Segunda edición de «La Prosperidad 1862-2012» (Madrid)

Acaba de salir a la calle la segunda edición de La Prosperidad 1862-2012.
El libro ha tenido una acogida extraordinaria y ha agotado las existencias de la primera edición en el almacén de Temporae-La Librería en algo menos de dos meses, lo cual me satisface enormemente como autor del mismo

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Acaba de salir a la calle la segunda edición de La Prosperidad 1862-2012.
El libro ha tenido una acogida extraordinaria y ha agotado las existencias de la primera edición en el almacén de Temporae-La Librería en algo menos de dos meses, lo cual me satisface enormemente como autor del mismo. Espero que esta segunda edición siga los mismos derroteros.
A pesar de que la campaña de promoción no fue muy intensa, si han sido numerosos los medios ( El País, en una bonita columna de Rafael Fraguas, la revista PLACET, en un artículo de Alfonso Espinosa, la Gaceta Local, en su edición de Madrid Norte, la publicación histórica Madrid Histórico,  el semanario gratuito Gente-Norte, un elegante reportaje en Tele Madrid, etc.) que se han hecho eco de la publicación del libro. Incluso hubo algunos a los que no pude atender por problemas de incompatibilidad de fechas y horarios, muy a mi pesar. Mi agradecimiento a todos ellos por su interés.
Desde aquí quiero dar las gracias a todos aquellos que se han fijado en el libro. Quienes lo han comprado; aquellos que acudieron a las presentaciones y se acercaron a conocerme y a darme sus opiniones y consejos; aquellos que quisieron que les dedicase el libro y me felicitaron. Hubo quien dijo que le emocionó su lectura, por las evocaciones que le sugirió. Hubo quien echó en falta más cosas y más casas, y mi respuesta fue: «Manda el espacio, manda la editorial y no cabe todo». Y es verdad.  También manda el tiempo, que casi siempre es escaso.

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Gente Digital. Mención al libro «La Prosperidad 1862-2012″ (Ed. Temporae, 2012)

También he de agradecer a los distribuidores por su labor, algunos soberanamente implicados por ser un libro de su barrio. Han sido muchos los vecinos de la Prosperidad que con su publicación se han reencontrado con su barrio, lo cual rinde al autor la emoción de haber ejercido de artífice en la recuperación de su memoria en quienes, siendo parte de su historia, habían perdido el hilo conductor que a él les unía.
Como hacer capítulo de aquellos a los que debo agradecimiento por La Prosperidad 1862-2012 sería repetir lo que ya figura en el apartado de «agradecimientos» del libro, prefiero reproducirlo textualmente:
«Han sido muchas las personas que han ayudado a que este trabajo saliera adelante. Desde el anonimato y con el interés de que el proyecto fructificase se sumaron a lo largo de 2012 vecinos de la Prosperidad y algún amigo amante de la historia de Madrid que aportó su valioso consejo y diverso material gráfico. No sería justo dejar de citar algunos nombres: Miguel Rodríguez, Ricardo Márquez, Carlos Moreno García, Benito Aguero, Enós Pastrana, Isabel Blas, Isabel Gea, Julia Alonso, Liliane Salvetat, María Jesús Martínez, Paco Montesinos, Rafael Blasco. Para todos ellos mi agradecimiento. Gracias también a la gerencia de Ballesol Principe de Vergara, a María Jesús de Temporae, y a Elvira Navarro, escritora y también bloguera, por su generosidad y por tan excelente prefacio. Gracias también a aquellos que mostraron su disposición hacia el libro y que, por falta de espacio, no han visto su participación reflejada en el. Si he dejado de nombrar a alguien, le ruego me perdone tan inexcusable olvido».

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Imagen del reportaje de Luis Azanza / José Dávila en el espacio Madrid Oculto del Diario de la Noche de Tele Madrid, el 4 de octubre de 2012.

Como resumen del libro, mejor que una disección pacata e insignificante encaminada a no desvelar su contenido, bien puede valer una somera entrevista que me hizo Enrique Villalba el 20 de septiembre de 2012, mucho más fructífera y reveladora, en Madrid Diario.  Aunque Enrique también me hizo algunas fotos en el lugar donde tuvo lugar la entrevista, en la Plaza de la Prosperidad, no las publico aquí por la poca justicia que me hacen. A continuación, la entrevista tal y como se publicó en Madrid Diario:

Enrique F. Rojo (Madrid, 1964) es técnico de televisión, bloguero y escritor.
Su primer libro, editado por Temporae, es ‘La Prosperidad. 1862-2012‘, un recorrido en imágenes de este barrio de Chamartín, que cumple 150 años.

¿Porqué escribió este libro?
Es mi barrio. Me he criado aquí y he visto su evolución constante y paulatina. Uno va perdiendo la memoria de cómo han sido las cosas. No eres consciente de los cambios hasta que recapacitas y te das cuenta de cómo ha cambiado la fisonomía del sitio donde has vivido.

Prosperidad hace no mucho era casi todo campo.
Fue una de las primeras periferias de Madrid. Cuando la ciudad comenzaba a agrandarse con el ensanche de Castro, en 1862 comienza a gestarse el germen del barrio. Es cuando comienzan a venderse las primeras parcelas y a construirse las primeras casas bajas.

¿Cómo fue creciendo el barrio?
Cuando el barrio se crea, surge en torno al camino de Hortaleza -actual López de Hoyos-. El barrio se gestó sin ningún tipo de ordenación. Era todo lo contrario a los barrios planificados del ensanche de entonces. Los inmigrantes se fueron estableciendo en función de las parcelas que adquirían, construyendo de forma anárquica y sobre suelo rural. Se puede comprobar en un trazado urbano de calles estrechas y casas bajas. Era un pueblo. Algunas calles eran apenas caminos que hacían las veces de ramal de la vía principal, como la calle Canillas, que llevaba al pueblo del mismo nombre. La plaza de Prosperidad era un descampado que quedó libre y que no se ocupó, hasta que quedó como plaza. Era el lugar que servía de mercado al aire libre hasta que a mediados de los 50 se construyó el mercado municipal de Prosperidad. En 1973 se amplía la línea 4 de Metro y el barrio adquiere otra dinámica.

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Gente Digital. Reportaje del libro «La Prosperidad 1862-2012″ (Ed. Temporae, 2012)

Abundaban los tejares…
Por el barrio pasaba un desagüe, con acueducto incluido, del arroyo Abroñigal que se conocía como el ‘canalillo’. Aprovechando el agua, se establecieron muchos tejares que daban servicio a la construcción del barrio y a las casas del ensanche.

¿Quién vivía en Prosperidad en esa época?
Casi todos eran peones de la construcción, trabajadores no especializados y gente de servicio que iban a trabajar al barrio de Salamanca y el ensanche. Luego se fueron creando villas de veraneo para la gente del barrio de Salamanca, para huir del calor de la concentración de la ciudad. La gente iba en el tranvía a trabajar al centro, aunque, al parecer, no funcionaba muy bien.

¿Cómo vivió el barrio la Guerra Civil?
No he querido entrar en ese tema. Se estableció una checa en una esquina de López de Hoyos. Los pequeños episodios generaron tensiones. En ese momento, la Prosperidad era un barrio de peones y tenía una tradición más de izquierdas. Todavía hay vestigios de la guerra. En el colegio Luis Bello, por ejemplo, hay un refugio antiaéreo y se llegaron a plantear pasadizos hasta la calle Pradillo.

Abundaban los centros de beneficencia…
El suelo era barato y había mucha necesidad. Daban servicio a vecinos del barrio y otros vecinos. Hay que entender que la gente vivía hacinada y sufría muchos problemas y enfermedades, como la tuberculosis. Había otras instituciones, favorecidas por la aristocracia. Por ejemplo, la viuda de Canalejas cedió un hotelito que usaba de casa de vacaciones para hacer un centro femenino. También la Asociación de Amigos de la Enseñanza, que daba servicio a niños y a adultos; y el centro de artistas y escritores, que mantuvo a intelectuales sin recursos como Ciro Bayo.

¿Qué ocurrió en el desarrollismo?
En esa época, todo lo que olía a naftalina se lo cargaban. La Prosperidad perdió ese aspecto de ser un pueblo encajado en una ciudad. El ánimo renovador y la especulación eliminó las viejas construcciones por otras modernas que hoy se consideran nefastas. No obstante, todavía quedan elementos diferenciadores como las casas bajas de neomudéjar y las colonias, que son como islas en plena ciudad.

En el libro afirma que el vecindario se aburguesó.
Está motivado porque todas las construcciones que se hacen nuevas desde los años 60 pretenden tener un mayor estatus. Las casas comenzaron a ser de más categoría. Atrajeron a otro tipo de perfil social, aburguesando el barrio. A cambio, empujó a los antiguos habitantes, que en muchos casos, con el dinero de la expropiación no se podían permitir comprar una casa en la zona. Este proceso se nota sobre todo en los límites del barrio: Clara del Rey, Santa Hortensia, Príncipe de Vergara y Ramón y Cajal.

¿Los vecinos siguen considerando la Prosperidad un pueblo?
Sospecho que cada vez menos. Las generaciones más antiguas desaparecen y los herederos olvidan o emigran. A cambio, se ha incorporado nueva población que ha asumido que es un barrio más, a pesar de que tuvo un pasado con personalidad propia. 
(Enrique Villalba , 20-09-2012 )

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Página de La Gaceta Local que recoge la publicación del libro «La Prosperidad. 1862-2012.»

Referencias.-

La Prosperidad 1862-2012 Facebook

Temporae Editorial Facebook

La Prosperidad / Temporae Blog

La Prosperidad 1862-2012″, historia de un barrio de la periferia temprana de Madrid/ Entrada Blog sobre el libro

Recuerdos del barrio de la Prosperidad (Madrid)/ Blog Urban Idade

Modelos urbanísticos insostenibles: PAU de «Las Tablas»

Como ejemplo de los barrios desintegradores que se han puesto de moda como fórmula urbanística institucional creo que Las Tablas ejemplifica a la perfección como paradigma todos los males del invento que, por lo demás no es nuevo y ya ha demostrado con creces sus perversiones.

Publico de nuevo esta entrada ya que no aparece en el índice del blog y creo haber borrado por error el original de 28 de Mayo de 2008.

La situación descrita entonces no difiere en casi nada de la actual, razón de peso  por lo que me animo a volverla a publicar. Además la actualidad de los modelos de expansión de Madrid  nacidos del «Boom Inmobiliario» durante esta última década, parece que recobran actualidad con la recuperación del negocio,  que retoma las promociones que se encontraban en suspenso. El problema sigue, por tanto, presente y este artículo trata de encontrar algunas claves.

PAU de Las Tablas, octubre de 2008.

Como ciudadano que observa desde su mínima atalaya cómo se han ido produciendo cambios en su ciudad durante estos últimos diez años más o menos, llevo una temporada larga reflexionando acerca del vertiginoso crecimiento que se ha dado en el área metropolitana en forma de núcleos aislados alrededor de Madrid, todo ello unido al ya relajado «boom” urbanístico» especulador que tanto nos ha espantado.

Sobre este asunto me han interesado especialmente los llamados PAU, o Programas de actuación Urbanística, que han supuesto la ordenación y urbanización de terrenos clasificados como suelo urbanizable no programado para la creación de nuevos barrios. Estos nuevos barrios como los de Las Tablas, Montecarmelo, Sanchinarro, en el Norte, o los PAU de Vallecas o Carabanchel, comenzaron a planificarse a partir de 1997, hasta la actualidad en que prácticamente están acabados. La creación de estos nuevos núcleos, casi ciudades, vienen imponiendo un modelo urbanístico que a todas luces resulta insostenible, desintegrador y poco práctico. Este modelo actual, a decir del sociólogo Luís Cortés , lo desarrolla el sector privado de forma prioritaria y la inversión pública complementa la planificación de las inmobiliarias. La nueva ley del suelo que promovió la Comunidad Autónoma de Madrid, que liberaliza suelo para ponerlo al servicio de la construcción de viviendas, permite el crecimiento sin control y continuado.

“Se privatizan las empresas públicas, lo privado devora lo público, y la propiedad se manifiesta como una forma extensiva de liberalización. Apartando los intereses públicos colectivos, se promueve la planificación privada, acortando los plazos y los costes, y se potencia el mercado del suelo, extendiendo las dimensiones del territorio sujeto de convertirse en privado y productivo económicamente”. (Luís Cortés, «Laboratorio Urbano») FOTO: Enrique F. Rojo

La tendencia actual consiste en urbanizar en áreas periféricas donde el suelo, en teoría y gracias a la ley del suelo, debería ser más barato, zonificando los usos y las funciones de manera dispersa, procurando que estos usos sean compatibles de acuerdo a los criterios económicos que la planificación ha creido convenientes. Las funciones asignadas al espacio responden a su mejor explotación desde un punto de vista, llamémosle productivo. Esta zonificación de funciones obliga al uso de medios de locomoción usando las redes de comunicación construidas, ya que las distancias suelen ser importantes entre las distintas áreas funcionales. En palabras de Salvador Rueda Palenzuela debido a esto, las redes de movilidad se convierten en el verdadero motor de crecimiento de las nuevas zonas urbanas. Estas condiciones provocan que los nuevos territorios urbanos se conviertan en barrios exclusivamente residenciales, fundamentalmente debido a la separación física de las áreas de especialización, que se extiende a distancias a veces de varios quilómetros.

Las consecuencias del uso masivo del coche para desplazarse en esta ciudad difusa o dispersa, que es como se llama por contraposición a la ciudad compacta, significa la pérdida de la calidad ambiental por causa de la contaminación atmosférica y acústica, y el gasto de tiempo en desplazamientos, además de un mayor uso de recursos y consumo energético. En definitiva, se trata de una pérdida de calidad de vida, algo que tanto decimos buscar. Hay que pensar en la cantidad de recursos utilizados para construir los nuevos accesos a estos barrios-ciudad, incorporaciones, rotondas, salidas y otras fórmulas viarias que permiten canalizar el tráfico continuo que se genera en torno a los nuevos barrios.
(Modelos urbanos y sostenibilidad)

Esquema de «ciudad compacta» (Rueda Palenzuela, S.). En la ciudad compacta la proximidad y la mayor complejidad del sistema permite el ahorro de energía y una mayor facilidad en el intercambio relacional de los elementos que lo componen, maximizando el aprovechamiento de los recursos.

Esquema de «ciudad difusa». La dispersión de las construcciones en los nuevos barrios imponen la necesidad del uso masivo del transporte privado o público para los desplazamientos, aunque sean para cubrir mínimas necesidades, con el consecuente gasto de energía. Al mismo tiempo, la construcción de redes viarias complejas para permitir los nuevos accesos y la movilidad en estos polígonos residenciales genera ingentes inversiones que, paradójicamente, conducen a crear áreas de congestión de automóviles con alto grado de contaminación ambiental y acústica y con la consiguiente incomodidad, gasto económico, estrés y reducción de la calidad de vida de los vecinos.
«La ciudad difusa se asienta en unos pilares falsos, o dicho de otro modo, insostenibles; se sostiene a base de un creciente uso de recursos y de tiempo, y sería razonable pensar que peligre su continuidad de futuro en el instante preciso en que algunos de los recursos manifiesten su limitación.» (Rueda Palenzuela, S.)

PAU de Las Tablas

Como ejemplo de los barrios desintegradores que se han puesto de moda como fórmula urbanística institucional creo que Las Tablas ejemplifica a la perfección como paradigma todos los males del invento que, por lo demás no es nuevo y ya ha demostrado con creces sus perversiones.

Busco en Wikipedia y encuentro la referencia a Las Tablas: “Un nuevo barrio del Municipio de Madrid que forma parte del distrito de Fuencarral-El Pardo. Este barrio está situado al oeste de la autovía A-1, al este del eje ferroviario Madrid-Norte de España y al sur de la calle Ntr. Sra. de Valverde/Avenida de Fuencarral. El barrio surgió como un Programa de Actuación Urbanística (PAU) a raíz de la elaboración del Plan General de Ordenación Urbana de 1997 del Municipio de Madrid.”

Las Tablas surge posiblemente con vocación de barrio, pero después de más de cuatro años, la ocupación no sobrepasa el 90 por ciento y las dotaciones brillan por su ausencia. Ésto ha llevado a que, a lo largo del último año, vecinos se hayan manifestado en petición de servicios y equipamientos básicos. (FOTO: Enrique F. Rojo)

Este modelo urbanístico que podemos observar en los nuevos barrios de las coronas de Madrid como Las Tablas, San Chinarro o, incluso en otros como el barrio nacido en los alrededores de Méndez Álvaro como consecuencia del vaciado industrial de la zona, por su diseño supone la destrucción de los espacios convivenciales, como son las calles y plazas, la separación de las funciones urbanas, segregando las que no son específicamente residenciales, la reducción del control de los procesos de dominación sobre el espacio y el tiempo cotidiano, al tener que utilizar el coche para casi todo debido a las grandes distancias a las que se encuentra todo, desde la parada del autobús, hasta el super para ir a comprar una lata de atún, o una bombilla, y la debilitación de las relaciones e interacción sociales, por la pérdida de la función convivencial de la calle; son efectos todos ellos que se derivan y se basan en la urbanización y zonificación.

“Asistimos así a un aislamiento de los medios sociales entre sí que supone la disolución de los espacios intermedios. Entre la apropiación-privacidad individual del alojamiento y el conjunto totalizador urbano (la metrópoli) se pierden los espacios de apropiación colectiva y de sociabilidad; con ello se diluyen las relaciones sociales de ciudadanía, la capacidad de control y percepción sobre la ciudad y en definitiva, la capacidad cognitiva sobre el hecho urbano.[…]” (Julio Alguacil Gómez) FOTO: Enrique F. Rojo

Las PAU, en su definición, han de poseer una serie de características como por ejemplo desarrollar los sistemas de comunicación, aprovechar el medio en todo su ámbito, y crear las redes fundamentales de abastecimiento de agua, alcantarillado, teléfonos, energía eléctrica, comunicaciones y demás servicios que se prevean. Casi todos estos mínimos exigidos los cumple el PAU de Las Tablas.

Sólo faltan los relativos a los servicios comunitarios como son guarderías, escuelas, polideportivos, bibliotecas, centro cultural, oficinas de la administración, comisaría de policía, centro de asistencia sanitaria. Casi nada. Según parece, la administración competente asegura que la oferta dotacional se irá produciendo con el tiempo.

Ni instituto, ni centro de salud, ni panadería a la que llegar sin coger el coche. Los vecinos del barrio de Las Tablas han decidido levantarse en armas para exigir al Ayuntamiento de Madrid que instale en alguna de sus manzanas los equipamientos mínimos básicos con los que cuentan otros vecinos de la capital”. Así comenzaba una información de un diario, haciéndose eco de las protestas vecinales.

Otra información añade : “Otra de las grandes reivindicaciones del PAU son las conexiones. El metro de la línea 10 tampoco colma las aspiraciones vecinales, ya que la distancia entre paradas es de las mayores de la región. El metro ligero tampoco tiene fama de supersónico -los vecinos lo llaman «el tren de la bruja» por su lentitud- y sólo una línea de bus llega al corazón del barrio. La estación de Cercanías, a un kilómetro de distancia, está «curiosamente» justo al lado de la nueva ciudad de Telefónica. Los vecinos sospechan que no se diseñó pensando precisamente en las necesidades vecinales”. (El País)

Ni instituto, ni centro de salud, ni panadería a la que llegar sin coger el coche…» (FOTO: Enrique F. Rojo)

En este esquema podemos ver cómo  las conexiones mínimas entre nodos de actividad en  la Ville Radieuse de París diseñada por Le Corbusier en 1933, limitaron la creación de una verdadera red urbana, al quedar muchas conexiones sin interactuar con el resto. Una red organizada de conexiones complejas entre nodos diversos, hace que el sistema funcione y se mantenga vivo. Además, los barrios disfuncionales concentran nodos o núcleos de actividad similares (sólo viviendas o sólo fábricas), mientras que los barrios funcionales están formados por múltiples nodos que se complementan y generan conectividad, especialmente cuando ésta se produce a pié y en trayectos cortos, y no por medio del automóvil y en trayectos largos. ( Ver Salingaros, Nikos A. Teoría de la Red Urbana)

Se trata de un barrio al que podríamos llamar paradigmático respecto del fenómeno de la especialización funcional como área residencial sin capacidad para ejercer otro tipo de actividad integradora.
Se da la curiosa circunstancia de que los pocos locales comerciales que existen, en relación al número de edificios construidos, están vacíos y no parece que haya ningún interés por ocuparlos. Además, la mayoría de los edificios se encuentran cerrados en su perímetro, ocultando en su interior los servicios comunitarios que sustituyen a la calle, plazas y parques como espacios comunes de convivencia, como resultado de una filosofía urbanística desintegradora.

Se da la curiosa circunstancia de que los pocos locales comerciales que existen, en relación al número de edificios construidos, están vacíos y no parece que haya ningún interés por ocuparlos. (FOTO: Enrique F.Rojo)

En estos nuevos barrios, la población se encierra en sus viviendas y se convierte en una «ciudad introvertida» y «autista», sin comercio de proximidad, en donde las distancias son largas y todo queda a desmano, sin espacios públicos cercanos donde establecer lazos de convivencia e interaccionar socialmente. De hecho, los espacios comunes de las promociones de viviendas se convierten en el espacio del que los vecinos se apropian para relacionarse, agudizándose la introversión del modelo como hecho relevante.
Así, nos encontramos con una nueva ciudad en la que gozamos de máxima libertad de movimientos, pero también de máxima despersonalización y pérdida de referencias, frente al modelo del barrio del centro urbano, el vecindario-aldea, muy homogeneo y con un control social que puede interferir en los aspectos personales.

“El ideal urbano hablaría de un espacio capaz de soportar y sostener unas estructuras inmobiliarias, ocupacionales y demográficas diversas, que generase oportunidades participativas en las distintas redes sociales y asociaciones, con una escala urbana capaz de mantener la capacidad cognitiva sobre todo el ámbito urbano, que sea accesible andando, que establezca una red de equipamientos y servicios colectivos dimensionados y distribuidos adecuadamente para facilitar la fluidez de los servicios y la accesibilidad a los mismos […]” (Julio Alguacil Gómez)

La calle como espacio público de convivencia, como quedó dicho, se sustituye en Las Tablas por los pasillos de los Centros Comerciales, grandes mercados impersonales que concentran la actividad masiva de consumo y ocio (en su vertiente consumista) . El espacio privado del centro comercial suplanta al espacio público abierto como lugar de convivencia. Se produce, por tanto el binomio zona residencial versus zona comercial como dos áreas totalmente diferenciadas por sus características funcionales.

«La vida ciudadana en el barrio precisa de una accesibilidad peatonal y de corta distancia a los centros de trabajo, enseñanza, compras y gestiones, ya que la presencia de esas actividades refuerza la permanencia en el ámbito e impide los desplazamientos innecesarios y no deseados, y en definitiva minimiza el tiempo de transporte, reduce el tráfico motorizado, dificulta la existencia de zonas muertas del barrio en horas determinadas y anima la vida ciudadana […]” Julio Alguacil Gómez) FOTO: Enrique F. Rojo

Surge entonces una duda que da que pensar. No sabemos si la función de los mega Centros Comerciales de proveer a los nuevos barrios surge como elemento causal y necesario a la gigantesca demanda, producto del número elevado de habitantes y como consecuencia de la falta de esa función dentro del barrio o, si por el contrario, el diseño del barrio y sus carencias ya descritas, responden a un objetivo previamente marcado: hacer rentables o muy rentables los Centros Comerciales. Sólo un dato, en Madrid, la Comunidad con más Centros Comerciales de España, a cada 1000 habitantes le corresponden 441 metros cuadrados de centro comercial, frente a los 263 de la media nacional (Fuente: El País).
¿Qué fue antes el huevo o la gallina?

Referencias.-

Las tablas
Actuaciones singulares

Modelos de simulación Urbana

Ciudades para un futuro más sostenible

Carreras de coches en Las Tablas

Un autobús en Las Tablas

Accidente de tráfico en Las Tablas

VIDEO

Costes ambientales de los modelos urbanos dispersos

VIDEO: Siguen construyendo en Las Tablas

Salingaros, Nikos A.   Teoría de la Red Urbana (PDF)

Rueda Palenzuela, Salvador
Modelos urbanos y sostenibilidad (PDF)

Acercamiento al diagnóstico del urbanismo de Madrid

Comunidad PAU (El País, sábado 30 de octubre de 2010)

La precariedad del exceso (Blog Salud Pública y algo más).

Derrribo de chabolas en Las Tablas (El País, 5/ 11/2010)

Teoría de la Red Urbana (en Urban Idade)

PAU: hay que reducir calles y reconvertir espacios inútiles. (El País, 6/05/2013)

Las Tablas, 700 pisos más. (El País, 27/02/2014)

Instituto "Santamarca", un derribo anunciado

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(Foto: Enrique F. Rojo, 2008)

Han tirado el «Santamarca» (Calle Puerto Rico, 34-36), un Instituto de Enseñanza Superior (IES) devaluado y denostado por muchos. Pero también bajo la égida de sus defensores, unos cuantos profesores y padres de alumnos disconformes con las explicaciones oficiales y con la corriente demoledora.
Este verano, en el mes de octubre, comenzaron las obras de demolición del edificio, para construir el nuevo IES Santamarca, que se prevé que entre en funcionamiento en septiembre de 2009. Aunque quizás, dados los retrasos, lo haga en condiciones de provisionalidad. Ya se verá.

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De momento, este curso, los alumnos matriculados se han trasladado al antiguo IES San Mateo, situado en la calle de la Beneficencia, en el barrio de Malasaña, en una ocupación no exenta de polémica.

El nuevo IES Santamarca, dicen, contará para 2008-2009 con 12 unidades de Secundaria y 5 grupos de Bachillerato. La organización del centro se mantendría con los mismos grupos que hasta el momento conformaban los 430 alumnos con los que contaba en 2006, y con la misma plantilla de profesores.

«El nuevo instituto tendrá una superficie construida de 6.727 metros cuadrados y albergará, junto a las aulas polivalentes para ESO y Bachillerato, taller de tecnología, aulas de música, dramática y audio; aulas de informática, de plástica y visual; 12 laboratorios, biblioteca, gimnasio, 12 seminarios y zona de servicios de administración y espacios comunes». La Comunidad de Madrid, según se dice, invertirá 6,5 millones de euros, en una obra que tendrá dos fases. El nuevo edificio estará adaptado a las normativas vigentes en materia de seguridad, eliminación de barreras arquitectónicas y protección contra incendios.

Un viejo edificio de los sesenta

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Según el ex director del centro y todavía profesor, José Montes, en el curso 2007-2008, el edificio tenía deficiencias hace años y se había ido poniendo parches que no eran una solución definitiva.
El claustro de profesores también mostró su apoyo a los planes de la Consejería de Educación, aunque solicitaron la garantía de que el nuevo Santamarca mantuviera su titularidad y gestión pública.

Jesús Valverde, viceconsejero de Organización Educativa de la Comunidad de Madrid , afirmaba que el Santamarca  tienía defectos estructurales desde su construcción en los años 60. Y que la única solución era hacerlo otra vez.

ies-santamarca_18-nov_2008_05_small«El nuevo Instituto de Enseñanza Secundaria de Santamarca, en el madrileño distrito de Chamartín, entrará en funcionamiento el próximo curso, con 840 plazas para alumnos de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y de Bachillerato, según informó hoy el vicepresidente primero y portavoz del Gobierno de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno.


Así, el Ejecutivo autonómico adjudicó hoy las obras de este equipamiento, en el que se invertirán 4,76 millones de euros y que deberían comenzar una vez concluyan los trabajos de demolición del actual edificio.
El centro tendrá una superficie construida de 6.727 metros cuadrados y albergará, junto a las aulas polivalentes para ESO y Bachillerato, un taller de tecnología, aulas de música, una dramática y de audio, aulas de informática, de plástica y visual; doce laboratorios, biblioteca, gimnasio, doce seminarios y una zona de servicios de administración y espacios comunes.
El proyecto de construcción de las nuevas instalaciones se realizará en dos fases que se ejecutarán simultáneamente. Está previsto que las obras estén concluidas para el inicio del curso 2009-10, momento en el que los alumnos podrán reincorporarse al Instituto.
La puesta en marcha del nuevo Instituto permitirá ampliar la oferta educativa del centro hasta un total de 840 plazas –600 de ESO y 240 de Bachillerato–, de acuerdo con las previsiones de crecimiento de la demanda para el distrito en la etapa de educación Secundaria.
Además, el nuevo edificio estará adaptado a las normativas vigentes en materia de seguridad, eliminación de barreras arquitectónicas y protección contra incendios.
Durante el periodo de duración de las obras de demolición del centro actual y la construcción del nuevo Instituto, las actividades lectivas del IES Santamarca, con 460 alumnos matriculados, se impartirán en las instalaciones del antiguo IES San Mateo, que tiene una capacidad para 650 alumnos y está situado en la calle Beneficencia.
Asimismo, la Consejería de Educación habilitará un servicio de transporte escolar gratuito para los alumnos mientras se reincorporan a su centro
. (Europa Press, Madrid 6 Noviembre, 2008)

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Fases de demolición del IES Santamarca, en Chamartín. (Foto: Enrique F. Rojo, 2008)

Nuevo Instituto

El nuevo centro comenzará a construirse en el mes de diciembre de 2008, pués la demolición acabó en la semana del 24 al 30 de noviembre.

Según dijo la consejera de Educación de la Comunidad de Madrid, Lucía Figar,  el motivo de la demolición  fue la necesidad de modernizar sus instalaciones y adaptarlo a la normativa vigente en materia de eliminación de barreras arquitectónicas y protección contra incendios, ya que el inmueble tenía más de 50 años (en realidad bastante menos) . «Es un Instituto que se había quedado muy anticuado en sus instalaciones, por lo que se ha optado por construir uno desde cero, sobre todo porque es más barato, más fiable y de justicia para las familias y profesionales que reclamaban una reforma integral«, subrayó la consejera.

Otros casos

ies-isabel-la-catolicaEsta actuación se suma a la corriente última por parte de la Comunidad de Madrid, o bien del Ayuntamiento, aunque con intereses diversos,  de acometer el derribo de determinados centros escolares en zonas en las que aún habiendo demanda de plazas, prima la utilización del suelo en actividades que generen plusvalías o permitan la aplicación de planes urbanísticos, sustituyendo los edificios abatidos por nuevos centros, que se desplazarían a zonas donde el suelo fuese más barato. Fue el caso del IES Isabel la Católica, uno de los más antiguos y grandes de Madrid, nacido de la mano de la Institución Libre de Enseñanza y una de las señas de identidad de la educación madrileña junto con el Instituto Ramiro de Maeztu o la Residencia de Estudiantes, que se encuentra en el nuevo eje Prado-Recoletos planificado por el Ayuntamiento de Madrid. En este caso, la Comunidad no suscribió el traslado del Instituto. Finalmente, después de un largo periodo de protestas e incertidumbres, el complejo escolar recibió el «indulto» municipal, salvándose de la demolición (2006).

Más actual, pero en la misma línea, aunque esta vez por parte de la Comunidad de Madrid, la ampliación del metro madrileño ha planteado el derribo del IES Mirasierra en el distrito de Fuencarral-El Pardo. En esta ocasión el Ayuntamiento no ha planteado ninguna objeción al respecto.

ies-mirasierraIES Mirasierra en el distrito Fuencarral-El Pardo (2008)


Actualización (1/02/2009)

No se derribará ningún edificio del IES Mirasierra (El Mundo)
El IES Mirasierra evita el derribo (ABC)

Arquitecturas Perdidas (IV): Templetes del metro de Red de San Luís y Sol

Siguiendo con la serie de «Arquitecturas perdidas» y aprovechando la anterior referencia al metro de Madrid, traigo hoy a colación una de las fecetas del arquitecto gallego Antonio Palacios Ramilo que le convierte en protagonista indiscutible de la historia del transporte suburbano madrileño. Según se cuenta en la Enciclopedia de Internet Madrid histórico, «la obra de Antonio Palacios Ramilo representa un punto de inflexión entre las tendencias arquitectónicas de finales del siglo XIX (eclecticismo, nacionalismo, regionalismo, historicismo) y un modernismo futurista. Su arquitectura tenderá hacia un monumentalismo clasicista en el que se combinan las composiciones volumétricas, el secesionismo vienes, el art déco, el funcionalismo norteamericano, lo autóctono, el empleo de nuevas tecnologías y un perfecto conocimiento de los materiales (hierro, cristal, acero, piedra, cerámica)

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Maqueta del acceso a la estación de metro de Red San Luís y retrato su autor, Antonio Palacios

Entre sus numerosas obras en Madrid, se encuentra el proyecto y la construcción de los accesos del metro de la Puerta del Sol y de la Red de San Luís (Gran Vía) para la primera línea del metropolitano (1919). En 1930 la Compañía Metropolitana encargó a Antonio Palacios el diseño y la decoración de todos los espacios interiores y exteriores de la línea Sol-Ventas, realizando los dos accesos referidos. Ambos estaban constituidos por sendos templetes de piedra de granito con escaleras y ascensores de subida y bajada. Los ascensores del acceso de la Red de san Luís, que en origen era sólo uno, llegaban a transportar a una media diaria de más de 30.000 viajeros. En la parte superior poseían una estructura de forja acristalada que, a modo de gigantesca visera, protegía a los viajeros de la lluvia y armonizaba su perfil (no el de los viajeros…). Estos y otros elementos decorativos del metro, hicieron de Madrid una ciudad pionera en el diseño urbano que incluso tuvieron una proyección internacional que se comparaba con Viena (estación Kartsplatz) y París (estación de Guimard). El templete de la Puerta del Sol, que se encontraba en medio de la plaza, fue retirado en 1933, liberando el paso de vehículos que ya en la época comenzaba a aumentar de modo notable.

Finalmente, la última marquesina, la de la Red de San Luis fue también retirada y en la actualidad se conserva, si bien con la pérdida de algunos elementos (la visera de cristal y hierro) en O Porriño (Pontevedra) localidad de origen del arquitecto, en un parque junto a la carretera (Campo da feira).

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Imágenes del templete de acceso a la estación de Red de San Luís, en la Gran Vía de Madrid. Las fotografías van desde los años treinta hasta últimos 60. La toma en color corresponde a lo que queda de la construcción, retirada a principios de los 70, en su actual emplazamiento en O Porriño (Pontevedra)

Marquesina de la Red de San Luís en 1925.

Marquesina de la Red de San Luís en los años 50.

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Plano de las lineas del Metropolitano madrileño en 1925

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Dos fotografías de los años 30 del siglo XX que muestran el aspecto del acceso a la estación de Puerta del Sol con su marquesina de hierro y cristal, obra de Antonio Palacios

Referencias.-

Ciudades, arquitectura y espacio urbano (PDF)

Metro de Madrid: setenta años de historia

Metro de Madrid: red de redes

Metro de Madrid-26- Abril-2007Vagón de la línea 9 del metro Madrid. (FOTO: Enrique F. Rojo, 2007)

Un nuevo argumento para hablar de Madrid : el “metro”. La red viaria de METRO de Madrid funciona como INTERNET, distribuyendo usuarios, a una velocidad cada vez mayor y sirviendo como canal de intercambio intensivo y múltiple a modo de “red de redes”. Esta es una analogía de fortuna  pero que, como parte del amplio conjunto de “redes” urbanas que interactuan entre sí, generando un sistema extenso que se reproduce y amplía día a día, podría asimilarse a la red virtual sin que resulte del todo  forzado.
El “metro” es utilizado en Madrid por más de 600 millones de personas al año, lo que significa que el flujo de personas y las posibilidades potenciales de interacción social son abrumadoras, si bien es cierto que sus corredores son mayoritariamente lugares de paso. En este medio de transporte escondido también viajan millones de historias secretas y hasta vagan almas en pena por sus pasillos, especialmente en invierno, donde se refugian del frío de las calles. Las historias morbosas de  las entrañas de lo oculto, sugeridas por los oscuros túneles, también alimentan el flujo creativo de la imaginación transitando en el metro  por lo desconocido.

Metro Madrid-años 50

 

Lfree_spanish_newspapers.jpga prensa gratuita supone un fenomeno, algo más reciente en España que en otros paises de Europa o EE.UU., que ha encontrado en esta red activa un medio de distribución idóneo. Los periódicos gratuitos se han convertido en los últimos años en los más leídos de la prensa española, “20 Minutos”, “Metro” (este periódico desembarcó en España en 2001 y cerró en 2009,  con 1,5 millones de lectores diarios, «debido a la competencia y a la situación económica«)y “Qué”, aparecen entre los diez primeros por número de lectores. También pueden ser un medio eficaz de control de la información habida cuenta de su “target” (destinatario ideal): lector ocasional de prensa que se conforma con la lectura de titulares y entradillas en tipos de tamaño grande, con lenguaje sencillo, y que se hojeen en poco tiempo (lo que dura un trayecto de casa al tarbajo, por ejemplo), siendo ésta prácticamente su única fuente informativa.

Metro -Bombardeos

En los pasillos del metro madrileño también se vivió el horror de los bombardeos en la guerra civil. Sus andenes y galerías sirvieron como refugio a miles de ciudadanos que intentaban sobrevivir bajo tierra, esquivando la barbarie  y el horror que se labraba a cielo abierto.

También ahora, el cielo protector de la red ampara a una población numerosa de indigentes. Según datos de Cáritas, de un total de pobres en la Comunidad de Madrid que sobrepasa las 540.400 personas, 44.853 viven en una pobreza extrema y 68.631 en una pobreza grave. De entre todos ellos, los “sin techo” son el extremo de la miseria. Son cerca de 8.000 personas y constituyen un colectivo que es «el máximo exponente de la exclusión social». Cada vez hay más hombres y mujeres indigentes que proceden de otros países, aumentan los menores de 40 años de edad, y el número de mujeres con cargas familiares. Todos ellos, los llamados “sin techo” buscan refugio, y muchos lo hacen en el “metro”.

Además de los viajeros recurrentes y de los acasionales que por motivos de practicidad o laborales utilizan el metro sólo como medio de transporte, también están aquellos que tejen su tela en los pasillos como lugar de trabajo. Son los empleados de la Compañía, por supuesto, y los muchos músicos y los vendedoresque deambulan a lo largo de los 277 kilómetros de su red buscando un buen sitio donde ponerse. La Compañía calcula que entre 20 y 50 lo hacen cada día en los pasillos y vestíbulos; otros -decenas-, van con sus instrumentos de vagón en vagón. Pese a que el reglamento de Metro prohíbe las actuaciones en trenes, escaleras o andenes porque dificulta el tráfico.

Y , por último, con un poco de mala fortuna, nos podemos encontrar con alguno de los poco imaginativamente llamados “amigos de lo ajeno”, que también hacen de las galerias del metro su cuartel general. Cada día se denuncian en el metro de Madrid una media de 54 hurtos y un robo con violencia.