Las terrazas de la Plaza de Santa Ana

En enero de 2011 el Congreso de los Diputados aprobaba la Ley Antitabaco que prohibía fumar en lugares públicos. Unos meses después los Ayuntamientos de las ciudades de toda España, entre ellos los Ayuntamientos de Madrid o Barcelona, elaboraban una ordenanza que facilitaba los trámites para obtener la licencia para colocar terrazas en espacios públicos y la solicitud de permisos se disparó.

Plaza de Santa Ana (Foto: Enrique F. Rojo, 2008)

En la Plaza de Santa Ana de Madrid, los bares que circundan la plaza desde hace mucho tiempo han dispuesto de la calle a su antojo. Según parece, sin permiso municipal. Los bares ponían sus terrazas tanto en las aceras como en el centro de la plaza, abarrotando su espacio para disfrute de los «ocasionales» que por ahí nos dejábamos caer.

Pero los vecinos, hartos de que advenedizos transeuntes les robaran las calles y la plaza, se quejaron. Y he aquí, que el Ayuntamiento ha reaccionado, no se sabe si por regular el asunto de las terrazas con intención recaudatoria, o bien por dar satisfacción a los vecinos agraviados y desfacer el entuerto. Las terrazas a partir de ahora pagarán -¡faltaría más!-, o tendrán que desaparecer. Se acabó la permisividad municipal.
Lo que no se acaba de entender es que existiera este vacío legal al respecto y que las quejas vecinales no tuvieran respuesta por falta de legislación a la que acogerse. Atrás quedan los días en los que Santa Ana era punto de encuentro de artesanos y aficionados al sano arte de la artesanía. Y también el nefando periodo del nefasto concejal Matanzo, martillo de herejes y dueño y señor de su distrito (Centro), el olvidado «Sheriff» de Madrid capital que resolvía los «desórdenes públicos» «cubata» en mano y a la voz de «¡Carguen!». (¿A qué me recuerdan estas evocaciones…?)

Ahora que el municipio madrileño se ha decidido a regularizar las indocumentadas terrazas, en estas fechas en las que los ciudadanos las buscan como si de un oasis en medio del desierto se tratara, esperemos que vecinos y comerciantes queden contentos y así los visitantes ocasionales también podamos disfrutar de la plaza y de las terrazas sin remordimiento alguno.

ADENDA: En enero de 2011 el Congreso de los Diputados aprobaba la Ley Antitabaco que prohibía fumar en lugares públicos. Unos meses después los Ayuntamientos de las ciudades de toda España, entre ellos los Ayuntamientos de Madrid o Barcelona, elaboraban una ordenanza que facilitaba los trámites para obtener la licencia para colocar terrazas en espacios públicos y la solicitud de permisos se disparó. La nueva ordenanza permite desde entonces la instalación de terrazas tanto en verano como mantenerlas en invierno, para lo que regula también su cierre perimetral y la colocación de aparatos calefactores.

22/06/2015

Referencias.-

Ocho de cada 10 terrazas de Centro son ilegales o incumplen la normativa (El País, 28/06/2016)

10 opiniones en “Las terrazas de la Plaza de Santa Ana”

  1. Durante años hacía por la tarde, de vuelta a mi casa cerca de San Cayetano, el camino de vuelta calle del Prado arriba. Y en la buena estación era una aventura tener que pasar por la acera de la Plaza de Santa Ana entre Príncipe y la Plaza del Ángel. Las mesas dejaban (o dejan aún) un margen muy estrecho para pasar, y para más inri los camareros solían (o suelen) salir de sus respectivos bares cargados de bebidas sin molestarse en dar prioridad al sufrido peatón. Más de una vez me he visto a un paso de acabar rociándome y rociando de cerveza a todo quisque a mi alrededor. Celebro que, por fin, se imponga la legalidad. Esa que en algunos casos tarda años en aplicarse (¿por qué será? ¿a que lo adivino?) y en otros, en cambio, vaya usted a saber por qué (¿a que lo adivino también?), cae cual cuchilla justiciera sin miramiento alguno.

  2. ¡Qué tal, Pablo!
    Leía en una noticia antigua en elpais.com, consultando datos del concejal Matanzo, que una cafetería, La Suiza, en su momento gozó de prebendas municipales en el asunto de las terrazas, ya que le eran concedidos los permisos antes que a otros y por encima de otros. Decía la noticia que el dueño era pariente de un concejal. En fin, que estas cosas pasan y, con certeza, seguirán pasando.
    En el caso de Santa Ana reconozco que los bares se habían adueñado de la calle, aunque como sólo voy de turista no me percato mucho de la molestia. Pero no es el único caso. En Príncipe de Vergara, en el tramo entre la Plaza del Ecuador y Plaza del Perú, que es una zona que si transito, ocurre lo mismo. Las terrazas van «medrando» según llegan los clientes y, aún siendo anchas las aceras, a veces el espacio libre se asemeja más a un sendero que a una vía peatonal.
    Cosas del tiempo soleado. Ya veremos si se nota la iniciativa.
    Hasta luego,
    Enrique

  3. Lo de Príncipe de Vergara es verdad que ratifico, más que nada por vivir al ladito, en la calle Colombia. Y aunque, como dices, las aceras son anchas, particularmente entre República Dominicana y Perú a ambos lados hay varias terrazas que ocupan gran parte de su superficie.
    Un abrazo.

    Pablo

  4. no hay que achacar a la «desidia» el que la plaza de Santa Ana y sus terrazas multiples y desordenadas ocupen espacio urbano dedicado al disfrute de los ciudadanos sino, quizá, a que el inmoral caso «guatéque», por lo escandaloso, haya «alertado» a quien convenga para poner fin a la «situación picaresca». En cuanto a los vecinos y paseantes de esta carismática plaza, no creo que contemos mucho, pues a la vista está que los bancos de piedra son desplazados e inutilizados al antojo interesado, sin que sean repuestos en sus lugares (amontonados frente al Teatro Español) y por tanto impidiendo que mamás, ancianitos y visitantes de la comentada plaza puedan sentarse sin tener que pagar a precio de oro un agua o una refrescante cerveza. Mas se podría hablar… pero: callemos por el momento. Gracias por esta pag. que me permite hacer este pretendo constructivo comentario

  5. Hola David. Es muy posible que no estés muy desencaminado en tus comentarios scerca de las terrazas en los lugares públicos y de la situación «anómala» en la que se encontraban.
    Probablemente alguien, y más de uno, de los encargados de gestionar su uso y legalidad, estuvieran sacando provecho de la situación alegal.
    Bueno es que seamos conscientes de lo que hacen los gestores que nos representan y lo expresemos, que «no todo el monte es orégano».
    Un saludo.

  6. Sobre la Plaza de Santa Ana de Madrid Capital.
    Me circunscribiré (que palabréja) a ésta pág. , para darte las gracias por tu rápida contestación. Pues bien, comprobé a las pocas horas de hablar de ello que los bancos «cubicos» que yacian amontonados han sido retirados (que no repuestos en su lugar). Bueno al menos el espectaculo visual de catastrofe ha sido eliminado. Yo lo achaco al comentario. Quizas algun ojo fáctico haya puesto remedio a ello. Muy interesante todo tu trabajo, todo. Madrid en general y sobre todo en particular necesita de estas voces, de eso que yo entiendo, como cariñosos «cronistas de la villa», para humanizar esta singular capital de España, tan a medio hacer, donde todos medran la mayoria de las veces sin importarles el efecto y el impacto urbano en propios y visitantes.
    Felicidades por estar y por hacer. Saludos

  7. Octubre 2008 de PLAZA DE SANTA ANA en Madrid Capital: Que típico de chorizos y apandadores es, que si no hay vigilancia municipal o hay descuido, vuelvan a saltarse las ordenanzas urbanas que los vecinos creíamos establecidas y vuelvan a llenarse de nuevo las aceras, con cientos de sillas arbitrariamente y sin control de numero y espacio público, de los bares y chiringuitos de comida (¿con control sanitario?), que ocupan esquinas con avaricia y desorden, pillando «cacho» y lo que sea con tal de forrarse, impidiendo el caminar y dando una imagen chatarrera, pues no hemos de olvidar las innumerables bandas de «chuntachun» y acordeones y carritos con altavoces que a cualquier hora desgranan sus repetidas y ruidosas melodias confundidas con las tempranas descargas de barriles de cerveza soltados desde los camiones al puro suelo sin ningun reparo de romper suelos y tocones haciendo desaparecer bancos e incluso matar arboles con tal de comerse el ágora, la plaza y a su santa madre por las patas.Y ésto es durante el día que la noche es otra cosa mas «hevy»en el BARRIO DE LAS LETRAS. ¿NO HAY OTRAS VOCES?
    Gracias a ésta página, aunque veo que se mueve poco así que ANIMARSE!. Es por Madrid.

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