Suburbio de Dharavi (होटल), Bombay

Dharavi: Ricos pobres

El suburbio de Dharavi, en Bombay creció en el pasado desmesuradamente por la indiferencia de las sucesivas administraciones y se ha mantenido , en especial,  debido a su importancia en la economía real de la ciudad. En este gran espacio urbano en el que las viviendas autoconstruidas marcan la tipología habitual junto con edificios de pisos de dudosa calidad y mal conservados,  se concentra una cantidad ingente de talleres de producción artesanal o más o menos industrial, alrededor de 15.000, que produce grandes beneficios en el mercado internacional y crean gran riqueza para algunos propietarios locales y para algunas multinacionales que acuden al lugar para negociar precios competitivos y hacer sus encargos. Entre ellas las más conocidas. No hace falta citar marcas.

El volumen de ventas anual estimado que se genera en el barrio oscila entre los 650 millones y los mil millones de dólares. Las mercancías llegan a todo el mundo y los encargos vienen de lugares tan remotos para ellos como Suecia, por poner un ejemplo. Tampoco hace falta dar nombres.

Dharavi se encuentra situado entre las dos líneas principales de ferrocarril de Bombay y al norte limita con el río Mithi, que desemboca en el mar Arábigo, lo que hace que en la época de lluvias -los monzones– su drenaje sea especialmente complicado y que se inunde fácilmente, con las consecuencias dramáticas imaginables.

Uno de los accesos al suburbio de Dharavi, uno de los mayores de Asia en el que vive cerca de un millón de personas. (Foto: Wikipedia, 2008,  freely licensed by Commons)

Rehabilitación-demolición del suburbio de Dharavi

Desde 2006 las autoridades de Bombay, amparadas por el Tribunal Supremo de la India, están procediendo a la enajenación del espacio ocupado por la población del suburbio para poner en marcha un plan que pretende rehabilitar la zona y crear una ciudad de referencia mundial repleta de centros comerciales y servicios ligados al consumo y al ocio. El presupuesto inicialmente aprobado para el rediseño urbano de Dharavi ronda los 2.300 millones de dólares.

Este barrio está en el centro del distrito financiero de Bombay lo que hace que su suelo sea uno de los más caros y cotizados del mundo.
En 2008 comenzó el derribo de viviendas “ilegales” en el sector del suburbio denominado Ganpat Patil, en en que vivían más de 10.000 personas, las cuales fueron desalojadas, ante las protestas de los vecinos, por medio de los intempestivos métodos habituales en la India en situaciones similares: a porrazos.

Dharavi padece severos problemas de salud pública, entre ellos la escasez de aseos en los hogares. Según estadísticas de 2007,  sólo existía un cuarto de baño por cada 1.500 personas residentes en el barrio.  El río Mahim se utiliza para sustituir la presencia de los aseos en la tarea del baño y el alivio de las necesidades fisiológicas, lo que produce continuos problemas de salud pública. También existen grandes carencias en el suministro de agua potable.
(Foto: Flickr by Marcus Fornell, 2007)


Crisis  inmobiliaria e industrial

El proyecto de reforma de Dharavi está dirigido por Mukesh Mehta, de MM Constructions, empresa radicada en Nueva York. Según el proyecto, la intención de esta titánica actuación transformará 174 hectáreas de las 223 que forman el suburbio, en una deslumbrante ciudad llena de parques, rascacielos, centros comerciales y espacios que aporten calidad de vida y generen negocio. El modelo de este proyecto se basa en el desarrollado en la ciudad china de Shanghài.
Para compensar el derribo de sus casas, los promotores ofrecían a cambio un piso con agua corriente y sanitarios. La mayoría preferían quedarse, ya que su medio de vida estaba en su barrio. Los talleres donde trabajaban y los puestos donde vendían sus productos, estaban ahí. El mismo lugar donde obtenían las 6.000 toneladas de basura que Bombay produce al día y que les daba un recurso necesario para vivir.

Sin embargo, la crisis mundial de estos últimos años está ralentizando esta intervención urbanística basada en modelos de los años 90, ya que algunas de las constructoras unidas al proyecto,  han quebrado o no han podido hacerse cargo de sus obligaciones. Además, la caida en las ventas de las pequeñas industrias de Dharavi en más de un 50 por ciento y las nuevas condiciones del mercado, está generando una migración inversa de sus habitantes hacia sus localidades de origen, en una cifra que se estima que supera ya las 100.000 personas.

Crecimiento desmesurado

En cualquier caso, parece que se hace necesaria una intervención seria que controle el crecimiento incontrolado de este tipo de suburbios que se prodigan en toda Asia, y que en el caso de India encuentra réplicas tanto en la misma ciudad de Bombay como en el resto de las grandes ciudades del país, e incluso en algunas de la vecina Pakistán. En este ejemplo de Dharavi las autoridades públicas escudándose en la ilegalidad de los asentamientos reniegan de las ayudas y de la dotación de servicios públicos a los habitantes, que carecen de escuelas, hospitales y en general de cualquier centro social estatal.

Imagen de una zona de  Dharavi. El suburbio de chabolas ocupa una gran extensión de Bombay  y sus residentes  temen por el futuro de su hogar y de su trabajo. (Foto:  Flickr, 2007  by Adrian Fisk)


Pobreza, necesidad y reciclaje

Curiosamente en este aparentemente miserable barrio de chabolas, la pequeña industria del reciclaje de materiales de deshecho está contribuyendo a la prosperidad de una economía “verde” en India, que nacida de la necesidad de aprovechar todo lo aprovechable parece definir pautas de comportamiento en algunos países occidentales sensibles en este asunto que copian fórmulas. Más del 80 por ciento de los plásticos que van a la basura en Bombay se reciclan en este lugar, ocupando a más de 10.000 personas, muchas de ellos niños. También Dharavi es una especie de referente para la sociología urbana y el urbanismo social, pues la espontaneidad en la creación de la trama urbana ha generado al tiempo un sistema de relaciones sociales complejo y muy completo en el que la participación y la división funcional del trabajo contribuye al buen funcionamiento del sistema.
Todo esto apunta a las fallas y a las desmesuras en la explotación de los recursos materiales y humanos del actual sistema económico mundial. Primar la acumulación de bienes en pocas manos a costa del trabajo y de la explotación laboral favorece la creación y desarrollo de la población que vive y trabaja en suburbios en pésimas condiciones de habitabilidad.

Dos niños de Dharavi sentados en el muro de su casa. El agua que transcurre bajo las piedras de los cimientos está muy contaminada ya que procede de los colectores del suburbio, que vierten directamente en este canal. (Foto:  Flickr, 2007  by Adrian Fisk)

Chabolismo, fotografía etnográfica, antropología social  y cine

En Dharavi vivían cerca de un millón de personas –cada vez menos-.  De un total de 20 millones de habitantes que tiene Bombay, incluyendo su alfoz urbano, alrededor de 10 millones vive en suburbios de infravivienda, de los cuales Dharavi es el mayor. En India viven más de mil millones de personas, trescientos de los cuales habitan en ciudades.

De estos, 65 millones lo hacen en suburbios de chabolas, sin contar con los millones que viven en edificios que están por debajo de los estándares mínimos de habitabilidad, en lo que llamamos chabolismo vertical.

Para nosotros, occidentales acostumbrados a otros usos, esto de la vida al margen de los estándares resulta tan llamativo, ajenos a esta realidad, que numerosas agencias de viajes orgnizan rutas turísticas por la barriada de chabolas para regocijo de los inquietos visitantes, a quienes se les  garantiza que se impregnarán del espíritu del lugar. Los turistas podrán hacer fotos y clasificarlas. Luego ésto dará pié a jugosas veladas entre amigos.

Y mientras los turistas en busca de lo exótico se dejan llevar por los avezados guías, la antropología social tampoco se quiere quedar atrás y algunos profesores  como Franco La Cecla, reniegan de las modas de cocineros, diseñadores y arquitectos superstars,  y descubre  la eficacia de la división social del trabajo, desde la ortodoxia de la sociología que planteó Émile Durkheim, en la red social generada en el suburbio de Bombay.

Tambien el cine se ha hecho eco de este paisaje y de la tremenda y difícil realidad de estos hidúes que viven temerosos atados a su presente y temerosos de su futuro, en manos de los políticos.

Futuro incierto o difícil

El futuro de este barrio, «slum», poblado, suburbio o como se lo quiera llamar, es un  futuro incierto para sus pobladores y más que evidente para quienes gestionan la ciudad. Los políticos tienen claro que lo deseable es acabar con este espacio feo e indeseable y reorganizar el espacio público de modo rentable. Según los medios que miran de reojo el proyecto de reforma, para los poderes públicos lo prioritario es el desalojo frente al realojo. La urdimbre de las redes sociales y económicas que existen en el barrio se romperá con su desaparición. Aunque los moradores del suburbio rehagan su vida en barrios nuevos en las nuevas periferias -desestructurados- y lleguen a poseer viviendas de mayor calidad, rehacer nuevamente la estructura con la que contaban puede ser una tarea complicada. De hecho, en sistemas que poseen una estructura altamente especializada, su disolución provoca una situación de desconcierto de compleja solución, especialmente cuando los poderes públicos se desligan del problema a la espera de que los grupos sociales  se auto-regulen de forma espontánea. Como parece que puede ser el caso, conocida la ideología presente de la élite política del país.

(Foto: Flickr by Marcus Fornell, 2007)

Referencias.-

Galería fotografica en Flickr Dharavi Slum (Bombay)

Artículo: «The reality of life in Mumbai’s Dharavi slum», 2009

Página Web sobre Dharavi: Dharavi.org

VIDEO 1

VIDEO 2

Los últimos días de la «Colonia Mahou» (Chamartín)

La Colonia Mahou surgió en 1928 de la compra de unos terrenos que pertenecían a una familia de apellido Mahou. Se estableció una cooperativa y se parcelaron los terrenos a razón de unidades de 150 metros cuadrados cada una. Se construyeron 106 casas de una sola altura y factura sencilla y económica, destinadas a ser adquiridas por jornaleros y obreros de escaso nivel de ingresos.

Colonia Mahou-1985

Orígenes de la Colonia Mahou

La Colonia Mahou surgió en 1928 en el barrio de la Prosperidad, de la compra de unos terrenos por parte de una familia de apellido Mahou. Se estableció una cooperativa y se parcelaron los terrenos a razón de unidades de 150 metros cuadrados cada una. Se construyeron 106 casas de una sola altura y factura sencilla y económica, destinadas a ser adquiridas por jornaleros y obreros de escaso nivel de ingresos.

El Plan Especial

Afectada por el Plan Especial de la Avenida de La Paz (M-30) las propiedades fueron expropiadas entre los años 70 y 80 y en la actualidad no queda ningún vestigio de la antigua colonia, no así de su vecina la Colonia Ibarrondo, de la que todavía sobrevive algo.

La Colonia Mahou se encontraba situada junto a la calle de Corazón de María, en la confluencia de la Avenida de América con la M-30. A finales de 1976 vivían en ella 60 familias a las que se instó a desalojar sus viviendas a causa de las actuaciones de la Junta de Compensación del Sector Prosperidad- Zona del Canalillo. Esta Junta desarrolló y urbanizó el Polígono 20 de la Avenida de la Paz (M-30), que contaba con una superficie de 32 hectáreas y en las que se tenía previsto construir 3.188 viviendas de gran lujo sobre terrenos baldíos y los que ocupaba la Colonia, construida en 1928.

Vista aérea de lo que quedaba de  la «Colonia Mahou» en 1975. (Foto: NomeCalles– CAM)

Area de la antigua «Colonia Mahou» y terrenos aledaños que quedó fectada por el Plan Especial de la Avenida de La Paz (M-30) y cuyas propiedades fueron expropiadas entre los años 70 y 80. La fotografía aérea de 2009 muestra el resultado de la intervención y la nueva ordenación residencial del barrio proyectado. (FOTO: Google Maps-2009)

La Junta de Compensación

La Junta de Compensación estaba compuesta por la Inmobiliaria Bilbao, con el 44 por 100 de los terrenos, y el 56 por ciento restante compuesto por otros propietarios:  constructoras y grandes empresas (Banco de Bilbao, Banco Urquijo, Siemens, Cuzco y Fábrega Constructora, Alarfe, Perlofil, Seda de Barcelona entre otros, que sumaban un total del 93 por 100) y por particulares, el  7 por 100 restante, que pertenecía a los dueños de las casas de la colonia.

Teniendo en cuenta que el precio medio oficial  del metro cuadrado en la época y en esta zona era de entre 40.000 y 50.000 pesetas (calculando siempre por debajo de los valores reales), los beneficios estimados de la operación, una vez descontados costes de construcción y gastos financieros,  podía ser de más de 7.000 millones de pesetas (43 millones de Euros actuales que, haciendo un sencillo cálculo, en 1978 y según los precios actuales podrían haber supuesto más de   400 millones de Euros, imaginando que  en este periodo transcurrido los precios de los solares en el norte de Madrid se han incrementado como mínimo diez veces). Así que el negocio estaba garantizado.

Frente a estas expectativas de beneficios tan gigantes, los propietarios «indirectamente» expropiados recibían 150.000 pesetas de indemnización y 4.000 pesetas por metro cuadrado de su casa o bien, al connsiderárseles  parte de la Junta, podían hacer uso de su condición aportando las cantidades monetarias correspondientes, que rondaban los 4 millones de pesetas y entrar en el negocio como parte promotora. Pero, puesto que los propietarios de la Colonia eran obreros con ingresos por debajo de las 300.000 pesetas al año, su condición de miembros de la Junta no pasaba de ser una burla.  Ante las reticencias de los vecinos que prolongaban el desahucio y forzaban las condiciones de expropiación encubierta, los poderosos promotores  no dudaron en hacer uso de las habituales prácticas de presión y hostigamiento para obligar a las familias a ceder a las condiciones que les ofrecían.

Expropiaciones

Finalmente, después de diferentes reuniones entre promotores, Ayuntamiento de Madrid y COPLACO (Comisión de Planeamiento y Coordinación del Área Metropolitana de Madrid), las condiciones se ampliaron con la oferta de viviendas para los expropiados en promociones de nueva planta en Alcalá de Henares, bien lejos del lugar de conflicto y del centro de Madrid.  (ABC- Martes 21 de marzo de 1978, pág. 25)

En 1985 seguían viviendo en la colonia 16 familias en unas condiciones deplorables, amenazados, acosados y siendo objeto de sabotajes como rotura de tuberías, desaparición de luminarias, corte de calles, etc.  (ABC -viernes, 26 de julio de 1985,  pág. 30). En noviembre de 1987 todavía quedaban más de una treintena de propietarios en sus viejas casas que se negaban a ser expulsados, no admitiendo las condiciones ofrecidas por la Gerencia Municipal de Urbanismo, que era en ese momento la encargada de llevar a buen fin el proyecto. Según parece, el convenio no se estaba cumpliendo en los términos estipulados y los vecinos que aún no se habían ido reclamaban la vivienda de realojo ofrecida y cantidades más acordes a la revalorización del suelo. El asunto estaba en manos del Tribunal Supremo y por esto, aunque el Ayuntamiento de Madrid había intentado desalojar con medios policiales a los vecinos,  estos desalojos siempre tuvieron que paralizarse ante la falta de una sentencia firme que lo permitiese. También habían llegado las alegaciones vecinales al despacho del Defensor del Pueblo, en aquel entonces, el señor Ruiz-Giménez, quien al parecer rechazó su intervención por no ser de su competencia el caso. (ABC- 13 de diciembre de 1987, pág. 58 )

Final de la historia

El final de la historia, como no podría haber sido de otra manera, es el que ya todos sabemos. La humilde barriada obrera, en su última etapa absolutamente marginal, desapareció en su totalidad y las nuevas construcciones de carácter residencial de lujo, ejecutadas con aparente buena factura y gusto más que aceptable, dieron paso a un nuevo barrio más moderno, más ordenado y más racional. También más denso, pero más elegante y acogedor. Los nuevos edificios residenciales, rodeados de zonas verdes pronto hicieron olvidar el cercano pasado de la Colonia Mahou y de la lucha de sus últimos moradores. Sirva este recordatorio para refrescar la memoria de la historia reciente de los barrios olvidados y, aún más, desconocidos, de este Madrid hiperactivo que se reinventa constantemente y crece sin parar, a las órdenes de sesudos estadistas que planifican, y de las leyes de mercado, que imponen su poder.

«Hotel Lincoln Square», un SRO de Manhattan (Nueva York)

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Traigo al blog  un edificio neoyorquino. En apariencia uno más. Y lo es, en efecto. Sin embargo, su historia sirve de muestra de una especie ya extinguida en la práctica. Ejemplifica un fenómeno socio-urbano nacido a finales de la década de los sesenta en algunas de las grandes ciudades de los Estados Unidos como San Francisco, Seattle, Chicago o Nueva York.

En el último tercio del siglo XX en los Estados Unidos,  las clases medias iniciaron un proceso de abandono del centro urbano como área residencial hacia las periferias, lo que produjo que  muchos edificios quedasen vacíos. Muchos de estos edificios más tarde se readaptarían como Habitaciones de Ocupación Individual (SRO).  La mayoría se edificó entre finales del siglo XIX y principios del XX y exhiben el estilo arquitectónico típico del momento.

La reocupación de estas viviendas del centro urbano se entendió como una opción viable de dotar de techo a la población sin recursos, especialmente a los pobres y homeless que deambulaban por las calles de Manhattan. También tenían cabida estudiantes o trabajadores de paso, inquilinos solteros y viudas con pocos medios económicos, y también otros habitantes de la ciudad  que  no precisaban de espacios amplios, ni de comodidades o de grandes infraestructuras para vivir. Esta circunstancia hizo de estos edificios  una fórmula de acceso  a alquileres económicos, especialmente en áreas donde todavía la gentrificación y el alto precio del suelo no dificultaban  su acceso.

2466829865_50f21481bcHotel Sant George, en Los Angeles, edificio construido en 1905 y renovado en 2004 como SRO por The Skid Row Housing Trust. (FOTO de  8perf by Flickr)

Los alquileres se podían pagar integramente  o bien con ayudas de  organizaciones benéficas y/o programas federales o estatales que podían hacerse cargo de una parte , incentivando a los propietarios de los edificios para que acogieran al mayor número posible de inquilinos sin recursos y personas sin hogar. En algunos casos hubo edificios dedicados a SRO que se reformaron por completo gracias a las rebajas tributarias que les otorgó el Estado a condición de que acogieran en sus instalaciones a inquilinos de  rentas bajas y también a grupos sociales desfavorecidos específicos, como  sintecho, enfermos mentales, alcohólicos o enfermos de SIDA, etc.

Dependiendo de la sensibilidad de los propietarios del edificio y de su estado, los SRO podían pasar de ser auténticos depósitos de mugre a parecerse mínimamente a un hotel. Algunos tenían el aspecto de residencias y otros eran auténticos heteles-celda, en los que las habitaciones originales se reducían al máximo con láminas de acero o de «pladur» que ni siquiera llegaban a la altura del techo. Para evitar que los inquilinos se colaran a las otras habitaciones por el espacio entre las divisiones y el techo era habitual colocar mallas metálicas, lo que daba aún un aspecto más carcelario. (Fuente: Wikipedia)

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El antiguo Hotel Lincoln Square de Manhattan (Nueva York) situado en pleno Upper West Side en la calle 75, ahora Apartamentos Lincoln, fue conocido como un SRO (Single Room Occupancy) o Habitaciones de Ocupación Individual. Por lo general sus cuartos estaban ocupados por uno o dos inquilinos que compartían uno o dos cuartos unidos, con o sin cuarto de baño, pudiendo compartir baños comunes con otros inquilinos del edificio. Aunque lo habitual en este tipo de arriendos es que se compartiesen cocina y cuartos de baño, si bien algunos también  poseían  una mini cocina sin separación alguna del dormitorio, pués todo era uno. La fórmula de este establecimiento fue su funcionamiento como  hotel  -de ahí su nombre, que vemos en el letrero que todavía exhibe-, si bien  en origen los SRO se alquilaban con carácter de residencias de larga duración como si de apartamentos se tratase. (De hecho, en la mayoría de los directorios telefónicos de NY-Manhattan  el edificio continúa figurando como Hotel Lincoln Sq.)   La política de los actuales propietarios del edificio, que lo compraron con inquilinos,  se basa en su «acoso y derribo», con la intención de renovar por completo el inmueble y reconvertirlo en  apartamentos de lujo. En esta zona el precio del suelo es elevado y el inquilinato escaso, razón por la que  sus ocupantes, de escasa capacidad económica, dificultan los planes especulativos que originaron su compra a los anteriores arrendatarios.

FOTO: Enrique F.-2007

AMSTERDAM AVENUE Y ANTIGUO HOTEL LINCOLN SQUAREEn muchos casos estos edificios se construyeron en los alrededores de los distritos de negocios de Nueva York, o en  áreas residenciales céntricas, como es el caso de este hotel, muy cerca del Lincoln Center. La foto está tomadas en el cruce de la Avenida Amsterdam  con calle 74 ,  en el centro el antiguo SRO, Hotel Lincoln Square.

(Foto: Enrique F.- 2007)

 

UPPER WEST SIDE Y SAN REMO APARTAMENTS

Panorama del Upper West Side de Manhattan mirando hacia el Este, en dirección a Central Park. La foto está tomada desde una de las habitaciones de los Apartamentos Lincoln (Antiguo SRO Lincoln Square). Se aprecian las azoteas de las «row houses» de las calles 75th y 74th, casas adosadas en línea, de finales de 1800, edificadas para las clases trabajadoras de la época y también llamadas «brownstones«, por el color habitual de la piedra utilizada en su edificación, generalmente arenisca. Al fondo se ve el edificio de San Remo Apartaments, de 1930. El San Remo se construyó en piedra caliza y ladrillo siguiendo un estilo ecléctico «art-decó-neo-clásico» que incorpora numerosos elementos decorativos, especialmete en las dos torres que se yerguen sobre la base principal y que se coronan con sendos pináculos.
Este edificio de apartamentos de lujo en el entorno de Central Park forma parte de un grupo de cuatro de semejante factura que se construyeron en los años treinta del siglo XX siguiendo la moda imperante. En el han vivido personajes famosos como Diane Keaton o Dustin Hoffman, o como Rita Hyworth, que ocupó uno de sus 125 apartamentos hasta su muerte en 1987. En la actualidad viven en el edificio el actor Steve Martin, el director de cine Steven Spielberg y el cantante de U2 Bono, entre otras celebridades del mundo del espectáculo.
En lo alto, a la derecha, se adivina el edificio Dakota, mundialmente conocido por ser la última morada de John Lennon. En la actualidad su mujer Yoko Ono sigue viviendo allí.     (FOTO: Enrique F.- 2007)

SRO en la actualidad

Debido a que el valor del suelo se ha incrementado notablemente, en la actualidad resulta rentable la rehabilitación de estos edificios, lo que se traduce en que, una vez reformados, a los inquilinos que todavía habitaban en ellos se les obliga a hacer frente a los nuevos alquileres, siempre infinítamente más altos. Esto, definitivamente, es como una orden de desalojo, lo que explica el visible aumento de «sin techo» en las calles de las ciudades Norteamericanas y en concreto en Nueva York, desde principios de los años 80.

La transformación de estos edificios ha supuesto un largo proceso de reconversión vía «gentrificación» o recualificación socioespacial, en el que  los propietarios de los inmuebles han usado todos los medios posibles, principalmente el hostigamiento y el acoso a los inquilinos para que los abandonasen. A veces, la Administración ha impedido estas situaciones presionando a su vez a los propietarios e impidiendo demoliciones o cambios de actividad a partir de una legislación restrictiva que regulase las transformaciones. Y en otros casos se ha llegado a acuerdos económicos entre propietarios e inquilinos, facilitando el vaciado del inmueble para su posterior readaptación en apartamentos de lujo, cada vez más reclamados por las nuevas clases medias urbanas que persiguen el centro de Manhattan como zona residencial emergente trás la «conquista» de los barrios periféricos.  En cualquier caso, para su reconversión se obliga a los propietarios a la obtención de un certificado de «No Hostigamiento».

2408667190_1319995175Antiguo «Spring Apartment Hotel«, en Seattle, edificio construido en 1923   y que funcionó como SRO hasta 1992, fecha en que fue reconvertido en Hotel Vintage Park. (FOTO: machupichu, 2008 by Flickr)

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¿Qué es en edificio SRO?

Una unidad en un edificio SRO, por sus siglas en inglés (Single Room Occupancy), consta de uno o dos cuartos que no
tienen cocina o baño dentro del apartamento. También se los denomina “Clase B”. Hay cinco
clases de edificios identificados como SRO.
Clase “A” – Casas De Una Familia
Son cuartos alquilados en edificios construídos como casas de una familia
y  convertidos más tarde en casa de huéspedes.
Clase “B” – Hotel
Estos fueron hoteles construídos como edificios de cuartos individuales con
clasificación de hotel. Son utilizados como residencias permanentes a largo
plazo con unidades de cocina y baño compartidas.
Sección 248 SRO –
Estos son edificios clase “A” convertidos a SRO ya que la puerta de entrada
del apartamento ha sido cerrada y cada unidad individual comparte la cocina y
el baño.
Clase “A” SRO –
Estas son unidades individuales en un apartamento clase “A” donde los
residentes comparten la cocina y el baño.
SRO Ilegal –
Un SRO convertido ilegalmente es una conversión a unidades tipo B que no
están reflejadas en el Certificado de Ocupación y por lo tanto no están
aprobadas por el Departamento de Edificios. También puede incluír una o más
unidades tipo B en un edificio clase A.

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Referencias.-

Single Room Occupancy – SRO (Wikipedia)

Merrifield, Andy. Dialectical Urbanism: Social Struggles in the Capitalist City. New York: Monthly Review Press, 2002.
(Chapter 6, scrutinizes what has been happening to Single-Room-Occupancy (SRO) tenants as many neighbourhoods in the city become gentrified as the city reinvents itself as a post-industrial, financial services and tourist-destination metropolitan centre.)

Albúm de fotografías de SRO Lauren Cesalzmann (Flickr)

Single-Room-Occupancy Housing May Be Demolished, Court Rules (The New York Times, 1989)

Urban Gentrification (Wikipedia)

Cuando el negocio lo hace el ayuntamiento

Especulación inmobiliaria en Madrid: un caso de hemeroteca


Cuando el que especula es un inversosr particular o un empresario sólo cabe hacer las reflexiones morales  en consonancia al calibre de la operación y poco más. Cuando el especulador es un ayuntamiento o una corporación pública, parece que las dudas acerca de su legitimidad ética son más que evidentes. Ahora bien, si aprovechando las circunstancias -expropiación forzosa- se engaña a los expropiados y luego se pone a la venta al mejor postor el bien enajenado, obteniendo pingües beneficios, sólo se puede hablar de corrupción, estafa en toda regla y de bajeza moral demostrada por parte de quien ejecuta la maniobra.

Lo que sigue es un caso real que ocurrió en 1992 con el Ayuntamiento de Madrid como protagonista durante el periodo del alcaldía de José María Álvarez del Manzano, del PP

El Ayuntamiento de Madrid expropió en 1986 un solar situado en Ciudad JardínProsperidad (distrito de Chamartín), para dotar de equipamientos sociales al barrio.

Bloques de viviendas producto de una maniobra especulativa del Ayuntamiento de Madrid en 1992

El solar de «los caballitos«, así llamado porque desde hace muchísimos años estaba allí instalado un tiovivo, era propiedad de la Comunidad de Propietarios de la Colonia Primo de Rivera. Estos vecinos ofrecieron la parcela al Ayuntamiento a cambio de que éste dotara de equipamientos al barrio. No hubo acuerdo en cuanto al justiprecio, fijado en 11 millones de pesetas, de las de entonces y, finalmente, cuando ocupaba el socialista Juan Barranco la alcaldía, se expropió la parcela por este precio.

El 9 de junio de 1992 ese mismo Ayuntamiento, pero ya gobernado por José María Álvarez del Manzano, del PP, decidió ponerlo a la venta, a pesar de haber sido destinado a dotaciones. La parcela, como vimos, costó 11 millones de pesetas (66.200 €). El precio inicial de su salida a subasta fue de 900 millones (5.421.000 €).

El solar estaba situado en la esquina formada por las calles de Ramón y Cajal y de Víctor de la Serna. Tiene 4.000 metros cuadrados y fue siempre un pequeño descampado provisto de un tiovivo en el que varias asociaciones de vecinos soñaban instalar un centro de especialidades médicas.

Finalmente, el Ayuntamiento de Madrid vendió la parcela por 1.181 millones de pesetas (7.115.000 €) a José María Gallego Sánchez, promotor inmobiliario. El precio multiplicó por cien el valor por el cual el Ayuntamiento consiguió el solar, en 1986, mediante expropiación forzosa: 11.207.800 pesetas, exactamente. El beneficio que se embolsó el Ayuntamiento de Alvarez del Manzano fue de 1.169.792.200 millones de pesetas. Se desconoce realmente adónde fue a parar el dinero obtenido, aunque en su momento el Ayuntamiento de Madrid emitió una nota de contenido vago en la que afirmaba de manera genárica que con la venta el Ayuntamiento había obtenido fondos que se utilizarían para financiar las «actuaciones realmente sociales» hoy en ejecución: realojamiento de familias procedentes de bolsas de deterioro urbano, financiación de suelo urbanizado para cooperativas y reparación de antiguas colonias donde el promotor había dejado de hacerse cargo de la conservación.

En la actualidad, en lugar de la dotación social demandada, hay un bloque de viviendas de lujo.

VER Otro caso de hemeroteca de
especulación del Ayuntamiento de Madrid

Referencias.-

La parcela expropiada por 11 millones se vendió ayer por 1.181 (El País, 11/06/1992)