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En un reciente viaje  a Finlandia  una de las cosas que observé y que me sorprendió grátamente fue lo implantado que está el sistema de reciclaje de envases.
En Finlandia, un país que es la mitad de España en tamaño, con menos de seis millones de habitantes , se reciclan los envases de manera sistemática y eficiente.

Todo se envasa

Una tendencia desmedida, irracional e interesada  a envasar todos los productos que antes se vendían de manera individual o a granel,  usando contenedores de varios usos,  ahora se empaquetan en envases de usar y tirar. Además, el aumento del consumo de agua embotellada, refrescos, zumos y cervezas,  envasados en botellas o latas,  hacen que más de  la mitad de las bolsas amarillas de nuestras basuras contengan envases de bebidas.

Actualmente el consumo de plásticos y metales (aluminio, latón) para la fabricación de envases es el doble que hace veinte años, en una carrera ascendente iniciada a principio de los años 80. Esto nos hace cada vez más dependientes de las importaciones de materias primas de otros países y provoca un gran gasto económico y energético absurdo, además de perjudicar  al medio ambiente de una forma exagerada. Además, los españoles  depositamos erróneamente o por falta de sensibilidad,  en casi una cuarta parte,  los residuos que mandamos a  los contenedores de reciclaje amarillos, donde sólo se deben depositar los envases de plástico, latas y ‘briks’.

Envases de agua mineral de 33 cl  y  500 ml.  La producción española de agua mineral embotellada supera los 5.600 millones de litros al año.  El mercado español del agua mineral está controlado por 10 grandes grupos. A la cabeza está Danone que explota las  marcas Font Vella y Lanjarón, con una quinta parte del negocio. A continuación, con un 10%, figuran San Benedetto con Fuente Primavera, Fuencisla y Font Natura,  y el Grupo Leche Pascual  con aguas Pascual Nature, Bezoya y Cardó. Otros grupos importantes son  Vichy Catalán  con agua Vichy Catalán, Malavella, Mondariz, Font d’Oro, Font del Regás, Les Crues y Fuente Estrella; siguen  Nestlé Waters  con Aquarel y Nestlé Pure Life, y los grupos Dann, Solán de Cabras y el grupo Fuensanta. (Foto: E. Fidel Rojo, 2012)

Frente a la situación actual, de despilfarro irracional y abuso inconsecuente de recursos, y conocido el éxito de los sistemas implantados en otros países (Dinamarca, Canadá, Estonia, Noruega, Finlandia , Alemania y Suecia)  y en algunas regiones de España, el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) o Sistema de Retorno de Envases, se presenta como la única alternativa.

Los países escandinavos tienen cifras de recuperación entre el 80 y el 95%. En Alemania se ha alcanzado el 98.5% de éxito. Así lo plantea la organización RETORNA, que desarrolla una campaña destinada a sensibilizar e informar tanto a la sociedad como a las administraciones públicas.

En España se llevan al vertedero o a la incineración más de 30 millones de envases de bebidas cada día. (VER VIDEO)

España no recicla

Los españoles generamos por persona  al año 547 kilos de basura de los que solo se reciclan 82 kilos (15 %).  Más de la mitad acaba en los vertederos, normalmente incinerados. Según los datos de Eurostat, la oficina estadística comunitaria, España está por debajo de la media de la Unión Europea en cuanto a reciclaje de basuras pese a que genera más que el promedio del conjunto.

De los 27 estados miembros,  el europeo medio genera 513 kilos de basura al año, contando los desperdicios de los hogares, las empresas pequeñas y las dependencias públicas. La inmensa mayoría de esos residuos recibe algún tipo de tratamiento, pero en el 40% de los casos acaba en un vertedero. En España ese dato se eleva hasta el 52%. Muy por debajo queda lo que se recicla.

En España se venden diariamente 51 millones de envases de bebidas de un solo uso:  latas, botellas de plástico y vidrio y briks. Sólo un tercio se recicla; el resto termina en vertederos, incineradoras y ensuciando  los espacios públicos (parques, playas, etc).

Lata de cerveza finlandesa. En la parte superior del envase se lee en finés y en sueco Pantti / Pant 0,15 €) : “Depósito 0,15 €” (Foto: Enrique F. Rojo, 2012)

Filosofía del método: un sistema lógico

Depósito significa que cada envase posee un precio, un incentivo para que ese envase vuelva a la cadena de producción para su reciclado y que el precio del envase añadido al producto no se considere como un impuesto sino como un adelanto.
Devolución significa que esa cantidad que el consumidor ha adelantado se le reembolsará en su totalidad cuando el envase se entregue de nuevo a un comercio a través de los dispositivos de recuperación que se instalen.
Retorno significa que el envase vuelve a la cadena de producción, como una materia prima en condiciones de convertirse en un nuevo producto, cerrándose el ciclo y eliminando la basura.

El Sistema de Retorno es un sistema de gestión de residuos, de envases en este caso, que asocia un valor a cada envase para que éste sea devuelto por el consumidor para su reciclaje.

Supermercado en la población de Petäjävesi (Jyväskylä, Finlandia). Todos los centros de distribución alimentaria y bebidas disponen de máquinas receptoras de envases cuyo reembolso se proporciona en el establecimiento (Foto: Enrique F. Rojo, 2012)

 

El sistema funciona así

Los productores (embotelladores, importadores o distribuidores) pagan el depósito al operador del sistema por cada envase que ponen a circular en el mercado.

Lo comercios (hiper y supermercados, tiendas medianas y pequeñas, gasolineras, etc.) compran los productos y sus envases a los productores. Pagan el precio del producto más un depósito por cada envase. Luego cobran a los consumidores el depósito por el envase cuando estos lo compran. El importe del depósito se devuelve cuando el cliente retorna el envase al comercio a través de las máquinas  de reciclaje.

Los consumidores compran el producto envasado y pagan el depósito por cada envase al comercio. Cuando han consumido el producto, si entregan el envase vacío en cualquier comercio, se les devuelve íntegramente el depósito pagado. Si el consumidor no quiere devolver el envase, la cantidad queda en el circuito y ayuda a financiar el sistema.

El operador del sistema devuelve a los comercios lo que estos han pagado a los consumidores según recibe los datos de devoluciones. Realiza la compensación entre los agentes que intervienen en ciclo. Además se encarga de gestionar la logística de los envases, la correcta recuperación de los materiales y controlar el flujo económico entre los diferentes agentes que intervienen.

La Administración Pública se encarga de controlar la transparencia de las estadísticas y datos de la gestión del operador y audita las cuentas de todo el sistema. De esta forma se maximiza la eficacia –recogida de casi el 100% de los envases- y la eficiencia –máximo reciclado al menor coste- del sistema.

¿Y en España?

En España, de momento, la aplicación del SDDR se limita a  casos puntuales en puntos fijos o mediante unidades móviles en algunas Comunidades, sin que se haya desarrollado una verdadera implantación del sistema. Parece que todavía resulta más rentable fabricar nuevos envases que reciclar los ya existentes para convertirlos en materia prima y reiniciar el proceso. Por lo tanto el futuro del reciclaje en España continúa siendo todavía una asignatura pendiente.

En Finlandia, origen del asunto de esta entrada del blog, la antención principal del sistema, muy arraigado, se aplica especialmente a los envases plásticos y a las latas de aluminio. A parte queda el vidrio. A modo de ejemplo, las latas de cerveza de 33 cl., que todos conocemos,  tienen un incremento en tienda, sin contemplar los impuestos exclusivos e importantes al alcohol por motivos de salud pública, de 15 céntimos de Euro, que se recuperan entregando los envases en los puntos de recepción. Las botellas plásticas de Coca-Cola o similares cotizan a 40 céntimos de Euro, que ya fueron aplicados al adquirir el brebaje y que, simplemente por el montante, invitan a ejercer el responsable acto de la devolución del envase para su reciclaje.

En Canadá el sistema de recuperación de envases de bebidas (SDDR) funciona desde 1998. Las primeras provincias que se incorporaron al programa fueron Alberta, Saskatchewan, Manitoba, y más recientemente British Columbia. También se ha añadido al proyecto Ontario y Quebec.

Conocidos los datos y sabiendo las incontestables ventajas y beneficios medioambientales y económicos que reporta el reciclaje de envases , habría también que disponer de datos de cuáles son las empresas que se oponen en España a este sistema y qué intereses prevalecen para que este tipo de actuaciones se ignoren o se prorroguen con el beneplácito de las administraciones.
Es evidente que reciclar o recircular la basura para nuevos usos o se sostiene subvencionada por el Estado o ha de ser por fuerza rentable si no hay ayudas. Fundamentalmente porque son siempre empresas privadas las que se dedican a esta actividad.

Existen estudios que avalan la viabilidad de este tipo de iniciativas, que además de los aspectos contemplados generarían puestos de trabajo y reactivarían sectores económicos ahora poco productivos. En cualquier caso, sería interesante conocer los pros y los contras del sistema, ya que donde se crea empleo hay un sector donde puede desaparecer y que seguramente se podría readaptar. Y los números no siempre cuadran. En cualquier caso, quedémonos con el dato: los españoles generamos por persona  al año 547 kilos de basura de los que solo reciclamos un 15 %. Consigamos llegar como primer objetivo al 50%. Así ganaríamos todos.

Referencias.-

A devolver el casco en la tienda (El País, 19/09/2013)

Retorna.org

“El 70% de los residuos que se producen en España se entierran sin más”. (Público.es. 18/11/2013)

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Resulta llamativo ver tanta bicicleta junta. Apoyadas unas sobre otras, se mantienen en un difícil equilibrio que permite que no caigan al suelo. La imagen no pertenece a ningún lugar de España, donde sería imposible verla. Y menos aún a  Madrid, donde moverse en bici puede considerarse como una actividad incívica, poco responsable  y, a veces,  hasta delictiva.
Se trata de una instantánea tomada en Jyväskylä, ciudad finlandesa en la que vivió y trabajó el arquitecto Alvar Aalto y que guarda un importante legado arquitectónico de su primera etapa. Viendo la foto parece que en Finlandia la bici urbana debe de ser algo muy popular e incluso estar bien considerada. De hecho, en Jyväskylä, es común ver carriles bici en las aceras, compartiendo el espacio con los peatones, y abundan las zonas de aparcamiento repartidas por toda la ciudad.
Sin embargo, lo paradójico de la foto es que esta reunión de bicicletas no resulta de un aparcamiento reglado en medio de la calle. Todo lo contrario: es una transgresión en toda regla.
Si nos fijamos en el cartel, aparcar bicis en esta amplia calle peatonal del centro comercial de la ciudad, llamada Kauppakatu, está prohibido. “Polkupyörien pysäköinti kielletty“,  dice la señal: “Prohibido aparcar bicicletas”. Pero vemos que se cuentan por decenas. A pesar de la señalización, nada coactiva a tenor de lo visto, las bicis se dejan estacionadas en un riguroso orden que tiende al caos, aunque solo en apariencia. Cada una tiene su sitio.

Detrás de todo esto, en el trasfondo de la fotografía, se intuye una permisividad implícita por parte de las autoridades, que hacen la vista gorda, atendiendo más al sentido común que a la norma. Afortunadamente, no siempre prima la rigidez de la ley que, en casos como este pierde gran parte de su validez por su sinsentido.
Lo extraño es que el cartel siga en su sitio y no se haya reciclado para hacer su servicio en otro lugar más acertado.

Bicicletas aparcadas en una calle peatonal en Jyväskylä , Finlandia. (Foto: Enrique F. Rojo, 2012)

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