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Archive for the ‘Ingeniería’ Category

X Tetuán

Coincidiendo con el Día Internacional de la Arquitectura -que se celebra cada año el primer lunes de octubre- , el próximo 2 de octubre se iniciará el X Ciclo de Arquitectura del distrito en Tetuán, este año con el lema “Actuar contra el cambio climático”. Con la idea de acercar al vecindario de Tetuán el urbanismo y la arquitectura,  y mostrar el valor de los elementos más importantes y singulares de su patrimonio histórico, se desarrollará un amplio programa que incluye, charlas, debates, conferencias, exposiciones, talleres y visitas guiadas.

Referencias.-

Blog Ciclo Arquitectura Tetuán

Blog Diario de Madrid

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Gallegos en las obras del canal de Panama 1913_MUNCYT
Esta foto que encabeza la entrada nos presenta a un grupo de gallegos que trabajaron en la construcción del Canal de Panamá en la etapa norteamericana, en torno a 1913, poco antes de su inauguración. Formaban parte del contingente de emigrantes españoles que integró los 40.000 obreros que tuvo la última fase. Aunque, las epidemias de malaria y fiebre amarilla estaban controladas, todavía eran una de las principales causas de muerte entre los trabajadores.
La fotografía se encuentra expuesta en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología de La Coruña (MUNCYT).

Referencias.-

Museo Nacional de Ciencia y Tecnología
Web institucional del Canal de Panamá

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Cine Callao_small

Recientemente ha tenido lugar en en el Centro Torrente Ballester de la ciudad de Ferrol  una exposición titulada  Rodolfo Ucha Piñeiro. Construíndo/ Construyendo Ferrol, dedicada a mantener viva la figura y la obra que este importante arquitecto desarrolló en  Ferrol.

La  exposición  proponía  una revisión actualizada del legado arquitectónico de Rodolofo Ucha Piñeiro, renovador de la estética de la ciudad de Ferrol mediante la introducción de los nuevos estilos arquitectónicos de su tiempo.
A partir de  fotografías, documentos históricos e imágenes de archivo se recordaba su papel como el gran arquitecto civil de la ciudad de Ferrol, creador de gran parte de sus edificios más significativos y singulares.

Recogiendo algunos contenidos de la muestra, repasaremos brevemente en  el artículo unos cuantos ejemplos de la obra que el arquitecto dejó en la ciudad.

Ucha Piñeiro, el arquitecto

Ucha PiñeiroRodolfo Ucha Piñeiro, nació en Vigo en 1882 y obtuvo la plaza de Arquitecto minicipal de la ciudad de Ferrol en 1908, con un sueldo de  5.000 pesetas anuales, puesto que desempeñó hasta 1936. Fue el responsable de numerosas reformas y de proyectos de urbanización, así como el autor de muchos de los edificios que hoy destacan en la ciudad y también de algunos por desgracia demolidos por la presión de los intereses especulativos. La imagen actual de Ferrol no se entiende sin su labor y sus proyectos .

Ucha Piñeiro fue un arquitecto ecléctico que durante toda su carrera mantuvo una gran permeabilidad hacia las nuevas corrientes estéticas que se desarrollaron durante el primer tercio del siglo XX. Supo recoger en su aspecto formal y con gran despliegue imaginativo desde el Modernismo hasta el Racionalismo, pasando por el Art Déco y el Nuevo Eclecticismo.

Entendia su trabajo el arquitecto como una intervención que dotaba al tejido urbano por medio de los edificios de elementos individualizados que debían ser singulares y distintivos, dotados de capacidad representativa para embellecer y dar carácter propio al espacio que ocupaban. Y así lo hizo, esforzándose por adaptarse a los gustos estéticos imperantes en cada momento y aportando siempre soluciones eficientes y originales.

Los modelos formales de Ucha se fueron renovando siguiendo  las corrientes dominantes a las que tenía acceso, teniendo en cuenta las limitaciones geográficas del espacio donde ejercía su profesión, y casi siempre vinculadas a congresos nacionales o internacionales adonde acudía para conocer las novedades y los aires nuevos que corrían por el  mundo.

El Modernismo de Ucha, por ejemplo, que es por lo que más se le conoce, se percibe en la organización de las fachadas, en el diseño de vanos, puertas, rejas de  balcones y, en general, en la estética de los elementos decorativos.

 Fonda Suiza (1909)

La Fonda Suiza, proyecto de  1909, cuenta con tres crujías, dos paralelas y una perpendicular más estrecha por donde se accedía al inmueble. En 1927 se le añadió una altura, desapareciendo el “clásico” acroterio inicial y algunos elementos decorativos propios del periodo de su construcción.

 

Fonda Suiza alzado fachada

Alzado original de una de las fachadas de la Fonda Suiza (1909).

 

Estéticamennte el edificio muestra detalles Beaux Arts en las ménsulas de los balcones mezclando elementos curvilíneos y otros geométricos “Sezession“, en un conjunto ecléctico que intuye de modo genérico una influencia de la estética del Modernismo.

Planta Fonda Suiza 1909

Planta baja y de los pisos primero y segundo de la Fonda Suiza (1909).

 

 Hotel Suizo (1916)

El Hotel Suizo, de 1916, aunque fue inicialmente encargado al arquitecto Manuel Alba, acabó por proyectarlo Ucha y fue el segundo edificio de mayor volumen construido en la década. Su estilo apuntaba al Eclecticismo finisecular parisino, desvinculado ya de las corrientes del Modernismo. En 1973 se vació por completo y se le sometió a una reestructuración que, aunque respetó las tres fachadas, desvirtuó el conceptó original del edificio.

Hotel Suizo

Hotel Suizo en 1917. Se pueden observar los tres frentes que presentaban un lenguaje formal unitario con aires de Eclecticismo francés.

 

Hotel Ideal Room (1917)

Se trata del último de los tres grandes edificios comerciales proyectados por Rodolfo Ucha Piñeiro, tras la Fonda Suiza (hoy Hotel Suizo) y el propio Hotel Suizo. El proyecto manifiesta cierto modernismo tardío, testigo del intento de Ucha Piñeiro por sintetizar las corrientes más ornamentalistas del pasado más próximo y los postulados del Nuevo Eclecticismo y el Monumentalismo, desde la perspectiva de la tradición local,  destacando el uso de la cantería de granito.

Tras el cierre del hotel (fue  sede del Banco de Bilbao), el edificio se rehabilitó en los años 90 sufriendo una  “mutilación” estética que eliminó uno de sus símbolos más característicos, los tejadillos.

 

edificio de Zara homes /

Dos imagenes del edificio del Hotel “Ideal Room”, inaugurado en 1917. Después de su “mutilación”, el cierre sucesivo de los negocios en sus bajos, el último o en octubre de 2012 como tienda de la cadena Zara, dejan al edificio en una situación de aparente e inmerecida decadencia. (Foto: Diario de Ferrol, 2014)

 

Pescadería (1923)

Este mercado de pescado es uno de los edificios más singulares del Barrio de la Magdalena. Se construyó como unidad aneja al Mercado Central proyectado en 1886 que más adelante se derribaría para volverlo aconstruir. El edificio de la Pescadería nació como una frágil construcción también derribada y edificada en nueva planta según proyecto de Ucha Piñeiro.

Pescaderia Ferrol 1910

Alzado de uno de los dos testeros de la nave de la Pescadería, 1910.

 

Ferrol Rua Igrexa_Mercado Peixe_2013

Mercado do Peixe o Pescadería. (Foto: Enrique F. Rojo, 2013)

Se trata de una edificación algo anacrónica por su estilo marcadamente modernista en un periodo en el que se imponía cierto Monumentalismo para los edificios públicos. Lo cierto es que el proyecto, de 1910, siguió al pie de la letra lo marcado entonces, sin que el concepto formal condicionase la función útil del edificio.

Cine Callao (1935)

Moderno cinematógrafo, polivalente, que podía albergar representaciones teatrales y espectáculos diversos. Constaba de sótano, plantas baja y primera dedicadas a cine, y terraza que se utilizaba para proyecciones y para bailes y festivales al aire libre cuando el inestable verano ferrolano lo permitía.

Cine Callao

Cine Callao de Ferrol, alzado. El cine tenía capacidad para 1.000 espectadores repartidos en “21 filas de 24 butacas cada una, 13 palcos, anfiteatro y grada”.

Ferrol-Cine CallaoEl Cine Callao de Ferrol, edificio de gran singularidad, especialmente dentro de la producción de Ucha Piñeiro, posiblemente se inspirase en los diseños racionalistas del madrileño Luis Gutiérrez Soto, que ya había proyectado varios cines en la capital española (Callao, Europa y Barceló).

Su aspecto, de deliberado carácter Art Déco, constituyó uno de los edificios más efectistas de la ciudad cumpliendo su función de servir de reclamo para el espectáculo que siempre albergaban sus paredes. Para ello, la torre-faro a modo de alminar o minarete, destacaba en el skyline y llamaba al pagano disfrute del séptimo arte. Este reclamo simbolizaba también la torre del faro que proyecta una luz, en este caso la del proyector, que abre la ciudad al resto del mundo con sus películas.

El Cine Callao representó -en palabras de Bernardo Castelo Álvarez – “el emblema más genuino del cosmopolitismo de Ferrol del momento, al integrarse dentro de la corriente general de construcción de grandes cinematógrafos que, tanto en España como en los restantes paises europeos y, muy especialmente, en Norteamérica se erigían en las ciudades para acoger, pero también para simbolizar, al gran espectáculo popular contemporáneo que era el cine“.

Por desgracia, el edificio fue víctima de la ambición especulativa y del interés inmobiliario alimentado por la  ignorancia y por el desdén hacia la historia. Se derribó en 1976 para construir una sede bancaria de dudoso gusto que rompió por completo con la armonía de la calle.

 

Cine Callao Ferrol_Mano alzada

Cine Callao, dibujo a mano alzada de Rodolfo Ucha Piñeiro (1935).

 

Planos planta cine callao-1935

Planos planta del Cine Callao de Ferrol (1935).

 

 

“Chalet” de Canido (1921)

Este curioso edificio, situado en lo alto de la colina de la antigua aldea de Canido en el término de Ferrol, constituye uno de las más singulares construcciones proyectadas por encargo por el arquitecto Ucha. El “chalet“, carente de unidad estilística, apunta aires de casa de indiano, con elementos desproporcionados y cierto monumentalismo que se suma a detalles regionalistas de carácter local. A este extraño sincretismo -llama especialmente la atención la torre “victoriana” que destaca por encima de todo el edificio-, hay que añadirle  el estado de abandono en que se encuentra y su progresivo deterioro, razón por la que su visión resulta siempre algo misteriosa.

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El “misterioso” chalé de Canido, encargado a Ucha en 1921 por el comerciante Juan Sixto Váxquez, muestra su particular tipología con aires de casa de indiano. (Foto: Enrique F. Rpjo, 2013)

 

Referencias.-

Ferrol, urbano y cultural (Guía turística en PDF. Concello de Ferrol)

Ferrol en feminino. Mulleres na historia da cidade (Guía turística en PDF. Concello de Ferrol)

Rodolfo Ucha Piñeiro (Wikipedia)

Rodolfo Ucha Piñeiro. Descubrindo a tua cidade (CTB, PDF)

Modernismo en Ferrol (Folleto turístico, PDF)

Bernardo M. Castelo Alvarez, Rodolfo Ucha Donate, Joaquín Fernández Madrid
Rodolfo Ucha Piñeiro y la arquitectura de Ferrol (1909-1949)
Diputación Provincial de A Coruña. Imprenta Provincial
A Coruña, 2000

Bernardo M. Castelo Alvarez
Ferrol: morfología urbana y arquitectura civil, 1900-1940
Universidade da Coruña
A Coruña, 2000

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Obras de la Presa del Pontón de la Oliva. Fotografía incluida en el álbum Vistas de la presa y demás obras del Canal de Isabel II de Charles Clifford (1819-1863), publicado en 1858 (BNE).

Hasta principios del siglo XVII, Madrid, a pesar del rio Manzanares, siempre de escasas aguas,  y de algún que otro arroyuelo, se bastaba para abastecer de agua potable a su población.  Cuando Felipe II decidió instalar la Corte en la Villa y convertirla en capital del reino en 1561, la ciudad  no llegaba a las 15.000 almas.  Traspasado el siglo XVII ya eran más de 48.000, y la creciente demanda de agua obligaba a realizar constantes búsquedas de reservas. Por aquel entonces, el sistema habitual de abastecimiento era la excavación de pozos para acceder a las aguas freáticas del subsuelo y la utilización de los manantiales cercanos. Su distribución o traída hasta las fuentes públicas se hacía por medio de viajes, de reminiscencias musulmanas, que consistían en canales de fábrica (de ladrillo o piedra) soterrados.

En 1850 Madrid todavía se surtía de agua por medio de estos viajes. El crecimiento de la población y la limitada eficacia del sistema, sumado a los pocos aportes de agua con que contaba la ciudad, especialmente durante el estío, hicieron urgente la necesidad de encontrar soluciones eficientes.

A mediados del siglo XIX, la capital contaba con 77  fuentes públicas con 128 caños. Estas eran utilizadas por la población y por 950 aguadores que repartían al día 663,50 “reales fontaneros” de dotación, medida de la época que equivaldría a 2.151 m³. El “real fontanero” equivalía a 3.245 litros en 24 horas, es decir 135 litros a la hora o cien cubas diarias aproximadamente.

Aunque hubo diferentes proyectos para abastecer de agua a Madrid desde mediados del siglo XVIII, no sería hasta 1848 cuando se aprobase un proyecto provisional de abastecimiento con aguas del río Lozoya. Finalmente, en 1851, Bravo Murillo presentó en las Cortes el proyecto de los ingenieros de caminos Juan Rafo y Juan de Ribera para la traída de las aguas a Madrid del río Lozoya. (Ver: Canal de Isabel II en Wikipedia)

Presa del Pontón de la Oliva durante su construcción en 1853.

Preparativos

La elección del lugar para construir la presa y el trazado de la conducción de las aguas estaba condicionada por la distancia y el caudal a transportar. Teniendo en cuenta que era necesario mantener un mínimo de pendiente para que el agua llegase desde el embalse a Madrid hubo que proceder a la nivelación geodésica entre ambos puntos. El lugar elegido en el Pontón de la Oliva pareció lo suficientemente elevado para realizar las conducciones con éxito. Los ingenieros Juan Rafo y Juan Rivera pudieron constatar que entre el Pontón de la Oliva y la Puerta de santa Bárbara, donde se ubicaría la estación de recepción de las aguas, había una diferencia de nivel de 95 pies (26,46 metros). Según publicaba El Museo Universal, después de hechos los estudios, la cuenca del Lozoya, por su proximidad a Madrid y por su capacidad,  hacía del Pontón la ubicación más conveniente.

El presupuesto del Gobierno para la construcción del canal marcaba como mínimo la conducción de 10 reales fontaneros de agua (0,38 m³/sg.), y en vista de la posibilidad de aumentarlo hasta 60 reales fontaneros (2,25 m³/sg.) se supeditaron las dimensiones del canal a dicho volumen. (El Museo Universal, 30/06/1858, págs. 91-92)

Presupuestos y financiación

En relación a la financiación, los presupuestos realizados por los ingenieros calculaban un desembolso de entre sesenta u ochenta millones de reales para la conducción y distribución del agua. Veinticinco serían para la distribución; siete y medio para los acueductos; ocho para la construcción de las minas y la presa; dos y medio para el depósito en Madrid; y el resto para indemnizaciones, imprevistos, y gastos de administración y dirección de las obras.
Para hacer frente a la inversión del Canal de Isabel II se optó por el método de suscripción pública, que se rentabilizaría en forma de dividendos o bien en cuotas de consumo de agua según el capital aportado.
Para romper la desconfianza la Reina Isabel II hizo una primera aportación suscribiendo cuatro millones de reales, a los que hubo de sumar casi dos más de los restantes miembros de la familia real. El Gobierno aportó dos más y el Ayuntamiento dieciséis.

El 13 de septiembre 1851, hablando de la traida de aguas a Madrid, Mesonero Romanos se quejaba en La Ilustración de la falta de suscriptores al proyecto, lo que impedía incrementar el capital para acometer la obra. Desde que esta suscripción se abrió al público, las aportaciones mencionadas, más otras 103 de grandes capitalistas, aristócratas e inversores anónimos, transcurrido un mes, no habían aumentado en más de un millón de reales los ya conseguidos de treinta y cuatro. (La Ilustración nº 35. Madrid, 1851)

Inicio de las obras de la Presa del Pontón de la Oliva. Fotografía incluida en el álbum Vistas de la presa y demás obras del Canal de Isabel II de Charles Clifford (1819-1863), publicado en 1858 (BNE).

Inicio de las obras

Durante el último trimestre de 1851 se fueron ultimando los estudios sobre el trazado de las conducciones, mientras se realizaban las obras previas para preparar los caminos para el acarreo, acopio de materiales y la construcción de los edificios que servirían de alojamiento para los obreros. Hasta febrero de 1852 no comenzarían las primeras excavaciones.

Caserna presidio del Ponton de la Oliva. Había mil quinientos presidiarios trabajando en la obra. (Foto: Charles Clifford, 1853. Fondo BNE)

“El mayor contingente de operarios estaba constituido por mil quinientos presidiarios. Lucio del Valle, uno de los cinco ingenieros de las secciones y que en 1855 se haría cargo de la dirección de las obras, ya había utilizado reclusos en el tajo de la carretera de Cabrillas, desde donde fueron trasladados al Pontón de la Oliva”.
“Tras obtener la autorización del Gobierno para la utilización de los reclusos, el presidio se dividió en cuatro especialidades: taller de herrería, para trabajos relacionados con las herramientas y accesorios de hierro; taller de carpintería, para los utensilios fabricados con madera; taller de espartería y cestería, para la elaboración de espuertas, cuerdas, cestos de mimbre, aguaderas…; taller de guarnicionería y albardería, para la realización y reparación de arreos y atalajes para el material de transporte”. (Saraiva,  Tiago. Ciencia y Ciudad. Madrid y Lisboa, 1851-1900. Ayuntamiento de Madrid, 2005. Págs. 106-108)

“Las herramientas y utensilios empleados en la construcción del canal eran los mismos que servían tradicionalmente a canteros, albañiles, zapadores o peones: legonas de pala y gancho, zapapicos de cantera, martillo, , fijas, palaustres, martinillas, macetas y trinchantes de cantero, zaranda de hierro, serretones, cadenas de compuerta, maromas de esparto, madejas de tomiza y de filete, tiros y apretadores de cáñamo, ovillos y madejas de bramante, albardas, cinchas, ataharres, yugo, frontales, serones, esportones, cubierta de albarda, aguaderas, criba de esparto, espuertas hoceras y terreras, cabo de pleita, barriles, atalaje completo para carros, sarrieta y cerraduras, etc.” ( Texto: Saraiva,  Tiago. Ciencia y Ciudad. Madrid y Lisboa, 1851-1900. Grabado: Arte de albañilería. Juan de Villanueva. Edición  Pedro Zengotita Vengoa. Madrid 1866.)

Colocación de la primera piedra

“El 11 del mes corriente a las tres y media de la tarde S. M. El Rey, en representación de nuestra querida Reina, salió de su Real Palacio con dirección del Pontón de la Oliva, acompañado de varios señores ministros y altos personajes de su real servidumbre. Pocos días antes el camino de Madrid a Torrelaguna, que dista de la corte nueve leguas, se hallaba en tan mal estado que no podía pasarse sin peligro del carruaje por muchos parajes. Y el de Torrelaguna al Pontón de la Oliva, que se halla a dos leguas cortas de distancia de esta última villa, no era transitable en coche más que en un reducido espacio, y esto con bastante incomodidad.
Pués bien, merced a la actividad de los Directores e Ingenieros de la obra del canal de Isabel II, S. M. El Rey pudo correr las once leguas en menos de cinco horas, y solo tuvo que apearse medio cuarto de hora antes de llegar al Pontón de la Oliva“.

Al llegar S. M., una música militar tocó la marcha real y se oyeron al mismo tiempo disparos de barrenos para arrancar piedra que imitaban perfectamente el ruido de los cañonazos.
Se procedió en seguida al acto solemne de la colocación de la primera piedra de donde han de derivarse las aguas del canal de Isabel II“.
El acta original de la ceremonia comenzaba así: “En el Pontón de la Oliva, distrito municipal de Uceda, partido judicial de Tamajón, provincia de Guadalajara, en nombre de S. M. La Reina de España Doña Isabel II, S. M. El Rey, su augusto Esposo, colocó la primera piedra de la presa, de donde ha de derivarse el canal que debe abastecer de aguas potables y de riego a Madrid y sus cercanías…”  (La Ilustración nº 35.  30/08/1851)

Acto de colocación de la primera piedra en el Pontón de la Oliva. Once leguas (70 kilómetros) separaban el Palacio Real de Madrid del Pontón de la Oliva en tierras de Torrelaguna. Por un despejado y bien dispuesto camino, el rey consorte, Francisco de Asís de Borbón, las recorría el 11 de agosto de 1851 para asistir a la colocación de la primera piedra de las obras del futuro Canal de Isabel II que llevaría el agua corriente a la capital. Como exigía el protocolo para tan histórico acto, el presidente del Consejo de Ministros, Bravo Murillo, entrego al rey un cofre, a modo de cápsula del tiempo, en el que se introdujeron un ejemplar de la Constitución y varias monedas de oro, plata y cobre, que después este enterró en el lugar elegido.  “Allí, donde pocos días antes no se veían más que rocas escarpadas en un terreno árido, donde había reinado un profundo silencio, a no escucharse la crriente del río, se veía ese día un lugar de placer, porque por una parte la munificencia de S. M. El Rey había dispuesto que a sus expensas se pusiesen cómodas y vistosas tiendas de campaña, y por otra un gentío inmenso quitaba de todo punto a aquel sitio el triste y severo aspecto que antes presentaba”(La Ilustración nº 35.  30/08/1851)

Filtraciones

Sin embargo, las características del emplazamiento, que inicialmente se valoraron como idóneas, acabaron por mostrarse incompatibles para su función de retener el agua de la presa debido a continuas filtraciones.
Ya en 1855, con las obras prácticamente acabadas, para intentar poner remedio a este grave imprevisto, el consejo de administración del Canal decidió nombrar al ingeniero Lucio del Valle responsable de la dirección técnica de las obras.

Puesto manos a la obra, del Valle acometió una serie de intervenciones encaminadas a obstruir los orificios de entrada y las grietas del vaso de la presa por donde escapaba el agua. Se emplearon miles de sacos de arcilla depositados en la base, que quedarían mezclados con guijarros, arena y cantos rodados arrastrados por el propio rio. Aunque en un primer momento las pérdidas disminuyeron, el remedio se reveló insuficiente.

Presa del Pontón de la Oliva. Fotografía incluida en el álbum Vistas de la presa y demás obras del Canal de Isabel II de Charles Clifford (1819-1863), publicado en 1858 (BNE).

Como se había observado que las filtraciones se producían por diferentes puntos del suelo de la presa y que la salida del agua siempre se presentaba en la misma zona, a la derecha del cauce del río, la siguiente idea de Lucio del Valle fue intentar obstruir la salida del agua. Para acometer esta tarea  fue necesario desaguar la presa con la construcción de una zanja, primero, y de una mina de desagüe más grande, después. A través de galerías realizadas partiendo de las estrechas grietas que se encontraron, los obreros accedieron a taponar con mortero hidráulico todas las fisuras que detectaban. Así hasta toparse con un enorme agujero por el que se perdía una gran masa de agua. Se intentó taponar y se consiguió en parte, aunque el resultado acabó finalmente en fracaso, pues las filtraciones continuaban y el agua siempre acababa por encontrar una salida.

Presa del Pontón de la Oliva. Fotografía incluida en el álbum Vistas de la presa y demás obras del Canal de Isabel II de Charles Clifford (1819-1863), publicado en 1858 (BNE).

Polémicas

La polémica surgió entonces de la mano del ingeniero de minas y geólogo  Casiano de Prado, el cual desde el principio de la obra, en un informe elaborado en 1851 a petición de Bravo Murillo, criticó el emplazamiento de la presa.  Casiano de Prado informaba de las características del terreno sobre el que se iba a construir el embalse describiéndolo como formado de “calizas cavernosas atravesadas por conductos irregulares” que podrían dar lugar a filtraciones abundantes. Más adelante también criticaría el procedimiento utilizado para evitarlas.

Presa del Pontón de la Oliva. Fotografía incluida en el álbum Vistas de la presa y demás obras del Canal de Isabel II de Charles Clifford (1819-1863), publicado en 1858 (BNE).

Casiano de Prado como estudioso de la geología madrileña era conocedor del lugar y sabía de la existencia de numerosas cavidades cavernosas en los alrededores. De hecho, en 1864 en su Descripción física y geológica de la provincia de Madrid recogería la presencia en el lugar de una importante cueva que se dio en llamar del  “Reguerillo” o del “Requesillo”,  y que en la actualidad está considerada como el ejemplo más notable de fenómenos kársticos en la Comunidad de Madrid. Por tanto, parece lógico pensar que en 1851, cuando hace el informe sobre el terreno, ya tuviera noticía de la misma.

Lamentablemente el proyecto, que había costado ciento veintisiete millones de reales en lugar de los ochentamil previstos, estaba ya acabado y el problema de la inutilidad de la presa del Pontón era más que evidente. Esta circunstancia sirvió al geólogo de Prado para hacer valer la importancia de su especialidad que, por tener poca historia, todavía no había sido suficientemente reconocida, abogando por la necesaria interdisciplinariedad en la ejecución de las obras públicas, hasta entonces prácticamente solo en manos de los ingenieros de caminos.

Solemne inauguración

No obstante las esperadas contingencias ligadas a la presa, pero siempre con el apoyo incondicional de la prensa y de la sociedad madrileña, el 24 de junio de 1858 quedaba inaugurado el primer sistema de conducción de aguas del Canal de Isabel II, Pontón de la Oliva incluido. Al acto solemne desarrollado en las instalaciones del primer depósito asistieron la reina Isabel II , el Consejo de Ministros en pleno y, como publicaba El Museo Universal, el pueblo de Madrid que recibió entusiasta, apiñado en el Campo de Guardias (en torno a la actual calle de Bravo Murillo), y compartiendo con alegría la solemnidad del momento, la llegada a la ciudad de las aguas del rio Lozoya . (El Museo Universal. 15/07/1858, pág. 100)

Acto solemne con motivo de la inauguración del Canal de Isabel II en el Campo de Guardias, en las instalaciones del primer depósito. En la imagen la reina Isabel II junto a Lucio del Valle. (Grabado: El Museo Universal. 15/07/1858)

Finalmente y dado que las filtraciones se mantenían y las pérdidas en la presa eran importantes, en 1860 el canal se prolongó aguas arriba hasta alcanzar el nivel del río y se construyó la presa de Navarejos, para captar las aguas en las épocas de estiaje cuando el nivel del Pontón de la Oliva descendía por las filtraciones. En 1882 la presa del Pontón de la Oliva fue sustituida definitivamente por el embalse de El Villar, a 22 kilómetros. (Ver Pontón de la Oliva en Wikipedia)

Imagen actual de la presa del Pontón de la Oliva. A lo alto el cerro de la Oliva. Puede observarse en la foto  que la presa  esta embalsando agua y que parte escapa por los aliviaderos. No es algo que suceda habitualmente, ya que el rio Lozoya está regulado aguas arriba principalmente por los embalses  de El Villar y de El Atazar. Sin embargo, en épocas lluviosas, con inviernos y primaveras muy húmedas, estos embalses sueltan tanta agua que la presa del Pontón puede llegar a retener gran cantidad  e incluso llegar a rebosar. (Foto: Wikipedia)

Referencias.-

Saraiva Tiago
Ciencia y Ciudad. Madrid y Lisboa, 1851-1900
Ayuntamiento de Madrid, 2005

Bonet Correa, Antonio
Madrid y el Canal de Isabel II
Revista de Obras Públicas
2001 / Número 3414: Homenaje al Canal de Isabel II

Valle Arana, Lucio del
Memoria sobre el coste de las obras del Canal de Isabel II
Revista de Obras Públicas nº 14-14, 1857

Valle Arana, Lucio del
Memoria sobre las filtraciones del Lozoya, cerca del Pontón de la Oliva, y medios empleados para cortarlas.
Imprenta José Cosme de la Peña. Madrid, 1857

La Ilustración nº 32, 35, 37 (Años 1851 y 1858)
Inauguración del Canal de Isabel II , pág. 1
Traida de aguas a Madrid I y II

Museo Universal nº 12 y 13 (Año 1858)
Traida de aguas a Madrid I y II

Giménez Bajo, Oscar
Las obras del Canal de Isabell II en Torrelaguna y su comarca PDF

Revista de Obras Públicas
2001 / Número 3414: Homenaje al Canal de Isabel II (Monográfico)

Ortiz, Isidoro
Cuevas y simas de la zona centro
I.O. Madrid, 1997

VV.AA.
Mundo Subterráneo
ENRESA
Madrid, 1994

VV.AA.
Génesis y edad del Cerro de la Oliva y la cueva del Reguerillo (Torrelaguna-Madrid) PDF

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