Pisa, Haring y la TV

HARING PISA-2009_SMALLFOTO: Enrique Fidel, 2009

En una visita a Pisa, ciudad que tiene peor fama de lo que se merece, cerca de la Piazza Emanuelle II, sorprende el colorista mural del artista neoyorquino Keith Haring (1958-1990) en una de las fachadas laterales del convento de San Antonio Abad, titulado «Tuttomondo». El trabajo lo realizó el dibujante en 1989, un año antes de morir y se considera su última obra pública. Por eso el Ayuntamiento de Pisa lo cuida con especial atención. Haring pasó de ser un grafitero que ensuciaba las descuidadas paredes del metro de Nueva York,  a figurar como uno de los más originales artistas del arte urbano contemporáneo. Su prematura desaparición lo ha mitificado y en Pisa luce con esplendor la obra suburbial de este artista de megalópolis,  plasmada en la pared de un edificio religioso de una ciudad antigua y recoleta cuyo arte urbano románico, gótico o renacentista aparece de improviso en cualquier esquina.

haring4Al parecer, Haring quiso reflejar en su mural la paz y la solidaridad humana desde su particular forma de ver el mundo. La obra está compuesta por treinta figuras dispuestas a lo largo de 180 m² de pared. Entre los personajes aparecen el hombre tijera que simboliza la solidaridad entre los hombres/mujeres contra el mal/los malos, la maternidad, un personaje paloma símbolo de la paz, el hombre junto con un delfín, símbolizando la unión del humano con la Naturaleza. Si nos fijamos, hay otros elementos de más difícil identificación. De ellos el más notable, para mí, es el personaje con cabeza de televisión.

De este sujeto no sabría decir yo si Haring lo definiría en su momento como un aventajado entre la muchedumbre que nos vendría a traer profecías de bien acerca del revolucionario medio, o por el contrario como un diabólico ser portador de malos augurios, como más bien podría decirse que se viene demostrando que es la televisión de los últimos tiempos.

Me inclino más por lo segundo. Y segúramente Haring debió de pensar en la fuerza envilecedora de la tele, capaz de embrutecer como efecto perverso, por encima de su potencial enriquecedor y formativo.

Moira Orfei

Como remate, la fotografía contiene una pequeña trampa. Se ha insertado en la pantalla el rostro de la circense estrella italiana Moira Orfei, mito de los cincuenta-sesenta almidonado y amojamado, idolatrada por el colectivo gay, cuyo circo recorre las plazas de Italia mostrando las virtudes del «mayor espectáculo del mundo«, tan marginal ya, al menos en su concepción más primitiva.  Se trata de una especie de Manolita Chen a la italiana, sin querer desmerecer ni a una ni a otra por la comparación.

El caso es que la tele de hoy, tanto la española como la italiana, de la que participamos activamente con los subproductos que nos ofrece Telecinco,»made in Italy», por poner un ejemplo,  (ver audiencias), escupe contenidos con un rostro semejante al de esta vedet: casposos,  trasnochados, y feos.  Y además, casualmente, son productoras con predominio de miembros del colectivo gay las que desarrollan con especial dedicación este tipo de programas. Así que la tele de hoy se ha colado en el mural de Haring. La peor televisión, desde luego. Seguramente él ya se lo imaginó y por eso dejó el espacio en blanco para que alguien llenara la pantalla del televisor con la imagen más indicada en cada momento. El momento de ahora podría ser esta mujer. También podríamos haber puesto el «rostro» de Belén Esteban, otro icono circense.
Si alguien no sabe quién es, mejor. Es otra que trabaja en el circo, simplemente.

Moira Orfei-02 manolita chen

Carteles de anuncio del Circo de Moira Orfei y del Teatro Circo de Manolita Chen.

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Arquitecturas Perdidas (IV): Templetes del metro de Red de San Luís y Sol

Siguiendo con la serie de «Arquitecturas perdidas» y aprovechando la anterior referencia al metro de Madrid, traigo hoy a colación una de las fecetas del arquitecto gallego Antonio Palacios Ramilo que le convierte en protagonista indiscutible de la historia del transporte suburbano madrileño. Según se cuenta en la Enciclopedia de Internet Madrid histórico, «la obra de Antonio Palacios Ramilo representa un punto de inflexión entre las tendencias arquitectónicas de finales del siglo XIX (eclecticismo, nacionalismo, regionalismo, historicismo) y un modernismo futurista. Su arquitectura tenderá hacia un monumentalismo clasicista en el que se combinan las composiciones volumétricas, el secesionismo vienes, el art déco, el funcionalismo norteamericano, lo autóctono, el empleo de nuevas tecnologías y un perfecto conocimiento de los materiales (hierro, cristal, acero, piedra, cerámica)

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Maqueta del acceso a la estación de metro de Red San Luís y retrato su autor, Antonio Palacios

Entre sus numerosas obras en Madrid, se encuentra el proyecto y la construcción de los accesos del metro de la Puerta del Sol y de la Red de San Luís (Gran Vía) para la primera línea del metropolitano (1919). En 1930 la Compañía Metropolitana encargó a Antonio Palacios el diseño y la decoración de todos los espacios interiores y exteriores de la línea Sol-Ventas, realizando los dos accesos referidos. Ambos estaban constituidos por sendos templetes de piedra de granito con escaleras y ascensores de subida y bajada. Los ascensores del acceso de la Red de san Luís, que en origen era sólo uno, llegaban a transportar a una media diaria de más de 30.000 viajeros. En la parte superior poseían una estructura de forja acristalada que, a modo de gigantesca visera, protegía a los viajeros de la lluvia y armonizaba su perfil (no el de los viajeros…). Estos y otros elementos decorativos del metro, hicieron de Madrid una ciudad pionera en el diseño urbano que incluso tuvieron una proyección internacional que se comparaba con Viena (estación Kartsplatz) y París (estación de Guimard). El templete de la Puerta del Sol, que se encontraba en medio de la plaza, fue retirado en 1933, liberando el paso de vehículos que ya en la época comenzaba a aumentar de modo notable.

Finalmente, la última marquesina, la de la Red de San Luis fue también retirada y en la actualidad se conserva, si bien con la pérdida de algunos elementos (la visera de cristal y hierro) en O Porriño (Pontevedra) localidad de origen del arquitecto, en un parque junto a la carretera (Campo da feira).

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Imágenes del templete de acceso a la estación de Red de San Luís, en la Gran Vía de Madrid. Las fotografías van desde los años treinta hasta últimos 60. La toma en color corresponde a lo que queda de la construcción, retirada a principios de los 70, en su actual emplazamiento en O Porriño (Pontevedra)

Marquesina de la Red de San Luís en 1925.

Marquesina de la Red de San Luís en los años 50.

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Plano de las lineas del Metropolitano madrileño en 1925

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Dos fotografías de los años 30 del siglo XX que muestran el aspecto del acceso a la estación de Puerta del Sol con su marquesina de hierro y cristal, obra de Antonio Palacios

Referencias.-

Ciudades, arquitectura y espacio urbano (PDF)

Metro de Madrid: setenta años de historia

Metro de Madrid: red de redes

Metro de Madrid-26- Abril-2007Vagón de la línea 9 del metro Madrid. (FOTO: Enrique F. Rojo, 2007)

Un nuevo argumento para hablar de Madrid : el “metro”. La red viaria de METRO de Madrid funciona como INTERNET, distribuyendo usuarios, a una velocidad cada vez mayor y sirviendo como canal de intercambio intensivo y múltiple a modo de “red de redes”. Esta es una analogía de fortuna  pero que, como parte del amplio conjunto de “redes” urbanas que interactuan entre sí, generando un sistema extenso que se reproduce y amplía día a día, podría asimilarse a la red virtual sin que resulte del todo  forzado.
El “metro” es utilizado en Madrid por más de 600 millones de personas al año, lo que significa que el flujo de personas y las posibilidades potenciales de interacción social son abrumadoras, si bien es cierto que sus corredores son mayoritariamente lugares de paso. En este medio de transporte escondido también viajan millones de historias secretas y hasta vagan almas en pena por sus pasillos, especialmente en invierno, donde se refugian del frío de las calles. Las historias morbosas de  las entrañas de lo oculto, sugeridas por los oscuros túneles, también alimentan el flujo creativo de la imaginación transitando en el metro  por lo desconocido.

Metro Madrid-años 50

 

Lfree_spanish_newspapers.jpga prensa gratuita supone un fenomeno, algo más reciente en España que en otros paises de Europa o EE.UU., que ha encontrado en esta red activa un medio de distribución idóneo. Los periódicos gratuitos se han convertido en los últimos años en los más leídos de la prensa española, “20 Minutos”, “Metro” (este periódico desembarcó en España en 2001 y cerró en 2009,  con 1,5 millones de lectores diarios, «debido a la competencia y a la situación económica«)y “Qué”, aparecen entre los diez primeros por número de lectores. También pueden ser un medio eficaz de control de la información habida cuenta de su “target” (destinatario ideal): lector ocasional de prensa que se conforma con la lectura de titulares y entradillas en tipos de tamaño grande, con lenguaje sencillo, y que se hojeen en poco tiempo (lo que dura un trayecto de casa al tarbajo, por ejemplo), siendo ésta prácticamente su única fuente informativa.

Metro -Bombardeos

En los pasillos del metro madrileño también se vivió el horror de los bombardeos en la guerra civil. Sus andenes y galerías sirvieron como refugio a miles de ciudadanos que intentaban sobrevivir bajo tierra, esquivando la barbarie  y el horror que se labraba a cielo abierto.

También ahora, el cielo protector de la red ampara a una población numerosa de indigentes. Según datos de Cáritas, de un total de pobres en la Comunidad de Madrid que sobrepasa las 540.400 personas, 44.853 viven en una pobreza extrema y 68.631 en una pobreza grave. De entre todos ellos, los “sin techo” son el extremo de la miseria. Son cerca de 8.000 personas y constituyen un colectivo que es «el máximo exponente de la exclusión social». Cada vez hay más hombres y mujeres indigentes que proceden de otros países, aumentan los menores de 40 años de edad, y el número de mujeres con cargas familiares. Todos ellos, los llamados “sin techo” buscan refugio, y muchos lo hacen en el “metro”.

Además de los viajeros recurrentes y de los acasionales que por motivos de practicidad o laborales utilizan el metro sólo como medio de transporte, también están aquellos que tejen su tela en los pasillos como lugar de trabajo. Son los empleados de la Compañía, por supuesto, y los muchos músicos y los vendedoresque deambulan a lo largo de los 277 kilómetros de su red buscando un buen sitio donde ponerse. La Compañía calcula que entre 20 y 50 lo hacen cada día en los pasillos y vestíbulos; otros -decenas-, van con sus instrumentos de vagón en vagón. Pese a que el reglamento de Metro prohíbe las actuaciones en trenes, escaleras o andenes porque dificulta el tráfico.

Y , por último, con un poco de mala fortuna, nos podemos encontrar con alguno de los poco imaginativamente llamados “amigos de lo ajeno”, que también hacen de las galerias del metro su cuartel general. Cada día se denuncian en el metro de Madrid una media de 54 hurtos y un robo con violencia.