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Archive for the ‘Comercios’ Category

Fontanería Urban IdadeBB

Mi abuelo tenía un negocio viejo en el que vendía llaves, grifos, racors, codos, empalmes y tuberías de todo tipo desde mucho antes del siglo XXI. También vendía gutapercha, enchufes e interruptores y cables de cobre ; y pez y minio en botes negros, y para sellar las tuberías de plomo estopa de cáñamo enrollable. Y más cosas. Todo un negocio viejo, rentable antes del siglo XXI.

En el número 46 de la calle del Ventisco de la capital se estableció en 1927 mi abuelo, el fundador del negocio. Lo llamó Urban Idade porque le gustó el regusto arcaico del nombre y porque le pareció que le daba empaque un letrero que sonaba a latín.

En España, en el siglo pasado -tal vez hoy también- se vivía muy atento a la imagen que sugería el siempre contundente cartelón de un comercio, cuyos matices aseguraban calidad y buen servicio. En realidad, Urban Idade nunca fue una empresa pionera; siempre fue un pequeño comercio familiar con poca proyección.

La fontanería se llamó Urban Idade, en castellano, aunque sonara a latín. Un nombre imposible para una fontanería que pretendía ser universal en una ciudad como la nuestra, que siendo la capital, era como un pueblo grande sin pretensiones. Por eso, el tiempo impuso la razón del idioma o el idioma impuso su razón en el tiempo y el viejo negocio imposible de fontanería de mi abuelo tuvo que reconvertirse en blog universal sobre  las redes urbanas, algo parecido a la fontanería; y también dificil de leer: URBAN IDADE.

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Casa Pajuelo, Atocha 95 (Foto: Enrique F. Rojo, 2018)

Casa Pajuelo, Atocha 95 (Foto: Enrique F. Rojo, 2018)

“Pequeñeces importantes” (III)

“Pequeñeces importantes”. Según la RAE, pequeñeces son : “cosas de poco momento y de leve importancia“, pero si llegan a ser importantes son : “convenientes o interesantes, o de mucha entidad o consecuencia“.

Casa Pajuelo

Subiendo por Atocha hacia el barrio de las Letras hay un comercio abierto en 1946 especializado en productos apícolas: la miel y sus derivados. Es Casa Pajuelo (Atocha, 95) donde venden todo tipo de mieles en sus variedades de acacia, espliego, tomillo, brezo, cantueso y azahar, entre otras. Venden también caramelos, legumbres, semillas  y artículos para la matanza: tripa natural o artificial  para embuchar chorizos y todo tipo de embutido, cordeles para atarlos y sazonadores como salchichonal, chorizol o butifarrol.

Casa Pajuelo Interior

Casa Pajuelo (Atocha, 95), interior de la tienda (Foto: , 2015)

Butifarrol

Preparado de “Matanza” para elaborar butifarra de la casa RUCA de Granada que se puede encontrar en Casa Pajuelo.

¿De cuánto tiempo contamos para que este tipo de negocios deje de formar parte del paisaje madrileño? Es la pregunta que angustia a los propietarios, a los comprometidos clientes y también a los observadores, escritores, escribidores blogueros, periodistas entusiastas, historiadores y a toda la ralea de pensadores urbanos que sufren viendo el panorama.
Desconocemos el futuro, pero lo auguramos funesto. Si alguien tiene el remedio, que lo diga.

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“Pequeñeces importantes”.

Vamos a hacer antítesis de términos con significados en apariencia opuestos pero que pueden ser complementarios .
Según la RAE, pequeñeces son : “cosas de poco momento y de leve importancia“, pero llegan a ser  importantes  si son : “convenientes o interesantes, o de mucha entidad o consecuencia“.

A partir de esta entrada veremos algunas pequeñeces importantes. Espacios urbanos, construcciones, edificaciones, comercios, bares, que tuvieron interés en la vida de la ciudad. En su momento, de exigua importancia, insuficiente para destacar,  pero, con el tiempo interesantes y,  más allá, consideradas de gran valor. La mayoría ya no existen y algunos sobreviven adaptados a los nuevos tiempos. Su valor lo testimonian las imágenes actuales y otras anteriores de cuando aquellas pequeñeces eran actuales.
La fotografía aporta el valor testimonial de la importancia de aquellos lugares aparentemente pequeños que ahora podemos calificar como importantes.

Librería médica Nicolás Moya. Calle Carretas, 29_1980

Librería médica Nicolás Moya. Calle Carretas, 29 (1982).

Librería médica Nicolás Moya

La Librería Nicolás Moya es un establecimiento fundado, por Nicolás Moya, en 1862. Está situado en la calle Carretas, 29, muy cerca de la Puerta del Sol y de la Plaza Jacinto Benavente. En aquellos años estaban surgiendo, por ejemplo, las barriadas de la Prosperidad o la Guindalera, barrios paradigmáticos de la nueva periferia madrileña, surgida a partir del Ensanche de Carlos María de Castro de 1860.

Originariamente la librería se especializaría en la venta de libros de Medicina, aunque con el paso de los años fue ampliando las áreas científicas o profesionales, como la Veterinaria, ganadería y agricultura, o la náutica.

Librería médica Nicolás Moya. Calle Carretas, 29_2015

Librería médica Nicolás Moya. Calle Carretas, 29  en Madrid. (Foto: El mochilero gráfico, 2015)

Inaugurada en octubre de 1862 por el señor Nicolás Moya, abrió con la intención de vender solo libros médicos.  Pero Nicolás Moya quiso ampliar el espectro y añadió volúmenes de otras ciencias que se alimentaban en las tertulias de eruditos que acudían a su trastienda. Uno de sus más asiduos visitantes fue el Premio Nobel de Medicina, Santiago Ramón y Cajal Fue precisamente Nicolás Moya quien editó y publicó toda su obra.

Referencias.-

Esta es la historia de la librería más antigua de Madrid (Revista GQ, 11 /mayo/2015)

Librería médica Nicolás Moya. Calle Carretas, 29 (El mochilero gráfico, 18 abril, 2015)

Librería Nicolás Moya, páginas de ciencia centenaria (Expansión, 7 de marzo de 2018)

VV. AA.
Establecimientos tradicionales madrileños. Cuaderno III
Cámara de Comercio e Industria de Madrid
Madrid, 1982

Rojo Escobar, Enrique F.
La prosperidad. 1862-2012
Temporae Ediciones
Madrid, 2012

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Plaza central del mercado de Bolhão, 1920. Arquivo Municipal do Porto

El mercado de Bolhão de Oporto

El Mercado de Bolhão en la ciudad portuguesa de Oporto se constuyó en 1915 sobre el espacio que ya ocupaba un primitivo mercado de calle que cubría una manzana completa.
Sus dos alturas salvan la diferencia de nivel entre los dos extremos más alejados de la manzana, además de acondicionar una zona comercial cubierta que no existía en origen. El proyecto lo realizó António Correia da Silva , un arquitecto becado por la École des Beaux Arts y que acabó siendo Arquitecto del Ayuntamiento de Oporto en 1911.

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Barracas en la plaza interior del mercado. Año 1923.  Anuário da Câmara Municipal do Porto,

Su construcción se caracteriza por su monumentalidad, propia de la arquitectura neoclásica. Hay cuatro entradas principales a diferentes espacios: la entrada sur da acceso al piso de planta baja, las entradas laterales por la calle de Sá da Bandeira y por la calle Alexandre Braga dan acceso a un área intermedia con escaleras que la conectan a ambos pisos, y finalmente, la entrada norte por la calle de Fernandes Tomás, que da acceso directo al piso superior. Los vendedores del mercado se distribuyen en los dos pisos.

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Planta del mercado del proyecto original de Correia da Silva. (Arquivo Municipal do Porto)

El mercado goza de mucha fama y a diario lo visitan gran cantidad de vecinos y de turistas. Del conjunto arquitectónico destacan sus piezas más humildes, pero más fantásticas: los pabellones centrales, más conocidos como las Barracas – construcciones en miniatura de inspiración más o menos regionalista, pero especialmente pintorescas, con un diseño y una profusión de detalles que llaman la atención: celosías de madera, ventanas de guillotina neo-góticas, columnatas; y una variedad de chimeneas de ventilación y tejadillos de pizarra más que interesantes.

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Planta y alzado del modelo de mayor tamaño de las barracas del mercado. (Arquivo Municipal do Porto)

Este espacio se diseñó como una plaza cerrada de dos pisos, con tiendas, almacenes y restaurantes en ambas plantas, unos con vistas a la calle y otros al patio interior. El proyecto original contemplaba una cubierta de hierro y vidrio sobre el mercado, solución original pero costosa que nunca avanzó más allá del papel.

El 22 de febrero de 2006 fue declarado edificio de interés público y en 2013 se lo clasificó como monumento de interés público.

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Barracas en la plaza interior del mercado. Año 1923.  Anuário da Câmara Municipal do Porto,

Tipologías de las “barracas”

A decir verdad, en medio del escenario aparentemente caótico del mercado, las barracas conservan su atractivo y su función. El diseño peculiar y los detalles tan característicos de arquitectura regionalista portuguesa contrastan notablemente con las estructuras, arcos y cúpulas de las naves principales de estilo Beaux-Arts.

Barraca mediana

Barraca grande, en la actualidad bar-cafetería. (Foto: OPS, 2014)

Existen diferentes tipologías de “barracas”, repartidas en cuatro tamaños: grandes, medianas, pequeñas y muy pequeñas.; las de mayor tamaño disponen de arcos;  las medianas no, y se sustituyen por ventanas de guillotina posteriores, con paños de vidrios mayores que contrastan en escala con el resto. Al nivel más bajo de la pared destacan las parrillas de ventilación, junto al pavimento.

Barraca mediana

Barraca grande, en la actualidad dedicada a la restauración. (Foto: OPS, 2014)

En estos recintos cabe una tienda pequeña, con sus arcos, celosías y las chimeneas de ventilación que les dan un aspecto tan peculiar, especialmente cuando se ven desde la calle más elevada del mercado. Las columnas vinculadas a los cimientos están revocadas y entre éstas hay siempre un mínimo espacio dedicado a azulejos simples, tan característicos de la arquitectura tradicional portuguesa.

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Barraca grande con frente de columnas de hormigón. decorado con celosías de madera y azulejos. El tejado de madera y antes de la última reforma, cubierto con lajas de pizarra, actualmente recubierto de material bituminoso. (Foto: OPS, 2014)

Las ventanas de guillotina son de algún momento posterior a la construcción original de las barracas. Llaman la atención por ser un género poco habitual, más propio del mundo anglosajón, con más vidrios en la parte baja que en la superior, con patrones de 6 sobre 9 divisiones, 4 sobre 6, e incluso 12 sobre 18 rectángulos. Destacando que la hoja inferior, a pesar de ser más alta, abre completamente.

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Vista general desde el corredor de la segunda planta del mercado. (Foto: Wikipedia Commons)

Ventanas de guillotina

Ventanas de guillotina en una barraca de tamaño pequeño. (Foto: OPS, 2014)

Algunas de las barracas inferiores en tamañao se presentan sin ventanas, cerradas por vidrieras con bastidores de clara inspiración neogótica del siglo XIX, con varios modelos dentro del mismo diseño. Otras, también de tamaño reducido, se presentan más anchas y en versión “abierta” y “cerrada”. La abierta se asemeja a una interpretación tradicional de una columnata de la Antigüedad o de un templo clásico extendido ad infinitum.

Barraca de tipo

Barraca de tipo “pequeño” abierta, sin ventanas. (Foto: OPS, 2014)

Las “barracas” clasificadas como muy pequeñas están situadas en los laterales del mercado y son tan pequeñas que muchas de ellas se utilizan principalmente como mostradores con el dependiente situado fuera. A penas son más que una columnata doble cubierta.

Barraca, calificada como

En esta barraca, calificada como “muy pequeña”, el intercolumnio se cubre con ventanas de guillotina de varios tamaños. La dependienta espera a la clientela fuera del local. (Foto: OPS, 2014)

Barraca de tipo

Barraca de tipo “pequeño” en su versión abierta sin ventanas, con intercolumnio desarrollado “ad infinitum”, a modo de templo clásico.. (Foto: OPS, 2014)

Rehabilitación del mercado

Al margen de la malograda ejecución del proyecto original, con el tiempo el patio central del mercado se pobló de puestos con cubierta, las “barracas”, que ahora se pueden ver, con su original arquitectura, y que aportan la imagen más característica y llamativa del mercado. En estos momentos, la falta de mantenimiento adecuado ha provocado la urgencia de su reparación.

Mercado de Bolhão (Wikipedia)

Exterior del mercado de Bolhão de Oporto (Foto: Wikipedia Commons)

La primera vez que se planteó la necesidad de abordar una rehabilitación profunda del mercado fue en 1984, después de que los servicios municipales de Oporto detectasen algunas patologías estructurales graves. A raíz de estas anomalías, los técnicos resolvieron la necesidad de una intervención de consolidación y rehabilitación del recinto. El Ayuntamiento convocó un concurso internacional  cuyas bases fueron: mantener el carácter general del edificio, en cuanto a sus elementos formales y funcionales; la continuidad del mercado tradicional; y la recuperación de los espacios perdidos.  El concurso lo ganó, en 1992, el proyecto presentado por el arquitecto Joaquim Massena, que se ejecutó entre 1996 y 1998.

Proyectos actuales

Pasado el tiempo, parece que los trabajos de la intervención de hace tres lustros no ha logrado mantener la buena salud del complejo, por lo que se hace necesario acometer una nueva reforma. Para su rehabilitación se han presentado diferentes propuestas, algunas de ellas con la idea de convertir el espacio en oficinas, en un centro comercial al uso del siglo XXI, o incluso en un rascacielos.
Uno de los proyectos más interesantes apuesta por mantener su función principal como mercado, mirando por la restauración de los detalles originales del edificio y eliminando los añadidos modernos fuera de contexto. Esto por lo que respecta al edificio principal. Sin embargo, en cuanto a las “barracas”, la idea general aboca a su demolición para substituirlas por una genérica “reinterpretación moderna”. Queda claro, que parte del corazón del recinto desparecería de producirse la demolición. Por este motivo ya se han alzado algunas voces que reclaman al consistorio de Oporto la conservación de las construcciones, como la de los arquitectos Alexandre Gamelas y Catarina Santos quienes desde su web solicitan firmas para sacar adelante su petición.

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Aspecto ideal de la reforma del mercado con las barracas recuperadas.

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Imagen del proyecto de rehabilitación del mercado que prevé la reinterpretación de los pabellones de la plaza (barracas) a partir de construcciones de nueva planta. Câmara Municipal do Porto

Referencias.-

Old Portuguese Stuff (Web portuguesa de arquitectura)
Mercado de Bolhão (Wikipedia)
Mercado do Bolhão e Livraria Lello classificados como monumentos de interesse público (Público, 20/09/2013)
Dupla de arquitectos do Porto tenta preservar barracas do Bolhão (Público, 06/08/2015)

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(Foto: © Enrique F. Rojo, 2015)

Gatos de Madrdid

De los oriundos de Madrid muchos se han referido como gatos y así ha quedado el término como uno de sus gentilicios más festivos.

Aunque dice una leyenda local que en la conquista de Madrid, en tiempo del Rey Alonso VI de León, fue la habilidad gatuna de un soldado que trepó la muralla  la que dio por llamar así a los madrileños, podría valer cualquier otro argumento para dar por justificado el mote.

Gatos noctámbulos

Por ejemplo, el gusto de los habitantes de la villa por recorrer de noche sus calles. Hábito que aún hoy se conserva y legitima el apelativo. Ya se sabe que la noche es el territorio del género felino o, mejor, de la especie felina,así no hay duda,  especialmente en Madrid, capital del reino, donde a pesar de pacata y monacal, la vida licenciosa y libertina se ejercía tras el ocaso con fruición, atrayendo a gentes de todas partes.

Esta tesis inventada podría valer, con muchas licencias, para acreditar etimológicamente el origen gatuno de los madrileños de antaño que, enmascarados en la oscuridad de la noche serían gatos negros; más gatos aún, pués sabemos que de noche todos los gatos son pardos.

El gato Negro …

El Gato Negro de la calle de Bravo Murillo, número 164, vende uniformes, chandals y polos de colegio. No en vano se encuentra a pocos metros del C.E.I.P. Jaime Vera, extraordinaria muestra de arquitectura escolar debida a Antonio Flórez Urdapilleta, arquitecto vinculado a las construcciones escolares desde los años 20 hasta la Guerra Civil  que dirigió el Departamento de Construcciones Escolares del Ministerio de Instrucción Pública de la II República Española donde ejecutó múltiples trabajos en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid como los grupos escolares Menéndez Pelayo, Joaquín Costa, Concepción Arenal, Pérez Galdós y Pardo Bazán.

… el colegio  y la Residencia …

De los edificios proyectados por Antonio Flórez se conservan los ya citados grupos escolares y los Pabellones Gemelos y el Pabellón de Laboratorios o Transatlántico (1913) , de la Residencia de Estudiantes, en la calle Pinar, en la llamada por Juan Ramón JiménezColina de los Chopos“.

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C.E.I.P. Jaime Vera, extraordinaria muestra de arquitectura escolar debida a Antonio Flórez Urdapilleta.   (Foto: © Enrique F. Rojo, 2008)

El Gato Negro, mantelería, jerséis, sábanas de algodón …

En la calle de Bravo Murillo, número 164, trás el escaparate de amplia vitrina y chillones marcos amarillos se ofrece interesante género de ese que a menudo no sabemos dónde encontrar. A parte de los chandals de algodón, tactel y, quién sabe si todavía quedan muestras de aquellos de aspuma azul con rayas laterales blancas que se disolvían con el calor y/o el rozamiento, encontramos pijamas 100 % algodón, mantelería fina, jerseis o “jarsei” que dicen alguno/as (los mismo/as que confunden  Majadahonda con “majalonda“, refiriéndose a la primera, aunque ambas existan) y ricas sábanas de apretado algodón, también cien por cien. He dicho apretado algodón.

Las sábanas de algodón cien por cien en su modalidad apretada, densa o compacta constituyen un placer excelso e indiscutible. Eso creo yo.

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El Gato Negro, Bravo Murillo, número 164, con calle Ávila. (Foto: © Enrique F. Rojo, 2007)

Telas de algodón

Para todos aquellos que hayan tenido el infortunio relativo de dormir en una cama de un hospital público o la suerte indiscutible de hacerlo en un hotel de más de tres estrellas, la pregunta es la misma: ¿dónde venderán esas sábanas tan acogedoras? Seguramente es un truco de ambas instituciones para que no te vayas y el secreto forme parte de la conspiración. Porque te necesitan.

Pués bien, con toda probabilidad en el Gato Negro las tendrán. Igual que tienen camisas de hombre, ropa de mujer, vestuario laboral, excelentes monos de trabajo azules  y …, en fin,  muchas sorpresas dignas de un noctámbulo gato negro.

El Gato Negro, con sus telas de algodón, se encuentra en los bajos de un bonito edificio de elaborados aparejos de ladrillo de hace más de un siglo (c. 1900). Sin saber a qué fecha se remonta el origen del establecimiento, si parece que debió de llegar al viejo inmueble cuando todavía no aparentaba vejez alguna. Más de medio siglo, seguramente mucho más.

Otros Gatos Negros

En Madrid hay por lo menos dos Gatos Negros más. En Alcalá 39, una administración de lotería que con su nombre conjura retóricamente la falta de suerte con la fortuna en una divertida paradoja; y un histórico almacén de lanas nacido en Valencia que llegó a Madrid, a la calle de la Paz, en 1915, para establecerse definitivamente en la calle de la Sal, Plaza Mayor,  en 1919. Según cuentan, de este comercio, bastante grande en su origen, apenas queda una cuarta parte. El resto se ha vendido y se ha convertido en una tienda de bisutería y en una panadería belga.

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