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Archive for the ‘Lisboa’ Category

BOLHAO_1920

Ruinas de la  igresia do Carmo, Lisboa, único testimonio del terremoto. (Copyleft) Wikipedia/ Commons)

El Terremoto de Lisboa de 1755

El 1 de noviembre de 1755 se desató en el Atlántico un importante terremoto que afectó gravemente la ciudad de Lisboa. Se sintió en casi toda la península Ibérica e incluso en el sur de Francia y el norte de Italia.

Por ser Lisboa la ciudad donde más se notaron las consecuencias, en parte debido a los posteriores incendios que agravaron la catástrofe, el seismo se ha conocido en el tiempo como el terremoto de Lisboa.
Su epicentro se encontraba en el ocáno Atlántico a la altura del cabo de San Vicente.

El terremoto de Lisboa del 1 de noviembre de 1755 se conoció en Madrid a través de relaciones, relatos monográficos procedentes de Lisboa o del sur de la Península donde se sufrieron sus efectos. Estas narraciones fueron casi el soporte informativo único cuando se trató del pueblo. (Rosa Martínez Cal)

Convento do Carrmo Lisboa_Modelo02

Maqueta del Convento do Carmo, Lisboa, derribado por el terremoto.

 

Convento do Carrmo Lisboa_Modelo

Convento do Carmo (Lisboa), maqueta.

El Terremoto en España

En España, el rey Fernando VI, ante la magnitud del fenómeno, que le sorprendió en El Escorial, solicitó al gobernador del Supremo Consejo de Castilla un informe sobre el terremoto. Para realizar la encuesta se elaboró un cuestionario de ocho preguntas dirigido a las personas de “mayor razón” de las capitales y pueblos de cierta importancia, para que contestaran lo más rápido posible y con sus respuestas tener una idea más acertada de la incidencia del terremoto en el reino.

La Encuesta Real

Diego de Rojas y Contreras, Gobernador del Real y Supremo Consejo de Castilla, Obispo de Calahorra y después de Cartagena, fue el encargado de hacer circular en carta la consulta a todas las villas del reino para que informasen de las consecuencias del terremoto en las villas y lugares de su jurisdicción. Se recibieron respuestas de 1273 localidades, muchas con carencias importantes de información, exageraciones o imprecisiones. Las respuestas fueron ofrecidas por alcaldes, corregidores, intendentes y curas párrocos. (Más información Wikipedia)

Las preguntas fueron las siguientes:

1.¿Se sintió el terremoto?
2.¿A qué hora?
3.¿Cuánto tiempo duró?
4.¿Qué movimientos se observaron en los suelos, paredes, edificios, fuentes y ríos?
5.¿Qué ruinas o perjuicios se han ocasionado en las fábricas?
6.¿Han resultado muertas o heridas personas o animales?
7.¿Ocurrió otra cosa notable?
8.Antes de él, ¿hubo señales que lo anunciasen?

En Madrid, para los ilustrados existían tres publicaciones periódicas (ninguna diaria) la Gaceta de Madrid, el Mercurio Histórico y Político, y los Discursos Mercuriales Políticos y Económicos. De los tres impresos periódicos sólo el último no estaba protegido por la monarquía. (Rosa Martínez Cal)

EscorialGrabado del «Geographia Blaviana» de Joan Blaeu, Amsterdam, 1672.jpg

Monasterio de San Lorenzo de El Ecorial (Madrid).

Madrid y el terremoto

El suceso se conoció inmediatamente en Madrid. Las noticias llegaban a través de la prensa de la época, de unos pocos periódicos dirigidos a una selecta clase social que narraban lo sucedido en la capital portuguesa, a pesar de que en España el temblor también afecto de manera considerable a algunas poblaciones del sur, oeste y centro peninsular. También Madrid notó su alcance.

El 4 de noviembre de 1755 La Gaceta, semanario de Madrid, de ocho páginas y vocación generalista, se refirió a un temblor de tierra en San Lorenzo de El Escorial que llevó a los reyes a trasladarse al palacio del Buen Retiro, a pesar de que a ese misma hora el terremoto también se había sentido en Madrid capital -según se dijo- por un espacio de ocho minutos, sin que el hecho transcendiera aparentemente más allá de lo transcrito por los  periódicos.

La Gaceta de Madrid apenas dió la noticia del desastre. Sólo el Mercurio tomó en serio el tema e incluyó una nueva sección titulada “Noticias de Portugal”.

BOLHAO_1920

Croquis terremoto 1755 ( Copyleft: Wikipedia/ Commons)

Aparte de estas breves menciones, curiosamente no
hay datos de las posibles consecuencias del temblor en Madrid.

Probablemente los resultados del teremoto  fueran anecdóticos, pero llama la atención que no se publicasen  unas mínimas notas en la prensa hablando del tema más allá del regreso de los reyes a la Villa y Corte. Especialmente habiendo constancia de que en  Madrid también tembló el suelo.
No obstante, en España los daños fueron importantes y trás la muerte de Fernando VI, su sucesor Carlos III todavía presupuestaba obras para reconstruir elementos urbanos destruidos en el terremoto, en Cádiz, por ejemplo.

Mercurio historico 1755

Mercurio histórico y político, en su edición de noviembre de 1755. (Hemeroteca Digital BNE)

Cádiz, un caso recogido por la prensa

Hablando de Cádiz, en su edición de Noviembre 1755, el periódico Mercurio histórico y político, fundado en 1738 por el escritor y polemista Salvador José Mañer publicaba la siguiente narración:
El día de todos los santos amaneció claro, y despejado el horizonte, con viento suave al este, pacífico el mar, sin indicios de los sucesos que lo siguieron con gran admiración de los habitantes de esta plaza.
A las nueve y tres cuartos de la mañana se experimentó un temblor de tierra tan violento que, por el continuo movimiento que causaba, parecían venirse a tierra todos los edificios y casas de la ciudad, cuyas habitaciones dejaron sus vecinos, saliéndose cada uno fuera de ellas para libertarse de la ruina que todo amenazaba, viéndose por las calles y plazas públicas muchos huidos medio vestidos y a medio afeitar, y otros, según el estado en que los cogió aquella triste hora, sin reserva de mujeres de todas clases y edades. En los templos hubo la mayor confusión y tropelía para salir de ellos, lo que igualmente ejecutaron (sin haber consagrado) muchos sacerdotes que estaban celebrando. El terremoto duró, según observaron muchos, de seis a siete minutos, habiéndose percibido en este tiempo el movimiento de pavimentos, el crujido de las maderas que los aseguraban, tocarse por sí las campanillas de las casas y las vibraciones que se veían en los faroles, arañas y otros adornos de ellas; de modo que a no ser tan sólidas las fábricas de esta ciudad, se hubiera arruinado mucha parte de ellas pues se vieron abiertas y hendidas muchas murallas de las casas antiguas de sus vecinos”.

Mercurio historico 1755-Terremoto Cadiz.jpg

Mercurio histórico y político, en su edición de noviembre de 1755. (Hemeroteca Digital BNE)

En Cádiz el maremoto, lo que ahora llamamos tsunami,  alcanzó los 12 metros de altura, frente a los 5 metros que alcanzó en Lisboa. En Madeira, por ejemplo, el mar subió 4 metros, en Oporto 1 metro y en Ceuta, Cornualles y Gibraltar el mar subió 2 metros.
A pesar de ello, las altísimas murallas que rodean a la ciudad, aunque sufieron graves daños, protegieron a gran parte de la población. De máxima importancia fue la orden dada por el gobernador de cerrar las Puertas de Tierra, para evitar que entrara la ola, evitando así las muertes y destrucción. Con todo, no se pudo evitar que las altas olas rompieran las murallas portuarias y que el mar invadiera el Barrio de la Viña tres veces, falleciendo quince personas ahogadas. No tuvieron la misma suerte los asentamientos al exterior de las Puertas de Tierra de la ciudad de Cádiz, los pueblos de la Bahía de Cádiz y el resto de la costa atlántica gaditana que quedaron todos destruidos en su mayoría. Así, Conil de la Frontera se vio afectado con la destrucción parcial de la Torre de Castilnovo, y en Chiclana, Sanlúcar de Barrameda,12 Rota, El Puerto de Santa María y Jerez de la Frontera hubo cuantiosas víctimas y desperfectos. (Ver más en Wikipedia)

Referencias.-

La Información en Madrid del terremoto de Lisboa de 1755
Cal Matínez, Rosa
Ed. Universidad de Salamanca, 2009

Los efectos en España del terremoto de Lisboa
Martínez Solares, J. M.
Documentación relacionada con el terremoto custodiada en el Archivo Histórico Nacional (Ministerio de Fomento, Madrid, 2001). PDF

Terremoto de Lisboa de 1755 (Wikipedia)

El día que tembló el mar frente al Cabo de San Vicente (El Mundo, 17/ 12/ 2009)

Sunami de Lisboa España (El Mundo, 19/ 03/ 2011)

Lisboa antes do Terramoto de 1 de Novembro de 1755  (Blog Sétima Colina)

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Legado arquitectónico

La exuberante vegetación de Santo Tomé y Príncipe, república democrática situada en el Golfo de Guinea, colonizada por los portugueses entre los siglos XV y XVI, esconde las últimas construcciones del imperio económico del Nuevo Continente –roças– que languidecen entre la nostalgia, el olvido y el abandono.

Un colectivo de arquitectos portugueses dirigidos por Duarte Pape e Rodrigo Rebelo de Andrade ha inventariado las cerca de 150 explotaciones de cacao y café que la colonia portuguesa tuvo en el país. (As Roças de São Tomé e Príncipe, ed. Tinta da China)

Roça Boa Entrada_Hospital modelar

Pabellón hospitalario de la Roça “Boa Entrada” a finales de siglo XIX.

 

Fuera de los núcleos urbanos -tan parecidos siempre en todas partes y a veces tan hinóspitos-, a primera vista lo que el obsevador profano destaca de Santo Tomé y Príncipe son los “palafitos” típicos de la isla, de delicada construcción, con los porches de madera y coloridas decoraciones en ventanas y puertas, rodeados de plantaciones de frutales de mangos, fruta del pan, jacas, etc.

Sin embargo, frente lo típico aparece lo fantasmagórico. De repente, lo bucólico se transforma en abandono y ruina. Los restos de la antigua urbe emergen como un espectro en medio de la selva y el pasado parece rugir como un monstruo silencioso.

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Santo Tomé y Príncipe. Trabajando el Cacao en una explotación portuguesa. (S. XIX-XX)

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República Democrática de Santo Tomé y Príncipe. (Here, Nokia, 2014)

 

Roça, la hacienda colonial de Santo Tomé

Un buen ejemplo es la antigua plantación de Rio do Ouro (Rio de Oro), localizada en la provincia de Lobata y conocida como roça Agostinho Neto. Fundada en 1865, fue sede de la Sociedad Agrícola Valle Flôr, la mayor y más importante de las explotaciones de cacao y café de Santo Tomé y Príncipe. En la actualidad es una de las mayores ruinas que dan fe de la presencia colonial de Portugal en esta línea imaginaria del Ecuador. Sin embargo, la explotación turística de este complejo poedría servir de modelo para rescatar lo que queda del antiguo imperio colonial portugués en Santó Tomé y ser una pieza clave para el desarrollo de este pequeño país.

 Roça Uba Budo

Roça”Uba Budo” , Santo Tomé y Píncipe.

Las edificaciones de la vieja explotación la habitan desde la descolonización descendientes de los esclavos y trabajadores angoleños, mozambiqueños, y caboverdianos que fueron objeto de compraventa durante los siglos XIX y XX. Son más de mil hombres y mujeres, ciudadanos, ahora, de Santo Tomé, herederos de las deshechas instalaciones y de sus viviendas, rodeados del mismo fondo de palmeras de cocoteros que sus antepasados conocieron cuando la isla era el mayor productor mundial de cacao. Si buscamos más explotaciones similares aparecen Água-IzéSão João de Angolares, igual de sorprendentes.

São João de Angolares

Roça São João dos Angolares.

Rescatar la memoria arquitectónica de Santo Tomé

En Portugal y más concretamente en Lisboa, las manifestaciones urbanas ligadas al pasado colonial en Santo Tomé son numerosas. Existe un amplio patrimonio arquitectónico que se creó gracias a los beneficios del comercio del cacao y el café: el Palacio Vale Flor  (Hotel Pestana Palace); en el  Alto de Santo Amaro, el Palacio Mendonça (também conocido como Casa Ventura Terra); en Campolide, la Quinta de las Conchas; en Lumiar, la zona del Elevador de Lavra, de Príncipe Real, etc. La herencia arquitectónica y urbanística de la colonia encuentra así su correlato en la metrópoli.

 

Santo Tomé y Príncipe

República Democrática de Santo Tomé y Príncipe. (Here, Nokia, 2014)

Para Duarte Pape e Rodrigo Rebelo de Andrade (As Roças de São Tomé e Príncipe, ed. Tinta da China) la rehabilitación de las infraestructuras que se conservan en la antigua colonia puede servir como excusa para reinventar y reconvertir las viejas construcciones, promoviendo la transición de un ciclo colonial a uno cultural. Para su rescate es importante entender el carácter evolutivo de estos complejos -“roças”- a través de programas y proyectos ecoturísticos que impulsen las economías locales de Santo Tomé y Príncipe. Para la normalización de este patrimonio y la necesaria apropiación social de estos espacios coloniales, es necesario un distanciamiento que elimine la carga política y social negativa que supone el pasado colonial -mentalización de su valor  histórico y eliminación de prejuicios-. Solo así la población y los gobiernos estarán en condiciones de interiorizar el valor histórico de su patrimonio monumental colonial cada vez más arruinado.

Água-Izé

Roça de São João.

Referencias.-

Diez años para salvar las “Roças” de Santo Tomé y Príncipe (Diario Publico). En portugués.

Carvalho Rebelo de Andrade, Rodrigo Maria
Rebelo de Andrade de Pape, Duarte Maria
As Roças de São Tomé e Príncipe (PDF)

“As Roças de São Tomé e Príncipe”: um passado por preservar” (IMVF)

Nacionalização das roças e a reforma agrária (Telanon, 2011)

As roças de São Tomé e Príncipe, o fim de um paradigma (Blog Buala, 2012)

Santo Tomé y Príncipe (Wikipedia)

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Cais-do-Sodre-Grande-Hotel-Central-1913

Cais do Sodre. Grande Hotel Central, 1913.

La zona  lisboeta de Cais do Sodré va a convertirse en el punto de partida de un proyecto de rehabilitación urbana que pretende recuperar los antiguos edificios del barrio de São Paulo, comenzando con la reforma  de los bajos comerciales vacíos que permita dinamizar y reocupar los viejos espacios, para posteriormente avanzar en la intervención completa de los inmuebles.

Diariamente en Lisboa se cierran una media de 16 comercios. Al año desaparecen más de 5.700 tiendas. Aunque muchos locales reabren con nuevos inquilinos y diferente mercancía, la tendencia se orienta hacia el paulatino abandono de las actividades comerciales en los barrios del centro histórico . En una ciudad como Lisboa, con una fuerte raigambre del comercio de cercanía, cuya actividad ha venido desempeñando un importante papel en la vida de los barrios, actualmente aumentan las zonas que se han quedado sin comercios y sin personas que transiten por las calles, generando un proceso de progresiva degradación y abandono, tanto de los edificios como de las infraestructuras urbanas.

Imagen de Cais do Sodré . Foto: Joshua Benoliel e Mário Novais – Revista Panorama, 1947

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Vista aérea de Cais do Sodré, 1940). Foto: Maria de Oliveira (Vista Aérea do Cais do Sodré, Praça Duque da Terceira e Jardim Roque Gameiro) en AFML

Proyecto “Rés-do-Chão”

Esta situación ha servido para que cuatro jóvenes arquitectas portuguesas (Mariana Paisana , Marta Pavão, Sara Brandão y Margarida Marques) se interesasen por tratar de dar una solución viable al problema. El resultado de esta inquietud ha sido el proyecto “Rés-do-Chão” (Bajos), que ha obtenido el tercer premio de “FAZ – Ideias de Origem Portuguesa” (HAZ-Ideas de Origen Portugués), promovido por la Fundação Gulbenkian y la Cotec – Associação Empresarial.
La proposición de las autoras es sencilla: devolver la calle a las personas. La idea de redinamizar las calles de las ciudades ha sido recurrente en el concurso –las crisis de los últimos tiempos han hecho que el componente comercial de las calles se haya retraido, disminuyendo la presencia de gente-. Pero ha sido el método de ocupar los bajos comerciales como inicio de la rehabilitación, a través de un nuevo modelo comercial de alquileres en el que un agente neutral haga de puente entre arrendadores y arrendatarios adaptando los alquileres a las necesidades puntuales que vayan surgiendo, lo que ha hecho que el jurado se decidiera por las arquitectas.

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Panoramica sobre o Cais do Sodre 1928

Uno de los principales problemas a los que se enfrentan los negocios de calle son el alquiler de los locales. Aunque las rentas han disminuido bastante desde hace al menos cinco años, los propietarios siguen prefiriendo vender o bien hacer contratos por periodos largos, de dos, tres, cuatro o cinco años, situación que los nuevos arrendatarios no pueden asumir. El proyecto “Rés-do-Chão” intenta resolver este problema.

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Tres mujeres en Cais do Sodré (1912). Foto: Joshua Benoliel (Pontón de acceso a los barcos). Archivo Fotográfico Municipal de Lisboa.

Se trata de un apelo a la eficacia mediante inversiones contenidas, desde una especie de rehabilitación en horizontal. A diferencia de lo que es habitual cuando se pretende recuperar espacios urbanos y arquitectónicos degradados, no se trata de rehabilitar edificio a edificio. La propuesta pretende empezar por recuperar el espacio urbano perdido desde una intervención mínima, horizontal, centrada en los bajos de los edificios, que potenciará la actividad económica y social del entorno y facilitará a posteriori un nivel máximo de rehabilitación en vertical, recuperando así su dinámica socioeconómica y su arquitectura.

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Panorâmica sobre Cais do Sodré. Foto: Joshua Benoliel e Mário Novais – Revista Panorama, 1947

Intervención en el barrio de São Paulo

El proyecto “Rés-do-Chão” pretende iniciarse en el barrio lisboeta de Cais do Sodré  en São Paulo, donde más de la mitad de los locales comerciales se encuentran vacíos. Para el Ayuntamiento de Lisboa se trata de un lugar estratégico, incluido en el programa BIP-ZIP –que pretende dinamizar los proyectos locales que contribuyan al refuerzo de la cohesión socio-territorial del municipio-, y es uno de los barrios declarados de intervención prioritaria.

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Cais do Sodré – (Postal de 1928). Foto: Kurt Pinto (Estação do Cais do Sodré) en AFML

La idea es que después de  Cais do Sodré en São Paulo, sigan otros barrios de la capital portuguesa, una vez que los propios ciudadanos se hayan apropiado de la filosofía del proyecto y sean ellos quienes reaccionen ante la visión de las calles vacías y de los barrios sin vida. El desafío consiste, además, en lograr establecer unas fórmulas que permitan crear un listado de actividades que mantengan el dinamismo de los locales, de manera que siempre estén activos y participen en la economía local del barrio, cicatrizando la ruptura que hay de ausencia de presencia ciudadana en las calles –tratándose de un barrio del centro urbano- entre la mañana, la tarde y la noche.

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Cais do Sodré (1950). Foto: Eduardo Portugal (Jardim Roque Gameiro) en AFML

Las autoras del proyecto, sin olvidar el factor comercial que toda intervención urbana promueve, recuerdan las oportunidades de negocio que se pueden aprovechar. Además ven fundamental que la población se involucre y que las autoridades locales participen con los habitantes de los barrios y con todos aquellos que sientan la inquietud de verlo evolucionar frente a la involución que ahora se percibe.

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Vendedoras de pescado en la ribera del puerto en Lisboa (Cais do Sodré, 1909)

Referencias.-

A reabilitação dos bairros de Lisboa vai descer à terra (Hugo Torres, Publico, 08/06/2013)
VIDEO : Marta Pavão, arquitecta (Publico, 2013)
Dos discotecas de Cais do sodré clausuradas por riesgo de derrumbe (en Blog: Diario de Margarida Gaetano, 27/01/2011)

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Presencia de una ausencia, de Pablo Serrano. (Foto: Enrique F. Rojo, 2012)

PRESENTACIÓN EN EL CENTRO CULTURAL “NICOLÁS SALMERÓN” DE MADRID

Con motivo de la inauguración en el Centro Cultural Nicolás Salmerón de Madrid de una exposición antológica de los últimos treinta años de carrera del escultor Pablo Serrano, en la tarde-noche del lunes 25 de febrero de 1985 se realizó en el patio del Centro, sobre una pieza donada por el artista,  el acto simbólico de la “quema del objeto”. (ABC, 26/02/1985)
Mientras de fondo sonaba el “Aleluya” de Haendel, en el interior de la obra, denominada por su autor “de la presencia de una ausencia“, se quemaba un cubo de cartón que al consumirse descubría la presencia simbólica del objeto quemado en el espacio vacio surgido.

En esta obra el centro, el interior, cobra protagonismo. Una forma, un objeto destinado a ser destruido. La construcción del vacío que se genera a consecuencia de la destrucción de ese objeto mediante el fuego. La quema como acto conceptual. La destrucción produce un nuevo objeto artístico. La quema (destrucción) conduce al vacío (construcción). Lo que permanece, para Serrano, es la presencia de una ausencia.

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Presencia de una ausencia, de Pablo Serrano. (Foto: Enrique F. Rojo, 2012)

El espíritu (…) también en esta materia  pertenece  a cada individuo; él es tiempo ilimitado. Tenemos consciencia de los espacios. Creemos en tiempo y espacio limitado. Nos hacemos, nos continuamos (tiempo y espacio ilimitado). Realizamos otro objeto extendiendo al infinito las características de él. Tomamos un cuerpo de materia si hacemos desaparecer el primer objeto y nos quedamos otro espacio / PRESENCIA DE UNA AUSENCIA /”. (Pablo Serrano)

Esta “quema del objeto nocturna” ya la realizó Serrano en 1980 en la exposición antológica celebrada en la Fundación Calouste Gulbenkian de Lisboa, y en la plaza de España de Alcañiz (Teruel) en 1981, donde la obra, similar a la madrileña, se acabó por situar frente a la fachada del Hospital de Alcañiz, en la calle del doctor Joaquín Repollés .

OBSESIÓN ARTÍSTICA DE SERRANO

Lo curioso de esta obra, como una constante en la carrera de Serrano -también hay otra pieza similar en Andorra (Teruel)-, y a la que dedicó una investigación casi obsesiva, es el escaso interés que parece que ha despertado entre sus propietarios. La o las piezas en cuestión fueron donadas por Serrano a los ayuntamientos que ahora las poseen y, por lo general sirvieron para representar el mencionado rito de destrucción-creación a través del fuego. “Tomar el fuego o darse al fuego, destruir o consumirse; tal es el giro psicológico que transforma todos los valores. Por el fuego todo cambia. El fuego es interno o externo; el externo es mecánico, corruptor y destructor; el interno es espermático, engendrador, madurador” -decía Serrano.

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Ayuntamiento de Madrid. Jardines del Centro Municipal de Mayores “Nicolás Salmerón”. Inaugurados el 17 de Febrero de 1995 por el Excmo. Alcalde de Madrid D. José Mª Álvarez del Manzano López del Hierro“. (Foto: Enrique F. Rojo, 2012)

DESINTERÉS DE LAS INSTITUCIONES PÚBLICAS

Las esculturas como la de Madrid o Alcañiz fueron ubicadas en espacios acordes al carácter de la obra y con el tiempo se trasladaron a otros lugares. Ahora se encuentran  en medio de zonas de paso, sin interés o medio escondidas. En el caso de la que se situó en Madrid, en el patio del Centro Cultural Nicolás Salmerón, en 1995 se reubicó en una especie de parque fuera del recinto original. Este parque, cerrado con una verja y con aspecto de un jardín privado, fue inaugurado el 17 de febrero de 1995 por el entonces alcalde Jose Mª Álvarez del Manzano, con el fin de servir de zona verde para las personas que acudían al Centro de MayoresNicolás Salmerón”. Durante 13 años sólo se utilizó para algún campeonato de petanca y, desde 2008, aproximadamente, hasta mediados de 2012 sólo se abría por el personal de Parques y Jardines para su mantenimiento, escaso por otra parte.

Puerta y candado_2011

Detalle del cierre del parque en 2011.

Así, la escultura ha permanecido olvidada, en medio del parque, abandonada y, por periodos,  devorada por la maleza. En la actualidad el parque se abre en el horario en que se mantiene abierto el Centro de Mayores. Parte del ajardinamiento se ha desmantelado y se mantiene un vallado de obra junto a material de albañilería en estado de abandono total. Ya sea por ser poco conocido y quizá también por su ubicación en umbría, este espacio verde con obra de arte incluida a penas tiene visitantes. Solamente lo frecuentan los gatos, que han hecho del lugar un refugio, y algunos perros  con sus dueños.

NOTA (05/ 11/ 2017): Durante los meses de verano de 2017 la obra de Pablo Serrano ha sido retirada de su emplazamiento.

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Dice Pablo en su blog: ” Enlazando con el blog de Eme Says continúo aquí un meme entretenido en el que se pueden volcar gustos y disgustos acerca de libros que hayamos leído. Lo primero que hago es cortar y copiar aquí las reglas”:

1- Enlazar a la persona que nos invita, en el post del meme.

2- Enumerar, con su correspondiente explicación, 10 de los libros que más nos han gustado y 5 de los que menos.

3- Hacer constar las reglas.

4- Elegir a seis personas que continúen.

5- Avisarles con un comentario en su blog.

Participo en el juego, según le indiqué a Pablo. Aunque me suena a aquello de que si no sigues la cadena padecerás sufrimiento y tortura…


Lista de libros

Los libros que incluyo, con breve comentario, ni son los que más me gustaron, trampeando el objetivo del juego (lo siento) , ni tampoco -he de decir- serán mis preferidos en un futuro. Es decir, que habrá otros, según continúe leyendo. La vida está hecha de infidelidades. Sin embargo, reconozco que me han influido y son de aquellos que suelo nombrar cuando me preguntan acerca de libros que leí y no sé muy bien qué decir. Imagino, que si los recuerdo será porque me gustaron y siempre los tendré presentes.

ayala-sociologia Introducción a las Ciencias Sociales, de FRANCISCO AYALA. Este libro, editado por Aguilar,  lo leí con veinte años, no sin cierta dificultad. Antes me inicié con otra Introducción a la Sociología, de GOLDTHORPE, J. E. , mucho más asequible y menos metafísico. El libro de Ayala me ilustró acerca de la condición social del hombre, de los procesos políticos, de la civilización occidental, de las culturas de masas y de los problemas sociales del momento -años sesenta-. Por eso me resultaba un tanto complicado retrotraerme a un pasado que todavía no conocía. Curiósamente, encontré el libro con una tarjeta que debí de utilizar como marcador, que decía lo siguiente: ” La dirección de Sambrasil, tiene el gusto de invitarle a presenciar su espectáculo cualquier día de la semana (Avenida de Brasil, 5. Esquina a Capitán Haya nº 3. Madrid-20)“.

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La Introducción a la Sociología, de J.E. Goldthorpe, editada por Alianza Universidad, un libro que me regaló una tía mía, antropóloga, y que me encaminó hacia la sociología, pués la inquietud por la cuestión ya la desarrollaba en mi curiosa inexperiencia. Las estructuras sociales de las culturas nada conocidas -incluso hoy en día- por los “occidentales”  se desarrollaban en este librito, tratando las instituciones, los métodos de investigación sociales, los conceptos tratados por la disciplina y un poco de su historia. En fín, que me allanó el camino; y de ahí para adelante. Mucho material siguió, pero eso es asunto para otros foros más pedantes.

francisco-ayala-el-fondo-del-vasoUn autor te lleva a otro, y casi siempre a él mismo. Francisco Ayala, prolífico, imprescindible e inmortal. Leía cosas varias en los ochenta y me fuí directo a Ayala, con Muertes de Perro y El Fondo del Vaso (1958-1962), “la lucha por el poder y los conflictos sociales sirven de marco a una historia de celos, adulterio y crimen con perfiles esperpénticos“, se lee en alguna reseña. El mundo sin valores de interés, sometido a la idiocia, despistado ante la falta de horizonte es el tema que proyecta Ayala y lo transmite con cierta vehemencia. Aunque la lectura fue tardía, y por tanto anacrónica históricamente, supuso una iniciación. Recomendación de una profesora de Historia de la Literatura Española -de CC. de la Información-. Fueron mis comienzos universitarios y mi permeabilidad era absoluta. Con el tiempo fuí cerrando los poros, algo natural con la edad.

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freire-pedagogiaLa Pedagogía del oprimido, de Paulo Freire, lo compré en un mercadillo en Porto (Portugal), tal vez en 1999, y ya antes , en 1996, conseguí Acción cultural para la liberación en una librería de viejo en Coimbra, según apunté a lápiz en la página de cortesía del libro. Qué decir de Paulo Freire y su pedagogía de la liberación que no esté dicho. Evidentemente muchas cosas. Seguramente nada original, por mi parte. Casi todos los textos recogidos en este último volumen están escritos en los años setenta, con la excepción de unos pocos, de las postrimerías de los sesenta. Da igual, pués el problema era el mismo, y aún hoy persiste . Hablaba Freire del acto de estudiar; de la alfabetización de adultos; de la reforma agraria y de la acción cultural entre los jornaleros. En definitiva, del acceso a la cultura como mecanismo para la liberación del campesinado oprimido.  Freire Influyó mucho en los estudiantes de pedagogía en los años ochenta. También yo me hice partícipe de su cosmología pedagógica.

ricardo-baroja-la-tribu1

ricardobaroja-clavijoCambiando de registro, cito a Ricardo Baroja, el hermano pintor y también dramaturgo, de Pío Baroja, y de Carmen Baroja, mujer ilustrada. Ricardo, como Pío y Carmen,  fue tío de Julio Caro, ilustre antropólogo y erudito, y de Pío Caro, también investigador y antropólogo ligado al cine (hermanos, con los cuales he mantenido una relación personal y epistolar fructífera, aunque fugaz).

De Ricardo Baroja hay varias obras de cirto interés. Clavijo, novelita en tres versiones de una vida: “sobre la vida de Clavijo, personaje del Madrid del siglo XVIII que se prometió en matrimonio a una hermana de Beaumarchais,  residente en Madrid. Al no cumplir Clavijo su compromiso, Beaumarchais viene a Madrid para reclamar los derechos de su hermana. En torno a esta historia quedan admiráblemente plasmados los diferentes aspectos de la vida en el Madrid de fines del siglo XVIII.”

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La Nao Capitana, es otra de la obras  de Ricardo Baroja. También La Tribu del Halcón (Premio Cervantes en 1935), novela que he leido y poseo en edición de 1940, editada por la Librería general de Zaragoza, cuyas hojas encuadernadas, hoy casi naranjas por lo barata de la edición, se vendieron en su momento por siete pesetas. Yo pagué en 1993 doscientas pesetas, en ricardobaroja-generaciondel98la Cuesta de Moyano.

Finalmente, la novela de Ricardo Baroja que recomiendo son unas semblanzas  y se titula:  La Generación del 98. Libro de 1952, editado porla  Editorial Juventud (ya no existe) y que compré por 500 ptas. en una librería en la Cuesta de Moyano en el año 1994. En efecto, se trata de un  catálogo de semblanzas de personajes de la época del autor. El libro se inicia con un autorretrato escrito de Ricardo Baroja, fechado en 1935.  Le siguen las descripciones desde la visión de un pintor, con gan agudeza sociológica, en una descripción de tipos sugerente, irónica, amable las más de las veces y sardónica, cuando el personaje lo sugiere. Muy al estilo de su hermano pío Baroja. Los personajes son Enrique Cornuty, Ramiro de Maeztu, Picasso, Azorín, Rubén Darío, y otros menos conocidos hoy en día. Aunque en su momento lo fueran en las tertulias y en las noches del Madrid “canalla” y cultureta de la época.

Y ya acabo con tanto libro y tan poco autor. Me quedan cientos en el tintero, de verdad. ¿Puedo decir cientos y cientos…? No todos los he leido con el mismo interés, ni todos los he abordado con la misma gana. Ni todos los he acabado. Ni siquiera todos me han merecido el mismo respeto, pues no considero al libro como algo sagrado. El libro es un soporte y su contenido lo engrandece y lo dignifica como objeto, pero al final es un simple continente. Su contenido será el que transfiera al autor el respeto, el reconocimiento, y cierto grado de veneración: el que el lector le quiera dar.

ginzburg-lessicoMe quedo en esta última entrega con Natalia Ginzburg y su Pequeña Virtud . También con Léxico familiar. Son dos capitulos de lo mismo. Editados por Einaudi en 1962 y 1963, respectivamente, se trata de dos confesiones al oido. Hay más. Toda la prosa intimista de la Ginzburg glosa la voz baja, el sentimiento callado y reflexivo, pero siempre mudo. Aunque la pasión se revela, al final los sentimientos fluyen en silencio. Recuerdos de la vida, del amor, del sufrimiento, de la muerte, de la fidelidad y de la infidelidad, de la femineidad, la maternidad, el abandono… En suma, recuerdos autobiográficos de gran intensidad, aunque, como digo, sutiles.

Y ya, si, para terminar de verdad, sólo citar con auténtico entusiasmo los nombres del portugués , premio Nobel, José Saramago, en especial de O Bagagem do viajante y de su obra maestra O Evangelho segundo Jesus Cristo y de la serie de Os Cadernos de Lanzarote; y del escritor y guionista italiano Andrea Camilleri, de quien soy fiel lector, no sólo de su serie de Montalbano, sino también de sus otras obras eruditas acerca de asuntos históricos de ámbito siciliano.

A bagagem do viajante-B copiar

o evengelho camileri

Acerca de los libros de los que no me acuerdo por no haberme gustado, nada tengo que decir. Por fortuna tendemos a olvidar las experiencias negativas.

Lectores amigos:


Pablo, de El Jardín Cerrado

Angel, de El Angel de Olavide

Luís, de Recuerdos a Olvidar

Juan Freire, de Nómada

Manuel, de Madrid Hacia Arriba

Lei, de Liggimitutta

Ricardo, de Historias Matritenses

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Hace algunos días, pilotando mi nave a través de los procelosos mares de internet, avisté, como si de un islote de insólita presencia se tratase, un Blog hermoso, lleno de hermosas imágenes antiguas. Me quedé con una curiosa crónica de 1930 firmada por Novais Teixeira aparecida en la publicación Ilustração , “la revista portuguesa de mayor tirada y difusión”, según se anunciaba en la portada.

La crónica de la que hablo se centra en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1930, celebrada en Madrid, en el Palacio de Cristal de El Retiro, y en ella el crítico se explaya en apreciacones y juicios acerca del certamen y de paso hace un recorrido por lo que él considera las aportaciones más relevantes. El texto me parece interesante por cuanto se trata de una publicación portuguesa que trata de una manera muy cercana un acontecimiento español. Por otro lado, muestra un elenco de artistas españoles del momento en pleno proceso de producción. El lenguaje utilizado por el crítico posee la retórica propia de los textos del género y se recrea en la admonición de los métodos y del proceder del “stablishment” académico de los miembros del jurado a los que rechaza como tales.

La colección de la que proceden estas páginas de la revista Ilustração está siendo recogida por Mariana en su blog Ilustração Portuguesa cuyo contenido es simplemente una maravilla. Ignoro el tiempo que dedicará Mariana a escanear tanta revista antigua y tan copiosas ilustraciones, pero sólo la enormidad del resultado y la bondad del gesto de rescatar tanta vida pasada haciéndola presente, creo que son escusa más que válida para realizar el esfuerzo.

Agradezco a Mariana por haberme dejado tomar prestado parte de su trabajo para alimentar el mío.

Lo que sigue a continuación es el texto íntegro de la crónica de la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid del año 1930. Los textos originales se pueden leer directamente de las páginas que ilustran el texto.

“A semejanza de años anteriores, en este año de gracia de 1930, de relativa gracia para los destinos españoles, la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid no correspondió, en la visión de su conjunto, al exponente que España acusa después de hecho el cómputo de sus realizaciones plásticas. El termómetro, lejos de marcar la temperatura del ambiente, daría al espectador desprevenido una idea inexacta, por desvirtuada, de la actual realidad artística del país que se presenta con los bríos de los mejores tiempos.
Se diría un parlamento anodino donde faltase, por la irregularidad del censo, la representación de los mejores organismos nacionales y del cual se desinteresase la atención colectiva, dejándolo entregado a sus propios destinos.

La organización de estos certámenes de primavera les imprime un carácter otoñal y lúgubre, que se acentúa mucho más en las exposiciones nacionales españolas con su ritmo de caer las hojas sobre el desolado Palacio de Cristal que contrasta con la estridente exuberancia de los famosos jardines de El Retiro. Las normas oficiales, siempre obsoletas en relación a la generación artística que pasa, y que traen siempre implícitamente, por la naturaleza evolutiva del propio arte, unas normas que ya no son normas para la rutina imperante, que es la que regula y decreta, y ahuyenta al mismo tiempo la presencia de los verdaderos artistas.
A estas exposiciones hechas más para lisonjear la retina vacía de los turistas de tópicos que para satisfacer el deseo ávido de los buscadores de emoción, les falta aquella asimetría armónica y paradójicamente disciplinada –personalidades que se afirman unas e inconfundibles, en el ansia de un sueño común- que arroja relámpagos de improviso a las imaginaciones más robustas y satura de sensaciones inéditas los más claros entendimientos.

Arte conservadora podríamos llamar a eso que busca refugio en estos certámenes estériles, hallando así, de modo figurado, una designación formada por dos términos antagónicos, irreconciliables, por tanto. Pero, a penas de modo figurado, porque ni el Arte, que permanece actual al paso del tiempo -sentido de eternidad- puede ser conservadora, ni siquiera el conservadurismo admite en sí la fuerza terminativa y revolucionaria que torna viva la vida, fecunda la belleza, vigoroso el espíritu. Es por esto que el Arte existe siempre al margen de estos certámenes.

Ocurre en el Arte como en los pueblos… Pasa la caravana sobre los campos de cereales floridos, patas marciales que aplastan el fruto divino y no se escucha ni un grito de indignación… ¡Ni siquiera un quejido de dolor! ¿Quiere esto decir que los pueblos no existen? No. Los pueblos existen, pero existen al margen de estas caravanas.
¿Quién forma los jurados de las exposiciones Nacionales de Bella Artes? En general son los mismos de siempre. Es un galardón que se conquista por vía de la antigüedad sin gloria y de la córnea persistencia. Algo así como un premio a la decrepitud y a la obstinación. Como determinante ineludible, estas dos condiciones obligatorias: la respetabilidad de los años y la caducidad de las facultades artísticas. Jactos de juventud espiritual, que nada tiene que ver con la juventud de los años, y no está demás insistir en este punto, son manchas rebeldes que dejan el cuadro a perder.

Ha de ser todo, pequeño, mezquino, bien arreglado, todo en su lugar, sin un detalle de más ni de menos. Y cuando sopla un vendaval de talento que amenaza el viejo orden de cosas, álzanse al dios Apolo los brazos airados para que nos libre de las malas tentaciones. ¡Lucifer en figura de Dionisio! ¡Os conjuro! ¡Hay que mantener el orden ante todo y por encima de todo! Aunque el arte desfallezca de hambre… ¡Decididamente, estos jurados de las exposiciones Nacionales tienen alma de policía! De ahí un criterio de restricciones de orden criminal, un arremeter de ojo severo e iracundo frente a la gracia espontánea, el impulso de la sensibilidad libre, el salto heroico que lanza cuerpo y alma hacia los pies de Dios…”

“Esto da como resultado que las recompensas se concedan, no en función del valor intrínseco de la obra presentada, sino en razón directa de los centros oficiales a los que el pobre artista acudió y donde se malograron todas sus virtudes congénitas, si es que algún día las tuvo. Obras concedidas con personalidad propia son abortadas en su germen de forma despiadada. Personalidad –la del maestro, la de los compendios, la del modelo. Sólo ésta venga para la ambicionada recompensa.
Así, las medallas constituyen una promoción ascendente que se mide según las medallas ya poseidas por el candidato. Y quien no consiga entrar en la selección es inútil que alegue servicios del más alto mérito.
Incapacitado el jurado para aquilatar por cuanto a valores artísticos se trate, rígese éste siempre por las normas tradicionales, que apenas reconocen valores de orden cronológico, yendo consecuentemente a recaer la medalla, por vía de la norma, en cierto caballero que tiene con el arte esta relación tan simple: haber intentado entenderlo e interpretarlo a lo largo de años y años de infructíferas tentativas. De donde se concluye que el apetecido galardón lleva consigo el reconocimiento de la impotencia artística del concursante, sorprendida en flagrante reincidencia, lo que significa, como mínimo, una inmoralidad sin calificativo”.

“Estas han sido las características dominantes de la Exposición Nacional de Bellas Artes, desarrollada en Madrid en este año de gracia de 1930.
Pero a pesar de todo, algunos nombres se salvan de este lodazal estético, libres de mácula, y hasta con honra y gloria.
Citaremos, entre ellos y en primer lugar porque así le corresponde en valía, el nombre de José Gutiérrez Solana que es, sin duda alguna, la afirmación más vigorosa dentro de la pintura española de nuestros días. Pintor de la mejor estirpe hispánica, en una modalidad que encuentra raíces en remotos ejemplos de la sensibilidad de la raza que, junto con Zuloaga, representa toda la tradición de la pintura española. Sin embargo, si con el pintor vasco aparece la influencia de un ambiente local ya reflejado en las grandes creaciones literarias de su País, dándole por vez primera una noble interpretación plástica, en Gutiérrez Solana alcanza, por vía de su temperamento extraño, las primeras manifestaciones estéticas del pueblo español. Hay en su obra sedimentos de todas los materiales que el alma de este pueblo fue depositando a lo largo de su tradición. Mas, de las más primitivas, de las más espontáneas, de las menos sacudidas por los vientos de otras culturas. La comprensión de la obra de Solana es, sin duda alguna, uno de los caminos a seguir para poder llegar al subconsciente de la raza ibérica. En un próximo número de la “Ilustración Portuguesa” dedicaremos a esta gran figura de la pintura española la atención que se merece.”

José Gutiérrez Solana, “Recogiendo a los muertos”, 1937

“La gran revelación de la Exposición de este año fue el pintor Joaquín Valverde. Habiendo asistido a todas las escuelas profesionales y trillando siempre el mal camino hasta llegar a Roma, donde estuvo pensionado, como los peores pintores de todos los paises -las excepciones son tan pocas que no desmienten la norma-, pudo llegar por fin a puerto de salvación con el alma virgen después de tantos peligros que la amenazaran. Los Lagares es una obra de alto valor artístico que anuncia a España la gloria de un gran pintor. Así lo reconoció Juan de la Encina con su voz autorizada y lo reconoció también pintor tan ilustre y de tan vastos conocimientos de técnica pictórica como Juan de Echevarria, en un bello artículo crítico donde las cualidades artísticas del joven pintor fueron estudiadas con profundo conocimiento de causa.
Hay en la composición de esta tela cierta majestuosidad velazqueña, conciliándose, en todos sus detalles, la fuerza tradicional de una gran escuela de pintura con una visión perfectamente moderna.
Timoteo Pérez Rubio cometió, a nuestro entender, un pecado de lesa-lealtad, cediendo a transigencias que no pueden merecer su propia aprobación. Siendo uno de los pintores que hoy camina en la avanzadilla del arte de su País, donde conquistó un puesto destacado, se presentó en esta Exposición de Madrid con un propósito deliberado: someterse a la vulgaridad del ambiente. Felizmente para él, no lo consiguió. Su “Paisaje con animales” de bello sentido decorativo y que forma parte de una fase ya pasada en la vida artística de su autor, fue, a pesar de todo, un grito de buen gusto en medio de toda la mediocridad del certamen.
Más leal fue consigo mismo y con nosotros el elegante pintor valenciano Enrique Climent, que se mostró tal cual es, orgulloso de su independencia, sin preocuparse por aparecer tal cual como fue…
El retrato del “Dr. Blanco Soler” primorosamente dibujado y de sutilísimas gamas en su cromática transparencia, es, por decirlo así, el trasunto de nuestros días, con expresión actual, de la preocupación temática de los pintores primitivos. Del mismo modo, en el estudio de la perspectiva, hay una cierta ingenuidad de pintura antigua que da al cuadro un todo de grata armonía y que responde al propósito consciente del autor. Los planos se desdoblan como en los primitivos, como en los primitivos religiosos especialmente, yéndose a encontrar al fondo la representación dogmática de un escena real. O mejor, la explicación del dogma. Éste es, en efecto, el sentido del cuadro. Al fondo, en segundo plano, en un trazo de admirable pintura, la presencia de la Naturaleza. En el plano siguiente, un enfermo sobre una cama de operaciones. Esto es, la lucha entre la vida y la muerte. Aquí, con la ayuda de la fe, representada por una Hermana de la Caridad. Poner la vida en el camino de la Naturaleza, ¿No será esa la misión del médico?”

Retrato de Rosa Chacel de Timoteo Pérez Rubio

“Merece también nuestra atención el pintor Cristóbal Ruiz, lírico, por excelencia, entre los nuevos pintores de España. Hay en sus paisajes aquel sentimiento elegiaco de los líricos del Quinientos. Sus tintas se extienden en delicados matices hasta un horizonte lejano que la vista mal alcanza, con una espontaneidad emotiva, que es una de las mayores virtudes de su personalidad como pintor. Cristóbal Ruiz es esencialmente un pintor de paisajes. Como retratista no deja de ser un pintor de gamas dulces, y sus retratos son casi siempre un motivo episódico dentro de un paisaje que todavía está por hacer. En la escultura, fue Pérez Comendador, con su “Busto de Mujer”, que aquí se publica, quien más llamó la atención de la crítica inteligente.
Quintín de Torre, el conocido escultor vasco, confirmó, con su “Farsa”, las sólidas condiciones artísticas que ya venía demostrando a través de su obra.
José Planes, el escultor murciano, a quien ya nos referimos en las páginas de esta revista, presentó “Una danzarina Moderna”, magnífica de dinamismo y de visión actual, donde se sintetiza, en líneas finísimas, todos sus profundos conocimientos técnicos.
No debemos olvidar el nombre de Pérez Mateo, que será un gran escultor cuando desprecie ciertas preocupaciones germánicas, para las cuales no le predispuso Dios. Tampoco al escultor chileno Lorenzo Domínguez, autor de una deliciosa cabeza de mujer, que fue el mejor retrato de esta exposición.
La Medalla de Honor se le concedió, por votación entre los artistas españoles, a Joaquín Ruiz, el admirable maestro catalán, cuya obra contribuyó de manera decisiva a la visión de un nuevo paisaje que marcó época en tiempos todavía recientes”.
Novais Teixeira, Lisboa 1930

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En la niebla leve de la mañana de media-primavera, la Baixa despierta entorpecida y el sol nace como con lentitud. Hay una alegría sosegada en el aire medio frío, y la vida, al soplo de la brisa que no hay, tirita vagamente por el frío que ya ha pasado, por el recuerdo del frío más que por el frío, por la comparación con el verano próximo, más que por el tiempo que está haciendo. No han abierto todavía las tiendas, salvo las lecherías y los cafés, pero el reposo no es de torpor, como el del domingo; es tan sólo de reposo. Un rastro rubio se antecede en el aire que se revela, y el azul se colorea pálidamente a través de la bruma que se extingue. El movimiento comienza poco a poco por las calles, destaca la separación de los peatones, y en las pocas ventanas abiertas, madrugan también apariciones. Los tranvías trazan a medio-aire su surco móvil amarillo y numerado. Y, de minuto en minuto, lentamente, las calles se van llenando […]” (Bernardo Soares, O Livro do Dessasossego).

A diario Fernando Pessoa se dirigía a la Baixa para ir a trabajar a alguna de las oficinas en las que se ocupó a lo largo de su vida. En las fotos Pessoa en 1928 por la Rua Garrett, y la misma calle en foto de 1915.

Todos los días, al inicio de la tarde Fernando Pessoa se dirigía a la Baixa para ocupar unas cuantas horas en la actividad que le daba de comer, que no era otra cosa que elaborar y traducir correspondencia comercial para algunas firmas a las que prestaba sus servicios. El itinerario pessoaniano por las calles de la Baixa pombalina lisboeta se convierte en un universo en el Libro del Desasosiego, que refiere cada calle como la imagen literaria personal de la ciudad. A partir de los textos del autor es posible elaborar una geografía urbana de Lisboa, de la Lisboa más cercana a Pessoa. Escenarios cotidianos que formaron parte de la rutina diaria, las oficinas en las que trabajó, las numerosas casas en las que vivió, los cafés, los restaurantes.

Plaza da Figueira, en 1925. Situado en la Baixa, estaba ocupado por el Hospital Real de Todos los Santos, construido entre 1492 y 1504, el principal hospital de Lisboa. El terremoto de 1755 dañó el edificio y nunca fue reconstruido, demoliéndose en 1775. En el solar vacío había mercado a cielo abierto y el lugar fue denominado Horta do Hospital, Praça das Ervas, Praça Nova y, finalmente, Praça da Figueira. En 1882 se construyó un mercado metálico rectangular, provisto de cuatro torres laterales, que cubriría los 8000 metros cuadrados de la plaza. Con el tiempo el mercado se convirtió en un verdadero emblema de Lisboa, sin embargo, en 1947 se decretó la demolición con vistas a liberar el espacio para otros usos más acordes con los nuevos tiempos que corrían, ejecutándose la orden en 1949.

La Plaza da Figueira en la actualidad (Foto cortesía de Sergutel)

Pessoa bajando por el Chiado, delante de la librería Bertrand, en 1928.

“Amo estas plazuelas solitarias, intercaladas entre calles de poco tránsito, y sin más tránsito, ellas mismas, que las calles. Son claros inútiles, cosas que esperan, entre tumultos distantes. Son de aldea en la ciudad. Paso por ellas, subo a cualquiera de las calles que confluyen en ellas, después bajo de nuevo esa calle, para regresar a ellas. Vista desde el otro lado es diferente, pero la misma paz deja dorarse de añoranza súbita -sol en el ocaso- el lado que no había visto a la ida […]” (Bernardo Soares, O Livro do Dessasossego)

El itinerario Pessoaniano se elabora desde sus primeras casas de infancia, empezando en el Largo de San Carlos nº 4 donde nació, la Rua de São Marçal nº 104, primera mudanza trás morir sus padre, después la Avenida de Don Carlos nº 109, donde nace su hermano João Maria antes de regresar para Sudáfrica; sus posteriores moradas, primero en 1905 con sus tías en la Rua de São Bento nº 19, posteriormente en el Largo do Carmo, frente al convento en ruinas por el famoso terremoto de 1755, en la Rua Antero de Quental, donde vivió en 1916; continúase así con las otras muchas que tuvo a lo largo de su vida, más de veinte moradas diferentes, en las que probaba las diferentes sensaciones de mudar de barrio, donde el paisaje al asomarse a la ventana de su habitación era distinto, donde los sonidos, los olores y la luz eran otros.

El Rossio, cuyo nombre oficial es Plaza de Don Pedro IV, ha sido desde tiempos medievales el centro neurálgico de la Baixa, la parte baja hacia donde se extendía la ciudad que naciera en la Alfama, en la ladera de la colina, junto al castillo defensivo de San Jorge. La foto primera , cortesía de E. Moitas, debe de ser de los años 40 o 50 y la segunda, cortesía de Miguel Valle, pertenece ya al siglo XXI. Como se puede observar, poco ha cambiado de una imagen a la otra.

“Me asomo, desde una de las ventanas de la oficina abandonada a mediodía, a la calle en la que mi distracción siente movimientos de gente en los ojos, y no los ve, desde la distancia de mi meditación. Me duermo sobre los codos, donde me duele la barandilla, y sé de nada con una gran promesa. Los pormenores de la calle sin animación por la que muchos andan se me destacan en un alejamiento mental: los cajones apiñados en el carro, los sacos a la puerta del almacén del otro y, en el escaparate distante de la tienda de ultramarinos de la esquina, el vislumbre de las botellas de ese vino de Oporto que sueño que nadie puede comprar. Se me aísla el espíritu de la mitad de la materia. Investigo con la imaginación. La gente que pasa por la calle es siempre la misma que ha pasado hace poco, es siempre el aspecto fluctuante de alguien, manchas sin movimiento, voces de incertidumbre, cosas que pasan y no llegan a suceder […]” (Bernardo Soares, O Livro do Dessasossego).

Terreiro do Paço, o Plaza del Comercio en 1908, cuando Pessoa contaba con 20 años, cuyo origen data de comienzos del siglo XVI, cuando el rey Manuel I decidió construir un nuevo palacio real, junto al río y fuera de las murallas de la ciudad, conocido como Paço da Ribeira (palacio de la ribera), con la idea de abandonar definitivamente el Castillo de San Jorge. Sin embargo, el famoso, por repetidamente citado, terremoto de 1755 destruyó el palacio y buena parte de su contenido. El actual diseño de la Plaza se debe a la reforma del marqués de Pombal, que se ejecutó a lo largo del siglo XVIII.

Finalmente, en 1920 Pessoa se trasladaría a la que sería ya su casa definitiva, donde vivió hasta su muerte en 1935. Fue en la Rua Coelho da Rocha nº 16, en Campo de Ourique.
Los ratos muertos los pasaba en metafísicas inútiles y en filosofías solitarias en una esquina de un café, en la Brasileira de Rossio o en la del Chiado, o en el Café Aurea Peninsular en la Rua do Arco do Bandeira, o en el Café Restaurant Montanha en la esquina de la Rua da Assunção con Santa Justa, donde Fernando Pessoa y Mario de Sá- Carneiro sentados a la mesa, corregían pruebas tipográficas en los tiempos de Orpheu.

Cuadro de Fernando Pessoa realizado por Almada Negreiros.

También forma parte de la ruta el lugar donde estuvo el Restaurante Irmãos Unidos –cerrado en 1970-, en la plaza de Rossio, donde se reunían habitualmente Pessoa y algunos poetas y pintores, entre ellos Sá-Carneiro, Alfredo Pedro Guisado, Armando Côrtes-Rodrigues, Antonio Ferro y el pintor Almada Negreiros, cuyo cuadro de Pessoa sentado a la mesa de un café leyendo la revista Orpheu estuvo expuesto en el local desde 1956 hasta su cierre. Otros cafés que frecuentó el poeta fueron el Royal, el Gibraltar, en Cais do Sodré; el Martinho de Rossio, el café Martinho da Arcada, el café Leão, en la Rua Primeiro de Dezembro; y así, podría decirse, casi todos los cafés de Lisboa fueron escala en los paseos del escritor.
Se puede finalizar aquí el recorrido por la Lisboa de Fernando Pessoa, sin embargo, todavía queda un último lugar, el postrero cuarto del Hospital de S. Luiz dos Franceses en la Rua Luz Soriano, 182, donde llegó de urgencias y donde murió también con urgencia dos días después, el 28 de noviembre de 1935. Ahora sí acaba el itinerario breve por las calles de la Lisboa de Pessoa. Un “roteiro” urgente como lo fue la vida del propio Fernando Pessoa.

Café A Brazileira en la Rua Garrett y el Café-cervecería Leão en la Rua Primeiro de Dezembro, en 1912 y 1930 respectivamente.

Pessoa, sorprendido en “flagrante delitro”, apura un vaso de vino en el almacén de vinos y licores, bodega Abel Pereira da Fonseca, en la sucursal de la Rua dos Fanqueiros. La foto le fue remitida  a  Ophélia Queiroz  por mediación de su sobrino y amigo de Pessoa el poeta Carlos Queiroz, en 1929.

Referencias.-

Tavares Dias, Marina
A Lisboa de Fernando Pessoa
Assírio & Alvim
Lisboa, 1998

El País. “La herencia de Fernando Pessoa
“La Conciencia de Lisboa

Ruas de Lisboa (Blog)

Revistas portuguesas antigas (Blog)

Legado Pessoa (português)

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Las viejas salas de cine van muriendo poco a poco. Comenzaron a languidecer en los ochenta y acabaron por reciclarse en bingos o discotecas. Los cines que mejor suerte tuvieron continuaron su función transformados en locales multisalas, que era la moda en los noventa. Ya en los últimos años del siglo XX, algunos de los multicines comenzaron también a tener problemas. La presión de las grandes productoras norteamericanas, la falta de confianza en el cine nacional, “internet” y, en definitiva, la falta de público, consiguieron que las salas especializadas en “otro tipo de películas” más al margen de los circuitos más comerciales acabaran por rendirse y tirasen la toalla. La reconversión ahora se mostró en el cambio de uso, en forma de grandes superficies dedicadas a la moda, centros comerciales y tiendas multimedia. Para entonces las salas más antiguas ubicadas en los barrios de las grandes ciudades y en los pueblos mostraban sus fachadas fantasmales deshechas por el paso del tiempo.

En Madrid hubo decenas de cines en el entorno de la Gran Vía, el “Broadway” madrileño, muchos de los cuales echan el cierre para dedicarse a otros usos. También hubo cientos de salas repartidas por los barrios. Cines de reestreno, de sesión doble y de sesión continua. De esos ya no queda ninguno. Cines para el recuerdo son el Cine Roma, el Cine Río, el Cine Bristol, el Cine López de Hoyos (ahora un gimnasio), el Cine Covadonga ( que al ser un edificio independiente fue demolido para poner en su lugar viviendas de “alto standing”), el Cine Estudio Bogart (que fue el último nombre que tuvo, pero primero fue el Salón Madrid, allá por 1906. Ha sido teatro, cine y hasta frontón de señoritas. Como cine pasó por etapas especializadas en cine erótico, infantil o convencional. Últimamente fue un cine de repertorio en versión original. Lleva bastante tiempo cerrado; hace poco fue okupado y volvió de nuevo a la prensa. Parece que se han vuelto a olvidar de él), el Cine Juan de Austria (cerrado en 2006), el Cine Infantas, Cine Benlliure, el Cine Rex (cerrado en 2006), el Cine Avenida. Algunos ya fueron abatidos por la piqueta víctimas del furor especulativo. Otros han agonizado lentamente hasta estos primeros años del siglo XXI, extenuados por la falta de perspectivas. Los menos, los ubicados en edificios de viviendas o en edificios nobles, se convertirán en tiendas de ropa, en gimnasios, en centros comerciales, en comercios de cualquier género, en bares… O en nada. Permanecerán cerrados esperando al mejor postor y serán objeto de la humillante miseria en que transforma la espera especulativa.

Pero no sólo en Madrid se ha dado este penoso fenómeno de la desaparición de los cines. También en Barcelona, Valencia, Canarias, Galicia, Castilla-León, etcétera… Es un fenómeno mundial que responde, de manera global, a los mismos patrones: falta de público -por infinidad de razones-, presión de las distribuidoras multinacionales y especulación inmobiliaria principalmente.

En Valencia, por ejemplo a lo largo de los años el Distrito Marítimo que tenía varios cines: Leones, Levante, España, Triunfo…, ha visto como han ido cerrando inexorablemente. El edificio del Cine Triunfo, que aparece en la foto, se construyó en 1930 y se conservó en la calle Muñiz y H. de Alba, en un estado deplorable, hasta su derribo en diciembre de 2006. Hace pocos años proyectaron convertirlo en sala de baile, pero los vecinos se opusieron a ello. Ahora se construirán viviendas de lujo, que es lo que se suele construir en España cuando se derriba un edificio.

Son los viejos cines que sólo algunos guardan latentes en su recuerdo. Pero inevitablemente se irán y desaparecerán para siempre. Y serán los viejos cines olvidados.

Cine Latino, en San Francisco (California-USA)

Cine Corregidora, en México DF.

Cine Avenida, en Costa Nova (Aveiro, Portugal)

Cine Avenida, en Costa Nova (Aveiro, Portugal)

Cine Sheba, Villahermosa, Tabasco, (México).

Cine Ideal, en Sicilia (Italia)

Cine Aguia, en Oporto (Portugal)

Cine Paris, en Lisboa (Portugal)

NOTA (15/3/2009):

Acerca del CINE SHEBA, en México, Mónica Maldonado en un comentario enviado a este BLOG nos hace la siguiente aclaración:
“…es necesario que haga una aclaracion respecto a los cines olvidados… Me soprendió muchisimo ver que ubicas el añorado cine Sheba en México, D.F. cuando en realidad, es un icono de la ciudad de Villahermosa, Tabasco, en el sureste de México. Nacida en la ciudad de los palacios, vivo desde los once años en Villahermosa… Este cine ahora abandonado se encuentra ubicado en una sola cuadra, sobre la avenida 27 de Febrero entre las Avenidas Madero y Pinosuárez, asi como el Malecon Carlos A. Madrazo, en el primer cuadro de esta ciudad, que desafortunadamente vivio sus peores momentos en la gran inundación del 2007. De cualquier manera…que gusto ver que nuestro querido cine Sheba sea dado a conocer en tu blog…Saludos!”

Bienvenido sea el comentario de Mónica y todos los que vengan. Siguiendo su aclaración corrijo el pie de foto correspondiente al referido cine.

Referencias.-

FOTOS. “Viejos Cines Olvidados: La última Película

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E
l animatógrafo de Rossio , en Lisboa fue creado el 8 de diciembre de 1907 por los hermanos Ernesto Cardoso Correia y Joaquim Cardoso Correia, fundadores de la firma Correia & Correia y tenía una capacidad de más de cien asientos.
Su fachada es una de las más características de la arquitectura de la ciudad de Lisboa, constituyendo uno de los ejemplos más particulares del “Arte Nova ” modernista. Posee unos relieves exteriores esculpidos en madera y un conjunto de azulejos -que datan de 1907 y están firmados por M. Queirol– situados en torno a las taquillas, decorados con figuras femeninas de cabellos entrelazados entre cuyas manos aparecen los tallos de dos plantas rematadas por sendas luminarias.


A
unque la función para la que se creó fue la exhibición cinematogáfica, por su sala también pasó una compañía de teatro infantil. Después de un breve periodo de cambio de actividad, el Animatógrafo volvió a sus orígenes como sala de cine.
Sin embargo, en la actualidad el local se dedica a otros menesteres menos cinematográficos: es un “sex shop”. Aunque no dudo del amplio espacio que la nueva actividad dedique al séptimo arte, que, sin duda así será, no parece muy loable que un local con tanta historia no haya tenido un tratamiento más ligado a la cultura, en razón a los orígenes históricos del cine en Portugal que representa. Debería haber una iniciativa por parte de los poderes públicos que lo pudiese convertir en un elemento emblemático para la ciudad y para los habitantes de Lisboa, dándole una utilidad pública que, al mismo tiempo, preservase el patrimonio cultural.


En Madrid existe un ejemplo parecido en el Cine Dore, actual sede de la Filmoteca Nacional. Sus origenes fueron similares, pero el presente del local y su uso es otro muy distinto.
Aunque el antiguo salón Doré, una antigua barraca en la que proyectaban películas data de 1912, es en 1923 cuando se construye el actual Cine Doré. El proyecto databa de 1922, y los planos estaban firmados por el arquitecto Críspulo Moro Cabeza, bajo promoción del industrial Arturo Carballo Alemany. El estilo modernista que se adoptó para el Doré era el habitual en los cinematógrafos de principios de siglo y era coherente con la arquitectura que se estaba realizando entonces en Madrid.

Ha sido varias veces restaurado, la primera vez en 1925 por el arquitecto Manuel López Mora, una segunda en 1932 y, más cerca de nuestros días, fue rehabilitado en 1984 por el arquitecto Francisco Javier Feduchi Benlliure. El cine tomó el nombre de su pasaje contiguo, que comunica las calles de Atocha y de Santa Isabel, y está dedicado al pintor francés Pablo Gustavo Doré, autor de ilustraciones para ediciones especiales de la Biblia y el Quijote.
La historia de la sala ha sido larga y procelosa. A partir de los años treinta del siglo pasado, el Cine Doré se configuró como una sala de reestreno, con dos sesiones diarias. Hasta su cierre, en 1963, fue un cine de barriada, conocido popularmente como el “Palacio de las Pipas”.

En 1982 el ayuntamiento de Madrid -amparado por el Plan de Ordenación Urbana de Madrid- adquiere el Cine Doré como edificio de interés arquitectónico y ambiental que debe ser conservado, éste permaneció abandonado a su suerte, en especial la fachada y los muros exteriores.
Tras su compra por el Ayuntamiento y la firma del acuerdo de cesión al Ministerio de Cultura, se decide destinarlo a local estable de proyecciones para la Filmoteca Española, y se inicia la restauración.

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