Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 30 agosto 2012

Me acaba de escribir Martín Garralda y me manda unas cuantas fotos. Me dice que en el pueblo todo sigue igual. Cuando le conteste le diré que aquí, en Madrid, las cosas también siguen igual. Supongo que en los pueblos las novedades siempre son más sonoras que en la capital del reino, donde a veces,  ni siquiera eres partícipe de los cambios, por más importantes que éstos sean. En realidad, salvo que te toque de cerca  -delante de tu casa- , ni te enteras.

Madrid es una ciudad inmensa y crece mucho y muy deprisa. Se tiran viejas casas y enseguida se construye sobre ellas y así por todas partes. Una locura. Es muy difícil enterarse de lo que se hace y de lo que se deshace.

Martín Garralda, que es de un pueblo de Galicia,  es un entusiasta de la arquitectura local. El otro día me contaba que en su pueblo había dos facciones políticas que se mataban en el Ayuntamiento por una cuestión urbanística. Unos que apoyaban conservar un viejo edificio -un pazo de piedra, sobredimensionado y hecho trizas-  y otros que querían echarlo abajo y construir desde cero para crear riqueza -tal vez un parquin para los visitantes o un parque temático con parquin, o algo del estilo-.

En estos términos, hoy en día, hablar  de patrimonio, de historia y de conservación, mezclándolo con propuestas de riqueza y de puestos de trabajo y de modernización, es difícil dar una opinión.

Según me cuenta Martín, el viejo edificio que quieren tirar,  tampoco es tan viejo. Hablamos del siglo XIX. Y parece que estamos a la vuelta de la esquina, por lo que aquello que parece ser de anteayer no es merecedor de ser considerado interesante y tampoco conservado.  En fin, demasiado lío para una casa con algo más de siglo y medio, y además medio deshecha.

En el pueblo de Martín  haría falta modernizar la calle Mayor y la plaza de Galicia, es decir el alma del pueblo. En Castilla sería la plaza de España.

Las casas viejas de la plaza no tienen lustre y el camino del Monte se deshace. Para reparar las calles del pueblo y sus casas hace falta dinero y en el pueblo no lo hay. En España entera parece que no hay dinero para nada y, sin embargo, mirando en forma panorámica -mirando al redor o al rededor, que también se dice- no se nota o se nota poco.

El viejo edificio del siglo XIX del pueblo de Martín, que está situado en una de las entradas de la población, es propiedad del Ayuntamiento, por cesión de un particular que lo entregó -desconozco los términos- , un conde que dejó de serlo por sus deudas -vendió el título- , paradójicamente de Lugo, y no de lujo,  y que luego acabó viviendo malamente en una pensión, alcoholizado y demente perdido. Algo parecido a lo que hace la Iglesia con sus propiedades, legítimas o usurpadas y, casi siempre ruinosas. Cuando no quieren o no pueden mantenerlas, o cuando las deudas con los ayuntamientos son muchas, las ceden y se desentienden así de sus obligaciones con la comunidad. Muy cristiano. Y muy aristócrata.

Arquitectónicamente, el pazo, tiene algún valor, aunque, al no estar integrado en el casco urbano,  parece resultar prescindible en la conservación del patrimonio histórico de la ciudad. Al fin y al cabo  se trata de una casa más -en ruinas- de tantas que hay diseminadas por el entorno.

Me dice Martín que la propuesta del municipio consiste en enajenar la finca, unos 3.000 m2, incluyendo la edificación, a favor de una inmobiliaria de Madrid, la mejor postora, que haría varios bloques de viviendas de veraneo, además de unos locales comerciales y un parquin. El parquin siempre presente. El Ayuntamiento ganaría en la operación una zona verde pública de 400m2, con infraestructuras asumidas por la constructora, haciéndose cargo el municipio del mobiliario urbano, iluminación y viales de acceso. También se acondicionaría un parque infantil con instalaciones de la marca sueca “Lycka”, con mobiliario de madera y superficies en suelo de alta seguridad tipo “tartán”.

El antiguo pazo se derribaría y el material resultante de la demolición se utilizaría, según la promotora, para acondicionar espacios del pueblo de  carácter historico, como el antiguo parque de los Penedos, reacondicionado en 1973, que perdió todo el meterial de piedra que poseía; o el Cantón dos Carballos, cuyo palco histórico también desapareció en 1981 por extrañas maniobras  e intereses entre políticos y empresarios.  En este caso se haría una réplica, dado que se conservan los planos originales. También se podría hacer aguna fuente monumental  o, incluso, ensalzar la figura de algún prócer del municipio o  de un provecto vecino merecedor de reconocimiento, improvisando un artístico conjunto escultórico.

Al final, según se ve, lo que prima es el interés epeculativo, que es lo que proporciona fáciles dividendos a partir de nulos esfuerzos.

Acaba diciéndome Martín Garralda, que ya me conoce, que no me lo tome muy en serio, y menos que me aturulle. Que en su pueblo muchos velan por el futuro y luchan por el progreso. Y que lo del pazo es más un asuntillo de enemistades que de negocios.

Seguro que es como él dice. Se ve que el interés general pasa siempre por el interés de los que hacen que la cosa sea interesante. Es decir, que lo que hace que un “negocio”  -la negación del ocio, la acción-  sea ventajoso es el  propósito mismo de obtener un beneficio, ya sea a instancias de un organismo público o privado. Es esta liviana diferencia la que algunos no acabamos de entender, aunque así contada parezca tan obvia.

(De la serie “Retazos encontrados”, de E. R.)

Read Full Post »


La Asturiana era una taberna que ocupaba un bajo en el número 23 de la calle de  Vinaroz, en el barrio de la Prosperidad. En la fachada del local había un rótulo pintado a pulso cuyo título decía “Taberna La Asturiana”, con un hórreo dibujado en un extremo. Así no quedaban dudas de la procedencia de los dueños. Al entrar en el bar tenías la sensación de estar en una taberna de aldea. Por dentro todo era sobrio, sombrío y pobretón. La iluminación de tubos fluorescentes, como en una cocina de la época, era también tristísima. El suelo de aburrido y frío terrazo tenía un aspecto gastado y siempre sucio, aunque lo fregasen. Las paredes, algún día blancas, se veían amarillentas, casi marrones, impregnadas del alquitrán de los cigarrillos que fumaba la clientela. Igual que las botellas que había sobre los anaqueles detrás de la barra, marrones y con una añeja capa espesa de polvo, grasa y nicotina.

El bar lo atendía una pareja de mediana edad que con el paso del tiempo nunca dejó de mantener el mismo aspecto de mediana edad, aunque fueran envejeciendo. Se llamaban, Antonio y Cecilia y vivían en la Prosperidad, en un edificio moderno de los años 70 muy cerca de López de Hoyos. Creo recordar que eran de algún lugar de los alrededores de Salas, la puerta del Occidente de Asturias, según Wikipedia.
Antonio, que tabajaba como fontanero, se mostraba siempre serio, desconfiado y algo socarrón. A veces se desprendía cierto sarcasmo en sus lacónicas frases que siempre tenían una marcada entonación asturiana y una ironía indescifrable que desconcertaba.
Al igual que la taberna, Antonio tenía aspecto rudo de aldeano. Especialmente por su vestimenta que se componía siempre de pantalón de pana marrón y camisa de cuadros de franela tipo leñador, formando un conjunto muy rústico que evocaba su origen asturiano. Su mujer, Cecilia, cuando estaba en el bar siempre se ponía un mandilón con bolsillos, a cuadros azules con fondo blanco o al revés,  de esos que llevan las señoras mayores en los pueblos del norte de España.

La Asturiana recreación 2018

Cuando entrabas en la taberna, cuando franqueabas la puerta de aluminio gris  del local,  parecía que habías atravesado una barrera espacio-temporal, y de estar en una calle de la Prosperidad madrileña aparecías de golpe y porrazo en un lugar cualquiera del agro asturiano. Curiosa sensación, cada vez más difícil de experimentar. (Foto/Montaje: Enrique F. Rojo, 2018)

Los parroquianos de La Asturiana eran peculiares. Había gente mayor, la mayoría. Tal vez jubilados a los que les debían de echar de casa sus mujeres para que no molestasen mientras ellas limpiaban o hacían la comida y les mandaban a que se entretuviesen dando paseitos y dándole de comer a las palomas. Podían pasar media mañana en el Nicolás Salmerón, centro de mayores de referencia para esta generación, jugando al tute, al mus o al dominó. Pero luego, a eso del mediodía, lo que hacían era gastar el resto de la mañana y la pensión bebiendo un vino tras otro. También había gente más joven, algunos habituales, de borrachera diaria y ya con problemas serios de adicción al alcohol. Los fines de semana se juntaban todos y la combinación resultaba chocante. También había otros clientes, menos fieles, de sábados por la tarde, que llenaban el pequeño bar fumando, bebiendo cerveza y charloteando a gritos con los conocidos. La tele, cuando se encendía, se ponía a todo trapo. Antonio siempre fue duro de oido. También iba a menudo por allí su hijo Fermín, simpático y pragmático, que ayudaba a sus padres con gran tesón. Fermín acabó siendo el encargado de “confraternizar” con la clientela más joven que acudía a La Asturiana los fines de semana con ánimo festivo.

En "La Asturiana", el vino se trasegaba de unos bidones pásticos a las frascas de vidrio grueso, que se iban vaciando mientras llenaban un vaso tras otro. (Foto: Enrique F. Rojo, 2012)

En “La Asturiana”, el vino se trasegaba de unos bidones pásticos a las frascas de vidrio grueso, que se iban vaciando mientras llenaban un vaso tras otro. (Foto: Enrique F. Rojo, 2012)

El vino que se servía, era a granel, del barato barato, y se trasegaba de unos bidones de plástico grandes en los que llegaba del camión de reparto, a botellas de cristal o a frascas que iban a parar a los vasos cortos de duralex en los que se consumía con avidez por la sedienta, aburrida y tristona clientela.
También se especializo la Asturiana en la venta de cervezas de litro El Águila, cuando todavía venían cerradas con chapa y se abrían con abridor o en el canto de la mesa o de la barra, a hurtadillas. Y después fueron pioneros en la distribución del nuevo cierre a rosca cuando todavía era una novedad en Madrid, incluso en las grandes superficies. Vendían las litronas por cientos al día, especialmente los fines de semana. Y cuando había fiestas en el barrio, seguramente llegaran al millar.
Para quien gustase de la sidra natural con certificación de origen de Asturias, también la había. La traían los veranos a la vuelta de vacaciones. Tenían café de puchero por las tardes, porque la maquina de expreso solo la encendían para el desayuno. Y para hambrientos, hacían una fabada Litoral exquisita recién sacada de la lata.

Cartel Pinchu

El pinchu que aquí vos damos ye un obsequiu del PATRÓN…”

En una de las paredes del bar había un cartelito con un texto que decía: El pinchu que aquí vos damos ye un obsequiu del PATRÓN si protestes lu quitamos nun seas tú protestón, que pa poder ponelu cuéstanos casi un riñón. Non mires tantu el tamañu mira solo la atención. Non te olvides, ye un regalu y non una OBLIGACIÓN . Por supuesto, era pura socarronería, porque no daban pincho y lo único que había de comer eran pipas de Tarancón, patatas fritas “Santa Teresa” -de una fábrica de patatas fritas de la calle Canillas 35-, huevos duros, y la mencionada fabada Litoral, que había que pagar como una consumición más.

Cuando Fermín se casó y marchó a vivir fuera de Madrid, Antonio y Cecilia mantuvieron la taberna abierta unos cuantos años más hasta que decidieron que era hora de jubilarse. Debió de cerrar en 1997 o 1998.
La fachada se modificó y la puerta se transformó en ventana, convirtiéndose el local en vivienda. En la actualidad quien no conociera el bar, difícilmente podrá encontrar su ubicación ya que no queda el más mínimo rastro de su existencia.

(Extraido de “Recuerdos de la Prosperidad“)

Read Full Post »

En el marco de la campaña ‘Desembasura, convierte los residuos en recursos’“Retorna”  quiere fomentar la concienciación sobre el abandono de residuos y en los próximos días llevarán a cabo dos acciones con voluntarios.

Con motivo de la festividad del 15 de agosto, los voluntarios de la campaña realizarán una acción organizada de sensibilización y restauración del entorno geolocalizando, recuperando y separando para su reciclaje parte de los residuos que se generen durante el las populares fiestas de San Cayetano, San Lorenzo y La Paloma.

La convocatoria para todo aquel que quiera participar será el miércoles 15 de agosto, a la 13.00 h., en la Plaza de la Cebada 11 de Madrid.

Durante esta misma semana, con la ayuda de la Plataforma para la Reducción de Residuos de Ibiza, se desarrollará otra jornada similar con voluntarios en unos de los puntos desde los que los ciudadanos han subido más fotos al mapa de puntos negros de #Desembasura: la zona húmeda de Ses Feixes.

La acción de limpieza tendrá lugar el próximo día 18 de agosto y se desarrollará durante la mañana, a partir de las 10 horas, para evitar las horas de calor.

Ambas acciones están abiertas a la participación de todo el mundo que quiera y a todos los voluntarios que se acerquen a Madrid o a Ibiza.

Se llevarán en contraprestación una bolsa reutilizable de comercio justo hecha con cultivo orgánico de Desembasura.

Read Full Post »

Hace ya cinco años que derribaron el estadio de atletismo “Vallehermoso“, bonito nombre para un antiguo cementerio. Y ese es el aspecto que sugiere lo que queda del campo deportivo: poco más que un cementerio. El día que derribaron el estadio Vallehermoso fue como si le hubieran robado parte del alma a muchos aficionados al atletismo madrileño. Como si algo se hubiera muerto en aquel simbólico recinto. El Ayuntamiento de Madrid  explicó en 2008 las razones y el proyecto que tenía entre manos. De momento, empezando por las primeras dificultades, ahora en 2012, en plena crisis global, todos los planes que definen el futuro del antiguo estadio son tan inciertos como el horizonte político y social del país, que difícilmente se adivina. Ni siquiera queda claro qué pasará de prosperar la candidatura de Madrid como sede olímpica 2020. (Ver Madrid 2020, Wikipedia)). En el fondo es como si se tratase de un proyecto muerto, sin hálito para sobreponerse a las dificultades .

Diferentes fases del estadio de atletismo “Vallehermoso”, desde 2008 hasta 2012. El estadio olímpico que nunca llegó a ser y que, dependiendo de la “fortuna”, en vez de convertirse en un centro comercial con gimnasio privado y “spa” para el distrito con precios “populares”, la nueva tendencia, podría volver a ser un verdadero estadio olímpico para el deporte nacional que facilite el acceso al deporte más exigente, frente al más exclusivo.

En esta foto vemos un modelo virtual del nuevo Vallehermoso, cuya suerte parece estar ya echada. (Foto: El Diario.es)

Si nadie lo remedia este será el nuevo complejo, cuya adjudicación se concretó en 2011. Pero ya sin la pista de atletismo. Y en términos más que convenientes para los adjudicatarios: cesión del suelo y de la explotación comercial por 40 años sin pagar ningún tipo de canon. A cambio, la empresa se encargará de la inversión inicial, más de 20.140.000 euros. La única condición será que los precios sean más económicos que los de mercado. El nuevo Vallehermoso será parte de la cadena GOfit, y tendrá pistas de paddle, un gimnasio de 1.500 metros cuadrados, dos piscinas, una de ellas cubierta, solarium y spa.

El desaparecido estadio lo proyectó el arquitecto Manuel Herrero Palacios en 1950 y se inauguró en 1961. Ocupaba 39.000 metros cuadrados entre la Avenida de Filipinas nº 7 y las calles de Juan Vigón nº 10, Santander  nº1 y Jesús Maestro, frente a la Escuela Oficial de Idiomas. Se construyó en el solar  “del campo de los huesos“, donde jugaban los niños del barrio de la época-  que fue el cementerio de la Sacramental de San Martín. Este cementerio, principal en Madrid, funcionó desde 1848 hasta su derribo en 1926, pues, aunque fue clausurado a finales del siglo XIX, se siguieron efectuando enterramientos hasta 1902, y  se mantuvo abierto para atender a las visitas de los familiares de los finados.

Aquí fueron enterrados, entre otros personajes, el pintor Eduardo Rosales y el escritor Ángel Fernández de los Ríos. Lo compró un particular y para obtener rendimiento de las tierras lo explotó como huerta. Probablemente fuera un suelo excelente para el cultivo de hortalizas (esos sabrosos tomates o pepinos de antaño). Había agua cercana, pues al lado se encontraba y se encuentra el tercer deposito del Canal de isabel II  y que, a buen seguro, surtía sin problemas a la finca. Y seguro que fue un suelo rico en abonos orgánicos y minerales como el fósforo y el calcio. En agosto de 1933 el Ayuntamiento se hizo con los terrenos y en 1957, ya con otra mentalidad, los cedió por 50 años para la construcción de un estadio para la celebración de los II Juegos Iberoamericanos, en 1962.  Su inauguración oficial fue en 1961 con la clausura de los XII Juegos Escolares de Juventudes y posteriormente  se remodeló  para la celebración de los referidos Juegos Iberoamericanos.

Cementerio de San Martín, en una excelente panorámica que nos permite ver, al fondo, las promociones de la Compañía Urbanizadora Metropolitana, de los hermanos Otamendi, y a la derecha las instalaciones del tercer depósito del Canal de Isabel II. La foto podría  ser de finales de los años veinte o treinta. Ya estaba construida la citada promoción, que se terminó en 1923 y aún no se había concluido el derribo del camposanto, que debió de terminarse  en 1939. Por tanto, de la fotografía es importante destacar el hecho de que ya no quedase ningún árbol en pie, de los muchos cipreses que había. Esta circunstancia podría datar la foto a finales de los años treinta, que es cuando, pasada la guerra, se llevan a cabo los planes de actuación urgentes en Madrid y la demolición definitiva en el solar.

El cementerio de San Martín, origen de la urbanización del terreno,  fue construido por Wenceslao Graviña en 1849. Dos años más tarde era uno de los más importantes de Madrid. El cementerio contaba con cuatro patios dedicados a Santo Domingo, San Ildefonso, Nuestra Señora de la Paz y Santísimo Cristo. La entrada era porticada y tenía a ambos lados dos construcciones hexagonales destinadas a vivienda del guarda y capilla.

Se clausuró el 1 de septiembre de 1884 al entrar en funcionamiento la Necrópolis del Este pero, como quedó dicho,  se siguió enterrando en él hasta 1902 debido a su ubicación, muy central y en zonas densamente pobladas del ensanche madrileño, que en leste lugar  fue más espontáneo que planificado y que, además se encontraba más o menos retirado del burgués barrio de Chamberí.

Cementerio de San Martín (1926). “En 1926 se pensó mantenerlo como un suntuoso jardín, conservando el pórtico, la capilla y la casa del guarda y derribando las galerías de nichos. El proyecto incluía la construcción de una gran plaza central, que se denominaría Jardín Elíptico, donde se colocarían estatuas de alcaldes madrileños, así como una serie de patios adornados con fuentes y hornacinas. El proyecto nunca se llevó a cabo. A pesar de llevar años cerrado, los cipreses permanecieron en pie hasta después de la guerra civil y los nichos sirvieron de refugio durante la contienda”. (Texto extraído de “El Madrid desaparecido” de María Isabel Gea. Ed. La Librería, 2003)

Cementerio de San Martín (1906). Destacaba la puerta de acceso constituida por una bella columnata en semicírculo y, estaba constituido por nueve patios cerrados. Sus cuatro primeros patios estaban dedicados a Santo Domingo, a San Ildefonso, a Nuestra Señora de la Paz y al Santísimo Cristo.

En esta hermosa imagen aérea del año 1939, material de museo y patrimonio ciudadano, se ven muchas cosas interesantes. En el centro el estadio Metropolitano, al final de la avenida de la Reina Victoria.  La pista de atletismo que tenía el estadio, curiósamente,  había desaparecido. A la derecha, el Parque Urbanizado, de los  primeros años veinte.  Arriba, a la derecha, se aprecia el claro del tercer depósito del Canal de Isabel II, cuya superficie es en la actualidad un campo de golf auspiciado por la Comunidad de Madrid. Justo a su derecha se ve el descampado del antiguo cementerio. Ahí se adivinan algunos árboles y algunas construcciones.

Referencias.-

VIDEO Futuro estadio “Vallehermoso”

SACRAMENTAL DE SAN MARTIN  PDF

Estadio Vallehermoso (El Diario, 19/03/2013)

—————————————

Read Full Post »