"Puente de la Culebra" (Casa de Campo, Madrid)

El Puente de la Culebra se encuentra en la zona conocida como El Zarzón, en el extremo suroccidental de la Casa de Campo, próximo a la confluencia del camino de Prado Rodajos, al sur y de la carretera de El Zarzón, al oeste. A sus pies se halla el Estanque Chico, formado por las aguas represadas del arroyo de Meaques. Se proyectó en 1782, en época de Carlos III, por Francisco Sabatini.
(Wikipedia)

El Puente constituye la muestra más singular y representativa de los pasos que salvan los arroyos de la Casa de Campo. Muy próximo a la entrada del Arroyo Meaques en la posesión, fue construido en piedra de sillería con antepechos, siguiendo un diseño ornamental materializado en los sinuosos pretiles que la han valido su nombre. Combina el ladrillo rojo, presente en sus arcos, con el granito, que domina su parte superior, a partir del saliente instalado sobre la línea de imposta. Sus pretiles están ardonados con diez pináculos de piedra.
Después de una restauración, siete de sus pináculos que habían desaparecido, se han sustituido por copias.

Puentes históricos en la Casa de Campo sobre el arroyo Meaques.


Son varios los arroyos tributarios del Río Manzanares los que surcan la Casa de campo. Aunque actualmente su caudal es muy reducido, antes canalizaban un mayor volumen de agua. A lo largo de la historia sufrieron diversas canalizaciones y aprovechamientos para usos agrícolas y ganaderos, para abastecer fuentes, etcétera.
En los dos principales, el Meaques y el Antequina, han perdurado hasta nuestros días algunos de sus puentes. En el siglo XIX se nos hablaba de seis de ellos en el primero de los arroyos: Puente de la Culebra, del Álamo negro, del Batán, de Siete Hermanas, de la Agachadiza y de los Neveros, éste último hoy desaparecido.
El arroyo Meaques discurre por la zona de la propiedad tradicionalmente más transformada y transitada por el hombre. En cambio, el arroyo de Antequina, en el extremo opuesto, sólo cuenta con el pequeño pontoncillo de «el Suizo«, y con un puente importante denominado de “las Garrapatas”, realizado en ladrillo y mampostería, que coincidía con el paso de una ruta principal como era el Camino Viejo de Castilla.
(Texto: Ayuntamiento de Madrid. Area de Medio Ambiente. Departamento de Parques y Jardines).

Dos imágenes del Puente de la Culebra. La primera es de julio de 2007 y la segunda de julio de 2008. La única diferencia apreciable entre ambas, son las pintadas del antepecho, tanto en el exterior como en el interior. La mano inquieta del autor o autores , que debe de responder a un cerebro privilegiado, ha dejado una impronta que ni el paso del tiempo dejó. A falta de una manera peor de desperdiciar el tiempo, el espray del artista nos regala con su creación en el recién restaurado puente. Habrá que felicitarle. A él y a sus progenitores, por tan hermosa dádiva a la humanidad.

«Puente de la Culebra» (Casa de Campo, Madrid)

El Puente de la Culebra se encuentra en la zona conocida como El Zarzón, en el extremo suroccidental de la Casa de Campo, próximo a la confluencia del camino de Prado Rodajos, al sur y de la carretera de El Zarzón, al oeste. A sus pies se halla el Estanque Chico, formado por las aguas represadas del arroyo de Meaques. Se proyectó en 1782, en época de Carlos III, por Francisco Sabatini.
(Wikipedia)

El Puente constituye la muestra más singular y representativa de los pasos que salvan los arroyos de la Casa de Campo. Muy próximo a la entrada del Arroyo Meaques en la posesión, fue construido en piedra de sillería con antepechos, siguiendo un diseño ornamental materializado en los sinuosos pretiles que la han valido su nombre. Combina el ladrillo rojo, presente en sus arcos, con el granito, que domina su parte superior, a partir del saliente instalado sobre la línea de imposta. Sus pretiles están ardonados con diez pináculos de piedra.
Después de una restauración, siete de sus pináculos que habían desaparecido, se han sustituido por copias.

Puentes históricos en la Casa de Campo sobre el arroyo Meaques.


Son varios los arroyos tributarios del Río Manzanares los que surcan la Casa de campo. Aunque actualmente su caudal es muy reducido, antes canalizaban un mayor volumen de agua. A lo largo de la historia sufrieron diversas canalizaciones y aprovechamientos para usos agrícolas y ganaderos, para abastecer fuentes, etcétera.
En los dos principales, el Meaques y el Antequina, han perdurado hasta nuestros días algunos de sus puentes. En el siglo XIX se nos hablaba de seis de ellos en el primero de los arroyos: Puente de la Culebra, del Álamo negro, del Batán, de Siete Hermanas, de la Agachadiza y de los Neveros, éste último hoy desaparecido.
El arroyo Meaques discurre por la zona de la propiedad tradicionalmente más transformada y transitada por el hombre. En cambio, el arroyo de Antequina, en el extremo opuesto, sólo cuenta con el pequeño pontoncillo de «el Suizo«, y con un puente importante denominado de “las Garrapatas”, realizado en ladrillo y mampostería, que coincidía con el paso de una ruta principal como era el Camino Viejo de Castilla.
(Texto: Ayuntamiento de Madrid. Area de Medio Ambiente. Departamento de Parques y Jardines).

Dos imágenes del Puente de la Culebra. La primera es de julio de 2007 y la segunda de julio de 2008. La única diferencia apreciable entre ambas, son las pintadas del antepecho, tanto en el exterior como en el interior. La mano inquieta del autor o autores , que debe de responder a un cerebro privilegiado, ha dejado una impronta que ni el paso del tiempo dejó. A falta de una manera peor de desperdiciar el tiempo, el espray del artista nos regala con su creación en el recién restaurado puente. Habrá que felicitarle. A él y a sus progenitores, por tan hermosa dádiva a la humanidad.