Antigua Perfumería Gal en Moncloa

Las Perfumerías Gal de Madrid encargaron en 1915 al arquitecto riojano Amós Salvador y Carrera el diseño de un nuevo edificio al que trasladarse, para así abandonar el de la cercana calle Ferraz, en el que trabajaban desde 1898 y que ya se les había quedado pequeño. Así pués, la fábrica se trasladó a la Plaza de La Moncloa, en el Paseo de San Bernardino (hoy Isaac Peral), final de la calle Princesa que hacía esquina con la calle Fernández de los Rios.

Las Perfumerías Gal de Madrid encargaron en 1915 al arquitecto riojano Amós Salvador y Carreras el diseño de un nuevo edificio al que trasladarse, para así abandonar el de la cercana calle Ferraz, en el que trabajaban desde 1898 y que ya se les había quedado pequeño. Así pués, la fábrica se trasladó a la Plaza de La Moncloa, en el Paseo de San Bernardino (hoy Isaac Peral), final de la calle Princesa que hacía esquina con la calle Fernández de los Rios.
El proyecto de Amós Salvador aportaba bastantes novedades, en el que se destacaba la buena comunicación entre las diferentes dependencias, la amplitud y calidad de las naves de trabajo, la luz, la ventilación y la higiene.

Su estilo arquitectónico se encuadra dentro de un historicismo más o menos grandilocuente, de rasgos neomedievales, con matices neomudéjares (especialmente notorios por el uso del ladrillo), mezclado con elementos modernistas.

«El conjunto de sus instalaciones comprendía los depósitos, los laboratorios, las oficinas, la vivienda del Gerente, el archivo y los talleres. Estos últimos dispuestos en naves adosadas con una altura de cuatro pisos albergaban, en la planta primera, la frasquería, en la segunda y tercera con piso intermedio, los almacenes y salones de trabajo y, la cuarta, se destinaba a las delicadas labores de la jabonería». Su interesante factura y su belleza le merecieron en 1915 un premio del Ayuntamiento de Madrid.

En 1919 se construyeron unas instalaciones complementarias proyectadas también por Amós Salvador Carreras, en la actual calle Isaac Peral, 6 c/v a Fernández de los Ríos.
Actualmente es una residencia universitaria femenina y constituye el único testimonio del antiguo complejo industrial. Al parecer, se utilizó como vivienda complementaria de la fábrica, si bien sus trazas constructivas siguen un patrón de la arquitectura industrial de estos primeros años del siglo XX, aunque con un aire más moderno que los edificios principales, que eran bastante más historicistas en su concepción general.

Instalaciones complementarias en la actual calle Isaac Peral, 6 c/v a Fernández de los Ríos, que actualmente se conservan.
Primer edificio de Perfumerías Gal en la calle Ferraz, que funcionaba desde 1898, en una fotografía fechada en el año 1905.
La nueva fábrica durante su construcción en 1915. Las Perfumerías Gal de Madrid encargaron en 1915 al arquitecto riojano Amós Salvador y Carreras el diseño de un nuevo edificio al que trasladarse, para así abandonar el de la cercana calle Ferraz, que se había quedado pequeño.

Grupo de trabajadoras de Perfumerías Gal, a finales de los años veinte. «Desde sus comienzos, la Gal, empleó una fuerza de trabajo numerosa, principalmente mujeres que se ocupaban de las labores de limpieza y empaquetado. En 1917 la fábrica funcionaba con una plantilla de 300 personas que fue progresivamente en aumento hasta llegar a duplicarse la cifra en los años previos a la Guerra Civil.
La jornada de trabajo en la fábrica era de 8 horas según los requisitos legales, de nueve a una de la mañana y de tres a siete de tarde.
Como en la mayoría de las industrias de la época, las obreras se concentraban al principio y al final del proceso de fabricación, esto es, en los trabajos de limpieza y en el envasado y empaquetado final del producto. Dentro de los talleres predominaba una acusada división sexual del trabajo, esto es, una separación bien diferenciada de tareas, de especialidades y de espacios masculinos y femeninos. Por un lado, los trabajadores varones atendían los talleres de cocción de pasta y fabricación de jabones, la destilación y preparación del agua de colonia ocupándose del manipulado de las primeras materias (sucias y peligrosas en su mayoría) que implicaba un esfuerzo físico considerable. Las mujeres, por su parte, se ocupaban de la limpieza, el etiquetado y el precintado de frascos, así como, del empapelado, sellado y colocación en estuches de las pastillas de jabón de tocador y del empaquetado de polvos de arroz.
La mayoría de las 576 operarias registradas en la fábrica en 1934 cobraban un jornal de 3 pesetas diarias, en el caso de las aprendizas que ingresaban 2 pesetas, mientras que los jornales fijados para los varones eran más del doble en todas las categorías y edades».
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Durante la Guerra Civil, la Fábrica Gal muy cercana al frente de Moncloa y justo en frente de la Carcel Celular de Madrid, quedo bastante destrozada. Aunque se reconstruyo y la actividad fabril volvió a alcanzar los niveles previos a la contienda, especialmente por el apoyo publicitario que muy tempranamente desarrolló la empresa, en los años sesenta la dirección decide deshacerse del conjunto y plantea nuevemente su traslado, en este caso fuera de Madrid, a Alcalá de Henares.
En esos funestos años para la arquitectura y la historia de Madrid que fueron los setenta, la antigua Fábrica de perfumes Gal se demolió para construir un complejo de viviendas y bajos comerciales denominado «Galaxia», muy a la moda del momento, pero de muy escasa racionalidad y sentido estético.

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La fábrica Gal en 1937, trás haber sido muy afectada por los bombardeos de la aviación rebelde.

 

Esta imagen aérea de los setenta muestra el solar dejado por el derribo de la Gal. No mucho después se construiría el complejo «Galaxia». (Un apunte nostágico: Aquí la mayoría de los universitarios de la Complutense y de la Politécnica de Madrid, hemos hecho cientos y cientos de fotocopias de mala calidad, pero baratas. Aquello era una procesión de estudiantes por los bajos del complejo «Galaxia» ansiosos por fotocopiar).