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Archive for the ‘literatura’ Category

Colonia Socialista

Colonia Socialista o Ciudad Jardín, calle Alhelies (1919/1920).

A finales de la primera década del siglo XX surge en Madrid un estilo nuevo de urbanización inspirado en la Ciudad Jardín inglesa de Ebenezer Howard y en la Ciudad Lineal de Arturo Soria. El modelo se desarrolló principalmente en terrenos de Chamartín de la Rosa donde se crearon “colonias” de viviendas unifamiliares que dieron a la zona un peculiar carácter. Hoy día, estas colonias históricas, que gozan de protección urbanística, mantienen todo su encanto original convertidas en auténticas islas dentro de la vorágine de la gran urbe.

Colonias de “casas baratas”

La Ciudad Jardín Madrileña se levantó en unos terrenos situados en el antiguo término municipal de Chamartín de la Rosa por la empresa Fomento de la Propiedad, sociedad urbanizadora catalana instalada en Madrid hacia 1915 que realizó diferentes promociones directas o mediante la venta de terrenos a otras cooperativas o promotoras. Fomento de la Propiedad compró al duque de Pastrana unas 250 hectáreas de suelo comprendidos entre el Ventorro del Chaleco (entonces en la Prosperidad), el paseo de la Ciudad Lineal (Arturo Soria) y el límite de Chamartín de la Rosa (Ramón y Cajal).
Las colonias se construyeron como núcleos aislados y discontinuos, ya que sus promotores en muchos casos fueron distintos. Todas las promociones se acogieron a las sucesivas leyes de casas baratas e iban dirigidas a clases medias trabajadoras y a empleados públicos. Arquitectónicamente hubo varias tipologías de viviendas (pareadas, adosadas en hileras y aisladas), basadas por lo general en estilos regionalistas, con el uso de enfoscados en la fachada, aparejos de ladrillo visto con motivos sencillos y canecillos de madera bajo cubiertas de teja a una, a dos, tres, cuatro o más aguas.

5-Colonia Union Electrica Madrileña_Calle Primera

Colonia Unión Eléctrica Madrileña, calle Primera (1920/ 1927).

Colonia Socialista o Ciudad Jardín

Fue la primera colonia de las proyectadas en la Ciudad Jardín Alfonso XIII. Al amparo de la Ley de Casas Baratas de 1911, la Cooperativa Obrera para la Adquisición de Casas la promovió en 1919 por iniciativa de Pablo Iglesias y Jaime Vera para los afiliados a la Casa del Pueblo. La Cooperativa, integrada por 116 personas, compró los terrenos a Fomento de la Propiedad aportando cuotas mensuales de cuatro pesetas y de dos pesetas dependiendo del tamaño de las casas. El precio final de las viviendas grandes (120m2) fue de 19.000 pesetas y de 12.000 pesetas, las pequeñas (90m2). En ambos modelos la distribución era semejante, variando únicamente las dimensiones. En la planta baja se situaban un comedor, cocina, dos habitaciones y vestíbulo; en la planta segunda había cuatro dormitorios y un trastero. El Cuarto de baño se situaba en el exterior, al lado de la cocina. La colonia la formaban 118 viviendas adosadas en hilera, formando grupos de cuatro, cinco o más casas y estaba delimitada por la recién trazada calle de Alfonso XIII, Narcisos (E. Howard), Alhelíes (Pablo Iglesias), Celindas, Santoninas y Jacintos.

Aneja a la colonia Socialista, en 1926 se construyó la colonia Bosque y Mina o colonia de Fomento de la Propiedad, formalmente semejante. De ese mismo periodo es la colonia Unión Eléctrica Madrileña (U.E.M.), promovida por Valentín Ruíz Senén, director gerente de la U.E.M., para empleados de la compañía que se acogió a la Ley de Casas Baratas de 1921. Constaba de viviendas unifamiliares aisladas, con jardín a cuatro fachadas y se proyectó en una tipología homogénea.

4-Colonia Prosperidad

Colonia Prosperidad, calle Cabeza Reina (1926/1935).

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Colonia Prosperidad, Ciudad-Jardín Alfonso XIII (1926/1935). Foto Enrique F. Rojo, 2012

Colonias Primo de Rivera y Prosperidad

Estas colonias, de tipologías diferentes, se construyeron en pleno periodo de la dictadura de Primo de Rivera, acogiéndose a la 3ª Ley de Casas Baratas. La colonia Primo de Rivera, realizada entre 1925 y 1930, para funcionarios y policías municipales, se situó en el eje de la calle Ramón y Cajal, en ambas aceras y a lo largo de calles paralelas a la principal. Se realizaron 272 viviendas, casi todas agrupadas en hileras, con jardín en las dos fachadas, así como también algunos hoteles unifamiliares aislados rodeados por un jardín mínimo.
La Colonia Prosperidad fue promovida entre 1926 y 1935 por la Compañía Anónima de Casas Baratas en terrenos próximos a los de la Colonia Primo de Rivera en el eje de la calle Ramón y Cajal, limitando con el Colegio Santa Marca y la citada colonia, con la que se integra. Su estructura es ortogonal con manzanas rectangulares, con un eje principal de acceso –la calle Luis Larrainza- y una plaza central. A esta estructura se superpone una red de calles peatonales de menor dimensión. Las viviendas, en un total de 244, se sitúan en hilera de una y dos plantas, con porche, pequeños jardines delanteros y patio trasero, en parcelas de pequeño tamaño.
Otras colonias de la Ciudad Jardín, contemporáneas a las citadas, son la Albéniz o de los Músicos, la Imperial, Jardín de la Rosa y Jardín Municipal, todas ellas en el entorno de las calles Ramón y Cajal y Alfonso XIII, en el distrito de Chamartín.  (Artículo publicado en la  Revista PLÁCET, Nº 245 , Abril 2014.)

Referencias.-

Unión Eléctrica Madrileña (Ver artículo, Arroyo Ilera, Alfonso, UAM,2009)

Revista PLÄCET, Nº 245 (Abril 2014)

Rojo Escobar, Enrique F./ R. Zapata, Carlos
Chamartín. Álbum de Fotos
Temporae, Ed.
Madrid, 2015

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Urban Idade

Un negocio viejo, por ejemplo era el de mi abuelo que vendía llaves, grifos y tuberías desde mucho antes del siglo XXI. También vendía gutapercha y cables de cobre; y pez y minio en bote, y para las tuberías de plomo estopa. Todo un negocio antes del siglo XXI.

En el número 46 de la calle del Comercio de mi ciudad se estableció el abuelo fundador del negocio. Lo llamó Urban Idade porque le gustó el regusto arcaico del nombre y porque le pareció que le daba empaque un nombre que sonaba a gallego en tierras de Castilla. Así era Castilla de impresionable y así eran los gallegos de altivos en Castilla. La fontanería se llamó Urban Idade en castellano y en gallego. Un nombre imposible para un negocio que pretendía ser universal en una ciudad como Madrid que era como un pueblo grande. Por eso, el tiempo impuso la razón del idioma o el idioma impuso su razón en el tiempo y el viejo negocio de Madrid se reconvirtió de fontanería imposible a blog universal sobre Madrid, paradógicamente, algo también imposible. En fin, todo lo imposible acabó por hacerse realidad y Urban Idade, en castellano y en gallego, sigue existiendo como un exquisito negocio imposible de redes urbanas fontaneras en ese pueblo grande que es el viejo Madrid.

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Socios del Hogar Recreativo Cultural de la Prosperidad en 1939.

Envía al blog Carlos San José Vargas un interesante ejercicio de memoria en el que quiere hacer público homenaje -según sus palabras- a la ilusión y a la tenacidad de unos vecinos del barrio de la Prosperidad que hace muchos años hicieron realidad un sueño. Ese sueño se llamó HOGAR RECREATIVO Y CULTURAL y en él coincidieron las ganas de mejorar la sociedad y, concretamente, el afán por formar a gente de su barrio, desde su moderna manera de entender la educación, con el teatro como motor. A la cabeza de esos visionarios se encontraban los abuelos de Carlos San José, a los que homenajea: María Carrascosa y Daniel San José, “unos adelantados a su tiempo“, en palabras de su nieto. Valga este recuerdo -nos cuenta San José- como homenaje a ellos, y a todas las personas que creen que este mundo se puede cambiar.
Anade el autor del texto: “En esta historia aparecen las fotografías y los nombres de muchos hombres y mujeres que intervinieron en ella. Si algún lector reconoce a su abuelo, a su madre, a su tío… y sabe alguna anécdota o dato desconocido para mí, le agradecería que se pusiera en contacto conmigo para seguir completándola.
Para poder revivir estos hechos me he servido de documentos, programas teatrales, fotografías y manuscritos conservados durante todos estos años en mi familia, y, fundamentalmente, de la prodigiosa memoria de mi padre, Luis San José Carrascosa, quien a lo largo de mi vida me ha transmitido la enorme admiraciónque siente hacia sus padres. Esto está dedicado a él, memoria viva de tantas cosas“.

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Actores del Hogar Recreativo y Cultural de la Prosperidad en una imagen de 1932 después de una representación teatral. María Carrascosa abajo, en el centro.

Así escribía don Pedro Menéndez Pieri, primer presidente del HOGAR RECREATIVO Y CULTURAL, el 10 de septiembre de 1932, en la Memoria del Curso 1932-1933:

“… Pero entre aquella pléyade de alumnos hubo una niña que, asimilándose no sólo las enseñanzas que se cursaban en aquel centro, sino las ideas puras de sus fundadores, cuando fue mujer hizo fructificar la simiente prendida en su generoso corazón, haciendo, no sólo la felicidad de su hogar, sino creando este que tenéis y que pudiéramos decir que es obra suya, trayendo a él toda la pura y santa ideología de aquel trío de hombres ya viejos y que la quieren como cosa suya, trayendo su juventud, dispuesta al sacrificio, igualmente que la de su esposo, verdadera alma de este Hogar, haciendo el milagro de rejuvenecer, inculcando nuevas energías, a los viejos que ya creían su misión acabada. Aquella niña de entonces, esta supermujer de hoy, es María Carrascosa, para la que os pido una ovación cariñosa…

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María Carrascosa, nacida en el barrio de la Prosperidad en una foto en la década de los veinte del siglo XX.

Orígenes del Hogar Recreativo y Cultural

María Carrascosa, nacida en el barrio de la Prosperidad, había estudiado en una sociedad benéfica llamada INSTITUCIÓN DE AMIGOS DE LA ENSEÑANZA, en la calle del General Zabala, 14. Para situarnos, hay que decir que hablamos de los primeros años del siglo XX, y que los vecinos que habitaban el barrio eran extremadamente modestos. Este centro nació del altruismo de una serie de gente resuelta en vencer la gran incultura de estas personas, y se sustentaba económicamente con la realización de rifas, bailes y, sobre todo, veladas teatrales organizadas y representadas por los mismos alumnos.
Éste es el germen de donde surgiría, años más tarde, el HOGAR RECREATIVO Y CULTURAL.

María Carrascosa y Daniel San José, también alumno de la Institución de Amigos de la Enseñanza, “La Institución”, como la recordaron cariñosamente durante toda su vida, eran grandes aficionados al teatro desde sus años de estudiantes en los que participaron en las representaciones de obras de Galdós, los hermanos Álvarez Quintero y Manuel Linares Rivas, entre otros autores, y pasaron varios años representando, escribiendo y dirigiendo obras teatrales, formando parte del CUADRO ARTÍSTICO FARSALIA, dirigido por Ricardo Soleto, con quienes pusieron en pie entre otras obras: Tierra baja, de Guimerá (1 de junio de 1920); El Rayo, de Muñoz Seca (12 de agosto de 1920) y el entremés Eclipse Total, de Pedro Llabrés y del propio Daniel San José (7 de octubre de 1920). Todas estas funciones se representaron en el Coliseo Tamayo, en la calle Luis Cabrera, 40. Unos años después crearon el CUADRO ARTÍSTICO DE LA PROSPERIDAD CARRASCOSA–SAN JOSÉ, e incluso actuaron acompañando a la famosa pareja teatral Loreto Prado y Enrique Chicote en el Teatro Cómico.

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Asociación de Amigos de la Enseñanza, de la Prosperidad. Publicidad anunciando clases de declamación en 1918.

Alrededor de 1921 marcharon a Santander, donde Daniel fue destinado como funcionario de telégrafos. En esa ciudad se casaron, tuvieron tres hijos y permanecieron once años. Durante ese tiempo Daniel San José compaginó su
trabajo con la escritura de artículos en prensa, obras de teatro y poesía. Regresaron a Madrid y se instalaron de nuevo en la Prosperidad, ya que Daniel fue nombrado jefe de Telégrafos del barrio de la Prosperidad. A partir de ese momento vivieron en la calle Malcampo, en la propia oficina de telégrafos, y fue entonces cuando el espíritu emprendedor de María, unido al amor al teatro y a la cultura en general, y las ideas progresistas e igualitarias de ambos, les llevaron a fundar junto a un grupo de personas afines, el HOGAR RECREATIVO Y CULTURAL, un sueño hecho realidad, un centro de enseñanza donde se ofrecieron cultura, conocimientos y formación gratuita a niños y mayores, con domicilio, primero en la calle de Canillas, 28, y más tarde en la calle López de Hoyos, 121, con recreo de verano en la calle Fernández de Oviedo, 3. Un proyecto iniciado con catorce socios y en el que llegaron a participar más de cuatrocientas personas. Un centro cultural, como lo llamaríamos en la actualidad, dotado con dos escenarios, biblioteca, aulas, salón de baile… y en el que se realizaron salidas campestres, conciertos, visitas a museos, bailes de carnaval y, desde luego, representaciones teatrales, base fundamental de su mantenimiento económico junto a las cuotas pagadas por sus socios. Porque ésta fue una aventura absolutamente altruista, sin ánimo de lucro, sin más intención que la de mejorar la vida de la gente de un barrio e intentar hacer de ella verdaderos ciudadanos. Un proyecto en el que se implicaron con todas sus consecuencias desde sus comienzos, aportando dinero, muebles, libros… y donde trabajaron incansablemente desde su puesta en marcha hasta su final.

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Daniel San José y María Carrascosa en 1935.

Desarrollo del Hogar Recreativo y Cultural

Hora es ya, a mi juicio, de que dejando a un lado efervescencias y sentimentalismos de sus primeros tiempos, pasemos a hablar de la labor verdadera llevada a cabo por el Hogar: de la labor de él impulsada por sus hombres. Sin duda alguna perdimos aquel aire primero de cosa íntima, de algo casero y de una muy relativa importancia. El esfuerzo realizado hasta ahora por el Hogar Recreativo y Cultural es un esfuerzo de “alto bordo”, así subrayado. Nos encontramos cobijados bajo nuestro techo más de cuatrocientas personas, a las que tenemos el deber de enseñar, de educar, de prestar cultura. Y no es extraño que estos profesores, nosotros, sintamos a veces en nuestras carnes y en nuestras conciencias un ligero estremecimiento producido por la duda. ¿Sabremos cumplir exactamente con nuestro deber? ¿Nos ahogará el peso de nuestra propia obra? He aquí todo.

Y nos contestamos a nosotros mismos llevando a efecto un esfuerzo mayor. Poniendo un mayor interés en el desempeño de nuestras clases y misiones, y estudiando, si cabe, para estar siempre escalones por encima de nuestros alumnos, para siempre tener algo más que enseñarles. Viendo en nuestras aulas sentados, hombres hechos y derechos, mujeres, muchachos, niños… el profesor siente en su alma la idea de su responsabilidad, el orgullo de ser quien es; y es por esto que nadie falta a su deber, a su trabajo; y es por esto que los directores no tolerarán un ligero incumplimiento en la responsabilidad tan sagrada de esta misión tan superior.

Al niño no engañarle, no crearle en los comienzos de su vida una plataforma falsa, para que al caminar por su cuenta se le rompa y caiga. No. Base firme, educación franca, valiente, verdadera; que cuando piense por su cuenta sólo pueda decir: en efecto, esto es tal como me lo enseñaron. Al hombre, formalidad, seriedad; tratarle como un hermano -hermano hombre-, razonar con él y discutir serenamente; plasmar en el papel o en el encerado el problema, la cuestión a resolver, y mediante la dosis mayor de raciocinio, ir cogidos de la mano hasta la resolución final.” (Daniel San José, Boletín mensual del centro, 15 de enero de 1933)

Realmente estremece leer estas palabras escritas hace casi ochenta años. Unas palabras en las que se adivina el espíritu impulsor de lo que se podría llamar nueva escuela, en un país acostumbrado a la enseñanza tradicional e impartida
generalmente por religiosos en la que, desde luego, no se permitía pensar a los alumnos por ellos mismos. No es de extrañar que el Hogar se convirtiera en un lugar de referencia y tremendamente popular.

Programas de mano

Programas de mano de diferentes representaciones teatrales realizadas en la Institución de Amigos de la enseñanza y en el “Coliseo Tamayo” de la Prosperidad.

Otro miembro del Hogar, Germán Lacort, escribía en 1933:

“… ellos ahora gozan de las caricias de sus profesoras, aprenden jugando, pues que el Hogar desde su nacimiento, desterró las anticuadas disciplinas que convertían la escuela en cárcel, haciendo que el niño mirara con recelo y hasta con rencor las paredes de su jaula, y deseaba, o no entrar, o una vez dentro, que diera la hora de recobrar su libertad. El profesor, en vez de ser un segundo padre, era considerado poco menos que el ogro de los cuentos de Calleja, al que había que observar sus movimientos, por si, aburrido de no hacer nada, se le ocurría, para hacer algo, aunque fuera un chichón, descargar su temible palmeta en la cabeza del por un momento distraído observador. Y entre espiar sus movimientos, ver si tenía buen o mal humor y pensar en la hora de la salida, el tiempo poco a poco se esfumaba sin que la memoria guardara el recuerdo del más diminuto párrafo de alguno de los libros de texto, que si por casualidad se aprendían, no se llegaban a comprender. Pues bien, como antes decía, el Hogar ha desterrado esas antiguallas; el Hogar es un centro modernista, tanto, que hasta se sale de la esfera más moderna, buscando dentro de su órbita cosas que, concebidas por él, considera de más práctico y efectivo provecho”. (Boletín mensual del Hogar Recreativo y Cultural, 15 de abril de 1933)

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Actores y socios del Hogar Recreativo y Cultural caracterizados para la representación de la obra “Marianela” de Pérez Galdós, en los años treinta del siglo XX. Daniel San José a la derecha.

Estas palabras hablan por sí mismas. ¡Son los años 30! Sobra cualquier comentario. Tanto profesores como alumnos realizaban su trabajo en el HOGAR RECREATIVO Y CULTURAL después de sus obligaciones laborales.

“…Por lo que a la clase de declamación se refiere, será justo consignar que esta clase, base del mantenimiento del centro, es la que más sacrifica al alumno, que a diario se ve obligado a concurrir a ella, donde permanece hasta altas horas de la noche dedicándose al ensayo de las obras que han de representarse. Y se da el caso de que estos alumnos no tengan tiempo material para su descanso, ya que la mayoría de ellos vense precisados a trabajar durante todo el día; luego acuden a recibir sus lecciones y cuando esta obligación concluye, comienza el ensayo, que regularmente termina a las doce de la noche, excepto aquellos días en que la sesión nocturna les retiene hasta muy cerca de las dos de la mañana…” (Memoria curso 1932-1933)

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Primera página de la Memoria del ejercicio 1932-33 del Hogar Recreativo y Cultural.

De esta manera se siguió desarrollando su labor durante varios años, hasta que los vientos de guerra de 1936 desmantelaron el HOGAR RECREATIVO Y CULTURAL. Los hombres y mujeres que lo formaron, que lo echaron a andar y que mantuvieron su espíritu con éxito, tuvieron que abandonar su ideal ante la realidad cruel que había estallado en España. Después de la guerra, unos se fueron exiliados a México, otros a Francia… y otros quedaron aquí, en su barrio, añorando, con toda seguridad, lo que había sido algo más que una utopía.
Mi abuelo, Daniel San José, a consecuencia de la guerra civil y su compromiso republicano, fue expulsado de su puesto de trabajo en Telégrafos y, por consiguiente, él y su familia, se vieron obligados a abandonar su casa. Tanto él como mi abuela, María Carrascosa, para poder vivir, tuvieron que dedicarse a otros menesteres, aunque nunca abandonaron su amor por el teatro. Años después continuaron poniendo en pie obras teatrales bajo los nombres de Cuadro Artístico Hogar del Imperial CACE y Sociedad Recreativa CARMEN, en el Salón Teatro de la Sociedad Cultural Vecinal en la calle Guerrero y Mendoza, 38 (Colonia Primo de Rivera).

Y continuaron viviendo en el barrio de la Prosperidad, en las calles Alfonso XIII, Mantuano y Vinaroz, en ésta última hasta el final de sus vidas.

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Publicidad del Hogar Recreativo y Cultural, en la Prosperidad.

Otros datos de interés

PRIMERA JUNTA PLENARIA DEL HOGAR RECREATIVO Y CULTURAL

CARGOS ESPECIALES
Presidente, don Pedro Menéndez Pieri; Secretario, don Daniel San José; Administrador, don Germán Lacort.

PRIMER PLENO
Doña María Carrascosa; Señorita María Ruiz del Valle; Señorita Paquita Gómez; Don Andrés Sandoval; Don José Arroyo; Don José Lopezosa.

PRIMER CUADRO DE PROFESORES
Director de Estudios y profesor de Contabilidad y Cálculo mercantil – don Pedro Menéndez Pieri; profesora de Instrucción Primaria (día) – señorita María Ruiz del Valle; profesora de Declamación – doña María Carrascosa; profesora de Corte y Confección – doña Lucía Carrascosa; profesor de Dibujo – don Andrés Sandoval; profesor de Taquigrafía – don Germán Lacort; profesores de Instrucción Primaria (noche) –Don José Lopezosa y don Salvador Guiñales; profesor de Idiomas – don José Arroyo; profesor de Matemáticas y Ortografía – don Daniel San José.

OTRAS PERSONAS VINCULADAS AL HOGAR RECREATIVO Y CULTURAL
José Luis Uriarte – Andrés Uriarte – Dionisio Sánchez – Casimiro Victoria – Jacinta Escudero – José Ocaña – Paula Górriz – Luis Verdú– Luisa Carrascosa – Aurelia Carrascosa – Miguel Beneyto – Antonio Rodríguez – Jesusín y Alfredito Carrascosa – Antonio Rodríguez – Bartolomé Ramón – Silverio Muñoz – Filomeno Aguirre – Carmela Muñoz – Antonio Rodríguez – Manuel R. Maza – Ricardo Hernández – Vicente García Ruy Pérez.

ALGUNAS DE LAS OBRAS REPRESENTADAS POR EL CUADRO ARTÍSTICO DEL HOGAR RECREATIVO Y CULTURAL
El Abuelo, de Galdós; El genio alegre, Amores y amoríos, Marianela, El Chiquillo, El cuartito de hora, de los hermanos Álvarez Quintero; Juan José, de Dicenta; Tierra baja, de Guimerá; Dulces memorias, de Eusebio Blasco; Lo que no muere, de Manzano; Como hormigas y La cizaña, de Linares Rivas; La fuerza bruta y La malquerida, de Benavente; No te ofendas Beatriz y La chica del gato, de Arniches; Como hormigas y La cizaña, de Linares Rivas; La fuerza bruta y La malquerida, de Benavente; No te ofendas Beatriz y La chica del gato, de Arniches.

(Texto, fotografías y documentos: Carlos San José Vargas, 2013)

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Acaba de salir a la calle la segunda edición de La Prosperidad 1862-2012.
El libro ha tenido una acogida extraordinaria y ha agotado las existencias de la primera edición en el almacén de Temporae-La Librería en algo menos de dos meses, lo cual me satisface enormemente como autor del mismo. Espero que esta segunda edición siga los mismos derroteros.
A pesar de que la campaña de promoción no fue muy intensa, si han sido numerosos los medios ( El País, en una bonita columna de Rafael Fraguas, la revista PLACET, en un artículo de Alfonso Espinosa, la Gaceta Local, en su edición de Madrid Norte, la publicación histórica Madrid Histórico,  el semanario gratuito Gente-Norte, un elegante reportaje en Tele Madrid, etc.) que se han hecho eco de la publicación del libro. Incluso hubo algunos a los que no pude atender por problemas de incompatibilidad de fechas y horarios, muy a mi pesar. Mi agradecimiento a todos ellos por su interés.
Desde aquí quiero dar las gracias a todos aquellos que se han fijado en el libro. Quienes lo han comprado; aquellos que acudieron a las presentaciones y se acercaron a conocerme y a darme sus opiniones y consejos; aquellos que quisieron que les dedicase el libro y me felicitaron. Hubo quien dijo que le emocionó su lectura, por las evocaciones que le sugirió. Hubo quien echó en falta más cosas y más casas, y mi respuesta fue: “Manda el espacio, manda la editorial y no cabe todo”. Y es verdad.  También manda el tiempo, que casi siempre es escaso.

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Gente Digital. Mención al libro La Prosperidad 1862-2012″ (Ed. Temporae, 2012)

También he de agradecer a los distribuidores por su labor, algunos soberanamente implicados por ser un libro de su barrio. Han sido muchos los vecinos de la Prosperidad que con su publicación se han reencontrado con su barrio, lo cual rinde al autor la emoción de haber ejercido de artífice en la recuperación de su memoria en quienes, siendo parte de su historia, habían perdido el hilo conductor que a él les unía.
Como hacer capítulo de aquellos a los que debo agradecimiento por La Prosperidad 1862-2012 sería repetir lo que ya figura en el apartado de “agradecimientos” del libro, prefiero reproducirlo textualmente:
Han sido muchas las personas que han ayudado a que este trabajo saliera adelante. Desde el anonimato y con el interés de que el proyecto fructificase se sumaron a lo largo de 2012 vecinos de la Prosperidad y algún amigo amante de la historia de Madrid que aportó su valioso consejo y diverso material gráfico. No sería justo dejar de citar algunos nombres: Miguel Rodríguez, Ricardo Márquez, Carlos Moreno García, Benito Aguero, Enós Pastrana, Isabel Blas, Isabel Gea, Julia Alonso, Liliane Salvetat, María Jesús Martínez, Paco Montesinos, Rafael Blasco. Para todos ellos mi agradecimiento. Gracias también a la gerencia de Ballesol Principe de Vergara, a María Jesús de Temporae, y a Elvira Navarro, escritora y también bloguera, por su generosidad y por tan excelente prefacio. Gracias también a aquellos que mostraron su disposición hacia el libro y que, por falta de espacio, no han visto su participación reflejada en el. Si he dejado de nombrar a alguien, le ruego me perdone tan inexcusable olvido”.

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Imagen del reportaje de Luis Azanza / José Dávila en el espacio Madrid Oculto del Diario de la Noche de Tele Madrid, el 4 de octubre de 2012.

Como resumen del libro, mejor que una disección pacata e insignificante encaminada a no desvelar su contenido, bien puede valer una somera entrevista que me hizo Enrique Villalba el 20 de septiembre de 2012, mucho más fructífera y reveladora, en Madrid Diario.  Aunque Enrique también me hizo algunas fotos en el lugar donde tuvo lugar la entrevista, en la Plaza de la Prosperidad, no las publico aquí por la poca justicia que me hacen. A continuación, la entrevista tal y como se publicó en Madrid Diario:

Enrique F. Rojo (Madrid, 1964) es técnico de televisión, bloguero y escritor.
Su primer libro, editado por Temporae, es ‘La Prosperidad. 1862-2012‘, un recorrido en imágenes de este barrio de Chamartín, que cumple 150 años.

¿Porqué escribió este libro?
Es mi barrio. Me he criado aquí y he visto su evolución constante y paulatina. Uno va perdiendo la memoria de cómo han sido las cosas. No eres consciente de los cambios hasta que recapacitas y te das cuenta de cómo ha cambiado la fisonomía del sitio donde has vivido.

Prosperidad hace no mucho era casi todo campo.
Fue una de las primeras periferias de Madrid. Cuando la ciudad comenzaba a agrandarse con el ensanche de Castro, en 1862 comienza a gestarse el germen del barrio. Es cuando comienzan a venderse las primeras parcelas y a construirse las primeras casas bajas.

¿Cómo fue creciendo el barrio?
Cuando el barrio se crea, surge en torno al camino de Hortaleza -actual López de Hoyos-. El barrio se gestó sin ningún tipo de ordenación. Era todo lo contrario a los barrios planificados del ensanche de entonces. Los inmigrantes se fueron estableciendo en función de las parcelas que adquirían, construyendo de forma anárquica y sobre suelo rural. Se puede comprobar en un trazado urbano de calles estrechas y casas bajas. Era un pueblo. Algunas calles eran apenas caminos que hacían las veces de ramal de la vía principal, como la calle Canillas, que llevaba al pueblo del mismo nombre. La plaza de Prosperidad era un descampado que quedó libre y que no se ocupó, hasta que quedó como plaza. Era el lugar que servía de mercado al aire libre hasta que a mediados de los 50 se construyó el mercado municipal de Prosperidad. En 1973 se amplía la línea 4 de Metro y el barrio adquiere otra dinámica.

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Gente Digital. Reportaje del libro “La Prosperidad 1862-2012″ (Ed. Temporae, 2012)

Abundaban los tejares…
Por el barrio pasaba un desagüe, con acueducto incluido, del arroyo Abroñigal que se conocía como el ‘canalillo’. Aprovechando el agua, se establecieron muchos tejares que daban servicio a la construcción del barrio y a las casas del ensanche.

¿Quién vivía en Prosperidad en esa época?
Casi todos eran peones de la construcción, trabajadores no especializados y gente de servicio que iban a trabajar al barrio de Salamanca y el ensanche. Luego se fueron creando villas de veraneo para la gente del barrio de Salamanca, para huir del calor de la concentración de la ciudad. La gente iba en el tranvía a trabajar al centro, aunque, al parecer, no funcionaba muy bien.

¿Cómo vivió el barrio la Guerra Civil?
No he querido entrar en ese tema. Se estableció una checa en una esquina de López de Hoyos. Los pequeños episodios generaron tensiones. En ese momento, la Prosperidad era un barrio de peones y tenía una tradición más de izquierdas. Todavía hay vestigios de la guerra. En el colegio Luis Bello, por ejemplo, hay un refugio antiaéreo y se llegaron a plantear pasadizos hasta la calle Pradillo.

Abundaban los centros de beneficencia…
El suelo era barato y había mucha necesidad. Daban servicio a vecinos del barrio y otros vecinos. Hay que entender que la gente vivía hacinada y sufría muchos problemas y enfermedades, como la tuberculosis. Había otras instituciones, favorecidas por la aristocracia. Por ejemplo, la viuda de Canalejas cedió un hotelito que usaba de casa de vacaciones para hacer un centro femenino. También la Asociación de Amigos de la Enseñanza, que daba servicio a niños y a adultos; y el centro de artistas y escritores, que mantuvo a intelectuales sin recursos como Ciro Bayo.

¿Qué ocurrió en el desarrollismo?
En esa época, todo lo que olía a naftalina se lo cargaban. La Prosperidad perdió ese aspecto de ser un pueblo encajado en una ciudad. El ánimo renovador y la especulación eliminó las viejas construcciones por otras modernas que hoy se consideran nefastas. No obstante, todavía quedan elementos diferenciadores como las casas bajas de neomudéjar y las colonias, que son como islas en plena ciudad.

En el libro afirma que el vecindario se aburguesó.
Está motivado porque todas las construcciones que se hacen nuevas desde los años 60 pretenden tener un mayor estatus. Las casas comenzaron a ser de más categoría. Atrajeron a otro tipo de perfil social, aburguesando el barrio. A cambio, empujó a los antiguos habitantes, que en muchos casos, con el dinero de la expropiación no se podían permitir comprar una casa en la zona. Este proceso se nota sobre todo en los límites del barrio: Clara del Rey, Santa Hortensia, Príncipe de Vergara y Ramón y Cajal.

¿Los vecinos siguen considerando la Prosperidad un pueblo?
Sospecho que cada vez menos. Las generaciones más antiguas desaparecen y los herederos olvidan o emigran. A cambio, se ha incorporado nueva población que ha asumido que es un barrio más, a pesar de que tuvo un pasado con personalidad propia. 
(Enrique Villalba , 20-09-2012 )

Gaceta Local-octubre 2012-2

Página de La Gaceta Local que recoge la publicación del libro “La Prosperidad. 1862-2012.”

Referencias.-

La Prosperidad 1862-2012 Facebook

Temporae Editorial Facebook

La Prosperidad / Temporae Blog

La Prosperidad 1862-2012″, historia de un barrio de la periferia temprana de Madrid/ Entrada Blog sobre el libro

Recuerdos del barrio de la Prosperidad (Madrid)/ Blog Urban Idade

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Lo que  sigue más abajo es el inicio de un bonito y generoso texto que nos ha regalado Elvira Navarro desde su blog Periferia. Navarro recorre desde su mirada aguda el contenido de un librito llamado La Prosperidad, 1862-2012, que ha tenido su origen en este blog, bosquejando sus páginas con palabras amables y, desde aquí, creemos que justas. Modestia aparte.
Gracias Elvira por tu gesto para el curso favorable de las cosas o la Prosperidad.

La prosperidad es el curso favorable de las cosas; la buena suerte o éxito en lo que se emprende, sucede u ocurre. Esto según la RAE.

La Prosperidad es un barrio de Madrid “del distrito de Chamartín, situado en la zona noreste de la ciudad de Madrid, y colindante con el distrito de Salamanca. Se ubica entre la calle Príncipe de Vergara, la Avenida de América, la M-30 y Sánchez Pacheco, y es atravesada por la calle López de Hoyos, siendo esta última una de las calles más largas de la ciudad y destacada por su gran actividad comercial”, según nuestra abuela Wikipedia, y digo “abuela” porque la Wiki es un poco como las yayas de antaño, que siempre te solucionaban algo. La patata del calcetín, el vestido dado de sí, la tartera con migas o bizcocho”.

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Me acaba de escribir Martín Garralda y me manda unas cuantas fotos. Me dice que en el pueblo todo sigue igual. Cuando le conteste le diré que aquí, en Madrid, las cosas también siguen igual. Supongo que en los pueblos las novedades siempre son más sonoras que en la capital del reino, donde a veces,  ni siquiera eres partícipe de los cambios, por más importantes que éstos sean. En realidad, salvo que te toque de cerca  -delante de tu casa- , ni te enteras.

Madrid es una ciudad inmensa y crece mucho y muy deprisa. Se tiran viejas casas y enseguida se construye sobre ellas y así por todas partes. Una locura. Es muy difícil enterarse de lo que se hace y de lo que se deshace.

Martín Garralda, que es de un pueblo de Galicia,  es un entusiasta de la arquitectura local. El otro día me contaba que en su pueblo había dos facciones políticas que se mataban en el Ayuntamiento por una cuestión urbanística. Unos que apoyaban conservar un viejo edificio -un pazo de piedra, sobredimensionado y hecho trizas-  y otros que querían echarlo abajo y construir desde cero para crear riqueza -tal vez un parquin para los visitantes o un parque temático con parquin, o algo del estilo-.

En estos términos, hoy en día, hablar  de patrimonio, de historia y de conservación, mezclándolo con propuestas de riqueza y de puestos de trabajo y de modernización, es difícil dar una opinión.

Según me cuenta Martín, el viejo edificio que quieren tirar,  tampoco es tan viejo. Hablamos del siglo XIX. Y parece que estamos a la vuelta de la esquina, por lo que aquello que parece ser de anteayer no es merecedor de ser considerado interesante y tampoco conservado.  En fin, demasiado lío para una casa con algo más de siglo y medio, y además medio deshecha.

En el pueblo de Martín  haría falta modernizar la calle Mayor y la plaza de Galicia, es decir el alma del pueblo. En Castilla sería la plaza de España.

Las casas viejas de la plaza no tienen lustre y el camino del Monte se deshace. Para reparar las calles del pueblo y sus casas hace falta dinero y en el pueblo no lo hay. En España entera parece que no hay dinero para nada y, sin embargo, mirando en forma panorámica -mirando al redor o al rededor, que también se dice- no se nota o se nota poco.

El viejo edificio del siglo XIX del pueblo de Martín, que está situado en una de las entradas de la población, es propiedad del Ayuntamiento, por cesión de un particular que lo entregó -desconozco los términos- , un conde que dejó de serlo por sus deudas -vendió el título- , paradójicamente de Lugo, y no de lujo,  y que luego acabó viviendo malamente en una pensión, alcoholizado y demente perdido. Algo parecido a lo que hace la Iglesia con sus propiedades, legítimas o usurpadas y, casi siempre ruinosas. Cuando no quieren o no pueden mantenerlas, o cuando las deudas con los ayuntamientos son muchas, las ceden y se desentienden así de sus obligaciones con la comunidad. Muy cristiano. Y muy aristócrata.

Arquitectónicamente, el pazo, tiene algún valor, aunque, al no estar integrado en el casco urbano,  parece resultar prescindible en la conservación del patrimonio histórico de la ciudad. Al fin y al cabo  se trata de una casa más -en ruinas- de tantas que hay diseminadas por el entorno.

Me dice Martín que la propuesta del municipio consiste en enajenar la finca, unos 3.000 m2, incluyendo la edificación, a favor de una inmobiliaria de Madrid, la mejor postora, que haría varios bloques de viviendas de veraneo, además de unos locales comerciales y un parquin. El parquin siempre presente. El Ayuntamiento ganaría en la operación una zona verde pública de 400m2, con infraestructuras asumidas por la constructora, haciéndose cargo el municipio del mobiliario urbano, iluminación y viales de acceso. También se acondicionaría un parque infantil con instalaciones de la marca sueca “Lycka”, con mobiliario de madera y superficies en suelo de alta seguridad tipo “tartán”.

El antiguo pazo se derribaría y el material resultante de la demolición se utilizaría, según la promotora, para acondicionar espacios del pueblo de  carácter historico, como el antiguo parque de los Penedos, reacondicionado en 1973, que perdió todo el meterial de piedra que poseía; o el Cantón dos Carballos, cuyo palco histórico también desapareció en 1981 por extrañas maniobras  e intereses entre políticos y empresarios.  En este caso se haría una réplica, dado que se conservan los planos originales. También se podría hacer aguna fuente monumental  o, incluso, ensalzar la figura de algún prócer del municipio o  de un provecto vecino merecedor de reconocimiento, improvisando un artístico conjunto escultórico.

Al final, según se ve, lo que prima es el interés epeculativo, que es lo que proporciona fáciles dividendos a partir de nulos esfuerzos.

Acaba diciéndome Martín Garralda, que ya me conoce, que no me lo tome muy en serio, y menos que me aturulle. Que en su pueblo muchos velan por el futuro y luchan por el progreso. Y que lo del pazo es más un asuntillo de enemistades que de negocios.

Seguro que es como él dice. Se ve que el interés general pasa siempre por el interés de los que hacen que la cosa sea interesante. Es decir, que lo que hace que un “negocio”  -la negación del ocio, la acción-  sea ventajoso es el  propósito mismo de obtener un beneficio, ya sea a instancias de un organismo público o privado. Es esta liviana diferencia la que algunos no acabamos de entender, aunque así contada parezca tan obvia.

(De la serie “Retazos encontrados”, de E. R.)

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“Vivo en una gran ciudad en la que todo es grande. Las calles son grandes y largas. Los edificios son grandes y altos. Todo es grande. Las distancias, el horizonte, el cielo. Hasta la gente es grande y alta en esta ciudad en la que vivo.”  (Ernesto H. Bernal, “Desde mi atalaya“, 2011)

Un día, temprano, salí de casa. La mañana era como tantas en esta época del año. Para empezar, oscura, algo fría y algo húmeda. Pero era más silenciosa de lo habitual. Era domingo y los domingos son siempre más callados. Los domingos la gente nos levantamos más tarde y hacemos cosas distintas a las del resto de la semana. Dormimos más, tal vez descansamos mejor y, a veces, madrugamos mucho para hacer algo excepcional. O a lo mejor nos levantamos antes para oir el silencio y respirar mejor durante lo que dura el corto amanecer, descubriendo sensaciones que habíamos olvidado.

Amanecer temprano

Ese día decidí levantarme temprano y salí a la calle con el el canto de los mirlos del parque. Salí con la intención de verlos y oirlos en su hábito diario. Y viendo a los pájaros me dí cuenta de que madrugar es como nacer cada día, como renacer después del sueño, aunque ese renacer cotidiano acabe a veces por ser aburrido, perdiendo así su excepcionalidad. Estoy convencido de que madrugar es difícil para todo el mundo, incluso para los pájaros. Por eso canturrean nada más despertarse, como para convencerse de que siguen vivos tras el sueño y para quitarse la sensación de legañosa monotonía.  Entre los humanos, al que madruga Dios le ayuda, dicen. Y a lo mejor es verdad, porque  madrugando se  consigue  ir un poco a contracorriente, pués mientras todavía unos duermen, el madrugador ya marcha despejado a conquistar el mundo, canturreando y contento por llegar el primero. Una especie de adalid insomne.

Mañana de domingo

Esa mañana especial de domingo el sol jugaba al escondite entre las nubes y corría una agradable brisa de aire casi frío. Había una tenue bruma que desdibujaba el horizonte. Para quien se conoce de memoria los horizontes de su ciudad la bruma es un elemento que enriquece la vista porque añade matices. Esa mañana de bruma era perfecta para ser una mañana especial de domingo. Una mañana diferente, aún más por ser domingo. Desdibujada, callada, casi fría, muy de mañana, triste y alegre al mismo tiempo.

Mercado de flores en Amsterdam (aunque podría ser París), del BlogFlores y Palabras“.

El Mercadillo

El mercadillo, situado en la Place du Marche,  estaba hasta arriba de puestos. Los olores, que intuían sabores, de las pescaderías, verdulerías y las charcuterías ya destacaban sobre los llamativos colores de los puestos de plantas y flores, más luminosos, igual de sensuales, pero más  espirituales y alegres. Todavía era pronto y casi no había gente. Eran cerca de la nueve y media, más o menos. A esa hora algunos puestos acababan de instalarse.

Había puestos de ropa y de artesanías varias que se arreglaban en poco rato y, normalmente, llegaban los últimos y montaban sin demasiada prisa.
Cuando llegué, di unas cuantas vueltas y me fijé en un puesto pequeño que había en el extremo sur de la plaza. Tenía muchos muñequitos de lana rellenos. También jerseis y chaquetas de punto y ganchillo, pañuelos, chales y abalorios entre clásicos y jipis.

Aprovechando unos arbolillos próximos, la chica que atendía el puesto había colgado en las ramas unas perchas con blusas y pañuelos.
Al pasar vi que una de las perchas estaba en el suelo. Miré y me di cuenta de que era del puesto que tenía delante. Lo recogí y se lo entregué a la chica. En el momento no me hizo mucho caso, pues atendía a una señora madrugadora como yo,  que parecía estar muy interesada en algo del puesto.

Breve confusión de miradas

Cuando me miró y me dio las gracias, de un modo cordial, que yo interpreté automático, aunque con un gesto muy expresivo, sentí una sensación que se  prendió instantáneamente a la altura del corazón. Parecía algo mayor que yo, pero encantadoramente juvenil. Todavía recuerdo la mirada clara de aquella mujer. Supuse que era  una artista. Es decir,  una artesana, una artista, que producía y vendía lo que hacía. Y todo era muy hermoso.  Durante  unos segundos ensoñé, imaginé y fantaseé.

Durante esos fugaces  instantes de confusión, perdido entre el cruce de miradas, aturdido por tanta belleza, la llegada de un inesperado tropel de gente que salía de un parquin situado delante del puesto y los gritos de una señora mayor que quería ver no sé qué abalorio, hicieron que desviásemos los ojos y que cada uno volviese a lo suyo. Y así fue. Cada uno continuó haciendo lo que momentos antes había suspendido. Como si ese paréntesis en el que el tiempo había disminuido su marcha no hubiese existido.

Seguí andando y acabé fijándome en algo tan prosaíco como los filet mignon de porc (solomillos de cerdo) de una carnicería del mercadillo. Estaban de oferta a muy buen precio. Eran más de las doce del mediodía. Y los europeos almorzamos temprano. Tenía que darme prisa.

Vuelta a la realidad

A veces la realidad, despiadadamente práctica, se enfrenta a las necesidades ocultas del espíritu,  incluso a las más escondidas como las carnales, siempre irracionales. Y lo hace de una manera directa, tremendamente cruel, e innecesariamente evidente.

Luego, pensando en aquella  artesana,  me sentí amorosamente desafecto. Creo ahora, que mi desconocida compañera en el cruce de miradas seguirá haciendo ganchillo y cosiendo muñequitos sin acordarse lo más mínimo del episodio.  Seguramente ni advirtió mi presencia y su sonrisa fue un acto reflejo. Sólo fue una mínima atención para agradecer el gesto amable de un desconocido. Un mínimo esfuerzo mecánico, aséptico, con los ojos cerrados, como el despertar cada mañana.
Dulce ensueño de una mañana de mercadillo.

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Vencejos dejándose caer desde el cielo de Madrid hasta mi ventana. A lo lejos la bandada dispone cómo ha de distribuirse por la ciudad. Casi en primer plano un vencejo planea y sorprende en su vuelo veloz al objetivo de la cámara…

Hace dos años por estas fechas escribí unas notas hablando de los vencejos, que ya iban llegando a la ciudad. Siempre anuncian su llegada dejando oir sus grititos agudos en el cielo. Y cuando descubrimos su presencia, ahí los vemos volando velocísimos, surcando las alturas en indescriptibles piruetas que desafían con su técnica perfecta las leyes de la física. A corta distancia, si alcanzamos a verlos, destaca entre su pardo negruzco plumaje una tímida marca blanca en la garganta, que les llega hasta el diminuto pico y aún lo sobrepasa. Sus patas son también mínimas, dotadas de grandes garras de las que se prenden cuando llegan de las alturas hasta sus cobijos en paredes verticales, fachadas de edificios o salientes de cualquier naturaleza, para poner, para atender a las puestas y para criar a la estirpe. El resto del tiempo lo pasan volando. Comen volando, duermen volando, copulan volando. Solo la crianza supone una breve pausa en su breve existencia. Pura fantasía para cualquier existencialista romántico.

Llegan todos los años, y al verlos pienso siempre en el sol de la primavera, en el éxtasis de los sentidos que estimula esta estación, preámbulo del verano, de las vacaciones, del relajo necesario para seguir adelante…  “Ataráxia vital, sensación imprescindible, cambio de aires, diástole que el corazón agradece y al verbo dilata como en una inspiración profunda, motor para la pluma  que se oxigena y revive en el momento pasado y lo escribe en  presente “. (Ernesto H.  Bernal, Panamá)

Madrid es una ciudad fácil para los vencejos. Edificios altos, innumerables oquedades repartidas por doquier, tiempo exquisito para estos infatigables voladores y comida, mucha comida. Los vencejos que ya podemos ver en la ciudad se alimentan de todos esos bichos que tanto nos molestan en cuanto el calor comienza a hacerse presente. O sea, insectos de todo tipo: moscas, mosquitos, mariposas, escarabajos, etcétera.

Ya están de vuelta estas aves migratorias que tanto estiman nuestro clima soleado y sosegado. En estos últimos tiempos más soleado que sosegado. Es igual, siguen viniendo. Bienvenidos sean.

El año que viene, si me acuerdo, volveré a hablar de los vencejos.

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Traperos1

Hasta finales de los años setenta todavía se hablaba en Madrid de los traperos, cuando aún el servicio municipal de recogida de basuras no era regular en todos los barrios. En algunas zonas, en los límites de lo que entonces era extrarradio, pasaban los camiones Pegaso particulares que retiraban los cubos de basura. En aquella época no había bolsas como ahora y la inmundicia iba de cada casa a unos cubos negros que los traperos recogían y arrojaban también, a saco, sin clasificar, a la caja del camión. Ya se encargaría alguien posteriormente de elegir de entre la basura. Todavía eran tiempos de mucha miseria. El trapero pasaba a final de mes un “recibillo” por el servicio y todos tan contentos. Era la época de los “aguinaldos”, cuando en vísperas de Navidad desfilaban puerta por puerta serenos, porteros, barrenderos y, por supuesto,  los traperos.  Entregaban una tarjetita de imprenta burda y barata, solicitando la voluntad, que podía ser de diez, veinte, cincuenta o más pesetas, según consignasen en la expeditiva cartulina.

Traperos2
Esta ocupación traperil de los años 70 era ya una actividad residual y testimonio de una época en la que los únicos responsables de la retirada de residuos fueron los traperos, muchos lustros atrás. Se trataba además de una fuente de ingresos para muchas familias, que se lo distribuían de acuerdo al grado de acceso al deshecho, pués sacaban mayor provecho quienes primero hacían la busca, eligiendo lo mejor de la basura, dejando lo peor para la rebusca, cosa de chiquillería.

En este contexto, el dramaturgo anti-sistema intelectualmente malogrado , Alfonso Sastre escribía acerca de los traperos este curioso e interesante texto testimonial:

“La Busca sigue siendo un mundo misteriosamente “adyacente”. Es como si se hallara en una dimensión que lo hiciera inaccesible a la vivencia burguesa. Pués, en general, lo que se hace es apartar la mirada o dejar que resbale, pasiva, al paso próximo y, sin embargo, lejanísimo del carro de la basura…, del cacharreto por trapos…, del trapero portacubos de plástico rojo, azul…, del niño paleando su basurita en el vertedero suburbial…, de la mujer inclinada sobre la carbonilla en el solar calenturiendo del verano…
¡Oh el mundo de los chamarileros…, de las escogedoras…, de los barrenderos…, de los basureros municipales apalancados en las traseras de sus metálicos mastodontes…, de los buscones que completan, con este trabajo madrugador, casi vergonzantemente, sus menguados jornales de peones de la construcción o mozos de mercado…, de los chatarreros…, de los negociantes de la casa de los establos y otros escondidos corrales urbanos! El mundo por estos pagos de la Busca es sucio y huele mal: es el reino del desperdicio y su recuperación. Nosotros nos lo hemos pateado, día a día, durante muchos años, por estas Ventas del espíritu Santo. Por lo que fue el pueblo de Canillas; por la calle de la Persuasión; por el Barrio de san Pascual; por el Tejar de Lucio… Por el viejo Barrio de la Alegría. Y, más allá, por el Barrio de la Humedad y otros santos lugares. No conocemos, sin embargo, la Busca de Tetuán de las Victorias –aunque de pequeños, bien nos llamaba la atención, en nuestro Barrio de Chamberí, la procesión de los traperos por Santa Engracia, hacia la Glorieta de Cuatro Caminos…”

catala41zj8_traperoDice un trapero en el texto de Sastre: “En cuanto a los recorridos, cada uno hace el suyo. Yo, por ejemplo, que vivo hacia López de Hoyos, me hago el Cerro de la Cabaña, la Ciudad Lineal, Colonia de Chamartín, Colonia de la Prensa, Colonia de los Socialistas -unos hotelitos, ¿sabe usted?, que están por la parte de Alfonso XIII, San Pascual, y barrio Ibarrondo.” (FOTO: Catalá Roca)

Alfonso Sastre (Triunfo nº. 466 Año:XXVI Pág. 26 08/05/1971)

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Mi abuela, que llegó a Madrid en los años 40, siempre me ha hablado de los traperos que recogían ropas viejas a cambio de cachivaches (platos, vasos, bandejas) y que iban en sus carros tirados por caballos o burros. No sé si el de la foto de arriba corresponde a un carrero clasificador, ni conozco la fecha de la foto, pero bien pudiera ser una trapera pasando por la Gran Vía. (Del BLOG Proyecto Basurama de México)

traperos_madrid

“Cuando han terminado su penosa tarea [los traperos] llevan los despojos a los basureros. Es en ellos en los que los pobres niños de Tetuán han de hacer “la rebusca”. […] La niña rebusca carbón, trapos, huesos, papel, hierros, goma, mineral, cristal, balines, botes, etc. […] Cuando llega a casa empieza a cribar y limpiar la busca que ha recogido y luego va al trapero y la vende le dan por el kilo de papel, cinco céntimos: cada bote, quince céntimos; la goma encarnada, a 1,60 o así; la negra, a dos pesetas, y el cristal a veinticinco céntimos.”

“[…] Los traperos dejan limpio Madrid, cuando Madrid todavía no se ha despertado, y se alejan camino de Tetuán con su “preciosa” carga.

[…] Maribel baila el “claque” en el basurero, no sólo porque ha salido el padre Sol, sino por haber encontrado un pedazo de neumático por el que van a darle lo menos dos pesetas…” (Texto perteneciente al libro Maribel, la trapera de Tetuán ,1944)

(Del BLOG Proyecto Basurama de México)

Referencias.-

BLOG Proyecto Basurama de México

Maribel, la trapera de Tetuán (1944)

Alfonso Sastre (Wikipedia)

Alfonso Sastre (Triunfo nº. 466 )  Año:XXVI

Tetuán de las Victorias, un barrio de Madrid (Urban Idades)

Ciudad Jardín Madrileña (Urban Idades)

Archivo fotográfico de Catalá Roca

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Dice Pablo en su blog: ” Enlazando con el blog de Eme Says continúo aquí un meme entretenido en el que se pueden volcar gustos y disgustos acerca de libros que hayamos leído. Lo primero que hago es cortar y copiar aquí las reglas”:

1- Enlazar a la persona que nos invita, en el post del meme.

2- Enumerar, con su correspondiente explicación, 10 de los libros que más nos han gustado y 5 de los que menos.

3- Hacer constar las reglas.

4- Elegir a seis personas que continúen.

5- Avisarles con un comentario en su blog.

Participo en el juego, según le indiqué a Pablo. Aunque me suena a aquello de que si no sigues la cadena padecerás sufrimiento y tortura…


Lista de libros

Los libros que incluyo, con breve comentario, ni son los que más me gustaron, trampeando el objetivo del juego (lo siento) , ni tampoco -he de decir- serán mis preferidos en un futuro. Es decir, que habrá otros, según continúe leyendo. La vida está hecha de infidelidades. Sin embargo, reconozco que me han influido y son de aquellos que suelo nombrar cuando me preguntan acerca de libros que leí y no sé muy bien qué decir. Imagino, que si los recuerdo será porque me gustaron y siempre los tendré presentes.

ayala-sociologia Introducción a las Ciencias Sociales, de FRANCISCO AYALA. Este libro, editado por Aguilar,  lo leí con veinte años, no sin cierta dificultad. Antes me inicié con otra Introducción a la Sociología, de GOLDTHORPE, J. E. , mucho más asequible y menos metafísico. El libro de Ayala me ilustró acerca de la condición social del hombre, de los procesos políticos, de la civilización occidental, de las culturas de masas y de los problemas sociales del momento -años sesenta-. Por eso me resultaba un tanto complicado retrotraerme a un pasado que todavía no conocía. Curiósamente, encontré el libro con una tarjeta que debí de utilizar como marcador, que decía lo siguiente: ” La dirección de Sambrasil, tiene el gusto de invitarle a presenciar su espectáculo cualquier día de la semana (Avenida de Brasil, 5. Esquina a Capitán Haya nº 3. Madrid-20)“.

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La Introducción a la Sociología, de J.E. Goldthorpe, editada por Alianza Universidad, un libro que me regaló una tía mía, antropóloga, y que me encaminó hacia la sociología, pués la inquietud por la cuestión ya la desarrollaba en mi curiosa inexperiencia. Las estructuras sociales de las culturas nada conocidas -incluso hoy en día- por los “occidentales”  se desarrollaban en este librito, tratando las instituciones, los métodos de investigación sociales, los conceptos tratados por la disciplina y un poco de su historia. En fín, que me allanó el camino; y de ahí para adelante. Mucho material siguió, pero eso es asunto para otros foros más pedantes.

francisco-ayala-el-fondo-del-vasoUn autor te lleva a otro, y casi siempre a él mismo. Francisco Ayala, prolífico, imprescindible e inmortal. Leía cosas varias en los ochenta y me fuí directo a Ayala, con Muertes de Perro y El Fondo del Vaso (1958-1962), “la lucha por el poder y los conflictos sociales sirven de marco a una historia de celos, adulterio y crimen con perfiles esperpénticos“, se lee en alguna reseña. El mundo sin valores de interés, sometido a la idiocia, despistado ante la falta de horizonte es el tema que proyecta Ayala y lo transmite con cierta vehemencia. Aunque la lectura fue tardía, y por tanto anacrónica históricamente, supuso una iniciación. Recomendación de una profesora de Historia de la Literatura Española -de CC. de la Información-. Fueron mis comienzos universitarios y mi permeabilidad era absoluta. Con el tiempo fuí cerrando los poros, algo natural con la edad.

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freire-pedagogiaLa Pedagogía del oprimido, de Paulo Freire, lo compré en un mercadillo en Porto (Portugal), tal vez en 1999, y ya antes , en 1996, conseguí Acción cultural para la liberación en una librería de viejo en Coimbra, según apunté a lápiz en la página de cortesía del libro. Qué decir de Paulo Freire y su pedagogía de la liberación que no esté dicho. Evidentemente muchas cosas. Seguramente nada original, por mi parte. Casi todos los textos recogidos en este último volumen están escritos en los años setenta, con la excepción de unos pocos, de las postrimerías de los sesenta. Da igual, pués el problema era el mismo, y aún hoy persiste . Hablaba Freire del acto de estudiar; de la alfabetización de adultos; de la reforma agraria y de la acción cultural entre los jornaleros. En definitiva, del acceso a la cultura como mecanismo para la liberación del campesinado oprimido.  Freire Influyó mucho en los estudiantes de pedagogía en los años ochenta. También yo me hice partícipe de su cosmología pedagógica.

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ricardobaroja-clavijoCambiando de registro, cito a Ricardo Baroja, el hermano pintor y también dramaturgo, de Pío Baroja, y de Carmen Baroja, mujer ilustrada. Ricardo, como Pío y Carmen,  fue tío de Julio Caro, ilustre antropólogo y erudito, y de Pío Caro, también investigador y antropólogo ligado al cine (hermanos, con los cuales he mantenido una relación personal y epistolar fructífera, aunque fugaz).

De Ricardo Baroja hay varias obras de cirto interés. Clavijo, novelita en tres versiones de una vida: “sobre la vida de Clavijo, personaje del Madrid del siglo XVIII que se prometió en matrimonio a una hermana de Beaumarchais,  residente en Madrid. Al no cumplir Clavijo su compromiso, Beaumarchais viene a Madrid para reclamar los derechos de su hermana. En torno a esta historia quedan admiráblemente plasmados los diferentes aspectos de la vida en el Madrid de fines del siglo XVIII.”

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La Nao Capitana, es otra de la obras  de Ricardo Baroja. También La Tribu del Halcón (Premio Cervantes en 1935), novela que he leido y poseo en edición de 1940, editada por la Librería general de Zaragoza, cuyas hojas encuadernadas, hoy casi naranjas por lo barata de la edición, se vendieron en su momento por siete pesetas. Yo pagué en 1993 doscientas pesetas, en ricardobaroja-generaciondel98la Cuesta de Moyano.

Finalmente, la novela de Ricardo Baroja que recomiendo son unas semblanzas  y se titula:  La Generación del 98. Libro de 1952, editado porla  Editorial Juventud (ya no existe) y que compré por 500 ptas. en una librería en la Cuesta de Moyano en el año 1994. En efecto, se trata de un  catálogo de semblanzas de personajes de la época del autor. El libro se inicia con un autorretrato escrito de Ricardo Baroja, fechado en 1935.  Le siguen las descripciones desde la visión de un pintor, con gan agudeza sociológica, en una descripción de tipos sugerente, irónica, amable las más de las veces y sardónica, cuando el personaje lo sugiere. Muy al estilo de su hermano pío Baroja. Los personajes son Enrique Cornuty, Ramiro de Maeztu, Picasso, Azorín, Rubén Darío, y otros menos conocidos hoy en día. Aunque en su momento lo fueran en las tertulias y en las noches del Madrid “canalla” y cultureta de la época.

Y ya acabo con tanto libro y tan poco autor. Me quedan cientos en el tintero, de verdad. ¿Puedo decir cientos y cientos…? No todos los he leido con el mismo interés, ni todos los he abordado con la misma gana. Ni todos los he acabado. Ni siquiera todos me han merecido el mismo respeto, pues no considero al libro como algo sagrado. El libro es un soporte y su contenido lo engrandece y lo dignifica como objeto, pero al final es un simple continente. Su contenido será el que transfiera al autor el respeto, el reconocimiento, y cierto grado de veneración: el que el lector le quiera dar.

ginzburg-lessicoMe quedo en esta última entrega con Natalia Ginzburg y su Pequeña Virtud . También con Léxico familiar. Son dos capitulos de lo mismo. Editados por Einaudi en 1962 y 1963, respectivamente, se trata de dos confesiones al oido. Hay más. Toda la prosa intimista de la Ginzburg glosa la voz baja, el sentimiento callado y reflexivo, pero siempre mudo. Aunque la pasión se revela, al final los sentimientos fluyen en silencio. Recuerdos de la vida, del amor, del sufrimiento, de la muerte, de la fidelidad y de la infidelidad, de la femineidad, la maternidad, el abandono… En suma, recuerdos autobiográficos de gran intensidad, aunque, como digo, sutiles.

Y ya, si, para terminar de verdad, sólo citar con auténtico entusiasmo los nombres del portugués , premio Nobel, José Saramago, en especial de O Bagagem do viajante y de su obra maestra O Evangelho segundo Jesus Cristo y de la serie de Os Cadernos de Lanzarote; y del escritor y guionista italiano Andrea Camilleri, de quien soy fiel lector, no sólo de su serie de Montalbano, sino también de sus otras obras eruditas acerca de asuntos históricos de ámbito siciliano.

A bagagem do viajante-B copiar

o evengelho camileri

Acerca de los libros de los que no me acuerdo por no haberme gustado, nada tengo que decir. Por fortuna tendemos a olvidar las experiencias negativas.

Lectores amigos:


Pablo, de El Jardín Cerrado

Angel, de El Angel de Olavide

Luís, de Recuerdos a Olvidar

Juan Freire, de Nómada

Manuel, de Madrid Hacia Arriba

Lei, de Liggimitutta

Ricardo, de Historias Matritenses

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