Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Comercios’ Category

“Pequeñeces importantes” (IV)

“Pequeñeces importantes”. Según la RAE, pequeñeces son: “cosas de poco momento y de leve importancia“, pero si llegan a ser importantes son: “convenientes o interesantes, o de mucha entidad o consecuencia“. Es decir, merecen la pena.

Casa Emilio, López de Hoyos, en la Prosperidad (Foto: Enrique F. Rojo, 2019)

Casa Emilio, López de Hoyos, en la Prosperidad (Foto: Enrique F. Rojo, 2019)

Casa Emilio, “Pequeñeces…” (IV)

Casa Emilio, casa fundada en 1947. En López de Hoyos nº 98. Tiene fama de cañas bien tiradas. Dos generaciones dando nombre a la Prosperidad, en el distrito de Chamartín. Aunque austeros y de trato serio, son “encantadores” a decir de los vecinos. Y a decir de mi amigo Juan Diego, que sube regularmente a la Prospe a “cañear”, arrastrando a la familia y amigos.

Los responsables del local han conseguido que acudan al barrio gente de otros barrios de la capital para disfrutar de sus boquerones en vinagre, estupendos vermuts, mejillones en conserva, anchoas, patatas fritas, y de la cerveza fresca y rica que sirven.

Para los del barrio de siempre, Casa Emilio está  en frente del cine Moderno, que luego cambió de nombre y se llamó cine López de Hoyos; y luego dejo de ser cine y fue  posteriormente cambiado de nombre para ser un salon de bodas, bautizos y otros banquetes, y finalmente y hasta el momento un inmenso gimnasio. Es lo que se ha visto desde las puertas de Casa Emilio, mirando por encima de López de Hoyos desde 1947. Y algunas cosas más, que se callan porque ya no toca. Toda una institución de Chamartín en el barrio de la Prosperidad. Y de Madrid.

Cervezas Casa Emilio

Cervezas Casa Emilio. La foto es de Carlos Rodríguez Zapata, publicada en el libro de 2015 “Chamartín. Album de fotos”. (Temporae Ediciones).

Referencias.-

“Recuerdos del barrio de la Prosperidad”  Recuerdos de la Prosperidad  (Blog “Urban Idade”)

Pequeñeces  (Blog Urban Idade)

Crónica urgente “Presentación Chamartín. Album de fotos” (Blog Urban idade)

Read Full Post »

Ciudad Verde

¿Es mi barrio habitable? La ciudad verde.

¿Qué hace que un espacio resulte atractivo?

No todos los espacios públicos de las urbes, mayores o menores, resultan igual de atractivos. Hay lugares poco acogedores que crean malestar entre sus habitantes; y otros que son ejemplo de bienestar y de convivencia.
Los espacios públicos son excelentes cuando atraen la celebración de actividades públicas de todo tipo, en las que se producen intercambios sociales y económicos; cuando en ellos quedan los amigos para verse y las culturas se mezclan; cuando la calle es el acceso amable, libre de barreras arquitectónicas, de ruidos, de contaminación y de vehículos a motor, para llegar caminando a los servicios públicos (bibliotecas, polideportivos, escuelas) donde interactuamos los ciudadanos, entre nosotros y con la Administración. Cuando estos espacios funcionan bien, se convierten en escenario de nuestra vida pública. (Ver: What Makes a Successful Place? PPS, 2018.)

¿Por qué unos espacios tienen éxito y otros no?

En las ciudades, o en los barrios, para ser habitables, tiene que primar la calidad del  espacio público.
Según un estudio de la organización sin ánimo de lucro  PPS (Project for Public Spaces) existen cuatro características comunes en los espacios públicos funcionales de éxito: son accesibles y la gente puede realizar cualquier actividad; son agradables y visualmente atractivos; y por último, invitan a la sociabilidad (donde encontrarse con los amigos y, por ejemplo, adonde llevar a quienes visitan la ciudad).

La ciudad habitable, así como el barrio o la calle habitable tienen una densidad media o baja, poseen espacios verdes, son transitables o “paseables”, priman al peatón frente al vehículo privado -impulsando el transporte público y el uso de bicicletas, patinetas, etc.-, abriendo calles peatonales que antes fueron exclusivas del coche; combinan el uso residencial con el comercial, potenciando el comercio de proximidad y evitando la elitización residencial; gestionan el agua y los residuos de manera eficiente. Y, sobre todo, priorizan la seguridad, la igualdad y la libertad de sus vecinos.

Para facilitar el análisis de cualquier espacio urbano y concluir si es bueno o es malo, PPS ha elaborado una sencilla herramienta en forma de diagrama. (Ver: What Makes a Successful Place? PPS, 2018.)

¿Cómo utilizar el gráfico?

El centro del diagrama circular representa un lugar específico de cualquier agregado urbano: un barrio, una calle, una plaza, un parque, etc. Se puede hacer una valoración de un espacio conocido en virtud de cuatro criterios situados en los cuadrantes coloreados del segundo círculo. El anillo siguiente muestra un grupo de aspectos intuitivos, subjetivos o cualitativos para valorar el espacio, (como amigable, cómodo o seguro, etc). El anillo exterior marca aspectos objetivos o cuantitativos que se pueden medir estadísticamente, (como datos de delincuencia o niveles de renta, etc).

Que hace que un lugar resulte atractivo
Herramienta en forma de diagrama elaborada por PPS -Project for Public Spaces-. (Ver: What Makes a Successful Place? , PPS, 2018.)      Adaptación del gráfco: URBAN IDADE

Referencias.-

What Makes a Successful Place? (Project for Public Spaces (PPS), 2018.

Hacia una calle más habitable: nuevas tecnologías y movilidad sostenible
Blog Master Nuevas tecnologías y movilidad sostenible.
Miguel Mayorga Cárdenas 10 Octubre, 2018
Universitat Oberta de Catalunya

Urbanismo y Sostenibilidad Urbana
Ministerio de Fomento. Gobierno de España

Reparto Modal
¿Cómo nos movemos en España? PDF
Observatorio de la Movilidad Metropolitana (OMM)
Congreso Nacional del Medioambiente(CONAMA), 2014.

Read Full Post »

Fontanería Urban IdadeBB

Mi abuelo tenía un negocio viejo en el que vendía llaves, grifos, racors, codos, empalmes y tuberías de todo tipo desde mucho antes del siglo XXI. También vendía gutapercha, enchufes e interruptores y cables de cobre ; y pez y minio en botes negros, y para sellar las tuberías de plomo estopa de cáñamo enrollable. Y más cosas. Todo un negocio viejo, rentable antes del siglo XXI.

En el número 46 de la calle del Ventisco de la capital se estableció en 1927 mi abuelo, el fundador del negocio. Lo llamó Urban Idade porque le gustó el regusto arcaico del nombre y porque le pareció que le daba empaque un letrero que sonaba a latín.

En España, en el siglo pasado -tal vez hoy también- se vivía muy atento a la imagen que sugería el siempre contundente cartelón de un comercio, cuyos matices aseguraban calidad y buen servicio. En realidad, Urban Idade nunca fue una empresa pionera; siempre fue un pequeño comercio familiar con poca proyección.

La fontanería se llamó Urban Idade, en castellano, aunque sonara a latín. Un nombre imposible para una fontanería que pretendía ser universal en una ciudad como la nuestra, que siendo la capital, era como un pueblo grande sin pretensiones. Por eso, el tiempo impuso la razón del idioma o el idioma impuso su razón en el tiempo y el viejo negocio imposible de fontanería de mi abuelo tuvo que reconvertirse en blog universal sobre  las redes urbanas, algo parecido a la fontanería; y también dificil de leer: URBAN IDADE.

Read Full Post »

Casa Pajuelo, Atocha 95 (Foto: Enrique F. Rojo, 2018)

Casa Pajuelo, Atocha 95 (Foto: Enrique F. Rojo, 2018)

“Pequeñeces importantes” (III)

“Pequeñeces importantes”. Según la RAE, pequeñeces son : “cosas de poco momento y de leve importancia“, pero si llegan a ser importantes son : “convenientes o interesantes, o de mucha entidad o consecuencia“.

Casa Pajuelo

Subiendo por Atocha hacia el barrio de las Letras hay un comercio abierto en 1946 especializado en productos apícolas: la miel y sus derivados. Es Casa Pajuelo (Atocha, 95) donde venden todo tipo de mieles en sus variedades de acacia, espliego, tomillo, brezo, cantueso y azahar, entre otras. Venden también caramelos, legumbres, semillas  y artículos para la matanza: tripa natural o artificial  para embuchar chorizos y todo tipo de embutido, cordeles para atarlos y sazonadores como salchichonal, chorizol o butifarrol.

Casa Pajuelo Interior

Casa Pajuelo (Atocha, 95), interior de la tienda (Foto: , 2015)

Butifarrol

Preparado de “Matanza” para elaborar butifarra de la casa RUCA de Granada que se puede encontrar en Casa Pajuelo.

¿De cuánto tiempo contamos para que este tipo de negocios deje de formar parte del paisaje madrileño? Es la pregunta que angustia a los propietarios, a los comprometidos clientes y también a los observadores, escritores, escribidores blogueros, periodistas entusiastas, historiadores y a toda la ralea de pensadores urbanos que sufren viendo el panorama.
Desconocemos el futuro, pero lo auguramos funesto. Si alguien tiene el remedio, que lo diga.

Read Full Post »

“Pequeñeces importantes”.

Vamos a hacer antítesis de términos con significados en apariencia opuestos pero que pueden ser complementarios .
Según la RAE, pequeñeces son : “cosas de poco momento y de leve importancia“, pero llegan a ser  importantes  si son : “convenientes o interesantes, o de mucha entidad o consecuencia“.

A partir de esta entrada veremos algunas pequeñeces importantes. Espacios urbanos, construcciones, edificaciones, comercios, bares, que tuvieron interés en la vida de la ciudad. En su momento, de exigua importancia, insuficiente para destacar,  pero, con el tiempo interesantes y,  más allá, consideradas de gran valor. La mayoría ya no existen y algunos sobreviven adaptados a los nuevos tiempos. Su valor lo testimonian las imágenes actuales y otras anteriores de cuando aquellas pequeñeces eran actuales.
La fotografía aporta el valor testimonial de la importancia de aquellos lugares aparentemente pequeños que ahora podemos calificar definitivamente como importantes.

Librería médica Nicolás Moya. Calle Carretas, 29_1980

Librería médica Nicolás Moya. Calle Carretas, 29 (1982).

Librería médica Nicolás Moya

La Librería Nicolás Moya es un emblemático establecimiento fundado, por Nicolás Moya, en 1862. Está situado en la calle Carretas, 29, muy cerca de la Puerta del Sol y de la Plaza Jacinto Benavente. Por situarnos temporalmente, en aquellos años estaban surgiendo, por ejemplo, barriadas como la Prosperidad o la Guindalera, barrios paradigmáticos de la nueva periferia madrileña, en una ciudad que disparaba su crecimiento, surgida a partir del Ensanche de Carlos María de Castro de 1860.

Originariamente la librería se especializaría en la venta de libros de Medicina, aunque con el paso de los años fue ampliando las áreas científicas o profesionales, como la Veterinaria, ganadería y agricultura, o la náutica.

Librería médica Nicolás Moya. Calle Carretas, 29_2015

Librería médica Nicolás Moya. Calle Carretas, 29  en Madrid. (Foto: El mochilero gráfico, 2015)

Inaugurada en octubre de 1862 por el señor Nicolás Moya, abrió con la intención de vender solo libros médicos.  Pero Nicolás Moya quiso ampliar el espectro y añadió volúmenes de otras ciencias que se alimentaban en las tertulias de eruditos que acudían a su trastienda. Uno de sus más asiduos visitantes fue el Premio Nobel de Medicina, Santiago Ramón y Cajal Fue precisamente Nicolás Moya quien editó y publicó toda su obra.

librería moya_uly martín_2019

Librería Nicolás Moya, en el número 29 de la calle de Carretas. En el escaparate anuncian la liquidación de sus fondos por “cese de actividad”. (Foto: ULY MARTIN, El País, 2019)

NOTA (21/01/2019): La librería Moya, ante la imposibilidad de seguir vendiendo libros por falta de clientes, ha anunciado la “liquidación total por cese de actividad”.

Referencias.-

Esta es la historia de la librería más antigua de Madrid (Revista GQ, 11 /mayo/2015)

Librería médica Nicolás Moya. Calle Carretas, 29 (El mochilero gráfico, 18 abril, 2015)

Librería Nicolás Moya, páginas de ciencia centenaria (Expansión, 7 de marzo de 2018)

VV. AA.
Establecimientos tradicionales madrileños. Cuaderno III
Cámara de Comercio e Industria de Madrid
Madrid, 1982

Rojo Escobar, Enrique F.
La prosperidad. 1862-2012
Temporae Ediciones
Madrid, 2012

La librería Nicolás Moya echa el cierre (El País, 21/Enero/2019)

 

Read Full Post »

BOLHAO_1920

Plaza central del mercado de Bolhão, 1920. Arquivo Municipal do Porto

El mercado de Bolhão de Oporto

El Mercado de Bolhão en la ciudad portuguesa de Oporto se constuyó en 1915 sobre el espacio que ya ocupaba un primitivo mercado de calle que cubría una manzana completa.
Sus dos alturas salvan la diferencia de nivel entre los dos extremos más alejados de la manzana, además de acondicionar una zona comercial cubierta que no existía en origen. El proyecto lo realizó António Correia da Silva , un arquitecto becado por la École des Beaux Arts y que acabó siendo Arquitecto del Ayuntamiento de Oporto en 1911.

bolhao_ANNI_1923_rua_central

Barracas en la plaza interior del mercado. Año 1923.  Anuário da Câmara Municipal do Porto,

Su construcción se caracteriza por su monumentalidad, propia de la arquitectura neoclásica. Hay cuatro entradas principales a diferentes espacios: la entrada sur da acceso al piso de planta baja, las entradas laterales por la calle de Sá da Bandeira y por la calle Alexandre Braga dan acceso a un área intermedia con escaleras que la conectan a ambos pisos, y finalmente, la entrada norte por la calle de Fernandes Tomás, que da acceso directo al piso superior. Los vendedores del mercado se distribuyen en los dos pisos.

PORTO_MERCADO_DO_BOLHAO_PROJECTO_PLANTA

Planta del mercado del proyecto original de Correia da Silva. (Arquivo Municipal do Porto)

El mercado goza de mucha fama y a diario lo visitan gran cantidad de vecinos y de turistas. Del conjunto arquitectónico destacan sus piezas más humildes, pero más fantásticas: los pabellones centrales, más conocidos como las Barracas – construcciones en miniatura de inspiración más o menos regionalista, pero especialmente pintorescas, con un diseño y una profusión de detalles que llaman la atención: celosías de madera, ventanas de guillotina neo-góticas, columnatas; y una variedad de chimeneas de ventilación y tejadillos de pizarra más que interesantes.

Planta y alzado barracas

Planta y alzado del modelo de mayor tamaño de las barracas del mercado. (Arquivo Municipal do Porto)

Este espacio se diseñó como una plaza cerrada de dos pisos, con tiendas, almacenes y restaurantes en ambas plantas, unos con vistas a la calle y otros al patio interior. El proyecto original contemplaba una cubierta de hierro y vidrio sobre el mercado, solución original pero costosa que nunca avanzó más allá del papel.

El 22 de febrero de 2006 fue declarado edificio de interés público y en 2013 se lo clasificó como monumento de interés público.

bolhao_ANNI_1923_fontenario

Barracas en la plaza interior del mercado. Año 1923.  Anuário da Câmara Municipal do Porto,

Tipologías de las “barracas”

A decir verdad, en medio del escenario aparentemente caótico del mercado, las barracas conservan su atractivo y su función. El diseño peculiar y los detalles tan característicos de arquitectura regionalista portuguesa contrastan notablemente con las estructuras, arcos y cúpulas de las naves principales de estilo Beaux-Arts.

Barraca mediana

Barraca grande, en la actualidad bar-cafetería. (Foto: OPS, 2014)

Existen diferentes tipologías de “barracas”, repartidas en cuatro tamaños: grandes, medianas, pequeñas y muy pequeñas.; las de mayor tamaño disponen de arcos;  las medianas no, y se sustituyen por ventanas de guillotina posteriores, con paños de vidrios mayores que contrastan en escala con el resto. Al nivel más bajo de la pared destacan las parrillas de ventilación, junto al pavimento.

Barraca mediana

Barraca grande, en la actualidad dedicada a la restauración. (Foto: OPS, 2014)

En estos recintos cabe una tienda pequeña, con sus arcos, celosías y las chimeneas de ventilación que les dan un aspecto tan peculiar, especialmente cuando se ven desde la calle más elevada del mercado. Las columnas vinculadas a los cimientos están revocadas y entre éstas hay siempre un mínimo espacio dedicado a azulejos simples, tan característicos de la arquitectura tradicional portuguesa.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Barraca grande con frente de columnas de hormigón. decorado con celosías de madera y azulejos. El tejado de madera y antes de la última reforma, cubierto con lajas de pizarra, actualmente recubierto de material bituminoso. (Foto: OPS, 2014)

Las ventanas de guillotina son de algún momento posterior a la construcción original de las barracas. Llaman la atención por ser un género poco habitual, más propio del mundo anglosajón, con más vidrios en la parte baja que en la superior, con patrones de 6 sobre 9 divisiones, 4 sobre 6, e incluso 12 sobre 18 rectángulos. Destacando que la hoja inferior, a pesar de ser más alta, abre completamente.

Wikipedia

Vista general desde el corredor de la segunda planta del mercado. (Foto: Wikipedia Commons)

Ventanas de guillotina

Ventanas de guillotina en una barraca de tamaño pequeño. (Foto: OPS, 2014)

Algunas de las barracas inferiores en tamañao se presentan sin ventanas, cerradas por vidrieras con bastidores de clara inspiración neogótica del siglo XIX, con varios modelos dentro del mismo diseño. Otras, también de tamaño reducido, se presentan más anchas y en versión “abierta” y “cerrada”. La abierta se asemeja a una interpretación tradicional de una columnata de la Antigüedad o de un templo clásico extendido ad infinitum.

Barraca de tipo

Barraca de tipo “pequeño” abierta, sin ventanas. (Foto: OPS, 2014)

Las “barracas” clasificadas como muy pequeñas están situadas en los laterales del mercado y son tan pequeñas que muchas de ellas se utilizan principalmente como mostradores con el dependiente situado fuera. A penas son más que una columnata doble cubierta.

Barraca, calificada como

En esta barraca, calificada como “muy pequeña”, el intercolumnio se cubre con ventanas de guillotina de varios tamaños. La dependienta espera a la clientela fuera del local. (Foto: OPS, 2014)

Barraca de tipo

Barraca de tipo “pequeño” en su versión abierta sin ventanas, con intercolumnio desarrollado “ad infinitum”, a modo de templo clásico.. (Foto: OPS, 2014)

Rehabilitación del mercado

Al margen de la malograda ejecución del proyecto original, con el tiempo el patio central del mercado se pobló de puestos con cubierta, las “barracas”, que ahora se pueden ver, con su original arquitectura, y que aportan la imagen más característica y llamativa del mercado. En estos momentos, la falta de mantenimiento adecuado ha provocado la urgencia de su reparación.

Mercado de Bolhão (Wikipedia)

Exterior del mercado de Bolhão de Oporto (Foto: Wikipedia Commons)

La primera vez que se planteó la necesidad de abordar una rehabilitación profunda del mercado fue en 1984, después de que los servicios municipales de Oporto detectasen algunas patologías estructurales graves. A raíz de estas anomalías, los técnicos resolvieron la necesidad de una intervención de consolidación y rehabilitación del recinto. El Ayuntamiento convocó un concurso internacional  cuyas bases fueron: mantener el carácter general del edificio, en cuanto a sus elementos formales y funcionales; la continuidad del mercado tradicional; y la recuperación de los espacios perdidos.  El concurso lo ganó, en 1992, el proyecto presentado por el arquitecto Joaquim Massena, que se ejecutó entre 1996 y 1998.

Proyectos actuales

Pasado el tiempo, parece que los trabajos de la intervención de hace tres lustros no ha logrado mantener la buena salud del complejo, por lo que se hace necesario acometer una nueva reforma. Para su rehabilitación se han presentado diferentes propuestas, algunas de ellas con la idea de convertir el espacio en oficinas, en un centro comercial al uso del siglo XXI, o incluso en un rascacielos.
Uno de los proyectos más interesantes apuesta por mantener su función principal como mercado, mirando por la restauración de los detalles originales del edificio y eliminando los añadidos modernos fuera de contexto. Esto por lo que respecta al edificio principal. Sin embargo, en cuanto a las “barracas”, la idea general aboca a su demolición para substituirlas por una genérica “reinterpretación moderna”. Queda claro, que parte del corazón del recinto desparecería de producirse la demolición. Por este motivo ya se han alzado algunas voces que reclaman al consistorio de Oporto la conservación de las construcciones, como la de los arquitectos Alexandre Gamelas y Catarina Santos quienes desde su web solicitan firmas para sacar adelante su petición.

BOLHAO_RENDER_OPTC

Aspecto ideal de la reforma del mercado con las barracas recuperadas.

Camara Municipal Porto Projecto Mercado

Imagen del proyecto de rehabilitación del mercado que prevé la reinterpretación de los pabellones de la plaza (barracas) a partir de construcciones de nueva planta. Câmara Municipal do Porto

Referencias.-

Old Portuguese Stuff (Web portuguesa de arquitectura)
Mercado de Bolhão (Wikipedia)
Mercado do Bolhão e Livraria Lello classificados como monumentos de interesse público (Público, 20/09/2013)
Dupla de arquitectos do Porto tenta preservar barracas do Bolhão (Público, 06/08/2015)

Read Full Post »

ELGATONEGROSMALL2015

(Foto: © Enrique F. Rojo, 2015)

Gatos de Madrdid

De los oriundos de Madrid muchos se han referido como gatos y así ha quedado el término como uno de sus gentilicios más festivos.

Aunque dice una leyenda local que en la conquista de Madrid, en tiempo del Rey Alonso VI de León, fue la habilidad gatuna de un soldado que trepó la muralla  la que dio por llamar así a los madrileños, podría valer cualquier otro argumento para dar por justificado el mote.

Gatos noctámbulos

Por ejemplo, el gusto de los habitantes de la villa por recorrer de noche sus calles. Hábito que aún hoy se conserva y legitima el apelativo. Ya se sabe que la noche es el territorio del género felino o, mejor, de la especie felina,así no hay duda,  especialmente en Madrid, capital del reino, donde a pesar de pacata y monacal, la vida licenciosa y libertina se ejercía tras el ocaso con fruición, atrayendo a gentes de todas partes.

Esta tesis inventada podría valer, con muchas licencias, para acreditar etimológicamente el origen gatuno de los madrileños de antaño que, enmascarados en la oscuridad de la noche serían gatos negros; más gatos aún, pués sabemos que de noche todos los gatos son pardos.

El gato Negro …

El Gato Negro de la calle de Bravo Murillo, número 164, vende uniformes, chandals y polos de colegio. No en vano se encuentra a pocos metros del C.E.I.P. Jaime Vera, extraordinaria muestra de arquitectura escolar debida a Antonio Flórez Urdapilleta, arquitecto vinculado a las construcciones escolares desde los años 20 hasta la Guerra Civil  que dirigió el Departamento de Construcciones Escolares del Ministerio de Instrucción Pública de la II República Española donde ejecutó múltiples trabajos en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid como los grupos escolares Menéndez Pelayo, Joaquín Costa, Concepción Arenal, Pérez Galdós y Pardo Bazán.

… el colegio  y la Residencia …

De los edificios proyectados por Antonio Flórez se conservan los ya citados grupos escolares y los Pabellones Gemelos y el Pabellón de Laboratorios o Transatlántico (1913) , de la Residencia de Estudiantes, en la calle Pinar, en la llamada por Juan Ramón JiménezColina de los Chopos“.

gejaimevera_small

C.E.I.P. Jaime Vera, extraordinaria muestra de arquitectura escolar debida a Antonio Flórez Urdapilleta.   (Foto: © Enrique F. Rojo, 2008)

El Gato Negro, mantelería, jerséis, sábanas de algodón …

En la calle de Bravo Murillo, número 164, trás el escaparate de amplia vitrina y chillones marcos amarillos se ofrece interesante género de ese que a menudo no sabemos dónde encontrar. A parte de los chandals de algodón, tactel y, quién sabe si todavía quedan muestras de aquellos de aspuma azul con rayas laterales blancas que se disolvían con el calor y/o el rozamiento, encontramos pijamas 100 % algodón, mantelería fina, jerseis o “jarsei” que dicen alguno/as (los mismo/as que confunden  Majadahonda con “majalonda“, refiriéndose a la primera, aunque ambas existan) y ricas sábanas de apretado algodón, también cien por cien. He dicho apretado algodón.

Las sábanas de algodón cien por cien en su modalidad apretada, densa o compacta constituyen un placer excelso e indiscutible. Eso creo yo.

elgatonegro-Calle Avila_2007_small

El Gato Negro, Bravo Murillo, número 164, con calle Ávila. (Foto: © Enrique F. Rojo, 2007)

Telas de algodón

Para todos aquellos que hayan tenido el infortunio relativo de dormir en una cama de un hospital público o la suerte indiscutible de hacerlo en un hotel de más de tres estrellas, la pregunta es la misma: ¿dónde venderán esas sábanas tan acogedoras? Seguramente es un truco de ambas instituciones para que no te vayas y el secreto forme parte de la conspiración. Porque te necesitan.

Pués bien, con toda probabilidad en el Gato Negro las tendrán. Igual que tienen camisas de hombre, ropa de mujer, vestuario laboral, excelentes monos de trabajo azules  y …, en fin,  muchas sorpresas dignas de un noctámbulo gato negro.

El Gato Negro, con sus telas de algodón, se encuentra en los bajos de un bonito edificio de elaborados aparejos de ladrillo de hace más de un siglo (c. 1900). Sin saber a qué fecha se remonta el origen del establecimiento, si parece que debió de llegar al viejo inmueble cuando todavía no aparentaba vejez alguna. Más de medio siglo, seguramente mucho más.

Otros Gatos Negros

En Madrid hay por lo menos dos Gatos Negros más. En Alcalá 39, una administración de lotería que con su nombre conjura retóricamente la falta de suerte con la fortuna en una divertida paradoja; y un histórico almacén de lanas nacido en Valencia que llegó a Madrid, a la calle de la Paz, en 1915, para establecerse definitivamente en la calle de la Sal, Plaza Mayor,  en 1919. Según cuentan, de este comercio, bastante grande en su origen, apenas queda una cuarta parte. El resto se ha vendido y se ha convertido en una tienda de bisutería y en una panadería belga.

Read Full Post »


La Asturiana era una taberna que ocupaba un bajo en el número 23 de la calle de  Vinaroz, en el barrio de la Prosperidad. En la fachada del local había un rótulo pintado a pulso cuyo título decía “Taberna La Asturiana”, con un hórreo dibujado en un extremo. Así no quedaban dudas de la procedencia de los dueños. Al entrar en el bar tenías la sensación de estar en una taberna de aldea. Por dentro todo era sobrio, sombrío y pobretón. La iluminación de tubos fluorescentes, como en una cocina de la época, era también tristísima. El suelo de aburrido y frío terrazo tenía un aspecto gastado y siempre sucio, aunque lo fregasen. Las paredes, algún día blancas, se veían amarillentas, casi marrones, impregnadas del alquitrán de los cigarrillos que fumaba la clientela. Igual que las botellas que había sobre los anaqueles detrás de la barra, marrones y con una añeja capa espesa de polvo, grasa y nicotina.

El bar lo atendía una pareja de mediana edad que con el paso del tiempo nunca dejó de mantener el mismo aspecto de mediana edad, aunque fueran envejeciendo. Se llamaban, Antonio y Cecilia y vivían en la Prosperidad, en un edificio moderno de los años 70 muy cerca de López de Hoyos. Creo recordar que eran de algún lugar de los alrededores de Salas, la puerta del Occidente de Asturias, según Wikipedia.
Antonio, que tabajaba como fontanero, se mostraba siempre serio, desconfiado y algo socarrón. A veces se desprendía cierto sarcasmo en sus lacónicas frases que siempre tenían una marcada entonación asturiana y una ironía indescifrable que desconcertaba.
Al igual que la taberna, Antonio tenía aspecto rudo de aldeano. Especialmente por su vestimenta que se componía siempre de pantalón de pana marrón y camisa de cuadros de franela tipo leñador, formando un conjunto muy rústico que evocaba su origen asturiano. Su mujer, Cecilia, cuando estaba en el bar siempre se ponía un mandilón con bolsillos, a cuadros azules con fondo blanco o al revés,  de esos que llevan las señoras mayores en los pueblos del norte de España.

La Asturiana recreación 2018

Cuando entrabas en la taberna, cuando franqueabas la puerta de aluminio gris  del local,  parecía que habías atravesado una barrera espacio-temporal, y de estar en una calle de la Prosperidad madrileña aparecías de golpe y porrazo en un lugar cualquiera del agro asturiano. Curiosa sensación, cada vez más difícil de experimentar. (Foto/Montaje: Enrique F. Rojo, 2018)

Los parroquianos de La Asturiana eran peculiares. Había gente mayor, la mayoría. Tal vez jubilados a los que les debían de echar de casa sus mujeres para que no molestasen mientras ellas limpiaban o hacían la comida y les mandaban a que se entretuviesen dando paseitos y dándole de comer a las palomas. Podían pasar media mañana en el Nicolás Salmerón, centro de mayores de referencia para esta generación, jugando al tute, al mus o al dominó. Pero luego, a eso del mediodía, lo que hacían era gastar el resto de la mañana y la pensión bebiendo un vino tras otro. También había gente más joven, algunos habituales, de borrachera diaria y ya con problemas serios de adicción al alcohol. Los fines de semana se juntaban todos y la combinación resultaba chocante. También había otros clientes, menos fieles, de sábados por la tarde, que llenaban el pequeño bar fumando, bebiendo cerveza y charloteando a gritos con los conocidos. La tele, cuando se encendía, se ponía a todo trapo. Antonio siempre fue duro de oido. También iba a menudo por allí su hijo Fermín, simpático y pragmático, que ayudaba a sus padres con gran tesón. Fermín acabó siendo el encargado de “confraternizar” con la clientela más joven que acudía a La Asturiana los fines de semana con ánimo festivo.

En "La Asturiana", el vino se trasegaba de unos bidones pásticos a las frascas de vidrio grueso, que se iban vaciando mientras llenaban un vaso tras otro. (Foto: Enrique F. Rojo, 2012)

En “La Asturiana”, el vino se trasegaba de unos bidones pásticos a las frascas de vidrio grueso, que se iban vaciando mientras llenaban un vaso tras otro. (Foto: Enrique F. Rojo, 2012)

El vino que se servía, era a granel, del barato barato, y se trasegaba de unos bidones de plástico grandes en los que llegaba del camión de reparto, a botellas de cristal o a frascas que iban a parar a los vasos cortos de duralex en los que se consumía con avidez por la sedienta, aburrida y tristona clientela.
También se especializo la Asturiana en la venta de cervezas de litro El Águila, cuando todavía venían cerradas con chapa y se abrían con abridor o en el canto de la mesa o de la barra, a hurtadillas. Y después fueron pioneros en la distribución del nuevo cierre a rosca cuando todavía era una novedad en Madrid, incluso en las grandes superficies. Vendían las litronas por cientos al día, especialmente los fines de semana. Y cuando había fiestas en el barrio, seguramente llegaran al millar.
Para quien gustase de la sidra natural con certificación de origen de Asturias, también la había. La traían los veranos a la vuelta de vacaciones. Tenían café de puchero por las tardes, porque la maquina de expreso solo la encendían para el desayuno. Y para hambrientos, hacían una fabada Litoral exquisita recién sacada de la lata.

Cartel Pinchu

El pinchu que aquí vos damos ye un obsequiu del PATRÓN…”

En una de las paredes del bar había un cartelito con un texto que decía: El pinchu que aquí vos damos ye un obsequiu del PATRÓN si protestes lu quitamos nun seas tú protestón, que pa poder ponelu cuéstanos casi un riñón. Non mires tantu el tamañu mira solo la atención. Non te olvides, ye un regalu y non una OBLIGACIÓN . Por supuesto, era pura socarronería, porque no daban pincho y lo único que había de comer eran pipas de Tarancón, patatas fritas “Santa Teresa” -de una fábrica de patatas fritas de la calle Canillas 35-, huevos duros, y la mencionada fabada Litoral, que había que pagar como una consumición más.

Cuando Fermín se casó y marchó a vivir fuera de Madrid, Antonio y Cecilia mantuvieron la taberna abierta unos cuantos años más hasta que decidieron que era hora de jubilarse. Debió de cerrar en 1997 o 1998.
La fachada se modificó y la puerta se transformó en ventana, convirtiéndose el local en vivienda. En la actualidad quien no conociera el bar, difícilmente podrá encontrar su ubicación ya que no queda el más mínimo rastro de su existencia.

(Extraido de “Recuerdos de la Prosperidad“)

Read Full Post »