Arqueología Urbana de Madrid: Calle de Alcalá 27, en 1869.

calle-virgen-de-los-peligros-con-alcala_1930-smallA la izquierda, la antigua Alcalá nº 27 (hoy número 21) con la calle Peligros en la esquina del edificio a demoler en donde se situó el Café de Fornos. Actualmente el número 23 de Alcalá , que fue el antiguo número 29, c/v. a la calle Peligros, que se correspondía con el edificio que vemos a  la derecha («Wagons-Lits-Cook-Coches») y fue la antigua clínica de La Unión y el Fénix Español, actualmente Hotel Petit Palace “Alcalá Torre”, diseñado por Modesto López Otero (1929) y que sustituyó al anterior de 3 plantas,  junto a las Calatravas,  era el palacete del marqués de la Torrecilla, cuya planta baja fue una biblioteca y un museo de pinturas.


A partir de una consulta a este BLOG, en este capítulo vamos a hacer un poco de «arqueología urbana».
La constante transformación de las ciudades define su evolución y resume su concepción como ente vivo en constante desarrollo. Por estos cambios entendemos que la ciudad está viva y que sus modificaciones forman parte de su ciclo vital.
Hace unos días Jesús Pérez, escribió al blog preguntando qué había en la calle Alcalá, número 27 en el año 1869. Todo un reto.
Nos decía que investiga acerca de una persona que ostenta el curioso privilegio de ser el “único enterrado de pié en España”, cuya tumba se encuentra en Alfaro (La Rioja), y en la que la lápida exhibe una inscripción con el siguiente escueto texto : “MADRID  ESPARZA  ALCALÁ, 27
Añade Jesús en su nota : “¿Había un taller de lápidas y panteones en dicho lugar? Sería para nota que también existiese una fotografía”. (La expresión utilizada nos hace pensar en su dedicación a la docencia).
Hemos hecho un poco de arqueología urbana, cotejando imágenes, pocas y algunos textos, tampoco muchos. También ha sido necesario echarle un poquito de imaginación al asunto.

El actual número 27 de la calle de Alcalá está junto a la Iglesia de las Calatravas, que tiene el número 25. Es un edificio cuya planta baja pertenece a la Confederación Española de Cajas de Ahorros. El edificio debe de ser de finales del XIX o principios del XX. Pero, como bien afirma Pablo Herrero “en Madrid la numeración ha cambiado muchísimo (comparativamente, por ejemplo, con ciudades como Barcelona), por lo que resulta muy difícil saber algo como lo que pregunta Jesús , máxime en una calle como la de Alcalá, cuyo caserío ha variado mucho también en ese primer tramo. De hecho, el dato que voluntariosamente aporta Ramón” -si bien con una ligera inexactitud- “no sirve, toda vez que las Calatravas ya estaban allí bastante antes de 1869 y que gran parte de la manzana anterior se ha alterado mucho desde entonces”. Esta información, no obstante, incorpora una ligera idea sobre su ubicación.
El actual número 19 de Alcalá lo lleva el Hotel Regina, que en 1920 ya existía, con la misma numeración actual, aunque en el anterior edificio, que nada tiene que ver con el que hoy podemos ver.
En la otra esquina, en lo que creemos que era el número 27 de Alcalá, se encontraba el Café de Fornos donde, como ya se dijo en otro momento, el público habitual se sentaba en sus mesas de mármol para tomar chocolate o café traido diréctamente de Colombia, fumar unos cigarrillos, charlar o leer El Heraldo, La Correspondencia , El Imparcial , o La Ilustración Española y Americana , entre otras publicaciones de la época.

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Panorámica de la calle de Alcalá en 1920 (Archivo fotográfico del Centro Nacional de Arte Reina Sofía). Foto de A. Sánchez García (Alfonso).

En la fotografía podemos ver de izquierda a derecha, es decir, dirección oeste-este, a la izquierda del todo, un local que muestra el número 17 que no sabemos lo que es, pero que ofrece una pista fundamental. Junto a él, con el 19 de Alcalá, la entrada con puerta y dos ventanales al Hotel Regina, cuyo letrero vemos a lo largo de la balconada de la segunda planta del edificio. En al referido portal, Café y Restaurante del hotel, vemos la terraza dispuesta sobre la amplia acera. Da la casualidad de que en la actualidad, como quedó dicho,  sigue existiendo un Hotel Regina en la Calle de Alcalá en el número 19 de la numeración moderna.

A continuación, el acceso y escaparate de “Mantequerías Leonesas”, con el número 21 de la calle. Le sigue el portal de lo que podría ser el acceso al Hotel Pilar, cuyo reclamo figura a continuación de el del Hotel Regina. Si continuamos, en el mismo edificio, en el número 23, se encontraba el Café Bar Monopol, con puerta de acceso y escaparate.
Otro dato, en 1869, en el nº 23 de la calle de Alcalá se encontraban las oficinas de LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA Y AMERICANA, fundada ese mismo año, cuyo acceso podría ser a través del portal anejo a los accesos al Café Monopol, a la derecha del todo.
Actualmente el Número 23 de la calle de Alcalá c/v. a la calle Peligros, le corresponde a la antigua clínica de La Unión y el Fénix Español, actualmente Hotel Petit Palace “Alcalá Torre”, edificio de Modesto López Otero (1929) que sustituyó al anterior de 3 plantas, en la esquina derecha de la calle Peligros, junto a las Calatravas, que era el palacete del marqués de la Torrecilla, cuya planta baja fue una biblioteca y un museo de pinturas y que llevaba el número 29 de Alcalá.

Junto a este edificio se ve la Iglesia de las Calatravas, despojada del convento que le fue anejo, con su fachada medio barroca, de ladrillo recocho y piedra de Colmenar, con ventanas enrejadas en forma de balconcillos y su color rojizo característico que la hace inconfundible, salvo con la cercana Iglesia de San José, en la división de la Gran Vía. El número 21 actual c/v. a la calle Peligros corresponde al edificio Vitalicio, sede del Grupo Generali en España, obra de Eusebio Bona Puig 1932-1935 y Luis Mosteiro Canas. En este lugar se encontraba el Café de Fornos, en un edificio construido en torno a 1862-64, tras el derribo del Convento de las monjas Bernardas de Vallecas, y que debió de llevar el 27 de la calle de Alcalá en la antigua numeración.
El Café de Fornos se inauguró en el edificio que se construyó sobre el antiguo solar del Convento de las Bernardas de Vallecas, construido en el lugar por orden del Cardenal Siliceo, en el siglo XVI.

Ya en el siglo XIX, con la desamortización de Madoz, el edificio se desaloja y va envejeciendo. Mientras tanto fue usado como local de instrucción de quintos y milicianos, colegio electoral, museo filarmónico, bolsa de comercio, teatro lírico, colegio de enseñanza y almacén de plomos. ( El antiguo Madrid, Mesonero Romanos, Ramón. Págs. 241-243).

Su derribo, que debió de acontecer en la década de los sesenta del siglo XIX, significó la apertura y ensanche de las calles de Sevilla y Peligros.

cela-y-la-colmenaPués bien, trás del cotejo de las diferentes fuentes,incluidas fotografías, aparte de la publicada en esta entrada, y haciendo un ejercicio de imaginación literaria, en una especie de remedo de La Colmena,  de C. J. Cela, hemos llegado a una curiosa conclusión, o mejor, a una aventurada hipótesis: La lápida, origen de este viaje en el tiempo, pudiera haber pertenecido al Café de Fornos, como encimera de las mesas, cambiando el órden de la mencionada novela. Pudiera ser que al cerrar el Fornos, por la demolición del edificio, el mobiliario acabara en diferentes destinos, uno de los cuales podría haber sido el que ha suscitado la consulta de Jesús Pérez. Tal vez, la dirección que aparece en el mármol (Alcalá, 27) fuese grabada por los marmolistas como indicación del destino para el que fue cortada la pieza. Y tal vez «Esparza» fuera el marmolista. Al cambiar de uso, la losa mantuvo la inscripción y, tal vez se le añadiese alguna nueva. El Fornos desaparece en torno a 1930, y en torno también a esta fecha debería de haber llegado la losa a Alfaro.

De cualquier manera, esta osadía con poca base no es más que un vano ejercicio de aproximación a un episodio del que apenas disponemos de datos. Podría haber sido así, o quizás no. Se trata simplemente de una mera especulación, y si me apuran, de un inocente divertimento, que ojalá, por una cuestión romántica, no anduviera del todo desencaminado. Por lo demás, si a Jesús le ha aportado algo de luz para su asunto, «prueba conseguida, …y con nota.»