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Archivos de la categoría ‘Modernismo’

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Postal de 1900 donde se ve el aspecto original del Madrid Moderno con uno de los torreones de la esquina en la calle Castelar en primer término.

Actualmente la primitiva barriada de Madrid Moderno casi no existe. Desde la década de los setenta la fuerte presión especulativa y la ausencia de protección sobre la singularidad del barrio no ha dejado de propiciar su lenta demolición para construir impersonales bloques de viviendas y, en el mejor de los casos su transformación, añadiendo nuevas alturas o modificando totalmente su estructura interior. Sólo en contados casos se ha rehabilitado  con buen criterio. Hoy día hay tres viviendas que se encuentran es estado de abandono, deteriorándose y amenazando ruina inminente.

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Villa Sara , en la calle Roma nº 30. (Foto: Enrique F. Rojo, 23/12/2013)

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Villa Sara , en la calle Roma nº 30. (Foto: Enrique F. Rojo, 23/12/2013)

Villa Sara , en la calle Roma nº 30, pertenece a la 3ª fase de viviendas del Madrid Moderno, de estilo modernistas, proyectado seguramente, ya que participaron varios arquitectos, por Valentín Roca Carbonell entre 1905 y 1906. La vivienda se modificó a mediados del siglo pasado, eliminando el mirador central que se sustituyó por un balcón corrido, añadiendo por encima de la cornisa unas ridículas mansardas neoclásicas. En 2012 perdió los balcones que se encontraban mal y descuidadamente apuntalados , ha sido okupada, ha sufrido un incendio y la cubierta se encuentra en pésimo estado. No se observa intervención alguna para su consolidación. Tampoco parece que haya intención de hacerla.

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Calle Roma nº 14 La casa presenta un estado de abandono total. (Foto: Enrique F. Rojo, 23/12/2013)

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Calle Roma nº 14 La casa presenta un estado de abandono total. (Foto: Enrique F. Rojo, 23/12/2013)

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Calle Roma nº 14 y nº 12 Las casas presentan un estado de abandono total. (Foto: Enrique F. Rojo, 23/12/2013)

Calle Roma nº 14 y nº 12. Las dos casas presentan un estado de abandono total. También forman parte de la 3ª fase de viviendas del Madrid Moderno. La primera conserva los elementos modernistas con toques orientalistas originales. No así la casa contigua que perdió su carácter cuando enfoscaron la fachada en un gris anodino y eliminaron el mirador haciendo un balcón y por debajo una especie de soportal. Esta casa estaba pendiente de derribo para construir un edificio de dos alturas más ático aprovechando el máximo de edificabilidad permitido por el Ayuntamiento.  Proyecto detenido posiblemente por la crisis. Luego, todo se andará.

Referencias.-

El “Madrid Moderno” (Blog urban Idade)

Rojo F. Enrique
Madrid Moderno, vestigio urbano del siglo XIX. Lo que queda de una barriada económica del Extrarradio
La Ilustración de Madrid nº 15. Primavera 2010 (PDF en SCRIBD)

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Villa Excelsior Postal
1. “Villa Excélsior” es como una aparición cuando, de repente, la ves. Tan imponente, tan solitaria, tan abandonada y tan ruinosa como está. “Villa Excélsior” de Luarca, es el palacete de un indiano exagerado. Mucho más que un palacete indiano al uso. Un capricho millonario desproporcionado al que hoy se le escuchan los estertores últimos de su existencia, porque se cae a pedazos.  Porque no le queda mucho y sucumbirá, a menos que alguien -o algunos- lo remedie de inmediato.

2. La propiedad de “Villa Excélsior” la mandó construir Manuel Méndez de Andés en 1912, nacido en Valdepares.
Manuel había heredado de su tío, también llamado Manuel Méndez, la formidable fortuna que éste había hecho en la Argentina, emigrado en 1858, al establecer una próspera industria de tabacos en el año 1874 llamadaLa Abundancia“.

“La Abundancia” fue el profético nombre que el indiano Méndez de Andés había dado a su exitosa industria. Y los cigarrillos triunfadores se llamaron “Excelsior”, buscados por todos los fumadores iniciados de Buenos Aires  y más allá de la capital -¡qué paradoja!-.

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Manuel Méndez de Andés y Társila Blanco junto con dos de sus hijas. La foto debió de hacerse en la primera década del siglo XX. (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior“, Zanobbi, 2011)

3. El sobrino, que había emigrado con la excusa de ayudar a su tio, acabó heredando una vez fallecido éste sin descendencia, un enorme patrimonio que incluía los importantes negocios de ultramar. Manuel Méndez, el sobrino heredero, dueño ya de los derechos y de las propiedades, desde la muerte de su tio en 1897,  en uno de sus retornos a Asturias, ya casado con la, también asturiana, joven de buena familia Tarsila Blanco Abella y ya con hijos, se hizo con unas tierras en Luarca y recurrió al arquitecto de prestigio Manuel del Busto, autor del Casino de Luarca y de otras obras de renombre, y mandó a construir un palacio para él y su familia. Algo más que habitual entre los indianos que regresaban al terruño después de hacer fortuna.

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Manuel Méndez de Andés. La foto debió de hacerse en la primera década del siglo XX. (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior“, Zanobbi, 2011)

Tarsila Blanco

Társila Blanco. La foto debió de hacerse en la primera década del siglo XX. (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior“, Zanobbi, 2011)

4. La finca, “Excelsior”, la de Manuel Méndez, el sobrino, no reparó en gastos. El arquitecto fue el mejor; el maestro de obras, “Manolín” de la Castellana, también el mejor. El autor del proyecto, del Busto, destacaba en su momento por sus obras, encasilladas en un estilo llamado técnica y peyorativamente “retórico”, por su eclecticismo, su empaque y por la profusión de elementos decorativos, algo recargados y siempre excesivos.

En 1912, en los alrededores de Valdés, en toda Luarca, “Villa Excélsior” era la más grandiosa, la más llamativa y la más bonita de las villas. Era la villa de moda, a la que toda la burguesía local quería ser invitada. “Villa Excélsior” era, y  todavía sigue siéndolo, un espacio excepcional. Una finca dominada por la arquitectura extraordinaria del palacete y rodeada por exquisitos jardines y por las sólidas construcciones aledañas.

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Familia Méndez de Andés Blanco en los años 30 del siglo XX. Aparecen de izquierda a derecha Tarsila hija, Rosa, Tarsila madre (de pié), Fernando, Manuel y, delante, la pequeña Raquel. (Foto: (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior“, Zanobbi, 2011)

5. La obra de Manuel del Busto mezcló diferentes elementos historicistas que recordaban a la arquitectura del medioevo, el clasicismo y  el modernismo, interpretándolas como una sola y única, asumiendo los defectos y las exageraciones. Destacan en el edificio, con una planta rectangular de 600m2,  las galerías, balcones, porches, terrazas, cubiertas y, especialmente, las ventanas multiformes, que no atienden a especial tendencia peero que imponen por su grandilocuencia.

En el interior resaltaba la grandiosa escalera de marmol con balaustradas de madera tallada que conducía, como en los grandes palacios del siglo XVIII, a las estancias superiores y de mayor rango. Los corredores decorados en maderas de calidad, los ventanales, las cristaleras policromadas, las forjas exquisitas, daban muestra del poder económico de la familia… Y todavía había más.

“Villa Excélsior”, fue la villa de moda durante la década de 1900 en la comarca de Valdés, en el Villar,  y más allá. Más allá, hacia el oriente, que es donde se encontraba el poder político y social.

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Villa Excésior en 1912, recién construida por la familia Mández de Andés Blanco en el Villar de Luarca.

6. Tanto la arquitectura como el mobiliario interior de la villa buscaron el máximo de lujo y de modernidad. por eso, para la decoración de la mansión se recurrió a decoradores ingleses a la última en tendencias. Muebles de caoba, pianos repartidos por todas las habitaciones, caballerizas de lujo reconvertidas en inmensas cocheras, etc.

En el exterior los jardines superaban con creces a los de cualquier mansión indiana de Asturias,  por lujosa y pretenciosa que ésta hubiera sido.  El jardín tenía caminillos sembrados de begonias, petunias, claveles, pensamientos, dalias, nardos y grandes hortensias multicolores, que acababan en una placita con una fuente adornada por columnatas jónicas y glicinias derramándose. Había, además. repartidas por toda la finca, especies mayores como palmeras de Whasington, cedros del Himalaya, cipreses, plátanos falsos, tilos, falsas acacias y acebos; además de especies frutales como melocotoneros, albaricoques o ciruelos. También arbustos como rododendros de tres colores,  buganvillas, rosales trepadores, jazmines y “trompetas de Virginia”. Un vergel, sin ninguna duda.

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Postal de la primera mitad del siglo XX con imágenes de las “casas de indianos”, construidas en el Villar de Luarca. Foto: (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior“, Zanobbi, 2011)

7. En 1912, Manuel Méndez de Andés, dueño y señor de su nueva posesión. la flamante casa “Villa Excélsior”, vuelve a la Argentina para atender sus negocios. Los viajes se repetirían en lo sucesivo. En “Villa Excélsior” seguían viviendo su mujer y sus seis hijos.

A pesar de sus constantes viajes a América para atender los negocios, éstos cada vez fueron a menos. Seguramente, por la falta de habilidad en su administración, y por la desmesura en el gasto particular, Manuel Méndez de Andés,  fue perdiendo fuelle. Y la a fortuna de este indiano de segunda generación cayó en declive y los negocios, con la Guerra de 1914, se desplomaron. El desastre llegó con su fallecimiento en un accidente marítimo durante una de sus visitas a Asturias desde la Argentina.

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Finales de los años 20 del siglo XX. Familia Méndez de Andés Blanco. De izquierda a derecha:. De pie: Rosa, Tarsila madre (Tarsila Blanco), Tarsila hija, Isabela (hija de una hermana de Tarsila Blanco), Diego Camazón (marido de Esther, muerto en accidente de avioneta en 1931).
Sentados: Fernando, Raquel, Manuel y Esther. (Foto: (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior“, Zanobbi, 2011)

El dinero no llegaba ya a la villa de Luarca y la falta de atención al edificio durante varias décadas fue marcando su decadencia. Las viejas amistades que tanto disfrutaban de sus veladas en la mansión se fueron distanciando de la familia. Aún así, Marsila, la  viuda de Manuel, el testimonio de aquella grandeza indiana, nunca abandonó sus aires señoriales y, hasta el final, mantuvo consigo a su criada y convocó con timidez a la aristocracia local a sus elegantes fiestas. Eso sí, siempre acompañada de sus cuatro hijas e hijos:  Esther, Raquel, Mª Rosa y Tarsila Manuel y Fernando.

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Esther Méndez de Andés Blanco en Villa Excelsior. Años 20-30 del siglo XX. (Foto: (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior“, Zanobbi, 2011)

8. La mayor parte de la descendencia de Manuel Méndez de Andés y de su esposa Marsila -hijos, nietos- se mantuvo ligada a la comarca de Valdés , lo que no evitó que trás la ruina  y muerte del indiano la propiedad se diseminase de tal modo que los nuevos propietarios no fueran capaces de hacer frente a los gastos inherentes al mantenimiento y dejasen la propiedad sumida en el abandono. Y del abandono a la ruina hay solo un paso. Y si nadie lo remedia el paso es corto y fulgurante. Incluso podría no dejar rastro si el edificio desaparece, pues la memoria también se desvanece velózmente.

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Uno de los salones de Villa Excélsior, amueblado con lujo a la moda de los primeros años del siglo XX. La foto, probáblemente sea de los años setenta del siglo XX. (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior”, Zanobbi, 2011)

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La misma salita de la fotografía de arriba. Ha perdido totalmente el forjado del piso. (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior”, Zanobbi, 2011)

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Uno de los salones principales de Villa Excélsior, donde destaca la elegante mesa de billar. La foto, probáblemente sea de los años setenta del siglo XX. (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior”, Zanobbi, 2011)

9. Villa Excélsior en 1984, por Maruja Torres

Maruja Torres escribió en 1984 -hace dos días- un estupendo reportaje que llamó “Locura de indianos” y que publicó El País Semanal -entonces sin tilde-. El Bolg de ZenobbiEl jardín de Villa Excélsior,  en el que se basa casi toda esta entrada, lo recuperó y lo publicó en 2011. Transcribo aquí la parte del texto referida a la casa y a la su entonces única habitante Esther Méndez de Andés Blanco.

“…Y hay casas tremendamente alicaídas, como Villa Excélsior, en Barcellina, Luarca, en donde alguien vive aún, como un vaho aliento del ayer perdido. Esther Méndez de Andés, que tiene 83 (¿?) años y un rostro de facciones finas en el que destacan sus ojos todavía adolescentes, está sola en la casa familiar. Viste una bata de boatiné a la que el mucho uso ha sacado bolitas peludas y calza zapatillas de paño azul a modo de chancletas. En su cuello se mueve un insecto torpón, sin duda procedente del jardín en el que ha estado trabajando con unas tijeras de podar. El inmenso jardín de Villa Excélsior fue ejemplar en su tiempo –“obra de Múgica”, dice ella, con orgullo-, pero ahora es una selva desencadenada en donde las palmeras, algunas traídas del Sáhara, otras de América, conviven con los sicomoros, sequoias, magnolios y un mar de hiedras y desordenados matojos. Hay hasta un cedro del Líbano, porque el padre de doña Esther, don Manuel, quiso que su palacio asturiano tuviera de todo y por lo grande.”

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Villa Excélsior en 1984. Foto perteneciente al reportaje “Locura de indianos” firmado por Maruja Torres y publicado por El país Semanal.

Doña Esther convive ahora con los restos de la magnificencia, retratos de sus antepasados, divanes Chesterfield que muestran los fuelles bajo las cerraduras, y el retrato de un caballo, Asturiano, que perteneció a la cuadra de su padre y ganó el Gran Premio de Buenos Aires. La mesa de billar –inexcusable en cualquier mansión indiana que se preciara- está cubierta por un gran sudario, y desde alguna parte de la casa llega el goteo de una cisterna rota. Doña Esther nos advierte que no abramos las ventanas para las fotos, porque los postigos y las persianas no funcionan, se nos quedarían en las manos”. Así, con luz eléctrica en pleno mediodía, doña Esther pasa vivaz revista a una existencia en la que hubo fiestas suntuosas, dinero y pasión: fábricas de cigarrillos –precisamente, Excélsior- en Argentina, donde ella nació; puesta de largo en el casino de Luarca; matrimonio con un apuesto juez; viudez prematura al estrellarse la avioneta en que él viajaba, y un lento envejecer sin hijos en el que hasta pasó por la bomba de la cafetería California de Madrid, salvándose por los pelos tras permanecer unos días en coma”.

“…doña Esther pasa vivaz revista a una existencia en la que hubo fiestas suntuosas, dinero y pasión: fábricas de cigarrillos en Argentina, donde ella nació; puesta de largo en el casino de Luarca; matrimonio con un apuesto juez; viudez prematura al estrellarse la avioneta en que él viajaba, y un lento envejecer sin hijos…”

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Villa Excélsior en 1984. Foto del reportaje “Locura de indianos” firmado por Maruja Torres, publicado por El país Semanal. A la izquierda, sentada, Esther Méndez de Andés Blanco, la última habitante de la mansión de Valdés. En el centro, la mesa de billar.

A veces se siente sola, pese a los recuerdos, en este enorme palacio acastillado digno de Jane Eyre o Rebeca, en el que únicamente funcionan, más mal que bien, algunas habitaciones. Y tiene frio en invierno. Sin embargo, doña Esther se arregla todas las tardes primorosamente, y los vecinos la ven hacer a pie el buen kilómetro que la separa del casino, en donde una vez bailara el vals, y que ahora le proporciona unas horas de distracción jugando al bingo. De cuando en cuando va a Madrid, en lo que ella llama mi casa, un hostal de la calle de la Libertad, cerca del cual, una noche, un tipo de le acercó ofreciéndole heroína. Nada escandalizada, superviviente, doña Esther le sonrió con sus ojos cándidos y le dijo: “Pues mire, yo no uso, no tengo dinero, pero le deseo mucha suerte en su negocio”. Los cinco hermanos de la señora no quieren que la casa salga en los periódicos, por miedo a Hacienda, y ella insiste en que quede constancia de que Villa Excélsior es una pura ruina, al tiempo que nos despide dulcemente, todavía con las tijeras de podar en la mano y el insecto torpón en el cuello…” (“Locura de Indianos”, Maruja Torres, El País, 1984.  Ver Blog “El Jardín de Villa Excélsior“)

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Villa Excélsior en 2007. (Foto: Enrique F. Rojo)

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Imagen aérea de Villa Excélsior, 2012. (Foto: http://www.futurhobby.com / A. Díaz)

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Villa Excélsior, 2011. (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior”, Zanobbi, 2011)

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Cocina de Villa Excélsior. (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior”, Zanobbi, 2011)

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Uno de los salones de Villa Excélsior, totalmente destrozado y saqueado en 2011. (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior”, Zanobbi, 2011)

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Losa hidráulica en una de las estancias de Villa Excélsior, en 2011. Las plantitas que asoman entre las llagas se apropian de las flores del diseño del suelo y las hacen suyas. (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior”, Zanobbi, 2011)

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Villa Excélsior. Aspecto del salón principal, despojado de todo su mobiliario, salvo de la mesa de billar, en el centro. (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior”, Zanobbi, 2011)

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Villa Excélsior en 2011. Una de las estancias de la planta baja desprovista del forjado del piso, del enfoscado de las paredes y con el cielo raso de cañizo destrozado. (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior”, Zanobbi, 2011)

Referencias.-

El jardín de Villa Excélsior (Web monográfica sobre la casa, ampliamente documentada que incluye muchos datos, videos y fotografías de diferentes épocas. Imprescindible)

Villa excélsior de Luarca, palacete indiano de una belleza singular“.
Reportaje de Noviembre de 2008 publicado en la Voz de Occidente y firmado por David Piñeiro Fuentes. (Se puede leer en la Web “El Jardín de Villa Excélsior“, que lo ha escaneado)

Video histórico de la casa en Youtube

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                                                  (Foto: Badafoto, en Flickr, 2007)

Esta estampa veraniega pertenece a un interesante edificio de la localidad coruñesa de Ortigueira. La construcción data de 1930. Su autor fue Antonio Tenreiro Rodriguez. El edificio, sencillo de planta y de soluciones racionalistas a la vienesa, con parientes cercanos en otros edificios del mismo género, consta de bajo y dos plantas. Fue cine. El cinema Fojo, pero como ha ido aconteciendo en todos los cinematógrafos locales con poca clientela en toda España, el cambio de actividad ha sido una de las soluciones más amables. Peor suerte han sufrido otros cines, reconvertido su espacio, trás el derribo, en suculentos negocios de moda -bingos, tiendas de ropa, gimnasios, supermercados, megaalmacenes todo-a-un-euro o similares, etc.- o en apartamentos de corte moderno, pequeñitos pero muy resultones. Actualmente este antiguo cine está dedicado a comercio de muebles de cocina y a la venta de electrodomésticos. Esperemos que les vaya muy bien. El edificio, que se encuentra atrapado en una estrechísima calle, fue construido sin apenas prejuicios de estilo en un intento de superar el entorno con predominio de lo ecléctico. Esto se aprecia en la utilizacón de materiales como el hormigón y el ladrillo enfoscado, sin ningún tipo de complejo, así como en la articulación severa de los volúmenes y las geometrías, desvinculados por completo con la arquitectura del lugar.

Foto: Jorge Dragón, en Flickr (2009)

A pesar de cierta horizontalidad en el diseño, rota con la torre esquinera que luce el reclamo publicitario, a modo de remate de carácter , Antonio Tenreiro,  polémico y clásico, al tiempo, hace desaparecer las galerías, omnipresentes hasta el momento en la arquitectura ortegana, lo que no desmerece en el intento seguro de integrar la construcción en el entorno de la urbe. Especialmente importante este último apunte, si apreciamos el carácter naútico-marinero del edificio, que realmente lo hace pertenecer ipso facto al paisaje circundante, a pesar de su especial impronta moderna e iconoclasta, que puede despistar.  Los actuales tonos azules y el blanco que engalana el antiguo cine ayudan a entender esta moderna  -ahora vieja- arquitectura de Tenreiro Rodríguez, consecuente e innovador en su tierra. Es de desear que no se pierda, algo que en otra de sus obras ya no tiene remedio. Me estoy refiriendo a la finca El Grajal, en San Pedro de Nós, a la entrada de A Coruña, obra de Antonio Tenreiro y de su socio  Peregrín Estellés, cuya ruina es ya irrecuperable.(Ver Arquitectura civil de la comarca de Ortegal)

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BCN-Gaudí-Park Güell from myLapse on Vimeo.

A toda prisa se mueven los visitantes por el parque Güell de Barcelona. Vienen de cualquier lugar y están por todas partes. Aprovechando el aluvión hay quien vende fetiches de la visita y hay quien ofrece su arte o sus habilidades al precio que le quieran pagar.
Una foto: un recuerdo inolvidable. El resumen de cada día son miles de fotos en los mismos lugares. Los mismos gestos, las mismas posturas.
El parque fue un gran proyecto urbanístico de 1922 para la clase adinerada, la clase que por definición goza siempre de los grandes proyectos urbanísticos. Y sirvió para que Gaudí se explayase en dar rienda suelta a su expresiva creatividad plástica.
El fracaso del proyecto original permitió que de urbanización de lujo pasase a ser parque-museo para uso y disfrute de todas las clases sociales. Por eso es el parque más conocido de Barcelona y además es Patrimonio de la Humanidad. Por eso los visitantes se agolpan por las veredas del parque o en algún lugar con especial encanto, disfrutando de la original obra y fotografiando sin parar. Lo malo es que a veces de tanta foto y de tanto trepar por las piezas, el parque-museo se resiente. Por eso hasta el dragón o lagarto de la escalinata de entrada ha encontrado a sus benefactores que vigilan sin decaimiento el programa de las visitas menos gratas. Además, han elaborado unas normas. Mandar aconsejando. Muy inteligente.
Los días pasan y la noche oscurece el parque. Los visitantes se retiran y el parque cierra sus puertas. El día sucede a la noche y nuevos visitantes abren las puertas del parque. Así cada día, la misma rutina.  Las mismas fotos. Todo deprisa.

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Woodward Avenue_Detroit_1907 Detroit, Michigan, 1917. Panorama de  Woodward Avenue. (Detroit Publishing Company. En Shorpy)

Detroit se fundó en las cercanías del río del mismo nombre en 1701 por Antoine de la Mothe Cadillac con estructura de ciudad fortaleza. Después de un incendio que la destruyó por completo, en 1805 Augustus Woodward proyectó una nueva ciudad a partir del plan de L’Enfant para Washington, que se basaba en una malla ortogonal recorrida por diagonales.

Detroit, capital mundial del automóvil

Gracias a su afortunada situación en la zona de los Grandes Lagos, la ciudad de Detroit comenzó a desarrollar a  finales del siglo XIX su propia revolución industrial,  nacida de la colaboración de ingenieros visionarios e industriales emprendedores, compitiendo con Michigan como centro de producción más destacado del medio oeste gracias a la extracción de materias primas como hierro, cobre y madera y a la producción de barcos, muebles, carruajes, lo que fue generando el progresivo crecimiento del tejido industrial en el interior de la ciudad.

Ya desde 1850 Detroit era notable por la construcción de locomotoras y vagones de ferrocarril. De modo que al concentrarse materias primas y capital con una tradición de trabajo en medios mecánicos, el desarrollo de la incipiente industria automovilística encontró un lugar idóneo para asentarse.

En 1914, las recién creadas cadenas de montaje de automóviles en la factoría de Henry Ford y el nuevo modelo Ford-T conseguían sobrepasar los 240.000 coches vendidos y en muy poco tiempo Detroit se había convertido en la capital mundial del automóvil y popularizaba el modelo de producción en cadena. Además, la puesta en práctica de métodos de eficiencia en la producción y de racionalización de los espacios de trabajo, aplicando las teorías de Taylor, dinamizó el desarrollo del sector industrial en la ciudad. Durante ese año, solo en la factoría de Highland Park, donde se encontraba una de las líneas de producción del Ford T, eran necesarios  14.000 obreros, de los que más de la mitad no precisaban de cualificación alguna. En 1930, en una nueva planta que se levantó en River Rouge, ya trabajaban cerca de 100.000 obreros.

Ruinas de la Fábrica Packard   Motor (1899)  fabricaba automóviles de lujo. El último se construyo en 1958.


Crisis industrial y deterioro urbano

En un estudio sobre la evolución urbana de la ciudad de Detroit desarrollado por Beatriz Fernández Agueda, se plantea el deterioro del tejido urbano y social de la ciudad en tres etapas que coinciden con su proceso de desindustrialización . La primera etapa tiene que ver con la implantación del fordismo y la producción en masa como paradigma productivo; el segundo periodo se refiere a la crisis de este paradigma; y la última se corresponde con la madurez del modelo posfordista, que coincide con el periodo de decadencia de la ciudad.

Este estudio desarrolla la tesis de que la adaptación de la ciudad a los cambios en los modelos de producción, cuando ha evolucionado en dependencia de estos modelos, presenta altos grados de dificultad, hasta el punto de hacer en muchos aspectos irreversibles los procesos de deterioro urbano. En el caso de Detroit, que se modeló a lo largo de casi cien años con una gran especialización funcional en la fabricación de automóviles, su regeneración, pese  a las numerosas tentativas, resulta especialmente difícil. En este sentido, algunos de los proyectos de renovación urbana, basados en la demolición a gran escala de las áreas que presentaban mayor deterioro y de otras con un importante nivel especulativo, al intentar atraer de nuevo al centro a las clases medias y realojar a los sectores que ocupaban esas áreas en otras más alejadas, no hicieron sino incrementar los importantes problemas de segregación racial ya existentes.

Por primera vez en su historia, la afluencia de inmigrantes que acudían a la ciudad en busca de trabajo y el movimiento de capital en busca de negocio alcanzaba niveles extraordinarios. Entre 1910 y 1920 la población pasó de medio millón a un millón. En 1900  la población negra era de 4.000 personas. En 1920, superaba las 40.000, la mayoría empleada en las fábricas  de automóviles.

En 1950 Detroit era ya la cuarta ciudad más habitada de los EE. UU., rondando los 1,9 millones.
Se construyeron carreteras, autopistas, hospitales, escuelas, hoteles, edificios de viviendas, fábricas y una gigantesca estación de tren para dar servicio al ingente volumen de viajeros que se desplazaban a  la ciudad. Detroit también se llenó de aparcamientos.

Pero a lo largo de  la década de los 50 se produjo una reinterpretación del sistema productivo y las fábricas se desplazaron a la periferia. Se comenzó a plantear la descentralización de la producción, creando nuevos centros productivos especializados que externalizasen parte de los costes. Esta nueva manera de producir supuso que las nuevas fábricas se construyesen en lugares donde hubiese más espacio y para ello debían salir del centro urbano, distribuyéndose por la periferia.

Segregación social y disturbios raciales

No fue solo la industria la que abandonó la ciudad, la población blanca minoritaria de clase media y alta se fue del centro urbano y se estableció en nuevos núcleos en el extrarradio sumándose al fenómeno común en EE. UU. del urban sprawl o dispersión urbana, facilitado y potenciado por la construcción a gran escala de un complejo sistema de autopistas y carreteras estatales. Su lugar lo ocupó la población obrera blanca, mientras que la población negra obrera se concentraba en el área noreste de la ciudad, agrupados en un gueto en expansión que ocupaba viviendas en mal estado, muchas de ellas abandonadas y ocupadas por la fuerza. (VerEvolución de la población negra en el área metropolitana de Detroit“, 1940-2000. The Detroit News.)

De manera que las fábricas urbanas quedaron fragmentadas y la desindustrialización y la segregación racial se incrementaron.

Fisher Body 21, constituida en 1908 construía carrocería para coches. Este es uno de los 40 edificios de la empresa. Dejó de funcionar en 1974. (Foto: Detoiturbex.com)

En 1967 hubo disturbios sociales y raciales y el éxodo de la población de la ciudad se aceleró, vaciando barrios enteros. En 1980 Detroit había perdido más de un 20 por ciento de su población. En 2000 Detroit era, junto con Nueva Orleans, la ciudad más pobre de EE.UU.

La crisis de la industria que la hizo crecer ha sido también la causa de su declive acelerado. En la actualidad, las ruinas urbanas se mezclan con el resto de las construcciones, formando parte del paisaje de la ciudad.

El diseño de la ciudad, que creció dirigida por los intereses industriales y ligada a un modelo de producción,  comenzó a manifestar un proceso irreversible de degradación urbana y social al no tener capacidad de adaptación a las nuevas circunstancias que describían los nuevos modelos productivos, generándose un progresivo y sistemático proceso de descomplejización de la estructura urbana que llevó  aparejad la simplificación de la composición de la estructura social y de las redes sociales.

Las reiteradas intervenciones de las autoridades para readaptar la ciudad a las nuevas circunstancias y por reactivar la vida urbana han desembocado en progresivas pérdidas de la memoria de la ciudad, en una destrucción sitemática de la estructura urbana y de aquellos edificios que la definieron y le dieron su carácter histórico. Detroit se ha convertido en una ciudad con una estructura totalmente deteriorada,  sin memoria de sus habitantes y sin historia urbana visible a la que recurrir para explicar su origen y evolución.

Hotel Pontchartrain_1909_02 Hotel Pontchartrain en Detroit, antes de que  le añadieran cinco pisos más (1909).


Nuevo paisaje urbano

El centro urbano de la ciudad de Detroit (Michigan, EE.UU.) posee un importante conjunto arquitectónico representado por edificios de principios del siglo XX entre los que se encuentran la Estación Central (1913), una de las mayores estaciones de tren, muy cerca del recientemente demolido Tiger Stadium (1912), y numerosos edificios de la que fue el motor de la industria del automovil en los Estados Unidos,  la mundialmente famosa “Motor City” y la cuna del sonido Motown.

Pero en la actualidad muchos de estos tesoros se encuentran en serio peligro de desaparecer a causa de la negligencia y del desinterés de las autoridades, que propician en sus planes urbanísticos el derribo sistemático de la historia arquitectónica de la ciudad.

Como ejemplos, la demolición durante esta primera década del siglo XXI de varios edificios emblemáticos de la ciudad como los hoteles Madison-Lenox , el Hotel Tuller y el Statler Hilton, además del citado Tiger Stadium. Otros muchos edificios se encuentran en estado de abandono sin que se conozca qué futuro les espera. Algunos de estos edificios son el Eddystone Hotel (en ruinas) y el Hotel Lee Plaza (en ruinas).

Pontch Hotel 1907Entre los edificios cuya presencia ya es historia estaba el Hotel Pontchartrain, cuya construcción supuso un importante empuje a la economía local, añadiendo nuevas infraestructuras a la ciudad, tan importantes en aquel periodo histórico de espectacular crecimiento de la ciudad de Detroit. Poco tiempo después de que se inaugurará este hotel lo hacía el Statler, que se convirtió en su principal competencia. (Fotografía: Hotel Pontchartrain, Detroit, Michigan, 1907, en Shorpy)


Estación Central de Michigan

Estación Central de Michigan (conocida también como Michigan Central Depot o MCS). Construida en 1913 por la empresa Michigan Central Railroad, sustituyó a la antigua estación ferroviaria de Detroit destruida después de un incendio y prestó servicio hasta 1988. Nada simboliza mejor ni ejemplifica más cláramente el pasado de Detroit como origen de la industria del automóvil en los EE. UU. que la Estación Central de Míchigan.

Estación Central de Míchigan, en Detroit (2010).

El edificio tiene tres plantas que se utilizaron como estación y 18 más que servían de oficinas. Se diseñó en estilo neoclásico por las firmas Warren & Wetmore -Whitney Warren (1864–1943) and Charles Wetmore (1866–1941)- y  Reed and Stem – (1858–1911) and Allen H. Stem (1856–1931)-, responsables también de la  New York City’s Grand Central Terminal. Su superficie alcanza los 46.000 m2, con una altura de 70 metros, y en 1913 tuvo un coste de 15 millones de dólares. El proyecto de la estación formaba parte de un plan más amplio que contemplaba la construcción de un tunel que permitiese acceder a Canada a través del trazado férreo por debajo del río Detroit.  En el periodo de auge de la industria sirvió para recibir a miles de trabajadores inmigrantes, y durante la Segunda Guerra Mundial se le dio un uso mayoritariamente militar.

Tunel Estación de Míchigan, 1910.

Durante los últimos 25 años sus paredes han servido de refugio de indigentes, de escenario para fotógrafos y cineastas, y  de lienzo para grafiteros. También los ociosos y los gamberros se han servido de este espacio para divertirse, para llevarse objetos de recuerdo y también para destrozar cuanto han podido.

Las diversas propuestas de recuperación han planteado usos que van desde oficinas de administración de policía y comisaría a centro de convenciones, casino o espacio de negocios. El coste de su restauración y reconversión se calcula siempre por encima de los 80 millones de dólares hasta los 300 millones. Esta circusntancia y el hecho de que no acabe de quedar clara la rentabilidad de la recuperación del edificio hizo que en abril de 2009 el Ayuntamiento de Detroit aprobase una resolución para demoler la Estación. De momento el procedimiento se encuentra detenido y el futuro del edificio continua sin determinar. (Fuente: Wikipedia , Buildings of Detroit )

Hotel Pontchartrain_1909

Hotel Pontchartrain (1906-1920)

El Hotel Pontchartrain se construyó en 1906 por George DeWitt Mason y fue el hotel más alto y elegante de la ciudad de Detroit, en Michigan hasta 1916.

Se inauguró en octubre de 1907 y se levantó con estructura de hierro y hormigón, para lo que se utilizaron cerca de dos millones y medio de acero en su construcción, lo que lo hacía completamente a prueba de fuego. En origen tenía 10 plantas y tres de sótano, donde se encontraban los espacios más lujosos.

Debido a la demanda de habitaciones, en 1910 se le añadieron al hotel cinco pisos más amansardados, estilo segundo imperio, que elevaron su altura a quince plantas.

Pontch Hotel 1910Hotel Statler (1916-2005)

En 1916 y muy cerca del Pontchartrain, cuatro manzanas más arriba, se inauguraba el Hotel Detroit Statler, dotado inicialmente de 800 habitaciones a las que se añadieron 200 más hasta completar las 1000 habitaciones con que contó.

El Hotel Statler de estilo neo-renacentista, como el Ponchartrain, fue proyectado por George B. Post y costó 3 millones de dólares (51 millones de euros al cambio actual).

Tenía baño privado con agua corriente en todas las habitaciones, lo que lo hacía pionero en Detroit y en todo el medio oeste norteamericano. Además, fue el primer hotel en los EE.UU. en disponer de aire acondicionado en todas las áreas públicas del edificio, lo que inició un nuevo estándar de calidad en los establecimientos hoteleros americanos . También contaba con un gabinete médico en la última planta. Gracias a estas características y por encontrarse en la zona de compras de la ciudad, desde cuyas ventanas se divisaba todo el panorama, el Statler se hizo muy popular entre los visitantes y turistas.

Pontch Hotel 1914

Pontch Hotel 1914

Además, su cercanía a los teatros más importantes y lujosos permitía que las compañías de actores se alojasen en el hotel.Este hecho marcó el declive del Pontchartrain , pues solo tenía baños en pocas habitaciones y la clientela dejó de acudir al Pontch. Cuatro años después, en 1920, se demolía para construir un nuevo edificio del First National Bank, que en la actualidad sigue presidiendo la esquina de la Avenida Woodward y la Plaza Cadillac. En octubre 1926 Harry Hudini, que actuaba en el Garrik Theatre, sufrió un ataque al corazón en el escenario y fue llevado al hospital Grace, donde murió. Sus cosas quedaron en la habitación del Hotel Statler donde se alojaba. En el Statler también estuvieron personajes como el presidente Flanklin Delano Roosvelt y Zsa Zsa Gabor.

Hotel Detroit Statler_02

Hotel Detroit Statler

Paradójicamente, el responsable de la “ruina” del Pontchartrain, el Hotel Statler, también acabó siendo demolido en 2005, después de permanecer más de treinta años cerrado y abandonado, en una operación tan sospechosa como ilegal, pero ya irreparabale.

Otros hoteles históricos de Detroit, proyectados en estilos grandilocuentes de moda en la época, neo-renacentistas, neo-clásicos  o modernistas, como los citados Eddystone Hotel y el Hotel Lee Plaza , el Hotel American, continúan en estado de ruina sin que se sepa cúal va a ser su futuro, ya que su rehabilitación se hace poco probable en una ciudad que sigue perdiendo población. Edificios como el el Lafayette Building, que permaneció durante décadas vacio, fue abatido en abril de 2010


Pontch Hotel 1916Hotel Pontchartrain, Detroit, Michigan (1916). Shorpy

Pontch Hotel 1916_2 Hotel Pontchartrain, Detroit, Michigan (1916).

Pontch Hotel 1916_3Hotel Pontchartrain, Detroit, Michigan (1916).

Hotel Statler-2000 Antiguo Hotel Statler. © Todos los derechos reservados por whitewall buick

Referencias.-

Historia del Hotel Statler

Plano de Detroit de 1830.

Asociación para la conservación de edificios históricos

Old Detroit, Blog

Historia de Detroit, Web

Hotel Lee Plaza (Galería de Fotos)

Historia del Hotel Statler

Fotografías del Hotel Statler antes y después de su derribo(2005-2006)

Deterioro de la casa de William Livingstone, en  Eliot St. (Brush Park, Detroit)

Hotel American, Detroit (VIDEO)

Packard Plant Ruins (Galería de fotos de la fábrica de coches abandonada)

Estación Central de Michigan

Fernández Agueda, Beatriz

Evolución urbana y memoria de la ciudad industrial.

Futuros para la ciudad de Detroit

Cuadernos de Investigación Urbanística, 2009

La ciudad viva (Blog)

Disturbios sociales en Detroit, 1967 (The Detroit News: “Panic in Detroit”)

Ruinas urbanas de Detroit (Imágenes 360º)

Detroit Turbex

Buildings of Detroit

Detroit: así se hundió el Titanic del capitalismo estadounidense (en Jot Down)

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Edificio Lamarca Hermanos, en la calle de Fernando VI de Madrid. (Autor: Juan A. Flores Segal, 2006. Con licencia Creative Commons).

 

Coche de caballos de caja abierta para dos ocupantes. Fabricado a principios del siglo XX por Lamarca Hermanos en su taller de la calle Fernando VI.

Se trata de un edificio mixto industrial y residencial propiedad de Lamarca Hermanos, dedicado a la construcción y taller de carruajes y carrería. El proyecto, de 1902, se debe a Santiago Castellanos. Se desarrolla de esquina a esquina de la calle Fernando VI con Regueros y Belén y tiene dos alturas que se rematan con torreones. En la planta baja estaban los talleres, dos tiendas y el acceso a las viviendas de las plantas altas y los torreones. Destaca la mezcla neoclásica con elementos modernistas de moda, especialmente en los tipos del rótulo que anunciaba la empresa en el centro superior del edificio.

Después de más de un siglo el edificio mostraba serio abandono exterior. En 2010 se acometió la reforma de su fachada que restauró las partes dañadas de los frentes  y restituyó piezas retiradas, originalmente presentes, como las dos efigies del frontón.

Parece que poco a poco se van recuperando los edificios singulares, más o menos emblemáticos del centro de Madrid que, como este, reclamaba la atención desde hacía tiempo pidiendo su urgente enlucimiento. En las fotos que acompañan a este texto se pueden ver dos instantáneas del antes y el después de las obras de reforma.

(Foto: Foro Urbanity, 2009)

(Foto: Foro Urbanity, 2010)

Dibujo del proyecto del edificio Lamarca Hermanos (Santiago Castellanos, 1902).

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Colonia Periodismo_entrada-josemazconaPabellones de entrada de la Colonia de la Prensa (FOTO: J.M. Azcona_Flickr)

La Colonia de la Prensa fue la primera cooperativa de “hoteles” de Madrid acogida a la Ley de Casas Baratas de 1911, y se construyó por iniciativa de  la “Asociación Benéfica-Cooperativa de Construcción de Viviendas Baratas Colonia de la Prensa” que adquirió los terrenos en el antiguo pueblo de Carabanchel. Constaba de algo más de 40 viviendas unifamiliares y puede decirse que fue la primera ciudad de periodistas del país, que años después, entre 1924 y 1928,  se imitaría en la Colonia de Prensa y Bellas Artes.

Se encuentra al final de la calle de General Ricardos, al sur de Carabanchel.  La primera fase de “hotelitos”  se construyó en 1916, siguiéndola varias más en las que se siguió construyendo, hasta 1921, siempre bajo la dirección del arquitecto  Felipe Mario López Blanco. Nada más entrar en la urbanización, en la calle Eugenia de Montijo números 61 y 63, llaman la atención los detalles decorativos de la portada principal, cuyo edificio, que servía de portería, locutorio telefónico y de apeadero del tranvía, posee verjas y carteles de clara inspiración modernista.

Este edificio está compuesto por dos pabellones laterales de planta cuadrada y aspecto de torreón que a media altura, por medio de cuatro ménsulas profusamente decoradas,  sustentan una marquesina central sobre la que se apoya un gran cartelón cerámico en el que se lee el nombre de la Colonia. Toda la ornamentación de este conjunto responde a criterios eclécticos modernistas (modernismo vienés y art nouveau francés). También destacan los paneles cerámicos que dan nombre a las calles con detalles naturalistas del art nouveau y grafismo típico modernista.

Hotelito Colonia PeriodismoEn los diferentes “hoteles” el modernismo presenta distintos niveles, todos ellos con rasgos de diferentes tendencias modernistas e incluso regionalistas, presentándose por lo general en las verjas de forja de los cerramientos, rejerías, relieves decorativos, ménsulas y cerámicas.

En la actualidad, salvo contadas excepciones,  los hoteles que aún siguen en pie sufren un deterioro muy acusado y, aunque en su época la Colonia de la Prensa fue una de los mejores conjuntos del modernismo madrileño,  debido a la gran contidad de derribos  llevados a cabo y de los proyectos de derribo,  resulta casi irreconocible, encontrándose en una situación de grave de peligro de desaparición y ausencia de conservación.

Referencias.-

VV.AA.
Arquitectura de Madrid. Periferia
Fundación COAM
Madrid, 2007

da Rocha Aranda, Oscar
Muñoz Fajardo, Ricardo
Madrid Modernista: guía de arquitectura
Editorial Tebar, S.L.
Madrid, 2006

Fotos Colonia de la Prensa
La Colonia de la Prensa (Blog de fotos de Madrid de Miguel)
Art Nouveau “de bolsillo” en un barrio de Madrid (El País, 19/09/2011)

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Dice Pablo en su blog: ” Enlazando con el blog de Eme Says continúo aquí un meme entretenido en el que se pueden volcar gustos y disgustos acerca de libros que hayamos leído. Lo primero que hago es cortar y copiar aquí las reglas”:

1- Enlazar a la persona que nos invita, en el post del meme.

2- Enumerar, con su correspondiente explicación, 10 de los libros que más nos han gustado y 5 de los que menos.

3- Hacer constar las reglas.

4- Elegir a seis personas que continúen.

5- Avisarles con un comentario en su blog.

Participo en el juego, según le indiqué a Pablo. Aunque me suena a aquello de que si no sigues la cadena padecerás sufrimiento y tortura…


Lista de libros

Los libros que incluyo, con breve comentario, ni son los que más me gustaron, trampeando el objetivo del juego (lo siento) , ni tampoco -he de decir- serán mis preferidos en un futuro. Es decir, que habrá otros, según continúe leyendo. La vida está hecha de infidelidades. Sin embargo, reconozco que me han influido y son de aquellos que suelo nombrar cuando me preguntan acerca de libros que leí y no sé muy bien qué decir. Imagino, que si los recuerdo será porque me gustaron y siempre los tendré presentes.

ayala-sociologia Introducción a las Ciencias Sociales, de FRANCISCO AYALA. Este libro, editado por Aguilar,  lo leí con veinte años, no sin cierta dificultad. Antes me inicié con otra Introducción a la Sociología, de GOLDTHORPE, J. E. , mucho más asequible y menos metafísico. El libro de Ayala me ilustró acerca de la condición social del hombre, de los procesos políticos, de la civilización occidental, de las culturas de masas y de los problemas sociales del momento -años sesenta-. Por eso me resultaba un tanto complicado retrotraerme a un pasado que todavía no conocía. Curiósamente, encontré el libro con una tarjeta que debí de utilizar como marcador, que decía lo siguiente: ” La dirección de Sambrasil, tiene el gusto de invitarle a presenciar su espectáculo cualquier día de la semana (Avenida de Brasil, 5. Esquina a Capitán Haya nº 3. Madrid-20)“.

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La Introducción a la Sociología, de J.E. Goldthorpe, editada por Alianza Universidad, un libro que me regaló una tía mía, antropóloga, y que me encaminó hacia la sociología, pués la inquietud por la cuestión ya la desarrollaba en mi curiosa inexperiencia. Las estructuras sociales de las culturas nada conocidas -incluso hoy en día- por los “occidentales”  se desarrollaban en este librito, tratando las instituciones, los métodos de investigación sociales, los conceptos tratados por la disciplina y un poco de su historia. En fín, que me allanó el camino; y de ahí para adelante. Mucho material siguió, pero eso es asunto para otros foros más pedantes.

francisco-ayala-el-fondo-del-vasoUn autor te lleva a otro, y casi siempre a él mismo. Francisco Ayala, prolífico, imprescindible e inmortal. Leía cosas varias en los ochenta y me fuí directo a Ayala, con Muertes de Perro y El Fondo del Vaso (1958-1962), “la lucha por el poder y los conflictos sociales sirven de marco a una historia de celos, adulterio y crimen con perfiles esperpénticos“, se lee en alguna reseña. El mundo sin valores de interés, sometido a la idiocia, despistado ante la falta de horizonte es el tema que proyecta Ayala y lo transmite con cierta vehemencia. Aunque la lectura fue tardía, y por tanto anacrónica históricamente, supuso una iniciación. Recomendación de una profesora de Historia de la Literatura Española -de CC. de la Información-. Fueron mis comienzos universitarios y mi permeabilidad era absoluta. Con el tiempo fuí cerrando los poros, algo natural con la edad.

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freire-pedagogiaLa Pedagogía del oprimido, de Paulo Freire, lo compré en un mercadillo en Porto (Portugal), tal vez en 1999, y ya antes , en 1996, conseguí Acción cultural para la liberación en una librería de viejo en Coimbra, según apunté a lápiz en la página de cortesía del libro. Qué decir de Paulo Freire y su pedagogía de la liberación que no esté dicho. Evidentemente muchas cosas. Seguramente nada original, por mi parte. Casi todos los textos recogidos en este último volumen están escritos en los años setenta, con la excepción de unos pocos, de las postrimerías de los sesenta. Da igual, pués el problema era el mismo, y aún hoy persiste . Hablaba Freire del acto de estudiar; de la alfabetización de adultos; de la reforma agraria y de la acción cultural entre los jornaleros. En definitiva, del acceso a la cultura como mecanismo para la liberación del campesinado oprimido.  Freire Influyó mucho en los estudiantes de pedagogía en los años ochenta. También yo me hice partícipe de su cosmología pedagógica.

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ricardobaroja-clavijoCambiando de registro, cito a Ricardo Baroja, el hermano pintor y también dramaturgo, de Pío Baroja, y de Carmen Baroja, mujer ilustrada. Ricardo, como Pío y Carmen,  fue tío de Julio Caro, ilustre antropólogo y erudito, y de Pío Caro, también investigador y antropólogo ligado al cine (hermanos, con los cuales he mantenido una relación personal y epistolar fructífera, aunque fugaz).

De Ricardo Baroja hay varias obras de cirto interés. Clavijo, novelita en tres versiones de una vida: “sobre la vida de Clavijo, personaje del Madrid del siglo XVIII que se prometió en matrimonio a una hermana de Beaumarchais,  residente en Madrid. Al no cumplir Clavijo su compromiso, Beaumarchais viene a Madrid para reclamar los derechos de su hermana. En torno a esta historia quedan admiráblemente plasmados los diferentes aspectos de la vida en el Madrid de fines del siglo XVIII.”

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La Nao Capitana, es otra de la obras  de Ricardo Baroja. También La Tribu del Halcón (Premio Cervantes en 1935), novela que he leido y poseo en edición de 1940, editada por la Librería general de Zaragoza, cuyas hojas encuadernadas, hoy casi naranjas por lo barata de la edición, se vendieron en su momento por siete pesetas. Yo pagué en 1993 doscientas pesetas, en ricardobaroja-generaciondel98la Cuesta de Moyano.

Finalmente, la novela de Ricardo Baroja que recomiendo son unas semblanzas  y se titula:  La Generación del 98. Libro de 1952, editado porla  Editorial Juventud (ya no existe) y que compré por 500 ptas. en una librería en la Cuesta de Moyano en el año 1994. En efecto, se trata de un  catálogo de semblanzas de personajes de la época del autor. El libro se inicia con un autorretrato escrito de Ricardo Baroja, fechado en 1935.  Le siguen las descripciones desde la visión de un pintor, con gan agudeza sociológica, en una descripción de tipos sugerente, irónica, amable las más de las veces y sardónica, cuando el personaje lo sugiere. Muy al estilo de su hermano pío Baroja. Los personajes son Enrique Cornuty, Ramiro de Maeztu, Picasso, Azorín, Rubén Darío, y otros menos conocidos hoy en día. Aunque en su momento lo fueran en las tertulias y en las noches del Madrid “canalla” y cultureta de la época.

Y ya acabo con tanto libro y tan poco autor. Me quedan cientos en el tintero, de verdad. ¿Puedo decir cientos y cientos…? No todos los he leido con el mismo interés, ni todos los he abordado con la misma gana. Ni todos los he acabado. Ni siquiera todos me han merecido el mismo respeto, pues no considero al libro como algo sagrado. El libro es un soporte y su contenido lo engrandece y lo dignifica como objeto, pero al final es un simple continente. Su contenido será el que transfiera al autor el respeto, el reconocimiento, y cierto grado de veneración: el que el lector le quiera dar.

ginzburg-lessicoMe quedo en esta última entrega con Natalia Ginzburg y su Pequeña Virtud . También con Léxico familiar. Son dos capitulos de lo mismo. Editados por Einaudi en 1962 y 1963, respectivamente, se trata de dos confesiones al oido. Hay más. Toda la prosa intimista de la Ginzburg glosa la voz baja, el sentimiento callado y reflexivo, pero siempre mudo. Aunque la pasión se revela, al final los sentimientos fluyen en silencio. Recuerdos de la vida, del amor, del sufrimiento, de la muerte, de la fidelidad y de la infidelidad, de la femineidad, la maternidad, el abandono… En suma, recuerdos autobiográficos de gran intensidad, aunque, como digo, sutiles.

Y ya, si, para terminar de verdad, sólo citar con auténtico entusiasmo los nombres del portugués , premio Nobel, José Saramago, en especial de O Bagagem do viajante y de su obra maestra O Evangelho segundo Jesus Cristo y de la serie de Os Cadernos de Lanzarote; y del escritor y guionista italiano Andrea Camilleri, de quien soy fiel lector, no sólo de su serie de Montalbano, sino también de sus otras obras eruditas acerca de asuntos históricos de ámbito siciliano.

A bagagem do viajante-B copiar

o evengelho camileri

Acerca de los libros de los que no me acuerdo por no haberme gustado, nada tengo que decir. Por fortuna tendemos a olvidar las experiencias negativas.

Lectores amigos:


Pablo, de El Jardín Cerrado

Angel, de El Angel de Olavide

Luís, de Recuerdos a Olvidar

Juan Freire, de Nómada

Manuel, de Madrid Hacia Arriba

Lei, de Liggimitutta

Ricardo, de Historias Matritenses

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Brownstones en Manhattan. (Foto cargada el 11 de enero, 2009
por Tin-can Telephone)

Se trata de viviendas del siglo XIX-XX, a modo de adosados, de dimensiones reducidas (80-90 m2), pensadas para la población trabajadora. Su denominación, “brownstone“, se refiere al material, arenisca roja, que le daba un tono marrón característico. Luego se aplicó a  la tipología: escalerita de entrada, vivienda de dos plantas en hilera con sótano, etc. En Manhattan, por ejemplo, en el Upper West Side, en torno a las calles 70th.-80th., actualmente existen numerosas hileras de estas casas. De hecho, algo más abajo, se rodó en 1961 West Side Story, en una zona que se demolió y que en la actualidad está ocupada por el Lincoln Center.

En Madrid es imposible encontrar un, o unos edificios similares a los “brownstones” de Manhattan, Greenwich Village,  Brooklin o Harlem. También existe la misma tipología en otros lugares de EE.UU., Chicago, por ejemplo.
En Madrid, lo más parecido, se me ocurre que pueda ser el conocido como “Madrid Moderno“, si bien su estilo, aunque del mismo periodo, es modernista, en unos casos y neo-mudejar, en otros, en una fórmula más hispana.


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Hilera de Brownstones en Manhattan, en Upper West Side.  (Foto cargada en Flickr el 26 de agosto, 2007
por three_big_fish)


brownstone_02Brownstones en Manhattan. (Foto cargada el 11 de enero, 2009
por Tin-can Telephone)

UPPER WEST SIDE BROWNSTONES 75 TH Grupo de “brownstones” en la calle 75 de Upper West Side en Manhattan, viviendas de principios del siglo XX realizadas en piedra arenisca y/o ladrillo. Se construyeron para la clase trabajadora y tenían la consideración de casas baratas. Todo lo contrario a lo que ocurre en la actualidad, pués este barrio de la parte Oeste Norte de Manhattan es un barrio residencial de nivel alto.  (FOTO: Enrique Fidel , en Junio de 2007, by Flickr)

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Génesis de un proyecto inacabado

Los antecedentes
Ya desde mediados del siglo XIX algunos políticos, pensadores y urbanistas como Fernández de los Ríos, Jovellanos o Mariano Albo reclamaron para Madrid su expansión mucho más allá de los márgenes de la antigua cerca de Felipe IV , derribada en 1868. A decir de éstos, el necesario ensanche, al aumentar el número de viviendas y habitaciones haría bajar el precio de las casas y posadas del centro de la ciudad. Y es que el problema de la falta de suelo para construir, y la cada vez mayor demanda de alojamientos estaba propiciando la especulación y el abuso por parte de los propietarios.

A pesar del derribo de la cerca, que encorsetaba el casco urbano de Madrid, el Plan Castro, aprobado en 1860, no pudo evitar la anarquía en la expansión de la ciudad, que crecía sin apenas control municipal. Además, las ideas higienistas y racionalistas originales que contemplaban un crecimiento ordenado, regulando las alturas de las construcciones y planificando áreas de esparcimiento, chocaron con la reticencia de los habitantes del nuevo Madrid de separarse del centro. La vieja ciudad seguía ejerciendo su fuerza centrípeta.

Chale en Ciudad Lineal_1900

Casa situada en la calle Vizconde de los asilos, 5. La foto antigua es de 1918 y la actual de 2008.

Vivienda en la calle del General Aranaz. Un ejemplo de recuperación de un “hotel” de lujo (2008). (FOTO: Enrique Fidel)

Con el fin de hacer más atractiva el área destinada al ensanche, en 1864, Cánovas del Castillo eliminó los argumentos reguladores restrictivos del Plan Castro y dejo el proyecto huérfano y sin guía que lo dirigiese. El ensanche se convirtió en un espacio predominante de clase media, debido a la reticencia de la burguesía a abandonar el centro, caracterizado por cierta anarquía constructiva y dotado de abigarradas viviendas de escasa categoría y peores materiales.
Por su parte el extrarradio también crecía sin orden ni concierto. A los suburbios “históricos”, como Prosperidad, Cuatro Caminos o la Guindalera, en donde el ambiente semirrural y la vivienda autoconstruida eran la tónica dominante, se les modificó la calificación del suelo, convirtiéndose de zonas rurales agrícolas en zonas urbanas, dispuestas para parcelar y vender sus terrenos. De ahí surgió, con posterioridad, la necesidad de conectar esta periferia, cada vez más habitada, con el centro, por medio de medios de transporte. Este argumento, esgrimido por Fernández de los Ríos, serviría, a su vez, como un reclamo para estimular la construcción de casas económicas en estos lugares aprovechando el menor precio del suelo, situación que aprovecharía la clase trabajadora que llegaba del entorno rural, cuyas condiciones económicas le impedían vivir más proxima al centro urbano.

Modelos de casas para obreros, 1908.

Estas casas para obreros en Ciudad Lineal, aunque se encuadran en las tipologías habituales de estas viviendas, parece ser que fueron construidas al margen de las parcelaciones de la C.M.U. (Calle Eusebio Martínez Barona, 2008).

Aunque la iniciativa privada, en forma de promotoras de carácter social de caridad como la Constructora Benéfica (1872), fundada por Concepción Arenal, o cooperativas como la Constructora Mutua (1881), fundada por Mariano Belmás realizaron algunas promociones en el extrarradio norte de Madrid, sin embargo, nada de ésto se llevó a cabo por la administración o con su ayuda; es más, los arrabales sí crecieron a su antojo, sin regulación alguna y de un modo desordenado, para descalabro de los encargados de organizar, en años posteriores, el caos generado por el crecimiento anárquico.

El Proyecto de arturo Soria
Esta fue la situación y las ideas que recogió Arturo Soria y que tres lustros después puso en práctica.
Para Soria, el precio del suelo y la escasez de viviendas para obreros, junto con la escasa higiene de éstas era, por tanto, el principal problema que aquejaba a Madrid en el aspecto urbanístico y social. Este asunto obligaba a plantearse todo lo relacionado a cómo organizar una ciudad que crecía en número de habitantes, que veía aumentar su industria y que andaba escasa en dotaciones residenciales.
En el debate de cómo reorganizar Madrid participaron teóricos, políticos y constructores, sin que se llegase a nada que clarificara el panorama.

Ante esta  falta de soluciones, Soria piensa que es posible crear una nueva ciudad en la que los principios higienistas, la racionalidad arquitectónica y la economía sean la clave, evitando así costosas y complicadas reformas urbanas interiores. Su propuesta, que fue publicando a lo largo del último tercio del siglo XIX, intentaba corregir el gran problema de hacinamiento e insalubridad que castigaba al naciente proletariado madrileño. A las populares casas de corredor se sumaban los sotabancos, que eran habitaciones de tamaño ínfimo, mal ventiladas y sin iluminación natural, que se levantaban en los edificios del centro urbano, superando la altura permitida, por lo que se retranqueaban respecto de la fachada, de modo que oficialmente no existían. A pesar de las duras condiciones de habitabilidad, gran parte de los obreros prefería vivir en el centro urbano antes que en la periferia.

Calle Justo Martínez (2007)

Calle Hermanos de Pablo, 13. La casa pertenecía a la familia de Rafaela Rodríguez Guzón, casada con el alemán Wilhelm Damm. Sobrinos: Evaristo, Armando, Teresa y Mario Rodríguez Navarro. FOTO: Mario Rodríguez Caster ,1920. La encontramos en el Archivo Fotográfico de la Comunidad de Madrid.

Casa tipo A (1905)

Casa tipo C (1905)

Contrario a la planificación ortogonal, Soria se proponía una ciudad lineal, en donde una calle principal –susceptible de extenderse sin límite, en función de las necesidades- sirviese de eje de comunicación y entorno a la cual unas pocas calles paralelas y otras perpendiculares enlazasen las viviendas con ésta. La ciudad lineal se situaría fuera del contorno urbano, donde el suelo era mucho más barato. Las viviendas serían unifamiliares, con su porción de jardín, y las tipologías dependerían del precio de las mismas. En las palabras de Soria, se trataba de “ruralizar la vida urbana y de urbanizar el campo”.

Su concepción era una alternativa a la inacción pública y daba cabida a todas las clases sociales. “Es menester –dice Soria en sus escritos- que cada familia tenga su hogar completamente separado de los demás; un pedazo de terreno, por pequeño que sea, exclusivamente suyo, su parte de sol y de aire. Vivan juntos el palacio del poderoso, adornado de magníficos jardines, y la cabaña del pobre, provista de modesta corraliza y ensalzada con útiles plantas y perfumadas flores; pero no vivan superpuestos. Ni sótano, ni buhardilla, ni aglomeración de miserias que en las modernas construcciones benéficas se juntan y procrean nuevas miserias.

Proyecto de casa de lujo, (1902).

Modelo de casa de lujo (1902).

Mariano Belmás Estrada (Madrid, 1850-1916)
Belmás se mantuvo desde un principio muy próximo al ideario de Arturo Soria. Coincidía también en el criterio de que el obrero debería tener acceso a una vivienda unifamiliar e higiénica, y prefería el barrio en el que cohabitarán diferentes clases sociales frente a la estratificación zonal. Por este motivo, se convirtió en socio fundador de la Compañía Madrileña de Urbanización (C.M.U.) y profundizó en el estudio de tipologías y métodos de construcción económicos con el fin de abaratar los costes de la vivienda, los cuales aplicaría en la Ciudad Lineal, convirtiéndose en el arquitecto más importante del proyecto. Más adelante, debido a una disparidad de pareceres con Soria, Belmás dejó la C.M.U, aunque ocasionalmente participó en algún proyecto.
Mariano Belmás, estudioso de las tipologías arquitectónicas, se preocupaba de distribuir las viviendas de tal forma que, a pesar de trabajar con superficies mínimas, todas las habitaciones tuvieran luz directa y ventilación. A tal fin, en planta baja situaba cocina y comedor y en planta alta los dormitorios, guardando total independencia; al conjunto le añadía un patio pequeño ajardinado, junto a la planta inferior.
Realiza tres tipos de casas iguales en las que sólo variaba el número de habitaciones. En la planta baja situaba una sala de 12 m2 y 3 m de altura libre, con cocina y un patio de 8,50 m2 con retrete y un pequeño trastero. Y en el primer piso los dormitorios y un ropero. Si la vivienda unifamiliar requería mayor abaratamiento, las adosaba, reduciendo fachadas, reduciendo patio y disminuyendo su superficie
…” (Miguel Angel Maure Rubio, pág. 51)

Dos imágenes de “Villa Fleta”, que perteneció al tenor aragonés Miguel Fleta. La primera es de 1926, y la de abajo tomada en 1985,  ya en estado de abandono y poco antes de que fuese demolida para construir apartamentos de lujo.

La Ciudad Lineal
La idea de la Ciudad Lineal surge en 1882. Para que el proyecto de Soria saliera adelante, lo primero que debía hacer era encontrar suelo barato donde construir. El único lugar posible era hacia la periferia Norte, donde además se encontraba la mayor parte de los suburbios obreros. A mayor distancia del centro de Madrid, menor era el valor de los terrenos. Sin embargo, tampoco resultaba sencillo, ya que muchos terrenos estaban en manos de especuladores que retenían el suelo aguardando la lógica del crecimiento urbano hacia el norte y la consiguiente revalorización del suelo. En este sentido reflexionaba Soria: “Todos los solares de los alrededores de Madrid están comprados con una finalidad agiotista. Nadie piensa construir, sino en que suban de precio para revender, en anticiparse a las necesidades de la población para explotarla cuando carezca de viviendas…” (Arturo Soria, 1883)

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Vivienda de clase media en la calle Prensa nº 3. Se aprecia en la foto el absoluto estado de abandono del edificio (2008). (FOTO: Enrique Fidel)

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“Hotel Rubín”, residencia de la familia Soria, en 1908.

hotel-rubin_arturo-soria_2009_smallHotel Rubín” en la actualidad. La vivienda de Arturo Soria y familia se encontraba en la Manzana 90 y constaba de tres viviendas repartidas en tres plantas con similar distribución. El acceso era independiente por escaleras exteriores laterales. Sólo la planta baja tenía acceso por el frente central del edificio. En el presente se encuentra numerada con el 124 de la calle de Arturo Soria y es utilizada como Residencia de Menores “Manzanares”, dependiente de la Comunidad de Madrid. (Foto: Enrique Fidel, 2008)

A raiz de esta dificultad, Soria se plantea “saltar por encima de toda esa charca de codicias y edificar más allá...” De este modo, la solución al problema de la urbanización de la ciudad de Soria se encontraría en la creación de un sistema de transporte capaz de hacer efectiva la movilidad de personas y mercancías desde la nueva ciudad del extrarradio al centro urbano.
La construcción de un tren-tranvía de circunvalación que rodease el perímetro de Madrid, junto con la urbanización de los aledaños por donde discurriese la vía, a ambos lados, así como la industrialización, colonización agrícola y repoblación, constituían de modo resumido la idea global de Arturo Soria para su ciudad.

emilio_keller_soria_1908Arturo Soria y Mata y familia, en su residencia de la Ciudad Lineal. La foto es de 1908 y pertenece al archivo familiar de Emilio Keller Soria. Está publicada en el Archivo Fotográfico de la Comunidad de Madrid.

emilio_keller_1912_nietosArturo Soria con sus nietos en el hotel Rubín, probablemente en la parte trasera. La fotografía se tomó en 1912 y es propiedad de Emilio Keller Soria. Se encuentra publicada en el Archivo Fotográfico de la Comunidad de Madrid.

Pretendía, Soria,  con su proyecto residencial crear una alternativa planificada al desorden generado por la implantación espontánea de barriadas caóticas a lo largo de las líneas de tranvías, que crecían sin ningún tipo de infraestructuras, reproduciendo las condiciones de insalubridad y falta de higiene.
Por otra parte, Soria no participaba de la idea extendida en la época de que la alternativa a las viviendas antihigiénicas del centro de la ciudad en las que habitaban los obreros, y la denigrante división social horizontal en los edificios, se resolvía con la construcción de barrios exclusivamente para obreros, en los que éstos vivirían más integrados por ser todos de la misma condición. Insiste Soria en la idea de que pobres y ricos han de estar juntos, si bien no atados a una misma escalera y superpuestos en razón de su riqueza. “No se quitarán –dice Soria- unos a otros, como en las grandes ciudades, laluz, el sol y el aire, y por consiguiente la salud y la vida.”

Curiosamente, en los años cuarenta, se reavivó esta misma polémica, si bien desde una diferente perspectiva. La idea de no segregar a la población obrera  de los ricos en distintas barriadas, fue defendida por Pedro Muguruza, responsable de la Dirección General de Arquitectura y Director de los Servicios Técnicos de Falange. Finalmente, la solución al debate se la dió la aprobación de la Ley de Ordenación Urbana de Madrid, el conocido Plan Bidagor (1941_1946), cuyas líneas generales seguían, al menos en teoría, la idea de superación clasista del decálogo falangista. En la práctica y paradójicamente, el diseño propuesto desarrolló las ideas expuestas en el Plan Zuazo-Jansen de 1929-30 (justo antes de la Segunda República), que disgregaba el Ensanche burgués del extrarradio obrero a través de anillos verdes de separación. (Sobre este  asunto ver López Díaz, Jesus: La vivienda social en Madrid, 1939-1959.)

El ferrocarril y la C.M.U.
El proyecto de ferrocarril de circunvalación diseñado por Soria fue presentado al Ministerio de Fomento en febrero de 1892 y aceptado el 6 de agosto del mismo año.
El ferrocarril partía de un kiosko situado en el Salón del Prado, cerca del Jardín Botánico, accedía por un túnel de 1.500 metros bajo el Parque de El Retiro a los ramales de Canillas, Hortaleza y Fuencarral; y de Vicálvaro, Vallecas, Villaverde, Carabanchel y Pozuelo. Quedaba pendiente el proyecto de unión entre Fuencarral y Pozuelo, que cerraba el anillo de circunvalación.

Para hacer efectiva la realización del proyecto era necesario acudir a una empresa que lo ejecutase; o bien, crearla. Así nació, en 1894, la Compañía Madrileña de Urbanización (C.M.U.), en la que Soria aunaba las funciones de urbanista autor de la idea, con las de empresario ejecutor de la misma. Esto nos lleva a entender la difícil situación que esta dicotomía generaba, pués sabida es la obsesión de los empresarios de la construcción por salvar las limitaciones de la planificación urbanística en aras de un mayor beneficio empresarial.
La C.M.U. se constituyó el 3 de marzo de 1894, como compañía anónima por acciones, formada por Arturo Soria y Mata (accionista mayoritario y presidente), Eduardo de Santa Ana y Camaleño, Mariano Belmás y Estrada, Manuel Meneses y Miguel, y Felipe López Valdemoro y Aranda. Entre sus principales objetivos estaba la compra-venta de terrenos y fincas; la construcción, venta y arrendamiento de edificios; abastecimiento de aguas, su conducción y distribución; compra-venta de material fijo y móvil de ferrocarriles; establecimiento y explotación de ciudades lineales que favorezcan el desarrollo de la urbanización en los terrenos de la compañía; y explotar el ferrocarril de circunvalación.

Dos imágenes del Centro de Diversiones de la Ciudad Lineal situada en la manzana 89. El edificio más importante fue el teatro que se comenzó a construir en 1904  en un del arquitecto Ricardo Marcos Bausá. Su inauguración fue en el verano de 1906. Tenía una capacidad para 2.500 personas y su decoración interior y exterior era de estilo Modernista.

Desarrollo del Proyecto
Con los trabajos de explanación de la calle central y la plantación del arbolado, se concretaba la primera parte del proyecto que comprendía un tramo de aproximadamente 5 Km. entre la carretera de Aragón y el Pinar de Chamartín, al este de la ciudad, en una divisoria de cuencas elevada y bien ventilada. El ferrocarril previsto quedó reducido a un tranvía, inicialmente de tracción animal y luego de vapor. “Con la inauguración de la línea del tranvía de la C.M.U. entre Chamartín y Cuatro Caminos se consiguía enlazar la ciudad lineal con Madrid. De nuevo, en 1899 otra línea de tranvía conectaba por el este la ciudad lineal con Ventas y, por último, en 1904 se completaba el tendido del tranvía de la C.M.U. entre un extremo y otro, consiguiendo reducir a una hora el tiempo que se tardaba en salvar la distancia que había entre Ventas y Chamartín. En 1909 se electrificó el conjunto de la línea” .
En 1911 la Ciudad Lineal contaba con una población de 4.000 habitantes distribuidos en cerca de 700 viviendas, y funcionaban con normalidad un teatro, un velódromo y un frontón. Sin embargo, después de la muerte de Arturo Soria y Mata en 1920, la C.M.U. entró en un periodo de progresiva decadencia económica que dio lugar a la alteración y banalización de la idea original” (Enciclopedia Madrid histórico).

villa-concha_ciudad-jardin_manzana-98Hotel llamado “Villa Concha”, en la manzana 98 de Ciudad Jardín.

Calle de Arturo Soria, 1960.

Referencias.-

Maure Rubio, Miguel Angel
La Ciudad Lineal de Arturo Soria
Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid.
Madrid, 1991 ISBN 84-7740-048-2

Soria y Mata, Arturo
Tratados de urbanismo y sociedad
Clan Libros
Madrid, 2004

López Díaz, Jesús
La vivienda social en Madrid, 1939-1959.
UNED, Espacio, tiempo y forma, 2002.

Archivo Fotográfico de la Comunidad de Madrid.

Enciclopedia Madrid Histórico

Historias Matritenses
Blog con extensa información sobre la Ciudad Lineal

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