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Archive for the ‘Colonias históricas’ Category

Celia en la revolución copia

En 1936, en Segovia, un abuelo arroja el periódico de mala manera al suelo. Balbucea no se sabe qué delante de sus nietas que asisten a la escena  asustadas. Las niñas inquietas preguntan qué pasa. El abuelo, casi sin aliento, responde: “¡Se ha sublevado la guarnición de África!”.

En estos términos tan dramáticos arranca la novela Celia en la revolución, de Elena Fortún, una de las grandes novelas  de la guerra civil española, en palabras de Andrés Trapiello.

Esta “es la novela que hubiera querido escribir Pío Baroja y no pudo: le faltó conocimiento de primera mano para hacerlo; y la que habría querido escribir Max Aub y no supo, al estar preso él, como tantos otros, de prejuicios  y razones históricas…”. Así define Trapiello la novela de Fortún en la introducción que hace en la edición de Celia en la revolución de Renacimiento.

Félix de Azua se refirió al libro como un documento sobre la guerra civil  conmovedor “porque asistimos al horror desde los ojos de una niña y sabemos que todo lo que cuenta es verdad”.

Este libro es , con una narración sencilla y directa, poética y desgarradora  la novela, escrita recién acabada la guerra,  un relato autobiográfico de Elena Fortún.

Viaje con Celia por el Madrid de la guerra civil.

A partir de este libro que editó en 2016  la editorial Renacimento, encargada de hacer valer el legado de Elena Fortún, con el brillo presente de Marisol Dorao, y en el que su autora cuenta la verdad de la guerra, aparece la investigación de otra autora que busca la verdad.

María Jesús Fraga, que recuerda cuando era pequeña y su madre le leía las aventuras de Celia, el personaje de las novelas de Fortún, ha trabajado durante años para llegar a la realización de un mapa que sigue el itinerario de la protagonista de esta postrera novela.

Mapa digital

El mapa digital a partir de Celia en la revolución recupera un Madrid en guerra visto desde los ojos de la Celia adolescente.
Con la Cartografía digital del Madrid iniciamos un viaje al Madrid de los años 30 que describe la novela Celia en la revolución. El proyecto aúna la historia de la ciudad, las vivencias de la joven protagonista y las de la propia Elena Fortún, de la que la biblioteca de la Comunidad de Madrid conserva una inestimable colección personal, en su mayor parte digitalizada y accesible en la Biblioteca Digital de Madrid.

La cartografía Celia en la revolución realizada por María Jesús Fraga propone, a través de la obra de Elena Fortún, transformar el texto de Celia en la revolución en un mapa interactivo, reubicando los lugares que aparecen en la novela.

Plano Celia 1936

Referencias.-

Revisitamos Celia en la revolución: cartografía digital de Madrid (1936-1939) en la novela de Elena Fortún
El portal del lector. Bibliotecas de la Comunidad de Madrid

Morales, Clara
Elena Fortún en la revolución
Infolibre, 25/09/2020

Mascarell, Purificació
La urbe moderna en la narrativa de Elena Fortún:
espacio y significado
Anales de Literatura Española. Núm. 35, 2021, pp. 141-157

Fortún, Elena
Celia en la revolución
Editorial Renacimiento
Sevilla, 2016

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Calle Caridad 1883_IEyA_Comba

La primera actuación de La Constructora Benéfica en 1883. Barrio del Pacífico, en la calle particular de la Caridad. Se construyeron  38 casas para 58 familias. En la calle de Granada se edificaron 4, y en la del Pacífico 6. En total 68 viviendas dadas en amortización para que los inquilinos pudieran ser propietarios. (GRABADO: Comba, La Ilustración Española y Americana, 1883)

El llamado “problema social”,  que pensadores y políticos de finales del siglo XIX, en el periodo de la Restauración, intentaron atajar por medio de la beneficencia y de la caridad cristiana, tuvo una de sus expresiones  más llamativas en la construcción de casas para pobres, una de las necesidades más acuciantes en el Madrid paupérrimo de la época.

La Constructora Benéfica, primeros pasos

La idea de crear la sociedad benéfica orientada a proporcionar a los trabajadores con escasos medios económicos viviendas higiénicas, cómodas y económicas, y además con la idea de inculcar en estas clases hábitos de orden y aseo, virtudes que, por su comportamiento y costumbres,  no se les reconocían, partió de Concepción Arenal y de la Condesa de Espoz y Mina, y el motivo  fue el de hacer efectivos dos importantes legados. Uno de 30.000 pts. que la Condesa de Krasinscky, de nacionalidad austriaca, entregó en 1874 al embajador de España en Paris Salustiano Olózaga para que se destinasen a beneficio de los trabajadores españoles. El otro de 7.425 pts.  donados por Gertrudis Gómez de Avellaneda. A estas dos cantidades se sumaban 13.478,30 pts. importe de una suscripción hecha en París por iniciativa de Salustiano Olózaga. Encargado de su ejecución José Olózaga, hermano del embajador, y con la cooperación de su inspiradora Concepción Arenal se fundó esta asociación en Madrid el 28 de abril de 1875 en una reunión celebrada en el Ayuntamiento bajo la presidencia del Conde de Toreno, alcalde por aquel entonces de la capital.

CB_Calle CaridadA Ricardo Marcos Bauza

La primera actuación de La Constructora Benéfica en 1883. Barrio del Pacífico, en la calle particular de la Caridad  se construyeron  38 casas para 58 familias compuestas por viviendas colectivas de tres plantas, dos a cada lado de la calle, con cuatro viviendas por planta. Las viviendas unifamiliares, un total de 22, constaban de entrada, cocina, dos habitaciones y retrete en el exterior junto al patio. En la foto se ven dos viviendas unifamiliares proyectadas por Ricardo Marcos Bauzá en 1875. Se derribaron en los inicios el siglo XXI. (FOTO: Paloma Barreiro Pereira, “Casas Baratas”, 1991)

La primera actuación de La Constructora Benéfica fue en 1883, en el barrio del Pacífico, en la calle particular de la Caridad

Socios fundadores y socios numerarios

La Constructora Benefica fue el primer ensayo serio que existió en España para resolver la cuestión de las viviendas baratas con el fin de mejorar las condiciones de vida de los trabajadores manuales, la mayoría empobrecidos a pesar de tener trabajo.

Además de Concepción Arenal, hubo otros muchos  defensores de la filosofía de la beneficencia como Andrés Borrego y Francisco Méndez Álvaro, artífices de sociedades benefactoras que el propio Estado se encargó de canalizar a través de la Ley de Beneficencia de 1849, que encargaba  su organización a las Juntas Municipales.

La sociedad caritativa La Constructora Benéfica había sido creada principalmente gracias al impulso de Concepción Arenal, pero en su sesión fundacional participaron un  total de 32 personas, entre otras, el citado alcalde de Madrid conde de Toreno, el marqués de Santa Cruz, los marqueses de Urquijo, el marqués de Retortillo, el duque de Fernán Núñez y el conde de Guaquí. Igualmente, participaron con donativos la condesa de Krasinski, la condesa de Espoz y Mina, la marquesa de la Coquilla y Gertrudis  Gómez de Avellaneda; políticos como Moyano, Castelar y Sagasta; la Casa Real y numerosos profesionales liberales; así como el Ayuntamiento de Madrid, la Diputación Provincial y la Compañía de Ferrocarril del Mediodía, además de los anteriormente citados el entonces embajador en la capital francesa Salustiano de Olózaga José de Olózaga.

Los socios se dividían en fundadores y numerarios. Los estatutos establecían los modelos de vivienda y el tipo de financiación, alternándose la construcción unifamiliar con la colectiva. Los estatutos de La Constructora fijaban entre sus objetivos el de construir viviendas unifamiliares para su venta o alquiler, viviendas colectivas solo en alquiler y adquirir casas “dedicadas al alojamiento de la clase pobre, a fin de transformarlas en habitaciones cómodas, higiénicas y económicas para su simple arriendo”. También se establecían las condiciones de alquiler y los plazos para conseguir la propiedad de la vivienda: ocho, doce, dieciséis o veinte años.

“La sociedad caritativa La Constructora Benéfica había sido creada principalmente gracias al impulso de Concepción Arenal

La Constructora Benéfica, sus obras

La primera promoción de La Constructora Benéfica se realizó en el barrio de Pacífico, en la calle de la Caridad, muy cerca de la estación ferroviaria del Mediodía, para aproximar la vivienda al lugar de trabajo de los destinatarios de las casas, que se empleaban en los talleres de la Compañía del Ferrocarril del Mediodía.

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La primera actuación de La Constructora Benéfica en 1883. Barrio del Pacífico, en la calle particular de la Caridad se construyeron  38 casas para 58 familias compuestas por viviendas colectivas de tres plantas, dos a cada lado de la calle, con cuatro viviendas por planta. Las viviendas unifamiliares, un total de 22, constaban de entrada, cocina, dos habitaciones y retrete en el exterior junto al patio. En la foto se ven una vivienda unifamiliar proyectada por Ricardo Marcos Bauzá en 1875. Todas  las casas a excepción de ésta y una contigua se derribaron entre mediados del siglo XX y los inicios del XXI.(FOTO: Enrique F. Rojo, 2019)

La primera promoción: las casas de Pacífico

En las casas del barrio de Pacífico se contemplaron dos modelos constructivos, uno de viviendas unifamiliares y otro de pisos colectivos. En una primera fase se edificaron cuatro casas de vivienda colectiva de tres plantas, dos a cada lado de la calle, con cuatro viviendas por planta, lo que hacía un total de 48 viviendas. La estructura era idéntica en todas y constaban de entrada, cocina, dos habitaciones y retrete de uso común en el exterior junto al patio. En las fases posteriores se construyeron 22 viviendas unifamiliares a doble altura, haciendo un total de 26 las edificaciones y de 70 las viviendas.

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La primera actuación de La Constructora Benéfica en 1883. Barrio del Pacífico, en la calle particular de la Caridad  se construyeron  38 casas para 58 familias compuestas por viviendas colectivas de tres plantas, dos a cada lado de la calle, con cuatro viviendas por planta. Las viviendas unifamiliares, un total de 22, constaban de entrada, cocina, dos habitaciones y retrete en el exterior junto al patio. En la foto se ven dos viviendas unifamiliares proyectadas por Ricardo Marcos Bauzá en 1875. La mayor parte de las casas se derribaron entre mediados del siglo XX y los inicios del XXI. (FOTO: Enrique F. Rojo, 2019)

“La segunda actuación de La Constructora Benéfica se realizó en 1883 en el barrio de Bellas Vistas, en Cuatro Caminos”

Calle Caridad 1900

La primera actuación de La Constructora Benéfica en 1883. Barrio del Pacífico, en la calle particular de la Caridad.( Foto, circa 1900)

Plano General Viviendas calle Caridad 1885

Plano general de las viviendas para trabajadores edificadas por la Asociación de Caridad La Constructora Benéfica en las calles de la Caridad, Pacífico y Granada en 1883. En la calle particular de la Caridad se construyeron 38 casas para 58 familias compuestas por viviendas colectivas de tres plantas, dos a cada lado de la calle, con cuatro viviendas por planta. Las viviendas unifamiliares, un total de 22, constaban de entrada, cocina, dos habitaciones y retrete en el exterior junto al patio. La mayor parte de las casas se derribaron entre mediados del siglo XX y los inicios del XIX.

Cuatro Caminos, Bellas Vistas y  Puerta de Toledo

La segunda actuación de La Constructora Benéfica se realizó en 1883 en el barrio de Bellas Vistas, en Cuatro Caminos, en la manzana formada por las calles de Pedro Barreda, Carlos Rubio, Tenerife y Almansa, en la que se abrió una calle que se llamó de la Constructora Benéfica (hoy Garellano) y que se juntaba con el camino de Leñeros que avanzaba hacia el oeste. En este entorno, en la actual calle de Avelino Montero Ríos, continuación de Alvarado y parte del antiguo camino de Leñeros, se construyeron 18 viviendas unifamiliares a doble altura y patio trasero, amortizables a veinte años para posibilitar que los inquilinos pudieran adquirirlas.

Planta vivivienda unifamiliar adosada Cuatro Caminos

Planta del grupo de viviendas unifamiliares adosadas en Cuatro Caminos, en la calle de La Costructora Benéfica, actual calle de Avelino Montero Ríos. La promoción constaba de18 viviendas unifamiliares a doble altura y patio trasero.

Calle Constructora Benéfica 1925

En la actual calle de Avelino Montero Ríos, continuación de Alvarado y parte del antiguo camino de Leñeros, se construyeron 18 viviendas unifamiliares a doble altura y patio trasero. La calle se llamó inicialmente de la Constructora Benéfica. Aspecto de las casas en 1925.

En estos terrenos, que aún estaban desocupados, se empezaron a construir en 1918 a cargo del arquitecto Ignacio Aldama, un total de 34  casas con entrada por la calle de La Constructora Benéfica de tipología unifamiliar y de dos plantas, con su jardincillo en el interior.  Estas casas se dieron unicamente en alquiler entre 25 y 30 ptas. mensuales, con la condición de que, cuando fuera necesario pudieran concederse en amortización por el número de años que se estimara conveniente. Pero como estas casas acabaron siendo demasiado caras para las clases más modestas, se probó también con la edificación en el número 33 de la mencionada calle (hoy Garellano) de una casa de vecindad con 8 viviendas.

Planta alzado y seccion vivienda 1917

Planta, alzado y sección de vivienda de dos plantas con cuatro dormitorios, saón comedor, cocina, ropero, retrete y patio, firmado por Ignacio Aldama en 1917 para La Constructora Benéfica.

Es importante destacar el hecho de que mientras que las casas del barrio de Pacifico fueron muy solicitadas y estuvieron ocupadas constantemente, en el de Bellas Vistas (Cuatro Caminos)  hubo dificultades de alquiler y muchos inquilinos las abandonaban enseguida,  debido al alto precio de las mensualidades, lo que obligó a la Sociedad a publicitarlas en  periodicos, carteles y anuncios y también a estudiar un nuevo sistema de alquiler y a ampliar los plazos de amortización a 25, 30 y 35 años para
aquellos inquilinos que prefirieran pagar alquiler y amortización.
Durante diez años la Constructora sufrió una paralización en sus edificaciones, centrando sus actividades en la búsqueda de nuevos terrenos, a pesar de contar todavía con suelo para construir en Bellas Vistas .

El 9 de diciembre de 1920 se inauguró en la calle de Tenerife un grupo de 16 casas realizado con fondos de la testamentaría de la marquesa de la Coquilla.

Calle Tenerife Plano Iribas

La segunda actuación de La Constructora Benéfica se realizó en 1883 en el barrio de Bellas Vistas, en Cuatro Caminos, en la manzana formada por las calles de Pedro Barreda, Carlos Rubio, Tenerife y Almansa, en la que se abrió una calle que se llamó de la Constructora Benéfica. (Sección del plano de Álvaro González Iribas, 1906)

Colonia Bellas Vistas calle Leñeros 1898

Viviendas en Bellas Vistas (Cuatro Caminos) construidas por La Constructora Benéfica en el camino de Leñeros en 1898. La mayor parte de estas viviendas han desaparecido.

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Vivienda situada en la zona mas occidental de la actual calle de Leñeros en Bellas Vistas (Cuatro Caminos) construidas por La Constructora Benéfica en 1898. La mayor parte de estas viviendas han desaparecido. (FOTO: ©Google Maps, 2020)

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Vivienda en la calle de Tenerife con Santa Juliana , firmada por  A. Calvo en 1886. Pertenece a la segunda actuación de La Constructora Benéfica  realizadas a partir de 1883 en el barrio de Bellas Vistas, en Cuatro Caminos, en la manzana formada por las calles de Pedro Barreda, Carlos Rubio, Tenerife y Almansa. (FOTO: Paloma Barreiro Pereira, “Casas Baratas”, 1991)

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Viviendas unifamiliares de La Constructora Benéfica en la calle Tenerife con Julian Zugazagoitia, edificadas en 1886 por el arquitecto Arturo Calvo Tomelén..  (FOTO: ©Google Maps, 2020)

En 1889 La Constructora Benéfica había construido ya 86 viviendas de las que 26 habían pasado a ser propiedad de sus inquilinos. Tras un periodo de inactividad, de 1893 a 1897, se construye una casa colectiva para alquilar con 13 viviendas en la calle de la Solana (hoy desaparecida), esquina a la del Águila, cerca de la Puerta de Toledo.

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En la actual calle de Avelino Montero Ríos, continuación de Alvarado y parte del antiguo camino de Leñeros, se construyeron 18 viviendas unifamiliares a doble altura y patio trasero, amortizables a veinte años para posibilitar que los inquilinos pudieran adquirirlas. La promoción se completaría con otras tantas viviendas en la misma calle. Hasta 2010 las aceras de la calle conservaron el losado de granito original de la época de las casas. El Ayuntamiento de Madrid lo eliminó para sustituirlo por los adoquines habituales. (FOTO: Enrique F. Rojo, 2010)

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Calle Tenerife (Cuatro Caminos). Vivienda colectiva de 1919,  formada por un bloque de tres alturas, patios interiores, con 50 viviendas en régimen de alquiler y dos escuelas. (FOTO: Enrique F. Rojo, 2010)

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Vivienda colectiva en la calle Tenerife (Cuatro Caminos), 1919. Entre las calles de Carlos Rubio y Tenerife se acometió con el legado Coquilla el mayor proyecto de vivienda colectiva formado por un bloque de tres alturas, patios interiores, con 50 viviendas en régimen de alquiler y dos escuelas. (FOTO: Enrique F. Rojo, 2010)

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En sus terrenos de Bellas Vistas, La Constructora Benéfica decidió construir en el año 1918 veintidos  viviendas unifamiliares de tipología similar a las actuaciones anteriores, y una casa de vecindad para ocho viviendas. En 1919, en la parte norte de esos terrenos, entre las calles de Carlos Rubio y Tenerife se acometió con el legado de la marquesa de la Coquilla el mayor proyecto de vivienda colectiva formado por un bloque de tres alturas, patios interiores, con 50 viviendas en régimen de alquiler y dos escuelas. (FOTO: Enrique F. Rojo, 2010)

“Entre 1907 y 1925, La Constructora adquirió unos terrenos en La Guindalera, en la esquina formada por la calle de Cartagena y el Camino de Canillas, en la confluencia con la actual Avenida de América

Colonia de La Guindalera

Entre 1907 y 1925, La Constructora adquirió unos terrenos en La Guindalera, en la esquina formada por la calle de Cartagena y el Camino de Canillas, en la confluencia con la actual Avenida de América. Se construyó una colonia de  26 viviendas unifamiliares en torno a las desaparecidas calles de los Gremios y de la Consolación. De esta promoción no queda ningún vestigio.

La Guindalera G. Iribas 1910

La Constructora Benéfica construyó entre 1907 y 1925 una colonia de 26 viviendas unifamiliares en torno a las desaparecidas calles de los Gremios y de la Consolación. De esta promoción no queda ningún vestigio. (PLANO: González Iribas, 1910)

Planimetría grupo La Guindalera

Parcelario de la tercera intervención de La Constructora Benéfica entre los barrios de la Prosperidad y La Guindalera, junto al camino de Canillas. Estas casas se fueron derribando a lo largo del siglo XX.

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Grupo de casas adosadas en la calle los Gremios, junto a la calle Cartagena,en el límite de La Guindalera con la Prosperidad (Foto, circa 1925)

Trayectoria de La Constructora Benéfica

La labor de La Constructora Benéfica se mantuvo con éxito hasta el primer cuarto del siglo XX gracias al mecenazgo y a las ayudas del Estado que participó a través de la ley de 9 de enero de 1877, de exención de impuestos y contribuciones para las asociaciones benéficas.

Paradójicamente, La Constructora Benéfica también se aprovecharía en los inicios de las ventajas de las leyes de Casas Baratas a partir de 1911 que aunque llegaron a subvencionar hasta un 25% del presupuesto total de diferentes actuaciones, acabaron por minar el objetivo de la sociedad al verse obligada a competir con promotores que manejaban presupuestos mayores y que orientaban su oferta a las emergentes clases medias con presupuestos  superiores. De esta manera, las  leyes de Casas Baratas colaboraron para que la compañía con el tiempo perdiera su razón de ser y acabara practicamente por cesar su actividad. Del mismo modo, cuando fue necesario recurrir al crédito, hubo bancos que les ofrecieron  préstamos a bajo interés, que a la larga consumieron los fondos, siempre escasos de la sociedad.

Al menos hasta 1990  la Constructora Benéfica seguía dada de alta como sociedad mercantil con sede social en la calle de Trafalgar nº l, I º Izda. de Madrid.  Aunque en 1903 se dió por extinguida la Sociedad, en 1904 se retomó la actividad.  Hasta 1972 siguieron construyendo viviendas baratas para obreros. Pero a partir de esa fecha no se realizó ninguna construcción, ni se adquirieron nuevos terrenos por falta de recursos economicos, limitándose tan solo a vender los pisos levantados en periodos anteriores.

Referencias.-

de San Antonio Gómez, Carlos
La Constructora Benéfica
Un siglo de vivienda social 1903-2003.  Tomo I (págs. 58-61).
VV. AA.
Carlos Sambricio (ED.)

Valenzuela Rubio, Manuel
Las sociedades constructoras benéficas, una respuesta paternalista al problema de la vivienda obrera. Su incidencia en la configuración de la periferia madrileña (1875-1921)
Anales del Instituto de Estudios Madrileños. Tomo XX
C.S.I.C Madrid ,1983

Barreiro pereira, Paloma
Casas Baratas. La vivienda social en Madrid 1900-1939
COAM, Madrid, 1991

Cabeza Sánchez-Albornos, Sonsoles
La Constructora Benéfica 1875-1904
Madrid en la sociedad del siglo XIX Vol. I
Consejería de Cultura. CAM
Madrid, 1986

“Chalets” Adosados del siglo XIX en el barrio de Tetuán (Blog Urban Idade, 2008)

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Colonia Cruz del Rayo

La Colonia Cruz del Rayo está delimitada por las calles Príncipe de Vergara, Gabriel Lobo, Rodríguez Marín y A. Rodríguez Villa, es la primera Colonia que sigue de alguna manera el modelo de Ciudad Jardín de Howard. (Imagen: Google Maps, 2010)

Cruz del Rayo, una Colonia singular

El catálogo del COAM la define como la primera colonia madrileña (1928-29) que sigue más o menos ejemplarmente el modelo urbano de la ciudad jardín de Howard, con reminiscencias asimismo de algunas actuaciones francesas como la Ciudad Jardín Plessin-Roninson de París. Fue promovida por la Real Institución Cooperativa de Funcionarios del Estado, Provincia y Municipio, y proyectada por Eduardo Ferrés y Puig en unos terrenos adquiridos por Gregorio Iturbe, también propietario de los terrenos de El Viso, y las sucesivas colonias denominadas con su nombre seguidas de un número (Colonia Iturbe I, Iturbe II, etc.), en la segunda zona del ensanche. “El trazado viario  se articula a partir de un foco principal que es la plaza de Aunós, del que parten con disposición en estrella seis vías, dos de las cuales recorren de norte a sur la colonia; hay una segunda red de calles transversales que cortan a las anteriores, así como una vía perimetral que va desde el paseo de Ronda hasta el final de la colonia. La colonia, con 300 viviendas construidas, ofrece una gran variedad tipológica, que abarca desde viviendas unifamiliares aisladas mínimas de 1 y 2 plantas, hasta pequeños bloques de dos plantas de viviendas colectivas. Todas las viviendas poseen un pequeño jardín, haciendo la parte trasera de patio de servicio. Sus fachadas, revocadas, presentan gran variedad decorativa en aleros y balaustres, así como motivos florales o geométricos de influencia modernista en sus revocos”. (Catálogo COAM)

Colonia Cruz del Rayo

Hotel de la Colonia Cruz del Rayo  en la calle de Rodríguez Marín. (Foto: Enrique F. Rojo, 2010)

Primeras expropiaciones

Aunque en la actualidad esta colonia, asentada en terrenos de la primigenia barriada de la Prosperidad, se presenta prácticamente como se construyó en origen, con pequeñas variaciones debidas a reformas estructurales o derribos con obras de nueva planta  en bloques de cuatro plantas, cuando esto se podía hacer con la connivencia del poder municipal, la Colonia Cruz del Rayo estuvo a punto de desaparecer.

Desde 1967, año en el que se produce la conexión ferroviaria entre las estaciones de Atocha y la  de Chamartín a través del tunel que discurre bajo la Castellana, fueron numerosos los intentos encaminados a eliminar parte de las casas y a desvalorizar el conjunto urbanístico.  En 1976 la presión sobre la barriada cobró nuevos ímpetus a causa de la construcción de la nueva Estación de Chamartín dentro del Plan de Enlaces Ferroviarios, que en su apartado de “Accesos complementarios” preveía la construcción de la línea 9 de Metro y las consiguientes estaciones y accesos, uno de los cuales se pretendía situar en la Colonia. Las expropiaciones se llevaron a cabo al amparo de un Decreto de 1944.

Especulación y derribos

Durante la década de los setenta fue continua la actuación de determinados promotores urbanísticos que habían adquirido hotelitos en la colonia con la intención de derribarlos. Desde la demolición disimulada de cubiertas y paramentos por las noches con los agravantes de nocturnidad y alevosía,  por individuos anónimos, hasta la retirada de puertas y ventanas  para que los avatares climatológicos se encargasen de arruinarlos.
Una de las zonas objeto de estos procedimientos fue la parcela 60, en la actual calle de Príncipe de Vergara (entonces prolongación de General Mola), que incluía las casas de la calle Estévez, 1 y Gómez Cano, 3. Estos hotelitos estaban protegidos por la Ley de Tesoros Artísticos de 1933 y estaban afectados por una subasta pública celebrada el 10 de julio de 1978, posterior a otra celebrada el 27 de abril del mismo año. Los vecinos de la Colonia histórica recurrieron la subasta en recurso de alzada contra el Ministerio de Transporte y Comunicaciones, que se desestimó. Las dos viviendas fueron adjudicadas a la inmobiliaria Pronor, S.A. por 12 millones de pesetas cada uno, con la autorización para construir en la parcela previo derribo de las mismas.
A pesar de la protección especial que impedía la transformación o derribo de los hoteles de la Colonia Cruz del Rayo, consta que la empresa Idamaco realizó obras de modificación de estructuras y volúmenes en la calle de Gómez Ortega 48 y 50, con la autorización de Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid. (ABC- 13 de septimbre de 1979. Pág. 30)

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Fachadas de hotelitos en línea (Foto: Pilar Martín-Serrano)

Ya en mayo de 1978 los vecinos habían observado las sospechosas maniobras de la inmobiliaria Promola que iba comprando uno a uno los hotelitos de la Colonia, con la excepción de unos pocos. Cuál no sería su sorpresa al descubrir que la calle Gómez Ortega de un día para otro había cambiado su nombre por el de Oria, sin que razón alguna justificase la mudanza. El último tramo de la calle de Gómez Ortega se integraba a Oria, que nacía en Serrano y atravesaba Doctor Arce hasta Emilio Campión, para acoger un grupo de casitas. El cambio en el nombre de la calle se resolvió en un acuerdo de la Comisión Municipal de Gobierno el 28 de diciembre de 1977, lo que se interpretó como una maniobra para dejar la citada calle fuera del pre-Catálogo de Edificios y Conjuntos Ambientales a preservar en el que se encontraba incluida la Colonia según la siguiente descripción recogida en la hoja 47 de la “relación de elementos de carácter singular (serie II), punto 8.” que decía:
Colonia Cruz del Rayo. Perímetro: Rodríguez Marín, desde Avenida del Doctor Arce hasta Antonio Rodríguez Villa. Cuarenta Fanegas (Camino), dede Avia hasta Aragón, con parte posterior de hoteles. Interiores: Estévez, General Zabala, Plaza de Aunós, Gómez Ortega, Durán, Lóriga, Franco, Pasaje de Lóriga, Gallarza, Calesas, Marqués de Valdecilla, Joaquín Montes, Jovellar, Gómez Cano.”
(ABC- 26 de enero de 1978. Pág. 37).

Colonia Cruz del Rayo Bien de Interés Cultural

En este año de 1978 se incoaba el expediente para declarar a la Colonia Cruz del Rayo Bien de Interés Cultural (BIC) como Conjunto Histórico, en cuya memoria se expresaba sus condiciones para proporcionar un espacio para la vida y para la convivencia ciudadana con una alta calidad ambiental. Por este motivo, entre otras razones, su conservación se hacía deseable por la mayor parte de sus habitantes, constituyendo un ejemplo a seguir para el futuro planteamiento de viviendas sociales que permitan una digna y adecuada forma de vida para sus habitantes, representado un claro ejemplo de buen urbanismo y buena arquitectura hecha a la escala del hombre y para el hombre, con un claro intento de alejarse de la monotonía y la rigidez.

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Fotogarfía de viviendas pareadas en Cruz del Rayo (FOTO: Pilar Martín)

Llegada la década de los 80 todavía coleaba el asunto de las expropiaciones . El 19 julio 1980 titulaba un periódico nacional una información de la Colonia del siguiente modo: SIGUE LA PREOCUPACIÓN“, explicandoel desasosiego  que se vivía entre los vecinos de la colonia Cruz del Rayo, por su posible desaparición a causa de la modificación del Plan Especial de Protección y Conservación de Edificios de Conjuntos de Interés Histórico-Artístico de la Villa de Madrid, en la que no se tuvo en cuenta a esta colonia, por lo que  la Asociación de vecinos exponía en un escrito al alcalde su disconformidad por su exclusión y su entorno del mencionado Plan Especial de la Villa 14. Para esas fechas ya se habían sustituido algunas viviendas originales por bloques de pisos en la calle de Rodríguez Marín.

El 30 de mayo de 1980 el Ayuntamiento de Madrid aprobó en Pleno Municipal la modificación del Plan Especial de Protección y Conservación de Edificios de Conjuntos de Interés Histórico-Artístico de la Villa de Madrid. En esta modificación la Colonia Cruz del Rayo no figuraba en ninguno de los tres niveles de protección: integral, estructural y ambiental. A la reunión informativa convocada por Gerencia de Urbanismo acudieron las Asociaciones de Vecinos afectadas por el Plan, a excepción de las Asociaciones de la Colonia Mahou y  de la Colonia Cruz del Rayo, ambas litigantes contra el Ayuntamiento por cuestiones urbanísticas, y a las que no se invitó.
Ante esta incierta situación, la Real Academia de San Fernando entendió la urgente necesidad de proteger la Colonia, por lo que la Dirección General de Patrimonio Artístico ya le había propuesto, con fecha de 13 de mayo, al Ayuntamiento la redacción de un Plan Especial de Protección concreto para la Colonia Cruz del Rayo, haciendo hincapié en que lo que en cincuenta años apenas había sido transformado, se encontraba muy gravemente amenazado por la presión especulativa que cada día se cernía de forma más intensa sobre ese espacio de Madrid. (ABC- 2 de julio de 1980. Pág. 31)

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Vista aérea de la Colonia y entorno, en 1956.

Presente de la Colonia

Durante la década de 1980, una parte de los terrenos expropiados, cuya titularidad era del Ministerio de Transportes, se dedicó, tras llegar a un  acuerdo con el Ayuntamiento, a dotaciones y zonas verdes. La parte restante, por medio de subastas, pasó a manos privadas que promovieron edificios de viviendas y oficinas junto a la Colonia, de más de doce alturas, creando un importante impacto visual que rompió la armonía del conjunto, por aquellas fechas ya protegido. Finalmente, en 1983 se inauguró el segundo tramo de la línea 9 de Metro, cuyo trazado discurre por debajo de Príncipe de Vergara, abriéndose una boca fuera del área de la Colonia.

En la actualidad Cruz del Rayo constituye un espacio urbano singular, de especiales caracteristicas ambientales y gran calidad residencial por su entorno tranquilo y agradable, con muy baja incidencia de contaminación acústica y ambiental. Las modestas casitas del primer cuarto del siglo XX que hubieran de pasar por tantos contratiempos, son ahora prototipo de viviendas de alto nivel, cuyos exclusivos propietarios compiten en estatus con los de El Viso, Parque Conde Orgaz, La Moraleja o Somosaguas, por poner unos cuantos ejemplos. Las duras batallas especulativas entre propietarios, Ayuntamiento y promotoras inmobiliarias, finalmente se han saldado con la victoria de los contendientes -en un empate victorioso a tres bandas-, gracias a la increible revalorización de la Colonia. Una historia de conflictos que comenzó con un proyecto de creación de infraestructuras de transporte, a la que se sumaron unas expropiaciones que con el tiempo se demostró que, en algunos casos, no eran necesarias. Y, por último, la perversa contaminación que las expropiaciones generaron, extendiendo el fantasma de la especulación en la zona, cuyas expectativas podrían haber acabado con la colonia, produjo un importante cambio de titularidad de las viviendas, muchas de las cuales permanecieron en estado de abandono durante muchos años, a la espera de un momento óptimo que favoreciese la obtención del máximo rendimiento de la propiedad. Y, como digo,  ese momento llegó para todos los implicados en esta historia. Solo un dato, a modo de ejemplo,  para ilustrar esta afirmación:  En 1978  la inmobiliaria Pronor, S.A.  pagó 12 millones de ptas. (72.000 €)  por la adjudicación de una casa. En la actualidad el precio de esa misma casa podría rondar los 250 millones de ptas.(1 millón y medio de euros).

Referencias.-

Compendio PGUM 2010 (Ayuntamiento de Madrid)

VV.AA.
Arquitectura de Madrid

Fundación COAM
Madrid, 2003

La Prosperidad, 1862-2012
Rojo Escobar, Enrique F.
Ediciones Temporae. Madrid, 2012

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