Se prohibe arrojar inmundicias a la calle…

Roma - Via dei Cappellari -Milena-2007Via dei Capellari de Roma. Dibujo de Milena Miglionico (2007)


En la Via dei Capellari de Roma, muy cerca de la plaza del Campo dei Fiori se puede leer un anuncio grabado sobre una losa de mármol situado a la entrada de un pequeño pasadizo con arcos que comunica con otra calle, la via del Pellegrino. El letrero, del siglo XVIII, amenaza con multa y castigo corporal a quien dejase en la vía pública basuras e inmundicias, alentando con una recompensa a quien lo denunciara.

Roma-Via dei Capellari, cartellone

Dice el aviso: «Se prohibe expresamente a cualquier persona arrojar inmundicia, inducir a otros a hacerlo o a transportar cualquier basura en los alrrededores de este arco o bajo él, so pena de veinticinco escudos. De entregar un tercio al delator, que se mantendrá en secreto. Y también sufrirá penas corporales. A causa de la pena pecuniaria el padre será acogido por los hijos y el amo por los siervos y sirvientes, en conformidad con el edicto de Monseñor Excelentísimo Presidente de las Calles. Publicado el 14 de agosto de 1733″.


Roma, Via dei Capellari

Aunque el cartel sigue hoy en día exhibiendo testimonialmente su taxativa advertencia, por lo que se ve, ya no parece asustar a nadie. Lo que no sabemos es si en su momento las amenazas surtirían el efecto buscado y si se llegarían a aplicar las penas.
En cualquier caso, de lo que si nos queda constancia es de que arrumbar la basura en las esquinas parece haber sido una constante en la vida de la ciudad. Al menos, desde el siglo XVIII.


Via dei Cappellari_4

(FOTOS: Enrique Fidel, 2009)

LIBROS «Urban Idade»

Lista de libros

Los libros que incluyo, con breve comentario, ni son los que más me gustaron, trampeando el objetivo del juego (lo siento) , ni tampoco -he de decir- serán mis preferidos en un futuro. Es decir, que habrá otros, según continúe leyendo. La vida está hecha de infidelidades. Sin embargo, reconozco que me han influido y son de aquellos que suelo nombrar cuando me preguntan acerca de libros que leí y no sé muy bien qué decir. Imagino, que si los recuerdo será porque me gustaron y siempre los tendré presentes.

ayala-sociologia Introducción a las Ciencias Sociales, de FRANCISCO AYALA. Este libro, editado por Aguilar,  lo leí con veinte años, no sin cierta dificultad. Antes me inicié con otra Introducción a la Sociología, de GOLDTHORPE, J. E. , mucho más asequible y menos metafísico. El libro de Ayala me ilustró acerca de la condición social del hombre, de los procesos políticos, de la civilización occidental, de las culturas de masas y de los problemas sociales del momento -años sesenta-. Por eso me resultaba un tanto complicado retrotraerme a un pasado que todavía no conocía. Curiósamente, encontré el libro con una tarjeta que debí de utilizar como marcador, que decía lo siguiente: » La dirección de Sambrasil, tiene el gusto de invitarle a presenciar su espectáculo cualquier día de la semana (Avenida de Brasil, 5. Esquina a Capitán Haya nº 3. Madrid-20)«.

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La Introducción a la Sociología, de J.E. Goldthorpe, editada por Alianza Universidad, un libro que me regaló una tía mía, antropóloga, y que me encaminó hacia la sociología, pués la inquietud por la cuestión ya la desarrollaba en mi curiosa inexperiencia. Las estructuras sociales de las culturas nada conocidas -incluso hoy en día- por los «occidentales»  se desarrollaban en este librito, tratando las instituciones, los métodos de investigación sociales, los conceptos tratados por la disciplina y un poco de su historia. En fín, que me allanó el camino; y de ahí para adelante. Mucho material siguió, pero eso es asunto para otros foros más pedantes.

francisco-ayala-el-fondo-del-vasoUn autor te lleva a otro, y casi siempre a él mismo. Francisco Ayala, prolífico, imprescindible e inmortal. Leía cosas varias en los ochenta y me fuí directo a Ayala, con Muertes de Perro y El Fondo del Vaso (1958-1962), «la lucha por el poder y los conflictos sociales sirven de marco a una historia de celos, adulterio y crimen con perfiles esperpénticos«, se lee en alguna reseña. El mundo sin valores de interés, sometido a la idiocia, despistado ante la falta de horizonte es el tema que proyecta Ayala y lo transmite con cierta vehemencia. Aunque la lectura fue tardía, y por tanto anacrónica históricamente, supuso una iniciación. Recomendación de una profesora de Historia de la Literatura Española -de CC. de la Información-. Fueron mis comienzos universitarios y mi permeabilidad era absoluta. Con el tiempo fuí cerrando los poros, algo natural con la edad.

 

freire-pedagogiaLa Pedagogía del oprimido, de Paulo Freire, lo compré en un mercadillo en Porto (Portugal), tal vez en 1999, y ya antes , en 1996, conseguí Acción cultural para la liberación en una librería de viejo en Coimbra, según apunté a lápiz en la página de cortesía del libro. Qué decir de Paulo Freire y su pedagogía de la liberación que no esté dicho. Evidentemente muchas cosas. Seguramente nada original, por mi parte. Casi todos los textos recogidos en este último volumen están escritos en los años setenta, con la excepción de unos pocos, de las postrimerías de los sesenta. Da igual, pués el problema era el mismo, y aún hoy persiste . Hablaba Freire

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del acto de estudiar; de la alfabetización de adultos; de la reforma agraria y de la acción cultural entre los jornaleros. En definitiva, del acceso a la cultura como mecanismo para la liberación del campesinado oprimido.  Freire Influyó mucho en los estudiantes de pedagogía en los años ochenta. También yo me hice partícipe de su cosmología pedagógica.

 

 

ricardobaroja-clavijoCambiando de registro, cito a Ricardo Baroja, el hermano pintor y también dramaturgo, de Pío Baroja, y de Carmen Baroja, mujer ilustrada. Ricardo, como Pío y Carmen,  fue tío de Julio Caro, ilustre antropólogo y erudito, y de Pío Caro, también investigador y antropólogo ligado al cine (hermanos, con los cuales he mantenido una relación personal y epistolar fructífera, aunque fugaz).

 

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De Ricardo Baroja hay varias obras de cierto interés. Clavijo, novelita en tres versiones de una vida: «sobre la vida de Clavijo, personaje del Madrid del siglo XVIII que se prometió en matrimonio a una hermana de Beaumarchais,  residente en Madrid. Al no cumplir Clavijo su compromiso, Beaumarchais viene a Madrid para reclamar los derechos de su hermana. En torno a esta historia quedan admiráblemente plasmados los diferentes aspectos de la vida en el Madrid de fines del siglo XVIII.»

 

ricardobaroja-la-nao-capitanaLa Nao Capitana, es otra de la obras  de Ricardo Baroja. También La Tribu del Halcón (Premio Cervantes en 1935), novela que he leido y poseo en edición de 1940, editada por la Librería general de Zaragoza, cuyas hojas encuadernadas, hoy casi naranjas por lo barata de la edición, se vendieron en su momento por siete pesetas. Yo pagué en 1993 doscientas pesetas, en la Cuesta de Moyano.

 

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Finalmente, la novela de Ricardo Baroja que recomiendo son unas semblanzas  y se titula:  La Generación del 98. Libro de 1952, editado porla  Editorial Juventud (ya no existe) y que compré por 500 ptas. en una librería en la Cuesta de Moyano en el año 1994. En efecto, se trata de un  catálogo de semblanzas de personajes de la época del autor. El libro se inicia con un autorretrato escrito de Ricardo Baroja, fechado en 1935.  Le siguen las descripciones desde la visión de un pintor, con gan agudeza sociológica, en una descripción de tipos sugerente, irónica, amable las más de las veces y sardónica, cuando el personaje lo sugiere. Muy al estilo de su hermano pío Baroja. Los personajes son Enrique Cornuty, Ramiro de Maeztu, Picasso, Azorín, Rubén Darío, y otros menos conocidos hoy en día. Aunque en su momento lo fueran en las tertulias y en las noches del Madrid «canalla» y cultureta de la época.

Y ya acabo con tanto libro y tan poco autor. Me quedan cientos en el tintero, de verdad. ¿Puedo decir cientos y cientos…? No todos los he leido con el mismo interés, ni todos los he abordado con la misma gana. Ni todos los he acabado. Ni siquiera todos me han merecido el mismo respeto, pues no considero al libro como algo sagrado. El libro es un soporte y su contenido lo engrandece y lo dignifica como objeto, pero al final es un simple continente. Su contenido será el que transfiera al autor el respeto, el reconocimiento, y cierto grado de veneración: el que el lector le quiera dar.

 

ginzburg-lessicoMe quedo en esta última entrega con Natalia Ginzburg y su Pequeña Virtud . También con Léxico familiar. Son dos capitulos de lo mismo. Editados por Einaudi en 1962 y 1963, respectivamente, se trata de dos confesiones al oido. Hay más. Toda la prosa intimista de la Ginzburg glosa la voz baja, el sentimiento callado y reflexivo, pero siempre mudo. Aunque la pasión se revela, al final los sentimientos fluyen en silencio. Recuerdos de la vida, del amor, del sufrimiento, de la muerte, de la fidelidad y de la infidelidad, de la femineidad, la maternidad, el abandono… En suma, recuerdos autobiográficos de gran intensidad, aunque, como digo, sutiles.

Y ya, si, para terminar de verdad, sólo citar con auténtico entusiasmo los nombres del portugués , premio Nobel, José Saramago, en especial de O Bagagem do viajante y de su obra maestra O Evangelho segundo Jesus Cristo y de la serie de Os Cadernos de Lanzarote; y del escritor y guionista italiano Andrea Camilleri, de quien soy fiel lector, no sólo de su serie de Montalbano, sino también de sus otras obras eruditas acerca de asuntos históricos de ámbito siciliano.

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Acerca de los libros de los que no me acuerdo por no haberme gustado, nada tengo que decir. Por fortuna tendemos a olvidar las experiencias negativas.

En torno al chalet de Vicente Aleixandre y a otro que fue de Dámaso Alonso

En el número tres de la calle de Vicente Aleixandre (antigua Velintonia) , en Madrid, distrito de Moncloa, vivió el Nobel de la generación del 27, que se instaló allí precisamente en ese año.
La casa de Dámaso Alonso era «una grande y sobria construcción de dos cuerpos y ventanas enrejadas que da a una extraña callejuela irregular en la calle Alberto Alcocer, que compró con las 100.000 pesetas ganadas como profesor en universidades americanas.

«En esta casa,  vivo yo desde el año 1927. Siempre digo, como un recuerdo querido, que a esta casa vine siendo  poeta inédito. Después, en ella, he ido haciendo las cosas de mi vida a través de los sucesivos años. Esta casa tiene un pequeño jardincito, donde yo por las mañanas, con un pequeño capote que tengo para esto, paseo por el jardín y leo un largo rato. Entonces aprovecho y cuido un cedro, no digamos pequeño, porque es muy grande hoy día. Pero yo lo planté hace ya 30 años, y este cedro es un arbolito que era de 30 centímetros cuando yo lo planté y hoy tiene una cantidad de metros inmensa. Lo tenemos que podar constantemente porque, si no, se come y derriba la casa». (Vicente Aleixandre, declaraciones a El País, 1984)

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«En el número 3 de la calle Vicente Aleixandre (antigua Velintonia) , en Madrid, distrito de Moncloa, vivió el Nobel de la generación del 27» (Foto: Enrique F. Rojo, 2019)

En el nº 3 de la antigua calle Velintonia…

se vende velintoniaEn el número 3 de la calle de Vicente Aleixandre (antigua Velintonia) , en Madrid, distrito de Moncloa, vivió el Nobel de la generación del 27, que se instaló allí precisamente en ese año.  Su dueño,  que murió el 13 de diciembre de 1984, hace 25 años, no podría imaginar que su casa, en la calle a la que mudaron el viejo nombre para darle el suyo, se encuentra hoy a la venta. Son 750 metros cuadrados más 500 de jardín. Hace  años que los herederos y la Administración detuvieron la negociación para hacerse con el edificio. «Los primeros pedían 5,6 millones de euros, una cifra «desorbitada» para el Ministerio de Cultura, que ofrecía 1,9, una cifra «ridícula» para los herederos. La oferta subió hasta 2,9 millones y todo quedó ahí».

«Mientras vivió su dueño, el chalet de la calle Velintonia 3 fue la casa de la poesía. Allí se reunía Vicente Aleixandre con sus compañeros del 27 y allí recibió a varias generaciones de escritores jóvenes durante la posguerra«. (Ampliar en El Pais.com)

La casa de Vicente Aleixandre

«Un servidor se ha quedado boquiabierto al conocer que las instituciones públicas renuncian a la adquisición de la casa de Vicente Aleixandre. Y todas ellas: Ministerio de Cultura, Comunidad de Madrid y Ayuntamiento. ¿Argumentos?: precio excesivo, valor simbólico de la casa (y no valor “real”). Y la última perla: la reciente manifestación de la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre ha sido tachada de “electoralista”, de inconveniente, vamos. Ya me gustaría que la ministra de Cultura, si es que tiene conocimientos para ello (que lo dudo) nos explicase pormenorizadamente estos argumentos: cómo se debe entender que la casa de un premio Nobel no deba ser preservada, cueste lo que cueste, por el Estado, cuando este mismo Estado se está gastando millones de euros en “Ciudades de la Cultura” (sic). Y les ahorro a los lectores las razones mayores, suficientemente decantadas por la historia. Y si éstas no les resultan conocidas a nuestros cargos electos, pues vayan a los libros y estudien un poquito sobre la historia cultural y literaria de la España del siglo XX. Una vez más, España no es ni Francia, ni Gran Bretaña ni Irlanda, países en los que todos los mimos son pocos para preservar los vestigios físicos (y simbólicos) de sus escritores, entre ellos sus casas. En cuanto al último de los argumentos: en efecto, altos señores de la política, ustedes han convertido, como siempre, una reclamación objetivamente justa, en un hecho político. ¡Qué miseria y qué ignorancia supinas!»    Xoán Paulo Rodríguez Yáñez  (Santiago de Compostela, publicado el elpais.com/foros)

Velintonia abandonada
«En el número 3 de la calle Vicente Aleixandre (antigua Velintonia) , en Madrid, distrito de Moncloa, vivió el Nobel de la generación del 27, que se instaló allí precisamente en ese año….»
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«En el número 3 de la calle Vicente Aleixandre (antigua Velintonia) , en Madrid, distrito de Moncloa, vivió el Nobel de la generación del 27…» La foto, de febrero de 2019, muestra el abandono de la casa. (Foto: Enrique F. Rojo, 2019)

Acerca del chalet de Dámaso Alonso

A tenor de este asunto, traigo a colación un caso parecido, cuyo final acabó por ser devorado por las fauces especulativas. No hace mucho un amigo del blog preguntaba acerca del chalet de Dámaso Alonso y de si sabía de alguna foto fácil de encontrar. El que fuera su domicilio durante largos años  se encontraba en la calle Alberto Alcocer número 23, muy cerca de la casa de Menéndez PidalVer mapa más grande» y de su olivar, (cuyo futuro también se vislumbra inquietante), en una zona que en el principio de su urbanización constituía el extrarradio norte de Madrid . La verdad es que no sé dónde se podrá encontrar alguna foto de la casa de Alonso. Posiblemente exista en algún libro o colección privada. De todos modos, para hacernos una idea de la ubicación de la casa, la cual ya no existe, se pueden ver las fotos aéreas en NomeCalles, que permiten ver las mismas zonas en diferentes periodos. La calle es Alberto Alcocer 23 y el lugar por donde se accedía a la casa se encuentra ocupado por edificios de «alto standing» construidos entre mediados de los ochenta y 2004, que se pueden ver también en Ver mapa más grande» en Google Maps .

Alberto Alcocer

En este lugar, entre los números 21 y 27 de la calle de Alberto Alcocer de Madrid (Chamartín), se encontraba la casa del poeta Dámaso Alonso. No pasó mucho tiempo desde la muerte del poeta hasta el derribo de la casa y la construcción del edificio de la foto, en el actual número 25 de Alberto Alcocer.

La casa de Dámaso Alonso era  «una grande y sobria construcción de dos cuerpos y ventanas enrejadas que da a una extraña callejuela irregular en la calle Alberto Alcocer, que compró con las 100.000 pesetas ganadas como profesor en universidades americanas. La casa está cercada por altos edificios donde lo que triunfa es el ángulo recto, y a su permanencia no puede ser ajena la negativa a enriquecerse, el deseo de espacio, en definitiva una concepción del mundo. Cuando la compró era una zona apartada, no era Madrid, era Chamartín, provincia de Madrid. Una casa con huerta y jardín que hoy parece una reliquia, una extravagancia». (El País, 1990)

En 2010 el Ayuntamiento de Madrid colocó esta plaquita para recordarnos el lugar donde se encontró la casa de Dámaso Alonso. La podemos ver en la fachada del edificio situado en el nº 25 de la calle Alberto Alcocer. (FOTO: Enrique F. Rojo, 2011)

«En torno al chalet de Dámaso Alonso han crecido rascacielos, discotecas, pagodas dudosamente chinas, topless, pizzerías italianas. Esta casa y su peripecia siempre me recuerdan la Muerte de un viajante, de Miller, donde el americano medio, que había levantado una casita en las afueras para su pequeña felicidad, se ve un día rodeado de rascacielos, ahogado, asfixiado. No es el caso de Dámaso Alonso. Él ha decidido instalarse, con su capita, en el XVII. Pasa del Gran Madrid». (Francisco Umbral/ El País, 1984)

Referencias.-

Salvar la casa del poeta (PDF)

Salvemos la casa de Vicente Aleixandre
PRÓXIMA CONCENTRACIÓN
FRENTE AL MINISTERIO DE CULTURA
MARTES, 9 DE JUNIO DE 2009, 18.30 HORAS

La soledad de Velintonia (PDF)

Velintonia, la casa donde habita el olvido (ABC, 12/06/2016)

Olivar de Chamartín

Vicente Aleixandre (Wikipedia)

Menéndez Pidal (Wikipedia)

Dámaso Alonso (Wikipedia)

 Actualizado el 28/ 02/ 2019

TENEMOS UNA CORAZONADA con BETI-JAI (Madrid 2016)

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Llegaron a Madrid el día 5 de Mayo. Desde entonces, los señores y señoras del COI (Comité Olímpico Internacional) examinan con lupa las capacidades olímpicas de la capital del Reino. Son trece los examinadores que habrán de poner nota a la candidatura de Madrid como Sede Olímpica para 2016. Según parece, son muchas las obras comenzadas y bastantes las ya finalizadas, cuyo fin será sacar adelante la organización de tan magno acontecimiento internacional, paradigma de la unión fraternal entre naciones, a través del deporte, etcétera, etcétera.

3508805742_0119293d14_mA tenor de esta visita de los inspectores del COI, el BLOG de la Plataforma  «Salvemos el Frontón Beti-Jai»  hace la siguiente reflexión: «¿Qué pensarían si viesen en qué estado tiene Madrid este bello edificio de uso deportivo, y del siglo XIX, que todavía sigue en pié?, ¿Qué pensarían de cómo se respeta el patrimonio cultural/deportivo en esta ciudad?, ¿Merece una ciudad así organizar unos juegos olímpicos?«.
«Nosotros  -se dice en el Blog- TENEMOS UNA CORAZONADA con Madrid 2016 como oportunidad única para restaurar el Beti-Jai:  Devolverle la grandiosidad y la importancia que tuvo en el pasado. Recuperar una joya de nuestro patrminio cultural, histórico y artístico.»

A pesar de la valiosa oportunidad de la que goza el Ayuntamiento para salvar y recuperar esta importante construcción, no parece que exista interés alguno en que forme parte del proyecto Olímpico. Tal vez el desinterés en este sentido venga dado por otros, de otra índole, más jugosos y productivos.

En cualquier caso, es de agradecer la pasión y el tesón de quienes se afanan por salvar del olvido el frontón. Una labor muy importante la que desarrolla»Salvemos el Frontón Beti-Jai» desde internet y en la calle, a la que desde aquí siempre nos sumamos con la noble, idealista y, tal vez algo ingenua, tarea de ver como el Bei-Jai resurge de su ruina para volver a ser de nuevo un espacio dedicado al deporte, manteniendo su bello porte y su elegante construcción.

tengo-una-corazonadaFotomontaje, en el que se ve a Alberto Ruiz Gallardón, Alcalde de Madrid, luciendo la camiseta de la campaña Salvemos el Frontón Beti-Jai : «Madrid 2016.  No,  sin el Frontón Beti-Jai«.

La Casa Grande de Fuencarral (Madrid)

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Para quien visite o pase por Fuencarral (Madrid) hay un edificio que probablemente le llame la atención. Es la «Casa Grande», edificio señorial de mediados del siglo XVII situado en el núcleo urbano del antiguo pueblo. Sin duda una interesante sorpresa. El conjunto de la «Casa Grande» se encuentra en la calle Nuestra Señora de Valverde, vial principal y antigua calle Real. Se trata de un histórico edificio de carácter señorial de uso recreativo y agrícola, cuyo autor o autores se desconocen y que perteneció a Pedro López de Ortega y a su mujer Paula Esteban Bravo. Ya en el siglo XIX la propiedad quedó vinculada a la familia Barreneche, oriunda de Navarra.
5_fuencarral_casa-grande_2008_detalle-portonLa casa, de planta cuadrangular simétrica, dispone de bajo y principal, así como de sotanos y desvanes, con dos torreones en las esquinas. El interior dispone de un patio porticado con columnas y con zapatas de granito, y pies de madera que sujetan la galería que recorre todo el perímetro. La fachada está dispuesta sin unidad compositiva, pués se aprecia una variedad de huecos algo anárquica, y su construcción es mixta, en fábrica de ladrillo y piedra, aunque en la actualidad se encuentra enfoscada con cemento. El interior y el tabicado es de ladrillo, cascote y yeso, con las traviesas del entramado de madera.
Junto al edificio principal se encuentran otras construcciones más simples dedicadas a cuadras, corrales, graneros y bodega.
Actualmente el edificio pertenece a los herederos de Gregorio Montes Sáez, que lo mantienen cerrado, abriéndolo esporádicamente para actos sociales y actividades privadas.

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4_casa-grande-bodegaDetalle del patio y bodegas. «La Casa Grande de Fuencarral, en el Distrito de Fuencarral de Madrid. Se trata de un edificio típico del siglo XVII, que constituía una unidad de producción agrícola autosuficiente, representativa del poder económico de la familia propietaria». (Wikipedia)  FOTOS: Fiesta Fuencarral

Referencias._

Wikipedia: Fuencarral (Madrid)

Fiesta Fuencarral (WEB)

VV.AA.
Arquitectura de Madrid. Periferia
Fundación COAM
Madrid, 2007