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Archive for the ‘Madrid’ Category

Edificio en la calle de Canillas número 75. Era una vivienda obrera de la primera o segunda década del siglo XX. (Foto: Enrique F. Rojo Escobar, 2007)

Edificio en la calle de Canillas número 75, en la Prosperidad. Era una vivienda obrera de la primera o principios de la segunda década del siglo XX. El revoco de las dos últimas alturas, seguramente anunciaba la desaparición del ladrillo visto y de sus aparejos, que caracterizó la entrada en el nuevo periodo arquitectónico de la mitad del siglo. Dada la fecha de construcción del edificio, la desaparición de estos elementos neomudéjares típicos podría deberse también a intervenciones posteriores, en los años 80, que eliminarían o cubrirían con revoco los resaltes de ladrillo originales. La construcción se derribó entre septiembre y noviembre de 2018. (Foto: Enrique F. Rojo Escobar, 2007)

La desaparición del barrio primitivo de la Prosperidad

La calle de Canillas era un camino, igual que López de Hoyos fue el camino de Hortaleza. Ambos caminos, conducían del centro de Madrid a los pueblos de Canillas y Hortaleza. La periferia de Madrid se componía en origen de pequeños pueblos que la abastecían esencialmente de bienes de consumo agropecuarios. A lo largo de estos caminos principales fueron apareciendo de manera espontánea nuevos caseríos, que acabaron por convertirse en barrios de la gran urbe.

De la primitiva barriada de la Prosperidad, nacida en 1862, ya no queda nada. Todavía permanece alguna construcción que podría datar de finales del siglo XIX, en las calles de Pérez Ayuso, 5; Canillas, 75; Anastasio Aroca, 20; Santa Hortensia, 12; Antonio Zapata, 7 López de Hoyos 113; López de Hoyos, 143 -que no es una corrala, aunque se la conoce como tal-. Las fechas de construcción de estos edificios es dudosa, si bien, por su tipología se evidencia que son centenarios.

Solar en la calle de Canillas número 75, la Prosperidad. (Foto: Enrique F. Rojo Escobar, 2018)

Solar en la calle de Canillas número 75, la Prosperidad. (Foto: Enrique F. Rojo Escobar, 15/11/2018)

Derribo del edificio de la calle de Canillas número 75

El edificio de la calle de Canillas número 75 era a todas luces popular y más que centenario. Y representativo del estilo, de la sociedad y de la época en que se levantó.

Su derribo evidencia el cambio de los tiempos. El cambio de mentalidades. Evidencia también el desprecio por la memoria de los barrios y de la ciudad. Con su desaparición se esfuma parte de la historia visual del barrio:  la mas accesible y comprensible, que muestra la arquitectura “in situ” y permite entender y hacer inferencias del pasado al presente.

En el lugar del solar que ya ocupa el desaparecido bloque se edificará un nuevo edificio, con semejantes intenciones mercantiles que el anterior. El promotor venderá al precio más rentable; como, sin duda,  haría el primer constructor. La nueva casa será como todas las nuevas casas del barrio. Un nuevo bloque, que formará parte del barrio, sin que casi nadie se de cuenta de la substitución. Así, con este disimulo, se producen los cambios.

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Solar en Canillas número 75, la Prosperidad. (Foto: Enrique F. Rojo Escobar, 15/11/2018)

La Prosperidad, al no ser un barrio nuevo, se renueva a la fuerza. Tristemente, a costa de perder su identidad. Cada día quedan menos edificios que recuerden su pasado de más de 150 años de barrio. Por desgracia, el ritmo y el estilo edificatorio evidencian la pérdida absoluta de cualquier característica particular. El Edificio en la calle de Canillas número 75 es la última pérdida. Indefectiblemente,  cada vez quedarán menos construcciones antiguas y nadie se acordará de ellas.

Referencias.-

Barrio de la Prosperidad,  Madrid (Wikipedia)

Recuerdos del barrio de la Prosperidad/  Recuerdos del barrio de la Prosperidad (Blog-Urban Idade, 2011)

Mercado de abastos de la Prosperidad/ 
Mercado de Abastos de la Prosperidad (Blog Urban Idade, 2015)

La Prosperidad/ (Studio La Cube Blog Urban Idade, 2018)

La Prosperidad 1862-2012. Un libro sobre la historia de un barrio de la periferia temprana de Madrid” Madrid es periferia, 2012 (Blog de Elvira Navarro, 2012)

Rojo Escobar, F. Enrique
La Prosperidad, 1862-2012.
Temporae Ediciones/ Madrid, 2012.

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Caño Roto 1956

Caño Roto en  1956, recién construido. Se pueden ver los bloques en altura, las torres y las viviendas unifamiliares adosadas de dos plantas con patio trasero.

Pasado más de medio siglo, Caño Roto sigue siendo el referente de la vivienda social madrileña. Marcó una ruptura entre la tradición “regionalista”, con la que todavía convivía y se acercó a la “vanguardia” , eludiendo el “racionalismo” disimuladamente -teniendo en cuenta el momento socio-político de España-. Gracias a los gestores, a la política optimista y sobre todo la inspiración de -los jóvenes arquitectos-  José Luis Iñiguez de Onzoño y Antonio Vázquez de Castro ,”podría afirmarse que Caño Roto es, todavía (en arquitectura reseñable), el santo y seña de Carabanchel“:  si no has estado en Caño Roto no conoces Carabanchel. (Ver Arquitectura de Madrid. Fundación C.O.A.M, 2014)

Poblado Dirigido de “Caño Roto”

Arquitectos: José Luis Iñiguez de Onzoño y Antonio Vázquez de Castro

Conjunto de viviendas perteneciente al plan de “Poblados Dirigidos” de la Comisaría de Ordenación Urbana de Madrid y el Instituto de la Vivienda. La urbanización de los terrenos , los proyectos y su realización técnica, los materiales y la financiación corrieron a cargo de las instituciones oficiales. Los particulares a los que se destinaban las viviendas se debían hacer cargo del pago de los solares, los honorarios de los técnicos del proyecto, parte de algunos materiales y de la mano de obra. Como característica, este tipo de Poblados permitía sustituir el pago de alguno de estos conceptos por medio de la aportación del trabajo en las obras de las construcciones técnicamente más sencillas, de manera que los futuros moradores participaran en la construcción de sus casas.

Caño Roto 1956

Caño Roto 1956 (Foto: Joaquín del Palacio “Kindel”)

Con este sistema se construyeron también los poblados de Fuencarral, Canillas, Entrevías y Orcasitas.
Para levantar el Poblado Dirigido de Caño Roto se eligieron unos terrenos en las proximidades del Hospital Militar de Carabanchel. Se trataba de una antigua escombrera situada junto al Poblado de Absorción de los Cármenes. Se definieron 1.606 viviendas en distintas tipologías, 1.004 colectivas y 602 unifamiliares, resueltas en unos casos en forma de vivienda unifamiliar con patio en la parte trasera, y en otros en grupos de bloques de cuatro y seis plantas. Posteriormente, el núcleo se amplió con la construcción de 301 viviendas de mayor calidad y un colegio de gran capacidad.

Caño Roto 1956

Caño Roto 1956 (Foto: Joaquín del Palacio “Kindel”)

DECRETO LEY DE 1954

Entre 1956 y 1960 se desarrolló en España el Plan Nacional de la Vivienda, que junto con otros planes locales o sectoriales, como el Plan Sindical de la Vivienda o los Planes de Urgencia Local, dio lugar a un amplio conjunto de intervenciones del Estado que fomentaron la construcción de viviendas, cuya escasez en las grandes ciudades era uno de los principales problemas sociales del momento.
El Decreto-Ley de 14 de mayo de 1954 ordenaba las intervenciones puntuales urgentes y confiaba al Instituto Nacional de la Vivienda la puesta en marcha de un plan de viviendas sociales (para “clases económicamente débiles” y “familias atraidas por las grandes concentraciones urbanas”) que liberase las zonas suburbanas de las capitales industriales del creciente número de infraviviendas.

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Caño Roto, 1956, en construcción. (Foto: Cristóbal Portillo)

El proyecto excepcional de “Caño Roto”

Aunque hubo intervenciones en toda España, la aplicación de los Poblados dirigidos fue principal en Madrid junto con la ejecución de los poblados de absorción.
En 1957 en Madrid se habían construido 5.000 viviendas de “tipo social” en ocho poblados situados en Fuencarral, Canillas, Zofío, San Fermín, Villaverde, Carabanchel y Caño Roto. Los poblados dirigidos posibilitaron a los recién llegados el acceso a una casa autoconstruida que no fuera la chabola habitual. El objetivo era canalizarlos hacia polígonos concretos que previamente se habían liberado de infraviviendas y chabolas por medio de realojos en los poblados de absorción, y que ya estaban dotados de los servicios necesarios, organización técnica y administrativa, para hacer efectiva la ejecución de las obras y su adjudicación conforme a la ley. Es el caso de los ya citados poblados de Canillas, Orcasitas y Caño Roto.

Caño Roto 1956

Caño Roto, 1956. Fachada de vivienda adosada unifamiliar. (Foto: Cristóbal Portillo)

El poblado de Caño Roto, como otros Poblados Dirigidos, se estructuró a partir de la combinación de agrupaciones de edificios de vivienda colectiva (torres de seis plantas y bloques de cuatro a seis alturas). Este modelo, ajustado a las leyes de Renta Limitada, que permitían la autoconstrucción y la presencia de empresas constructoras con más medios, respondía a la necesidad de ofertar viviendas asequibles a las variadas posibilidades económicas de los adjudicatarios.

Planta general del poblado de Caño Roto.

Planta general del poblado de Caño Roto. (Plano publicado en El Poblado Dirigido de Caño Roto: Dialéctica entre morfología urbana y tipología edificatoria, pág. 219)

Desde el punto de vista técnico el poblado de Caño Roto presentaba un conjunto de características complicadas. El contorno era bastante irregular, con desniveles muy acusados, que dificultaban las alineaciones y creaban zonas de tánsito difícil. Estas condiciones, sumadas al objetivo del programa residencial del proyecto, obligaron a los arquitectos a elaborar un estudiado diseño que suponía un amplio abanico de tipologías que se adaptasen al espacio en una cuidada disposición.
Los diferentes modelos que conforman el poblado se organizaron siguiendo los ejes cardinales para que todos pudieran gozar de unas óptimas condiciones de ventilación e iluminación. Asimismo, se situaron de forma que no se estorbasen unos a otros, evitando que bloques y torres impidieran el adecuado soleamiento de las casas bajas“. (pág. 156/ Calvo del Olmo, José Manuel; “El Poblado Dirigido de Caño Roto: Dialéctica entre morfología urbana y tipología edificatoria”. Tesis Doctoral, E.T.S. Arquitectura, 2014).

Caño Roto 1956

Caño Roto, 1956. En el Poblado Dirigido hay un total de 174 unidades de tipo unifamiliar agrupadas en 13 hileras de entre 4 y 26 viviendas cada una.

Caño Roto 2010

Caño Roto, 2010. Viviendas adosadas unifamiliares. En la mayoría de las casas el ladrillo visto se ha revestido con un enfoscado en cemento pintado posteriormente o bien con una “monocapa” de color. (Foto: Elvira Navarro, 2010)

Por el empeño de los arquitectos de que la disposición de los edificios fuera la ideal, casi todas las construcciones de mayor altura se encuentran en la línea exterior de las manzanas, frente a las calles de mayor tránsito, permitiendo que las viviendas de menor densidad y los espacios comunes ocupen las zonas menos expuestas, facilitando el uso de los espacios públicos y de los estríctamente peatonales, sin que interfieran los edificios más altos sobre los más bajos .

Caño Roto caja de escaleras exterior

“Caño Roto”,  escaleras exteriores de los bloques de cinco plantas, en 1956. En la actualidad la totalidad de los edificios han cerrado las cajas de las escaleras, de modo que resulta dificil imaginarlas como se concibieron; tal y como se ven en la foto. (Ver más ejemplos enUna corrala de película“, Urban Idade)

Las unidades residenciales de Caño Roto se componen de seis tipos de viviendas distintas: a) dos agrupaciones de casas bajas, en hilera y pareadas; b) bloques lineales de cuatro plantas y otros de seis con acceso en galería, algunas viviendas dúplex ; c) torres de seis plantas; d) edificio de entre cinco y seis pisos con tres viviendas por planta dispuestas en torno a un núcleo de comunicación central, correspondiente a las viviendas de la última etapa“. (pág. 221/ Calvo del Olmo, José Manuel; “El Poblado Dirigido de Caño Roto: Dialéctica entre morfología urbana y tipología edificatoria”. Tesis Doctoral, E.T.S. Arquitectura, 2014).

Niños jugando en parque de juegos en el Poblado Dirigido de Orcasitas en piezas de madera diseñadas por el escultos vanguardista Ángel Ferant.

Niños jugando en parque de juegos en el Poblado Dirigido de Orcasitas en piezas de madera diseñadas por el escultor vanguardista Ángel Ferrant. (Foto: Antonio Vázquez de Castro, c. 1957)

Niños jugando en parque de juegos en el Poblado Dirigido de Orcasitas en piezas de madera diseñadas por el escultos vanguardista Ángel Ferant. (Foto: Antonio Vázquez de Castro, c. 1957)

Niños jugando en un parque de juegos en el Poblado Dirigido de Orcasitas. (Foto: Antonio Vázquez de Castro, c. 1957)

Elementos de juego en un parque en el Poblado Dirigido de Orcasitas en piezas de madera diseñadas por el escultos vanguardista Ángel Ferant.

Elementos de juego en un parque en el Poblado Dirigido de Orcasitas en piezas de madera diseñadas por el escultor vanguardista Ángel Ferrant. (Foto: Antonio Vázquez de Castro, c. 1957)

Dice la escritora Elvira Navarro que “por estos lares en verano se sacan las sillas a la calle y se toma el fresco: aquí se cumple literalmente eso de que Madrid no es más que la suma de un montón de pueblos. Casi todos manchegos, extremeños y andaluces”. En la foto Enrique F. Rojo, autor del blog y Elvira Navarro en “Caño Roto“, en una calle peatonal de viviendas unifamiliares.  (Foto: Claudio Álvarez, El País, 2011)

Referencias.-

Vaz, Celine
Una década de planes: planificación y programación de la vivvienda en los años cincuenta

VV.AA.
La vivienda protegida. Historia de una necesidad
Ministerio de la Vivienda
Madrid, 2009

Tuñón, Emilio
Caño Roto. Primera Fase, 1957-1969

VV.AA.
Un siglo de vivienda social. 1903-2003 Tomo II (Carlos Sambricio Ed.)
Editorial Nerea
Madrid, 2003

Caño Roto
Revista Arquitectura
Número 8/ 1956   (Págs. 02-17)

Calvo del Olmo, José Manuel
El Poblado Dirigido de Caño Roto: Dialéctica entre morfología urbana y tipología edificatoria. Tesis (Doctoral), E.T.S. Arquitectura (UPM). (2014)/ En PDF.

Caño Roto y el Nuevo Carabanchel (Madrid es periferia, Blog de Elvira Navarro)

También en Urban Idade

Poblado de Chabolas “Jaime el Conquistador”-1957 (Madrid)

“Poblados A-B, de Fuencarral” (Madrid)

“Una corrala de película”

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pista aviones 2018

Aeronaves del Museo expuestas frente a los hangares. Pista 31. (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

El otro día visité el Museo de Aeronáutica y Astronáutica de Madrid. Situado entre tres autovías y sus correspondientes nudos de intersección, asusta su complicado acceso. En coche el camino es dificil. En transporte público tampoco es sencillo llegar. Y caminando es casi improbable encontrar el modo de alcanzar la puerta, además de peligroso. Sin embargo, después de la aventura, resulta sorprendente el amplio espacio del museo, repleto de aeronaves, reproducciones y maquetas de modelos históricos. Además, cuando el viento sopla del norte, la pista 09 del aereopuerto de Madrid-Cuatro Vientos nos permite observar el despegue de los aviones que sobrevuelan por encima del museo.

Acceso al Museo del Aire de Madrid

Al llegar en coche parece que es un espacio militar restringido, con barrera de acceso cerrado. Luego, leyendo los carteles, se entiende que el área es libre y se puede aparcar en un espacio visiblemente indicado sin ningún problema. Hay otras barreras más evidentes que restringen otras zonas, cerradas para el público.
Una vez aparcado el vehículo, en una oficina un funcionario/a informa de los requisitos de acceso al recinto y avisa de los horarios, tarifas y demás condiciones.

El museo es gratuito, pero surgen dudas. Se solicita una “aportación voluntaria”. Son pagos compartidos que para alguien desprevenido pueden resultar extraños e incluso excesivos. Sobre todo porque no se explica bien el destino de la aportación.

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El museo es gratuito, pero hay dudas. Parece que se solicita una “aportación voluntaria” de 3 €. Son pagos compartidos que pueden resultar excesivos. Es lógico, falta información.

Entrada gratuita y “aportación voluntaria”

Todavía, el aviso de la donación por entrada que se solicita en el local, a sabiendas de la gratuidad de la visita , sorprende y desconcierta. Muchos visitantes declinan pagar nada y se acogen a la visita gratuita. Algo legítimo, pero poco solidario cuando se conoce el objeto de la donación.
En cualquier caso, el mensaje que queda es que hay que pagar para entrar.

En realidad se trata de una “aportación voluntaria” que se destina a la Fundación Aeronaúticas y Austronaútica de España, que con las entradas recauda fondos que revierten en el  propio Museo. La fórmula es un tanto extraña, ya que los museos de este tipo, vinculados a instancias del Estado, por ley,  no cobran por las visitas y deberían financiarse en exclusiva con programas específicos. Pero, parece que no es así -depende de los Gobiernos-, y las instituciones se ven obligadas a establecer fórmulas que les permitan su mantenimiento “extraoficial”. De cualquier manera, se trata de cantidades simbólicas tolerables que permiten el mantenimiento de los museos y afectan poco a los visitantes.

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Desde 1975 el Museo del Aire de Madrid está en Cuatro Vientos y en la actualidad es un referente europeo de la aeronáutica histórica. (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

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Un Canadair CL-215T del Ejército del Aire de España de los años 70 del siglo XX (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

El Museo del Aire de Madrid es una muestra del esfuerzo de numerosos entusiastas de la historia de la aviación en España. De eso no hay duda: 66.938 metros cuadrados, 7 hangares, 200 aeronaves históricas, muchas restauradas o reconstruidas a partir de los planos originales.

En un vistazo rápido el museo puede parecer escaso. Su división en múltiples hangares con contenidos semejantes acaba por ser repetitiva. Decepciona que los hangares dedicados a la aviación civil no acaben por resolver sus interesantes colecciones primitivas y no se abran con elementos actuales siguiendo una linea temporal clara y evolutiva.

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Boeing KC-97L Stratotanker. En 1972, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos transfirió tres modelos de esta aeronave al Ejército del Aire de España (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

Los hangares alojan muchos aviones. La historia de la aviación en España.
Saliendo de los hangares , casi todos los aviones son militares y bastante antiguos. Muchos de época de la II Guerra Mundial.

Los más modernos son aviones de guerra. Impresionan los modelos de la II Guerra Mundial. Hay aviones supersónicos, magníficos, y hasta aviones publicitarios. “Cazas” y “Bombarderos”. Toda una gama de piezas de museo.

A medio camino, desconcierta un poco ver tantos helicópteros descontextualizados; situados un poco al azar, casi donde caben. También añade confusión tanta avioneta sin descripciones exhaustivas. En cierto sentido, la falta de orden que se aprecia puede dejar con la “miel en los labios” a los entusiastas -¿”frikis”?- de la aviación y de su historia en España, que pueden esperar más de lo que el museo les da.

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Helicóptero MBB BO 105 de fabricación alemana adquirido por la Policía Nacional en 1983 (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

Por ejemplo, las salas dedicadas a los “motores”, repartidas en varios hangares , son especialmente ilustrativas porque muestran la mécánica aeronaútica desde sus orígenes hasta casi la actualidad, con alguna maqueta mal conservada.  Pero hay que esforzarse en encontrar la línea temporal en el caos del hangar. Además, los turborreactores o los turbohélice de los aviones de la aviación civil actuales están presentes solo de pasada, mostrando algunos ejemplos ya superados por varias décadas.

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CASA C-207 Azor, avión de 1960 empleado exclusivamente por el Ejército del Aire de España  (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

Es decir, que la sensación después de ver el museo es que está algo anticuado. A pesar de su estricta vinculación a la aviación militar, tal vez debería prestar más atención al presente de la aviación civil como forma de aventajarse para ser, con rigor, un museo de vanguardia.
En conjunto, muchísimos aviones, monomotores, bimotores, cuatrimotores, militares y civiles -los menos-, de todos los diseños, etc. La aventura de volar.

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Modelo de nueva construcción del autogiro de 1923 de Juan de la Cierva (ingeniero, inventor y aviador), precursor del helicóptero (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

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Autogiro publicitario reconstruido de la repostería “Viena Capellanes”. Este vehículo de reparto emulaba en los años 30 del siglo XX el autogiro del ingeniero de la Cierva (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

En el Museo del Aire de Madrid, los aviones, están todos apagados y algo tristes, resignados a la guarda del cielo virtual que les mantiene anclados sobre el suelo. Es un museo del recuerdo que parece apañar con miedo aparente lo que tiene, recelando con cautela de sus propios fondos como si de piezas extrañas se tratase. Debería el museo, abrirse más al público general. Le falta didáctica informativa y formativa. Aprendiendo acerca de los aviones se entienden mejor. Y ese es el potencial del museo y su mejor objetivo para este lugar tan interesante.

Referencias.-

Museo de Aeronaútica y Astronaútica de Madrid

Asociación de Amigos del Museo del Aire

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Fontanería Urban IdadeBB

Mi abuelo tenía un negocio viejo en el que vendía llaves, grifos, racors, codos, empalmes y tuberías de todo tipo desde mucho antes del siglo XXI. También vendía gutapercha, enchufes e interruptores y cables de cobre ; y pez y minio en botes negros, y para sellar las tuberías de plomo estopa de cáñamo enrollable. Y más cosas. Todo un negocio viejo, rentable antes del siglo XXI.

En el número 46 de la calle del Ventisco de la capital se estableció en 1927 mi abuelo, el fundador del negocio. Lo llamó Urban Idade porque le gustó el regusto arcaico del nombre y porque le pareció que le daba empaque un letrero que sonaba a latín.

En España, en el siglo pasado -tal vez hoy también- se vivía muy atento a la imagen que sugería el siempre contundente cartelón de un comercio, cuyos matices aseguraban calidad y buen servicio. En realidad, Urban Idade nunca fue una empresa pionera; siempre fue un pequeño comercio familiar con poca proyección.

La fontanería se llamó Urban Idade, en castellano, aunque sonara a latín. Un nombre imposible para una fontanería que pretendía ser universal en una ciudad como la nuestra, que siendo la capital, era como un pueblo grande sin pretensiones. Por eso, el tiempo impuso la razón del idioma o el idioma impuso su razón en el tiempo y el viejo negocio imposible de fontanería de mi abuelo tuvo que reconvertirse en blog universal sobre  las redes urbanas, algo parecido a la fontanería; y también dificil de leer: URBAN IDADE.

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Fuente de agua potable, avenida de Alfonso XIII. (Foto: Enrique F. Rojo, 2014)

De cuando en Madrid el agua se distribuía por viajes y traidas, y de las fuentes públicas brotaba el agua por varios caños sin parar porque era la única agua a la que tenían acceso la mayor parte de los habitantes, las fuentes de agua potable repartidas por todo lugar han sido una de las regalías más aclamadas por los madrileños. Pero como todo cambia y, en general mejora, aunque las fuentes siguen siendo necesarias, han dejado de ser imprescindibles. Todavía quedan unas cuantas superviviente; alguna casi histórica.

Una fuente de 1940

Al menos desde 1940 la fuente pública de la avenida de Alfonso XIII surte de agua al ciudadano sediento de Madrid. No sabemos si la fecha que aparece en su frente responde a su fábrica primera o se trata de la adaptación a una fuente primitiva, ya que este modelo de surtidores existía en Madrid desde el último tercio del siglo XIX.
Durante más de tres cuartos de siglo, la fuente mantuvo su aspecto limpio. A pesar de las huellas del tiempo, inevitables.
Del caño antiguo de hierro con chorro continuo se pasó al grifo de latón de cierre automático que, en los últimos tiempos se sustituyó por otro cromado también automático, más moderno, aunque, tal vez más apropiado para surtidores domésticos o baños públicos, y no para esta fuente añeja.

Madrid sin fuentes de agua potable

Hay que recordar que en Madrid las políticas municipales de los últimos diez años eliminaron más de la mitad de las fuentes públicas que había. En los ochenta del siglo XX Madrid contaba con 4.000 fuentes públicas, en 2012, cuando sólo quedaban 1.843, todavía se seguían eliminando, algunas de gran valor histórico. De éstas, solo funcionaban dos tercios, unas 1.200, el resto estaban inservibles o se habían cegado.

FUENTE TIPO

El tipo de fuente de la foto, antaño era muy común en Madrid. En realidad, el modelo proviene de un diseño del último tercio del siglo XIX. La fuente de la foto está completa, tal como se conservaba en los años 40-50 del siglo XX. Si nos fijamos en el centro, de donde sale el caño se ve una cabeza de león, característica de estas fuentes públicas.

Recuperación de la fuente de Alfonso XIII

En 2015-17 el Ayuntamiento de Madrid decidió recuperar o arreglar algunas fuentes de las que todavía se conservaban en la ciudad, y en el caso de la de Alfonso XIII limpió y restauró el armazón de hierro y el vaso de granito, de manera que su aspecto quedo bastante renovado.

Pero la alegría duró poco…

Pero la alegría duró poco… En efecto. Lo que el tiempo no había logrado degradar con su inexorable paso lo ha conseguido en pocos segundos la inconsecuente acción de un aprendiz de grafitero. Sin duda, alguien con escasa cultura y nula capacidad artística.
Se diría que el pintor o pintora de brocha gorda autor del desatino se encontraba expectante desde hace 78 años esperando el momento en que se renovase la fuente para pintarrajearla de mala manera con el color más chillón que pudo encontrar.

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En esta fuente, para estar completa se echa de menos una cabeza de león en el frente del caño que iba atornillada con dos vástagos por detrás. A medida que se abandonaron y se condenaron las fuentes públicas, los rateros fueron robando los elementos decorativos y más adelante los grifos. Hasta que también las autoridades municipales eliminaron las propias fuentes. Al expolio delincuencial hubo que añadir el institucional, que llegó a ser incluso el más flagrante. Después de la restauración, la sorpresa la da un aprendiz de grafitero insensato, tal vez un imbecil, que pinta de amarillo la recién arreglada fuente. (Foto: Enrique F. Rojo, 2018)

La desafortunada pintada pretende llamar la atención de forma ridícula con las siglas YKS (Ya de la Kro Soir-ce) pertenecientes a una firma reconocida del arte urbano -grafiti- parisino. Parece evidente que tanto la actitud como la ejecución de las pintadas son el producto infantiloide de un aprendiz de grafitero insensato y sin talento.

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El amarillo trabajo de un imbecil en la fuente arreglada de la avenida de Alfonso XIII. (Foto: Enrique F. Rojo, 2018)

Aunque este asunto de las pintadas en elementos urbanos con valor histórico pueda parecer anecdótico no es la primera vez que lo trato en el blog.

Otro caso en la Casa de Campo

Hace diez años, hablando del Puente de la Culebra de la Casa de Campo, referí un caso similar. Este puente del  siglo XVIII que salva el otrora grande Meaques, pero hoy uno de los cada vez más minúsculos arroyos que discurren por la Casa de Campo de Madrid, se restauró en 2007, asentando y limpiando ladrillo y piedra. En 2008 ya había pintadas en los pretiles, tanto en el exterior como en el interior. Entonces comente: “La mano inquieta del autor o autores -autora o autoras-,  debe de responder a un cerebro privilegiado“, pués dejaba una impronta que ni el paso del tiempo dejó. A falta de una manera peor de desperdiciar el tiempo, el espray del artista nos regalaba con su creación en el recién restaurado puente. “Habría que felicitarle” -pensé-. “A él y a sus progenitores, por tan hermosa dádiva a la humanidad“. Otro grafitero insensato. O grafitera, perdón…
Hoy sigo pensando lo mismo.

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Casa Pajuelo, Atocha 95 (Foto: Enrique F. Rojo, 2018)

Casa Pajuelo, Atocha 95 (Foto: Enrique F. Rojo, 2018)

“Pequeñeces importantes” (III)

“Pequeñeces importantes”. Según la RAE, pequeñeces son : “cosas de poco momento y de leve importancia“, pero si llegan a ser importantes son : “convenientes o interesantes, o de mucha entidad o consecuencia“.

Casa Pajuelo

Subiendo por Atocha hacia el barrio de las Letras hay un comercio abierto en 1946 especializado en productos apícolas: la miel y sus derivados. Es Casa Pajuelo (Atocha, 95) donde venden todo tipo de mieles en sus variedades de acacia, espliego, tomillo, brezo, cantueso y azahar, entre otras. Venden también caramelos, legumbres, semillas  y artículos para la matanza: tripa natural o artificial  para embuchar chorizos y todo tipo de embutido, cordeles para atarlos y sazonadores como salchichonal, chorizol o butifarrol.

Casa Pajuelo Interior

Casa Pajuelo (Atocha, 95), interior de la tienda (Foto: , 2015)

Butifarrol

Preparado de “Matanza” para elaborar butifarra de la casa RUCA de Granada que se puede encontrar en Casa Pajuelo.

¿De cuánto tiempo contamos para que este tipo de negocios deje de formar parte del paisaje madrileño? Es la pregunta que angustia a los propietarios, a los comprometidos clientes y también a los observadores, escritores, escribidores blogueros, periodistas entusiastas, historiadores y a toda la ralea de pensadores urbanos que sufren viendo el panorama.
Desconocemos el futuro, pero lo auguramos funesto. Si alguien tiene el remedio, que lo diga.

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Casa Vegana, calle de Toledo 57. (Foto Enrique F. Rojo, 2018)

“Pequeñeces importantes” (II)

Según la RAE, pequeñeces son : “cosas de poco momento y de leve importancia“, pero llegan a ser importantes si son : “convenientes o interesantes, o de mucha entidad o consecuencia“.

Casa Vega, cordelería

En 1860 Mariano de la Vega abrió un negocio de venta de cencerros, aperos de labranza y productos de jalmería, Casa Vega, en la calle de Toledo 57 (Madrid). Ahora sus herederos venden todo tipo de cordelería ( algodón, cáñamo, lino, sisal, nylon, cuero y yute), botas de vino, correas, látigos -guarnicionería en general-, collares, campanas, cascabeles, mochilas de caza, bastones, zurrones.., y alpargatas.

La alpargata desde hace más o menos una década es el producto estrella en los veranos de la cordelería. Un calzado humilde y de origen rural que cada verano se pone de moda con su multicolor variedad. Frescas, cómodas, combinables tanto de día como de noche; planas o de tacón, se adaptan cada temporada a lo que marquen las tendencias…

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Casa Vega, tarjeta publicitaria.

Referencias.-

La peculiar tienda donde se encuentra todo tipo de artículos para ganaderos, agricultores y pastores (ABC, 16/07/2017)

Cordelerías (Blog Urban Idade, 2008)

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“Pequeñeces importantes”.

Vamos a hacer antítesis de términos con significados en apariencia opuestos pero que pueden ser complementarios .
Según la RAE, pequeñeces son : “cosas de poco momento y de leve importancia“, pero llegan a ser  importantes  si son : “convenientes o interesantes, o de mucha entidad o consecuencia“.

A partir de esta entrada veremos algunas pequeñeces importantes. Espacios urbanos, construcciones, edificaciones, comercios, bares, que tuvieron interés en la vida de la ciudad. En su momento, de exigua importancia, insuficiente para destacar,  pero, con el tiempo interesantes y,  más allá, consideradas de gran valor. La mayoría ya no existen y algunos sobreviven adaptados a los nuevos tiempos. Su valor lo testimonian las imágenes actuales y otras anteriores de cuando aquellas pequeñeces eran actuales.
La fotografía aporta el valor testimonial de la importancia de aquellos lugares aparentemente pequeños que ahora podemos calificar como importantes.

Librería médica Nicolás Moya. Calle Carretas, 29_1980

Librería médica Nicolás Moya. Calle Carretas, 29 (1982).

Librería médica Nicolás Moya

La Librería Nicolás Moya es un establecimiento fundado, por Nicolás Moya, en 1862. Está situado en la calle Carretas, 29, muy cerca de la Puerta del Sol y de la Plaza Jacinto Benavente. En aquellos años estaban surgiendo, por ejemplo, las barriadas de la Prosperidad o la Guindalera, barrios paradigmáticos de la nueva periferia madrileña, surgida a partir del Ensanche de Carlos María de Castro de 1860.

Originariamente la librería se especializaría en la venta de libros de Medicina, aunque con el paso de los años fue ampliando las áreas científicas o profesionales, como la Veterinaria, ganadería y agricultura, o la náutica.

Librería médica Nicolás Moya. Calle Carretas, 29_2015

Librería médica Nicolás Moya. Calle Carretas, 29  en Madrid. (Foto: El mochilero gráfico, 2015)

Inaugurada en octubre de 1862 por el señor Nicolás Moya, abrió con la intención de vender solo libros médicos.  Pero Nicolás Moya quiso ampliar el espectro y añadió volúmenes de otras ciencias que se alimentaban en las tertulias de eruditos que acudían a su trastienda. Uno de sus más asiduos visitantes fue el Premio Nobel de Medicina, Santiago Ramón y Cajal Fue precisamente Nicolás Moya quien editó y publicó toda su obra.

Referencias.-

Esta es la historia de la librería más antigua de Madrid (Revista GQ, 11 /mayo/2015)

Librería médica Nicolás Moya. Calle Carretas, 29 (El mochilero gráfico, 18 abril, 2015)

Librería Nicolás Moya, páginas de ciencia centenaria (Expansión, 7 de marzo de 2018)

VV. AA.
Establecimientos tradicionales madrileños. Cuaderno III
Cámara de Comercio e Industria de Madrid
Madrid, 1982

Rojo Escobar, Enrique F.
La prosperidad. 1862-2012
Temporae Ediciones
Madrid, 2012

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URBAN IDADE, las edades urbanas que definen el presente de nuestras ciudades. La ciudad como centro de atención. Sus lugares; la historia urbana y los espacios actuales. Historia, sociología, política y sentido común. Ahora en Facebook: URBAN IDADE.

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Luis cabrera 16 Soynard

(Foto: Enrique F. Rojo, 2018)

Próspero Soynard fue en 1862 el primero en dividir en parcelas las tierras rústicas de su propiedad en el primitivo camino que llevaba al pueblo de Hortaleza, cerca de Madrid. Soynard era “propietario” de profesión y especulaba con sus casas y terrenos.  El éxito de su actividad mercantil  llenó de pequeñas construcciones el lugar y con el tiempo, el conjunto se convirtió en un nuevo barrio de la capital que, por gracia de sus moradores, acabó llamándose la Prosperidad.

Desde entonces, el barrio ha evolucionado al ritmo marcado por la dinámica demográfica y la necesidad de vivienda; por las políticas administrativas y por la oferta de los promotores privados, en relación a las tipologías y calidades,  que han definido su fisonomía actual.

Luis Cabrera 14-16_Pablo Echavarri_2018

Rehabilitación de un solar en espacio expositivo, diseño de mobiliario a escala urbana. Madrid Design Festival. Studio La Cube, Julen Ussía y Javier Montoro, que desarrollan piezas y acciones en vivo en el espacio. Dialogando sobre cómo los materiales y medio influyen en los procesos de producción. (Foto: Enrique F. Rojo, 2018)

La renovación del parque residencial ha manifestado un cambio constante desde la década de los sesenta del siglo XX. En la actualidad el derribo de las escasas construcciones que aún existen anteriores a 1940-50 es habitual y son muy pocos los ejemplos de edificios que recuerden los origenes y las peculiaridades de este barrio madrileño.

Un ejemplo de construcción primitiva se encuentra en la calle Luis Cabrera número 16. Hasta hace unos pocos meses había dos viviendas, los números 14 y 16. La que ocupaba el número 16 de la calle se derribó a finales de 2017.

Luis Cabrera 14-16_Google Maps 2017

Dos contrucciones primitivas de la Prosperidad de principios del siglo XX. Se encontraban en la calle Luis Cabrera número 14 y 16. Hasta hace unos pocos meses había dos viviendas. La que ocupaba el número 16 de la calle se derribó a finales de 20017. (Foto: Google Maps, 2017)   NOTA, Noviembre 2018: la casita azul se derribó entre agosto y septiembre de 2018; como siempre con ciertos atisbos de nocturnidad y alevosía, habituales en este tipo de operaciones que, aunque legales, temen siempre por lo impropio del acto aniquilador.

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Casas de la calle Luis Cabrera número 14 y 16.  El número 16 de la calle se derribó a finales de 2017. (Foto: Enrique F. Rojo, 2018)   NOTA, Noviembre 2018: la casita azul se derribó entre agosto y septiembre de 2018; como siempre con ciertos atisbos de nocturnidad y alevosía, habituales en este tipo de operaciones que, aunque legales, temen siempre por lo impropio del acto aniquilador.

Con motivo del Madrid Design Festival COLECT. LA COSA  se ha acondicionado el solar  de 120 m2 que ocupaba la vivienda de la calle Luis Cabrera 16, donde -tras el derribo- “las fronteras entre lo público y lo privado se disipan” para crear una exposición denominada Sonyard .

En la exposición Soynard, una piedra y todo por la ventana, los miembros del colectivo presentan tres piezas en forma de bancos, reminiscentes de la vivienda que en su día acogió exposiciones, como de la historia del barrio que habitó.

Soynard una piedra 2018

“Soynard, una piedra y todo por la ventana”. Studio La Cube, 2018. Luis Cabrera 16. La Prosperidad. (Foto: Enrique F. Rojo, 2018)

“Lo perdido, lo que permanece y lo que fue, corresponden a cada uno de los bancos que figuran en el espacio. Tierra, paja y escombro, pala, rastrillo y azada son materiales y herramientas empleados para la producción de las piezas que se antojan más propias de un jornalero que de un constructor. Las geometrías de estas piezas, así como su dimensiones que oscilan entre lo urbano y lo doméstico, adquieren un carácter primitivo y monolítico en un espacio de raza rural inmerso en un contexto metropolitano”.

NOTA, Noviembre 2018: las dos casas de la calle Luis Cabrera número 14 y 16 se derribaron en los últimos 12 meses .  El número 16 de la calle se derribó a finales de 2017.   La casita azul,  el  número 14 de la calle, se derribó entre agosto y septiembre de 2018; como siempre con ciertos atisbos de nocturnidad y alevosía, habituales en este tipo de operaciones que, aunque legales, temen siempre por lo impropio del acto aniquilador. (Foto: Enrique F. Rojo, 2018)

Colectivo LA COSA
Studio La Cube
Julen Ussia
Javier Montoro

Luis Cabrera 16
Soynard, una piedra y todo por la ventana
17-18 / 24-25 de Febrero 2018
Resto de los días bajo cita previa.

Referencias.-

Blog Urban Idade, “Recuerdos del barrio de la Prosperidad”
Facebook “La Prosperidad”

Colectivo La Cosa. SOYNARD, 2018

Rojo Escobar, Enrique F.
La Prosperidad. 1862-2012
Temporae, Ed.
Madrid, 2012-13-14

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