La Quinta del Sordo

La casa fue conocida como «La quinta del sordo». Se dice que el nombre ya lo tenía cuando Goya la compró, por padecer su propietario del mismo mal que ya aquejaba al pintor desde hacía varias décadas. La finca, cercana a la rivera del río Manzanares la adquirió Goya en el año 1819, contando con 72 años, y allí pintó -supuestamente- las atormentadas pinturas negras, que en realidad eran frescos realizados en las paredes de la casa. En la Quinta vivió hasta su traslado a Burdeos en 1824, donde murió.

22    La Quinta del Sordo  d'après un dessin de Ferrat
En esta ocasión vuelvo a hablar de una casa perdida, como otras muchas del Madrid antiguo, que sin embargo ha pasado a la historia de la ciudad por haber estado habitada por un insigne y, en ciertos aspectos, misterioso personaje: Francisco de Goya, pintor. La casa fue conocida como «La quinta del sordo«. Se dice que el nombre ya lo tenía cuando Goya la compró, por padecer su propietario del mismo mal que ya aquejaba al pintor desde hacía varias décadas. La finca, cercana a la rivera del río Manzanares la adquirió Goya en el año 1819, contando con 72 años, y allí pintó -supuestamente- las atormentadas pinturas negras que, en realidad, eran frescos realizados en las paredes de la casa. En la Quinta vivió hasta su traslado a Burdeos en 1824, donde murió.

La casa, una vez el pintor marchó para Francia, quedó en manos de un nieto, que la vendió. Finalmente se hizo con ella el Barón francés de L’Erlanger que, con la pretensión de hacer negocio con las pinturas, las retiró de los muros y mandó pasarlas a lienzo para vendérselas al Museo del Louvre de París, que las rechazó. Este traslado y el mal estado de conservación parece que dañó bastante los frescos, que tuvieron que ser restaurados.
La Quinta del sordo, una vez le retiraron las pinturas, fue perdiendo interés y cayó en un abandono total, lo cual significó su ruina irremediable y la posterior enajenación de la propiedad. La debieron de derribar en algún momento de las primeras décadas del siglo XX. Tal vez en los años 30.

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Con respecto a las pinturas negras, tan estudiadas por los especialistas en la materia y muy apreciadas dentro de la obra de Goya, traigo a colación un curioso asunto. En el año 2003 el investigador y Catedrático de historia del arte Juan José Junquera puso en duda la autenticidad de la ejecución por Goya de los frescos. Las tesis que sostiene el profesor para apoyar su polémica afirmación son múltiples: desde las fechas de realización de aquellas obras hasta los materiales empleados; desde la posibilidad de que el hijo del artista, Javier Goya, también pintor, fuera el verdadero artífice, hasta la utilización de las pinturas como reclamo para vender la casa. Según este profesor, cuando Goya dejó la Quinta en herencia a su nieto Mariano, en 1823, antes de partir para Burdeos, no se hablaba nada de aquellos trabajos. Además, cuando Goya vivía en la Quinta, ésta sólo tenía una planta y parte de las pinturas negras son de un piso construido después de su partida. Esto sucede en el momento en el que el nieto intenta venderla pero no encuentra comprador. Al parecer la casa no era de muy buena construcción y tenía difícil venta. El nieto se da cuenta de que el cebo son las pinturas que había allí. Y es al morir su padre -Javier Goya, el hijo del genio-, en 1854, cuando empieza toda la historia: se realizan los inventarios de la casa y se atribuyen los murales a Francisco de Goya. Bueno, no es una mala hipótesis. Tendrá que demostrarlo muy bien demostrado. También hay que tener en cuenta que esta hipótesis apareció publicada en una revista de divulgación de arte perteneciente al grupo que edita el diario El Mundo... Por lo demás, no parece que se haya hablado mucho del tema.
Dejando las pinturas negras, volvamos a la casa, que es en realidad lo que en un principio me ocupaba.

Aporto a estos apuntes una foto de la Quinta del sordo tomada en torno a 1920-1930 y firmada por Manuel Asenjo y la hago acompañar de un texto exquisito de Pedro de Répide titulada la Quinta del padre Goya, perteneciente a El Madrid de los abuelos y publicada en 1908. La poética y melancólica descripción de Pedro de Répide probablemente se ajuste a lo que en su momento éste viera y conociera de la casa. Y lo que debió de ver quizás fuese algo muy similar a lo que la foto nos muestra. De manera que por unos instantes nuestros ojos y los de de Répide se confundirán en una misma o parecida mirada y en una misma o parecida sensación.
Lo que a continuación toca es disfrutar con la imagen y con el prestado texto. Es hora de ejercitar la imaginación.

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La Quinta del Padre Goya


Yo, ayer, estuve en un pensil.. Sin ir más allá de las afueras de la corte, entré en un vergel ultraterreno y me aparté a una gran distancia del mundo en que vivimos. Hubo de serme para ello suficiente bajar la cuesta de la Vega, trasponer luego la puente Segoviana, subir por un suavísimo otero que los trigos verdecían y las amapolas salpicaban, y dí conmigo en la cima de tal alcor, que fue como llegar hasta la cumbre del Olimpo. Eran allí un jardín con una vieja casa que están muy lejos del mundo y de la vida.

La casa es un antiguo palacete abandonado. Sólo de verla se siente que allí han pasado muchas cosas y que por los ámbitos de sus salones fríos y solitarios pasan a veces algunas almas de otro tiempo. En el jardín, más bello desde que ninguna mano viviente acude a su cuidado, se siente también un misterioso espíritu que pasa. No cabe duda de que allí ha vivido alguien que era muy alguien. Cierto que allí vivió D. Francisco de Goya y Lucientes.

El viejo palacete tiene una noble y magna puerta. Su verjería deja ver como a través del cancel de una capilla, el vestíbulo y la escalera. Sobre los hierros del zaguan hay un ducal blasón. Y se ve luego el pavimento de un pórfido rojizo, y cómo después de una breve gradería de mármol se desdobla la escalinata en sendas ramas elegantes (…).

Delante de la casa, donde había una terraza de arena finísima, pisada por las duquesas manolescas que allí iban para hacerse inmortales y divinas, ungidas sus imágenes con el óleo del genio, tiende ahora su muy suave tapiz una hu¡ierba de olvido. Y las ventanas de la casa muerta fulgen al sol último de la tarde tenuemente, como los ojos vidriosos y verdosos de un cadaver. Jazmines seculares cubren la vieja casa con una verde túnica: Cuando el estío llega, todo ese manto de verdor florece, y vestida con todas sus flores albas, la casa muerta duerme bajo un sudario de jazmín (…).

Pasaba el genio del silencio. Y luego no se percibía otro rumor que el del río. El Manzanares, que allá abajo pasaba murmurando una salmodia: Como si rezara por la vieja y noble casa que se había muerto. La casa del padre Goya, que se ha muerto como se murió su señor. Como todo se muere.
Pedro de Répide

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Quinta del Sordo en foto tomada en 1905.
(¿Quiénes serían las personas que posan frente al fotógrafo?)
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Abajo, en el centro, se puede ver la estación de Goya, ocupando el lugar en donde un día estuvo la casa del pintor. La foto debió de ser tomada mucho antes de la demolición de la citada estación, en 1970. Este lugar se encuentra entre las actuales calles de Caramuel, Juan Tornero y Doña Mencía, que ahora pertenecen al distrito de Latina.

 


Referencias.-

De El Madrid de los abuelos (Ed. M. Pérez Villavicencio, Madrid, 1908 ), en
Madrid visto y sentido
Edición Ayto.de Madrid/ Ediciones Librería
Madrid, 2002
(De la edición original de 1948 publicada por el Ayto. de Madrid)

Recorrido pictórico virtual por la Quinta del Sordo
Diaporama obras de Goya
La desconocida enfermedad de Goya
Las pinturas negras
Donde estuvo la Quinta del Sordo
(Acerca de la antigua estación de tren, llamada de Goya, que ocupó el solar de la Quinta.)
Visita a la Quinta del Sordo (El País, 1/12/2015)

Antigua Casa de la Moneda de Madrid (2ª parte)

Mariano José de Larra nació en Madrid en 1809 en la calle Segovia, ”en la antigua Casa de la Moneda –de la que su abuelo paterno, Don Crispín, era administrador modelo- situado en el número 23 de la calle Segovia, con vuelta a la calle de Ramón. Casón viejo en una calle apenas urbanizada, por la que pasaba el arroyo de Pozacho y las vertientes de la Puerta Cerrada.

Ceca Calle Segovia-23-25
Ceca de la calle Segovia nº 23-25.

Retomando el anterior capítulo de edificios que ya no están, incluyo en este nuevo, un curioso «Boletín de Ventas de Bienes Nacionales» fechado en 1883, recogido por Esperanza Casado Aguado, que anuncia la pública subasta, en el día y hora que se dirán de las fincas situadas en la calle Segovia señaladas, la primera, con el núm. 23 moderno, 3 antiguo de la manzana 139, conocida por la antigua Casa de Moneda (aquella de la que fue administrador el abuelo de Mariano José de Larra); y la señalada con el núm. 25.
Mariano José de Larra nació en Madrid en 1809 en la calle Segovia, ”en la antigua Casa de la Moneda –de la que su abuelo paterno, Don Crispín, era administrador modelo- situado en el número 23 de la calle Segovia, con vuelta a la calle de Ramón. Casón viejo en una calle apenas urbanizada, por la que pasaba el arroyo de Pozacho y las vertientes de la Puerta Cerrada.
Casón viejo entre casuchas de vecindad, huertas y mesones. La Posada del Maragato y la Posada de la Cruz. Casón viejo que diariamente presenciaba con los ojos pitañosos de sus balcones, el paso de reatas de mulas, cargadas con botas de vino de la tierra, escuadrones de coraceros franceses en patrulla, grupos de vecinos mascullando canciones de Pepe Botella, partidas de rebeldes de mentirijillas formadas por chiquillos desharrapados, pregoneros de crímenes con sus cartelones de colores crudos y chillones, animeros alharaquientos portando capillitas y sacudiendo campanillazos, corchetes lacios al servicio del jefe político, vejetes moratinianos –don Hermógenes, don Eleuterio- rancios del todo, en busca de la botillería y del famoso jacarón de dos onzas de chocolate Torralba; beatillas de soplillo, vendedores de El Diario, La Gaceta…”
(Federico Carlos Sainz de Robles, en Evaristo Correa Calderón, Introducción a:  de Larra, Mariano José. Artículos Varios  Ed. Castalia. 6ª edición. Madrid, 1992. págs. 9-10)

Viaducto viejo_1874-02
Viaducto viejo en 1874. La antigua ceca es el edificio de la derecha. Más al fondo, la casa del Pastor.

En el plano de Texeira de 1656, la Casa de la Moneda se encuentra situada en el lugar que actualmente ocupan los jardines de las Vistillas, debajo del Viaducto.

 Según parece, la Ceca estaba formada por el ya referido edificio que hacía el número 23 de la calle Segovia, construido probablemente en 1591, y por otro, ya de principios del siglo XVII, situado enfrente, en el número 30 de la misma calle y construido por el duque de Uceda, propietario del Palacio que lleva su nombre que desde mediados del siglo XIX es la Capitanía General. El edificio principal, el que nos interesa, tenía piso bajo donde se encontraban los talleres y una planta principal. Además, al modo de las «casas de malicia», una amplia e inclinada cubierta permitía una tercera altura abuhardillada sólo visible desde el interior o desde el talud al que estaba adosado.

Resulta muy interesante la descripcción minuciosa que de las casas 23 y 25 se hace en el Boletín, tanto por lo que respecta a su ubicación, dimensiones, materiales utilizados y estado de conservación en el momento de la subasta.

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Al fondo la antigua casa de moneda.

A la izquierda de la foto la antigua ceca.

BOLETÍN DE VENTAS DE BIENES NACIONALES. 25 de Marzo de 1883.

PROVINCIA DE MADRID.

En virtud de lo dispuesto en las leyes de 1º de mayo de 1855, 11 de Julio de 1856 e instrucciones para su cumplimiento, se sacan a pública subasta, en el día y hora que se dirá, las fincas siguientes:

Remates para el día 27 de Abril próximo, a las doce en punto de la mañana, en la tercera de las Casas Consistoriales de esta capital, calle Imperial, núm. 10, ante el Sr. Juez de Primera instancia y Escribano que correspondan.

BIENES DEL ESTADO.- URBANAS.

Partido de la capital.

MADRID.

Primera subasta en quiebra de D. Manuel Echeverría por falta de pago de plazos sucesivos al primero.

Número 95 del inventario y 470 de orden.- Una casa en esta Corte y su calle de Segovia, señalada por el núm. 23 moderno, 3 antiguo de la manzana 139, conocida por la antigua Casa de Moneda y, procedente del Estado. Su línea de fachada a la calle de Segovia mide 48 metros y 80 centímetros, situada al Norte; la medianería de la derecha se compone de dos líneas que miden, la primera 12 metros y 50 centímetros, y la segunda 37 metros y 20 centímetros, formando entre sí un pequeño quebranto, situada al poniente, y linda con un solar cercado del Estado, y señalado con el núm. 25 de la calle de Segovia; la medianería de la izquierda 42 metros y 10 centímetros, situada al Oriente, y linda con la cuesta de los Caños Viejos, hoy jardinillos plantados por el Excmo. Ayuntamiento debajo del viaducto que atraviesa la calle de Segovia, y el testero que cierra el sitio se compone de tres líneas que miden, la primera 18 metros, la segunda, 22 metros y 80 centímetros y, la tercera, dos metros, situada al Sur y, linda con el terreno denominado la Montaña.

Las expresadas líneas forman un polígono de 7 lados que, medido geométricamente, comprende una superficie de 2.084 metros y 20 decímetros, equivalentes a 26.843 pies y 49 décimos de otro. Sobre esta superficie se halla construida la casa, que consta de planta baja y principal por la fachada de la calle de Segovia, con segundo y buhardillas en la parte interior; la planta baja distribuida en tiendas, patios y una tahona, la principal, segunda y buhardillas en habitaciones vivideras; dos escaleras, situadas a derecha e izquierda del portal, dan ingreso a los diversos cuartos en que están distribuidos los pisos.

Su Material de construcción consiste en el vaciado de zanjas para cimientos, macizados de pedernal, con mortero de cal y arena, fachada, traviesas, medianerías y tabicones de fábrica de ladrillo, de mampostería y de entramados de maderas de varios marcos, tabiques sencillos con serradizos tabicados con ladrillo y yeso; suelos forjados y cubiertos de baldosa ordinaria, galerías con entramados al descubierto, portal y patios empedrados, puertas, ventanas, vidrieras de varias clases con sus herrajes de colgar y seguridad; hierro en balcones y rejas, fogones con sus correspondientes campanas y subidas de humos; obras de limpieza en bajadas y atarjeas, armaduras de madera pobladas de ripia y teja y, en general, toda la construcción se halla en mal estado de conservación.

Ha sido tasada para su venta en 380.000 pesetas, y por la renta anual de 17.500 pesetas, capitalizadas en 315.000 pesetas. Será tipo para la subasta, la tasación.

Se advierte que cesará la comunicación que tiene esta casa con el solar contiguo núm. 25 de la calle de Segovia, tabicando el comprador la puerta que comunica la casa con el citado solar, y también cesarán las demás servidumbres, sujetándose el comprador al perímetro descrito.

Esta finca se remató por D. Manuel Echeverría en 27 de Enero de 1866, y se le adjudicó en 15 de Marzo siguiente por 270.000 pesetas; y no habiendo satisfecho el importe de plazos sucesivos al primero, se le declaró en quiebra, y se anuncia esta subasta bajo su responsabilidad.

Si el quebrado adquiriese la finca por cesión del segundo rematante, deberá hacer los pagos en la forma a que estaba obligado por su anterior contrato, cuya falta de cumplimiento ha producido la quiebra. (Orden del Ministerio de hacienda de 7 de Noviembre de 1869).

Núm. 96 del inventario.– Un solar procedente del Estado, sito en esta Corte y su calle de Segovia, núm. 25, que tiene su fachada a la expresada calle, en una línea recta que mide nueve metros 32 centímetros, situada al Norte; la línea de la derecha mide 38 metros 85 centímetros, situada a Poniente, y linda con la casa núm. 27 de la misma calle, propia de D. Vicente Rodríguez y hermanos, la línea de la izquierda, situada a Oriente, linda con la casa señalada con el núm. 23 de dicha calle, propiedad del Estado, titulada Casa antigua de la Moneda; se compone de dos líneas, que miden la primera, a partir de la fachada, 14 metros 79 centímetros, y la segunda de 23 metros y 89 centímetro; el testero que cierra el sitio mide nueve metros 80 centímetros, situado al Sur, y linda con el terreno denominado la Montaña; las expresadas líneas forman un polígono que, medido geométricamente, comprende una superficie de 361 metros 97 centímetros, equivalentes a 4.662 pies y 30 décimos de otro; este solar se halla cerrado por las dos medianerías de las casas colindantes derecha e izquierda; la fachada por donde tiene su entrada por unas puertas cocheras, tiene un muro de cerramiento de fábrica de ladrillo con un zócalo de dos hiladas de piedra berroqueña, y en el testero otro muro de cerramiento de cascote con algunos puntos de ladrillo.

Y teniendo en cuenta su posición y demás circunstancias, ha sido tasado para la venta en 38.461 pesetas; y capitalizada de por la renta de 365 pesetas, en 6.570 pesetas. Tipo para la subasta la tasación.

Las dos fincas que quedan descritas han sido medidas y tasadas por el Arquitecto D. Isidoro Lerena y el Maestro de Obras D. Casimiro Montalvo.

Madrid 17 de Marzo de 1883.-El Comisariado principal, Domingo Guembe.

NOTA : A lo hasta aquí expuesto hay que sumar un añadido explicativo gentilmente aportado por Pablo, en su blog El Jardín Cerrado.

Escolio gráfico de la antigua Ceca de Madrid.

CASA DE MONEDA 1860
Casa de Moneda de Madrid en la calle Segovia nº 23, año 1860.

Referencias.-

Arquitecturas perdidas IV

Arquitecturas perdidas VI: el viaducto, «la casa del pastor» y otras casas.

Casa del Pastor, en la calle Segovia, tal y como se encontraba en 1964 (FOTO: José Luís Berzal Pérez, 1964)

Siguiendo con esta inacabable serie de arquitecturas perdidas recordamos la llamada casa del pastor, situada en pleno Madrid de los Austrias y fue demolida en 1972. Del conjunto se conservaron hasta los años 80 parte de las fachadas hasta una altura de cuatro metros y restos de cimentación de bóvedas de ladrillo del sótano y un paño de sillares de piedra con un antiguo escudo de Madrid, según se dice reconstrucción del siglo XVII de uno más antiguo, del siglo XVI. La casa se construyó a finales del siglo XVIII. Hasta finales de los años 40 del siglo XX se conservó en un estado que permitía su habitabilidad, pero poco a poco fue arruinándose hasta su derribo. En 1988 se construyó un nuevo edificio en una de cuyas fachadas se adosó el escudo. La nueva construcción corrió a cargo del reputado arquitecto Francisco de Asís Cabrero y Torres-Quevedo. Debajo de la casa existen cuatro pasadizos subterráneos del tiempo de los árabes que se dirigían a la plaza de los Carros, el Manzanares, la colina de la Almudena y por debajo de la calle Segovia hasta el palacio de Aldaba. Estos pasadizos fueron utilizados como refugios y almacenes de aprovisionamiento.

casa-del-pastorCasa del Pastor, con la iglesia arzobispal castrense al fondo. (FOTO: Archivo Ragel)

Casa del Pastor en una fotografía de 1951.

La casa del pastor actual ocupa el solar dejado por la antigua y está situada en el número 21 de la calle Segovia, junto al viaducto. Una escalera de acceso a la calle Bailén lindaba con una de las fachadas del edificio.
El viaducto, que salva el desnivel de la calle Segovia uniendo la calle Bailén desde el Palacio Real hasta San Francisco el Grande, se construyó en 1934 por el arquitecto Francisco Javier Ferrero, y los ingenieros Aracil y Aldaz y en hormigón armado pulido con tres bóvedas de 35 metros de luz y cuatro nervios. En el proyecto original figuraban unos ascensores que no se llegaron a colocar, de cuyo testimonio quedan los huecos de los pilares laterales. En 1942 hubo que reconstruirlo por los daños sufridos durante la Guerra Civil. En 1975 el Ayuntamiento de Madrid estuvo tentado de demolerlo por ciertas deficiencias estructurales que padecía (en aquella época el Ayuntamiento quería derribar toda la ciudad), si bien, primó la cordura y «un incipiente movimiento ciudadano» que, según parece, influyó en el cambio de actitud. Anteriormente había existido otro viaducto de hierro y madera construido entre 1872 y 1874 por el arquitecto Eugenio Barrón. Su construcción significó la desaparición de ciertos caserones viejos donde se ubicaban algunos mesones, donde arrieros y muleros solían pernoctar en sus viajes a la capital. También fue necesario demoler la Iglesia de Santa María. Mariano José de Larra nació en esta calle de Segovia, ya que su abuelo era administrador de la antigua Casa de la Moneda, que entonces se situaba debajo del actual viaducto.

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Calle Segovia con el Viaducto al fondo 

 Palacio del Estado Mayor (1611)

Escritores tan madrileñistas como Emilio Carrère también le dedicaron algunos versos al viaducto:

«Con sus zancos
gigantescos
se despatarra el viaducto
aplastando al Madrid viejo.
Noche estrellada;
silencio…
Los faroles trazan rutas ideales
de la noche en el oscuro terciopelo.
…………………………………………….
El viaducto, buen balcón
del soñador nocheriego,
y trampolín más seguro

para dar el verdadero
salto mortal,
el funámbulo de lo horrible,
que en su vuelo,

de trágicos volatines,
aterriza en los infiernos.

Suena un reloj… En la noche
se oyen los pasos del tiempo.»

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La fotografía de arriba en blanco y negro debe de ser de los últimos años 40 y está tomada desde el viaducto nuevo. Se ve a la izquierda parte del edificio del Palacio de los Consejos o del Estado Mayor (1611) y la torre de la Iglesia Arzobispal Castrense (1744). En primer plano, parte de la escalinata que sube hasta la calle Bailén y la «casa del pastor» (s. XVIII), que como se ve ya mostraba un acusado deterioro.

La foto de abajo está hecha desde la Travesía del Conde. A la derecha, la Plazuela de la Cruz Verde y en el centro la calle Segovia y el viaducto. La toma es del año 1962 y si nos fijamos, la última casa de la izquierda, junto al viaducto es la «casa del pastor», todavía en pié.

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La toma aérea superior a color nos permite ver el solar dejado tras la demolición de «la casa del pastor, que se encontraba en la parte de la derecha, junto al viaducto.

En la foto inferior se aprecia el paño con el escudo que perteneció al antiguo edificio, ahora en el de nueva construcción. La farola es un añadido polémico.

1917.Casa del PastorCasa del pastor, en 1917 (Foto: Flickr)

Solar de la Casa del Pastor después de su demolición. (Foto Isabel Gea, 1988)

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Arriba la nueva «casa del pastor», de 1988-89, nueva construcción que corrió a cargo del reputado arquitecto Francisco de Asís Cabrero y Torres-Quevedo, junto con José Cabrero y Carlos Riaño.

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En esta foto de finales del siglo XIX se ven dos casas de corredor antiguas que estaban situadas en los números 23 y 25 de la calle Segovia. En la actualidad la numeración pasa del nº 21 (la «casa del pastor») al nº 29, lo que confirma la desaparición de los edificios que lo ostentaban. La foto está tomada desde el antiguo viaducto, en dirección suroeste, casi a la altura de la calle Bailén El edificio de la derecha estaría situado debajo del actual viaducto.


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En estas dos tomas en las que se puede ver el antiguo viaducto de 1874, aparecen las dos casas que llevaban los números 23 y 25 de la calle Segovia. En la fotografía de arriba, en sepia, aparecen a la derecha, bajo el puente y en la foto inferior de izquierda a derecha. Es curioso cómo una de las edificaciones salvaba el talud de la calle Segovia y quedaba en la parte alta justo al ras, de manera que las viviendas superiores eran absolutamente abuhardilladas. Al fondo aparecen el edificio del Palacio de los Consejos o del Estado Mayor (1611) y la torre de la Iglesia Arzobispal Castrense (1744).

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Estas dos últimas fotos muestran dos vistas del nº 23 de la Calle Segovia en torno a 1880. En la de arriba se ve el antiguo viaducto de hierro y la parte superior de la casa. En la de abajo, tomada desde la calle Segovia vemos el edificio que, a ese nivel, presenta sólo dos alturas, incluyendo la planta a ras de suelo. Si observamos la foto de más arriba en la que se ve toda la cubierta, adivinamos los corredores y tres alturas, la última abuhardillada -tremenda solución para salvar el talud, o una fórmula de construir más sin que lo parezca, al estilo de las «casas de malicia«-. Justo al otro lado del viaducto, en la misma acera está la casa del pastor, que destaca por el pequeño torreón-lucerna en el centro del edificio. Finalmente, obsérvese la actitud de los niños que miran con fijeza al fotógrafo y, más arriba, en el puente, dos personas que hacen aspavientos desde lo alto. ¡Qué poco cambian las cosas!

Viaducto 1942

Por último, una imagen del nuevo Viaducto de hormigón del arquitecto Javier Ferrero Llusiá, que fue terminado en 1934 y vuelto a reconstruir, trás la guerra civil, en 1942. La foto es de esa fecha. A la derecha se ve la Ceca de Madrid todavía en pie, pero ya abandonada y en estado de semirruina.

Fotos correspondientes al desmontaje del antiguo viaducto en enero de 1935 y a la posterior construcción del nuevo, en marzo del mismo año.

Mar de fang

Mar de fang

Miquel Barceló en la Seu de Mallorca

En el año 2000 Miquel Barceló recibió el encargo de remodelar la Capella de Sant Pere de La Seu de Mallorca . Desde el año 2001 al 2005 Agustí Torres y Luis Ortas siguen todo el proceso de creación de la obra con todas sus crisis y sus explosiones de creatividad. Las 200 horas de material grabado se resumen en un documental de 52 minutos.

Miguel Fisac (Arquitecturas perdidas V): La "pagoda"

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A Miguel Fisac, arquitecto innovador, inconformista y polémico se le conoció especialmente por el corte moderno y vanguardista de sus iglesias. Para los que vivimos en Madrid quizá su iglesia más popular sea la de los Dominicos de Alcobendas, de 1955. Y posiblemente la menos conocida la del Espíritu Santo en la calle Serrano 127, de 1942, obra que dio inicio a su carrera de arquitecto.
Al terminar la guerra civil española el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, surgido de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (1907-1939), se hizo cargo de las instalaciones de la Residencia de Estudiantes y el recién creado Instituto Nacional Ramiro Maeztu del Instituto-Escuela. La primera obra que se emprende es la construcción de la capilla sobre las ruinas del Auditorio de la Residencia de Estudiantes, obra de los arquitectos Arniches y Martín Domínguez, y que fue uno de los puntos de mayor importancia cultural de Madrid de los años treinta. A esta capilla el nuevo régimen le dió un valor simbólico, de acuerdo a sus concepciones culturales y religiosas.
El proyecto fue realizado por Miguel Fisac, miembro del Opus Dei en aquel momento, que aprovechó parte de los muros del Auditorio para la construcción del templo. El nuevo edificio es de concepción racionalista y sus fachadas en ladrillo visto tienen un cuidado diseño y ejecución, no obstante y como concesión inevitable a las circunstancias históricas del momento se ornamentó y compuso con elementos tradicionales de la arquitectura española (regionalismo). Posteriormente se construirían, obras también de Miguel Fisac, el Pabellón Central del Consejo, el Instituto de Edafología y el Instituto de Óptica.

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Si comparamos las imagenes de la actual iglesia del Espíritu Santo (foto inferior derecha) con lo que fue el pabellón Auditorio-biblioteca de la Residencia (foto inferior izquierda), todavía se pueden reconocer algunos elementos originales de la construcción primitiva. El trabajo de Fisac, dentro del cambio radical de uso del recinto mantuvo la esencia racionalista que tenía el edificio. Fue el adiós definitivo al proyecto de Carlos Arniches Martín Domínguez que formó parte de otros dos pabellones inmediatos del Instituto Escuela.

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1.Instituto Ramón y Cajal de Microbiología 2.Instituto de Química Orgánica, C/ Juan de la Cierva,3 (1963-64) 3.Centro de Información y Documentación del Patronato Juan de la Cierva,C/ JOAQUIN COSTA, 22 (1961)
4.Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC, C/ VELAZQUEZ, 144 c/v C/ JOAQUIN COSTA, 34 (1951)
5.Edificio central del CSIC, C/ SERRANO, 117 (1942)-Ricardo Fernández Vallespín , Miguel Fisac Serna-

 
fisac-2009
Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC, C/ VELAZQUEZ, 144 c/v C/ JOAQUIN COSTA, 34 (1951)

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Edificio Vega, C/ VELAZQUEZ, 157 c/v Av DOCTOR ARCE (1966)

Los Laboratorios JORBA  (La Pagoda)

Miguel Fisac diseñó y ejecutó una gran cantidad de edificios, pero sin duda el que más popular le hizo fue el conocido como «la pagoda«. El edificio era la sede de los Laboratorios JORBA y se construyó ente los años 65-70. La polémica y el horror llegaron en 1999 cuando los nuevos propietarios del edificio, en connivencia con el Ayuntamiento de Madrid determinaron derribarlo.

«Este edificio fue construido para albergar la producción, el almacenaje y las dependencias administrativas de los laboratorios farmacéuticos Jorba. La organizacióngeneral del complejo se hizo de tal manera que los recorridos internos se redujeran al mínimo. Una torre exenta, en el extremo más próximo a la calle, reunía las diversas dependencias de administración y una biblioteca. La zona de producción y almacén sedisponía en dos naves rectangulares de planta libre y de gran luz, cubiertas a dos niveles distintos
La estructura de las cubiertas de esta parte del edificio consistía en el uso de un modelo de viga patentado por el mismo Miguel Fisac. El diseño de elementosestructurales ocupó a Fisac durante mucho tiempo y de su estudio salieron diferentes patentes de vigas que basaban su solución en los principios estructurales de los huesos largos: láminas formando tubos con unas secciones parecidas a las vértebras. El sistema consistía en piezas de hormigón prefabricadas que se montaban en obra y se tensaban después. La apariencia resultante es la de una losa nervada.
Diferentes modelos de «vigas hueso» daban respuesta a problemas de techos de grandes luces, desagüe de cubierta y formación de lucernario para naves industriales, iglesiaso casas particulares. La falta de interés y la negligencia por parte de las administraciones públicas locales hicieron posible que en 1999 una operación inmobiliaria provocara su derribo, lo que levantó una enérgica protesta por parte demuchas personas que veían en esta construcción un representante de la mejor arquitectura española de su época. Pero ni las voces más autorizadas pudieron evitar la acción de la piqueta, que acabó con él.»

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Referencias.-

Miguel Fisac Serna (El País)

Miguel Fisac (Wikipedia)

Fundación Miguel Fisac

Miguel Fisac (Francisco Umbral)

Miguel Fisac In Memoriam

Miguel Fisac, ¿Por Qué No Es Usted Del Opus Dei?

AUDIOVISUAL: «HUESOS«

Fisac y el patrimonio del siglo XX

Cinco años del «Prestige»

«El 13 de noviembre de 2002 un petrolero con 77.000 toneladas de fuelóleo se encuentra a la deriva frente a las costas de Muxía (Galicia). Comienza así la catástrofe del Prestige.

«A las 8.50 de la mañana, en el séptimo día de atolondrada singladura hacia ningún sitio, sucedió lo que todo el mundo esperaba: el Prestige se partió. Se encontraba a 260 kilómetros de las Islas Cíes y había recorrido 243 millas (437 km). Sus bodegas albergan aún 66.000 toneladas de fuel y se calcula que al partirse pierde 5.000 toneladas más (según certificaría Mariano Rajoy el viernes, tras el Consejo de Ministros). Vientos del Suroeste y olas de seis metros empujan la nueva mancha en dirección a Galicia. La popa se hunde a las 12 del mediodía y la proa lo hará a las cuatro de la tarde. Los técnicos calculan que los restos del barco tardaron unas 20 horas en tocar el lecho oceánico, a 3.500 metros de profundidad».

Así se hundió el «Prestige»

 

Más datos:
La Voz de Galicia. Primeras páginas
LA TRAMA PRESTIGE (animación)
Lo que la administración dijo
Informe: El Prestige: impacto sobre los recursos y ecosistemas marinos

Recopilación de artículos y webs 

Nunca Mais
Fotos desastre del Prestige

Voces ciudadanas

En mayo de 2007 mostré a través de la sección «Yo Periodista» de el diario El País digital un peculiar «viaje al centro de la tierra» que se podía emprender desde el nuevo barrio madrileño de Las Tablas. La invitación al tenebroso periplo era una amenazante puerta al averno en forma de agujero en medio de la calzada. El obstáculo que debería impedir el acceso al abismo era una inexistente tapa del alcantarillado público del Ayuntamiento de Madrid.

Pués bien, seis meses después, la protectora tapa ya ha sido colocada y el paseo por la peligrosa acera es ahora totalmente seguro. Me pregunto si esta intervención del Ayuntamiento de Madrid habrá sido resultado de la llamada de atención que desde ahí se hizo, o formaría parte de un plan en espera de ejecutarse en el momento de la observación. Yo me inclino por pensar lo primero, en la convicción de que el Ayuntamiento de Madrid lee la prensa y toma nota de las voces ciudadanas.

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El obstáculo que debería impedir el acceso al abismo era una inexistente tapa del alcantarillado público

Referencias.-
«Viaje al centro de la tierra»

«Un agujero en mitad de la calzada…»

Primera línea de playa

Cada día sorprende más comprobar cómo se transgrede impúnemente la Ley de Costas española con la construcción de edificios y urbanizaciones a pié de costa y en primerísima línea de playa. Nada importa si se destruyen ecosistemas altamente sensibles o se pasa la excavadora por encima de dunas y playas para crear nuevos paisajes de hormigón y ladrillo. La degradación brutal de los sistemas litorales, que de seguir así va a conseguir que su recuperación sea imposible, modifica el paisaje con su horrendo impacto visual y destruye irremisiblemente entorno y ecosistemas. El ansia devoradora de los especuladores y su avaricia infinita se suma a los nefandos modelos de crecimiento y financiación de los ayuntamientos y a la incultura de la inversión inmobiliaria como panacea del dinero rápido y seguro.
El ejemplo de las fotografías muestra la impudicia y la falta de escrúpulos de los promotores, constructores, Ayuntamiento y compradores del conjunto de viviendas que invade la playa. A menos de 100 metros de la línea de costa, en la playa de Somo (Cantabria) , se encuentra este modelo a evitar. El problema es que si no hay nadie que lo evite con contundencia, el modelo se expande como la pólvora. Las fotos se tomaron en Somo (Cantabria), el 1 de noviembre de 2007.

Casas SomoA menos de 100 metros de la línea de costa, en la playa de Somo (Cantabria) , se encuentra este modelo a evitar. Nótese el dique o barrera de hormigón dispuesto frente a las viviendas con el propósito de evitar los embates de la mar . Si se  sabe del peligro del golpe impetuoso del mar ¿qué sentido tiene exponerse a su fuerza por el simple placer de ser el que tiene la casa más metida en la playa? Cosa de imbéciles. Y la costa es de todos…  (FOTO: Enrique F. Rojo, 2007)