Derribo de la «Fábrica de lápices Hispania» de Ferrol

La Fábrica de lápices «Hispania» de Ferrol, después de más de treinta años de abandono ha de ser abatida para construir en su solar viviendas de lujo. La corporación municipal, los compromisos adquiridos por la empresa propietaria y una sentencia judicial, avalan la operación. En contra, el COAG de Ferrol y asociaciones ciudadanas,


La Fábrica de Lápices Hispania de Ferrol, a  la que ya nos hemos referido varias veces,  se verá reducida  a 4.000 toneladas de escombros y otros residuos. Según la empresa encargada del derribo, esta puede ser la magnitud del desecho que genere la vieja industria. Su propio desecho.

Fachada principal de la fábrica de lápices Hispania de Ferrol (Foto: Enrique F. Rojo, 2009)

Comenzó la demolición talando la alta chimenea del complejo. La segunda, ya que la primera se demolió hace años porque amenazaba ruina inminente.

Para retirar la cubierta de uralita medio deshecha que aún se mantenía,  se encargó el trabajo a una empresa especializada en estos peligrosos  oficios, que también se hará cargo de su depósito y tratamiento, habida cuenta de que se trata de un material que contiene amianto y que es potencialmente cancerígeno, según dicen los tratados técnicos en la materia.

El operativo del derribo implica cortar las calles que rodean  la antigua Hispania. Sin embargo, los encargados de la obra dicen que  se hará de modo que  los cortes no se noten, incluso durante el momento en que se ejecute el derribo.

Estado de la fábrica de lápices antes de las obras de derribo de la fachada y después de haber abatido la chimenea. (Foto: Angel Manso, 2012 La Voz de Galicia)

Oposición ciudadana

Por su parte, los colectivos ciudadanos que  se oponen al derribo justifican su postura  apuntando al valor patrimonial y arquitectónico de la fábrica.  Por ello,  la Comisión Cidadá pola Recuperación de Ferrol Vello, con la participación de  doce profesores de la Escuela de Arquitectura de A Coruña y otros tantos de la Facultad de Económicas de Santiago y del catedrático de Historia Económica Xoán Carmonael, los alumnos del  IES de Canido, y un comunicado del Departamento de Historia del Arte de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Santiago en el que los 32 profesores doctores que lo integran expresan, por unanimidad, su más profunda repulsa por el derribo y aseguran que con su destrucción se pierde el ejemplo más destacable de la arquitectura industrial racionalista de Ferrol, se manifiestan en la calle mostrando su desacuerdo públicamente.

Más de cien personas se congregaron ante la vieja fábrica de lápices Hispania para tratar de frenar la demolición del complejo,  propiedad de la promotora Jerpu S.A, que quiere construir dos edificios con medio centenar de viviendas.

La convocatoria ha contado con el respaldo de la delegación ferrolana del Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia (COAG), que se opone al derribo de un complejo que consideran un ejemplo de la «arquitectura industrial racionalista», «exemplo máis destacable da arquitectura industrial racionalista de Ferrol», según el departamento de Historia da Arte de la Universidade de Santiago de Compostela.

Además, la Comisión Cidadá pola Recuperación de Ferrol Vello  ha presentado un recurso de alzada para intentar anular el acuerdo municipal que permite la demolición del edificio, y así salvaguardar las partes más representativas de la vieja fábrica.

Manifestación ante la  fábrica de lápices Hispania contra su demolición (Foto: Angel Manso, 2012 La Voz de Galicia)

Recurso del COAG de Ferrol

El COAG ha  presentado  un recurso contencioso administrativo contra la licencia de demolición otorgada por el municipio, y que fue aprobada en pleno a finales de diciembre con los votos del gobierno local.  Según el COAG de Ferrol, la catalogación resultante de la fábrica,  al ser declarada  Bien de Interés Cultural (BIC) en febrero del 2011 por la Xunta de Galicia,  impediría que se realizase ningún derribo, a pesar de las licencias preceptivas.

De prosperar los recursos, algo improbable dados los intereses económicos en juego, el resultado sería paradójico, pues se avalaría la protección de  una construcción inexistente por derribo improcedente.

También hay quien entiende como un bien el derribo. Gran parte de los vecinos que padecen las consecuencias del abandono del complejo muestran su satisfacción por la decisión municipal. Lo mismo ocurre con los comerciantes del entorno, para quienes el derribo supone una oportunidad de mejorar sus negocios.

La fábrica de lápices desde uno de sus laterales.  (Foto: Copyright  by romarintyp on Flickr, 2009)

El derribo en los medios

Así recogieron diversos periódicos la noticia del derribo de la Fábrica de lápices de Ferrol Vello:
El País, en su edición del 23 de enero de 2012 decía, textualmente, «Ladrillo a ladrillo, la enorme chimenea de la vieja fábrica de lápices de Ferrol encoge unos metros cada día. Los operarios empezaron a desmontarla a mano el pasado miércoles aupados por una grúa a 35 metros de altura. A la chimenea le seguirá un desvencijado tejado de uralita, cuajado de amianto, que habrán de retirar con todas las precauciones exigidas para manipular un material cancerígeno que ya se ha cobrado muchas vidas entre los trabajadores del naval de la ría. El resto de la fábrica caerá al paso de la maquinaria pesada y las palas excavadoras.

La promotora Jerpu, SA, propietaria del recinto, ha iniciado el derribo del complejo fabril más emblemático de Ferrol Vello para construir dos edificios con medio centenar de viviendas en un solar privilegiado de 3.500 metros cuadrados con vistas al puerto interior. Tirar abajo la fábrica les costará unos 300.000 euros.

El permiso de demolición se aprobó por silencio administrativo. Así lo reflejó una sentencia del juzgado contencioso administrativo de Ferrol fechada el 27 de octubre de 2010. Ni los tribunales ni la Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta y el Ayuntamiento de Ferrol, en manos del PP, han puesto trabas al derribo de Hispania, que sí cuestionan los tres grupos de izquierdas (PSOE, IU y BNG) y el Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia (COAG). Hace cinco días, congregaron a unas 30 personas ante la fábrica tras la pancarta “No al derribo, no a la especulación”. Reclaman que se proteja el inmueble, o parte de él, como ejemplo de la arquitectura industrial y que se recicle como centro sociocultural.

La fábrica, que llegó a producir cerca de 36.000 lápices al día, llevaba prácticamente tres décadas abandonada, colonizada por la basura, la maleza y las ratas. Su inminente desaparición apenas ha abierto brecha en el barrio de Ferrol Vello, catalogado en 2011 como Bien de Interés Cultural (BIC), que pierde uno de sus inmuebles más representativos. Un grupo de vecinos se opone al derribo pero la mayoría parece columpiarse entre la indiferencia y el deseo de ver renacer una barriada que, estéticamente, se quedó atrapada en la posguerra.

Hispania fue la apuesta empresarial de Alberto Fernández Martín, que vio en los lápices su pasaporte al éxito. Fundó la compañía en 1934 y se mudó a la fábrica de Ferrol Vello ocho años después. Superado el bache de la Guerra Civil, la compañía pronto dio beneficios y ganó mucho dinero en los 50 fabricando los lápices Johan Sindel y bolígrafos Bic. La empresa echó el cierre en 1986, incapaz de competir con Asia, y desde entonces la ruina ha campado a sus anchas por el edificio.

La demolición se autorizó en pleno ordinario el 29 de diciembre con los votos de PP e Independientes por Ferrol y el rechazo de PSOE, IU y BNG. Un día antes, la Comisión de Urbanismo valoró las sentencias y escritos que “instaban al Ayuntamiento a autorizar el derribo” y rechazó las alegaciones a la modificación puntual del PXOM para la parcela. “La sentencia judicial no contempla la posibilidad de exigirle al propietario que conserve una parte de la fábrica”, explicó Guillermo Evia, responsable de Urbanismo.

El TSXG (Tribunal Superior de Justicia de Galicia) ya había multado al anterior gobierno socialista por retrasos en la ejecución de las sentencias que daban la razón a la constructora. Jerpu presentó el proyecto de demolición en 1996 y ha batallado en los tribunales durante 15 años para recabar permisos y sortear las trabas administrativas al derribo. La promotora tiene a su favor los mandatos judiciales y el visto bueno de la Xunta y del Gobierno local, que non han visto en la fábrica nada especial que la salve de ser demolida.

El 5 de enero, en un último intento por detener la actuación, Izquierda Unida presentó un recurso de alzada contra la autorización de Patrimonio que en noviembre había levantado el último freno a un derribo que había descartado en febrero con un informe desfavorable. “Agotaremos todas las vías legales para impedir un atropello sin remedio contra el patrimonio histórico y la memoria de la ciudad”, asegura Yolanda Díaz, coordinadora de IU en Galicia y edil en Ferrol. Díaz acusó al Ejecutivo popular de actuar como “una brigada de demolición al servicio de los intereses inmobiliarios” y le reprocha a la Xunta que en ocho meses cambiase de parecer sobre la fábrica. El BNG también ha criticado que el gobierno de José Manuel Rey se apresure a dar luz verde al desmontaje sin esperar a que la redacción del Plan Especial para Ferrol Vello estudie otras alternativas para este espacio.

Otro colectivo muy beligerante contra el derribo han sido los arquitectos de la delegación ferrolana del COAG capitaneados por Miguel Reimúndez, exedil de Vivienda de Ferrol con el bipartito PSOE-IU del 2007. Opina que la rehabilitación de Hispania “es una oportunidad en la trama de la ciudad” y que debería salvaguardarse al menos la estructura de la chimenea y la zona de oficinas. Los últimos en terciar en la polémica han sido los técnicos del comité internacional del patrimonio industrial que pretenden elevar a la Unesco una petición para detener la demolición.

No parece probable que la vieja Hispania pueda escaparse al derribo que la ronda desde hace años. Casi ‘in extremis’, IU mantendrá este jueves una reunión en Santiago con el director general de Patrimonio, José Manuel Rey Pichel. La formación ha pedido a la promotora que aparque temporalmente la demolición para “no causar daños irreparables a una construcción de indudable valor histórico”.  (El País,  edición del 23 de enero de 2012)

El 19 de enero de 2012 El Correo Gallego publicaba: «Decapitada por el afán inmobiliario, yace en el suelo la chimenea de la antigua fábrica de lápices de Ferrol. La ciudad perdió ayer uno de sus símbolos, con el inicio del derribo de estas instalaciones. El antiguo sueño de la arquitectura industrial, una fábrica que entre 1934 y mediados de los 50 producía 36.000 lápices al día, perece ante una promoción inmobiliaria. Donde antes se alzaba La Hispania, en un futuro posiblemente despuntarán las viviendas construidas por la promotora Jerpu.»

SCALAE, el 30 de enero de 2012, publicaba en su web que «la fachada y la chimenea eran dos de los elementos más importantes por los que el COAG había solicitado la conservación del edificio, y precisamente por ahí fue por donde comenzó la demolición. En un documento firmado por doce profesores de la Escuela de Arquitectura de A Coruña y de la escuela de Económicas de Santiago de Compostela, se critica la ‘mirada impasible de las instituciones’ ante la demolición del edificio. En el documento se reclama la conservación de la fachada, la zona de oficinas y la chimenea, tan sólo una parte de toda la parcela, y que supondría ‘un respeto al patrimonio histórico sin perjuicio para la iniciativa privada’.
La vieja fábrica de Hispania, se incluye en el Bien de Interés Cultural de Ferrol Vello desde febrero del 2011 por la Xunta de Galicia, lo que en principio impide que se realice ningún derribo aunque se cuente con las licencias preceptivas, ocupa un solar de unos 3.500 metros cuadrados en la zona alta del puerto exterior con vistas a la ría ferrolana. »

La Voz de Galicia
, el 27 de enero de 2012, haciéndose eco de las protestas ciudadanas publicaba lo siguiente:
«Ante una fachada que perdió hace días los símbolos que la caracterizaban, más de un centenar de ferrolanos reclamaron la paralización de la demolición de la Fábrica de Lápices, iniciada la pasada semana. De su interior llegaron a salir más de 180.000 lapiceros diarios. Ayer, el reparto de los últimos lápices y plumines rescatados de un quiosco de la ciudad naval abría una concentración que reclamaba la pervivencia del «exemplo máis destacable da arquitectura industrial racionalista de Ferrol», según el departamento de Historia da Arte de la Universidade de Santiago de Compostela.

Los 32 doctores que integran su consello emitieron un comunicado en el que muestran «a súa máis profunda repulsa polo derribo da antiga Fábrica de Lápices Hispania», situada en el barrio de Ferrol Vello, considerado bien de interés cultural. Otras dos docenas de profesores de la facultad coruñesa de Arquitectura y de la compostelana de Económicas hicieron lo propio con un manifiesto en el que piden a la Dirección Xeral de Patrimonio la «inmediata paralización de la demolición» de un edificio construido en la década de los años treinta y que funcionó durante más de cuatro decenios.

Emblema del Ferrol industrial, los propietarios acometen el derribo tras un cuarto de siglo de litigios y una densa maraña legal, que acabó con sentencias firmes que lo avalan por silencio administrativo. Pero la Comisión Cidadá pola Recuperación de Ferrol Vello, convocante de la movilización, lucha in extremis por su salvación. «Hoxe non somos moita xente, pero imos ser máis. Imos loitar polo que nos dá singularidade e historia», aseguró anoche Alexandre Carrodeguas, uno de sus portavoces. Porque con el sello Hispania y Johann Sindel se recordaban ayer los lápices que se mojaban con saliva antes de escribir y los que «daban cor a aquela triste época da ditadura». A quienes se niegan ahora a conservar la fachada y la chimenea -que ya ha sido anulada- los manifestantes los invitaron a escribir «co lapis da ignorancia» miles de veces «Nunca volverei destruír o patrimonio arquitectónico de Ferrol».

La propietaria de la fábrica, la sociedad Jerpu, planea construir en el solar una promoción inmobiliaria pendiente de una modificación puntual del plan general de urbanismo. Después de 25 años de espera, ahora se niega a aguardar más y tras varias condenas a corporaciones anteriores por la dilación en la concesión de la licencia, el gobierno ferrolano, con mayoría absoluta del PP, ha decidido otorgar la licencia de demolición para dar cumplimiento a los fallos judiciales emitidos.

Por su parte, el Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia aprobó presentar un recurso contencioso-administrativo contra la concesión de esta licencia municipal y el fiscal de Patrimonio del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, Antonio Roma, ha abierto diligencias tras la denuncia de la Comisión Cidadá.» (La Voz de Galicia, el 27 de enero de 2012)

Por último, se reproduce el artículo de opinión publicado en el Diario de Ferrol el 22 de enero de 2012, que firmaba el catedrático de historia del arte de la Universidad de Santiago Alfredo Vigo Trasancos:
«Fue en enero de 2008 cuando, a petición del Consello da Cultura Galega, tuve la oportunidad de realizar un informe sobre la pertinencia de declarar el barrio de Ferrol Vello Bien de Interés Cultural, con el fin de dar respuesta a una solicitud que hacía a la institución gallega la Dirección Xeral do Patrimonio de la Xunta de Galicia.
Obviamente se me hizo la consulta por mi condición de experto en Historia de la Arquitectura y particularmente por mi trayectoria de investigador sobre el tema del urbanismo ferrolano, que vengo estudiando desde hace ya bastantes años.

Y por esa razón, argumentando el interés histórico que tenía el barrio, indicaba en mi informe que Ferrol Vello merecía ser declarado BIC por ser el origen mismo de la ciudad de Ferrol, un conjunto urbano de arraigo medieval de configuración espontánea y orgánica y, además, por ser el contrapunto necesario al impecable y ordenado barrio de la Magdalena que así hacía valer en toda su expresión la calidad urbanística de la cultura ilustrada.
En otras palabras, quería subrayar que Ferrol Vello y la Magdalena formaban, en su llamativo contraste urbano, un binomio necesario, imprescindible para aclarar el desarrollo y las circunstancias históricas de la ciudad de Ferrol.

Era consciente, no obstante, de que no quedaba en el barrio viejo ninguna construcción medieval que le diese un rango monumental destacable; pero al conservar su traza viaria antigua, su parcelario del Medievo, el valor pintoresco de sus inmuebles en donde se apreciaban tipos arquitectónicos que iban de la vivienda popular marinera con solana de madera y voladizos, a casas decimonónicas con galerías y balcón y aún a construcciones que se movían entre el más estricto racionalismo y el más elegante diseño “art déco”, había motivos más que suficientes para conservarlo.

Ahora bien, en mi informe destacaba no sólo la conveniencia de proteger el barrio histórico, sino de delimitar muy bien todos sus espacios de respeto pues había en su entorno lugares y edificios muy destacables: el viejo muelle y dársena de Curuxeiras origen del puerto civil dieciochesco, la fuente de la Fama con su nueva tipología en obelisco, la iglesia de San Francisco con la capilla de Orden Tercera, Capitanía y los jardines de Herrera, el Parque Municipal… y mencionaba también entre ellos la Fábrica de Lápices “Hispania”, lógicamente por el interés de su tipología industrial, el valor de su arquitectura “déco” y por ser obra, además, del mejor momento profesional del arquitecto municipal Nemesio López, que luego fue por otros derroteros menos valiosos.

En fin, que en parte gracias a estos argumentos y no sin cierta polémica mediática y problemas administrativos, pudo conseguirse en el año 2011 que la Xunta de Galicia declarase con buen criterio BIC, con la categoría de conjunto histórico, el barrio de Ferrol Vello.
Se señalaba además en el texto de la declaración que se reproduce en el DOGA nº 43 del 10 de febrero de ese año, que la consideración de BIC se hacía, entre otras muchas cosas, por formar el viejo barrio medieval “una curiosa amalgama de edificios” entre los que destacaba algún que otro de “diseño art déco”; y más adelante, a la hora de delimitar el perímetro del conjunto, señala asimismo el texto que en el tramo 4-5 debe seguirse el “linde norte de la Fábrica de Lápices Hispania, dejando ésta dentro del entorno de protección”; de ahí mi sorpresa y perplejidad al enterarme por la prensa que se ha comenzado a derribar el citado edificio con todos los permisos necesarios.

A decir verdad no parece tener sentido que después de tantos esfuerzos argumentativos en favor de la protección, ahora se mire hacia otro lado y se convierta el documento oficial en simple papel mojado. Soy consciente de que la Fábrica de Lápices no está en buen estado, que convive en un entorno de ruina preocupante que afecta a la práctica totalidad del barrio, incluso se puede entender en la realidad actual que acaso no merezca todo el edificio el mismo grado de interés y protección, pero todo esto se puede mejorar en un contexto social que se interese por la rehabilitación integradora que es, precisamente, el que propugna en principio toda sociedad civilizada que se identifica en sus declaraciones de BIC, siempre planteadas para proteger o un conjunto de interés o un edificio destacable.

Por esta misma razón, podríamos derribar en cualquier momento lo que resta del Teatro Renacimiento en el barrio de la Magdalena, porque se encuentra igualmente en un lastimoso estado y en el borde de otro conjunto histórico.

En fin, que creo que debiera considerarse el comportamiento destructivo y que debiéramos de ver en la Fábrica de Lápices un edificio de interés y conservable, siquiera en sus elementos más singulares entre los que están, obviamente, la chimenea y el volumen principal de su fachada.

Que una ciudad como Ferrol que fue un emporio industrial destacado conserve algún referente de este tipo me parece importante; que los ciudadanos apoyen públicamente el valor que tiene su legado histórico revela también su nivel y su educación hacia estos temas, que las autoridades municipales se impliquen en esta política de respeto es algo que también considero fundamental; es más, la propia Xunta debiera de actuar con un comportamiento ejemplar haciendo valer lo expresado en su Diario Oficial aunque esté por hacer o aprobar el necesario plan especial de protección del barrio que resulta imprescindible para iniciar su recuperación. Incluso diría que es de valorar y de tener en cuenta en una empresa constructora que promueva lo nuevo sin por ello proceder a arrasar en su integridad un edificio que sale mencionado en los informes previos de protección, en algunos libros de arquitectura histórica ferrolana y en el texto mismo de declaración de BIC del propio Diario Oficial de Galicia. Es la diferencia que existe entre un comportamiento que aspira a construir desde el respeto al patrimonio y aquel otro que, en cambio, mantiene una actitud más voraz y especulativa.

Creo que hay soluciones para que se encuentren los dos intereses y que se deben poner los medios para lograr un resultado aceptable. Todos queremos la regeneración de Ferrol Vello y de todo su entorno, pero eso no se puede conseguir de ningún modo con el primario argumento de la demolición por ser doloroso a la vez que irreversible». (Alfredo Vigo Trasancos, en Diario de Ferrol 22/01/2012)

9 opiniones en “Derribo de la «Fábrica de lápices Hispania» de Ferrol”

  1. En Londres hicieron algo con todas esa fábricas y edificios industriales (los de las chimeneas) a lo largo de la ribera del Támesis. Se podría intentar algo además del derribo. Puede que salvar la estructura completa sea complicado si amenaza ruina, pero este tipo de edificios acepta estupendamente otros usos. Ya, no hay pasta… pero bueno. Cuando la había tampoco había muchos escrúpulos. No sé por qué me viene a la mente «La Pagoda» de Fisac, al salir de Madrid por la carretera de Barcelona. Es casi La Prospe, no sé si la has mencionado tu (cojonudo) blog. Estaba yo en la Escuela cuando la tiraron abajo. Los motivos… la verdad es que no los recuerdo. Tampoco sé si existían. ¿Qué hay ahora en su lugar, por cierto? Fisac era de los que empezaba a hacer «experimentos» con el hormigón en edificios como este.

    1. Hola Pepo,
      Parece que ya es demasiado tarde para hacer nada que no sea construir viviendas de lujo con vistas a la ría. Cualquier otra cosa no hubiese producido riqueza: léase lucrativos beneficios para el inversor y sus socios.
      El caso que mencionas en londres, el complejo Battersea Power Station, salvando las distancias, ha mantenido su espectacular arquitectura en pie milagrósamente. Ahora parece que quieren darle un uso que consolide y asegure la permanencia a tan impresionante mole.
      Respecto a lo que dices de la Pagoda de Fisac, el inventor de las «vigas-hueso», probáblemente en su lugar se encuentre un vulgar y anodino edificio funcional, a la moda impersonal y repetitiva que hoy tanto se prodiga. Nada que merezca destacar.
      Saludos.

  2. Hola a todos, me parece alucinante que con la que se nos está cayendo encima aparezca un grupo de personas ahora, la fábrica se cerró hace más de 25 años, y se preocupen de si se debe o no rehabilitar.
    Lo que deberiamos haber hecho era evitar que se hubiera cerrado.Yo he utilizado desde muy niño todos los lápices y plumieres de dicha fábrica y me apenó mucho su fin, pero no me parece, que sea oportuno dejar que el edificio se sigua pudriendo hasta acabar en escombros.
    ¿Cuantos de los que se oponen al derribo ven diariamente el deterioro de la fábrica?¿que otra utilidad quieren darle al edificio?.
    Cuando las cornisas comiencen a caer,algunas ya lo han hecho, y provoquen algún percance grave, nos acordaremos de reclamar al ayuntamiento que ponga fin a esta situación.
    un saludo

  3. ME GUSTARIA QUE ME EXPLICARAS SOBRE UNA CASA QUE HAY POR MEJIA DE LEQUERICA Y QUE EN LA FACHADA HAY COMO UNOS LAGARTOS ,YA EN SI LA CONSTRUCCIÓN ES UN POCO ESPECIAL , SEGURO QUE LA ENCUENTRAS RÁPIDO Y ME COMENTAS A QUE ESTILO PERTENECE.

    GRACIAS
    LUISA

    1. El edificio de los «lagartos», que son salamandras, es de 1912 y destaca su fachada por la decoración serigrafiada, y las salamandras bajo la cornisa. Esta influido por el modernismo vienés de finales del siglo XIX (Secessionsstil), elegante y formalmente sobrio. Fernández Galán y González del Valle fueron sus arquitectos.
      Un saludo.

  4. EN QUE MIERDA DE PAÍS NOS HA TOCADO VIVIR POR DESGRACIA ( ESPAÑA ) , QUE MAS QUE UNA MONARQUÍA PARLAMENTARIA ES UNA REPÚBLICA BANANERA , que no valora el patrimonio industrial y lo destruye salvajemente , lo que tenía que haber hecho la gente es impedir físicamente el derribo , boicoteandolo si es preciso , mientras la batalla se libra en los tribunales ( seguramente hubieran llevado una descomunal cantidad de policías tanto locales como nacionales a parte de Guardias Civiles para permitir el derribo ) , ahí es donde radica que estamos en un país de Panchovilla , las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado no están para supuestamente defender intereses privados ( el que quiera seguridad en esos casos que la pague ) , pero no se dío el caso porque la gente en este País de mierda es muy cobarde y se ejecutó el derribo sin necesidad del despliegue de la fuerza , cuando lo suyo hubiera sido una resistencia tan radical y total que hasta el Subdelegado del Gobierno de La Coruña y las propias fuerzas del orden,se lo planteasen y se retirasen de su cometido , no olvidemos que la Soberanía reside en el pueblo , que es quien decide , no unos Subdelegados del Gobierno que manejan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, ES DECIR QUE SI HAY 10 PERSONAS QUE QUIEREN UNA COSA SOBRE 8 QUE NO LA QUIEREN , SIEMPRE SEA LO QUE QUIERAN ESAS 10 PERSONAS.

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