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Archive for the ‘Mercados’ Category

 corral-de-comedias

En 1971 los cines en España desaparecían por falta de público. El formidable espectáculo del cinematógrafo perdía fuelle. La mayoría de esos locales que languidecían en los confines del siglo XX habían nacido como tales; otros se habían adaptado a partir de antiguos frontones o viejos teatros. Hace treinta y tres años, tres estudiantes universitarios descubrieron que detrás de la sugerente fachada de un cine abandonado de Alcalá de Henares se escondía un corral de comedias de 1601, un Coliseo techado de 1768, un teatro romántico de 1831 y un cine del siglo XX.

El  cine Cervantes o “cine pequeño” de Alcalá de Henares

En Alcalá de Henares hubo un antiguo cine en un lateral de la conocida  plaza de Cervantes que por causa del devenir de los nuevos tiempos terminó por cerrarse.

Carteles Cine Cervantes

Carteles Cine Cervantes

En 1971, el “cine pequeño”, espacio singular y envejecido se cerraba

El cine Cervantes,  conocido como “cine pequeño” -por compartir nombre con el Teatro-Salón Cervantes,  principal de Alcalá y de mayor tamaño- pasó de ser un primitivo patio de vecindad  -antiguo Corral de Zapateros– en el siglo XVII para acabar como cine de barrio en el siglo XX. Sin embargo, a pesar de que las reformas y de que sus usos diversos mantuvieron su estructura del siglo XVII más o menos igual, en 1971, el “cine pequeño“, espacio singular y envejecido se cerraba, y su sorprendente pasado se perdía olvidado en su abandono.

Descubrimiento del corral de comedias barroco

En la década de los ochenta del siglo XX gracias a las investigaciones e impulso de los alcalaínos Juan Sanz, Mercedes Higuera y Miguel Ángel Coso el viejo edificio y el abandonado cine que contenía su interior volvieron a ver la luz.

Corral de comedias barroco

Dibujo de un corral de comedias barroco del siglo XVII.

El trabajo de estos investigadores fue crucial para la recuperación del teatro y, especialmente, de los vestigios del primitivo corral de comedias cuya memoria se había esfumado.

Cuentan los investigadores en su memoria que fue una cita encontrada en la obra de Esteban Azaña Historia de la ciudad de Alcalá de Henares, (antiguo Compluto), lo que afianzó la idea de que sus hipótesis sobre el idificio iban en buena dirección  y que podían ser un buen punto de partida.

Fue una cita de Esteban Azaña lo que afianzó la idea de que iban en buena dirección

Empezaron por estudiar gran cantidad de documentación en el  archivo de Alcalá, entre ellos un manuscrito fechado en 1601 que contienía el contrato realizado entre el concejo de Alcalá y un carpintero, Francisco Sánchez,  para la construcción de un patio de comedias en el conjunto de edificios que componían las casas de la corrala situada en la entonces llamada plaza del mercado. El corral se abrió al año siguiente.

Un Corral de Comedias barroco del siglo XVII

El corral de comedias constaba de un escenario, en un extremos del patio, contra la pared de la casa del fondo. Delante del escenario estaba el patio, generalmente empedrado.  Al fondo se colocaban de pie los mosqueteros, quienes, junto con los que estaban a pie de escenario, eran los que más alboroto armaban. Unos y otros eran temidos por los autores, pues de sus reacciones dependía muchas veces el éxito o fracaso de las obras. Para guardar el orden entre el gentío existía un alguacil.

En los balcones y ventanas de las casas contiguas a la pared del escenario estaban los aposentos, con balcones y celosías, reservados para los espectadores de la nobleza, en los que podían estar tanto hombres como mujeres. Sin embargo, las clases populares estaban separadas por sexos y accedían al teatro por puertas distintas.

Corral de comedias barroco

Modelo de un corral de comedias barroco del siglo XVII.

Las mujeres se sentaban en la cazuela (un palco con gradas enfrente del escenario, sin acceso al patio). Allí, un “apretador” se encargaba de hacerles sitio, según llegaban, para que todas pudiesen ver la comedia. En la planta baja existía una “alojería”, lugar donde se vendía fruta, frutos secos y la “aloja”, una bebida hecha de agua, miel y especias. También podía tener vino mezclado.

Las mujeres se sentaban en la cazuela , donde un “apretador” se encargaba de hacerles sitio

Encima de la cazuela o cazuelas, pues a veces había dos, una esobre la otra, estaban los aposentos, los palcos de los concejales y autoridades, incluidos los mismos reyes, pues muchos de ellos fueron muy aficionados al teatro, como Felipe IV. En el piso más alto estaban los desvanes, junto a la segunda cazuela si la había, donde se situaba la tertulia de los religiosos, poetas y entendidos de teatro.

El corral se llenaba bastante antes de empezar la representación, que comenzaba sobre las tres o cuatro de la tarde y terminaba al atardecer. Entre los actos había intermedios donde se escenificaban los entremeses, obras cortas cómicas, o bailes.

El nuevo coliseo neoclasico

La documentación recogida por los investigadores era tan abundante que fue posible reconstruir toda la historia del edificio. Descubrieron que en 1768 se reformó el corral de comedias barroco, que era conocido con el nombre de Corral de los Zapateros, en un coliseo neoclásico, es decir, un teatro cerrado ya que el corral, como todos los de su época, era un patio abierto. Su localización y la demanda de ocio de los vecinos y, mayoritariamente, de los universitarios propició que se techara el patio con una especie de cúpula sostenida por un entramado de vigas de madera. La cubierta mejoró la acústica, lo que hizo del local un espacio idoneo para el desarrollo de espectáculos de canto y orquestas de cámara.

Se cuenta que Farinelli  estuvo a punto de cantar en el corral de Alcalá

Estructura de madera del techo, original del coliseo neoclásico.

Estructura de madera del techo, original del coliseo neoclásico de 1768, tras la reforma  de 1983-2003. (Foto: E.Rojo, 2016)

Se cuenta que Farinelli, el famoso castrato italiano protegido de Felipe V,  estuvo a punto de cantar en el corral de Alcalá. Se esperaba que con las reformas del patio en coliseo techado, más acorde a las modas y con mejor acústica, el cantante acudiera a la ciudad y diera la nota, a la vez que pompa y boato a la ciudad. Pero las reformas llegaron tarde y Farinelli dejo España y  con el ascenso de Carlos III marchó para Bolonia.

Reforma como teatro romántico

Después de la reforma como coliseo techado de 1768, en 1831 se acometió una importante transformación que lo convirtió en un teatro romántico según las normas arquitectónicas italianas, con una sala de planta elíptica inscrita dentro de la rectangular del coliseo.

El antiguo patio empedrado quedó convertido en platea

Además, la antigua estructura de madera del tejado se cegó con un cielo raso de yeso sobre el que se pintaron frescos alegóricos, y se construyeron los palcos distribuyéndolos en dos plantas en elipse alrededor del antiguo patio empedrado, que quedó así convertido en platea.

Plaza de Cervantes, en 1904

Plaza de Cervantes, en 1904. El edificio de la izquierda es el teatro romántico.  (Foto: Augusto T. Arcimis, Fototeca IPCE)

Sala de cine

En 1945  fue transformado en sala de cine, función que desempeñó hasta que, en 1971, fue cerrado y  se comenzó a utilizar como almacén, situación  que  mantuvo hasta 1983.

En 1945, el teatro  fue transformado en sala de cine

Ese año, el ayuntamiento de Alcalá de Henares adquirió el cine Cervantes y adoptó las medidas necesarias para su recuperación. El mismo verano del 1983 organizó un campo de trabajo durante el cual se limpió el teatro y se derribó la antigua pantalla de cine.

Corral de Alcalá de Henares antes de la restauración en 1983

Antiguo cine Cervantes de Alcalá de Henares antes de la restauración en 1983. (Foto: Blog “Nuestras cosas en familia”)

Excavaciones  y restos del antiguo corral de comedias

A lo largo de las sucesivas campañas de excavación arqueológica dirigidas por Araceli Turina  empezaron a aparecer restos del corral y del coliseo.

Parte del escenario utiliza capiteles romanos de las ruinas de Complutum

Apareció gran parte del escenario, el foso del mismo que, curiosamente, utiliza varios capiteles de columnas romanas extraidas de las ruinas de Complutum como soportes, dos aposentos situados a la izquierda del escenario, gran parte del antiguo empedrado con el brocal de piedra de un pozo, material de derribo procedente del corral, y numerosos elementos originales que fueron aprovechados en las sucesivas reformas.

También se conservaba íntegra la cubierta de madera que se construyó en el siglo XVIII. De hecho, el teatro romántico que hoy está a la vista es un añadido al primitivo edificio que apenas  lo modificó.

Antiguo cine Cervantes

Antiguo cine Cervantes de Alcalá de Henares antes de la restauración en 1983. (Foto: Blog “Nuestras cosas en familia”)

La restauración del teatro

El encargado de elaborar el proyecto de restauración del teatro fue el estudio de arquitectura de José María Pérez “Peridis”. Los trabajos fueron financiados por el Ayuntamiento de Alcalá de Henares, la CM y por la fundación para la Ecología y Protección del Medio Ambiente (FEPMA) que también aportó fondos. El resultado ha sido un trabajo en apariencia impecable que ha durado dos décadas, donde se ha logrado la convivencia en armonia de más de 400 años de historia arquitectónica y de actividad teatral en un recinto que sigue manteniendo el mismo uso para el que fue creado.

De su primera etapa como corral de comedias, se mantienen en la actualidad el patio empedrado, las gradas, aposentos, y la cazuela.

Antiguo cine Cervantes

Antiguo cine Cervantes, antes de la restauración, en 1983.

Teatro Corral de Comedias de Alcalá

Estructura del techo, original del coliseo neoclásico  y palcos románticos, tras la reforma de 1983-2003. (Foto: E.Rojo, 2016)

Libro El Teatro Cervantes de Alcalá de Henares: 1602-1866.

Libro “El Teatro Cervantes de Alcalá de Henares: 1602-1866” Memoria de los trabajos de investigación de Juan Sanz, Mercedes Higuera y Miguel Ángel Coso, que descubrieron el primitivo Corral alcalaino.

Referencias.-

Del Corral de Zapateros al Cine Pequeño. Historia de un teatro alcalaíno (Página de J. C. Canalda. Publicado el 15-6-1985, en el nº 954 de Puerta de Madrid)

Azaña, Esteban
Historia de la ciudad de Alcalá de Henares : (antiguo Compluto)
Biblioteca Virtual Madrid

Coso Marín, ‎Miguel Ángel/ Higuera Sánchez-Pardo, Mercedes/ ‎ Sanz Ballesteros, Juan
El Teatro Cervantes de Alcalá de Henares, 1602-1866: estudio y documentos
Tamesis Books Limited/ Ed. Castalia
London, 1989

Martínez, José Javier
Las edades del teatro: el corral de comedias de Alcalá (PDF)
(E-innova Biblioteca UCM Geográfica)

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Antiguo mercado al aire libre en la Prosperidad en la primera mitad del siglo XX.   (Foto: La Prosperidad, 1862-2012. Ed. Temporae, 2012)

Mercado de abastos de la Prosperidad

El mercado de abastos de la Prosperidad se inauguró en enero de 1954 a partir de un proyecto de 1952 del el arquitecto Manuel de la Peña Suárez (Madrid,1922) con la participación del aparejador Mariano Trías y del constructor de obras Gregorio Lapuente Máñez.
El edificio, según las crónicas de la época era bello y moderno y constaba de dos plantas de líneas esbeltas y gran diafanidad. El nuevo mercado tenía capacidad suficiente para satisfacer las necesidades presentes y futuras del populoso barrio de la Prosperidad que para entonces crecía sin cesar.

Contaba con cámaras frigoríficas en veintitrés departamentos individuales, 34 almacenes, 52 puestos interiores, 177 bancas, 19 tiendas en el exterior y servicios higiénicos para uso de los vendedores y empleados del recinto.

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Alzados da las fachadas oeste, principal a la calle de Vinaroz, y sur a la calle de López de Hoyos. Proyecto de 1952 del el arquitecto Manuel de la Peña Suárez. (Archivo de la Villa de Madrid)

La carpintería metálica o metalistería (así se decía entonces), que constaba de barras, ganchos, columnas, soportes y demás accesorios imprescindibles en la instalación de las tiendas, las realizó la Casa madrileña de Francisco Martín cuyos talleres se encontraban en la calle de Jerónimo Llorente nº 18, y que también había realizado análogos trabajos para los mercados de Argüelles y de Andrés Mellado.

Los cierres metálicos y las persianas de hierro de las tiendas, tanto interiores como exteriores, así como los de los accesos del propio mercado, fueron ejecutados por la Casa Ramos, instalada en la calle de Luis Misón nº 20, que también participó en la construcción de los antes citados mercados.

Las obras de carpintería en puestos, tiendas, ventanas, bancas y barandillas fue tarea de los talleres de Jesús Sánchez C. situados en la calle de Monederos nº 7.
El solado lo acometió la empresa SUMMA, con oficinas en la calle de Alberto Aguilera nº 28.
Las instalaciones de fontanería, saneamiento y servicios de agua corriente en puestos y tiendas las realizó la Casa Urbano Rubio, con sede en la calle de Raimundo Lulio, 14.

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Mercado de la Prosperidad en los años 70 del siglo XX. (Foto: Susana Martínez)

Las reformas del mercado

A lo largo de su historia el mercado de la Prosperidad ha experimentado algunas reformas y mejoras que han intentado modernizar sus instalaciones con el propósito de hacer más cómodo el trabajo de los vendedores y de atraer a los clientes. La idea de modernizar y mejorar la calidad del mercado para impulsar su actividad comercial y mantener el empleo a través del llamado comercio de proximidad han sido objetivos recurrentes del Ayuntamiento de Madrid.

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Puesto de encurtidos, salazones, legumbres, conservas y frutos secos en el mercado de la Prosperidad antes de la crisis que ha obligado a su completa reestructuración .

 

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Interior del mercado de la Prosperidad antes de la remodelación de 2015.

La última reforma en las postrimerías del siglo XX incluyó aire acondicionado, puertas automáticas y plasmas de televisión repartidos por los corredores. A pesar de los esfuerzos, el mercado de la Prosperidad no fue ajeno a la crisis general de este tipo de establecimientos y en 2009 la corporación municipal redactó un documento urbanístico que daba vía libre a la demolición del inmueble y su sustitución por uno nuevo.

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Mercado de la Prosperidad durante las obras de reforma en septiembre de 2015. (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

Un mercado del siglo XXI

El mercado de Prosperidad se levanta sobre una parcela de propiedad municipal que ocupa una superficie de 1.824 m2. Cuenta con dos plantas y una superficie edificable de 3.700 m2. Tenía 70 puestos, de los que más de dos tercios estaban vacantes. En nuevo Plan General de 2009 permitía una edificabilidad total 5.924 m2, casi el doble de la original, aumentando la altura en los frentes de la calle de López de Hoyos y la plaza de la Prosperidad hasta 21 metros . En los frentes de las calles de Mantuano y Vinaroz se limita la altura a 16 metros.

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Mercado de la Prosperidad durante las obras de reforma en septiembre de 2015. (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

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Mercado de la Prosperidad durante las obras de reforma en septiembre de 2015. (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

La actual reforma, que supone el desbloqueo de parte del proyecto de 2009 y su adecuación a las necesidades y demandas del siglo XXI, está encaminada a crear un mercado energéticamente eficiente, con sistemas de recuperación de energía y aprovechamiento de las energías renovables, dotando al nuevo local de sótanos con plazas de aparcamiento para uso de los clientes del mercado y zonas de carga y descarga.

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Mercado de la Prosperidad durante las obras de reforma en septiembre de 2015. La reforma incluye el vaciado interior y su reestructuración completa (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

El proyecto de reforma pretende recuperar el protagonismo de la calle de López de Hoyos como vía comercial, perdido en los últimos lustros en favor de las calles adyacentes, en gran medida por la dispersión en la zona de los comerciantes del mercado que se reestablecieron huyendo de aquel espacio sin clientes cada vez más desolado.
El plan para el mercado da acceso a actividades terciarias complementarias a los comercios tradicionales, en un modelo similar al realizado en otros mercados de la red municipal, incluyendo una mediana superficie. En definitiva, se trata de intentar recuperar el valor de los mercados de barrio como modelo de abastecimiento tradicional, conjugando su actividad con la de los modelos de supermercados de barrio en una visión más adecuada a las demandas del siglo XXI.

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Mercado de la Prosperidad durante las obras de reforma en septiembre de 2015. (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

Mercado de la Prosperidad después de la reforma de 2015

Nuevo aspecto del interior del mercado de la Prosperidad después de la reforma de 2015. (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

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Aspecto del interior del mercado de la Prosperidad después de la reforma de 2015, a la espera de la completa ocupación de los puestos de la planta baja. (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

Referencias.-

Mercados de Madrid, cuestión de supervivencia (Blog Urban Idade)

El nuevo mercado de la Prosperidad (ABC, 1954)

Un nuevo mercado para Prosperidad (El País, 31/julio/2009)

La arquitectura sin artificios: visiones cruzadas en la modernidad”. Arquitecto Manuel de la Peña Suárez.
Jose Luis Padrón Rivas. Tesis doctoral (PDF)

Rojo Escobar, Enrique F.
La Prosperidad, 1862-2012 (Primeras páginas del libro, en PDF)
Ediciones Temporae
Madrid. 2012

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Plaza central del mercado de Bolhão, 1920. Arquivo Municipal do Porto

El mercado de Bolhão de Oporto

El Mercado de Bolhão en la ciudad portuguesa de Oporto se constuyó en 1915 sobre el espacio que ya ocupaba un primitivo mercado de calle que cubría una manzana completa.
Sus dos alturas salvan la diferencia de nivel entre los dos extremos más alejados de la manzana, además de acondicionar una zona comercial cubierta que no existía en origen. El proyecto lo realizó António Correia da Silva , un arquitecto becado por la École des Beaux Arts y que acabó siendo Arquitecto del Ayuntamiento de Oporto en 1911.

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Barracas en la plaza interior del mercado. Año 1923.  Anuário da Câmara Municipal do Porto,

Su construcción se caracteriza por su monumentalidad, propia de la arquitectura neoclásica. Hay cuatro entradas principales a diferentes espacios: la entrada sur da acceso al piso de planta baja, las entradas laterales por la calle de Sá da Bandeira y por la calle Alexandre Braga dan acceso a un área intermedia con escaleras que la conectan a ambos pisos, y finalmente, la entrada norte por la calle de Fernandes Tomás, que da acceso directo al piso superior. Los vendedores del mercado se distribuyen en los dos pisos.

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Planta del mercado del proyecto original de Correia da Silva. (Arquivo Municipal do Porto)

El mercado goza de mucha fama y a diario lo visitan gran cantidad de vecinos y de turistas. Del conjunto arquitectónico destacan sus piezas más humildes, pero más fantásticas: los pabellones centrales, más conocidos como las Barracas – construcciones en miniatura de inspiración más o menos regionalista, pero especialmente pintorescas, con un diseño y una profusión de detalles que llaman la atención: celosías de madera, ventanas de guillotina neo-góticas, columnatas; y una variedad de chimeneas de ventilación y tejadillos de pizarra más que interesantes.

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Planta y alzado del modelo de mayor tamaño de las barracas del mercado. (Arquivo Municipal do Porto)

Este espacio se diseñó como una plaza cerrada de dos pisos, con tiendas, almacenes y restaurantes en ambas plantas, unos con vistas a la calle y otros al patio interior. El proyecto original contemplaba una cubierta de hierro y vidrio sobre el mercado, solución original pero costosa que nunca avanzó más allá del papel.

El 22 de febrero de 2006 fue declarado edificio de interés público y en 2013 se lo clasificó como monumento de interés público.

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Barracas en la plaza interior del mercado. Año 1923.  Anuário da Câmara Municipal do Porto,

Tipologías de las “barracas”

A decir verdad, en medio del escenario aparentemente caótico del mercado, las barracas conservan su atractivo y su función. El diseño peculiar y los detalles tan característicos de arquitectura regionalista portuguesa contrastan notablemente con las estructuras, arcos y cúpulas de las naves principales de estilo Beaux-Arts.

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Barraca grande, en la actualidad bar-cafetería. (Foto: OPS, 2014)

Existen diferentes tipologías de “barracas”, repartidas en cuatro tamaños: grandes, medianas, pequeñas y muy pequeñas.; las de mayor tamaño disponen de arcos;  las medianas no, y se sustituyen por ventanas de guillotina posteriores, con paños de vidrios mayores que contrastan en escala con el resto. Al nivel más bajo de la pared destacan las parrillas de ventilación, junto al pavimento.

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Barraca grande, en la actualidad dedicada a la restauración. (Foto: OPS, 2014)

En estos recintos cabe una tienda pequeña, con sus arcos, celosías y las chimeneas de ventilación que les dan un aspecto tan peculiar, especialmente cuando se ven desde la calle más elevada del mercado. Las columnas vinculadas a los cimientos están revocadas y entre éstas hay siempre un mínimo espacio dedicado a azulejos simples, tan característicos de la arquitectura tradicional portuguesa.

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Barraca grande con frente de columnas de hormigón. decorado con celosías de madera y azulejos. El tejado de madera y antes de la última reforma, cubierto con lajas de pizarra, actualmente recubierto de material bituminoso. (Foto: OPS, 2014)

Las ventanas de guillotina son de algún momento posterior a la construcción original de las barracas. Llaman la atención por ser un género poco habitual, más propio del mundo anglosajón, con más vidrios en la parte baja que en la superior, con patrones de 6 sobre 9 divisiones, 4 sobre 6, e incluso 12 sobre 18 rectángulos. Destacando que la hoja inferior, a pesar de ser más alta, abre completamente.

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Vista general desde el corredor de la segunda planta del mercado. (Foto: Wikipedia Commons)

Ventanas de guillotina

Ventanas de guillotina en una barraca de tamaño pequeño. (Foto: OPS, 2014)

Algunas de las barracas inferiores en tamañao se presentan sin ventanas, cerradas por vidrieras con bastidores de clara inspiración neogótica del siglo XIX, con varios modelos dentro del mismo diseño. Otras, también de tamaño reducido, se presentan más anchas y en versión “abierta” y “cerrada”. La abierta se asemeja a una interpretación tradicional de una columnata de la Antigüedad o de un templo clásico extendido ad infinitum.

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Barraca de tipo “pequeño” abierta, sin ventanas. (Foto: OPS, 2014)

Las “barracas” clasificadas como muy pequeñas están situadas en los laterales del mercado y son tan pequeñas que muchas de ellas se utilizan principalmente como mostradores con el dependiente situado fuera. A penas son más que una columnata doble cubierta.

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En esta barraca, calificada como “muy pequeña”, el intercolumnio se cubre con ventanas de guillotina de varios tamaños. La dependienta espera a la clientela fuera del local. (Foto: OPS, 2014)

Barraca de tipo

Barraca de tipo “pequeño” en su versión abierta sin ventanas, con intercolumnio desarrollado “ad infinitum”, a modo de templo clásico.. (Foto: OPS, 2014)

Rehabilitación del mercado

Al margen de la malograda ejecución del proyecto original, con el tiempo el patio central del mercado se pobló de puestos con cubierta, las “barracas”, que ahora se pueden ver, con su original arquitectura, y que aportan la imagen más característica y llamativa del mercado. En estos momentos, la falta de mantenimiento adecuado ha provocado la urgencia de su reparación.

Mercado de Bolhão (Wikipedia)

Exterior del mercado de Bolhão de Oporto (Foto: Wikipedia Commons)

La primera vez que se planteó la necesidad de abordar una rehabilitación profunda del mercado fue en 1984, después de que los servicios municipales de Oporto detectasen algunas patologías estructurales graves. A raíz de estas anomalías, los técnicos resolvieron la necesidad de una intervención de consolidación y rehabilitación del recinto. El Ayuntamiento convocó un concurso internacional  cuyas bases fueron: mantener el carácter general del edificio, en cuanto a sus elementos formales y funcionales; la continuidad del mercado tradicional; y la recuperación de los espacios perdidos.  El concurso lo ganó, en 1992, el proyecto presentado por el arquitecto Joaquim Massena, que se ejecutó entre 1996 y 1998.

Proyectos actuales

Pasado el tiempo, parece que los trabajos de la intervención de hace tres lustros no ha logrado mantener la buena salud del complejo, por lo que se hace necesario acometer una nueva reforma. Para su rehabilitación se han presentado diferentes propuestas, algunas de ellas con la idea de convertir el espacio en oficinas, en un centro comercial al uso del siglo XXI, o incluso en un rascacielos.
Uno de los proyectos más interesantes apuesta por mantener su función principal como mercado, mirando por la restauración de los detalles originales del edificio y eliminando los añadidos modernos fuera de contexto. Esto por lo que respecta al edificio principal. Sin embargo, en cuanto a las “barracas”, la idea general aboca a su demolición para substituirlas por una genérica “reinterpretación moderna”. Queda claro, que parte del corazón del recinto desparecería de producirse la demolición. Por este motivo ya se han alzado algunas voces que reclaman al consistorio de Oporto la conservación de las construcciones, como la de los arquitectos Alexandre Gamelas y Catarina Santos quienes desde su web solicitan firmas para sacar adelante su petición.

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Aspecto ideal de la reforma del mercado con las barracas recuperadas.

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Imagen del proyecto de rehabilitación del mercado que prevé la reinterpretación de los pabellones de la plaza (barracas) a partir de construcciones de nueva planta. Câmara Municipal do Porto

Referencias.-

Old Portuguese Stuff (Web portuguesa de arquitectura)
Mercado de Bolhão (Wikipedia)
Mercado do Bolhão e Livraria Lello classificados como monumentos de interesse público (Público, 20/09/2013)
Dupla de arquitectos do Porto tenta preservar barracas do Bolhão (Público, 06/08/2015)

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Mercado de Chamartin 1959 El Mercado Municipal de Tetuán  se proyectó en 1946 con el nombre de Mercado  de Chamartín y se inauguró un año después. Prestaba servicio al pueblo de Chamartín de la Rosa, al arrabal de Tetuán de las Victorias incluido en el término de Chamartín,  y a las barriadas de Valdeacederas y La Ventilla.

Desde 1942 ya funcionaba en el arrabal de Cuatro Caminos -perteneciente a Madrid- el Mercado de Maravillas, construido en el solar vacante que ocupara el Colegio de Nuestra Sra. de las Maravillas, en el antiguo número 106 de la calle Bravo Murillo; colegio que fue destruido por un incendio en 1931.

El antiguo Mercado de Chamartín, rebautizado como Mercado Municipal de Tetuán está situado en la calle Marqués de Viana 4,  en el actual barrio de Valdeacederas, en el distrito de Tetuán.

Aunque hasta 1948 Tetuán de las Victorias perteneció al municipio de  Chamartín de la Rosa, el mercado mantuvo la misma denominación durante años. La fotografía que encabeza esta entrada -de la Agencia EFE- esta fechada en 1959 y muestra el aspecto que tenía la fachada principal en aquel año, trece años después de su inauguración.

En la actualidad, tras superar diversas crisis que hicieron plantear su desaparición, el Mercado Municipal de Tetuán ha estrenado nueva fachada con un mural artístico y un nuevo interior remozado y más atractivo.

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Mercado con su anterior denominación: Centro Comercial Tetuán (2013).

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Mercado Municipal de Tetuán después de su última remodelación en 2014. La fachada exhibe el trabajo de los artistas David de la Mano y Pablo Sánchez incluido en el proyecto de arte urbano ‘Paisaje Tetuán’. (Foto: Blog David de la Mano, 2014).

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Recientemente ha tenido lugar en en el Centro Torrente Ballester de la ciudad de Ferrol  una exposición titulada  Rodolfo Ucha Piñeiro. Construíndo/ Construyendo Ferrol, dedicada a mantener viva la figura y la obra que este importante arquitecto desarrolló en  Ferrol.

La  exposición  proponía  una revisión actualizada del legado arquitectónico de Rodolofo Ucha Piñeiro, renovador de la estética de la ciudad de Ferrol mediante la introducción de los nuevos estilos arquitectónicos de su tiempo.
A partir de  fotografías, documentos históricos e imágenes de archivo se recordaba su papel como el gran arquitecto civil de la ciudad de Ferrol, creador de gran parte de sus edificios más significativos y singulares.

Recogiendo algunos contenidos de la muestra, repasaremos brevemente en  el artículo unos cuantos ejemplos de la obra que el arquitecto dejó en la ciudad.

Ucha Piñeiro, el arquitecto

Ucha PiñeiroRodolfo Ucha Piñeiro, nació en Vigo en 1882 y obtuvo la plaza de Arquitecto minicipal de la ciudad de Ferrol en 1908, con un sueldo de  5.000 pesetas anuales, puesto que desempeñó hasta 1936. Fue el responsable de numerosas reformas y de proyectos de urbanización, así como el autor de muchos de los edificios que hoy destacan en la ciudad y también de algunos por desgracia demolidos por la presión de los intereses especulativos. La imagen actual de Ferrol no se entiende sin su labor y sus proyectos .

Ucha Piñeiro fue un arquitecto ecléctico que durante toda su carrera mantuvo una gran permeabilidad hacia las nuevas corrientes estéticas que se desarrollaron durante el primer tercio del siglo XX. Supo recoger en su aspecto formal y con gran despliegue imaginativo desde el Modernismo hasta el Racionalismo, pasando por el Art Déco y el Nuevo Eclecticismo.

Entendia su trabajo el arquitecto como una intervención que dotaba al tejido urbano por medio de los edificios de elementos individualizados que debían ser singulares y distintivos, dotados de capacidad representativa para embellecer y dar carácter propio al espacio que ocupaban. Y así lo hizo, esforzándose por adaptarse a los gustos estéticos imperantes en cada momento y aportando siempre soluciones eficientes y originales.

Los modelos formales de Ucha se fueron renovando siguiendo  las corrientes dominantes a las que tenía acceso, teniendo en cuenta las limitaciones geográficas del espacio donde ejercía su profesión, y casi siempre vinculadas a congresos nacionales o internacionales adonde acudía para conocer las novedades y los aires nuevos que corrían por el  mundo.

El Modernismo de Ucha, por ejemplo, que es por lo que más se le conoce, se percibe en la organización de las fachadas, en el diseño de vanos, puertas, rejas de  balcones y, en general, en la estética de los elementos decorativos.

 Fonda Suiza (1909)

La Fonda Suiza, proyecto de  1909, cuenta con tres crujías, dos paralelas y una perpendicular más estrecha por donde se accedía al inmueble. En 1927 se le añadió una altura, desapareciendo el “clásico” acroterio inicial y algunos elementos decorativos propios del periodo de su construcción.

 

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Alzado original de una de las fachadas de la Fonda Suiza (1909).

 

Estéticamennte el edificio muestra detalles Beaux Arts en las ménsulas de los balcones mezclando elementos curvilíneos y otros geométricos “Sezession“, en un conjunto ecléctico que intuye de modo genérico una influencia de la estética del Modernismo.

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Planta baja y de los pisos primero y segundo de la Fonda Suiza (1909).

 

 Hotel Suizo (1916)

El Hotel Suizo, de 1916, aunque fue inicialmente encargado al arquitecto Manuel Alba, acabó por proyectarlo Ucha y fue el segundo edificio de mayor volumen construido en la década. Su estilo apuntaba al Eclecticismo finisecular parisino, desvinculado ya de las corrientes del Modernismo. En 1973 se vació por completo y se le sometió a una reestructuración que, aunque respetó las tres fachadas, desvirtuó el conceptó original del edificio.

Hotel Suizo

Hotel Suizo en 1917. Se pueden observar los tres frentes que presentaban un lenguaje formal unitario con aires de Eclecticismo francés.

 

Hotel Ideal Room (1917)

Se trata del último de los tres grandes edificios comerciales proyectados por Rodolfo Ucha Piñeiro, tras la Fonda Suiza (hoy Hotel Suizo) y el propio Hotel Suizo. El proyecto manifiesta cierto modernismo tardío, testigo del intento de Ucha Piñeiro por sintetizar las corrientes más ornamentalistas del pasado más próximo y los postulados del Nuevo Eclecticismo y el Monumentalismo, desde la perspectiva de la tradición local,  destacando el uso de la cantería de granito.

Tras el cierre del hotel (fue  sede del Banco de Bilbao), el edificio se rehabilitó en los años 90 sufriendo una  “mutilación” estética que eliminó uno de sus símbolos más característicos, los tejadillos.

 

edificio de Zara homes /

Dos imagenes del edificio del Hotel “Ideal Room”, inaugurado en 1917. Después de su “mutilación”, el cierre sucesivo de los negocios en sus bajos, el último o en octubre de 2012 como tienda de la cadena Zara, dejan al edificio en una situación de aparente e inmerecida decadencia. (Foto: Diario de Ferrol, 2014)

 

Pescadería (1923)

Este mercado de pescado es uno de los edificios más singulares del Barrio de la Magdalena. Se construyó como unidad aneja al Mercado Central proyectado en 1886 que más adelante se derribaría para volverlo aconstruir. El edificio de la Pescadería nació como una frágil construcción también derribada y edificada en nueva planta según proyecto de Ucha Piñeiro.

Pescaderia Ferrol 1910

Alzado de uno de los dos testeros de la nave de la Pescadería, 1910.

 

Ferrol Rua Igrexa_Mercado Peixe_2013

Mercado do Peixe o Pescadería. (Foto: Enrique F. Rojo, 2013)

Se trata de una edificación algo anacrónica por su estilo marcadamente modernista en un periodo en el que se imponía cierto Monumentalismo para los edificios públicos. Lo cierto es que el proyecto, de 1910, siguió al pie de la letra lo marcado entonces, sin que el concepto formal condicionase la función útil del edificio.

Cine Callao (1935)

Moderno cinematógrafo, polivalente, que podía albergar representaciones teatrales y espectáculos diversos. Constaba de sótano, plantas baja y primera dedicadas a cine, y terraza que se utilizaba para proyecciones y para bailes y festivales al aire libre cuando el inestable verano ferrolano lo permitía.

Cine Callao

Cine Callao de Ferrol, alzado. El cine tenía capacidad para 1.000 espectadores repartidos en “21 filas de 24 butacas cada una, 13 palcos, anfiteatro y grada”.

Ferrol-Cine CallaoEl Cine Callao de Ferrol, edificio de gran singularidad, especialmente dentro de la producción de Ucha Piñeiro, posiblemente se inspirase en los diseños racionalistas del madrileño Luis Gutiérrez Soto, que ya había proyectado varios cines en la capital española (Callao, Europa y Barceló).

Su aspecto, de deliberado carácter Art Déco, constituyó uno de los edificios más efectistas de la ciudad cumpliendo su función de servir de reclamo para el espectáculo que siempre albergaban sus paredes. Para ello, la torre-faro a modo de alminar o minarete, destacaba en el skyline y llamaba al pagano disfrute del séptimo arte. Este reclamo simbolizaba también la torre del faro que proyecta una luz, en este caso la del proyector, que abre la ciudad al resto del mundo con sus películas.

El Cine Callao representó -en palabras de Bernardo Castelo Álvarez – “el emblema más genuino del cosmopolitismo de Ferrol del momento, al integrarse dentro de la corriente general de construcción de grandes cinematógrafos que, tanto en España como en los restantes paises europeos y, muy especialmente, en Norteamérica se erigían en las ciudades para acoger, pero también para simbolizar, al gran espectáculo popular contemporáneo que era el cine“.

Por desgracia, el edificio fue víctima de la ambición especulativa y del interés inmobiliario alimentado por la  ignorancia y por el desdén hacia la historia. Se derribó en 1976 para construir una sede bancaria de dudoso gusto que rompió por completo con la armonía de la calle.

 

Cine Callao Ferrol_Mano alzada

Cine Callao, dibujo a mano alzada de Rodolfo Ucha Piñeiro (1935).

 

Planos planta cine callao-1935

Planos planta del Cine Callao de Ferrol (1935).

 

 

“Chalet” de Canido (1921)

Este curioso edificio, situado en lo alto de la colina de la antigua aldea de Canido en el término de Ferrol, constituye uno de las más singulares construcciones proyectadas por encargo por el arquitecto Ucha. El “chalet“, carente de unidad estilística, apunta aires de casa de indiano, con elementos desproporcionados y cierto monumentalismo que se suma a detalles regionalistas de carácter local. A este extraño sincretismo -llama especialmente la atención la torre “victoriana” que destaca por encima de todo el edificio-, hay que añadirle  el estado de abandono en que se encuentra y su progresivo deterioro, razón por la que su visión resulta siempre algo misteriosa.

Chalet Canido01_BN_ copia

El “misterioso” chalé de Canido, encargado a Ucha en 1921 por el comerciante Juan Sixto Váxquez, muestra su particular tipología con aires de casa de indiano. (Foto: Enrique F. Rpjo, 2013)

 

Referencias.-

Ferrol, urbano y cultural (Guía turística en PDF. Concello de Ferrol)

Ferrol en feminino. Mulleres na historia da cidade (Guía turística en PDF. Concello de Ferrol)

Rodolfo Ucha Piñeiro (Wikipedia)

Rodolfo Ucha Piñeiro. Descubrindo a tua cidade (CTB, PDF)

Modernismo en Ferrol (Folleto turístico, PDF)

Bernardo M. Castelo Alvarez, Rodolfo Ucha Donate, Joaquín Fernández Madrid
Rodolfo Ucha Piñeiro y la arquitectura de Ferrol (1909-1949)
Diputación Provincial de A Coruña. Imprenta Provincial
A Coruña, 2000

Bernardo M. Castelo Alvarez
Ferrol: morfología urbana y arquitectura civil, 1900-1940
Universidade da Coruña
A Coruña, 2000

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Portada segunda edicion 01-12-2012.-piccolajpg

Acaba de salir a la calle la segunda edición de La Prosperidad 1862-2012.
El libro ha tenido una acogida extraordinaria y ha agotado las existencias de la primera edición en el almacén de Temporae-La Librería en algo menos de dos meses, lo cual me satisface enormemente como autor del mismo. Espero que esta segunda edición siga los mismos derroteros.
A pesar de que la campaña de promoción no fue muy intensa, si han sido numerosos los medios ( El País, en una bonita columna de Rafael Fraguas, la revista PLACET, en un artículo de Alfonso Espinosa, la Gaceta Local, en su edición de Madrid Norte, la publicación histórica Madrid Histórico,  el semanario gratuito Gente-Norte, un elegante reportaje en Tele Madrid, etc.) que se han hecho eco de la publicación del libro. Incluso hubo algunos a los que no pude atender por problemas de incompatibilidad de fechas y horarios, muy a mi pesar. Mi agradecimiento a todos ellos por su interés.
Desde aquí quiero dar las gracias a todos aquellos que se han fijado en el libro. Quienes lo han comprado; aquellos que acudieron a las presentaciones y se acercaron a conocerme y a darme sus opiniones y consejos; aquellos que quisieron que les dedicase el libro y me felicitaron. Hubo quien dijo que le emocionó su lectura, por las evocaciones que le sugirió. Hubo quien echó en falta más cosas y más casas, y mi respuesta fue: “Manda el espacio, manda la editorial y no cabe todo”. Y es verdad.  También manda el tiempo, que casi siempre es escaso.

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Gente Digital. Mención al libro La Prosperidad 1862-2012″ (Ed. Temporae, 2012)

También he de agradecer a los distribuidores por su labor, algunos soberanamente implicados por ser un libro de su barrio. Han sido muchos los vecinos de la Prosperidad que con su publicación se han reencontrado con su barrio, lo cual rinde al autor la emoción de haber ejercido de artífice en la recuperación de su memoria en quienes, siendo parte de su historia, habían perdido el hilo conductor que a él les unía.
Como hacer capítulo de aquellos a los que debo agradecimiento por La Prosperidad 1862-2012 sería repetir lo que ya figura en el apartado de “agradecimientos” del libro, prefiero reproducirlo textualmente:
Han sido muchas las personas que han ayudado a que este trabajo saliera adelante. Desde el anonimato y con el interés de que el proyecto fructificase se sumaron a lo largo de 2012 vecinos de la Prosperidad y algún amigo amante de la historia de Madrid que aportó su valioso consejo y diverso material gráfico. No sería justo dejar de citar algunos nombres: Miguel Rodríguez, Ricardo Márquez, Carlos Moreno García, Benito Aguero, Enós Pastrana, Isabel Blas, Isabel Gea, Julia Alonso, Liliane Salvetat, María Jesús Martínez, Paco Montesinos, Rafael Blasco. Para todos ellos mi agradecimiento. Gracias también a la gerencia de Ballesol Principe de Vergara, a María Jesús de Temporae, y a Elvira Navarro, escritora y también bloguera, por su generosidad y por tan excelente prefacio. Gracias también a aquellos que mostraron su disposición hacia el libro y que, por falta de espacio, no han visto su participación reflejada en el. Si he dejado de nombrar a alguien, le ruego me perdone tan inexcusable olvido”.

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Imagen del reportaje de Luis Azanza / José Dávila en el espacio Madrid Oculto del Diario de la Noche de Tele Madrid, el 4 de octubre de 2012.

Como resumen del libro, mejor que una disección pacata e insignificante encaminada a no desvelar su contenido, bien puede valer una somera entrevista que me hizo Enrique Villalba el 20 de septiembre de 2012, mucho más fructífera y reveladora, en Madrid Diario.  Aunque Enrique también me hizo algunas fotos en el lugar donde tuvo lugar la entrevista, en la Plaza de la Prosperidad, no las publico aquí por la poca justicia que me hacen. A continuación, la entrevista tal y como se publicó en Madrid Diario:

Enrique F. Rojo (Madrid, 1964) es técnico de televisión, bloguero y escritor.
Su primer libro, editado por Temporae, es ‘La Prosperidad. 1862-2012‘, un recorrido en imágenes de este barrio de Chamartín, que cumple 150 años.

¿Porqué escribió este libro?
Es mi barrio. Me he criado aquí y he visto su evolución constante y paulatina. Uno va perdiendo la memoria de cómo han sido las cosas. No eres consciente de los cambios hasta que recapacitas y te das cuenta de cómo ha cambiado la fisonomía del sitio donde has vivido.

Prosperidad hace no mucho era casi todo campo.
Fue una de las primeras periferias de Madrid. Cuando la ciudad comenzaba a agrandarse con el ensanche de Castro, en 1862 comienza a gestarse el germen del barrio. Es cuando comienzan a venderse las primeras parcelas y a construirse las primeras casas bajas.

¿Cómo fue creciendo el barrio?
Cuando el barrio se crea, surge en torno al camino de Hortaleza -actual López de Hoyos-. El barrio se gestó sin ningún tipo de ordenación. Era todo lo contrario a los barrios planificados del ensanche de entonces. Los inmigrantes se fueron estableciendo en función de las parcelas que adquirían, construyendo de forma anárquica y sobre suelo rural. Se puede comprobar en un trazado urbano de calles estrechas y casas bajas. Era un pueblo. Algunas calles eran apenas caminos que hacían las veces de ramal de la vía principal, como la calle Canillas, que llevaba al pueblo del mismo nombre. La plaza de Prosperidad era un descampado que quedó libre y que no se ocupó, hasta que quedó como plaza. Era el lugar que servía de mercado al aire libre hasta que a mediados de los 50 se construyó el mercado municipal de Prosperidad. En 1973 se amplía la línea 4 de Metro y el barrio adquiere otra dinámica.

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Gente Digital. Reportaje del libro “La Prosperidad 1862-2012″ (Ed. Temporae, 2012)

Abundaban los tejares…
Por el barrio pasaba un desagüe, con acueducto incluido, del arroyo Abroñigal que se conocía como el ‘canalillo’. Aprovechando el agua, se establecieron muchos tejares que daban servicio a la construcción del barrio y a las casas del ensanche.

¿Quién vivía en Prosperidad en esa época?
Casi todos eran peones de la construcción, trabajadores no especializados y gente de servicio que iban a trabajar al barrio de Salamanca y el ensanche. Luego se fueron creando villas de veraneo para la gente del barrio de Salamanca, para huir del calor de la concentración de la ciudad. La gente iba en el tranvía a trabajar al centro, aunque, al parecer, no funcionaba muy bien.

¿Cómo vivió el barrio la Guerra Civil?
No he querido entrar en ese tema. Se estableció una checa en una esquina de López de Hoyos. Los pequeños episodios generaron tensiones. En ese momento, la Prosperidad era un barrio de peones y tenía una tradición más de izquierdas. Todavía hay vestigios de la guerra. En el colegio Luis Bello, por ejemplo, hay un refugio antiaéreo y se llegaron a plantear pasadizos hasta la calle Pradillo.

Abundaban los centros de beneficencia…
El suelo era barato y había mucha necesidad. Daban servicio a vecinos del barrio y otros vecinos. Hay que entender que la gente vivía hacinada y sufría muchos problemas y enfermedades, como la tuberculosis. Había otras instituciones, favorecidas por la aristocracia. Por ejemplo, la viuda de Canalejas cedió un hotelito que usaba de casa de vacaciones para hacer un centro femenino. También la Asociación de Amigos de la Enseñanza, que daba servicio a niños y a adultos; y el centro de artistas y escritores, que mantuvo a intelectuales sin recursos como Ciro Bayo.

¿Qué ocurrió en el desarrollismo?
En esa época, todo lo que olía a naftalina se lo cargaban. La Prosperidad perdió ese aspecto de ser un pueblo encajado en una ciudad. El ánimo renovador y la especulación eliminó las viejas construcciones por otras modernas que hoy se consideran nefastas. No obstante, todavía quedan elementos diferenciadores como las casas bajas de neomudéjar y las colonias, que son como islas en plena ciudad.

En el libro afirma que el vecindario se aburguesó.
Está motivado porque todas las construcciones que se hacen nuevas desde los años 60 pretenden tener un mayor estatus. Las casas comenzaron a ser de más categoría. Atrajeron a otro tipo de perfil social, aburguesando el barrio. A cambio, empujó a los antiguos habitantes, que en muchos casos, con el dinero de la expropiación no se podían permitir comprar una casa en la zona. Este proceso se nota sobre todo en los límites del barrio: Clara del Rey, Santa Hortensia, Príncipe de Vergara y Ramón y Cajal.

¿Los vecinos siguen considerando la Prosperidad un pueblo?
Sospecho que cada vez menos. Las generaciones más antiguas desaparecen y los herederos olvidan o emigran. A cambio, se ha incorporado nueva población que ha asumido que es un barrio más, a pesar de que tuvo un pasado con personalidad propia. 
(Enrique Villalba , 20-09-2012 )

Gaceta Local-octubre 2012-2

Página de La Gaceta Local que recoge la publicación del libro “La Prosperidad. 1862-2012.”

Referencias.-

La Prosperidad 1862-2012 Facebook

Temporae Editorial Facebook

La Prosperidad / Temporae Blog

La Prosperidad 1862-2012″, historia de un barrio de la periferia temprana de Madrid/ Entrada Blog sobre el libro

Recuerdos del barrio de la Prosperidad (Madrid)/ Blog Urban Idade

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Calle Embajadores con Rodas_2008-small

Edificio abandonado amenazando ruina. Se derribó en 2011 por orden administrativa, Estaba  situado en la calle de Rodas con la de Embajadores, en el barrio de Lavapiés. (FOTO: Enrique F. Rojo, 2008)

Aproximación al concepto de “gentrificación”, “elitización“, “aburguesamiento” o “recualificación socioespacial”

Cambio social

Los procesos de cambio social en las distintas áreas urbanas han sido estudiados por algunos autores como procesos unidireccionales mediante los cuales los grupos poblacionales de menor capacidad económica ocupaban los barrios del centro urbano en proceso de decadencia, al tiempo que las clases acomodadas buscaban espacios residenciales de baja densidad en el extrarradio que eludiesen las dificultades de acceso al centro de la ciudad.
Estos modelos de cambio residencial han entendido el proceso de “suburbanización” como la última etapa de la evolución de la ciudad preindustrial a la industrial.

corrala-apuntalada-huerta-del-bayo1Corrala apuntalada en Lavapiés, barrio de Embajadores. (FOTO: BLOG Rehabilitación Sostenible)


Dado que nos encontramos en la siguiente etapa de ciudad postindustrial, la  “gentrificación” supone un desplazamiento de la población residente original en el centro urbano, por parte de las clases medias que retornan  a la ciudad y la “retoman”, constituyendo una de las principales tendencias de reestructuración metropolitana contemporánea desde los años sesenta, que incluye, a la vez, cambios en la composición social del área y de sus residentes, y un cambio en la naturaleza, regímenes de tenencia, valoración y tipología de las viviendas que se ven afectadas.

Agentes “gentrificadores”

La “gentrificación” representa un proceso por el que miembros de la nuevas clases medias emergentes establecen una identidad residencial afín a su identidad social, en un contexto urbano que poco a poco se va convirtiendo en una zona exclusiva del grupo. Este proceso se define además por la presencia de los propios actores que intervienen en su desarrollo. No sólo se debe hablar, por tanto, de los nuevos residentes de las áreas reconvertidas, sino que hay que contemplar al colectivo de promotores, constructores, entidades financieras, ayuntamientos, otras administraciones, y en general, a todos aquellos agentes urbanizadores en sentido amplio, que forman parte del proceso transformador.

Calle Atocha_49_2007_01_SMALLPalacete abandonado de la Duquesa de Sueca, edificio de propiedad municipal que goza de la máxima protección histórico-artística, situado en la Calle Atocha nº 49. En marzo de 2008 fue “okupado”, destapándose las conexiones mercantiles de la propiedad del edificio con la corrupción urbanística. En el verano de 2013 el Ayuntamiento de Madrid, presidido por Ana Botella, ordenó su derribó parcial,  motivado por su deterioro, que se ejecutó hasta que la Fiscalía lo paralizase al sospechar que el derribo, respondía su abandono reiterado por parte del Ayuntamiento.

Uno de los elementos clave del proceso recualificador del espacio urbano es el valor del suelo y de los edificios. Es evidente que cuando el suelo adquiere un valor potencial superior al que pueda poseer en un momento dado, ya sea a causa del mal estado de los inmuebles, por la condición socioeconómica de los inquilinos o, de una manera más global, por las perspectivas de depreciación en las condiciones conocidas, es muy posible que se presenten procesos de “gentrificación” o de renovación socioespacial a partir de la intervención de todos los agentes mencionados, en especial por parte de los propietarios de los inmuebles, muchas veces sociedades que compraron edificios con inquilinos de baja renta con afán especulativo, y cuyo objetivo final es el vaciado de los inmuebles para rehabilitar en viviendas de lujo, cuando no derribar y promover nuevas construcciones.

“Gentrificación” y clases sociales

La nueva clase social “gentrificadora” está constituida por profesionales liberales, cuadros medios, directivos y funcionarios de alta cualificación, cuyas credenciales se apoyan fundamentalmente en el capital intelectual, económico y social, y que reivindican el espacio urbano antes denostado, reclamando su uso por el acceso rápido a las posibilidades culturales y de ocio que ofrece el núcleo de la ciudad y que son consonantes a sus necesidades de consumo.

Los antiguos y los actuales residentes de las zonas afectadas por procesos de “gentrificación”, en el caso de Madrid, han vivido el deterioro del casco histórico. La degradación no sólo ha sido ambiental, también social, pués la marginalidad acaba siempre por aflorar en estos núcleos en los que la principal característica es la pobreza, el envejecimiento y la falta de instrumentos intelectuales de superación para alcanzar un estatus superior o acceder a mejores condiciones laborales.

INDICE ENVEJECIMIENTOÍndice de envejecimiento en los barrios del Centro histórico de Madrid, 1991, 1996  y  1998. (Fuente: Cambio demográfico y transformaciones económicas y sociales en el Centro Urbano de Madrid)

En general, detrás de los procesos de cambio en las áreas centrales se encuentra un conjunto de situaciones cambiantes que afectan los comportamientos demográficos, económicos y sociales de la población. El envejecimiento y la inmigración afectan de manera especial a estas áreas y esta circunstancia se traduce en procesos de expulsión y de segregación social.

ChuecaEn los casos en los que la población original ha ido desplazándose se ha producido su sustitución mayoritariamente  por población extranjera con pocos recursos y en muchos casos ésta ha sido el origen de la expulsión de los primeros. En este sentido, la distribución de la población en los barrios en proceso de recualificación socioespacial se presenta a veces de manera dual, conviviendo grupos sociales de muy distinta condición, situados en polos opuestos de nivel educativo, laboral y económico. Una de las características en este proceso es la desaparición de los grupos de edad avanzada y su sustitución por el grupo de adultos entre 35 y 50 años de edad, junto con la aparición de ciertos “islotes comerciales” de negocios especializados para clientes específicos. Incluso se puede hablar de este fenómeno en el entorno de grupos sociales minoritarios de alto nivel adquisitivo y gran capacidad de consumo como son los colectivos de homosexuales que se concentran en una determinada zona urbana y que reafirman la condición del grupo a partir de la cohesión y de la homogeneización espacial (un ejemplo de este tipo los vemos en el barrio de Chueca).

 

 

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Calle de Bravo Murillo con vuelta a Marqués de Viana (Distrito de Tetuán). El dificio, apuntalado, lindaba con otro que era el que realmente hacía esquina con Marqués de Viana, pero que debido a su estado de ruina, sucumbió una noche con los inquilinos dentro. (FOTOS: Enrique F. Rojo)   NOTA: Este edificio, que estaba pendiente de completar su desalojo,  se demolió a mediados de 2012.

Calle Alamedilla_Calle Alpedrete_62-small

Vista de la calle Alpedrete en el llamado barrio de “las Californias” (Las Adelfas, en el Distrito de Retiro). Este barrio se está demoliendo por completo para construir nuevas residencias, trás la liberación de antiguo suelo industruial y del derribo de las viejas viviendas. (FOTO: Enrique F. Rojo)

Sin embargo, los rasgos propios del aburguesamiento urbano de los barrios populares del centro se ha ido extendiendo conforme la ciudad se agrandaba, ampliándose también el área central. El fenómeno se vive actualmente en barrios como Arganzuela con una población originariamente obrera, que está viendo como se produce nuevo suelo residencial a costa del vaciado industrial y del derribo de las viejas viviendas. También se aprecia de manera notable pero más lenta, quizás por la complejidad de su tejido social y vial, en el barrio de Tetuán, tan cercano a las zonas de negocio y ocio de alto nivel como son el eje de la Castellana y la Plaza de Castilla.

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Calle Argumosa-montaje_smallEn la imagen superior de 2008,  un antiguo edificio de la calle Argumosa frente a la Plaza de Lavapiés (barrio de Embajadores), resistía al abandono, aunque seguía ocupado. La foto de abajo muestra, en 2009, los trabajos de demolición del mismo. (FOTO: Enrique F. Rojo)

Plaza de Lavapies_El Cuartelillo1976Esta foto corresponde a un viejo edificio conocido como el “cuartelillo”, casa cuartel de la Guardia Civil,  que ocupó la esquina de la calle Tribulete con la Plaza de Lavapiés. Son de 1976, fecha en la que se procedió a su demolición. En la actualidad el solar está ocupado por un edificio de viviendas cuyo proyecto respeta estéticamente el estilo de las construcciones más antiguas. (Foto: Archivo fotográfico CAM)

Plaza de Lavapies_Calle Tribulete_Derribo El Cuartelillo1976El “cuartelillo”,  que ocupó la esquina de la calle Tribulete con la Plaza de Lavapiés, en 1976 durante su derribo.

CASA GUARDIA CIVIL LAVAPIES 1914Interior del “cuartelillo, en 1914.

Lavapiés asiste a un proceso de gentrificación. El término es un neologismo que deriva de gentrification, que puede traducirse como ennoblecimiento. Como en otras ciudades, la inmigración y los jóvenes de clase media con profesiones liberales reconquistan los centros históricos olvidados por las administraciones. Los artistas encuentran un sitio barato para montar estudios y viviendas, y los inmigrantes, un lugar ideal para que la casa no sea una losa insoportable a final de mes. El resultado son barrios como el Raval en Barcelona, Lavapiés en Madrid o Kreuzberg en Berlín. Puro mestizaje. Al final, sin embargo, tras convertirse en un lugar de moda y ocio la zona aumenta su valor urbanístico y los más desfavorecidos terminan siendo expulsados de la zona. El paradigma de este desenlace son los barrios de Nueva York de Soho o Williamsburg.

Por ahora, los restaurantes hindúes y las heladerías modernas conviven con las teterías árabes y los bares de copas de afamados cantantes. Héctor, un indigente cubano, duerme en medio de la plaza mientras en la calle Argumosa decenas de jóvenes saborean cócteles en las terrazas. “Cada vez viene más gente modernilla al barrio, pero sigue siendo un sitio donde te tienes que relacionar por fuerza con el vecino. Vivimos pegados”, cuenta David.

Con la llegada de los inmigrantes la zona se ha rejuvenecido enormemente en los últimos años. A las seis de la tarde los niños juegan en las plazas y cualquier esquina sirve de improvisada portería. El Centro Dramático Nacional, el Museo Reina Sofía o la filmoteca convierten la zona en un foco cultural. Una caña, un euro.”

(Texto del BLOG Nómada de Juan Freire, 2006)

figuraIII9Porcentaje de población extranjera en los barrios del centro histórico de Madrid, los años 1991, 1996 y 1998. (Fuente: Cambio demográfico y transformaciones económicas y sociales en el Centro Urbano de Madrid)

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Clases medias y “rent gap”

La clave de los ambivalentes de degradación/rercualificación tanto en términos físicos como sociales parece residir, tal y como señala N. Smith, en la relación existente entre el valor del suelo y el valor de las construcciones que se hallan sobre él. Cuando la depreciación de los inmuebles llega a su punto máximo, la renta capitalizada del solar es menor a la renta potencial del suelo. Es lo que este autor denomina “desajuste de renta” (rent gap). Cuando este desajuste es lo suficientemente grande, es decir cuando la diferencia entre el valor real del suelo y su valor potencial alcanza sus valores máximos, las posibilidades de que se proceda a su rehabilitación o sustitución también son máximas. No obstante hay que reconocer también la existencia de “pioneros” llegados a los barrios cuando la conquista del centro aún no era tan palpable, recuperando viviendas y dando socialmente un aire renovado al casco histórico. Pero lo cierto es que la afluencia a los núcleos centrales de la ciudad lo están protagonizando jóvenes de profesiones liberales, artistas, y una burguesía asalariada compuesta fundamentalmente por ejecutivos y cuadros medios de la administración con sueldos elevados, casi en su mayoría solteros o parejas sin hijos, respondiendo a las ofertas de nuevas tipologías residenciales, en ocasiones asimiladas a cierto afán de exclusividad ofertado por las promotoras inmobiliarias y que se asocia perfectamente al carácter y al perfil socioeconómico de los nuevos moradores. (En Cambio demográfico y transformaciones económicas y sociales en el Centro Urbano de Madrid, VV.AA.)

CUADRO DIRECTIVOSCuadro de profesionales y directivos en los barrios del Centro histórico de Madrid 1991-1996. (Fuente: Cambio demográfico y transformaciones económicas y sociales en el Centro Urbano de Madrid)

La “gentrificación” se asocia pués, al retorno de las clases medias a la ciudad o bien a un interés de moda por recuperar el centro urbano. Esto no supone un desplazamiento masivo, pero si un fenómeno lo suficientemente importante como para constituir una fuente de negocio para los agentes transformadores de los espacios físicos (empresarios del ladrillo). El cambio de preferencias residenciales como al creciente rechazo de las viviendas suburbiales en pueblos del entorno de Madrid , o algo más próximos a la Sierra, puede responder a diferentes motivaciones o a un conjunto de ellas, como pueden ser su saturación, los problemas de transporte que acarrean y el consiguiente gasto económico, las dificultades y carencias culturales y de ocio que limitan un estilo de vida determinado, etc.

Calle San Roque, 18-Malasaña_S

Bar El Bocho en la calle de San Roque nº, Malasaña-Maravillas. (Foto publicada en GentrificatourTriball, 2013)

Hay otros componentes psicológicos que pueden influir en el deseo de habitar el centro urbano. El nivel de formación de los consumidores de áreas gentrificadas, gentrificadores en suma, los sitúa en una posición que les permite valorar el valor estético, histórico y representativo de los inmuebles rehabilitados del centro, dotándoles además de un estatus de elegancia y buen gusto frente a quienes habitan en bloques o en viviendas unifamiliares uniformizadas y de estética generalmente anodina.
Además, se trata de indiscutibles inversiones, especialmente en una sociedad como la española que por encima de todo valora la propiedad inmobiliaria sobre cualquier otro tipo de bien.

Calle Mayor con Milaneses_2008_smallEdificio en la Calle Mayor con Milaneses nº 2, abandonado y apuntalado desde  1986. (FOTO: Enrique F. Rojo, 2008)

Calle Mayor con Milaneses nº 2_2014El mismo dificio en la Calle Mayor con Milaneses nº 2, ahora “ocupado” y con peor aspecto que en 2008 cuando se hizo la foto superior. (FOTO: Enrique F. Rojo, 2014)

Recualificación socio-espacial: comercios y vecindario

Como afirma Díaz Parra, la presencia del gentrificador se asocia al cambio de los espacios comerciales, ya que el nuevo usuario de estos barrios también incorpora hábitos de consumo de bienes materiales y de ocio específicos. A su vez, la existencia de estos espacios de consumo para las nuevas clases medias cautiva su atención y sirve de reclamo para que se establezcan nuevos comercios, se transformen los tradicionales y acudan nuevos moradores, ampliando las posibilidades recualificadoras de este espacio urbano. “Cuando los comercios primitivos que prestaban servicio a la población de menor renta se ven tentados por ofertas de compra o de alquiler a altos precios, son sustituidos por otros que generan altas plusvalias”. (Díaz Parra, I. Gentrificación y clase social. La producción den gentrificador)

Terciarización y ocio nocturno

En general, el proceso de cambio económico que presentan estos barrios tiende hacia la multifunción, en un sentido que faculta a los agentes económicos y sociales amplias posibilidades de cambio, en especial por lo que se refiere a los usuarios de la actividad. No obstante, la norma es la “terciarización“, de los espacios del centro urbano, que marca todavía una barrera que limita su uso en perjuicio de otros como podrían ser el industrial, el comercio tradicional o el residencial que, como decimos, gana terreno lentamente.
En algunos casos, el centro ha podido llegar a convertirse en un lugar sin vida, que sólo tiene actividad durante el día, en los horarios comerciales o de oficina. Mientras tanto, el comercio tradicional ha perdido terreno, enfrentándose a nuevos conceptos comerciales dominados por las franquicias. Y para los moradores del lugar la falta de equipamientos y de zonas verdes suele ser habitual. En cualquier caso,  es un hecho habitual que los antiguos locales en los bajos de los edificios, ocupados por comercios tradicionales y por talleres industriales de poca envergadura, se hayan transformado en locales de ocio nocturno, lo que atrae al centro oleadas de personas en busca de diversión. Ejemplos conocidos son las zonas del entorno de la Plaza de Santa Ana-Huertas (barrio de Cortes, también conocido como barrio de las Letras); entorno de la Plaza de Lavapiés-Tirso de Molina (Embajadores); entorno de la Plaza Mayor (Sol); entorno calles Plaza de Chueca, Hortaleza, Barquillo y  Fuencarral (Justicia);  entorno Plaza de Isabel II y calle Mayor (Palacio); entorno de la Plaza de la Cebada-La Latina (Palacio); y entorno calle Manuela Malasaña o “barrio Maravillas” (Universidad).

Explica Díaz Parra: “El modelo de espacio gentrificable es un barrio deteriorado, devaluado por su escaso nivel de conservación y a menudo por su degradación social, pero a su vez céntrico o progresivamente céntrico.
En cuanto al vecindario está compuesto por una población envejecida, con bajas rentas, en general en régimen de alquiler, no pudiendo hacer frente a las mejoras en la vivienda, las cuales tampoco son llevadas a cabo por el propietario, especialmente cuando está en ciernes alguna operación especulativa. Esto desencadena la inevitable decadencia y degradación de los inmuebles. A la par, la desvalorización que se produce en el barrio atrae a una población con bajos ingresos, especialmente inmigrantes de paises pobres, jóvenes con recursos limitados, parados e incluso estudiantes poco exigentes, los cuales se suman al colectivo existente de personas mayores con rentas escasas. Precísamente este colectivo de inquilinos de edad avanzada y pocos recursos resulta muy ventajoso para losagentes gentrificadores interesados en la transformación socioespacial del barrio, especialmente por la facilidades que las defunciones pueden aportar y por la vulnerabilidad de estas personas, que pueden ser más fácilmente expulsadas, debido a su escasa capacidad de reacción frente al proceso, en el que se utilizan múltiples argucias, incluyendo el acoso, las amenazas y el hostigamiento.

Mercado San Miguel-2009Mercado de San Miguel en 2009, después de la reforma.  La reforma del mercado -declarado Bien de Interés Cultural- ha costado casi 20 millones de euros (incluida la compra del inmueble), con una subvención de 600.000 euros de la Comunidad de Madrid. Ha pasado de ser un mercado tradicional de barrio a mostrar las excelencias del buen gusto culinario, exclusivo para paladares selectos y bolsillos desahogados… “Cuando los comercios primitivos que prestaban servicio a la población de menor renta se ven tentados por ofertas de compra o de alquiler a altos precios, son sustituidos por otros que generan altas plusvalias”. (Díaz Parra, I. Gentrificación y clase social. La producción del gentrificador)

Efectos de la “gentrificación”: algunos casos de hostigamiento y acoso

El efecto más notorio de la gentrificación es el desplazamiento de los grupos de ingresos bajos (Sargatal, 2000). El desplazamiento puede tener lugar bajo distintas formas pero se produce principalmente en base al coste de la vivienda. La clase media-baja pueden reducir su número en la zona por el envejecimiento de la población, en base a desalojos por las condiciones ruinosas de un edificio o por expiración de un contrato de alquiler y ausencia de una oferta de alquileres en la zona para este grupo social. En los casos en los que los desplazamientos se producen de forma voluntaria, estos lo son generalmente debido a un efecto de rechazo por la situación de degradación del caserío, por el pago de incentivos a cambio de su abandono a inquilinos con contratos blindados, o por la compra-venta de la propiedad. Una vez realizado este desplazamiento se pone en valor el suelo, comúnmente residencial, a través de la rehabilitación del edificio, recualificado habitualmente como residencias de alto nivel, o la construcción de viviendas de nueva planta. A la expulsión progresiva de la población por los métodos mencionados se le une la incapacidad por parte de los desalojados o de jóvenes emancipados, originarios del sector gentrificado, de pagar un alojamiento, como consecuencia de la revalorización y el aumento del precio de la mercancía vivienda”.
El desplazamiento de los inquilinos tradicionales, en muchos casos, se reduce a una transacción económica consistente en el pago por parte del propietario o del promotor de una cantidad variable de dinero a cambio de que el inquilino abandone la propiedad. En otros muchos casos, y en especial en el de aquellos inquilinos de renta antigua, para conseguir el desplazamiento se han generalizado una serie de técnicas de acoso. Acoso inmobiliario definido como conjunto extendido de practicas y acciones, tomadas por parte de la propiedad o de promotores, con el objetivo de forzar el desplazamiento de los inquilinos de un inmueble dado, voluntario haciendo inhabitable el edificio o forzoso consiguiendo el desalojo“. En ocasiones, cuando los inmuebles son de propiedad pública, como por ejemplo de la Empresa Municipal de la Vivienda (EMVS), en el caso de Madrid, el acoso y las técnicas de hostigamiento para desplazar a los iquilinos con alquiler social o bajos ingresos lo ejerce el propio Ayuntamiento a instancias del organismo gestor de las viviendas.

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Sobre este tipo de técnicas generalizadas en todas las ciudades medias y grandes que sufren estos procesos versa el volumen colectivo “El cielo esta enladrillado. Entre el mobbing y la violencia inmobiliaria y urbanística.” (VVAA, 2006). “En este libro se diferencia entre acoso físico y arquitectónico, y acoso legal e institucional. En el primero se incluiría el abandono del deber de conservación por parte del propietario, e incluso la realización de actos de sabotaje y obras dirigidas a causar daños en la estructura del edificio, o a hacerlo inhabitable, lo más común; o la utilización de otros recursos como las amenazas o la instalación de vecinos molestos. En el segundo grupo se incluiría la búsqueda de la declaración de ruina del edificio, consecuencia por otro lado del abandono del deber de conservación, subidas desorbitadas del alquiler cuando fuese esto posible, negativa a recoger el alquiler, etc.” (VVAA, 2006). Las referencias al término y al concepto son numerosas.  En 1998 el Ayuntamiento de Cádiz dicto un bando municipal para advertir a la ciudadanía sobre estas prácticas. En el 2003 se presenta la primera querella por mobbing inmobiliario, desestimada y reabierta por la Audiencia de Barcelona (El Periódico de Cataluña, 17 de septiembre del 2003).

En el 2004, en otro caso en Getxo el término “acoso inmobiliario” es contemplado en el auto de apertura de un procedimiento. Actualmente el Código Penal solo contempla el “acoso sexual”, aunque desde hace varios años se habla públicamente del acoso laboral, el escolar y más recientemente del inmobiliario. Por otro lado el Art. 173.1 del Código Penal se ajusta suficientemente a las características del acoso inmobiliario y podría ser utilizado legalmente: “El que inflingiera a otra persona un trato degradante, menoscabando gravemente su integridad moral, será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años. (Diaz Parra, Iban. Movimientos contra la gentrificación y transformaciones en la política local de Sevilla.)

Un caso de acoso muy madrileño

Manoli, Mayte y Lola comparten algo más que rellano de escalera. Desde hace cuatro años, estas tres vecinas del madrileño barrio de Lavapiés tienen la misma sensación de miedo incrustado en el cuerpo cuando se encuentran bajo el teóricamente seguro techo de sus hogares.

mobbing inmobiliarioLa empresa propietaria de los pisos de renta antigua en los que han residido durante más de tres décadas ha intentado desahuciarlas (y ha perdido un juicio por ello), ha hecho caso omiso a las obras de mantenimiento que pide a gritos el edificio, ha buscado una excusa para echar a sus inquilinas más veteranas devolviéndoles los giros con los que le pagan el alquiler… Abrir el buzón a diario es un trago que cada vez cuesta más pasar, porque no saben qué ‘sorpresa’ en forma de carta se van a encontrar esta vez.

El sufrimiento a domicilio que padecen Manoli, Mayte y Lola ha sido diagnosticado a pie de calle como ‘mobbing inmobiliario‘. O lo que es lo mismo: el acoso que sufren los habitantes de viviendas, generalmente en régimen de alquiler, ante la presión de dueños o compañías inmobiliarias que quieren forzarlos a que las abandonen utilizando métodos ‘extralegales’. «A nosotras nos tienen desquiciadas, con los nervios destrozados…», responden las tres al unísono.

Aunque en el plano administrativo carezca prácticamente de identidad propia, su caso no entra en la categoría de anecdótico. Ni es una peculiaridad residencial que monopolice la capital.

El Ayuntamiento de Barcelona, de hecho, se ha mostrado especialmente sensible a este problema identificándolo como tal pese a lo subjetivo de su definición. Durante 2005 atendió 119 reclamaciones de este tipo y hasta mayo de este año ha recibido 82 nuevas quejas.

Radiografía del problema

El director de la Oficina Municipal de Información al Consumidor de la Ciudad Condal, Luis Álvarez, enumera los signos más evidentes para detectar el acoso doméstico: «Negativa a cobrar los alquileres; falta de mantenimiento de los inmuebles para declararlos en ruina; problemas de higiene; dificultades con los suministros; y el asedio puro y duro: amenazas, vecinos ‘okupas’, pisos sobrecargados…».

«La mayoría de los casos de ‘mobbin’g se producen entre arrendatarios de rentas bajas, pero también afecta a los de alquileres altos», continúa Álvarez. «En proporción al resto de reclamaciones puede que su número sea pequeño, pero esto no le resta importancia. Sus efectos son muy graves», añade.

En el Consistorio capitalino han detectado también la «presión de algunos propietarios para acabar con las rentas antiguas». En lo que va de año, la Oficina de Información de la Vivienda de Madrid ha recibido 1.341 consultas sobre contratos de alquiler anteriores a la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1994 y otras 1.753 en relación con los suscritos con posterioridad a esa fecha. Según reconocen fuentes municipales, algunas de ellas se ajustan al complejo término ‘mobbing’ ‘inmobiliario’.

Sobre la invisibilidad legislativa de este problema se ha encendido recientemente una luz de esperanza. La Audiencia Provincial de Barcelona dictó en julio de 2005 un auto que hace mención explícita a este tipo de acoso y que sienta jurisprudencia al respecto.

En dicho texto, el ‘mobbing inmobiliario‘ se identifica como «(…) la total dejación por parte del propietario de la finca de sus obligaciones como arrendador, con el único propósito de impedirle el ejercicio de los derechos propios de su condición arrendataria de la vivienda, y, de esa forma indirecta, forzarle a abandonar la misma, la cual se halla en una zona de creciente revalorización urbanística, y por la que la querellante satisface un alquiler muy bajo (…)».

Las administraciones recomiendan a las víctimas del hostigamiento residencial que se informen sobre los derechos que pueden esgrimir. Éstas, sin embargo, se quejan de que asesoramiento les sobra, que lo que necesitan son soluciones reales.

La pelota, parece, no tiene tejado en el que posarse. Pero el que da cobijo a residentes como Manoli, Mayte y Lola se les seguirá cayendo encima, cuanto menos metafóricamente, si nadie los ayuda.” (El Mundo, 2006)

Referencias.-

VV.AA.
Rodríguez Rodríguez, Vicente (Dtor.)
Cambio demográfico y transformaciones económicas y sociales en el Centro Urbano de Madrid
Consejo Económico y Social
Comunidad de MADRID
Madrid, 2004

Díaz Parra, I.
Gentrificación y clase social. La producción del gentrificador
Departamento de Geografía Humana
Universidad de Sevilla, 2004

Díaz Parra, I.
MOVIMIENTOS VECINALES CONTRA LA GENTRIFICACIÓN Y TRANSFORMACIONES EN LA POLÍTICA LOCAL DE SEVILLA. LOS CASOS DE EL PUMAREJO Y SAN BERNARDO
Actas del X Coloquio Internacional de Geocrítica, Universidad de Barcelona, 26-30 de mayo de 2008.

García Herrera, Luz Marina
ELITIZACIÓN: PROPUESTA EN ESPAÑOL PARA EL TÉRMINO GENTRIFICACIÓN
Departamento de Geografía.
Universidad de La Laguna (Tenerife).

VV. AA.
El cielo esta enladrillado. Entre el mobbing y la violencia inmobiliaria y urbanística.
Edicions Bellaterra
Barcelona, 2006

Gentrificación (Wikipedia)

Gentrification (Wikipedia inglés)

Puerto Lavapiés, el Madrid castizo y global (El País, 2009)

Antitribal Blog

Leal Maldonado, J.
Segregación social y mercado de vivienda en las grandes ciudades (PDF)
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Leal Maldonado, Jesús
Vivienda y Sociedad
Reis: Revista española de investigaciones sociológicas, ISSN 0210-5233, Nº 8, 1979, pags. 89-102

Leal Maldonado, Jesús

Sociología del espacio: el orden espacial de las relaciones sociales (PDF)

Calvo Mayoral, León
El discurso urbanístico en los años ochenta: análisis político e ideológico de los paradigmas hegemónicos en el urbanismo español y sus condiciones de aparición. (PDF)
(Tesis doctoral dirigida por Jesús Leal Maldonado. Universidad Complutense de Madrid (1995).
Política y sociedad, ISSN 1130-8001, Nº 25, 1997, pags. 21-36)

Pobre barrio rico (Artículo de El País, 30/3/2013)

INQUILINOS DE VIVIENDAS SOCIALES SE QUERELLAN CONTRA EL AYUNTAMIENTO DE MADRID (Diario PÚBLICO.es 29/04/2013)

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En un artículo anterior se citó a Mantequerías Leonesas, un comercio que en los años veinte del pasado siglo se encontraba en expansión y gozaba de gran prestigio entre los madrileños. En el articulo referido se hacía un recorrido por la Calle de Alcalá tratando de localizar un local en el número 27 y acabando por llegar al Café de Fornos.

mantequerias-leonesas1El paseo nos hacía detenernos en el número 21 de Alcalá, donde se encontraba la tienda central de Mantequerías Leonesas. Este local permanecería en el lugar hasta el derribo del edificio, aproximadamente en 1930. Posteriormente  la cadena abriría más centros en la capital hasta su ya conocido final, en 1995 en que suspendió pagos.

La lectura del artículo por parte de un amigo llamado Víctor del Reguero, hizo que nos comentase su interés por el asunto de las Mantequerías y de su presencia en Madrid. Es más, está preparando un libro cuya publicación se espera para el mes de Junio, en el que entre otros temas, nos aproxima a la fundación de este comercio leonés. Como quiera que el tema tiene  interés por tratarse de una cadena de comercios muy presente en la vida madrileña de los dos últimos tercios del siglo XX,  y dado su carácter inovador en un modelo de tienda de alimentación que estableció un determinado estilo de consumo -que aún hoy perdura-, he considerado oportuno dar luz a este pequeño apunte con la colaboración imprescindible de Victor, quien nos presta un capítulo de su trabajo titulado ‘Juan y Ventura Alvarado. La época que doró la manteca’, cuyo texto aquí se reproduce:

“LA LACEANIEGA, ‘MAGIE BEURRE’

En la segunda mitad del siglo XIX, apenas se consumía manteca en Madrid. Aunque no existen datos, el catálogo de la primera Exposición Agrícola celebrada en la capital, en 1857, resulta suficientemente revelador. Al lado de dos centenares de muestras de vino, lana, hortalizas, trigo, frutas y miel enviadas desde todas las provincias del país, únicamente había media docena de muestras de manteca; cuatro de manteca cocida, provenientes de Lugo, Orense y Mahón, y dos de manteca fresca, una de Liébana y otra elaborada a imitación de la de Flandes, presentada por un expositor de Orense.
Pero poco a poco el ambiente de aquella ciudad creciente sustituyó el chocolate convencional por la media tostada con café con leche, por lo que, ante la demanda, se crearían en pocos años fábricas de manteca en la franja norte de León, Asturias y Cantabria, siendo la excepción otra industria del ramo que pondría en funcionamiento el Marqués de la Romana en Extremadura. De idéntica forma, los quesos —hasta entonces importados de Suiza, Holanda y Francia— comenzaron a elaborarse en diversas provincias, diversificando un mercado hasta entonces enquistado en el queso duro de oveja del Maestrazgo de Calatrava, los típicos de La Mancha y Burgos o el de tetilla gallego.

marcelino-rubio-con-sus-hijos-cesar-y-rafael-cesar-izda-seria-continuador-del-negocioMarcelino Rubio con  sus hijos, César y Rafael.

Tal fue la demanda de manteca, en España y fuera de ella, que en los albores del siglo no fueron pocas las fábricas que tomaron como costumbre mezclar la manteca con la margarina para producir mayor cantidad. Varios congresos —los más destacados en París y Bruselas— se ocuparían de tomar medidas para evitar la adulteración de la manteca, con actuaciones en este sentido de varios gobiernos. España, país de la indolencia, de la desaprensión y del abandono administrativo como escribiera José Rivas Llanos, de Palacios del Sil, no lo haría, por lo que comenzaron a importarse a ésta las peores y menos puras mantecas de Europa. El diputado leonés Gumersindo de Azcárate ya había presentado un proyecto de ley en las Cortes respeto al tema —precisamente tras pedírselo Juan Alvarado—, con la petición de elaborar una ley que prohibiera la mezcla de manteca y margarina, pero sus intentos cayeron en saco roto. Las factorías españolas comenzarían así a mezclar también manteca con margarina, lo que acarreó no pocos problemas y un malestar en el público durante un tiempo, a pesar de que buena parte de la sociedad —las economías menos pudientes— lo vio también como una posibilidad de adquirir un producto que no estaba al alcance de cualquiera.

La renovación láctea que impulsaron los hermanos Alvarado fue aprovechada por numerosos mozos del país que, formados en sus aulas, decidieron dedicarse al negocio mantequero en aquellos años. Especialmente destacado entre los alumnos de la escuela fue Marcelino Rubio Rodríguez, natural de Villager de Laciana y fundador de la fábrica La Laceaniega. Rubio conseguiría, en la Exposición Universal e Internacional de Bruselas, en 1910, una medalla de oro para la manteca de su sello, dentro de la categoría de productos agrícolas alimentarios de origen animal. Artífice del éxito del joven empresario fue su hermano José Rubio —que falleció muy joven, en 1919—, más conocido como Pepe París por la admiración que profesaba hacia la capital francesa, a la que viajó en numerosas ocasiones, como lo hizo a Londres y Nueva York.
La fábrica de Villager de Laciana hacía las veces de cooperativa para todo el Valle y a ella llevaban la leche casi todos los ganaderos de los pueblos próximos, a los que La Laceaniega compraba el producto para elaborar con él su preciada manteca. Cada cliente tiene su número que figura en tarros de cristal y en los que se deposita una pequeña cantidad del sustancioso líquido —leche—, para más tarde abonar al vendedor el importe de su mercancía con arreglo a la calidad de manteca, que allí se busca con una exquisitez analítica de laboratorio, decía ‘El Templario’ en 1926.

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Exposición de Mantequerías, en un Congreso Agrícola en Madrid (1930)

La firma abrió su primer establecimiento en Madrid (La Laceaniega) en la calle Nicolás María Rivero —actual calle de Cedaceros— pero, en 1920, al ocupar sus locales el Banco de Vizcaya según una publicación de la época, Mantequerías Leonesas, que así se llamó desde entonces, se trasladó a la cercana calle Alcalá, instalándose en un amplio establecimiento, decorado con elegancia y buen gusto. Allí se vendía entonces la manteca que se elaboraba en Laciana, muy bien presentada, en cajas de hojalata de todas formas y tamaños. La firma alcanzaría pronto gran éxito y llegaría a tener más de treinta establecimientos en todo el país.
Afamada en su tiempo fue la
Leche Condensada Los Mellizos, fabricada en Villager de Laciana, posiblemente la primera de este tipo que se elaboró en España. El novedoso producto —que no era otra cosa que leche de vaca a la que se extraía el agua y se le agregaba azúcar, espesando y dulcificando el líquido— había sido inventado apenas cincuenta años antes, en 1856, por un norteamericano, que lo comercializó en aquel tiempo a través de la New York Condensed Milk Company. La guerra civil estadounidense extendería y daría fama a la leche condensada porque el gobierno pediría ingentes cantidades para las tropas y, gracias a la publicidad que alcanzó en aquel momento, llegaría a Suiza. Marcelino Rubio, en su fábrica de Villager de Laciana, ya comercializaba la Leche Condensada Los Mellizos en 1900 y decía de ella en los envases que se trataba de la marca más rica en crema, siendo indiscutible este hecho por ser de todos sabido que las leches de vaca de las montañas de León son las que poseen la máxima abundancia en crema. No sería hasta 1910 cuando se comenzaría a comercializar en la factoría de La Penilla —Cantabria— La Lechera, de Nestlé, que ha llegado a nuestros días. Pero para entonces, Los Mellizos ya era un alimento de insuperable valor, único en su género para la alimentación de los niños y para usos culinarios.
Un relato sobre las mantequerías del Valle no podría olvidarse de las lecherías que se instalaron casi todos los pueblos de la comarca para la producción de manteca en sistema cooperativo. Destacada fue
La Popular de Sosas de Laciana, cuya construcción fue realizada en 1917 y cuya actividad finalizó cuatro décadas después. Hoy se encuentra restaurada por el programa de Campos de Trabajo, al igual que la de la cooperativa La Armonía de Rabanal de Arriba. La Popular de Sosas de Laciana fue la única lechería hidráulica de España, utilizando como fuerza motriz el agua de un río cercano, llevada a través de una presa y aprovechando un desnivel, para mover el rodezno —rueda hidráulica— que transmitía, a través de un árbol de levas, la fuerza a las distintas máquinas.
Ingente trabajo e interesante historia que resumió
Víctor de la Serna a mediados del pasado siglo, al relatar cómo las mantequerías de Laciana, las más bonitas de la Península, eran esas donde te dejas hasta las pestañas para satisfacer esa manía (más que glotonería, te lo reconozco) de conocer todo lo que es exquisito, y por lo que vas a purgar una temporadita.”

Del libro ‘Juan y Ventura Alvarado. La época que doró la manteca
Víctor del Reguero. Piélago del Moro Ediciones.

Publicidad de Mantequerías Leonesas publicado en el diario El Sol en 1925.

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Mercado de La Cebada, durante su desmontaje en 1956.

Siguiendo con la saga de mercados de Madrid, integrada en las arquitecturas perdidas. Lo que a continuación aporto, a modo de testimonio gráfico, es un conjunto de fotografías de antiguos mercados madrileños. De la mayoría ya quedó recogida su existencia en otros capitulos de esta serie, a los cuales remito. Alguna información se puede encontrar en la red, por lo que tampoco abundaré en referencias.

El origen de los mercados está en el trueque de mercancías y en la necesidad de intercambiar los bienes que cada individuo o agregado de individuos ha sido capaz de conseguir o producir. El intercambio ha sido desde las más antiguas sociedades una actividad principal que ha posibilitado la creación de redes sociales y económicas, y un elemento de progresión económica. A partir del establecimiento de los mercados y de las redes de distribución de bienes que de ellos se generaban, surgieron sistemas de comunicación para favorecer el intercambio y se establecieron nexos de relación social, tanto en los puntos de distribución próximos como en los más extensos, que podían abarcar comarcas y localidades alejadas.

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mercado-la-cebada_02_sepiaMercado de La Cebada, en los primeros años del siglo XX.

El mercado, especialmente durante los siglos pasados, ha significado un punto de encuentro, un espacio de socialización y un centro de distribución de bienes y de rentas, donde el capital se daba cita y pasaba de mano en mano, constituyendo una cultura característica del negocio popular.

Desde mediados del siglo XIX se fueron abriendo paso las ideas higienistas y funcionalistas de urbanistas, médicos y científicos que denunciaban la insalubridad y la suciedad de estos mercados al aire libre, que además dificultaban el tráfico rodado y peatonal porque solía extenderse la compraventa a las calles colindantes. Sin embargo, habrá que esperar a la década de 1870 para que se construyan en la ciudad los primeros mercados cubiertos de tutela municipal, cuyo número no pasó de cuatro a finales del siglo XIX. Estos mercados eran los mercados de hierro de los Mostenses (1875), el de la Cebada (1875), el de Chamberí (1876) y el de la Paz (1882), a todas luces insuficientes para una ciudad que rondaba el medio millón de habitantes. Las mercaderías, por lo tanto, siguieron celebrándose en las tradicionales plazas públicas, aunque poco a poco se fueron produciendo mejoras en las políticas municipales relacionadas con los mercados y los abastecimientos”. (Madrid histórico)

Edificio propiedad de José Pérez Zafra, establecido en la Calle Laurel, al oeste de la prolongación de la calle Embajadores, en el arrabal de Las Peñuelas. En esta lonja, fotografiada a principios de 1900, se vendían todo tipo de comestibles y cereales, además de jabones, aceites, vinos y licores.

Mercadillo en la Corredera Baja de San Pablo, en las proximidades del Mercado de San Ildefonso, cuya fachada se dintingue al fondo de la calle.

Inicio de la calle Escorial, cuesta abajo. Al fondo de la foto se puede apreciar la parte trasera del edificio de “El Refugio“.

Mercadillo de la calle Santa Isabel, junto al cine Doré.

Mercado de La Cebada, años 30.

Interior del Mercado de la Cebada, en 1935.

En 1870 empezó la construcción del Mercado de la Plaza de la Cebada (entonces de Riego), realizado bajo la dirección del arquitecto Mariano Calvo Pereira, siguiendo el modelo del de Les Halles en París. Construido con modernas estructuras de hierro y cristal se trataba de un vasto edificio de planta irregular, compuesto por dos pisos, y con una superficie de 6.323 metros cuadrados. Inaugurado por el rey Alfonso XII el 11 de junio de 1875, fue derribado en 1956, construyéndose en su lugar el actual mercado de la Cebada.

Mercado de la Cebada, desde la Plaza de san Millán, 1900.

Plaza de la Cebada en 1860. Al fondo se ve la Iglesia de san Millán, derribada en 1869.

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Arriba. Serie de fotografías del Mercado y de la Plaza de la Cebada.


A partir de 1868 comenzaron a establecerse en la Plaza de Olavide los típicos tenderetes de mercadillo de calle, que servía de distribución de abastos para la población del barrio y aledaños. Los cada vez más numerosos puestos ofrecían pocas garantías sanitarias a la clientela, lo que condujo a la creación de un recinto cerrado, con estructura de hierro y cubierta de zinc, proyectado por Eduardo Adaro, el cual fue inagurado 1876. Era de planta hexagonal y de modestas proporciones, como se advierte en la foto. Daba cobijo a puestos de venta de pescado, carne, aves, frutas y verduras. En 1935, estando el entorno urbanísticamente muy modificado, fue sustituido por el nuevo mercado de Olavide, proyecto de Javier Ferrero, el cual fue derribado en 1974 para dar lugar a la actual plaza.

Plaza de san Miguel. A principios de 1800 en esta plaza se encontraba la parroquia de San Miguel de los Octoes, derribada en 1809. En el espacio liberado se estableció un pequeño mercado al aire libre estinado a la venta de pescado, lo cual generaba un espantoso olor, especialmente cuando más recios se hacian los calores del estío. En 1912 Alfonso Dubé y Díez proyectó un mercado cubierto, de estructura metálica, que vino a sustituir a la endeble estructura que en 1835 Joaquín Henri levantó para albergar al viejo mercadillo.

Las fotos son de 1910, antes de construirse el mercado de Alfonso Dubé, y de los años 30, cuando este se encontraba en pleno funcionamiento. Como se aprecia en la foto (abajo) los puestos afuera del mercado cubierto eran numerosísimos.

“El Mercado de San Ildefonso. Fue uno de los primeros mercados de Madrid, a quien dio nombre la iglesia parroquial de San Ildefonso, (c/ Colón, 16). Es de suponer que, en un principio, este mercado surgió por la reunión de varios tenderetes que con el tiempo pasaron a ser estables y cuyos dueños, en algún momento, decidieron organizarse conformando así una plaza semiabierta y techada en donde vender sus productos.”

El Rastro es uno de los mercados callejeros más antiguos de Madrid.

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Los Mostenses, fue construido sobre el solar del antiguo convento de Premostratense de San Norberto, que fundado en 1611, había sido derribado durante la dominación francesa. Gemelo del de la Plaza de la Cebada, aunque un poco más pequeño, se trataba de un mercado de hierro y cristal, al estilo del de Les Halles en París. Realizado bajo la dirección del arquitecto Mariano Calvo Pereira, fue inaugurado por el rey Alfonso XII el 11 de junio de 1875. Derribado en 1925 con motivo de las obras de la Gran Vía.

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Casa Gregorio Crespo en 1863, especializada en productos de cañamo, cañizo, fibras vegetales y aperos de madera. Este negocio todavía sigue funcionando en el barrio de Malasaña, dedicado a la fabricación y venta de alpargatas.

La memoria del pasado más reciente nos la ofrece de modo misterioso la fotografía. Desde su invención es la “memoria fértil”, perenne, que nos permite ser testigos de cómo fue nuestro ayer con la simple visión de la imagen antigua vista desde la distancia temporal, sin pre-conceptos. Más allá de las evocaciones literarias, imprescindibles y necesarias, la foto es única. Nos muestra todo, con “pelos y señales“, sin afeites, aún habiéndolos en el momento de la instantanea. Y, a partir de ahí, que vuele la imaginación. Y que invente. Y que desvirtúe la realidad, también. En eso consiste la literatura. De Pedro de Répide, Cronista de la ciudad de Madrid, erudito, literato maldito y bohemio en los años veinte del siglo XX, se dice que inventó mucho en su crónica. Junto con Mesonero Romanos, sus historias son consideradas referente historiográfico de la ciudad. Sin embargo, parece que elucubró, dió por hecho sin mucho fundamento, fantaseó o, simplenmente, inventó . Grandes narradores de la intrahistoria local.

Lo que sigue es una selección de fotos de comercios típicos del Madrid de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Son fotos en las que los protagonistas, son las tiendas y los tenderos, (ya no hay tenderos) que se exponen delante de su comercio, como parte del “género” que venden. Ellos son parte del todo que es la tienda. La tienda, el todo, y su su contenido, la parte. La parte que se vende y la parte que vende: “el género” y “el tendero”.

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Frutería y Huevería. Calle Carranza, 15 (1900)

La primera foto es de una frutería-huevería. Sigue habiéndolas. Yo que vivo en el barrio de La Prosperidad conozco alguna -comercio tradicional- que aún se denomina así: vende fruta y huevos. Son negocios que pasaron de padres a hijos. Algunos hijos que entendieron que debían continuar con en negocio, sin más dudas. Fruta y huevos, en 2008 del siglo XXI.

Las imprentas, por ejemplo, apenas existen ya como negocio exclusivo. La mayor parte de las empresas familiares del sector se dedican a la burda y eficaz fotocopia y a la multicopia publicitaria. En algún lugar, sin duda, todavía ha de existir una imprenta dedicada en exclusiva a esta actividad casi artesana, que embriaga con su penetrante olor a tintas y con el monótono ruido de las máquinas. En 1980 había en Madrid más de cien establecimientos dedicados a todo tipo de actividades comerciales tradicionales.

Imprenta Almacén de semillas

Imprenta Ducazal en la Plaza de Isabel II, 6 (1900) y Almacén de semillas, calle Luchana, 37 (1910)

Acerca de las tiendas de semillas, he de confesar que, aún siendo mis orígenes más bien urbanos, cuando las descubrí en Madrid -ya las había visto en otras localidades más agrícolas- me sorprendí tanto que no era capaz de pasar delante de ella sin pararme ante su vitrina o de entrar sólo para mirar. Siempre me parecieron una especie de museo. Igual que las cordelerías y las alpargaterías. La alpargata era un calzado típico de la España pobre del siglo XX. Algunas fábricas levantinas -herederas de la tradición familiar- intentan año trás año promocionarla como calzado veraniego “typical spanish”. Bueno es. En Madrid recuerdo que había un almacén de semillas en la calle de Atocha. No se si seguirá existiendo.

Las zapaterías, los talleres de zapatos, pasaron de ser locales en los que se confeccionaba el calzado a la medida para ser meros talleres de restauración, de arreglo: zapateros remendones. En la actualidad perviven los talleres de arreglos. Después de un periodo de grave crisis, pués nadie arregla, sino que tira y compra, parece que la recesión remonta y los zapateros renacen de sus cenizas. A pesar de ello, cada vez son menos los que se mantienen en el oficio.

Zapateria Kiosko bebidas

Zapatería en la calle Cava Baja, 22 (1910) y Kiosko de bebidas a finales de la pimera década del siglo XX, ambos en Madrid.

El kiosko de bebidas me llama la atención. En otros lugares del orbe el kiosko sigue siendo algo cotidiano. En Madrid ahora, con tantos bares por metro cuadrado lo vemos como una curiosidad, pero debió de ser toda una institución. También imprescindible.
En cuanto a la farmacia que se recoge en la fotografía, llama poderósamente la atención, no sólo la ubicación del local, en la calle de Serrano, importantísima en 1905, sino la indumentaria de los que posan en la foto. Podrían ser los empleados y propietario. Y los hijos del propietario, posiblemente. Tan bien vestidos. Es la calle de Serrano. Interesantísima foto.

Farmacia

Farmacia Manera. Calle Serrano, 44 (1905)

Interesante también el testimonio de la tienda de navajas, “vaciador Nicolás Gesse“, afiladores de estirpe. El comercio ha sobrevivido en Madrid hasta el siglo XXI. En este momento no se si todavía sigue abierto el negocio Viuda y nietos de Nicolás Gesse, en la calle Esparteros nº 6 de Madrid, pero su continuidad es de al menos de cien años.

Vaciador

Vaciador/ Afilador “Nicolás Gesse”. Calle Esparteros, 6 (1910)

Referencias._

Fotos de antiguos comercios de Madrid II

Galería de fotos antiguas de Madrid

Comercios tradicionales de MADRID

Memoria visual de Madrid
Ediciones La Librería
Madrid, 2007

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