Barrio de Caranza (Ferrol, A Coruña)

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En el polígono de viviendas de Caranza de Ferrol hay edificios altos por todas partes. Casi todos son viviendas, muchos con los bajos ocupados por comercios de todo tipo. Los edificios son exentos y el barrrio da sensación de amplitud. Por su aspecto se adivina su origen obrero y planificado. Su homogeneidad, ubicación y tipología arquitectónca lo sitúan distanciado de la ciudad de Ferrol, más allá de su alfoz natural, como si se tratase de otra urbe. Las calles principales son amplias. Y se ven muchos edificios altos e inmensos.

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El barrio de Caranza

Cuando se llega a Ferrol por cualquiera de sus acccesos, Caranza destaca por la altura de sus edificios, algunos demasiado altos para la media de la ciudad. También llama la atención su colorido de tonos pastel maltratados por el salitre marino: rosa, azul, verde, amarillo, salmón.
Por el origen y la cronología de su construcción Caranza se divide en dos áreas: Norte y Sur.
Caranza Norte, tiene su origen en la promoción pública de viviendas de “Bazán”, de finales de los años 50 del siglo pasado, promovida en suelo municipal por la extinguida Empresa Nacional Bazán de Construcciones Navales Militares. En su mayor parte está constituido por edificaciones  de 3 o 4 alturas y algunas más altas en la zona este, agrupadas en bloques en forma de T. El viario principal rodea al polígono mientras que las calles interiores, estrechas, sirven de acceso a las viviendas.

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«Casas de Bazán» en Caranza (Foto: Google Maps, 2017)
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«Casas de Bazán» en  Caranza (Foto: Google Maps, 2017)

Caranza Sur, tiene su origen en el periodo desarrollista de principio de los años sesenta y finales de los setenta del siglo XX, promovido por el Instituto para la Promoción Pública de la Vivienda (IPPV), para albergar a los trabajadores de los astilleros ferrolanos y a parte de la población militar. El área delimitada se corresponde con un gran desarrollo en “supermanzanas” de bloques de viviendas de gran altura y alta densidad, en torno a tres vías longitudinales que comunican todo el polígono.

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Dos imágenes de los mismos bloques de viviendas en la calle Alcalde Quintanilla. En blanco y negro, fotograma de NODO de 1972 (RTVE); en color, foto de Enrique F. Rojo, de 2011.

Los orígenes del barrio

En realidad, el barrio de Caranza se comenzó a diseñar en 1962, donde antes solo había una pequeña parroquia rural cercana al núcleo urbano de Ferrol. Diez años después se inició la entrega de las primeras viviendas, si bien hasta 1983 no se acabaron las infraestructuras básicas.

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Casa de la primitiva parroquia de Caranza en espera de la demolición, en torno a 1990. (Foto: Manuel Vilariño, c. 1990)

Caranza no es muy grande, sus límites los definen las carreteras de acceso a la ciudad y los márgenes de la ría, en un espacio confinado, ligado a los astilleros y determinado estratégicamente en su momento por las políticas sociales del régimen franquista del último tercio del pasado siglo que lo diseñaron.

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Edficios del nuevo barrio de Caranza , en torno a 1990. (Foto: Manuel Vilariño, c. 1990)

En el año 2003, La Voz de Galicia refería en un reportaje los avatares históricos sufridos por el nuevo barrio que «tuvo que satisfacer la demanda de seis grupos diferentes de familias con necesidades acuciantes: los obreros industriales que habían solicitado viviendas a través de los sindicatos verticales, los ocupantes espontáneos de las casas terminadas y no entregadas por problemas entre el Estado y las empresas contratistas de las obras (el conflicto de VOSA hizo historia como la mayor ocupación ilegal de viviendas de toda España). También tenía que alojar a los expropiados de la construcción del polígono de A Gándara y a los propios vecinos afectados de Caranza, más los desalojados del viejo barrio de Esteiro, demolido poco después. La situación fue de tal gravedad que hubo que recurrir a instalar albergues prefabricados, como si se tratase de una gran catástrofe». (Ver La Voz de Galicia)

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Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

Primeras ocupaciones

Según los planes del IPPV del Ministerio de la Vivienda, las primeras viviendas del polígono de Caranza se comenzaron a pergeñar en 1962. Sin embargo, las adjucaciones no se hicieron efectivas hasta mediada la década de los 70. Para justificar el retraso se adujeron problemas con las empresas constuctoras.

Según publicaba EL PAIS en el verano de 1977, quince años después del inicio del proyecto: «Cansadas de esperar a que los organismos oficiales les facilitasen un piso donde alojarse, más de cuatrocientas familias de «El Ferrol» (La Coruña) hicieron el hatillo con sus modestos enseres y ocuparon en el barrio de Caranza 409 viviendas que fueron construidas hace cinco años -1972- por encargo del Ministerio de la Vivienda y que inexplicablemente permanecían vacías.» Para los protagonistas de las ocupaciones -en declaraciones a EL PAIS– fue un acto espontáneo al que les obligó la necesidad acuciante por la que pasaban los trabajadores ferrolanos.

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Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

Meses antes a octubre de 1977  ya se había producido un intento de llevar a cabo la ocupación por parte de unas quince familias que fueron desalojadas debido, según se adujo, a que habían ocupado viviendas destinadas para la Policía Armada. (Ver El Pais, 14/ Oct/ 1977)

El Ministerio de la Vivienda responsbilizó de los retrasos a la empresa constructora (VOSA), que no había cumplido sus compromisos y, por tanto, las viviendas no habían pasado aún a su disposición. Al parecer, la situación se prolongaba, según los obreros ocupas, desde hacía cinco años –1972–  y nadie parecía haberse molestado en arreglar el asunto.

La ocupación se llevó a cabo durante los días 25, 26 y 27 de agosto de 1977. Los pisos se ocupaban de madrugada, rompiendo la cerradura, que luego se cambiaba, y esa misma noche ya se quedaba alguien a dormir en el suelo o sobre un colchón improvisado para impedir el desalojo. La estrategia definía que inmediatamente después los ocupantes se dirigirían a la comisaría para autodenunciar lo que acababan de hacer. Luego, el juzgado se encargaba de diligenciar el asunto. (El conflicto de VOSA hizo historia como la mayor ocupación ilegal de viviendas de toda España)

Bloques de viviendas en la calle Alcalde Quintanilla, en torno a 1976.
Bloques de viviendas de hormigón en la calle Alcalde Quintanilla, en torno a 1976.

Mientras tanto, los nuevos vecinos de Caranza se organizaron para solventar la falta de agua, de luz, de butano y de todos los servicios esenciales. El Ayuntamiento de Ferrol gestionó el alta de los servicios de de agua y recogida de basuras. «Para la luz hubo más dificultades…»  (Ver El Pais, 14/ Oct/ 1977)

La comisión encargada de legalizar la situación de los ocupas realizó una encuesta para conocer los motivos de la ocupación. Prácticamente, el cien por cien de los casos justificó su acción por su salario bajo o por no poder pagar las viviendas donde estaban antes las familias. El 90% había solicitado por lo menos una vez la concesión de vivienda ante los organismos correspondientes. Más del 60 % vivía en casas ruinosas o excesivamente pequeñas para el número de componentes de la familia. El 10 % eran familias que habían sido desahuciadas de otras viviendas. (Ver El Pais, 14/ Oct/ 1977)

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Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

La ría en Caranza

Mirando al suroeste desde las gándaras, la ría de Ferrol amortece, es decir: pierde vigor, confinada en sus márgenes por los astilleros que la constriñen.
Con las concesiones exigidas a la ría por las políticas urbanísticas las tierras se volvieron firmes para asentar a la construcción naval y a la población. Mientras, los humedales se han empobrecido y los atisbos de playa en las riberas han acabado por ser devoradas por la industria y el cemento. El resultado es una ría hermosa, ahora mínima, hedionda y sucia. Y repugna el olor que emana en la bajamar, cuando descubre su descuido de lodos negros y el atentado ecológico sufrido, que se extiende ya a muchos lustros. En 2013 la ensenada de Caranza era la única zona de producción de moluscos del Estado cerrada a la extracción por sus elevados niveles de contaminación microbiológica.

Playa artificial de Caranza en la ría de Ferrol (Foto. Manuel Vilariño, c. 1990)
Playa artificial de Caranza en la ría de Ferrol (Foto: Manuel Vilariño, c. 1990)

Sin ir más lejos, la ausencia de depuradoras ha favorecido que sus fondos se hayan inundado con detritos, lodos urbanos y con los residuos de las industrias que la circundan.

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Desague en la ría de Ferrol. Las pérdidas de la canalización en plena área urbana suponen un elemento fundamental a la hora de planificar las mejoras en los vertidos y saneamientos urbanos en la ría. (Foto: La voz de Galicia, 2017)

La depuradora con veinte años de retraso

En 1994 una ley estatal declaró las obras de depuración y vertido de Ferrol como de interés general. Pero hasta 2014 el saneamiento de la ría no llegó a Ferrol. Es decir, con veinte años de retraso, después de haber vertido directamente al mar más de 400 millones de metros cúbicos de aguas fecales, de residuos industriales y domésticos.

En 2014 se inició la conexión de las redes de alcantarillado de Ferrol y Narón al nuevo sistema de saneamiento, aunque no ha sido hasta 2017 cuando se han hecho efectivas las conexiones a los colectores. El saneamiento de la ría ha llegado a Ferrol con veinte años de retraso.

Curiosamente -o mejor, lamentablemente- , a pesar del esfuerzo y del tiempo que costó poner en marcha tan laboriosa e imprescindible infraestructura, sus inicios no fueron del todo efectivos.

En agosto de 2015, una visita sorpresa del alcalde de FerrolJorge Suárez, de Marea Ferrol en Común, a la depuradora de cabo Prioriño, la instalación encargada de filtrar las aguas residuales de esta ciudad y de las localidades de Narón y Neda, descubrió el “fraude” de la  concesionaria encargada de la planta de la empresa Urbaser, del grupo ACS, que no había depurado desde 2014 “ni un metro cúbico” de agua pese a que sí cobraran la tasa de saneamiento a los ciudadanos, entre 40 y 70 euros semestrales por recibo.  (Ver El País, 28/08/2015)

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Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)
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Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)
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Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

Problemas sociales: la droga

A lo largo de estos últimos cuarenta años, Caranza también ha conseguido poner fin a unos problemas sociales que afearon y definieron la imagen del barrio hasta la década de los ochenta. El fuerte tejido asociativo de la zona fue la principal promotora de esta transformación.

A finales de los años setenta del XX hubo mucha heroína en Caranza. Entonces era un barrio joven habitado por obreros e hijos de obreros, muchos castigados por la reconversión naval de 1982. (Ver PDF, La fase dura de la reconversión industrial: 1983-1986). La heroína acabó con toda una generación. Se habla de una generación perdida.

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Mercado de Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

El presente de Caranza

Así, el resultado en el momento en el que se redacta este artículo es una población envejecida con una media de edad que se acerca a los cincuenta años y una fuga de población joven, no hacia otros puntos de Ferrol, pero sí hacia municipios próximos como Narón, Fene o Neda.

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Auditorio de Ferrol, en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

Se han sumado infraestructuras importantes en los últimos años para cubrir las necesidades de la población caranceira como guarderías, centro cívico, el paseo marítimo, colegios o polideportivos, arreglos de la playa, conservatorio de música, auditorio, rehabilitación de edificios, etcétera. Aunque el futuro de la zona pasa, según entienden sus vecinos, por contar con servicios que atraigan a la gente de Ferrol y otros concellos hacia el barrio.

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C.I.F.P. «Rodolfo Ucha Piñeiro» en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)
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Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

«Que Caranza no se convirtiera en un barrio dormitorio es mérito del movimiento asociativo de los años 70-80, que combinó hábilmente la movilización social, con la negociación política. En los 650.000 metros cuadrados del barrio vivimos 17.000 personas, y contamos con zonas verdes, paseo marítimo, playa artificial, mercado, cinco centros de enseñanza, centro de salud, tres polideportivos cubiertos, piscina climatizada, centro cívico, residencia de la tercera edad, un hospital privado, conservatorio de música, muelle deportivo, centro de día, auditorio y complejo deportivo. El tráfico es fluído y no hay problemas de aparcamiento«.  ( «Elogio e indiferencia de Caranza», Enrique Barrera, Galicia Ártabra Digital  http://www.galiciaartabradigital.com/archivos/148504)

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Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)
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Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

El misterioso caso de la efigie desaparecida (El «cabezón»)

Se cuenta que a la mujer del homenajeado no le gustó la escultura que hizo el escultor valenciano Nassio Bayarri  de su esposo, el militar ferrolano Camilo Alonso Vega, compañero de batallas de Franco. La efigie se instaló en 1972 en el paseo de Caranza como homenaje al íntimo amigo del dictador poco tiempo después de su inesperada muerte.

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Busto de Camilo Alonso Vega en Caranza, 1972.

Al parecer el busto era gigante y hasta la mujer del almirante Carrero Blanco salió espantada al verlo en el taller del escultor. Se inauguró la pieza dentro de un conjunto escultórico diseñado por el arquitecto Antonio Vallejo y en la ceremonia la viuda de Alonso puso el grito en el cielo. Se cuenta que el estamento militar contenía la respiración y que Franco ni miró el busto de aluminio en su presentación. Poco duró el “Cabezón” en su sitio y, a cambio, se realizó una obra a gusto de los familiares –hecha por Xoán de Ávalos– que se ubicó en el Hospital General.

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Traslado del busto de Camilo Alonso Vega al Torrente Ballester.

El “Cabezón” -la efigie- descansó durante un tiempo en una nave municipal frente al Odeón, en A Gándara. Allí lo descubrió, guiada por un trabajador una concejal de Patrimonio, cubierto de maleza. Su valor viene dado por la importancia de su autor, Nassio, un creador nacido en 1932 con numerosa obra en museos y colecciones privadas y que también es responsable de otras piezas en la ciudad como una escultura en la plaza Vila do Conde o los mosaicos de algunos edificios de la Unidad Vecinal 2.

La enorme cabeza de Camilo Alonso fue trasladada del almacén de A Gándara al Torrente Ballester, donde se guarda junto con otras piezas del patrimonio local.   (Ver La Voz Ferrol, 04/02/2016)

Referencias.-

409 viviendas de El Ferrol ocupadas por familias obreras (El País, 14/10/1977)
FERROL, según Catastro, a 1.1.2015 por tamaño y fecha (WEB otropunto.es)
El proyecto del polígono comenzó en 1962 y terminó más de veinte años después (La Voz de Galicia, 08/06/2003)
La ensenada de Caranza es la única zona de exclusión de todo el Estado (Diario de Ferrol, 28/Julio/2013)
La generación perdida de Caranza (El País, 08/01/2011)
El saneamiento llega a la ría de Ferrol tras veinte años de espera (La Voz, Ferrol, La Voz, 06/04/2017)

La Ciudad Jardín Madrileña “Alfonso XIII” (Chamartín)

A finales de la primera década del siglo XX surge en Madrid un estilo nuevo de urbanización inspirado en la Ciudad Jardín inglesa de Ebenezer Howard y en la Ciudad Lineal de Arturo Soria. El modelo se desarrolló principalmente en terrenos de Chamartín de la Rosa donde se crearon “colonias” de viviendas unifamiliares que dieron a la zona un peculiar carácter. Hoy día, estas colonias históricas, que gozan de protección urbanística, mantienen todo su encanto original convertidas en auténticas islas dentro de la vorágine de la gran urbe.

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Colonia Socialista o Ciudad Jardín, calle Alhelies (1919/1920).

A finales de la primera década del siglo XX surge en Madrid un estilo nuevo de urbanización inspirado en la Ciudad Jardín inglesa de Ebenezer Howard y en la Ciudad Lineal de Arturo Soria. El modelo se desarrolló principalmente en terrenos de Chamartín de la Rosa donde se crearon “colonias” de viviendas unifamiliares que dieron a la zona un peculiar carácter. Hoy día, estas colonias históricas, que gozan de protección urbanística, mantienen todo su encanto original convertidas en auténticas islas dentro de la vorágine de la gran urbe.

Colonias de “casas baratas”

La Ciudad Jardín Madrileña se levantó en unos terrenos situados en el antiguo término municipal de Chamartín de la Rosa por la empresa Fomento de la Propiedad, sociedad urbanizadora catalana instalada en Madrid hacia 1915 que realizó diferentes promociones directas o mediante la venta de terrenos a otras cooperativas o promotoras. Fomento de la Propiedad compró al duque de Pastrana unas 250 hectáreas de suelo comprendidos entre el Ventorro del Chaleco (entonces en la Prosperidad), el paseo de la Ciudad Lineal (Arturo Soria) y el límite de Chamartín de la Rosa (Ramón y Cajal).
Las colonias se construyeron como núcleos aislados y discontinuos, ya que sus promotores en muchos casos fueron distintos. Todas las promociones se acogieron a las sucesivas leyes de casas baratas e iban dirigidas a clases medias trabajadoras y a empleados públicos. Arquitectónicamente hubo varias tipologías de viviendas (pareadas, adosadas en hileras y aisladas), basadas por lo general en estilos regionalistas, con el uso de enfoscados en la fachada, aparejos de ladrillo visto con motivos sencillos y canecillos de madera bajo cubiertas de teja a una, a dos, tres, cuatro o más aguas.

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Colonia Unión Eléctrica Madrileña, calle Primera (1920/ 1927).

Colonia Socialista o Ciudad Jardín

Fue la primera colonia de las proyectadas en la Ciudad Jardín Alfonso XIII. Al amparo de la Ley de Casas Baratas de 1911, la Cooperativa Obrera para la Adquisición de Casas la promovió en 1919 por iniciativa de Pablo Iglesias y Jaime Vera para los afiliados a la Casa del Pueblo. La Cooperativa, integrada por 116 personas, compró los terrenos a Fomento de la Propiedad aportando cuotas mensuales de cuatro pesetas y de dos pesetas dependiendo del tamaño de las casas. El precio final de las viviendas grandes (120m2) fue de 19.000 pesetas y de 12.000 pesetas, las pequeñas (90m2). En ambos modelos la distribución era semejante, variando únicamente las dimensiones. En la planta baja se situaban un comedor, cocina, dos habitaciones y vestíbulo; en la planta segunda había cuatro dormitorios y un trastero. El Cuarto de baño se situaba en el exterior, al lado de la cocina. La colonia la formaban 118 viviendas adosadas en hilera, formando grupos de cuatro, cinco o más casas y estaba delimitada por la recién trazada calle de Alfonso XIII, Narcisos (E. Howard), Alhelíes (Pablo Iglesias), Celindas, Santoninas y Jacintos.

Aneja a la colonia Socialista, en 1926 se construyó la colonia Bosque y Mina o colonia de Fomento de la Propiedad, formalmente semejante. De ese mismo periodo es la colonia Unión Eléctrica Madrileña (U.E.M.), promovida por Valentín Ruíz Senén, director gerente de la U.E.M., para empleados de la compañía que se acogió a la Ley de Casas Baratas de 1921. Constaba de viviendas unifamiliares aisladas, con jardín a cuatro fachadas y se proyectó en una tipología homogénea.

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Colonia Prosperidad, calle Cabeza Reina (1926/1935).
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Colonia Prosperidad, Ciudad-Jardín Alfonso XIII (1926/1935). Foto Enrique F. Rojo, 2012

Colonias Primo de Rivera y Prosperidad

Estas colonias, de tipologías diferentes, se construyeron en pleno periodo de la dictadura de Primo de Rivera, acogiéndose a la 3ª Ley de Casas Baratas. La colonia Primo de Rivera, realizada entre 1925 y 1930, para funcionarios y policías municipales, se situó en el eje de la calle Ramón y Cajal, en ambas aceras y a lo largo de calles paralelas a la principal. Se realizaron 272 viviendas, casi todas agrupadas en hileras, con jardín en las dos fachadas, así como también algunos hoteles unifamiliares aislados rodeados por un jardín mínimo.
La Colonia Prosperidad fue promovida entre 1926 y 1935 por la Compañía Anónima de Casas Baratas en terrenos próximos a los de la Colonia Primo de Rivera en el eje de la calle Ramón y Cajal, limitando con el Colegio Santa Marca y la citada colonia, con la que se integra. Su estructura es ortogonal con manzanas rectangulares, con un eje principal de acceso –la calle Luis Larrainza- y una plaza central. A esta estructura se superpone una red de calles peatonales de menor dimensión. Las viviendas, en un total de 244, se sitúan en hilera de una y dos plantas, con porche, pequeños jardines delanteros y patio trasero, en parcelas de pequeño tamaño.
Otras colonias de la Ciudad Jardín, contemporáneas a las citadas, son la Albéniz o de los Músicos, la Imperial, Jardín de la Rosa y Jardín Municipal, todas ellas en el entorno de las calles Ramón y Cajal y Alfonso XIII, en el distrito de Chamartín.  (Artículo publicado en la  Revista PLÁCET, Nº 245 , Abril 2014.)

Referencias.-

Unión Eléctrica Madrileña (Ver artículo, Arroyo Ilera, Alfonso, UAM,2009)

Revista PLÄCET, Nº 245 (Abril 2014)

Rojo Escobar, Enrique F./ R. Zapata, Carlos
Chamartín. Álbum de Fotos
Temporae, Ed.
Madrid, 2015

"Lugar y Sociedad": Documental de Madrid (2009)

Lugar y Sociedad es un documental de 2009 dirigido por Julián Franco Lorenzana que indaga a través de voces ciudadanas algunos fenómenos urbanos que afectan las relaciones en la sociedad madrileña de sus habitantes con el medio que habitan.

Lugar y Sociedad es un documental de 2009 dirigido por Julián Franco Lorenzana que indaga a través de voces ciudadanas  algunos fenómenos urbanos que afectan las relaciones en la sociedad madrileña de sus habitantes con el medio que habitan.  La rápida transformación de los espacios dentro y fuera de la ciudad y su ocupación modifican el paisaje urbano. Pero los cambios  no siempre responden a las necesiades reales de los ciudadanos, sino más bien a planificaciones condicionadas por intereses políticos y económicos basadas en modelos urbanísticos insostenibles y disfuncionales.

En el documental vemos aspectos como la especialización funcional de ciertos barrios, en los que debido a su terciarización y a la pérdida de su componente residencial como aspecto principal, resulta casi imposible encontrar un supermercado o una ferretería. También se habla de fenómenos tan graves como la «gentrificación» o recualificación socioespacial de los barrios del centro histórico, propiciada por la administración local y aprovechada por la  iniciativa privada que ve en estas intervenciones un gran negocio.

La apropiación especulativa de la ciudad que solo favorece los intereses económicos de unas minorías empresariales y políticas que gestionan el suelo urbano se contesta a través de fenómenos como la ocupación de edificios. Este tipo de acciones se interpreta como una forma de aprehender el espacio urbano y de identificarse con la ciudad  creando lugares públicos de encuentro y de reflexión allí donde se intuye ruina, derribos y desaparición de la memoria urbana.

Otro asunto que recoge el documental es el referido a las nuevas formas de desarrollo urbano, la homegeneización en las tipologías de viviendas y su planificada dependencia de los espacios privados de ocio y consumo que sustituyen al espacio público de encuentro e interacción, que practicamente se anula. En estos nuevos ensanches la necesidad de desplazamiento genera  inmensas redes de conectividad, necesarias para la movilidad desde  las viviendas a los centros de trabajo y viceversa, que fuerzan el despilfarro de recursos energéticos y reducen el tiempo de descanso y ocio de sus habitantes.

En resumen, se trata de un interesante repaso por los fenómenos ligados a la relación del ciudadano con su entorno urbano, desde diferentes visiones, todas ellas comprometidas con el hecho de que la ciudad tiene que ser un espacio para convivir, para la relación social, y donde la planificación y la intervención han de ser responsables y respetuosas con los habitantes y con la ciudad con la que interactúan, alejada de los abusos y sinsentidos a los que estamos tan acostumbrados.

Derribo de una vieja casa en Lavapiés (Madrid)

Era una vieja casa. Estaba que se caía, estaba abandonada. La habían ocupado varias veces gente de esa que ocupan las casas vacías para sacar partido a los espacios abandonados convirtiéndolos en lugares útiles y en lugares en donde vivir con un toque contestatario.

Calle Embajadores con Rodas_2008-smallEdificio en estado de abandono, amenazando ruina, situado en la calle de Rodas con la de Embajadores, en el barrio de Lavapiés. (FOTO: E. Fidel, 2008)


Esta vieja casa, que estaba que se caía, estaba abandonada. La habían ocupado varias veces colectivos okupas, de los que ocupan las casas vacías para sacar partido a los espacios abandonados convirtiéndolos en lugares útiles  y en lugares en donde vivir con un toque contestatario. Pero esta casa de Rodas con Embajadores, en Lavapiés, era una casa vieja, modesta y estaba muy arruinada. Y además era muy antigua. Ya sabemos que lo antiguo y lo ruinoso resulta feo e interesa poco.

El Ayuntamiento de Madrid tenía pensado su derribo hacía tiempo en su plan de actuaciones previstas para el fin estratégico de conseguir un centro urbano más habitable, que es como lo llaman. Así que no cabía objeción alguna, ni alternativa posible.
Según Carlos Osorio, bloguero y pintor,  por su estilo podría ser del XVII o posterior. Y, en cualquier caso, era un interesante vestigio de las «casas populares de los siglos XVII y XVIII, cuando la edificación era de dos alturas, con viguería de madera y tejado a dos aguas de teja árabe«. En un tiempo albergó en los bajos  un horno de pan, y en el siglo XX también hubo una bodega: «Viuda de Lesmes«.

 

Calle Embajadores con Rodas_2008-smallOtra imagen del edificio, antes del derribo. (Foto: del blog «Historia y Presente«)

La decisión estaba tomada y la casa se derribó tal y como había de ser. Las imágenes dan una idea de lo poco efectivo y  esteril que resulta el esfuerzo de mantener vivo lo que ya está administratívamente muerto.

El futuro de la esquina, del solar ,  queda ahora en manos de los administradores municipales. Podrá convertirse en dotación vecinal o podrá ser objeto especulativo. En estos lugares de la almendra urbana el suelo huele a dinero y la gentrificación, el aburguesamiento simpático que las nuevas clases portan, sigue siendo un fenómeno vigente. Todo dependerá de los vientos que soplen.

El edificio medio derribado. (Foto: Gaelx, en  Flickr, 2011)

La Noche en Blanco en Tetuán

La Noche en Blanco que se desarrolla el sábado 11 de septiembre por las calles y diversos locales de Madrid prestará  especial atención al Distrito de Tetuán, en un modesto pero original programa que reclama la atención de este peculiar espacio multicultural amenazado de perder sus raices y referencias históricas.