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Pruitt Igoe

A estas alturas del siglo XXI, inmersos en preocupantes procesos de crisis económicas y políticas, hablar de grandes proyectos sociales habitacionales (arquitectura social) de carácter y de esencial compromiso humano, sorprenden o aburren en términos parecidos. Esencialmente porque ya pocos confían en su necesidad, a pesar de que sigue habiendo dificultad de acceso a la vivienda para gran parte de la población,  y aún menos en su viabilidad económica para las administraciones, cuyos objetivos prioritarios son menos sociales.

Lo que se intenta describir en este artículo es el ejemplo de una importante intervención  política en el área de la vivienda social en la década de los años cincuenta del siglo XX  en los EE.UU. En concreto el del ambicioso  proyecto  Pruitt-Igoe (San Luis, Missouri, 1941-1974), cuyo estrepitoso fracaso acabó con su derribo, creando un mito, nacido de la afirmación de que aquel episodio anunciaba el fin de la “arquitectura moderna”.

Urbanismo social en San Luis

El gran proyecto de urbanismo social  conocido como Pruitt-Igoe, desarrollado entre 1954 y 1955 en la ciudad estadounidense de San Luis (Missouri), intentó realojar a la población urbana depauperada y a la peri-urbana marginal. Lo hizo en un proceso en el que indirectamente y sin intención aparente se favorecía la exclusión social a través del propio modelo que aprovechaba el éxodo de las clases medias más acomodadas hacia el extrarradio. Esta clase abandonaba el centro urbano y la autoridad pública aprovechaba para reconstruirlo, en un intento de dar nueva vida a la vieja urbe con nuevos vecinos y nuevas construcciones.
Esta población de clase media estaba huyendo hacia las nuevos barrios extensos que en paralelo se construían en las afueras y que actualmente rodean la antigua urbe, contribuyendo al abandono de la ciudad histórica, cada vez más fantasmal y cada vez más pobre. Esas clases medias, temerosas, abandonaron la ciudad y nutrieron las inmensas extensiones de polígonos de unifamiliares que tanto abundan en los EE.UU, en un modelo difícilmente sostenible como es el de la ciudad extensa de chalés clonados en números casi infinitos.

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Construcción del proyecto de vivienda social Pruitt-Igoe, desarrollado entre 1954 y 1955 en la ciudad estadounidense de San Luis (Missouri).

Antecedentes

En el contexto del siglo que duró el periodo desde la Guerra de Secesión norteamericana y la Segunda Guerra Mundial,  la mayoría de los afroamericanos  que vivían en los estados del Sureste y Sur-Centro de Alabama, Georgia, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Luisiana, Misisipi y Texas  emigraron a las áreas rurales del Noreste industrial, del Medio Oeste y, en menor medida, a la Costa Oeste.   En esa época, en los Estados Unidos , las grandes ciudades experimentaban el proceso de huida de las clases medias del centro urbano a la periferia.  Las clases medias emergentes abandonaban la ciudad y se establecían en las nuevas periferias de viviendas unifamiliares, calcadas en diseño y características,  alejadas de la urbe en la que sólo se mantenían la administración y las clases menos pudientes. (Ver Wikipedia)

La clase social más desfavorecida, compuesta en su mayoría por negros y blancos procedentes de áreas rurales,  vivía en los suburbios. Aprovechando el abandono del centro histórico, se produjeron esporádicas ocupaciones de viejas construcciones que acabaron por componer barrios enteros constituidos por una población sin apenas recursos, comprometiendo así las intervenciones de las políticas locales. Esta situación generó inquietudes en la Administración y en los medios sociales.

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Proyecto de vivienda social Pruitt-Igoe, desarrollado entre 1954 y 1955 en la ciudad estadounidense de San Luis (Missouri).

En 1947, los políticos responsables de la planificación de San Luis propusieron la construcción de  bloques de edificios residenciales de baja densidad y un parque público para la población pobre. En 1949, sin embargo, se optó por la limpieza total de los barrios marginales y su sustitución por viviendas públicas de alta densidad. En particular, la Autoridad de Reurbanismo y Desmonte de San Luis (Saint Louis Land Clearance and Redevelopment Authority)  adquirió y derribó los barrios menos favorecidos del anillo central. Vendió los terrenos a precios más bajos a promotores privados, con la intención de promover  el regreso de la clase media y del crecimiento del sector de los negocios. Otro organismo oficial, la Autoridad de Vivienda de San Luis (Saint Louis Housing Authority), limpió la zona para construir viviendas públicas en la antigua población de los barrios más pobres.

En 1950, San Luis financió 5.800 unidades de vivienda pública, entre ellos , Cochran Gardens, de  1953, destinado a blancos con bajos ingresos. El conjunto tenía 704 viviendas dispuestas en doce grandes edificios. Los siguientes proyectos serían Pruitt-Igoe, Darst-Webbe y Vaughan. Pruitt-Igoe estaba destinado a jóvenes blancos y negros de clase media, aislados en diferentes edificios; mientras que Darst-Webbe iba dirigido a inquilinos blancos con ingresos escasos. La vivienda pública en Missouri mantuvo la segregación racial hasta 1956. A partir de la fecha la población negra pudo acceder a todo el complejo, lo que produjo cierta incomodidad.

Pruitt-Igoe estaba compuesto de 33 edificios de once plantas cada uno situados cerca del norte de San Luis.

“Pruitt-Igoe”, un ambicioso proyecto de urbanismo social

Durante los años 1940 y 1950, la ciudad de San Luis, aprisionada por sus límites establecidos en 1876, era «un lugar atestado»; en sentido clásico, parecía y se sentía como una verdadera gran ciudad… como sacada de una novela de Charles Dickens. “Su acumulación de viviendas se deterioraron durante el período de entre-guerras y la Segunda Guerra Mundial. Más de 85.000 familias vivían en pisos del siglo XIX  y un estudio oficial de 1947 reveló que 33.000 hogares aún tenían baños comunales.”  Los residentes de clase media, en su mayoría de raza blanca, estaban abandonando la ciudad y sus antiguas residencias las ocupaban familias de bajos ingresos. Los barrios negros (al norte) y los blancos (al sur) de la parte antigua de la ciudad se segregaron y expandieron, amenazando con engullir el centro de la ciudad. Para salvar las propiedades del centro de una inminente devaluación, las autoridades de la ciudad de San Luis iniciaron un re-desarrollo del «anillo central» alrededor del distrito central de negocios. La decadencia ahí fue tan profunda que la gentrificación de los bienes inmuebles existentes se consideró poco práctica. (Ver Wikipedia)

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Plano de San Luis (Missuri) en la década de los 50 del siglo XX.

El complejo Pruitt-Igoe fue diseñado por el arquitecto Minoru Yamasaki, autor también de las torres del World Trade Center, junto con un equipo de colaboradores. Poco tiempo después de su construcción, las condiciones de vida en Pruitt-Igoe comenzaron a decaer; y en la década de 1960, la zona se encontraba en una situación de pobreza extrema, con altos índices de criminalidad y segregación , lo que provocó la reacción de los medios de comunicación internacionales ante el espectacular declive del barrio.

El nombre de la promoción se debía a Wendell O. Pruitt, un piloto afroamericano natural de San Luis que luchó en la Segunda Guerra Mundial, y William L. Igoe, antiguo congresista estadounidense. En un  principio la ciudad se planificó en dos sectores: los hogares del capitán W. O. Pruitt para los residentes negros, y los apartamentos William L. Igoe para los blancos.  Anteriormente a la construcción del complejo, el terreno era conocido como el barrio De Soto-Carr, un gueto de la comunidad negra en el que reinaba la  pobreza extrema. Pruitt-Igoe estaba compuesto de 33 edificios de once plantas cada uno situados cerca del norte de San Luis.

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Cartel publicitario de un proveedor de Pruitt-Igoe, desarrollado en la ciudad estadounidense de San Luis (Missouri).

En 1951, Architectural Forum aplaudió el proyecto de Yamasaki, recibiendo un galardón del Instituto Americano de Arquitéctos. Se dispusieron cerca de 25 ha de terreno para la construcción de los 33 edificios del nuevo barrio que se proyectaron en un estético estilo internacional. En un principio Yamasaki planteó mezclar edificios de diferentes alturas y densidades bajas, pero las exigencias de economía planteadas por las autoridades políticas hicieron cambiar los planes y se terminó por edificar un solo modelo de once alturas con ascensores que solo paraban en las plantas impares con un total de 2.870 apartamentos . Igualmente, se rebajó la calidad de los materiales y se redujo al mínimo el tamaño de las viviendas, aumentando la densidad. Las plantas inferiores disponían de áreas cómunes de servicios a lo largo de amplios corredores. A pesar de ello, fueron muchas las familias para las que su traslado a las nuevas residencias fue como un sueño hecho realidad.

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Vista general de Pruitt-Igoe.

De forma paradójica la ocupación nunca sobrepasó el 60%, llegando al nivel más bajo, un 33%, en 1965Pruitt-Igoe a lo largo de 1960 fue entrando un creciente estado de abandono y deterioro que acabó convirtiendo al barrio en una zona decadente y peligrosa por su inseguridad. Ahora parece evidente que el ahorro en los costes de la construcción y sus consecuencias  supusieron un alto coste social. Algunos residentes de los diferentes bloques, que vivían en condiciones precarias, generaron situaciones de tensión y delincuencia dentro del vecindario. Se producían asaltos en el interior de los portales, en los corredores o en los rellanos de las escaleras y además eran comunes el vandalismo, los destrozos de los bienes comunes y el abandono generalizado.

En 1971 en Pruitt-Igoe sólo había seiscientos vecinos que ocupaban diecisiete edificios. Pese a la decadencia de las zonas públicas y la violencia de pandillas, Pruitt-Igoe mantuvo un relativo bienestar durante sus peores años. Los propios inquilinos trabajaban y limpiaban las zonas comunes, aunque la situación fue cada vez empeorando más.

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Vista de Pruitt-Igoe en 1960.

Demolición del proyecto

En 1972, a menos de 20 años de su construcción, el primero de los 33 gigantescos edificios se demolió mediante una voladura controlada.  Los 32 restantes se derribaron en los siguientes dos años. El lugar quedó limpio y despejado definitivamente en 1976.  Actualmente, el solar lo ocupan parcialmente las escuelas públicas Gateway Middle School y Gateway Elementary School, además de la escuela militar Pruitt Military Academy.  El resto del terreno fue plantado con árboles. El antiguo barrio De Soto-Carr que rodeaba a Pruitt-Igoe también se derribó y se ocupó por viviendas unifamiliares.

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Secuencia del derribo de Pruitt-Igoe en 1974.

Pruitt-Igoe fue una de las primeras demoliciones de edificios de arquitectura moderna que se produjeron, lo que sumado al estrepitoso fracaso del proyecto, llevó a definir aquella jornada al arquitecto e historiador de la arquitectura Charles Jencks en El lenguaje de la arquitectura posmoderna como “el día en que murió la arquitectura moderna“. El predicamento del autor de esta sentencia creó el conocido  mito de Pruitt-Igoe que daba como válida la afirmación, responsabilizando del fracaso al proyecto arquitectónico.

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Secuencia del derribo de Pruitt-Igoe en 1974.

A pesar de la amplia evidencia de las múltiples causas económicas y sociales que ocasionaron el deterioro del barrio el mito de Pruitt-Igoe se ha ido extendiendo a lo largo del tiempo y fue habitual que se culpase a la inadecuación del modelo arquitectónico como causa de la desintegración de la estructura social de sus ocupantes. No se tuvieron en cuenta, sin embargo, las numerosas situaciones que comprometieron el éxito del proyecto, como fue la crisis económica del momento y el grave problema de discriminación racial que se vivía. Además, las exigencias de las autoridades de San Luis y de la Administración de Viviendas Públicas, apenas permitieron a los arquitectos flexibilidad en su capacidad de decisión, por lo que perdieron el control del proyecto original en que primaba la baja densidad.

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El Mito de Pruitt-Igoe: una Historia Urbana  (2011)  by Chad Friedrichs

El Mito de Pruitt-Igoe: una Historia Urbana (documental, by Chad Friedrichs 2011)

Comenzó como una maravilla de la construcción y dos décadas después acabó convertida en  escombros. Pero, ¿qué ocurrió entre medias? El Mito de  Pruitt-Igoe cuenta la historia de la transformación de la ciudad americana de St. Louis en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial a través de la lente del desprestigiado proyecto de vivienda social Pruitt-Igoe y de quienes allí vivieron.  En este documental se trata desde una perspectiva histórica el importante impacto de los programas de renovación urbana de la década de los 50-60  que agilizaron el proceso de suburbanización, despoblamiento, y abandono de industrias y oficinas en las ciudades americanas.  En este proceso de desindustrialización y despoblación del centro urbano se produjeron conflictos de clase y raza. Los residentes de Pruitt-Igoe fueron víctimas de esta situación.  Sus emotivas historias de supervivencia, adaptación y éxito son el corazón de este documental. Las turbaciones domésticas causadas por las políticas punitivas de bienestar público; las relaciones frustrantes con las paternalistas y fiscalizadoras Autoridades de la Vivienda; y la creciente desocupación, vandalismo y delincuencia llevaron a los residentes a protestar a lo largo de 1969.   Una de sus acciones fue negarse a pagar los alquileres. Toda esta situación fue creando un estereotipo, que con las imágenes de los derribos no hizo sino  ayudar a que se perpetuase la idea del fracaso; fracaso que se ha utilizado como argumento para condenar la arquitectura moderna y el estilo Internacional, atacando los programas de asistencia pública y estigmatizando a los residentes de las viviendas públicas de acogida.  Este documental pretende examinar los intereses envueltos en el proyecto de creación de Pruitt-Igoe, valorando los rumores y los estigmas surgidos. Y también pretende derribar el mito. (DOCUMENTAL)

Referencias.-

The Tragic Demise Of America’s Most Ambitious Housing Project (Business Insider, 22/05/2013)

The Pruitt-Igoe Myth

Pruitt-Igoe (Wikipedia)

Pruitt-Igoe 40 Years Later (The American Institute of Architects)

Koyaanisqatsi – Pruitt Igoe (VIDEO)

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El Hotel Florida se encontraba en la Plaza de Callao, frente al Cine Callao, de Luís Gutiérrez Soto. Fue proyectado y construido por el arquitecto Antonio Palacios, secundado por los ingenieros Torán y Harguindey. El edificio, cuya fachada se recubrió de marmol blanco,  tenía diez pisos y doscientas habitaciones lujósamente amuebladas y decoradas  y se construyó de acuerdo a las exigencias de las modernas corrientes para edificios del género, no faltando detalle alguno en cuanto a comodidad y “confort”. En todas las habitaciones había baño privado, W.C., teléfono urbano e interurbano y calefacción central. Se inauguró el 1 de febrero de 1924 con la asistencia de conocidas personalidades del momento, autoridades y algunos diplomáticos y periodistas que recogieron la noticia de la apertura de tan soberbio edificio.

Vista del Hotel Florida, probablemente en 1929, desde una terraza del Palacio de la Prensa del arquitecto Pedro Muguruza Otaño.


Los directores propietarios del Hotel Florida, es decir aquellos que encargaron la construcción del edificio, fueron Doña Justa Aedo, Don Francisco Aedo y Don Manuel Morán,  industriales con amplia experiencia en la dirección y explotación de estos  establecimientos turísticos, a decir por los cronistas,  cuyo trabajo desarrollaron en los Estados Unidos y en diversas repúblicas americanas .

El Hotel Florida alojó a numerosos corresponsales extranjeros venidos a  Madrid durante la Guerra Civil Española, desde cuyas dependencias redactaron y enviaron sus crónicas a los diferentes periódicos para los que trabajaban. Entre los corresponsales que se alojaron en el Florida se encontraban “Mijaíl Koltsov, del Pravda; Geoffrey Cox, del News Chronicle; Henry Buckley, de The Daily Telegraph; el polaco Ksawery Pruszynski, de la revista Wiadomosci Lireackie,  Herbert L. Matthews, de The New York Times, y  O. D. Gallagher,  enviado del Daily Express“.  También se alojarían en él el escritor Ernest Hemingway Martha Gelhorn, corresponsal de la revista Collier’s.   (Wikipedia)

Hotel Florida, en la Plaza de Callao, en 1924.

En esta foto de 1950 sw ve parte de la Gran Vía y el  “Hotel Florida”  junto al edificio de “La Adriática”.

Aspecto de la Gran Vía en las proximidades de la calle de Alcalá en los primeros años 20.


John Dos Passos pasó también por el Florida y en su crónica para la revista EsquireHabitación y baño en el Hotel Florida“, publicado  en enero de 1938, describe la situación de guerra que se vivía en aquel momento: “Mi cuarto está en el séptimo u octavo piso. El hotel está en una colina. Desde la ventana puedo ver toda la parte antigua de Madrid por encima de los tejados que se apiñan cubiertos de tejas del color del hollín manchadas de amarillo claro y rojo, bajo el azul metálico que brilla antes del amanecer. Esta ciudad compacta se extiende a lo lejos hasta donde alcanza la vista, con sus calles estrechas, chimeneas sin humo, torres con cúpulas brillantes y afilados chapiteles de pizarra propios de la Castilla del siglo XVII.”

© Instituto Cervantes (España),  2006-2010. Reservados todos los derechos.

El hotel, fue testigo de los bombardeos en el asedio a la ciudad y su fachada recibió numerosos impactos de la artillería que intentaba entrar en Madrid. John Dos Passos describía así el ambiente en su crónica de 1938 para Esquire: “Por todas partes se abren de repente las puertas de los balcones que rodean la fuente cristalina. Hombres y mujeres a medio vestir huyen precipitadamente de las habitaciones del frente, arrastrando maletas y colchones hacia las habitaciones traseras. Un camarero con el cabello ondulado sale una y otra vez de varias puertas distintas, siempre rodeando con el brazo a diferentes chicas que ríen o lloriquean. Gran exhibición de peinados y lencería. Abajo, los corresponsales se mueven por allí adormilados”. (LEER MÁS)

Comedor del Hotel Florida en una imagen de 1924. En este lugar se celebrarón numerosos homenajes, el primero de ellos, el que se hizo al periodista asturiano Eduardo Palacios Valdés a los pocos días de la inauguración del hotel.

En esta fotografía aérea del Madrid de principios de los cincuenta se puede ver la Gran Vía y la Plaza del Callao con el Hotel Florida medianero con el edificio “La Adriática”, de 1928 y proyectado por Luís Sainz de los Terreros. También se aprecia el estrecho edificio esquinero de los antiguos almacenes “Galerías Preciados”, de Luís Gutiérrez Soto, levantado entre la mitad de los cuarenta y la mitad de los cincuenta.

Imagen de la plaza del Callao en 1955.  A la izquierda vemos el  “Hotel Florida”. Ya había sido construido el edificio de “Galerias Preciados”, de Gutiérrez Soto.

El edificio fue derribado en 1964  y en su solar se construyó un edificio moderno para la cadena de grandes almacenes Galerías Preciados. En la actualidad este edificio comercial pertenece a El Corte Inglés.


Referencias.-

La Esfera (16 de febrero de 1924, número 528)

La Construcción Moderna (29 de febrero de 1924,  número 4,  pág. 4)

La Voz (1 de febrero de 1924)

Florida, el hotel de la Guerra Civil (ABC, 2010)

Esquire ( Room and Bath at the Hotel Florida, John Dos Passos., 1938)

Colier’s (Only the Shells Whine, Martha Gellhorn, 17-7-1937)

Antonio Palacios, constructor de Madrid
Catálogo Exposición Círculo de Bellas Artes Noviembre 2001-enero 2002
Ediciones La Librería- Madrid, 2001

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Brownstones en Manhattan. (Foto cargada el 11 de enero, 2009
por Tin-can Telephone)

Se trata de viviendas del siglo XIX-XX, a modo de adosados, de dimensiones reducidas (80-90 m2), pensadas para la población trabajadora. Su denominación, “brownstone“, se refiere al material, arenisca roja, que le daba un tono marrón característico. Luego se aplicó a  la tipología: escalerita de entrada, vivienda de dos plantas en hilera con sótano, etc. En Manhattan, por ejemplo, en el Upper West Side, en torno a las calles 70th.-80th., actualmente existen numerosas hileras de estas casas. De hecho, algo más abajo, se rodó en 1961 West Side Story, en una zona que se demolió y que en la actualidad está ocupada por el Lincoln Center.

En Madrid es imposible encontrar un, o unos edificios similares a los “brownstones” de Manhattan, Greenwich Village,  Brooklin o Harlem. También existe la misma tipología en otros lugares de EE.UU., Chicago, por ejemplo.
En Madrid, lo más parecido, se me ocurre que pueda ser el conocido como “Madrid Moderno“, si bien su estilo, aunque del mismo periodo, es modernista, en unos casos y neo-mudejar, en otros, en una fórmula más hispana.


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Hilera de Brownstones en Manhattan, en Upper West Side.  (Foto cargada en Flickr el 26 de agosto, 2007
por three_big_fish)


brownstone_02Brownstones en Manhattan. (Foto cargada el 11 de enero, 2009
por Tin-can Telephone)

UPPER WEST SIDE BROWNSTONES 75 TH Grupo de “brownstones” en la calle 75 de Upper West Side en Manhattan, viviendas de principios del siglo XX realizadas en piedra arenisca y/o ladrillo. Se construyeron para la clase trabajadora y tenían la consideración de casas baratas. Todo lo contrario a lo que ocurre en la actualidad, pués este barrio de la parte Oeste Norte de Manhattan es un barrio residencial de nivel alto.  (FOTO: Enrique Fidel , en Junio de 2007, by Flickr)

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La Casa de la Cascada o casa Kaufmann (en inglés: Fallingwater) es la obra cumbre de Frank Lloyd Wright y una de los hitos principales de la arquitectura del siglo XX. Está situada en Bear Run, Pensilvania (Estados Unidos) y fue terminada en 1939. Frank Lloyd Wright (1876-1959) es considerado por algunos autores como el mejor arquitecto estadounidense, y a su vez, la “casa de la cascada” su obra maestra. Llamada “la residencia más famosa que se haya construido”, la AIA ((American Institute of Architects) la ha juzgado como “el mejor trabajo de un arquitecto estadounidense”.

Diseñada entre 1934-1935 y construida durante 1936-1937 en Pennsylvania, Fallingwater fue la casa de campo para Edgar Kaufmann, su esposa Liliane y su hijo Edgar Jr., dueños de unos grandes almacenes en Pittsburgh. Hoy en día Fallingwater es un monumento nacional en Estados Unidos que funciona como museo y pertenece al Western Pennsylvania Conservancy.”  (TEXTO: WIKIPEDIA)

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Salvage Street” (Nashville, Tennessee), 2007.  (FOTO: Enrique Fidel)

En la foto un vaquero solitario, un agente del orden, un funcionario al servicio de su comunidad. Le vemos a lomos de su caballo de elegante paso, vigilando las calles de la ciudad, Nashville, estado de Tennessee (Estados Unidos de América). Pero podría ser cualquier otro lugar de la llamada “América profunda“, tan citada durante estos últimos días.

Este policia montado atraviesa una solitaria y descolorida calle de nombre “Salvage” en inglés, calle de la Salvación para nosotros. Al final de la calle puede que  el gris de la ciudad y el algo apocalíptico fondo del horizonte se tinte con los tonos del cambio y la esperanza, que es multicolor.

Lo sabe el policía, cuyo rostro desconozco, pero juego a imaginarlo y le pongo la cara de las decenas de millares de indecisos y desconfiados que no se atreven a votar a Barack Obama, por temor a lo desconocido, como en la antigüedad, miedo que Europa ya perdió hace tiempo. Al final de “Salvage Street“, tal vez se encuentre la clave de un futuro mejor para tantos millones de ciudadanos, prisioneros de la mano ferrea del Imperio del Nuevo Mundo. El martes que viene lo veremos.

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Cartel de Wes Wilson y Bill Graham, de 1967.

Las líneas que siguen son un resumen de un reportaje firmado por Jacques Mousseau  publicado en la revista “Horizonte”, publicación vanguardista que indagaba en el futuro (dirigida por Antonio Ribera Jordá) en el número 5 del año 1969, en pleno auge del movimiento hippie. En España la contracultura hippie y su expresión artística en forma de música, escritura o pintura no se comenzó a conocer hasta finales de los sesenta o incluso ya comenzada la siguente década, periodo en el que la dictadura daba sus últimos coletazos. En relación con la producción musical realizada en España y ligada al “movimiento” hay un libro interesante escrito por Pepe García Lloret, durante muchos años vecino del barrio de la Prosperidad (en el distrito de Chamartin de Madrid), que profundiza en el asunto con acertado criterio pedagógico.

Cartel de una exposición en la Galería Moore de San Francisco, (1968).

El Pop Art o el Op Art expresaban la adhesión al tiempo que se vivía, exaltando sus elementos más vanguardistas. El Arte Hippy o Arte Psicodélico, paralelo a la cultura de los alucinógenos (marihuana, mescalina y LSD), de la que hicieron símbolo de ruptura, pero no por ello elemento imprescindible para el proceso creativo, manifiesta su oposición a los valores establecidos. Es una producción que se nutre del Art Nouveau de 1900 y al que también le atraen la mística y la cultura oriental. La filosofía interiorista de oriente y su psicología que profundiza en el individuo, y las referencias a lo fantástico y sobrenatural de la cultura occidental constituyen la savia que alimenta al movimiento. Jerónimo Bosco influirá en estos artistas, así como algunos escritores británicos del estilo de  William Blake, precursor del movimiento Romántico en el siglo XVIII, o pintores  como  Aubrey Beardsley, dibujante inglés del siglo XIX de estilo recargado, típico del momento“.

Diseño de Moscoso, 1968.

Destacan en estas creaciones hippies los colores vivos y la armonía general. A pesar de los contrastes acusados de elementos yuxtapuestos, formando mosaicos de motivos variados, los collages consiguen mostrar una unidad de contenidos. El sociólogo Mac Luham afirmó que la televisión había transformado la forma de ver el mundo, hasta entonces monopolizada por el libro, único medio de conocer la realidad.

Estos cinco artistas son algunos de los más importantes del movimiento, autores de pinturas y collages de gran interés: Wes Wilson, Victor Moscoso, Rick Griffin, Stanley Mouse y Alton Kelly. Los cinco melenudos, barbudos y ataviados según los cánones de Haight Ashbury  (San Francisco)”.

Portada de The Oracle (1968).

Creadores de un arte que ha alcanzado la misma cotización que la pintura tradicional y ha conquistado a los más ricos coleccionistas americanos.  Del mismo modo que en la Belle Époque los artistas cultivaban con profusión los carteles (Manet, Bonnard, Toulouse-Lautrec, Hucha), para esta generación de pintores su obra más importante es el poster.”
(Apuntes del texto de Jacques Mousseau ” Arte psicodélico”, Revista Horizonte, Núm. 5, Barcelona, 1969. Págs. 98-108)

 

Cartel de Wes Wilson de 1968.

 

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