«Urban Idade», las edades urbanas en Facebook.

URBAN IDADE, las edades urbanas que definen el presente de nuestras ciudades. La ciudad como centro de atención. Sus lugares; la historia urbana y los espacios actuales. Historia, sociología, política y sentido común. Ahora en Facebook: URBAN IDADE.

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«Aparcabicis» en Madrid: ¿Bicis o Motos?

En la foto-denuncia que encabeza la entrada y que s objeto de este artículo del blog, se ve claramente que los propietarios de las motos «ignoran» las normas municipales, o las desconocen. Lo que no les exime de su cumplimiento. Las motos aparcan en el espacio reservado para las bicicletas.

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(Foto: Enrique F. Rojo, 2014)

Como es habitual por estas fechas, es normal que haga alguna mención a la bicicleta y a su uso en la ciudad, el uso urbano de la bici. Al margen de su aspecto deportivo, mi interés se centra en su potencial como vehículo para desplazarse por la ciudad. Función que es importante reivindicar y que, bien por moda, «esnobismo», necesidad o convicción, cada día parece estar más interiorizada en la vida cotidiana de los madrileños. Circunstancia que se dispara con el tiempo estable, el calor,  los días soleados y la cercanía del verano.

Para mí la bicicleta es un vehículo útil y necesario para desplazarme por la ciudad. En los últimos cinco años  el panorama ha cambiado como de la noche al día. Afortunadamente, pués ganamos todos. El problema es que cambios tan rápidos no son mentalmente asumibles con lo previsto, ni aún con lo observado. Así, los conductores no estamos preparados para asimilar nuevos patrones de conducta, como que hay que compartir la calzada con tanta bicicleta, aunque las veamos a diario pero nos resulten invasivas. Las vemos sin darle mucha importancia y lo consideramos como algo anecdótico y puntual.  Y un día,  sin darnos cuenta, vemos que hay muchísimas bicicletas atravesando las calles de Madrid. Y no estamos preparados para reaccionar ante las acciones desconocidas e imprevistas de las bicicletas y, al mismo tiempo, los ciclistas neófitos -que son la mayoría, ante tal «boom»- tampoco están a la altura de las circunstancias en una ciudad como Madrid, especialmente complicada para desplazarse en bicicleta, con conductores poco habituados a las características de la bici y sin saber cómo reaccionar ante las situaciones de conflicto que se pueden producir.  Ademas, es fácil descubrir que hay  poco respeto o comprensión por ambas partes. Poca «cultura de bici urbana«, lo que es normal, pues el fenómeno es nuevo.

Si partimos de la idea de que el ciclista es probable que también sea automovilista, el problema se convierte en una cuestión de ambivalencias. Y el comportamiento puede ser de una especie de esquizofrenia funcional no patológica, de modo que nadie acusará el conflicto social real que se genera entre ciclistas y automovilistas, especialmente sabiendo que  los términos se invierten de manera constante entre  ciclistas y automovilistas. La diferencia viene definida por el vehículo y el talante mostrado en cada situación. Por otro lado están aquellos que no toleran las bicicletas porque son molestas en el tráfico y además son incapaces de empatizar, por su distancia con la idea de su uso normalizado
En fin, el tema es complejo y debería ser objeto de algún debate político de mayor calado, más allá de los meramente normativos que ahora mismo genera.

«Aparcabicis» urbanos

Todo este largo preámbulo para introducir una brevísima nota acerca del escaso valor que algunos ciudadanos dan a la bici. Parece que todos estamos mentalizados y asumimos las ordenanzas municipales de tráfico y, en caso de sanción asumimos el pago. Cuando un coche aparca encima de la acera, pisa un vado, se planta en doble fila o invade una plaza de residentes o de minusválidos todos entendemos que se sancione.

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Aparcabicis urbanos, modelos habituales en todas las Comunidades de España, en este caso en Murcia. (Foto: La Informacion.com)

Pero, ¿Qué pasa cuando las escasísimas plazas exclusivas para las bicicletas son invadidas por otros vehículos? Parece que nada. Los madrileños hemos visto como el Ayuntamiento, tímidamente, ha ido instalando en el último lustro elementos útiles para aparcar y asegurar las bicis y evitar que  las roben. También como los «aparcabicis» desaparecen por robo y no se reponen.

En la foto-denuncia que encabeza la entrada y que es objeto de este artículo del blog, se ve claramente que los propietarios de las motos «ignoran» las normas municipales, o las desconocen.

Según el artículo 62 de la Ordenanza de Movilidad para la ciudad de Madrid, en Acuerdo del Pleno, de 30 de noviembre de 2010, publicado en el BOCM 16 de diciembre de 2010, «los vehículos de dos ruedas, ya sean motocicletas, ciclomotores o bicicletas, estacionarán en los espacios específicamente reservados al efecto. En el supuesto de que no los hubiera, siempre que esté permitido el estacionamiento, podrán estacionar en la calzada junto a la acera en forma oblicua a la misma y ocupando una anchura máxima de 2 metros, de forma que no se impida el acceso a otros vehículos o el paso desde la acera a la calzada«.

La Ordenanza añade la prohibición del estacionamiento de motocicletas y ciclomotores en lugares  destinados a bicicletas y viceversa.

Parece que por ley las bicicletas gozan de una regulación clara, compartida con las motos y que especifica el espacio destinado a cada vehículo.  En la foto-denuncia que encabeza la entrada y que es objeto de este artículo del blog, se ve claramente que los propietarios de las motos «ignoran» las normas municipales, o las desconocen. Lo que no les exime de su cumplimiento. En cualquier caso, el desprecio hacia los usuarios de las bicis es flagrante y, tal vez, debería ponerse más atención en estos asuntos, en lugar de plantear hasta el aburrimiento debates  improductivos como por ejemplo el de, por seguridad, «casco si- casco no».

Verano, demencia colectiva y urbanismo playero

Benidorm es el paradigma de este mal de pérdida de cordura, pero no es un caso aislado. Una foto actual de este pueblo-ciudad muestra la desmedida dimensión del fenómeno, con muchísimos más edificios, más altos y más feos, si cabe. El urbanismo de Benidorm es el mal ejemplo de cómo no se debería actuar en la planificación del espacio urbano. Sin embargo, las distintas corporaciones municipales alaban el modelo de desarrollo del núcleo urbano y lo definen como «sostenible».

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Benidorm, Alicante. (Foto: Olivares Navarro, 2003)

Viendo esta foto veraniega, tremenda, se percibe cierta sensación de locura, de frenesí descontrolado. Como una demencia colectiva, diríamos, viendo semejante despliegue de sombrillas y tumbonas a lo largo de la reducida franja de arena que todavía queda.  La agresiva invasión de la playa por los  gigantescos bloques de apartamentos, que todo lo devoran, avanza con altanería. La foto es de 2003 y retrata un instante de un día de verano en Benidorm (Alicante). Un día más de demencia colectiva, en el que los bañistas se desquician buscando un resquicio, un mínimo espacio libre donde clavar la sombrilla y colocar las tumbonas o las toallas sin invadir el espacio ajeno, escaso por lo que se ve en la foto.

Benidorm es el paradigma de este mal de pérdida de cordura, pero no es un caso aislado. Una foto actual de este pueblo-ciudad muestra la desmedida dimensión del fenómeno, con muchísimos más edificios, más altos y más feos, si cabe. El urbanismo de Benidorm es el mal ejemplo de cómo no se debería actuar en la planificación del espacio urbano. Sin embargo, las distintas corporaciones municipales alaban el modelo de desarrollo del núcleo urbano y lo definen como «sostenible«.

La Organización Mundial del Turismo define la sostenibilidad del turismo diciendo:

“El desarrollo del turismo sostenible responde a las necesidades de los turistas y de las regiones anfitrionas presentes, a la vez que protege y mejora las oportunidades del futuro. Está enfocado hacia la gestión de todos los recursos de manera que satisfagan todas las necesidades económicas, sociales y estéticas, y a la vez que respeten la integridad cultural, los procesos ecológicos esenciales, la diversidad biológica y los sistemas de soporte de la vida.”

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Dos imágenes de Benidorm con más de medio siglo de diferencia. La transformación ha sido espectacular y el destrozo irreversible. La popularización del turismo de masas, el consumo de turismo barato, la falta de cultura ambiental, la rapiña urbanística y la codicia especuladora son el origen de monstruos de este tipo. (Fotos: Foro Urbanity)

Modelos de desarrollo urbanístico y  turístico insostenibles

Es evidente que en la costa mediterránea, con ejemplos como el de Benidorm, este principio de pretendida sostenibilidad no se da. Actualmente seguimos viviendo actuaciones de épocas y mentalidades que parecían superadas, al menos en los aspectos relativos a los modelos de desarrollo urbanístico y desarrollo turístico. En Benidorm se enorgullecen por su hazaña y el ayuntamiento ha publicado un folleto turístico de gran interés.

En España ya sabemos que se está destruyendo el litoral costero a toda velocidad. La Naturaleza nos ha beneficiado con el privilegio de ser una península y gozar de extensa costa.

Desde que en España se descubrió en los años 50 del siglo XX que el sol y el mar se aliaban con el objetivo de convertirnos en un paraiso turístico, surgió una ralea de especuladores ahítos de codicia dispuesta a enriquecerse con este prometedor negocio. Las autoridades, que aún respiraban ínfulas de grandeza imperial y que con el turismo descubrieron un gran potencial para nivelar la temible e inestable balanza de pagos, se convirtieron en parte coadyuvante.

Iniciados los años 50 , los ingresos del turismo eran la principal partida compensadora de la balanza de pagos en España.  Entre 1950 1965 las divisas del turismo exterior permitieron compensar hasta el 73 por 100 del déficit comercial. En el período 1960-1975, financiaban por si solas el 71,5 por 100 del déficit comercial. (Rafael Vallejo Pousada, en «Turismo y desarrollo económico en España durante el franquismo, 1939-1975«)

El turismo fue una de las claves financieras de la supervivencia del régimen de Franco hasta mediados los años 70, cuya herencia sirvió de beneficio a ciertas clases sociales y políticas vinculadas a él y de padecimiento a lugareños hostiles a la fórmula y, en general al complejo social de los españoles. En el saldo final del turismo hay luces y sombras, ganancias y costes sociales como congestión urbana, contaminación, deterioro medioambiental y destrucción irreversible del paisaje. (Rafael Vallejo Pousada, en «Turismo y desarrollo económico en España durante el franquismo, 1939-1975»)

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Oropesa del Mar (Castellón) y al fondo edificios turísticos a lo largo de la línea de playa. (Foto: Enrique F. Rojo, 2008)

Urbanismo costero y corrupción

La normalización sistemática de desarrollos urbanísticos desaforados, ligados a la expansión del turismo a través de sociedades constructoras oportunistas en extraña connivencia con los políticos locales, hizo que no le prestásemos demasiada atención al fenómeno devastador. Nos parecía normal.

A partir de que saliese a la luz pública en 2006 el mayor caso de corrupción política juzgado en España, que relacionaba prácticas de delincuencia organizada de los ayuntamientos con la construcción y el urbanismo en la costa mediterránea, fueron apareciendo un goteo constante de nuevos casos, que no eran sino la muestra de una continuidad depredadora que ya venía siendo incesante y habitual desde hacía muchas décadas. Nos sorprendía el volumen de operaciones urbanísticas, su asombrosa distribución a lo largo de todo el litoral, el volumen desmedido de negocio, el comportamiento mafioso de sus protagonistas, la corrupción política asociada a la delincuencia organizada con intereses en el sector urbanístico y, sobre todo, la impundad con la que todo esto se hacía y la inmunidad que gozaban los protagonistas cuando eran descubiertos.

Y así hemos vivido durante demasiadas décadas, edificando sin control y destruyendo espacios naturales con una desmedida ansia especulativa, sin pensar en las consecuencias negativas que estas intervenciones pudieran tener en el medio natural.

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Complejo turístico Marina d’Or, situado en Oropesa del Mar (Castellón). Un ejemplo de crecimiento urbanístico desmedido orientado al turismo. Se encuentra en el lugar que ocupaban antiguas fincas rústicas dedicadas al cultivo de naranjas y hortalizas, oportunamente recalificadas después de su compra o expropiación. (Foto: Enrique F. Rojo, 2008)

«Destrucción a toda costa, 2013»: informe de Greenpeace

Como todos los años dede hace más de una década, este verano Greepeace publicó su Informe «Destrucción a toda costa, 2013», en el que presentó el «Top Ten» español de costa destruida, por orden alfabético: Calp (Alicante), Calvià (Mallorca), Chiclana de la frontera (Cádiz), Cubelles (Barcelona), Oliva (Valencia), Orpesa (Castellón), San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria), Sant Josep de sa Talaia (Ibiza), Vera (Almería) y Zierbena (Bizkaia).

Para Greenpeace la única forma de mantener la costa lejos de la amenaza de la destrucción es manteniendo los recursos naturales unidos a ella, fomentando un turismo de calidad y un modelo económico de desarrollo local. Proponen como ejemplo a seguir el de los municipios menos urbanizados de España, destacando entre los de mayor tamaño: Fuencaliente de La Palma (La Palma), Vallehermoso (La Gomera) y Villaviciosa (Asturias).

Lo Peor-GP-2013

Lo Peor-Comunidades-GP-2013

Las seis propuestas de Greenpeace

El panorama es bastante desalentador, pues son muchos los errores y escasa la voluntad de enmendarlos o, al menos de no proseguir en la misma línea. De momento, la fiebre de la construcción está estancada y no parece que la reactivación plena se produzca antes de 2015. De manera que aún hay tiempo para reflexionar de verdad, replanteándonos si merece la pena mantener el actual modelo de desarrollo urbano tan peligroso. A grandes males, grandes remedios. No en complejidad ni en coste, sino en eficacia y facilidad para llevarlas a la práctica. Estas son las seis propuestas de Greenpeace para detener la destrucción de la costa española:

1. No a la Ley de Costas
La Unión Europea (UE) debe obligar al Estado español a rehacer la Ley de Costas. A su vez el Tribunal Constitucional debe decidir si esta nueva Ley vulnera la
salvaguarda del dominio público marítimo-terrestre. Por otro lado, Greenpeace pide a alcaldes y comunidades autónomas que se declaren insumisas en la aplicación de la Ley, de forma que con la presión ciudadana se revoque.
2. Ladrillo Sostenible o Ladrillo Cero
Limitar las edicaciones en menos de 500 metros para toda España (como en Asturias, Galicia, Euskadi y Andalucía) a través de Planes de Ordenación del Litoral de competencia autonómica. Los planes urbanísticos en proyecto deben ser revisados con carácter urgente y los órganos de gestión ambiental de las CC.AA. suspender, a su vez, la aprobación de planes futuros. De esta forma se impedirían proyectos como el hotel de Es Trenc (Mallorca), el de El Palmar (Vejer, Cádiz) o el de La Arena (Zierbena, Bizkaia).
3. No más parques de papel
Gestionar de forma real los espacios naturales protegidos del Estado. Elaborar planes de ordenación y de uso de estos espacios que impidan más suelo urbano, ya que de esta forma estas zonas quedarían blindadas a la construcción.
4. Participación ambiental
Los planes urbanísticos deben contar con los periodos de informes y de partición pública, que los únicos controles externos a unos ayuntamientos frecuentemente sacudidos por casos de corrupción urbanística.
5 Fiscalidad verde
Se deben establecer medidas para que los municipios que han decidido conservar sus costas reciban compensaciones económicas, como los pagos por servicios ambientales. De esta forma, serían beneficiados y recompensados por el conjunto de la sociedad. Una “ecotasa” turística en los municipios más degradados, que sea finalista, serviría para revertir el modelo de turismo masivo de sol y playa.
6. Cero construcciones en zonas de riesgo
Explicar a los nuevos o potenciales propietarios de viviendas e industrias o infraestructuras en primera línea o en zonas de ramblas, desembocaduras de ríos, barrancos, torrentes, etc. el elevado riesgo de inundación y temporales a los que se enfrentan. El Estado es el responsable de los futuros riesgos y costes.

Imagen aérea de Marina d' Or en Oropesa de Mar
Imagen aérea de Marina d’ Or en Oropesa de Mar, Castellón. (Foto: Ángel Sánchez, El País)

Referencias.-

Vallejo Pousada, Rafael
Turismo y desarrollo económico en España durante el franquismo, 1939-1975
X Congreso Internacional de la AEHE. Septiembre 2011. Universidad Pablo de Olavide, Carmona (Sevilla)

Destrucción a toda costa 2013
Greenpeace España (PDF)

El Top 25 de la destrucción costera en España, 2013 (Greenpeace) PDF

El milagro turístíco se repite (El País, 05/07/2013)

Ley 2/2013, de 29 de mayo, de protección y uso sostenible del litoral y de modificación de la Ley 22/1988, de 28 de julio, de Costas. (PDF)

Ley de costas (Wikipedia)

Díez Ripollés, José Luis  y  Gómez Céspedes, Alejandra
La corrupción urbanística: estratégias de análisis  (PDF)

Guía de rascacielos de Benidorm

Acerca de Marina D’Or (Blog)

Campaña "desembasura" en las fiestas de agosto de Madrid

En el marco de la campaña ‘Desembasura, convierte los residuos en recursos’«Retorna»  quiere fomentar la concienciación sobre el abandono de residuos y en los próximos días llevarán a cabo dos acciones con voluntarios.

Con motivo de la festividad del 15 de agosto, los voluntarios de la campaña realizarán una acción organizada de sensibilización y restauración del entorno geolocalizando, recuperando y separando para su reciclaje parte de los residuos que se generen durante el las populares fiestas de San Cayetano, San Lorenzo y La Paloma.

La convocatoria para todo aquel que quiera participar será el miércoles 15 de agosto, a la 13.00 h., en la Plaza de la Cebada 11 de Madrid.

Durante esta misma semana, con la ayuda de la Plataforma para la Reducción de Residuos de Ibiza, se desarrollará otra jornada similar con voluntarios en unos de los puntos desde los que los ciudadanos han subido más fotos al mapa de puntos negros de #Desembasura: la zona húmeda de Ses Feixes.

La acción de limpieza tendrá lugar el próximo día 18 de agosto y se desarrollará durante la mañana, a partir de las 10 horas, para evitar las horas de calor.

Ambas acciones están abiertas a la participación de todo el mundo que quiera y a todos los voluntarios que se acerquen a Madrid o a Ibiza.

Se llevarán en contraprestación una bolsa reutilizable de comercio justo hecha con cultivo orgánico de Desembasura.

España no recicla

Una tendencia desmedida, irracional e interesada a envasar todos los productos que antes se vendían de manera individual o a granel, usando contenedores de varios usos, ahora se empaquetan en envases de usar y tirar. Frente a la situación actual, de despilfarro irracional y abuso inconsecuente de recursos, y conocido el éxito de los sistemas implantados en otros países (Dinamarca, Canadá, Estonia, Noruega, Finlandia , Alemania y Suecia) y en algunas regiones de España, el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) o Sistema de Retorno de Envases, se presenta como la única alternativa

En un reciente viaje  a Finlandia  una de las cosas que observé y que me sorprendió grátamente fue lo implantado que está el sistema de reciclaje de envases.
En Finlandia, un país que es la mitad de España en tamaño, con menos de seis millones de habitantes , se reciclan los envases de manera sistemática y eficiente.

Todo se envasa

Una tendencia desmedida, irracional e interesada  a envasar todos los productos que antes se vendían de manera individual o a granel,  usando contenedores de varios usos,  ahora se empaquetan en envases de usar y tirar. Además, el aumento del consumo de agua embotellada, refrescos, zumos y cervezas,  envasados en botellas o latas,  hacen que más de  la mitad de las bolsas amarillas de nuestras basuras contengan envases de bebidas.

Actualmente el consumo de plásticos y metales (aluminio, latón) para la fabricación de envases es el doble que hace veinte años, en una carrera ascendente iniciada a principio de los años 80. Esto nos hace cada vez más dependientes de las importaciones de materias primas de otros países y provoca un gran gasto económico y energético absurdo, además de perjudicar  al medio ambiente de una forma exagerada. Además, los españoles  depositamos erróneamente o por falta de sensibilidad,  en casi una cuarta parte,  los residuos que mandamos a  los contenedores de reciclaje amarillos, donde sólo se deben depositar los envases de plástico, latas y ‘briks’.

Envases de agua mineral de 33 cl  y  500 ml.  La producción española de agua mineral embotellada supera los 5.600 millones de litros al año.  El mercado español del agua mineral está controlado por 10 grandes grupos. A la cabeza está Danone que explota las  marcas Font Vella y Lanjarón, con una quinta parte del negocio. A continuación, con un 10%, figuran San Benedetto con Fuente Primavera, Fuencisla y Font Natura,  y el Grupo Leche Pascual  con aguas Pascual Nature, Bezoya y Cardó. Otros grupos importantes son  Vichy Catalán  con agua Vichy Catalán, Malavella, Mondariz, Font d’Oro, Font del Regás, Les Crues y Fuente Estrella; siguen  Nestlé Waters  con Aquarel y Nestlé Pure Life, y los grupos Dann, Solán de Cabras y el grupo Fuensanta. (Foto: E. Fidel Rojo, 2012)

Frente a la situación actual, de despilfarro irracional y abuso inconsecuente de recursos, y conocido el éxito de los sistemas implantados en otros países (Dinamarca, Canadá, Estonia, Noruega, Finlandia , Alemania y Suecia)  y en algunas regiones de España, el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) o Sistema de Retorno de Envases, se presenta como la única alternativa.

Los países escandinavos tienen cifras de recuperación entre el 80 y el 95%. En Alemania se ha alcanzado el 98.5% de éxito. Así lo plantea la organización RETORNA, que desarrolla una campaña destinada a sensibilizar e informar tanto a la sociedad como a las administraciones públicas.

En España se llevan al vertedero o a la incineración más de 30 millones de envases de bebidas cada día. (VER VIDEO)

España no recicla

Los españoles generamos por persona  al año 547 kilos de basura de los que solo se reciclan 82 kilos (15 %).  Más de la mitad acaba en los vertederos, normalmente incinerados. Según los datos de Eurostat, la oficina estadística comunitaria, España está por debajo de la media de la Unión Europea en cuanto a reciclaje de basuras pese a que genera más que el promedio del conjunto.

De los 27 estados miembros,  el europeo medio genera 513 kilos de basura al año, contando los desperdicios de los hogares, las empresas pequeñas y las dependencias públicas. La inmensa mayoría de esos residuos recibe algún tipo de tratamiento, pero en el 40% de los casos acaba en un vertedero. En España ese dato se eleva hasta el 52%. Muy por debajo queda lo que se recicla.

En España se venden diariamente 51 millones de envases de bebidas de un solo uso:  latas, botellas de plástico y vidrio y briks. Sólo un tercio se recicla; el resto termina en vertederos, incineradoras y ensuciando  los espacios públicos (parques, playas, etc).

Lata de cerveza finlandesa. En la parte superior del envase se lee en finés y en sueco Pantti / Pant 0,15 €) : «Depósito 0,15 €» (Foto: Enrique F. Rojo, 2012)

Filosofía del método: un sistema lógico

Depósito significa que cada envase posee un precio, un incentivo para que ese envase vuelva a la cadena de producción para su reciclado y que el precio del envase añadido al producto no se considere como un impuesto sino como un adelanto.
Devolución significa que esa cantidad que el consumidor ha adelantado se le reembolsará en su totalidad cuando el envase se entregue de nuevo a un comercio a través de los dispositivos de recuperación que se instalen.
Retorno significa que el envase vuelve a la cadena de producción, como una materia prima en condiciones de convertirse en un nuevo producto, cerrándose el ciclo y eliminando la basura.

El Sistema de Retorno es un sistema de gestión de residuos, de envases en este caso, que asocia un valor a cada envase para que éste sea devuelto por el consumidor para su reciclaje.

Supermercado en la población de Petäjävesi (Jyväskylä, Finlandia). Todos los centros de distribución alimentaria y bebidas disponen de máquinas receptoras de envases cuyo reembolso se proporciona en el establecimiento (Foto: Enrique F. Rojo, 2012)

 

El sistema funciona así

Los productores (embotelladores, importadores o distribuidores) pagan el depósito al operador del sistema por cada envase que ponen a circular en el mercado.

Lo comercios (hiper y supermercados, tiendas medianas y pequeñas, gasolineras, etc.) compran los productos y sus envases a los productores. Pagan el precio del producto más un depósito por cada envase. Luego cobran a los consumidores el depósito por el envase cuando estos lo compran. El importe del depósito se devuelve cuando el cliente retorna el envase al comercio a través de las máquinas  de reciclaje.

Los consumidores compran el producto envasado y pagan el depósito por cada envase al comercio. Cuando han consumido el producto, si entregan el envase vacío en cualquier comercio, se les devuelve íntegramente el depósito pagado. Si el consumidor no quiere devolver el envase, la cantidad queda en el circuito y ayuda a financiar el sistema.

El operador del sistema devuelve a los comercios lo que estos han pagado a los consumidores según recibe los datos de devoluciones. Realiza la compensación entre los agentes que intervienen en ciclo. Además se encarga de gestionar la logística de los envases, la correcta recuperación de los materiales y controlar el flujo económico entre los diferentes agentes que intervienen.

La Administración Pública se encarga de controlar la transparencia de las estadísticas y datos de la gestión del operador y audita las cuentas de todo el sistema. De esta forma se maximiza la eficacia –recogida de casi el 100% de los envases- y la eficiencia –máximo reciclado al menor coste- del sistema.

¿Y en España?

En España, de momento, la aplicación del SDDR se limita a  casos puntuales en puntos fijos o mediante unidades móviles en algunas Comunidades, sin que se haya desarrollado una verdadera implantación del sistema. Parece que todavía resulta más rentable fabricar nuevos envases que reciclar los ya existentes para convertirlos en materia prima y reiniciar el proceso. Por lo tanto el futuro del reciclaje en España continúa siendo todavía una asignatura pendiente.

En Finlandia, origen del asunto de esta entrada del blog, la antención principal del sistema, muy arraigado, se aplica especialmente a los envases plásticos y a las latas de aluminio. A parte queda el vidrio. A modo de ejemplo, las latas de cerveza de 33 cl., que todos conocemos,  tienen un incremento en tienda, sin contemplar los impuestos exclusivos e importantes al alcohol por motivos de salud pública, de 15 céntimos de Euro, que se recuperan entregando los envases en los puntos de recepción. Las botellas plásticas de Coca-Cola o similares cotizan a 40 céntimos de Euro, que ya fueron aplicados al adquirir el brebaje y que, simplemente por el montante, invitan a ejercer el responsable acto de la devolución del envase para su reciclaje.

En Canadá el sistema de recuperación de envases de bebidas (SDDR) funciona desde 1998. Las primeras provincias que se incorporaron al programa fueron Alberta, Saskatchewan, Manitoba, y más recientemente British Columbia. También se ha añadido al proyecto Ontario y Quebec.

Conocidos los datos y sabiendo las incontestables ventajas y beneficios medioambientales y económicos que reporta el reciclaje de envases , habría también que disponer de datos de cuáles son las empresas que se oponen en España a este sistema y qué intereses prevalecen para que este tipo de actuaciones se ignoren o se prorroguen con el beneplácito de las administraciones.
Es evidente que reciclar o recircular la basura para nuevos usos o se sostiene subvencionada por el Estado o ha de ser por fuerza rentable si no hay ayudas. Fundamentalmente porque son siempre empresas privadas las que se dedican a esta actividad.

Existen estudios que avalan la viabilidad de este tipo de iniciativas, que además de los aspectos contemplados generarían puestos de trabajo y reactivarían sectores económicos ahora poco productivos. En cualquier caso, sería interesante conocer los pros y los contras del sistema, ya que donde se crea empleo hay un sector donde puede desaparecer y que seguramente se podría readaptar. Y los números no siempre cuadran. En cualquier caso, quedémonos con el dato: los españoles generamos por persona  al año 547 kilos de basura de los que solo reciclamos un 15 %. Consigamos llegar como primer objetivo al 50%. Así ganaríamos todos.

Referencias.-

A devolver el casco en la tienda (El País, 19/09/2013)

Retorna.org

«El 70% de los residuos que se producen en España se entierran sin más». (Público.es. 18/11/2013)