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Duque de Pastrana_05 2016

Escombros de las antiguas construcciones de 1930 situadas en la plaza del Duque de Pastrana nº 7. (Foto: Enrique F. Rojo, 2016)

Como suelo recordar en el blog casi todos los años por estas fechas, “el verano es un buen momento para los derribos“.
Y es que, en efecto, las constructoras aprovechan las vacaciones para derribar con cierto sigilo y sin que haya muchos testigos. Supongo que por aquello del “qué dirán” de la opinión pública ciudadana. Derribar supone destrucción y este acto por lo general resulta antipático, cuando no sospechoso de ser una insensible maniobra especulativa.

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Derribo las antiguas casas de 1930 situadas en la plaza del Duque de Pastrana nº 7. (Foto: Enrique F. Rojo, 2016)

Un derribo más

Hoy voy a hablar de la demolición de unas casas de poca entidad que se situaban en el número 7 de la plaza del Duque de Pastrana en el distrito de Chamartín.
A pesar de no estar protegidas por su poca “visibilidad” o escaso valor arquitectónico, formaban parte de un conjunto cuya particular fisonomía da a la plaza y entorno su pintoresco aspecto rural, en medio del torbellino urbano a pocos metros de la plaza de Castilla. Al menos hasta ahora, ya que poco a poco se van eliminando las viejas construcciones en favor de edificios vanguardistas de gran lujo que diluyen su recordado aspecto primitivo.

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Lo que queda de las antiguas construcciones de 1930 situadas en la plaza del Duque de Pastrana nº 7. (Foto: Enrique F. Rojo, 2016)

Casas de 1930 en la plaza del pueblo

Los edificios estaban edificados en una parcela de 600 m² y sumaban 825 m² construidos. Según la Dirección General del Catastro, su fecha de construcción fue 1930, aunque es posible que fuera algo antes. En la actualidad, las casas constaban de planta baja y primer piso y estaban dedicadas a la actividad comercial: panadería-repostería, papelería-librería y bar-restaurante. Desde, al menos 2013, se negociaba el abandono de los locales.
La plaza del Duque de Pastrana, cuando se construyeron las casas, era plaza de la Constitución y pertenecían al pueblo de Chamartín de la Rosa. Antes hubo otras casas en el mismo lugar, seguramente toscas casas de pueblo que se sustituyeron por éstas, tampoco excelentes, ahora demolidas.

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Pueblo de Chamartín de la Rosa. Plaza de la Constitución, c. 1930.

El pueblo de Chamartín de la Rosa

El pueblo de Chamartín de la Rosa en 1848, un siglo antes de convertirse en distrito de Madrid, contaba con treinta casas distribuidas entre la actual plaza del Duque de Pastrana y las actuales calles de Platerias y Dolores Sánchez Carrascosa. También se encontraba la Iglesia de San Miguel, de estilo irreconocible, dadas las innumerables intervenciones que ha sufrido a lo largo de su historia y que cambiaron su fisonomía original.
En este periodo el pueblo de Chamartín estaba regido por el Ayuntamiento situado en la plaza cuyo alcalde disfrutaba del cargo durante varios años. Su fisonomía correspondía a la de un caserío rural dedicado más a la agricultura que a la ganadería y escasamente a la industria. Estaba constituido por casas bajas encaladas con cubierta de teja que albergaban a unas trescientas personas. No disponía ni de hospital ni de escuela. Tampoco había alumbrado en las calles ni tenía fuente pública, obteniendo el agua del arroyo próximo de “la alcubilla”.

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Actual plaza del duque de Pastrana, mediado el siglo XX. En color rojo las casas demolidas. (Nomecalles/CM)

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Plaza del duque de Pastrana, en el último tercio del siglo XX. A la derecha las casas demolidas. (Foto: Santos Yubero/ARCM)


Alegato final

A pesar de ser de unas casas de poca entidad, como se ha dicho, la desaparición de estas edificaciones de vieja factura rural, asociadas al primitivo caserío del pueblo de Chamartín de la Rosa, no hacen sino abundar en los efectos nefastos de la imparable maquinaria urbanizadora que destroza los cada vez más escasos elementos que dan cohesión e identidad a los espacios urbanos de nuestra ciudad.

Es evidente que no se puede luchar contra los gigantes aspados. No son reales. Ni real -ni práctica-es la lucha contra el llamado progreso, fantástico e idealizado. Pero tambiém es un hecho fehaciente la despersonalización  que esta ansia demoledora de la historia conduce a nuestras ciudades, uniformándolas, dándoles el mismo aspecto anodino. Haciéndolas iguales, estén donde estén. Modernas, pero todas iguales.

Creo que existe una escasa sensibilidad institucional y privada para preservar la memoria y para que no olvidemos las construcciones históricas fundamentales -nuestro pasado urbano o rural-, algo esencial  para conservar la identidad del espacio urbano al que pertenecemos y que nos pertenece.

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Casas demolidas en la plaza del duque de Pastrana 7. (Foto: Google Maps, 2016)

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Casas demolidas en la plaza del duque de Pastrana 7. (Foto: Google Maps, 2016)

Referencias.-

Rodríguez Zapata, Carlos
Rojo Escobar, Enrique F.
Chamartín. Álbum de fotos
Ediciones Temporae
Madrid, 2015

Lasso de la Vega Zamora, Miguel
Quintas de Recreo (Libro I)
Ayuntamiento de Madrid
Madrid, 2006

Baldeón García de, Alicia
López Marsa, Flora
Historia de Chamartín de la Rosa
Ayuntamiento de Madrid
Madrid, 1985

Crónica urgente de la presentación del libro Chamartín. Albúm de fotos
Blog Urban Idades (21/05/2015)

Palacete derribado en la castellana (Blog Urban Idade, 14/07/2010)

Derribo en el distrito de Tetuán (Blog Urban Idade, 27/07/2010)

Derribos en La Guindalera y la Prosperidad (Blog Urban Idade, 03/09/2015)

Derribo escuela gratuita de Ntra. Sra. del Recuerdo (Blog Urban Idade, 12/09/2012)

Adiós a los Estudios Buñuel (Blog Urban Idade, 14/12/2015)

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Antiguo mercado al aire libre en la Prosperidad en la primera mitad del siglo XX.   (Foto: La Prosperidad, 1862-2012. Ed. Temporae, 2012)

Mercado de abastos de la Prosperidad

El mercado de abastos de la Prosperidad se inauguró en enero de 1954 a partir de un proyecto de 1952 del el arquitecto Manuel de la Peña Suárez (Madrid,1922) con la participación del aparejador Mariano Trías y del constructor de obras Gregorio Lapuente Máñez.
El edificio, según las crónicas de la época era bello y moderno y constaba de dos plantas de líneas esbeltas y gran diafanidad. El nuevo mercado tenía capacidad suficiente para satisfacer las necesidades presentes y futuras del populoso barrio de la Prosperidad que para entonces crecía sin cesar.

Contaba con cámaras frigoríficas en veintitrés departamentos individuales, 34 almacenes, 52 puestos interiores, 177 bancas, 19 tiendas en el exterior y servicios higiénicos para uso de los vendedores y empleados del recinto.

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Alzados da las fachadas oeste, principal a la calle de Vinaroz, y sur a la calle de López de Hoyos. Proyecto de 1952 del el arquitecto Manuel de la Peña Suárez. (Archivo de la Villa de Madrid)

La carpintería metálica o metalistería (así se decía entonces), que constaba de barras, ganchos, columnas, soportes y demás accesorios imprescindibles en la instalación de las tiendas, las realizó la Casa madrileña de Francisco Martín cuyos talleres se encontraban en la calle de Jerónimo Llorente nº 18, y que también había realizado análogos trabajos para los mercados de Argüelles y de Andrés Mellado.

Los cierres metálicos y las persianas de hierro de las tiendas, tanto interiores como exteriores, así como los de los accesos del propio mercado, fueron ejecutados por la Casa Ramos, instalada en la calle de Luis Misón nº 20, que también participó en la construcción de los antes citados mercados.

Las obras de carpintería en puestos, tiendas, ventanas, bancas y barandillas fue tarea de los talleres de Jesús Sánchez C. situados en la calle de Monederos nº 7.
El solado lo acometió la empresa SUMMA, con oficinas en la calle de Alberto Aguilera nº 28.
Las instalaciones de fontanería, saneamiento y servicios de agua corriente en puestos y tiendas las realizó la Casa Urbano Rubio, con sede en la calle de Raimundo Lulio, 14.

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Mercado de la Prosperidad en los años 70 del siglo XX. (Foto: Susana Martínez)

Las reformas del mercado

A lo largo de su historia el mercado de la Prosperidad ha experimentado algunas reformas y mejoras que han intentado modernizar sus instalaciones con el propósito de hacer más cómodo el trabajo de los vendedores y de atraer a los clientes. La idea de modernizar y mejorar la calidad del mercado para impulsar su actividad comercial y mantener el empleo a través del llamado comercio de proximidad han sido objetivos recurrentes del Ayuntamiento de Madrid.

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Puesto de encurtidos, salazones, legumbres, conservas y frutos secos en el mercado de la Prosperidad antes de la crisis que ha obligado a su completa reestructuración .

 

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Interior del mercado de la Prosperidad antes de la remodelación de 2015.

La última reforma en las postrimerías del siglo XX incluyó aire acondicionado, puertas automáticas y plasmas de televisión repartidos por los corredores. A pesar de los esfuerzos, el mercado de la Prosperidad no fue ajeno a la crisis general de este tipo de establecimientos y en 2009 la corporación municipal redactó un documento urbanístico que daba vía libre a la demolición del inmueble y su sustitución por uno nuevo.

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Mercado de la Prosperidad durante las obras de reforma en septiembre de 2015. (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

Un mercado del siglo XXI

El mercado de Prosperidad se levanta sobre una parcela de propiedad municipal que ocupa una superficie de 1.824 m2. Cuenta con dos plantas y una superficie edificable de 3.700 m2. Tenía 70 puestos, de los que más de dos tercios estaban vacantes. En nuevo Plan General de 2009 permitía una edificabilidad total 5.924 m2, casi el doble de la original, aumentando la altura en los frentes de la calle de López de Hoyos y la plaza de la Prosperidad hasta 21 metros . En los frentes de las calles de Mantuano y Vinaroz se limita la altura a 16 metros.

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Mercado de la Prosperidad durante las obras de reforma en septiembre de 2015. (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

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Mercado de la Prosperidad durante las obras de reforma en septiembre de 2015. (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

La actual reforma, que supone el desbloqueo de parte del proyecto de 2009 y su adecuación a las necesidades y demandas del siglo XXI, está encaminada a crear un mercado energéticamente eficiente, con sistemas de recuperación de energía y aprovechamiento de las energías renovables, dotando al nuevo local de sótanos con plazas de aparcamiento para uso de los clientes del mercado y zonas de carga y descarga.

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Mercado de la Prosperidad durante las obras de reforma en septiembre de 2015. La reforma incluye el vaciado interior y su reestructuración completa (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

El proyecto de reforma pretende recuperar el protagonismo de la calle de López de Hoyos como vía comercial, perdido en los últimos lustros en favor de las calles adyacentes, en gran medida por la dispersión en la zona de los comerciantes del mercado que se reestablecieron huyendo de aquel espacio sin clientes cada vez más desolado.
El plan para el mercado da acceso a actividades terciarias complementarias a los comercios tradicionales, en un modelo similar al realizado en otros mercados de la red municipal, incluyendo una mediana superficie. En definitiva, se trata de intentar recuperar el valor de los mercados de barrio como modelo de abastecimiento tradicional, conjugando su actividad con la de los modelos de supermercados de barrio en una visión más adecuada a las demandas del siglo XXI.

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Mercado de la Prosperidad durante las obras de reforma en septiembre de 2015. (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

Mercado de la Prosperidad después de la reforma de 2015

Nuevo aspecto del interior del mercado de la Prosperidad después de la reforma de 2015. (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

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Aspecto del interior del mercado de la Prosperidad después de la reforma de 2015, a la espera de la completa ocupación de los puestos de la planta baja. (Foto: Enrique F. Rojo, 2015)

Referencias.-

Mercados de Madrid, cuestión de supervivencia (Blog Urban Idade)

El nuevo mercado de la Prosperidad (ABC, 1954)

Un nuevo mercado para Prosperidad (El País, 31/julio/2009)

La arquitectura sin artificios: visiones cruzadas en la modernidad”. Arquitecto Manuel de la Peña Suárez.
Jose Luis Padrón Rivas. Tesis doctoral (PDF)

Rojo Escobar, Enrique F.
La Prosperidad, 1862-2012 (Primeras páginas del libro, en PDF)
Ediciones Temporae
Madrid. 2012

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Tienes fotos antiguas de Chamartín

Seguimos insistiendo desde este BLOG en la idea de no dejar escapar las imágenes de nuestra memoria. No queremos perder el recuerdo del pasado, y las fotografías que retienen el testimonio de lo vivido son el mejor instrumento para no olvidar. Se trata de algo que va más allá de la nostalgia. Y buscamos a sus protagonistas.

Si tienes fotografías de CHAMARTÍN  y/o  de Chamartín de la Rosa y quieres colaborar en un proyecto editorial para recuperar su memoria visual y humana, evocando el pasado del distrito, ponte en contacto con el BLOG.
Tu participación aparecerá reflejada en los pies de foto y en los agradecimientos del libro.

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Chalés en la playa de Somo (Foto: Diario Montañés, 2014)

Los pasados 1 y 2 de marzo de 2014, según explicaciones de técnicos en la materia, la combinación de una profunda borrasca sobre las islas Británicas y un potente anticiclón en las Azores, produjo una situación de vientos intensos y fuerte oleaje en las costas del norte y noroeste de la Península Ibérica, que efectó de manera acusada a la Comunidad cántabra.
En Somo, frente a Santander, las olas invadieron la playa y arramblarón cuanto encontraron en su camino. Y en su camino se toparon con una serie de chalets construidos en la década de los ochenta del pasado siglo.
Las consecuencias del encontronazo tuvieron cierta gravedad económica para los propietarios de las viviendas, sin que nadie resultase herido.

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Chalés en la playa de Somo (Foto: EFE, 2014)

Lo extraño del suceso no ha sido ver como el mar avanzaba hasta su encuentro violento con las casas causando destrozos. Al contrario, lo difícil es entender qué hace una urbanización a menos de 100 metros del mar, levantada en medio de la playa, por delante de la protección dunar y amparada por un muro de hormigón armado para prevenir las mareas. No parece extraño, pués, que hechos como este puedan producirse, conocido el  común desprecio que suele manifestarse cuando de retar a las fuerzas de la Naturaleza se trata. Más aún a sabiendas del cambio climático y del calentamiento global que ya se deben considerar como  fenómenos más que evidentes y a los que habría que prestar más atención.

Hace cerca de siete años escribí en este mismo blog unas líneas en las que manifestaba mi asombro al ver cómo se construían edificios y urbanizaciones a pié de costa y en primerísima línea de playa, sin ningún pudor ni preocupación por la posible destrucción de ecosistemas sensibles y sin temor a las posibles consecuencias por el devenir natural de las cosas. Lo hice en referencia precisamente a esta Urbanización de Somo, un ejemplo revelador de cómo se pasa la excavadora por encima de dunas y playas para crear nuevos paisajes de hormigón y ladrillo, y que evidencia la impudicia y la falta de escrúpulos de los promotores, constructores, Ayuntamientos y compradores de las viviendas que invaden la playa.

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Chalés en la playa de Somo (Foto: EFE, 2014)

Aunque este temporal haya sido el más violento y “contumaz” en tres décadas y aunque la reforma de la Ley de Costas española ampare este tipo de despropósitos que benefician a los especuladores en su avaricia infinita, parece sensato pensar que sucesos como este no ocurrirían de no haber edificios plantados en medio de las playas. Deberíamos poner remedio porque no  podemos ir en contra de la Naturaleza.

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Urbanización en la playa de Somo antes de los destrozos de 2014 (Fotos: Enrique F. Rojo, 2007)

Referencias.-

En primera línea de playa (Blog Urban Idade, 2007)
Mas fotografías Urbanización Delfín en Somo (Blog Driza.Me)
Reforma Ley de CostasInfografía (El País, 2014)
Ley de Costas (Noticias, El País)
Fografías temporal en Cantabria (El Pais, 2014)

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Calle Embajadores con Rodas_2008-smallEdificio en estado de abandono, amenazando ruina, situado en la calle de Rodas con la de Embajadores, en el barrio de Lavapiés. (FOTO: E. Fidel, 2008)


Esta vieja casa, que estaba que se caía, estaba abandonada. La habían ocupado varias veces colectivos okupas, de los que ocupan las casas vacías para sacar partido a los espacios abandonados convirtiéndolos en lugares útiles  y en lugares en donde vivir con un toque contestatario. Pero esta casa de Rodas con Embajadores, en Lavapiés, era una casa vieja, modesta y estaba muy arruinada. Y además era muy antigua. Ya sabemos que lo antiguo y lo ruinoso resulta feo e interesa poco.

El Ayuntamiento de Madrid tenía pensado su derribo hacía tiempo en su plan de actuaciones previstas para el fin estratégico de conseguir un centro urbano más habitable, que es como lo llaman. Así que no cabía objeción alguna, ni alternativa posible.
Según Carlos Osorio, bloguero y pintor,  por su estilo podría ser del XVII o posterior. Y, en cualquier caso, era un interesante vestigio de las “casas populares de los siglos XVII y XVIII, cuando la edificación era de dos alturas, con viguería de madera y tejado a dos aguas de teja árabe“. En un tiempo albergó en los bajos  un horno de pan, y en el siglo XX también hubo una bodega: “Viuda de Lesmes“.

 

Calle Embajadores con Rodas_2008-smallOtra imagen del edificio, antes del derribo. (Foto: del blog “Historia y Presente“)

La decisión estaba tomada y la casa se derribó tal y como había de ser. Las imágenes dan una idea de lo poco efectivo y  esteril que resulta el esfuerzo de mantener vivo lo que ya está administratívamente muerto.

El futuro de la esquina, del solar ,  queda ahora en manos de los administradores municipales. Podrá convertirse en dotación vecinal o podrá ser objeto especulativo. En estos lugares de la almendra urbana el suelo huele a dinero y la gentrificación, el aburguesamiento simpático que las nuevas clases portan, sigue siendo un fenómeno vigente. Todo dependerá de los vientos que soplen.

El edificio medio derribado. (Foto: Gaelx, en  Flickr, 2011)

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Frontón “Beti-Jai”, 1893.

En Julio de 2010, la Plataforma “Salvemos el Beti-Jai” comunicaba que había sido publicado en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid la notificación de Incoación del Expediente BIC del Beti-Jai, lo que suponía el inicio de los trámites oficiales que declararían el Frontón Beti-Jai de Madrid como Bien de Interés Cultural (BIC) en calidad de Monumento. Es decir, el máximo grado de protección posible del patrimonio por parte de la administración.
Este era el tercer intento, después de que en 1977 y 1991, se propusiera esta declaración.
Por fin, la declaración BIC del Beti-Jai ha sido publicada en el BOCM y la posibilidad de que se ejecute su restauración parece más próxima.

Motivo circular en relieve que adorna la fachada principal del Beti-Jai. (Foto: Enrique F. Rojo, 2010)

Según información remitida por la plataforma “Salvemos el frontón Beti-Jai de Madrid”, los criterios de intervención básicos en el edificio recogidos en la declaración BIC deberán ir orientados a preservar los valores que han motivado la declaración del inmueble como tal.
Estos -según cita el documento- “se centrarán en la consolidación y restauración de las partes originales existentes y en la recuperación de los elementos perdidos o arruinados que sean necesarios para su comprensión global.

Se consideran valores fundamentales del edificio la comprensión de su configuración espacial, los materiales y sistemas constructivos originales y la decoración propia de cada una de sus partes.

Cualquier intervención que se plantee en el inmueble para recuperar el uso deportivo o implantar nuevos usos deberá considerar necesariamente la restauración y rehabilitación de lo existente. No será admisible en ningún caso la eliminación de partes originales del inmueble.”

Como se indica desde la plataforma, ahora lo importante es que las obras de consolidación y restauración se pongan en marcha cuanto antes, ya que el estado del edificio cada vez es peor y urge ejecutarlas para salvaguardar el monumento.

Referencias.-

Declaración BIC del Beti-Jai en el BOCM, con fecha de 9/2/2011.

“Beti-Jai” a salvo de la especulación (El País, 28/2/2011)

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Dibujo de Juanjo Sáez publicado en el nº 291 (enero 2011) de la revista musical Rockdelux.

Hojeando Rockdelux me detengo en la página 97 delante de una  ilustración de Juanjo Sáez. La referencia es un grupo de Madrid llamado Ornamento y delito. El nombre hace alusión al arquitecto austriaco Adolf Loos (1870-1933), precursor del racionalismo que defendió la desornamentación y la ruptura con el historicismo vigente hasta el momento.

Villa Müller, en Praga (Adolf Loos, 1930).

Loos postulaba a principios del siglo XX la necesidad de  despojar a los objetos de todo aquello que no cumpliera función alguna en ellos, llegando así a la esencia misma de su uso para poder apreciar su verdadera belleza.

Desconozco la razón por la que el grupo eligió este nombre, aunque escuchando la música que hacen podría intuirse que la ausencia de adornos,  la crudeza y contundencia de su sonido justifican la elección. En YouTube se puede ver el video de la canción Madrid a la que se refiere Sáez en su ilustración.

Dice la letra de Madrid: “Hay un murmullo en medio del desierto: es Madrid”. Sin detenerme mucho a pensar, el tema -canción e ilustración-me trae  a la cabeza historias pasadas de pobreza y desarraigo cuyo motor era la necesidad y la esperanza de mejorar. Historias no tan lejanas en el tiempo de un Madrid que todavía sigue atrayendo población y que cada vez es más periférica.

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Patentado y 400 hojas. Todo un lujo. Papel madera para limpiarse después de exonerar el vientre. Lujos de los nuevos tiempos.

 

Para quienes lo recuerden, el papel Elefante seguro que tiene significados que le arrancan una sonrisa. Incluso alguna lágrima. No es para menos, porque vaya papelón el del Elefante. Recio y áspero a partes iguales, con dos caras,  una más amable, resbalona, y la otra más eficiente , como piedra de amolar.

El Elefante reinaba en las casas en las que primaba la entrada antes que la salida. Donde comer era más valorado que evacuar. A decir verdad, donde la ingesta se pagaba más que la expulsión excrementicia.

Cuanta tristeza debía de causar la humilde friega con papel de estraza para sanear tan innoble gesto. Como si de una zurra se tratase el Elefante zahería en cada acción y el usuario no tenía más remedio que aguantar el tirón,  y a otra cosa, mariposa.

Para quien recuerde el paso del Elefante por su vida, seguro que el momento de mayor gozo hubo de ser el de romper el celofán amarillo que envolvía el rollo. Servía para filtrar la luz de las bombillas, antes de que se quemase. El rollo era de color marón claro. En el momento de tocarlo, una vez desenvuelto, la primera reacción era desconcertante. Trás el increible festivo celofán amarillo, surgía la triste realidad. Toda una metáfora, color marrón y muy triste.

Especialmente mortificados debieron de estar los usuarios del Elefante tristón , pues en la época el consumo  papirohigiénico constituía, más que un lujo, un esnobismo propio de aristócratas acostumbrados al tacto suave de los tisues y novedosas zarandajas del estilo. Muchos fueron los que se entregaron de lleno al papel de sufridor resignado que les tocó padecer junto con el Elefante.

Muchos, seguro que lo recuerdan, aunque no lo reconozcan. Y no tanto por la edad, pués tan lejos parece que está. Seguramente ni el mismo Elefante, que ya no es más que un espectro de aquello que fue,  siquiera quiera acordarse de su pasada gloria. De cuando lo normal era tenerlo en casa, por imprescindible.

Ahora el papel higiénico se sigue vendiendo en rollos, aunque ya no son “individuales” sino “familiares“, pués  la familia, la institución, se  reconoce como  el agente que define las lineas de consumo, marcando pautas, tendencias y definiendo políticas de ventas, sin cobrar nada a cambio. Y es que el refinamiento de la modernidad exige mejores tactos.  Ahora el papel del váter ya no es tan firme ni tan rígido en su función. La generalización del estado de bienestar y la democratización en los comportamientos  de consumo han facilitado el olvido del Elefante. El baluarte se mantiene en el recuerdo de unos cuantos nostálgicos y coleccionistas, mientras el papel con tacto de velludo se ha adueñado de los hogares.

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Se celebra en Madrid  el primer encuentro de blogueros que escriben sobre la capital

Madrid, Telecinco, 11 de noviembre de 2010

El blog Madrid me mata creó el término ‘madroñosfera’ para reunir a la multitud de blogueros que escribían sobre Madrid, y esa primigenia idea se convirtió en un ente con vida propia, al menos en el mundo virtual, en el que cada uno de ellos sigue con interés las entradas de sus vecinos. Ahora, Bea Burgos (El blog de Tetuán) y Sarah (The Cheap in Madrid), dos blogueras de este Madrid 2.0, han decidido que es la hora de “conocernos físicamente, porque al final el contacto real es insustituible”. Este jueves se celebra en Madrid el I Encuentro Madroñosfera, una iniciativa “totalmente independiente y ciudadana” a la que está invitado todo aficionado a postear sobre la capital.

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Publico de nuevo esta entrada ya que no aparece en el índice del blog y creo haber borrado por error el original de 28 de Mayo de 2008.

La situación descrita entonces no difiere en casi nada de la actual, razón de peso  por lo que me animo a volverla a publicar. Además la actualidad de los modelos de expansión de Madrid  nacidos del “Boom Inmobiliario” durante esta última década, parece que recobran actualidad con la recuperación del negocio,  que retoma las promociones que se encontraban en suspenso. El problema sigue, por tanto, presente y este artículo trata de encontrar algunas claves.

PAU de Las Tablas, octubre de 2008.

Como ciudadano que observa desde su mínima atalaya cómo se han ido produciendo cambios en su ciudad durante estos últimos diez años más o menos, llevo una temporada larga reflexionando acerca del vertiginoso crecimiento que se ha dado en el área metropolitana en forma de núcleos aislados alrededor de Madrid, todo ello unido al ya relajado “boom” urbanístico” especulador que tanto nos ha espantado.

Sobre este asunto me han interesado especialmente los llamados PAU, o Programas de actuación Urbanística, que han supuesto la ordenación y urbanización de terrenos clasificados como suelo urbanizable no programado para la creación de nuevos barrios. Estos nuevos barrios como los de Las Tablas, Montecarmelo, Sanchinarro, en el Norte, o los PAU de Vallecas o Carabanchel, comenzaron a planificarse a partir de 1997, hasta la actualidad en que prácticamente están acabados. La creación de estos nuevos núcleos, casi ciudades, vienen imponiendo un modelo urbanístico que a todas luces resulta insostenible, desintegrador y poco práctico. Este modelo actual, a decir del sociólogo Luís Cortés , lo desarrolla el sector privado de forma prioritaria y la inversión pública complementa la planificación de las inmobiliarias. La nueva ley del suelo que promovió la Comunidad Autónoma de Madrid, que liberaliza suelo para ponerlo al servicio de la construcción de viviendas, permite el crecimiento sin control y continuado.

“Se privatizan las empresas públicas, lo privado devora lo público, y la propiedad se manifiesta como una forma extensiva de liberalización. Apartando los intereses públicos colectivos, se promueve la planificación privada, acortando los plazos y los costes, y se potencia el mercado del suelo, extendiendo las dimensiones del territorio sujeto de convertirse en privado y productivo económicamente”. (Luís Cortés, “Laboratorio Urbano”) FOTO: Enrique F. Rojo

La tendencia actual consiste en urbanizar en áreas periféricas donde el suelo, en teoría y gracias a la ley del suelo, debería ser más barato, zonificando los usos y las funciones de manera dispersa, procurando que estos usos sean compatibles de acuerdo a los criterios económicos que la planificación ha creido convenientes. Las funciones asignadas al espacio responden a su mejor explotación desde un punto de vista, llamémosle productivo. Esta zonificación de funciones obliga al uso de medios de locomoción usando las redes de comunicación construidas, ya que las distancias suelen ser importantes entre las distintas áreas funcionales. En palabras de Salvador Rueda Palenzuela debido a esto, las redes de movilidad se convierten en el verdadero motor de crecimiento de las nuevas zonas urbanas. Estas condiciones provocan que los nuevos territorios urbanos se conviertan en barrios exclusivamente residenciales, fundamentalmente debido a la separación física de las áreas de especialización, que se extiende a distancias a veces de varios quilómetros.

Las consecuencias del uso masivo del coche para desplazarse en esta ciudad difusa o dispersa, que es como se llama por contraposición a la ciudad compacta, significa la pérdida de la calidad ambiental por causa de la contaminación atmosférica y acústica, y el gasto de tiempo en desplazamientos, además de un mayor uso de recursos y consumo energético. En definitiva, se trata de una pérdida de calidad de vida, algo que tanto decimos buscar. Hay que pensar en la cantidad de recursos utilizados para construir los nuevos accesos a estos barrios-ciudad, incorporaciones, rotondas, salidas y otras fórmulas viarias que permiten canalizar el tráfico continuo que se genera en torno a los nuevos barrios.
(Modelos urbanos y sostenibilidad)

Esquema de “ciudad compacta” (Rueda Palenzuela, S.). En la ciudad compacta la proximidad y la mayor complejidad del sistema permite el ahorro de energía y una mayor facilidad en el intercambio relacional de los elementos que lo componen, maximizando el aprovechamiento de los recursos.

Esquema de “ciudad difusa”. La dispersión de las construcciones en los nuevos barrios imponen la necesidad del uso masivo del transporte privado o público para los desplazamientos, aunque sean para cubrir mínimas necesidades, con el consecuente gasto de energía. Al mismo tiempo, la construcción de redes viarias complejas para permitir los nuevos accesos y la movilidad en estos polígonos residenciales genera ingentes inversiones que, paradójicamente, conducen a crear áreas de congestión de automóviles con alto grado de contaminación ambiental y acústica y con la consiguiente incomodidad, gasto económico, estrés y reducción de la calidad de vida de los vecinos.
“La ciudad difusa se asienta en unos pilares falsos, o dicho de otro modo, insostenibles; se sostiene a base de un creciente uso de recursos y de tiempo, y sería razonable pensar que peligre su continuidad de futuro en el instante preciso en que algunos de los recursos manifiesten su limitación.” (Rueda Palenzuela, S.)

PAU de Las Tablas

Como ejemplo de los barrios desintegradores que se han puesto de moda como fórmula urbanística institucional creo que Las Tablas ejemplifica a la perfección como paradigma todos los males del invento que, por lo demás no es nuevo y ya ha demostrado con creces sus perversiones.

Busco en Wikipedia y encuentro la referencia a Las Tablas: “Un nuevo barrio del Municipio de Madrid que forma parte del distrito de Fuencarral-El Pardo. Este barrio está situado al oeste de la autovía A-1, al este del eje ferroviario Madrid-Norte de España y al sur de la calle Ntr. Sra. de Valverde/Avenida de Fuencarral. El barrio surgió como un Programa de Actuación Urbanística (PAU) a raíz de la elaboración del Plan General de Ordenación Urbana de 1997 del Municipio de Madrid.”

Las Tablas surge posiblemente con vocación de barrio, pero después de más de cuatro años, la ocupación no sobrepasa el 90 por ciento y las dotaciones brillan por su ausencia. Ésto ha llevado a que, a lo largo del último año, vecinos se hayan manifestado en petición de servicios y equipamientos básicos. (FOTO: Enrique F. Rojo)

Este modelo urbanístico que podemos observar en los nuevos barrios de las coronas de Madrid como Las Tablas, San Chinarro o, incluso en otros como el barrio nacido en los alrededores de Méndez Álvaro como consecuencia del vaciado industrial de la zona, por su diseño supone la destrucción de los espacios convivenciales, como son las calles y plazas, la separación de las funciones urbanas, segregando las que no son específicamente residenciales, la reducción del control de los procesos de dominación sobre el espacio y el tiempo cotidiano, al tener que utilizar el coche para casi todo debido a las grandes distancias a las que se encuentra todo, desde la parada del autobús, hasta el super para ir a comprar una lata de atún, o una bombilla, y la debilitación de las relaciones e interacción sociales, por la pérdida de la función convivencial de la calle; son efectos todos ellos que se derivan y se basan en la urbanización y zonificación.

“Asistimos así a un aislamiento de los medios sociales entre sí que supone la disolución de los espacios intermedios. Entre la apropiación-privacidad individual del alojamiento y el conjunto totalizador urbano (la metrópoli) se pierden los espacios de apropiación colectiva y de sociabilidad; con ello se diluyen las relaciones sociales de ciudadanía, la capacidad de control y percepción sobre la ciudad y en definitiva, la capacidad cognitiva sobre el hecho urbano.[…]” (Julio Alguacil Gómez) FOTO: Enrique F. Rojo

Las PAU, en su definición, han de poseer una serie de características como por ejemplo desarrollar los sistemas de comunicación, aprovechar el medio en todo su ámbito, y crear las redes fundamentales de abastecimiento de agua, alcantarillado, teléfonos, energía eléctrica, comunicaciones y demás servicios que se prevean. Casi todos estos mínimos exigidos los cumple el PAU de Las Tablas.

Sólo faltan los relativos a los servicios comunitarios como son guarderías, escuelas, polideportivos, bibliotecas, centro cultural, oficinas de la administración, comisaría de policía, centro de asistencia sanitaria. Casi nada. Según parece, la administración competente asegura que la oferta dotacional se irá produciendo con el tiempo.

Ni instituto, ni centro de salud, ni panadería a la que llegar sin coger el coche. Los vecinos del barrio de Las Tablas han decidido levantarse en armas para exigir al Ayuntamiento de Madrid que instale en alguna de sus manzanas los equipamientos mínimos básicos con los que cuentan otros vecinos de la capital”. Así comenzaba una información de un diario, haciéndose eco de las protestas vecinales.

Otra información añade : “Otra de las grandes reivindicaciones del PAU son las conexiones. El metro de la línea 10 tampoco colma las aspiraciones vecinales, ya que la distancia entre paradas es de las mayores de la región. El metro ligero tampoco tiene fama de supersónico -los vecinos lo llaman “el tren de la bruja” por su lentitud- y sólo una línea de bus llega al corazón del barrio. La estación de Cercanías, a un kilómetro de distancia, está “curiosamente” justo al lado de la nueva ciudad de Telefónica. Los vecinos sospechan que no se diseñó pensando precisamente en las necesidades vecinales”. (El País)

Ni instituto, ni centro de salud, ni panadería a la que llegar sin coger el coche…” (FOTO: Enrique F. Rojo)

En este esquema podemos ver cómo  las conexiones mínimas entre nodos de actividad en  la Ville Radieuse de París diseñada por Le Corbusier en 1933, limitaron la creación de una verdadera red urbana, al quedar muchas conexiones sin interactuar con el resto. Una red organizada de conexiones complejas entre nodos diversos, hace que el sistema funcione y se mantenga vivo. Además, los barrios disfuncionales concentran nodos o núcleos de actividad similares (sólo viviendas o sólo fábricas), mientras que los barrios funcionales están formados por múltiples nodos que se complementan y generan conectividad, especialmente cuando ésta se produce a pié y en trayectos cortos, y no por medio del automóvil y en trayectos largos. ( Ver Salingaros, Nikos A. Teoría de la Red Urbana)

Se trata de un barrio al que podríamos llamar paradigmático respecto del fenómeno de la especialización funcional como área residencial sin capacidad para ejercer otro tipo de actividad integradora.
Se da la curiosa circunstancia de que los pocos locales comerciales que existen, en relación al número de edificios construidos, están vacíos y no parece que haya ningún interés por ocuparlos. Además, la mayoría de los edificios se encuentran cerrados en su perímetro, ocultando en su interior los servicios comunitarios que sustituyen a la calle, plazas y parques como espacios comunes de convivencia, como resultado de una filosofía urbanística desintegradora.

Se da la curiosa circunstancia de que los pocos locales comerciales que existen, en relación al número de edificios construidos, están vacíos y no parece que haya ningún interés por ocuparlos. (FOTO: Enrique F.Rojo)

En estos nuevos barrios, la población se encierra en sus viviendas y se convierte en una “ciudad introvertida” y “autista”, sin comercio de proximidad, en donde las distancias son largas y todo queda a desmano, sin espacios públicos cercanos donde establecer lazos de convivencia e interaccionar socialmente. De hecho, los espacios comunes de las promociones de viviendas se convierten en el espacio del que los vecinos se apropian para relacionarse, agudizándose la introversión del modelo como hecho relevante.
Así, nos encontramos con una nueva ciudad en la que gozamos de máxima libertad de movimientos, pero también de máxima despersonalización y pérdida de referencias, frente al modelo del barrio del centro urbano, el vecindario-aldea, muy homogeneo y con un control social que puede interferir en los aspectos personales.

“El ideal urbano hablaría de un espacio capaz de soportar y sostener unas estructuras inmobiliarias, ocupacionales y demográficas diversas, que generase oportunidades participativas en las distintas redes sociales y asociaciones, con una escala urbana capaz de mantener la capacidad cognitiva sobre todo el ámbito urbano, que sea accesible andando, que establezca una red de equipamientos y servicios colectivos dimensionados y distribuidos adecuadamente para facilitar la fluidez de los servicios y la accesibilidad a los mismos […]” (Julio Alguacil Gómez)

La calle como espacio público de convivencia, como quedó dicho, se sustituye en Las Tablas por los pasillos de los Centros Comerciales, grandes mercados impersonales que concentran la actividad masiva de consumo y ocio (en su vertiente consumista) . El espacio privado del centro comercial suplanta al espacio público abierto como lugar de convivencia. Se produce, por tanto el binomio zona residencial versus zona comercial como dos áreas totalmente diferenciadas por sus características funcionales.

“La vida ciudadana en el barrio precisa de una accesibilidad peatonal y de corta distancia a los centros de trabajo, enseñanza, compras y gestiones, ya que la presencia de esas actividades refuerza la permanencia en el ámbito e impide los desplazamientos innecesarios y no deseados, y en definitiva minimiza el tiempo de transporte, reduce el tráfico motorizado, dificulta la existencia de zonas muertas del barrio en horas determinadas y anima la vida ciudadana […]” Julio Alguacil Gómez) FOTO: Enrique F. Rojo

Surge entonces una duda que da que pensar. No sabemos si la función de los mega Centros Comerciales de proveer a los nuevos barrios surge como elemento causal y necesario a la gigantesca demanda, producto del número elevado de habitantes y como consecuencia de la falta de esa función dentro del barrio o, si por el contrario, el diseño del barrio y sus carencias ya descritas, responden a un objetivo previamente marcado: hacer rentables o muy rentables los Centros Comerciales. Sólo un dato, en Madrid, la Comunidad con más Centros Comerciales de España, a cada 1000 habitantes le corresponden 441 metros cuadrados de centro comercial, frente a los 263 de la media nacional (Fuente: El País).
¿Qué fue antes el huevo o la gallina?

Referencias.-

Las tablas
Actuaciones singulares

Modelos de simulación Urbana

Ciudades para un futuro más sostenible

Carreras de coches en Las Tablas

Un autobús en Las Tablas

Accidente de tráfico en Las Tablas

VIDEO

Costes ambientales de los modelos urbanos dispersos

VIDEO: Siguen construyendo en Las Tablas

Salingaros, Nikos A.   Teoría de la Red Urbana (PDF)

Rueda Palenzuela, Salvador
Modelos urbanos y sostenibilidad (PDF)

Acercamiento al diagnóstico del urbanismo de Madrid

Comunidad PAU (El País, sábado 30 de octubre de 2010)

La precariedad del exceso (Blog Salud Pública y algo más).

Derrribo de chabolas en Las Tablas (El País, 5/ 11/2010)

Teoría de la Red Urbana (en Urban Idade)

PAU: hay que reducir calles y reconvertir espacios inútiles. (El País, 6/05/2013)

Las Tablas, 700 pisos más. (El País, 27/02/2014)

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