Diario Liberación, periódico de «cronopios»

 

Ultimo ejemplar

Último número de Liberación del 20 de marzo de 1985

El diario Liberación nació el 9 del mes de octubre de 1984, pero su gestación se remonta quizás a finales del año 1982. Sus impulsores pensaron que hacía falta llenar un espacio informativo y político con un periódico de izquierdas, al margen del sistema establecido, que diese voz a los sin voz y que plantase cara a los poderosos. Criticaron a la izquierda post-franquista de quien dijeron que aplicaba la política de la derecha: social y popular. Liberación fue como una pintada en la pared del poder que se borra en cuanto se descubre.

Quiso ser independiente y se encontró cara a cara con la estructura inexpugnable del poder. Para sobrevivir precisaba del capital que los poderosos le negaron: negativa absoluta de bancos y cajas de ahorros a concederles crédito, presiones de partidos políticos para romper el periódico. Se le atribuyeron fantásticas conexiones con Libia y la KGB soviética para justificar su aparición y desprestigiar la iniciativa.

Mercedes Arancibia_directora de Liberación

Mercedes Arancibia, directora de Liberación, en 1985.

Después de casi seis meses en la calle, Liberación cerró. Desconocían el lenguaje de la piratería y, navegando en sus aguas, era preciso dominarlo para sobrevivir. Así son las arenas movedizas del negocio editorial periodístico.
Daniel Moyano se refirió en el último número a los cronopios -en honrosa apropiación del invento de Julio Cortázar– que constituían el grueso de los lectores y de los autores del proyecto como seres alegres , lúdicos, esperanzados, generosos y terríblemente vitales, que nunca están tristes aunque tengan motivos para ello.

Fueron éstos cronopios editorialistas, entre otros, su directora Mercedes Arancibia -única mujer directora de un periódico de ámbito nacional hasta el momento- , Javier Ortiz, Daniel Moyano, Joan Martínez Alier, Eduardo Barrenechea (subdirector de «Cuadernos para el  diálogo»), Victor Claudín, Xabier Rekalde, Mercedes Fuenzalida, Manuel Sollo, Luís Sanz, José Ruiz, Héctor Anabitarte, Pedro Vicente, etcétera.

Salvando las distancias, que son muchas, ¿es posible que al final la historia se repita? Esperemos que no. Me refiero a las últimas apuestas de algunos periodistas emprendedores que se lanzan al negocio editorial auspiciados por discretos grupos de poder (Público).

(NOTA:  A 26 de Febrero de 2010, todavía es posible leer «otra prensa», resultado del proyecto mencionado –Público-, si bien las expectativas parece que ya son otras…)

(NOTA, a noviembre de 2016:  En estas fechas las cosas han cambiado bastante para la prensa. Público, que nació en 2007, fracasó como proyecto en su edición en papel en 2012, para derivar en diario digital.

El diario Público fue ideado por Jaume Roures, Tatxo Benet y Toni Cases al inicio de 2007, con el objetivo de introducir en el panorama de prensa española un diario de ideología de izquierda radical. Para ello se constituyó la editora Mediapubli Sociedad de Publicaciones y Ediciones. Al frente del proyecto se situó el periodista y bloguero Ignacio Escolar, que reclutó a profesionales de otros diarios y medios españoles para formar la primera plantilla de la publicación. (Ver Wikipedia)

En en 2012, Ignacio Escolar se desligó de su proyecto y con otros periodistas fundó ese mismo año El Diario, periódico en formato digital creado a partir de la sociedad limitada Diario de Prensa Digital S.L.)

Ambos periódicos han apoyado el nacimiento y desarrollo de la formación política Podemos, nacida a raiz del 15-M de 2011, movimiento cívico crítico con el asentado sistema bipartidista en España y sus derivas perversas.

Curiosamente, la prensa clásica y local, más reacionaria, así como la llamada de referencia, generalista (ABC, El País, El Mundo, La Razón …), de más tirada y de todos los colores, ha coincidido en sumarse a una campaña insidiosa con el propósito de dinamitar al nuevo grupo político como a la prensa que lo apoya y desprestigiar todas las iniciativas.

El argumento de mayor peso ha sido atribuir a Podemos conexiones con paises de dudosas democracias como Irán o Venezuela.  El soniquete suena conocido.

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