En torno al chalet de Vicente Aleixandre y a otro que fue de Dámaso Alonso

En el número tres de la calle de Vicente Aleixandre (antigua Velintonia) , en Madrid, distrito de Moncloa, vivió el Nobel de la generación del 27, que se instaló allí precisamente en ese año.
La casa de Dámaso Alonso era «una grande y sobria construcción de dos cuerpos y ventanas enrejadas que da a una extraña callejuela irregular en la calle Alberto Alcocer, que compró con las 100.000 pesetas ganadas como profesor en universidades americanas.

«En esta casa,  vivo yo desde el año 1927. Siempre digo, como un recuerdo querido, que a esta casa vine siendo  poeta inédito. Después, en ella, he ido haciendo las cosas de mi vida a través de los sucesivos años. Esta casa tiene un pequeño jardincito, donde yo por las mañanas, con un pequeño capote que tengo para esto, paseo por el jardín y leo un largo rato. Entonces aprovecho y cuido un cedro, no digamos pequeño, porque es muy grande hoy día. Pero yo lo planté hace ya 30 años, y este cedro es un arbolito que era de 30 centímetros cuando yo lo planté y hoy tiene una cantidad de metros inmensa. Lo tenemos que podar constantemente porque, si no, se come y derriba la casa». (Vicente Aleixandre, declaraciones a El País, 1984)

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«En el número 3 de la calle Vicente Aleixandre (antigua Velintonia) , en Madrid, distrito de Moncloa, vivió el Nobel de la generación del 27» (Foto: Enrique F. Rojo, 2019)

En el nº 3 de la antigua calle Velintonia…

se vende velintoniaEn el número 3 de la calle de Vicente Aleixandre (antigua Velintonia) , en Madrid, distrito de Moncloa, vivió el Nobel de la generación del 27, que se instaló allí precisamente en ese año.  Su dueño,  que murió el 13 de diciembre de 1984, hace 25 años, no podría imaginar que su casa, en la calle a la que mudaron el viejo nombre para darle el suyo, se encuentra hoy a la venta. Son 750 metros cuadrados más 500 de jardín. Hace  años que los herederos y la Administración detuvieron la negociación para hacerse con el edificio. «Los primeros pedían 5,6 millones de euros, una cifra «desorbitada» para el Ministerio de Cultura, que ofrecía 1,9, una cifra «ridícula» para los herederos. La oferta subió hasta 2,9 millones y todo quedó ahí».

«Mientras vivió su dueño, el chalet de la calle Velintonia 3 fue la casa de la poesía. Allí se reunía Vicente Aleixandre con sus compañeros del 27 y allí recibió a varias generaciones de escritores jóvenes durante la posguerra«. (Ampliar en El Pais.com)

La casa de Vicente Aleixandre

«Un servidor se ha quedado boquiabierto al conocer que las instituciones públicas renuncian a la adquisición de la casa de Vicente Aleixandre. Y todas ellas: Ministerio de Cultura, Comunidad de Madrid y Ayuntamiento. ¿Argumentos?: precio excesivo, valor simbólico de la casa (y no valor “real”). Y la última perla: la reciente manifestación de la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre ha sido tachada de “electoralista”, de inconveniente, vamos. Ya me gustaría que la ministra de Cultura, si es que tiene conocimientos para ello (que lo dudo) nos explicase pormenorizadamente estos argumentos: cómo se debe entender que la casa de un premio Nobel no deba ser preservada, cueste lo que cueste, por el Estado, cuando este mismo Estado se está gastando millones de euros en “Ciudades de la Cultura” (sic). Y les ahorro a los lectores las razones mayores, suficientemente decantadas por la historia. Y si éstas no les resultan conocidas a nuestros cargos electos, pues vayan a los libros y estudien un poquito sobre la historia cultural y literaria de la España del siglo XX. Una vez más, España no es ni Francia, ni Gran Bretaña ni Irlanda, países en los que todos los mimos son pocos para preservar los vestigios físicos (y simbólicos) de sus escritores, entre ellos sus casas. En cuanto al último de los argumentos: en efecto, altos señores de la política, ustedes han convertido, como siempre, una reclamación objetivamente justa, en un hecho político. ¡Qué miseria y qué ignorancia supinas!»    Xoán Paulo Rodríguez Yáñez  (Santiago de Compostela, publicado el elpais.com/foros)

Velintonia abandonada
«En el número 3 de la calle Vicente Aleixandre (antigua Velintonia) , en Madrid, distrito de Moncloa, vivió el Nobel de la generación del 27, que se instaló allí precisamente en ese año….»
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«En el número 3 de la calle Vicente Aleixandre (antigua Velintonia) , en Madrid, distrito de Moncloa, vivió el Nobel de la generación del 27…» La foto, de febrero de 2019, muestra el abandono de la casa. (Foto: Enrique F. Rojo, 2019)

Acerca del chalet de Dámaso Alonso

A tenor de este asunto, traigo a colación un caso parecido, cuyo final acabó por ser devorado por las fauces especulativas. No hace mucho un amigo del blog preguntaba acerca del chalet de Dámaso Alonso y de si sabía de alguna foto fácil de encontrar. El que fuera su domicilio durante largos años  se encontraba en la calle Alberto Alcocer número 23, muy cerca de la casa de Menéndez PidalVer mapa más grande» y de su olivar, (cuyo futuro también se vislumbra inquietante), en una zona que en el principio de su urbanización constituía el extrarradio norte de Madrid . La verdad es que no sé dónde se podrá encontrar alguna foto de la casa de Alonso. Posiblemente exista en algún libro o colección privada. De todos modos, para hacernos una idea de la ubicación de la casa, la cual ya no existe, se pueden ver las fotos aéreas en NomeCalles, que permiten ver las mismas zonas en diferentes periodos. La calle es Alberto Alcocer 23 y el lugar por donde se accedía a la casa se encuentra ocupado por edificios de «alto standing» construidos entre mediados de los ochenta y 2004, que se pueden ver también en Ver mapa más grande» en Google Maps .

Alberto Alcocer

En este lugar, entre los números 21 y 27 de la calle de Alberto Alcocer de Madrid (Chamartín), se encontraba la casa del poeta Dámaso Alonso. No pasó mucho tiempo desde la muerte del poeta hasta el derribo de la casa y la construcción del edificio de la foto, en el actual número 25 de Alberto Alcocer.

La casa de Dámaso Alonso era  «una grande y sobria construcción de dos cuerpos y ventanas enrejadas que da a una extraña callejuela irregular en la calle Alberto Alcocer, que compró con las 100.000 pesetas ganadas como profesor en universidades americanas. La casa está cercada por altos edificios donde lo que triunfa es el ángulo recto, y a su permanencia no puede ser ajena la negativa a enriquecerse, el deseo de espacio, en definitiva una concepción del mundo. Cuando la compró era una zona apartada, no era Madrid, era Chamartín, provincia de Madrid. Una casa con huerta y jardín que hoy parece una reliquia, una extravagancia». (El País, 1990)

En 2010 el Ayuntamiento de Madrid colocó esta plaquita para recordarnos el lugar donde se encontró la casa de Dámaso Alonso. La podemos ver en la fachada del edificio situado en el nº 25 de la calle Alberto Alcocer. (FOTO: Enrique F. Rojo, 2011)

«En torno al chalet de Dámaso Alonso han crecido rascacielos, discotecas, pagodas dudosamente chinas, topless, pizzerías italianas. Esta casa y su peripecia siempre me recuerdan la Muerte de un viajante, de Miller, donde el americano medio, que había levantado una casita en las afueras para su pequeña felicidad, se ve un día rodeado de rascacielos, ahogado, asfixiado. No es el caso de Dámaso Alonso. Él ha decidido instalarse, con su capita, en el XVII. Pasa del Gran Madrid». (Francisco Umbral/ El País, 1984)

Referencias.-

Salvar la casa del poeta (PDF)

Salvemos la casa de Vicente Aleixandre
PRÓXIMA CONCENTRACIÓN
FRENTE AL MINISTERIO DE CULTURA
MARTES, 9 DE JUNIO DE 2009, 18.30 HORAS

La soledad de Velintonia (PDF)

Velintonia, la casa donde habita el olvido (ABC, 12/06/2016)

Olivar de Chamartín

Vicente Aleixandre (Wikipedia)

Menéndez Pidal (Wikipedia)

Dámaso Alonso (Wikipedia)

 Actualizado el 28/ 02/ 2019

9 opiniones en “En torno al chalet de Vicente Aleixandre y a otro que fue de Dámaso Alonso”

  1. Hola Enrique

    Me temo que a veces los intereses de las familias y herederos no coincidan con los intereses públicos. No sería yo tan audaz como asegurar quien tiene mas o menos razón en el caso de la finca de Aleixandre. En estos dias están aflorando ciertas noticias sobre el legado Bousoño que merece la pena valorar. En el caso de que se confirme que la biblioteca y los fondos documentales pertenecen a Carlos Bousoño y que este los vende al gobierno anzaluz me pregunto que sentido tendría recuperar la casa como la sede de la fundación Aleixandre. Solo son preguntas.
    Hemos visto en muchas ocasiones como los herederos se convierten en los peoreds enemigos del legado de determinados intelectuales. No voy a dar nombres entre otras cosas pues están en el ánimo de todos.
    Sobre la casa de Damaso Alonso creo que podría facilitarte alguna información adicional en torno a la famosa finca del olivar. Pero prefiero hacerlo por email.

    1. Creo que aquí hay dos cuestiones independientes a solventar: La primera, es plantearse si realmente merece la pena la adquisición del inmueble, teniendo en cuenta que ni el edificio cuenta con un valor arquitectónico relevante -según dictamen de los técnicos-, ni se incluirían en el lote elementos archivísticos que incrementaran su valor de cara a justificar una posible adquisición que tan sólo se sustanciaría en la posesión de un edificio desnudo tal cual es, y es poca cosa si lo despoja de su valor simbólico ; la segunda, el tema del precio en el supuesto de que interese la adquisición al ayuntamiento de Madrid, y en este caso hay que recordar que si Aleixandre hubiera querido donarlo al consistorio, lo hubiera hecho, pero no lo hizo, y que los herederos de un personaje célebre, no tienen obligación alguna de minusvalorar su herencia en beneficio de ningún ente público. Y si el precio que piden los herederos parece abusivo al ayto., exprópiese por la cantidad que se crea adecuada, y que luego sean los tribunales los que fijen el justiprecio. Lo que no puede hacerse, es anunciar la expropiación y no llevarla a cabo durante un montón de años, porque esta situación perjudica a los herederos, que no encuentran comprador que asuma el riesgo de adquirir un inmueble que va a expropiarse, y tampoco cobran del ayuntamiento. Que el Ayuntamiento de Madrid compre, expropie, o renuncie a la adquisición, pero que no prolongue este estado de cosas en perjuicio de la familia; es lo mínimo que se le puede pedir.

      1. No podía haberlo expresado mejor. ¿A quien no le gusta conservar la historia de la cultura de su país?, pero quienes enarbolan pancartas con el lema de «Salvemos la Casa de la Poesía» o similares, me pregunto, si fueran los herederos y propietarios de la vivienda, ¿querrían venderla por un precio por debajo de mercado o donarla?. Los gastos de mantenimiento de dicha vivienda, que entiendo que no serán pocos, recaen sobre los propietarios, vivienda, que para estar deshabitada desde el año 2006, cuando el inquilino que ocupaba la vivienda independiente ubicada en la última planta del chalet dejó dicha residencia, se ha conservado en buen estado y como puede observarse, se mantiene en pie y no en ruinas o semi ruina, su estado es únicamente el de una casa deshabitada, con el mantenimiento imprescindible. Nadie, ni las Administraciones, ni los salvadores de la casa se han preocupado nunca del coste del mantenimiento de la misma.

        Con que alegría algunos pretenden disponer de la propiedad de otros, cuando como muy bien has dicho, José María, si Vicente Aleixandre hubiera querido, lo habría donado a las Administraciones, pero decidió que los herederos de la casa fueran su familia y donarle en vida el archivo a su amigo Carlos Bousoño. Si las Administraciones tuvieran una clara disposición, hace tiempo que este tema podría haberse resuelto, si no hay acuerdo en el precio entre herederos y Administración, como último recurso la expropiación, pero que dejen de marear la perdiz, ahora se expropia (El Ayuntamiento), aquello queda en el olvido y ahora la declaramos BIP (La Comunidad de Madrid), para no se sabe muy bien que, ya que no hay mención a ningún proyecto a llevar a cabo una vez declarada BIP, como adquirirla, por ejemplo, declaración, que por otra parte carece de sentido sin que albergue en su interior el archivo, puesto que la vivienda, como ya han indicado en numerosas ocasiones, incluso la propia Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento, carece de valor arquitectónico.

        Adjunto link del BOCM con la Resolución de la incoación de Expediente para declaración BIP https://www.bocm.es/boletin/CM_Orden_BOCM/2021/12/13/BOCM-20211213-53.PDF
        en la cual, resulta insólito que se pretenda la declaración BIP basándose en la historia que representa la Casa y en la propia Resolución se cometan una serie de errores históricos, que denotan claramente un desinterés y a su vez una precipitación, con no se sabe que finalidad.

  2. Tengo dudas, no termino por decantarme, pero en general no comparto esta supuesta necesidad imperiosa de preservar las casas donde ha vivido algún famoso en alguna época de su vida. Creo que se aproxima bastante a la idolatración de la persona más allá de sus propios méritos, a la imaginería, a la superchería. No desconozco que la mítica casa de la calle Velintonia fue y sigue siendo todo un símbolo de la pasión por la literatura en tiempos muy difíciles «para la lírica» y que allí se decidió el futuro de muchos insignes escritores, pero la casa en sí misma no creo que aporte demasiado al estudio del legado poético de Aleixandre. Bien está que por puro sentimentalismo se pudiera asentar allí la fundación Vicente Aleixandre, porque además el edificio reúne las mínimas condiciones necesarias, pero no al precio que piden los herederos, que ni de lejos obtendrían esa cantidad vendiendo el inmueble en el mercado libre, puesto que está protegido y no se puede edificar. Como admirador de Vicente Aleixandre me encantaría que allí mismo se pudiera crear la casa-museo en su honor. Como ciudadano me rebelo.

  3. Hola Don Bernardino,
    No es una necesidad imperiosa hacer de la casa del ilustre un santuario. Al menos en mi caso. Se trata más, de intentar hacer posible la continuidad de la memoria del personaje en un elemento simbólico que permanece presente, como es la casa en la que habitó. Es posible que esta no posea ningún valor arquitectónico, pasando a ser una casa más. Sin embargo, el hecho de haber servido de morada a una persona de merecido reconocimiento social e intelectual, con las connotaciones simbólicas y «románticas» que esto significa, añaden a la casa un valor singular.
    En el caso de la casa de Aleixandre, al permanecer en un estado similar al original, el valor añadido es mayor, sumado a que en ella escribió el grueso de su obra, lo más reconocido.

    En cualquier caso, coincido contigo en la prevención a todo lo que sea sospechoso de «manía», moda o idolatría, entendida como exceso. Incluso comparto el miedo a las manipulaciones mercantilistas y al fraude. Que todo se da.

    En fin, lo que intento mostar en el post es que me interesa y me satisface que en medio de la vorágine fagocitadora de la urbe aún podamos descubrir algunos reductos, testigos del sosiego y de una vida más amable de un tiempo muy cercano y que los tecnócratas municipales repudian.
    Gracias por la visita y por la cercanía en los comentarios.
    Un saludo, Enrique.

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