Suburbio de Dharavi (होटल), Bombay

Dharavi: Ricos pobres

El suburbio de Dharavi, en Bombay creció en el pasado desmesuradamente por la indiferencia de las sucesivas administraciones y se ha mantenido , en especial,  debido a su importancia en la economía real de la ciudad. En este gran espacio urbano en el que las viviendas autoconstruidas marcan la tipología habitual junto con edificios de pisos de dudosa calidad y mal conservados,  se concentra una cantidad ingente de talleres de producción artesanal o más o menos industrial, alrededor de 15.000, que produce grandes beneficios en el mercado internacional y crean gran riqueza para algunos propietarios locales y para algunas multinacionales que acuden al lugar para negociar precios competitivos y hacer sus encargos. Entre ellas las más conocidas. No hace falta citar marcas.

El volumen de ventas anual estimado que se genera en el barrio oscila entre los 650 millones y los mil millones de dólares. Las mercancías llegan a todo el mundo y los encargos vienen de lugares tan remotos para ellos como Suecia, por poner un ejemplo. Tampoco hace falta dar nombres.

Dharavi se encuentra situado entre las dos líneas principales de ferrocarril de Bombay y al norte limita con el río Mithi, que desemboca en el mar Arábigo, lo que hace que en la época de lluvias -los monzones– su drenaje sea especialmente complicado y que se inunde fácilmente, con las consecuencias dramáticas imaginables.

Uno de los accesos al suburbio de Dharavi, uno de los mayores de Asia en el que vive cerca de un millón de personas. (Foto: Wikipedia, 2008,  freely licensed by Commons)

Rehabilitación-demolición del suburbio de Dharavi

Desde 2006 las autoridades de Bombay, amparadas por el Tribunal Supremo de la India, están procediendo a la enajenación del espacio ocupado por la población del suburbio para poner en marcha un plan que pretende rehabilitar la zona y crear una ciudad de referencia mundial repleta de centros comerciales y servicios ligados al consumo y al ocio. El presupuesto inicialmente aprobado para el rediseño urbano de Dharavi ronda los 2.300 millones de dólares.

Este barrio está en el centro del distrito financiero de Bombay lo que hace que su suelo sea uno de los más caros y cotizados del mundo.
En 2008 comenzó el derribo de viviendas “ilegales” en el sector del suburbio denominado Ganpat Patil, en en que vivían más de 10.000 personas, las cuales fueron desalojadas, ante las protestas de los vecinos, por medio de los intempestivos métodos habituales en la India en situaciones similares: a porrazos.

Dharavi padece severos problemas de salud pública, entre ellos la escasez de aseos en los hogares. Según estadísticas de 2007,  sólo existía un cuarto de baño por cada 1.500 personas residentes en el barrio.  El río Mahim se utiliza para sustituir la presencia de los aseos en la tarea del baño y el alivio de las necesidades fisiológicas, lo que produce continuos problemas de salud pública. También existen grandes carencias en el suministro de agua potable.
(Foto: Flickr by Marcus Fornell, 2007)


Crisis  inmobiliaria e industrial

El proyecto de reforma de Dharavi está dirigido por Mukesh Mehta, de MM Constructions, empresa radicada en Nueva York. Según el proyecto, la intención de esta titánica actuación transformará 174 hectáreas de las 223 que forman el suburbio, en una deslumbrante ciudad llena de parques, rascacielos, centros comerciales y espacios que aporten calidad de vida y generen negocio. El modelo de este proyecto se basa en el desarrollado en la ciudad china de Shanghài.
Para compensar el derribo de sus casas, los promotores ofrecían a cambio un piso con agua corriente y sanitarios. La mayoría preferían quedarse, ya que su medio de vida estaba en su barrio. Los talleres donde trabajaban y los puestos donde vendían sus productos, estaban ahí. El mismo lugar donde obtenían las 6.000 toneladas de basura que Bombay produce al día y que les daba un recurso necesario para vivir.

Sin embargo, la crisis mundial de estos últimos años está ralentizando esta intervención urbanística basada en modelos de los años 90, ya que algunas de las constructoras unidas al proyecto,  han quebrado o no han podido hacerse cargo de sus obligaciones. Además, la caida en las ventas de las pequeñas industrias de Dharavi en más de un 50 por ciento y las nuevas condiciones del mercado, está generando una migración inversa de sus habitantes hacia sus localidades de origen, en una cifra que se estima que supera ya las 100.000 personas.

Crecimiento desmesurado

En cualquier caso, parece que se hace necesaria una intervención seria que controle el crecimiento incontrolado de este tipo de suburbios que se prodigan en toda Asia, y que en el caso de India encuentra réplicas tanto en la misma ciudad de Bombay como en el resto de las grandes ciudades del país, e incluso en algunas de la vecina Pakistán. En este ejemplo de Dharavi las autoridades públicas escudándose en la ilegalidad de los asentamientos reniegan de las ayudas y de la dotación de servicios públicos a los habitantes, que carecen de escuelas, hospitales y en general de cualquier centro social estatal.

Imagen de una zona de  Dharavi. El suburbio de chabolas ocupa una gran extensión de Bombay  y sus residentes  temen por el futuro de su hogar y de su trabajo. (Foto:  Flickr, 2007  by Adrian Fisk)


Pobreza, necesidad y reciclaje

Curiosamente en este aparentemente miserable barrio de chabolas, la pequeña industria del reciclaje de materiales de deshecho está contribuyendo a la prosperidad de una economía “verde” en India, que nacida de la necesidad de aprovechar todo lo aprovechable parece definir pautas de comportamiento en algunos países occidentales sensibles en este asunto que copian fórmulas. Más del 80 por ciento de los plásticos que van a la basura en Bombay se reciclan en este lugar, ocupando a más de 10.000 personas, muchas de ellos niños. También Dharavi es una especie de referente para la sociología urbana y el urbanismo social, pues la espontaneidad en la creación de la trama urbana ha generado al tiempo un sistema de relaciones sociales complejo y muy completo en el que la participación y la división funcional del trabajo contribuye al buen funcionamiento del sistema.
Todo esto apunta a las fallas y a las desmesuras en la explotación de los recursos materiales y humanos del actual sistema económico mundial. Primar la acumulación de bienes en pocas manos a costa del trabajo y de la explotación laboral favorece la creación y desarrollo de la población que vive y trabaja en suburbios en pésimas condiciones de habitabilidad.

Dos niños de Dharavi sentados en el muro de su casa. El agua que transcurre bajo las piedras de los cimientos está muy contaminada ya que procede de los colectores del suburbio, que vierten directamente en este canal. (Foto:  Flickr, 2007  by Adrian Fisk)

Chabolismo, fotografía etnográfica, antropología social  y cine

En Dharavi vivían cerca de un millón de personas –cada vez menos-.  De un total de 20 millones de habitantes que tiene Bombay, incluyendo su alfoz urbano, alrededor de 10 millones vive en suburbios de infravivienda, de los cuales Dharavi es el mayor. En India viven más de mil millones de personas, trescientos de los cuales habitan en ciudades.

De estos, 65 millones lo hacen en suburbios de chabolas, sin contar con los millones que viven en edificios que están por debajo de los estándares mínimos de habitabilidad, en lo que llamamos chabolismo vertical.

Para nosotros, occidentales acostumbrados a otros usos, esto de la vida al margen de los estándares resulta tan llamativo, ajenos a esta realidad, que numerosas agencias de viajes orgnizan rutas turísticas por la barriada de chabolas para regocijo de los inquietos visitantes, a quienes se les  garantiza que se impregnarán del espíritu del lugar. Los turistas podrán hacer fotos y clasificarlas. Luego ésto dará pié a jugosas veladas entre amigos.

Y mientras los turistas en busca de lo exótico se dejan llevar por los avezados guías, la antropología social tampoco se quiere quedar atrás y algunos profesores  como Franco La Cecla, reniegan de las modas de cocineros, diseñadores y arquitectos superstars,  y descubre  la eficacia de la división social del trabajo, desde la ortodoxia de la sociología que planteó Émile Durkheim, en la red social generada en el suburbio de Bombay.

Tambien el cine se ha hecho eco de este paisaje y de la tremenda y difícil realidad de estos hidúes que viven temerosos atados a su presente y temerosos de su futuro, en manos de los políticos.

Futuro incierto o difícil

El futuro de este barrio, «slum», poblado, suburbio o como se lo quiera llamar, es un  futuro incierto para sus pobladores y más que evidente para quienes gestionan la ciudad. Los políticos tienen claro que lo deseable es acabar con este espacio feo e indeseable y reorganizar el espacio público de modo rentable. Según los medios que miran de reojo el proyecto de reforma, para los poderes públicos lo prioritario es el desalojo frente al realojo. La urdimbre de las redes sociales y económicas que existen en el barrio se romperá con su desaparición. Aunque los moradores del suburbio rehagan su vida en barrios nuevos en las nuevas periferias -desestructurados- y lleguen a poseer viviendas de mayor calidad, rehacer nuevamente la estructura con la que contaban puede ser una tarea complicada. De hecho, en sistemas que poseen una estructura altamente especializada, su disolución provoca una situación de desconcierto de compleja solución, especialmente cuando los poderes públicos se desligan del problema a la espera de que los grupos sociales  se auto-regulen de forma espontánea. Como parece que puede ser el caso, conocida la ideología presente de la élite política del país.

(Foto: Flickr by Marcus Fornell, 2007)

Referencias.-

Galería fotografica en Flickr Dharavi Slum (Bombay)

Artículo: «The reality of life in Mumbai’s Dharavi slum», 2009

Página Web sobre Dharavi: Dharavi.org

VIDEO 1

VIDEO 2

Acerca de la Fábrica de Tabacos de Lavapiés


Este vetusto  edificio que fue fábrica de muchas cosas y también de tabacos perteneció a Tabacalera y ahora es del Ministerio de Cultura (misterio de las culturas) está situado en la calle de Embajadores en su entrada principal. El Estado ha pensado que sea la sede del Centro Nacional de Artes Visuales pero parece que la crisis, la tisis que ulcera las entrañas de nuestro estado de bienestar, está posponiendo sine díe la puesta en marcha del proyecto.

De momento el Ministerio en su recóndita sabiduría  ha entregado parte del edificio a algunas  asociaciones cívico-culturales de la zona de Lavapiés. La cesión parece que será mientras los misterios del Ministerio sobre el futuro de la vieja Fábrica se esclarezcan.

Imagen aérea del barrio de Embajadores-Lavapiés. Se puede ver el edificio de la Fábrica de Tabacos con sus tres patios  y si nos fijamos, un poco más arriba,  las Escuelas Pías de San Fernando, en buen estado y con cúpula incluida. La foto ha de ser, por tanto,  anterior a 1936.


La Antigua Fábrica de Tabacos de la calle Embajadores dejó de funcionar en 2000, la adquirió el Estado  y quedó cerrada. En 2004 se anunciaba que para 2008 el Ministerio de Cultura pretendía convertir el edificio en sede de los Museos de Artes Decorativas y de Reproducciones Artística. Sin embargo, en noviembre de  2007 se decidía  la creación del Centro Nacional de las Artes Visuales, abandonando el anterior proyecto.

Desde entonces el edificio recobra su estado de abandono y la parte que ya se había reacondicionado se utiliza ocasionalmente, a través del alquiler de las salas, como espacio para exposiciones.

Con la entrega a los Colectivos de Lavapiés de los espacios habilitados de la Fábrica el Ministerio pretende, según se ve, dar respuesta provisional a la demanda social de espacios culturales en el barrio.

Las Asociaciones que toman parte del proyecto informan desde diferentes webs y blogs de su vieja lucha pidiendo al Consistorio y al Ministerio de Cultura que el edificio albergase iniciativas sociales y culturales de los habitantes de Lavapiés. Estos grupos se han constituido como Red de Colectivos de Lavapiés, autogestionados por medio de asambleas, grupos de trabajo y la elaboración de actividades coordinadas, con una aportación presupuestaria de la que parece que se ocupa el propio Ministerio y cuya cuantía y existencia es en sí misma un misterio.

Fábrica de Tabacos, uno de los patios del edificio.


Y hablando de los arcanos del poder y de sus vinculaciones con el pueblo llano y con la cultura popular, diversas voces ponen en duda la bondad del proyecto y acusan a los Colectivos de falta de transpariencia y de tener tratos sospechosos con las altas instancias de la cultura institucional.

Dicho esto, solo me queda hacerme eco de una de las actividades que se celebra este mes en la vieja Fábrica de Tabacos de la calle de Embajadores, aunque en este caso se trata de cultura oficial desde el Ministerio. Hablo de una exposición fotográfica enmarcada en los Encuentros de Colectivos Fotográficos Euroamericanos 2010 (E.CO 2010) en la que se muestran trabajos relacionados con el medio ambiente de diferentes colectivos.

«Los trabajos presentados en la exposición de los diversos colectivos, tratan temas relacionados con el medio ambiente como la degradación de los ríos, las lluvias torrenciales en Brasil, la progresiva urbanización del territorio, los “hacedores de lluvia” en México, la violencia ambiental en Venezuela, la energía nuclear en el Este de Europa o el destino de la basura electrónica, entre otros temas». (Periodistas en español)


Fábrica de Tabacos, una de las naves acondicionadas para exposiciones. (Foto: 2010-Alberto Pérez)

Fábrica de Tabacos, una de las naves acondicionadas para exposiciones. (Foto: 2010-Erika Gasparini)

El otro barrio, más alla.

Registros alcantarillas sin tapa-2010

«Debemos tener cuidado de no caer en los agujeros del averno, porque nunca se sabe dónde acaban. Ahora que no hay tapas podría decirse que son pozos de recorrido circular, pués podemos salir por donde entramos». Esta foto pertenece a uno de los accesos al PAU de Las Tablas , en Madrid, donde es habitual la sustracción de las tapas  de las alcantarillas, en este caso, seis seguidas. (FOTO: E.F. Rojo-2010)

Las tapas que adornan los caminos adoquinados o asfaltados de las ciudades y taponan los agujeros circulares del suelo son como una entrada secreta al averno, a las entrañas del planeta urbano. Desde abajo seguramente serán vistas por las almas que allí moran como salidas de emergencia o algo parecido. A lo mejor, si pueden, las utilizan y escapan, mezclándose entre los vivos de arriba, que no nos damos cuenta de que estamos conviviendo con los muertos de abajo.

Allá, en las profundidades, quién sabe qué clase de vida se desarrolla y qué seres extraños habitan. Puede que la existencia de los muertos subterráneos sea una vida paralela a la de la superficie, con imágenes gemelas de lo que conocemos, pero invertidas. O sea muertas. Lo que aquí es luminoso abajo será oscuro y mortecino. Donde nosotros vemos bondad y alegría, en el averno ha de reinar la maldad y la pesadumbre. Aunque no sé porqué tiene que ser así y no al contrario. Es decir, que lo que estoy llamando averno supongamos que no es sino la parte de arriba y nosotros vivimos simplemente abajo, en la oscuridad, y somos los espíritus, los penitentes, la parte mala de los seres que pueblan las ciudades del mundo. O sea, los muertos. Los muertos que se amontonan, como los vivos, por todas partes y que luego se presentan ante los vivos en noches negras de tormenta, o al revés, como en las películas de muertos y aparecidos.

El caso es que en los últimos años, hay bandas organizadas que se dedican a descerrajar los cierres de las puertas del averno, dejando abierto el transito entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Entre el mundo del bien y el mundo del mal, donde hay mucho alboroto, violencia y destrucción.

No se han dado cuenta estos ladrones de que sus acciones dejan las ciudades indefensas. Cualquiera se puede colar por los agujeros abiertos, tanto los de arriba como los de abajo, quienquiera que sean unos u otros. Aunque, si ya hay trasiego de almas, puede que tampoco  importe tanto.

Pero es que además, no es solo una cosa de nuestra ciudad, en todas partes cuecen habas, y el problema se hace global. Puede que en poco tiempo haya miles de rateros dedicados al robo de tapas de registros y arquetas en las calles del mundo. La rentabilidad del negocio así lo pronostica y el paro,  la precariedad laboral y la explotación humana son determinantes. Más tarde o más temprano las policías del mundo deberán crear  grupos  especiales que persigan este delito de manera contundente.  Y, mientras tanto, el trasiego de un mundo al otro, de las urbes oscuras a las urbes con luz seguirá también en aumento.

Puede que acabemos totalmente mezclados, pués el paso de un mundo al otro ya no será un viaje sin retorno y habrá muertos malos que desearán quedarse junto con los vivos buenos, para ver si se les pega algo, y viceversa. Siempre pensando que los muertos de allá abajo sean almas en pena y, por tanto, malas. Y no al contrario. Aunque, quien sabe.

Lo mismo vivimos rodeados de muertos,  o nosotros ya estemos muertos y no nos hayamos  dado cuenta. Puede que seamos los de abajo y que ahora que no hay tapas que nos cierren el camino estemos saliendo a la otra ciudad y que no la reconozcamos distinta, porque en realidad ambas han sido siempre las dos caras del mismo mundo.