Tubos fluorescentes en la cocina

En la casa de mi amiga todas las habitaciones tenían tubos fluorescentes y había mucha luz; pero la luz era triste.

La luz de los fluorescentes

«En la casa de mi amiga todas las habitaciones tenían tubos fluorescentes y había mucha luz; pero la luz era triste. En el salón había una vitrina iluminada, con escopetas de cartuchos y de perdigones y también había un Winchester americano, como el de las películas de indios y vaqueros de John Wayne, que disparaba balas de verdad;  y al lado, la televisión, grande, siempre encendida a todo volumen; había muchos muebles diferentes en el salón, y en toda la casa. Y, a veces, había mucha gente y un perro hiperactivo medio tonto que no sabía cazar y no paraba de ladrar; y una abuela manchega bonachona y achacosa que se quejaba mucho a la que no dejaban de reñir. Pero, aunque había mucha luz y mucha gente y mucho ruido, la casa era triste. Y la gente también era triste». (E.R.E. memorias apócrifas)

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«En la casa de mi amiga sólo me calmaba la quietud de la cocina que iluminaban unos fluorescentes, mezclando su claridad tenue con los rayos de sol que se colaban por el patio de luces. En la nevera siempre había tetrabricks de vino tinto del malo y yo me aficioné a su sabor fresquito. Así que un día, reflexionando delante del fregadero en la iluminada cocina, mirando al techo, me di cuenta de que me gustaban mucho las cocinas iluminadas con tubos fluorescentes con ventanas por las que entra el sol tenuemente(E.R.E. memorias apócrifas)

Me gustan las cocinas iluminadas con tubos fluorescentes…

«Creo que me gustan las cocinas iluminadas con tubos fluorescentes…  Me parece una luz rigurosa para el trabajo minucioso. Una cascada lumínica, una “bañera” de claridad para poder ver el detalle que acompaña el conjunto del entorno donde encontrar los utensilios e ingredientes necesarios para la tarea diaria. Cuando esa luz se integra con otras luces matizadoras más cálidas como la luz del sol, u otras artificiales que reproducen su naturaleza, el conjunto es armónico y genera sensación de paz. Y facilita el trabajo…» (E.R.E. memorias apócrifas)

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 Cocina industrial iluminada con fluorescentes. Cuando la luz es abundante y de calidad el ambiente es armónico. Cuando la calidad de la luz y su cantidad es pobre la salud puede quedar afectada.

Mala luz: desorientación, falta concentración…mala leche

«En casa de mi amiga no sabían que la luz artificial mala, de mala calidad -igual que el colesterol malo- influye negativamente en la salud. También en el rendimiento intelectual; y que cuando es insuficiente y la calidad es mala, muy mala, puede producir desorientación, falta de atención y concentración, desánimo, cambios de humor y comportamiento, pérdida de memoria, estrés, ansiedad, cefaleas, mareos, falta de energía, fatiga crónica, inapetencia sexual, trastorno afectivo emocional, insomnio, depresión, y mala leche…» (E.R.E. memorias apócrifas)

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Taller de coches iluminado con tubos fluorescentes.

Alguna vez he visto…

Alguna vez he visto como se trabajaba en algún taller de chapistería y pintura, en cocinas de restaurantes, en talleres de mármol, operando solamente con luz de tubos fluorescentes y he pensado: “¡cuánta pobreza!”; «cuánta mala leche lumínica se respira». He pensado en los trabajadores por las condiciones infra-lumínicas en las que trabajan: «qué pena de luz»; «cuánta tristeza», me he dicho. Además de ser fluorescente, la luz en aquellos lugares era poca y la atmósfera de los locales muy triste. La calidad de la luz y su cantidad nos afectan a niveles neurológicos y fisiológicos y, sobre todo, causan desánimo y tristeza. Falta de motivación y mala leche.

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Restaurante popular de la costa mediterránea iluminado con fríos tubos fluorescentes.

…y no me gusta la luz de los fluorescentes…

Me he dado cuenta de que solo me gusta la luz de los fluorescentes en la cocina de casa. Pero no en la cocina de los restaurantes, porque por lo poco que he visto puede ser escasa, como el espacio mínimo en el que se trabaja, como escaso el aire que se respira.

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Bar castizo de Madrid iluminado por fluorescentes.

… en un bar o en un restaurante, por ejemplo

Alguna vez he estado en un bar iluminado con tubos fluorescente y me ha disgustado. Luz demasiado blanca, anodina, insustancial y fastidiosa.
No me gusta la luz de los tubos fluorescentes en los bares. Menos aún en los restaurantes. Me parece la luz ideal para estropear cualquier momento que aspire a ser agradable. Vilipendia un buen filete o una buena ensalada. O un buen postre. Es desconcertante para el ocio. Es una luz que no motiva; es aburrida y triste. En un restaurante, el fluorescente resulta ofensivo para el comensal que quiera disfrutar del acto íntimo y feliz de comer con gozo y sin dispersión en un ambiente relajado.

La luz blanca del fluorescente asusta a los posibles parroquianos de cualquier templo del yantar. Vale para echar la partida de cartas o de dominó. Hasta para sorber el chupito rápido te conduce por sus efluvios alcohólicos a cualquier edén . Sólo los desprevenidos se engañan ante esta luz. El fluorescente es todo un despropósito… ¡Nunca más tubos fluorescentes en el comedor de un restaurante!

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Antiguo bar del amigo de mi amiga, ya desmantelado. Los fluorescentes del techo no se ven, pero ahí estaban.

El bar del amigo de mi amiga

Un amigo de mi amiga tenía un bar y se empecinaba en mantener las luces fluorescentes blancas en el techo. Por baratura, principalmente. Era un bar de pueblo. Según Wikipedia, un pueblo de  13.110 hab. en 2017. Así que un pueblo grande.
El bar era sencillo, de unos 70 m2, con una barra simple, las paredes tapizadas a media altura con listones semicirculares de pino machimbrados con un barniz oscuro y envejecido o avejentado por los años; el resto estaba pintado en un ocre agradable y poco más. El suelo era de terrazo rojizo gastado y las sillas y las mesas eran también de pino barnizado. El bar era normal y casi acogedor. Pero la luz clara de los fluorescentes blanquecinos nunca me gustó. Tampoco en la cocina, que era muy pequeña.

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Este local se parece mucho al antiguo bar del amigo de mi amiga. A lo mejor es el mismo después de una reforma importante, con otra iluminación; casi seguro.

Creo que las tapas que ponía el amigo de mi amiga, con todo su esfuerzo por agradar, se desvanecían a diario en la nada a causa de la anodina luz del bar. Aunque le hablé del tema,  no me entendió y tampoco me atendió. Como no soy su amigo, solo soy el amigo de su amiga, no quise insistir. Al final, el bar tuvo que cerrar porque no tenía clientes. Los que tenía eran viejos parroquianos de chateo barato que bebían mucho, veían poco y nada sabían de luces. Y el amigo de mi amiga se fue al paro.
Ahora trabaja de camarero en un bar-restaurante muy cerca de su antiguo negocio. El dueño es un empresario avisado, más que «prudente, discreto o sagaz»,  que se ha adaptado, antes que tarde, a las modas que vienen o que ya están. Tiene un local cómodo para la clientela, que despacha todo lo que ahora se busca en un bar moderno y está mucho mejor iluminado que los clásicos del pueblo, sin luz blanca. Han desaparecido los fluorescentes. Los ha cambiado por modernos LEDs de tonos cálidos. Sin duda, se ha dejado asesorar.

Conclusión

«Mi amiga hace tiempo que vive en una casa con tubos fluorescentes solo en la cocina, y los quiere quitar. En un arresto de modernización, en las demás habitaciones de su casa ha sustituido las antiguas bombillas y ahora todo lo ilumina la tecnología LED«.
A mí, los fluorescentes siguen gustándome y disgustándome en la medida ya declarada. La mayoría vamos diciendo adiós, sin conmiseración, al neón de los fríos fluorescentes en el conjunto de los espacios públicos. Y también en las cocinas. El sentir popular se vuelca a favor de las nuevas tecnologías de la luz. En este asunto hay que ser popular o popularista, que es lo mismo, y mirar a lo práctico. Viva la revolución lumínica. ¡Viva el led! O lo que venga…, que la luz va a toda velocidad.

Referencias.-

Luminaria fluorescente (Wikipedia)

Efectos de la luz artificial sobre la salud (WEB Green Facts)

Iluminación fluorescente y salud (Informe Greenpeace)

Textos Urban Idade (E.R.E. Memorias apócrifas 2007-2018 )

Recuerdo de la Corrala de Fernández de la Hoz 63 , derribada en 2015 (Madrid)

Hace tres años que de derribó la antigua corrala de la calle de Fernández de la Hoz 63 de Madrid, situada muy cerca del Paseo de la Castellana.

Hace tres años que de derribó la antigua corrala de la calle de Fernández de la Hoz 63 de Madrid, situada muy cerca del Paseo de la Castellana. En 2007 el  Instituto de Vivienda de la Comunidad de Madrid (Ivima) subastó esta corrala del barrio de Chamberí, el único edificio de renta libre que poseía. Era una herencia del Instituto Nacional de la Vivienda. Hasta el momento de su total desalojo todavía había vecinos -parece que irregulares-  que habitaban en él y que pagaban la exigua «renta de 1 €» por una vivienda de hasta 100 metros cuadrados. En ese momento el edificio todavía conservaba dos locales comerciales abiertos en sus bajos, entre ellos una farmacia cuya titular era Esmeralda Moreno Blanco.
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Corrala de Fernández de la Hoz. Mural pintado por José Luis Tirado en 1987 que representa un gigante avanzando de forma inquietante entre la construcción con el ánimo aparente de derribarla. Tal vez una premonición. (Foto: Enrique F. Rojo, 2006)

Los últimos propietarios del edificio, la inversora inmobiliaria de INDITEX/ Pontegadea la había vendido en 2015 a la promotora catalana Uniq, especializada en la promoción de viviendas de lujo, que junto al fondo inmobiliario británico UK & European Investments se han encargado del derribo y ejecutan la nueva construcción.  La inversión de UK & European Investments que  levanta las viviendas  ronda los 20 millones de euros.

Una corrala atípica por anacrónica

El edificio derribado era una construcción, con toda probabilidad de los años 20-30 del siglo XX, por lo que su típica tipología madrileña resultaba algo anacrónica, dado que en esa época la casa de corredor ya estaba en desuso y era raro que se hicieran edificios de esas características, salvo por cuestiones de mera rentabilidad. A pesar de esa lacrada característica, el edificio tenía un valor histórico especial -no cuantificable en euros- , siempre por debajo de su valor especulativo, que ha sido el que ha primado en su venta.

Podríamos decir que el bloque seguramente nació por motivos especulativos y que su último destino ha sido el mismo: morir por la presión del capital.

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La antigua corrala de Fernández de la Hoz, 63

El edificio estaba situado en la Plaza de San Juan de La Cruz, 4 –en el número 63 de la calle Fernández de la Hoz–, junto a los Nuevos Ministerios y la calle de Ríos Rosas y albergará  viviendas de alto nivel y de precio, exageradamente desorbitado, solo al alcance de economías poderosas. La venta se ha realizado con suma discreción.

El edificio derribado contaba con algo más de 1.000 metros cuadrados y una edificabilidad cinco veces mayor, de casi 5.600 metros. Según detalla la constructora, la promoción, el edificio, de nueva construcción, ofrecerá una amplia tipología de 41 viviendas  de 1, 2, 3 ó 4 dormitorios y áticos. Además de la  comodidad de disponer de aparcamiento y trasteros, la finca ofrece unas zonas comunes con gimnasio y piscina en la 8ª planta, que disfruta de unas vistas privilegiadas. Los pisos, de entre 55 y casi 400 metros cuadrados, costarán entre medio millón de euros y 2,5 millones, en el caso de los áticos. La entrega de las viviendas está prevista para la primavera de 2018.

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Plaza de San Juan de La Cruz, 4.  (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

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Plaza de San Juan de La Cruz, 4.  (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)
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Plaza de San Juan de La Cruz, 4. El el número 63 de la calle Fernández de la Hoz lo ocupa ya una nueva construcción. (Foto: Google Maps, 2017)

Referencias.-

Corrala de Fernández de la Hoz (I)   2007 (Blog Urban Idade, 2007)

Corrala de Fernández de la Hoz (II)  2015 (Blog Urban Idade, 2015)

La corrala de Fernández de la Hoz 63 tiene los días contados
(Blog Urban Idade, 2015)

De corrala en ruinas a pisos de lujo de hasta 2,5 millones en pleno corazón de Madrid (El Confidencial, 15/ 5/ 2017)

Unos chalés en la playa de Somo y el temporal (Cantabria)

En Somo, frente a Santander, las olas invadieron la playa y arramblarón cuanto encontraron en su camino. Y en su camino se toparon con una serie de chalets construidos en la década de los ochenta del pasado siglo.
Las consecuencias del encontronazo tuvieron cierta gravedad económica para los propietarios de las viviendas.

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Chalés en la playa de Somo (Foto: Diario Montañés, 2014)

Los pasados 1 y 2 de marzo de 2014, según explicaciones de técnicos en la materia, la combinación de una profunda borrasca sobre las islas Británicas y un potente anticiclón en las Azores, produjo una situación de vientos intensos y fuerte oleaje en las costas del norte y noroeste de la Península Ibérica, que efectó de manera acusada a la Comunidad cántabra.
En Somo, frente a Santander, las olas invadieron la playa y arramblarón cuanto encontraron en su camino. Y en su camino se toparon con una serie de chalets construidos en la década de los ochenta del pasado siglo.
Las consecuencias del encontronazo tuvieron cierta gravedad económica para los propietarios de las viviendas, sin que nadie resultase herido.

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Chalés en la playa de Somo (Foto: EFE, 2014)

Lo extraño del suceso no ha sido ver como el mar avanzaba hasta su encuentro violento con las casas causando destrozos. Al contrario, lo difícil es entender qué hace una urbanización a menos de 100 metros del mar, levantada en medio de la playa, por delante de la protección dunar y amparada por un muro de hormigón armado para prevenir las mareas. No parece extraño, pués, que hechos como este puedan producirse, conocido el  común desprecio que suele manifestarse cuando de retar a las fuerzas de la Naturaleza se trata. Más aún a sabiendas del cambio climático y del calentamiento global que ya se deben considerar como  fenómenos más que evidentes y a los que habría que prestar más atención.

Hace cerca de siete años escribí en este mismo blog unas líneas en las que manifestaba mi asombro al ver cómo se construían edificios y urbanizaciones a pié de costa y en primerísima línea de playa, sin ningún pudor ni preocupación por la posible destrucción de ecosistemas sensibles y sin temor a las posibles consecuencias por el devenir natural de las cosas. Lo hice en referencia precisamente a esta Urbanización de Somo, un ejemplo revelador de cómo se pasa la excavadora por encima de dunas y playas para crear nuevos paisajes de hormigón y ladrillo, y que evidencia la impudicia y la falta de escrúpulos de los promotores, constructores, Ayuntamientos y compradores de las viviendas que invaden la playa.

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Chalés en la playa de Somo (Foto: EFE, 2014)

Aunque este temporal haya sido el más violento y «contumaz» en tres décadas y aunque la reforma de la Ley de Costas española ampare este tipo de despropósitos que benefician a los especuladores en su avaricia infinita, parece sensato pensar que sucesos como este no ocurrirían de no haber edificios plantados en medio de las playas. Deberíamos poner remedio porque no  podemos ir en contra de la Naturaleza.

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Urbanización en la playa de Somo antes de los destrozos de 2014 (Fotos: Enrique F. Rojo, 2007)

Referencias.-

En primera línea de playa (Blog Urban Idade, 2007)
Mas fotografías Urbanización Delfín en Somo (Blog Driza.Me)
Reforma Ley de CostasInfografía (El País, 2014)
Ley de Costas (Noticias, El País)
Fografías temporal en Cantabria (El Pais, 2014)

Verano, demencia colectiva y urbanismo playero

Benidorm es el paradigma de este mal de pérdida de cordura, pero no es un caso aislado. Una foto actual de este pueblo-ciudad muestra la desmedida dimensión del fenómeno, con muchísimos más edificios, más altos y más feos, si cabe. El urbanismo de Benidorm es el mal ejemplo de cómo no se debería actuar en la planificación del espacio urbano. Sin embargo, las distintas corporaciones municipales alaban el modelo de desarrollo del núcleo urbano y lo definen como «sostenible».

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Benidorm, Alicante. (Foto: Olivares Navarro, 2003)

Viendo esta foto veraniega, tremenda, se percibe cierta sensación de locura, de frenesí descontrolado. Como una demencia colectiva, diríamos, viendo semejante despliegue de sombrillas y tumbonas a lo largo de la reducida franja de arena que todavía queda.  La agresiva invasión de la playa por los  gigantescos bloques de apartamentos, que todo lo devoran, avanza con altanería. La foto es de 2003 y retrata un instante de un día de verano en Benidorm (Alicante). Un día más de demencia colectiva, en el que los bañistas se desquician buscando un resquicio, un mínimo espacio libre donde clavar la sombrilla y colocar las tumbonas o las toallas sin invadir el espacio ajeno, escaso por lo que se ve en la foto.

Benidorm es el paradigma de este mal de pérdida de cordura, pero no es un caso aislado. Una foto actual de este pueblo-ciudad muestra la desmedida dimensión del fenómeno, con muchísimos más edificios, más altos y más feos, si cabe. El urbanismo de Benidorm es el mal ejemplo de cómo no se debería actuar en la planificación del espacio urbano. Sin embargo, las distintas corporaciones municipales alaban el modelo de desarrollo del núcleo urbano y lo definen como «sostenible«.

La Organización Mundial del Turismo define la sostenibilidad del turismo diciendo:

“El desarrollo del turismo sostenible responde a las necesidades de los turistas y de las regiones anfitrionas presentes, a la vez que protege y mejora las oportunidades del futuro. Está enfocado hacia la gestión de todos los recursos de manera que satisfagan todas las necesidades económicas, sociales y estéticas, y a la vez que respeten la integridad cultural, los procesos ecológicos esenciales, la diversidad biológica y los sistemas de soporte de la vida.”

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Dos imágenes de Benidorm con más de medio siglo de diferencia. La transformación ha sido espectacular y el destrozo irreversible. La popularización del turismo de masas, el consumo de turismo barato, la falta de cultura ambiental, la rapiña urbanística y la codicia especuladora son el origen de monstruos de este tipo. (Fotos: Foro Urbanity)

Modelos de desarrollo urbanístico y  turístico insostenibles

Es evidente que en la costa mediterránea, con ejemplos como el de Benidorm, este principio de pretendida sostenibilidad no se da. Actualmente seguimos viviendo actuaciones de épocas y mentalidades que parecían superadas, al menos en los aspectos relativos a los modelos de desarrollo urbanístico y desarrollo turístico. En Benidorm se enorgullecen por su hazaña y el ayuntamiento ha publicado un folleto turístico de gran interés.

En España ya sabemos que se está destruyendo el litoral costero a toda velocidad. La Naturaleza nos ha beneficiado con el privilegio de ser una península y gozar de extensa costa.

Desde que en España se descubrió en los años 50 del siglo XX que el sol y el mar se aliaban con el objetivo de convertirnos en un paraiso turístico, surgió una ralea de especuladores ahítos de codicia dispuesta a enriquecerse con este prometedor negocio. Las autoridades, que aún respiraban ínfulas de grandeza imperial y que con el turismo descubrieron un gran potencial para nivelar la temible e inestable balanza de pagos, se convirtieron en parte coadyuvante.

Iniciados los años 50 , los ingresos del turismo eran la principal partida compensadora de la balanza de pagos en España.  Entre 1950 1965 las divisas del turismo exterior permitieron compensar hasta el 73 por 100 del déficit comercial. En el período 1960-1975, financiaban por si solas el 71,5 por 100 del déficit comercial. (Rafael Vallejo Pousada, en «Turismo y desarrollo económico en España durante el franquismo, 1939-1975«)

El turismo fue una de las claves financieras de la supervivencia del régimen de Franco hasta mediados los años 70, cuya herencia sirvió de beneficio a ciertas clases sociales y políticas vinculadas a él y de padecimiento a lugareños hostiles a la fórmula y, en general al complejo social de los españoles. En el saldo final del turismo hay luces y sombras, ganancias y costes sociales como congestión urbana, contaminación, deterioro medioambiental y destrucción irreversible del paisaje. (Rafael Vallejo Pousada, en «Turismo y desarrollo económico en España durante el franquismo, 1939-1975»)

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Oropesa del Mar (Castellón) y al fondo edificios turísticos a lo largo de la línea de playa. (Foto: Enrique F. Rojo, 2008)

Urbanismo costero y corrupción

La normalización sistemática de desarrollos urbanísticos desaforados, ligados a la expansión del turismo a través de sociedades constructoras oportunistas en extraña connivencia con los políticos locales, hizo que no le prestásemos demasiada atención al fenómeno devastador. Nos parecía normal.

A partir de que saliese a la luz pública en 2006 el mayor caso de corrupción política juzgado en España, que relacionaba prácticas de delincuencia organizada de los ayuntamientos con la construcción y el urbanismo en la costa mediterránea, fueron apareciendo un goteo constante de nuevos casos, que no eran sino la muestra de una continuidad depredadora que ya venía siendo incesante y habitual desde hacía muchas décadas. Nos sorprendía el volumen de operaciones urbanísticas, su asombrosa distribución a lo largo de todo el litoral, el volumen desmedido de negocio, el comportamiento mafioso de sus protagonistas, la corrupción política asociada a la delincuencia organizada con intereses en el sector urbanístico y, sobre todo, la impundad con la que todo esto se hacía y la inmunidad que gozaban los protagonistas cuando eran descubiertos.

Y así hemos vivido durante demasiadas décadas, edificando sin control y destruyendo espacios naturales con una desmedida ansia especulativa, sin pensar en las consecuencias negativas que estas intervenciones pudieran tener en el medio natural.

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Complejo turístico Marina d’Or, situado en Oropesa del Mar (Castellón). Un ejemplo de crecimiento urbanístico desmedido orientado al turismo. Se encuentra en el lugar que ocupaban antiguas fincas rústicas dedicadas al cultivo de naranjas y hortalizas, oportunamente recalificadas después de su compra o expropiación. (Foto: Enrique F. Rojo, 2008)

«Destrucción a toda costa, 2013»: informe de Greenpeace

Como todos los años dede hace más de una década, este verano Greepeace publicó su Informe «Destrucción a toda costa, 2013», en el que presentó el «Top Ten» español de costa destruida, por orden alfabético: Calp (Alicante), Calvià (Mallorca), Chiclana de la frontera (Cádiz), Cubelles (Barcelona), Oliva (Valencia), Orpesa (Castellón), San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria), Sant Josep de sa Talaia (Ibiza), Vera (Almería) y Zierbena (Bizkaia).

Para Greenpeace la única forma de mantener la costa lejos de la amenaza de la destrucción es manteniendo los recursos naturales unidos a ella, fomentando un turismo de calidad y un modelo económico de desarrollo local. Proponen como ejemplo a seguir el de los municipios menos urbanizados de España, destacando entre los de mayor tamaño: Fuencaliente de La Palma (La Palma), Vallehermoso (La Gomera) y Villaviciosa (Asturias).

Lo Peor-GP-2013

Lo Peor-Comunidades-GP-2013

Las seis propuestas de Greenpeace

El panorama es bastante desalentador, pues son muchos los errores y escasa la voluntad de enmendarlos o, al menos de no proseguir en la misma línea. De momento, la fiebre de la construcción está estancada y no parece que la reactivación plena se produzca antes de 2015. De manera que aún hay tiempo para reflexionar de verdad, replanteándonos si merece la pena mantener el actual modelo de desarrollo urbano tan peligroso. A grandes males, grandes remedios. No en complejidad ni en coste, sino en eficacia y facilidad para llevarlas a la práctica. Estas son las seis propuestas de Greenpeace para detener la destrucción de la costa española:

1. No a la Ley de Costas
La Unión Europea (UE) debe obligar al Estado español a rehacer la Ley de Costas. A su vez el Tribunal Constitucional debe decidir si esta nueva Ley vulnera la
salvaguarda del dominio público marítimo-terrestre. Por otro lado, Greenpeace pide a alcaldes y comunidades autónomas que se declaren insumisas en la aplicación de la Ley, de forma que con la presión ciudadana se revoque.
2. Ladrillo Sostenible o Ladrillo Cero
Limitar las edicaciones en menos de 500 metros para toda España (como en Asturias, Galicia, Euskadi y Andalucía) a través de Planes de Ordenación del Litoral de competencia autonómica. Los planes urbanísticos en proyecto deben ser revisados con carácter urgente y los órganos de gestión ambiental de las CC.AA. suspender, a su vez, la aprobación de planes futuros. De esta forma se impedirían proyectos como el hotel de Es Trenc (Mallorca), el de El Palmar (Vejer, Cádiz) o el de La Arena (Zierbena, Bizkaia).
3. No más parques de papel
Gestionar de forma real los espacios naturales protegidos del Estado. Elaborar planes de ordenación y de uso de estos espacios que impidan más suelo urbano, ya que de esta forma estas zonas quedarían blindadas a la construcción.
4. Participación ambiental
Los planes urbanísticos deben contar con los periodos de informes y de partición pública, que los únicos controles externos a unos ayuntamientos frecuentemente sacudidos por casos de corrupción urbanística.
5 Fiscalidad verde
Se deben establecer medidas para que los municipios que han decidido conservar sus costas reciban compensaciones económicas, como los pagos por servicios ambientales. De esta forma, serían beneficiados y recompensados por el conjunto de la sociedad. Una “ecotasa” turística en los municipios más degradados, que sea finalista, serviría para revertir el modelo de turismo masivo de sol y playa.
6. Cero construcciones en zonas de riesgo
Explicar a los nuevos o potenciales propietarios de viviendas e industrias o infraestructuras en primera línea o en zonas de ramblas, desembocaduras de ríos, barrancos, torrentes, etc. el elevado riesgo de inundación y temporales a los que se enfrentan. El Estado es el responsable de los futuros riesgos y costes.

Imagen aérea de Marina d' Or en Oropesa de Mar
Imagen aérea de Marina d’ Or en Oropesa de Mar, Castellón. (Foto: Ángel Sánchez, El País)

Referencias.-

Vallejo Pousada, Rafael
Turismo y desarrollo económico en España durante el franquismo, 1939-1975
X Congreso Internacional de la AEHE. Septiembre 2011. Universidad Pablo de Olavide, Carmona (Sevilla)

Destrucción a toda costa 2013
Greenpeace España (PDF)

El Top 25 de la destrucción costera en España, 2013 (Greenpeace) PDF

El milagro turístíco se repite (El País, 05/07/2013)

Ley 2/2013, de 29 de mayo, de protección y uso sostenible del litoral y de modificación de la Ley 22/1988, de 28 de julio, de Costas. (PDF)

Ley de costas (Wikipedia)

Díez Ripollés, José Luis  y  Gómez Céspedes, Alejandra
La corrupción urbanística: estratégias de análisis  (PDF)

Guía de rascacielos de Benidorm

Acerca de Marina D’Or (Blog)

Portazgo, peajes y fielato en las autovías portuguesas

Nos sorprendió la república de Portugal en 2011 con la aplicación -como medida anticrisis- de una extraña norma resuelta en 2010 con acelerada urgencia, para recaudar euros a costa de sus visitantes y también de sus propios habitantes. Aunque no es nada nuevo en otros paises europeos, la medida, impuesta con gran ímpetu en Portugal, ha impactado a propios y extraños y todavía asusta a quienes pretenden acercarse al país.

Autovía de peaje en el norte de Portugal.

Nos sorprendió la república de Portugal en 2011 con la aplicación -como medida anticrisis– de una extraña norma resuelta en 2010 con acelerada urgencia, para recaudar euros a costa de sus visitantes y también de sus propios habitantes. Aunque no es nada nuevo en otros paises europeos, la medida, impuesta con gran ímpetu en Portugal, ha impactado a propios y extraños y todavía asusta a quienes pretenden acercarse al país.

Se trata de la ley que grava el tránsito viario por las autovías que acceden al país desde las fronteras españolas. En un principio se hacía a las que accedían desde Galicia, pero su aplicación, según se desprende de la norma aprobada, se generalizaría al conjunto del vial portugués. Son la concesión Norte Litoral (A28 entre Viana do Castelo-salida 22-Darque y salida 11-A41/aeropuerto), la concesión Grande Porto (A41+A42+A4 Custòias/A3) y la concesión Costa de Prata (A29+A17 Mira-estadio de Aveiro+A25 Aveiro-A1)

Esta ley, compleja y caótica, regula la aplicación de tasas que suponen, por ejemplo, 77 euros por un tramo de 76 kilómetros en la autovía A-28, que discurre por la costa del norte portugués, y para la circunvalación de entrada en Oporto. Esto supondría más de un euro por kilómetro para todos aquellos que circulen desde Viana do Castelo hasta Oporto. Ni caro ni barato: en suma, un portazgo en toda regla con la intención prioritaria de recaudar fondos que alivien la profunda crisis monetaria portuguesa.

Dispositivos electrónicos de identificación en las autovías de peaje de Portugal.

Nos dice Wikipedia, «El portazgo, pontazgo o barcaje, era un antiguo impuesto de naturaleza indirecta, existente en los reinos de Castilla, Aragón y Navarra que podía gravar los derechos de tránsito, que satisfacían los que iban de camino, pisaban terreno del rey o del señor, o entraban en la ciudad. En otras ocasiones gravaba las transacciones en sí y solían pedirse en los lugares de mayor concurrencia, sobre todo en las ferias y mercados. Podía gravarse tanto a las personas, mercancías o animales.»

En cualquier caso, interesa saber que el paso desde España a Portugal supone pagar un portazgo o peaje desde el norte y  que con el tiempo se habrá extendido a todas las autovías que al inicio de la norma estaban libres de pago, las del este y sur de Portugal.

Pero lo peor es el sistema. Electrónico, sin puestos de peaje, con control «descontrolado»  de acceso a los dispositivos de identificación y pago, poco definidos, mal situados, extrañamente identificados y escasamente eficientes.

Dice Wikipedia del peaje: «Se denomina peaje al pago que se efectúa como derecho para poder circular por un camino. En la antigüedad, se llamaba portazgo a la suma que debía pagarse para cruzar cierto límite (puerta) entre dos zonas territoriales. En términos más generales se asocia el concepto de peaje a la tasa o tarifa que se cobra a un medio de transporte terrestre, fluvial o marítimo como derecho de tránsito para utilizar la infraestructura de la respectiva vía de comunicación; por ejemplo a los automóviles para poder circular por una autopista».

Señalización advirtiendo a los automovilistas de la presencia de dispositivos electrónicos de identificación en las autovías de peaje de Portugal.

Por último, recojo de Wikipedia: «Fielato era el nombre popular que recibían las casetas de cobro de los arbitrios y tasas municipales sobre el tráfico de mercancías, aunque su nombre oficial era el de estación sanitaria, ya que aparte de su función recaudatoria servían para ejercer un cierto control sanitario sobre los alimentos que entraban en las ciudades. El término fielato procede del fiel o balanza que se usaba para el pesaje.»

Para los profesionales del transporte se convierte en un aunténtico fielato, poco própio del siglo XXI en que vivimos. De hecho, antiguamente el tránsito de mercancías se gravaba a la entrada de las ciuades, que se hacía efectivo en las «Fielatos«. Por lo tanto, los nuevos impuestos bien recuerdan a esta técnica recaudatoria antigua que gravaba los derechos al consumo.

No parece, desde luego, que la fórmula elegida por la Administración portuguesa para aliviar la crisis que ahoga al país sea muy apropiada. El impacto negativo en los ingresos por turismo se dejará notar, y los hábitos de movilidad entre la población próxima a las fronteras tenderán a cambiar. Por lo pronto, las localidades del sur de Galicia, destino habitual de turistas portugueses, ya lo están acusando.

En noviembre del 2011se incorporaron al sistema de pago exclusivamente electrónico tres nuevos tramos de autopistas sin régimen previo de SCUT (sem custo para o utilizador, es decir sin coste para el usuario):

El tramo de la IC3 comprendido entre la A23 y la N110 (Atalaia-Santa Cita).Este tramo, de 9 kilométros de recorrido, forma parte de la Concessão Pinhal Interior. Pasa a formar parte del ramal norte de la A13. El resto de este ramal continua en proyecto/construcción (Tomar-Coimbra).

El nuevo tramo de la A4 (concesión AE transmontana), la variante de Bragança, de 7,8 Km. de longitud. Se mantienen los sistemas de pago en los otros tramos (solo electrónico viaje Custóias-A3, manual viaje A3-Amarante).

La nueva concesión Litoral Oeste que incluye la A19 (16,4 Km entre São Jorge y Azoia)y la A8 entre Leiria y las poblaciones periféricas de Cortés y Pousos (6 Km.).

En diciembre de 2011 (decreto-ley 111/2011), fueron incorporadas a este mismo sistema cuatro nuevas SCUTs: la autovía del Algarve (A22:Monte Gordo-lagos), autoestrada Beira Interior (A23 Guarda-Torres Novas), autoestrada das Beiras litoral e alta (A25: Vilar Formoso-Aveiro) y la concesión Interior Norte (A24:Vila Verde Raia-Viseu).

Hasta el momento las nuevas incorporaciones, sumadas a las ya activas, que han ido ampliando por todo el país, incluido el Algarve, las autovías de obligado portazgo, han provocado reacciones de todo tipo, incluyendo aquellas en forma de  actos de sabotaje que, según parece, se están haciendo populares entre conductores airados y malhumorados que no tienen a bien pagar el impuesto circulatorio.

Cartel reivindicativo contrario al pago de peajes: «¿Más peajes? Ni pensarlo»

Se han vuelto habituales las protestas de ciudadanos desde que se impuso el pago de peajes en las autovías portuguesas, primero en el norte y más adelante en el sur, como  las marchas de protesta en la  autovía del Infante (EN-125) del Algarve.

A finales de julio de 2013 un centenar de conductores portugueses y españoles colapsaban la EN-125 , en una movilización organizada una comisión de usuarios de los dos lados del Guadiana y por la asociación de Usuarios de la Autovía del Infante (CUVI) -para  quienes la introducción de este peaje está llevando al Algarve a una situación de ruina social y económica-,  para protestar contra el peaje en la autopista del Infante .

Lo último: un escrache en los alrededores de la residencia estival del primer ministro de Portugal, Pedro Passos Coelho, en el Algarve, para exigir el fin del pago de peajes en las carreteras de la región.

NOTA: Esta entrada es una actualización de la publicada  Autovías de Portugal: Portazgo, fielato y peaje en el Blog «Estaba el Señor Don Gato» el 5 de  enero de 2012.

Referencias.-

Peajes

Peajes Portugal

Escrache en la residencia veraniega de Passos Coelho (Público, 12/08/2013)

Cómo sobrevivir a los peajes en Portugal (Blog Vigo Low Cost)