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Cais-do-Sodre-Grande-Hotel-Central-1913

Cais do Sodre. Grande Hotel Central, 1913.

La zona  lisboeta de Cais do Sodré va a convertirse en el punto de partida de un proyecto de rehabilitación urbana que pretende recuperar los antiguos edificios del barrio de São Paulo, comenzando con la reforma  de los bajos comerciales vacíos que permita dinamizar y reocupar los viejos espacios, para posteriormente avanzar en la intervención completa de los inmuebles.

Diariamente en Lisboa se cierran una media de 16 comercios. Al año desaparecen más de 5.700 tiendas. Aunque muchos locales reabren con nuevos inquilinos y diferente mercancía, la tendencia se orienta hacia el paulatino abandono de las actividades comerciales en los barrios del centro histórico . En una ciudad como Lisboa, con una fuerte raigambre del comercio de cercanía, cuya actividad ha venido desempeñando un importante papel en la vida de los barrios, actualmente aumentan las zonas que se han quedado sin comercios y sin personas que transiten por las calles, generando un proceso de progresiva degradación y abandono, tanto de los edificios como de las infraestructuras urbanas.

Imagen de Cais do Sodré . Foto: Joshua Benoliel e Mário Novais – Revista Panorama, 1947

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Vista aérea de Cais do Sodré, 1940). Foto: Maria de Oliveira (Vista Aérea do Cais do Sodré, Praça Duque da Terceira e Jardim Roque Gameiro) en AFML

Proyecto “Rés-do-Chão”

Esta situación ha servido para que cuatro jóvenes arquitectas portuguesas (Mariana Paisana , Marta Pavão, Sara Brandão y Margarida Marques) se interesasen por tratar de dar una solución viable al problema. El resultado de esta inquietud ha sido el proyecto “Rés-do-Chão” (Bajos), que ha obtenido el tercer premio de “FAZ – Ideias de Origem Portuguesa” (HAZ-Ideas de Origen Portugués), promovido por la Fundação Gulbenkian y la Cotec – Associação Empresarial.
La proposición de las autoras es sencilla: devolver la calle a las personas. La idea de redinamizar las calles de las ciudades ha sido recurrente en el concurso –las crisis de los últimos tiempos han hecho que el componente comercial de las calles se haya retraido, disminuyendo la presencia de gente-. Pero ha sido el método de ocupar los bajos comerciales como inicio de la rehabilitación, a través de un nuevo modelo comercial de alquileres en el que un agente neutral haga de puente entre arrendadores y arrendatarios adaptando los alquileres a las necesidades puntuales que vayan surgiendo, lo que ha hecho que el jurado se decidiera por las arquitectas.

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Panoramica sobre o Cais do Sodre 1928

Uno de los principales problemas a los que se enfrentan los negocios de calle son el alquiler de los locales. Aunque las rentas han disminuido bastante desde hace al menos cinco años, los propietarios siguen prefiriendo vender o bien hacer contratos por periodos largos, de dos, tres, cuatro o cinco años, situación que los nuevos arrendatarios no pueden asumir. El proyecto “Rés-do-Chão” intenta resolver este problema.

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Tres mujeres en Cais do Sodré (1912). Foto: Joshua Benoliel (Pontón de acceso a los barcos). Archivo Fotográfico Municipal de Lisboa.

Se trata de un apelo a la eficacia mediante inversiones contenidas, desde una especie de rehabilitación en horizontal. A diferencia de lo que es habitual cuando se pretende recuperar espacios urbanos y arquitectónicos degradados, no se trata de rehabilitar edificio a edificio. La propuesta pretende empezar por recuperar el espacio urbano perdido desde una intervención mínima, horizontal, centrada en los bajos de los edificios, que potenciará la actividad económica y social del entorno y facilitará a posteriori un nivel máximo de rehabilitación en vertical, recuperando así su dinámica socioeconómica y su arquitectura.

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Panorâmica sobre Cais do Sodré. Foto: Joshua Benoliel e Mário Novais – Revista Panorama, 1947

Intervención en el barrio de São Paulo

El proyecto “Rés-do-Chão” pretende iniciarse en el barrio lisboeta de Cais do Sodré  en São Paulo, donde más de la mitad de los locales comerciales se encuentran vacíos. Para el Ayuntamiento de Lisboa se trata de un lugar estratégico, incluido en el programa BIP-ZIP –que pretende dinamizar los proyectos locales que contribuyan al refuerzo de la cohesión socio-territorial del municipio-, y es uno de los barrios declarados de intervención prioritaria.

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Cais do Sodré – (Postal de 1928). Foto: Kurt Pinto (Estação do Cais do Sodré) en AFML

La idea es que después de  Cais do Sodré en São Paulo, sigan otros barrios de la capital portuguesa, una vez que los propios ciudadanos se hayan apropiado de la filosofía del proyecto y sean ellos quienes reaccionen ante la visión de las calles vacías y de los barrios sin vida. El desafío consiste, además, en lograr establecer unas fórmulas que permitan crear un listado de actividades que mantengan el dinamismo de los locales, de manera que siempre estén activos y participen en la economía local del barrio, cicatrizando la ruptura que hay de ausencia de presencia ciudadana en las calles –tratándose de un barrio del centro urbano- entre la mañana, la tarde y la noche.

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Cais do Sodré (1950). Foto: Eduardo Portugal (Jardim Roque Gameiro) en AFML

Las autoras del proyecto, sin olvidar el factor comercial que toda intervención urbana promueve, recuerdan las oportunidades de negocio que se pueden aprovechar. Además ven fundamental que la población se involucre y que las autoridades locales participen con los habitantes de los barrios y con todos aquellos que sientan la inquietud de verlo evolucionar frente a la involución que ahora se percibe.

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Vendedoras de pescado en la ribera del puerto en Lisboa (Cais do Sodré, 1909)

Referencias.-

A reabilitação dos bairros de Lisboa vai descer à terra (Hugo Torres, Publico, 08/06/2013)
VIDEO : Marta Pavão, arquitecta (Publico, 2013)
Dos discotecas de Cais do sodré clausuradas por riesgo de derrumbe (en Blog: Diario de Margarida Gaetano, 27/01/2011)

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En la niebla leve de la mañana de media-primavera, la Baixa despierta entorpecida y el sol nace como con lentitud. Hay una alegría sosegada en el aire medio frío, y la vida, al soplo de la brisa que no hay, tirita vagamente por el frío que ya ha pasado, por el recuerdo del frío más que por el frío, por la comparación con el verano próximo, más que por el tiempo que está haciendo. No han abierto todavía las tiendas, salvo las lecherías y los cafés, pero el reposo no es de torpor, como el del domingo; es tan sólo de reposo. Un rastro rubio se antecede en el aire que se revela, y el azul se colorea pálidamente a través de la bruma que se extingue. El movimiento comienza poco a poco por las calles, destaca la separación de los peatones, y en las pocas ventanas abiertas, madrugan también apariciones. Los tranvías trazan a medio-aire su surco móvil amarillo y numerado. Y, de minuto en minuto, lentamente, las calles se van llenando […]” (Bernardo Soares, O Livro do Dessasossego).

A diario Fernando Pessoa se dirigía a la Baixa para ir a trabajar a alguna de las oficinas en las que se ocupó a lo largo de su vida. En las fotos Pessoa en 1928 por la Rua Garrett, y la misma calle en foto de 1915.

Todos los días, al inicio de la tarde Fernando Pessoa se dirigía a la Baixa para ocupar unas cuantas horas en la actividad que le daba de comer, que no era otra cosa que elaborar y traducir correspondencia comercial para algunas firmas a las que prestaba sus servicios. El itinerario pessoaniano por las calles de la Baixa pombalina lisboeta se convierte en un universo en el Libro del Desasosiego, que refiere cada calle como la imagen literaria personal de la ciudad. A partir de los textos del autor es posible elaborar una geografía urbana de Lisboa, de la Lisboa más cercana a Pessoa. Escenarios cotidianos que formaron parte de la rutina diaria, las oficinas en las que trabajó, las numerosas casas en las que vivió, los cafés, los restaurantes.

Plaza da Figueira, en 1925. Situado en la Baixa, estaba ocupado por el Hospital Real de Todos los Santos, construido entre 1492 y 1504, el principal hospital de Lisboa. El terremoto de 1755 dañó el edificio y nunca fue reconstruido, demoliéndose en 1775. En el solar vacío había mercado a cielo abierto y el lugar fue denominado Horta do Hospital, Praça das Ervas, Praça Nova y, finalmente, Praça da Figueira. En 1882 se construyó un mercado metálico rectangular, provisto de cuatro torres laterales, que cubriría los 8000 metros cuadrados de la plaza. Con el tiempo el mercado se convirtió en un verdadero emblema de Lisboa, sin embargo, en 1947 se decretó la demolición con vistas a liberar el espacio para otros usos más acordes con los nuevos tiempos que corrían, ejecutándose la orden en 1949.

La Plaza da Figueira en la actualidad (Foto cortesía de Sergutel)

Pessoa bajando por el Chiado, delante de la librería Bertrand, en 1928.

“Amo estas plazuelas solitarias, intercaladas entre calles de poco tránsito, y sin más tránsito, ellas mismas, que las calles. Son claros inútiles, cosas que esperan, entre tumultos distantes. Son de aldea en la ciudad. Paso por ellas, subo a cualquiera de las calles que confluyen en ellas, después bajo de nuevo esa calle, para regresar a ellas. Vista desde el otro lado es diferente, pero la misma paz deja dorarse de añoranza súbita -sol en el ocaso- el lado que no había visto a la ida […]” (Bernardo Soares, O Livro do Dessasossego)

El itinerario Pessoaniano se elabora desde sus primeras casas de infancia, empezando en el Largo de San Carlos nº 4 donde nació, la Rua de São Marçal nº 104, primera mudanza trás morir sus padre, después la Avenida de Don Carlos nº 109, donde nace su hermano João Maria antes de regresar para Sudáfrica; sus posteriores moradas, primero en 1905 con sus tías en la Rua de São Bento nº 19, posteriormente en el Largo do Carmo, frente al convento en ruinas por el famoso terremoto de 1755, en la Rua Antero de Quental, donde vivió en 1916; continúase así con las otras muchas que tuvo a lo largo de su vida, más de veinte moradas diferentes, en las que probaba las diferentes sensaciones de mudar de barrio, donde el paisaje al asomarse a la ventana de su habitación era distinto, donde los sonidos, los olores y la luz eran otros.

El Rossio, cuyo nombre oficial es Plaza de Don Pedro IV, ha sido desde tiempos medievales el centro neurálgico de la Baixa, la parte baja hacia donde se extendía la ciudad que naciera en la Alfama, en la ladera de la colina, junto al castillo defensivo de San Jorge. La foto primera , cortesía de E. Moitas, debe de ser de los años 40 o 50 y la segunda, cortesía de Miguel Valle, pertenece ya al siglo XXI. Como se puede observar, poco ha cambiado de una imagen a la otra.

“Me asomo, desde una de las ventanas de la oficina abandonada a mediodía, a la calle en la que mi distracción siente movimientos de gente en los ojos, y no los ve, desde la distancia de mi meditación. Me duermo sobre los codos, donde me duele la barandilla, y sé de nada con una gran promesa. Los pormenores de la calle sin animación por la que muchos andan se me destacan en un alejamiento mental: los cajones apiñados en el carro, los sacos a la puerta del almacén del otro y, en el escaparate distante de la tienda de ultramarinos de la esquina, el vislumbre de las botellas de ese vino de Oporto que sueño que nadie puede comprar. Se me aísla el espíritu de la mitad de la materia. Investigo con la imaginación. La gente que pasa por la calle es siempre la misma que ha pasado hace poco, es siempre el aspecto fluctuante de alguien, manchas sin movimiento, voces de incertidumbre, cosas que pasan y no llegan a suceder […]” (Bernardo Soares, O Livro do Dessasossego).

Terreiro do Paço, o Plaza del Comercio en 1908, cuando Pessoa contaba con 20 años, cuyo origen data de comienzos del siglo XVI, cuando el rey Manuel I decidió construir un nuevo palacio real, junto al río y fuera de las murallas de la ciudad, conocido como Paço da Ribeira (palacio de la ribera), con la idea de abandonar definitivamente el Castillo de San Jorge. Sin embargo, el famoso, por repetidamente citado, terremoto de 1755 destruyó el palacio y buena parte de su contenido. El actual diseño de la Plaza se debe a la reforma del marqués de Pombal, que se ejecutó a lo largo del siglo XVIII.

Finalmente, en 1920 Pessoa se trasladaría a la que sería ya su casa definitiva, donde vivió hasta su muerte en 1935. Fue en la Rua Coelho da Rocha nº 16, en Campo de Ourique.
Los ratos muertos los pasaba en metafísicas inútiles y en filosofías solitarias en una esquina de un café, en la Brasileira de Rossio o en la del Chiado, o en el Café Aurea Peninsular en la Rua do Arco do Bandeira, o en el Café Restaurant Montanha en la esquina de la Rua da Assunção con Santa Justa, donde Fernando Pessoa y Mario de Sá- Carneiro sentados a la mesa, corregían pruebas tipográficas en los tiempos de Orpheu.

Cuadro de Fernando Pessoa realizado por Almada Negreiros.

También forma parte de la ruta el lugar donde estuvo el Restaurante Irmãos Unidos –cerrado en 1970-, en la plaza de Rossio, donde se reunían habitualmente Pessoa y algunos poetas y pintores, entre ellos Sá-Carneiro, Alfredo Pedro Guisado, Armando Côrtes-Rodrigues, Antonio Ferro y el pintor Almada Negreiros, cuyo cuadro de Pessoa sentado a la mesa de un café leyendo la revista Orpheu estuvo expuesto en el local desde 1956 hasta su cierre. Otros cafés que frecuentó el poeta fueron el Royal, el Gibraltar, en Cais do Sodré; el Martinho de Rossio, el café Martinho da Arcada, el café Leão, en la Rua Primeiro de Dezembro; y así, podría decirse, casi todos los cafés de Lisboa fueron escala en los paseos del escritor.
Se puede finalizar aquí el recorrido por la Lisboa de Fernando Pessoa, sin embargo, todavía queda un último lugar, el postrero cuarto del Hospital de S. Luiz dos Franceses en la Rua Luz Soriano, 182, donde llegó de urgencias y donde murió también con urgencia dos días después, el 28 de noviembre de 1935. Ahora sí acaba el itinerario breve por las calles de la Lisboa de Pessoa. Un “roteiro” urgente como lo fue la vida del propio Fernando Pessoa.

Café A Brazileira en la Rua Garrett y el Café-cervecería Leão en la Rua Primeiro de Dezembro, en 1912 y 1930 respectivamente.

Pessoa, sorprendido en “flagrante delitro”, apura un vaso de vino en el almacén de vinos y licores, bodega Abel Pereira da Fonseca, en la sucursal de la Rua dos Fanqueiros. La foto le fue remitida  a  Ophélia Queiroz  por mediación de su sobrino y amigo de Pessoa el poeta Carlos Queiroz, en 1929.

Referencias.-

Tavares Dias, Marina
A Lisboa de Fernando Pessoa
Assírio & Alvim
Lisboa, 1998

El País. “La herencia de Fernando Pessoa
“La Conciencia de Lisboa

Ruas de Lisboa (Blog)

Revistas portuguesas antigas (Blog)

Legado Pessoa (português)

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