 siendo Miguel Angel García Lomas alcalde de la ciudad. Trás la voladura, el solar se reconvirtió en Plaza de Olavide con aparcamiento subterraneo. Mientras duró constituyó un buen ejemplo de arquitectura racionalista madrileña.

Mercado de Olavide antes de que fuera demolido en 1974.

En la actualidad Madrid cuenta con unos 46 mercados repartidos por los distintos barrios: San Antón, en Chueca (1946), Prosperidad (1954), Maravillas, en Tetuán (1942), Los mostenses, en Centro, Chamartín (1962), Chamberí (1944), Barceló, Ibiza, Santa Eugenia, Puente de Vallecas, Las ventas, uno de los más nuevos (1995), etcétera.
La mayoría son de la primera mitad del XX.

El único histórico es el de San Miguel a punto de cambiar de actividad, y el de la Paz. Ocurre, que la crisis del sector minorista de la distribución de alimentos, propiciada por el voraz modelo de mercado que en estos tiempos se nos impone, está acabando con los mercados de barrio. No pueden competir al mismo nivel con las grandes y medianas superficies. Y claro, o crean una estrategia de mercado capaz de resistir los embates del poderoso o desaparecen. Y lo que está ocurriendo es que desaparecen. No todos, ya que se han dado auténticos resurgimientos, pero si algunos y de forma pausada, puesto a puesto, pero implacablemente sin vuelta atrás.

Algunos mercados, conscientes sus vendedores del problema, llevan más de una década reaccionando para sobrevivir. Muchos han realizado obras de mejora de las instalaciones para hacer más atractivo el local y los puestos. Se puso aire acondicionado, música ambiental, vigilancia, incluso televisores, como en el metro. Pero la crisis avanzaba.
Los vendedores del mercado de San Miguel, por ejemplo sucumbieron a las tentadoras ofertas del capital, empeñado en hacer en el recinto un miniparque temático gastronómico y cultural o «gastromercados«, según de decía. En 2007 quedaban algunos que se resistían. Finalmente en la primavera de 2009 el mercado reabría como espacio gourmet.

El mercado de la Paz, dispuesto a no perder clientela ha cogido al toro por los cuernos y está aplicando las mismas estrategias de las grandes y medianas superficies: ha creado la tarjeta de fidelización.
Algunos, como el mercado de Chamartín ha remodelado sus instalaciones y ha incorporado una mediana superficie en su edificio de manera que la oferta y el atarctivo sean mayores.
Pero no es el único, el mercado de San Enrique, situado en el distrito de Tetuán, incluirá en su superficie un supermercado de una cadena de distribución y un aparcamiento para 45 plazas, tras acometer unas obras de rehabilitación. El de San Antón (1946), en Chueca, redujo sus puestos a la mitad y cedió el espació a un supermercado en la planta baja.

Mercado de San Antón antes de su desaparición.

Nuevo mercado de San Antón en 2011, de nueva construcción inaugurado el 17 de mayo de 2011.

El mercado dePuente de Vallecas también se ha remodelado y el de Ventas se ha reconvertido en «mercado ecológico«. Renovarse o desaparecer. A ver por cuanto tiempo.
Ocurre también que en ciertas zonas la llegada de inmigrantes ha impulsado la actividad de los mercados. Es el caso del mercado de Maravillas (1942) , situado en Tetuán, un barrio muy populoso y en crecimiento demográfico, que ha pasado de un periodo de franca decadencia a un resurgimiento esplendoroso.

Por lo que respecta al desafortunado mercado de la Cebada, lo último es que será demolido y en su lugar se crearán dotaciones o lo que sea y el nuevo mercado, que se trasladará a la calle Toledo, albergará «nuevos usos comerciales asociados». Porque el Ayuntamiento no desperdiciará la oportunidad de sacarle provecho al solar resultante ni a los nuevos edificios que se construyan. En cualquier caso, bueno es que se hagan esfuerzos por mantener vivos los mercados de la ciudad, aunque haya que pedir la vez y de vez en cuando alguien se nos cuele. ¡Guerra al carrito!

Nuevo mercado de Barceló
Nuevo mercado de Barceló, de Nieto y Sobejano (2014). Foto: Blog AD Architectural Digest.

Referencias.-

ADIÓS A CINCO MERCADOS DE BARRIO

FOTOS de antiguos mercados de Madrid.

Un nuevo mercado para Prosperidad (El País, 31/07/2009)

El nuevo mercado de San Antón, en Chueca. (El País, 26/05/2011)

En nuevo mercado de San Miguel (El País, 18/11/2007)

Cinco mercados municipales al borde del cierre en la Comunidad (El País, 6/01/2015)

14 opiniones en “Mercados de Madrid, cuestión de supervivencia”

  1. Interesantísimo artículo, al que sólo me permitiré añadir, junto al canto fúnebre por tan hermosos mercados que cayeron bajo la piqueta municipal, uno aún más antiguo que, afortunadamente, pude aún conocer: el decimonónico (y de madera) de la Plaza de San Ildefonso, que era una auténtica reliquia y sucumbió igualmente en años aciagos.
    Gracias por tu información, amigo.

  2. Me gustaria saber algo sobre elo mercado villa de vallecas arquitecto,año de contrucción etc.
    Soi un comerciante de dicho mescado.
    Sin mas un saludo y muchas gracias.

  3. Gracias Enrique por visitar este blog. Siento decirte que no dispongo de esa información, por lo que no puede ayudarte. No obstante te animo a que continúes leyendo estas páginas sobre Madrid y el urbanismo en general.
    Un saludo.

  4. Creo que lo que hicieron en el Mercado de San Enrique es la solución perfecta: construir un supermercado abajo y arriba seguir manteniendo el Mercado de siempre asi la gente con el supermercado sigue visitándolo y yendo a los puestos del mercado, yo ahora voy a el y da gusto sigues teniendo a tus magníficos vendedores (da gusto poder hablar y tener trato personal con quien compras) y para otras cosas tienes un mercado nuevo. La remodelación que le hicieron al mercado de San Enrique ha quedado muy bonita.

  5. Hola, me ha gustado mucho el artículo, creo que es importante conservar estas raíces y valorar más este tipo de establecimiento, no solo por su calidad sino por su trata directo con el cliente, el vecino, etc…
    Me gustaría que pusierais una comparativa para saber en que precios se mueven cada uno y así saber a cual nos podemos acoplar cada uno.
    Gracias

  6. Los precios de los Mercados tradicionales con respecto a los Hipermercados no tiene porqué ser muy diferentes. Existirán las variaciones normales que pueda haber entre distintos establecimientos, en función de las calidades y de los márgenes de beneficio. En los productos frescos los márgenes y los precios de origen han de ser similares en ambos modelos, no así en los productos elaborados y preparados alimenticios con fechas largas de caducidad, que se pueden comprar en grandes cantidades -y que pueden ser almacenados-, lo que beneficia a las Grandes Superficies, con un volumen de ventas también superior, las cuales negocian a la baja los precios de compra a los proveedores, aumentando así el beneficio.
    De todos modos, no todos los Mercados de barrio tienen los mismos precios. Los hay más «selectos» y los hay más «populares», según la ubicación. Y, del mismo modo, dentro del mismo recinto cada puesto exhibe precios diferentes, desarrollándose aquí, en toda la extensión del concepto y dicho con absoluta propiedad, el juego de la oferta y la demanda, principio de la economía de mercado.
    Un apunte final: Hay algunos Mercados que en su etapa de crisis han aumentado sus precios en un intento de compensar la falta de negocio, lo que ha resultado contraproducente, pués en este caso los precios de los Hiper sí eran inferiores y la clentela migraba de comercio.
    Este fenomeno también supuso la recuperación de las casi desaparecidas «Galerías de Alimentación», que en su momento fueron la alternativa al Mercado, creadas casi siempre por «disidentes» asociados, y de los Supermercados de barrio. Este último aspecto lo entendieron bien los gestores de los Hipermercados al reestructurar el modelo de negocio adaptándolo más a la vida urbana con la creación de divisiones más reducidas de sus tiendas y ubicándolas en los barrios del interior de la ciudad.
    Un saludo,
    Enrique.

  7. Un comentario de ROSA:
    «Hola,
    Estoy encantada de haber conectado contigo. Estoy buscando los orígenes de mi familia, y estoy en un punto bloqueada. Mi bisabuelo tenía una tienda de ultramarinos en la zona de la cuesta San Vicente en Madrid, ni en el ayuntamiento ni en ningún sitio me informan. En la guerra civil quedó todo destruido, la casa, los enseres personales, y lo que es peor, mi familia, quedando sól mi abuelo de niño. Le debo el averiguar en la medida de lo posible su infancia, para poder rellenar la laguna de su memoria. Si tú me pudieses ayudar, te estaría eternamente agradecida. Cuando he visto las fotos de estos comercios, de repente he visot un poco de esperanza.
    Mi bisabuelo se llamaba Gregorio Fernández Blanco y tenía un comercio de ultramarinos, con pescadería. Cerca había un estanco, no se nada más.
    Si alguien que lea esto me puede ayudar, mi correo es
    carrogoncla@hotmail.com

    Gracias.»

  8. Es una pena que un mercado como el de San Antón que se inahuguró en el año 1945, no como ponen en 1046, se haya tenido de destruir para que una vez más El Corte Inglés entre a formar parte de un terreno que no le corresponde. Me refiero a lo antiguo, lo verdaderamente nuestro, los autónomos. Que provablemente termine quedándose El Corte Inglés con el Terreno y el edificio, comprándole al Ayto de Madrid todo ya que buena falta le hace el dinerito.
    Se podía haber reformado como se hace con otros mercados municipales, y la inversión de subvenciones que aporta el Ayto. y la Comunidad hubierán sido menores. Pero claro, manda quien manda «El Corte Inglés» amigo del Alcalde y de algunA más de la Comunidad de Madrid.
    Precioso Mercado que ya no forma parte de la historia.

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