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Posts Tagged ‘Bici urbana’

Marco Corera_09052014-blog

(Foto: Enrique F. Rojo, 2014)

Como es habitual por estas fechas, es normal que haga alguna mención a la bicicleta y a su uso en la ciudad, el uso urbano de la bici. Al margen de su aspecto deportivo, mi interés se centra en su potencial como vehículo para desplazarse por la ciudad. Función que es importante reivindicar y que, bien por moda, “esnobismo”, necesidad o convicción, cada día parece estar más interiorizada en la vida cotidiana de los madrileños. Circunstancia que se dispara con el tiempo estable, el calor,  los días soleados y la cercanía del verano.

Para mí la bicicleta es un vehículo útil y necesario para desplazarme por la ciudad. En los últimos cinco años  el panorama ha cambiado como de la noche al día. Afortunadamente, pués ganamos todos. El problema es que cambios tan rápidos no son mentalmente asumibles con lo previsto, ni aún con lo observado. Así, los conductores no estamos preparados para asimilar nuevos patrones de conducta, como que hay que compartir la calzada con tanta bicicleta, aunque las veamos a diario pero nos resulten invasivas. Las vemos sin darle mucha importancia y lo consideramos como algo anecdótico y puntual.  Y un día,  sin darnos cuenta, vemos que hay muchísimas bicicletas atravesando las calles de Madrid. Y no estamos preparados para reaccionar ante las acciones desconocidas e imprevistas de las bicicletas y, al mismo tiempo, los ciclistas neófitos -que son la mayoría, ante tal “boom”- tampoco están a la altura de las circunstancias en una ciudad como Madrid, especialmente complicada para desplazarse en bicicleta, con conductores poco habituados a las características de la bici y sin saber cómo reaccionar ante las situaciones de conflicto que se pueden producir.  Ademas, es fácil descubrir que hay  poco respeto o comprensión por ambas partes. Poca “cultura de bici urbana“, lo que es normal, pues el fenómeno es nuevo.

Si partimos de la idea de que el ciclista es probable que también sea automovilista, el problema se convierte en una cuestión de ambivalencias. Y el comportamiento puede ser de una especie de esquizofrenia funcional no patológica, de modo que nadie acusará el conflicto social real que se genera entre ciclistas y automovilistas, especialmente sabiendo que  los términos se invierten de manera constante entre  ciclistas y automovilistas. La diferencia viene definida por el vehículo y el talante mostrado en cada situación. Por otro lado están aquellos que no toleran las bicicletas porque son molestas en el tráfico y además son incapaces de empatizar, por su distancia con la idea de su uso normalizado
En fin, el tema es complejo y debería ser objeto de algún debate político de mayor calado, más allá de los meramente normativos que ahora mismo genera.

“Aparcabicis” urbanos

Todo este largo preámbulo para introducir una brevísima nota acerca del escaso valor que algunos ciudadanos dan a la bici. Parece que todos estamos mentalizados y asumimos las ordenanzas municipales de tráfico y, en caso de sanción asumimos el pago. Cuando un coche aparca encima de la acera, pisa un vado, se planta en doble fila o invade una plaza de residentes o de minusválidos todos entendemos que se sancione.

Aparcabicis

Aparcabicis urbanos, modelos habituales en todas las Comunidades de España, en este caso en Murcia. (Foto: La Informacion.com)

Pero, ¿Qué pasa cuando las escasísimas plazas exclusivas para las bicicletas son invadidas por otros vehículos? Parece que nada. Los madrileños hemos visto como el Ayuntamiento, tímidamente, ha ido instalando en el último lustro elementos útiles para aparcar y asegurar las bicis y evitar que  las roben. También como los “aparcabicis” desaparecen por robo y no se reponen.

En la foto-denuncia que encabeza la entrada y que es objeto de este artículo del blog, se ve claramente que los propietarios de las motos “ignoran” las normas municipales, o las desconocen.

Según el artículo 62 de la Ordenanza de Movilidad para la ciudad de Madrid, en Acuerdo del Pleno, de 30 de noviembre de 2010, publicado en el BOCM 16 de diciembre de 2010, “los vehículos de dos ruedas, ya sean motocicletas, ciclomotores o bicicletas, estacionarán en los espacios específicamente reservados al efecto. En el supuesto de que no los hubiera, siempre que esté permitido el estacionamiento, podrán estacionar en la calzada junto a la acera en forma oblicua a la misma y ocupando una anchura máxima de 2 metros, de forma que no se impida el acceso a otros vehículos o el paso desde la acera a la calzada“.

La Ordenanza añade la prohibición del estacionamiento de motocicletas y ciclomotores en lugares  destinados a bicicletas y viceversa.

Parece que por ley las bicicletas gozan de una regulación clara, compartida con las motos y que especifica el espacio destinado a cada vehículo.  En la foto-denuncia que encabeza la entrada y que es objeto de este artículo del blog, se ve claramente que los propietarios de las motos “ignoran” las normas municipales, o las desconocen. Lo que no les exime de su cumplimiento. En cualquier caso, el desprecio hacia los usuarios de las bicis es flagrante y, tal vez, debería ponerse más atención en estos asuntos, en lugar de plantear hasta el aburrimiento debates  improductivos como por ejemplo el de, por seguridad, “casco si- casco no”.

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El Rastro-1945

Puesto de recambios de bicicleta en el Rastro de Madrid en 1945. Entre los elementos se ven bombas, rácores, rastrales, pedales, timbres, palomillas, llaves de tuercas, llaves de radios, desmontables, extractores, bujes, pinzas para las perneras del pantalón, platos, piñones, coronas, cadenas, manillares, cámaras, válvulas, llantas, radios, cubiertas, conos, rodamientos, pedales, bielas, tuercas, cajas de parches, arandelas, tijas, aceiteras, cable, cinta, zapatas, mordazas, manetas, guardabarros…

En Madrid se ha puesto de moda en los  dos o tres últimos años salir a la calle con la bici bajo el brazo, a lucirla como quien luce un traje de marca o un perrito de raza. Se advierte cierto prurito exhibicionista en muchos de los ocasionales ciclistas urbanos que se dejan ver por las calles. En especial por los escasos carriles bici, como el invisible de la calle Serrano. Cierta atracción por la imagen de moda que transmite la bici urbana hoy en día, con su componente de conducta esnob, viene en buena medidad de la mano de los fabricantes y de sus variados catálogos con series vintage de atractivo diseño. En primavera se produce cierto alboroto “bicicletero”. Las tiendas del género se ponen a cien y despachan la mercancía como si de saldos se tratase. Florecen las bicicletas por doquier. Beneficia la actividad velocípeda el tiempo cálido y soleado. Además, con el sol se lucen mejor los modelos, los estilos y los diseños que se pasean por la urbe.  Desde hace unas cuantas primaveras se vienen prodigando todo tipo de bicis de diseño guiadas por sus correspondientes ciclistas, muchos también de diseño: vestimenta, actitud, ademanes y modales sofosticados.


En realidad cualquier ciclista urbano -aquel que hace uso de la bici como medio de transporte en la ciudad-  es de lo más variopinto. Pero, como digo, de un tiempo a esta parte, la exigua fauna que monta en bici en la ciudad ha aumentado, diversificándose cada vez más y, como en todo fenómeno social con elementos consumistas, se ha comenzado a significar por la estentórea presencia de un sector de neófitos cuya presencia resulta estéticamente más llamativa frente a la discreción de la mayoría de los usuarios habituales de la bicicleta, que todavía son muy pocos.

Bici-Chic-1

Tengo la impresión de que la moda ciclista de la bici urbana de escaparate o bici chic, se identifica con cierto grupo social de jóvenes maduros con un estatus engarzado perfectamente en el sistema laboral-productivo que, lejos del conformismo o del conservadurismo que garantice su posición -ambas posturas son compatibles-, comparte la idea de que ciertos progresos sociales y cambios de mentalidad unidos al estado de bienestar son importantes y necesarios, al tiempo que se mantienen alerta para que la estabilidad del sistema político que garantiza su estatus no se desvanezca. Una especie de activismo crítico alternativo pero de raigambre conservadora. Algunos los incluirían en el saco de los llamados hipsters. En este caso bicihipsters. Incluso existe una revista especializada, que se hace en Madrid, dedicada a este sector.

la-foto
Para quien entiende que la bicicleta es un medio de moverse por la ciudad, alternativo al coche y al transporte público, la estética de la máquina probablemente no sea una prioridad. Para el agregado seguidor de las modas, si. Se trata de un complemento más. Es decir, una bicicleta de montaña barata, de 200 euros, por ejemplo, probablemente sea una vulgaridad y no luzca lo suficiente. En este caso no se trata tanto de desplazarse en bici, como poder presumir de vehículo y de “actitud alternativa” alejada de la corriente general.

bicis chic_para_la_ciudad

Con la llegada del verano, el calor exagerado y el pedaleo entran en conflicto y el número de ciclistas urbanos disminuye de manera brusca. Es evidente que las bicicletas no son para el verano y que no se puede estar como un palmito después de subir la calle Velazquez a las tres de la tarde en pleno  julio. En septiembre volveremos a ver la passeggiata en bici. Y es que hay cosas que nunca cambiarán.

Referencias._

Bicicletas urbanas (I) _Urban Idade
Bicicletas retro y de piñón fijo: La moda en el ciclismo urbano (Huffingtonpost)
Cómo convertirse en ‘hipster’ a piñón fijo(Vanitatis-El Confidencial)
Dime quién eres y te digo qué bici necesitas (El Diario)

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Urban Idade Bike
La movilidad urbana en bicicleta es una expresión de libertad, sentido común y de respeto hacia los demás. El uso de la bicicleta en las ciudades dignifica y hace más íntegra la vida humana. Las ciudades que estimulan y facilitan el uso de la bicicleta son más democráticas porque favorecen la igualdad ciudadana, integran a sus moradores y rompen las barreras diferenciadoras que establece el automovil.
Las ciudades con bicicletas son más limpias, más tranquilas, más silenciosas, más cómodas, más amables.

Las ciudades más amigables para pedalear

1. Amsterdam, Holanda: El 40% de los viajes urbanos se realizan en bicicleta.
2. Copenhague, Dinamarca: Cerca de un 36% de los residentes de Copenhague viaja en bicicleta a sus trabajos todos los días.
3. Bogotá, Colombia: La llaman “la Amsterdam latinoamericana”, con 350.000 bogotanos moviendose diariamente en bici por la ciudad.
4. Curitiba, Brasil: La ciudad cuenta con 120 km de carriles bici.
5. Montreal, Canadá: Tiene 400 km de carriles bici, y el sistema se articula con la red de transportes de colectivos y trenes.
6. Portland, Oregon, Estados Unidos: Posee 400 km de carriles bici por los que se desplazan cerca de un 8% de los ciudadanos.
7. Basilea, Suiza: Cuenta con carriles bici diseñados para que los ciclistas sean más visibles y tengan prioridad de giro.
8. Barcelona, España: Cuenta con un circuito de carriles bici que recorre todo el perímetro del corazón de la ciudad, además de contar con 100 estaciones para alquilar y estacionar bicis. Las cifras oficiales dicen que 30.000 personas ya adoptaron la bicicleta como medio de transporte habitual.
9. Beijing, China: La ciudad cuenta con 50.000 bicicletas para uso público.
10. Trondheim, Noruega: Trondheim dio una solución novedosa al problema de las cuestas: ascensores de bicicletas que funcionan como teleféricos y trasladan a los ciclistas.
(Revista Brando, 2014)

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