Derribos en La Prosperidad (Madrid)

Edificio de la calle de Pérez Ayuso número 5, derribado en 2022. (Foto: Enrique F. Rojo)

Como viene siendo  habitual  en Madrid, cuando la ciudad se vacía, se multiplican los derribos de edificios para dar paso a la renovación de los barrios con la construcción de nuevos proyectos.  Normalmente las demoliciones afectan a viejas construcciones sin más interés que el propiamente especulativo de los propietarios que las venden y el de los promotores o constructores  que las sustituyen.  Otras veces, también se abaten, tristemente, importantes edificaciones, igualmente bajo el mismo interés especulativo , que son notables símbolos de la historia del municipio y que, no teniendo protección alguna, desaparecen sin que apenas nos demos cuenta. Un día, ese edificio que siempre nos impresionó por su singular arquitectura deja de estar y, cuando reparamos en ello, es porque otra construcción ocupa su lugar. Por eso el verano es siempre un fiel aliado para cualquier tipo de tropelía, especialmente si es urbanística.

Barrio de la Prosperidad

En el barrio de la Prosperidad,  viejo suburbio de Madrid del siglo XIX, se edificaron viviendas que atendían a tipologías rurales que reproducían el estilo y hábitos de vida de sus moradores. En aquel periodo la arquitectura popular copiaba la corriente neomudéjar, que se aplicaba en edificios escolares, religiosos y de carácter festivo.  En la Prosperidad, arrabal que aspiraba a formar parte de la capital, el estilo arquitectónico popular de moda cuajó y las posibilidades de expresión que permitía el uso del ladrillo en la realización de originales aparejos y su relativa economía, permitieron la ejecución de numerosos proyectos. De toda aquella obra  -el tiempo y la especulación se encargaron de borrarla-  apenas quedan muestras en el barrio.

Talleres Raez, en la calle de García Luna número 20, derribados en 2022. (Foto: Google Maps, 2017)

Talleres Raez

En la calle de García Luna número 20 se establecieron en los años 50 del siglo XX los talleres Raez de carpintería, especializados en tableros de dibujo, y más adelante, en todo tipo de elementos y muebles de madera. El martes, 14 de julio de 2020, aparecía publicado en el número 134 del Boletín Oficial del Registro Mercantil el cese y la disolución de la empresa. En el verano de 2021 se derribaban las instalaciones dejando libre el solar para una nueva construcción. La recalificación de este tipo de antiguos suelos industriales situados en la primitiva periferia de la capital conduce a una cómoda reconversión urbanística que densifica poblacionalmente el barrio y genera importantes beneficios para los propietarios de las parcelas.

Solar tras el derribo de los talleres Raez, en la calle de García Luna número 20. (Foto: E. F. Rojo)
Viviendas en la calle de Pérez Ayuso 5 y 7. (Foto: Google Maps, 2008)

Viviendas en la calle de Pérez Ayuso

Un ejemplo muy interesante era la vivienda situada en la calle de Pérez Ayuso número 5. En 2022, en puertas del verano, se derribó esta casa, junto con la aneja, el número 7. Esta última, un conjunto de casas, con patio que ocupaba una parcela de 386 m², funcionó  probablemente hasta finales del siglo XX como taller industrial, de forja, mecánica o algo similar. Precisamente en la calle paralela de Benigno Soto número 1, hubo una forja activa más o menos hasta ese mismo periodo. La casa de Pérez Ayuso número 7, repartida en tres edificios con bajo y una planta,  de arquitectura sin especial interés, ocupaba una superficie construida de 282 m² y su construcción figura en el catastro fechada en 1940. El taller ocupaba, 209 m², el almacén 50 m². Había dos viviendas  de 104 m², que podían ser también oficinas. El cuerpo con fachada a la calle de Pérez Ayuso, bajo y una altura, en lugar de tejado tenía una azotea abalconada.

Solar tras el derribo de las viviendas en la calle de Pérez Ayuso nº 5 y nº 7. (Foto: E. Fidel Rojo)

Sin embargo, la casa con el número 5, de arquitectura neomudéjar, ya sin moradores desde principios del siglo XX, destacaba entre los edificios de  los escasos doscientos metros de la calle, no solo por ser la más antigua y por su pintoresca imagen, sino por ser la que mejor evocaba la esencia del primitivo barrio. Es probable que fuera la construcción más antigua de la Prosperidad.

Casa neomudéjar de Pérez Ayuso número 5

En efecto, es probable que la casa neomudejar de Pérez Ayuso 5 fuera la construcción más antigua de las que aún quedaban en la Prosperidad. La casa de Pérez Ayuso 5 debió de construirse a finales del siglo XIX o como muy tarde en la primera década del  XX.  Ya en los primeros años del nuevo siglo el ladrillo visto del  neomudéjar  perdía fuelle y se iba abandonando por fachadas enfoscadas con molduras, balaustradas y mucha decoración grandilocuente. El oropel le ganaba terreno a la sencillez elegante del ladrillo recocho.  Con una superficie construida de 282 m² en forma de “A” invertida, sobre una superficie de 314 m², el edificio contaba con 4 viviendas en la planta baja de 69 m², 2 viviendas en la primera  planta  de 69 m², 2 almacenes de 9 m² en la planta baja, dentro del pasillo del portal, y un patio trasero compartido de 20 m². Sobre la cubierta del portal había una terraza balconada.

Residencial Pérez Ayuso5/7

El solar resultante tras el derribo de las dos propiedades, de 700 m² de superficie, servirá para la construcción de un reducido complejo de apartamentos al que se ha llamado «Residencial Pérez Ayuso5/7» y que oferta la exclusividad habitual en este tipo de proyectos.

Residencial Pérez Ayuso5/7, infografía de la empresa promotora, 2022.

Referencias.-

Derribos en la Prosperidad (Madrid). La desaparición del barrio primitivo. Blog Urban Idade.

Derribos en La Guindalera y la Prosperidad. Blog Urban Idade.

Madrid, un horno

Madrid un horno-ABC-1987El viernes 14 de agosto de 1987, el diario ABC publicaba en primera página de su diario una fotografía en huecograbado de una persona mojándose en la fuente de los delfines de la plaza de la República de Argentina de Madrid. «Madrid, un horno», era el título de la primera plana. El calor exagerado era la noticia.

Madrid, un horno

Ese año, decía el ABC, se ceñía sobre la península una sofocante ola de calor, cuya máxima temperatura se había dado en la segunda semana de agosto, superándose los 40 grados en Madrid, las Mesetas y Andalucía.

Según el pronóstico del Instituto Nacional de Meteorología, que ABC desarrollaba, en la página 26 de aquel ejemplar, la situación meteorológica de ese día se caracterizaba por ser parecida a la del día anterior. A continuación lo explicaba con un peculiar lenguaje periodístico, diciendo: «sin lugar a dudas, el aspecto sobresaliente del entorno correrá un día más a cargo del calor». Es decir, que sería un día muy caluroso. «En numerosas comarcas del interior volverá a merecer el calificativo de sofocante -continúa el texto-. También habrá zonas en las que la visibilidad será mala, y no ya por las nieblas (estas se formarán en Galicia y en la costa del Cantábrico), sino porque es probable que hasta ellas llegue polvo del desierto». La calima ya era habitual en aquel momento. Todavía las máximas traspasaban timidamente los 40 grados y las mínimas eran, en Teruel, por ejemplo de 14 grados. (Ver ABC/ Agenda-Tiempo, 14 de agosto de 1987, pág. 26)

Signos de alarma

Han pasado más de treinta años desde la publicación de esta información de ABC. Ha habido apreciables  cambios, ambientales, meteorológicos, científicos, sociales y políticos. Cada vez los desfases térmicos son mayores. Las evidencias científicas aún más evidentes. La ciudadanía, aparentemente,  parece entender la situación. Porque la sufre. La política marca sus tiempos interesados y la economía establece las reglas, mucho más  interesadas.

Hace más de treinta años los signos de alarma eran tan evidentes como para ocupar la primera página del ABC, un importante y fundamental diario español. Se trata solo de un ejemplo, pero evidente, de que, pasado el tiempo, nos ha importado poco el aviso. En 2022 la historia del desastre continúa, pero con consecuencias cada vez más tenebrosas. La ola de calor ha provocado 360 muertes en España en los primeros seis días durante 2022, con un pico máximo el viernes 15 de julio, con 123 muertes. Al menos 829 personas murieron en junio debido a las altas temperaturas. (Ver RTVE, La ola de calor provoca 360 muertes en España en los primeros seis días 16/07/2022)

Referencias.-

¿Qué es el cambio climático? (Naciones Unidas)

Olas de calor desde 1975 en España (AEMET) PDF

Televisión Española, 1955

Antigua Delegación Territorial de RTVE en el paseo de la Habana de Madrid. (Foto: Google, 2008)

En 1955, después de varios años de prueba, Televisión Española (TVE), iniciaba sus emisiones desde un «hotelito» situado en el número 75 del paseo de la Habana. En 2017, la antigua sede era un montón de escombros, dando paso a la edificación de un bloque de viviendas de lujo, en una de las zonas más caras de Madrid, ocultando para siempre el origen de la televisión enEspaña.

Olvido de la antigua sede

La inauguración en 1964 de los estudios de TVE en Prado del Rey hizo que las instalaciones originarias perdieran importancia, relegándolas a usos marginales. El edificio de la primera sede de la actual RTVE fue adquirido en 2015 , en subasta pública por 10,8 millones de euros por la promotora Martell Investments, propiedad de la familia asturiana Masaveu. (ABC, 03/09/2017)

Antigua sede de TVE en los años 50. (Foto: Santos Yubero, ARCM)

Después de algo más de medio siglo del inicio de su actividad, la piqueta demolía cualquier vestigio del origen de la televisión en España. Ocurrió en 2017, durante el verano, cuando los derribos son más abundantes.

Solar, después de la demolición del edificio. (Foto: E. Fidel Rojo, 2017)

Apartamentos de lujo

El proyecto de nueva edificación corrió a cargo del estudio Bueso-Inchausti & Rein Arquitectos, que contempló la construcción de alrededor de una decena de apartamentos de lujo, de más de 200 metros cuadrados cada uno, sobre una superficie edificable de cerca de 2.300 metros cuadrados. El precio de venta superó los 7.000 euros el metro cuadrado. Para poder llevar a cabo la construcción de los pisos, el Ayuntamiento de Madrid reclasificó el suelo, en origen de uso dotacional, como suelo urbano de carácter residencial.

Un año antes, en noviembre, RTVE también se había deshecho de los Estudios Buñuel (antiguos Estudios Bronston) por 35,27 millones de euros, la mitad de lo tasado, que vendió a la inmobiliaria Pryconsa, para construir viviendas de lujo, previa reclasificación del suelo. (Madrid Diario, miércoles 30 de agosto de 2017)

Infografía de la promoción Habana 75.

Referencias.-

Rojo Escobar, Enrique F.-Rodríguez Zapata, Carlos
Chamartín. Album de fotos.
Temporae Ed.
Madrid, 2015

Santos Moya, Aitor
Derriban la histórica sede de TVE en el Paseo de la Habana para construir viviendas de lujo
ABC, 03/09/2017

Televisión Española y la eliminación de sus edificios históricos
Urban Idade

COVID-19, terrazas y espacio público

La pandemia del nuevo coronavirus, COVID-19, ha implantado en España una fiebre «terracista» a la que nos hemos lanzado con un ansia propia del apocalipsis. Primero fue la ley antitabaco. No era el fin del mundo, pero se apostó por que en los bares se pudiera seguir fumando, montando terrazas y veladores en las aceras. Con el COVID-19, el paso previo se convirtió en obligación y las terrazas medraron hasta el infinito. Frente al derecho al trabajo y al ocio sin trabas apareció el derecho a transitar sin obstáculos y el derecho a descansar sin ruidos. Y surgió la polémica: ¿Es legitima la apropiación administrativa del espacio público para cederlo a usos comerciales privados? ¿»Qui pro quo»? Quién gana y quién pierde y a qué precio. ¿Hay mesura y equilibrio en las políticas administrativas de un solo sentido?

Terraza y velador en un parque de Madrid. (Foto: E. Fidel, 2021)

El espacio público

Para empezar es importante saber qué entendemos por espacio público. Sociólogos, urbanistas, filósofos, arquitectos y políticos llevan tiempo enfrentando posturas e ideologías sin llegar a un consenso que unifique los puntos de vista. 

Si se asume que el espacio público debe albergar y fomentar el desarrollo de las relaciones sociales, en la medida en que la vida pública cumple funciones diferentes, los espacios públicos deben adaptarse a estas funciones, lo que justifica la intervención y regulación de las instituciones para garantizar el buen funcionamiento de la sociedad. En la actualidad son los espacios privados los que definen la organización de la ciudad. Por eso, el espacio público es lo que queda una vez se han definido los usos del suelo en vivienda, comercio, administración e industria, etc. (Ver: Carrión M., Fernando. El espacio público es una relación, no un espacio. Cidur, 2020.)  El espacio público es un elemento fundamental del orden urbano que se relaciona directamente con el espacio privado, ya que define la manera como los habitantes hacen uso de los recursos sociales y cómo se relacionan entre ellos. La tendencia a la subordinación de lo público a lo privado, con el predominio de lo privado como interés general,  altera el sentido colectivo de lo público como espacio de todos y genera tensiones. (Ver: Ramírez Kuri, Patricia. Espacio público, ¿espacio de todos?
Reflexiones desde la ciudad de México
. Revista Mexicana de Sociología 77, núm. 1 -2015)

De forma paralela, el espacio público se puede entender  como aquel espacio vacío  de circulación o consumo (descampados, espacios sin urbanizar, solares sin construir…), sin identidad y sin referentes culturales, susceptible de transformarse, por ejemplo, imitando modelos tradicionales, siguiendo patrones históricos y organizándolo desde la intervención del poder público con una perspectiva de seguridad y control. Es decir facilitando la intervención de las fuerzas del orden en el caso de que se produzca alguna alteración de las funciones legitimadas desde las instituciones políticas. Las  administraciones defienden este concepto de intervenir con la creación de diseños diáfanos y visibles desde cualquier ángulo ya que se entiende prioritario eliminar las presencias conflictivas y restaurar el orden y el control social. (Ver: Ardura Urquiaga, Álvaro. Madrid, espacio público confiscado. La privatización y resignificación del espacio público en los procesos de transformación material de las plazas del centro de Madrid. Universidad Politécnica de Madrid UPM.)

A esta visión se puede añadir una tesis de conflicto que sostiene que en el espacio público se generan luchas entre sectores sociales que se enfrentan por la apropiación del espacio. De esta manera unos desplazan a los otros en función de la legitimidad sociopolítica que se atribuya a los sectores en litigio. (Ver: VV.AA. El espacio público en conflicto: coordenadas conceptuales y tensiones ideológicas. Universitat de Barcelona y Universidad de Valparaiso. 2015)

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Terraza situada en la calzada en una calle de Madrid. (Foto: E.R.E, 2021)

Privatización del espacio público

En enero de 2011 el Congreso de los Diputados aprobaba la Ley Antitabaco que prohibía fumar en lugares abiertos al público. Unos meses después los ayuntamientos de las ciudades de toda España elaboraron ordenanzas que facilitaban los trámites para colocar terrazas y veladores en calles y plazas,  y la solicitud de permisos se disparó.

La ocupación del espacio público colectivo para usos privados genera conflictos entre los ciudadanos. Desde hace algo más de dos lustros, la proliferación de las terrazas y veladores instalados en las calles generan un debate y un conflicto de intereses en el que participan agentes públicos políticos, económicos privados y los vecinos, enfrentados por la preservación del espacio común frente a su uso comercial.

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Plaza de Santa Ana (Foto: Enrique F. Rojo, 2008)

Plaza de Santa Ana: un caso paradigmático

Un ejemplo interesante lo podemos ver en la evolución de la plaza de Santa Ana de Madrid en pleno centro del barrio de Huertas, un caso paradigmático de suelo urbano público cedido a la explotación comercial privada.
La plaza se diseñó entre 1810 y 1812 durante el reinado de José Bonaparte en el lugar que ocupaba el convento de las Carmelitas Descalzas de Santa Ana. A mediados de los años cuarenta del siglo XX, aunque ya se había perdido vegetación debido a una reforma, la mayor parte de su espacio seguía ajardinado con árboles y arbustos. Es decir, era un pequeño parque con bastante vegetación.

Pero a lo largo de la década de los 60, especialmente debido a la construcción del aparcamiento subterráneo, fue perdiendo todas las plantas del centro y los árboles más vetustos, de manera que se empezó a dibujar una explanada vacía cada vez mayor. Hasta 1989 mantuvo ese aspecto, conservando todavía los bancos típicos de cualquier parque. Precisamente en aquella época era muy popular el mercadillo al aire libre de artesanía que se montaba los fines de semana aprovechando el espacio abierto en el interior de plaza. Ese año, con las calles aledañas propiedad de los coches más que de los peatones, fue el último del mercadillo. El Ayuntamiento tenía planes para Santa Ana. Lo prohibió alegando la falta de autorización municipal. Ese mismo año se iniciaron unas obras en la plaza cuyo objetivo principal consistió en eliminar los bancos para sentarse y en colocar alrededor de los parterres elementos perimetrales con pinchos.

En 2001, finalmente, se amplió el aparcamiento haciendo desaparecer casi por completo la vegetación. Un parque sin apenas plantas y sin bancos, pero ya repleto de terrazas y de turistas. Las terrazas de los bares del entorno de la plaza ocupan un espacio público del que se ha desalojado, fundamentalmente, a los vecinos del barrio que hacían uso de él, y que se ha creado a través de la colaboración entre la intervención urbanística y la intervención política desde el Ayuntamiento. Donde antes cualquiera podía sentarse en un banco bajo un árbol, ahora lo debe hacer en la silla de una terraza bajo una sombrilla, pagando.
(Ver: Plaza de Santa Ana. Blog Historias matritenses y blog teosiesta)

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Evolución de la plaza de Santa Ana. A lo largo de algo más de medio siglo ha pasado de parque público con alguna terraza a un conjunto de terrazas cerradas donde el parque ha desaparecido. (Imágenes: NoMeCalles)

Crisis del COVID-19. El ejemplo de Madrid

Con la llegada de la crisis del Covid-19, que mermó la actividad económica y de manera especialmente ostensible la del del sector hostelero, los ayuntamientos atendieron sus demandas permitiendo la colonización de aceras y espacios públicos para la colocación de terrazas. Esta medida provisional, en el caso de Madrid,  planteaba en mayo de 2020 que «bares y restaurantes podrían extenderse a lo largo de la fachada del edificio en el que se situasen y de los colindantes», medida ampliable hasta el 31 de diciembre de 2021.

En junio de ese año, el 40% de las terrazas de Madrid inspeccionadas la primera semana tras el confinamiento fueron multadas por ocupar más espacio en las aceras del que tenían autorizado, lo que da una idea del furor con que se asumieron las medidas. A finales de primavera de 2020, el Ayuntamiento autorizó a los locales para que pudieran ampliar las terrazas en aceras (incluyendo «orejas») o instalarlas en las plazas de aparcamiento, sin apenas pagar impuestos por ello, en espacios ya que pagan los vecinos a traves del Servicio de Estacionamiento Regulado (SER) para residentes.
El 28 de diciembre de 2021, el Ayuntamiento de Madrid publicaba la resolución de la Comisión de terrazas mediante la cual se prolongaba temporalmente la vigencia de las autorizaciones de terrazas otorgadas en disposiciones precedentes hasta el 31 de enero de 2022.

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Velador situado en la acera de una calle de Madrid. (Foto: E. Fidel, 2021)

Informe de la Comunidad de Madrid

Es llamativo el informe Accesibilidad universal en las terrazas de Madrid encargado por CERMI de la Comunidad de Madrid en 2018, antes de las medidas debidas al COVID. El trabajo analiza la disposición de las terrazas y su ocupación de la vía pública de la ciudad de Madrid. Este informe se realiza dada la preocupación generada en torno a la extensa ocupación de la vía pública por parte de terrazas y veladores en creciente aumento, ocupación que -según explicita el informe-  se estaba realizando de forma arbitraria y, en muchas ocasiones, sin  garantizar la accesibilidad universal para peatones, entendiendo esta como un requisito indispensable garante del uso y disfrute para el peatón que transita por el espacio público, a margen de sus capacidades o de la forma de deambular por la ciudad. En sus conclusiones, el estudio destaca que de las 1.066 terrazas visitadas, el 56% presentaban dificultades de accesibilidad y 22% de las terrazas estaban adosadas a la fachada interrumpiendo el paso de los peatones.

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Terraza situada en la calzada en una calle de Madrid. (Foto: E. Fidel, 2021)

Informe del Ayuntamiento de Madrid

Por su parte, el Ayuntamiento de Madrid también encargó en 2015 un  informe denominado  Estudio de evaluación de los efectos de la ordenanza de terrazas en el espacio público, que llamaba la atención acerca del incumplimiento habitual de los negocios de restauración de la normativa. Desde los desatinos estéticos, la construcción de terrazas estables ilegalmente, el uso abusivo del espacio, la obstaculización del tránsito peatonal o la contaminación acústica. La justificación de que esta práctica proliferase ha sido la dificultad de inspección por falta de personal.

La nueva normativa que ha facilitado la expansión de las terrazas no ha corregido los abusos que ya se daban. Tampoco parece que, hasta ahora, se estén solucionando los conflictos vecinales, a pesar de que se contemplen las denominadas «zonas tensionadas» o «zonas saturadas» , en las que no se podrá ocupar más de un 30% de espacio público, dejando libres plazas de aparcamiento y reduciendo el número de sillas y mesas en la calle. En cualquier caso, queda por ver si  la nueva ordenanza de terrazas cuya tramitación se ha desarrollado durante el mes de enero de 2022 es eficiente para desaturar la invasión del espacio común y para mejorar la convivencia entre los ciudadanos.

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Terraza situada en la calzada en una calle de Madrid. (Foto: E.R.E, 2021)

Referencias.-

Di Masso Tarditti, Andrés; Berroeta, Héctor ; Vidal Moranta, Tomeu. El espacio público en conflicto: coordenadas conceptuales y tensiones ideológicas. Universitat de Barcelona y Universidad de Valparaiso. 2015

Berezi Elorrieta Sanz et alt. La guerra de las terrazas: privatización del espacio público por el turismo en Sevilla y Barcelona. Cuadernos de Turismo, nº 47, (2021); pp. 229-259. eISSN: 1989-4635. Universidad de Murcia. DOI: https://doi.org/10.6018/turismo.474091

Ayuntamiento de Madrid. Medidas de apoyo a las terrazas durante la crisis COVID-19.

El día en que una terraza se comió tu plaza. El Salto.  Pablo Rivas, Hemeroteca Diagonal, 22 de junio de 2015)

El Supremo declara ilegal la expulsión de los artesanos de Santa Ana. (José Manuel Romero. El País, 30 de enero de 1996)

15.000 mesas y 40.000 sillas: así se han multiplicado las terrazas en Madrid. (Borja Andrino,Patricia R., Mariano Blanco, Zafradaniele Grasso. El País, 27 de diciembre de 2021)

Salazar, Octavio. Espacio público y paz social. Revista de Paz y Conflictos, núm. 3, 2010, pp. 23-43
Universidad de Granada

Ordenanza 1/2022, de 25 de enero, por la que se modifica la Ordenanza de Terrazas y Quioscos de Hostelería y Restauración, de 30 de julio de 2013. (Ayuntamieno de Madrid, 2022).

Wikipedia, el fútbol y los políticos

Buscando en Wikipedia  en idioma castellano personajes relevantes en literatura, artes, ciencias, incluso escritores, actores o músicos actuales alejados de los circuitos estrictamente comerciales, nos podemos quedar planchados por la ausencia del sujeto buscado o por la escasez  de datos bien referenciados. No siempre, por supuesto. Wikipedia, la enciclopedia libre, mantiene su lucha por la objetividad. Pero, por exceso,  siempre sobran futbolistas y políticos. En este orden.

Si buscamos futbolistas o concejales, están todos. Aunque tengan quince años y jueguen en el equipo local, o con dieciocho recién cumplidos y acaben de ingresar en su partido político como candidatos. Más o menos es así.

A pesar de que en la página del proyecto Wikipedia, referida a la relevancia de un artículo, se anticipa que esta es distinta a la de la fama, la importancia o la popularidad del sujeto u objeto del que se trate  y,  a pesar de que todo ello pueda correlacionarse  con tal fama,  Wikipedia marca las pautas de relevancia en la necesidad de aportar evidencias objetivas verificables para respaldar una afirmación de relevancia enciclopédica. Por este motivo,  la exigencia de referencias que avalen los textos es imprescindible. Pero, qué pasa con los futbolistas: que son muchos los aspirantes. Y, ¿con los políticos?: lo mismo. Que son muchos, y hay que promocionarse. (Nota: Wikipedia vigila la publiación de artículos de autopromoción, que se valoran y borran cuando son evidentes.)

Aspirantes a próceres o a figuras del balompié

Los artículos de Wikipedia de esos aspirantes a próceres  o a figuras del balompié perecería que los escribiesen los padres, los clubes, el partido o el propio jugador o político adolescente descrito.

Contradiciendo, a mi pesar,  lo afirmado en el inicio de estas líneas, en el fútbol y en la política, Wikipedia parece no ejercer los filtros de relevancia adecuados. Parece que se corre el tupido velo habitual de la sumisión al poder (político, económico o editorial, que se debe a ambos), aislándose de valoraciones conflictivas, o con la intención de mantenerse al margen o de aumentar el negocio.

¿Nos estamos pasando de idolatrías y de servilismos?

¿Nos estamos pasando de idolatrías y de servilismos? No critico a las jóvenes deportistas que juegan al fútbol y menos aún a los jóvenes que se esfuerzan por su cartera, o por los recién llegados a la política, que también trabajan por su futuro particular. Lo digo por el carácter sacrosanto del fútbol y de la política que, a través de los medios (prensa, radio, televisión)  contamina a la sociedad   y la hace permisiva y hasta compasiva y comprensiva (¿responsable?). Hasta Wikipedia, la enciclopedia universal, hecha por todos, con rigor y sin prejuicios, es incapaz de reconocer la irrelevancia de muchísimos artículos que se refieren a personas que solo juegan fútbol y se enriquecen  o que simplemente se sientan en una silla de un ayuntamiento, sin ningún mérito añadido y también se enriquecen,  más allá de el de representar el escudo de un club o las siglas de un partido. Otros artículos, de personas, tal vez más relevantes enciclopédicamente, se ponen en duda e incluso se eliminan por dudas legítimas, pués existe una definición normativa de lo que se considera relevante. Aún así,  se respira la contaminación ambiental.

Contaminación

Wikipedia y sus colaboradores deberían pensar en lo que podría convertirse este inmenso, gigantesco e importantísimo proyecto colaborativo de seguir primando estos aspectos, para mi sospechosos…  Sospechosos, si, de servilismo. No añado más. Contaminación.

Creo que esta laxitud y condescendencia en nada favorecen la difusión del saber y de la cultura participativa. Al revés. No es positivo acudir a Wikipedia y toparse de manera sistemática con artículos tristes referidos al currículum de personas populares en su respectivos entornos. ¿Dónde está el control de calidad?

Mi apoyo, desde luego, al proyecto Wikipedia. Mejor una Wikipedia saneada y reestructurada que supere a la actual, seguramente la iniciativa más importante en la difusión del saber y del conocimiento universal para todos desde que se inventó la imprenta. Mucho más que la televisión…