Ensanche de Madrid

En 1857 Madrid tenía algo más de 280.000 habitantes. Desde que en 1625 Felipe IV mandara levantar la tapia que rodeaba la ciudad para fiscalizar la entrada de bienes de consumo, el número de habitantes crecía sin parar y la escasez de viviendas constituía un problema cada vez mayor.

Antecedentes del Ensanche

En 1857 Madrid tenía algo más de 280.000 habitantes. Desde que en 1625 Felipe IV mandara levantar la tapia que rodeaba la ciudad para fiscalizar la entrada de bienes de consumo, el número de habitantes crecía sin parar y la escasez de viviendas constituía un problema cada vez mayor.
El tránsito hacia la ciudad industrial que Madrid aspiraba a ser requería de mano de obra abundante, lo que se correspondía con la llegada de fuertes remesas de inmigrantes que tenían dificultad para encontrar un lugar donde vivir.

Hasta el momento las soluciones aportadas para paliar el problema de la vivienda se limitaban a la sustitución de las casas bajas con patio por otras en altura y distribuciones más reducidas; a la apertura de nuevas calles; y a la parcelación de los espacios aún libres para levantar nuevos edificios.
El interés principal se centraba en dar respuesta rápida a la escasez de vivienda en lugar de atender y mejorar las condiciones del alojamiento y su salubridad, que en las casas ocupadas por obreros era bastante penosa, para luego dar solución a la demanda. De hecho el índice de mortalidad entre los pobladores de estos barrios era enorme y el aumento de población en la capital solo era posible debido a los grandes contingentes humanos que a ella acudían.

«En el plano de Facundo Cañada se observa Madrid como era en el año 1900. En él se incluye el extrarradio, más allá del Ensanche. Se ven consolidados barrios como el de Olavide-Chamberí o el de Peñuelas-Arganzuela, el sector más occidental del barrio de Salamanca, la zona en torno a la calle de Santa Engracia, y al norte del eje de Alberto Aguilera-Sagasta, el barrio de Argüelles y zonas de la Glorieta de Atocha.
Ya en el exterior de las Rondas se aprecia la formación ya afianzada de barriadas populares como Tetuán de las Victorias al norte, Prosperidad, La Guindalera y Madrid Moderno, al noreste; y los inicios del Puente de Vallecas, al sureste; y el Paseo de Extremadura, y la calle Antonio López, al otro lado del río Manzanares, en el suroeste.»
(Guía del Urbanismo de Madrid/ S. XX. Madrid, 2004)

Plano de Madrid de 1831, de la Society for the Diffusion of Useful Knowledge (Gran Bretaña). En este plano llaman la atención una serie de edificios, dibujados al pie de la hoja,  considerados como principales en la Villa de Madrid. Las construcciones destacadas por los autores  son la Puerta de Alcalá, la Iglesia de San Norberto (Convento de los Mostenses), la Real Casa de Correos, el Palacio Real, el Palacio de Buena Vista, el Monasterio de El Escorial (a 20 millas de Madrid), el Palacio del duque de Berwick (Palacio de Liria), el Convento de la Visitación (Salesas Reales) , Real Palacio del Consejo de Castilla (Palacio del duque de Uceda o de los Consejos), Real Casa de Aduanas y la Puerta de San Vicente (en realidad el dibujo no es de esta Puerta sino de la de Alcalá -ver comentarios-). Resulta llamativo que algunas de estas obras ya no existan -como la citada Puerta, desmontada y perdida, o el convento de los Mostenses, cuyo solar ocupó luego el Mercado del mismo nombre, con el tiempo también desaparecido-, cuando tuvieron una importancia notable y fueron representativas de la arquitectura de la ciudad.


El Proyecto de Ensanche de Castro

En este contexto, el 19 de julio de 1860 se aprobaba el Anteproyecto del Ensanche de Madrid, firmado por Carlos María de Castro, que proponía un aumento del espacio urbano en 2.294  hectáreas (ha) por el norte y el noroeste, partiendo de la Puerta del Sol y desarrollándose hacia el norte con las Rondas como límite. Perímetro que en la actualidad coincide con el paseo de Reina Victoria y las calles Raimundo Fernández Villaverde, Joaquín Costa, Francisco Silvela y Doctor Esquerdo.
Esta ampliación del espacio urbanizable permitiría, según el Anteproyecto, un incremento de hasta 150.000 habitantes con un estándar de 40m2/ habitante, en lugar de los 26,7m2/h. con los que hasta el momento se contaba.

Plano de Guillermo Martorell, 1873. Arriba a la izquierda se pueden ver las primeras edificaciones del barrio de Salamanca, en el Ensanche Este.

Castro ensanchaba Madrid dentro de una concepción que la ordenaba racionalmente, estableciendo tres zonas de expansión en cuadrículas ortogonales y calles jerarquizadas por anchura, que se dividieron en Ensanche Norte (Chamberí), Ensanche Este (Salamanca y Retiro) y  Ensanche Sur (Arganzuela).

Es indudable que el elemento esencial que inspiró la idea del Ensanche fue la escasez de vivienda, no solo por su escaso número sino también por su carestía y la imposibilidad de los obreros de acceder a ella. Curiosamente, ya por el siglo XVIII Jovellanos proponía la construcción de viviendas fuera de los límites del núcleo urbano como una solución al mismo problema.
Pero sería en 1842, con la promulgación de la Ley del inquilinato, con un claro espíritu liberal económico, que permitía la libertad absoluta en el precio de los arrendamientos urbanos, cuando, al dispararse el precio de las viviendas, comenzaron los proyectos que sugerían un ensanche de la ciudad más allá de sus límites. Los propietarios se valieron de esta Ley del Inquilinato para, aprovechando la escasez de suelo, cobrar por las viviendas precios descomunales que las hicieron inaccesibles a las exiguas economías de los inmigrantes en busca de trabajo

La «ejecución» del proyecto

A pesar de la necesidad acuciante de generar nueva vivienda, la puesta en marcha del Ensanche se retrasó y su desarrollo fue lento, prolongándose entre las décadas de 1860 y 1930. Además, los intereses especulativos, el desorden y la anarquía que alargaron el  periodo de tiempo durante el que se ejecutó, disiparon las directrices originales y modificaron muchos de los propósitos definidos en el Plan Castro.
Así, en 1864 Cánovas del Castillo suprimía por Real Decreto cerca de un tercio de los espacios verdes reflejados en el Plan Castro para dedicarlos a calle particular. Y en 1892, se modificaban las Ordenanzas Municipales para fijar las alturas máximas que permitirían 20 m. de altura (cinco pisos y ático) en las calles de más de 20m. de ancho, y 19m. de altura en las calles de entre 15 y 20 m. de ancho, permitiendo una ocupación del 85% de la manzana.

Sin embargo, la oferta de vivienda barata en este área fue escasa y como ha quedado dicho, la propensión al lucro por parte de propietarios y promotores fue elevado. Esta circunstancia propició que se crease un crecimiento paralelo de la construcción de viviendas tanto en el Ensanche como en zonas del extrarradio, principalmente en el norte y el este.

Kiosko de música en la calle Marqués de Urquijo, en Argüelles en 1930.

El proyecto de Ensanche para Madrid afectaba a un espacio limitado por la antigua cerca del casco histórico y el perímetro descrito por las actuales calles de Princesa, Isaac Peral, Reina Victoria, Raimundo Fernández Villaverde, Joaquín Costa, Francisco Silvela, Doctor Esquerdo, Pedro Bosh, Planetario, río Manzanares, Cuesta de San Vicente y Plaza de España. La longitud del nuevo contorno urbano, que en realidad era un foso o camino de ronda, sumaba unos diecinueve kilómetros, con una anchura de 50 m., lo que incrementaba la superficie de la ciudad en 1.494 ha, que sumados a las 800 ha. de intramuros completaban un total de 2.294 ha para el área de Madrid.

En 1875 la expansión del Ensanche hacía destacar el núcleo de Chamberí, cuyo desarrollo era previo al Plan y que además lo hizo de acuerdo a una planificación anterior, Argüelles y, en menor medida, el barrio de Salamanca. Más al sur, destacaba el sector de Peñuelas, constituido del mismo modo que Chamberí, en un arrabal importante cuyo desarrollo se produjo en torno a los ejes de las avenidas construidas en época de Carlos III.
Ya en 1916, el Ensanche ha alcanzado un grado alto de consolidación en algunas zonas como Chamberí, Almagro y Argüelles, y medianamente consolidado en Salamanca y muy poco en la zona de Vallehermoso-Gaztambide y Sur de la calle de Alcalá. Y para 1935 puede decirse que el proceso de consolidación del Ensanche estaba prácticamente terminado.

Grabado que muestra la construcción de las primeras casas del barrio de Salamanca en el sector más occidental, en la calle de Caudio Coello, sobre el año 1872.

El arrabal de Chamberí

El espacio que ocupaba Chamberí en 1850 era el de un conjunto de tierra que se extendia hacia el Norte de Madrid y que tendía a albergar al crecimiento natural que necesitaba superar la vieja cerca. Se trataba, por tanto, de un arrabal compuesto por jornaleros inmigrantes cuyos sueldos no les permitían vivir en el centro de la ciudad y elegían este entorno para habitar, (lugar que en la actualidad ocupan la Plaza de Olavide y alrededores). Puede hablarse, por tanto, de que Chamberí conformaba ya un ensanche de Madrid antes de que el Plan de Castro se pusiese en marcha.

A pesar de que Castro se vió obligado por el Ministerio de Fomento a trazar una retícula ortogonal sobre las áreas ya construidas y consolidadas del barrio, el creciente arraigo de la población no permitió que se produjese un derribo de las zonas ocupadas para rehacer el barrio como si fuese un territorio virgen, tal como ocurrió en el barrio de Salamanca, de nueva formación. Esto no significó, sin embargo, que la burguesía no hiciese acto de presencia y se mudará a esta parte del ensanche, generándose áreas diferenciadas que confirmaron la necesidad de segregación de clase que reclamaba la burguesía adinerada. Durante el desarrollo del Plan, Chamberí crecería toda velocidad, pasando de 5.000 habitantes en 1860 a más de 25.000 en 1880, de los cuales la población nacida en la capital apenas llegaba al 40%.

Plaza de Olavide, en el barrio de Chamberí,  en 1880. Entre 1860 y 1880 el crecimiento de la zona en la que se encontraba el primitivo arrabal de Chamberí había sido notable, pués no solo se experimentó un importante crecimiento del número de sus habitantes, sino que también la trama de calles y sus edificaciones era bastante superior. En este proceso, el aspecto  rural y marginal de los asentamientos originales era ya el de un barrio más de Madrid.

Ya mediado el último tercio del siglo XIX, podían distinguirse en Chamberí tres áreas bien diferenciadas. La primera correspondía al núcleo en torno al barrio de Trafalgar constituido por antiguas casas del arrabal, junto con el barrio de Almagro occidental y parte del de Arapiles, conformado por jornaleros, artesanos e inmigrantes recien llegados a la capital y expulsados del centro que ya no era capaz de acoger  a más personas.

Una segunda zona, al oeste y al norte, en las zonas actuales de Vallehermoso, y Rios Rosas, cerca ya de los límites del muro, amplia, llena de descampados en los que abundaban los tejares y con varios cementerios en los alrededores (donde entre 1851 y 1856 se construyó el primer depósito del canal de Isabel II). Finalmente, una tercera zona más señorial al este y lindando con la Castellana, la de Almagro, compuesta por una clase social pudiente de funcionarios, abogados, militares y algún comerciante que construiría palacetes, amplios edificios de viviendas y lujosos hoteles unifamiliares. (Ver Payol Trigueros, Rubén. Jornaleros e inmigrantes en el ensanche norte de Madrid)

La construcción de locales para el ocio, una de las demandas de la población que iba acudiendo a las nuevas viviendas del Ensanche, dio origen a edificios como el Frontón Beti-Jai, construido en 1893 en la calle Marqués de Riscal, en la zona de Almagro, extremo este del barrio de Chamberí.

Más allá del Ensanche

Paralelamente a la construcción del Ensanche comenzaron a surgir fuera del perímetro del foso pequeños núcleos de población que fueron el germen de futuros barrios. Sus habitantes, llegados del interior de las provincias limítrofes, en busca de trabajo, optaban por este suelo rústico, alejado del núcleo urbano debido a su precio, más bajo y a la posibilidad de construir sin demasiados problemas. Además, estas periferias contaban con la ventaja de estar comunicadas con Madrid a través de caminos que unían el centro urbano con núcleos rurales próximos o que se dirigían a otras capitales.

Se constituye, por tanto,  una dualidad en el crecimiento de Madrid, que prevalecerá durante todo el proceso de desarrollo urbano que va de 1860 a 1960. Por una parte la ciudad planificada, continua y sistemática del Ensanche y, por otro, la espontánea, irregular y fragmentada del extrarradio, que crecía junto a  caminos principales: Tetuán de las Victorias al norte (Camino de Francia), Prosperidad (Camino de Hortaleza), La Guindalera y Madrid Moderno (Camino de Alcalá), al noreste; y los inicios del Puente de Vallecas (Camino de Vallecas), al sureste; y el Paseo de Extremadura, y la calle Antonio López, al otro lado del río Manzanares, en el suroeste.
Más adelante, a estas parcelaciones periféricas habría que añadir otras marginales surgidas en las décadas de posguerra, principalmente caracterizadas por el chabolismo y la vivienda mínima autoconstruida, y también los polígonos de promoción pública, al principio, y privada que dotaron de vivienda social al Madrid entre los años 50 y 70.

Por lo que respecta a estas periferias, paralelas al Ensanche, su desarrollo aunque en evolución continua, puede decirse que culminó en torno a 1915, momento a partir del cual se inició un paulatino proceso de urbanización y mejora, consistente en dotar a las barriadas de las infraestructuras necesarias en orden a su habitabilidad y salubridad. «Madrid contaba en 1750 con 160.000 habitantes y ocupaba una superficie de 220 ha, que suponía una densidad de 750 h/ ha. En 1850 eran ya 280.000 habitantes que ocupaban 360 ha, con una densidad de unos 900 h/ ha. » (Ver Borja Carballo, Rubén Pallol y Fernando Vicente. El Ensanche de Madrid. Historia de una capital)

Plano de Madrid de 1902.

Referencias.-

VV.AA.
Guía del Urbanismo de Madrid/ S. XX
Gerencia Municipal de Urbanismo. Ayuntamiento de Madrid
Madrid, 2004

VV.AA.
Arquitectura de Madrid. Introducción
Fundación COAM
Madrid, 2003

Borja Carballo, Rubén Pallol y Fernando Vicente
El Ensanche de Madrid. Historia de una capital
Editorial Complutense
Madrid, 2008

Pablo Garda Colmenares Transformaciones urbanísticas industriales

Mercedes Tatjer La vivienda obrera en España de los siglos   XIX y XX.

José María Cano Carlos María de Castro

Alicia Díez de Baldeón García
El nacimiento de un barrio burgués: Argüelles en el siglo XIX

Ensanche de Madrid (Wikipedia)

Carlos María de Castro (Wikipedia)

Arquitectura y Espacio Urbano en Madrid PDF
Ciclo de conferencias
COAM, 2008

Rubén Payol Trigueros
Jornaleros e inmigrantes en el ensanche norte de Madrid
Universidad Complutense de Madrid PDF

Rafael Huertas
Vivir y morir en Madrid PDF

Cesar Chicote
La vivienda insalubre en Madrid PDF
Memoria
Ayuntamiento de Madrid
Madrid, 1914