«Hogar Recreativo y Cultural» de la Prosperidad, Madrid (1932-36)

En esta historia aparecen las fotografías y los nombres de muchos hombres y mujeres que intervinieron en ella. Si algún lector reconoce a su abuelo, a su madre, a su tío… y sabe alguna anécdota o dato desconocido para mí, le agradecería que se pusiera en contacto conmigo para seguir completándola.

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Socios del Hogar Recreativo Cultural de la Prosperidad en 1939.

Envía al blog Carlos San José Vargas un interesante ejercicio de memoria en el que quiere hacer público homenaje -según sus palabras- a la ilusión y a la tenacidad de unos vecinos del barrio de la Prosperidad que hace muchos años hicieron realidad un sueño. Ese sueño se llamó HOGAR RECREATIVO Y CULTURAL y en él coincidieron las ganas de mejorar la sociedad y, concretamente, el afán por formar a gente de su barrio, desde su moderna manera de entender la educación, con el teatro como motor. A la cabeza de esos visionarios se encontraban los abuelos de Carlos San José, a los que homenajea: María Carrascosa y Daniel San José, «unos adelantados a su tiempo«, en palabras de su nieto. Valga este recuerdo -nos cuenta San José- como homenaje a ellos, y a todas las personas que creen que este mundo se puede cambiar.
Anade el autor del texto: «En esta historia aparecen las fotografías y los nombres de muchos hombres y mujeres que intervinieron en ella. Si algún lector reconoce a su abuelo, a su madre, a su tío… y sabe alguna anécdota o dato desconocido para mí, le agradecería que se pusiera en contacto conmigo para seguir completándola.
Para poder revivir estos hechos me he servido de documentos, programas teatrales, fotografías y manuscritos conservados durante todos estos años en mi familia, y, fundamentalmente, de la prodigiosa memoria de mi padre, Luis San José Carrascosa, quien a lo largo de mi vida me ha transmitido la enorme admiraciónque siente hacia sus padres. Esto está dedicado a él, memoria viva de tantas cosas«.

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Actores del Hogar Recreativo y Cultural de la Prosperidad en una imagen de 1932 después de una representación teatral. María Carrascosa abajo, en el centro.

Así escribía don Pedro Menéndez Pieri, primer presidente del HOGAR RECREATIVO Y CULTURAL, el 10 de septiembre de 1932, en la Memoria del Curso 1932-1933:

“… Pero entre aquella pléyade de alumnos hubo una niña que, asimilándose no sólo las enseñanzas que se cursaban en aquel centro, sino las ideas puras de sus fundadores, cuando fue mujer hizo fructificar la simiente prendida en su generoso corazón, haciendo, no sólo la felicidad de su hogar, sino creando este que tenéis y que pudiéramos decir que es obra suya, trayendo a él toda la pura y santa ideología de aquel trío de hombres ya viejos y que la quieren como cosa suya, trayendo su juventud, dispuesta al sacrificio, igualmente que la de su esposo, verdadera alma de este Hogar, haciendo el milagro de rejuvenecer, inculcando nuevas energías, a los viejos que ya creían su misión acabada. Aquella niña de entonces, esta supermujer de hoy, es María Carrascosa, para la que os pido una ovación cariñosa…

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María Carrascosa, nacida en el barrio de la Prosperidad en una foto en la década de los veinte del siglo XX.

Orígenes del Hogar Recreativo y Cultural

María Carrascosa, nacida en el barrio de la Prosperidad, había estudiado en una sociedad benéfica llamada INSTITUCIÓN DE AMIGOS DE LA ENSEÑANZA, en la calle del General Zabala, 14. Para situarnos, hay que decir que hablamos de los primeros años del siglo XX, y que los vecinos que habitaban el barrio eran extremadamente modestos. Este centro nació del altruismo de una serie de gente resuelta en vencer la gran incultura de estas personas, y se sustentaba económicamente con la realización de rifas, bailes y, sobre todo, veladas teatrales organizadas y representadas por los mismos alumnos.
Éste es el germen de donde surgiría, años más tarde, el HOGAR RECREATIVO Y CULTURAL.

María Carrascosa y Daniel San José, también alumno de la Institución de Amigos de la Enseñanza, «La Institución», como la recordaron cariñosamente durante toda su vida, eran grandes aficionados al teatro desde sus años de estudiantes en los que participaron en las representaciones de obras de Galdós, los hermanos Álvarez Quintero y Manuel Linares Rivas, entre otros autores, y pasaron varios años representando, escribiendo y dirigiendo obras teatrales, formando parte del CUADRO ARTÍSTICO FARSALIA, dirigido por Ricardo Soleto, con quienes pusieron en pie entre otras obras: Tierra baja, de Guimerá (1 de junio de 1920); El Rayo, de Muñoz Seca (12 de agosto de 1920) y el entremés Eclipse Total, de Pedro Llabrés y del propio Daniel San José (7 de octubre de 1920). Todas estas funciones se representaron en el Coliseo Tamayo, en la calle Luis Cabrera, 40. Unos años después crearon el CUADRO ARTÍSTICO DE LA PROSPERIDAD CARRASCOSA–SAN JOSÉ, e incluso actuaron acompañando a la famosa pareja teatral Loreto Prado y Enrique Chicote en el Teatro Cómico.

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Asociación de Amigos de la Enseñanza, de la Prosperidad. Publicidad anunciando clases de declamación en 1918.

Alrededor de 1921 marcharon a Santander, donde Daniel fue destinado como funcionario de telégrafos. En esa ciudad se casaron, tuvieron tres hijos y permanecieron once años. Durante ese tiempo Daniel San José compaginó su
trabajo con la escritura de artículos en prensa, obras de teatro y poesía. Regresaron a Madrid y se instalaron de nuevo en la Prosperidad, ya que Daniel fue nombrado jefe de Telégrafos del barrio de la Prosperidad. A partir de ese momento vivieron en la calle Malcampo, en la propia oficina de telégrafos, y fue entonces cuando el espíritu emprendedor de María, unido al amor al teatro y a la cultura en general, y las ideas progresistas e igualitarias de ambos, les llevaron a fundar junto a un grupo de personas afines, el HOGAR RECREATIVO Y CULTURAL, un sueño hecho realidad, un centro de enseñanza donde se ofrecieron cultura, conocimientos y formación gratuita a niños y mayores, con domicilio, primero en la calle de Canillas, 28, y más tarde en la calle López de Hoyos, 121, con recreo de verano en la calle Fernández de Oviedo, 3. Un proyecto iniciado con catorce socios y en el que llegaron a participar más de cuatrocientas personas. Un centro cultural, como lo llamaríamos en la actualidad, dotado con dos escenarios, biblioteca, aulas, salón de baile… y en el que se realizaron salidas campestres, conciertos, visitas a museos, bailes de carnaval y, desde luego, representaciones teatrales, base fundamental de su mantenimiento económico junto a las cuotas pagadas por sus socios. Porque ésta fue una aventura absolutamente altruista, sin ánimo de lucro, sin más intención que la de mejorar la vida de la gente de un barrio e intentar hacer de ella verdaderos ciudadanos. Un proyecto en el que se implicaron con todas sus consecuencias desde sus comienzos, aportando dinero, muebles, libros… y donde trabajaron incansablemente desde su puesta en marcha hasta su final.

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Daniel San José y María Carrascosa en 1935.

Desarrollo del Hogar Recreativo y Cultural

Hora es ya, a mi juicio, de que dejando a un lado efervescencias y sentimentalismos de sus primeros tiempos, pasemos a hablar de la labor verdadera llevada a cabo por el Hogar: de la labor de él impulsada por sus hombres. Sin duda alguna perdimos aquel aire primero de cosa íntima, de algo casero y de una muy relativa importancia. El esfuerzo realizado hasta ahora por el Hogar Recreativo y Cultural es un esfuerzo de “alto bordo”, así subrayado. Nos encontramos cobijados bajo nuestro techo más de cuatrocientas personas, a las que tenemos el deber de enseñar, de educar, de prestar cultura. Y no es extraño que estos profesores, nosotros, sintamos a veces en nuestras carnes y en nuestras conciencias un ligero estremecimiento producido por la duda. ¿Sabremos cumplir exactamente con nuestro deber? ¿Nos ahogará el peso de nuestra propia obra? He aquí todo.

Y nos contestamos a nosotros mismos llevando a efecto un esfuerzo mayor. Poniendo un mayor interés en el desempeño de nuestras clases y misiones, y estudiando, si cabe, para estar siempre escalones por encima de nuestros alumnos, para siempre tener algo más que enseñarles. Viendo en nuestras aulas sentados, hombres hechos y derechos, mujeres, muchachos, niños… el profesor siente en su alma la idea de su responsabilidad, el orgullo de ser quien es; y es por esto que nadie falta a su deber, a su trabajo; y es por esto que los directores no tolerarán un ligero incumplimiento en la responsabilidad tan sagrada de esta misión tan superior.

Al niño no engañarle, no crearle en los comienzos de su vida una plataforma falsa, para que al caminar por su cuenta se le rompa y caiga. No. Base firme, educación franca, valiente, verdadera; que cuando piense por su cuenta sólo pueda decir: en efecto, esto es tal como me lo enseñaron. Al hombre, formalidad, seriedad; tratarle como un hermano -hermano hombre-, razonar con él y discutir serenamente; plasmar en el papel o en el encerado el problema, la cuestión a resolver, y mediante la dosis mayor de raciocinio, ir cogidos de la mano hasta la resolución final.” (Daniel San José, Boletín mensual del centro, 15 de enero de 1933)

Realmente estremece leer estas palabras escritas hace casi ochenta años. Unas palabras en las que se adivina el espíritu impulsor de lo que se podría llamar nueva escuela, en un país acostumbrado a la enseñanza tradicional e impartida
generalmente por religiosos en la que, desde luego, no se permitía pensar a los alumnos por ellos mismos. No es de extrañar que el Hogar se convirtiera en un lugar de referencia y tremendamente popular.

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Programas de mano de diferentes representaciones teatrales realizadas en la Institución de Amigos de la enseñanza y en el «Coliseo Tamayo» de la Prosperidad.

Otro miembro del Hogar, Germán Lacort, escribía en 1933:

“… ellos ahora gozan de las caricias de sus profesoras, aprenden jugando, pues que el Hogar desde su nacimiento, desterró las anticuadas disciplinas que convertían la escuela en cárcel, haciendo que el niño mirara con recelo y hasta con rencor las paredes de su jaula, y deseaba, o no entrar, o una vez dentro, que diera la hora de recobrar su libertad. El profesor, en vez de ser un segundo padre, era considerado poco menos que el ogro de los cuentos de Calleja, al que había que observar sus movimientos, por si, aburrido de no hacer nada, se le ocurría, para hacer algo, aunque fuera un chichón, descargar su temible palmeta en la cabeza del por un momento distraído observador. Y entre espiar sus movimientos, ver si tenía buen o mal humor y pensar en la hora de la salida, el tiempo poco a poco se esfumaba sin que la memoria guardara el recuerdo del más diminuto párrafo de alguno de los libros de texto, que si por casualidad se aprendían, no se llegaban a comprender. Pues bien, como antes decía, el Hogar ha desterrado esas antiguallas; el Hogar es un centro modernista, tanto, que hasta se sale de la esfera más moderna, buscando dentro de su órbita cosas que, concebidas por él, considera de más práctico y efectivo provecho”. (Boletín mensual del Hogar Recreativo y Cultural, 15 de abril de 1933)

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Actores y socios del Hogar Recreativo y Cultural caracterizados para la representación de la obra «Marianela» de Pérez Galdós, en los años treinta del siglo XX. Daniel San José a la derecha.

Estas palabras hablan por sí mismas. ¡Son los años 30! Sobra cualquier comentario. Tanto profesores como alumnos realizaban su trabajo en el HOGAR RECREATIVO Y CULTURAL después de sus obligaciones laborales.

“…Por lo que a la clase de declamación se refiere, será justo consignar que esta clase, base del mantenimiento del centro, es la que más sacrifica al alumno, que a diario se ve obligado a concurrir a ella, donde permanece hasta altas horas de la noche dedicándose al ensayo de las obras que han de representarse. Y se da el caso de que estos alumnos no tengan tiempo material para su descanso, ya que la mayoría de ellos vense precisados a trabajar durante todo el día; luego acuden a recibir sus lecciones y cuando esta obligación concluye, comienza el ensayo, que regularmente termina a las doce de la noche, excepto aquellos días en que la sesión nocturna les retiene hasta muy cerca de las dos de la mañana…” (Memoria curso 1932-1933)

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Primera página de la Memoria del ejercicio 1932-33 del Hogar Recreativo y Cultural.

De esta manera se siguió desarrollando su labor durante varios años, hasta que los vientos de guerra de 1936 desmantelaron el HOGAR RECREATIVO Y CULTURAL. Los hombres y mujeres que lo formaron, que lo echaron a andar y que mantuvieron su espíritu con éxito, tuvieron que abandonar su ideal ante la realidad cruel que había estallado en España. Después de la guerra, unos se fueron exiliados a México, otros a Francia… y otros quedaron aquí, en su barrio, añorando, con toda seguridad, lo que había sido algo más que una utopía.
Mi abuelo, Daniel San José, a consecuencia de la guerra civil y su compromiso republicano, fue expulsado de su puesto de trabajo en Telégrafos y, por consiguiente, él y su familia, se vieron obligados a abandonar su casa. Tanto él como mi abuela, María Carrascosa, para poder vivir, tuvieron que dedicarse a otros menesteres, aunque nunca abandonaron su amor por el teatro. Años después continuaron poniendo en pie obras teatrales bajo los nombres de Cuadro Artístico Hogar del Imperial CACE y Sociedad Recreativa CARMEN, en el Salón Teatro de la Sociedad Cultural Vecinal en la calle Guerrero y Mendoza, 38 (Colonia Primo de Rivera).

Y continuaron viviendo en el barrio de la Prosperidad, en las calles Alfonso XIII, Mantuano y Vinaroz, en ésta última hasta el final de sus vidas.

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Publicidad del Hogar Recreativo y Cultural, en la Prosperidad.

Otros datos de interés

PRIMERA JUNTA PLENARIA DEL HOGAR RECREATIVO Y CULTURAL

CARGOS ESPECIALES
Presidente, don Pedro Menéndez Pieri; Secretario, don Daniel San José; Administrador, don Germán Lacort.

PRIMER PLENO
Doña María Carrascosa; Señorita María Ruiz del Valle; Señorita Paquita Gómez; Don Andrés Sandoval; Don José Arroyo; Don José Lopezosa.

PRIMER CUADRO DE PROFESORES
Director de Estudios y profesor de Contabilidad y Cálculo mercantil – don Pedro Menéndez Pieri; profesora de Instrucción Primaria (día) – señorita María Ruiz del Valle; profesora de Declamación – doña María Carrascosa; profesora de Corte y Confección – doña Lucía Carrascosa; profesor de Dibujo – don Andrés Sandoval; profesor de Taquigrafía – don Germán Lacort; profesores de Instrucción Primaria (noche) –Don José Lopezosa y don Salvador Guiñales; profesor de Idiomas – don José Arroyo; profesor de Matemáticas y Ortografía – don Daniel San José.

OTRAS PERSONAS VINCULADAS AL HOGAR RECREATIVO Y CULTURAL
José Luis Uriarte – Andrés Uriarte – Dionisio Sánchez – Casimiro Victoria – Jacinta Escudero – José Ocaña – Paula Górriz – Luis Verdú– Luisa Carrascosa – Aurelia Carrascosa – Miguel Beneyto – Antonio Rodríguez – Jesusín y Alfredito Carrascosa – Antonio Rodríguez – Bartolomé Ramón – Silverio Muñoz – Filomeno Aguirre – Carmela Muñoz – Antonio Rodríguez – Manuel R. Maza – Ricardo Hernández – Vicente García Ruy Pérez.

ALGUNAS DE LAS OBRAS REPRESENTADAS POR EL CUADRO ARTÍSTICO DEL HOGAR RECREATIVO Y CULTURAL
El Abuelo, de Galdós; El genio alegre, Amores y amoríos, Marianela, El Chiquillo, El cuartito de hora, de los hermanos Álvarez Quintero; Juan José, de Dicenta; Tierra baja, de Guimerá; Dulces memorias, de Eusebio Blasco; Lo que no muere, de Manzano; Como hormigas y La cizaña, de Linares Rivas; La fuerza bruta y La malquerida, de Benavente; No te ofendas Beatriz y La chica del gato, de Arniches; Como hormigas y La cizaña, de Linares Rivas; La fuerza bruta y La malquerida, de Benavente; No te ofendas Beatriz y La chica del gato, de Arniches.

(Texto, fotografías y documentos: Carlos San José Vargas, 2013)

Desarrollo urbano de Avilés (Asturias)

El desarrollo urbano de Avilés representa un caso paradigmático en la evolución histórica de las ciudades españolas periféricas cuyo mayor crecimiento fue unido a los procesos de industrialización del desarrollismo de los años 50 del siglo XX.

El desarrollo urbano de Avilés representa un caso paradigmático en la evolución histórica de las ciudades españolas periféricas  cuyo mayor crecimiento estuvo unido a los procesos de industrialización del desarrollismo de los años 50 del siglo XX.

En el siglo XIX se construyó en la ría de Avilés la dársena de San Juan de Nieva que permitio la creación de  industrias ligadas al carbón como la fundición de Arnao, o explotaciones como la  Real Compañía Asturiana de Minas en Castrillón, cuya producción se transportaba a través del puerto de Avilés.

El complejo industrial de Avilés se consolidó en los años cincuenta del siglo XX con la instalación en ambas márgenes de la ría homónima de grandes plantas productivas, como la siderúrgica de Ensidesa (1951), que más tarde se llamaría CSI, Aceralia y hoy en día ArcelorMittal, o las pertenecientes a Cristalería Española (1952), a la Empresa Nacional de Aluminio (1958), posteriormente llamada Inespal y más tarde Alcoa, a Asturiana de Zinc (1959), o a la reconvertida Real Compañía Asturiana de Minas, en Arnao, absorbida con el tiempo por la anterior y ambas asentadas en Castrillón. A éstas se le añadieron muy pocas más hasta los últimos años de los ochenta, período en el que, a la crisis de las grandes plantas productivas, le sucedió una notable diversificación del sector industrial, aunque no tan amplia como era de esperar.

 

Puerto de Avilés, en 1920. (Foto Ayto. Avilés)

Puerto de Avilés, en 1960. (Foto Ayto. Avilés)

La Villa y el Ensanche

La zona más antigua de Avilés -La Villa– se encuentra en una ligera elevación junto a las marismas que se generaban en los márgenes de la ría, lo que permitía su protección frente a la subida de la marea.

Desde época medieval estuvo rodeada por una muralla que se derribó en el siglo XIX. Sin embargo, la existencia de la muralla no impidió el desarrollo de diversos núcleos anejos al centro primitivo, como los arrabales de Rivero y Galiana, desarrollados hacia el suroeste en el siglo XVIII, y el arrabal de marineros y pescadores de Sabugo al norte, frente a la ría, del siglo XIX.
La primera expansión urbana de la era moderna se desarrolló entre los años 1818 y 1894, con el derribo de la citada muralla medieval, que databa del siglo XIII de trazado circular y con un perímetro de 670 metros.
En 1826 se construyó un camino de ronda sobre las marismas, que ya habían sido desecadas, entre la antigua Villa y la ría. A partir de 1868 se acometió el saneamiento y urbanización de las marismas que rodeaban el núcleo urbano.

Puerto de Avilés, en 1970. (Foto Ayto. Avilés)

Mujer con una niña en Avilés en el año 1953.

Después de la demolición de la muralla y la posterior desecación de las marismas, se trazaron nuevas calles que rodeaban el casco primitivo y se produjo una importante expansión de la trama urbana que ocuparía los espacios libres entre El Sabugo y la primitiva ciudad -la Villa-, vinculados al construirse sobre las marismas de Las Aceñas  la Plaza Nueva (actualmente de los Hermanos Orbón) y el parque del Muelle. También se construirían el parque del Retiro, sobre las marismas de Las Meanas, la plaza del Pescado (en la actualidad de Santiago López) y la calle de la Cámara, que uniría la plaza del Ayuntamiento con el barrio de El Sabugo.
Entre 1895 y 1898 se elaboró un Plan de Ensanche con el objetivo de ordenar el crecimiento urbano de la ciudad. Solo se ejecutó la fase que afectaba al sur, que se llevó a cabo con la expropiación de algunos terrenos que permitieron la apertura de las dos nuevas calles de Llano Ponte y Palacio Valdés, y la prolongación de la del Muelle. La expansión hacia el norte no se iniciará hasta 1943, con la construcción del Poblado de Pescadores, continuada más adelante con la construcción de las viviendas para empleados de Cristalería Española.


Puerto de Avilés, en 1980. (Foto Ayto. Avilés)

Periodo del desarrollismo industrial

Sin embargo, la mayor transformación urbanística de Avilés se iniciaría en 1950 con la creación de ENSIDESA.

En una década la población pasó de 21.300 habitantes en 1950 a cerca de 49.000 en 1960, con el consiguiente problema de alojamiento.
La falta de previsión fue total, generándose un caos que obligó a una acelerada improvisación por parte de las autoridades estatales y de la propia ENSIDESA.
Entre 1954 y 1965 el Plan Sindical de la Vivienda levantó los poblados obreros de Francisco Franco o la Texera, José Antonio, La Carriona y La Pedrisca. A través de la iniciativa de cooperativas se construyeron los poblados de San José Artesano, Portuarios y El Pozón. También los promotores privados participaron con la construcción de los barrios obreros de Versalles y la zona de Domingo López, en Villalegre.

Vista aérea de Avilés en 1957.(Foto: Editorial Prensa Asturiana)

Vista aérea de Avilés en 1961.(Foto: Editorial Prensa Asturiana)

A pesar de que los nuevos barrios paliaban la carencia de alojamiento para la población obrera inmigrante, la nula planificación se tradujo en la ausencia de dotaciones y equipamientos urbanos, educativos, sanitarios, deportivos y culturales. Esta situación solo se fue resolviendo con el paso de los años y de manera lenta y parcial. Además, esta situación se agudizaría debido a la mala calidad de los materiales de construcción utilizados y a la desconexión entre los diferentes núcleos con el centro urbano de Avilés a causa de la escasa red de comunicaciones.

En 1975, pasados veinte años del asentamiento de ENSIDESA (actual Aceralia), los efectos de la industria siderúrgica eran ya más que notables en la fisonomía de Avilés y en el entorno de su ría.
Se había generado un nuevo espacio urbano, transformando el viejo casco de la ciudad, agregándose poblados obreros en la periferia y consolidándose los núcleos ya existentes (Villalegre, Miranda, Salinas y Piedras Blancas).

Nuevos barrios obreros y  renovación del caserío antiguo

Como queda dicho, la proliferación de poblados obreros en la periferia rural de Avilés que acogieron los contingentes de población que llegaba a la villa atraida por las expectativas de trabajo fue muy intensa y rápida. Hasta 1970 la población obrera que se estableció en Avilés se fue ubicando en los poblados periféricos que a tal efecto se levantaron. A partir de esa fecha la ocupación se fue orientando hacia el centro urbano, ocupando solares vacíos y edificando viviendas de nueva planta tras el derribo de las antiguas edificaciones ya existentes. Este proceso de densificación del centro histórico, se vio favorecido por las políticas locales de urbanismo que impulsaron las actuaciones privadas de acusado carácter especulativo y propiciaron la desaparición de parte del caserío histórico representativo de Avilés.

Vista de la periferia sur de Avilés en 1972, en la que se sitúan la mayor parte de los poblados obreros creados en la etapa industrial. En primer término (A) el poblado de Las Vegas, detrás el barrio de Villalegre (B), a su izquierda el de La Luz (C), y más al fondo los poblados de La Texera, de 83 bloques 1954-59 (E) y de Versalles (F). En el centro, la colonia Arintero (D).

Barrio de La Luz

El poblado de La Luz, comenzado a construir por iniciativa privada a finales de los 50, y comprado por el Estado al término de su construcción en 1962, consta de 2.056 viviendas que se distribuyeron en régimen de alquiler entre los obreros de ENSIDESA con mayor número de hijos.

Entre 1950 y 1959 una gran masa obrera acudió a estos lares encandilada por el trabajo abundante y seguro que la construcción de ENSIDESA ofrecía.Obreros que, ante la falta de viviendas, se instalaban en barracones adyacentes al lugar de trabajo cuyos espacios compartían alternativamente según, incluso, los turnos laborales. Condiciones duras éstas, difíciles, conocidas por el nombre de «los años calientes». Cuando un obrero dejaba su hueco en el barracón para acudir al trabajo, otro lo ocupaba para descansar no dejando apenas tiempo ni para la ventilación ni, siquiera, para que el calor humano se enfriara.”
En este contexto socio-económico tenemos, pues, que situar el nacimiento del Barrio de La Luz. A diferencia de los barrios de Villalegre, La Carriona o Llaranes que surgieron a partir de núcleos urbanos o rurales ya existentes, el de La Luz arranca de la nada, es totalmente nuevo, no procede de un asentamiento anterior. Su nacimiento tiene sólo que ver con unas circunstancias que le son características y propias, como las antes apuntadas, o que responden en lo general al aumento de la densidad de población, a la paternidad de los «laboratorios sociales» de ENSIDESA y al asentamiento con claros tintes de segregación laboral de un tipo o clase de mano obrera, no cualificada. ENSIDESA tiene en su haber la mancha de haber tratado a sus trabajadores de manera harto clasificatoria y diferenciada, según se tratase de directivos, técnicos o peones del humo. A nuestro Barrio de La Luz le cupieron los honores últimos.” (Texto: Parroquia de La Luz. Ver referencias al final del artículo)

Barrio de la Luz, 1994. Al fondo La Texera, Versalles y el centro urbano de Avilés. (Foto: Editorial Prensa Asturiana)

Barrio de la Luz, 2010. (Foto: Fernando Saiz)

El barrio de La Luz debe entenderse, por tanto, como un proyecto privado netamente especulativo cuyo resultado final nada tuvo que ver con lo inicialmente proyectado y ofertado.
Los modelos urbanísticos para los nuevos barrios obreros estaban definidos en la España de los 50 a través del Instituto Nacional de la Vivienda y de la Obra Sindical del Hogar. Se proponía el bloque exento de doble crujía, liberando el suelo circundante para uso dotacional y viales, siguiendo la inspiración de la ciudad-jardín y del Funcionalismo.

Los orígenes del barrio de La Luz pueden establecerse a partir de las intenciones de un constructor que adquirió unos terrenos para edificar en ellos. Dado que el barrio de Llaranes no podía albergar a todos los trabajadores de la Empresa, dicho contratista, llamado Domingo López Alonso, vecino de León, proyecta construir otro barrio al que denomina «Nuevo Avilés» y al que diseña como un nuevo modelo de villa.
Del primer proyecto de 5.000 viviendas a construir en la ladera Noroeste del Monte de La Luz, sólo se construyen 2.056 que agrupadas en 95 bloques constituyen hoy la configuración del Barrio de La Luz.

Barrio de La Luz, maqueta del proyecto (1958) y las casas en la actualidad, que nada tienen que ver con lo proyectado.

Barrios de Versalles, Los Canapés y Texera en 2000.

ENSIDESA sacó de sus «laboratorios sociales» la idea de construir los barrios en diferentes lugares de Avilés. Realizó una segregación social del espacio urbano. De este modo colocó en Llaranes y La Luz a los obreros, mientras que a los técnicos, peritos e ingenieros los situaba en edificios tales como La Estrella, en el Pozón, y La Residencia de Ingenieros, en la subida de San Cristóbal.”
“Existían cuatro categorías de traba-trabajadores en la Empresa:

1ª – La formada por los directores, técnicos, ingenieros..
2ª – La formada por técnicos de grado medio, como jefes de taller,administrativos,
analistas…
3ª-Obreros cualificados (Oficiales de 1ª y 2ª)
4ª – Personal obrero sin cualificar, como oficiales de 3ª y peones. “
(Web Parroquia de San Pablo de la Luz)

Dos instantáneas de la vida cotidiana en el barrio de La Luz en 1967. (Fotos: Recuerdos de Llaranes)

Al tiempo que se producía esta densificación en el centro, emergían dos zonas contiguas, que se configuraban como nuevas zonas residenciales: Las Meanas-Quirinal, y Carbayedo Nuevo.
La crisis de la siderurgia de los setenta del siglo XX, que supuso la pérdida de más de 12.000 puestos de trabajo, se vio compensada con el crecimiento del sector terciario, que permitió que pasados veinte años se mantuviera en la ciudad la misma población que al comienzo de la crisis. (85.000 h.)

Poblado de Llaranes

Al amparo de la construcción de ENSIDESA se desencadenó un intenso proceso inmigratorio que supero ampliamente la capacidad de Avilés para acoger a tan amplio volumen de personas.
Debido a la necesidad urgente de viviendas se fueron diseñando en las proximidades de las fábricas diferentes modelos de grupos residenciales para dar alojo a los trabajadores, a través bien de promociones oficiales o privadas. En algunos casos los asentamientos eran tan espontáneos que daban lugar a fenómenos de chabolismo e infravivienda.

Dos  imágenes del poblado de Llaranes. La foto superior muestra las últimas fases de construcción, con la iglesia al fondo todavía sin terminar. La foto inferior, coloreada, muestra el conjunto completamente acabado (1953-1957). (Fotos: Recuerdos de Llaranes)

El primer ejemplo de barrio obrero lo constituye el poblado de Llaranes, en las cercanías de Ensidesa, que se comenzó a construir en 1953 y se concluyó en 1957. Se trata de un conjunto de 1.103 viviendas en un diseño que comprende espacios verdes, deportivos, iglesia, plaza mayor, mercado y servicios varios.

«Ensidesa encargó a los arquitectos J. M. Cárdenas Rodríguez y F. Goicoechea Agustí, en 1951, la construcción del poblado central de Llaranes concebido como un pueblo independiente, con escuelas, mercado, estadio deportivo, piscinas, parques, local para espectáculos, hogar sindical y Plaza Mayor.
Cárdenas y Goicoechea firmaron conjuntamente el proyecto en su totalidad. Sin embargo, cabe destacar que la iglesia es obra de Cárdenas mientras que el «colegio de niños» y el parque infantil fueron obra de Goicoechea. El «colegio de niñas», la Plaza Mayor y el economato entrarían en el grupo de proyectos compartidos.
El proyecto del Mercado, conocido popularmente como El Economato, data de 1956, pero sería el último de los edificios singulares en terminarse. No se inauguraría hasta 1962. Con anterioridad fueron habilitados para ese uso los bajos de la Plaza Mayor, cuyo destino inicial, nunca del todo logrado, fue su uso para el comercio privado.
Se proyectaron diferentes tipos de vivienda dentro de una homogeneidad de conjunto. Los bloques «A» tienen tres plantas y doce viviendas. Los bloques tipo «C» y «D» son los más abundantes en el poblado. Constan de ocho o dieciséis viviendas dispuestas en forma de «U» y pareadas dejando un jardín en medio. Menos abundantes y con sus jardines son las viviendas tipo «H» o de «capataces». Se trata de viviendas ligeramente mayores que el resto de las del poblado, en bloques de cuatro, dos bajos y dos pisos, y con una fisonomía que les daba un cierto aire de «chalés».
El aspecto nórdico que le conferían los tejados de pizarra fue fruto de la casualidad. En la idea inicial las cubiertas estaban proyectadas en teja árabe de color rojo. Una oportunidad que surgió para Ensidesa provocó el cambio.

Vista de la plaza desde lo alto de la iglesia (años 50).

El poblado se inauguró el 18 de julio de 1956. En 1959, año en que se termina casi por completo el poblado de Llaranes, finaliza la fase de construcción de Ensidesa.
El responsable de Asuntos Sociales de Ensidesa, en su despacho de la Plaza Mayor, ejerció siempre unas funciones de «alcalde» sobre Llaranes que siempre tendieron a considerar los poblados como una entidad autónoma. Un alcalde, además, con casi todas las prerrogativas de tal, ya que contaba con su propia Guardería Jurada, que era la máxima responsable del orden en los poblados. Orden que se establecía de acuerdo a criterios propios y por normas que el mismo Departamento dictaba.

Llaranes disponía en esa época de 1324 viviendas y estaba totalmente urbanizado: calles, alcantarillado, iluminación, etc… y con todos los elementos de una vida independiente. El servicio público se hallaba concentrado en la Plaza Mayor, centro del mismo, conteniendo estafetas de Correos y Telégrafos, Central telefónica, Farmacia y una sucursal bancaria. Poseía otros locales que se usaban como economato provisional y que serían ocupados, al menos eso era lo previsto, por distintas ramas del comercio.

El proceso de «privatización» de las viviendas fue complejo. La primera venta efectiva se realizó el 10 de agosto de 1990. A finales de 1993 se había realizado el grueso de la operación.
Además de las viviendas, la Empresa tuvo que transferir al ayuntamiento de Avilés las infraestructuras y suelo común. La cesión se firmó el 29 de marzo de 1995. La red eléctrica se cedió a Hidroeléctrica del Cantábrico y los inquilinos tuvieron que hacerse cargo de los pagos a partir de 1998.»
(De la página web Llaranes C.F.)

Vista aérea del polígono de viviendas de Llaranes en 1959. (Foto: Editorial Prensa Asturiana)

Vista aérea del polígono de viviendas de Llaranes en 1968. (Foto: Editorial Prensa Asturiana)

Futuro urbano Avilés

Avilés se encuentra actualmente en un proceso de renovación urbana que pretende la transformación de los espacios degradados por la industria en las áreas circundantes a la ría. Esta estrategia se plantea como una fórmula que dinamice la ciudad y la proyecte hacia el exterior,  de cara a un realce de su imagen como polo de atracción turística y que mejore la calidad de vida y el bienestar de sus vecinos.
Como ejemplo más visible de este proceso se encuentra el  Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer, una referencia mundial, ahora inmerso en una grave crisis motivada por circunstancias políticas e intereses particulares.
La recuperación urbanística y ambiental que se está produciendo en Avilés está renovando los desajustes producidos por la industrialización de los años 50 y la reconversión industrial de los 90 que mermó el empleo y la población, en una urbe gravemente contaminada.
«En el proceso de ajuste han surgido nuevos e importantes espacios liberados de su antiguo uso industrial, cuya ubicación al borde de la Ría y en colindancia con el casco urbano demandan un decidido esfuerzo planificador para transformar la ciudad y crear un foco dinamizador de la economía y la cultura». (Proyecto Isla de la Innovación)

Animación que muestra la construcción del Centro Niemeyer en el Puerto de Avilés (inaugurado el 26 de marzo de 2011), ubicado próximo al centro de la ciudad, sobre la margen derecha de la ría, a 500 metros de la plaza de España y del Ayuntamiento.

Referencias.-

Fernández García, Felipe y Quirós Linares, Francisco
Atlas aéreo de Asturias
Los paisajes del siglo XX

Editorial Prensa Asturiana, S. A.
Oviedo, 2001
VV.AA.
Asturias a través de sus Concejos
Editorial Prensa Asturiana S.A.
Oviedo, 1998

Informe Barrios Vulnerables de Avilés (2001)
Ministerio de Fomento, 2001 (Documento PDF)

Benito Del Pozo, Paz
Discursos, propuestas y acciones sobre la ciudad posindustrial
Universidad de León, 2004 (Documento PDF)

Morales Matos, Guillermo
Industrialización y crecimiento urbano en Avilés
Universidad de Oviedo. Dpto. de Historia Contemporánea
ERÍA. Revista Geográfica, nº 1, pp. 151-178. Oviedo, 1980 (Documento PDF)

Morales Matos, Guillermo
Industria y espacio urbano en Avilés
Ed. Silverio Cañada
Gijón, 1982

Guía para entender el urbanismo de Avilés
El Revistín nº Especial (Documento PDF)

Barrio de la Luz (Documento PDF)

Poblado de Llaranes (en Wikipedia)

Barrio de la Luz (enWikipwedia)

Blog Recuerdos de llaranes

Proyecto La Isla de la Innovación: Master Plan (Documento PDF)

Web Centro Niemeyer

Todo sobre Oscar Niemeyer  (El País, 2011)

Casas Baratas, 1911. Centenario de la primera ley.

Exposición conmemorativa del Centenario, de la Ley de Casas Baratas; una norma que, para la vivienda en España, marcó para siempre la primigenia línea de salida y constituye la piedra fundacional de un proceso constructivo de mejora y bienestar social al que todavía consideramos totalmente vivo y abierto .

Exposición conmemorativa del Centenario, de la Ley de Casas Baratas; una norma que, para la vivienda en España, marcó para siempre la primigenia línea de salida y constituye la piedra fundacional de un proceso constructivo de mejora y bienestar social al que todavía consideramos totalmente vivo y abierto. Por otra parte, un patrimonio que hasta ahora no ha sido demasiado conocido siendo como es un bien común y de primer orden para todos nosotros en su aspecto cultural, artístico e histórico.

Los antecedentes de la Ley de Casas Baratas y de la intervención del estado en materia de vivienda se remontan a la real Orden de 9 de septiembre de 1853 del ministro Egaña, ordenando que se construyesen en Madrid y Barcelona “casas para pobres” y se tasaran los alquileres, aunque el primer gran paso lo daría la creación en 1883 de la Comisión de Reformas Sociales, que transformada en 1903 en el Instituto de Reformas Sociales, efectuó en 1906 la primera propuesta para otorgar subvenciones y exenciones fiscales a las sociedades constructoras de alojamientos urbanos “populares”.
La piedra angular de la legislación sobre las Casas Baratas se puso en 1907 con la Preparación de las bases para un Proyecto de Ley de Casas Baratas, obra casi personal de Adolfo González Posada que convenció a distintos parlamentarios vinculados al reformismo de Canalejas. Fue el conde de Sagasta, don Fernando Merino, ministro de la Gobernación, quien logró su aprobación el 12 de junio de 1911, después de dos largos años de debate.

Casa de corredor en la calle de Ercilla nº 12 de Madrid, en 1910.

La segunda Ley, propuesta por el ministro de Trabajo, Carlos Canal y Migolla, el 10 de diciembre de 1921, intentó ser más ambiciosa y precisa que su antecesora, mejorando las condiciones de los préstamos y aumentando los presupuestos, si bien sus resultados tampoco fueron los deseados.
Con la llegada de la Dictadura de Primo de Rivera se redactaron nuevas medidads legislativas que ampliaron el proyecto dando como resultado la conocida como tercera Ley de Casas Baratas, elaborada por Eduardo Aunós Pérez.
La nueva Ley contó con grandes inversiones estatales en forma de ayudas fijas y estableció los tipos de viviendas beneficiadas en cinco niveles económicos: “Casas Ultrabaratas o Populares”, “Casas Baratas”, “Casas Económicas” para clase media, “Casas para Funcionarios” en Madrid y Barcelona, y “Casas para Militares”.

Madrid. Edificio de la calle Tenerife con Juan Pantoja, construido en 1921 por la Constructora Benéfica. Este grupo de 20 casas baratas levantado en la calle Tenerife (barriada de Cuatro Caminos) se inauguró el 17  de marzo de 1922 y su construcción estuvo a cargo de la «Constructora Benéfica» con arreglo a la Ley de Casas Baratas de 1922 y a través de un legado que con tal objeto dejó en su testamento la marquesa de la Coquilla. Las casas originariamente eran de doble planta, en dos hileras cerradas por los extremos laterales que formaban un patio interior, y estaban dotadas de agua corriente y luz eléctrica, reuniendo cuantas condiciones higiénicas exigía el reglamento al objeto de la aplicación de la mencionada ley. Tanto las viviendas, como las dos escuelas construidas como anexos de la pequeña barriada fueron proyectadas y dirigidas por el arquitecto Ignacio Aldama y Elorz. Estos últimos edificios fueron derribados a principios del siglo XXI. (Información recogida de La Construcción Moderna nº 6,  30 de Marzo de 1922).La foto es de 1929.

Al amparo de la Ley de Casas Baratas se acogieron los Ayuntamientos, personas particulares, empresas constructoras como “Fomento de la Propiedad”, “Edificaciones Económicas”, “Asociación General de la Construcción”, etc. Pero especialmente activas fueron las cooperativas de Casas Baratas, que fueron las que acabaron por identificarse con el proyecto, acaparándolo y convirtiéndose en sus principales beneficiarias y gestoras, lo que llevó también a que entidades públicas locales y sociedades constructoras adoptasen este sistema o lo imitasen.

Ramon y Cajal-3-2007 Vivienda de la Colonia Primo de Rivera, para funcionarios y policías municipales( 1925/30 ), situada en la calle Ramón y Cajal nº 14 de Madrid.  Esta Colonia se dispuso en el eje de la calle Ramón y Cajal, en las dos aceras y a lo largo de calles paralelas a la principal. Se realizaron 272 viviendas, en la mayor parte de los casos agrupadas en hileras, con jardín a dos fachadas. También algunos pequeños hoteles unifamiliares aislados rodeados de un mínimo jardín. Su perímetro lo forma un trapecio y se articula en torno a una calle central y a otra transversal algo más pequeña. Eran viviendas unifamiliares y de tamaño medio reducido. En la actualidad la mayor parte de estas Colonias del distrito de Chamartín se conservan. (Foto: Enrique F. Rojo, 2007)

Coincidiendo con la crisis de 1929, que afectó especialmente a la construcción, salió a la luz el mal uso que se había hecho de las ayudas estatales y el sistema de Casas Baratas quedó en entredicho. En 1931, la Segunda República creó el Patronato de Política Social Inmobiliaria, que no consiguió articular soluciones válidas al respecto. Finalmente, la Guerra Civil acabó por enterrarlo todo.

La «Colonia El Viso»  de Madrid, construida por la Cooperativa de Casas Económicas,  fue proyectada por el arquitecto Rafael Bergamín en el año 1934. Se entiende como continuación de la «Colonia Parque Residencia» (situada un poco más abajo en la parte interna de las rondas) proyectada unos años antes por este mismo arquitecto y Luis Blanco Soler. Esta emblemática colonia del período racionalista madrileño, que fue habitada por profesionales e intelectuales relevantes de la época (Ortega y Gasset, Salvador de Madariaga, etc.) la forman un conjunto de casas unifamiliares agrupadas formando hileras de dos, tres o incluso ocho viviendas, todas ellas proyectadas según unos estándares comunes, que dan una identidad propia a la totalidad de la actuación.
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La exposición se puede ver en Madrid del 15 de septiembre al 13 de noviembre de 2011  en la Sala «José Luís Sert», en las Arquerías de Nuevos Ministerios.

Maris Stella, la «iglesia rota» (Usera, Madrid)

El edificio es de arquitectura simple de ladrillo, con cubierta de teja y en el centro una cúpula de pizarra, con cimborio y en lo alto un gallo. Al parecer, la iglesia, que tiene una superficie de 238 metros cuadrados y es propiedad del Ayuntamiento de Madrid, pudo ser una ermita mandada a construir por los propietarios de los terrenos, de apellido Orcasitas.

(Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

En Orcasitas, en el interior del parque de Pradolongo hay una ruina que destaca por su inesperada presencia y por su lamentable estado. Los más viejos de la zona la conocen por  la iglesia rota. Durante la Guerra Civil sufrió desperfectos  y en estos momentos se cae de lo mal conservada que está.

La iglesia se llama Maris Stella y se construyó entre 1920 y 1930 por un arquitecto cuya identidad se desconoce. Antes de que existiese el parque de Pradolongo, inaugurado en 1983,  esta zona frente a Meseta de Orcasitas, entre las carreteras de Toledo y Andalucía, detrás de la clínica 12 de Octubre, fue el germen del barrio de Orcasitas.

Sus pobladores, llegados de Castilla-La Mancha y de Extremadura, ante la ausencia de viviendas, fueron ocupando el campo y construyendo ahí sus elementales moradas.  Muchos trabajaban en las incipientes industrias cercanas de Villaverde o  se trasladaban a Madrid para ejercer sus ocupaciones.

Cúpula de pizarra, con cimborrio y en lo alto un gallo de la iglesia de Maris Stella. (Foto: E. F. Rojo, 2011)

Al parecer, la iglesia, que tiene una superficie de 238 metros cuadrados y es propiedad del Ayuntamiento de Madrid,  pudo ser una ermita mandada a construir por los propietarios de los terrenos,  de apellido Orcasitas. Su consagarción   como iglesia de culto la recibió en los años 60, después de ser remodelada y consolidada, tras las heridas de la guerra civil. El edificio es de arquitectura simple de ladrillo, con cubierta de teja y en el centro una cúpula de pizarra, con cimborrio y en lo alto un gallo. Con la remodelación de los barrios de Usera, la desaparición de las chabolas que la circundaban y la construcción del parque, en los años 80 del siglo XX,  la iglesia se abandonó.  (Ver web de la AV  de Orcasitas)

En enero de 2011, después de alguna disposición anterior,  el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid aprobaba una modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Madrid para permitir la rehabilitación de la iglesia de Maris Stella, incluyéndola en el Catálogo de Edificios Protegidos de Madrid,  aunque sin fecha cierta para su ejecución. El edificio podría destinarse a uso de equipamiento público, con fines culturales o deportivos.

De momento, la presencia de furtivos moradores de aspecto tan decadente como la propia iglesia hacen que su interior cobre vida.  Al tiempo, en una relación simbiótica, sus muros conceden abrigo e intimidad, apagando el silencio y amplificando el vocerío que sus estancias vacías dejan escapar de vez en cuando.

Un vecino pasea junto al estanque del Parque de Pradolongo (Usera), frente a las ruinas de la iglesia de Maris Stella. (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

Antigua Perfumería Gal en Moncloa

Las Perfumerías Gal de Madrid encargaron en 1915 al arquitecto riojano Amós Salvador y Carrera el diseño de un nuevo edificio al que trasladarse, para así abandonar el de la cercana calle Ferraz, en el que trabajaban desde 1898 y que ya se les había quedado pequeño. Así pués, la fábrica se trasladó a la Plaza de La Moncloa, en el Paseo de San Bernardino (hoy Isaac Peral), final de la calle Princesa que hacía esquina con la calle Fernández de los Rios.

Las Perfumerías Gal de Madrid encargaron en 1915 al arquitecto riojano Amós Salvador y Carreras el diseño de un nuevo edificio al que trasladarse, para así abandonar el de la cercana calle Ferraz, en el que trabajaban desde 1898 y que ya se les había quedado pequeño. Así pués, la fábrica se trasladó a la Plaza de La Moncloa, en el Paseo de San Bernardino (hoy Isaac Peral), final de la calle Princesa que hacía esquina con la calle Fernández de los Rios.
El proyecto de Amós Salvador aportaba bastantes novedades, en el que se destacaba la buena comunicación entre las diferentes dependencias, la amplitud y calidad de las naves de trabajo, la luz, la ventilación y la higiene.

Su estilo arquitectónico se encuadra dentro de un historicismo más o menos grandilocuente, de rasgos neomedievales, con matices neomudéjares (especialmente notorios por el uso del ladrillo), mezclado con elementos modernistas.

«El conjunto de sus instalaciones comprendía los depósitos, los laboratorios, las oficinas, la vivienda del Gerente, el archivo y los talleres. Estos últimos dispuestos en naves adosadas con una altura de cuatro pisos albergaban, en la planta primera, la frasquería, en la segunda y tercera con piso intermedio, los almacenes y salones de trabajo y, la cuarta, se destinaba a las delicadas labores de la jabonería». Su interesante factura y su belleza le merecieron en 1915 un premio del Ayuntamiento de Madrid.

En 1919 se construyeron unas instalaciones complementarias proyectadas también por Amós Salvador Carreras, en la actual calle Isaac Peral, 6 c/v a Fernández de los Ríos.
Actualmente es una residencia universitaria femenina y constituye el único testimonio del antiguo complejo industrial. Al parecer, se utilizó como vivienda complementaria de la fábrica, si bien sus trazas constructivas siguen un patrón de la arquitectura industrial de estos primeros años del siglo XX, aunque con un aire más moderno que los edificios principales, que eran bastante más historicistas en su concepción general.

Instalaciones complementarias en la actual calle Isaac Peral, 6 c/v a Fernández de los Ríos, que actualmente se conservan.
Primer edificio de Perfumerías Gal en la calle Ferraz, que funcionaba desde 1898, en una fotografía fechada en el año 1905.
La nueva fábrica durante su construcción en 1915. Las Perfumerías Gal de Madrid encargaron en 1915 al arquitecto riojano Amós Salvador y Carreras el diseño de un nuevo edificio al que trasladarse, para así abandonar el de la cercana calle Ferraz, que se había quedado pequeño.

Grupo de trabajadoras de Perfumerías Gal, a finales de los años veinte. «Desde sus comienzos, la Gal, empleó una fuerza de trabajo numerosa, principalmente mujeres que se ocupaban de las labores de limpieza y empaquetado. En 1917 la fábrica funcionaba con una plantilla de 300 personas que fue progresivamente en aumento hasta llegar a duplicarse la cifra en los años previos a la Guerra Civil.
La jornada de trabajo en la fábrica era de 8 horas según los requisitos legales, de nueve a una de la mañana y de tres a siete de tarde.
Como en la mayoría de las industrias de la época, las obreras se concentraban al principio y al final del proceso de fabricación, esto es, en los trabajos de limpieza y en el envasado y empaquetado final del producto. Dentro de los talleres predominaba una acusada división sexual del trabajo, esto es, una separación bien diferenciada de tareas, de especialidades y de espacios masculinos y femeninos. Por un lado, los trabajadores varones atendían los talleres de cocción de pasta y fabricación de jabones, la destilación y preparación del agua de colonia ocupándose del manipulado de las primeras materias (sucias y peligrosas en su mayoría) que implicaba un esfuerzo físico considerable. Las mujeres, por su parte, se ocupaban de la limpieza, el etiquetado y el precintado de frascos, así como, del empapelado, sellado y colocación en estuches de las pastillas de jabón de tocador y del empaquetado de polvos de arroz.
La mayoría de las 576 operarias registradas en la fábrica en 1934 cobraban un jornal de 3 pesetas diarias, en el caso de las aprendizas que ingresaban 2 pesetas, mientras que los jornales fijados para los varones eran más del doble en todas las categorías y edades».
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Durante la Guerra Civil, la Fábrica Gal muy cercana al frente de Moncloa y justo en frente de la Carcel Celular de Madrid, quedo bastante destrozada. Aunque se reconstruyo y la actividad fabril volvió a alcanzar los niveles previos a la contienda, especialmente por el apoyo publicitario que muy tempranamente desarrolló la empresa, en los años sesenta la dirección decide deshacerse del conjunto y plantea nuevemente su traslado, en este caso fuera de Madrid, a Alcalá de Henares.
En esos funestos años para la arquitectura y la historia de Madrid que fueron los setenta, la antigua Fábrica de perfumes Gal se demolió para construir un complejo de viviendas y bajos comerciales denominado «Galaxia», muy a la moda del momento, pero de muy escasa racionalidad y sentido estético.

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La fábrica Gal en 1937, trás haber sido muy afectada por los bombardeos de la aviación rebelde.

 

Esta imagen aérea de los setenta muestra el solar dejado por el derribo de la Gal. No mucho después se construiría el complejo «Galaxia». (Un apunte nostágico: Aquí la mayoría de los universitarios de la Complutense y de la Politécnica de Madrid, hemos hecho cientos y cientos de fotocopias de mala calidad, pero baratas. Aquello era una procesión de estudiantes por los bajos del complejo «Galaxia» ansiosos por fotocopiar).