FERROL VELLO («Sopra o vento do nordés»)

«Sopra o vento do nordés. As ruas, longas e estreitas, aparecen baleiras, e as lousas do empedrado cintilan cunha cor gris clara propria dos dias en que zoa aquel vento. Semella que a cidade está solitaria.» (Gonzalo Torrente Ballester)

«Sopra o vento do nordés. As ruas, longas e estreitas, aparecen baleiras, e as lousas do empedrado cintilan cunha cor gris clara propria dos dias en que zoa aquel vento. Semella que a cidade está solitaria.» (Gonzalo Torrente Ballester)

Ferrol, cidade de tolos, tipos raros e chocantes, de borrachos populares, así como republicanos teimosos, de socialistas de vello cunho, de intelectuais voluntariamente marxinados, de pintores autodidactas…

O Ferrol Vello esmorecía alá polo campo de San Francisco e a Ermida de San Roque. Esteiro comenzaba en la plazuela de las Angustias. Entre estos dos núcleos urbanos, un amplio espacio montaraz, con una ermita que le daba nombre: la Magdalena.

El barrio de la Magdalena perdió pronto su nombre y se identificó con O Ferrol propiamente dicho. Comenzaba a partir de las murallas: calles largas, quizás larguísimas, de pocas varas de ancho y una centena, aproximadamente, cada manzana.» Las calles verticales se cruzan con las calles verticales.

Fuera del recinto racional, de calles de semejante anchura, parecida longitud y empedrado uniforme, quedaban los barrios olvidados de Ferrol Vello, de trazado antiguo y desigual; y Esteiro, igualmente antiguo y de anchuras variables, aunque con dos calles modernas, largas y no demasiado anchas: la de san Carlos y la de San Fernando.

Casas de Ferrol Vello ( FOTO: Enrique F. Rojo, 2008 )
Calle de Ferrol Vello ( FOTO: Enrique F. Rojo, 2008 )

Ferrol Vello se defiende de las miradas de los lugareños encogiendo sus entrañas. Aquel que pasa por sus tripas siente como los ácidos de su interior disuelven la impertinencia del incauto que se atreve, en su ingenuidad, a romper el silencio.

Los colores tristes de sus calles, aunque el día sea de sol radiante, agudizan las rupturas de la luz con la sombra y ahondan en el dramatismo. Las fachadas se derrumban solas con la presencia del aldeano que conoció y el lugar y hoy se asusta con la ruina. El turista, siempre ignorante, grita su vocinglera rutina, y el barrio escucha en silencio, y calla. El turista, contando su miseria, ayuda a que el barrio se desmorone más deprisa. El barrio pide el indulto. Lo pide en voz alta , y algunos se hacen los sordos.

Plaza y casas de Ferrol Vello ( FOTO: Enrique F. Rojo, 2008 )

Referencias.-

Fábrica de Lápices Hispania (Blog Urban Idade)
Nuevo desplome en Ferrol Vello (el País, 4 de Marzo de 2014)
La calle de Ferrol donde habita la ruina (El País, 2 de de Marzo de 2014)
FOTOGALERIA FERROL VELLO (El País, 27/02/2014)
Rehabilitar Ferrol Vello costaría 19 millones de euros en 12 años. (El País, 14/04/2014)