Calle Particular o «la calle es mía»

La locura, o la tontería por poseer cuanto se pueda poseer llega al paroxismo urbano en nuestra sociedad con el ansia por ser dueño de las calles. Ya lo dijo el ideólogo Fraga Iribarne, libre él de toda culpa: “La calle es mía”. Algunos pretenden hacerse dueños de la ingenua y paradigmática frase y parece que actuan en consecuencia con tan triste afirmación. Aunque quizá esta actitud posesiva fuera anterior al farol del político.

Los pasajes, callejuelas de escaso desarrollo, abundan en las ciudades españolas. En Madrid también los hay. Cortas callejas que nacen de la planificación urbanística; de la obra de las promotoras, que optaron por fabricar bloques exentos con pasos entre calles.

Lo curioso del caso, es que los vecinos que habitan los bloques de las fotos un día decidieron que la calleja era suya, por ser donde se encontraba el portal de acceso a sus viviendas, y que el paso no debía ser público sino privado, pués privado era el uso de los accesos. Y así lo hicieron saber.

Los cartelitos que lo anuncian son más que evidentes: “Paso particular. Propiedad privada”, “Calle Particular”.

El caso es que en las dos callejuelas fotografiadas, que exhiben sendas muestras del señorío de las ruas, tienen locales comerciales en funcionamiento, a cuyos dueños se entiende que les priva que el uso de la calle no sea sólo privado, pués menudo negocio harían con tan poco cliente, y al precio que alcanzan los alquileres hoy en día.
Total, que afortunadamente los transeuntes se toman la advertencia como si del pito del sereno se tratara y pasan y pasean cuantas veces quieren por las travesías prohibidas. Para alegría de los comerciantes y del público en general, que aún desconociendo su derecho de servidumbre de paso, ataja siempre por el camino más corto. Y de paso, se regodea por la hazaña.


Las fotos se tomaron en el mes de Julio de 2008. Corresponden a dos de una serie de travesías entre las calles Príncipe de Vergara y Doctor Marco Corera, junto al Parque de Berlín, distrito de Chamartín. (Foto: E. Rojo, 2008)