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Archive for the ‘Poblados Obreros’ Category

FÁBRICA ESPONA San Juan de las Abadesas c.1900

FÁBRICA ESPONA (San Juan de las Abadesas, c.1900).

Durante los siglos XIX y XX la industria textil española creó un conjunto de pequeñas unidades urbanísticas ligadas a la fábrica que permitían que los obreros pudieran vivir cerca de su lugar de trabajo. Estas colonias, propiedad de las empresas, estaban dotadas de infraestructuras como alojamientos, iglesia, escuelas, economato, parque y otros espacios comunes. Hace más de dos décadas que cerraron las últimas fábricas. De las colonias cada vez va quedando menos. Hacemos un repaso de su historia.

Colonias industriales

Las colonias industriales españolas son herederas conceptuales de las británicas del siglo XIX en cuanto a su carácter utilitario para el funcionamiento de la fábrica, pero estaban muy alejadas a nivel humano de aquellos primitivos modelos filantrópicos.
En España, la totalidad de las colonias industriales se crearon en Cataluña, ya que aunque existieron muchas fábricas de tejidos en otras zonas del país como Extremadura o Salamanca, etc., ninguna desarrolló el modelo en su totalidad.

COLONIA ESPONA GOOGLE 2013

Colonia Espona. Se trata de una construcción de estilo regionalista que se sitúa en las proximidades del centro urbano de San Juan de las Abadesas, en Gerona. El conjunto lo forman la fábrica (la construcción más antigua, 1902), los alojamientos de los obreros (1940) y la casa tardía del director (1964). (Foto: Google, 2013)

COLONIA ESTAMARIU C.1915

Colonia Estamariu, en Ripoll, c. 1915. El conjunto industrial estaba formado por cuatro fábricas, viviendas para los obreros y un gran canal de 4.500 m.

COLONIA ESTAMARIU GOOGLE 2015

Colonia Estamariu (Foto:GOOGLE 2015)

Las colonias son núcleos de población productivos situados siempre en zonas rurales o semirurales, y aunque fueron en su mayoría textiles, también las hubo dedicadas a la extracción de minerales o a la fabricación de papel, metalúrgicas o electroquímicas. Las textiles, creadas en la segunda mitad del siglo XIX, constituyen uno de los fenómenos más definitorios del proceso de industrialización de Cataluña y, por ende , de España, tanto por el modelo social y empresarial que desarrollaron, como por el singular diseño del paisaje que han definido en las cuencas de los ríos Ter y Llobregat, y más concretamente en las comarcas del Ripollés, Berguedá, y el Bages. La acción de las colonias en estos espacios rurales generó industrialización y urbanización“. (Ver Wikipedia)​

Colonia Recolons, c. 1920. Antigua colonia situada en Ribes de Freser a finales del siglo XIX.

Colonia Recolons, c. 1920. Antigua colonia situada en Ribes de Freser a finales del siglo XIX.

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Colonia Llaudet, formada por la fábrica (en la imagen), la casa del director, las viviendas de los trabajadores, la iglesia, el café y la sala de baile. Se encuentra en San Juan de las Abadesas. (Foto: Enrique F. Rojo, 2018)

COLONIA LLAUDET C.1920

Colonia Llaudet, c. 1920.

Colonia Llaudet, viviendas deshabitadas. (Foto: Google, 2009)

Colonia Llaudet, viviendas deshabitadas. (Foto: Google, 2009)

Colonias en Cataluña y sus características

Las colonias se situaban junto a un río porque la industria buscaba la energía hidráulica para mover la maquinaria y se desplazaba a las cuencas en zonas rurales. Los industriales encontraron en la fuerza del agua una fórmula para reducir los costes de produción respecto a las fábricas textiles que funcionaban con vapor alimentadas con carbón -escaso y caro- del entorno industrial de Barcelona, Sabadell, Tarrasa, etcétera.

Las colonias textiles comparten unas características, que son las siguientes: a) están situadas en la margen de un río para aprovechar la energía hidraúlica (aunque también tenían máquinas de vapor alimentadas por carbón); b) disponen de una esclusa y de un canal para desviar el agua con la fuerza suficiente para mover una turbina; c) constituyen pequeñas poblaciones formadas por la fábrica, los alojamientos y otras instalaciones o espacios comunes. (Ver Wikipedia)

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Colonia Santa María, junto al río Ter, de 1890. Viviendas del conjunto, ya desabitadas. Eran tres bloques de tres plantas cada uno, pensadas para 78 familias. (Foto: Consorci Ter, 2012)

Como queda dicho, las colonias textiles se concentraban en Cataluña, en las cuencas de los ríos Ter y Llobregat. En el periodo de 1871-1885 se fundaron algunas de las colonias industriales más importantes: Viladomiu Vell (1871), L’Ametlla de Merola (1874), colonia Burés (1874), La Barriada del Puig de la futura colonia Sedó (1875), colonia Borrás (1875), Viladomiu Nou (1880), cal Pons (1880) en el río Llobregat; la colonia Palà de Torroella (1877) en el Cardener; colonia Matabosch (1875), colonia Còdol Dret (1872), colonia Baurier (1878), colonia Vila-seca (1880), La Mambla d’Orís (1881) y Estamariu (1892), Espona (1902), en el Ter; colonia Recolons (1870), Sorribes (1888) y L’Herand (1891), en el río Freser.

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Antigua Colonia industrial Molinou, dedicada inicialmente al sector textil y posteriormente a la industria papelera, en el municipio de Campdevanol, en el Ripollés. (Foto: Enrique F. Rojo, 2018)

Colonias: Paternalismo industrial

Alejadas de los rasgos de filantropía que empaparon las primeras colonias europeas de finales del siglo XIX en Europa, en las colonias de España se ejerció un paternalismo industrial como remedio a la conflictividad laboral y a las demandas obreras que se extendían en las zonas industriales a finales del siglo XIX e inicios del XX. “El patrón o “amo” era presentado como un benefactor y protector de sus obreros, que velaba por su bienestar. El obrero, por su parte, debía mostrar obediencia, respeto e incluso devoción a su patrón. En las colonias industriales este paternalismo se fundamentaba en el derecho de la propiedad y en el dominio sobre todos los bienes del patrón (la fábrica, las viviendas y todos los edificios y servicios), y se convertía en la práctica en una especie de feudalismo industrial.​ A cambio de la limitación de los derechos de las personas, la falta de libertad, el cierre dentro de las murallas y el control social y moral, el obrero obtenía como compensación la seguridad de mantener el trabajo, una vivienda y mejores condiciones que en las demás industrias, e incluso escuela para los niños y actividades de ocio como el coro parroquial, teatro amateur, asociaciones de carácter católico o algún deporte de equipo. Por su parte, los industriales de las colonias obtenían beneficios económicos, paz social, protagonismo industrial y poder, no solo en las colonias sino en los municipios y en las comarcas en las que estaban establecidos“. (Ver Wikipedia)

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Antigua colonia textil “Hilaturas Noguera” (1890). El conjunto posee el edificio fabril, las viviendas obreras, y varios almacenes. También un canal que lleva las aguas a las esclusas para que funcionaran las turbinas. En la actualidad el complejo funciona como vivero. (Foto: Google, 2013)

Desaparición de las colonias textiles

Finalmente, “el sistema de las colonias industriales entró en decadencia en la década de 1960. El aumento del nivel de vida, el deseo de acceder a una vivienda propia, un mayor acceso a la educación y los nuevos estilos de vida hicieron tambalearse el mundo plácido y seguro de las colonias. En Cataluña, además, coincidió con la primera crisis de la hilatura, que se agudizó a partir de 1978. En las décadas de 1980 y 1990 cerraron la mayor parte de las fábricas de las colonias. En algunos casos, tras un concurso de acreedores, los ya extrabajadores pudieron adquirir los pisos donde vivían. En otros, los habitantes abandonaron la colonia y ésta quedó desierta. Las naves industriales han sido posteriormente ocupadas por otras industrias de menores proporciones, o bien han quedado vacías“. (Ver Wikipedia)

Referencias.-

Llista de colònies tèxtils de Catalunya (Vikipèdia)

150 AÑOS DE COLONIAS INSDUSTRIALES (PDF)

150 anys de colònies industrials
L’Erol (Revista)
Núm.: 86-87

Colonia industrial(Wikipedia)

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Lewis Mamford libro
En 1938 la revista gráfica LIFE publicaba un reportaje de ocho páginas titulado Metropolis. Lewis Mumdford´s book scraps today’s city, plans a new and saner U.S.
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e trata de un resumen comentado del libro del sociólogo y urbanista  Lewis Mumford The Culture of Cities, “La cultura de las ciudades, publicado por vez primera por la editorial Harcourt el 14 de abril de 1938, donde el autor repasa la evolución de la ciudad.

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Lewis Mumford

Lewis Mumford (1895-1990)

En 1938 Lewis Mumford era un intelectual norteamericano que rozaba la cincuentena. Sus reflexiones filosóficas ligadas a la sociologia y al urbanismo le habían granjeado una posición de prestigio en el Olimpo internacional de los pensadores. Como crítico de arquitectura y urbanismo ya había escrito numerosos libros y artículos; La historia de las utopías, de 1922 y Sticks and Stones, de 1924 le dieron fama inmediata en la generación coetánea de los arquitectos europeos revolucionarios (Gropius, Mendelsohn, etc).

La cultura de las ciudades (1938)

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Revista LIFE. Número del 23 de mayo de 1938 donde se publico el reportaje “Metropolis” sobre Mumford.

El libro de Mumford, La cultura de las ciudades, analiza los orígenes de la ciudad y la civilización moderna indicando lo que consideraba errores y proponiendo alternativas. Este planteamiento lo retomaría, mucho más desarrollado, en su obra posterior, de 1961,  La ciudad y la historia. En este otro libro, considerado su trabajo más importante, se expone desde una interpretación global el origen y la naturaleza histórica de la ciudad, explicando los procesos urbanos y el desarrollo de la urbanización.
Mumford no aceptaba que el destino de la ciudad fuera el caos urbano que se vivía, la expansión descontrolada de los suburbios y la desintegración social, sino -según esboza en el libro- que éste se debía a un orden (debía ser objeto de un orden…)  que integrase las instalaciones (construcciones) técnicas -arquitectónicas e industriales- con las necesidades biológicas y las normas sociales.

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El precio de la densidad en la construcción: hacinamiento y suciedad; a pesar de la buena voluntad de los moradores que hacían la colada, como se ve en la foto. La altísima densidad de las viviendas a principios del siglo XX generó importantes problemas de salud pública. Nueva York, 1900. (Foto: Archivo Shorpy)

En el primer tercio del siglo XX en Norteamérica había una necesidad urgente acumulada de construir casas baratas para alojar a las corrientes migratorias que acudían sin parar a las ciudades. Esta necesidad se resolvió con la participación de los inversores privados y de la administración pública a través de programas de subvenciones, en una combinación que supuso, hasta 1938 -fecha de la publicación del artículo de LIFE– el mayor “boom” urbanístico conocido.

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Plano antiguo de la ciudad fortificada de Naarden, en Holanda. “Nadie gana a los holandeses en la construcción de ciudades“, afirmaba Lewis Mumford. Esta urbe del siglo XVI representa para Mumford el paradigma de la ciudad ordenada con zonas verdes, en contraposición con el abigarramiento caótico de la ciudad industrial moderna de principios del XX.

En el año 1938 en Estados Unidos la Metropolitan Life Insurance invertía 35 millones de dolares para la construcción de casas baratas para alojar a 50.000 personas en Bronx y en New York City. Ese mismo año la U.S. Housing Administration aportaba 255 millones de dólares para subvencionar los realojos. Suma que se añadía a las desorbitadas partidas que formaban parte de los presupuestos para realojar a los más de diez millones de personas que vivían en infraviviendas en los suburbios.
El auge inmobiliario que cambió el aspecto de las ciudades al inicio del siglo XX modicó la arquitectura pero también la base social. El auge del pasado dejó como herencia el horror urbano del presente.

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1938, la revista gráfica LIFE publicaba un reportaje titulado “Metropolis”, sobre el libro del sociólogo y urbanista Lewis Mumdford La cultura de las ciudades. La imagen muestra una página del reportaje. Mumford califica las realizaciones urbanísticas  históricas  y las fotos de arriba ilustran ejemplos de lo que éste consideraba como malas (BAD) prácticas.  Arriba del todo: viviendas unifamiliares del barrio periférico de Jamaica en Long Island en Nueva York, en 1938. Para el autor, se trata de polígonos residenciales que derrochan recursos excesivos en viales de comunicación y que carecen de espacios de esparcimiento. En medio: un barrio de Inglaterra, Preston, una ciudad situada en el condado de Lancashire en Manchester, dedicada a la manufactura de textil del algodón. La estructura urbana monótona se alineaba con el objeto del trabajo obrero que eran las fábricas colindantes. Era tanta la opresión,  que como broma se decía en la época: “Drink is the quickest way of getting out of Manchester“. La foto de abajo: Manhattan, Nueva York. Decía Mumford en el libro, que a pesar del fragor de la actividad y de las luces nocturnas de Manhattan que dibujaban una imagen esplendorosa, la urbe alojaba a una población que habitaba a duras penas, en condiciones de salubridad y bienestar deplorables, comparables a las de las zonas rurales más depauperadas de EE.UU. (Foto: LIFE, 1938)

La evolución de la ciudad

Para Mumford la evolución de la ciudad del siglo XVI (Amberes, como modelo…) y de la ciudad racionalista posterior, derivó en los siguientes siglos en la urbe industrializada rodeada de suburbios en los siglos XIX y XX, siempre escasa de alojamientos, con barrios hacinados, mal construidos y con pésimos servicios. La superciudad (megalópolis)  dejaba de lado a las periferias superpobladas.

Amberes Plaza

Grabado antiguo de la Plaza Mayor o Plaza del Mercado (Grote Markt) de Amberes, Bélgica.

Dice Mumford en el libro, que el esporádico resplandor de las celebraciones en la plaza del mercado de Amberes en el siglo XVI había degenerado en la deslumbrante metralleta de ocio y espectáculo de Broadway en Manhattan; y  los suburbios del siglo XIX se habían sustituido simplemente por suburbios del siglo XX.

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Vista aérea oblicua de la isla de Manhattan (Nueva York) en 1933. (Foto: Archivo Shorpy)

Lewis Mumford pone de ejemplo en su libro Metropolis el crecimento incontrolado de la isla de Manhattan en Nueva York que desde 1910 inició un ascenso enorme que se detuvo y descendió a partir de la década de los años 30 del siglo XX, en parte porque la población se disgregó ocupando nuevas zonas del extrarradio y también por los controles de inmigración y de natalidad que redujeron la tendencia.

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Foto aérea de la fábrica de cerámicas Spode en Stoke-on-Trent (Inglaterra), en 1927. Los hornos de la factoría se alternaban con las viviendas de los obreros, conviviendo con los residuos de la combustión que contaminaban el ambiente. Se trata de una forma de urbanización deficiente e insalubre habitual en el ciudades industriales de finales del siglo XIX y principios  del XX. Para Mumford es un ejemplo de lo que se debe considerar una mala planificación.

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Otro ejemplo de diseño deficiente de la ciudad. Complejos textiles de New Hall Lane en Preston (Inglaterra). Fábricas y depósitos de gas junto con los grupos interminables de casas obreras. Solamente fabricas y casas, sin espacios para solazarse y distancias infinitas para acceder a los servicios.

En Manhattan, el aumento en la construcción de rascacielos incrementó la densidad poblacional, los problemas de tráfico y la sobrevaloración de las viviendas. La mayor y más atractiva oferta se producía en las nuevas periferias. Estos modelos podían ser del todo inadecuados, hasta de lo más interesante, como las PWA Harlem Houses, que ejemplizaron cómo hacer un tipo de viviendas, que sin estar en el campo, gozaban de los beneficios del entorno rural.

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Radburn, New Jersey (EE.UU.), 1928. Un ejemplo interesante de planificación urbana eficiente. En plena expansión de la cultura del automovil, en esta pequeña urbe se proyecta la separación radical del espacio peatonal respecto al rodado, agrupando al primero en un tranquilo conjunto de callejones en los que se encuentran las manzanas de viviendas, formando una unidad completa con parque, piscina y escuela, y con zona verde en torno a los bloques.

Concluye Mumford su libro afirmando que las ciudades históricamente propiciadas por el feudalismo, las monarquías y el capitalismo se han concebido, no como espacios para vivir de acuerdo a planes racionales, sino como recursos temporales. La culminación de esta tendencia es la metrópolis sobredimensionada , la superciudad, que ha de acabar muriendo por cansancio o demolida por su insalubridad y liberada del hacinamiento.

Referencias.-

Lewis Mumford (Wikipedia)

Lewis Mumford and the Ecological Region: The Politics of Planning
Escrito por Mark Luccarelli

The Culture of Cities
Escrito por Lewis Mumford

Lewis Mumford, el último humanista (El Diario,21/05/2015)

A Brief Biography of Lewis Mumford (1895-1990)/ Eugene Halton

Lewis Mumford: “La ciudad en la historia” (“Urbanismo, Territorio y Paisaje”, Blog de José Fariña)

Hanley Canal Quarter Masterplan, Stoke-on-Trent (ERZ Proyects)

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Antiguo mercado al aire libre en la Prosperidad en la primera mitad del siglo XX.   (Foto: La Prosperidad, 1862-2012. Ed. Temporae, 2012)

Mercado de abastos de la Prosperidad

El mercado de abastos de la Prosperidad se inauguró en enero de 1954 a partir de un proyecto de 1952 del el arquitecto Manuel de la Peña Suárez (Madrid,1922) con la participación del aparejador Mariano Trías y del constructor de obras Gregorio Lapuente Máñez.
El edificio, según las crónicas de la época era bello y moderno y constaba de dos plantas de líneas esbeltas y gran diafanidad. El nuevo mercado tenía capacidad suficiente para satisfacer las necesidades presentes y futuras del populoso barrio de la Prosperidad que para entonces crecía sin cesar.

Contaba con cámaras frigoríficas en veintitrés departamentos individuales, 34 almacenes, 52 puestos interiores, 177 bancas, 19 tiendas en el exterior y servicios higiénicos para uso de los vendedores y empleados del recinto.

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Alzados da las fachadas oeste, principal a la calle de Vinaroz, y sur a la calle de López de Hoyos. Proyecto de 1952 del el arquitecto Manuel de la Peña Suárez. (Archivo de la Villa de Madrid)

La carpintería metálica o metalistería (así se decía entonces), que constaba de barras, ganchos, columnas, soportes y demás accesorios imprescindibles en la instalación de las tiendas, las realizó la Casa madrileña de Francisco Martín cuyos talleres se encontraban en la calle de Jerónimo Llorente nº 18, y que también había realizado análogos trabajos para los mercados de Argüelles y de Andrés Mellado.

Los cierres metálicos y las persianas de hierro de las tiendas, tanto interiores como exteriores, así como los de los accesos del propio mercado, fueron ejecutados por la Casa Ramos, instalada en la calle de Luis Misón nº 20, que también participó en la construcción de los antes citados mercados.

Las obras de carpintería en puestos, tiendas, ventanas, bancas y barandillas fue tarea de los talleres de Jesús Sánchez C. situados en la calle de Monederos nº 7.
El solado lo acometió la empresa SUMMA, con oficinas en la calle de Alberto Aguilera nº 28.
Las instalaciones de fontanería, saneamiento y servicios de agua corriente en puestos y tiendas las realizó la Casa Urbano Rubio, con sede en la calle de Raimundo Lulio, 14.

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Mercado de la Prosperidad en los años 70 del siglo XX. (Foto: Susana Martínez)

Las reformas del mercado

A lo largo de su historia el mercado de la Prosperidad ha experimentado algunas reformas y mejoras que han intentado modernizar sus instalaciones con el propósito de hacer más cómodo el trabajo de los vendedores y de atraer a los clientes. La idea de modernizar y mejorar la calidad del mercado para impulsar su actividad comercial y mantener el empleo a través del llamado comercio de proximidad han sido objetivos recurrentes del Ayuntamiento de Madrid.

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Puesto de encurtidos, salazones, legumbres, conservas y frutos secos en el mercado de la Prosperidad antes de la crisis que ha obligado a su completa reestructuración .

 

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Interior del mercado de la Prosperidad antes de la remodelación de 2015.

La última reforma en las postrimerías del siglo XX incluyó aire acondicionado, puertas automáticas y plasmas de televisión repartidos por los corredores. A pesar de los esfuerzos, el mercado de la Prosperidad no fue ajeno a la crisis general de este tipo de establecimientos y en 2009 la corporación municipal redactó un documento urbanístico que daba vía libre a la demolición del inmueble y su sustitución por uno nuevo.

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Mercado de la Prosperidad durante las obras de reforma en septiembre de 2015. (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

Un mercado del siglo XXI

El mercado de Prosperidad se levanta sobre una parcela de propiedad municipal que ocupa una superficie de 1.824 m2. Cuenta con dos plantas y una superficie edificable de 3.700 m2. Tenía 70 puestos, de los que más de dos tercios estaban vacantes. En nuevo Plan General de 2009 permitía una edificabilidad total 5.924 m2, casi el doble de la original, aumentando la altura en los frentes de la calle de López de Hoyos y la plaza de la Prosperidad hasta 21 metros . En los frentes de las calles de Mantuano y Vinaroz se limita la altura a 16 metros.

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Mercado de la Prosperidad durante las obras de reforma en septiembre de 2015. (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

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Mercado de la Prosperidad durante las obras de reforma en septiembre de 2015. (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

La actual reforma, que supone el desbloqueo de parte del proyecto de 2009 y su adecuación a las necesidades y demandas del siglo XXI, está encaminada a crear un mercado energéticamente eficiente, con sistemas de recuperación de energía y aprovechamiento de las energías renovables, dotando al nuevo local de sótanos con plazas de aparcamiento para uso de los clientes del mercado y zonas de carga y descarga.

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Mercado de la Prosperidad durante las obras de reforma en septiembre de 2015. La reforma incluye el vaciado interior y su reestructuración completa (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

El proyecto de reforma pretende recuperar el protagonismo de la calle de López de Hoyos como vía comercial, perdido en los últimos lustros en favor de las calles adyacentes, en gran medida por la dispersión en la zona de los comerciantes del mercado que se reestablecieron huyendo de aquel espacio sin clientes cada vez más desolado.
El plan para el mercado da acceso a actividades terciarias complementarias a los comercios tradicionales, en un modelo similar al realizado en otros mercados de la red municipal, incluyendo una mediana superficie. En definitiva, se trata de intentar recuperar el valor de los mercados de barrio como modelo de abastecimiento tradicional, conjugando su actividad con la de los modelos de supermercados de barrio en una visión más adecuada a las demandas del siglo XXI.

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Mercado de la Prosperidad durante las obras de reforma en septiembre de 2015. (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

Mercado de la Prosperidad después de la reforma de 2015

Nuevo aspecto del interior del mercado de la Prosperidad después de la reforma de 2015. (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

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Aspecto del interior del mercado de la Prosperidad después de la reforma de 2015, a la espera de la completa ocupación de los puestos de la planta baja. (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

Referencias.-

Mercados de Madrid, cuestión de supervivencia (Blog Urban Idade)

El nuevo mercado de la Prosperidad (ABC, 1954)

Un nuevo mercado para Prosperidad (El País, 31/julio/2009)

La arquitectura sin artificios: visiones cruzadas en la modernidad”. Arquitecto Manuel de la Peña Suárez.
Jose Luis Padrón Rivas. Tesis doctoral (PDF)

Rojo Escobar, Enrique F.
La Prosperidad, 1862-2012 (Primeras páginas del libro, en PDF)
Ediciones Temporae
Madrid. 2012

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Tienes fotos antiguas de Chamartín

Seguimos insistiendo desde este BLOG en la idea de no dejar escapar las imágenes de nuestra memoria. No queremos perder el recuerdo del pasado, y las fotografías que retienen el testimonio de lo vivido son el mejor instrumento para no olvidar. Se trata de algo que va más allá de la nostalgia. Y buscamos a sus protagonistas.

Si tienes fotografías de CHAMARTÍN  y/o  de Chamartín de la Rosa y quieres colaborar en un proyecto editorial para recuperar su memoria visual y humana, evocando el pasado del distrito, ponte en contacto con el BLOG.
Tu participación aparecerá reflejada en los pies de foto y en los agradecimientos del libro.

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Barrio Municipal de Viseu (Foto: Bandia Rivero, 2012)

En la ciudad de Viseu, situada en la Beira Alta,  en la parte central del norte de Portugal, se encuentra un pequeño barrio conocido como el barrio municipal o barrio da cadeia, por haber estado la cárcel cerca. Es una colonia de casitas bajas que fue construida en la época salazarisa del Estado Novo, cuando la poblacion campesina depauperada y hambrienta acudía a las ciudades para buscar mejores condiciones de vida. La escasez de vivienda obligó al Estado portugués a planificar la construcción de polígonos o barridas de casas baratas o sociales para acoger a los continuos contingentes de inmigración y así eliminar los núcleos de infravivienda que se levantaban espontáneamente en la ciudad.

Este barrio social de Viseu se construyó en 1948. Se planificó como un conjunto de 104 casas terreras adosadas, con plantas de dimensiones diversas y un pequeño jardín en la parte delantera y patio trasero. La tipología arquitectónica, de reminiscencias regionalistas, recogía la esencia de la vivienda rural de las Beiras portuguesas, destacando por su sobriedad y por su aspecto rural. Con el tiempo muchas de las vivienda perdieron su lustre por la falta de mantenimiento y algunas quedaron vacías, al fallecer de los inquilinos y no volverse a alquilar.

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Barrio Municipal o “bairro da cadeia”, construido en 1948.

Desde hace más de veinte años que que circulaba por el barrio la intención de la Câmara Municipal (Ayuntamiento) -propietaria del barrio- de demoler las casas. La certeza llegó en 2000 cuando la Câmara  anunció formalmente su proyecto de demoler el barrio para construir cuatro edificios de realojo de tres o cuatro alturas, dedicando el resto del terreno para la  promoción privada. Su decisión se argumentó aduciendo la falta de fondos municipales para acometer las mejoras necesarias y las rehabilitaciones obligadas que garantizasen el buen estado de los edificios.

Asociaciones en defensa del Barrio Municipal

Como consecuencia de este anuncio, en 2001 se constituyó la Associação de Moradores do Bairro Municipal (Asociación de Habitantes del Barrio Municipal) con el objetivo de aunar esfuerzos para impedir la desaparición del barrio, argumentando su valor histórico, cultural y social para la ciudad de Viseu y defendiendo su rehabilitación. El Bairro da Cadeia constituye un ejemplo singular de las construcciones del Estado Novo portugués cuyo derribo acabaría con parte de la memoria histórica de la ciudad.

En la actualidad la mayor actividad la desarrolla el  Movimento pelo Bairro Municipal de Viseu (Movimiento por el Barrio Municipal de Viseu), que hace hincapié en este aspecto de la memoria afectiva de la ciudad que  condiciona a “partes de vida de las personas y de la ciudad que esas personas habitan y que debían de ser consideradas parte inalienables del propio patrimonio construido y humano de la ciudad”.

O Bairro

Bairro da Cadeia, un ejemplo singular de las construcciones del Estado Novo portugués cuyo derribo acabaría con parte de la memoria histórica de la ciudad.

Es incomprensible -dicen desde el Movimientoque se proceda a la demolición de una parte del tejido histórico de la ciudad, uno de los raros testimonios dignos de ese nombre del siglo XX, interesante incluso en su concepto de concebir la intervención estatal en las formas de habitar de las clases sociales más humildes, que vistos desde la perpectiva de la democracia nunca deberían considerarse negativas a tal punto de intentar borrar la historia por negar el pasado“.

Desde el Movimiento por el Barrio Municipal de Viseu, tal como expresan en su manifiesto expuesto ante la Câmara Municipal  afirman no entender que se promueva el desarraigo de los habitantes del barrio obligándolos a “reintegrarse” en apartamentos de realojo nuevos, que se sumarán a los numerosos ya existentes -que no encuentran comprador- y a los que se construirán según el proyecto municipal, los cuales nada aportan a la vida urbana de Viseu y sí a la descaracterización de la ciudad.

La ejecución del  Proyecto

El Ayuntamiento, como medidas de presión para acelerar el desalojo de las viviendas, se ha servido del acoso y hostigamiento continuados. Como práctica repetida, todas las viviendas vacías han visto cómo les era retirada la techumbre para así acelerar su deterioro y dar aspecto de ruina al barrio, condicionando a los vecinos a aceptar los realojos como un mal menor. Ya en 1989, el propio Ayuntamiento decidió establecer una escombrera en el barrio, que acabó creando una montaña de desperdicios, dando una sensación alarmante de degradación.
Durante sus 65 años de vida las viviendas del Barrio Municipal, a pesar de ser el Ayuntamiento su titular, apenas han recibido algún tipo de aportación pública para su conservación, lo cual explica el mal estado que presentan algunas viviendas. Con la excepción de la substitución en la década de los 80 de los forjados, muy deteriorados, de algunas casas.

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Como práctica repetida, todas las viviendas vacías han visto cómo les era retirada la techumbre para así acelerar su deterioro y dar aspecto de ruina al barrio, condicionando a los vecinos a aceptar los realojos como un mal menor. (Foto: A. J., 2012)

Según el técnico de Patrimonio de IGESPAR  David Ferreira, en un informe que fue entregado a la Câmara Municipal de Viseu (Ayuntamiento) por la ahora ex-Asociación de Vecinos del Barrio Municipal (Associação de Moradores do Bairro Municipal), “se trata de un crimen contra el patrimonio arquitectónico al destruir un barrio que constituye un conjunto ejemplar de un modelo urbanístico que hizo escuela, que moldeó el paisaje urbano portugués y que resulta imprescindible para la comprensión de una época y de una sociedad, toda vez que se trata de una tipología de barrio social que no abunda en la región“.

Video: “O Bairro” (parte 1ª) , de Raquel Castro.

Curiósamente, en la actuación del Câmara Municipal de Viseu (Ayuntamiento de Viseu) se contempla la conservación de once viviendas para “perpetuar la memoria del barrio”, reconociendo así su valor arquitectónico y social, aunque sin aceptar que la desaparición del resto del conjunto borra por completo el testimonio, sepultando el espiritu del lugar.
Para substituir el barrio, se van a levantar cuatro edificios con un total de 56 apartamentos. De momento ya se han demolido diez casas y en 2012 se inició la construcción de uno de los edificios de pisos.

Video: “O Bairro” (parte 2ª) , de Raquel Castro.

La demolición del barrio, afirma el diputado del Bloque de Izquierda de Viseu  Carlos Vieira e Castro, es un crimen social que pretende destruir cerca de cien viviendas sociales para construir 56, en un periodo negro en la vida de Portugal debido a la crisis internacional, en el que la solicitud de viviendas sociales a los Ayuntamientos se ha duplicado en los últimos años. El resto del terreno se dejará en manos de la especulación privada.
Según palabras del presidente de la Câmara Municipal (alcalde) Fernando de Carvalho Ruas :”No podemos permitirnos el lujo de tener en el centro de la ciudad un barrio de casitas bajas para medeia docena de personas que ocupan una zona noble” (…) “No podemos permitir que una de las mejores zonas de Viseu esté ocupada por estas casitas sociales solo porque hay unas personas que literalmente no se quieren mudar a un piso”. Sus palabras lo dicen todo.

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Barrio Municipal o “bairro da cadeia”, construido en 1948.
(Foto: A. J., 2012)

 

Para el diputado Carlos Vieira , en oposición  al aprobado plan del Ayuntamiento, este debería privilegiar la rehabilitación frente a las nuevas construcciones, ahorrando así en recursos, en un país en el que la industria de la construcción solo dedica un 5% a la rehabilitación, frente al 33% de la media europea. La rehabilitación supondría salvaguardar el conjunto arquitectónico, dignificando las viviendas y manteniendo su uso  social, con la actualización de los alquileres, estudiando los casos, en especial el de la población de edad avanzada, más sensible a los vaivenes económicos.

Aunque algunos vecinos aceptan el realojo a un apartamento como un mal menor, mejorando en calidad de vida en relación a las casas que el Ayuntamiento  dejó deteriorar, hay otros que no están dispuestos a abandonar -a cambio de una supuesta mayor calidad de vida- las casas en las que viven desde hace décadas, con jardín, patio trasero, con arbolado en las aceras en donde pasear o donde sentarse a hablar con los vecinos, en un espacio de sociabilidad y relación comunitaria, dificilmente posible en los bloque de pisos. Lamentablemente, la suerte está echada.

Video: Fragmentos de vidas , de Inês Silva

Referencias.-

Moradores e associação tentam travar demolição em curso de bairro de Viseu (Publico, 24/06/2013)

Bairro Municipal de Viseu: a demolição de um património arquitectónico e social
Carlos Vieira e Castro
Jornal Via Rapida (Novembro 13, 2012)

Solidariedade Papel das Autarquias no Apoio às Famílias
Municipio de Viseu

Fragmentos de vidas
Inês Silva  (Video You Tube)

O Bairro
Raquel Castro (Video You Tube)

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El grupo artístico creado en Madrid, Boa Mistura, ha presentado Somos Luz, su última intervención en el degradado y paupérrimo barrio del Chorrillo de Panamá. Su trabajo se plantea el objetivo de implicar a los vecinos y dejar una impronta que remarque el concepto de comunidad. Boa Mistura, colectivo multidisplicinar de artistas urbanos, se creó a finales de 2001 en Madrid con un nombre que en portugués quiere decir ‘buena mezcla’ y que hace referencia a la diversidad de formaciones y puntos de vista de sus miembros.

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El colectivo “Boa Mistura” frente al Edificio Begonia I, en la Avda. de los Poetas. El Chorrillo, Panamá. (Foto: Boa Mistura, 2013)

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Edificio Begonia I, en la Avda. de los Poetas. El Chorrillo, Panamá. (Foto: Boa Mistura, 2013)

Este es su último proyecto, impulsado por la Bienal del Sur en Panamá y que forma parte de la serie CROSSROADS. Con ella, colectivo utiliza el Arte urbano participativo como herramienta dinamizadora en comunidades sin medios, implicando a la gente en la mejora de su propio espacio vital. El mensaje busca inspirar diariamente no sólo a los vecinos sino también al resto de las personas que pasen cerca del edificio y recordarles que cada uno tiene un valor incalculable, independientemente de la realidad del lugar en el que vivan. La escala de la obra (más de 2.000 metros cuadrados pintados) permite que sea habitada, cambiando a cada instante por la interacción con ella.
Somos Luz es el mensaje con el que se plasmó la intervención, con la ayuda de los propios vecinos, en las 50 viviendas del edificio Begonia I en el Chorrillo, Ciudad de Panamá. (Más información en el blog “El Asombrario“, 04/04/2013)

youtube

Referencias.-

Blog El Asombrario (El Diario.es)

Facebook Boa Mistura   fimages

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Libro de Ediciones La Librería-Temporae, titulado Madrid a pie de calle , que reúne cerca de 200 imágenes del archivo particular de uno de los reporteros gráficos más destacados de su generación: Manuel Urech. Fotoperiodista del desaparecido diario Madrid  durante treinta años (además de haber trabajado para ABC, la agencia EFE o la revista Semana), Urech fue captando el bullir de la urbe en sus innumerables incursiones periodísticas, dejándonos una crónica visual que conjuga el espíritu de un reportero y la mirada del artista. La mayor parte de las 200 fotografías del libro son de los años 1945 y 1955. Una mínima muestra del legado del fotógrafo ve ahora la luz en este libro cuyo autor es Miguel Ángel Urech Ribera, uno de sus hijos y custodio del archivo durante los últimos 27 años.

Madrid a pie de calle, un libro de fotografías de Madrid. Imágenes en blanco y negro del Madrid de las décadas de 1940-1960. Un Madrid rural, todavía a medio hacer y todavía medio deshecho, donde se adivinan leves aires de modernidad y se intuye que la urbe se esfuerza por crecer y superarse, mirando de reojo a Europa como horizonte.
El tiempo pasa y la foto recoge el instante y detiene el tiempo para que podamos ser testigos de cómo se vivía y de cómo éramos.

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Conductor con su impecable taxi fotografiado por Manuel Urech, hacia 1945.-Urech

En el libro Madrid a pie de calle, editado conjuntamente por Ediciones La Librería y Temporae, en el tiempo detenido de las fotos de Urech vemos escenas de contenido claramente periodístico y algunas más personales, también más íntimas, todas tomando el pulso a la ciudad con sabiduría y gusto estético. Aparecen escenas cotidianas: barriadas miserables habitadas por gentes con pocos medios, sin agua y sin luz en sus casas; rebaños de ovejas, carros tirados por burros o mulos, un calesero despistado que guía su vehículo en pleno paseo de Recoletos entre coches; vendedores ambulantes que acuden a la capital para ofrecer su modesto género: botijos, sombreros, sandías, limones, galletas, verduras. Pero también hallamos tranvías eléctricos, un moderno y espacioso Metro, automóviles utilitarios último modelo, carreras de motos en el Retiro, aviones a reacción, grandes avenidas y un colosal campo de foot-ball con gran explanada para parking, situado en la más representativa de las avenidas de la capital. Como se ve, en el terreno del transporte, aún convivían sin mucha dificultad la tracción animal con la mecánica, de manera que el olor a los vapores del heno y la gasolina ya procesada se mezclaban en algunos puntos de la ciudad y se convertían en una sensación más de la vida cotidiana.

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Estación de servicio Petróleos Porto Pi, en la calle Alberto Aguilera con Vallehermoso, diseñada en 1927 por Casto Fernández Shaw.-Urech

Hay una foto que nos muestra una mujer subida en una novedosa Lambretta, esa motocicleta “scooter” que todavía levanta pasiones hoy en día, y algo más atrás se ve a un joven con un paquete en una de sus manos que mira como asombrado -entre sorpresa y espanto-, no se sabe muy bien si a la mujer –por mujer o por motorista- o al fotógrafo, es decir a Urech, o a lo mejor a ambos. A la derecha de la foto, tomada en la calle Maldonado, ya repleta de edificios de modernas viviendas, hay unas casetas de madera –que podrían ser de obras- y unos carros también de madera –que podrían ser de mudanzas- ; entre lo rural y lo urbano. En algún lugar leí a Juan José Millás decir que la Vespa, la hermana mayor de la Lambretta, era una moto con aspiraciones burguesas, la moto que la gente se compraba para salir de la clase social en la que había caído. Poseía dos ruedas pero aspiraba a cuatro, por lo que representaba excelentemente a un país con vocación de clase media.

(( 91 )) CV1-04-9_03 - Estrenando scooter

¿Sorpresa o envidia? El joven mira y la mujer posa con gozo montada en una Lambretta. La foto está tomada en la calle Maldonado, en 1955.-Urech

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La plaza de Callao desde Preciados en 1957. En el centro de la foto, junto al Palacio de la Prensa, el cine Actualidades que ocupaba los bajos del hotel Nueva York, derribado a principios de 1960.-Urech

Madrid fue en esas dos décadas de los 40-60 del siglo XX, como lo ha sido hasta no hace muchos años –en un paréntesis causado por la “pertinaz crisis”-, una ciudad de obras incesantes, donde se derribaban edificios y se construían otros más grandes y más altos, donde se abrían calles nuevas y desaparecían otras más pequeñas; donde las autoridades se inventaban nuevos barrios en lugares aislados, construidos por inmobiliarias que con el tiempo se hacían poderosas. También fue ciudad milagrera, con sus misas al aire libre, sus romerías y sus procesiones de peineta, mantilla y rosario entre las manos y sus penitentes rogando por sus mandas en plena calle. Fue ciudad de militares, con mucho uniforme y mucho desfile. Tampoco han cambiado mucho las cosas desde que Urech hiciera esas fotografías. En el plano social, quiero decir.

Pero Madrid también se divertía y Urech  nos lo muestra en sus instantáneas. Los madrileños iban a los toros y al circo. Acudían en masa a ver jugar a su equipo de foot-ball. En verano se bañaban en las piscinas de moda, y en el Manzanares. Y también iban al teatro y al cine, al contrario que ahora que nos basta para estar entretenidos con la televisión, las tablets y los smartphones.

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Bañistas en el rio Manzanares junto al puente de los Franceses en 1946.-Urech

En las elegantes fotos de Manuel Urech nos encontramos con arquitecturas arrinconadas unas, y otras desaparecidas, que nos hacen pensar en el poco valor que le damos los madrileños a las construcciones que flanquean las calles de nuestra ciudad ; viejas modas en el vestir, estéticas trasnochadas coronadas con peinados imposibles y complementos casi olvidados; cándidos hábitos de ocio ajenos al actual consumismo desmedido como única manera de llenar el tiempo libre; antiguos trastos de uso cotidiano, ahora piezas de museo o de coleccionista. Poses de tosco exhibicionismo popular y altivas miradas de la burguesía más respetable.

Para muchos se trataría de fotografías que contienen historias que nos resultan más o menos familiares por haberlas escuchado o leído. A otros muchos les hará recordar. Para todos éstas imágenes, como narraciones, pasarán a ocupar un lugar en nuestra memoria, como si de lejanas evocaciones se tratara.

 

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Acaba de salir a la calle la segunda edición de La Prosperidad 1862-2012.
El libro ha tenido una acogida extraordinaria y ha agotado las existencias de la primera edición en el almacén de Temporae-La Librería en algo menos de dos meses, lo cual me satisface enormemente como autor del mismo. Espero que esta segunda edición siga los mismos derroteros.
A pesar de que la campaña de promoción no fue muy intensa, si han sido numerosos los medios ( El País, en una bonita columna de Rafael Fraguas, la revista PLACET, en un artículo de Alfonso Espinosa, la Gaceta Local, en su edición de Madrid Norte, la publicación histórica Madrid Histórico,  el semanario gratuito Gente-Norte, un elegante reportaje en Tele Madrid, etc.) que se han hecho eco de la publicación del libro. Incluso hubo algunos a los que no pude atender por problemas de incompatibilidad de fechas y horarios, muy a mi pesar. Mi agradecimiento a todos ellos por su interés.
Desde aquí quiero dar las gracias a todos aquellos que se han fijado en el libro. Quienes lo han comprado; aquellos que acudieron a las presentaciones y se acercaron a conocerme y a darme sus opiniones y consejos; aquellos que quisieron que les dedicase el libro y me felicitaron. Hubo quien dijo que le emocionó su lectura, por las evocaciones que le sugirió. Hubo quien echó en falta más cosas y más casas, y mi respuesta fue: “Manda el espacio, manda la editorial y no cabe todo”. Y es verdad.  También manda el tiempo, que casi siempre es escaso.

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Gente Digital. Mención al libro La Prosperidad 1862-2012″ (Ed. Temporae, 2012)

También he de agradecer a los distribuidores por su labor, algunos soberanamente implicados por ser un libro de su barrio. Han sido muchos los vecinos de la Prosperidad que con su publicación se han reencontrado con su barrio, lo cual rinde al autor la emoción de haber ejercido de artífice en la recuperación de su memoria en quienes, siendo parte de su historia, habían perdido el hilo conductor que a él les unía.
Como hacer capítulo de aquellos a los que debo agradecimiento por La Prosperidad 1862-2012 sería repetir lo que ya figura en el apartado de “agradecimientos” del libro, prefiero reproducirlo textualmente:
Han sido muchas las personas que han ayudado a que este trabajo saliera adelante. Desde el anonimato y con el interés de que el proyecto fructificase se sumaron a lo largo de 2012 vecinos de la Prosperidad y algún amigo amante de la historia de Madrid que aportó su valioso consejo y diverso material gráfico. No sería justo dejar de citar algunos nombres: Miguel Rodríguez, Ricardo Márquez, Carlos Moreno García, Benito Aguero, Enós Pastrana, Isabel Blas, Isabel Gea, Julia Alonso, Liliane Salvetat, María Jesús Martínez, Paco Montesinos, Rafael Blasco. Para todos ellos mi agradecimiento. Gracias también a la gerencia de Ballesol Principe de Vergara, a María Jesús de Temporae, y a Elvira Navarro, escritora y también bloguera, por su generosidad y por tan excelente prefacio. Gracias también a aquellos que mostraron su disposición hacia el libro y que, por falta de espacio, no han visto su participación reflejada en el. Si he dejado de nombrar a alguien, le ruego me perdone tan inexcusable olvido”.

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Imagen del reportaje de Luis Azanza / José Dávila en el espacio Madrid Oculto del Diario de la Noche de Tele Madrid, el 4 de octubre de 2012.

Como resumen del libro, mejor que una disección pacata e insignificante encaminada a no desvelar su contenido, bien puede valer una somera entrevista que me hizo Enrique Villalba el 20 de septiembre de 2012, mucho más fructífera y reveladora, en Madrid Diario.  Aunque Enrique también me hizo algunas fotos en el lugar donde tuvo lugar la entrevista, en la Plaza de la Prosperidad, no las publico aquí por la poca justicia que me hacen. A continuación, la entrevista tal y como se publicó en Madrid Diario:

Enrique F. Rojo (Madrid, 1964) es técnico de televisión, bloguero y escritor.
Su primer libro, editado por Temporae, es ‘La Prosperidad. 1862-2012‘, un recorrido en imágenes de este barrio de Chamartín, que cumple 150 años.

¿Porqué escribió este libro?
Es mi barrio. Me he criado aquí y he visto su evolución constante y paulatina. Uno va perdiendo la memoria de cómo han sido las cosas. No eres consciente de los cambios hasta que recapacitas y te das cuenta de cómo ha cambiado la fisonomía del sitio donde has vivido.

Prosperidad hace no mucho era casi todo campo.
Fue una de las primeras periferias de Madrid. Cuando la ciudad comenzaba a agrandarse con el ensanche de Castro, en 1862 comienza a gestarse el germen del barrio. Es cuando comienzan a venderse las primeras parcelas y a construirse las primeras casas bajas.

¿Cómo fue creciendo el barrio?
Cuando el barrio se crea, surge en torno al camino de Hortaleza -actual López de Hoyos-. El barrio se gestó sin ningún tipo de ordenación. Era todo lo contrario a los barrios planificados del ensanche de entonces. Los inmigrantes se fueron estableciendo en función de las parcelas que adquirían, construyendo de forma anárquica y sobre suelo rural. Se puede comprobar en un trazado urbano de calles estrechas y casas bajas. Era un pueblo. Algunas calles eran apenas caminos que hacían las veces de ramal de la vía principal, como la calle Canillas, que llevaba al pueblo del mismo nombre. La plaza de Prosperidad era un descampado que quedó libre y que no se ocupó, hasta que quedó como plaza. Era el lugar que servía de mercado al aire libre hasta que a mediados de los 50 se construyó el mercado municipal de Prosperidad. En 1973 se amplía la línea 4 de Metro y el barrio adquiere otra dinámica.

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Gente Digital. Reportaje del libro “La Prosperidad 1862-2012″ (Ed. Temporae, 2012)

Abundaban los tejares…
Por el barrio pasaba un desagüe, con acueducto incluido, del arroyo Abroñigal que se conocía como el ‘canalillo’. Aprovechando el agua, se establecieron muchos tejares que daban servicio a la construcción del barrio y a las casas del ensanche.

¿Quién vivía en Prosperidad en esa época?
Casi todos eran peones de la construcción, trabajadores no especializados y gente de servicio que iban a trabajar al barrio de Salamanca y el ensanche. Luego se fueron creando villas de veraneo para la gente del barrio de Salamanca, para huir del calor de la concentración de la ciudad. La gente iba en el tranvía a trabajar al centro, aunque, al parecer, no funcionaba muy bien.

¿Cómo vivió el barrio la Guerra Civil?
No he querido entrar en ese tema. Se estableció una checa en una esquina de López de Hoyos. Los pequeños episodios generaron tensiones. En ese momento, la Prosperidad era un barrio de peones y tenía una tradición más de izquierdas. Todavía hay vestigios de la guerra. En el colegio Luis Bello, por ejemplo, hay un refugio antiaéreo y se llegaron a plantear pasadizos hasta la calle Pradillo.

Abundaban los centros de beneficencia…
El suelo era barato y había mucha necesidad. Daban servicio a vecinos del barrio y otros vecinos. Hay que entender que la gente vivía hacinada y sufría muchos problemas y enfermedades, como la tuberculosis. Había otras instituciones, favorecidas por la aristocracia. Por ejemplo, la viuda de Canalejas cedió un hotelito que usaba de casa de vacaciones para hacer un centro femenino. También la Asociación de Amigos de la Enseñanza, que daba servicio a niños y a adultos; y el centro de artistas y escritores, que mantuvo a intelectuales sin recursos como Ciro Bayo.

¿Qué ocurrió en el desarrollismo?
En esa época, todo lo que olía a naftalina se lo cargaban. La Prosperidad perdió ese aspecto de ser un pueblo encajado en una ciudad. El ánimo renovador y la especulación eliminó las viejas construcciones por otras modernas que hoy se consideran nefastas. No obstante, todavía quedan elementos diferenciadores como las casas bajas de neomudéjar y las colonias, que son como islas en plena ciudad.

En el libro afirma que el vecindario se aburguesó.
Está motivado porque todas las construcciones que se hacen nuevas desde los años 60 pretenden tener un mayor estatus. Las casas comenzaron a ser de más categoría. Atrajeron a otro tipo de perfil social, aburguesando el barrio. A cambio, empujó a los antiguos habitantes, que en muchos casos, con el dinero de la expropiación no se podían permitir comprar una casa en la zona. Este proceso se nota sobre todo en los límites del barrio: Clara del Rey, Santa Hortensia, Príncipe de Vergara y Ramón y Cajal.

¿Los vecinos siguen considerando la Prosperidad un pueblo?
Sospecho que cada vez menos. Las generaciones más antiguas desaparecen y los herederos olvidan o emigran. A cambio, se ha incorporado nueva población que ha asumido que es un barrio más, a pesar de que tuvo un pasado con personalidad propia. 
(Enrique Villalba , 20-09-2012 )

Gaceta Local-octubre 2012-2

Página de La Gaceta Local que recoge la publicación del libro “La Prosperidad. 1862-2012.”

Referencias.-

La Prosperidad 1862-2012 Facebook

Temporae Editorial Facebook

La Prosperidad / Temporae Blog

La Prosperidad 1862-2012″, historia de un barrio de la periferia temprana de Madrid/ Entrada Blog sobre el libro

Recuerdos del barrio de la Prosperidad (Madrid)/ Blog Urban Idade

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                                             (Foto: Enrique F. Rojo, 2012)

El barrio de Almendrales se encuentra localizado en el distrito de Usera, entre la Avenida de Córdoba, el Hospital 12 de Octubre y el cerro de Usera. Se divide históricamente en Almendrales Altos y Almendrales Bajos (al igual que Carabanchel y Villaverde). La zona a la que se conoce como Almendrales Altos surge en 1958 de la mano de la Obra Sindical del Hogar (OSH) con características urbanísticas y arquitectónicas similares a la del barrio de Zofío.
Está el distrito de Usera situado entre la A42 que lo separa de Carabanchel, la M30 que lo separa de Arganzuela al norte y Puente de Vallecas al este y la M40 que lo separa por el sur del distrito de Villaverde.
Almendrales se encuentra en el límite noreste del distrito de Usera entre la M 30 y el parque de Pradolongo. De forma alargada, se encuentra atravesado de norte a sur por la calle Antonio López y la Avenida de Córdoba.

El barrio actual se articula estructuralmente  en tres zonas. La primera, constituida por el  poblado dirigido Almendrales entre la Avenida de Córdoba y la Calle Santuario, en el centro de la delimitación. La zona oeste, entre la calle Santuario y Pradolongo y la zona al este del ámbito en el entorno de la calle Antonio López.

La segunda zona, al oeste del ámbito, aparece entre las calles Cristo de la Victoria y Cristo de Lepantoun grupo de manzanas de edificación de los sesenta sin mayor inserción en la zona seguido de una zona de reciente construcción en ladrillo de manzana cerrada yun parque central con pistas deportivas.

La tercera y última zona, localizada en el entorno de la calle Antonio López, se encuentra separada de las anteriores por la Avenida de Andalucía, lo que supone una barrera debido al tráfico con el que cuenta esta vía. Es una zona en plena transformación de edificaciones recientes en sustitución del tejido industrial que aún quedaba en la zona.

Su integración en el continuo de la ciudad se ha visto incrementado de manera notable gracias a la mayor facilidad de comunicación, gracias a que cuenta con dos líneas de metro y  numerosas  líneas de autobús que llegan a la zona, debido a la gran cantidad de construcciones que han atraído cada vez a más población, en especial de inmigrantes asiáticos y sudamericanos.

Fotografías aéreas que muestran la evolución de la zona a lo largo de los años, desde 1946 hasta 1991.

Almendrales Altos

Almendrales Altos está constituido por el  último Poblado Dirigido de Renta Limitada  -núcleo de población con estructura urbana definida destinado a perdurar en contraposición al carácter provisional de las Unidades Vecinales de Absorción- promovido por el Instituto Nacional de la Vivienda  ( Obra Sindical del Hogar) y se encuentra emplazado sobre una franja lineal de terreno de 10,8 Ha, donde se proyectaron 1.240 viviendas y, a su vez, centros parroquiales y educativos, comerciales, culturales y deportivos, así como talleres artesanos y oficinas profesionales diseminadas entre los bloques de viviendas. Un equipo de  arquitectos jóvenes, José A. Corrales Gutiérrez, José Mª. García de Paredes Barreda, Ramón Vázquez Molezún y Javier Carvajal Ferrer, se encargarí de proyectar individualmente los elementos singulares y acomeitendo el proyecto en conjunto a lo largo de varias fases y diferentes tipologías.


Viviendas del “bloque pantalla” del Poblado de Almendrales, con viviendas accesibles por galerías aterrazadas, de la Obra Sindical del Hogar en Almendrales Altos, 2ª fase.

“El poblado dirigido Almendrales está compuesto por bloques que se disponen buscando la orientación a mediodía en todos los casos. No son torres exentas sino una agrupación de edificios de cinco plantas formando bloques que adoptan distintas formas en función de su unión. Además del bloque tipo y la unidad parroquial, hito de la zona. El comercioaparece en módulos de una altura dispersos en los interbloques. La zona está bastante arbolada. La presencia del coche es abrumadora por la cantidad de plazas de aparcamientoque existen. En la esquina formada por la calle Hijas de Jesús y la Avenida de Córdoba se varía la tipología con torres de diez plantas a modo de pantalla de
protección del resto del Poblado Dirigido”. (Informe bUrb-2001)

Conjunto de viviendas para el INV en el Poblado de Almendrales (1959-66), compuesto por bloques con 4 viviendas por planta, con tres dormitorios, cocina y baño. Las fachadas son de muros de ladrillo, material básico, rematadas en cubierta por planos inclinados a dos aguas de fibrocemento. (Fotos: COAM)

El objetivo del proyecto del Poblado Dirigido de Almendrales fue conseguir una trama urbana dominable y reconocible, evitando los problemas derivados de la aplicación estricta de los principios racionalistas, sin fragmentar la intervención en subzonas y rechazando el sistema de espacios verdes entre bloques, difíciles y caros de mantener. Foto del barrio de Almendrales, 2010.

Se obvia el bloque prismático de cubierta plana y se busca otro, que se adapte al terreno y permita mayor movimiento y variación de perspectivas: una solución cercana al organicismo nórdico. El elemento básico para el desarrollo residencial es un bloque con cuatro viviendas por planta que se adapta a la movida topografía, manteniendo una misma orientación sur, solo o en agrupaciones lineales de dos o tres elementos y con diez posibles variantes. Cada vivienda presenta tres dormitorios y un módulo unificado de cocina y aseo en torno al espacio de relación estar comedor. La disposición de cada pieza en la vivienda, buscando el mejor soleamiento dentro de la agrupación, y los cambios de nivel proporcionan gran variedad a los planos de fachada portantes de muros de ladrillo, muy abiertos hacia el sur y casi ciegos en la orientación opuesta, que confieren al conjunto gran riqueza espacial y visual“. (Fundación Arquitectura COAM)

Poblado Dirigido de Almendrales. Fotografía de 1979.

Almendrales bajos

Los Almendrales bajos se encuentran en el fondo del arroyo de Pradolongo delimitado por el cerro de Usera y el Hospital 12 de Octubre. En esta vaguada, que recibía las aguas de escorrentías del cerro arriba, se estableció un núcleo de casas bajas de escasa calidad levantadas por emigrantes sin recursos procedentes de diferentes provincias españolas, especialmente de Toledo y Badajoz.

Agrupación de viviendas de Almendrales Bajos.

En torno al 1954 el propietario de estos terrenos sembrados de almendros, vendió en parcelas el suelo rústico a los inmigrantes que iban llegando. Construyendo las casas por las noches y ocupándolas acto seguido, que era la manera de esconder la ilegalidad, se levantaron cerca de 500 casitas rudimentarias y de 25 m2 de media. Al ser asentamientos ilegales, no disponían de agua corriente, ni de calles asfaltadas. Estos servicios llegarían mediados los años 70, con el derribo sistemático de la infravivienda y el realojo posterior en los nuevos bloques que se construyeron.

La espontánea agrupación de viviendas de Almendrales bajos constaba de unas 460 casitas , con un tamaño medio de 25 m2,donde se hacinaban familias de más de cinco miembros. Hasta los 70 del XX no llegarían las infraestructuras  mínimas.

La barriada de los Almendrales bajos con la Ciudad Sanitaria Primero de octubre (hoy hospital 12 de Octubre), en los años 70.

Imagen aérea del barrio de Almendrales en 2011. (Foto(c)Nokia Maps)

Colonia Los Almendrales

La colonia está situada entre las calles Porta Celi, Dolores Barranco, Madre Cándida María de Jesús, Ángelus, Cristo de la Victoria, Visitación y  Evangelios. En el proyecto participaron  Juan Navarro Carrillo y Enrique Huidobro Pardo, en las fases ejecutadas entre 1942 y 1945, y Luis Moya Blanco en las viviendas lineales adosadas de 1942.

Según las directrices marcadas por  la Junta de Reconstrucción, en los suburbios de La Ventilla y Valdeacederas (Chamartín), la Dirección General de Arquitectura construyó durante los años 1942 a 1944, este grupo de viviendas económicas en Usera.

Este conjunto de vivienda protegida en los Almendrales, formado por 417 unidades, significó la ordenación de los los terrenos en los que se asienta y los dotó de las infraestructuras necesarias para acoger a las numerosas familias que irían a vivir allí. Se realizaron unifamiliares de 1 ó 2 plantas, con 2 ó 3 dormitorios,  mediante alineaciones perimetrales en 13 manzanas adaptadas al terreno, en ladera, que dejaban corrales interiores. Además, en los terrenos colindantes se construyeron una capilla, dispensario y las  escuelas .

Bloque de 6 viviendas “abovedadas”, obra de Luis Moya.

En aquellos momentos de carestía autárquica y escasez de materiales, la construcción se resolvía con el uso de elementos baratos como el ladrillo y con el enfoscado exterior y los enlucidos interiores de yeso.

Con la intención de resolver algunos de los problemas que las limitaciones de material y presupuesto imponían, algunos de los arquitectos más comprometidos con el régimen aportaron propuestas interesantes. Es el caso del  bloque lineal de 6 viviendas “abovedadas” proyectado por el arquitecto historicista de posguerra Luis Moya Blanco, ejecutada en 1942 y que se incluía en el grupo de la colonia.  Se trata de un interesante experimento que utilizó las bóvedas tabicadas como sistema de construcción, más tarde también utilizado por Asís Cabrero en la Colonia Virgen del Pilar , en la Prosperidad, o las viviendas en Quintanar de la Orden de Rafael Aburto. Este grupo fue concibido, a modo de experimentación del sistema de albañilería total a partir de la construcción tradicional. No se trató, por tanto, de un discurso teórico, sino de una necesidad.

Alzado y planta del bloque lineal de 6 viviendas “abovedadas”, obra de Luis Moya en la Colonia Los Almendrales.

Referencias.-

VV. AA.
Guía del urbanismo. Madrid siglo XX.
Gerencia de Urbanismo.
Ayuntamiento de Madrid, 2004

La vivienda moderna. Registro DOCOMOMO Ibérico, 1925-1965
Fundación Caja de Arquitectos/DOCOMOMO Ibérico, Barcelona, 2009

Capitel, Antón
La arquitectura de Luís Moya Blanco  (PDF)
Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid
Madrid, 1982

VV.AA.
Arquitectura de Madrid: Periferia
Fundación Arquitectura COAM
Madrid, 2007

López Díaz, Jesús
VIVENDA SOCIAL Y FALANGE: IDEARIO Y CONSTRUCCIONES EN LA DÉCADA DE LOS 40
Scripta Nova. Revista electrónica de geografía y ciencias sociales. Barcelona: Universidad de Barcelona, 1 de agosto de 2003, vol. VII, núm. 146(024).
Universidad Nacional de Educación a Distancia

Bergera Serrano, Iñaqui
Obra Sindical del Hogar: tres décadas de vivienda social
En: La vivienda protegida. Historia de una necesidad
Carlos Sambricio, editor
Ministerio de la Vivienda
Madrid, 2009

Foro Asociación de Vecinos “El Espinillo”

Diagnóstico de Sostenibilidad del Distrito de Usera (PDF)
Ayuntamiento de Madrid
Madrid, 2005

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