Antigua Fábrica de aguardientes, naipes y tabacos (Madrid)

Está situada en la calle de Embajadores c/v a Provisiones y Miguel Servet. Un edificio de grandes dimensiones y extraordinaria factura, olvidado y relegado a la ruina desde hace mucho tiempo, seguramente por sus grandes dimensiones que dificultan adaptarlo a un nuevo uso.

Fábrica de tabacos de Madrid desde la calle de Embajadores, c. 1908.
Fábrica de tabacos de Madrid desde la calle de Embajadores, c. 1908. (Foto: Archivos de la Comunidad de Madrid)

Antigua Fábrica de aguardientes y naipes

Está situada en la calle de Embajadores c/v a Provisiones y Miguel Servet. Un edificio de grandes dimensiones y extraordinaria factura, olvidado y relegado a la ruina desde hace mucho tiempo, seguramente por su extraordinario tamaño que dificultaba adaptarlo a un nuevo uso.
Durante el reinado de Carlos III se decidió situar este tipo de establecimientos «estancos», controlados por la Corona, en el sureste de Madrid. En 1780 se había ideado establecer la Real Fábrica de aguardientes y naipes en los terrenos delimitados por la calle del «Amor de Dios Baxa», actual Provisiones; «Camino que baja del Portillo de Embajadores», actual Embajadores; y «Barranco o arroyo del Abapies», actual Miguel Servet, en unos terrenos ocupados por casa y huerta de la Congregación de Clérigos Seglares de San Cayetano.
La Real Hacienda los adquirió en 1781, comenzando en 1790 la construcción del edificio para fábrica de aguardientes, barajas, papel sellado y depósito de efectos plomizos, que concluyó en 1792, durante el reinado de Carlos IV. La elaboración de tabacos vendría más adelante.

Fabrica de tabacos_Embajadores
El edificio en el que se halla esta antigua fábrica lo mandó construir la Real Hacienda el año de 1790 para fábrica de aguardientes, barajas, papel sellado y depósito de efectos plomizos.

Manuel de la Ballina López de Castro

A pesar de no figurar en la documentación existente de manera expresa el nombre del reponsable del proyecto, la figura del arquitecto Manuel de la Ballina López de Castro (1750-1818) que tasó los terrenos y firmó el plan de sitio de ubicación de la fábrica , evidencian su íntima vinculación con la Fábrica. Es posible que su figura quedase eclipsada por otras más precursoras como Sabatini o Juan de Villanueva y más adelante por otros como Juan Pedro Arnal, Antonio López Aguado, Isidro González Velázquez o Silvestre Pérez, quedando a la sombra por no ser el elegido de los reyes Carlos III, que prefirió a Villanueva, o por José Bonaparte, que eligió a Silvestre Pérez.
En todo caso, Manuel de la Ballina siempre se mantuvo activo ostentando cargos para la Corona: fue «Medidor de obras del Real Palacio Nuevo», nombrado por Carlos III en 1767; y Sabatini le habilitó como aparejador principal en 1777. En 1807 Villanueva le nombró aparejador primero y teniente director.

Manuel de la Ballina_Plan de ubicación_1781
Plan del sitio en el que iban a ejecutar las Reales Fábricas de aguardiente y naipes, firmadas por Manuel de la Ballina, 1781.

En 1780, cuando se decide la ejecución de la Fábrica de aguardiente y naipes, el encargado de ejecutar el proyecto es Manuel de la Ballina, que se encuentra con un solar trapezoidal irregular.
La idea de construir dos establecimientos distintos -naipes y aguardiente- manteniendo una unidad fabril, vinculando dependencias y servicios, se resolvió con una disposición neoclásica rectangular, típica de la Ilustración, dividida en dos cuadrados en los que se abren dos patios, más uno central, más amplio, que sirve de nexo representativo. Como ejemplo de este tipo de soluciones arquitectónicas de la época pensemos, por ejemplo, en el Cuartel del Conde Duque de Madrid, de similar factura.

La Fábrica de tabacos

La Fábrica de aguardientes y naipes entró en funcionamiento por poco tiempo, ya que con la ocupación francesa fue cambiando de uso. José Bonaparte liberalizó el monopolio de naipes y el complejo acabó por dedicarse a la fábrica de cigarros y rapé.
Pascual madoz en su «Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar«, cita la actividad de la Fábrica en 1809: «800 operarias trabajando; elaboración de cigarrillos comunes de Virginia, mistos, y cigarrillos de papel». También hubo «taller de picado», «taller de habanos peninsulares», «taller de embotado», «taller de tusas», etc.

Plano Fabrica de tabacos 1792_Planta baja
Plano de la planta baja de la Fabrica de tabacos, 1792.

Entre 1829 y 1838 llegó a tener cerca de 3.000 operarios, la mayoría mujeres. En aquel periodo las condiciones de trabajo, en especial las higiénicas, principalmente por la escasez de agua, eran bastante penosas. Además, la introducción de la mecanización motivó la paulatina supresión de puestos de trabajo, con las consiguientes huelgas. A ello se añadió la consecución de diferentes incendios como el de 1868, que devastaron el edificio e hicieron languidecer la producción.

Plano Fabrica de tabacos 1792_Planta Desvanes
Plano de la planta de desvanes de la Fábrica de tabacos, 1792.

Reformas. La nueva Fábrica

En 1887 se adjudicó el monopolio de fabricación y venta de tabaco a la Compañía Arrendataria de Tabacos. A partir de ese momento se sucedieron diferentes proyectos de reforma que modificaron el proyecto original de Ballina. En 1891 se modificaron las dos torres garitas, en origen de aspecto afro-oriental, bajo un proyecto del ingeniero Lorenzo Lapuyades. Pero la mayor y más importante modificación, dirigida por el arquitecto Amós Salvador Carreras y el ingeniero José Ortuño, supuso, en 1903, la sustitución de la planta de buhardillas por un nuevo nivel con cubierta a dos aguas y en el patio trasero se construyó un pequeño pabellón para generadores. Los patios pequeños se acristalaron.

Reforma buhardilla _Amos Salvador_1903
Reforma de la buhardilla de la Fábrica de tabacos a cargo de Amós Salvador en 1903.

Según consta en la Memoria del proyecto firmado por Amós Salvador Carreras, el 26 de junio de 1903, las obras necesarias para la construcción de la nueva planta implicaban desmontar la cubierta, eliminar las armaduras y derribar y desescombrar los muros de carga y traviesas entramadas, así como el derribo de algunos elementos de acceso. Una vez realizados estos trabajos, se construirían nuevos muros e cinco metros de altura y 75 centímetros de espesor comprendiendo por completo las tres naves que dan a las calles de Provisiones, Miguel Servet y Embajadores, a lo largo de las líneas de fachada. Los muros se construirían en fábrica de ladrillo ordinario, revestidos por ambos paramentos, revocados y pintados al exterior y blanqueados al interior. Sobre estos muros se construirían las formas de armadura y forjados con bovedillas de ladrillo. Las cubiertas serían de teja árabe.

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Ampliación de la fachada de la Real Fábrica a cargo de Amós Salvador Carreras, en 1903.

De este modo, la Fábrica reconvertida distribuyó el almacén general en los sótanos; el batido y preparación de rama en los flancos de la primera planta y en los patios acristalados; los despachos en la fachada de la calle de Embajadores, así como las oficinas y la zona noble; el oreo del tabáco en las márgenes peor orientadas; y en la tercera planta añadida, diáfana, los grandes talleres de elaboración, que mandaban el producto elaborado al sotano mediante rampas.

Fabrica de tabacos 1982_PATIO Lateral cubierto
Fábrica de tabacos. Patio lateral cubierto en 1982.

En 1908 , a cargo del ingeniero Manuel Pardo Pérez se procedió al cerramiento de la fábrica mediante una tapia, por la calle de Miguel Servet y la glorieta de Embajadores. En 1919 se realizaron obras de consolidación, reparación e higienización. En 1960 se construyó un pequeño almacén el el patio posterior.
Por Decreto de 3 de Febrero de 1945, se concedía la administración del Monopolio de tabacos a Tabacalera S.A. El tabaco se traía de Cuba, Filipinas e Indonesia y acababa liado y empaquetado con el nombre de Bisontes, Celtas o Tres Carabelas. El edificio es declarado Bien de Interés Cultural en 1977. En 1980, la Fábrica todavía funcionaba a pleno rendimiento, con una plantilla de más de 500 personas.
Se desocupó definitivamente en el año 2000 tras la privatización en 1999 de Tabacalera/Altadis y quedó abandonado durante casi una década.

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Fábrica de tabacos. Patio central en 1982.

Presente de la Fábrica

La Antigua Fábrica de Tabacos de la calle Embajadores trás su cese en 2000, la adquirió el Estado y quedó cerrada. En 2004 se anunciaba que para 2008 el Ministerio de Cultura pretendía convertir el edificio en sede de los Museos de Artes Decorativas y de Reproducciones Artística. Sin embargo, en noviembre de 2007 se decidía la creación del Centro Nacional de las Artes Visuales, abandonando el anterior proyecto.
Desde entonces el edificio recobra su estado de abandono y la parte que ya se había reacondicionado se utiliza ocasionalmente, a través del alquiler de las salas, como espacio para exposiciones.

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Fábrica de Tabacos. Fachada principal, 1982.

El Ministerio entrega en 2010 a Colectivos de Lavapiés los espacios habilitados de la Fábrica para dar una respuesta provisional a la demanda social de espacios culturales en el barrio. Las asociaciones que tomaron parte del proyecto informaban desde diferentes webs y blogs de su vieja lucha pidiendo al Ayuntamiento de Madrid y al Ministerio de Cultura que el edificio albergase iniciativas sociales y culturales para los vecinos de Lavapiés. Estos grupos se constituyeron como Red de Colectivos de Lavapiés, autogestionados por medio de asambleas, grupos de trabajo y la elaboración de actividades coordinadas, con una aportación presupuestaria de la que se ocupaba el propio Ministerio a través de la Secretaría General de Bellas Artes  cuya cuantía era en 2010 de 18.000 euros.

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Fábrica de Tabacos. Fachada principal. (Foto: Carlos Viñas, 2014)

A finales de 2011, aún con el Gobierno del PSOE, se renueva el acuerdo por dos años prorrogables con el Centro Social Autogestionado La Tabacalera de Lavapiés (CSA), que administra parte del edificio.
En septiembre de 2012 los colectivos del Centro repiensan el proyecto para corregir algunos problemas de seguridad, drogas y de críticas vecinales por la falta de apertura a todo el barrio.
Ese mismo año se renueva el acuerdo con el antiguo Ministerio que ahora es Secretaría de Estado de Cultura, modificándose el sistema de gestión y con el propósito de dar un nuevo impulso a las actividades culturales del Centro.

En febrero de 2018 el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes firmó un preacuerdo con la Fundación Fontanals-Cisneros para abrir en la segunda planta del complejo de 28.000 metros cuadrados un espacio destinado a la Colección de Arte Contemporáneo de las Américas propiedad de Ella Fontanals-Cisneros, compuesta por unas 700 piezas. Fontanals-Cisneros donaría parte de su colección para la creación del centro, dedicado especialmente al arte latinoamericano, compartiendo espacio en el mismo edificio con el actual CSA La Tabacalera y con una especie de extensión del Museo Nacional Reina Sofía, que situaría allí una residencia de artistas y participando en la programación del espacio, especialmente dedicado al vídeoarte. (Ver El País, 18/03/2018)
Para ello el Ministerio tenía prevista una inversión inicial de 4,7 millones de euros entre 2018 y 2021.

Mercadillo
Mercadillo en La Tabacalera.

Para la CSA La Tabacalera este proyecto supone la amenaza al espacio cultural más grande del barrio de Lavapiés de convertirse en una víctima más de la turistificación que sufren los barrios de la almendra central,  y «rompe con la naturaleza viva de La Tabacalera«, contribuyendo  «a la gentrificación del barrio«.
De momento, el proyecto sigue adelante. Solo falta que se firme el acuerdo definitivo de donación que estipule las condiciones y concrete las obras cedidas. La historia continúa. (Ver El País, 21/06/ 2018)

Referencias.-

Urrutia Núñez, Ángel
Establecimientos tradicionales madrileños. Cuaderno III
Edición Cámara de Comercio e Industria de Madrid
Madrid, 1982

Rodríguez Ibáñez, Margarita
La Cultura Localizada como respuesta social a la Red: El caso de la Fábrica de la Tabacalera en Madrid.
Revista Electrónica de Patrimonio Histórico nº 14, junio 2014

Acerca de la Fábrica de Tabacos de Lavapiés (Blog Urban Idade, 2010)

Dosier CSA-La Tabacalera (PDF)

Tabacalera (Wikipedia)

Museo del Aire de Madrid

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Aeronaves del Museo expuestas frente a los hangares. Pista 31. (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

El otro día visité el Museo de Aeronáutica y Astronáutica de Madrid. Situado entre tres autovías y sus correspondientes nudos de intersección, asusta su complicado acceso. En coche el camino es dificil. En transporte público tampoco es sencillo llegar. Y caminando es casi improbable encontrar el modo de alcanzar la puerta, además de peligroso. Sin embargo, después de la aventura, resulta sorprendente el amplio espacio del museo, repleto de aeronaves, reproducciones y maquetas de modelos históricos. Además, cuando el viento sopla del norte, la pista 09 del aereopuerto de Madrid-Cuatro Vientos nos permite observar el despegue de los aviones que sobrevuelan por encima del museo.

Acceso al Museo del Aire de Madrid

Al llegar en coche parece que es un espacio militar restringido, con barrera de acceso cerrado. Luego, leyendo los carteles, se entiende que el área es libre y se puede aparcar en un espacio visiblemente indicado sin ningún problema. Hay otras barreras más evidentes que restringen otras zonas, cerradas para el público.
Una vez aparcado el vehículo, en una oficina un funcionario/a informa de los requisitos de acceso al recinto y avisa de los horarios, tarifas y demás condiciones.

El museo es gratuito, pero surgen dudas. Se solicita una «aportación voluntaria». Son pagos compartidos que para alguien desprevenido pueden resultar extraños e incluso excesivos. Sobre todo porque no se explica bien el destino de la aportación.

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El museo es gratuito, pero hay dudas. Parece que se solicita una «aportación voluntaria» de 3 €. Son pagos compartidos que pueden resultar excesivos. Es lógico, falta información.

Entrada gratuita y «aportación voluntaria»

Todavía, el aviso de la donación por entrada que se solicita en el local, a sabiendas de la gratuidad de la visita , sorprende y desconcierta. Muchos visitantes declinan pagar nada y se acogen a la visita gratuita. Algo legítimo, pero poco solidario cuando se conoce el objeto de la donación.
En cualquier caso, el mensaje que queda es que hay que pagar para entrar.

En realidad se trata de una «aportación voluntaria» que se destina a la Fundación Aeronaúticas y Austronaútica de España, que con las entradas recauda fondos que revierten en el  propio Museo. La fórmula es un tanto extraña, ya que los museos de este tipo, vinculados a instancias del Estado, por ley,  no cobran por las visitas y deberían financiarse en exclusiva con programas específicos. Pero, parece que no es así -depende de los Gobiernos-, y las instituciones se ven obligadas a establecer fórmulas que les permitan su mantenimiento «extraoficial». De cualquier manera, se trata de cantidades simbólicas tolerables que permiten el mantenimiento de los museos y afectan poco a los visitantes.

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Desde 1975 el Museo del Aire de Madrid está en Cuatro Vientos y en la actualidad es un referente europeo de la aeronáutica histórica. (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)
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Un Canadair CL-215T del Ejército del Aire de España de los años 70 del siglo XX (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

El Museo del Aire de Madrid es una muestra del esfuerzo de numerosos entusiastas de la historia de la aviación en España. De eso no hay duda: 66.938 metros cuadrados, 7 hangares, 200 aeronaves históricas, muchas restauradas o reconstruidas a partir de los planos originales.

En un vistazo rápido el museo puede parecer escaso. Su división en múltiples hangares con contenidos semejantes acaba por ser repetitiva. Decepciona que los hangares dedicados a la aviación civil no acaben por resolver sus interesantes colecciones primitivas y no se abran con elementos actuales siguiendo una linea temporal clara y evolutiva.

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Boeing KC-97L Stratotanker. En 1972, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos transfirió tres modelos de esta aeronave al Ejército del Aire de España (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

Los hangares alojan muchos aviones. La historia de la aviación en España.
Saliendo de los hangares , casi todos los aviones son militares y bastante antiguos. Muchos de época de la II Guerra Mundial.

Los más modernos son aviones de guerra. Impresionan los modelos de la II Guerra Mundial. Hay aviones supersónicos, magníficos, y hasta aviones publicitarios. «Cazas» y «Bombarderos». Toda una gama de piezas de museo.

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Avión caza Saab Viggen SH-37 de la Fuerza Aérea Sueca. (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

A medio camino, desconcierta un poco ver tantos helicópteros descontextualizados; situados un poco al azar, casi donde caben. También añade confusión tanta avioneta sin descripciones exhaustivas. En cierto sentido, la falta de orden que se aprecia puede dejar con la «miel en los labios» a los entusiastas -¿»frikis»?- de la aviación y de su historia en España, que pueden esperar más de lo que el museo les da.

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Helicóptero MBB BO 105 de fabricación alemana adquirido por la Policía Nacional en 1983 (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

Por ejemplo, las salas dedicadas a los «motores», repartidas en varios hangares , son especialmente ilustrativas porque muestran la mécánica aeronaútica desde sus orígenes hasta casi la actualidad, con alguna maqueta mal conservada.  Pero hay que esforzarse en encontrar la línea temporal en el caos del hangar. Además, los turborreactores o los turbohélice de los aviones de la aviación civil actuales están presentes solo de pasada, mostrando algunos ejemplos ya superados por varias décadas.

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CASA C-207 Azor, avión de 1960 empleado exclusivamente por el Ejército del Aire de España  (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

Es decir, que la sensación después de ver el museo es que está algo anticuado. A pesar de su estricta vinculación a la aviación militar, tal vez debería prestar más atención al presente de la aviación civil como forma de aventajarse para ser, con rigor, un museo de vanguardia.
En conjunto, muchísimos aviones, monomotores, bimotores, cuatrimotores, militares y civiles -los menos-, de todos los diseños, etc. La aventura de volar.

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Modelo de nueva construcción del autogiro de 1923 de Juan de la Cierva (ingeniero, inventor y aviador), precursor del helicóptero (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)
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Autogiro publicitario reconstruido de la repostería «Viena Capellanes». Este vehículo de reparto emulaba en los años 30 del siglo XX el autogiro del ingeniero de la Cierva (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

En el Museo del Aire de Madrid, los aviones, están todos apagados y algo tristes, resignados a la guarda del cielo virtual que les mantiene anclados sobre el suelo. Es un museo del recuerdo que parece apañar con miedo aparente lo que tiene, recelando con cautela de sus propios fondos como si de piezas extrañas se tratase. Debería el museo, abrirse más al público general. Le falta didáctica informativa y formativa. Aprendiendo acerca de los aviones se entienden mejor. Y ese es el potencial del museo y su mejor objetivo para este lugar tan interesante.

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Plano del Museo de Aeronaútica y Astronaútica de Madrid

Referencias.-

Museo de Aeronaútica y Astronaútica de Madrid

Asociación de Amigos del Museo del Aire

«Urban Idade», las edades urbanas en Facebook.

URBAN IDADE, las edades urbanas que definen el presente de nuestras ciudades. La ciudad como centro de atención. Sus lugares; la historia urbana y los espacios actuales. Historia, sociología, política y sentido común. Ahora en Facebook: URBAN IDADE.

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Soynard, la Prosperidad (Studio La Cube)

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(Foto: Enrique F. Rojo, 2018)

Próspero Soynard fue en 1862 el primero en dividir en parcelas las tierras rústicas de su propiedad en el primitivo camino que llevaba al pueblo de Hortaleza, cerca de Madrid. Soynard era «propietario» de profesión y especulaba con sus casas y terrenos.  El éxito de su actividad mercantil  llenó de pequeñas construcciones el lugar y con el tiempo, el conjunto se convirtió en un nuevo barrio de la capital que, por gracia de sus moradores, acabó llamándose la Prosperidad.

Desde entonces, el barrio ha evolucionado al ritmo marcado por la dinámica demográfica y la necesidad de vivienda; por las políticas administrativas y por la oferta de los promotores privados, en relación a las tipologías y calidades,  que han definido su fisonomía actual.

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Rehabilitación de un solar en espacio expositivo, diseño de mobiliario a escala urbana. Madrid Design Festival. Studio La Cube, Julen Ussía y Javier Montoro, que desarrollan piezas y acciones en vivo en el espacio. Dialogando sobre cómo los materiales y medio influyen en los procesos de producción. (Foto: Enrique F. Rojo, 2018)

La renovación del parque residencial ha manifestado un cambio constante desde la década de los sesenta del siglo XX. En la actualidad el derribo de las escasas construcciones que aún existen anteriores a 1940-50 es habitual y son muy pocos los ejemplos de edificios que recuerden los origenes y las peculiaridades de este barrio madrileño.

Un ejemplo de construcción primitiva se encuentra en la calle Luis Cabrera número 16. Hasta hace unos pocos meses había dos viviendas, los números 14 y 16. La que ocupaba el número 16 de la calle se derribó a finales de 2017.

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Dos contrucciones primitivas de la Prosperidad de principios del siglo XX. Se encontraban en la calle Luis Cabrera número 14 y 16. Hasta hace unos pocos meses había dos viviendas. La que ocupaba el número 16 de la calle se derribó a finales de 20017. (Foto: Google Maps, 2017)   NOTA, Noviembre 2018: la casita azul se derribó entre agosto y septiembre de 2018; como siempre con ciertos atisbos de nocturnidad y alevosía, habituales en este tipo de operaciones que, aunque legales, temen siempre por lo impropio del acto aniquilador.
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Casas de la calle Luis Cabrera número 14 y 16.  El número 16 de la calle se derribó a finales de 2017. (Foto: Enrique F. Rojo, 2018)   NOTA, Noviembre 2018: la casita azul se derribó entre agosto y septiembre de 2018; como siempre con ciertos atisbos de nocturnidad y alevosía, habituales en este tipo de operaciones que, aunque legales, temen siempre por lo impropio del acto aniquilador.

Con motivo del Madrid Design Festival COLECT. LA COSA  se ha acondicionado el solar  de 120 m2 que ocupaba la vivienda de la calle Luis Cabrera 16, donde -tras el derribo- «las fronteras entre lo público y lo privado se disipan» para crear una exposición denominada Sonyard .

En la exposición Soynard, una piedra y todo por la ventana, los miembros del colectivo presentan tres piezas en forma de bancos, reminiscentes de la vivienda que en su día acogió exposiciones, como de la historia del barrio que habitó.

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«Soynard, una piedra y todo por la ventana». Studio La Cube, 2018. Luis Cabrera 16. La Prosperidad. (Foto: Enrique F. Rojo, 2018)

«Lo perdido, lo que permanece y lo que fue, corresponden a cada uno de los bancos que figuran en el espacio. Tierra, paja y escombro, pala, rastrillo y azada son materiales y herramientas empleados para la producción de las piezas que se antojan más propias de un jornalero que de un constructor. Las geometrías de estas piezas, así como su dimensiones que oscilan entre lo urbano y lo doméstico, adquieren un carácter primitivo y monolítico en un espacio de raza rural inmerso en un contexto metropolitano».

NOTA, Noviembre 2018: las dos casas de la calle Luis Cabrera número 14 y 16 se derribaron en los últimos 12 meses .  El número 16 de la calle se derribó a finales de 2017.   La casita azul,  el  número 14 de la calle, se derribó entre agosto y septiembre de 2018; como siempre con ciertos atisbos de nocturnidad y alevosía, habituales en este tipo de operaciones que, aunque legales, temen siempre por lo impropio del acto aniquilador. (Foto: Enrique F. Rojo, 2018)

Colectivo LA COSA
Studio La Cube
Julen Ussia
Javier Montoro

Luis Cabrera 16
Soynard, una piedra y todo por la ventana
17-18 / 24-25 de Febrero 2018
Resto de los días bajo cita previa.

Referencias.-

Blog Urban Idade, «Recuerdos del barrio de la Prosperidad»
Facebook «La Prosperidad»

Colectivo La Cosa. SOYNARD, 2018

Rojo Escobar, Enrique F.
La Prosperidad. 1862-2012
Temporae, Ed.
Madrid, 2012-13-14

Meninas de Canido, en Ferrol (01)

La invasión de las Meninas al barrio de Canido en Ferrol (A Coruña) empezó en 2008 como protesta pictórica contra una pintada y se convirtió, en reivindicación, liderada por el pintor Eduardo Hermida, contra el abandono urbanístico del barrio . Desde entonces, cada año las fachadas abandonadas del barrio se convierten en lienzos efímeros para artistas y soñadores.

La invasión de las Meninas al barrio de Canido en Ferrol (A Coruña) empezó en 2008 como protesta pictórica contra una pintada. Liderada por el pintor Eduardo Hermida,  esta manifestación clama contra el abandono urbanístico del barrio. Desde entonces, cada año las fachadas abandonadas de Canido se tornan lienzos efímeros para artistas y soñadores.

Meninas en la calle de Alonso López, 2 de Canido, en Ferrol
Meninas en la calle de Alonso López, 2 de Canido, en Ferrol. (Foto: Enrique F. Rojo 2015-17)

Meninas sobre fachada terrera en la calle de Alonso López, 2 de Canido, en Ferrol. La casa albergó una antigua tahona y luego una tortillería, de renombre en los alrededores gracias al boca en boca. Después vino el abandono del barrio y la tortillería cerró hasta la actualidad, que la habitan meninas y meninos, uno pintor de aire velazqueño, con perro como mascota, y otros de perfil griego algo picassianos. Los dibujos son de Blanca Vila, Carmela Martín, y uno anónimo que muestra la figura de una hierática menina cocinera de armas tomar con sus utensilios en las manos dispuesta a elaborar una rica tortilla de patatas a la moda del lugar.

Menina en Canido, Ferrol.
Menina en Canido, Ferrol. (Foto: Enrique F. Rojo, 2017)

Menina de tirabuzones azules en Canido. Fantasía de Chus Iglesias firmada en 2017. El muro decorado esconde un solar perdido en el olvido en el que antes existió una casa que ocupaba el número 36 de una calle ignota. La portezuela roja da paso al terreno, solo accesible para personal enano de estatura. Pensado, a buen seguro, para que las meninas, bajas por definición, accedan sin pestañear ni despeinarse y dediquen su ocio a sembrar patatas, berzas y nabizas.

Referencias.-

Las Meninas se mudan a Canido  (El País, Ferrol, 21/ 09 /2008)