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Archive for the ‘Industrialización’ Category

FÁBRICA ESPONA San Juan de las Abadesas c.1900

Fábrica Espona (San Juan de las Abadesas, c.1900).

Durante los siglos XIX y XX la industria textil española creó un conjunto de pequeñas unidades urbanísticas ligadas a la fábrica que permitían que los obreros pudieran vivir cerca de su lugar de trabajo. Estas colonias, propiedad de las empresas, estaban dotadas de infraestructuras como alojamientos, iglesia, escuelas, economato, parque y otros espacios comunes. Hace más de dos décadas que cerraron las últimas fábricas. De las colonias cada vez va quedando menos. Hacemos un repaso de su historia.

Colonias industriales

Las colonias industriales españolas son herederas conceptuales de las británicas del siglo XIX en cuanto a su carácter utilitario para el funcionamiento de la fábrica, pero estaban muy alejadas a nivel humano de aquellos primitivos modelos filantrópicos.
En España, la totalidad de las colonias industriales se crearon en Cataluña, ya que aunque existieron muchas fábricas de tejidos en otras zonas del país como Extremadura o Salamanca, etc., ninguna desarrolló el modelo en su totalidad.

COLONIA ESPONA GOOGLE 2013

Colonia Espona. Se trata de una construcción de estilo regionalista que se sitúa en las proximidades del centro urbano de San Juan de las Abadesas, en Gerona. El conjunto lo forman la fábrica (la construcción más antigua, 1902), los alojamientos de los obreros (1940) y la casa tardía del director (1964). (Foto: Google, 2013)

COLONIA ESTAMARIU C.1915

Colonia Estamariu, en Ripoll, c. 1915. El conjunto industrial estaba formado por cuatro fábricas, viviendas para los obreros y un gran canal de 4.500 m.

COLONIA ESTAMARIU GOOGLE 2015

Colonia Estamariu (Foto:GOOGLE 2015)

Las colonias son núcleos de población productivos situados siempre en zonas rurales o semirurales, y aunque fueron en su mayoría textiles, también las hubo dedicadas a la extracción de minerales o a la fabricación de papel, metalúrgicas o electroquímicas. Las textiles, creadas en la segunda mitad del siglo XIX, constituyen uno de los fenómenos más definitorios del proceso de industrialización de Cataluña y, por ende , de España, tanto por el modelo social y empresarial que desarrollaron, como por el singular diseño del paisaje que han definido en las cuencas de los ríos Ter y Llobregat, y más concretamente en las comarcas del Ripollés, Berguedá, y el Bages. La acción de las colonias en estos espacios rurales generó industrialización y urbanización“. (Ver Wikipedia)​

Colonia Recolons, c. 1920. Antigua colonia situada en Ribes de Freser a finales del siglo XIX.

Colonia Recolons, c. 1920. Antigua colonia situada en Ribes de Freser a finales del siglo XIX.

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Colonia Llaudet, formada por la fábrica (en la imagen), la casa del director, las viviendas de los trabajadores, la iglesia, el café y la sala de baile. Se encuentra en San Juan de las Abadesas. (Foto: Enrique F. Rojo, 2018)

COLONIA LLAUDET C.1920

Colonia Llaudet, c. 1920.

Colonia Llaudet, viviendas deshabitadas. (Foto: Google, 2009)

Colonia Llaudet, viviendas deshabitadas. (Foto: Google, 2009)

Colonias en Cataluña y sus características

Las colonias se situaban junto a un río porque la industria buscaba la energía hidráulica para mover la maquinaria y se desplazaba a las cuencas en zonas rurales. Los industriales encontraron en la fuerza del agua una fórmula para reducir los costes de produción respecto a las fábricas textiles que funcionaban con vapor alimentadas con carbón -escaso y caro- del entorno industrial de Barcelona, Sabadell, Tarrasa, etcétera.

Las colonias textiles comparten unas características, que son las siguientes: a) están situadas en la margen de un río para aprovechar la energía hidraúlica (aunque también tenían máquinas de vapor alimentadas por carbón); b) disponen de una esclusa y de un canal para desviar el agua con la fuerza suficiente para mover una turbina; c) constituyen pequeñas poblaciones formadas por la fábrica, los alojamientos y otras instalaciones o espacios comunes. (Ver Wikipedia)

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Colonia Santa María, junto al río Ter, de 1890. Viviendas del conjunto, ya deshabitadas. Eran tres bloques de tres plantas cada uno, pensadas para 78 familias. (Foto: Consorci Ter, 2012)

Como queda dicho, las colonias textiles se concentraban en Cataluña, en las cuencas de los ríos Ter y Llobregat. En el periodo de 1871-1885 se fundaron algunas de las colonias industriales más importantes: Viladomiu Vell (1871), L’Ametlla de Merola (1874), colonia Burés (1874), La Barriada del Puig de la futura colonia Sedó (1875), colonia Borrás (1875), Viladomiu Nou (1880), cal Pons (1880) en el río Llobregat; la colonia Palà de Torroella (1877) en el Cardener; colonia Matabosch (1875), colonia Còdol Dret (1872), colonia Baurier (1878), colonia Vila-seca (1880), La Mambla d’Orís (1881) y Estamariu (1892), Espona (1902), en el Ter; colonia Recolons (1870), Sorribes (1888) y L’Herand (1891), en el río Freser.

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Antigua Colonia industrial Molinou, dedicada inicialmente al sector textil y posteriormente a la industria papelera, en el municipio de Campdevanol, en el Ripollés. (Foto: Enrique F. Rojo, 2018)

Colonias: Paternalismo industrial

Alejadas de los rasgos de filantropía que empaparon las primeras colonias europeas de finales del siglo XIX en Europa, en las colonias de España se ejerció un paternalismo industrial como remedio a la conflictividad laboral y a las demandas obreras que se extendían en las zonas industriales a finales del siglo XIX e inicios del XX. “El patrón o “amo” era presentado como un benefactor y protector de sus obreros, que velaba por su bienestar. El obrero, por su parte, debía mostrar obediencia, respeto e incluso devoción a su patrón. En las colonias industriales este paternalismo se fundamentaba en el derecho de la propiedad y en el dominio sobre todos los bienes del patrón (la fábrica, las viviendas y todos los edificios y servicios), y se convertía en la práctica en una especie de feudalismo industrial.​ A cambio de la limitación de los derechos de las personas, la falta de libertad, el cierre dentro de las murallas y el control social y moral, el obrero obtenía como compensación la seguridad de mantener el trabajo, una vivienda y mejores condiciones que en las demás industrias, e incluso escuela para los niños y actividades de ocio como el coro parroquial, teatro amateur, asociaciones de carácter católico o algún deporte de equipo. Por su parte, los industriales de las colonias obtenían beneficios económicos, paz social, protagonismo industrial y poder, no solo en las colonias sino en los municipios y en las comarcas en las que estaban establecidos“. (Ver Wikipedia)

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Antigua colonia textil “Hilaturas Noguera” (1890). El conjunto posee el edificio fabril, las viviendas obreras, y varios almacenes. También un canal que lleva las aguas a las esclusas para que funcionaran las turbinas. En la actualidad el complejo funciona como vivero. (Foto: Google, 2013)

Desaparición de las colonias textiles

Finalmente, “el sistema de las colonias industriales entró en decadencia en la década de 1960. El aumento del nivel de vida, el deseo de acceder a una vivienda propia, un mayor acceso a la educación y los nuevos estilos de vida hicieron tambalearse el mundo plácido y seguro de las colonias. En Cataluña, además, coincidió con la primera crisis de la hilatura, que se agudizó a partir de 1978. En las décadas de 1980 y 1990 cerraron la mayor parte de las fábricas de las colonias. En algunos casos, tras un concurso de acreedores, los ya extrabajadores pudieron adquirir los pisos donde vivían. En otros, los habitantes abandonaron la colonia y ésta quedó desierta. Las naves industriales han sido posteriormente ocupadas por otras industrias de menores proporciones, o bien han quedado vacías“. (Ver Wikipedia)

Referencias.-

Llista de colònies tèxtils de Catalunya (Vikipèdia)

150 AÑOS DE COLONIAS INSDUSTRIALES (PDF)

150 anys de colònies industrials
L’Erol (Revista)
Núm.: 86-87

Colonia industrial(Wikipedia)

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Lewis Mamford libro
En 1938 la revista gráfica LIFE publicaba un reportaje de ocho páginas titulado Metropolis. Lewis Mumdford´s book scraps today’s city, plans a new and saner U.S.
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e trata de un resumen comentado del libro del sociólogo y urbanista  Lewis Mumford The Culture of Cities, “La cultura de las ciudades, publicado por vez primera por la editorial Harcourt el 14 de abril de 1938, donde el autor repasa la evolución de la ciudad.

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Lewis Mumford

Lewis Mumford (1895-1990)

En 1938 Lewis Mumford era un intelectual norteamericano que rozaba la cincuentena. Sus reflexiones filosóficas ligadas a la sociologia y al urbanismo le habían granjeado una posición de prestigio en el Olimpo internacional de los pensadores. Como crítico de arquitectura y urbanismo ya había escrito numerosos libros y artículos; La historia de las utopías, de 1922 y Sticks and Stones, de 1924 le dieron fama inmediata en la generación coetánea de los arquitectos europeos revolucionarios (Gropius, Mendelsohn, etc).

La cultura de las ciudades (1938)

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Revista LIFE. Número del 23 de mayo de 1938 donde se publico el reportaje “Metropolis” sobre Mumford.

El libro de Mumford, La cultura de las ciudades, analiza los orígenes de la ciudad y la civilización moderna indicando lo que consideraba errores y proponiendo alternativas. Este planteamiento lo retomaría, mucho más desarrollado, en su obra posterior, de 1961,  La ciudad y la historia. En este otro libro, considerado su trabajo más importante, se expone desde una interpretación global el origen y la naturaleza histórica de la ciudad, explicando los procesos urbanos y el desarrollo de la urbanización.
Mumford no aceptaba que el destino de la ciudad fuera el caos urbano que se vivía, la expansión descontrolada de los suburbios y la desintegración social, sino -según esboza en el libro- que éste se debía a un orden (debía ser objeto de un orden…)  que integrase las instalaciones (construcciones) técnicas -arquitectónicas e industriales- con las necesidades biológicas y las normas sociales.

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El precio de la densidad en la construcción: hacinamiento y suciedad; a pesar de la buena voluntad de los moradores que hacían la colada, como se ve en la foto. La altísima densidad de las viviendas a principios del siglo XX generó importantes problemas de salud pública. Nueva York, 1900. (Foto: Archivo Shorpy)

En el primer tercio del siglo XX en Norteamérica había una necesidad urgente acumulada de construir casas baratas para alojar a las corrientes migratorias que acudían sin parar a las ciudades. Esta necesidad se resolvió con la participación de los inversores privados y de la administración pública a través de programas de subvenciones, en una combinación que supuso, hasta 1938 -fecha de la publicación del artículo de LIFE– el mayor “boom” urbanístico conocido.

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Plano antiguo de la ciudad fortificada de Naarden, en Holanda. “Nadie gana a los holandeses en la construcción de ciudades“, afirmaba Lewis Mumford. Esta urbe del siglo XVI representa para Mumford el paradigma de la ciudad ordenada con zonas verdes, en contraposición con el abigarramiento caótico de la ciudad industrial moderna de principios del XX.

En el año 1938 en Estados Unidos la Metropolitan Life Insurance invertía 35 millones de dolares para la construcción de casas baratas para alojar a 50.000 personas en Bronx y en New York City. Ese mismo año la U.S. Housing Administration aportaba 255 millones de dólares para subvencionar los realojos. Suma que se añadía a las desorbitadas partidas que formaban parte de los presupuestos para realojar a los más de diez millones de personas que vivían en infraviviendas en los suburbios.
El auge inmobiliario que cambió el aspecto de las ciudades al inicio del siglo XX modicó la arquitectura pero también la base social. El auge del pasado dejó como herencia el horror urbano del presente.

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1938, la revista gráfica LIFE publicaba un reportaje titulado “Metropolis”, sobre el libro del sociólogo y urbanista Lewis Mumdford La cultura de las ciudades. La imagen muestra una página del reportaje. Mumford califica las realizaciones urbanísticas  históricas  y las fotos de arriba ilustran ejemplos de lo que éste consideraba como malas (BAD) prácticas.  Arriba del todo: viviendas unifamiliares del barrio periférico de Jamaica en Long Island en Nueva York, en 1938. Para el autor, se trata de polígonos residenciales que derrochan recursos excesivos en viales de comunicación y que carecen de espacios de esparcimiento. En medio: un barrio de Inglaterra, Preston, una ciudad situada en el condado de Lancashire en Manchester, dedicada a la manufactura de textil del algodón. La estructura urbana monótona se alineaba con el objeto del trabajo obrero que eran las fábricas colindantes. Era tanta la opresión,  que como broma se decía en la época: “Drink is the quickest way of getting out of Manchester“. La foto de abajo: Manhattan, Nueva York. Decía Mumford en el libro, que a pesar del fragor de la actividad y de las luces nocturnas de Manhattan que dibujaban una imagen esplendorosa, la urbe alojaba a una población que habitaba a duras penas, en condiciones de salubridad y bienestar deplorables, comparables a las de las zonas rurales más depauperadas de EE.UU. (Foto: LIFE, 1938)

La evolución de la ciudad

Para Mumford la evolución de la ciudad del siglo XVI (Amberes, como modelo…) y de la ciudad racionalista posterior, derivó en los siguientes siglos en la urbe industrializada rodeada de suburbios en los siglos XIX y XX, siempre escasa de alojamientos, con barrios hacinados, mal construidos y con pésimos servicios. La superciudad (megalópolis)  dejaba de lado a las periferias superpobladas.

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Grabado antiguo de la Plaza Mayor o Plaza del Mercado (Grote Markt) de Amberes, Bélgica.

Dice Mumford en el libro, que el esporádico resplandor de las celebraciones en la plaza del mercado de Amberes en el siglo XVI había degenerado en la deslumbrante metralleta de ocio y espectáculo de Broadway en Manhattan; y  los suburbios del siglo XIX se habían sustituido simplemente por suburbios del siglo XX.

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Vista aérea oblicua de la isla de Manhattan (Nueva York) en 1933. (Foto: Archivo Shorpy)

Lewis Mumford pone de ejemplo en su libro Metropolis el crecimento incontrolado de la isla de Manhattan en Nueva York que desde 1910 inició un ascenso enorme que se detuvo y descendió a partir de la década de los años 30 del siglo XX, en parte porque la población se disgregó ocupando nuevas zonas del extrarradio y también por los controles de inmigración y de natalidad que redujeron la tendencia.

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Foto aérea de la fábrica de cerámicas Spode en Stoke-on-Trent (Inglaterra), en 1927. Los hornos de la factoría se alternaban con las viviendas de los obreros, conviviendo con los residuos de la combustión que contaminaban el ambiente. Se trata de una forma de urbanización deficiente e insalubre habitual en el ciudades industriales de finales del siglo XIX y principios  del XX. Para Mumford es un ejemplo de lo que se debe considerar una mala planificación.

New Hall Lane Mill Complex, Preston

Otro ejemplo de diseño deficiente de la ciudad. Complejos textiles de New Hall Lane en Preston (Inglaterra). Fábricas y depósitos de gas junto con los grupos interminables de casas obreras. Solamente fabricas y casas, sin espacios para solazarse y distancias infinitas para acceder a los servicios.

En Manhattan, el aumento en la construcción de rascacielos incrementó la densidad poblacional, los problemas de tráfico y la sobrevaloración de las viviendas. La mayor y más atractiva oferta se producía en las nuevas periferias. Estos modelos podían ser del todo inadecuados, hasta de lo más interesante, como las PWA Harlem Houses, que ejemplizaron cómo hacer un tipo de viviendas, que sin estar en el campo, gozaban de los beneficios del entorno rural.

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Radburn, New Jersey (EE.UU.), 1928. Un ejemplo interesante de planificación urbana eficiente. En plena expansión de la cultura del automovil, en esta pequeña urbe se proyecta la separación radical del espacio peatonal respecto al rodado, agrupando al primero en un tranquilo conjunto de callejones en los que se encuentran las manzanas de viviendas, formando una unidad completa con parque, piscina y escuela, y con zona verde en torno a los bloques.

Concluye Mumford su libro afirmando que las ciudades históricamente propiciadas por el feudalismo, las monarquías y el capitalismo se han concebido, no como espacios para vivir de acuerdo a planes racionales, sino como recursos temporales. La culminación de esta tendencia es la metrópolis sobredimensionada , la superciudad, que ha de acabar muriendo por cansancio o demolida por su insalubridad y liberada del hacinamiento.

Referencias.-

Lewis Mumford (Wikipedia)

Lewis Mumford and the Ecological Region: The Politics of Planning
Escrito por Mark Luccarelli

The Culture of Cities
Escrito por Lewis Mumford

Lewis Mumford, el último humanista (El Diario,21/05/2015)

A Brief Biography of Lewis Mumford (1895-1990)/ Eugene Halton

Lewis Mumford: “La ciudad en la historia” (“Urbanismo, Territorio y Paisaje”, Blog de José Fariña)

Hanley Canal Quarter Masterplan, Stoke-on-Trent (ERZ Proyects)

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La luz de los fluorescentes

“En la casa de mi amiga todas las habitaciones tenían tubos fluorescentes y había mucha luz; pero la luz era triste. En el salón había una vitrina iluminada, con escopetas de cartuchos y de perdigones y también había un Winchester americano, como el de las películas de indios y vaqueros de John Wayne, que disparaba balas de verdad;  y al lado, la televisión, grande, siempre encendida a todo volumen; había muchos muebles diferentes en el salón, y en toda la casa. Y, a veces, había mucha gente y un perro hiperactivo medio tonto que no sabía cazar y no paraba de ladrar; y una abuela manchega bonachona y achacosa que se quejaba mucho a la que no dejaban de reñir. Pero, aunque había mucha luz y mucha gente y mucho ruido, la casa era triste. Y la gente también era triste”. (E.R.E. memorias apócrifas)

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En la casa de mi amiga sólo me calmaba la quietud de la cocina que iluminaban unos fluorescentes, mezclando su claridad tenue con los rayos de sol que se colaban por el patio de luces. En la nevera siempre había tetrabricks de vino tinto del malo y yo me aficioné a su sabor fresquito. Así que un día, reflexionando delante del fregadero en la iluminada cocina, mirando al techo, me di cuenta de que me gustaban mucho las cocinas iluminadas con tubos fluorescentes con ventanas por las que entra el sol tenuemente.” (E.R.E. memorias apócrifas)

Me gustan las cocinas iluminadas con tubos fluorescentes…

“Creo que me gustan las cocinas iluminadas con tubos fluorescentes…  Me parece una luz rigurosa para el trabajo minucioso. Una cascada lumínica, una “bañera” de claridad para poder ver el detalle que acompaña el conjunto del entorno donde encontrar los utensilios e ingredientes necesarios para la tarea diaria. Cuando esa luz se integra con otras luces matizadoras más cálidas como la luz del sol, u otras artificiales que reproducen su naturaleza, el conjunto es armónico y genera sensación de paz. Y facilita el trabajo…” (E.R.E. memorias apócrifas)

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 Cocina industrial iluminada con fluorescentes. Cuando la luz es abundante y de calidad el ambiente es armónico. Cuando la calidad de la luz y su cantidad es pobre la salud puede quedar afectada.

Mala luz: desorientación, falta concentración…mala leche

En casa de mi amiga no sabían que la luz artificial mala, de mala calidad -igual que el colesterol malo- influye negativamente en la salud. También en el rendimiento intelectual; y que cuando es insuficiente y la calidad es mala, muy mala, puede producir desorientación, falta de atención y concentración, desánimo, cambios de humor y comportamiento, pérdida de memoria, estrés, ansiedad, cefaleas, mareos, falta de energía, fatiga crónica, inapetencia sexual, trastorno afectivo emocional, insomnio, depresión, y mala leche…” (E.R.E. memorias apócrifas)

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Taller de coches iluminado con tubos fluorescentes.

Alguna vez he visto…

Alguna vez he visto como se trabajaba en algún taller de chapistería y pintura, en cocinas de restaurantes, en talleres de mármol, operando solamente con luz de tubos fluorescentes y he pensado: “¡cuánta pobreza!”; “cuánta mala leche lumínica se respira”. He pensado en los trabajadores por las condiciones infra-lumínicas en las que trabajan: “qué pena de luz”; “cuánta tristeza”, me he dicho. Además de ser fluorescente, la luz en aquellos lugares era poca y la atmósfera de los locales muy triste. La calidad de la luz y su cantidad nos afectan a niveles neurológicos y fisiológicos y, sobre todo, causan desánimo y tristeza. Falta de motivación y mala leche.

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Restaurante popular de la costa mediterránea iluminado con fríos tubos fluorescentes.

…y no me gusta la luz de los fluorescentes…

Me he dado cuenta de que solo me gusta la luz de los fluorescentes en la cocina de casa. Pero no en la cocina de los restaurantes, porque por lo poco que he visto puede ser escasa, como el espacio mínimo en el que se trabaja, como escaso el aire que se respira.

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Bar castizo de Madrid iluminado por fluorescentes.

… en un bar o en un restaurante, por ejemplo

Alguna vez he estado en un bar iluminado con tubos fluorescente y me ha disgustado. Luz demasiado blanca, anodina, insustancial y fastidiosa.
No me gusta la luz de los tubos fluorescentes en los bares. Menos aún en los restaurantes. Me parece la luz ideal para estropear cualquier momento que aspire a ser agradable. Vilipendia un buen filete o una buena ensalada. O un buen postre. Es desconcertante para el ocio. Es una luz que no motiva; es aburrida y triste. En un restaurante, el fluorescente resulta ofensivo para el comensal que quiera disfrutar del acto íntimo y feliz de comer con gozo y sin dispersión en un ambiente relajado.

La luz blanca del fluorescente asusta a los posibles parroquianos de cualquier templo del yantar. Vale para echar la partida de cartas o de dominó. Hasta para sorber el chupito rápido te conduce por sus efluvios alcohólicos a cualquier edén . Sólo los desprevenidos se engañan ante esta luz. El fluorescente es todo un despropósito… ¡Nunca más tubos fluorescentes en el comedor de un restaurante!

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Antiguo bar del amigo de mi amiga, ya desmantelado. Los fluorescentes del techo no se ven, pero ahí estaban.

El bar del amigo de mi amiga

Un amigo de mi amiga tenía un bar y se empecinaba en mantener las luces fluorescentes blancas en el techo. Por baratura, principalmente. Era un bar de pueblo. Según Wikipedia, un pueblo de  13.110 hab. en 2017. Así que un pueblo grande.
El bar era sencillo, de unos 70 m2, con una barra simple, las paredes tapizadas a media altura con listones semicirculares de pino machimbrados con un barniz oscuro y envejecido o avejentado por los años; el resto estaba pintado en un ocre agradable y poco más. El suelo era de terrazo rojizo gastado y las sillas y las mesas eran también de pino barnizado. El bar era normal y casi acogedor. Pero la luz clara de los fluorescentes blanquecinos nunca me gustó. Tampoco en la cocina, que era muy pequeña.

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Este local se parece mucho al antiguo bar del amigo de mi amiga. A lo mejor es el mismo después de una reforma importante, con otra iluminación; casi seguro.

Creo que las tapas que ponía el amigo de mi amiga, con todo su esfuerzo por agradar, se desvanecían a diario en la nada a causa de la anodina luz del bar. Aunque le hablé del tema,  no me entendió y tampoco me atendió. Como no soy su amigo, solo soy el amigo de su amiga, no quise insistir. Al final, el bar tuvo que cerrar porque no tenía clientes. Los que tenía eran viejos parroquianos de chateo barato que bebían mucho, veían poco y nada sabían de luces. Y el amigo de mi amiga se fue al paro.
Ahora trabaja de camarero en un bar-restaurante muy cerca de su antiguo negocio. El dueño es un empresario avisado, más que “prudente, discreto o sagaz”,  que se ha adaptado, antes que tarde, a las modas que vienen o que ya están. Tiene un local cómodo para la clientela, que despacha todo lo que ahora se busca en un bar moderno y está mucho mejor iluminado que los clásicos del pueblo, sin luz blanca. Han desaparecido los fluorescentes. Los ha cambiado por modernos LEDs de tonos cálidos. Sin duda, se ha dejado asesorar.

Conclusión

Mi amiga hace tiempo que vive en una casa con tubos fluorescentes solo en la cocina, y los quiere quitar. En un arresto de modernización, en las demás habitaciones de su casa ha sustituido las antiguas bombillas y ahora todo lo ilumina la tecnología LED.
A mí, los fluorescentes siguen gustándome y disgustándome en la medida ya declarada. La mayoría vamos diciendo adiós, sin conmiseración, al neón de los fríos fluorescentes en el conjunto de los espacios públicos. Y también en las cocinas. El sentir popular se vuelca a favor de las nuevas tecnologías de la luz. En este asunto hay que ser popular o popularista, que es lo mismo, y mirar a lo práctico. Viva la revolución lumínica. ¡Viva el led! O lo que venga…, que la luz va a toda velocidad.

Referencias.-

Luminaria fluorescente (Wikipedia)

Efectos de la luz artificial sobre la salud (WEB Green Facts)

Iluminación fluorescente y salud (Informe Greenpeace)

Textos Urban Idade (E.R.E. Memorias apócrifas 2007-2018 )

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En el polígono de viviendas de Caranza de Ferrol hay edificios altos por todas partes. Casi todos son viviendas, muchos con los bajos ocupados por comercios de todo tipo. Los edificios son exentos y el barrrio da sensación de amplitud. Por su aspecto se adivina su origen obrero y planificado. Su homogeneidad, ubicación y tipología arquitectónca lo sitúan distanciado de la ciudad de Ferrol, más allá de su alfoz natural, como si se tratase de otra urbe. Las calles principales son amplias. Y se ven muchos edificios altos e inmensos.

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El barrio de Caranza

Cuando se llega a Ferrol por cualquiera de sus acccesos, Caranza destaca por la altura de sus edificios, algunos demasiado altos para la media de la ciudad. También llama la atención su colorido de tonos pastel maltratados por el salitre marino: rosa, azul, verde, amarillo, salmón.
Por el origen y la cronología de su construcción Caranza se divide en dos áreas: Norte y Sur.
Caranza Norte, tiene su origen en la promoción pública de viviendas de “Bazán”, de finales de los años 50 del siglo pasado, promovida en suelo municipal por la extinguida Empresa Nacional Bazán de Construcciones Navales Militares. En su mayor parte está constituido por edificaciones  de 3 o 4 alturas y algunas más altas en la zona este, agrupadas en bloques en forma de T. El viario principal rodea al polígono mientras que las calles interiores, estrechas, sirven de acceso a las viviendas.

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“Casas de Bazán” en Caranza (Foto: Google Maps, 2017)

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“Casas de Bazán” en  Caranza (Foto: Google Maps, 2017)

Caranza Sur, tiene su origen en el periodo desarrollista de principio de los años sesenta y finales de los setenta del siglo XX, promovido por el Instituto para la Promoción Pública de la Vivienda (IPPV), para albergar a los trabajadores de los astilleros ferrolanos y a parte de la población militar. El área delimitada se corresponde con un gran desarrollo en “supermanzanas” de bloques de viviendas de gran altura y alta densidad, en torno a tres vías longitudinales que comunican todo el polígono.

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Dos imágenes de los mismos bloques de viviendas en la calle Alcalde Quintanilla. En blanco y negro, fotograma de NODO de 1972 (RTVE); en color, foto de Enrique F. Rojo, de 2011.

Los orígenes del barrio

En realidad, el barrio de Caranza se comenzó a diseñar en 1962, donde antes solo había una pequeña parroquia rural cercana al núcleo urbano de Ferrol. Diez años después se inició la entrega de las primeras viviendas, si bien hasta 1983 no se acabaron las infraestructuras básicas.

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Casa de la primitiva parroquia de Caranza en espera de la demolición, en torno a 1990. (Foto: Manuel Vilariño, c. 1990)

Caranza no es muy grande, sus límites los definen las carreteras de acceso a la ciudad y los márgenes de la ría, en un espacio confinado, ligado a los astilleros y determinado estratégicamente en su momento por las políticas sociales del régimen franquista del último tercio del pasado siglo que lo diseñaron.

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Edficios del nuevo barrio de Caranza , en torno a 1990. (Foto: Manuel Vilariño, c. 1990)

En el año 2003, La Voz de Galicia refería en un reportaje los avatares históricos sufridos por el nuevo barrio que “tuvo que satisfacer la demanda de seis grupos diferentes de familias con necesidades acuciantes: los obreros industriales que habían solicitado viviendas a través de los sindicatos verticales, los ocupantes espontáneos de las casas terminadas y no entregadas por problemas entre el Estado y las empresas contratistas de las obras (el conflicto de VOSA hizo historia como la mayor ocupación ilegal de viviendas de toda España). También tenía que alojar a los expropiados de la construcción del polígono de A Gándara y a los propios vecinos afectados de Caranza, más los desalojados del viejo barrio de Esteiro, demolido poco después. La situación fue de tal gravedad que hubo que recurrir a instalar albergues prefabricados, como si se tratase de una gran catástrofe”. (Ver La Voz de Galicia)

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Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

Primeras ocupaciones

Según los planes del IPPV del Ministerio de la Vivienda, las primeras viviendas del polígono de Caranza se comenzaron a pergeñar en 1962. Sin embargo, las adjucaciones no se hicieron efectivas hasta mediada la década de los 70. Para justificar el retraso se adujeron problemas con las empresas constuctoras.

Según publicaba EL PAIS en el verano de 1977, quince años después del inicio del proyecto: “Cansadas de esperar a que los organismos oficiales les facilitasen un piso donde alojarse, más de cuatrocientas familias de “El Ferrol” (La Coruña) hicieron el hatillo con sus modestos enseres y ocuparon en el barrio de Caranza 409 viviendas que fueron construidas hace cinco años -1972- por encargo del Ministerio de la Vivienda y que inexplicablemente permanecían vacías.” Para los protagonistas de las ocupaciones -en declaraciones a EL PAIS– fue un acto espontáneo al que les obligó la necesidad acuciante por la que pasaban los trabajadores ferrolanos.

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Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

Meses antes a octubre de 1977  ya se había producido un intento de llevar a cabo la ocupación por parte de unas quince familias que fueron desalojadas debido, según se adujo, a que habían ocupado viviendas destinadas para la Policía Armada. (Ver El Pais, 14/ Oct/ 1977)

El Ministerio de la Vivienda responsbilizó de los retrasos a la empresa constructora (VOSA), que no había cumplido sus compromisos y, por tanto, las viviendas no habían pasado aún a su disposición. Al parecer, la situación se prolongaba, según los obreros ocupas, desde hacía cinco años –1972–  y nadie parecía haberse molestado en arreglar el asunto.

La ocupación se llevó a cabo durante los días 25, 26 y 27 de agosto de 1977. Los pisos se ocupaban de madrugada, rompiendo la cerradura, que luego se cambiaba, y esa misma noche ya se quedaba alguien a dormir en el suelo o sobre un colchón improvisado para impedir el desalojo. La estrategia definía que inmediatamente después los ocupantes se dirigirían a la comisaría para autodenunciar lo que acababan de hacer. Luego, el juzgado se encargaba de diligenciar el asunto. (El conflicto de VOSA hizo historia como la mayor ocupación ilegal de viviendas de toda España)

Bloques de viviendas en la calle Alcalde Quintanilla, en torno a 1976.

Bloques de viviendas de hormigón en la calle Alcalde Quintanilla, en torno a 1976.

Mientras tanto, los nuevos vecinos de Caranza se organizaron para solventar la falta de agua, de luz, de butano y de todos los servicios esenciales. El Ayuntamiento de Ferrol gestionó el alta de los servicios de de agua y recogida de basuras. “Para la luz hubo más dificultades…”  (Ver El Pais, 14/ Oct/ 1977)

La comisión encargada de legalizar la situación de los ocupas realizó una encuesta para conocer los motivos de la ocupación. Prácticamente, el cien por cien de los casos justificó su acción por su salario bajo o por no poder pagar las viviendas donde estaban antes las familias. El 90% había solicitado por lo menos una vez la concesión de vivienda ante los organismos correspondientes. Más del 60 % vivía en casas ruinosas o excesivamente pequeñas para el número de componentes de la familia. El 10 % eran familias que habían sido desahuciadas de otras viviendas. (Ver El Pais, 14/ Oct/ 1977)

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Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

La ría en Caranza

Mirando al suroeste desde las gándaras, la ría de Ferrol amortece, es decir: pierde vigor, confinada en sus márgenes por los astilleros que la constriñen.
Con las concesiones exigidas a la ría por las políticas urbanísticas las tierras se volvieron firmes para asentar a la construcción naval y a la población. Mientras, los humedales se han empobrecido y los atisbos de playa en las riberas han acabado por ser devoradas por la industria y el cemento. El resultado es una ría hermosa, ahora mínima, hedionda y sucia. Y repugna el olor que emana en la bajamar, cuando descubre su descuido de lodos negros y el atentado ecológico sufrido, que se extiende ya a muchos lustros. En 2013 la ensenada de Caranza era la única zona de producción de moluscos del Estado cerrada a la extracción por sus elevados niveles de contaminación microbiológica.

Playa artificial de Caranza en la ría de Ferrol (Foto. Manuel Vilariño, c. 1990)

Playa artificial de Caranza en la ría de Ferrol (Foto: Manuel Vilariño, c. 1990)

Sin ir más lejos, la ausencia de depuradoras ha favorecido que sus fondos se hayan inundado con detritos, lodos urbanos y con los residuos de las industrias que la circundan.

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Desague en la ría de Ferrol. Las pérdidas de la canalización en plena área urbana suponen un elemento fundamental a la hora de planificar las mejoras en los vertidos y saneamientos urbanos en la ría. (Foto: La voz de Galicia, 2017)

La depuradora con veinte años de retraso

En 1994 una ley estatal declaró las obras de depuración y vertido de Ferrol como de interés general. Pero hasta 2014 el saneamiento de la ría no llegó a Ferrol. Es decir, con veinte años de retraso, después de haber vertido directamente al mar más de 400 millones de metros cúbicos de aguas fecales, de residuos industriales y domésticos.

En 2014 se inició la conexión de las redes de alcantarillado de Ferrol y Narón al nuevo sistema de saneamiento, aunque no ha sido hasta 2017 cuando se han hecho efectivas las conexiones a los colectores. El saneamiento de la ría ha llegado a Ferrol con veinte años de retraso.

Curiosamente -o mejor, lamentablemente- , a pesar del esfuerzo y del tiempo que costó poner en marcha tan laboriosa e imprescindible infraestructura, sus inicios no fueron del todo efectivos.

En agosto de 2015, una visita sorpresa del alcalde de FerrolJorge Suárez, de Marea Ferrol en Común, a la depuradora de cabo Prioriño, la instalación encargada de filtrar las aguas residuales de esta ciudad y de las localidades de Narón y Neda, descubrió el “fraude” de la  concesionaria encargada de la planta de la empresa Urbaser, del grupo ACS, que no había depurado desde 2014 “ni un metro cúbico” de agua pese a que sí cobraran la tasa de saneamiento a los ciudadanos, entre 40 y 70 euros semestrales por recibo.  (Ver El País, 28/08/2015)

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Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

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Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

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Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

Problemas sociales: la droga

A lo largo de estos últimos cuarenta años, Caranza también ha conseguido poner fin a unos problemas sociales que afearon y definieron la imagen del barrio hasta la década de los ochenta. El fuerte tejido asociativo de la zona fue la principal promotora de esta transformación.

A finales de los años setenta del XX hubo mucha heroína en Caranza. Entonces era un barrio joven habitado por obreros e hijos de obreros, muchos castigados por la reconversión naval de 1982. (Ver PDF, La fase dura de la reconversión industrial: 1983-1986). La heroína acabó con toda una generación. Se habla de una generación perdida.

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Mercado de Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

El presente de Caranza

Así, el resultado en el momento en el que se redacta este artículo es una población envejecida con una media de edad que se acerca a los cincuenta años y una fuga de población joven, no hacia otros puntos de Ferrol, pero sí hacia municipios próximos como Narón, Fene o Neda.

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Auditorio de Ferrol, en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

Se han sumado infraestructuras importantes en los últimos años para cubrir las necesidades de la población caranceira como guarderías, centro cívico, el paseo marítimo, colegios o polideportivos, arreglos de la playa, conservatorio de música, auditorio, rehabilitación de edificios, etcétera. Aunque el futuro de la zona pasa, según entienden sus vecinos, por contar con servicios que atraigan a la gente de Ferrol y otros concellos hacia el barrio.

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C.I.F.P. “Rodolfo Ucha Piñeiro” en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

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Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

Que Caranza no se convirtiera en un barrio dormitorio es mérito del movimiento asociativo de los años 70-80, que combinó hábilmente la movilización social, con la negociación política. En los 650.000 metros cuadrados del barrio vivimos 17.000 personas, y contamos con zonas verdes, paseo marítimo, playa artificial, mercado, cinco centros de enseñanza, centro de salud, tres polideportivos cubiertos, piscina climatizada, centro cívico, residencia de la tercera edad, un hospital privado, conservatorio de música, muelle deportivo, centro de día, auditorio y complejo deportivo. El tráfico es fluído y no hay problemas de aparcamiento“.  ( “Elogio e indiferencia de Caranza”, Enrique Barrera, Galicia Ártabra Digital  http://www.galiciaartabradigital.com/archivos/148504)

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Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

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Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

El misterioso caso de la efigie desaparecida (El “cabezón”)

Se cuenta que a la mujer del homenajeado no le gustó la escultura que hizo el escultor valenciano Nassio Bayarri  de su esposo, el militar ferrolano Camilo Alonso Vega, compañero de batallas de Franco. La efigie se instaló en 1972 en el paseo de Caranza como homenaje al íntimo amigo del dictador poco tiempo después de su inesperada muerte.

Camilo Alonso Vega_Caranza_1972

Busto de Camilo Alonso Vega en Caranza, 1972.

Al parecer el busto era gigante y hasta la mujer del almirante Carrero Blanco salió espantada al verlo en el taller del escultor. Se inauguró la pieza dentro de un conjunto escultórico diseñado por el arquitecto Antonio Vallejo y en la ceremonia la viuda de Alonso puso el grito en el cielo. Se cuenta que el estamento militar contenía la respiración y que Franco ni miró el busto de aluminio en su presentación. Poco duró el “Cabezón” en su sitio y, a cambio, se realizó una obra a gusto de los familiares –hecha por Xoán de Ávalos– que se ubicó en el Hospital General.

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Traslado del busto de Camilo Alonso Vega al Torrente Ballester.

El “Cabezón” -la efigie- descansó durante un tiempo en una nave municipal frente al Odeón, en A Gándara. Allí lo descubrió, guiada por un trabajador una concejal de Patrimonio, cubierto de maleza. Su valor viene dado por la importancia de su autor, Nassio, un creador nacido en 1932 con numerosa obra en museos y colecciones privadas y que también es responsable de otras piezas en la ciudad como una escultura en la plaza Vila do Conde o los mosaicos de algunos edificios de la Unidad Vecinal 2.

La enorme cabeza de Camilo Alonso fue trasladada del almacén de A Gándara al Torrente Ballester, donde se guarda junto con otras piezas del patrimonio local.   (Ver La Voz Ferrol, 04/02/2016)

Referencias.-

409 viviendas de El Ferrol ocupadas por familias obreras (El País, 14/10/1977)
FERROL, según Catastro, a 1.1.2015 por tamaño y fecha (WEB otropunto.es)
El proyecto del polígono comenzó en 1962 y terminó más de veinte años después (La Voz de Galicia, 08/06/2003)
La ensenada de Caranza es la única zona de exclusión de todo el Estado (Diario de Ferrol, 28/Julio/2013)
La generación perdida de Caranza (El País, 08/01/2011)
El saneamiento llega a la ría de Ferrol tras veinte años de espera (La Voz, Ferrol, La Voz, 06/04/2017)

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Sucursal Ruiz de Alarcon 1920

Repostería Viena Capellanes. Antigua sucursal en Ruiz de Alarcón, c. 1920.   (Foto: Archivo Viena Capellanes)

Hace algunos años, me comprometí con Ada Simón para elaborar en este blog una entrada sencilla sobre Viena Capellanes, empresa en la que Ada organizaba su archivo histórico. Recibí documentación y me dispuse a trabajar. Sin embargo, a lo largo de todo este periodo, otras obligaciones y la falta de tiempo han dilatado el propósito que, por fin cumplo.

Orígenes

En 1873, el industrial panadero Matías Lacasa Ferrer obtuvo el privilegio de invención otorgado por el Real Conservatorio de Artes (Oficina de Patentes) que le otorgaba la exclusiva de la fabricación del pan de Viena en Madrid durante diez años. La introducción de este tipo de pan, que Lacasa había conocido en la capital austriaca durante su visita a la Exposición Universal de ese año, suponía una novedad en España. Se trataba de un pan más fino que el candeal, de consumo habitual. Pronto se convertiría en un “pan de lujo” de gran aceptación entre las clases acomodadas.

Con la exclusiva, Matías Lacasa y su esposa, Juana Nessi, pusieron una tahona en el número 2 de la calle de la Misericordia, haciendo esquina con la de Capellanes, así llamada porque ahí estaba la residencia de los capellanes que asistían a la Casa Real y al Convento de las Descalzas (después Mariana Pineda y hoy Maestro Victoria). Hasta su demolición a principios del siglo XX, la casa que alojó a los capellanes y a la panadería, lindaba con el Real Hospital de la Misericordia.

Victoria_Descalzas

La primera tahona estaba en la calle de la Misericordia nº 2, haciendo esquina con la de Capellanes.

Tahona en sus inicios 1900

Panaderos trabajando en la tahona, c. 1900. (Foto: Archivo Viena Capellanes)

Obreros tahona 1890

Grupo de panaderos, c. 1900. (Foto: Archivo Viena Capellanes)

Época de los Baroja

Tras la muerte de Lacasa, su viuda Juana Nessi, sin hijos, cedió en herencia el negocio de panadería a su sobrina Carmen Nessi, madre de Ricardo, Pío y Carmen Baroja. Del negocio se hicieron cargo el pintor Ricardo Baroja y su hermano Pío, el escritor.
La herencia, sin embargo, no fue un regalo fácil ya que junto al negocio iban anejas deudas y conflictos laborales y administrativos a los que tuvieron que hacer frente los nuevos propietarios
Años antes, en vida de Juana Nessi, había entrado en la empresa el joven Manuel Lence, recadero de poca edad y genio despierto, que con los años fue aprendiendo del oficio y más aún del negocio en que trabajaba.

Era tan buena la disposición y el empeño del joven que, ya en la época de los Baroja, quedando vacante el puesto de encargado de panadería no dudaron en ofrecérselo. Y así se inició la fructífera andadura del aprendiz.

DOCUMENTOS TAHONA

Documentos referidos a la panadería cuando Ricardo Baroja figuraba como propietario. Uno de ellos recoge el cambio de titularidad del negocio a nombre de Manuel Lence Fernández. Están fechados, respectivamente en 1898 y 1916. (Documentos: Archivo Viena Capellanes)

Reparto 1910

Coche de mulas para el reparto, c. 1910. (Foto: Archivo Viena Capellanes)

Autogiro 1930

“Autogiro” de reparto aparcado delante de la antigua fachada de la tienda de Fuencarral 122.     (Foto: Archivo Viena Capellanes)

Tarjeta publicitaria 1930

Tarjeta publicitaria de Viena Capellanes que muestra el automovil de reparto con aspecto del “autogiro” de Ricardo de la Cierva. (Tarjeta: Archivo Viena Capellanes)

Manuel Lence

Manuel Lence Fernández, originario de Galicia, adquirió el negocio de panadería de la familia Baroja, que lo dejaba “por hastío, cansados de lidiar con obreros, proveedores y con el Ayuntamiento de Madrid.” Y también porque, seguramente, el pan y la repostería no eran lo suyo.
Puede decirse que los Baroja cambiaron la panadería por una imprenta –Caro Raggio-. Y, por fortuna para todos, cada miembro de la familia se dedicó a desarrollar y a vivir de sus habilidades literarias y artísticas, mucho más fructíferas.
Desde que Manuel Lence se hizo con el negocio, el 24 de octubre de 1916, fueron llegando a Madrid desde Miranda (Lugo), uno a uno, sus cinco hermanos: Antonio, Policarpo, Juan, Francisco y José.
En 1919, contaban con cinco hornos, seis obradores y ocho nuevas tiendas, además de la inicial en la calle de Preciados –hoy desaparecida-, ya prestigiosa en la época de los Baroja. Contaban además con 264 trabajadores y con dos coches de mulas y dos automóviles de explosión para el reparto por la capital.

Sucursal Genova 2_desaparecida_1960

Fachada de la desaparecida sucursal de la calle de Génova, 2. (Foto: Archivo Viena Capellanes)

Sucursal  Alcala 127_ 1923

Tienda situada en Alcalá, 127. Año 1923. (Foto: Archivo Viena Capellanes)

Sucursal 1930

Interior de una de las tiendas de Viena Capellanes, c. 1930. (Foto: Archivo Viena Capellanes)

Desarrollo de la empresa

Gracias a la entrada de capital indiano o del procedente de las colonias desaparecidas en 1898, surgieron en España enlas primeras décadas del siglo XX algunas empresas fundadas con estructura empresarial capitalista. Fueron importantes las Pescaderías Coruñesas, fundada por Luis Lamigueiro en 1911; las Mantequerías Leonesas, creada por Marcelino Rubio, en 1920; y la propia Viena Capellanes.
En los años 30 del siglo XX la Sociedad Anónima Viena Repostería Capellanes, domiciliada en Martín de los Heros, 33 y 35, contaba con 14 sucursales, algunas como la de la calle de Goya con despacho de pan, pastelería, venta de embutidos y salón de té.

Sin embargo, distintos avatares de carácter económico y las consecuencias de la Guerra Civil, mermaron el desarrollo de la empresa, desapareciendo muchas de las sucursales.
En la década de los sesenta del siglo XX, la bonanza económica proporcionó un impulso que, con la aplicación de nuevas estrategias empresariales y sistemas de gestión más eficientes, ya en los últimos años del pasado siglo, ha permitido la importante presencia que el grupo tiene en la actualidad.

Sucursal Goya

Antigua y actual fachada de la sucursal de la calle de Goya, 37. La tienda se abrió en 1920.              (Fotos: Archivo Viena Capellanes)

MARQUES DE URQUIJO

Sucursal de la calle del Marqués de Urquijo nº 17, inaugurada en 1912. Antigua fachada, en 1930 y actual. (Fotos: Archivo Viena Capellanes)

Referencias.-

Simón, Ada
Viena Capellanes. 1873-2003
Edita Viena Capellanes
Madrid, 2003

Baroja y Nessi, Pío
Juventud y Egolatría
Ed. Caro Raggio
Madrid, 1985

Baroja y Nessi, Carmen
Recuerdos de una mujer de la generación del 98
Tusquets editores
Barcelona, 1998

Caro Baroja, Julio
Los Baroja
Caro Raggio Ed.
Madrid, 1997

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Tienes fotos antiguas de Chamartín

Seguimos insistiendo desde este BLOG en la idea de no dejar escapar las imágenes de nuestra memoria. No queremos perder el recuerdo del pasado, y las fotografías que retienen el testimonio de lo vivido son el mejor instrumento para no olvidar. Se trata de algo que va más allá de la nostalgia. Y buscamos a sus protagonistas.

Si tienes fotografías de CHAMARTÍN  y/o  de Chamartín de la Rosa y quieres colaborar en un proyecto editorial para recuperar su memoria visual y humana, evocando el pasado del distrito, ponte en contacto con el BLOG.
Tu participación aparecerá reflejada en los pies de foto y en los agradecimientos del libro.

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Cine Callao_small

Recientemente ha tenido lugar en en el Centro Torrente Ballester de la ciudad de Ferrol  una exposición titulada  Rodolfo Ucha Piñeiro. Construíndo/ Construyendo Ferrol, dedicada a mantener viva la figura y la obra que este importante arquitecto desarrolló en  Ferrol.

La  exposición  proponía  una revisión actualizada del legado arquitectónico de Rodolofo Ucha Piñeiro, renovador de la estética de la ciudad de Ferrol mediante la introducción de los nuevos estilos arquitectónicos de su tiempo.
A partir de  fotografías, documentos históricos e imágenes de archivo se recordaba su papel como el gran arquitecto civil de la ciudad de Ferrol, creador de gran parte de sus edificios más significativos y singulares.

Recogiendo algunos contenidos de la muestra, repasaremos brevemente en  el artículo unos cuantos ejemplos de la obra que el arquitecto dejó en la ciudad.

Ucha Piñeiro, el arquitecto

Ucha PiñeiroRodolfo Ucha Piñeiro, nació en Vigo en 1882 y obtuvo la plaza de Arquitecto minicipal de la ciudad de Ferrol en 1908, con un sueldo de  5.000 pesetas anuales, puesto que desempeñó hasta 1936. Fue el responsable de numerosas reformas y de proyectos de urbanización, así como el autor de muchos de los edificios que hoy destacan en la ciudad y también de algunos por desgracia demolidos por la presión de los intereses especulativos. La imagen actual de Ferrol no se entiende sin su labor y sus proyectos .

Ucha Piñeiro fue un arquitecto ecléctico que durante toda su carrera mantuvo una gran permeabilidad hacia las nuevas corrientes estéticas que se desarrollaron durante el primer tercio del siglo XX. Supo recoger en su aspecto formal y con gran despliegue imaginativo desde el Modernismo hasta el Racionalismo, pasando por el Art Déco y el Nuevo Eclecticismo.

Entendia su trabajo el arquitecto como una intervención que dotaba al tejido urbano por medio de los edificios de elementos individualizados que debían ser singulares y distintivos, dotados de capacidad representativa para embellecer y dar carácter propio al espacio que ocupaban. Y así lo hizo, esforzándose por adaptarse a los gustos estéticos imperantes en cada momento y aportando siempre soluciones eficientes y originales.

Los modelos formales de Ucha se fueron renovando siguiendo  las corrientes dominantes a las que tenía acceso, teniendo en cuenta las limitaciones geográficas del espacio donde ejercía su profesión, y casi siempre vinculadas a congresos nacionales o internacionales adonde acudía para conocer las novedades y los aires nuevos que corrían por el  mundo.

El Modernismo de Ucha, por ejemplo, que es por lo que más se le conoce, se percibe en la organización de las fachadas, en el diseño de vanos, puertas, rejas de  balcones y, en general, en la estética de los elementos decorativos.

 Fonda Suiza (1909)

La Fonda Suiza, proyecto de  1909, cuenta con tres crujías, dos paralelas y una perpendicular más estrecha por donde se accedía al inmueble. En 1927 se le añadió una altura, desapareciendo el “clásico” acroterio inicial y algunos elementos decorativos propios del periodo de su construcción.

 

Fonda Suiza alzado fachada

Alzado original de una de las fachadas de la Fonda Suiza (1909).

 

Estéticamennte el edificio muestra detalles Beaux Arts en las ménsulas de los balcones mezclando elementos curvilíneos y otros geométricos “Sezession“, en un conjunto ecléctico que intuye de modo genérico una influencia de la estética del Modernismo.

Planta Fonda Suiza 1909

Planta baja y de los pisos primero y segundo de la Fonda Suiza (1909).

 

 Hotel Suizo (1916)

El Hotel Suizo, de 1916, aunque fue inicialmente encargado al arquitecto Manuel Alba, acabó por proyectarlo Ucha y fue el segundo edificio de mayor volumen construido en la década. Su estilo apuntaba al Eclecticismo finisecular parisino, desvinculado ya de las corrientes del Modernismo. En 1973 se vació por completo y se le sometió a una reestructuración que, aunque respetó las tres fachadas, desvirtuó el conceptó original del edificio.

Hotel Suizo

Hotel Suizo en 1917. Se pueden observar los tres frentes que presentaban un lenguaje formal unitario con aires de Eclecticismo francés.

 

Hotel Ideal Room (1917)

Se trata del último de los tres grandes edificios comerciales proyectados por Rodolfo Ucha Piñeiro, tras la Fonda Suiza (hoy Hotel Suizo) y el propio Hotel Suizo. El proyecto manifiesta cierto modernismo tardío, testigo del intento de Ucha Piñeiro por sintetizar las corrientes más ornamentalistas del pasado más próximo y los postulados del Nuevo Eclecticismo y el Monumentalismo, desde la perspectiva de la tradición local,  destacando el uso de la cantería de granito.

Tras el cierre del hotel (fue  sede del Banco de Bilbao), el edificio se rehabilitó en los años 90 sufriendo una  “mutilación” estética que eliminó uno de sus símbolos más característicos, los tejadillos.

 

edificio de Zara homes /

Dos imagenes del edificio del Hotel “Ideal Room”, inaugurado en 1917. Después de su “mutilación”, el cierre sucesivo de los negocios en sus bajos, el último o en octubre de 2012 como tienda de la cadena Zara, dejan al edificio en una situación de aparente e inmerecida decadencia. (Foto: Diario de Ferrol, 2014)

 

Pescadería (1923)

Este mercado de pescado es uno de los edificios más singulares del Barrio de la Magdalena. Se construyó como unidad aneja al Mercado Central proyectado en 1886 que más adelante se derribaría para volverlo aconstruir. El edificio de la Pescadería nació como una frágil construcción también derribada y edificada en nueva planta según proyecto de Ucha Piñeiro.

Pescaderia Ferrol 1910

Alzado de uno de los dos testeros de la nave de la Pescadería, 1910.

 

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Mercado do Peixe o Pescadería. (Foto: Enrique F. Rojo, 2013)

Se trata de una edificación algo anacrónica por su estilo marcadamente modernista en un periodo en el que se imponía cierto Monumentalismo para los edificios públicos. Lo cierto es que el proyecto, de 1910, siguió al pie de la letra lo marcado entonces, sin que el concepto formal condicionase la función útil del edificio.

Cine Callao (1935)

Moderno cinematógrafo, polivalente, que podía albergar representaciones teatrales y espectáculos diversos. Constaba de sótano, plantas baja y primera dedicadas a cine, y terraza que se utilizaba para proyecciones y para bailes y festivales al aire libre cuando el inestable verano ferrolano lo permitía.

Cine Callao

Cine Callao de Ferrol, alzado. El cine tenía capacidad para 1.000 espectadores repartidos en “21 filas de 24 butacas cada una, 13 palcos, anfiteatro y grada”.

Ferrol-Cine CallaoEl Cine Callao de Ferrol, edificio de gran singularidad, especialmente dentro de la producción de Ucha Piñeiro, posiblemente se inspirase en los diseños racionalistas del madrileño Luis Gutiérrez Soto, que ya había proyectado varios cines en la capital española (Callao, Europa y Barceló).

Su aspecto, de deliberado carácter Art Déco, constituyó uno de los edificios más efectistas de la ciudad cumpliendo su función de servir de reclamo para el espectáculo que siempre albergaban sus paredes. Para ello, la torre-faro a modo de alminar o minarete, destacaba en el skyline y llamaba al pagano disfrute del séptimo arte. Este reclamo simbolizaba también la torre del faro que proyecta una luz, en este caso la del proyector, que abre la ciudad al resto del mundo con sus películas.

El Cine Callao representó -en palabras de Bernardo Castelo Álvarez – “el emblema más genuino del cosmopolitismo de Ferrol del momento, al integrarse dentro de la corriente general de construcción de grandes cinematógrafos que, tanto en España como en los restantes paises europeos y, muy especialmente, en Norteamérica se erigían en las ciudades para acoger, pero también para simbolizar, al gran espectáculo popular contemporáneo que era el cine“.

Por desgracia, el edificio fue víctima de la ambición especulativa y del interés inmobiliario alimentado por la  ignorancia y por el desdén hacia la historia. Se derribó en 1976 para construir una sede bancaria de dudoso gusto que rompió por completo con la armonía de la calle.

 

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Cine Callao, dibujo a mano alzada de Rodolfo Ucha Piñeiro (1935).

 

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Planos planta del Cine Callao de Ferrol (1935).

 

 

“Chalet” de Canido (1921)

Este curioso edificio, situado en lo alto de la colina de la antigua aldea de Canido en el término de Ferrol, constituye uno de las más singulares construcciones proyectadas por encargo por el arquitecto Ucha. El “chalet“, carente de unidad estilística, apunta aires de casa de indiano, con elementos desproporcionados y cierto monumentalismo que se suma a detalles regionalistas de carácter local. A este extraño sincretismo -llama especialmente la atención la torre “victoriana” que destaca por encima de todo el edificio-, hay que añadirle  el estado de abandono en que se encuentra y su progresivo deterioro, razón por la que su visión resulta siempre algo misteriosa.

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El “misterioso” chalé de Canido, encargado a Ucha en 1921 por el comerciante Juan Sixto Váxquez, muestra su particular tipología con aires de casa de indiano. (Foto: Enrique F. Rpjo, 2013)

 

Referencias.-

Ferrol, urbano y cultural (Guía turística en PDF. Concello de Ferrol)

Ferrol en feminino. Mulleres na historia da cidade (Guía turística en PDF. Concello de Ferrol)

Rodolfo Ucha Piñeiro (Wikipedia)

Rodolfo Ucha Piñeiro. Descubrindo a tua cidade (CTB, PDF)

Modernismo en Ferrol (Folleto turístico, PDF)

Bernardo M. Castelo Alvarez, Rodolfo Ucha Donate, Joaquín Fernández Madrid
Rodolfo Ucha Piñeiro y la arquitectura de Ferrol (1909-1949)
Diputación Provincial de A Coruña. Imprenta Provincial
A Coruña, 2000

Bernardo M. Castelo Alvarez
Ferrol: morfología urbana y arquitectura civil, 1900-1940
Universidade da Coruña
A Coruña, 2000

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Casa de pescadores_Cedeira

Casa de pescador en Cedeira, La Coruña. (Foto: Enrique F. Rojo, 2007)

Casa de pescador es el título de esta breve entrada posvacacional del blog. La casa está en Cedeira, que es un “municipio español perteneciente a la provincia de La Coruña, en la comunidad autónoma de Galicia y que está situado en la costa norte de las Rías Altas, en la ría homónima donde desemboca el río Condomiñas. Su población asciende a 7.511 habitantes en 2008 según el INE“. Toda esta información aparece en la voz Cedeira de Wikipedia.

La casa responde a un modelo habitual en las construcciones de este tipo en la costa del norte gallego en la primera mitad del siglo XX. La superficie de la planta principal apenas alcanzaba los 50m2. La planta baja se dedicaba a bodega donde almacenar aparejos y lo que fuera, y tenía una dimensión similar. La cubierta, era a dos aguas, ya que la casa quedaba generalmente situada junto a otras, siendo los muros contiguos aunque no medianeros.

El ejemplo “técnico” que acompaña a la foto lo recogió la histórica Dirección General de Arquitectura en 1942, y muestra una construcción de la época habitada por una familia de cuatro miembros, matrimonio y dos hijos, que aportaba la cantidad mensual de siete pesetas y media para el alquiler de la morada. La casa, en su planta principal, constaba de tres dormitorios y de una cocina-comedor donde se hacía la vida familiar. En el bajo se encontraba la citada bodega o almacén y el excusado. En la parte trasera, delantera o en uno de los laterales podía haber un pequeño patio, según los modelos.

Así vivían los pescadores en la Galicia de la primera mitad del siglo XX. Y por lo que se ve en la foto “Casa de pescador”, también en la del siglo XXI.

Es presumible que las condiciones de bienestar han mejorado de manera generalizada en Galicia y que la conservación de estas viviendas de pescadores básicas es por sensibidad estética y por el interés cultural de sus propietarios y no por necesidad. Ignoro el alcance de las políticas administrativas en este ámbito urbanístico, si es que existen.

Por ventura la casa mantiene intactos sus elementos arquitectónicos externos, aportando a la villa de Cedeira un ejemplo que se suma a su notable pintoresca belleza caracterizada por un nutrido conjunto de construcciones de gran interés histórico y sociológico.

Viendo esta casa e imaginando la vida a su alrededor, me acuerdo del título de un cuadro, “Y aún dicen que el pescado es caro“, de Joaquín Sorolla   que,  aunque en otro contexto y por otras razones,  añade elementos que invitan a la reflexión acerca del difícil trabajo en la mar.

Casa de Pescador Dir- Gral- Arq- 1942-2

Casa de Pescador, según la Dirección General de Arquitectura, en 1942.

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I Festival de Cine y Arquitectura de Avilés

Entre los días 16 y el 20 de Julio de este año se va a celebrar la pimera edición del Festival Internacional de Cine y Arquitectura de Avilés que se llevará a cabo en el Centro Niemeyer.

En el certamen, cuya organización corre a cargo de  la productora Dímelo a Mí, se proyectarán películas de ficción y documentales centradas en cuestiones urbanas y arquitectura.

Ojoconico.org se encarga de la programación de la sección de Arquitecturas Filmadas que se exhibirán desde el miércoles 17 hasta el sábado 20 a las 19.30 en el cine del Centro Niemeyer. Las proyecciones irán precedidas de una conferencia y después  habrá un debate sobre las cuestiones presentadas por el documental. Para ello,  se pretende contar con la presencia varios de los realizadores de los documentales. El acceso a las películas de esta sección será abierto y gratuito.
Además de todas las proyecciones, durante los días del festival también habrá actuaciones y conciertos (ver programación).

Referencias.-

Desarrollo urbano de Avilés (en Urban Idade)
Arquitectura y cine en Argentina: Le Corbusier y Salamone (en Urban Idade)

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Acaba de salir a la calle la segunda edición de La Prosperidad 1862-2012.
El libro ha tenido una acogida extraordinaria y ha agotado las existencias de la primera edición en el almacén de Temporae-La Librería en algo menos de dos meses, lo cual me satisface enormemente como autor del mismo. Espero que esta segunda edición siga los mismos derroteros.
A pesar de que la campaña de promoción no fue muy intensa, si han sido numerosos los medios ( El País, en una bonita columna de Rafael Fraguas, la revista PLACET, en un artículo de Alfonso Espinosa, la Gaceta Local, en su edición de Madrid Norte, la publicación histórica Madrid Histórico,  el semanario gratuito Gente-Norte, un elegante reportaje en Tele Madrid, etc.) que se han hecho eco de la publicación del libro. Incluso hubo algunos a los que no pude atender por problemas de incompatibilidad de fechas y horarios, muy a mi pesar. Mi agradecimiento a todos ellos por su interés.
Desde aquí quiero dar las gracias a todos aquellos que se han fijado en el libro. Quienes lo han comprado; aquellos que acudieron a las presentaciones y se acercaron a conocerme y a darme sus opiniones y consejos; aquellos que quisieron que les dedicase el libro y me felicitaron. Hubo quien dijo que le emocionó su lectura, por las evocaciones que le sugirió. Hubo quien echó en falta más cosas y más casas, y mi respuesta fue: “Manda el espacio, manda la editorial y no cabe todo”. Y es verdad.  También manda el tiempo, que casi siempre es escaso.

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Gente Digital. Mención al libro La Prosperidad 1862-2012″ (Ed. Temporae, 2012)

También he de agradecer a los distribuidores por su labor, algunos soberanamente implicados por ser un libro de su barrio. Han sido muchos los vecinos de la Prosperidad que con su publicación se han reencontrado con su barrio, lo cual rinde al autor la emoción de haber ejercido de artífice en la recuperación de su memoria en quienes, siendo parte de su historia, habían perdido el hilo conductor que a él les unía.
Como hacer capítulo de aquellos a los que debo agradecimiento por La Prosperidad 1862-2012 sería repetir lo que ya figura en el apartado de “agradecimientos” del libro, prefiero reproducirlo textualmente:
Han sido muchas las personas que han ayudado a que este trabajo saliera adelante. Desde el anonimato y con el interés de que el proyecto fructificase se sumaron a lo largo de 2012 vecinos de la Prosperidad y algún amigo amante de la historia de Madrid que aportó su valioso consejo y diverso material gráfico. No sería justo dejar de citar algunos nombres: Miguel Rodríguez, Ricardo Márquez, Carlos Moreno García, Benito Aguero, Enós Pastrana, Isabel Blas, Isabel Gea, Julia Alonso, Liliane Salvetat, María Jesús Martínez, Paco Montesinos, Rafael Blasco. Para todos ellos mi agradecimiento. Gracias también a la gerencia de Ballesol Principe de Vergara, a María Jesús de Temporae, y a Elvira Navarro, escritora y también bloguera, por su generosidad y por tan excelente prefacio. Gracias también a aquellos que mostraron su disposición hacia el libro y que, por falta de espacio, no han visto su participación reflejada en el. Si he dejado de nombrar a alguien, le ruego me perdone tan inexcusable olvido”.

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Imagen del reportaje de Luis Azanza / José Dávila en el espacio Madrid Oculto del Diario de la Noche de Tele Madrid, el 4 de octubre de 2012.

Como resumen del libro, mejor que una disección pacata e insignificante encaminada a no desvelar su contenido, bien puede valer una somera entrevista que me hizo Enrique Villalba el 20 de septiembre de 2012, mucho más fructífera y reveladora, en Madrid Diario.  Aunque Enrique también me hizo algunas fotos en el lugar donde tuvo lugar la entrevista, en la Plaza de la Prosperidad, no las publico aquí por la poca justicia que me hacen. A continuación, la entrevista tal y como se publicó en Madrid Diario:

Enrique F. Rojo (Madrid, 1964) es técnico de televisión, bloguero y escritor.
Su primer libro, editado por Temporae, es ‘La Prosperidad. 1862-2012‘, un recorrido en imágenes de este barrio de Chamartín, que cumple 150 años.

¿Porqué escribió este libro?
Es mi barrio. Me he criado aquí y he visto su evolución constante y paulatina. Uno va perdiendo la memoria de cómo han sido las cosas. No eres consciente de los cambios hasta que recapacitas y te das cuenta de cómo ha cambiado la fisonomía del sitio donde has vivido.

Prosperidad hace no mucho era casi todo campo.
Fue una de las primeras periferias de Madrid. Cuando la ciudad comenzaba a agrandarse con el ensanche de Castro, en 1862 comienza a gestarse el germen del barrio. Es cuando comienzan a venderse las primeras parcelas y a construirse las primeras casas bajas.

¿Cómo fue creciendo el barrio?
Cuando el barrio se crea, surge en torno al camino de Hortaleza -actual López de Hoyos-. El barrio se gestó sin ningún tipo de ordenación. Era todo lo contrario a los barrios planificados del ensanche de entonces. Los inmigrantes se fueron estableciendo en función de las parcelas que adquirían, construyendo de forma anárquica y sobre suelo rural. Se puede comprobar en un trazado urbano de calles estrechas y casas bajas. Era un pueblo. Algunas calles eran apenas caminos que hacían las veces de ramal de la vía principal, como la calle Canillas, que llevaba al pueblo del mismo nombre. La plaza de Prosperidad era un descampado que quedó libre y que no se ocupó, hasta que quedó como plaza. Era el lugar que servía de mercado al aire libre hasta que a mediados de los 50 se construyó el mercado municipal de Prosperidad. En 1973 se amplía la línea 4 de Metro y el barrio adquiere otra dinámica.

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Gente Digital. Reportaje del libro “La Prosperidad 1862-2012″ (Ed. Temporae, 2012)

Abundaban los tejares…
Por el barrio pasaba un desagüe, con acueducto incluido, del arroyo Abroñigal que se conocía como el ‘canalillo’. Aprovechando el agua, se establecieron muchos tejares que daban servicio a la construcción del barrio y a las casas del ensanche.

¿Quién vivía en Prosperidad en esa época?
Casi todos eran peones de la construcción, trabajadores no especializados y gente de servicio que iban a trabajar al barrio de Salamanca y el ensanche. Luego se fueron creando villas de veraneo para la gente del barrio de Salamanca, para huir del calor de la concentración de la ciudad. La gente iba en el tranvía a trabajar al centro, aunque, al parecer, no funcionaba muy bien.

¿Cómo vivió el barrio la Guerra Civil?
No he querido entrar en ese tema. Se estableció una checa en una esquina de López de Hoyos. Los pequeños episodios generaron tensiones. En ese momento, la Prosperidad era un barrio de peones y tenía una tradición más de izquierdas. Todavía hay vestigios de la guerra. En el colegio Luis Bello, por ejemplo, hay un refugio antiaéreo y se llegaron a plantear pasadizos hasta la calle Pradillo.

Abundaban los centros de beneficencia…
El suelo era barato y había mucha necesidad. Daban servicio a vecinos del barrio y otros vecinos. Hay que entender que la gente vivía hacinada y sufría muchos problemas y enfermedades, como la tuberculosis. Había otras instituciones, favorecidas por la aristocracia. Por ejemplo, la viuda de Canalejas cedió un hotelito que usaba de casa de vacaciones para hacer un centro femenino. También la Asociación de Amigos de la Enseñanza, que daba servicio a niños y a adultos; y el centro de artistas y escritores, que mantuvo a intelectuales sin recursos como Ciro Bayo.

¿Qué ocurrió en el desarrollismo?
En esa época, todo lo que olía a naftalina se lo cargaban. La Prosperidad perdió ese aspecto de ser un pueblo encajado en una ciudad. El ánimo renovador y la especulación eliminó las viejas construcciones por otras modernas que hoy se consideran nefastas. No obstante, todavía quedan elementos diferenciadores como las casas bajas de neomudéjar y las colonias, que son como islas en plena ciudad.

En el libro afirma que el vecindario se aburguesó.
Está motivado porque todas las construcciones que se hacen nuevas desde los años 60 pretenden tener un mayor estatus. Las casas comenzaron a ser de más categoría. Atrajeron a otro tipo de perfil social, aburguesando el barrio. A cambio, empujó a los antiguos habitantes, que en muchos casos, con el dinero de la expropiación no se podían permitir comprar una casa en la zona. Este proceso se nota sobre todo en los límites del barrio: Clara del Rey, Santa Hortensia, Príncipe de Vergara y Ramón y Cajal.

¿Los vecinos siguen considerando la Prosperidad un pueblo?
Sospecho que cada vez menos. Las generaciones más antiguas desaparecen y los herederos olvidan o emigran. A cambio, se ha incorporado nueva población que ha asumido que es un barrio más, a pesar de que tuvo un pasado con personalidad propia. 
(Enrique Villalba , 20-09-2012 )

Gaceta Local-octubre 2012-2

Página de La Gaceta Local que recoge la publicación del libro “La Prosperidad. 1862-2012.”

Referencias.-

La Prosperidad 1862-2012 Facebook

Temporae Editorial Facebook

La Prosperidad / Temporae Blog

La Prosperidad 1862-2012″, historia de un barrio de la periferia temprana de Madrid/ Entrada Blog sobre el libro

Recuerdos del barrio de la Prosperidad (Madrid)/ Blog Urban Idade

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