BICICLETAS URBANAS

Cuando un ciudadano se mueve por Madrid en su bicicleta la mayoría de los conductores y transeuntes lo miran como si de un lunático incáuto se tratase.

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«Bicis» estacionadas en una plaza de Pamplona (Foto: Enrique F.  Rojo, 2009) 

Ahora que llega el buen tiempo, es decir el tiempo soleado y más cálido, parece que salir en bicicleta a la calle no da mucho miedo y que debería asumirse con total normalidad. Aunque sea el fin de  semana y como actividad de ocio. Sin embargo la realidad es muy distinta. En las grandes ciudades como Madrid sacar la bici del trastero  puede suponer un riesgo. Es una idea generalizada, y el temor que suscita es real. La escasa conciencia ciudadana que tenemos los españoles en el uso del velocípedo como medio habitual de transporte urbano se contrapone con lo asumido que tenemos movernos en coche, a pesar de las tremendas dificultades de tráfico, lo caro que sale y lo incómodo que acaba siendo casi siempre. No acabamos de entender que un instrumento que ha de facilitarnos la vida sea un foco de problemas y lo entendemos dentro de la normalidad.

Cuando un ciudadano se mueve por Madrid en su bicicleta  la mayoría de los conductores y transeuntes lo miran como si de un lunático incáuto se tratase. Todavía la legislación de trafico al respecto es pacata, restrictiva, ambivalente e indefinida. Por este motivo los ciclistas urbanos conducen en tierra de nadie, como si, efectivamente,  de selenitas osados se tratase.

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Bicicleta en «Canal Street», Manhattan , Nueva York. (FOTO: Enrique F. Rojo, 2008).
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Bici, en una calle de Florencia (FOTO: Enrique F. Rojo, 2009).
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Bici en una calleja de Rodas. (FOTO: Enrique F. Rojo, 2009)

Cito a Madrid porque es la ciudad en la que vivo, pero en la mayoría de las ciudades españolas la situación es parecida. A pesar de las iniciativas municipales por dotar de áreas «ciclables» en la ciudad, lo cierto es que el uso urbano de la bicicleta en España sigue siendo una odisea plagada de peligros. La falta de respeto por el ciclista por parte de los conductores de coches, que entra ya en el terreno de la escasa educación cívica ciudadana, las dificultades de las redes viarias, los problemas de la orografía, y el poco respeto por lo ajeno, son alguno de los «peros» que suscita el uso de la bicicleta en la ciudad. Desde atropellos y discusiones, hasta robos de parte de la máquina (bomba, sillín, rastrales, etc), e incluso de su totalidad (también muy habitual), pasando incluso por accidentes provocados por no se sabe qué especie de prepotencia o manía megalómana por demostrar qué vehículo es más potente, veloz y agresivo.

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Bicicleta en una calle de Pisa, Italia. (Foto: Enrique F. Rojo, 2014)

Hay paises, mejor ciudades,  en las que la conciencia ciclista es más amable y en las que las administraciones contemplan este vehículo como uno más, incluyéndolo en el desarrollo de las calles y en las ampliaciones urbanas. Por estos lares, los ejemplos parecidos son más bien escasos y casi siempre anecdóticos.

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Bici en una calle de Florencia, Italia. (Foto: Enrique F. Rojo, 2014)

Buscando soluciones a al caos circulatorio urbano, a la contaminación atmosférica y acústica, y al estrés ciudadano, tal vez potenciar la bicicleta fuera una de ellas y, quizás, de las más eficientes. No es descabellado pensar que una ciudad progrese mejor a golpe de pedal que pisando el acelerador.  Todo se andará.

Referencias.-

Ciudad en Bicicleta (Blog)

Al trabajo, mejor en autobús o en bicicleta (El País)

Un ciclista urbano (Blog)

BICICLETA.ES

BICI CRITICA

Bici Plegable (Ciclismo urbano)

CON BICI

4 opiniones en “BICICLETAS URBANAS”

  1. Bueno, yo soy ciclista urbano en Madrid, y estando en gran parte de acuerdo con tu artículo, hay partes a las que yo le quitaría algo de hierro. En Madrid hay zonas realmente peligrosas para ir en bicicleta (Glorieta de Atocha, Paseo de las Delicias, etc…), pero no toda la ciudad es el infierno que habitualmente se pinta. De hecho, en los últimos tres o cuatro años, voy notando un mayor respeto y atención con los ciclistas, e incluso una especie de «corriente de simpatía» por parte de muchos conductores. Cafres sigue habiendo, y en Madrid más que en ningún sitio, pero con atención y cuidado, llego a todas partes.

    En cuanto al tema de los robos, al menos en Madrid, hay más mito que de realidad. Lo cierto es que la bici tiene tan poco peso y tan poca consideración en nuestra ciudad, que no se roban tantas bicis como se cree (desde luego estamos a años luz de las ciudades realmente bicicleteras, como Amsterdam, Copenhague, Berlín e incluso la propia Barcelona) Nada que un buen candado no pueda solucionar.

    Si que es verdad que a cambio, hay muchos robos de accesorios como luces, timbres, bolsas de manillar, de sillín, etc… Y por desgracia, mucho vandalismo absurdo, del tipo pincharte las ruedas o fastidiarte un freno porque sí. Pero esa es una plaga que en nuestra ciudad, por desgracia, no sólo afecta a las bicis.

    Lo que sí hace falta es que el Ayuntamiento se deje de «Pactos por la bici» «Redes por la bici» «Comisiones de Movilidad Sostenible» y demás palabrería, y de una vez se ponga manos a la obra. Si el exitoso sistema de carriles bici+bici pública de Sevilla se construyó en sólo dos años, en una ciudad con una tradición ciclista incluso menor que la de Madrid ¿por qué aquí cuesta tanto pasar a la acción? ¿Por qué aquí hay esa especie de respeto reverencial al coche?

    Las ciudades más avanzadas y modernas del mundo ya se están lanzando a la movilidad sostenible: París, Londres, Nueva York también se va incorporando a esa corriente. Y no sólo grandes ciudades. Ojalá tuviéramos aquí la estupenda política de movilidad ciclista de Vitoria, o Burgos, por ejemplo.

    Madrid, por el contrario, parece una especie de émula Europea de Caracas, y claro, así ni se es sostenible, ni se es moderno, ni se consiguen esas Olimpiadas tan deseadas por nuestro alcalde.

    Perdona el tocho y enhorabuena por tu MAGNÍFICO Blog

    1. Hola,
      Gracias por el «tocho». Sobre los robos, lo cierto es que a mí que utilizo la bicicleta casi todos los días, solo me la han robado una vez en tres años más o menos que le vengo dejando en la calle. Tampoco le puse una «pitón», pero tampoco es una moto. En fín, debio de ser mala suerte. Por lo demás, en algo más de quince o veinte años sacando la bici por la ciudad, me han atropellado y me han destrozado la bici, me han dicho muchas cosas «feas», me han perseguido, me han querido pegar (por no callarme)… Situaciones absurdas, simplemente por querer desplazarme en una modesta bicicleta y que acaban por requerir mucho más esfuerzo que el simple pedaleo. Es posible que a veces se exagere y que el aspaviento cree falsas creencias sobre el uso urbano de la bici, pero me parece que, al menos en Madrid, aún es una actividad peligrosa.
      Un saludo,
      Enrique.

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