Peatones y ciclistas: obligados a convivir.

A pesar de que la normativa de tráfico en España ya define con claridad la parcela de cada uno, con sus derechos y obligaciones, no está demás hacer un alto en el camino para reflexioner acerca de aquellas conductas que incomodan la convivencia entre ciclistas, automovilistas y peatones, llegando incluso a exponer a las personas a graves accidentes.

 

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Una bicicleta se apoya en la fachada de un edificio en Florencia. (FOTO: Enrique F. Rojo, 2014)

Bicicletas y sol

Como todos los años con la llegada del tiempo soleado y más seco las bicicletas se dejan ver con más asiduidad en las ciudades españolas. En realidad se trata de una tendencia en aumento desde hace algunos años. Y así lo vengo contando en el  blog. Cada vez se ven más bicicletas circulando por las calles. En el caso de Madrid, donde vivo, es muy evidente. Es posible que se trate de una moda, puede que sea la «crisis», pero el hecho es que se ven muchas bicis, por lo que a lo mejor la moda se asienta en sana costumbre.

 

En 2013 se vendieron en España más de un millón de bicicletas, 250.000 más que en 2010.

 

También, cada día se abren nuevos negocios relacionados con las bicicletas y el catálogo de modelos y estilos es asombroso. En 2013 se vendieron en España más de un millón de bicicletas, 250.000 más que en 2010. Con estos datos se puede pensar que el auge de las bicicletas puede ser más que una moda pasajera.

Ciclismo urbano

Como los ciclistas urbanos han aparecido casi de improviso se ha generado un singular conflicto con los peatones que se ha sumado al que ya se daba con los conductores de automóviles.
Diariamente se dan casos de encontronazos entre ciclistas, automovilistas y peatones: conductores que acosan y ponen en peligro a los ciclistas, insultos cruzados; ciclistas que no respetan los semáforos o que intimidan a los peatones subidos en las aceras; puertas de coches que se abren sin considerar el paso de una bici, etc.

Ante este repentino auge de la bici en su uso urbano y de cara a solucionar las guerras entre ciudadanos, las administraciones públicas se han visto obligadas a intervenir, legislando y dotando de un mínimo de infraestructuras a los núcleos urbanos para facilitar el uso de la bicicleta y delimitar espacios.

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Bicicleta urbana en una calle de Pisa. (FOTO: Enrique F. Rojo, 2014)

Conflictos ciudadanos

Sin embargo, últimamente una de las situaciones que mayor polémica genera es la relación entre ciclistas y peatones. Uno de los principales desencuentros se produce por el uso de las aceras para circular con la bicicleta. El artículo 39 ter de la Ordenanza de Movilidad del Ayuntamiento de Madrid  explicita la prohibición de circulación de bicicletas en aceras y demás zonas peatonales. El asunto es claro, pero es habitual ver ciclistas en las aceras, algunos ignorando por completo el impacto que producen y comportándose sin un mínimo de sentido cívico.

También es cierto que muchos tramos de los  carriles bici o de los anillos ciclistas, como es el caso de Madrid, en ocasiones se diluyen en las aceras, desapareciendo. La sorpresa a veces se soluciona pintando los adoquines del mismo color que el carril ciclista. Desde luego, una mala solución, contradictoria además con la normativa que prohibe circular por las aceras, lo que genera un contrasentido y cierto despiste.

Por su parte, los ciclistas también chocan con el desdén y el rechazo de muchos ciudadanos a la hora de utilizar los carriles bici, frecuentemente invadidos por peatones que pasean sin respetar la prioridad marcada y que exigen para ellos la titularidad absoluta del espacio.

 

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Bicicletas en Piazza Farnese de Roma. (FOTO: Enrique F. Rojo, 2014)

Tratado de Paz

Hace algunos meses la revista digital SLATE  publicaba un reportaje recogiendo esta guerra silenciosa pero incómoda entre peatones y ciclistas, conflicto que ya se produce en los Estados Unidos y en algunos paises de Europa desde hace más de una década.

 

Los conflictos de tráfico que, hasta hace poco tiempo eran exclusivos entre  los automovilistas, se han desplazado al ámbito de las bicicletas urbanas involucrando también a los peatones.

 

A pesar de que la normativa de tráfico en España define ya con claridad la parcela de cada uno, con sus derechos y obligaciones, no está demás hacer un alto en el camino para reflexioner acerca de aquellas conductas que incomodan la convivencia entre ciclistas, automovilistas  y peatones, llegando incluso a exponer a las personas a graves accidentes.

La propuesta de SLATE fue elaborar un decálogo, un Tratado de Paz,  a partir de la información aportada por dos colaboradores domiciliados en Manhattan (Nueva York), uno de ellos usuario del transporte público y peatón habitual y el otro ciclista urbano que acude diariamente a su trabajo con la bici.

Las conclusiones se pueden sintetizar en tres máximas: «estar atento«, «ceder el paso cuando corresponda» y «comportarse con civismo«, conceptos que muchos no logran interiorizar, seguramente porque desconocen su existencia. Es una cuestión de educación.

Las cinco reglas para peatones y ciclistas, aplicables en todo el mundo,  son las que muestra el cuadro:

 

PEACE TREATY - TRATADO DE PAZ

 

Referencias.-

Bicicletas urbanas I (Urban Idade)
Bicicletas urbanas II (Urban Idade)
The Pedestrian–Cyclist Armistice (Revista SLATE)

Desarrollo urbano de Avilés (Asturias)

El desarrollo urbano de Avilés representa un caso paradigmático en la evolución histórica de las ciudades españolas periféricas cuyo mayor crecimiento fue unido a los procesos de industrialización del desarrollismo de los años 50 del siglo XX.

El desarrollo urbano de Avilés representa un caso paradigmático en la evolución histórica de las ciudades españolas periféricas  cuyo mayor crecimiento estuvo unido a los procesos de industrialización del desarrollismo de los años 50 del siglo XX.

En el siglo XIX se construyó en la ría de Avilés la dársena de San Juan de Nieva que permitio la creación de  industrias ligadas al carbón como la fundición de Arnao, o explotaciones como la  Real Compañía Asturiana de Minas en Castrillón, cuya producción se transportaba a través del puerto de Avilés.

El complejo industrial de Avilés se consolidó en los años cincuenta del siglo XX con la instalación en ambas márgenes de la ría homónima de grandes plantas productivas, como la siderúrgica de Ensidesa (1951), que más tarde se llamaría CSI, Aceralia y hoy en día ArcelorMittal, o las pertenecientes a Cristalería Española (1952), a la Empresa Nacional de Aluminio (1958), posteriormente llamada Inespal y más tarde Alcoa, a Asturiana de Zinc (1959), o a la reconvertida Real Compañía Asturiana de Minas, en Arnao, absorbida con el tiempo por la anterior y ambas asentadas en Castrillón. A éstas se le añadieron muy pocas más hasta los últimos años de los ochenta, período en el que, a la crisis de las grandes plantas productivas, le sucedió una notable diversificación del sector industrial, aunque no tan amplia como era de esperar.

 

Puerto de Avilés, en 1920. (Foto Ayto. Avilés)

Puerto de Avilés, en 1960. (Foto Ayto. Avilés)

La Villa y el Ensanche

La zona más antigua de Avilés -La Villa– se encuentra en una ligera elevación junto a las marismas que se generaban en los márgenes de la ría, lo que permitía su protección frente a la subida de la marea.

Desde época medieval estuvo rodeada por una muralla que se derribó en el siglo XIX. Sin embargo, la existencia de la muralla no impidió el desarrollo de diversos núcleos anejos al centro primitivo, como los arrabales de Rivero y Galiana, desarrollados hacia el suroeste en el siglo XVIII, y el arrabal de marineros y pescadores de Sabugo al norte, frente a la ría, del siglo XIX.
La primera expansión urbana de la era moderna se desarrolló entre los años 1818 y 1894, con el derribo de la citada muralla medieval, que databa del siglo XIII de trazado circular y con un perímetro de 670 metros.
En 1826 se construyó un camino de ronda sobre las marismas, que ya habían sido desecadas, entre la antigua Villa y la ría. A partir de 1868 se acometió el saneamiento y urbanización de las marismas que rodeaban el núcleo urbano.

Puerto de Avilés, en 1970. (Foto Ayto. Avilés)

Mujer con una niña en Avilés en el año 1953.

Después de la demolición de la muralla y la posterior desecación de las marismas, se trazaron nuevas calles que rodeaban el casco primitivo y se produjo una importante expansión de la trama urbana que ocuparía los espacios libres entre El Sabugo y la primitiva ciudad -la Villa-, vinculados al construirse sobre las marismas de Las Aceñas  la Plaza Nueva (actualmente de los Hermanos Orbón) y el parque del Muelle. También se construirían el parque del Retiro, sobre las marismas de Las Meanas, la plaza del Pescado (en la actualidad de Santiago López) y la calle de la Cámara, que uniría la plaza del Ayuntamiento con el barrio de El Sabugo.
Entre 1895 y 1898 se elaboró un Plan de Ensanche con el objetivo de ordenar el crecimiento urbano de la ciudad. Solo se ejecutó la fase que afectaba al sur, que se llevó a cabo con la expropiación de algunos terrenos que permitieron la apertura de las dos nuevas calles de Llano Ponte y Palacio Valdés, y la prolongación de la del Muelle. La expansión hacia el norte no se iniciará hasta 1943, con la construcción del Poblado de Pescadores, continuada más adelante con la construcción de las viviendas para empleados de Cristalería Española.


Puerto de Avilés, en 1980. (Foto Ayto. Avilés)

Periodo del desarrollismo industrial

Sin embargo, la mayor transformación urbanística de Avilés se iniciaría en 1950 con la creación de ENSIDESA.

En una década la población pasó de 21.300 habitantes en 1950 a cerca de 49.000 en 1960, con el consiguiente problema de alojamiento.
La falta de previsión fue total, generándose un caos que obligó a una acelerada improvisación por parte de las autoridades estatales y de la propia ENSIDESA.
Entre 1954 y 1965 el Plan Sindical de la Vivienda levantó los poblados obreros de Francisco Franco o la Texera, José Antonio, La Carriona y La Pedrisca. A través de la iniciativa de cooperativas se construyeron los poblados de San José Artesano, Portuarios y El Pozón. También los promotores privados participaron con la construcción de los barrios obreros de Versalles y la zona de Domingo López, en Villalegre.

Vista aérea de Avilés en 1957.(Foto: Editorial Prensa Asturiana)

Vista aérea de Avilés en 1961.(Foto: Editorial Prensa Asturiana)

A pesar de que los nuevos barrios paliaban la carencia de alojamiento para la población obrera inmigrante, la nula planificación se tradujo en la ausencia de dotaciones y equipamientos urbanos, educativos, sanitarios, deportivos y culturales. Esta situación solo se fue resolviendo con el paso de los años y de manera lenta y parcial. Además, esta situación se agudizaría debido a la mala calidad de los materiales de construcción utilizados y a la desconexión entre los diferentes núcleos con el centro urbano de Avilés a causa de la escasa red de comunicaciones.

En 1975, pasados veinte años del asentamiento de ENSIDESA (actual Aceralia), los efectos de la industria siderúrgica eran ya más que notables en la fisonomía de Avilés y en el entorno de su ría.
Se había generado un nuevo espacio urbano, transformando el viejo casco de la ciudad, agregándose poblados obreros en la periferia y consolidándose los núcleos ya existentes (Villalegre, Miranda, Salinas y Piedras Blancas).

Nuevos barrios obreros y  renovación del caserío antiguo

Como queda dicho, la proliferación de poblados obreros en la periferia rural de Avilés que acogieron los contingentes de población que llegaba a la villa atraida por las expectativas de trabajo fue muy intensa y rápida. Hasta 1970 la población obrera que se estableció en Avilés se fue ubicando en los poblados periféricos que a tal efecto se levantaron. A partir de esa fecha la ocupación se fue orientando hacia el centro urbano, ocupando solares vacíos y edificando viviendas de nueva planta tras el derribo de las antiguas edificaciones ya existentes. Este proceso de densificación del centro histórico, se vio favorecido por las políticas locales de urbanismo que impulsaron las actuaciones privadas de acusado carácter especulativo y propiciaron la desaparición de parte del caserío histórico representativo de Avilés.

Vista de la periferia sur de Avilés en 1972, en la que se sitúan la mayor parte de los poblados obreros creados en la etapa industrial. En primer término (A) el poblado de Las Vegas, detrás el barrio de Villalegre (B), a su izquierda el de La Luz (C), y más al fondo los poblados de La Texera, de 83 bloques 1954-59 (E) y de Versalles (F). En el centro, la colonia Arintero (D).

Barrio de La Luz

El poblado de La Luz, comenzado a construir por iniciativa privada a finales de los 50, y comprado por el Estado al término de su construcción en 1962, consta de 2.056 viviendas que se distribuyeron en régimen de alquiler entre los obreros de ENSIDESA con mayor número de hijos.

Entre 1950 y 1959 una gran masa obrera acudió a estos lares encandilada por el trabajo abundante y seguro que la construcción de ENSIDESA ofrecía.Obreros que, ante la falta de viviendas, se instalaban en barracones adyacentes al lugar de trabajo cuyos espacios compartían alternativamente según, incluso, los turnos laborales. Condiciones duras éstas, difíciles, conocidas por el nombre de «los años calientes». Cuando un obrero dejaba su hueco en el barracón para acudir al trabajo, otro lo ocupaba para descansar no dejando apenas tiempo ni para la ventilación ni, siquiera, para que el calor humano se enfriara.”
En este contexto socio-económico tenemos, pues, que situar el nacimiento del Barrio de La Luz. A diferencia de los barrios de Villalegre, La Carriona o Llaranes que surgieron a partir de núcleos urbanos o rurales ya existentes, el de La Luz arranca de la nada, es totalmente nuevo, no procede de un asentamiento anterior. Su nacimiento tiene sólo que ver con unas circunstancias que le son características y propias, como las antes apuntadas, o que responden en lo general al aumento de la densidad de población, a la paternidad de los «laboratorios sociales» de ENSIDESA y al asentamiento con claros tintes de segregación laboral de un tipo o clase de mano obrera, no cualificada. ENSIDESA tiene en su haber la mancha de haber tratado a sus trabajadores de manera harto clasificatoria y diferenciada, según se tratase de directivos, técnicos o peones del humo. A nuestro Barrio de La Luz le cupieron los honores últimos.” (Texto: Parroquia de La Luz. Ver referencias al final del artículo)

Barrio de la Luz, 1994. Al fondo La Texera, Versalles y el centro urbano de Avilés. (Foto: Editorial Prensa Asturiana)

Barrio de la Luz, 2010. (Foto: Fernando Saiz)

El barrio de La Luz debe entenderse, por tanto, como un proyecto privado netamente especulativo cuyo resultado final nada tuvo que ver con lo inicialmente proyectado y ofertado.
Los modelos urbanísticos para los nuevos barrios obreros estaban definidos en la España de los 50 a través del Instituto Nacional de la Vivienda y de la Obra Sindical del Hogar. Se proponía el bloque exento de doble crujía, liberando el suelo circundante para uso dotacional y viales, siguiendo la inspiración de la ciudad-jardín y del Funcionalismo.

Los orígenes del barrio de La Luz pueden establecerse a partir de las intenciones de un constructor que adquirió unos terrenos para edificar en ellos. Dado que el barrio de Llaranes no podía albergar a todos los trabajadores de la Empresa, dicho contratista, llamado Domingo López Alonso, vecino de León, proyecta construir otro barrio al que denomina «Nuevo Avilés» y al que diseña como un nuevo modelo de villa.
Del primer proyecto de 5.000 viviendas a construir en la ladera Noroeste del Monte de La Luz, sólo se construyen 2.056 que agrupadas en 95 bloques constituyen hoy la configuración del Barrio de La Luz.

Barrio de La Luz, maqueta del proyecto (1958) y las casas en la actualidad, que nada tienen que ver con lo proyectado.

Barrios de Versalles, Los Canapés y Texera en 2000.

ENSIDESA sacó de sus «laboratorios sociales» la idea de construir los barrios en diferentes lugares de Avilés. Realizó una segregación social del espacio urbano. De este modo colocó en Llaranes y La Luz a los obreros, mientras que a los técnicos, peritos e ingenieros los situaba en edificios tales como La Estrella, en el Pozón, y La Residencia de Ingenieros, en la subida de San Cristóbal.”
“Existían cuatro categorías de traba-trabajadores en la Empresa:

1ª – La formada por los directores, técnicos, ingenieros..
2ª – La formada por técnicos de grado medio, como jefes de taller,administrativos,
analistas…
3ª-Obreros cualificados (Oficiales de 1ª y 2ª)
4ª – Personal obrero sin cualificar, como oficiales de 3ª y peones. “
(Web Parroquia de San Pablo de la Luz)

Dos instantáneas de la vida cotidiana en el barrio de La Luz en 1967. (Fotos: Recuerdos de Llaranes)

Al tiempo que se producía esta densificación en el centro, emergían dos zonas contiguas, que se configuraban como nuevas zonas residenciales: Las Meanas-Quirinal, y Carbayedo Nuevo.
La crisis de la siderurgia de los setenta del siglo XX, que supuso la pérdida de más de 12.000 puestos de trabajo, se vio compensada con el crecimiento del sector terciario, que permitió que pasados veinte años se mantuviera en la ciudad la misma población que al comienzo de la crisis. (85.000 h.)

Poblado de Llaranes

Al amparo de la construcción de ENSIDESA se desencadenó un intenso proceso inmigratorio que supero ampliamente la capacidad de Avilés para acoger a tan amplio volumen de personas.
Debido a la necesidad urgente de viviendas se fueron diseñando en las proximidades de las fábricas diferentes modelos de grupos residenciales para dar alojo a los trabajadores, a través bien de promociones oficiales o privadas. En algunos casos los asentamientos eran tan espontáneos que daban lugar a fenómenos de chabolismo e infravivienda.

Dos  imágenes del poblado de Llaranes. La foto superior muestra las últimas fases de construcción, con la iglesia al fondo todavía sin terminar. La foto inferior, coloreada, muestra el conjunto completamente acabado (1953-1957). (Fotos: Recuerdos de Llaranes)

El primer ejemplo de barrio obrero lo constituye el poblado de Llaranes, en las cercanías de Ensidesa, que se comenzó a construir en 1953 y se concluyó en 1957. Se trata de un conjunto de 1.103 viviendas en un diseño que comprende espacios verdes, deportivos, iglesia, plaza mayor, mercado y servicios varios.

«Ensidesa encargó a los arquitectos J. M. Cárdenas Rodríguez y F. Goicoechea Agustí, en 1951, la construcción del poblado central de Llaranes concebido como un pueblo independiente, con escuelas, mercado, estadio deportivo, piscinas, parques, local para espectáculos, hogar sindical y Plaza Mayor.
Cárdenas y Goicoechea firmaron conjuntamente el proyecto en su totalidad. Sin embargo, cabe destacar que la iglesia es obra de Cárdenas mientras que el «colegio de niños» y el parque infantil fueron obra de Goicoechea. El «colegio de niñas», la Plaza Mayor y el economato entrarían en el grupo de proyectos compartidos.
El proyecto del Mercado, conocido popularmente como El Economato, data de 1956, pero sería el último de los edificios singulares en terminarse. No se inauguraría hasta 1962. Con anterioridad fueron habilitados para ese uso los bajos de la Plaza Mayor, cuyo destino inicial, nunca del todo logrado, fue su uso para el comercio privado.
Se proyectaron diferentes tipos de vivienda dentro de una homogeneidad de conjunto. Los bloques «A» tienen tres plantas y doce viviendas. Los bloques tipo «C» y «D» son los más abundantes en el poblado. Constan de ocho o dieciséis viviendas dispuestas en forma de «U» y pareadas dejando un jardín en medio. Menos abundantes y con sus jardines son las viviendas tipo «H» o de «capataces». Se trata de viviendas ligeramente mayores que el resto de las del poblado, en bloques de cuatro, dos bajos y dos pisos, y con una fisonomía que les daba un cierto aire de «chalés».
El aspecto nórdico que le conferían los tejados de pizarra fue fruto de la casualidad. En la idea inicial las cubiertas estaban proyectadas en teja árabe de color rojo. Una oportunidad que surgió para Ensidesa provocó el cambio.

Vista de la plaza desde lo alto de la iglesia (años 50).

El poblado se inauguró el 18 de julio de 1956. En 1959, año en que se termina casi por completo el poblado de Llaranes, finaliza la fase de construcción de Ensidesa.
El responsable de Asuntos Sociales de Ensidesa, en su despacho de la Plaza Mayor, ejerció siempre unas funciones de «alcalde» sobre Llaranes que siempre tendieron a considerar los poblados como una entidad autónoma. Un alcalde, además, con casi todas las prerrogativas de tal, ya que contaba con su propia Guardería Jurada, que era la máxima responsable del orden en los poblados. Orden que se establecía de acuerdo a criterios propios y por normas que el mismo Departamento dictaba.

Llaranes disponía en esa época de 1324 viviendas y estaba totalmente urbanizado: calles, alcantarillado, iluminación, etc… y con todos los elementos de una vida independiente. El servicio público se hallaba concentrado en la Plaza Mayor, centro del mismo, conteniendo estafetas de Correos y Telégrafos, Central telefónica, Farmacia y una sucursal bancaria. Poseía otros locales que se usaban como economato provisional y que serían ocupados, al menos eso era lo previsto, por distintas ramas del comercio.

El proceso de «privatización» de las viviendas fue complejo. La primera venta efectiva se realizó el 10 de agosto de 1990. A finales de 1993 se había realizado el grueso de la operación.
Además de las viviendas, la Empresa tuvo que transferir al ayuntamiento de Avilés las infraestructuras y suelo común. La cesión se firmó el 29 de marzo de 1995. La red eléctrica se cedió a Hidroeléctrica del Cantábrico y los inquilinos tuvieron que hacerse cargo de los pagos a partir de 1998.»
(De la página web Llaranes C.F.)

Vista aérea del polígono de viviendas de Llaranes en 1959. (Foto: Editorial Prensa Asturiana)

Vista aérea del polígono de viviendas de Llaranes en 1968. (Foto: Editorial Prensa Asturiana)

Futuro urbano Avilés

Avilés se encuentra actualmente en un proceso de renovación urbana que pretende la transformación de los espacios degradados por la industria en las áreas circundantes a la ría. Esta estrategia se plantea como una fórmula que dinamice la ciudad y la proyecte hacia el exterior,  de cara a un realce de su imagen como polo de atracción turística y que mejore la calidad de vida y el bienestar de sus vecinos.
Como ejemplo más visible de este proceso se encuentra el  Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer, una referencia mundial, ahora inmerso en una grave crisis motivada por circunstancias políticas e intereses particulares.
La recuperación urbanística y ambiental que se está produciendo en Avilés está renovando los desajustes producidos por la industrialización de los años 50 y la reconversión industrial de los 90 que mermó el empleo y la población, en una urbe gravemente contaminada.
«En el proceso de ajuste han surgido nuevos e importantes espacios liberados de su antiguo uso industrial, cuya ubicación al borde de la Ría y en colindancia con el casco urbano demandan un decidido esfuerzo planificador para transformar la ciudad y crear un foco dinamizador de la economía y la cultura». (Proyecto Isla de la Innovación)

Animación que muestra la construcción del Centro Niemeyer en el Puerto de Avilés (inaugurado el 26 de marzo de 2011), ubicado próximo al centro de la ciudad, sobre la margen derecha de la ría, a 500 metros de la plaza de España y del Ayuntamiento.

Referencias.-

Fernández García, Felipe y Quirós Linares, Francisco
Atlas aéreo de Asturias
Los paisajes del siglo XX

Editorial Prensa Asturiana, S. A.
Oviedo, 2001
VV.AA.
Asturias a través de sus Concejos
Editorial Prensa Asturiana S.A.
Oviedo, 1998

Informe Barrios Vulnerables de Avilés (2001)
Ministerio de Fomento, 2001 (Documento PDF)

Benito Del Pozo, Paz
Discursos, propuestas y acciones sobre la ciudad posindustrial
Universidad de León, 2004 (Documento PDF)

Morales Matos, Guillermo
Industrialización y crecimiento urbano en Avilés
Universidad de Oviedo. Dpto. de Historia Contemporánea
ERÍA. Revista Geográfica, nº 1, pp. 151-178. Oviedo, 1980 (Documento PDF)

Morales Matos, Guillermo
Industria y espacio urbano en Avilés
Ed. Silverio Cañada
Gijón, 1982

Guía para entender el urbanismo de Avilés
El Revistín nº Especial (Documento PDF)

Barrio de la Luz (Documento PDF)

Poblado de Llaranes (en Wikipedia)

Barrio de la Luz (enWikipwedia)

Blog Recuerdos de llaranes

Proyecto La Isla de la Innovación: Master Plan (Documento PDF)

Web Centro Niemeyer

Todo sobre Oscar Niemeyer  (El País, 2011)

«Telefonillo», «Citofono»,»Entry Phone»…

citofono_pisa_2009_01«Citofono» situado en un edificio del centro de Pisa. (FOTO: E.F., 2009)

Telefonillo, entry phone o citofono. Son tres maneras distintas de llamar al mismo invento. Cada idioma tiene su carácter y los objetos suelen desembocar en términos, a veces imposibles, pero siempre sujetos al orden de la lengua.

telefonillo antiguoRecuerdo que en mi casa de Madrid, de principios de los cincuenta, había un telefonillo en el exterior del portal y otro en el interior, junto al ascensor. Eran veintiocho botones de baquelita negra embutidos bajo una chapa de bronce o de latón dorado grueso y brillante que conectaban con cada una de las viviendas del edificio. Mi recuerdo es el de un panel sencillo con letras y números grabados, que cuando llamabas sonaba en casa. Eso sí, no podías hablar, pues no tenía interfono, tenías que asomarte a la puerta, mirar por el hueco de la escalera o bajar al portal. Después de una reunión vecinal, la comunidad decidió eliminar la reliquia y ahora luce en el portal un impersonal y uniformizado telefonillo al que nadie hace caso cuando llaman.
H
ace poco que vi unos cuantos en Italia y me quedé admirado al comprobar que permanecían en buen estado, cuidados y prestando el servicio para el que se instalaron. ¡Qué bonitos, con sus marcos de mármol, madera, chapa…!
En Italia, por lo que he visto, abundan los «citofoni» primitivos, de original factura, algunos de elegante belleza, e inefable servicio.
Desde entonces ando buscando por mi ciudad telefonillos antiguos, y mi desilusión es comprobar que los viejos timbres o interfonos han sido eliminados y ya no existen más. Ahora lo que se lleva es el videotelefonillo, más eficaz, más moderno y, sobre todo, más disuasorio, a fin de evitar las visitas inesperadas de amigos indeseables, cobradores ingenuos, carteros comerciales, pesados de turno, etc.

citofono italia_01 «Citofono» en un edificio de Roma (FOTO: E. F., 2009)

Aprovecho el recuerdo y la experiencia visual de los viejos telefonillos para insertar en este espacio unas cuantas fotos de un elemento de temprana tecnología urbana, al servicio de los hogares burgueses y no tan burgueses del pasado siglo. Las fotos están tomadas en Italia (Roma y Pisa). Aunque son sólo una muestra escasa, prometo perseverar y buscar muchas más, aunque sea por reivindicar la estética de un pasado muy cercano, mucho más cuidada y elegante. Si se me pasa, que alguien me lo recuerde. Otras fueron obtenidas en internet.

Old entryphone

Palazzo Maravelli (Perugia)

PALAZZO MARAVELLI_PERUGIA_1-1900

El palazzo Maravelli es un antiguo edificio señorial del siglo XIX situado en Perugia, capital de la Umbria italiana, interesante ciudad de origen etrusco plena de sorpresas arquitectónicas. La foto antigua en sepia muestra el caserón como era a principios del siglo XX. Elegante y altivo se erguía sobre un mínimo altozano que hacía destacar su presencia en una vía principal de entrada a la ciudad, la actual calle Guglielmo Marconi .

Hotel Iris

NEON IRIS_SMALLEl paso del tiempo y quién sabe qué avatares sobre la propiedad de la finca han hecho que acabe siendo un hotel de escaso nivel y algo destartalado, a pesar del porte del edificio y de lo sugerentes que resultan las habitaciones, muchas de ellas con frescos de la época en  los techos. Actualmente la villa está habitada en su parte norte por una familia y en la fachada sur se encuentra la entrada al hotel, cuyo aspecto descuidado en el momento de hacer la toma, se ve en la fotografía en color. El estado de conservación del conjunto del edificio es algo pobre, lleno de desconchones y humedades en las fachadas , y el jardín, aunque pequeño, ha perdido el tono elegante que debió de haber tenido en consonancia con el carácter elegante del establecimiento. Esto hace que el conjunto no destaque respecto al gran número de edificios de importancia que alberga Perugia. Ni tampoco como hotel.

IRIS PALAZZO PERUGIACara Sur de la villa, donde se encuentra la entrada del hotel. (Foto: Enrique F. Rojo, 2009)

Historia de la villa Maravelli

El edificio se construyó en 1861 por el arquitecto perugino Guglielmo Calderini a partir de una iniciativa filantrópica e la Cassa di Risparmio di Perugia (Caja de Ahorros de Perugia), que permitiría dotar a la ciudad de unos baños públicos terapeúticos para personas sin recursos.

Sin embargo, numerosos episodios de escasez de agua hicieron que el edificio quedase infrautilizado, por lo que la sociedad propietaria cedió los derechos de explotación y gestión al emprendedor hotelero Giacomo Brufani, que lo convirtió en un elegante hotel.

Entre la refinada clientela que lo frecuentaba figura Richard Wagner, que se hospedó en el hotel en 1880, tal como se hace constar en una placa situada en la fachada norte que ahora no es hotel: «In questa villa  Riccardo Wagner ebbe dimora nell agosto dell anno 1880» (Ricardo Wagner se alojó en esta villa en agosto del año 1880). Wagner moriría en Venezia tres años después, en febrero de 1883 .

Wagner Perugia-small

En la fotografía se ve la placa que recuerda la visita de Ricardo Wagner a la casa. Para los románticos, quizás este mínimo detalle sea escusa suficiente para alojarse en el destartalado hotel que en su día, sin duda, fue una importante villa señorial de la ciudad.  (Foto: Enrique F. Rojo , 2009)

En 1889 Brufani decidió construir un nuevo hotel, mucho más grande -que aún existe en la Piazza Italia de Perugia-, pues el palacio se quedaba pequeño, y la Cassa di Risparmio pusó la villa a la venta por 51.000 liras.

Sus compradores, Cesare y Ciro Maravelli, la adaptaron como vivienda y salvo el derribo en los años 50 del siglo XX de la doble rampa de acceso sobre la vía Marconi, que se aprecia en la fotografía de 1900, sustituida por una terraza con locales comerciales en su base, el edificio conserva integra la planta original proyectada por Calderini.

De los hermanos Maravelli, la villa paso por vía hereditaria a la familia Gnoni Maravelli, que mantienen hoy en día la propiedad y la explotación del hotel.

Pisa, Haring y la TV

HARING PISA-2009_SMALLFOTO: Enrique Fidel, 2009

En una visita a Pisa, ciudad que tiene peor fama de lo que se merece, cerca de la Piazza Emanuelle II, sorprende el colorista mural del artista neoyorquino Keith Haring (1958-1990) en una de las fachadas laterales del convento de San Antonio Abad, titulado «Tuttomondo». El trabajo lo realizó el dibujante en 1989, un año antes de morir y se considera su última obra pública. Por eso el Ayuntamiento de Pisa lo cuida con especial atención. Haring pasó de ser un grafitero que ensuciaba las descuidadas paredes del metro de Nueva York,  a figurar como uno de los más originales artistas del arte urbano contemporáneo. Su prematura desaparición lo ha mitificado y en Pisa luce con esplendor la obra suburbial de este artista de megalópolis,  plasmada en la pared de un edificio religioso de una ciudad antigua y recoleta cuyo arte urbano románico, gótico o renacentista aparece de improviso en cualquier esquina.

haring4Al parecer, Haring quiso reflejar en su mural la paz y la solidaridad humana desde su particular forma de ver el mundo. La obra está compuesta por treinta figuras dispuestas a lo largo de 180 m² de pared. Entre los personajes aparecen el hombre tijera que simboliza la solidaridad entre los hombres/mujeres contra el mal/los malos, la maternidad, un personaje paloma símbolo de la paz, el hombre junto con un delfín, símbolizando la unión del humano con la Naturaleza. Si nos fijamos, hay otros elementos de más difícil identificación. De ellos el más notable, para mí, es el personaje con cabeza de televisión.

De este sujeto no sabría decir yo si Haring lo definiría en su momento como un aventajado entre la muchedumbre que nos vendría a traer profecías de bien acerca del revolucionario medio, o por el contrario como un diabólico ser portador de malos augurios, como más bien podría decirse que se viene demostrando que es la televisión de los últimos tiempos.

Me inclino más por lo segundo. Y segúramente Haring debió de pensar en la fuerza envilecedora de la tele, capaz de embrutecer como efecto perverso, por encima de su potencial enriquecedor y formativo.

Moira Orfei

Como remate, la fotografía contiene una pequeña trampa. Se ha insertado en la pantalla el rostro de la circense estrella italiana Moira Orfei, mito de los cincuenta-sesenta almidonado y amojamado, idolatrada por el colectivo gay, cuyo circo recorre las plazas de Italia mostrando las virtudes del «mayor espectáculo del mundo«, tan marginal ya, al menos en su concepción más primitiva.  Se trata de una especie de Manolita Chen a la italiana, sin querer desmerecer ni a una ni a otra por la comparación.

El caso es que la tele de hoy, tanto la española como la italiana, de la que participamos activamente con los subproductos que nos ofrece Telecinco,»made in Italy», por poner un ejemplo,  (ver audiencias), escupe contenidos con un rostro semejante al de esta vedet: casposos,  trasnochados, y feos.  Y además, casualmente, son productoras con predominio de miembros del colectivo gay las que desarrollan con especial dedicación este tipo de programas. Así que la tele de hoy se ha colado en el mural de Haring. La peor televisión, desde luego. Seguramente él ya se lo imaginó y por eso dejó el espacio en blanco para que alguien llenara la pantalla del televisor con la imagen más indicada en cada momento. El momento de ahora podría ser esta mujer. También podríamos haber puesto el «rostro» de Belén Esteban, otro icono circense.
Si alguien no sabe quién es, mejor. Es otra que trabaja en el circo, simplemente.

Moira Orfei-02 manolita chen

Carteles de anuncio del Circo de Moira Orfei y del Teatro Circo de Manolita Chen.

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