Elisa y Marcela se casan

La aventura de dos mujeres en los inicios del siglo XX que se querían y que decidieron casarse. Para la época era algo impensable. Socialmente era abominable. Y ante la Iglesia, totalmente imposible.

Nuevo Mundo-1901-02

La aventura de dos mujeres en los inicios del siglo XX que se querían y que decidieron casarse. Para la época era algo impensable. Socialmente era abominable. Y ante la Iglesia, totalmente imposible.

Elisa y Marcela se casan

La historia, que sucedió en La Coruña, en 1902, acabó regular. Hubo implicación eclesiástica y política. Persecución policial y detenciones.

En febrero de 2019, un año antes de la crisis sanitaria,  se estrenó la película de Isabel  Coixet  “Elisa y Marcela” que contaba la historia de estas dos mujeres.

Mucho antes, en marzo de 2010, Narciso de Gabriel había publicado “Elisa y Marcela. Más allá de los hombres”. El tema de investigación surgió,  apuntaba de Gabriel, casualmente en 1993 cuando estaba trabajando en el archivo Histórico Universitario de la Universidad de Santiago de Compostela sobre los procesos disciplinarios  a los que se sometió al profesorado de magisterio en la Galicia de a segunda mitad del siglo XIX y los primeros años del siglo XX.

Narciso de Gabriel encontró casualmente un expediente incluido en un ejemplar de La Voz de Galicia del 22 de julio de 1901 que se titulaba “Un asunto ruidoso. Un matrimonio sin hombre” (Narciso de Gabriel. Elisa y Gabriela. Amigas y amantes. Ediciones Morata. Madrid, 2019)

Las contrayentes recurrieron a un elaborado  artificio para sellar su amor casándose, engañando con el travestismo de una de las cónyuges,  consiguiendo la certificación de su acto como un matrimonio al uso.

La historia de aquel matrimonio extraordinario antes de que la contaran Narciso de Gabriel e Isabel Coixet, la narró la prensa de la época.

Prensa de la época: el matrimonio

Recogiendo información de los periódicos de La Coruña, se encuentran extensos relatos sobre el conocido como el “matrimonio de dos mujeres”.El 25 de junio de 1901, el diario La Época de Madrid publicaba que a madrina de boda fue una señora llamada doña Ricarda, viuda del comandante de infantería Sr. Sánchez, que tenía alguna amistad con la madre de Marcela Gracia, por haber sido vecinas. Doña Ricarda tenía conocimiento de las relaciones de Marcela y Elisa, por las noticias que su vecina, de nombre Ibeas, que con gran disgusto le había relatado. Cuando Elisa preparaba la boda, haciéndose pasar por hombre con el nombre de Mario, la madre de Marcela se ausentó de La Coruña , marchándose para Santiago de Compostela.

Yendo Marcela y su novio a la casa materna, encontrándola cerrada, coincidieron con doña Ricarda que pasaba por ahí en ese momento. Ésta, sabiendo de la relación de la muchacha pudo conocer al novio, de quien la señora Ibeas había dicho que era un joven borracho y calavera.

Después de hablar las dos mujeres con doña Ricarda, y viendo que la madre de Marcela no aparecía, le rogaron que fuese su madrina, a lo que accedió. Verificado el matrimonio eclesiástico, almorzaron las recién casadas en casa de una amiga de doña Ricarda, doña Francisca Ramos, con quien hicieron rápida amistad. De allí se dirigieron Mario y Marcela a casa del fotógrafo Sr. José Sellier para retratarse, y la fotografía que expuso el fotógrafo en el escaparate de su local mostraba a la pareja de pie, cogida del brazo, Marcela con traje de novia, Elisa vestida de hombre.

Cuando Mario fue a la iglesia de San Jorge a recoger el certificado de matrimonio, el cura señor Cortiella ya estaba advertido de la monstruosidad consumada, por la denuncia recibida de Dumbría. El cura había quedado con un médico amigo suyo para que le realizase un reconocimiento a Elisa y así confirmar su sexo. Sin embargo, Mario, nada más entrar en la sacristía, viendo al médico, atisbó la encerrona y se esfumó.

El médico afirmó que durante los instantes que pudo ver a Mario de cerca, se trataba de una mujer. La pareja permaneció separada algunos días más en La Coruña, comunicándose a través de notas furtivas. Después, viendo que el caso se hacía público, Mario se marchó a Oporto, y a los pocos días Marcela hacía lo mismo. A pesar de ser considerados delincuentes, la policía de La Coruña inicialmente se mantuvo al margen sin tener orden para mezclarse en el asunto.

Mario, días antes de la celebración del matrimonio se había presentado en la Delegación de Hacienda para obtener la cédula personal, alegando que la había perdido. Para justificar su identidad aportó el aval de M.H.C., persona muy conocida en La Coruña y pariente suyo, que permitió la expedición del documento con su nueva identidad. Este señor fue después padrino de la boda.

El Imparcial, el 23 de junio de 1901, ya había publicado un reportaje titulado Dos mujeres se casan.

Comenzaba el texto anunciando el descubrimiento de un suceso extraño y folletinesco, que ocupaba la atención de las gentes y era objeto de todas las conversaciones de la población.

Se trataba de un matrimonio civil y canónicamente contraido por dos mujeres. Este suceso, verdaderamente extraordinario, de índole tan delicada -afirmaba el periódico- no es posible relatarlo con todos sus detalles.

Contaba el periódico que en 1885 Marcela Gracia Ibeas tenía 19 años, hija del capitán de regimiento de Murcia D. Manuel Gracia, estudiaba el tercer curso en la Escuela Normal de maestras de La Coruña. Allí conoció a Elisa Sánchez Lóriga, compañera de la Normal.

Fue tal la amistad de las dos jóvenes que los padres de Marcela decidieron mandarla a Madrid impidiendo que se vieran. Cuando Marcela volvió de Madrid, Elisa había terminado sus estudios de maestra elemental y ejercía como interina en la ecuela de Couso.

Marcela Gracia se hizo maestra superior y se encargó de la escuela de Calo. Después de acabar su interinidad, Elisa se desplazó a Calo junto a Marcela con la que estuvo viviendo siete años. De allí se trasladaron de nuevo a Couso, y posteriormente a Dumbría, donde Marcela fue nombrada maestra.

Prensa de la época: el bautismo

Según la narración de El Imparcial, En abril de 1901, Elisa Sánchez Lóriga se presentó vestida de hombre al párroco de San Jorge, sreñor Cortiella, para ser bautizada. Le dijo al cura que se llamaba Mario Sánchez Lóriga, que era natural de La Coruña y explicó que no se había bautizado antes debido a las creencias de su padre; añadiendo que pensaba contraer matrimonio en breve.

El cura sospechó. Aun así, se instruyó el expediente en el provisorato de la diócesis de Santiago para el bautizo solicitado. También se impartieron las correspondientes lecciones de doctrina cristiana.

Cumplidos estos preliminares, el cardenal-arzobispo de la diócesis concedió la autorización para el bautismo. Comprobando los libros bautismales apareció inscrito en 1862 el nombre de Elisa Carmen Sánchez Lóriga, a la que Mario aludió como su hermana, ya fallecida. El bautizo tuvo lugar el 26 de mayo de 1901, día de Pentecostés. Fue madrina doña Jacoba Lóriga y padrino un muchacho empleado en la sacristía de San Jorge, de nombre Manuel Prado.

Mario vestía un traje oscuro, casi negro, llevaba un sombrero blanco flexible con cinta negra, y calzado de lona amarilla. Llevaba también una leontina dorada unida al reloj de bolsillo con la que jugaba constantemente, y tres anillos en la mano derecha.

Su andar firme y resuelto, sus ademanes varoniles y su pelo corto, peinado a raya, con algo de tupé, no hicieron sospechar su verdadero sexo. En el libro parroquial quedó inscrito como Mario José Sánchez.

Respecto a la boda, Mario obtuvo del cura párroco de Dumbría la certificación de haber sido leidas las amonestaciones para su matrimonio con la señorita Marcela Gracia Ibeas con urgencia por embarazo, sin que nadie hubiese manifestado reparos a la celebración de la misma. El cura de Dumbría delegaba en el señor Cortiella para efectuarla y el matrimonio se llevó a cabo el día 8 de junio de 1901 por el cura de San Jorge, después de cumplir con los obligatorios requisitos municipales.

La novia Marcela Gracia vestía un traje color castaña, llevaba mantilla y, prendido en el pecho un ramo de azahar. Fueron padrinos el tenedor de libros de Crédito Gallego, d. Manuel Hervida C., y doña Ricarda Sánchez, viuda de un comandante, y levantó acta del matrimonio un oficial del juzgado.

Se celebró la misa de velaciones, y los novios con toda la comitiva se fueron a tomar chocolate a casa de la madrina, y como no tenían domicilio en La Coruña, salieron a la calle cogidos del brazo y fueron a hospedarse a una fonda de la calle de San Andrés.

Pocos días después el cura párroco señor Cortiella recibía la denuncia del párroco de Dumbría que sospechaba del engaño. Inmediatamente intervino la justicia. Lo cierto es que el juzgado de Corcubión ha comenzado a instruir la correspondiente sumaria, y que este suceso tan singular, tan disparatado y tan inverosímil, es la comidilla de todo el mundo de aquí, como lo será en todas partes.

Referencias.-

Marcela y Elisa, casadas en 1901 (Cristóbal Ramírez, El País, 14 de marzo de 2010)

Son dos mujeres y se casaron en 1901 (Manuel García Solano, El Mundo, 30 de junio de 2002)

Marcela y Elisa, las únicas lesbianas que se casaron por la Iglesia (Henrique Mariño, Público, 22 de octubre de 2016)

Narciso de Gabriel: «La historia de Elisa y Marcela es más de género que de sexo» (Isabel Bugallal, La Opinión, 8 de abril de 2010)

Um amor de contrabando (Jorge Marmelo, Público, 10 de diciembre de 2011) En portugués.

de Gabriel, Narciso

Elisa y Marcela. Amigas y amantes

Ediciones Morata

2019, Madrid

Meninas en Canido, en Ferrol (02)

Canido, Estrella, 51. (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)
Canido, Estrela, 51. (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

Canido, barrio de Ferrol, A Coruña. Número 51 de la calle Estrela, esquina con Miramar. En 2015 el edificio de la foto de arriba ya se había abandonado. Seguramente una expropiación pagada a un precio razonable.

Pasadas las primeras expropiaciones, el barrio de Canido se fue abandonando hasta el momento actual. La invasión de las Meninas al barrio de Canido en Ferrol empezó en 2008 y parece imparable. Liderada por el pintor Eduardo Hermida, esta manifestación multicolor clama contra el abandono urbanístico del barrio. Desde el primer esbozo en sus olvidadas fachadas, cada año las paredes abandonadas de Canido se tornan lienzos efímeros para artistas y soñadores.

Canido, Estrella, 51.  (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)
Canido, Estrella, 51. (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

Las paredes olvidadas de la casa de la calle Estrela 51 de Ferrol, en Canido, cobraron color con las Meninas que con ingenuidad las adornaron. Arte y voluntad efimera. Lo más probable es que estos dibujos alegres desaparezcan en los próximos meses, cuando derriben el edificio. Y será cuestión de minutos.

En su lugar crecerán en altura desleal con el entorno bloques de viviendas anodinas y aburridas. El barrio se uniformiza y la esencia se pierde.

Barrio de Caranza (Ferrol, A Coruña)

644111_607166842631439_1880702837_n

En el polígono de viviendas de Caranza de Ferrol hay edificios altos por todas partes. Casi todos son viviendas, muchos con los bajos ocupados por comercios de todo tipo. Los edificios son exentos y el barrrio da sensación de amplitud. Por su aspecto se adivina su origen obrero y planificado. Su homogeneidad, ubicación y tipología arquitectónca lo sitúan distanciado de la ciudad de Ferrol, más allá de su alfoz natural, como si se tratase de otra urbe. Las calles principales son amplias. Y se ven muchos edificios altos e inmensos.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

El barrio de Caranza

Cuando se llega a Ferrol por cualquiera de sus acccesos, Caranza destaca por la altura de sus edificios, algunos demasiado altos para la media de la ciudad. También llama la atención su colorido de tonos pastel maltratados por el salitre marino: rosa, azul, verde, amarillo, salmón.
Por el origen y la cronología de su construcción Caranza se divide en dos áreas: Norte y Sur.
Caranza Norte, tiene su origen en la promoción pública de viviendas de “Bazán”, de finales de los años 50 del siglo pasado, promovida en suelo municipal por la extinguida Empresa Nacional Bazán de Construcciones Navales Militares. En su mayor parte está constituido por edificaciones  de 3 o 4 alturas y algunas más altas en la zona este, agrupadas en bloques en forma de T. El viario principal rodea al polígono mientras que las calles interiores, estrechas, sirven de acceso a las viviendas.

Casas Bazán Caranza
«Casas de Bazán» en Caranza (Foto: Google Maps, 2017)

Casas Bazán Caranza Google Maps-02
«Casas de Bazán» en  Caranza (Foto: Google Maps, 2017)

Caranza Sur, tiene su origen en el periodo desarrollista de principio de los años sesenta y finales de los setenta del siglo XX, promovido por el Instituto para la Promoción Pública de la Vivienda (IPPV), para albergar a los trabajadores de los astilleros ferrolanos y a parte de la población militar. El área delimitada se corresponde con un gran desarrollo en “supermanzanas” de bloques de viviendas de gran altura y alta densidad, en torno a tres vías longitudinales que comunican todo el polígono.

Alcalde Quintanilla_Caranza_NODO 1972_small

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Dos imágenes de los mismos bloques de viviendas en la calle Alcalde Quintanilla. En blanco y negro, fotograma de NODO de 1972 (RTVE); en color, foto de Enrique F. Rojo, de 2011.

Los orígenes del barrio

En realidad, el barrio de Caranza se comenzó a diseñar en 1962, donde antes solo había una pequeña parroquia rural cercana al núcleo urbano de Ferrol. Diez años después se inició la entrega de las primeras viviendas, si bien hasta 1983 no se acabaron las infraestructuras básicas.

Casas de Caranza 1992_MV.small
Casa de la primitiva parroquia de Caranza en espera de la demolición, en torno a 1990. (Foto: Manuel Vilariño, c. 1990)

Caranza no es muy grande, sus límites los definen las carreteras de acceso a la ciudad y los márgenes de la ría, en un espacio confinado, ligado a los astilleros y determinado estratégicamente en su momento por las políticas sociales del régimen franquista del último tercio del pasado siglo que lo diseñaron.

Edficios del nuevo barrio de Caranza
Edficios del nuevo barrio de Caranza , en torno a 1990. (Foto: Manuel Vilariño, c. 1990)

En el año 2003, La Voz de Galicia refería en un reportaje los avatares históricos sufridos por el nuevo barrio que «tuvo que satisfacer la demanda de seis grupos diferentes de familias con necesidades acuciantes: los obreros industriales que habían solicitado viviendas a través de los sindicatos verticales, los ocupantes espontáneos de las casas terminadas y no entregadas por problemas entre el Estado y las empresas contratistas de las obras (el conflicto de VOSA hizo historia como la mayor ocupación ilegal de viviendas de toda España). También tenía que alojar a los expropiados de la construcción del polígono de A Gándara y a los propios vecinos afectados de Caranza, más los desalojados del viejo barrio de Esteiro, demolido poco después. La situación fue de tal gravedad que hubo que recurrir a instalar albergues prefabricados, como si se tratase de una gran catástrofe». (Ver La Voz de Galicia)

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

Primeras ocupaciones

Según los planes del IPPV del Ministerio de la Vivienda, las primeras viviendas del polígono de Caranza se comenzaron a pergeñar en 1962. Sin embargo, las adjucaciones no se hicieron efectivas hasta mediada la década de los 70. Para justificar el retraso se adujeron problemas con las empresas constuctoras.

Según publicaba EL PAIS en el verano de 1977, quince años después del inicio del proyecto: «Cansadas de esperar a que los organismos oficiales les facilitasen un piso donde alojarse, más de cuatrocientas familias de «El Ferrol» (La Coruña) hicieron el hatillo con sus modestos enseres y ocuparon en el barrio de Caranza 409 viviendas que fueron construidas hace cinco años -1972- por encargo del Ministerio de la Vivienda y que inexplicablemente permanecían vacías.» Para los protagonistas de las ocupaciones -en declaraciones a EL PAIS– fue un acto espontáneo al que les obligó la necesidad acuciante por la que pasaban los trabajadores ferrolanos.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

Meses antes a octubre de 1977  ya se había producido un intento de llevar a cabo la ocupación por parte de unas quince familias que fueron desalojadas debido, según se adujo, a que habían ocupado viviendas destinadas para la Policía Armada. (Ver El Pais, 14/ Oct/ 1977)

El Ministerio de la Vivienda responsbilizó de los retrasos a la empresa constructora (VOSA), que no había cumplido sus compromisos y, por tanto, las viviendas no habían pasado aún a su disposición. Al parecer, la situación se prolongaba, según los obreros ocupas, desde hacía cinco años –1972–  y nadie parecía haberse molestado en arreglar el asunto.

La ocupación se llevó a cabo durante los días 25, 26 y 27 de agosto de 1977. Los pisos se ocupaban de madrugada, rompiendo la cerradura, que luego se cambiaba, y esa misma noche ya se quedaba alguien a dormir en el suelo o sobre un colchón improvisado para impedir el desalojo. La estrategia definía que inmediatamente después los ocupantes se dirigirían a la comisaría para autodenunciar lo que acababan de hacer. Luego, el juzgado se encargaba de diligenciar el asunto. (El conflicto de VOSA hizo historia como la mayor ocupación ilegal de viviendas de toda España)

Bloques de viviendas en la calle Alcalde Quintanilla, en torno a 1976.
Bloques de viviendas de hormigón en la calle Alcalde Quintanilla, en torno a 1976.

Mientras tanto, los nuevos vecinos de Caranza se organizaron para solventar la falta de agua, de luz, de butano y de todos los servicios esenciales. El Ayuntamiento de Ferrol gestionó el alta de los servicios de de agua y recogida de basuras. «Para la luz hubo más dificultades…»  (Ver El Pais, 14/ Oct/ 1977)

La comisión encargada de legalizar la situación de los ocupas realizó una encuesta para conocer los motivos de la ocupación. Prácticamente, el cien por cien de los casos justificó su acción por su salario bajo o por no poder pagar las viviendas donde estaban antes las familias. El 90% había solicitado por lo menos una vez la concesión de vivienda ante los organismos correspondientes. Más del 60 % vivía en casas ruinosas o excesivamente pequeñas para el número de componentes de la familia. El 10 % eran familias que habían sido desahuciadas de otras viviendas. (Ver El Pais, 14/ Oct/ 1977)

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

La ría en Caranza

Mirando al suroeste desde las gándaras, la ría de Ferrol amortece, es decir: pierde vigor, confinada en sus márgenes por los astilleros que la constriñen.
Con las concesiones exigidas a la ría por las políticas urbanísticas las tierras se volvieron firmes para asentar a la construcción naval y a la población. Mientras, los humedales se han empobrecido y los atisbos de playa en las riberas han acabado por ser devoradas por la industria y el cemento. El resultado es una ría hermosa, ahora mínima, hedionda y sucia. Y repugna el olor que emana en la bajamar, cuando descubre su descuido de lodos negros y el atentado ecológico sufrido, que se extiende ya a muchos lustros. En 2013 la ensenada de Caranza era la única zona de producción de moluscos del Estado cerrada a la extracción por sus elevados niveles de contaminación microbiológica.

Playa artificial de Caranza en la ría de Ferrol (Foto. Manuel Vilariño, c. 1990)
Playa artificial de Caranza en la ría de Ferrol (Foto: Manuel Vilariño, c. 1990)

Sin ir más lejos, la ausencia de depuradoras ha favorecido que sus fondos se hayan inundado con detritos, lodos urbanos y con los residuos de las industrias que la circundan.

Desague rias de ferrol_La voz 2017
Desague en la ría de Ferrol. Las pérdidas de la canalización en plena área urbana suponen un elemento fundamental a la hora de planificar las mejoras en los vertidos y saneamientos urbanos en la ría. (Foto: La voz de Galicia, 2017)

La depuradora con veinte años de retraso

En 1994 una ley estatal declaró las obras de depuración y vertido de Ferrol como de interés general. Pero hasta 2014 el saneamiento de la ría no llegó a Ferrol. Es decir, con veinte años de retraso, después de haber vertido directamente al mar más de 400 millones de metros cúbicos de aguas fecales, de residuos industriales y domésticos.

En 2014 se inició la conexión de las redes de alcantarillado de Ferrol y Narón al nuevo sistema de saneamiento, aunque no ha sido hasta 2017 cuando se han hecho efectivas las conexiones a los colectores. El saneamiento de la ría ha llegado a Ferrol con veinte años de retraso.

Curiosamente -o mejor, lamentablemente- , a pesar del esfuerzo y del tiempo que costó poner en marcha tan laboriosa e imprescindible infraestructura, sus inicios no fueron del todo efectivos.

En agosto de 2015, una visita sorpresa del alcalde de FerrolJorge Suárez, de Marea Ferrol en Común, a la depuradora de cabo Prioriño, la instalación encargada de filtrar las aguas residuales de esta ciudad y de las localidades de Narón y Neda, descubrió el “fraude” de la  concesionaria encargada de la planta de la empresa Urbaser, del grupo ACS, que no había depurado desde 2014 “ni un metro cúbico” de agua pese a que sí cobraran la tasa de saneamiento a los ciudadanos, entre 40 y 70 euros semestrales por recibo.  (Ver El País, 28/08/2015)

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

Problemas sociales: la droga

A lo largo de estos últimos cuarenta años, Caranza también ha conseguido poner fin a unos problemas sociales que afearon y definieron la imagen del barrio hasta la década de los ochenta. El fuerte tejido asociativo de la zona fue la principal promotora de esta transformación.

A finales de los años setenta del XX hubo mucha heroína en Caranza. Entonces era un barrio joven habitado por obreros e hijos de obreros, muchos castigados por la reconversión naval de 1982. (Ver PDF, La fase dura de la reconversión industrial: 1983-1986). La heroína acabó con toda una generación. Se habla de una generación perdida.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Mercado de Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

El presente de Caranza

Así, el resultado en el momento en el que se redacta este artículo es una población envejecida con una media de edad que se acerca a los cincuenta años y una fuga de población joven, no hacia otros puntos de Ferrol, pero sí hacia municipios próximos como Narón, Fene o Neda.

Auditorio FERROL OCTUBRE 2017-Small
Auditorio de Ferrol, en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

Se han sumado infraestructuras importantes en los últimos años para cubrir las necesidades de la población caranceira como guarderías, centro cívico, el paseo marítimo, colegios o polideportivos, arreglos de la playa, conservatorio de música, auditorio, rehabilitación de edificios, etcétera. Aunque el futuro de la zona pasa, según entienden sus vecinos, por contar con servicios que atraigan a la gente de Ferrol y otros concellos hacia el barrio.

Caranza_CIFP Rodolfo Ucha Piñeiro_FERROL OCTUBRE 2017-Small
C.I.F.P. «Rodolfo Ucha Piñeiro» en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

«Que Caranza no se convirtiera en un barrio dormitorio es mérito del movimiento asociativo de los años 70-80, que combinó hábilmente la movilización social, con la negociación política. En los 650.000 metros cuadrados del barrio vivimos 17.000 personas, y contamos con zonas verdes, paseo marítimo, playa artificial, mercado, cinco centros de enseñanza, centro de salud, tres polideportivos cubiertos, piscina climatizada, centro cívico, residencia de la tercera edad, un hospital privado, conservatorio de música, muelle deportivo, centro de día, auditorio y complejo deportivo. El tráfico es fluído y no hay problemas de aparcamiento«.  ( «Elogio e indiferencia de Caranza», Enrique Barrera, Galicia Ártabra Digital  http://www.galiciaartabradigital.com/archivos/148504)

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Viviendas en Caranza (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

El misterioso caso de la efigie desaparecida (El «cabezón»)

Se cuenta que a la mujer del homenajeado no le gustó la escultura que hizo el escultor valenciano Nassio Bayarri  de su esposo, el militar ferrolano Camilo Alonso Vega, compañero de batallas de Franco. La efigie se instaló en 1972 en el paseo de Caranza como homenaje al íntimo amigo del dictador poco tiempo después de su inesperada muerte.

Camilo Alonso Vega_Caranza_1972
Busto de Camilo Alonso Vega en Caranza, 1972.

Al parecer el busto era gigante y hasta la mujer del almirante Carrero Blanco salió espantada al verlo en el taller del escultor. Se inauguró la pieza dentro de un conjunto escultórico diseñado por el arquitecto Antonio Vallejo y en la ceremonia la viuda de Alonso puso el grito en el cielo. Se cuenta que el estamento militar contenía la respiración y que Franco ni miró el busto de aluminio en su presentación. Poco duró el “Cabezón” en su sitio y, a cambio, se realizó una obra a gusto de los familiares –hecha por Xoán de Ávalos– que se ubicó en el Hospital General.

Camilo Alonso Vega_traslado al Torrente Ballester 2014
Traslado del busto de Camilo Alonso Vega al Torrente Ballester.

El “Cabezón” -la efigie- descansó durante un tiempo en una nave municipal frente al Odeón, en A Gándara. Allí lo descubrió, guiada por un trabajador una concejal de Patrimonio, cubierto de maleza. Su valor viene dado por la importancia de su autor, Nassio, un creador nacido en 1932 con numerosa obra en museos y colecciones privadas y que también es responsable de otras piezas en la ciudad como una escultura en la plaza Vila do Conde o los mosaicos de algunos edificios de la Unidad Vecinal 2.

La enorme cabeza de Camilo Alonso fue trasladada del almacén de A Gándara al Torrente Ballester, donde se guarda junto con otras piezas del patrimonio local.   (Ver La Voz Ferrol, 04/02/2016)

Referencias.-

409 viviendas de El Ferrol ocupadas por familias obreras (El País, 14/10/1977)
FERROL, según Catastro, a 1.1.2015 por tamaño y fecha (WEB otropunto.es)
El proyecto del polígono comenzó en 1962 y terminó más de veinte años después (La Voz de Galicia, 08/06/2003)
La ensenada de Caranza es la única zona de exclusión de todo el Estado (Diario de Ferrol, 28/Julio/2013)
La generación perdida de Caranza (El País, 08/01/2011)
El saneamiento llega a la ría de Ferrol tras veinte años de espera (La Voz, Ferrol, La Voz, 06/04/2017)

Meninas de Canido, en Ferrol (01)

La invasión de las Meninas al barrio de Canido en Ferrol (A Coruña) empezó en 2008 como protesta pictórica contra una pintada y se convirtió, en reivindicación, liderada por el pintor Eduardo Hermida, contra el abandono urbanístico del barrio . Desde entonces, cada año las fachadas abandonadas del barrio se convierten en lienzos efímeros para artistas y soñadores.

La invasión de las Meninas al barrio de Canido en Ferrol (A Coruña) empezó en 2008 como protesta pictórica contra una pintada. Liderada por el pintor Eduardo Hermida,  esta manifestación clama contra el abandono urbanístico del barrio. Desde entonces, cada año las fachadas abandonadas de Canido se tornan lienzos efímeros para artistas y soñadores.

Meninas en la calle de Alonso López, 2 de Canido, en Ferrol
Meninas en la calle de Alonso López, 2 de Canido, en Ferrol. (Foto: Enrique F. Rojo 2015-17)

Meninas sobre fachada terrera en la calle de Alonso López, 2 de Canido, en Ferrol. La casa albergó una antigua tahona y luego una tortillería, de renombre en los alrededores gracias al boca en boca. Después vino el abandono del barrio y la tortillería cerró hasta la actualidad, que la habitan meninas y meninos, uno pintor de aire velazqueño, con perro como mascota, y otros de perfil griego algo picassianos. Los dibujos son de Blanca Vila, Carmela Martín, y uno anónimo que muestra la figura de una hierática menina cocinera de armas tomar con sus utensilios en las manos dispuesta a elaborar una rica tortilla de patatas a la moda del lugar.

Menina en Canido, Ferrol.
Menina en Canido, Ferrol. (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

Menina de tirabuzones azules en Canido. Fantasía de Chus Iglesias firmada en 2017. El muro decorado esconde un solar perdido en el olvido en el que antes existió una casa que ocupaba el número 36 de una calle ignota. La portezuela roja da paso al terreno, solo accesible para personal enano de estatura. Pensado, a buen seguro, para que las meninas, bajas por definición, accedan sin pestañear ni despeinarse y dediquen su ocio a sembrar patatas, berzas y nabizas.

Referencias.-

Las Meninas se mudan a Canido  (El País, Ferrol, 21/ 09 /2008)

Cine Callao de Ferrol (1935)

Construido en 1935, el cine Callao de Ferrol fue un moderno cinematógrafo, polivalente, que podía albergar representaciones teatrales y espectáculos diversos.

Cine Callao (1935)

Construido en 1935, el cine Callao de Ferrol fue un moderno cinematógrafo, polivalente, que podía albergar representaciones teatrales y espectáculos diversos. Constaba de sótano, plantas baja y primera dedicadas a cine, y terraza que se utilizaba para proyecciones y para bailes y festivales al aire libre cuando el inestable verano ferrolano lo permitía.

Cine Callao
Cine Callao de Ferrol, alzado. El cine tenía capacidad para 1.000 espectadores repartidos en «21 filas de 24 butacas cada una, 13 palcos, anfiteatro y grada».

Ferrol-Cine CallaoEl Cine Callao de Ferrol, edificio de gran singularidad, especialmente dentro de la producción del arquitecto municipal Rodolfo Ucha Piñeiro, posiblemente se inspirase en los diseños racionalistas del madrileño Luis Gutiérrez Soto, que ya había proyectado varios cines en la capital española (Callao, Europa y Barceló).

Su aspecto, de deliberado carácter Art Déco, constituyó uno de los edificios más efectistas de la ciudad cumpliendo su función de servir de reclamo para el espectáculo que siempre albergaban sus paredes. Para ello, la torre-faro a modo de alminar o minarete, destacaba en el skyline y llamaba al pagano disfrute del séptimo arte. Este reclamo simbolizaba también la torre del faro que proyecta una luz, en este caso la del proyector, que abría la ciudad al resto del mundo con sus películas, las cuales transladaban el mundo en imágenes a los espectadores.

El Cine Callao representó -en palabras del profesor  de historia del arte Bernardo Castelo Álvarez – «el emblema más genuino del cosmopolitismo de Ferrol del momento, al integrarse dentro de la corriente general de construcción de grandes cinematógrafos que, tanto en España como en los restantes paises europeos y, muy especialmente, en Norteamérica se erigían en las ciudades para acoger, pero también para simbolizar, al gran espectáculo popular contemporáneo que era el cine«.

Por desgracia, el edificio fue víctima de la ambición especulativa y del interés inmobiliario, alimentado por la ignorancia y por el desdén hacia la historia mostrado por las autoridades locales, que no solo nada hicieron por impedir su demolición, sino que más bien lo facilitaron. Se derribó en 1976 para construir oficinas y una sucursal bancaria, en un edificio de dudoso gusto, infame aunque muy de su época, que rompió por completo con la armonía de la calle y de la ciudad.

Cine Callao Ferrol_Mano alzada
Cine Callao, dibujo a mano alzada de Rodolfo Ucha Piñeiro (1935).

Planos planta cine callao-1935
Planos planta del Cine Callao de Ferrol (1935).

Guardar

 

Plaza de Callao_Ferrol_Google Maps
Plaza de Callao, en Ferrol. Este edificio ocupa el lugar donde estuvo el cine Callao, derribado en 1976. (Foto: Google Maps©2017 Google)