"Lugar y Sociedad": Documental de Madrid (2009)

Lugar y Sociedad es un documental de 2009 dirigido por Julián Franco Lorenzana que indaga a través de voces ciudadanas algunos fenómenos urbanos que afectan las relaciones en la sociedad madrileña de sus habitantes con el medio que habitan.

Lugar y Sociedad es un documental de 2009 dirigido por Julián Franco Lorenzana que indaga a través de voces ciudadanas  algunos fenómenos urbanos que afectan las relaciones en la sociedad madrileña de sus habitantes con el medio que habitan.  La rápida transformación de los espacios dentro y fuera de la ciudad y su ocupación modifican el paisaje urbano. Pero los cambios  no siempre responden a las necesiades reales de los ciudadanos, sino más bien a planificaciones condicionadas por intereses políticos y económicos basadas en modelos urbanísticos insostenibles y disfuncionales.

En el documental vemos aspectos como la especialización funcional de ciertos barrios, en los que debido a su terciarización y a la pérdida de su componente residencial como aspecto principal, resulta casi imposible encontrar un supermercado o una ferretería. También se habla de fenómenos tan graves como la «gentrificación» o recualificación socioespacial de los barrios del centro histórico, propiciada por la administración local y aprovechada por la  iniciativa privada que ve en estas intervenciones un gran negocio.

La apropiación especulativa de la ciudad que solo favorece los intereses económicos de unas minorías empresariales y políticas que gestionan el suelo urbano se contesta a través de fenómenos como la ocupación de edificios. Este tipo de acciones se interpreta como una forma de aprehender el espacio urbano y de identificarse con la ciudad  creando lugares públicos de encuentro y de reflexión allí donde se intuye ruina, derribos y desaparición de la memoria urbana.

Otro asunto que recoge el documental es el referido a las nuevas formas de desarrollo urbano, la homegeneización en las tipologías de viviendas y su planificada dependencia de los espacios privados de ocio y consumo que sustituyen al espacio público de encuentro e interacción, que practicamente se anula. En estos nuevos ensanches la necesidad de desplazamiento genera  inmensas redes de conectividad, necesarias para la movilidad desde  las viviendas a los centros de trabajo y viceversa, que fuerzan el despilfarro de recursos energéticos y reducen el tiempo de descanso y ocio de sus habitantes.

En resumen, se trata de un interesante repaso por los fenómenos ligados a la relación del ciudadano con su entorno urbano, desde diferentes visiones, todas ellas comprometidas con el hecho de que la ciudad tiene que ser un espacio para convivir, para la relación social, y donde la planificación y la intervención han de ser responsables y respetuosas con los habitantes y con la ciudad con la que interactúan, alejada de los abusos y sinsentidos a los que estamos tan acostumbrados.

Cementerio de Chamartín de la Rosa

El cementerio de Chamartín de la Rosa tenía forma triangular, con un vértice mirando al Paseo de la Castellana y su base opuesta mirando a la Colonia Los Rosales. Su desaparición se encuentra ligada a la construcción y posterior ampliación en 1971 de la estación ferroviaria de Chamartín, ya que el trazado de las nuevas vías y la ubicación de las marquesinas pasaban por encima del recinto.

El cementerio de Chamartín de la Rosa estaba situado donde están los actuales aparcamientos de la estación de Chamartín, del que ocupan solo una parte. Se encontraba enfrente del antiguo edificio de SEAT, en concreto entre las calles Mauricio Legendre y Fernández Silvestre. Uno de los muros que lo delimitaban, el más occidental,  se encontraba exactamente en el lugar donde comienzan los edificios de viviendas que se corresponden con el 36 y el 38 de Mauricio Legendre. Es decir, que éstos se construyeron  mientras existía aún la limitación de la cerca que definía el cementerio. Justo detrás de estos edificios hay  una especie de descampado o solar vallado que continúa hasta el aparcamiento de la estación del tren, junto a las vías,  que se corresponde con el área que perteneció al cementerio. También llegaba a ocupar parte de las vías de la estación y el sector oriental estaba anejo a una parte de la tapia de las cocheras de la EMT, frente a las casas de la colonia San Cristóbal, construidas en 1948. El cementerio tenía forma triangular, con el vértice norte mirando al Paseo de la Castellana, en la calle de Mauricio Legendre el vértice oeste y su esquina este se oponía a la colonia Los Rosales, en la actualidad al otro lado de las vías del tren.

La calle de Fernández. Silvestre limitaba con el cementerio de Chamartín de la Rosa. (Foto: Enrique F. Rojo, 2011)

Ya existía, al menos,  desde 1885 y su desaparición se encuentra ligada a la construcción en 1967 y su posterior ampliación en 1971 de la estación ferroviaria de Chamartín, ya que el trazado de las nuevas vías y la ubicación de las marquesinas pasaban por encima del recinto. También se construirían en su espacio algunos edificios administrativos de la estación y un aparcamiento.

El 4 de noviembre de 1965 el diario ABC publicaba un anuncio del Ayuntamiento de Madrid, fechado el 28 de octubre de ese año,  según el cual se hacía público el futuro desmantelamiento del camposanto:
Por el presente se pone en general conocimiento, en observancia de lo dispuesto en el artículo 65 del Reglamento de Policía Sanitaria Mortuoria de 22 de diciembre de 1960, que el Excmo. Ayuntamiento de Madrid, previo cumplimiento de todos los trámites necesarios, procederá a la total eliminación de los restos mortales sepultados en el cementerio de Chamartín de la Rosa, a fin de que los familiares de los inhumados y personas interesadas puedan adoptar en el plazo de un mes las disposiciones que su derecho les permita”. Firmado por el Secretario General, Juan José Fernández-Villa y Dorbe. Fechado y rubricado en Madrid, el 28 de octubre de 1965. (ABC, Madrid, 4/11/1965, pág. 102)

Secuencia de imágenes del pueblo de Chamartín de la Rosa y alrededores y del camposanto de Chamartín en diferentes fechas. El núcleo de Chamartín está marcado en color en el centro de las fotos y el cementerio en la esquina superior izquierda. Hasta la foto de 1946 el pueblo era ayuntamiento independiente. «En el año 1929, había 42.000 habitantes empadronados; la inmensa mayoría de ellos no vivía en el pueblo mismo, sino en el amplísmo término municipal, que se extendía hacia el barrio de Tetuán de las Victorias y hacia el norte de la actual Ciudad Lineal», (Wikipedia). En 1948 Chamartín queda anexionado a Madrid. En 1956 el cementerio todavía se conserva en uso y su entorno está plagado de pequeñas construcciones de traza rural, de las cuales prácticamente ya no queda ninguna. En la imagen de 1975 vemos que el cementerio ya no existe. (Imágenes: NomeCalles, Comunidad de Madrid)

El desmantelamiento comenzó con la exhumación y traslado de los restos al cementerio de la Almudena en el referido año de 1965. Sin embargo, parece ser que las fosas que no se vieron afectadas por las nuevas construcciones en su fase primera permanecieron abiertas y abandonadas hasta finales de los años setenta. Aunque el Ayuntamiento cegó las tumbas en 1978, cuentan que quedaron a la vista numerosas lápidas y losas desperdigadas por el solar, que se hicieron desaparecer ya en pleno siglo XXI a raiz de las obras de la nueva estación de Chamartín de la línea 10 de Metro.

En la actualidad, en ese mismo solar que continúa sin urbanizar, se realizan tareas relacionadas con la construcción del tunel Chamartín-Atocha para el tren de Alta Velocidad. En algunas partes se ha rebajado el nivel del terreno y se han realizado fundaciones con pilotes de hormigón en las que se ven las varillas de ferralla que sobresalen, sin que las obras hayan tenido continudad por encima de ese nivel. En este lugar se encuentran desperdigados escombros y material de obra en desuso utilizado en las obras del metropolitano, así como en las del tunel de ferrocarril de Alta Velocidad. (Fotos: Enrique F. Rojo, 2011)

La zona triangular coloreada de la foto de arriba indica la ubicación que tuvo el cementerio. Como se aprecia, gran parte de la superficie se encuentra sin urbanizar y ha servido para la realización de las obras de la nueva estación de Chamartín de la línea 10 de Metro. Todavía sobrevive alguna de las viejas construcciones de época del cementerio. Los edificios a la izquierda de la zona marcada -que se corresponden con el número 36 y el 38 de Mauricio Legendre-  probablemente se construyeron tocando el límite del cementerio que estaba demarcado por una tapia y cuya  parte occidental llegaría hasta la calle Fernández Silvestre , en la que están las construcciones más antiguas que quedan de la antigua zona, y que se pueden ver en la foto de abajo. (Imagen superior: Google Maps, 2010/ Imagen inferior: Enrique F. Rojo, 2011)

Cementerio Chamartín de la Rosa 1971

Cementerio Chamartín de la Rosa 1971-02

Cementerio Chamartín de la Rosa 1971-03
Tres imágenes de la revista «Historias para no dormir» en las que aparecen Narciso Ibáñez Serrador, responsable de la publicación, y Carmen Sevilla, en una entrevista cuyas fotos se realizaron en el ya desvencijado y abandonado cementerio de Chamartín de la Rosa. ( Fotos: Revista «Historias para no dormir» , 1971)
Cementerio de Chamartín de la Rosa. Tumbas vacías en 1966. (Foto: Archivo General de la Administración)
Cementerio de Chamartín de la Rosa. Tumbas vacías en 1966. Al fondo se pueden ver los postes  de las futuras marquesinas de la primitiva Estación de Chamartín, que se estrenaría en 1967. En 1976 se inauguraba la Nueva Estación de Chamartín que ocupó parte del cementerio (Foto: Archivo General de la Administración)

Referencias.-

Rojo Escobar, Enrique F./ R. Zapata, Carlos
Chamartín. Álbum de fotos
Temporae Ed.
Madrid, 2015

Parque Güell de Gaudí (Barcelona)

El Parque Güell es un reflejo de la plenitud artística de Gaudí. Por eso los visitantes se agolpan por las veredas del parque o en algún lugar con especial encanto, disfrutando de la original obra y fotografiando sin parar. Una foto: un recuerdo inolvidable. El resumen de cada día son miles de fotos en los mismos lugares. Los mismos gestos, las mismas posturas.

BCN-Gaudí-Park Güell from myLapse on Vimeo.

A toda prisa se mueven los visitantes por el parque Güell de Barcelona. Vienen de cualquier lugar y están por todas partes. Aprovechando el aluvión hay quien vende fetiches de la visita y hay quien ofrece su arte o sus habilidades al precio que le quieran pagar.
Una foto: un recuerdo inolvidable. El resumen de cada día son miles de fotos en los mismos lugares. Los mismos gestos, las mismas posturas.
El parque fue un gran proyecto urbanístico de 1922 para la clase adinerada, la clase que por definición goza siempre de los grandes proyectos urbanísticos. Y sirvió para que Gaudí se explayase en dar rienda suelta a su expresiva creatividad plástica.
El fracaso del proyecto original permitió que de urbanización de lujo pasase a ser parque-museo para uso y disfrute de todas las clases sociales. Por eso es el parque más conocido de Barcelona y además es Patrimonio de la Humanidad. Por eso los visitantes se agolpan por las veredas del parque o en algún lugar con especial encanto, disfrutando de la original obra y fotografiando sin parar. Lo malo es que a veces de tanta foto y de tanto trepar por las piezas, el parque-museo se resiente. Por eso hasta el dragón o lagarto de la escalinata de entrada ha encontrado a sus benefactores que vigilan sin decaimiento el programa de las visitas menos gratas. Además, han elaborado unas normas. Mandar aconsejando. Muy inteligente.
Los días pasan y la noche oscurece el parque. Los visitantes se retiran y el parque cierra sus puertas. El día sucede a la noche y nuevos visitantes abren las puertas del parque. Así cada día, la misma rutina.  Las mismas fotos. Todo deprisa.