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Archive for the ‘Libros’ Category

Colonia Socialista

Colonia Socialista o Ciudad Jardín, calle Alhelies (1919/1920).

A finales de la primera década del siglo XX surge en Madrid un estilo nuevo de urbanización inspirado en la Ciudad Jardín inglesa de Ebenezer Howard y en la Ciudad Lineal de Arturo Soria. El modelo se desarrolló principalmente en terrenos de Chamartín de la Rosa donde se crearon “colonias” de viviendas unifamiliares que dieron a la zona un peculiar carácter. Hoy día, estas colonias históricas, que gozan de protección urbanística, mantienen todo su encanto original convertidas en auténticas islas dentro de la vorágine de la gran urbe.

Colonias de “casas baratas”

La Ciudad Jardín Madrileña se levantó en unos terrenos situados en el antiguo término municipal de Chamartín de la Rosa por la empresa Fomento de la Propiedad, sociedad urbanizadora catalana instalada en Madrid hacia 1915 que realizó diferentes promociones directas o mediante la venta de terrenos a otras cooperativas o promotoras. Fomento de la Propiedad compró al duque de Pastrana unas 250 hectáreas de suelo comprendidos entre el Ventorro del Chaleco (entonces en la Prosperidad), el paseo de la Ciudad Lineal (Arturo Soria) y el límite de Chamartín de la Rosa (Ramón y Cajal).
Las colonias se construyeron como núcleos aislados y discontinuos, ya que sus promotores en muchos casos fueron distintos. Todas las promociones se acogieron a las sucesivas leyes de casas baratas e iban dirigidas a clases medias trabajadoras y a empleados públicos. Arquitectónicamente hubo varias tipologías de viviendas (pareadas, adosadas en hileras y aisladas), basadas por lo general en estilos regionalistas, con el uso de enfoscados en la fachada, aparejos de ladrillo visto con motivos sencillos y canecillos de madera bajo cubiertas de teja a una, a dos, tres, cuatro o más aguas.

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Colonia Unión Eléctrica Madrileña, calle Primera (1920/ 1927).

Colonia Socialista o Ciudad Jardín

Fue la primera colonia de las proyectadas en la Ciudad Jardín Alfonso XIII. Al amparo de la Ley de Casas Baratas de 1911, la Cooperativa Obrera para la Adquisición de Casas la promovió en 1919 por iniciativa de Pablo Iglesias y Jaime Vera para los afiliados a la Casa del Pueblo. La Cooperativa, integrada por 116 personas, compró los terrenos a Fomento de la Propiedad aportando cuotas mensuales de cuatro pesetas y de dos pesetas dependiendo del tamaño de las casas. El precio final de las viviendas grandes (120m2) fue de 19.000 pesetas y de 12.000 pesetas, las pequeñas (90m2). En ambos modelos la distribución era semejante, variando únicamente las dimensiones. En la planta baja se situaban un comedor, cocina, dos habitaciones y vestíbulo; en la planta segunda había cuatro dormitorios y un trastero. El Cuarto de baño se situaba en el exterior, al lado de la cocina. La colonia la formaban 118 viviendas adosadas en hilera, formando grupos de cuatro, cinco o más casas y estaba delimitada por la recién trazada calle de Alfonso XIII, Narcisos (E. Howard), Alhelíes (Pablo Iglesias), Celindas, Santoninas y Jacintos.

Aneja a la colonia Socialista, en 1926 se construyó la colonia Bosque y Mina o colonia de Fomento de la Propiedad, formalmente semejante. De ese mismo periodo es la colonia Unión Eléctrica Madrileña (U.E.M.), promovida por Valentín Ruíz Senén, director gerente de la U.E.M., para empleados de la compañía que se acogió a la Ley de Casas Baratas de 1921. Constaba de viviendas unifamiliares aisladas, con jardín a cuatro fachadas y se proyectó en una tipología homogénea.

4-Colonia Prosperidad

Colonia Prosperidad, calle Cabeza Reina (1926/1935).

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Colonia Prosperidad, Ciudad-Jardín Alfonso XIII (1926/1935). Foto Enrique F. Rojo, 2012

Colonias Primo de Rivera y Prosperidad

Estas colonias, de tipologías diferentes, se construyeron en pleno periodo de la dictadura de Primo de Rivera, acogiéndose a la 3ª Ley de Casas Baratas. La colonia Primo de Rivera, realizada entre 1925 y 1930, para funcionarios y policías municipales, se situó en el eje de la calle Ramón y Cajal, en ambas aceras y a lo largo de calles paralelas a la principal. Se realizaron 272 viviendas, casi todas agrupadas en hileras, con jardín en las dos fachadas, así como también algunos hoteles unifamiliares aislados rodeados por un jardín mínimo.
La Colonia Prosperidad fue promovida entre 1926 y 1935 por la Compañía Anónima de Casas Baratas en terrenos próximos a los de la Colonia Primo de Rivera en el eje de la calle Ramón y Cajal, limitando con el Colegio Santa Marca y la citada colonia, con la que se integra. Su estructura es ortogonal con manzanas rectangulares, con un eje principal de acceso –la calle Luis Larrainza- y una plaza central. A esta estructura se superpone una red de calles peatonales de menor dimensión. Las viviendas, en un total de 244, se sitúan en hilera de una y dos plantas, con porche, pequeños jardines delanteros y patio trasero, en parcelas de pequeño tamaño.
Otras colonias de la Ciudad Jardín, contemporáneas a las citadas, son la Albéniz o de los Músicos, la Imperial, Jardín de la Rosa y Jardín Municipal, todas ellas en el entorno de las calles Ramón y Cajal y Alfonso XIII, en el distrito de Chamartín.  (Artículo publicado en la  Revista PLÁCET, Nº 245 , Abril 2014.)

Referencias.-

Unión Eléctrica Madrileña (Ver artículo, Arroyo Ilera, Alfonso, UAM,2009)

Revista PLÄCET, Nº 245 (Abril 2014)

Rojo Escobar, Enrique F./ R. Zapata, Carlos
Chamartín. Álbum de Fotos
Temporae, Ed.
Madrid, 2015

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CHAMARTÍN LIBRO 2015

Presentación del libro Chamartín. Álbum de fotos 20/ mayo/ 2015

Carlos R. Zapata
Enrique F. Rojo

1. Inició el acto el autor Carlos R. Zapata agradeciendo la presencia del público y presentando a los miembros de la mesa. A continuación hizo referencia a diferentes momentos de la historia de Chamartín, comentando una serie de fotografías que se proyectaron simultáneamente y resaltando el gran número de edificios notables que se derribaron por la escasa sensibilidad institucional y privada para conservar las construcciones históricas, fundamentales para no perder la identidad del espacio urbano.

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Presentación del libro “Chamartín …”. De izquierda a derecha Cucho Sánchez, Enrique Rojo, Carlos Rodríguez e Ian Gibson.

2. Seguidamente le pasó la palabra a Enrique F. Rojo, autor del libro, quien citando al arquitecto Enrique Domínguez Uceta que no pudo asistir a la presentación, hizo un breve repaso por algunos de los edificios más representativos del distrito.

En cuanto a la arquitectura más antigua se destacaron el desaparecido Colegio del Recuerdo (1883) proyectado por Francisco de Cubas; el palacete de la Quinta de San Enrique (1860); actualmente perteneciente a la Fundacion ONCE y rebautizado como Palacete de los Duques de Pastrana; el Palacio de las Artes e Industrias (1907), de Fernando Torriente y en la actualidad Museo de Ciencias Naturales y Escuela de Ingenieros Industriales.

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Colegio Virgen del Recuerdo (1883 ).

Los edificios religiosos o de beneficencia son numerosos en Chamartín y se citaron entre otros el Asilo de San Rafael (1912), del que apenas queda una sección; el Asilo de Convalecientes (1912); Asilos Santamarca (1929) y San Ramón y San Antonio (1926); y el Noviciado de las Damas Apostólicas del Sagrado Corazón de Jesús (1931), proyectado por Críspulo Moro Cabeza, en la actualidad con un expediente de derribo aprobado a pesar de encontrarse en perfecto estado.

DAMAS APOSTOLICAS DEL SAGRADO CORAZON-  2015

Noviciado Asilo de las Damas Apostólicas (1931 ).

Por lo que se refiere a lo que Domínguez Uceta ha denominado el “museo de arquitectura moderna de Chamartín“, se hizo mención a las colonias Parque Residencia (1933) y El Viso (1936) de luis Blanco Soler y Rafael Bergamín; la Residencia de Estudiantes (1915), proyectadas en estilo neomudejar por Antonio Flórez Urdapilleta y Francisco Javier de Luque; el Instituto Escuela (1933), en estilo Racionalista, de Carlos Arniches y Martín Domínguez, con la colaboración del ingeniero Eduardo Torroja en el diseño de las marquesinas futuristas del pabellón de párvulos.
Se incluyeron además, las obras de Miguel Fisac en el CSIC como la iglesia del Espíritu Santo (1943, ) el Instituto Nacional de Óptica (1949), o el Instituto de Edafología.

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Instituto Escuela (1933).

Para finalizar la intervención se habló del Estadio de fútbol del Real Madrid (1947) de Muñoz Monasterio y Alemani Soler; el gimnasio del Colegio Maravillas (1962) de Alejadro de la Sota; las Torres Blancas (1968), de Sainz de Oiza; la Estación de Chamartín (1975) de los arquitectos Corrales y Molezún; y finalmente, el Auditorio Nacional de Música (1988) de García de Paredes.

Torres Blancas 1965

Torres Blancas (1965).

3. A continuación intervino Ian Gibson, que hizo un generoso elogio del libro, alabando el contenido y el diseño. “Un libro -dijo-, con un tamaño adecuado para llevar en la mano cuando vas por las calles de Chamartín y poder consultar lo que ves”.
Gibson habló de la Residencia de Estudiantes (1915), de sus alumnos, del espíritu académico, multidisciplinar y tolerante que siempre imperó en el centro y, en definitiva de ese gran espacio de cultura que la Guerra Civil cercenó.

Hizo un alegato en favor de la cultura plural y de la necesidad de recuperar la memoria histórica de los barrios y distritos de las ciudades españolas. Se refirió Gibson a “la España que pudo ser y no fue”  por causa de la lucha fratricida que impidió el desarrollo del potencial cultural español y condujo al retroceso educativo, concluyendo que el desmantelamiento de la Residencia de Estudiantes supuso una gran oportunidad perdida.

José María Hinojosa, Juan Centeno, Federico García Lorca, Emilio Prados y Luis Eaton. Residencia de Estudiantes, Madrid, 1924

De izquierda a derecha: José María Hinojosa, Juan Centeno, Federico García Lorca, Emilio Prados y Luis Eaton. Residencia de Estudiantes, Madrid, en 1924.

4. Siguió Cucho Sánchez que habló de la mítica sala de conciertos Rockola, símbolo del aperturismo en la cultura musical del periodo de la democracia incipiente. Con esta sala situada en al calle del padre Xifré 5, se produjo un cambio en el concepto da salas de concierto, pasándose de la gran sala a la pequeña, con actuaciones más continuadas, artistas de las más variadas procedencias y estilos y con un público mucho más heterogéneo y joven.
Por Rockola pasaron grupos internacionelas de Rock, Pop y Punk con la asistencia de lo más representativo de las culturas artísticas alternativas y de vanguardia.
El cierre de sala y con ello la desaparición de un lugar mítico, se produjo en 1985, probablemente, según sugiere Cucho, por causas políticas e ideológicas.

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Sala Rock-Ola (1981-85 )

5. Aprovechando el contenido musical de la charla anterior intervino José María Guzman (Solera; Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán; Cadillac), que hizo una breve introducción en referencia a su condición de vecino de Chamartín. Acompañado por su guitarra, interpretó tres temas relacionados con el acto, que prologó amenamente, para acabar mencionando la casualidad de celebrarse esa jornada el “día sin música” reivindicación que subscribió. La excepción la hizo por no eludir el compromiso adquirido para la presentación.

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De izquierda a derecha: Cucho Sánchez, Enrique Rojo, Carlos Rodríguez, Ian Gibson y José María Guzmán, con la guitarra, interpretando “Sólo pienso en ti”.

6. Alberto Tellería, de la Asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio, intervino en nombre de Vicente Patón, elaborando un rápido viaje sentimental por la memoria del distrito de Chamartín del que también fue vecino, aludiendo a vivencias propias y a otras narradas por vecinos y familiares recogidas por él.

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Dos señoras pasean por Príncipe de Vergara al paso de un rebaño de ovejas (c. 1955)

Unas palabras finales de Carlos y un audiovisual pusieron fin a la presentación que se alargó por algo más de dos horas.

Desde este espacio queremos agradecer a la dirección del Colegio San Ramón y San Antonio  la cesión generosa y desinteresada de sus extraordinarias instalaciones para el acto de presentación del libro.
Nuestra sincera gratitud a Sor Sole y a sus colaboradores y colaboradoras por su amabilidad y disposición.

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Presentación del libro “Chamartín …”.

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Presentación del libro “Chamartín …”.

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CHAMARTÍN. Álbum de fotos

Enrique F. Rojo y Carlos R. Zapata Chamartín. Álbum de fotos, un libro que ofrece una interesante muestra de más de 400 fotografías y documentos que repasan diferentes episodios de la historia del distrito de Chamartín. Desde las imágenes más antiguas de su núcleo original, hasta las más actuales, pasando por una indispensable colección que abarca los dos últimos tercios del siglo XX. Lo acompañan textos explicativos, además de un interesante recorrido por los momentos más significativos que permiten conocer de forma clara y concisa la evolución de Chamartín de la Rosa desde que surge como pequeña villa. Chamartín. Álbum de fotos pretende reconstruir la historia cercana del distrito a través de la evocación visual de las fotografías, la mayoría inéditas, que se presentan en diferentes series, en blanco y negro y en color, y en un atractivo capítulo titulado Ayer y Hoy que, por medio de la comparación de dos fotografías tomadas en el mismo lugar y diferente momento, nos permite descubrir los cambios experimentados en el distrito. Desde la ventana del siglo XXI, que impone una visión más distanciada, los autores del libro nos invitan a disfrutar y soñar con este álbum fotográfico de la memoria de un distrito repleto de historias.


PRESENTACIÓN del libro Chamartín. Álbum de fotos  el día 20 de Mayo de 2015, a las 19.30 horas, en el Salón de Actos del Colegio San Ramón y San Antonio, situado en la calle de Rodríguez Marín nº 57.


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Urban Idade

Un negocio viejo, por ejemplo era el de mi abuelo que vendía llaves, grifos y tuberías desde mucho antes del siglo XXI. También vendía gutapercha y cables de cobre; y pez y minio en bote, y para las tuberías de plomo estopa. Todo un negocio antes del siglo XXI.

En el número 46 de la calle del Comercio de mi ciudad se estableció el abuelo fundador del negocio. Lo llamó Urban Idade porque le gustó el regusto arcaico del nombre y porque le pareció que le daba empaque un nombre que sonaba a gallego en tierras de Castilla. Así era Castilla de impresionable y así eran los gallegos de altivos en Castilla. La fontanería se llamó Urban Idade en castellano y en gallego. Un nombre imposible para un negocio que pretendía ser universal en una ciudad como Madrid que era como un pueblo grande. Por eso, el tiempo impuso la razón del idioma o el idioma impuso su razón en el tiempo y el viejo negocio de Madrid se reconvirtió de fontanería imposible a blog universal sobre Madrid, paradógicamente, algo también imposible. En fin, todo lo imposible acabó por hacerse realidad y Urban Idade, en castellano y en gallego, sigue existiendo como un exquisito negocio imposible de redes urbanas fontaneras en ese pueblo grande que es el viejo Madrid.

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Libro de Ediciones La Librería-Temporae, titulado Madrid a pie de calle , que reúne cerca de 200 imágenes del archivo particular de uno de los reporteros gráficos más destacados de su generación: Manuel Urech. Fotoperiodista del desaparecido diario Madrid  durante treinta años (además de haber trabajado para ABC, la agencia EFE o la revista Semana), Urech fue captando el bullir de la urbe en sus innumerables incursiones periodísticas, dejándonos una crónica visual que conjuga el espíritu de un reportero y la mirada del artista. La mayor parte de las 200 fotografías del libro son de los años 1945 y 1955. Una mínima muestra del legado del fotógrafo ve ahora la luz en este libro cuyo autor es Miguel Ángel Urech Ribera, uno de sus hijos y custodio del archivo durante los últimos 27 años.

Madrid a pie de calle, un libro de fotografías de Madrid. Imágenes en blanco y negro del Madrid de las décadas de 1940-1960. Un Madrid rural, todavía a medio hacer y todavía medio deshecho, donde se adivinan leves aires de modernidad y se intuye que la urbe se esfuerza por crecer y superarse, mirando de reojo a Europa como horizonte.
El tiempo pasa y la foto recoge el instante y detiene el tiempo para que podamos ser testigos de cómo se vivía y de cómo éramos.

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Conductor con su impecable taxi fotografiado por Manuel Urech, hacia 1945.-Urech

En el libro Madrid a pie de calle, editado conjuntamente por Ediciones La Librería y Temporae, en el tiempo detenido de las fotos de Urech vemos escenas de contenido claramente periodístico y algunas más personales, también más íntimas, todas tomando el pulso a la ciudad con sabiduría y gusto estético. Aparecen escenas cotidianas: barriadas miserables habitadas por gentes con pocos medios, sin agua y sin luz en sus casas; rebaños de ovejas, carros tirados por burros o mulos, un calesero despistado que guía su vehículo en pleno paseo de Recoletos entre coches; vendedores ambulantes que acuden a la capital para ofrecer su modesto género: botijos, sombreros, sandías, limones, galletas, verduras. Pero también hallamos tranvías eléctricos, un moderno y espacioso Metro, automóviles utilitarios último modelo, carreras de motos en el Retiro, aviones a reacción, grandes avenidas y un colosal campo de foot-ball con gran explanada para parking, situado en la más representativa de las avenidas de la capital. Como se ve, en el terreno del transporte, aún convivían sin mucha dificultad la tracción animal con la mecánica, de manera que el olor a los vapores del heno y la gasolina ya procesada se mezclaban en algunos puntos de la ciudad y se convertían en una sensación más de la vida cotidiana.

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Estación de servicio Petróleos Porto Pi, en la calle Alberto Aguilera con Vallehermoso, diseñada en 1927 por Casto Fernández Shaw.-Urech

Hay una foto que nos muestra una mujer subida en una novedosa Lambretta, esa motocicleta “scooter” que todavía levanta pasiones hoy en día, y algo más atrás se ve a un joven con un paquete en una de sus manos que mira como asombrado -entre sorpresa y espanto-, no se sabe muy bien si a la mujer –por mujer o por motorista- o al fotógrafo, es decir a Urech, o a lo mejor a ambos. A la derecha de la foto, tomada en la calle Maldonado, ya repleta de edificios de modernas viviendas, hay unas casetas de madera –que podrían ser de obras- y unos carros también de madera –que podrían ser de mudanzas- ; entre lo rural y lo urbano. En algún lugar leí a Juan José Millás decir que la Vespa, la hermana mayor de la Lambretta, era una moto con aspiraciones burguesas, la moto que la gente se compraba para salir de la clase social en la que había caído. Poseía dos ruedas pero aspiraba a cuatro, por lo que representaba excelentemente a un país con vocación de clase media.

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¿Sorpresa o envidia? El joven mira y la mujer posa con gozo montada en una Lambretta. La foto está tomada en la calle Maldonado, en 1955.-Urech

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La plaza de Callao desde Preciados en 1957. En el centro de la foto, junto al Palacio de la Prensa, el cine Actualidades que ocupaba los bajos del hotel Nueva York, derribado a principios de 1960.-Urech

Madrid fue en esas dos décadas de los 40-60 del siglo XX, como lo ha sido hasta no hace muchos años –en un paréntesis causado por la “pertinaz crisis”-, una ciudad de obras incesantes, donde se derribaban edificios y se construían otros más grandes y más altos, donde se abrían calles nuevas y desaparecían otras más pequeñas; donde las autoridades se inventaban nuevos barrios en lugares aislados, construidos por inmobiliarias que con el tiempo se hacían poderosas. También fue ciudad milagrera, con sus misas al aire libre, sus romerías y sus procesiones de peineta, mantilla y rosario entre las manos y sus penitentes rogando por sus mandas en plena calle. Fue ciudad de militares, con mucho uniforme y mucho desfile. Tampoco han cambiado mucho las cosas desde que Urech hiciera esas fotografías. En el plano social, quiero decir.

Pero Madrid también se divertía y Urech  nos lo muestra en sus instantáneas. Los madrileños iban a los toros y al circo. Acudían en masa a ver jugar a su equipo de foot-ball. En verano se bañaban en las piscinas de moda, y en el Manzanares. Y también iban al teatro y al cine, al contrario que ahora que nos basta para estar entretenidos con la televisión, las tablets y los smartphones.

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Bañistas en el rio Manzanares junto al puente de los Franceses en 1946.-Urech

En las elegantes fotos de Manuel Urech nos encontramos con arquitecturas arrinconadas unas, y otras desaparecidas, que nos hacen pensar en el poco valor que le damos los madrileños a las construcciones que flanquean las calles de nuestra ciudad ; viejas modas en el vestir, estéticas trasnochadas coronadas con peinados imposibles y complementos casi olvidados; cándidos hábitos de ocio ajenos al actual consumismo desmedido como única manera de llenar el tiempo libre; antiguos trastos de uso cotidiano, ahora piezas de museo o de coleccionista. Poses de tosco exhibicionismo popular y altivas miradas de la burguesía más respetable.

Para muchos se trataría de fotografías que contienen historias que nos resultan más o menos familiares por haberlas escuchado o leído. A otros muchos les hará recordar. Para todos éstas imágenes, como narraciones, pasarán a ocupar un lugar en nuestra memoria, como si de lejanas evocaciones se tratara.

 

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Acaba de salir a la calle la segunda edición de La Prosperidad 1862-2012.
El libro ha tenido una acogida extraordinaria y ha agotado las existencias de la primera edición en el almacén de Temporae-La Librería en algo menos de dos meses, lo cual me satisface enormemente como autor del mismo. Espero que esta segunda edición siga los mismos derroteros.
A pesar de que la campaña de promoción no fue muy intensa, si han sido numerosos los medios ( El País, en una bonita columna de Rafael Fraguas, la revista PLACET, en un artículo de Alfonso Espinosa, la Gaceta Local, en su edición de Madrid Norte, la publicación histórica Madrid Histórico,  el semanario gratuito Gente-Norte, un elegante reportaje en Tele Madrid, etc.) que se han hecho eco de la publicación del libro. Incluso hubo algunos a los que no pude atender por problemas de incompatibilidad de fechas y horarios, muy a mi pesar. Mi agradecimiento a todos ellos por su interés.
Desde aquí quiero dar las gracias a todos aquellos que se han fijado en el libro. Quienes lo han comprado; aquellos que acudieron a las presentaciones y se acercaron a conocerme y a darme sus opiniones y consejos; aquellos que quisieron que les dedicase el libro y me felicitaron. Hubo quien dijo que le emocionó su lectura, por las evocaciones que le sugirió. Hubo quien echó en falta más cosas y más casas, y mi respuesta fue: “Manda el espacio, manda la editorial y no cabe todo”. Y es verdad.  También manda el tiempo, que casi siempre es escaso.

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Gente Digital. Mención al libro La Prosperidad 1862-2012″ (Ed. Temporae, 2012)

También he de agradecer a los distribuidores por su labor, algunos soberanamente implicados por ser un libro de su barrio. Han sido muchos los vecinos de la Prosperidad que con su publicación se han reencontrado con su barrio, lo cual rinde al autor la emoción de haber ejercido de artífice en la recuperación de su memoria en quienes, siendo parte de su historia, habían perdido el hilo conductor que a él les unía.
Como hacer capítulo de aquellos a los que debo agradecimiento por La Prosperidad 1862-2012 sería repetir lo que ya figura en el apartado de “agradecimientos” del libro, prefiero reproducirlo textualmente:
Han sido muchas las personas que han ayudado a que este trabajo saliera adelante. Desde el anonimato y con el interés de que el proyecto fructificase se sumaron a lo largo de 2012 vecinos de la Prosperidad y algún amigo amante de la historia de Madrid que aportó su valioso consejo y diverso material gráfico. No sería justo dejar de citar algunos nombres: Miguel Rodríguez, Ricardo Márquez, Carlos Moreno García, Benito Aguero, Enós Pastrana, Isabel Blas, Isabel Gea, Julia Alonso, Liliane Salvetat, María Jesús Martínez, Paco Montesinos, Rafael Blasco. Para todos ellos mi agradecimiento. Gracias también a la gerencia de Ballesol Principe de Vergara, a María Jesús de Temporae, y a Elvira Navarro, escritora y también bloguera, por su generosidad y por tan excelente prefacio. Gracias también a aquellos que mostraron su disposición hacia el libro y que, por falta de espacio, no han visto su participación reflejada en el. Si he dejado de nombrar a alguien, le ruego me perdone tan inexcusable olvido”.

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Imagen del reportaje de Luis Azanza / José Dávila en el espacio Madrid Oculto del Diario de la Noche de Tele Madrid, el 4 de octubre de 2012.

Como resumen del libro, mejor que una disección pacata e insignificante encaminada a no desvelar su contenido, bien puede valer una somera entrevista que me hizo Enrique Villalba el 20 de septiembre de 2012, mucho más fructífera y reveladora, en Madrid Diario.  Aunque Enrique también me hizo algunas fotos en el lugar donde tuvo lugar la entrevista, en la Plaza de la Prosperidad, no las publico aquí por la poca justicia que me hacen. A continuación, la entrevista tal y como se publicó en Madrid Diario:

Enrique F. Rojo (Madrid, 1964) es técnico de televisión, bloguero y escritor.
Su primer libro, editado por Temporae, es ‘La Prosperidad. 1862-2012‘, un recorrido en imágenes de este barrio de Chamartín, que cumple 150 años.

¿Porqué escribió este libro?
Es mi barrio. Me he criado aquí y he visto su evolución constante y paulatina. Uno va perdiendo la memoria de cómo han sido las cosas. No eres consciente de los cambios hasta que recapacitas y te das cuenta de cómo ha cambiado la fisonomía del sitio donde has vivido.

Prosperidad hace no mucho era casi todo campo.
Fue una de las primeras periferias de Madrid. Cuando la ciudad comenzaba a agrandarse con el ensanche de Castro, en 1862 comienza a gestarse el germen del barrio. Es cuando comienzan a venderse las primeras parcelas y a construirse las primeras casas bajas.

¿Cómo fue creciendo el barrio?
Cuando el barrio se crea, surge en torno al camino de Hortaleza -actual López de Hoyos-. El barrio se gestó sin ningún tipo de ordenación. Era todo lo contrario a los barrios planificados del ensanche de entonces. Los inmigrantes se fueron estableciendo en función de las parcelas que adquirían, construyendo de forma anárquica y sobre suelo rural. Se puede comprobar en un trazado urbano de calles estrechas y casas bajas. Era un pueblo. Algunas calles eran apenas caminos que hacían las veces de ramal de la vía principal, como la calle Canillas, que llevaba al pueblo del mismo nombre. La plaza de Prosperidad era un descampado que quedó libre y que no se ocupó, hasta que quedó como plaza. Era el lugar que servía de mercado al aire libre hasta que a mediados de los 50 se construyó el mercado municipal de Prosperidad. En 1973 se amplía la línea 4 de Metro y el barrio adquiere otra dinámica.

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Gente Digital. Reportaje del libro “La Prosperidad 1862-2012″ (Ed. Temporae, 2012)

Abundaban los tejares…
Por el barrio pasaba un desagüe, con acueducto incluido, del arroyo Abroñigal que se conocía como el ‘canalillo’. Aprovechando el agua, se establecieron muchos tejares que daban servicio a la construcción del barrio y a las casas del ensanche.

¿Quién vivía en Prosperidad en esa época?
Casi todos eran peones de la construcción, trabajadores no especializados y gente de servicio que iban a trabajar al barrio de Salamanca y el ensanche. Luego se fueron creando villas de veraneo para la gente del barrio de Salamanca, para huir del calor de la concentración de la ciudad. La gente iba en el tranvía a trabajar al centro, aunque, al parecer, no funcionaba muy bien.

¿Cómo vivió el barrio la Guerra Civil?
No he querido entrar en ese tema. Se estableció una checa en una esquina de López de Hoyos. Los pequeños episodios generaron tensiones. En ese momento, la Prosperidad era un barrio de peones y tenía una tradición más de izquierdas. Todavía hay vestigios de la guerra. En el colegio Luis Bello, por ejemplo, hay un refugio antiaéreo y se llegaron a plantear pasadizos hasta la calle Pradillo.

Abundaban los centros de beneficencia…
El suelo era barato y había mucha necesidad. Daban servicio a vecinos del barrio y otros vecinos. Hay que entender que la gente vivía hacinada y sufría muchos problemas y enfermedades, como la tuberculosis. Había otras instituciones, favorecidas por la aristocracia. Por ejemplo, la viuda de Canalejas cedió un hotelito que usaba de casa de vacaciones para hacer un centro femenino. También la Asociación de Amigos de la Enseñanza, que daba servicio a niños y a adultos; y el centro de artistas y escritores, que mantuvo a intelectuales sin recursos como Ciro Bayo.

¿Qué ocurrió en el desarrollismo?
En esa época, todo lo que olía a naftalina se lo cargaban. La Prosperidad perdió ese aspecto de ser un pueblo encajado en una ciudad. El ánimo renovador y la especulación eliminó las viejas construcciones por otras modernas que hoy se consideran nefastas. No obstante, todavía quedan elementos diferenciadores como las casas bajas de neomudéjar y las colonias, que son como islas en plena ciudad.

En el libro afirma que el vecindario se aburguesó.
Está motivado porque todas las construcciones que se hacen nuevas desde los años 60 pretenden tener un mayor estatus. Las casas comenzaron a ser de más categoría. Atrajeron a otro tipo de perfil social, aburguesando el barrio. A cambio, empujó a los antiguos habitantes, que en muchos casos, con el dinero de la expropiación no se podían permitir comprar una casa en la zona. Este proceso se nota sobre todo en los límites del barrio: Clara del Rey, Santa Hortensia, Príncipe de Vergara y Ramón y Cajal.

¿Los vecinos siguen considerando la Prosperidad un pueblo?
Sospecho que cada vez menos. Las generaciones más antiguas desaparecen y los herederos olvidan o emigran. A cambio, se ha incorporado nueva población que ha asumido que es un barrio más, a pesar de que tuvo un pasado con personalidad propia. 
(Enrique Villalba , 20-09-2012 )

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Página de La Gaceta Local que recoge la publicación del libro “La Prosperidad. 1862-2012.”

Referencias.-

La Prosperidad 1862-2012 Facebook

Temporae Editorial Facebook

La Prosperidad / Temporae Blog

La Prosperidad 1862-2012″, historia de un barrio de la periferia temprana de Madrid/ Entrada Blog sobre el libro

Recuerdos del barrio de la Prosperidad (Madrid)/ Blog Urban Idade

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Lo que  sigue más abajo es el inicio de un bonito y generoso texto que nos ha regalado Elvira Navarro desde su blog Periferia. Navarro recorre desde su mirada aguda el contenido de un librito llamado La Prosperidad, 1862-2012, que ha tenido su origen en este blog, bosquejando sus páginas con palabras amables y, desde aquí, creemos que justas. Modestia aparte.
Gracias Elvira por tu gesto para el curso favorable de las cosas o la Prosperidad.

La prosperidad es el curso favorable de las cosas; la buena suerte o éxito en lo que se emprende, sucede u ocurre. Esto según la RAE.

La Prosperidad es un barrio de Madrid “del distrito de Chamartín, situado en la zona noreste de la ciudad de Madrid, y colindante con el distrito de Salamanca. Se ubica entre la calle Príncipe de Vergara, la Avenida de América, la M-30 y Sánchez Pacheco, y es atravesada por la calle López de Hoyos, siendo esta última una de las calles más largas de la ciudad y destacada por su gran actividad comercial”, según nuestra abuela Wikipedia, y digo “abuela” porque la Wiki es un poco como las yayas de antaño, que siempre te solucionaban algo. La patata del calcetín, el vestido dado de sí, la tartera con migas o bizcocho”.

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Fundación-Colegio Santamarca (FOTO: Enrique F. Rojo)

El colegio-asilo Santamarca debe su origen a la condesa de Santamarca, duquesa de Nájera, marquesa de Sierra-Bullones, de Montealegre, de Guevara y de Quinta del Marco; condesa de Oñate, de Treviño y de Castro Nuevo.

El 17 de enero de 1914 fallecía la condesa de Santamarca, viuda del duque de Nájera desde 1910, siendo propietaria de una vasta fortuna y sin hijos a quienes legar sus bienes. Como era muy devota y caritativa decidió la fundación de un colegio-asilo para niños huérfanos y pobres de Madrid y así dar por bien empleados sus cuantiosos bienes .

(FOTO: Enrique F. Rojo)

Construcción del Asilo (1921-1928)

El asilo, según el deseo de la condesa,  habría de instalarse en el palacio que poseía en la calle de Alcalá,  desde que su padre, Bartolomé Santamarca, ennoblecido con el título de conde, lo mandase construir en 1846, junto al antiguo palacio del Marqués de Alcañices (que se derribó en 1884 para construir el Banco de España). Pero dadas las dificultades de la rehabilitación, los albaceas encargados de llevar a cabo la fundación decidieron construir un edificio nuevo en las afueras de la ciudad, adquiriendo unas tierras en la zona de las llamadas “cuarenta fanegas”, con un proyecto para el edificio de Manuel Ortiz de Villajos, prestigioso arquitecto de la época.
Las obras se iniciaron en 1921, pero el gasto excesivo obligó a su paralización.
En 1923, el Banco de España adquiere el palacio de la calle de Alcalá para la ampliación de sus instalaciones y con los beneficios obtenidos en la venta se reanudan las obras del Asilo, que se concluye en 1928.

Detalle del plano de Facundo Cañada, de 1900, donde se aprecia la situación del barrio de las Cuarenta Fanegas lindando con La Prosperidad y la Ciudad Lineal de Arturo Soria.

Fachada principal del colegio de  la Fundación Santamarca que se encuentra entre las calles Ramón y Cajal y Marcenado, en el distrito de Chamartín. La foto corresponde a la obra recién acabada, en 1928. Esta imagen, del Fondo Moreno, se encuentra depositada en la Fototeca de Patrimonio Histórico. Ha sido recogida, junto a otras,  en el libro La Prosperidad 1862-2012.

El edificio

El edificio de Ortiz de Villajos, autor también del Monasterio de San Antón (de las Maravillas) de la calle Príncipe de Vergara y junto con su hermano Agustín de la Capilla de San Andrés de los flamencos, posee algunos elementos del estilo neomudejar de moda en la época, especialmente para este tipo de instituciones, aunque su carácter tardío le dota de otros elementos, como los detalles neogóticos de ventanas y pínaculos que rematan las cubiertas.

Foto que muestra la fachada sur durante la fase final de la construcción del edificio en 1928. Se aprecia la nave central y la capilla en el extremo. Esta imagen, del Fondo Moreno, se encuentra depositada en la Fototeca de Patrimonio Histórico. Ha sido recogida, junto a otras,  en el libro La Prosperidad 1862-2012.

Tiene planta cuadrada y tres alturas. Lo estructuran tres cuerpos, el central a modo de eje, donde se sitúa la capilla con crucero, y algo más elevado que los laterales, los cuales se comunican por la crujía de la fachada principal, dejando dos patios interiores.
Delante de la fachada principal, orientada al norte, se extiende un amplio espacio verde con más aspecto de huerta que de jardín que, sin embargo, se encuentra catalogado en el PGOUM con el grado de “Singular, Parques y jardines de interés“.

Operación mercantil polémica en 1993

En las traseras del edificio hubo aún más espacio incluido en el perímetro de la propiedad, que en una operación mercantil no exenta de polémica entre el Ayuntamiento de Madrid y la Fundación en el año 1993, se enajenó para la construcción de un aparcamiento privado y unas canchas deportivas en la parte superior, cedidas al colegio, y otra en la parte inferior junto al garaje para el Ayuntamiento. La parte de muro perimétrico correspondiente a esta zona se demolió para realizar las obras del aparcamiento y los árboles con casi 70 años que en ese lugar circundaban el edificio se talaron. Esta operación, que acabó en los juzgados, supuso una querella criminal al entonces concejal del distrito de ChamartínMiguel Cantos, en el momento de escribir este artículo, presidente de la Asociación de empresarios de garajes.
Finalmente, el conjunto se completa con unos pequeños edificios para guardeses anejos al muro que cierra el recinto, fabricados en ladrillo y también en estilo neomudejar.

Vista de las fachadas oeste y sur, desde donde se accedía a las instalaciones educativas de la institución. Esta imagen, del Fondo Moreno, se encuentra depositada en la Fototeca de Patrimonio Histórico. Ha sido recogida, junto a otras,  en el libro La Prosperidad 1862-2012.

Referencias.-

La empresa de un concejal del PP explota un aparcamiento que él explotó en su distrito (El País, 27/03/1993)

“…Cantos testificará para responder a una querella” (ABC (Madrid), 20/09/1993)

Rojo Escobar, Enrique F.
La Prosperidad, 1862-2012
Temporae Ediciones
Madrid, 2012

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